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Carrillo Trueba, César

El misterio del hombre de Piltdown


Ciencias, núm. 97, enero-marzo, 2010, pp. 72-73
Universidad Nacional Autónoma de México
México

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duo, Dawson y Arthur Smith alguien pedía revisar los restos


Woodward, curador del depar- se le mostraban sin que pudie-
tamento de historia natural ra tocarlos y sólo proporciona-
del Museo británico, lo afirma- ban réplicas para su manipu-
ron así, y su antigüedad fue ubi- lación. A la eliminación de las
cada a principios del Pleisto- dudas contribuyó enormemen-
ceno —ya que se encontraron te el contexto científico y so-
junto con restos de animales cial, sobre todo la teoría de
de esa época, entre ellos un la evolución gradual propuesta
diente de elefante y otro de hi- por Darwin, que contemplaba
popótamo. Esto fue sostenido la existencia de un ser inter-
de manera contundente cuando, medio, el famoso eslabón per-
en una localidad cercana, de- dido, con características hu-
nominada Piltdown 2, apare- manas y simiescas a la vez.
cieron un cráneo y un diente La existencia de un ser con es-
similares. tas características era práctica-
Fue así como Eoanthropus mente una creencia de muchos
dawsoni, nombre científico con científicos, como lo denota
que se le bautizó, se convirtió la declaración de W. J. Sollas,
en el ancestro humano más quien en 1924 afirmó que
antiguo de Europa, anterior se trataba de “una combina-
al de Neandertal, lo que confe- ción esperada desde hace lar-
ría a Inglaterra la delantera fren- go tiempo, una etapa necesa-
te a Francia, su rival científico ria en el curso del desarrollo
que contaba con los principa- del hombre”.
les hallazgos paleoantropoló- El tamaño del cerebro era
gicos. Pero, además, el cráneo fundamental, pues en esa épo-
del hombre de Piltdown care- ca, y todavía hasta hace algu-
cía de los orbitales prominen- nas décadas, se buscaba un

El misterio tes que tenía el de Neandertal


y su volumen era mayor, por
lo que se consideraba más
ancestro que tuviera esa ca-
racterística debido a la exalta-
ción de la inteligencia huma-

del hombre evolucionado, y por lo tanto me-


jor candidato a ser al ancestro
na por sobre la de los demás
animales. Como lo expresó otro

de Piltdown directo de Homo sapiens, de-


jando al Neandertal como una
científico de entonces, “el in-
terés excepcional del cráneo
línea paralela “degenerada”. de Piltdown radica en la con-
En 1912 el arqueólogo britá- bien simiescas pero con dos Varias fueron las objecio- firmación que aporta a la tesis
nico Charles Dawson halló dientes cuyo desgaste es co- nes que levantó el hallazgo, según la cual, en la evolución
en la localidad de Piltdown, mún en los seres humanos más pero en gran parte fueron aca- humana, el cerebro ha marca-
Sussex, un cráneo humano ca- no en simios. A pesar de que lladas. Lo que no dejaba de do el camino […] En un prin-
si contemporáneo y una man- los hallazgos difícilmente se causar cierta molestia en el cipio el hombre fue tan sólo
díbula de características más podían atribuir a un solo indivi- medio era que cada vez que un simio dotado de un cerebro

César Carrillo Trueba


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muerte tras el descubrimiento, tanto Dawson como Woodward,
Australiano
en 1916, y otros factores pa- y recién volvía de Medio Orien-
recen tornar esto poco factible. te, en donde había estado una
Smith Woodward, muerto jus- temporada, y de donde proce-
Mongol to unos cuantos años antes dían algunos de los restos ani-
Blanco
del descubrimiento del fraude, males. Las hipótesis en torno
sería un candidato también, a su actuar varían. Hay quienes
Neanderthal pero la poca importancia que piensan, como Pierre Thuillier,
Cro-magnon concede al fósil en sus escrito que todo comenzó como una
parece excluirlo y más bien broma y que, debido al estallido
Piltdown lo hace víctima. Otros investi- de la guerra, a la que fue lla-
Heidelberg gadores, como el anatomista mado a alistarse, así como
Grafton Elliot Smith, a quien a la muerte súbita de Dawson,
señala Ronald Millar —el autor el clérigo ya no la pudo dete-
Hombre mono
Peking
de Java de uno de los libros más com- ner. Stephen Jay Gould, quien
pletos sobre el tema—, podrían realizó exhaustivas pesquisas,
ser responsables, pero es po- sostiene que no se trató de
sobredesarrollado”. Además, con exactitud. El interés por co probable ya que ninguno una simple broma, sino de un
su antigüedad era muestra establecer su situación creció de ellos estuvo presente en las montaje que apuntalaba la
de que la raza blanca había en el medio científico y pronto excavaciones. Finalmente, se teoría que Theillard desarrolló
evolucionado antes que las de- se llegó a una conclusión: acusa a un personaje presente sobre la evolución humana
más, ya que frente a los hallaz- el cráneo no llegaba a mil años, en ambos sitios en el momen- desde su óptica religiosa. Sin
gos en otras partes del mundo, la mandíbula era de un oran- to preciso, y que permaneció embargo, tal vez al igual que
como el hombre de Pekín, gután, los dientes habían sido fuera de sospecha al haberse en una novela de Agatha
el de Piltdown presentaba ras- limados para simular el desgas- convertido en una figura céle- Christie, los culpables fueron
gos más modernos. En un con- te, y parte de los restos de ani- bre por sus intentos de recon- muchos: todos aquellos que,
texto de expansión colonial males provenían de Turquía ciliar ciencia y religión, el pa- con una creencia profunda en
este hecho no era menor. y otras partes del mundo, por dre Pierre Theillard de Chardin. cierta idea de la evolución hu-
No obstante, con el paso lo que habían sido “sembrados”. Este joven paleontólogo mana, aceptaron con satisfac-
del tiempo la visión de la evo- El primer sospechoso fue participó en las excavaciones ción la evidencia que se les
lución humana fue cambiando Charles Dawson, pero su pronta por la confianza que le tenían presentaba para apoyarla.
y el hombre de Piltdown era
cada vez más difícil de acomo-
dar entre los nuevos fósiles
de homínidos. A fines de los
cuarentas, Kenneth Oakley,
también del Museo Británico,
logró sacar de la vitrina los
ejemplares y realizó varias prue-
bas para determinar su edad

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS IMÁGENES:


César Carrillo Trueba Thuillier, P. 1975. Jeux et enjeux de la science. Laffont, The illustrated London News, dic. 28 de 1912; Restos
París. fósiles del hombre de Piltdown; Life, abril, 1937; Árbol
Facultad de Ciencias, Gould, S. J. 1983. Theillard y Piltdown, en Hen’s del origen de la vida del hombre, Popular Science,
Universidad Nacional Autónoma de México. teeth and horse’s toes. Norton, Nueva York. 1931.
Millar, R. 1972. The Piltdown Men. Paladin, London.
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