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DOCTRINAS FUNDAMENTALES SOBRE LA NATURALEZA HUMANA Y LA

SALVACION

INTRODUCCION.-

Para iniciar este ensayo, me es necesario primeramente tomar en cuenta, que el


ser humano es creación de Dios, hechura a imagen y semejanza. Porque es parte
esencial en la tierra, toda vez que Dios dio la vida para que exista.Ese aliento de
vida de nuestro Creador coexiste en la naturaleza humana, la cual el ser humano
necesita relacionarse y así arrepentirse de sus pecados y buscar la salvación por
medio de su amor y a la vida eterna.

Bajo esa mirada la teología propia de Wesley: razona en la salvación atravez de la


gracia.1 El ser humano hombre-mujer necesita ser salvo. Por eso el concepto clave
y lo que determina la totalidad de su pensamiento y escritura de Wesley es lo
mencionado. Pero también atravez de su larga experiencia le llevó a pensar que
esto era el corazón del mensaje bíblico.
La gracia de Dios que significa esencialmente en dos sentidos: Dios por medio de
su gracia hizo la entrega al sacrificio de su hijo Jesucristo, devuelve a los seres
humanos su ayuda, y atravez del poder del espirito santo restituye la imagen dentro
de los corazones humanos.Tanto esa ayuda idónea como el poder de su espíritu
santo se realizan por medio de la fe. Es esta la realidad que se apunta y que se
vive.

¿Cuál necesidad de la naturaleza humana?

El ser humano se encuentra en una situación de urgencia: para esto cito a Wesley:
Todas las personas nacen espiritualmente muertas en este mundo y se van
moviendo hacia una muerte física.2

Por eso pienso realmente si no existiera un cambio en su vida, el ser humano se


estaría dirigiendo hacia la muerte eterna. Esto sería no alcanzar la verdadera
salvación que Dios desea para cada uno de nosotros. Wesley habla de sí mismo y
de su propio sentido de necesidad en el párrafo siguiente:

Pienso que no soy sino criatura de un solo día, que pasa


por la vida como una flecha que surca el aire. Soy espíritu
que viene de Dios y regresa a Dios, y que entre tanto flota
sobre el gran abismo, hasta que en breve ya no se me vea.
Una gota que cae en la eternidad inmutable! Solo una
cosa deseo saber: cómo llegar a salvo a esa costa feliz.3

1
Pág. Disponible: https://www.monografias.com/sign-upEl
2
Pag, Disponible: http://www.angelfire.com/pe/jorgebravo/teologia1.
3
Elsa,G Y William J. guía de estudio para las obras de Wesley Pag. 13
En consecuencia lo único que al ser humano le queda es encontrar el camino hacia
el cielo; porque creo todo lo demás se encuentra en un segundo plano. Y pienso
que yo como Pastor me siento comisionado cada día, de cómo ayudar al prójimo a
encontrar la fe que salva. Es una realidad práctica lo que nuestro Dios nos llamó
para cumplir su mandato.
Tomando en cuenta el mandato el ser humano primeramente: tiene que poseer en
su corazón, rectitud y la paz de Dios que colme su sentir, pero además guiado por
el espíritu Santo. En segundo lugar el único camino en la tierra es arrepentirse y
creer en la palabra de Dios. En tercer lugar por la fe que somos justificados y la
gracia de Dios que redime nuestros pecados. Y el ultimo siendo justificados por
nuestra fe anticipamos un lugar en el cielo.

Hemos indicado que la salvación de la gracia de Dios es la esencia de la teología


de Wesley. Esto además tiene que ver con la condición humana, o sea, la realidad
del pecado original; el Dios Trino que responde a esta necesidad através de la
persona y obra de su Hijo, Jesucristo, y la venida del Espíritu Santo; la realidad y
los estados de gracia que guían a los seres humanos a salir del pecado y les llevan
hacia la salvación; la necesidad del arrepentimiento y la fe que lleva a la justificación
y la santificación del pecador.

Existe una lógica muy coherente la salvación por la gracia, para que suceda en lo
seres humanos, pasa por la experiencia cristiana de fe. Solo la naturaleza humana
pienso que necesita saber con mucha razón el camino al cielo. O la pregunta ¿cómo
llegar a ser salvo?

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a


todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego.4

La relación con Dios, tú y EL

La experiencia de las relaciones humanas por ejemplo: cuando uno necesita saber
algo sobre otra persona antes de iniciar una relación necesitamos conocerle, de
igual manera nos sucede con Dios; solo podemos llegar a amarle si llegamos a
conocerle íntimamente.

Lo mismo sucede con la noción de arrepentimiento: uno no puede arrepentirse de


sus pecados hasta que no entiende cuál sería su situación.

Los seres humanos nacen espiritualmente ciegos. Si Dios no les provee este
conocimiento no hay esperanza de que puedan adquirirlo por ellos mismos. Pero,
por medio de su gracia divina, Dios nos permite obtener este conocimiento a través
de la revelación: ́

4
Rom.1,16
Dios mismo se ha dignado mostrar el camino. Para eso fue que vino desde el cielo.
Comienza con la creación del ser humano a ́ imagen y semejanza. Como en la Biblia
no encontramos en ningún lugar una definición de ́imagen y los relatos sobre la
creación y caída de Adán y Eva5
La desobediencia y la muerte Adán y Eva desobedecieron a Dios haciendo mal uso
de su libertad y el resultado fue la muerte. Murieron ante Dios y perdieron la vida
que llevaban en Dios. Wesley llama a este evento la muerte espiritual, o sea, la
pérdida de la imagen moral de Dios. Perdieron la posibilidad de la justicia, la
santidad y todas las otras cualidades que reflejaban la vida de Dios en sus almas.
Perdieron su vida en Dios porque se separaron de Dios y el alma separada del no
puede vivir. Solo quedaba un poco de vida en el alma, la suficiente para justificar el
pago del pecado. La muerte quiere decir también la muerte física

Después de Adán todo ser humano nace sujeto a todas las dimensiones de la
muerte y determinados por el proceso del pecado original. Todos, incluyendo los
niños, llevan dentro de sí el pecado y el poder que ha sido trasmitido a toda la raza
humana por conducto de Adán.6

Un retrato de la muerte espiritual

Wesley estaba muy consciente del poder del pecado en su propio ser y también
entre la gente con quien Él compartía durante el avivamiento. La intención de
muchos de sus sermones era guiar a las personas a descubrir quiénes eran ellas
en verdad y a confrontarles con la necesidad fundamental de ser salvadas del poder
del pecado y de la muerte. Algunas de las descripciones más impresionantes sobre
los seres humanos y sus necesidades aparecen en estos sermones.7

A pesar del pecado, la imagen natural de Dios permanece todavía en la naturaleza


humana corrupta, y el entendimiento, la voluntad y los sentimientos todavía
funcionan relativamente bien con relación a la vida en este mundo.

Hemos visto también cómo la corrupción del cuerpo pesa sobre el alma y cómo las
funciones naturales del cuerpo se mueven hacia la muerte física, lo cual quiere decir
la separación del alma del cuerpo. Si todavía queda algún n ̇ residuo de la imagen
natural, la imagen moral de Dios se pierde completamente y Wesley se excede en
su retrato de la muerte espiritual. Con esta descripción detallada

Wesley hace un llamamiento a quienes les escuchan para que examinen sus vidas
y se comparen con este retrato que Él les presenta. Si no cambian y continúan sin
buscar la vida del evangelio, su muerte espiritual va continuar· hacia la muerte
eterna. Una de las grandes consecuencias de la muerte espiritual es que los
sentidos espirituales se han deteriorado y la persona se encuentra en un estado
similar a un sueño profundo. En lo que se refiere a la capacidad para entender a

5
Génesis cap. 1-3
6
Elsa Y William J. guía de estudio para las obras de Wesley Pag. 15,16,47
7
Wesley, sermón el nuevo nacimiento. Tomo III, Pag.109
Dios y las cosas de Dios, que en realidad es la verdadera capacidad de la razón,
todas las personas que vienen a este mundo nacen ciegas. Como dijo Pablo en I de
Corintios 2:14

Acerca de su teología Wesley.

El tema tiene que ver con la condición humana y la vida cristiana. La doctrina de la
salvación por la gracia. Bien podemos decir, sin temor a equivocarnos que él
desarrolla la doctrina de la justificación y del corazón ardiente.
El problema de cómo una persona se convierte al cristianismo y de cómo
permanece siendo cristiano, hasta alcanzar su perfección, es una situación real,
concreta hace que sólo trate aquellas verdades que son necesarias para la
salvación.

Para Wesley, la religión no es un conjunto de creencias o maneras de adorar a Dios.


Es principalmente “la vida de Dios en el alma humana”. Es la “santidad de corazón
y vida”.
Las palabras de Wesley: "Si tu corazón es como el mío, dame la mano y mi hermano
serás" revela que para realizar la tarea de proclamar el amor de Dios y anunciar sus
Buenas Nuevas, no debe haber ningún impedimento, basta el amor y la tolerancia.
Esta actitud de tolerancia permite la unidad de la Iglesia. Urgente necesidad ante
un mundo que cada vez más se separa por cuestiones de creencias religiosas,
ideologías, costumbres y modas.8

El Espíritu Santo y la gracia que antecede a la conversión.-

Wesley creía que el Espíritu Santo está presente con todos los seres, aun antes de
la conversión. Esta manifestación del Espíritu fue llamada la gracia que antecede a
la conversión.
Creía que la naturaleza humana en su estado natural o en el estado anterior a la
redención, es pecaminosa. Está dañada por un mal radical. Esta condición es
incurable salvo por la gracia de Dios. Por tal razón, la gente no puede ser llena de
impulsos rectos si no es redimida y fortalecida por el Espíritu Santo.
Pero, si las personas están natural y continuamente inclinadas hacia el mal, ¿cómo
es posible para las mismas tornarse hacia Dios?
Wesley respondió a la misma pregunta diciendo que el Espíritu Santo obra en todos
los seres humanos para ayudarles a abrir sus almas a Dios. La salvación no es para
unos pocos elegidos, sino para todos. La salvación es posible porque el Espíritu
Santo obra en este estado preparatorio en todos los seres humanos.

El Espíritu Santo y la justificación.

El Espíritu Santo está también presente ayudándonos a tener fe en el amor


perdonador de Dios en Jesucristo. Dios ya ha hecho todo lo necesario a fin de

8
Wesley, Sermón 39, el espíritu católico, Pag. 410
perdonarnos. Pero nosotros no siempre aceptamos la gracia de Dios que nos llega
por medio de Jesucristo.
El Espíritu Santo nos ayuda a arrepentirnos y a aceptar agradecidos su acto de
borrar nuestras faltas. Y, basándose en la Escritura, Wesley sostuvo que la gracia
justificadora y perdonadora de Dios es puesta a nuestra disposición, mediante la
poderosa y sobrenatural acción de Cristo crucificado y resucitado.9

El Espíritu Santo y el nuevo nacimiento.

De acuerdo a Wesley, el nuevo nacimiento es el comienzo de una rectitud interior a


la que él llamó santidad. En el momento en que somos justificados es decir,
perdonados Dios penetra en nuestras almas para recrearlas. Pablo tenía esto en
mente cuando dijo: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
Esta recreación no puede ser alcanzada con nuestras propias fuerzas. Wesley fue
muy severo al enfatizar la universalidad del pecado y el hecho de que en todos
nosotros prevalece una tendencia a alejarnos del Reino de justicia de Dios. Por
consiguiente, se requiere una transformación de lo más profundo de nuestro ser.
Jesús conocía esta debilidad humana básica cuando le dijo a Nicodemo: “Os es
necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).
Si fuéramos rectos por naturaleza, no necesitaríamos nacer de nuevo. Si
pudiéramos ser plenamente rectos con Dios por medio de la cultura, la amabilidad
y la educación no necesitaríamos nacer de nuevo. Somos nacidos de nuevo por
nuestra propia decisión, pero con la ayuda y el poder del Espíritu Santo que trae la
presencia del Cristo resucitado a nuestros corazones.
Wesley define el nuevo nacimiento como sigue: “Es ese gran cambio que Dios obra
en el alma cuando la trae a la vida; cuando la resucita de la muerte del pecado a la
vida de rectitud”.
Luego experimentamos un sentido de responsabilidad, no sólo hacia nuestras
familias y en cuanto a nosotros mismos, sino también respecto a una apropiada
consagración de nuestro tiempo y de nuestro dinero en relación con las necesidades
de nuestros semejantes. Sentir la paz y gozo que viene de Dios es lo
experimentamos cuando oramos, obedecemos los mandamientos.10

El Testimonio del Espíritu

Wesley enseñó que todo cristiano tiene el privilegio de experimentar lo que ha sido
denominado “el testimonio del Espíritu”. Pablo dijo que “el Espíritu mismo da
testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:15-16;
Gálatas 4:6-7).

Todos nosotros experimentamos diferentes estados de ánimo y grados de


conciencia respecto a la presencia de Dios en nuestros corazones. Cada cristiano

9
Pink A.W. La doctrina de la justificación.
10
Wesley, sermón 45. El nuevo nacimiento Pag. 105-113
tiene derecho a vivir la experiencia de saber, mediante el testimonio interior del
Espíritu Santo que él o ella es hijo de Dios. Esta experiencia es la inmediata y directa
toma de conciencia de que somos perdonados por la gracia de Dios y de que somos
sus hijos recreados por su gracia.11

El Espíritu Santo y la santificación


Después del nuevo nacimiento, el Espíritu Santo obra misteriosamente en nuestras
almas, a fin de capacitarlas para crecer en la gracia. El propósito de Dios es que
cada uno de nosotros se mueva hacia la perfección en el amor hacia Él, y hacia los
otros seres humanos. De manera que, como dijo Wesley, el nuevo nacimiento es la
puerta de entrada a la santificación interior y exterior; y de ahí en adelante,
gradualmente, comenzamos a crecer en todo en aquel que es nuestra cabeza.
Wesley agregó: “Un niño nace de una mujer en un espacio limitado de tiempo; luego
crece en forma lenta y gradual, hasta llegar a obtener la estatura de un ser humano.
De la misma manera, un ser humano nace espiritualmente de Dios en un momento
dado; pero después crece en forma muy lenta hasta lograr alcanzar la medida de la
estatura completa de Cristo”.

La enseñanza de la santificación expresa el principio del crecimiento espiritual por


medio del poder del Espíritu Santo. El cristiano siempre enfrenta el peligro de
retroceder o de apartarse del buen camino. Por lo tanto, la misma fe que
necesitamos para nuestra justificación y nuestro nuevo nacimiento es la que
necesitamos para el desarrollo de nuestra vida cristiana. Vivimos, respiramos, y
crecernos espiritualmente por la gracia, mediante la fe. Por la fe recibimos esas
bendiciones diarias que Dios nos brinda amorosamente. Si crecemos en la gracia
tenemos que hacer también nuestra parte orar, leer la Biblia, en participar de la
Cena del Señor, en asistir fielmente a los cultos escuchando la Palabra tal cual es
predicada. El evangelio es practica: Porque “la fe sin obras está muerta”12

El Espíritu se dirige a algún lugar y quiere llevamos consigo. ¿A dónde? Hacia la


santidad interior que nos ha de conducir a manifestar nuestra santidad
exteriormente. El Espíritu Santo es la gracia de Dios actuando, moviéndose,
avivando dentro de nosotros el anhelo de amar. Así como Jesús vio en cada ser
humano algo precioso, identificándose con los “hermanos más pequeños” (Mateo
25:40), también debemos obrar nosotros mediante la presencia del Cristo viviente.13

Una práctica de acción-reflexión: El espíritu da testimonio a nuestro espíritu.


La mejor manera de ser mensajero del evangelio es practicando asiduamente el
testimonio cristiano y para esto es necesario una práctica de acción reflexión. Para
entender mejor a que nos referimos con este término de acción reflexión, veremos
que dice: respecto a este tema.

11
Wesley, sermón 10,11. El testimonio del espíritu I,II
12
Santiago 2,26
13
Pag. Disponible en internet. http://www.teologos.com.ar/arch_rev/vol_12/TyC_7-
12_Roldan_Alberto_Santificacion_Perfeccion_en_Wesley.pdf.
Lo más importante

¿Qué es lo más importante que puede ocurrirle a los seres humanos? Es el entrar
en una relación vital con Dios por medio de Jesucristo. Esta relación los capacita
para experimentar el gozo de retomar al Dios que los creó, y disfrutar del privilegio
de servir en el reino de Dios. Esta experiencia se enriquece sin medida cuando
aquellos que han encontrado a Dios se unen a otros en el cuerpo de Cristo. 14

La correcta comprensión de Wesley.


Considero que Wesley estaba en lo correcto al insistir en la santidad interior que
conduce a la santidad exterior, o sea a la acción de salvación. Él estaba preocupado
por ganar a la gente para Jesucristo, reuniéndola en pequeños grupos de apoyo
espiritual mutuo. Apelaba a ellos para que modificaran las situaciones en las que
vivían. Él y sus equipos de colaboradores iban a las cárceles para predicar, enseñar
y llevar ropa, comida y ropa de cama para los presos. Ayudaba también a la gente
a encontrar trabajo y les proporcionaba buen material de lectura.
¿Acaso el Espíritu Santo no nos impulsa a hacer todo lo que esté a nuestro alcance,
mediante la oración y el sabio consejo, para fortalecer los matrimonios cristianos y
la vida familiar? Creo que Dios nos comisiona a buscar a las ovejas perdidas.15

Una crítica mirada de la naturaleza humana hoy en día.

Ahora hoy en día, muchas cosas no me parecen justas en la vida de las familias,
esto debido a la naturaleza humana. Actitudes negativas en estos tiempos me hacen
pensar un quebrantamiento del carácter, o el fracaso en el cultivo en común de
la vida espiritual.
Para mí el verdadero hogar cristiano debería empezar con arrepentimiento y un
nuevo nacimiento. Desde el comienzo se mueve hacia un crecimiento continuo en
la gracia dentro del cuerpo de Cristo. Pero el espíritu santo juega un papel
importante hacia el ver, reflexionar, actuar.
En la actualidad las cuestiones sociales han adquirido tal importancia que como
cristianos nos sentimos abrumados por ellas. Tenemos los necesarios problemas
del racismo, violencia a la mujer, la drogadicción, la contaminación ambiental, el
crimen, la pornografía. Y piense en la avaricia que lanza a los seres humanos unos
contra otros. No podemos dejar de apreciar que en el fondo de la mayoría de los
males de la sociedad reside la disposición de hacer poco menos que cualquier cosa
por dinero. El dinero es una necesidad; pero Cristo nos llama a ganarlo y a utilizarlos
de manera responsable. ¿Acaso estos y otros problemas no son motivo de
preocupación para Dios?

El evangelio es que nos lleva a reflexionar en espíritu de oración sobre estas


cuestiones sociales, de manera que nuestras mentes y corazones puedan ser
transformados a fin de que podamos hacer algo en relación a las mismas.

14
Gattinoni (1992) pag. 9 se encuentra en pág. disponible
http://www3.est.edu.br/biblioteca/btd/Textos/Mest_Prof/gattinoni_ja_tmp21.pdf
15
(Leliévre, 1998)
Miro a Moisés un personaje de la biblia, como ejerció el liderazgo en el pueblo de
Dios. Su fe basada en la ética cristiana, el amor que nosotros necesitamos seguir
su ejemplo.

Mi tradición quiero rejuvenecerlo en el contexto

La llamada al amor es algo que a lo largo de la historia a seducido al ser humano.


Y en este juego de seducción buscamos a quién amar… y también a quien nos ame.
Porque el amor es lindo. Porque el amor es bueno. Porque el amor puede llenar
nuestra existencia.
Pero nadie se esperaba a Jesús diciendo: “Amen a vuestros enemigos, recen por
los que los persiguen, perdonen setenta veces siete, presenten la otra mejilla al que
les hiera una, den también la capa al que les quite la túnica”.
Me imagino a los que escuchaban a Jesús oprimidos por propios y ajenos,
desesperanzados ante la falta de una señal que les mostrara un futuro favorable
llenos de odio y rencores, torturados por el miedo y otras acciones, ocupados y
sometidos por el imperio. Era una locura pensar y pedirles que actuaran de esa
manera.

La llamada al amor de Jesús dice: parézcanse a Dios… no sean enemigos de nadie,


ni siquiera de quienes de quienes se declaran como sus enemigos… ámenlos para
ser dignos de su Padre que está en el cielo

Amar al enemigo es no buscar venganza, no hacerle daño, no desearle el mal.


Pensar en lo que puede ser bueno para él. Tratarlo como quisiéramos que nos
trataran a nosotros. Y esto sí que es para pensar ¿Es posible amar al enemigo?
¿Qué querrá Dios de nosotros? O bien, ¿qué queremos nosotros de Dios? “Sed
santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo” 16

Según Wesley, cuando sé que Dios me ama de manera absoluta y sin reserva;
cuando sé que Cristo murió por mis pecados, aun los míos; cuando el Espíritu Santo
me asegura que soy hijo de Dios, soy candidato para la entera santificación. Puesto
que sé que Dios me ama, vivo como hijo: con la gratitud de un hijo, no el deber de
un esclavo. Y, puesto que Dios me ama, no sólo lo amo a El sin reserva, sino que
aprendo a amar a mi prójimo como a mí mismo.

Y me doy cuenta, para mi sorpresa, de que mi carácter está siendo recreado


progresivamente a la semejanza de mi Creador. Me veo a mí mismo transformado
para reflejar más y más el carácter de Cristo. Descubro que estoy libre de mi
adicción a la rebeldía. Ansío vivir en obediencia incondicional a Dios. Y me asombra
darme cuenta de que puedo hacerlo. Me deleito al descubrir que mi actitud, mis
palabras, mis obras, mis hábitos están siendo completamente renovados, dando
lugar a una persona justa que antes no conocía.

16
(Lev 19: 2)
La perfección en santidad eran para Wesley amor puro: amor a Dios y amor al
prójimo, santidad de corazón y vida.
La promesa de Jesús es “no los dejaré huérfanos: vendré a Uds.”. Y esa promesa
que se cumplió en Pentecostés superó todas las expectativas ya que el Espíritu
Santo se hizo real no sólo para el pequeño círculo de aquellas personas que
esperaban su acción, sino que el Espíritu obró en medio de la multitud.
Personas de diversas culturas, razas, lenguas, costumbres participaron de ese
obrar poderoso de Dios que generó un lenguaje común. En medio de las
diversidades, el obrar de Dios posibilitó que el mensaje salvador y transformador
fuese recibido y aceptado más allá de lo esperado. Ese obrar también provocó
dudas, preguntas y cuestionamientos y no pocas incomprensiones.
Algo así también vivimos cuando a diversos niveles de la Iglesia evangélica
metodista reflexionamos acerca de nuestra tarea en todo el país a partir de nuestra
decisión de ser fieles seguidores y seguidoras de Jesús. Esto acarrea no pocas
discusiones y propuestas diversas y a la vez cuando esos “lenguajes diversos”
buscan estar en sintonía con lo esencial del Evangelio, entonces encontramos el
“lenguaje común” del amor que nos conmueve y nos convoca en unidad a ser
testigos fieles.
La tarea de nuestra comunidad de fe, de nuestra Iglesia (de nuestra casa) es
recordarnos siempre que hemos sido llamados a ser de bendición para otros. La
razón de ser de cada comunidad de fe, es dar esa palabra de esperanza y nueva
vida del Evangelio, junto con una conducta (ética, práctica diaria) que muestre esa
novedad de vida y nunca dejar de dar razón de la esperanza que hay en nosotros.
En palabras del apóstol Pablo “no me avergüenzo del Evangelio porque es poder
de Dios para la salvación de los que creen”17

La Iglesia debe recuperar la autoridad de la Palabra de Dios. No se trata de


autoritarismo de nuestra parte, ni de escudarnos en la Palabra de Dios para imponer
nuestras propias ideas o posiciones. Sino que se trata de descubrir la “autoridad”
de la Palabra de Jesús, y compartirla con otros como la riqueza que nos significa a
cada uno.
Dios nos guie y ayude en esta decisión de edificar nuestras vidas, constituir nuestras
comunidades y ser guardianes de toda vida y de la creación toda en respuesta a Su
perfecta voluntad.

¿Cuál es nuestra responsabilidad como miembros de la Iglesia Metodista?

Todos deseamos que nuestra Iglesia Metodista cuente en sus filas con personas
leales a Jesucristo y que tal lealtad sea a toda prueba.
En la Biblia encontramos reiteradamente la figura del edificio para referirse a la
Iglesia o al cristiano. La Iglesia, o la persona, deben estar bien cimentada en Cristo.
Un edificio, para que dure, debe ser construido con excelente material y estar sobre
un buen cimiento. La madera tiene que ser bien calificada y los ladrillos haber tenido

17
Rom.1:16
el tiempo necesario de cocimiento para adquirir dureza. Debe estar sobre roca firme
y no sobre la arena, de lo contrario se derrumba a la primera tormenta.18

¿En que creemos los metodistas para alcanzar la salvación?

Una forma de hacer patente nuestra creencia con Charles Wesley (1996), pues este
autor nos recuerda la en qué creemos los cristianos metodistas:
Hay una gran doctrina cristiana enseñada por Jesucristo que, fuera de toda duda,
profesamos, y en la que creemos firmemente. Nuestra creencia religiosa se basa
en la Palabra de Dios, que ha sido revelada, y que la conciencia iluminada del ser
humano percibe y testifica. Esa creencia brota de la vida y carácter del Dios en quien
creemos. La prueba final de validez se encuentra en el crisol de la vida donde
hombres y mujeres luchan, y tropiezan, y pecan, sólo para levantarse de nuevo y
rendirse en los brazos de un Dios perdonador y siempre amoroso. De manera que
creemos en Dios Trino, en su hijo nuestros señor y salvador Jesucristo, creemos en
el espíritu santo, creemos en la Biblia. Creemos en la experiencia cristiana.
Creemos en la perfección cristiana. Creemos en la Iglesia. Creemos en el reino de
Dios. Creemos en el juicio divino. Creemos en la Vida Eterna. Pero sobre todo esto
quiero hacer énfasis que creemos de igual manera en:

Creemos la naturaleza del ser humano

Mantenemos, como algo central, la dignidad y lo sagrado de toda personalidad


humana. El hombre y la mujer están hechos a la imagen espiritual de Dios, y
participan de su carácter y comunión. El ser humano es mayor que el mundo por
medio del cual Dios produce y sostiene su vida.
Las Escrituras nos recuerdan que el ser humano es un pecador y que ha caído de
la gloria de Dios. Sin embargo, por medio de la gracia, el ser humano puede
levantarse por encima de su pecado y de las circunstancias que lo rodean.
Concedido de plena libertad de elección, puede descender al más bajo infierno, o
elevarse a los más altos cielos. En él como persona, todo lo creado y los propósitos
de Dios encuentran significación y valor.

Creemos en la salvación del pecado.

Esta experiencia viene por medio de la fe en Jesucristo como Salvador y Señor. Es


un acto que implica arrepentimiento por los pecados pasados, y la aceptación de la
misericordia y el perdón de Cristo. La Salvación viene no por nuestros propios
esfuerzos o por que alcancemos algún mérito. Es la dádiva libre de la gracia de
Dios, que "muestra su amor por nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros" 19

18
(Efesios 2:19-22) (Mateo 7:24-27).
19
Rom. 5:8
Así pues, Dios quita nuestros pecados, restaura Su imagen en nuestro corazón, y
nos concede un nuevo nacimiento, otra oportunidad, mediante al amor inmerecido
de Su Hijo y Salvador nuestro, Jesucristo.20

Desafíos para las iglesias Wesleyana, metodista de hoy

Un campo fértil no solo para compartir el mensaje de salvación, sino, como se


percibe en las enseñanzas y tradiciones de las demás iglesias clásicas
conservadoras. La iglesia Wesleyana Boliviana hunde sus raíces en la tradición de
la iglesia Wesleyana americana.

La teología wesleyana en Bolivia, y esto también es algo que se va trabajando en la


Iglesia es rica en el discurso lineal sacro dedicado a la oración, al ayuno, a la
búsqueda continua de la revelación de Dios.

Ellos enseñan y predican que la vida del creyente debe estar dedicada al camino de
consagración al Señor insertándose en la estructura eclesiástica; Porque allí, se
vive una nueva forma de vida que consiste básicamente en permanecer en la
oración, el ayuno y la meditación, dedicadas a labores ministeriales y a la guerra
espiritual. Haciendo todo esto, el creyente wesleyano vive la santidad, porque él ha
sido apartado de esta mundanidad: sociedad civil. Por lo tanto, la oración y la
memorización de los textos de las Sagradas Escrituras son las armas del cristiano
para defenderse de este mundo pecador. Esto significa el retiro y el aislamiento en
la propia casa o en Iglesia. Para ellos, el papel de la mujer es dedicarse al cuidado
del hogar y a la sumisión del esposo.
A nivel teológico, estamos llamados a leer los signos de los tiempos; para ello, hay
varias formas de leer los tiempos dependiendo del lugar teológico en que lo
miramos. Por lo general hay dos formas hacerlo sistemáticamente y contextual.

El primero se remonta al quehacer teológico de los padres de la iglesia y a la


tradición misma de John Wesley, él aceptó y uso los métodos teológicos que ya
existían en la iglesia anglicana. Además creía que una fe que madura trata siempre
de echar raíces en una razón. Fe y razón no son enemigas. Con esto Wesley
desafía a los hermanos wesleyanos hacer uso de las ciencias humanas y sociales
para tener una teología sistemática wesleyana.
La segunda forma es la contextual. En este caso, se trata de teologías que responda
a una situación concreta. Wesley no solo enmarcó una teología sistemática, sino
que la comprendió a nivel personal y social. Por eso, no solo se limitó a exhortar a
los cristianos y a la clase dirigente de su época. Sino que hizo parte de la solución,
eso lo llevó a investigar las razones por las que había tanta pobreza en su país.
Ahora bien, hermanos wesleyanos se han preguntado alguna vez ¿por qué hay
tanta pobreza y violencia en nuestro pais? ¿Por qué hay tanta
prostitución, migración, inmigrante en nuestros país? "¿Por qué son tan caros los
huevos, el cerdo y las aves?" ¿Por qué hay tantos impuestos? Responder a estas
preguntas se requiere de una teología racional, una teología reflexiva que cuestione

20
Artículos de fe de la iglesia Metodista
nuestro quehacer teológico y pastoral, para ello se requiere de un cambio de
mentalidad. Hermanos wesleyanos ustedes han sido "adoctrinado" al servicio de la
Iglesia Wesleyana Americana. Es decir, esa actitud de dependencia les ha llevado
a repetir el discurso de su tradición.

Ya es hora, que ustedes realicen una relectura de su fundador Jhon Wesley., que
los lleve a hacer una teología contextual y académica que les sirva responder a los
nuevos desafíos que le plantea la sociedad civil y científica.

Conclusión

Finalmente, no sólo la teología wesleyana debe ser repensada sino también la


Iglesia misma. necesitamos una Iglesia "encarnada" en la vida y en la cultura de
cada pueblo donde se encuentre una comunidad wesleyana. Es claro afirmar que
hoy vivimos nuevos problemas que son diferente al tiempo de Wesley. Uno de esos
problemas es "la ecología”. De un modo sistemático, el avance de la
industrialización nos ha conducido en forma alarmante a la contaminación de
nuestro ecosistema. ¿Qué debe decir la teología y las iglesias wesleyanas a esta
situación? ¿Cómo podríamos participar en organismos que defienden el medio
ambiente de la agresión de las compañías multinacionales? Una Iglesia encarnada,
también es una Iglesia interesada en la cultura en sus múltiples expresiones: la
educación, la ciencia, la política, la economía, el arte y la sociedad como un todo.
¿Cómo participan los miembros de nuestras congregaciones en el mundo de la
cultura? ¿Simplemente como seres individuales o hay detrás de su participación,
cierto aval, respaldo y orientación por parte del liderazgo de las iglesias? ¿Qué
aportes pueden hacer las iglesias wesleyanas estos ámbitos?

Por todo esto, estamos llamados a reflexionar e indagar, con realismo y sinceridad,
si están correlacionando su discurso teológico con su cultura y realidad, o
sencillamente se limitan a responder a preguntas que ya nadie se formula porque,
simplemente, corresponden a otro mundo y otra geografía que ya no tenemos. La
encarnación supera el ámbito de lo discursivo y, por lo tanto, implica un modo de
posicionarse frente a los problemas del mundo. Por eso afirmamos que las prácticas
ministeriales también son teologías porque ellas reflejan nuestros modos
de pensamiento.
Frente a este desafío debemos pensar en recrear una teología wesleyana, útil para
nuestro tiempo y encarnar una Iglesia que, siguiendo el modelo de Jesús, no vive
para sí misma, sino para el mundo que Dios ha determinado reconciliar consigo
mismo en Cristo.
Buscar la salvación de los perdidos es un camino que nuestro padre nos
encomendó,
Bibliografía.-
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Artículos de fe de la iglesia Metodista
Biblia Reina Valera 1960