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I. PROPIEDADES FÍSICAS DEL AGUA DE MAR.

1. TEMPERATURA.

Con pocas excepciones la temperatura del océano disminuye con la


profundidad. Generalmente el decremento es más rápido cerca de.la superficie que
en la profundidad. En un perfil de temperatura contra profundidad típico, se
observan varias capas: una capa superficial, de varias decenas de metros de
espesor, generalmente denominada capa de mezcla, ya que los vientos
superficiales generalmente juegan un papel importante al mantener el agua bien
mezclada manteniendo una condición prácticamente isotermal . Bajo la capa de
mezcla hay una región de cambio rápido de la temperatura, ésta región se conoce
como termoclina. Las características de la termoclina varían con la estación,
volviéndose más marcada durante el verano cuando las capas de mezcla están
tibias y más débiles en el invierno cuando las capas superficiales se enfrían. En
algunas regiones oceánicas, como en el oeste del Atlántico del Norte, se pueden
distinguir entre una termoclina estacional y una termoclina profunda permanente; en
otras áreas, incluyendo todos los océanos tropicales, la diferencia entre las
estaciones es marcada solamente por un cambio en la intensificación de la
termoclina permanente (Fig. 1). Bajo la termoclina la temperatura del agua cambia
gradualmente

Fig. 1 Perfiles típicos de temperatura en el océano abierto.


Con la profundidad, volviéndose nuevamente casi isotermal. El agua en la mitad
más profunda del océano es uniformemente fría. La temperatura del 50% del
océano es menor de 2.3°C. En 1818, John Ross se convirtió en el primer hombre
que bajó un termómetro a una profundidad significativa en los océanos tropicales.
Encontró que el agua bajo la capa superficial estaba muy fría y llegó a la conclusión
de que el agua profunda se origina en latitudes polares.

Fig. 2 Temperatura a lo largo del meridiano 160°W en el Pacífico, desde la Antártida hasta Alaska.
La exageración vertical es de 5.5 X 103 en los primeros 1000 m y de 1.11 x 103 bajo esa
profundidad. (Knauss, 1978).

Los oceanógrafos discuten la temperatura del océano de dos maneras, en términos


de la temperatura "in situ" y en términos de la temperatura potencial. La primera es
simplemente la temperatura observada, mientras que la temperatura potencial es
algo más complicado. Considere unos cuantos litros de agua, a una profundidad de
5000 m, con una temperatura de 1.00°C y con una salinidad de 34,85% 0. Si la
elevamos a la superficie en condiciones adiabáticas su temperatura en la superficie
será de 0.57°C, por lo que se dice que su temperatura potencial es de 0.57°C.

El concepto de temperatura potencial puede ser fácilmente derivado de las


consideraciones de la conservación de la energía. Puesto en palabras, el cambio
en distribución de una masa es:

Cambio en la energía interna= calor agregado o sustraído + trabajo hecho.

Si .asumimos que no hay intercambio de calor con el medio, el cambio de energía


interna debe igualar el trabajo hecho por el agua. El agua marina es ligeramente
compresible, y se hace un trabajo a medida que se sumerge y se comprime a
medida que se incrementa la presión. Al suceder esto debe de haber un incremento
en la temperatura. Lo inverso también es cierto, al elevarse una parcela de agua
hacia la superficie, disminuye la presión lo que permite que el agua se expanda,
entonces el trabajo es hecho por la parcela con lo que decrece su energía interna.
Una parcela cuya temperatura es de 1.0°C a 5000 m de profundidad, tendrá una
temperatura de 0.57°C en la superficie, si al elevarla no hay mezcla o intercambio
de calor con el medio a su alrededor.

La Tabla 1 del apéndice ayuda a calcular la temperatura potencial, conociendo la


profundidad y la temperatura in situ.

La temperatura en las trincheras, cuencas aisladas y gran parte del océano Pacífico
del norte, son isotermales con respecto a la temperatura potencial, lo que significa
que la temperatura in situ se incrementa con la profundidad (Fig. 3).

Fig. 3. Curvas de temperatura In situ y potencial para una estación en el Nor-Pacifico (17°0'N,
162°24' W) y en la Trinchera Mindanao. La profundidad de umbral en la Trinchera es de 3500 m,
profundidad a la cual la curva de la temperatura potencial se vuelve isotermal. (Knauss, 1973).

2. DENSIDAD Y LA ECUACIÓN DE ESTADO.

La densidad en el agua marina está determinada por su presión, temperatura y


salinidad. Las diferencias de densidad en el océano son muy pequeñas. Si
ignoramos por un momento el efecto provocado por la compresibilidad sobre la
densidad, casi todas las aguas del océano tienen densidades que varían entre 1.020
y 1.030 g/cm3, las cuales son el resultado de variaciones en la temperatura y en la
salinidad. De hecho, el rango de densidad del 50% del océano está entre 1.0277 y
1.0279 g/cm3. El efecto más importante sobre la densidad lo efectúa la
compresibilidad. Una partícula de agua con una densidad de 1.028 en la superficie,
tendrá una densidad de 1.051 a 5000 m de profundidad.

En oceanografía, la densidad (p) se representa por la letra griega σ que es igual


a:

𝜎 = (𝑝 − 1) 𝑥103

Así, por ejemplo si tenemos:

p= 1.02750
Entonces

σ= 27.50.

Así como los oceanógrafos se refieren a varios tipos de temperatura, también se


refieren a varios tipos de densidad, que son:

𝜎 = (𝑝𝑆,𝑡,𝑝 − 1) 𝑥103

𝜎𝑡 = (𝑝𝑆,𝑡,0 − 1) 𝑥103

𝜎0 = (𝑝𝑆,0,0 − 1) 𝑥103

𝜎𝜃 = (𝑝𝑆,𝜃,0 − 1) 𝑥103

Sigma (σ) es simplemente la densidad in situ, en función de la salinidad (s), la


temperatura (t) y la presión (p). Sigma-t es la densidad que tendría una parcela de
agua si estuviera a presión atmosférica (P = 0); Sigma-cero (σ0) es la densidad de
una parcela de agua únicamente en función de su salinidad; Sigma-θ (σθ) es la
densidad potencial, y es la densidad que una parcela de agua debería tener si fuera
llevada a presión atmosférica de una manera adiabática. La densidad del agua de
mar a menudo se expresa en términos de volumen específico, α= 1/p. Así como la
densidad, el volumen específico se escribe en términos de otra literal, denominada
en este caso anomalía de volumen específico (δ).

𝛿 = (𝛼𝑆,𝑡,𝑝 − 𝛼35,0,𝑝 )

La anomalía de volumen específico es la diferencia entre el volumen específico in


situ y aquel medido a la misma presión, pero con una temperatura de 0°C v una
salinidad de 35%0.

δ puede ser expandida como una función de tres variables dando:

𝛿 = 𝛿𝑆 + 𝛿𝑡 + 𝛿𝑆,𝑡 + 𝛿𝑆,𝑝 + 𝛿𝑡,𝑝 + 𝛿𝑆,𝑡,𝑝

Se ha encontrado que el último término puede ser despreciable y se ha


acostumbrado indicar los primeros tres términos, como (Δs,t ), entonces:

𝛿 = 𝛥𝑆,𝑡 + 𝛿𝑆,𝑝 + 𝛿𝑡,𝑝

Ya que.

1 1 10−3 𝜎𝑡
𝛼𝑠,𝑡,𝑜 = = = 1 −
𝑝𝑠,𝑡,𝑜 1 + 10−3 𝜎𝑡 1 + 10−3 𝜎𝑡
Y

𝛥𝑆,𝑡 = 𝛼𝑆,𝑡,0 − 𝛼35,0,0

Entonces:

10−3 𝜎𝑡
𝛥𝑆,𝑡 = 1 − − 𝛼35,0,0
1 + 10−3 𝜎𝑡

Pero como

𝛼35,0,0 = 0.97264

10−3 𝜎𝑡
𝛥𝑆,𝑡 = 0.0273 −
1 + 10−3 𝜎𝑡

Denominado anomalía termostérica, y que relaciona el volumen específico con


sigma-t.

A. ESTABILIDAD.
Consideremos primero un océano simple de dos capas como el que se muestra en
la Figura 4. El trabajo necesario para mover un volumen (V) de un agua muy densa
(p2) una distancia dada Z1 + Z2 hacia arriba dentro de la capa superior cuya densidad
es p1 es:

𝑡𝑟𝑎𝑏𝑎𝑗𝑜 = (𝑝2 − 𝑝1 )𝑉𝑔𝑍1


Figura 4.

Al mover una parcela "V” de agua con una densidad p, desde su punto original
hasta V', no hay cambio en su energía potencial al moverla la distancia Z2; sólo se
requiere trabajo para moverla a través de la capa de densidad p1. (Knauss, 1978).

En la ausencia de fricción, no se requiere trabajo para mover este volumen hacia


arriba, hasta la interfase. El trabajo requerido para mover la parcela, a través de la
capa superficial, tiene como resultado un cambio en la energía potencial, ya que
esta última capa es menos densa. A menudo estos cambios de energía se expresan
en términos de cambios por unidad de volumen (∆PE). Estos cambios de energía
potencial por unidad de volumen se expresan por:

𝑇𝑅𝐴𝐵𝐴𝐽𝑂
∆𝑃𝐸 = (𝑝2 − 𝑝1 )𝑔𝑍1
𝑉

A medida que la diferencia de densidad entre las dos capas se hace más pequeña,
el trabajo necesario para mover la parcela de agua se hace más pequeño, de
manera que cuando ρ2= ρ1 no se necesita trabajo para mover verticalmente una
partícula de agua.

La densidad del océano cambia con la profundidad y la estabilidad puede ser


definida en términos de la razón de cambio de la densidad con respecto a la
profundidad:
1 𝜕𝜌
𝐸𝑆𝑇𝐴𝐵𝐼𝐿𝐼𝐷𝐴𝐷 = −
𝜌 𝜕𝑍

En la ecuación anterior se pone signo negativo debido a que la profundidad (Z) es


positiva hacia arriba,

La densidad se incrementa con la profundidad, se dice que el océano está


estratificado establemente. Si no hay cambio de densidad con la profundidad y no
se requiere trabajo para mover una partícula de un lado a otro, entonces se dice
que el océano está -neutralmente estable. Solo raras veces y por periodos muy
breves, se puede esperar encontrar momentos de inestabilidad en los que la
densidad decrece con la profundidad.

3. PRESIÓN.

La presión en un fluido es una cantidad escalar simple con unidades de densidad


de energía (erg/cm3). Sin embargo las unidades más comunes para expresar la
presión son las de fuerza por unidad de área (dina/cm2), las cuales son también
dimensionalmente correctas.

En un líquido en reposo la presión está directamente relacionada con el peso de


una columna vertical del líquido, sobre una unidad de área normal a la dirección de
gravedad aparente. Considérese una unidad de área normal a la dirección Z (Z
dirigida con g) en un fluido cuya densidad es p (figura 5) Si la unidad de área es
desplazada una distancia ∆Z entonces hay también un aumento de la masa (p∆Z) y
la presión se incremente (∆p), es decir:

∆𝑝 = 𝑔𝜌∆𝑍

En el límite, a medida que ∆Z se aproxima a cero, la ecuación anterior se reduce a:

𝑑𝑝 = 𝑔𝜌𝑑𝑍.

La que integrando se reduce a:


𝑧
𝑝 = 𝑝0 + ∫ 𝜌𝑔𝑑𝑍
0

Donde “p” es la presión absoluta “po” es la presión en Z = 0. En el océano cuando


Z=0 nos referimos el nivel medio de mar, por lo que p o, es igual a la presión
atmosférica. Si no se especifica la presión atmosférica, entonces la presión
hidrostática será:
𝑧
𝑝 = ∫ 𝜌𝑔𝑑𝑍
0

4. COMPRESIBILIDAD,

La compresibilidad se define como la relación relativa del volumen específico por


unidad de alteración de presión.

En los gases el espacio entre las moléculas es mayor que en los líquidos y
sólidos, por lo cual son altamente compresibles.

Consideremos una porción de agua de mar con una temperatura de t°C, una
salinidad de S%o y presión P1, con un volumen específico ζ1. Si aumentamos
la presión hasta P2 y dejamos constantes los valares t°C y S°%o y llamamos ζ2
al nuevo valor del volumen específico, la reducción relativa del volumen estará
dada por:

𝜁2 − 𝜁1
= −𝐾(𝑝2 − 𝑝1 )
𝜁1

Donde K es el factor de compresibilidad, que es negativo debido a que se trata de


una reducción de volumen a medida que la presión aumenta. De la ecuación
anterior podemos obtener que:

𝜁2 = 𝜁1 [1 − 𝐾(𝑝2 − 𝑝1 )]

Ejemplo: Una cierta cantidad de agua de mar tiene una salinidad de 35%o y una
temperatura de 0°C; es llevada desde la superficie hasta los 4000 metros, que
corresponden a un intervalo de 4000 decibars. Se busca en las tablas
Oceanográficas de Knudsen el valor de la densidad para el agua con las
condiciones iniciales de salinidad, temperatura y presión y se calcula 𝜁1 de acuerdo
a:

1
𝜁1 = 𝜁(35,0,0) = = 0.97264
𝜌(35,0,0)

Entonces podemos calcular 𝜁2

𝜁2 = 𝜁(35,0,4000) = 0.9264 ∗ (1 − (43.69𝑋10−7 )(4000 − 0))

𝜁2 = 0.955657
El valor del factor de compresibilidad (K) varía en función de s, t, p ; aumentando
cuando la temperatura disminuye (Fig. 5x).

Fig. 5 Variación de la constante de compresibilidad K, con respecto a la temperatura y a la presión.


(Emilson, 1978)

Hemos visto que al disminuir la temperatura ocurre un aumento en la frecuencia de


los polímeros, que ocupan un espacio mayor que el mismo número de moléculas
individuales. Con el aumento de la presión los polímeros se desintegran, ocurriendo
una mayor disminución de volumen a menores temperaturas por efecto de la
presión. Como la velocidad de las ondas sonoras y de las ondas elásticas depende
de la compresibilidad, debe considerarse este factor en los estudios de propagación
de ondas sonoras y elásticas.

De la reducción del volumen del mar, debido a la compresibilidad del agua de mar,
se sabe que el nivel del mar está 60 m más abajo de lo que estaría si el mar fuera
completamente incompresible.

TABLA 1

Compresibilidad (K) del agua marina en función de la Temperatura (°C), y de la


presión (bars) y una salinidad de 34.85%o , k X 108 (Sverdrup et al, 1970).

Temperatura (°C)
P (bar) 0 5 10 15 20 25 30
0 4659 4531 4427 4345 4281 4233 4197
100 4582 4458 4357 4278
200 4508 4388 4291
400 4368 4256
1000 4009 3816

5. CALOR ESPECÍFICO.

Cuando calentamos un cuerpo su energía interna aumenta, por lo que el calor se


puede medir en las mismas unidades con que se mide la energía o el trabajo, en
forma mecánica (kg mt, ergs, joules, etc.). La unidad especial utilizada para medir
el calor es la caloría (Cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de un
gramo de agua en un °C, de 14.5 hasta 15,5°C), una caloría corresponde a 4.186
joules.

La cantidad de calor necesaria para producir una elevación de temperatura, varía


de substancia a substancia, y es característica; a ésta propiedad se le conoce como
capacidad calorífica, o particularmente como calor específico.

Se dice que el calor específico de una substancia es el número de calorías que hay
que suministrarle a un gramo de dicha substancia para elevar su temperatura en un
grado centígrado, sus unidades son cal/gr°C.

La capacidad calorífica del agua es la masa elevada que se conoce, a excepción de


la del amoníaco y del heptano normal: es cerca de 10 veces mayor que la del cobre
y 5 veces mayor que la de la roca granítica, es decir, que una caloría elevaría a la
temperatura del cobre en 10°C en tanto que la del agua se elevaría solamente en
un grado centígrado.

El calor específico del agua de mar varía con la salinidad de manera que el calor
específico decrece cuando la salinidad se incrementa y viceversa. Kuwahara (1939)
obtuvo una ecuación empírica para el calor específico a 0°C y a la presión
atmosférica:

𝐶𝑝 = 1.005 − 0.005136 𝑆 + 0.0001098 𝑆 2 − 0.000001324 𝑆 3

No se han medido los efectos de la temperatura y presión sobre el calor específico


del agua de mar, pero se ha asumido que son los mismos que para el agua pura.
En la tabla 11 se muestran los valores que da Ekman (1914) para el efecto de la
temperatura sobre el calor específico del agua de una salinidad de 34.85 partes por
mil, a presión atmosférica.

TABLA 2

Relacion entre la temperatura y el calor especifico. (Ekman citado en Knauss,


1978)

Temperatura (°C) -2 0 5 10 15 20
Calor especifico
(cal/gr°C 0.942 0.941 0.938 0.935 0.933 0.932

6. CAMBIO ADIABÁTICO EN LA TEMPERATURA, TEMPERATURA POTENCIAL.

Una de las consecuencias de la compresibilidad del agua es la alteración de su


temperatura cuando varía la presión, a este fenómeno se le conoce como "Cambio
Adiabático de la Temperatura y consiste en un proceso que produce cambio en la
temperatura de la sustancia, sin que le sea suministrado o retirado calor,
directamente.

Una porción de agua sufre compresión al descender desde una profundidad Z1


hasta otra mayor Z2, y la presión externa efectúa un trabajo contra las fuerzas
internas de la misma porción. Este trabajo aumenta la energía interna, lo que se
manifiesta en forma de calor, aumentando la temperatura de dicha masa de agua.
Al subir una masa de agua sucede el fenómeno inverso, disminuyendo su
temperatura. El cambio de temperatura es realmente pequeño y bajo las
condiciones de salinidad, temperatura y presión del océano nunca puede pasar de
1.5°C, sin embargo debe tomarse en cuenta cuando se estudie la distribución
vertical de temperatura en las grandes profundidades de los océanos y en cuencas
aisladas profundas en donde el calentamiento adiabático podría producir un
incremento de temperatura hacia el fondo. El enfriamiento adiabático de la
temperatura es de importancia práctica inmediata cuando se toman muestras de
agua con botellas muestreadoras térmicamente aisladas, y la temperatura de la
muestra de agua es tomada hasta que la muestra llega a la superficie.

La temperatura potencial de una muestra de agua se define como: la temperatura


que tiene la muestra en la profundidad a la que se encuentra menos el cambio
adiabático que sufre esa porción al ser elevada hasta la superficie del mar (Tabla
3).

La temperatura potencial se representa como "θ" (Theta) y es igual a t - ∆t.

7. CALOR LATENTE DE EVAPORARON Y DE FUSIÓN.

Se dice que el calor latente representa la energía necesaria para romper enlaces en
las moléculas de agua. Dentro del régimen de temperatura y presión que existe en
el ambiente terrestre, el agua puede hallarse en tres estados físicos principales:
sólido, líquido y gaseoso. Para pasar de uno de estos estados al otro es necesario
aumentar o disminuir la energía interna; En estado sólido las moléculas están
organizadas en una estructura rígida, es decir, mantienen una relación geométrica
fija; si se aumenta la energía interna, la distancia entre las moléculas aumenta lo
suficiente para romper la estructura rígida y en ese Instante el agua pasa al estado
líquido. Este proceso le llamamos fusión y la energía, en forma de calor, necesaria
para transformar un gramo de materia sólida en líquida es conocido como calor
latente de fusión. En el caso del agua pura, el calor latente de fusión es de 80
calorías (figura 6).

TABLA 3

Enfriamiento adiabático (en 0.01 °C) cuando el agua de mar que tiene (σ 0=28,
S=34.85%o) que tiene una temperatura a una profundidad (m), es elevada desde
esa profundidad hasta la superficie (Hellan-Hensen citados en Neuman y Pierson,
1966)

Temperatura (°C)
Profundidad (m) -2 -1 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 19
1000 2.6 3.5 4.4 5.3 6.2 7 7.8 8.6 9.5 10.2 11 11.7 12.4
2000 7.2 8.9 10.7 12.4 14.1 15.7 17.2 18.8 20.4 21.9 23.3 24.8 26.2
3000 13.6 16.1 18.7 21.2 23.6 25.9 28.2 30.5 32.7 34.9 37.1 39.2 41.2
4000 21.7 25 28.4 31.6 34.7 37.7 40.6 43.5 46.3 49.1 51.9 54.6 57.2
5000 31.5 35.5 39.6 43.4 47.2 50.9 54.4
6000 42.8 47.5 52.2 56.7 61.1 65.3 69.9
7000 66.2 71.3 76.2 80.8 85.5
Figura 6. En la figura se muestran los tres estados físicos del agua de mar y la cantidad de calor
(en calorías por gramo) que es necesario aplicar para que el agua pase de un estado a otro.
(Gross, 1972).

Si continuamos suministrando más calor al agua, en su estado líquido, la


temperatura continúa elevándose a una tasa de 1°C por caloría añadida, Esta tasa
de cambio de temperatura se mantiene casi constante entre los 0 y los 100°C. En
esta última temperatura las moléculas que se encuentran en la superficie del líquido
y que tienen la mayor velocidad empiezan a saltar o escapar del recipiente,
mientras que otras son atraídas por las fuerzas de cohesión; a este proceso se le
llama evaporación. Para pasar del estado líquido al gaseoso (vapor de agua), la
molécula tiene que trabajar contra dos tipos de fuerzas: la cohesión y la presión
externa (la fuerza de los choques con las moléculas libres). Puesto que las
moléculas más veloces tienen mayor energía, logran escapar robando la energía
del sistema por lo que la temperatura disminuye. Lo anterior tiene como
consecuencia que la temperatura permanece fija mientras que tengan moléculas
de líquido y de gas presentes. La temperatura empieza a cambiar después de que
se han añadido 540 calorías por gramo. La energía necesaria para transformar un
gramo de materia del estado líquido al gaseoso la llamamos calor latente de
evaporación.
El calor latente de evaporación del agua de mar es una función de la temperatura y
está dado por la siguiente ecuación:

𝐿 = 596 − 0.52 𝑡

L.- Calor latente de evaporación (Cal/gr°C)

t.- Temperatura (°C)

El calor latente de evaporación del agua es el más elevado de todas las substancias
conocidas, lo cual es un hecho importante para el intercambio de energía entre el
mar y la atmósfera, debido a que el calor consumido por la evaporación es liberado
por la condensación, sin embargo es Importante mencionar que el calor latente no
es devuelto totalmente al agua, el proceso evaporación-condensación produce una
transferencia de energía térmica desde el agua hacia la atmósfera.

La cantidad de calor necesaria para fundir un gramo de hielo de una salinidad


determinada y a una temperatura inicial, es denominada "calor aparente de fusión".
Diversas experiencias han demostrado que el calor aparente de fusión del hielo
disminuye con la salinidad. Por ejemplo, un gramo de hielo con una salinidad de
15%o y una temperatura inicial de -2°C requiere de 48 calorías para fundirse,
mientras que un gramo de hielo de agua pura (salinidad de 0%o) requiere de 80
calorías.

8. TENSIÓN SUPERFICIAL.

Las moléculas que se encuentran en la superficie de un líquido sufren atracción por


parte de las moléculas vecinas. De esa fuerza de atracción resulta que la capa de
moléculas que forma la superficie se halla bajo un estado de tensión. Esa fuerza
actúa paralelamente a la superficie, se denomina tensión superficial y está dada
por

𝐹 = 𝛽𝑙

Donde l es el perímetro de la porción de la película superficial que estamos


considerando y β (Beta) un factor de proporcionalidad que llamamos coeficiente de
tensión superficial (la fuerza que actúa sobre una unidad lineal del perímetro), si
medimos la fuerza (F) en dinas y la longitud en centímetros, el coeficiente de tensión
(Beta) se expresa en dinas/cm2.

El coeficiente de tensión del agua disminuye cuando la temperatura aumenta, y es


mayor al aumentar la salinidad de acuerdo a la expresión.

β(dina/cm) = 75.64 – 0.144 t + 0.225 %o


Ejemplo: ¿Cuál debe ser el perímetro l de un cuerpo de un gramo de masa, para
que él mismo se sostenga por la tensión superficial del agua con salinidad de
35%o y temperatura de 20°C?

t= 20 °C
S= 35%o
g= 980 cm/seg2
F=?
m= 1gr.
l= ?

Sabemos que F= mg, entonces:


F= (1gr.) (980 cm/seg2) = 980 gr cm/ seg2
F= 980 dinas.
𝐹 = 𝛽𝑙

980 = 75.64 – 0.144 (20) + 0.225 (35) X l


l= 13.53 cm

Si el cuerpo es una lámina de forma circular su diámetro (d) será:

𝑙
𝑑= = 4.24 cm
π

La tensión superficial es importante para la sustentación de muchos organismos


acuáticos en la superficie (insectos) así como para el intercambio de materia.
9. VISCOSIDAD.
Cuando una porción de líquido se mueve con respecto a otra adyacente, surge en
el límite entre ellas una fuerza que se opone a este movimiento relativo y tiende a
igualar la velocidad de las dos porciones. La fuerza de esa naturaleza se llama
fricción interna o viscosidad del líquido.
Consideremos dos puntos en el interior de un líquido. Los puntos se hayan a una
distancia Z uno del otro y en determinado instante son ocupados por porciones que
tienen velocidades V1 y V2, respectivamente. La diferencia de velocidad es V2-V1 =
∆V, la experiencia demuestra que mientras mayor sea esa diferencia mayor será la
fuerza que tiende a anularla, es decir, que la fuerza de fricción es directamente
proporcional a ∆V. Por otro lado se sabe que mientras más distantes se hayan entre
sí las partículas, menor será la influencia que ejercen mutuamente, es decir que la
fuerza de fricción interna es inversamente proporcional a la distancia entre las dos
partículas, por lo tanto la fricción interna se define como una fuerza por unidad de
área proporcional a:
∆𝑉 𝑑𝑉
lim =
∆𝑍→2 ∆𝑉 𝑑𝑍
Si Ƭ (Tau) representa la fuerza de fricción interna, tendremos que:
𝑑𝑉
Ƭ=𝑓 𝑑𝑖𝑛𝑎𝑠⁄𝑐𝑚2
𝑑𝑍
Donde f es un factor de proporcionalidad que llamamos coeficiente de fricción
interna o de viscosidad y se mide en unidades poise (un poise= 1 gr/cm seg).
Este coeficiente decrece rápidamente con el incremento de la temperatura y
aumenta lentamente con el incremento de salinidad (Tabla 4).
TABLA 4

Viscosidad del agua pura y de mar a la presión atmosférica* (Poises X 103)

Temperatura (°C)
Salinidad (%o) 0 10 20 30
0 17.9 13.1 10.1 8
10 18.2 13.4 10.3 8.2
20 18.5 13.6 10.5 8.4
30 18.8 13.8 10.7 8.6
35 18.9 13.9 10.9 8.7
*Dorsey citado en Knauss (1978)

En términos generales podemos considerar la existencia de la viscosidad molecular


como una condición básica para la locomoción en el mar. Si no fuera por esa fuerza,
un nadador no hallaría resistencia para propulsarse y la hélice y el remo serían
inútiles.

La viscosidad molecular también es de gran importancia para las plantas y los


animales planctónicos.

Según la fórmula de Stokes, la velocidad de caída (c) de una partícula esférica de


radio r obedece a la siguiente relación:

2 𝑟2
𝑐 (𝑐𝑚⁄𝑠𝑒𝑔) = 𝑔(𝜌1 − 𝜌2 )
9 𝑓

Donde ρ1 y ρ2 representan la densidad de la partícula y del agua, respectivamente,


g es la aceleración de la gravedad, r es el radio de la partícula y f es el coeficiente
de viscosidad molecular del agua. Como los organismos planctónicos raramente
son de forma esférica, es conveniente sustituir el radio (r) por un factor (S) llamado
de superficie específica, y que se define como la relación entre la superficie y el
volumen del cuerpo:
𝑆𝑢𝑝𝑒𝑟𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒
𝑆=
𝑉𝑜𝑙𝑢𝑚𝑒𝑛
Entonces

𝑐𝑚 2 𝑆2
𝑐 ( ⁄𝑠𝑒𝑔) = 𝑔(𝜌1 − 𝜌2 )
9 𝑓

Cuanto mayor es la superficie especifica del cuerpo, tanto mayor será el efecto de
la viscosidad sobre él y tanto menor su velocidad de caída. Esas circunstancias
explican la razón de las antenas y formas extravagantes de muchos organismos
plantónicos.

Se cree que la elevada viscosidad de las aguas frías sea la causa de que en general
las especies plantónicas en estas aguas, son más grandes que sus parientes de
aguas templadas o cálidas. Para los animales pequeños el plancton, que se
alimentan por filtración del agua, de organismos pequeñísimos, la viscosidad juega
un papel importante en cuanto a la forma de los órganos filtradores y al gasto de
energía.

Además según la fórmula de Stokes, se puede concluir que en los mares cálidos
caen más rápido las partículas en suspensi6n, por lo que se supone que la
viscosidad es responsable de la escases de partículas en suspensión y de la
elevada transparencia de las aguas tropicales y ecuatoriales.

10. FUSIÓN Y CONDUCCIÓN TÉRMICA.


El movimiento de las moléculas en el seno de un líquido tiende a uniformar sus
características físicas y químicas. En el caso de substancias disueltas, ese
fenómeno se denomina difusión, mientras que cuando se refiere a la temperatura,
se denomina conducción térmica.
La difusión es, por lo tanto, el proceso por el cual se desplazan substancias disueltas
desde una región donde la concentración es alta, hacia otra región vecina donde el
mismo factor tiene una concentración más baja.
La intensidad del transporte es directamente proporcional a la diferencia del valor
observado en las dos porciones, e inversamente proporcional a la distancia entre
ellas .Si “D” es la cantidad, en gramos, de una substancia que pasa en un segundo
a través de un área de un centímetro cuadrado, mediante el proceso de difusión
tenemos que:
∆𝑆 𝑑𝑆
𝐷 = −𝛿 lim = (𝑔𝑟⁄𝑐𝑚2 𝑠𝑒𝑔)
∆𝑙→0 ∆𝑙 𝑑𝑙
Donde δ (Delta) representa el coeficiente de difusión, el signo (-) indica que el
transporte corre desde la región de concentración más elevada hacia la de
concentración más baja. S representa la concentración de la substancia, l
representa la distancia entre las dos regiones. ∆S representa la diferencia de
concentraciones entre las dos regiones (∆S= S2 – S1) y ∆l representa la diferencia
de distancia entre los dos puntos (∆l= l2 – l1)
El coeficiente de difusión molecular para agua de salinidad de 35%o es de alrededor
de 1.5 X 10-5 gr/cm2seg, es por eso que el transporte de salinidad por difusión
molecular es muy lento en el mar, y serían necesarios períodos muy largos para
eliminar la diferencia de salinidad entre una porción de agua y otra adyacente;
además es necesario distinguir entre el coeficiente de turbulencia horizontal.
Se ha observado que el coeficiente de turbulencia horizontal es miles de veces
mayor que el coeficiente de turbulencia vertical y éste es, a su vez, miles de veces
mayor que el coeficiente de difusión molecular.
En el caso de la conducción térmica, en regiones en las cuales la temperatura varía
con respecto al espacio, el calor es conducido de regiones de una concentración
más alta a otras de concentración más baja. La cantidad de calor, en gr cal/seg, que
es conducido a través de un área de superficie de un centímetro cuadrado es
proporcional al cambio de temperatura por centímetro a lo largo de una línea normal
a esa superficie, y el coeficiente de proporcionalidad gamma (γ), es llamado
coeficiente de conductividad térmica.
El coeficiente de conductividad térmica para agua con salinidad de 35%o a una
temperatura de 20°C, es de 1.35 calorías/seg°C.
No obstante su escaso valor, los coeficientes moleculares de conducción térmica y
difusión son importantes para la homogenización del agua, puesto que en el último
momento del proceso turbulento el volumen de las porciones individuales se
aproxima a cero, a la vez que su número, y por consiguiente la superficie de contacto
entre ellas, se aproxima al infinito, lo que significa que el proceso molecular actúa
sobre un área que se aproxima al valor infinito.
Un ejemplo muy claro de la relación entre la difusión molecular y la difusión
turbulenta, lo tenemos cuando mezclamos aguas con diferente índice de refracción
de la luz (agua fría y agua caliente), por algún tiempo la mezcla parece turbia pero
súbitamente se clarifica y homogeniza.
11. OSMOSIS Y PRESIÓN OSMÓTICA.
La osmosis representa un proceso de difusión en el cual el disolvente de desplaza
a través de una pared semipermeable, mientras que las substancias disueltas no
cambian de posición.
La difusión molecular tiene una importancia particular para la vida de las plantas y
de los animales en el mar, puesto que las membranas que cubren los cuerpos y
células de éstos organismos son en gran parte semipermeables.
Una membrana semipermeable permite la difusión de las moléculas de agua y de
otras moléculas menores, mientras que retiene las de las substancias disueltas. Lo
anterior produce una diferencia de presión en los dos lados de la membrana, debido
a que las moléculas de sal disueltas tienden a pasar de un lado a otro lo que es
impedido por la membrana contra la que "chocan".
La frecuencia de los "choques", por unidad de área de membrana, produce lo que
se conoce como presión osmótica, como esta frecuencia es directamente
proporcional a la concentración de sal, la presión osmótica también lo es (Figura 7).
Cuando estudiamos el efecto de la osmosis sobre los organismos marinos,
debemos conocer la presión osmótica del agua de mar y también la de los líquidos
dentro del cuerpo del organismo. Si P1 es la presión osmótica del cuerpo y P2 es la
del agua de mar, se pueden tener tres casos característicos:
1.- (P1 = P2)

2.- (P1 > P2)

3.- (P1 < P2)


Cuando P1 = P2, hay equilibrio (isotonia), no se producirá el fenómeno de osmosis.

Cuando P1 > P2, la presión osmótica del cuerpo es mayor que la de ambiente
(hipertonía), el agua se difunde hacia el interior del cuerpo reduciendo su
concentración de sales hasta alcanzar el equilibrio.

En el tercer caso, cuando P1 < P2 (hipotonía), el agua se difunde desde el cuerpo


hacia el ambiente.
Figura 7.

Esquema de la osmosis. (A) Cuando se pone en un saquito hecho de una membrana semipermeable,
por ejemplo celofán, una solución de azúcar al 5%, y el saco se suspende en agua, las moléculas
de agua entran en el misino, por lo que la columna de agua en el tubo de vidrio sube. En (B) las
moléculas de glucosa no pueden posar por los poros del celofán. Cuando se alcanza el equilibrio, la
presión de la columna de agua en el tubo es exactamente Igual a la presión osmótica de la solución
azucarada, lo que permite medirlo. (Villee 1974).

TABLA 5

Presión osmótica del agua de mar* (Poises X 103)

Salinidad (%o)
Temperatura (°C) 5 10 15 20 25 30 35 40
0 31 63 95 127 160 193 226 260
20 34 68 102 136 172 207 243 280
*Emilson, 1978

12. CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA.


La materia en estado gaseoso o solido conduce, en mayor o menor grado, la
corriente eléctrica. Esta propiedad es conocida como conductividad eléctrica de la
materia y su valor es el reciproco de la resistencia eléctrica, como la resistencia se
mide eh ohms, entonces la conductividad se mide en ohms recíprocos (ohms-1)
La conductividad (C) de un conductor eléctrico es:}

𝐶 = 𝐾(𝑙 ⁄𝑎) (𝑒𝑛 𝑜ℎ𝑚𝑠 −1 )


Donde l es la longitud del conductor, a el área transversal y K es la conductividad
especifica (ohms-1/cm).
E1 agua pura tiene una conductividad eléctrica extremadamente baja, debido a la
asimetría en la distribución de las cargas eléctricas dentro de la molécula de agua;
la molécula se orienta en un campo eléctrico cuando el átomo de oxigeno es atraído
hacia el polo positivo y el hidrogeno hacia el negativo, neutralizando el campo
puesto que prácticamente no existen partículas libres para transmitir la corriente.
Cuando se le agregan sales al agua, ésta tiene gran capacidad de solvente, ya que
aísla los iones positivos y negativos de las sales, orientándose para neutralizar la
atracción electrostática entre los iones de cargas opuestas.

Figura 8.

Conductancia específica del agua de mar (OHMS/cm 3), como función de la temperatura y la
salinidad. (Sverdrup, et al, 1970).

De este poder de disolución resultó que el agua contiene siempre iones libres que
se pueden desplazar en el campo eléctrico aumentando extraordinariamente la
conductividad eléctrica. Por esta razón el agua de mar tiene una conductividad
relativamente elevada y su valor se incrementa con la salinidad y con la temperatura
(Figura 8y Tabla 6).
TABLA 5

Conductividad del agua de mar* (Ohms-1/cm X 105)

Temperatura (°C)
Salinidad %o 0 15 25
10 923 1378 1712
20 1747 2594 3214
30 2528 3740 4626
40 3276 4834 5976
*Sverdrup. et al (1970)

Actualmente se están haciendo nuevas determinaciones de la conductividad


eléctrica, se ha encontrado que la conductividad sufre una pequeña reducción con
el aumento de la presión y que ese efecto es mayor a bajas temperaturas.
II. EL SONIDO EN EL MAR.
El término "sonido" se emplea en física para describir oscilaciones mecánicas que
se propagan a través de un medio elástico.
En el estado sólido de la materia existen dos clases de ondas sonoras; ondas
transversales, donde el desplazamiento de tas partículas del medio es
perpendicular en la dirección de la propagación; y ondas longitudinales, donde el
desplazamiento de la partícula es paralelo a la dirección del sonido. Las ondas
longitudinales se desplazan en cualquiera de los tres estados físicos de la materia
El sonido audible para el hombre tiene una frecuencia cuyo valor varía entre 20 y
20,000 ciclos por segundo (c/s). A las frecuencias inferiores a 20 c/s se les califica
como "infrasónicas", mientras que a las superiores de 20,000 se les llama
"ultrasónicas".
El único método eficiente disponible generalmente para la transmisión de
inteligencia a través de los cuerpos de agua de las dimensiones del océano implica
la propagación de ondas compresionales en el medio. Aún cuando las frecuencias
en uso varías desde las susónicas hasta las supersónicas, y que se pueden utilizar
instrumentos muy sofisticados para emitir y recibir cualquier tipo de sonido, los
términos "sónico ó acústico" se aplican generalmente a los instrumentos y técnicas
utilizados.
Sus usos Incluyen el señalamiento submarino, mediciones de profundidad,
localización y búsqueda de paquetes de instrumentos, y telemetría de información
desde transductores flotantes o de fondo.

1. VELOCIDAD DE PROPAGACIÓN DE LAS ONDAS ACÚSTICAS.


La velocidad del sonido en un líquido puede expresarse en términos de la elasticidad
y de la densidad como:

𝐶 = √(𝑒𝑙𝑎𝑠𝑡𝑖𝑐𝑖𝑑𝑎𝑑 ⁄𝑑𝑒𝑛𝑠𝑖𝑑𝑎𝑑 )

Pero en la práctica es más conveniente emplear la expresión

𝐶 = √(𝑟⁄𝜌𝐾 )

Donde r es la razón entre los calores específicos Cp y Cv (Cp/Cv), ρ densidad y K


es la compresibilidad real. Si la densidad y la compresibilidad están dadas en
unidades c.g.s. la velocidad se expresa en cm/s La razón r se emplea porque el
impulso sonoro es una onda compresional y produce al pasar un calentamiento del
agua. Las tres variables r, p, K varían en función de la temperatura, la salinidad y la
presión. Por ejemplo, el agua con salinidad de 34.85%o a 30 °C tiene una densidad
(ρ) igual a 1.021637 a una presión de 0; para estas condiciones tenemos que
r=1.0207 y K= 4.196 x 10-11, entonces:
𝐶 = √1.0207 ⁄(1.021637)(4.196 x 10−11

𝐶 = 1.534 𝑥 10−11 cm⁄s = 1543 m⁄s


Wilson (1960) elaboró una ecuación empirica para obtener la velocidad del sonido
en términos de la salinidad, la temperatura y la presión (válida para salinidades en
el rango de 33 a 37%o ), la cual se da a continuación:

𝐶 = 1499.2 + 𝐶𝑡 + 𝐶𝑠 + 𝐶𝑝 + 𝐶𝑠, 𝑡, 𝑝
En donde

𝐶𝑡 = 4.6233𝑇 − 5.4581 𝑥 10−2 𝑇 2 + 2.822 𝑥 10−4 𝑇 3 − 5.07 𝑥 10−7

𝐶𝑝 = 1.60518 𝑥 10−1 𝑝 + 1.0279 𝑥 10−5 𝑝2 + 3.451 𝑥 10−9 𝑝3 − 3.503 𝑥 10−12 𝑝4

𝐶𝑠 = 1.391 (𝑆 − 35) − 7.8 𝑥 10−2 (𝑆 − 35)2


Y por ultimo

𝐶𝑠, 𝑡, 𝑝 = (𝑆 − 35)(1.197 𝑥 10−2 𝑇 + 2.61 𝑥 10−4 𝑝 − 1.96 𝑥 10−7 𝑝2 − 2.09 𝑥 10−6 𝑝𝑇)
+ 𝑝(−2.796 𝑥 10−4 𝑇 + 1.3302 𝑥 10−6 𝑇 2 − 6.644 𝑥 10−8 𝑇 3 )
+ 𝑝2 (2.391 𝑥 10−7 𝑝) + (9.286 𝑥 1010 𝑇 2 ) − 1.745 𝑥 10−10 𝑝3 𝑇
“C” esta dado en m/s, T en °C, S en %o y p en Kg/cm2.
Físicamente y con referencia en la ecuación 2 de la temperatura, produce una
disminución de la densidad lo cual tiene como resultado un incremento de la
velocidad C. El incremento de C es de 3 m/s/°C en condiciones promedio en la
superficie.
Aún cuando un incremento de la salinidad incrementa la densidad, la disminución
de la compresibilidad produce un efecto mayor, de manera que al aumentar la
salinidad se incrementa C. Este incrementó es de 1.3 m/s por cada parte por mil.
Similarmente con un incremento de la profundidad (presión), el incremento en la
densidad es menos importante que el decremento de la compresibilidad y C se
incrementa. En las capas superficiales el incremento es de aproximadamente 1.8
m/s por 100 m de profundidad.
En una localidad típica en el océano abierto, en las capas superficiales, la influencia
dominante sobre la velocidad del sonido es el decremento de la temperatura con la
profundidad. La velocidad del sonido decrece hasta una profundidad de 700 a 1500
m. Más abajo de esta profundidad la influencia del incremento de la presión domina,
de tal manera que la velocidad del sonido se incrementa con la profundidad.
Si conocemos la velocidad del sonido es posible determinar las longitudes de onda
del sonido a diferentes frecuencias partiendo de la relación
𝜆 = 𝐶 ⁄𝑇
Donde λ es la longitud de onda, C es la velocidad del sonido y 1/T es la frecuencia
(Tabla 7).
TABLA 7

Longitud de onda (m) del sonido en el aire y en el agua, para diferentes


frecuencias.*

Agua Agua Aire


S= 34.85%o S= 34.85%o T= 0°C
Frecuencia T= 0°C; P= 760 T= 20°C; P= 760
torr torr P= 760 torr
C= 1445.2 m/s C= 1518.5 m/s C= 346 m/s
10 144.5 151.8 35.6
100 14.5 15.2 3.56
1000 1.44 1.52 0.36
10000 0.144 0.152 0.036
40000 0.036 0.038 0.009
100000 0.0144 0.0152 0.0036
*Knauss (1978)

Para medir la cantidad de flujo de energía sonora que pasa a través de un punto a
una velocidad conocida, se emplea el término de intensidad de sonido, el cual se
define como:

(∆𝑃)2
𝐼=
𝜌𝐶

Donde p es la densidad promedio, C es la velocidad del sonido y ∆P es la fluctuación


de presión en relación a la presión hidrostática, provocada por el sonido, La presión
de sonido varía en rangos muy amplios, desde menos 10-4 dinas/crn2 hasta más de
106 dinas/crn2.

La intensidad de sonido se mide en una unidad denominada decibel (db), que


requiere de una presión de sonido de referencia conocida como Pre que en el mar
es igual a 1 dina/cm2 El nivel en decibeles es 10 veces el logaritmo base 10 de la
razón medida entre la intensidad sonora y la intensidad de referencia. Por ejemplo
se desea saber cuál es la intensidad en decibeles del sonido en el mar, cuando se
ha medido una presión de sonido igual a 1200 dinas/cm:

𝐼 𝑝2 ⁄𝜌𝐶 𝑝2 (1.2 𝑥 103 )2


= 2 = 2 =
𝐼𝑟𝑒𝑓 𝑝𝑟𝑒𝑓 ⁄𝜌𝐶 𝑝𝑟𝑒𝑓 12
𝐼
= 1.44 𝑥 106
𝐼𝑟𝑒𝑓

Tomando log10

log 𝐼 ⁄𝐼𝑟𝑒𝑓 = log 1.44 𝑥 106 = 6.16 𝑏𝑒𝑙𝑠

10 log 𝐼 ⁄𝐼𝑟𝑒𝑓 = 61.6 𝑑𝑏

2. ATENUACIÓN DEL SONIDO.

En ausencia de absorción y refracción apreciable del sonido, la intensidad del


sonido varía Inversamente al cuadrado de la distancia a un punto dado de la fuente.
Debido a la viscosidad del agua, una cierta cantidad de energía cinética de las
ondas sonoras es transformada en calor. El problema de esta absorción fue
estudiado por Longevin (1924). La intensidad del sonido de una onda plana de
sonido decrece exponencialmente desde I 0 hasta Ix al recorrer una distancia x,
entonces:

8𝜋 2 𝜇 8𝜋 2 𝜇𝑓 2
𝐼𝑥 = =
3𝜆2 𝜌𝐶 3𝜌𝐶 2

En donde 𝜇 es el coeficiente de viscosidad, λ la longitud de onda y f la frecuencia


(C=fλ)
El hecho de que la absorción es proporcional al cuadrado de la frecuencia es
importante al escoger las frecuencias que se van a utilizar para aplicaciones
submarinas del sonido.
La distancia característica de absorción (Xe) en la cual la intensidad cae a 1/e de su
valor original es un parámetro conveniente para describir cuantitativamente la tasa
de atenuación o absorción.

3𝜌𝐶 3
𝑋𝑒 =
16𝜋 2 𝜇𝑓 2

Tomando 𝜇= 1.5 X 10-3 unidades c.g.s., ρ= 1.025 g/cm y C= 1.5 X 105 cm/s, la tabla
7 evalúa estos parámetros para varias frecuencias. La longitud de onda, λ, también
está tabulada para la velocidad de sonido dada.

TABLA 8
Longitud de onda (λ) y distancia característica de absorción para varias
frecuencias de sonido en el agua de mar, asumiendo que C= 1.5 X 105 cm/s,
ρ= 1.025 g/cm y 𝜇= 1.5 X 10-3 unidades c.g.s (Emilson, 1978).

f(s-1) λ Xe (Km)
50 ciclos 30 m 1.75 x 107
500 ciclos 3m 1.75 x 105
5 kc 30 cm 1750
10 kc 15 cm 437
15 kc 10 cm 194
25 kc 6 cm 70

Para frecuencias en el rango de kilociclos, el coeficiente de atenuación del sonido


para agua de mar es alrededor de 100 veces mayor de lo que predice la teoría
simple para la absorción viscosa. Por algún tiempo esta discrepancia fue atribuida
a un fenómeno no bien conocido denominado "dispersión anómala". Las causas
probables incluían entre otras cosas la dispersión por burbujas. Lieberman (1948)
demostró que este efecto no se observaba en agua pura.
El postuló que el exceso de absorción de energía fue debido a alguna reacción
fisicoquímica inducida por la fluctuación de presión. El tiempo de relajación para la
reacción mencionada fue estimado en 1.1 x 10-6s. Lieberman (1949) reportó
experimentos realizados por R.W. Leonard que indican claramente que el sulfato de
magnesio es el que ocasiona estos efectos.
3. REFRACCIÓN Y REFLEXIÓN DEL SONIDO
Ya que la velocidad de los haces sonoros no es constante en el océano, los haces
sonoros no viajan en línea recta. La relación básica está dada por la Ley de Snell,
que relaciona el ángulo de incidencia entre capas de diferente velocidad de
propagación del sonido:
𝑐1 cos 𝑣1
=
𝑐2 cos 𝑣2
Lo que puede expresarse más sencillamente como:
𝑐1
𝑐𝑜𝑠𝑣𝑐 =
𝑐2
Para ángulos menores que Vc, no ocurrirá refracción en la capa de mayor velocidad
(Fig. 9)
Se puede demostrar que en el caso de un gradiente de sonido constante (dc/dz),
los haces de sonido describen un circulo cuyo radio es:
𝑐0
𝑟𝑐 =
(𝑑𝑐 ⁄𝑑𝑧)𝑐𝑜𝑠𝑣0

Donde v0 es el ángulo que forma el haz sonoro con la horizontal a una velocidad c0
(Fig. 9)
En el caso de una termoclina típica, los haces sonoros pueden ser refractados de
tal forma que hay una zona de silencio en la que no pueden pasar haces sonoros
directos {Fig. 10). Esto explica el porqué era común que los submarinos viajaran
bajo la termoclina durante la Segunda Guerra Mundial.

Figura 9.

(a) Refracción como se define por la Ley de Snell. (b) El ángulo crítico, menor al cual el sonido es
atrapado en la capa de baja velocidad, (c) El radio de curvatura r c es definido en términos del ángulo
inicial v0 y el gradiente de velocidad. (Knauss, 1978).
El efecto. de la presión tiende a incrementar la velocidad del sonido con la
profundidad. Excepto por unas cuantas zonas polares donde la temperatura es
isoterma, el efecto de la estructura térmica en el océano es la tendencia a disminuir
la velocidad del sonido con la profundidad, lo que es más marcado cerca de la
superficie que en la profundidad. La combinación de los efectos de la temperatura
y de la presión produce una curva típica de la velocidad del sonido con un mínimo
{Fig. 11). Este mínimo es llamado “canal profundo de sonido”. Ya que los rangos
sonoros son siempre refractados hacia menores velocidades, una velocidad mínima
de sonido sirve como canal al sonido. (Fig.12). El canal profundo de sonido es una
estructura continua en el océano. Se extiende desde cerca de la superficie en las
regiones polares hasta cerca de los 2000 m de profundidad en las cercanías de
Portugal. Su profundidad promedio es de 700 m.

Figura 10.

Bajo condiciones en las que la velocidad del sonido decrece con la profundidad, los rayos de sonido
son refractados hacia abajo; mientras que son refractados hacía arriba en el caso contrario. Bajo
ciertas condiciones se desarrollan "zonas de sombra". (Mc Lellan, 1377)
Figura 11.

Para el rango de valores que se encuentra en el océano, la salinidad tiene relativamente poca
influencia sobre la curva de la velocidad del sonido. El efecto de la temperatura es más pronunciado
en la termoclina. En la capa superficial (de mezcla) y bajo la termoclina, la velocidad del sonido se
incrementa con la profundidad debido al efecto de la presión. La primera gráfica muestra un perfil
típico de temperatura y salinidad del Norte del Pacífico. La segunda gráfica índica el efecto de la
temperatura, de la salinidad y de la presión sobre la velocidad del sonido. La tercera gráfica muestra
la curva real de la velocidad del sonido, con un amplio canal de sonido entre los 500 y los 1200 m
(Knauss, 1978).

Ya que los sonidos de las ballenas se han podido registrar a grandes distancias, se
asume que estos animales utilizan para comunicarse el canal profundo de sonido.
La medida en la que un rayo sonoro es reflejado desde la superficie o el fondo del
océano depende de las características de los medios. El parámetro importante es
el producto de la velocidad del sonido y de la densidad. Entre mayor sea la diferencia
de ρc entre los dos medios, mayor será la cantidad de sonido reflejado y menor la
cantidad de sonido refractado, de tal manera que cuando ρc, es el mismo en ambas
capas no hay reflexión. En el océano hay reflexión total en la interfase aire-agua y
también hay mucha reflexión en la interfase agua-sedimentos.

Para valores dados de ρc, la cantidad de sonido reflejada varía con el ángulo de
incidencia. Entre menor sea el ángulo, mayor será la cantidad de energía sonora
reflejada. De forma que:
𝐼𝑣 𝜌2 𝑐2 sen 𝑣𝑖 − 𝜌1 𝑐1 sen 𝑣𝑡
=
𝐼𝑖 𝜌2 𝑐2 sen 𝑣𝑖 + 𝜌1 𝑐1 sen 𝑣𝑡
Figura 12.

Patrones típicos de los rayos de sonido resultantes de un canal profundo de sonido. En el caso ideal,
como se muestra, la fuente emisora está en el eje del canal de sonido, y toda la energía sonora
inicialmente atrapada en el canal de sonido permanece atrapada. En el océano real pequeñas
perturbaciones en el campo del sonido resultantes de la micro estructura de la temperatura y
salinidad provocan que parte de la energía sea dispersada fuera del canal de sonido. Los ángulos
se refieren a la dirección del rayo inicial con respecto al eje del canal del sonido. (Knauss, 1978).

4. USO DEL SONIDO SUBMARINO.


El sonido submarino se utiliza para comunicaciones, detección de submarinos,
mediciones de profundidad oceánica, evaluaciones del grosor de las capas de
sedimentos submarinos, detección de cardúmenes de peces y en una gran cantidad
de instrumentos oceanográficos.
La decisión de la frecuencia a usarse depende fundamentalmente de la atenuación
del sonido necesaria.
Un ejemplo sencillo es que para buscar, por ejemplo, depósitos delgados de grava
o similares, se utiliza preferentemente la alta frecuencia a pesar de la pérdida que
hay por atenuación, ya que la alta frecuencia permite ver con más detalle capas
delgadas de sedimentos. Por otro lado, en la prospección petrolera se necesita más
penetración, lo que se consigue con la baja frecuencia, pero en este caso el sonido
no permite una observación detallada del sedimento.
III. LA LUZ EN EL MAR.
El término luz se aplica a la radiación electromagnética capaz de afectar la retina
del ojo humano, o sea, a la parte visible del espectro de ondas electromagnéticas.
La velocidad de propagación de esta radiación en el vacío es constante e igual a
300,000 Km/seg.
La longitud de las ondas electromagnéticas varía en un inmenso rango, desde los
rayos gamma en la escala atómica hasta las ondas de radio de varios kilómetros de
longitud. Mientras que la radiación visible (la 1uz) representa una porción muy
pequeña de esta escala, el ojo humano es sensible solamente a longitudes de onda
que varían entre los 400 y los 760 mm, (un milimitrón, m𝜇 = 10-6 mm),
correspondiendo el valor más bajo al color violeta y el más alto al color rojo. La parte
del espectro inmediatamente por debajo de estos valores se denomina radiación
ultravioleta, mientras que la que se encuentra por encima se denomina radiación
infrarroja (Figura 13).
La visión humana tiene su mayor sensibilidad en la banda verde-amarilla del
espectro (520-580 m𝜇), alcanzando -su máximo en 555 m𝜇.
La radiación eficiente para la fotosíntesis en el mar coincide con el espectro visible
y depende directamente de la absorción de la luz por los pigmentos de la planta.
Las algas verdes tienen su máxima absorción en la parte violeta (440 m𝜇) y en la
roja (670 m𝜇) mientras que la parte verde-amarilla (550 m𝜇) representa un mínimo.
Las algas pardas, absorben también la parte verde-amarilla, siendo Por lo tanto más
eficientes.
La cantidad de energía que pasa por unidad de tiempo a través de un área unitaria
perpendicular al sentido de propagación es llamada intensidad de la radiación.
Cuando se trata de estudios térmicos también se utiliza la unidad Langley por minuto
(ly/min), 1 ly =1 cal/cm2, otra unidad también utilizada es el watts sobre centímetro
cuadrado (watts/cm2).
1 watt/cm2 = 14.3 ly/min.
1 ca l= 4.186 joules.
1 cal/seg = 4.186 watts.
Figura 13. Diagrama del espectro electromagnetic. (Sears and Zemansky, 1978)

I. ATENUACIÓN DE LA LUZ EN EL MAR.


En comparación con la atmósfera terrestre, el mar constituye un medio ineficaz pare
la propagación de las ondas electromagnéticas. Por ejemplo, la radiación térmica
es absorbida en los primeros 10 o 20 centímetros de la superficie del mar.
Cuando un haz de rayos luminosos atraviesa el agua, su intensidad sufre una
atenuación progresiva de tres maneras distintas:
a).- Esparcimiento radial.
b).- Absorción.
c).- Dispersión.
La luz emitida desde una fuente luminosa sufre el efecto de esparcimiento radial,
que es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre la fuente
luminosa y el objeto.
En el mar la transmisión de la luz no sufre ese efecto debido a que cuando la
radiación penetra en el mar, lo hace a través de una superficie plana y por lo tanto
los rayos se dispersan paralelamente entre sí.
La absorción atenúa la intensidad de la radiación al transformar su energía en calor
o en energía química.
La dispersión reduce la intensidad al desviarla de su posición original.
Un haz de rayos paralelos y de determinada longitud de onda, al pasar a través del
agua, sufre una reducción de intensidad (-dl), que es proporcional a su intensidad
(I) y a la distancia que atraviesa (dZ), o sea:

−𝑑𝑙 = 𝑎𝐼 𝑑𝑍
Donde a = coeficiente de atenuación.
Integrando la ecuación, suponiendo que “a” es constante, tenemos:
𝐼𝑧 𝑧
𝑑𝐼
∫ = −𝑎 ∫ 𝑑𝑍
𝐼0 𝐼 0

𝐼
𝐼𝑛 𝐼 − 𝐼𝑛 𝐼0 = −𝑎𝑍 𝑝𝑜𝑟 𝑙𝑜 𝑡𝑎𝑛𝑡𝑜 𝐼𝑛 = = −𝑎𝑍
𝐼0
Empleando la base del logaritmo natural = e.
𝐼
𝐼𝑛 = = 𝑒 −𝑎𝑍
𝐼0
O más generalmente, para cualquier profundidad:

𝐼𝑧 = 𝐼0 𝑒 −𝑎𝑍
Donde I es la intensidad de la variación cuando Z = 0. Expresando la distancia Z en
metros, el coeficiente “a” se refiere a la atenuación relativa que sufre la radiación
por cada metro que se propaga.
En trabajos prácticos, como por ejemplo productividad primaria, se acostumbra
emplear el porcentaje de la intensidad a una profundidad dada.
𝑃
𝑙𝑜𝑔10 = 𝑙𝑜𝑔10 𝑒(−𝑎𝑍) 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑙𝑜𝑔10 𝑒 = 0.4343
100
Entonces:
𝑃
𝑙𝑜𝑔10 = −0.4343 𝑎𝑍
100
Como el agua de mar contiene partículas en sus pensión que absorben y dispersan
la radiación, el coeficiente de atenuación (a) varía según la naturaleza del agua y
de la longitud de onda de la radiación como puede verse en la figura 14,
De este modo el espectro de la luz solar sufre una atenuación selectiva. La luz roja
es absorbida en los primeros metros y desaparece al transformarse en calor. La
parte verde-azul es dispersada en todas las direcciones por las moléculas de agua
y las partículas en suspensión, dando como resultado el predominio del color azul
en las aguas oceánicas transparentes y el azul-verde en las aguas costeras, más
turbias que aquellas.
La experiencia ha demostrado que la distancia horizontal (d) a que se puede percibir
un objeto obscuro, bajo condiciones normales de luz de día es:
4
𝑑=
𝑎
Por ejemplo, en aguas claras oceánicas a es igual a 0.06 en la banda verde-amarilla,
mientras que en aguas costeras turbias es igual a 0.68, lo que hace que en el primer
caso, un objeto pueda ser visto a 70 metros de distancia y en el segundo caso
solamente a 6 metros.
Para medir la intensidad de la luz del día que penetra en el agua marina se emplean
fotómetros. Un tipo muy práctico de éstos consta de dos fotoceldas, una que se
sumerge en el mar y otra que se mantiene expuesta a la radiación solar a unos
cuantos centímetros bajo la superficie del agua. Las dos fotoceldas son conectadas
a un circuito eléctrico que permite la determinación de la Intensidad relativa de la
luz en función de la profundidad. Para investigar la penetración de los distintos
componentes del espectro solar, se cubren las fotoceldas con filtros de color.
Figura 14.

Coeficientes de extinción de la radiación de diferentes longitudes de onda, en agua pura, en aguas


oceánicas y en aguas costeras (min=mínima; mean=promedio; max=máxima). (Neumann and
Pierson, 1966).

Para medir la intensidad de la Iuz a diferentes profundidades se utiliza el disco de


Sechil, con el cual se puede medir directamente obteniendo la extinción de la luz
por unidad de distancia (profundidad),
El disco de Sechil es un disco blanco con un diámetro de 30 cm. La profundidad a
la cual el disco desaparece o se confunde con la luz de abajo para un observador
en la superficie, la llamamos profundidad de visibilidad. Bajo condiciones normales
de la luz del día, el disco de Sechil nos permite una apreciación del coeficiente de
atenuación entre los primeros 25 metros de profundidad, mediante la siguiente
relación:
1.76
𝑎=
𝐷
Donde D es la profundidad de visibilidad. Sustituyendo esta ecuación en la ecuación
de la atenuación porcentual tenemos:
𝑃 1.76
𝑙𝑜𝑔10 = −0.4343 ( )𝑍
100 𝐷
𝑃
𝑙𝑜𝑔10 = −0.763 𝑍⁄𝐷
100

Donde P es la intensidad (en %) que queremos conocer y Z es la profundidad en la


que se alcanza dicha intensidad.
Por ejemplo, supongamos que D = 23 metros, y que deseamos conocer la
profundidad en la que la intensidad de la luz se reduzca en un 50%.
Sustituyendo P =50 y D= 23 en la ecuación anterior, tenemos:

𝑙𝑜𝑔10 (50⁄100) = −0.763 𝑍⁄𝐷


Simplificando:

𝑙𝑜𝑔10 (0.5)(23) = −0.763 𝑍


𝑙𝑜𝑔10 (0.5)(23)
= (0.39453)(23) = 𝑍
−0.763
𝑍 = 9 𝑚𝑡.
2. DISPERSIÓN DE LA LUZ EN EL MAR.
Para examinar las consecuencias de la dispersión podemos escribir:

𝑎 = 𝑘𝜆 = 𝑘𝜆′ + 𝑘𝜆"

Donde K´ representa el efecto de absorción y es llamado coeficiente de absorción y


K" representa el efecto debido a la dispersión.
Sabiendo que las partículas que producen la dispersión tienen dimensiones
pequeñas comparadas con la longitud de onda, la dispersión puede ser del tipo
Rayleigh, donde:
𝐶
𝑘𝜆" =
𝜆"
Donde C es la concentración de volumen de partículas dispersas.

La figura 15(A) muestra 𝑘𝜆′ contra λ para una sustancia hipotéticamente pura, la que
presenta un valor mínimo de 𝑘𝜆′ , en una longitud de onda de aproximadamente 0.52
micrones, también se muestran curvas de 𝑘𝜆" para varias concentraciones (Cr, C2,
C3,, ... , etc) de dispersión (por dispersadores) donde Ci+1>Ci. Los coeficientes de
extinción resultantes se muestran en la figura 15(B). Puede verse que la atenuación
de todas las longitudes de onda se incrementa con el incremento de la
concentración de los dispersadores, y se muestra también que las Longitudes de
onda del mínimo de atenuación están desviadas hacia la zona de longitudes de
onda más grandes.
Figura 15.

(A). Coeficiente de absorción 𝑘𝜆′ para una sustancia hipotética y coeficientes de dispersión para
varias concentraciones de dispersantes. (Cl-Cs). (B). Coeficientes de atenuación 𝑘𝜆′ + 𝑘𝜆" para varias
concentraciones de dispersantes (Cl-Cs) (Mc Lellan. 1977).

En la figura 16 se muestra la variación del coeficiente de extinción y la distancia de


extinción, ambas con respecto a la longitud de onda, para el agua pura. El valor
mínimo de Kλ corresponde a longitudes de onda entre 0.46 y 0.43 micrones, en el
centro del rango visible. La atenuación se incrementa rápidamente hacia longitudes
de onda corta (ultravioleta) por un lado, y hacia longitudes de onda larga (infrarrojo)
por el otro. En λ= 0.46𝜇, el coeficiente de extinción Kλ será igual a 0.00015 cm-1 y
la distancia característica de extinción Ze será 67 m. En λ = 1.5𝜇, Kλ= 19.4 cm-1 y Ze
= 0.5 mm.

Figura 16.
Coeficiente de extinción para agua pura. (Mc Lellan, 1977)
Aunque el coeficiente de atenuación, o la distancia de atenuación, son los
parámetros generalmente preferidos para expresar los efectos de absorción y
dispersión, algunos científicos prefieren usar el coeficiente de transmisión por
unidad de distancia (T) que está definido por:
𝐼𝜆𝑍+1
𝑇=
𝐼𝜆𝑍
Donde Z es la distancia en las unidades especificadas. También se emplea el
porcentaje de transmisión por unidad de distancia, o sea:

𝑇% = 100𝑇
3. LA CALIDAD DE LA LUZ EN EL MAR.
La radiación que alcanza la superficie del océano contiene energía distribuida sobre
un amplio rango de longitudes de onda. El 99% está en el rango de longitudes de
onda comprendidas entre 0.15𝜇 y 4.0𝜇 y más del 50% ocurre en el rango visible,
con un máximo de densidad espectral de 0.47𝜇.
El espectro se ve alterado por absorción selectiva, a medida que la radiación
penetra más profundamente dentro del agua, liberando eventualmente cantidades
significativas de energía solamente en las longitudes de onda cercanas a la media
del espectro visible, por ejemplo en la región azul-verde del espectro. Lo anterior se
muestra esquemáticamente para el agua pura en la figura 16. En el océano existen
un amplio rango de factores que contribuyen a la atenuación de la luz, y como es
difícil especificar las condiciones esperadas en cualquier localidad se pueden hacer
algunas generalizaciones. La transmisión es generalmente eficiente en el océano
abierto, especialmente en regiones de baja productividad orgánica, por otro lado,
las aguas costeras son generalmente más opacas, ya que la presencia de material
suspendido aumenta la dispersión. En la figura 18 se muestra el tipo de variación
en el espectro después de haber atravesado una capa de agua de 10 metros de
espesor.
Figura 17.
Representación esquemática de la energía que llega a la superficie y a varias profundidades en agua
pura. (Me Lellan, 1977)

Figura 18.
Esquema del espectro de energía en una profundidad de 10 m en: (A) agua pura, (B) agua oceánica
clara,(C) agua oceánica normal, (D) agua costera normal, y (E) agua costera turbia. (Me Lellan,
1977).

Figura 19.
(B) espectro de energía a los 100 m de profundidad en agua oceánica clara y (E) espectro de energía
a los 10 metros en agua costera turbia. (Me Lellan, 1977).
En la tabla 8 se muestran los valores dados por Yentsch (1960) para las longitudes
de onda de máxima transmisión y el porcentaje de transmisión por metro en esa
longitud de onda. La tendencia en las longitudes de onda de transmisión máxima ha
sido generalmente atribuida al efecto combinado de la dispersión por el material
suspendido y por absorción de ciertas partículas orgánicas (como el ácido húmico)
que se encuentran en solución en el agua marina.
TABLA 9

Longitud de onda d transmisión máxima y porcentaje de transmisión por metro en


esa longitud de onda (Yentsch, 1960).

Porcentaje de
Longitud de onda de
Tipo de agua transmisión por
transmisión máxima
metro
Océano claro 0.47 98.10%
Océano promedio 0.475 89%
Clara costera 0.5 88.60%
Promedio costera 0.55 72.40%
Promedio marginal 0.6 60.80%
*Citado por Mc Lellan, 1977

TABLA 10

Características generales ópticas del agua (Chavez, 1960).

Masa de
Número agua Características
Oceánica Aguas muy transparentes; baja productividad. Color 0 a 2
1
clara en la escala de Forel
Oceánica Productividad media; aguas oceánicas en latitudes bajas y
2
normal medias. Color 2 a 5
Alta productividad de áreas oceánicas, especialmente
Oceánica
durante el florecimiento del plancton. Aguas costeras
3 turbia y
tropicales, especialmente sobre bancos de arena
costera clara
profundos. Color 5 a 8
Costera Normal medio productiva; aguas costeras sobre bancos de
4
Normal arena someros. Color Forel 8 a 10
Esteros y aguas costeras durante los florecimientos del
Costera plancton y aguas cercanas a la costa donde hay mucho
5
turbia sedimento que ha sido removido hacia la superficie por
acción de las olas. Color 10 de Forel.
4. REFRACCIÓN Y REFLEXIÓN DE LA LUZ EN EL MAR.
Un rayo de luz sufre el efecto de la refracción cuando pasa de un medio a otro de
distinta velocidad de propagación. El cambio de dirección que sufre el rayo luminoso
se mide por el índice de refracción que se define como: "La razón entre la velocidad
de la luz en el vacío (c) y la velocidad de la luz en el medio (cm)" , o sea:
𝑐
𝐼𝑛𝑑𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑒𝑓𝑟𝑎𝑐𝑐𝑖ó𝑛 𝑛𝑚 =
𝑐𝑚
Si c1 es la velocidad de la luz en el primer medio y c2 en el segundo, tenemos, de
acuerdo con esta definición, que:
𝑐 𝑐
𝑛1 = 𝑦 𝑛2 =
𝑐1 𝑐2

Figura 20.
Refracción de la luz al pasar por medios de diferente densidad.

𝑐1 seno 𝛼1
= 𝐿𝑒𝑦 𝑠𝑒 𝑠𝑒𝑛𝑜𝑠
𝑐2 seno 𝛼2
Donde α1 y α2 significan el ángulo de incidencia y el de refracción, respectivamente,
en relación a la normal a la superficie limítrofe entre los dos medios, sustituyendo c1
y c2 por sus respectivos índices de refracción, obtenemos:
𝑛2 seno 𝛼1
= 𝐿𝑒𝑦 𝑑𝑒 𝑆𝑛𝑒𝑙𝑙𝑖𝑢𝑠
𝑛1 seno 𝛼2
Como el índice de refracción del aire tiene un valor cercano a la unidad, esta relación
toma la forma:
seno 𝛼1
𝑛=
seno 𝛼2

En el caso de la luz que pasa desde el aire hacía el agua con Índice de refracción
n.
El índice cíe refracción depende ligeramente da la longitud de onda de la luz (color).
En trabajos prácticos se usa generalmente el índice de refracción de la luz amarilla
del sodio (R de 588 m𝜇) para expresar la variación de este factor en función de la
temperatura y de la salinidad (figura 21).

Figura 21.
Índice de Refracción del agua de mar en función de la clorinidad y de la temperatura. (Sverdrup et
al, 1970).

El índice de refracción varía relativamente con la temperatura, mientras que la


salinidad provoca un aumento de unas 8 milésimas al incrementarse la salinidad de
0 a 40%o, por lo tanto se puede utilizar un refractómetro para medir la salinidad
cuando se conoce la temperatura.
Cuando la luz del sol penetra a través de la superficie ondulada del mar, la refracción
y reflexión producen, dentro del agua, áreas alternas de alta y baja concentración
de los rayos (figura 22).
Figura 22. Áreas de alta y baja concentración de los rayos solares en el mar producidas por la
refracción y reflexión de la luz.

Los objetos sumergidos, observados desde la superficie o a través de una pared de


cristal en contacto con el agua, aparentan estar más cercanos de lo que están en
realidad, alteración que se puede expresar como:
𝐷𝑖𝑠𝑡𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑟𝑒𝑎𝑙 (𝑠)
𝐷𝑖𝑠𝑡𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑎𝑝𝑎𝑟𝑒𝑛𝑡𝑒 (𝑠𝑖 ) =
𝐼𝑛𝑑𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑒𝑓𝑟𝑎𝑐𝑐𝑖ó𝑛 (𝑛)
El índice de refracción para el agua de mar promedio es de aproximadamente 1.34,
por lo que los objetos sumergidos, vistos desde el aire mantienen una distancia
aparente de 3/4 partes de la distancia verdadera {figura 23).
Por otro lado para un observador dentro del agua los objetos en el aire se ven un
tercio más grande de su tamaño real (figura 24).
Figura 23. Efectos de la refracción. (Pazos, 1981)

Figura 24. Efectos de la refracción de la luz.

IV. BALANCE TÉRMICO EN LA TIERRA Y LOS OCÉANOS.


I. BALANCE TÉRMICO TERRESTRE.
Una manera de estudiar las condiciones promedio de temperatura en la tierra como
un todo, es por medio del balance de energía, que nos indica de dónde viene y hacia
dónde va dicha energía, pero el balance no contiene información detallada de la
tasa de transferencia o de todas las rutas en que se verifica este transporte, por lo
que el modelo solamente nos sirve para darnos una visión general del sistema, lo
que nos hace pensar que en la realidad puede haber variaciones considerables.
La Tierra es esencialmente una esfera expuesta a la radiación solar. Esta radiación
viaja 149 millones de kilómetros para alcanzar la parte superior de la atmósfera, la
cual recibe dos calorías por centímetro cuadrado por minuto. Esta cantidad de
energía radiante es distribuida sobre la Tierra a medida que gira alrededor de su eje
cada 24 horas, pero como gran parte de la Tierra no está expuesta a la radiación
durante parte del día, el promedio estimado de radiación que llega a cualquier punto
de la atmósfera superior es de 0.5 cal/cm2/min.
El eje de rotación de la Tierra tiene una inclinación de 23.5° en relación al plano de
traslación que tiene con respecto al Sol, lo que también afecta a la cantidad de
radiación que llega al límite superior de la atmósfera, puesto que los rayos van a ser
recibidos en diferentes ángulos durante el año; lo anterior tiene como consecuencia
las estaciones. Aquellos puntos donde el Sol está directamente arriba al medio día
recibe la cantidad máxima de radiación solar (conocida como insolación). Los
puntos que están al norte o al sur reciben menos energía radiante (figura 25).
Durante un período de un año, la cantidad máxima de radiación incidente se recibe
en las latitudes bajas, debido a que la insolación no está distribuida
homogéneamente sobre la superficie terrestre
La atmósfera tiende a radiar en el día hacia el espacio a una tasa prácticamente
constante (figura 26).Como resultado la Tierra gana calor entre las latitudes 40° N y
40° S y lo pierde entre los 40° y 90° de latitud en ambos hemisferios. La Tabla 10
contiene valores del calor recibido y perdido por reflexión y radiación de la Tierra
hacia el espacio, en diferentes latitudes.
La cuarta columna de la Tabla 10 presenta los valores de las diferencias entre el
calor recibido y el calor perdido en una latitud determinada, mostrando que hay una
ganancia neta anual de calor en las zonas ecuatoriales y una pérdida neta anual en
las zonas polares.

Figura 25.
Radiación solar que llega a la parte superior de la atmósfera terrestre.(A) muestra el promedio de
radiación solar, que es recibido durante 24 horas en diferentes latitudes en el hemisferio norte,
durante el equinoccio de Otoño; (B) muestra el valor máximo de la radiación solar que llega al
hemisferio norte, durante el solsticio de verano, cuando el sol está directamente sobre los 23.5°N.
(Gross. 1972)
Figura 26.
Promedio de radiación solar que alcanza la parte superior de la atmósfera (curva superior); promedio
de energía solar que llega a la superficie de la tierra (curva intermedia); cantidad de energía perdida
al espacio por radiación Infrarroja (curva inferior). (Gross, 1972).

TABLA 11

Balance térmico de la Tierra como un todo y transporte de calor desde bajas hasta
altas latitudes.

Ganancia Transporte de calor Transporte de calor por cm de


Calor recibido Calor perdido
latitud perdida (g por los paralelos paralelo de latitud (107 g
(g cal/cm2/min (g cal/cm2/min
cal/cm2/min (1016 g cal/min cal/cm/min
0 0.339 0.3 0.039 0 0
10 0.334 0.299 0.035 1.59 0.4
20 0.32 0.294 0.026 2.94 0.78
30 0.297 0.283 0.014 3.58 1.07
40 0.267 0.272 -0.005 3.96 1.3
50 0.232 0.258 -0.026 3.34 1.32
60 0.193 0.245 -0.052 2.4 1.2
70 0.16 0.231 -0.071 1.2 0.88
80 0.144 0.22 -0.076 0.32 0.46
90 0.14 0.22 -0.08 0 0
*Gross, 1972
La temperatura media anual en diferentes latitudes de la Tierra permanece
constante de un año a otro, mostrando que mediante el océano y la atmósfera hay
un transporte de calor de bajas a altas altitudes que es cuantitativamente igual a la
diferencia entre el calor ganado y el perdido por radiación. Por lo tanto si
consideramos a la Tierra como un todo, el calor es una propiedad conservativa de
la misma, puesto que la cantidad de energía ganada en un año es igual a la cantidad
perdida en el mismo año; si esto no sucediera así y los océanos retuvieran todo el
calor que ganan del Sol hervirían en un lapso de solo 300 años.
La atmósfera terrestre contiene cantidades constantes de nitrógeno y oxígeno, mas
cantidades variables do polvo, vapor de agua, bióxido de carbono y ozono. A pesar
de que estas substancias se encuentran en pequeñas cantidades, absorben
radiación solar a tal grado que solamente un 47% de la radiación proveniente del
Sol alcanza la superficie.
Las nubes que cubren en promedio el 50 % de la superficie terrestre emiten al
espacio por rebote dos terceras partes de la radiación incidente a la Tierra como un
todo.
De la energía perdida hacia el espacio exterior, solamente un 5 % es radiado
directamente desde la superficie de la Tierra. La atmósfera es prácticamente opaca
a estas radiaciones, así que actúa como una pantalla puesto que posee una gran
absorción de los rayos infrarrojos a través de las nubes y del bióxido de carbono, lo
que provoca un calentamiento, conocido como efecto de invernadero. SI la Tierra
no tuviera estas substancias en la atmósfera en sus concentraciones actuales, la
temperatura promedio en la superficie podría llegar hasta 20°C que es la
temperatura que prevalece sobre el manto de nubes.
Muy poco calor es transmitido directamente de la Tierra a la atmósfera (calor
sensible). Más del 80 % del calor atmosférico es aportado por medio del calor latente
durante la condensación del vapor de agua y virtualmente todo el vapor proviene
del océano.
El océano también transfiere calor dentro de la superficie terrestre. A pesar de que
las corrientes oceánicas se mueven más lentamente que el viento, la capacidad
calorífica del agua permite que éstas transporten más cantidad de calor por volumen
que el aire. Por ejemplo, en el hemisferio Norte las corrientes marinas transportan
un tercio de la cantidad de calor que es transportada por la atmósfera.
2. BALANCE TÉRMICO OCEÁNICO.
A. TRANSFERENCIA DE CALOR A TRAVÉS DE LA SUPERFICIE DEL OCÉANO
Para propósitos prácticos podemos asumir que todo el calor que entra al océano lo
hace a través de la superficie del mar.
La otra fuente significativamente importante proviene del fondo mismo de la tierra,
sin embargo la cantidad de calor que ingresa al océano a través del fondo es de
aproximadamente 1/10 de caloría por centímetro cuadrado por día, lo que resulta
prácticamente insignificante comparado con el valor promedio de calor proveniente
del sol que es de 400 cal/cm2/día.
Podemos decir con gran exactitud que la temperatura promedio total de los océanos
no ha cambiado en los últimos tiempos. Las comparaciones de las primeras
mediciones bien elaboradas de hace más de 60 años con las mediciones recientes,
indican que cualquier cambio que haya ocurrido durante este período es tan
pequeño que no ha sido posible evaluarlo; por lo anterior podemos asumir que la
cantidad de calor que entra al océano es igual a aquella que sale de éste.
Cantidades significativas de calor son Intercambiadas a través de la superficie del
océano por medio de 4 procesos fundamentales, que son:
(1) Radiación de onda corta proveniente del sol.
(2) Calor radioactivo del espectro infrarrojo que se intercambia entre la atmosfera y
el océano.
(3) E1 océano pierde calor mediante el proceso de evaporación.
(4) Existe intercambio de calor entre la atmósfera y el océano, siempre y cuando
existan diferencias entre las temperaturas de la atmósfera y del océano.
Se puede escribir una ecuación sencilla de balance que iguala la tasa a la cual entra
el calor a través de la superficie del océano, con aquella a la cual sale del mismo,
de la manera siguiente:
Qs = Q b + Q e + Q h
Donde Q representa el flujo de calor a través de una unidad dada de área de la
superficie y los subíndices s, b, e y h se refieren respectivamente a la radiación
proveniente del sol, la cantidad neta de energía de onda larga radiada hacia afuera
por el océano, el calor perdido por evaporación, y el calor sensible perdido o ganado
como resultado de la conducción a través de la interfase aire-mar.
Aunque existe un balance de calor en el océano como un todo, estos cuatro
procesos no ocurren simultáneamente, ni se balancean localmente. Por ejemplo, el
calor se agrega al océano durante el verano, elevando la temperatura del agua, en
contraste una cantidad equivalente de calor se pierde durante el invierno a medida
que las capas superficiales se enfrían. Tampoco es necesario que los cuatro
términos de la ecuación anterior estén balanceados exactamente en una localidad
a lo largo de un año. Los océanos reciben más energía calorífica en las latitudes
tropicales que la energía que pierden. El agua tibia es transportada hacia el norte,
y en las regiones polares el océano pierde más calor que el que recibe a lo largo del
año. Por lo anterior podemos decir que existe una ganancia neta de calor en bajas
latitudes y una pérdida neta en altas latitudes.
Para conocer la cantidad de calor que es almacenada o liberada por el océano se
emplea la siguiente ecuación.
QT = Qs + Qb + Qe + Qh

Donde QT representa la tasa a la cual el calor es agregado o liberado de la capa


oceánica superficial.
A pesar de que sabemos que existe un balance de calor en el océano, nuestro
conocimiento detallado de cómo se mantiene este balance no es aún satisfactorio.
El proceso mejor conocido está relacionado con la energía calorífica proveniente
desde el sol. Existe desacuerdo respecto a la importancia relativa de los otros
términos del balance, ya que no se conocen muy bien los procesos a través de los
cuales se Intercambia el calor, como tampoco los valores numéricos de cada
término.
A continuación vamos a hablar brevemente sobre cada uno de los términos de la
ecuación del balance térmico.
a. Energía radiante proveniente del sol (Qs).
Un plano recto, colocado más allá de la atmósfera, perpendicular a los rayos del sol
recibe cerca de 2 calorías de calor por centímetro cuadrado por minuto. Estos
valores pueden variar un poco por la distancia del sol a la tierra y por las manchas
solares. El valor promedio se llama constante solar, y se le asigna comúnmente un
valor que varía entre 1.92 y 1.96 langleys/m1n {1 langley = 1 cal/cm2). En el espacio
se pierde una cantidad despreciable de calor, y el espectro de energía medido fuera
de la atmósfera se aproxima al de un cuerpo obscuro con una temperatura
aproximada de 6000°C. Aproximadamente el 49% de la energía se encuentra en el
espectro visible con longitudes de onda que varían entre 400 y 700 nanómetros (1
nm = 10-9 m = 10-7 cm), el 9% en el ultravioleta y un 42% en el Infrarrojo. La energía
máxima ocurre aproximadamente a los 500 nm. Un 99% de la energía solar tiene
longitudes de onda menores de los 4000 nm.
En un momento dado la tierra recibe una cantidad de energía igual a la constante
solar multiplicada por la sección cuadrada de la tierra 𝛑r2, en donde r es el radio de
la tierra. Esta energía está distribuida en promedio sobre la superficie de la tierra (4
𝛑r2), de tal manera que le cantidad promedio recibida es de unos 0.5 ly/min o 700
ly/día (ly = langley). La cantidad de energía recibida en una posición dada varía con
la declinación del sol. En los polos puede variar desde 0 hasta 1100 ly/día, mientras
que en los 42° de latitud va desde 300 hasta 900 ly/día. En la tabla 12 se da la
cantidad de radiación que puede llegar a la Tierra, asumiendo que no hay nubes.

TABLA 12
Cantidad de radiación solar que llega a la superficie de la Tierra cuando hay una
atmosfera completamente transparente (Kcal cm-2)*

Latitud

0° 10° 20° 30° 40° 50° 60° 70° 80° 90°


Verano (medio año) 160.5 170 175 174 170 161 149 139 135 153
Invierno (medio año) 160.5 147 129 108 84 59 34 13 3 0
Total anual 321 317 304 282 254 220 183 152 138 133
.*Knauss, 1978

Una vez que los rayos solares penetran la atmosfera terrestre la energía se es
dispersada y absorbida. Ambos procesos son selectivos; por ejemplo, mucha de la
energía ultravioleta es absorbida en la parte superior de la atmósfera mediante
varias reacciones fotoquímicas, incluyendo la formación del ozono. Por otro lado,
más del 75% de la energía en el espectro visible alcanza la superficie, en días
claros. Sin embargo, una porción significativa es dispersada por las moléculas
atmosféricas dando como resultado que la luz que llega a la superficie sea una luz
difusa. Si la radiación del sol no fuera dispersada, el cielo sería negro, como lo ven
los astronautas en el espacio exterior. El azul del cielo se debe a que la dispersión
molecular se Incrementa como una función Inversa de la cuarta potencia de la
longitud de onda:
1
𝐷𝑖𝑠𝑝𝑒𝑟𝑠𝑖ó𝑛 =
𝜆4
Entonces la luz azul (λ = 400 nm) es dispersada 10 veces más eficientemente que
la luz roja. Esta ley de dispersión de Rayleigh solo se cumple cuando las partículas
que provocan la dispersión son pequeñas comparadas con la longitud de onda de
la luz. Cuando las partículas son del mismo tamaño o mayores que la longitud de
onda, entonces la dispersión es menos dependiente de la longitud de onda.
La dispersión de Rayleigh también ocurre en el océano; el azul del océano abierto,
en comparación con el verde o - gris de las aguas costeras, es debido
principalmente a la dispersión selectiva de las longitudes de onda corta de la luz.
Las diferencias que ocurren en la cubierta de nubes causan las más grandes
variaciones de la cantidad de radiación que llega a la superficie. Una cubierta densa
de nubes poco estratificadas puede absorber o reflejar hacia el espacio más del
80% de la radiación que incide sobre ellas. Se ha calculado que aproximadamente
un 25% de la radiación es interceptado en promedio por las nubes.
La cantidad promedio de energía que llega a un punto dado de la tierra varía con la
estación del año, la latitud y la capa de nubes. Las cartas elaboradas por Budyko
dan valores ubicados desde los 60 x 103 ly/año hasta los 200 x 103 ly/año,
correspondiendo a los desiertos los valores más altos. El valor máximo para una
determinada área del océano es de 160 x 103 ly/año, lo que equivale a 0.3 ly/min.
En otras palabras, la mitad de la energía radiante del sol que llega a la superficie
del océano lo hace en forma de luz directa o de luz dispersa. De esta cantidad algo
menos del 10% es reflejada por la superficie del océano.
El Albedo de un objeto es el porcentaje de radiación reflejada desde su superficie;
el cual varía un poco dependiendo del ángulo que hace el sol con respecto a la
superficie reflectora. Si el viento es fuerte y la superficie del mar picada, la
dependencia angular es mínima. Para ángulos muy grandes la reflexión puede ser
de tan sólo el 3%, pero en ángulos muy pequeños puede ser de más del 30%.
Comúnmente se acepta que los valores promedio del Albedo son del 6% para el
océano, del 30 al 40% para el hielo marino y del 90% para la nieve de agua dulce.
b. Energía perdida por radiación del océano (Qb)
El océano pierde energía en forma de radiación. Todos los cuerpos con
temperaturas superiores al cero absoluto radian energía calorífica. La cantidad de
ésta es proporcional a la cuarta potencia de la temperatura absoluta (Ley de Stefan-
Boltzmann)

𝑄 = 𝑐𝑘 4
Donde K es la temperatura absoluta, o Kelvin, y c es la constante de Stefan-
Boltzmann, que tiene un valor de 1.36 x 10-12 cal cm-12 seg-1 (s-1) K-4. La longitud de
onda de transmisión máxima es inversamente proporcional a la temperatura
absoluta (Ley de Wien).
𝑐′
𝜆𝑚𝑎𝑥 =
𝐾
Donde c' = 2.9 x 106 Knm. Esto es que el poder de radiación de un centímetro
cuadrado de la superficie solar con una temperatura de" 6000°C es de
aproximadamente 200,000 veces más que el correspondiente a un centirnetro
cuadrado de la superficie del mar con una temperatura de 10°C. Mientras la energía
máxima de la radiación solar es de 500 nm, aquella de la superficie oceánica es de
unos 10,000 nm.
Es fácil calcular la radiación que pierde el océano mediante la Ley de Stefan -
Boltzmann. Si esto se hace se verá que el océano pierde más energía que la que
recibe desde el sol. Por ejemplo, una temperatura Kelvin de 233° ( o sea 40°C) se
necesita para radiar el equivalente a 4 x 10-3 ly/seg que corresponde a la cantidad
promedio de energía solar incidente, mientras que para un océano con una
temperatura superficial promedio de 17°C, la radiación equivalente de cuerpo negro
sería más del doble de la anterior.
Esto es debido a que mucha de la radiación de onda larga que se propaga en el
océano es adsorbida por las nubes y el vapor de agua radiándola nuevamente a la
superficie. Entonces el término para esta radiación es el de "radiación efectivamente
liberada", es decir la cantidad neta de radiación de onda larga perdida por la
superficie del mar; esta cantidad varía con el vapor de agua que se encuentra en la
atmósfera.
c. Calor perdido por Evaporación (Qe).
La cantidad de calor necesario para evaporar un gramo de agua de mar varía con
la salinidad y la temperatura. El valor promedio es de 590 cal/g. Budyko ha calculado
que los océanos pierden una cantidad anual de agua equivalente a una capa de 126
cm, por medio del proceso de evaporación, en términos de energía perdida esto
equivale a 200 ly/día.
A pesar de que se ha estimado que la pérdida de calor por evaporación es el factor
más importante en el equilibrio
Qs = Q b + Q e + Q h
La naturaleza del proceso y la magnitud del problema pueden apreciarse al
considerar un modelo sencillo no turbulento. Imaginemos una capa estacionaria
isotérmica de aire sobre una capa quieta de agua con la misma temperatura que la
del aire. En este caso podría calcularse la cantidad de agua que se evapora si se
conoce la humedad atmosférica. En el océano la situación es muy diferente, sopla
el viento causando la formación de olas y formando turbulencia en el aire que fluye
sobre el mar. Si el viento es lo suficientemente fuerte puede provocar que las olas
rompan y dispersen algunas partículas de agua en el aire, en forma de brisa marina,
que es un tipo de vapor de agua. Aún si no hubiera viento, la superficie del océano
es generalmente uno o dos grados más caliente que el aire adyacente, lo que
provoca el calentamiento del aire que está en contacto con el océano, el cual por
esta razón disminuye su densidad y sube arrastrando consigo una cierta cantidad
de vapor y permitiendo además que el aire seco de las capas superiores entre en
contacto con la superficie del mar.
Todos estos factores, además de otros tales como el flujo altamente turbulento
hacen que las determinaciones de evaporación sean sumamente difíciles, a tal
grado que aún no se han logrado modelar, ni mediciones adecuadas de la
evaporación en el mar.
Las cartas que indican la evaporación anual y/o estacional están basadas en
ecuaciones obtenidas con evidencia empírica, Estas ecuaciones tienen alguna
justificación teórica, pero los autores reconocen que todo es aproximado. Todos
asumen que la evaporación en el mar está controlada más por procesos turbulentos
que por procesos moleculares, y que la evaporación se incrementa al incrementarse
la velocidad del viento, que repercute incrementando los procesos de transferencia
turbulenta.
La evaporación también puede incrementarse si la capa superficial del aire es
inestable; es decir, si la superficie del agua es más caliente que el aire, lo que
provoca pequeños procesos de convección que remueven la capa de aire que está
saturada de vapor de agua y que es sustituida por aire insaturado.
d. Perdida de calor sensible (Qh).
La tercera forma importante mediante la cual el océano pierde calor es por medio
del proceso de conducción y por el de convección. En promedio la superficie del
océano es más caliente que el aire, por lo que sería de esperarse que cediera calor
a la atmósfera por el proceso de conducción, sin embargo se sabe que la
transferencia de calor se incrementa con la velocidad del aire, donde ésta se usa
como un índice de la tasa de transferencia turbulenta a través de la interface
océano-atmósfera.
Los problemas para medir o calcular la transferencia de calor sensible son similares
a los descritos para la evaporación y al igual que en ese caso solamente se han
logrado establecer relaciones empíricas como la de Bowen (1926).
𝑄ℎ 𝑇𝑤 − 𝑇𝑎
𝐵= = 0.5
𝑄𝑒 𝐸𝑤 − 𝐸𝑎
Donde Ew - Ea es el gradiente de presión en milibares y Tw - Ta es el gradiente de
temperatura (Ew es la presión de vapor del aire en la superficie del agua y E a es la
presión de vapor del-aire a una cierta distancia sobre la superficie del mar ). La
constante numérica de 0.5 asume que procesos turbulentos idénticos determinan
Qh y Qe; según Budyko el valor promedio para Qh es de 25 ly/día.
V. DISTRIBUCIÓN SUPERFICIAL DE. LA TEMPARATURA Y DE LA SALINIDAD.
La forma de la Tierra y la variación en la cantidad de energía proveniente del sol
que llega a la parte exterior de la atmosfera, junto con los patrones de viento, la
circulación oceánica, la presencia de nubes, la humedad atmosférica y la diferencia
entre las temperaturas del océano y de la atmósfera, determinan los patrones de
distribución superficial de la temperatura y de la salinidad en la superficie de los
océanos.
I. TEMPERATURA DE LAS CAPAS SUPERFICIALES.
Las masas de agua superficial de los océanos almacenan energía radiante, en
forma de calor, en las latitudes próximas al ecuador, este calor es transportado hacia
altas latitudes por las corrientes marinas, donde lo liberan, actuando como
moderadoras de los climas y transportadoras de energía.
En las figuras 27 y 28 se presentan mapas que muestran la temperatura superficial
promedio de los océanos en los meses de Febrero y Agosto, respectivamente. Se
puede observar que la gran cantidad recibida de energía solar en las regiones
tropicales causa aguas oceánicas superficiales con temperaturas relativamente
altas.
Las temperaturas máximas en el océano abierto (entre 26 y 27°C) ocurren
ligeramente al norte del ecuador, aproximadamente a los 5° Lat. N. Estas
temperaturas son relativamente altas si consideramos que el promedio anual de
temperatura superficial es de 17.5°C, que corresponde para el mes de Agosto a las
latitudes 45°N y 30°S.
En la figura 29 se representan las posiciones del ecuador termal para los océanos
Pacífico e Indico en los meses de Febrero, Mayo, Agosto y Noviembre. Durante el
mes de Febrero, que corresponde al verano del hemisferio austral, el ecuador termal
se desplaza hacia el hemisferio sur, entre los 100° y los 180° de longitud este, casi
hasta tos 10° de latitud sur, mientras que en el mes de Agosto, que corresponde al
verano del hemisferio boreal, el ecuador termal se ubica casi totalmente al norte del
ecuador geográfico, aproximadamente entre los 5° y los 10° de latitud norte. Estas
variaciones en la posición del ecuador termal se deben principalmente a las
variaciones estacionales de los patrones de viento y a la influencia de las zonas
continentales.
Las isotermas superficiales no permanecen constantes a lo largo del año, sino que
sufren cambios estacionales debidos a la variación en el ángulo de incidencia de la
radiación solar. Sin embargo existen áreas en donde la variación anual de la
temperatura es mayor (Fig. 30).
En la figura 30 se presentar los rangos anuales promedio de la temperatura
superficial en los diferentes océanos, graficados contra la latitud y los rangos
correspondientes de radiación incidente.

Figura 27.
Temperaturas superficiales oceánicas en el mes de Febrero (Neuman and Pierson, 1966)
Figura 28.
Temperaturas superficiales oceánicas en el mes de Agosto (Neuman and Pierson, 1966)

Figura 29.
Posición del ecuador Oceánico en la superficie de los océanos Pacífico e Índico, en diferentes
épocas del año. (Neuman and Pierson, 1966)
Figura 29.
Rangos anuales promedio de la temperatura superficial en los diferentes océanos, graficados
contra la latitud (línea punteada) y rangos correspondientes de radiación incidente (línea
punteada). (Neuman and Pierson, 1966)

En el Pacífico la mayor variación de temperatura (°C) ocurre a los 40° de latitud


norte, donde alcanza los 10°C, en los 40° de latitud sur, la variación es de sólo 6°C.
La menor variación de la temperatura en el Pacífico, se presenta entre los 0°' y 10°
de latitud norte, y es de 1.5°C. Estas variaciones dependen directamente de la
cantidad de calor ganado o perdido por las masas de agua; en el ecuador la cantidad
de calor ganado es máxima debido a la poca evaporación y gran precipitación
pluvial, mientras que en las latitudes medias los cambios estacionales en la
diferencia entre la temperatura del agua y la del aire, junto con las variaciones de la
humedad atmosférica, provocan que durante el invierno la cantidad de calor perdido
sea mayor que durante el verano. En las altas latitudes, al igual que en el ecuador,
la cantidad de calor perdido es, en promedio, mínima.
A pesar de las complicaciones debidas a la distribución de los continentes y a la
desviación de las corrientes oceánicas provocadas por éstos, la distribución de
zonas de igual temperatura tiende a ser paralela al ecuador. En general, las
isotermas están alineadas más o menos en dirección Este-Oeste, muy
especialmente en el océano Pacífico.
Abajo de la capa superficial del océano, que está siendo constantemente mezclada
por el viento y por otros procesos, la temperatura prácticamente permanece
constante a lo largo del año, puesto que las capas subsuperficiales presentan una
mayor estabilidad dado que no están en contacto con la atmósfera.
2. SALINIDAD EN LAS CAPAS SUPERFICIALES.
Debido a la distribución de evaporación y precipitación, la salinidad varía sobre la
superficie del océano. Las salinidades más altas ocurren en las áreas subtropicales
donde le evaporación es alta y donde no hay fuentes considerables de agua dulce.
Cerca de las costas los ríos descargan agua dulce al océano disminuyendo el valor
de la salinidad. Las aguas superficiales de altas latitudes, son comúnmente bajas
en salinidad debido a la precipitación abundante y baja evaporación.
Los continentes y las corrientes oceánicas también afectan la distribución de
salinidad. El Océano Atlántico, por ejemplo, tiene una salinidad promedio mayor que
el Pacífico. Las montañas, especialmente Los Andes en América del Sur, causan
que los vientos del Pacífico se eleven antes de cruzar hacia el Atlántico. Al cambiar
la trayectoria de los vientos hacia altitudes mayores el vapor de agua es condensado
para caer en forma de lluvia en las montañas. Por otro lado, el vapor de agua del
Atlántico es transportado hasta el Pacífico por los vientos que cruzan a través del
Golfo de Panamá.
En resumen, la salinidad del agua superficial en el mar abierto, es controlada
primeramente por el balance local entre la evaporación y la precipitación. Donde la
evaporación excede la precipitación, las aguas superficiales tienen una salinidad
mayor que la del promedio (S=34.7%o). Esto ocurre principalmente en el centro de
los océanos en las latitudes medias (figura 31) porque estas áreas están lejos de
los continentes donde no hay aportes terrestres que compensen el agua perdida por
evaporación.
Donde la precipitación y el aporte terrestre excede la evaporación, las salinidades
superficiales son menores que el promedio. Las aguas de baja salinidad son típicas
de tres regiones: altas latitudes, los trópicos y a lo largo de los márgenes
continentales. Consecuentemente las aguas con alta salinidad tienden a ocupar el
centro de las cuencas oceánicas.
En ciertas áreas costeras existen aguas con alta salinidad, principalmente las zonas
tropicales, donde se localizan los desiertos más importantes, regiones que
presentan estas características muy claramente son el Mar Rojo, Mar de Arabia y el
Mar Mediterráneo, donde el agua perdida por evaporación no es sustituida por
aportes terrestres. Además su comunicación restringida con el océano adyacente
impide la rápida renovación de las aguas, dando como resultado que la salinidad
superficial pueda alcanzar valores de 40%o o más.
Las áreas de salinidad superficial relativamente alta suministran calor a la atmósfera
en forma de vapor de agua el cual es transportado hacia altas latitudes por los
vientos, donde al condensarse liberan el calor y dan origen a las lluvias. El
transporte de calor hacia los polos se refleja entonces por el agua de baja salinidad
de altas latitudes por lo que se puede concluir que las diferencias regionales de
temperatura son una manifestación del transporte global de calor.
El vapor de agua liberado por el océano en las latitudes medias, debido a la
diferencia de temperatura entre este y la atmósfera, va a provocar un incremento en
la salinidad. Cuando este vapor es transportado por los vientos, en forma de nubes,
hacia altas o bajas latitudes se condensa y precipita en forma de lluvia,
disminuyendo la salinidad de las aguas superficiales.
Wust (1936) al graficar valores de la evaporación menos la precipitación (E-P)
contra la latitud geográfica y valores de la salinidad también contra la latitud,
encontró que en aguas oceánicas, donde los procesos que determinan la salinidad
son fundamentalmente la evaporación y la precipitación, es posible evaluar con
cierto grado de precisión del valor de la salinidad en función de estos procesos (Fig.
32a).
Posteriormente correlacionó los valores de E-P contra la salinidad, para diferentes
latitudes en todos los océanos, habiendo obtenido dos ecuaciones, una para los
datos comprendidos entre los 60°S y los 10°N y otra para las latitudes comprendidas
entre los 70°N y los 10°N (Figura 32b).

Figura 31.
Salinidad superficial del Océano en el mes de Agosto. (Neuman and Pierson, 1966)
Figura 32.
(a) Distribución meridional promedio de la evaporación menos la precipitación (E-P) y de la
salinidad promedio (S%o). (b) Valores correspondientes de salinidad superficial contra E-P,
y su relación para las partes norte y sur de los océanos.

Las ecuaciones obtenidas por Wust fueron las siguientes:


A).- Para las regiones comprendidas entre 10°N y 70°N.
S%o = 34,47 + 0.015 (E − P (cm⁄año))

B).- Para las regiones comprendidas entre 60°N y 10°N.


S%o = 34,92 + 0.0125 (E − P (cm⁄año))
El método de Wust para evaluar la salinidad en términos de la evaporación y la
precipitación no debe ser utilizado cuando los estudios de salinidad superficial
requieran de gran precisión, debido entre otras cosas a la dispersión de los datos,
en la gráfica, así como a las variaciones diurnas de este parámetro debidas a los
cambios en los valores de evaporación y precipitación.
De cualquier manera las determinaciones de salinidad superficial en el océano no
deben de emplearse como indicadores de las masas de agua, ya que es
precisamente en la superficie del océano en donde este parámetro está sujeto a
mayores variaciones.
VI.- LAS MASAS DE AGUA EN El OCÉANO.
1. DISTRIBUCIÓN DE LA DENSIDAD.
La densidad del agua está determinada por su temperatura y salinidad. Una
disminución en la temperatura aumenta la densidad y un incremento en salinidad
aumenta. En él o océano las masas de agua forman capas de acuerdo a su
densidad. Se dice que estas aguas están estratificadas verticalmente. En una
configuración estable, el agua más densa se encuentra en el fondo y la menos
densa en la superficie. Si este sistema es alterado tiende a regresar a su
configuración original.
Como el agua oceánica normalmente tiene una estratificación estable debe
esperarse que el agua más densa ocupe la parte más profunda de la cuenca
oceánica. En algunas zonas donde esto no ocurre, se puede suponer que existe
una barrera física que impide el movimiento lateral de la masa de agua, por ejemplo,
las aguas densas que se forman en el océano Ártico no pueden fluir dentro del
NorAtlántico, debido a la presencia de la cordillera submarina que se extiende de
Groenlandia a Escocia.
Cuando no hay barreras de este tipo una masa de agua tiende a ocupar su nivel
apropiado de densidad moviéndose lateralmente. Debido a esto, los cambios
laterales en la temperatura del agua y la salinidad son mucho más pequeños que
los cambios verticales. En general las aguas subsuperficiales tienden a moverse a
lo largo de superficies de capas de agua de densidad constante.
Cerca de la superficie del océano hay un suministro de energía suficientemente
grande para causar mezclas por lo que aquí no existe estabilidad.
La estratificación bien desarrollada del océano abierto inhibe la formación de
corrientes verticales excepto en las áreas de altas latitudes donde la estructura de
densidad es lo suficientemente amplia y débil para permitir circulación vertical,
incluso hasta el fondo del mar. Sobre la mayoría del océano abierto la circulación
vertical solamente ocurre en la capa superficial
Tres zonas generales de profundidad pueden ser Identificadas en el océano: la
superficie, la picnoclina y las zonas profundas, representadas esquemáticamente
en la figura 33.
La zona superficial está en contacto con la atmósfera y sufre cambios estacionales
debido a los cambios de los sistemas de balance de agua y energía térmica. Esta
zona está integrada por la capa de agua menos densa, en el mar y es la fuente de
la producción marina de alimentos ya que en ella existe la luz necesaria para la
fotosíntesis.
Figura 33.
Representación esquemática de las capas horizontales de las aguas oceánicas, desde los 60°N
hasta los 60°S. (Gross, 1972).

La zona superficial alcanza un promedio de 100 metros de profundidad y constituye


solamente el 2 % del volumen del océano.
En la zona de la picnoclina, la densidad del agua cambia apreciablemente con el
incremento de profundidad, dando origen a una capa de mayor estabilidad. La
formación de la picnoclina podría ser el resultado de cambios muy marcados tanto
en la salinidad como en la temperatura en relación a la profundidad. En el océano
abierto existe una variación muy marcada de la temperatura con respecto a la
profundidad como puede apreciarse en la figura 34, donde la picnoclina coincide
con la termoclina o zona de cambio brusco de temperatura.

Figura 34.
Las variaciones de la temperatura, con respecto a la profundidad, dan origen a la termoclina.
Variaciones similares en la salinidad producen la holoclina. La picnoclina puede ser producida por
alguna de las variables anteriores o por ambas actuando conjuntamente. (Cross, 1972).

Las termoclinas son especialmente predominantes en las zonas subtropicales del


océano donde las capas superficiales son fuertemente calentadas durante la mayor
parte del año.
En latitudes más altas hay menor calentamiento superficial por lo que la capa
superior tiene una salinidad baja que produce la holoclina, o sea un cambio marcado
de salinidad en relación a la profundidad. La holoclina está bien desarrollada sobre
gran parte del Océano Pacífico Norte.
2. LAS MASAS DE AGUA EN EL OCÉANO.
La figura 35 muestra la distribución vertical de la temperatura y la salinidad en las
tres cuencas oceánicas. Los perfiles describen las distribuciones de salinidad y
temperatura a largo de las costas occidentales de los océanos Índico y Atlántico y
de la porción central del Océano Pacífico,
La base de la zona superficial corresponde al contorno de la isoterma de 10°C. La
base de la picnoclina puede ser tomada como la isoterma de 4°C. Note que hay
grandes similitudes entre la distribución de la picnoclina y de la zona superficial en
las tres cuencas oceánicas, pero que de ninguna manera son idénticas. También
note que hay diferencias entre los hemisferios aún dentro de la misma cuenca
oceánica.
Las secciones verticales de temperatura y salinidad muestran que existen diferentes
estratos o masas de agua a profundidades intermedias. Por ejemplo, hay una masa
de agua de una salinidad relativamente baja cerca de un kilómetro de profundidad,
extendiéndose desde la región Antártica hasta el Atlántico del Sur. A través del
análisis de secciones tales como ésta, los oceanógrafos son capaces de determinar
en dónde se forman las masas de agua y cómo se mueven a través del océano su
superficial. Esta técnica ha sido uno de los medios más exitosos para mapear
corrientes subsuperficiales. Tales estudios han demostrado que el movimiento
dominante de las corrientes cercanas al fondo es generalmente norte-sur, en
contraste con los movimientos este-oeste de las corrientes en las profundidades
superficiales e Intermedias.
Las masas de agua con temperaturas y salinidades características se forman en,
áreas oceánicas particulares. Si una masa de agua superficial adquiere una
temperatura y salinidad que la hace más densa que el agua que se encuentra bajo
ella, se hundirá bajo la superficie. Desde ese punto, hasta que regrese otra vez a la
superficie, la temperatura y salinidad de las aguas cambian primariamente por la
mezcla con otras masas de agua. En las aguas oceánicas profundas, donde hay
poca energía para producir mezclas, este proceso puede ser muy lento. Por lo tanto
la temperatura y la salinidad pueden ser utilizadas en el océano abierto como
etiquetas para identificar masas de agua individuales a medida que se dispersa
lateralmente entre otras masas, o que se mueven a lo largo del piso oceánico.
La temperatura y salinidad, observadas en combinación, proporcionan mas
información que la densidad por si sola
Para este propósito se construye un diagrama de temperatura-salinidad, graficando
las mediciones correspondientes de temperatura y salinidad para masas
individuales de agua. Si las condiciones son constantes y la masa de agua es
homogénea, ésta estará representada por un punto en el diagrama T-S.
Figura 35-a.
Distribución vertical de la temperatura en tres cuencas oceánicas. la exageración vertical es
aproximadamente 1000 veces mayor que la horizontal. (Gross, 1972).
Figura 35-b.
Distribución vertical de la temperatura en tres cuencas oceánicas. la exageración vertical es
aproximadamente 1000 veces mayor que la horizontal. (Gross, 1972).
Los diagramas T-S sirven para otras funciones además de representar las masas
de agua. Permiten una fácil identificación de errores en un grupo de observaciones.
Una gráfica de las observaciones de temperatura y salinidad para una área dada
debe mostrar que la densidad del agua se incrementa con la profundidad, en una
progresión regular u orden secuencial. Los puntos que caen lejos de la línea en el
diagrama indican una posible fuente de error en el funcionamiento del equipo o en
la técnica de reducción de datos.

Figura 36,
Diagramas de temperatura-salinidad para masas de agua características del Atlántico. (Gross,
1972).

3. FORMACIÓN DE LOS TIPOS PE MASAS DE AGUA.


La distribución de salinidad y temperatura de las masas de agua subsuperficiales
está determinada por las condiciones de la superficie en el lugar de origen y por la
mezcla con el agua adyacente ubicada en el camino de su hundimiento. La
temperatura y la salinidad son propiedades conservativas. La salinidad está
determinada en la superficie por los procesos de evaporación y precipitación,
mientras que la temperatura está determinada por los procesos de Balance Térmico
que tienen lugar en los primeros 100 metros de profundidad. Una vez que las aguas
abandonan la capa superficial, su temperatura y salinidad solamente cambian por
procesos de mezclado con otras masas de agua que tengan valores diferentes de
temperatura y salinidad.
Podríamos esperar que las aguas más frías fueran las más densas, pero esto no
siempre sucede así. Las aguas más densas generalmente se encuentran en las
cuencas oceánicas donde hay una gran evaporación, como en el Mar Rojo y en el
Mar Mediterráneo. Los valores de temperatura en estas cuencas son relativamente
altos.
La formación de las masas de agua profunda, tal como las masas de agua Antártica
Profunda, está asociada a la formación de hielo. El agua así enfriada es más densa
que el agua que no ha sido enfriada. El proceso de congelación incrementa la
salinidad del agua adyacente que no ha sido congelada, lo que incruenta aún más
la densidad.
Por ejemplo, el Agua Antártica profunda se origina bajo el manto de hielo del mar
de Wedell, con una temperatura aparente de aproximadamente -1.9°C y una
salinidad de 34.6%o. A medida que se desliza hacia abajo sobre la plataforma
continental, se mezcla con el agua circundante Incluyendo al Agua Tibia Profunda
(Warm Deep Water), que tiene una temperatura de 0.5°C y una salinidad de 34.68
%o, lo cual da como resultado que la masa de Agua Antártica Profunda tenga en
esta nueva condición una temperatura de -0.3°C y una salinidad de 34.66 %o. Esta
masa puede ser seguida a lo largo del océano Atlántico (en su porción oeste) incluso
hasta el NorAtlántico.
Aparentemente en el océano Pacífico del Norte no se forma agua profunda o de
fondo, aún en presencia de la formación de hielo, cada invierno, en el mar de
Behring. A pesar de que la Cordillera Aleutiana constituye una barrera parcial para
el flujo de agua profunda desde el Ártico hacia el Pacífico del Norte existen algunos
pasajes. La razón principal para la falta de formación de agua profunda en el
Pacífico del Norte es que las salinidades superficiales en el mar de Behring son lo
suficiente bajas para que, aún después de que se congele, el agua subsuperficial
no sea lo suficientemente densa para desplazar al agua que ya se encuentra en el
fondo.
El agua encontrada en los océanos Pacífico e Índico no tiene un origen único. Se le
ha llamado Agua Común del Pacífico (Pacific Common Water) y parece ser una
mezcla de varios tipos de agua provenientes del Atlántico y del Antártico. Llega a
los océanos Pacífico e Indico desde el sur y se encuentra en todas las
profundidades bajo los 2500 metros.
A. PROCESOS DE MEZCLA DE MASAS DE AGUA.
En la capa superficial del océano la salinidad puede cambiar debido a la
evaporación, precipitación, condensación o descarga de los ríos o deshielos. La
temperatura puede cambiar debido a la absorción de radiación solar o por
intercambio directo con la atmósfera. Las características iniciales de una masa de
agua son alcanzadas en el lugar en donde está en contacto con la atmósfera. En
otras partes el agua cambia sus características T-S casi exclusivamente por mezcla
con otras aguas de diferentes características. La forma de la curva T-S puede ser
considerada como una pista de la historia de mezclado.
Considérese dos tipos uniformes de agua, a los que nos referiremos como "aguas
tipos 1 y 2”, caracterizadas por T1, S1 y T2, S2, respectivamente, separadas por una
frontera horizontal.
Las relaciones temperatura-profundidad y salinidad-profundidad, estarían
representadas por la línea continua en la figura 37. Y la gráfica T-S consistiría en
dos puntos cada uno representando un tipo de agua (figura 37).

Figura 37.
Relaciones T-Z, S-Z y T-S en un sistema de dos capas. (Mc Lellan, 1977).
Y X antes de la mezcla.
-----después de la mezcla.

Ahora considere que las aguas se mezclan a través de la frontera de tal manera que
las relaciones T-Z y S-Z progresan hacia las relaciones mostradas por la línea
punteada (figura 37). Las mezclas de aguas tipo 1 y 2 en cualquier porción, darán
como resultado productos de la mezcla caracterizados por puntos sobre la línea
recta que une las aguas tipo progenitoras en el diagrama T-S. En realidad esto solo
sucede si el calor específico de las dos aguas tipo es el mismo. Para el rango normal
de salinidad y temperatura en el océano, el calor específico varía desde 0.945 hasta
0.925 cal/g, decreciendo a medida de que la salinidad y la temperatura se
incrementan. Solo en casos extremos se presentará una desviación de la línea recta
de mezcla que sea mayor que la falta de certeza en las mediciones de temperatura.
Ahora considérese un sistema de tres capas como el que se ilustra en la figura 38.
Originalmente hay tres puntos en el diagrama T-S y, después de la mezcla,
aparecen dos líneas rectas que se unen en un punto. Si la mezcla se lleva a cabo
hasta el punto de que desaparezca el agua con las características iníciales de la
capa intermedia, tendríamos una curva T-S a la cual las líneas originales serán
tangentes.
El método del núcleo (Core Method) de Wust (1935) para seguir el flujo y mezcla de
una capa intermedia que está caracterizada por una salinidad máxima o mínima
utiliza los diagramas T-S. La figura 39 ilustra la modificación por mezcla del núcleo
de agua Antártica Intermedia (Intermediate Antartic Water) a medida que fluye hacia
el norte hacia el océano Atlántico.
Stockman (1946) ha desarrollado, hasta cierto grado, una teoría de curvas T-S.
Relaciones T-Z, S-Z y T-S en un sistema de tres capas. (Mc Lellan, 1977).
Antes de la mezcla.
-----Después de la mezcla.
…..Después de que toda el agua de la capa 2 ha sido alterada.

Figura 39.
Curvas T-S para tres estaciones en el Atlántico del Sur, mostrando el núcleo del agua Antártica
intermedia (A.I.W.). (He Lellan. 1377).

Debido a que el proceso de mezcla tiende a producir curvas T-S suaves, los datos
para una estación pueden, generalmente, ser unidos por una curva relativamente
simple. Esta curva provee, mediante interpolación, valores de salinidad y
temperatura en profundidades que no fueron muestreadas. Las interpolaciones para
temperatura y salinidad se hacen independientemente, pero cuando los resultados
son graficados en un diagrama T-S, deben caer en la curva de las observaciones
(figura 40).
Excepto en regiones en las cuales se cruza alguna de las principales fronteras
oceánicas, la curva T-S cambia solo gradualmente de un lugar a otro. Comparando
los datos de la estación en el diagrama T-S, contra curvas características de la
región se pueden eliminar errores de observación en los datos.
Si se trazan líneas de igual σt en el diagrama T-S, como en la figura 39 y los puntos
son marcados hada la profundidad se hace posible estimar la estabilidad vertical de
la columna de agua. Los puntos que indiquen una estabilidad negativa (σt
decreciendo con la profundidad) deben sospecharse que están equivocados. La
reciente introducción del término anomalía termostática ha llevado al uso frecuente
de este parámetro, en lugar de σt, en los diagramas T-S.

Figura 40.
Para una región dada, todos los datos de salinidad y de temperatura caerán dentro de una curva
envolvente de un diagrama T-S. Los datos que se salgan probablemente indiquen problemas en las
mediciones. (Knauss, -1978).

Hay razones para creer que la mezcla horizontal ocurre mas efectivamente a lo largo
de superficies con σt constante, debido a que las fuerzas de flotabilidad en el océano
no inhiben el Intercambio (Montgomery, 1938}. Como puede verse en la curvatura
σt en el diagrama T-S anterior, si aguas diferentes con el mismo valor σt se mezclan,
los productos de la mezcla, caracterizados por la línea recta en el diagrama T-S,
tendrán todas unas mayores densidades que cualquiera de los tipos de agua
progenitores. El agua mezclada tendera entonces a hundirse bajo las aguas que no
se ha mezclado.
Este proceso es conocido como encimamiento. En realidad las características T-S
varían continuamente a lo largo y ancho del océano (figura 41) y hay muy pocas
situaciones en las cuales aguas con valores similares de σt, pero temperaturas y
salinidades muy diferentes se lleguen a mezclar directamente. Así, aún cuando el
encimamiento puede potencialmente contribuir a la circulación vertical,
probablemente no sea en realidad un factor de gran importancia.

Figura 41.
Diagramas T-S para diferentes Océanos. (Knauss, 1978).