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Algunas reflexiones acerca de Mapocho de Nona Fernández

Mapocho es una de las novelas que logra captar fácilmente la atención de aquel
lector que ostenta la oportunidad de tenerla entre sus manos. Son muchos los
aspectos que hacen de esta novela, una novela interesante.

Uno de aquellos que quisiera destacar es el carácter dialógico confrontacional del


discurso utilizado por la autora, en donde la Historia tal como la conocemos, aquella
que hemos aprendido desde pequeños y que forma parte de nuestro inconsciente
colectivo está en constante choque con el nuevo discurso de la historia propuesto
por Nona a través de la ficción, construido sobre la base de una temporalidad
fisionada, siendo el racconto el recurso temporal más latente dentro de la novela de
Fernández.

La voz narrativa nos relata la historia desde un pasado histórico, también desde un
continuo presente, y por último desde una visión profética de los acontecimientos.
Esta fisión del discurso a través de la heterotopía en Mapocho provoca que el lector
se encuentre frente a una literatura comparada, en donde el metarrelato que
conocemos como Historiografía se desacraliza y la historia se (re)piensa y
(re)elabora con el fin de construir un mundo nuevo gracias a los caracteres
intertextuales y extratextuales inmersos en la historia. Lo que entendemos y hemos
internalizado como identidad nacional se desacraliza, se desmitifica y pierde su
carácter verosímil a través de la ficción.

Una de las ideas que me asalta cuando pienso a Mapocho como un discurso
inmerso dentro de lo que conocemos como literatura comparada es la bifurcación
del discurso de Nona en su novela; por un lado se encuentra lo que María Teresa
Cárdenas1, en su ensayo El otro alumbramiento: Mujeres escritoras en la literatura
chilena. (2008) califica como “la proyección de la maternidad sobre el mundo” a
través de la figura de la madre de la Rucia y el Indio, quien se ve como una sujeto
sobreprotectora sobre todo tomando en cuenta la “relación” un poco atípica entre

1
Periodista de la Universidad de Chile
sus hijos; también está presente la figura de la abuela, quién le da el toque religioso
a la novela.

Pero la autora sin ningún problema va en contra de esto gracias a su discurso


heterodoxo, de su propio discurso heterodoxo, transgrediendo ya no un solo
metarrelato (la Historia), sino también a la Religión.

Estas son sólo algunas de las características que hacen de Mapocho una novela
con una gran riqueza discursiva, sobre todo para aquellos que quieren comenzar a
indagar y conocer acerca de la literatura de nuestras escritoras, como también de
aquellas que están por toda Latinoamérica.

Nona Fernández, nuestra autora chilena, tal como otras, dentro de nuestro país y
en otras partes de Latinoamérica (Diamela Eltit, Pía Barros, Lina Meruane; por dar
algunos nombres) utilizan la literatura como una estrategia de defensa y denuncia
en un campo que por mucho tiempo fue parte de la hegemonía masculina y
patriarcal y que hoy las mujeres se han ido abriendo caminos, pavimentándolos con
toques frescos que antes no eran tan latentes dentro de nuestro discurso literario,
pero sin dejar de pensar en grandes figuras de la literatura femenina dentro de
Latinoamérica; tal como Gabriela Mistral y la sin igual Sr Juana Inés de la Cruz.