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LA POBREZA EN PUNO

Según el INEI
LOS PUNEÑOS
SON CADA VEZ MÁS POBRES
Por: Juan José Vera del Carpio
Especial para punoculturaydesarrollo.blogspot.com
l país quedó remecido en los últimos días. A nivel nacional la

E pobreza había dejado de decrecer, tal como no había ocurrido


desde mediados de 1990. En el 2017 a decir del INEI “se
observa que la pobreza aumentó en 1,0%, que equivale a 375
mil personas pobres, más que en el año 2016”. Es decir los
necesitados y marginados del país aumentan.
Antes de abordar el tema de la pobreza en el departamento de
Puno, bien vale la pena aclarar algunos aspectos conceptuales, que
permiten comprender mejor el trabajo del INEI.

Previamente a la medición de la pobreza se toma conocimiento del


gasto real. Es decir qué cantidad de dinero dedica una persona para
atender sus necesidades. Según este criterio en el año 2017, el
gasto real promedio per cápita mensual, a nivel nacional, se ubicó
en 732 soles registrando una disminución de 0,2% respecto al nivel
alcanzado el año 2016. En la sierra rural, bajó de 402 soles en el
2016, a 393 soles el 2017. Es decir un peruano promedio, gasta
mensualmente 339 soles más que un campesino que vive en el
área rural de la sierra.
Un segundo aspecto a tomar en cuenta son los ingresos. Según el
estudio del INEI en el año 2017, el ingreso real promedio nacional
per cápita mensual descendió a 962 soles, lo que representó una
disminución del 1,5% respecto al año 2016. Pero esto es un
promedio. Según regiones naturales, el poblador de la costa tenía
ingresos promedios de 1,111 soles y el de la sierra 448. Este valor
baja aún más en la sierra rural, en donde el promedio de ingresos
es de apenas 434, cifra menor a la del 2016 que fue de 445 soles.
Es con estas primeras cifras (gastos e ingresos) que se aborda el
tema de la pobreza. Para el efecto vale la pena precisar que hay
dos conceptos importantes: el de la Pobreza extrema y el de la
Línea de Pobreza general.
Se considera pobres extremos a todos aquellas personas que
gastan sólo en alimentos 183 soles mensuales o menos. Esta es la
cifra que se calcula vale una “canasta alimentaria básica”, que de
acuerdo a los estudios realizados comprende el consumo de alguno
de los 110 artículos alimenticios y que le proveen las colorías
mínimas que necesita una persona para subsistir. Para la sierra
rural esto es más grave, pues se calcula que en promedio el
hombre andino rural gasta sólo 161 mensuales para comer.
Por otro lado se encuentra la población que está bajo la línea de
pobreza. Es decir aquella persona, que no solo gasta en alimentos
(como el pobre extremo) sino que mensualmente consume otros
bienes como vestido, calzado, alquiler de vivienda, combustible,
muebles, enseres, cuidados de la salud, transporte,
comunicaciones, esparcimiento, educación, cultura y otros. Según
el INEI el valor promedio que marca la línea de pobreza para un
peruano es 338 soles mensuales. Quien gasta más de esta
cantidad ya no es considerado pobre. Pero este promedio nacional
tiene sus variaciones a nivel de regiones naturales, pues en la costa
es de S/ 387 soles per cápita mensual, en la Selva en S/. 283 soles
y en la Sierra S/. 275 soles. (Fuente: INEI - Encuesta Nacional de
Hogares, 2016 – 2017).
Con estos datos podemos abordar las cifras dadas por el INEI ya
específicamente para el Departamento de Puno: La pobreza, según
sus niveles, divide a los departamentos en cinco grupos. El año
2007 Huancavelica era el Departamento más pobre del Perú. El
segundo grupo estaba integrado por Apurímac, Ayacucho,
Cajamarca y Huánuco; en el grupo 3 estaban Amazonas, Cusco,
Loreto, Pasco, Piura, Puno y San Martin; los otros departamentos
conformaban los grupos 4 y 5.
Diez años después la situación cambia, como consecuencia de los
movimientos económicos en la década 2007 - 2017. De esta
manera el grupo 1 de los más pobres está conformado sólo por el
Departamento de Cajamarca que tiene más de 43.1% de población
pobre. En el segundo grupo, con tasas de pobreza entre 33,3% y
36,8%, están ocho departamentos: Amazonas, Apurímac,
Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Loreto, Pasco y Puno.
Triste resultado para Puno, pues de haber estado en el tercer grupo
de departamentos más pobres se ha pasado al segundo en donde
la pobreza aflige a por lo menos el 33.3% de la población.
Esto se empeora si consideramos sólo a la pobreza extrema. Según
el INEI Puno se encuentra junto con Amazonas, Huancavelica y
Loreto entre los que tienen pobres extremos entre 7.4 y 10.2 por
ciento de su población, los cuales viven con menos de 161 soles
mensuales.

En conclusión, en diez años la población de Puno es más pobre.


Como siempre, quienes pierden son los más débiles y
desprotegidos. Los que más ganan son quienes desde la política
nacional y regional conducen los destinos del millón 200 mil
puneños. Recordemos que estos son los tristes resultados después
de haber sufrido en los últimos diez años de “aymarazos”, el cierre o
la oposición a proyectos de inversión y varios otros desatinos. Claro
los proyectos “sociales” en donde el campesino puneño estira la
mano para obtener unas propinas del Estado han crecido.
Lamentablemente la Historia registrará este escenario de retroceso
como catastrófico. La generación actual de puneños trabaja
aceleradamente para construir una región más pobre para sus hijos.
Triste herencia. ¡Qué pena!

Los puneños son cada vez más


pobres
May 3, 2018 Juan José Vera del Carpio Columnista invitado

El país quedó remecido en los últimos días. A nivel nacional la pobreza había
dejado de decrecer, tal como no había ocurrido desde mediados de 1990. En el
2017 a decir del INEI “se observa que la pobreza aumentó en 1,0%, que
equivale a 375 mil personas pobres, más que en el año 2016”. Es decir los
necesitados y marginados del país aumentan.
Antes de
abordar el tema de la pobreza en el departamento de Puno, bien vale la pena
aclarar algunos aspectos conceptuales, que permiten comprender mejor el
trabajo del INEI.

Previamente a la medición de la pobreza se toma conocimiento del gasto real.


Es decir qué cantidad de dinero dedica una persona para atender sus
necesidades. Según este criterio en el año 2017, el gasto real promedio per
cápita mensual, a nivel nacional, se ubicó en 732 soles registrando una
disminución de 0,2% respecto al nivel alcanzado el año 2016. En la sierra rural,
bajó de 402 soles en el 2016, a 393 soles el 2017. Es decir un peruano
promedio, gasta mensualmente 339 soles más que un campesino que vive en
el área rural de la sierra.
Un segundo aspecto a tomar en cuenta son los ingresos. Según el estudio del
INEI en el año 2017, el ingreso real promedio nacional per cápita mensual
descendió a 962 soles, lo que representó una disminución del 1,5% respecto al
año 2016. Pero esto es un promedio. Según regiones naturales, el poblador de
la costa tenía ingresos promedios de 1,111 soles y el de la sierra 448. Este
valor baja aún más en la sierra rural, en donde el promedio de ingresos es de
apenas 434, cifra menor a la del 2016 que fue de 445 soles.

Es con estas primeras cifras (gastos e ingresos) que se aborda el tema de la


pobreza. Para el efecto vale la pena precisar que hay dos conceptos
importantes: el de la Pobreza extrema y el de la Línea de Pobreza general.

Se considera pobres extremos a todos aquellas personas que gastan sólo en


alimentos 183 soles mensuales o menos. Esta es la cifra que se calcula vale
una “canasta alimentaria básica”, que de acuerdo a los estudios realizados
comprende el consumo de alguno de los 110 artículos alimenticios y que le
proveen las colorías mínimas que necesita una persona para subsistir. Para la
sierra rural esto es más grave, pues se calcula que en promedio el hombre
andino rural gasta sólo 161 mensuales para comer.

Por otro lado se encuentra la población que está bajo la línea de pobreza. Es
decir aquella persona, que no solo gasta en alimentos (como el pobre extremo)
sino que mensualmente consume otros bienes como vestido, calzado, alquiler
de vivienda, combustible, muebles, enseres, cuidados de la salud, transporte,
comunicaciones, esparcimiento, educación, cultura y otros. Según el INEI el
valor promedio que marca la línea de pobreza para un peruano es 338 soles
mensuales. Quien gasta más de esta cantidad ya no es considerado pobre.
Pero este promedio nacional tiene sus variaciones a nivel de regiones
naturales, pues en la costa es de S/ 387 soles per cápita mensual, en la Selva
en S/. 283 soles y en la Sierra S/. 275 soles. (Fuente: INEI – Encuesta Nacional
de Hogares, 2016 – 2017).

Con estos datos podemos abordar las cifras dadas por el INEI ya
específicamente para el Departamento de Puno: La pobreza, según sus
niveles, divide a los departamentos en cinco grupos. El año 2007 Huancavelica
era el Departamento más pobre del Perú. El segundo grupo estaba integrado
por Apurímac, Ayacucho, Cajamarca y Huánuco; en el grupo 3 estaban
Amazonas, Cusco, Loreto, Pasco, Piura, Puno y San Martin; los otros
departamentos conformaban los grupos 4 y 5.

Diez años después la situación cambia, como consecuencia de los


movimientos económicos en la década 2007 – 2017. De esta manera el grupo
1 de los más pobres está conformado sólo por el Departamento de Cajamarca
que tiene más de 43.1% de población pobre. En el segundo grupo, con tasas
de pobreza entre 33,3% y 36,8%, están ocho departamentos: Amazonas,
Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Loreto, Pasco y Puno.

Triste resultado para Puno, pues de haber estado en el tercer grupo de


departamentos más pobres se ha pasado al segundo en donde la pobreza
aflige a por lo menos el 33.3% de la población.

Esto se empeora si consideramos sólo a la pobreza extrema. Según el INEI


Puno se encuentra junto con Amazonas, Huancavelica y Loreto entre los que
tienen pobres extremos entre 7.4 y 10.2 por ciento de su población, los cuales
viven con menos de 161 soles mensuales.

En conclusión, en diez años la población de Puno es más pobre. Como


siempre, quienes pierden son los más débiles y desprotegidos. Los que más
ganan son quienes desde la política nacional y regional conducen los destinos
del millón 200 mil puneños. Recordemos que estos son los tristes resultados
después de haber sufrido en los últimos diez años de “aymarazos”, el cierre o
la oposición a proyectos de inversión y varios otros desatinos. Claro los
proyectos “sociales” en donde el campesino puneño estira la mano para
obtener unas propinas del Estado han crecido. Lamentablemente la Historia
registrará este escenario de retroceso como catastrófico. La generación actual
de puneños trabaja aceleradamente para construir una región más pobre para
sus hijos. Triste herencia. ¡Qué pena!