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SOBRE LA INICIACIÓN

Conversación con María Zambrano


Antonio Colinas

Las razones de una entrevista.


1981 para Radio Nacional- pero acaso el hecho de tener un
on cierta frecuencia, personas interesadas en la carácter monográfico –la centramos en el tema de la inicia-

 obra de María Zambrano me han escrito para soli-


citarme copia de la entrevista que yo gravé con
ella en el verano de 1986. La entrevista no está
inédita. Fue publicada en un primer momento en mi libro El
ción- hace de ella un texto extremadamente significativo para
el conocimiento del pensamiento esencial de María Zambra-
no: de su forma de ser y de su obra.
Esta entrevista es también significativa porque fue re-
sentido primero de la palabra poética, editado por el Fondo de cogida en unos momentos decisivos, los de la madurez ple-
Cultura Económica (México, 1989). Sin embargo, ese texto, na, última, de la autora. Es ya una entrevista en los límites,
con haber tenido su resonancia previa, no suele aparecer en porque muy pronto, enfermedad y muerte vendrían para cor-
las bibliografías generales sobre esta autora y de ahí las du- tar de manera radical esa lucidez y esa plenitud que de ma-
das en torno al mismo y el interés que sigue despertando. nera tan maravillosa se transparentan en sus palabras clarí-
No fue esta la única entrevista, de carácter coherente, simas. Es también un diálogo significativo porque en las dos
que concedió María Zambrano en sus últimos años – partes estaba el deseo de continuarlo.
recuerdo ahora también la que José Miguel Ullán le hizo en
María Zambrano, tras leer la transcripción y revisarla, A la espera del libro que me gustaría escribir algún día
se había mostrado muy satisfecha y, en un nuevo encuentro, sobre María Zambrano, he creído conveniente seguir avivan-
me expresó su deseo de que la entrevista tuviera su conti- do la llama de su memoria y para ello nada mejor que res-
nuación. De hecho, la primera de las entrevistas, la habíamos ponder al deseo de la revista Album* de rescatar esta entre-
tenido que suspender debido a la fatiga que María ya mos- vista de que he venido hablando. La obra de María Zambra-
traba, pero hay que reconocer que, aunque bruscamente, se no se irisa y nos enriquece en muchos frentes, pero creo
cerró con una idea genial: el iniciado se vería forzado a no que, de entrada, sintoniza muy bien con la estética de lo bello
hablar porque, tarde o temprano, se veía “crucificado” (pun- verdadero que esta revista propugna. Por eso, deseo propor-
tualizó ella) por la Historia. El silencia estaba, pues, destina- cionar a nuevos lectores esa palabra última que María Zam-
do a ser –debía ser- el contenido de la segunda, imposible brano revela en la entrevista, una palabra con afán trascen-
conversación. dente y escéptica ante la ciega razón; es decir, una palabra
Mi alejamiento de Madrid, cierto “cerco” al que la au- amante de la libertad de sentir y conocer.
tora fue sometida y, sobre todo, su avanzada enfermedad, Hoy sólo su obra nos recrea y en ella reencontramos
no hicieron posible la grabación de esa segunda parte que nuestra propia libertad, pero no por ello renunciamos a las
habría de tener nuestra entrevista. Tampoco puede obtener raíces de la memoria y de esa entrevista. En mi caso concre-
un texto que yo le había pedido y que ella me aseguró iba a to, debo remontarme a un mes de mayo de 1984, cuando
escribir para ser leído en la apertura del curso que y dirigí en nos encontramos por vez primera en Ginebra. Antes, había
El Escorial con ocasión de los centenarios de Fray Luis de habido ese otro conocimiento en la distancia, desprovisto
León y de San Juan de la Cruz. incluso de palabra directa, pero que ella me había subrayado
María Zambrano estaba ya del otro lado de la “ladera” muy bien en una de sus cartas. A veces, las personas se po-
y, progresivamente, enfermedad y muerte fueron llevando a dían haber conocido previamente sin haberse visto por sim-
la autora de El hombre y lo divino lejos de sus mejores amigos. ples razones de sintonía ¿O por qué misteriosas razones?
Se iba, se fue ella, pero nos ha quedado su memoria impere- De una frase de María Zambrano había partido el
cedera en numerosos signos: los recuerdos imborrables de arranque de otra carta-respuesta mía que además fue carta
los sucesivos encuentros, las cartas, los amigos comunes y, abierta (La carta que no envié a María Zambrano). Así que miento
sobre todo, su obra; una obra abierta y fértil a la que ahora al decir que todo partió de mayo de 1984, cuando, en reali-
lectores y estudiosos se aproximan con libertad y sin que dad, todo había partido de aquella frase suya de 1981: “Us-
quepan ya ocultaciones, interferencias o “cercos”.
*
Revista “Album Letras Artes”; verano de 1995.

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ted y yo hace mucho tiempo que nos conocemos...” Y si chaban definitivas, cuando surgió Sobre la iniciación, la entre-
existía ese conocimiento previo, secreto, inaprensible, ¿no vista que ahora rescatamos aquí.
partiría en realidad todo de mucho antes? ¿De cuándo?
Pero ahí está vivo, real, en la memoria, como referen- J J J
cia primera, el viaje a Ginebra y luego, las horas pasadas en
“La Piérce”, la casa que María Zambrano había habitado en
el macizo del Jura. Aquella había sido una etapa decisiva pa- María Zambrano ve la última luz del ocaso madrileño co-
ra su vida y su obra; allí se había abierto un arco creador que mo una cicatriz sobre los tejados de la gran ciudad. Una ci-
iba desde los ensayos de España sueño y verdad hasta la pala- catriz verdosa y dorada a un tiempo que es como el resumen
bra ya hecha poesía de Claros del bosque. De aquel primer en- de toda la luz, de toda su vida. “Esa luz, esa luz...”, repiten
cuentro ginebrino dejé testimonio en un artículo publicado sus labios. En esta tarde ardorosa de primeros de mayo la
en junio del mismo año que llevaba por título “El viaje hacia vida de María Zambrano se mantiene –como la cuerda de un
adentro”. Queda, pues, la anécdota, que es múltiple: la casa arco- tensa y lúcida entre dos extremos: el de esa luz última
y el cementerio de La Piérce, la guía y presencia de Rafael del ocaso y el de unas fotografías de su primera edad, que
Tomero, una foto en la verja de entrada Chateau Voltaire, en descansan a su lado, sobre una mesa, junto a la taza de té;
la Ferney-Voltaire, el texto de “El péndulo”, con la ilustración fotos que ella remueve y selecciona, de vez en cuanto, con
de Miró, que me regaló... las yemas de sus dedos, delicadamente.
Luego, la amistad se fue depurando, precisamente con -¿Qué edad tenías aquí, María?
su presencia más fácil, más cierta, más segura ya en España, -Seis meses. Quizá ya por entonces hacía yo un viaje en
tras su regreso en noviembre de 1984 y con la facilidad de brazos de mi padre; un viaje que iba desde el suelo hasta la
las llamadas telefónicas, aunque tuviéramos por medio el frente de mi padre. Eso ha sido decisivo para mí. Yo no po-
mar; ese mar que ella siempre recordaba en cada llamada día ir ni más arriba ni más abajo. Era mi viaje, mi ir y venir.
como una obsesión, como límite o frontera de infinitud; aca- -Hay un testigo de esos viajes, un limonero. ¿Qué papel juega ese
so como presencia de lo tenebroso que se aproximaba. Ella árbol?
ya estaba hora lejos del bosque y me preguntaba por mi -El limonero estaba en el patio de mi casa natal, en Vélez-
bosque; ella estaba ya en otro bosque en el que ya no hay Málaga. Mi padre me subía hasta sus ramas y yo recuerdo la
claros y del que no se regresa. Fue en esos momentos de sensación de los frutos rugosos y del perfume en mis meji-
encuentros y desencuentros de despedidas que se sospe- llas.

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-El limonero podía ser, en cierta medida, “axis mundi”, un eje sa- -Podríamos decir que esta vida tan larga que se te ha concedido
grado... es signo de algo, síntoma de que has vivido dentro de un cauce, en
-Tal vez, tal vez. Es algo muy importante en mi vida. Mira, equilibrio. De que has vivido en armonía con algo o con la totalidad...
ésta también soy yo, a los dos años, vestida de gitanilla. -Así lo he procurado.
-La persona de tu padre supone mucho en tu vida. -Crees, por tanto, que esta larga vida es un don que debes al
-Sí. El va también unido a mi nacimiento. Si en nuestras equilibrio interior y no sólo a tu naturaliza física.
vidas cuenta la muerte es porque es como un último naci- -Mi naturaleza física ha sido muy débil. Yo nací medio
miento visible, un nacimiento a medias. A medias, porque – muerta. Por eso tengo –como no sé si sabes- dos fechas de
en esos instantes- de un lado está la vida; del otro, la muer- nacimiento. Nací, en realidad, el 22 de abril de 1904 y mi pa-
te. dre estuvo más atengo ese día a que su hija viviera o muriese
que a inscribirla en el Juzgado. Por eso, cuando él, tres días
Nacimiento-Renacimiento después, fue al Juzgado dio la verdad. Y esperaba que le mul-
taran, porque ya había pasado el tiempo de inscripción. En-
-Tú has hablado, en concreto, en alguna otra ocasión, de que tonces le dijeron –esto era en Vélez-Málaga-: “Firme usted
estuviste “muerta” y de que sufriste luego una especie de renacimiento. aquí”. Y él firmó sin saber que registraba la fecha de 25. “¿Pe-
-Sí, sí. Tenía cuatro años lo recuerdo muy bien. Me ro la multa?”, dijo él. “Ya se la mandaremos a casa”, le res-
desperté, me despertaron después de unas horas. Estába- pondieron. Y como la multa no llegaba, mi padre fuel al Juz-
mos en un pueblo de Andalucía y el médico no pudo acudir gado otra vez. Entonces le dijeron: “¿Pero a un caballero
de inmediato. Me acompañaba mi padre y una tía mía, María, como usted le vamos a poner nosotros multas?”. Entonces la
que era muy beata. Ella dejó una gran huella en mi niñez, niña había nacido el 25 y la cosa ya no tenía arreglo. Y mi
porque yo me sentía muy feliz en la iglesia; me sentía feliz padre, que por aquellos días era anarquista –anarquista de
rezando. Por tanto, yo me sentía feliz yéndome de este mun- “guante blanco”, inútil es decirlo- le resultó insufrible esa
do. porque este mundo no lo he aceptado del todo. Y si lo injusticia; una injusticia que no dañaba a nadie.
he aceptado (y con ello la historia) es pensando en aquellas -¿El declarar que la fecha de nacimientote su hija era otra?
gentes que, como Juan de la Cruz, lo aceptaron. Por tanto, si -¡Claro! Le hicieron declara la fecha del 25, la que sue-
en este planeta ha vivido Juan de la Cruz, también yo tendré le publicarse. Pero la real es la del 22. por eso, algunos ami-
que vivir. Hasta que Dios quiera. Ahora bien, yo nunca creí gos íntimos, que lo saben, me felicitan en esta última fecha.
que fuera a vivir tanto; yo no creí que iba a vivir tanto... -Volviendo a esa armonía que te ha ayudado a vivir. Ella, en
buena parte, te la ha proporcionado el bosque.
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-Bueno, si me la ha dado el bosque es porque yo ya la conducía a mi hermana por ese otro laberinto que es Vene-
tenía. cia y del que ella tanto gustaba. La versión moderna de los
-¿El bosque era sólo un espejo? toros no la quiero nombrar. Me quema los labios.
Era el encuentro con mi lugar. Yo me he sentido mal -Pero también había sangre en los orígenes...
en todas las partes. Y la primera de todas, en mi cuerpo. A -Sí, pero debía de servir para algo. Porque la iniciación
mi cuerpo lo he tratado con muy poca atención. da sus frutos. La iniciación era algo ligado a los misterios de
-¿Crees que el cuerpo es una cárcel para el ánimo, como ya ha Mitra, del Sol. En la Via Appia de Roma hay una maravillosa
dicho más de un filósofo? estela que a mi hermana y a mí nos gustaba contemplar. La
-Sí. Y como cárcel lo he aceptado. De esa manera, con estela representa a un joven adolescente desnudo. Sólo lleva
resignación. Y, al mismo tiempo, con ternura. He aprendido a una especie de capa sobre sus hombros. En una mano tiene
mirarlo con ternura, a mirarlo con amor. Pero más a través algo parecido a una antorcha. Y parece como si la tendiera
del cuerpo del mundo, como si el alma del mundo tuviera para dar o recibir luz del sol. Ningún desnudo me ha pareci-
como cuerpo el universo. do siempre tan alejado de la exhibición. También aquel des-
nudo era iniciático y misterioso. A nosotros nos gustaba de-
Los orígenes. tenernos al lado de aquella estela e incluso un día nos sor-
prendió la policía. Teníamos por costumbre recoger los res-
-¿Cómo se da la iniciación en ese cuerpo universal? tos de los paquetes de cigarrillos y de colillas que había por
-La iniciación se hizo ya hace tres mil años. Y ya he di- allí y hacer con ellos una hoguera. Ese día, el pequeño fuego
cho, en mis discusiones con mis amigos taurófilos, que yo se extendió y yo tuve que aplastarlo apresuradamente para
necesitaba ir a los toros, porque lo que de ritual y de iniciáti- que no afectara a los árboles que aún estaban vivos.
co tiene esa fiesta, no es nuevo. En los orígenes, era una es- -¿Y de Eleusis?
pecie de bautismo. En Roma hay recintos destinados a ese -De Eleusis y de sus misterios apenas se sabe nada.
fin. La sangre del toro caía sobre la cabeza humana. Esa era Ese pueblo; el griego, tan parlanchín habitualmente, supo
la iniciación, aunque las cosas vienen de muy atrás, como he guardar silencio durante siete siglos. Claro que ellos nos
dicho. hablaron Clemente y Orígenes, dos cristianos heterodoxos.
-El toro está en los orígenes de no pocas mitologías. -Quizá ese silencio que se guarda sea una de las claves, un as-
En Grecia, por ejemplo... pecto primordial de la iniciación.
-Sí, el Minotauro, y Ariadna, la verdadera protagonista. -Sí, pero algunos disidentes supieron transmitirlos, e
Ariadna, que es la memoria iniciática. Quizá la misma que incluso los injertaron en la misa, o en los oficios de los mon-
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jes. Recuerda ese cordón que antes llevaban algunas órdenes ba a Homero por las noches. De su nombre proviene, según
religiosas, en vez de la correa. Sin duda representaba el cor- la leyenda, el nombre de Mantua, la ciudad italiana. Todos
dón umbilical que unía a la madre. Es decir, es la salvación los iniciados tienen necesidad de una ciudad, de un lugar. A
del incesto, totalmente transformado en filiación, la filiación veces les es más necesario este lugar que la palabra. Y mi
que salva de cualquier forma de incesto. Y de cualquier for- padre era de esas gentes, de los que van buscando una ciu-
ma de barbarie. dad. Y yo –su hija- también he ido buscando ese espacio
-La madre que, que al mismo tiempo, representaba a la tierra, ideal. Por momentos creí haberlo encontrado en un lugar del
al cosmos. Jura, en La Piéce, donde viví más de diez años, pero lo des-
-La madre que representaba, sobre todo, el alma del truyó el progreso. Siempre el ciego progreso. Mi hermana
mundo. Hay que ir a Plotino para comprender este tema. A murió allí.
Plotino, otro iniciado. Hay, en todo caso, cosas que, más -Perdiste, pues, ese espacio ideal...
que comprenderse, se sienten. -Sí, ideal; pero al mismo tiempo, un espacio habitable,
-¿No sucede esto con el orfismo? habitado. Un espacio que quizá se puede hallar en tantos
-En efecto. Yo la figura de Orfeo, más que verla, la otros lugares. La ciudad o lugar de los dioses.
siento. Orfeo es el mediador con los ínferos. Y eso sí que ha
sido un gozoso y penoso descubrimiento mío: la mediación La noche mística
con los ínferos. Yo no creo que se pueda ascender sin dejar
algo abajo. Por eso he aceptado el escribir, y el hablar, y el -¿La Pasión cristiana fue el fin de la iniciación?
vivir la historia. Y la oración. -Yo he escrito sobre este asunto. Ahora no te lo po-
-¿Acaso la oración es otra forma de música, de monodia? dría explicar mejor. Una cosa sí sé: que ya desde niña me
-La oración va más allá de todo. Puede atravesar las horrorizaban las procesiones de Semana Santa. Solamente
mismísimas esferas. había una imagen en Segovia que no me impresionaba. Y allí
-Pero en aquellos tiempos míticos hay otros viajes trascendenta- seguirá aún. Creo que era de Gregorio Hernández, un escul-
les, como el que nos describe Homero... tor maravilloso. Es el Cristo del Sepulcro. Blanco, blanco; el
-El viaje de Ulises es decisivo. Sin él no había cultura cristo blanco como una luna, como el de que habló Unamu-
en Occidente. Según la tradición, se dice que pudo estar ins- no en El Cristo de Velázquez. No siempre estos cristos maravi-
pirado por una doncella, Manto, que fue hija de Tiresias el llosos de Gregorio Hernández se parecen a la persona de un
adivino. Al parecer, ella también fue adivina. Virgilio la re- condenado a muerte. Más bien representan a la Divinidad
cuerda en alguna ocasión. Se dice, pues, que Manto inspira- sacrificada. Esa Divinidad o Verdad superior que sólo basta-
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ría con que descendiera para convencernos. ¡Si hubiera sido -Bueno, por lo menos la de San Juan de la Cruz, aun-
la religión cristiana la religión del descendimiento...! Pero no. que quizá él mismo no llegó a ser consciente de ello. Y Moli-
Tenía que ser la del sacrificio. El cristo realista de Montañés, nos, también Miguel de Molinos.
con las heridas, los moratones, la sangre. España ha creído -Siempre tenemos que tener presente la España de las tres cul-
demasiado en el verter sangre, en la necesidad de que hay turas.
que derramar sangre. -Por supuesto. La más iniciática es la árabe. Allá don-
-Pero en España hay otras semanas santas que tienen otro de hay agua hay iniciación.
sentido. Como la de Andalucía. Tiene algo de... -Y jardín.
-De todo, de todo -Claro. La misma Alhambra es un monumento iniciáti-
-Tiene un aire como más terrestre. En ella está menos presente co. Hay que saberlo recorrer. Y el Generalife, sus jardines.
el dolor. Pero, luego, también tenemos el jardín interior, como los
-Yo diría que tiene un aire primaveral. En cierto senti- que, a veces, encontramos en Castilla. Es, en cualquier caso,
do, es la fiesta de la primavera. Fiesta iniciática por excelen- el paraíso cerrado para muchos.
cia.
-Sin embargo, suele decirse que España no es un país de inicia- Dante
ciones.
-No, no es país de iniciaciones; ni de iniciados. Yo di- -Estamos hablando de los místicos, pero hemos dejado atrás a
ría, más bien, que es un país de místicos, y menos de lo que Dante Alighieri.
se suele cree. -¡Ah, dante...! La Vita Nuova es un gran texto inspirado,
-De la misma manera, España es también menos románica de iniciado. Mucho más que la Commedia. La Commedia está –yo
lo que se cree. no diría “manchada”, es muy fuerte decirlo-, está habitado
-No se romántica en absoluto. por la Historia. Ahora bien, el espacio de la Commedia es co-
-Es realista. mo un cono, en cuyo centro, abajo, se halla la criatura in-
-Más bien. En España todo lo que es iniciático es de munda, Satán, el que descendió por la luz. Y ahí está la rela-
origen sufí, una herencia que se ha conservado a duras pe- ción entre la luz y la gravedad. Por haber robado la luz cayó
nas, como ha podido. en el centro de gravedad. Para mí, esas vueltas del poema de
-Pero una parte de la mística cristiana ha bebido en el sufismo, Dante, en las que se van examinando pecados y pecadores,
aunque, en muchos casos, haya sido indirectamente. son como un sacacorchos. Es como si, a medida que los se-
res se van desprendiendo de sus culpas, tuvieran que “mon-
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darse” el corazón. Por eso, cuando llegan al centro, donde se -Bueno, en realidad el místico no sabe, ni quiere ni
encuentra la criatura inmunda, lo que le dice a Virgilio -¿o se puede saber. La máxima claridad de la mística está en San
lo dice Virgilio a él?- es que se dé la vuelta. Van a pasar del Juan, no en Santa Teresa. También está en Molinos, como ya
infierno al purgatorio. Y esa vuelta necesaria –la simple volte- hemos dicho, pero él no siguió el camino de la poesía. Aun-
reta que dan los niños- es la iniciación. En ese momento se que también escribió, y habló.
invierte el centro de gravedad. En vez de tenerlo hacia abajo, -Él ha pasado a la historia como el gran heterodoxo.
se tiene hacia arriba. -Sí, pero lo mismo podría haberse dicho de San Juan.
-Pero ¿cómo dar en realidad, lejos de simbologías, esa vuelta? Hay páginas de Molinos y de San Juan –por ejemplo, hablan-
-¡Ah, si yo lo supiera... la habría dado! Porque yo no do de las nadas- que son idénticas y, es probable, que tuvie-
creo haberla dado. Quizá lo primero que haya que hacer es ran un mismo origen. San Juan de la Cruz fue tan discreto
estar exento, no hallarse atado. Porque el que está atado – que se murió a tiempo. Si llega a vivir dos años más le hubie-
como, por ejemplo, una escultura, un ser adosado o sujeto a ran quitado el hábito. Tuvo una gran discreción externa: la de
una base- no puede darse la vuelta. Para darse la vuelta hay saber morir. Además, como se sabe, su poema se publicó
que estar exento, hay que haberse librado de todo cuanto gracias a Ana de Jesús -primero en Burdeos y luego en París-,
encarcela. a quien está dedicada la prosa y a quien regaló dos ejempla-
-Hablabas de la “Vita Nuova”. Es curiosa la fusión que en este res. En la primera edición de las Obras Completas no aparece
libro se da entre prosa y verso. el “Cántico”. La edición francesa tuvo, por cierto, un prodi-
-Es una maravilla, es el ideal. Ya he dicho que para mí gioso traductor.
es una obra que está por encima de la Divina Comedia. ¿Y qué -También en el “Cántico” aparecen fundidas poesía y prosa,
decir de la figura de Beatriz en esas páginas? Ese halo del li- como en la “Vita Nuova”.
bro se sabe que proviene del Islam. -Claro, es otra vez la obra perfecta.
-Hay escritos sobre esa influencia. -El comentario a los poemas, ¿coarta el texto o lo complemen-
-Sí, Asín Palacios, por ejemplo, el arabista español. ta?
Personalmente él era una persona muy cerrada, pero hizo -Yo creo que lo complementa. Y que, a veces, dice
grandes descubrimientos en este terreno. Él escribió La esca- hasta otra cosa.
tología musulmana en la Divina Comedia. Pero ya digo que la -Es, en cualquier caso, un deseo de fundir los géneros.
esencia de Ante resplandece más en la Vita Nuova. -Y un ejemplo de unidad de pensamiento, que se da
-Se puede hablar, en cierto sentido, de una forma de misticis- como rescate. Y de música, y de número, y de figura. Él lo
mo.
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expresó de manera sublime: “...mira que la dolencia/de amor, -¿Podemos decir que en esta anécdota tienen su raíz el que
que no se cura/sino con la presencia y la figura.” hayas sido considerada no solo alumna predilecta de Ortega, sino tam-
-El caso es que ese tipo de “ansias” a veces se paga con la vida. bién su alumna más heterodoxa?
-Ahí está Giordano Bruno. Porque además esta clase -Exactamente. Desde ese mismo momento. Yo salí
de saber produce una grande inocencia. Y, a veces, una llorando por la Gran Vía, desde la redacción de la Revista, al
grande imprudencia. El alquimista, el que encuentra la piedra ver la acogida que encontró en don José lo que yo creía que
filosofal (o está punto de encontrarla) debe callar. Y llegar a era la razón vital. Y de ahí parten algunos de los malentendi-
tener una naturaleza rescatada. La finalidad no es el oro, si- dos con Ortega, que me estimaba, que me quería. No lo
no el rescate de la aurora primordial en el hombre, de la na- puedo negar. Y yo a él. Pero había... como una imposibilidad.
turaleza primordial. Es obvio que él dirigió su razón hacia la razón histórica. Yo
dirigí la mía hacia la razón poética. Y esa razón poética –
Ortega aunque yo no tuviera conciencia de ella- aleteaba en mí,
germinaba en mí. No podía evitarla, aunque quisiera. Era la
-Tú tienes un libro todavía inédito, “La Aurora”. ¿En qué me- razón que germina; una razón que no era nueva, pues ya
dida has ido en busca de esa naturaleza? aparece antes de Heráclito. No ya como medida, sino como
-Yo siempre he ido al rescate de la pasividad, de la re- fuego, como nacimiento: la razón naciente, la aurora. Es
ceptividad. Yo no lo sabía, pero desde hacía muchos años yo curioso, Ortega tenía también un libro que no llegó a
también andaba haciendo alquimia. La cosa comenzó hace publicar, La aurora de la razón vital. Luego puede decirse que
ya muchos años. Mi razón vital de hoy es la misma que ya no faltaban las coincidencias. Los dos seguimos el rastro de
aparece en mi ensayo Hacia un saber sobre el alma, libro que se la aurora, pero cada uno de una aurora distinta. (O de la
va a reeditar. Yo creía, entonces, estar haciendo razón vital y misma, pero visto de otra manera). Sí, Ortega era también un
lo que estaba haciendo era razón poética. Y tardé en encon- hombre -Volvamos
de la aurora.
un poco atrás para seguir nuestro repaso en el tiem-
trar su nombre. Lo encontré precisamente en Hacia un saber po. Tú antes hablabas de que no se debía comunicar cierto tipo de co-
sobre el alma, pero sin tener todavía mucha conciencia de ello. nocimiento...
Yo le llevé este ensayo, que da título al libro, al propio don -Es precepto que el iniciado que sabe que lo es ha de
José Ortega, a la Revista de Occidente, me dijo: “Estamos toda- hacer con los bienes que le produce esa iniciación un uso
vía aquí y usted ha querido dar el salto al más allá”. Esto lo totalmente desinteresado.
cuento por primera vez, es inédito. -¿Y tiene algo que ver ese silencio con las “nadas” de los místi-
cos?
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-Tiene que ver. A Molinos en realidad no le condena- nos dijo que “Dios, calculando, hizo el mundo”. Lo cual ha
ron porque hubiera sido escándalo para determinadas órde- sido interpretado en distintos sentidos, olvidando que él era
nes religiosas. Pero no dudaron en condenarle a varios años un Rosacruz, que el emblema de Leibniz era la rosa y la cruz.
de silencio. Yo he escrito detalladamente sobre Molinos, y su Pero volviendo a Florencia, diremos que es una ciudad fun-
Guía espiritual ha sido uno de mi libros, sin yo saberlo; es de- dada por iniciados. Porque el iniciado necesita fundar para
cir, por ser, no por conocer. que haya –además de la ciudad vulgar, de la ciudad hecha
-¿Por sintonía? por interés ya para el interés- la ciudad copia de la ciudad
-Eso es, por sintonía. Y entonces, para el iniciado que celeste.
lo sabe ser, la vida puede durar indefinidamente. Me refiero a -El arte juega en Florencia una función primordial.
que rescata la naturaleza originaria. Luego, es lógico, se tiene -Las artes (y mucho más en esta ciudad) son medios
que irse tiene que ir, aunque no muere, transita como la luz. preferidos de la iniciación. De todos los artistas de aquel pe-
ríodo yo me quedaría con Piero della Francesca. A mí me pa-
Renacimiento rece el más iniciado. Incluso más que Fra Angelico. Como
antes Platón, como Leonardo, son seres que siempre acaban
-Pero es curioso que más o menos en la misma época, e incluso en la matemática. Y no hay que olvidar tampoco a Botticelli,
antes, en Italia haya otro tipo de iniciados que acceden a la verdad por aunque él más que un iniciado era un enamorado. Por eso
otros caminos. fue vencido. El enamoramiento busca, obedece, pero puede
-Sí, te refieres al Renacimiento. El lirio de Florencia ser vencido. La iniciación, no. Porque la iniciación es entrega
también es iniciático. Florencia fue cristianizada por unos total, obediencia también, pero profunda.
monjes llegados de Irlanda. O sea, que religión e iniciación -Lo mismo podríamos decir de la arquitectura.
tampoco están reñidos en este caso. Pero ahí está ese senti- -Sí, también en Florencia ella es algo especial. Yo con-
do diferente de la ciudad-flor. Su nombre tiene un doble sen- servo un recuerdo imborrable de mi visita al Palazzo Vecchio.
tido, como el de Roma. (Roma, para la gente normal; Amor Gracias a la Unesco, en el año 1950, tuve ocasión de repre-
para los medio iniciados; Floralia para los iniciados.) Fue sentar a España en un encuentro que se celebró en Floren-
prodigioso que en la misma ciudad coincidieran personajes cia. Representé a España (que allí, en realidad, no estaba
como Pico della Mirandola, Lorenzo, su hermano, Ficino. representada) porque sustituí al embajador de Guatemala,
Ellos traducen a Platón, que acabaría teniendo muy presen- que no pudo acudir y que era el verdadero representante de
tes los números, las matemáticas. También la iniciación está los países de habla española. (Entre otras cuestiones, en
muy cerca del número. Ahí están Pitágoras y Leibnitz, quien aquel congreso se intentaba que el español fuese declarada
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lengua oficial de la Unesco). El caso es que yo acudí a algu- -Un laberinto frente al mar, que no deja de ser otro laberinto.
nos de los actos y también a alguna de las fiestas que me -Laberinto del mar. Porque hay que tener en cuenta que
interesaban. Recuerdo que acudí a un baile que se celebró Venecia es también su archipiélago, tan influido por lo bizan-
en el Palazzo. Fue una maravilla la subida por aquella escali- tino, por lo griego. De ser de alguna parte, Venecia es griega.
nata bordeada con los pajes vestidos de lirio y con un can- Pero griega iniciática, no filosófica. Porque lo que más se ha
delabro encendido en las manos. opuesto a la iniciación es la religión oficial y la razón oficial.
Y en ella no se dan estos imperativos. La Basílica es de inspi-
Venecia ración griega, como los caballos de bronce que hay arriba,
traídos de Constantinopla por uno de los dogos.
-Venecia, por el contrario, es otro mundo.
-Venecia fue para mí una grandísima revelación. Yo me Romanticismo
sentía florentina. Por eso, cuando llegué a Italia, mi hermana,
que había estado allí, me dijo; “Espera que veas Venecia.” -Los románicos europeos se encontraban bien en ella, en
Cuando llegué allí -nunca lo podré olvidar- mi hermana y yo la ciudad.
fuimos enseguida a la plaza de San Marcos y en el preciso -Sí, Goethe, Byron.... Pero a mí, por ejemplo, el romanti-
momento en que sonaban en el campanile las doce de la no- cismo de Lord Byron me parece un poco de latón.
che, que por cierto también es una hora iniciática. Y volaron -Era un poco como el nuestro, el español...
las palomas en al noche. Y, al día siguiente, volví sola allí -Digamos que era un poco más fino que el de Espronceda.
mismo, a las doce del mediodía. Me senté en el Café Florian Toda la vida de Byron está llena de imitaciones. Hacía cosas
y experimenté algunas de las experiencias más maravillosas absurdas, falsas, como aquella de encerrarse en una especie
de mi vida. de habitación o celda de condenado que tenía una salida o
-¿De qué crees que es símbolo Venecia? trampa que daba al canal. No parece complicado encerrarse
-Era. Ahora la están destruyendo. Mi herma conocía la ciu- voluntariamente allí cuando se sabe que hay una salida, que
dad de memoria. Con ella se podía ir a cualquier parte. Yo le basta dar un golpe en la puerta y salir. El Romanticismo
decía: “Deseo ir a tal sitio.” Y ella me decía: “Por aquí.” esencial no es el de Byron, sino el alemán, el de Schlegel, el
Nunca teníamos que retroceder, algo que es tan frecuente de Schelling, y quizá el del primer Goethe.
entre los viandantes de Venecia. Porque esa ciudad tiene -Goethe sufre en Italia una especie de transformación.
algo de laberinto. Y ella siempre sabía encontrar la salida del -Goethe se salvó en Roma. Quiero decir que si no es aco-
laberinto. gido por Roma, si no encuentra su iniciación en Roma,
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hubiera acabado como Werther, su personaje; se hubiera
suicidado. Para algunos seres, la alternativa es: o encontrar Leopardi
algún tipo de iniciación o el suicidio. Algún tipo de iniciación,
aunque no sea muy consciente de ella. -Hablabas antes del poder de la plegaria. ¿Cabe quizá entender
-A veces la iniciación está, digamos, “teñida” de razón... también el poema como oración?
-Claro, de razón vital, verdaderamente vital, “viviente”. -¡Claro! Y esto no es ningún descubrimiento mío. En Fran-
-Y ¿qué es lo que pudo encontrar Goethe en Roma? cia, Henri Bremond escribió tratados sobre ese tema concre-
-Eso está relatado en sus Memorias. Encontró, entre otras to: La poesía pura, Poesía y oración... Pero esta cuestión no tiene
cosas, a una ramera; una ramera a la que él no dejaba de nada que ver con España, en donde poesía y oración tienen
mirar. Ella le dio una cita escribiendo su dirección sobre la otros sentidos. Ya hemos dicho que España es un país anti-
mesa. Y él acudió, y conoció el amor carnal, que le salvó del iniciático.
amor abstracto. -¿Y qué dirías de Leopardo?
-¿Qué dirías, esencialmente del Romanticismo como movimiento? -La prosa de Leopardi es maravillosa, como su poesía. Mi
-Es el descubrimiento de la raíz de la poesía, pero sin padre y mi hermana eran leopardianos. Mucho más que yo.
exasperación. Porque yo me daba cuenta de que por el camino de Leopardi
-¿Descubrimiento o redescubrimiento de la poesía? se daba completamente la espalda a la Historia. Y, para mí,
-Descubrimiento en ese preciso momento. El romántico la Historia ha sido mi cruz, la cruz que todo hombre debe
auténtico se salva siempre. Se salva des suicidio, aunque no llevar. ¿Tú sabes que me ofrecieron La Ginestra, la casa en la
de la locura, como le sucedió a Hölderlin. Y en ese proceso que Leopardi pasó parte de sus últimos días?
interviene mucho la mujer. -Sí, lo sé. ¿Habría sido quizá toda tu vida otra, de haber aceptado
-Es decir, que en el Romanticismo, rasgos como los del el vivir allí?
suicidio o la locura aparecen superados. -Era mi hermana la que tenía, en realidad, tenía que haber
-Esto es; es todo un proceso de superación. A veces en el vivido en ella. La historia es complicada... Porque La Ginestra
tiempo. Se paga con el paso del tiempo el haber conocido pertenecía a un comité presidido por Helena Croce, la hija de
ciertas verdades, el haber encontrado a Diotima, el haber Croce, persona muy inspirada pero que –teniendo tanto po-
hallado la llama. der- no ha sabido administrar. (Esto, en mi boca, no es un
-Tú has escrito sobre Diotima y muy bien. reproche: es un homenaje.) Ella presidía ese comité destina-
-Sí, tengo un ensayo sobre ella que te envié a ti, cuando do al rescate de las obras de belleza, naturales e históricas.
aún estaba inédito. ¿Y qué pasó? Tuvo la genial idea –porque las ideas pueden
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ser prácticas sin dejar de ser poéticas, al contrario de lo que -Sí, don Antonio. Y su Abel Martín y su Juan de Mairena, que
algunas personas piensan de que habitara la casa con mi son la ironía, el contrapeso, una grandísima burla, una estra-
hermana y mis gatos. Los gatos fueron la causa de que a mi tegia. Mi padre decía: “Estos poetas son grandes estrategas”,
hermana y a mí nos expulsaran de Roma. ¡Figúrate, Roma refiriéndose a Machado. Cuando se cita al Machado filósofo,
que es precisamente la ciudad de los gatos! Alli ha habido pensador, se tiende a separarlo del poeta. Pero a éste no se
personas que han llegado a tener hasta cuarenta gatos. Y a le puede ignorar ¿verdad?
nosotras nos perseguían porque teníamos diez, y porque les -En consecuencia, la palabra iniciada va saltando caprichosamente
dábamos de comer, siendo este uno de los ritos de Roma. de la poesía al pensamiento.
Roma es la ciudad de la loba y del gato. El gato fue llevado, -Salta sin capricho ninguno. ¿Recuerdas estos versos?:
como se sabe, por Cleopatra y algunos pensaron que eran “Olivo solitario/lejos del olivar, junto a la fuente,/olivo hospi-
pequeños tigres. Fellini, que sabe mucho de Roma, mostró talario/que das tu sombra a un hombre pensativo/ y a un
en una de sus películas el rugido de la loba y un gato al que agua transparente.” Ahí fundió Machado la poesía y el pen-
se le ofrece un plato de leche. Se ve que mi hermana y yo – samiento.
especialmente ella, que se sentía romana- cumplimos con el -Pero habías dicho que el iniciado no debe hablar.
gato, pero no debimos de cumplir con la loba. Por eso, -Sí, el iniciado no debe hablar. En el momento en que
abandonamos Italia. Luego, en el Jura, en La Piérce, además habla y da su palabra viene crucificado.
de gatos teníamos perros. -¿Crucificado por su propia palabra o por la Historia?
-Bueno, habiendo llegado a Leopardi y al Romanticismo, creo que -Por la Historia. Es el Ecce Homo.
está todo dicho, aunque no hemos hablado de Machado...

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