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DESVENTAJAS DEL ABUSO DE LAS REDES SOCIALES INTERNET

1. Desperdicio del tiempo


Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como
sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos…
Efesios 5:15-17
La primera de las desventajas que nombraremos es el peligro de
derrochar el tiempo. En definición, nuestro tiempo es nuestra vida. Si
dejamos que las redes sociales absorban nuestro tiempo, al fin y al
cabo, estarán absorbiendo nuestras vidas. Sabemos que nuestras
vidas deben glorificar a Dios y que las debemos vivir sabiamente para
Su gloria…

Siempre un Cristiano genuino está consciente que el precio que el


Señor Jesucristo pagó por su vida fue infinitamente costoso. Qué
queremos decir? Que honramos o deshonramos a Dios en la medida
que usemos bien o mal el tiempo, y esto incluye la pregunta central:
Cuánto paso en las redes sociales? Paso lo justo y trato sinceramente
de emplear todo mi tiempo honrando al Señor en mi casa, en la
iglesia o en el trabajo?

El apóstol Pablo decía:


“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las
cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”
1 Corintios 6:12
En un estudio de hace algunos años se comprobó que
la adicción a las redes sociales activa las mismas áreas del cerebro
que la cocaína, el alcohol o el éxtasis, lo que provoca que haya
personas, especialmente los jóvenes, que el uso de estas
herramientas les provoque una dependencia similar al que sufre
alcoholismo.
Clínica de desintoxicación del Hospital Nisa Aguas Vivas, Augusto
Zafra.
La adicción a cualquier cosa, sustancia o actividad es gran pecado –
La adicción a una red social no es la excepción. Jamás el creyente
puede decir “estaba testificando de Cristo a mis 2 mil amigos en el
Facebook” y por eso no atendí al servicio o de manera similar,
“estaba debatiendo con herejes en el Twitter por 3 días” y por eso no
rendí en mi trabajo o escuela” – Jamás!. La diferencia entre el uso y
el abuso de las redes sociales está marcada por una línea que pocos
tienen el discernimiento para diferenciar.

Para evitar caer en tal dificultad, es menester de todo aquel que


profese la fe en Cristo recordar que es responsable por el uso o
desperdicio de su tiempo… El Cristiano debe ser por naturaleza un
buen mayordomo del tiempo. Somos administradores del tiempo que
el Señor nos permite vivir en este mundo caído para dar testimonio
de Él. No caigamos en el error de creer que podemos honrar a Dios
en las redes sociales, aún si somos negligentes en el servicio en la
iglesia, si desatendemos nuestros deberes como esposos o padres, si
somos desobedientes como hijos o irresponsables en el trabajo o
estudio.

Una vez más, si hay alguien que debe valorar el tiempo -quizás mejor
que cualquier otra persona- es el Cristiano… El Cristiano valora el
tiempo porque aprecia su importancia: Es confrontado por la Palabra
de Dios acerca de sus deberes y es recordado de manera continua del
carácter limitado de su vida terrenal. El genuino Cristiano entiende
que sus días son pocos y que en su corto transitar por este mundo no
tiene como objetivo pasar interminables horas en el Facebook o
Twitter, sino obedecer a Dios, mortificar la carne y honrar a Cristo en
una vida santificada por Su gracia y para Su gloria.

Digamos para finalizar, que son muchas las ocasiones en la que


creyentes desobedecen la clara voz de Dios en Su Palabra

Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.


Efesios 5:16
al pasar horas enteras al frente de un computador, tablet o teléfono,
usando las redes sociales. Esto es una tragedia lamentable que se
repite muy a menudo…

2. Falta de tiempo para leer la Palabra y orar


Orad sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Un segundo peligro es este: el Cristiano que usa las redes sociales
desmedidamente, a menudo permite que los medios de gracia, tales
como la oración y la lectura y meditación de las Escrituras, sean
opacados. El peor de los casos lo apreciamos cuando alguien que se
llama creyente, no ora ni lee la Palabra de Dios, o no lo hace como lo
debe hacer, por estar en el Facebook, en foros o chat cristianos, etc…
No busquemos reemplazo ni a la oración, ni a la lectura de la Palabra
ni a ninguna de nuestras responsabilidades como creyentes en un
aparente uso legítimo de las redes sociales, porque no lo
encontraremos.

Frecuentemente se ve tanto a jóvenes Cristianos como a adultos,


creer que con leer unas frases en Facebook y marcar como Favorito
algunas otras en Twitter, ya han “cumplido” su tiempo devocional.
Pero eso no es cierto. Nada nunca debe anteponerse a los medios que
pueden concedernos gracia para avanzar en santificación hacia las
moradas celestiales. Si has perdido tu pasión por orar y por leer la
Palabra, y por el contrario encuentras deleite en las redes sociales,
estás en graves apuros y es necesario que recuerdes que yaces a
merced del enemigo de las almas, sin gracia para resistir sus ataques
y lo peor, quizás sin el deseo de hacerlo.

El tiempo online debe ser utilizado con medida y si es usado


correctamente quizás pueda ser de edificación, no lo negamos. Pero
es de suma importancia para la vida del creyente ordenar bien sus
prioridades y de hecho, las redes sociales no son una de ellas!,
debemos priorizar nuestras actividades en agrado a Aquél en quien
vivimos y en sometimiento a Su Palabra. Enfatizamos: La oración y la
lectura de la Palabra son de carácter irremplazable!

3. Las redes sociales como catapultas de valores mundanos y


ofensivos a Dios
Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre
vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni
necedades, ni truhanerías, que no convienen…
Efesios 5:3-4
Un tercer peligro se aprecia en el uso de las redes sociales para
escribir cosas inoficiosas o en el peor de los casos, para compartir
cosas deshonrosas y necias. La sociedad caída lo hace de continuo,
pero nosotros, los creyentes, estamos llamados a ser luz y sal de la
tierra, y eso incluye nuestra participación en las redes sociales. Si no
es para edificación, lo más seguro es que sea para lo contrario, y si
es así, lo mejor es no hacer uso de ellas.

Si gastaremos nuestro tiempo escribiendo únicamente cosas


inoficiosas a diestra y a siniestra en vez de invertirlo publicando cosas
que sean de edificación, estamos haciendo un mal uso de estas redes
y en nada nos diferenciamos del mundo. Recuerdo una frase de un
pastor y hermano:

“Honestamente no encuentro otra razón por la cual un creyente


participe en las redes sociales que no sea impulsar el Reino de Dios”
Ahora, debemos aclarar que con esto no queremos decir que no se
pueda hablar absolutamente de nada que no sean las Escrituras a
través de estos medios, sino que ésta debe ser la mayor prioridad en
caso de que decidamos utilizarlas, y que el resto de cosas que se
vayan a publicar pasen primero por este filtro antes de pulsar Enter:

“…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo


puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud
alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”
Filipenses 4:8
4. Abandono de las relaciones interpersonales
10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por
costumbre…
Hebreos 10:25
Un cuarto peligro del que muchos creyentes lamentablemente caen
presas, es el de menos cavar la relevancia bíblica de las relaciones
interpersonales, como la de la congregarnos y el evangelismo. El
creyente que cae en este error tiende a acercarse a quien está lejos,
al mismo tiempo que ignora a quienes se encuentran cerca.
Lastimosamente para muchos, resulta más fácil escribir un mensaje
bonito debajo de una fotografía en vez de tender una mano a alguien
que se encuentra en necesidad cerca de nosotros, o estar allí
presente cuando un amigo o un hermano lo necesita.
Lo cierto del caso es que muchos, no algunos, sino muchos llamados
creyentes, se escudan en el Facebook y en el internet en general
(medios totalmente impersonales) para “cumplir” con su propia
interpretación de la Gran Comisión. Esto es un gran error. Como lo
dijimos, el Internet no es un púlpito ni el medio dado en la Biblia para
predicar a Cristo. No negamos el uso soberano que Dios pueda en
ocasiones darle a un mensaje de Internet, pero el método bíblico
para la proclamación de Cristo es a través de la “locura de la
predicación”. Así que nadie tiene justificación para excusarse de la
Gran Comisión en un “pseudo-evangelismo” a través del Facebook o
Twitter.

Si sientes temor o te da pena ser rechazado cuando tocas una puerta


y presentas el Evangelio de la gracia redentora de Cristo, es muy
probable que te sientas tentado a reemplazar esta manera bíblica por
una red social… en tal caso, ruego que te hagas esta pregunta: Qué
le agrada al Señor? Que digas: “Señor, tengo un millon de Facebook
likes en una las publicaciones que hablan de ti, o; Señor, fui
rechazado una vez mientras hablaba de ti?

5. Popularidad y auto-promoción
Un quinto peligro que tocaremos muy por encima en este artículo es
el de la auto-promoción. Y hay que tener sumo cuidado con esto
también. Por la forma de estas redes es fácil caer en este pecado que
no es otra cosa que buscar ser el enfoque de las luces y la atención
las personas con las cuales interactuamos. El buscar ser reconocido
por lo que se hace o por lo que no se hace. El buscar el agrado de los
hombres, sus aplausos o sus aprobaciones. El buscar un “me gusta” o
un “Favorito”. ¿Está usted esforzándose por ser reconocido y
admirado? ¿Cuál es su motivación al publicar sus fotos? ¿Qué
necesidad hay de decirle a medio mundo cómo se siente hoy?

No debemos buscar brillar y ser el centro de atención en nuestras


redes sociales. Así que, el exponernos y promovernos a nosotros
mismos y hacer alarde de nuestras habilidades o conocimientos es
una tentación muy grande de las redes sociales y una muestra
inmensa de deseo de exaltación y gloria propia y falta de humildad.
Examinemos, entonces, nuestros corazones y veamos nuestras redes
sociales (y nuestro diario vivir) a ver si estamos cayendo en este
pecado y busquemos, al igual que Pablo, decir esto con nuestro
corazón:

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor


Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al
mundo”
Gálatas 6:14
6. Tomar en vano el nombre de Cristo
Todo hombre prudente procede con sabiduría.
Proverbios 13:16
Si no tenemos gracia para decir la verdad a quien no vemos,
seguramente no la tenemos para hablar del amor y de la justicia de
Dios a quien vemos. Seamos cautos y prudentes antes de publicar
cualquier cosa. No nos olvidemos que muy a menudo en las redes
sociales se blasfema y se toma en vano el nombre de nuestro bendito
Dios de una manera profana. Así que mientras que quizás las redes
sociales nos permitan alentar a otros y aún retarlos con amor, no
caigamos en el error de convertir estas plataformas en centros de
debate con quienes pisotean con su desobediencia la Palabra de Dios.

Observaciones prácticas:
1) Pregúntate: ¿En verdad estoy glorificando a Dios en el uso que
hago de las redes sociales? ¿Qué mensaje estoy comunicando?
¿Estoy siendo piedra de tropiezo o estoy edificando? ¿Cómo estoy
reflejando a Cristo? ¿Qué efecto estoy causando en aquellos que me
leen?

2) Haga uso de las redes sociales de una manera prudente y limitada,


Hágalo sabia y sanamente siempre recordando que el fin suyo como
creyente es darle la gloria de Dios en lo que piensa, hace, dice y
escribe.

3) Mis devocionales… mi tiempo de lectura de la Palabra de Dios y de


oración son profundos, sinceros y a diario?
4) Si decide usar las redes sociales, hágalo de tal manera que en un
futuro usted pueda mirar hacia atrás y leer nuevamente lo que ha
escrito y compartido, y halle ese contenido edificante y no
vergonzoso.

5) Recuerde que lo que usted escribe a diario en sus redes sociales es


a menudo interpretado como lo más importante que usted tiene para
decir en ese día. Es Cristo, lo más importante que tiene que decir?

6) Sea honesto con usted mismo. Si el uso de las redes sociales ha


tomado un lugar desproporcionado en su vida, pida ayuda, ore a
Dios, y si llega a ser necesario deje de conectarse a ellas por un
tiempo, o tal vez para siempre.

7) Recuerde que usted es una carta leída, y piense, ¿qué leen mis
contactos a través de mí en las redes sociales?

8) La norma autoritativa de vida y conducta para un creyente es la


Palabra de Dios y su deber, agradarle a Él en obediencia… esto
incluye el manejo que hacemos de las redes sociales.

9) Nunca jamás caiga en el error de creer que “el fin justifica los
medios” es decir, que el uso del Facebook porque tiene más audiencia
tiene prioridad sobre el evangelismo personal, que naturalmente
tiene menor audiencia y es más agreste. Recuerde, al Señor le
agrada más la obediencia a Su Palabra que la innovación tecnológica
para alcanzar a muchos… téngalo siempre presente!