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UNIVERSIDAD TÉCNICA DE

MANABÍ

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD


CARRERA DE MEDICINA

Bioetica
Dra. Maria Sol Ordoñez

Estudiante
Castillo Zambrano Oscar Modesto

Paralelo
“D”

2018 - 2019
Van Rensselaer Potter
Nacio el 27 de agosto de 1911 y falleció el 6 de
septiembre de 2001. Fue un destacado bioquímico
estadounidense, que ostentó el cargo de Profesor de
Oncología en el McArdle Laboratory for Cancer
Research, de la Universidad de Wisconsin-Madison,
durante más de 50 años.

Se le considera el acuñador del término Bioética, un


derivado de la unión de dos palabras griegas, bios—
vida— y ethos —carácter, ética—. Esta paternidad se le
atribuye porque la primera vez que apareció el término
Bioética en una publicación fue en un artículo suyo de
1970, titulado «Bioethics: The science of survival» —Bioética: La ciencia de la
supervivencia—. En su libro de 1971 Bioethics: Bridge to the future —Bioética: Puente
hacia el futuro— vuelve a aparecer, confirmando su paternidad.

Al acuñar este término, Potter realizaba una propuesta de fundar una disciplina que integrase
la Biología, la Ecología, la Medicina y los valores humanos. Mediante la mezcla
terminológica de Ética y Biología fundó una sugerente imagen, aunque los contenidos de lo
que defendía en sus libros tenían más que ver con la Biología y el cuidado del medio ambiente
que con la práctica médica hacia la que se ha orientado la Bioética en la actualidad.

Bioética en la actualidad
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se celebraron en la ciudad de Nuremberg, en Alemania,
los Juicios de Nuremberg. En ellos, fueron juzgados y condenados médicos que realizaron
experimentos con prisioneros de los campos de concentración nazis. El Tribunal dictó, en 1947,
una serie de principios éticos que debían regular la experimentación con sujetos humanos. Dicho
documento se conoce como el Código de Nuremberg. Sin embargo, durante muchos años se
continuó experimentando con personas, sin cumplir con los más mínimos estándares éticos.
A raíz de este y otros experimentos similares el Gobierno de Estados Unidos ordenó la
conformación de una Comisión especial, cuya tarea sería determinar las directrices éticas de toda
experimentación efectuada en seres humanos.
El resultado fue el Informe Belmont, que determinó tres principios fundamentales: el respeto por
las personas, la beneficencia y la justicia. Estos principios fueron ampliados, analizados y
aplicados a la práctica médica con la publicación del libro Principios de Ética Biomédica de
Beauchamp y Childress, gracias al cual la Bioética recibió uno de sus principales aportes teóricos.
La Bioética nació así como un intento por responder y enfrentar eficaz y humanamente los
problemas éticos surgidos a causa de la aplicación de las nuevas tecnologías al campo de la vida
humana y no humana. En el núcleo de la reflexión bioética se encuentra la idea que estimuló la
promulgación del Código de Nuremberg y del Informe Belmont, a saber, que el desarrollo de la
ciencia debe ir acompañado y guiado por el desarrollo de la ética, y que sólo es científicamente
válido aquello que es éticamente correcto. La Bioética abarca actualmente temas tan variados
como la ingeniería genética, la relación médico-paciente, los problemas de salud pública y la
conservación del medio ambiente.
INFORME BELMONT
Es un informe creado por el Departamento de Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos
titulado “Principios éticos y pautas para la protección de los seres humanos en la investigación”.
El reporte fue creado en abril de 1979 y toma el nombre del Centro de Conferencias Belmont,
donde la Comisión Nacional para la Protección de los Sujetos Humanos ante la Investigación
Biomédica y de Comportamiento se reunió para delinear el primer informe.
El Informe explica los principios éticos fundamentales para usar sujetos humanos en la
investigación, los cuales son:
RESPETO a las personas: protegiendo su autonomía, es decir la capacidad que tienen de decidir
con toda libertad si desean o no participar en el estudio una vez explicados todos los riesgos,
beneficios y potenciales complicaciones. Este principio implica también la protección de sujetos
con mayores riesgos como mujeres embarazadas o grupos susceptibles con autonomía limitada
como presos, menores de edad, enfermos mentales o personas con cualquier tipo de discapacidad.
Parte de éste principio conlleva la obtención en toda investigación de un consentimiento
informado donde un sujeto libremente acepta participar de una investigación tras una amplia
explicación de la misma y con todo el derecho de retirarse del estudio cuando el sujeto lo desee.
BENEFICENCIA: este principio implica que debe buscarse siempre incrementar al máximo los
potenciales beneficios para los sujetos y reducir los riesgos.
JUSTICIA: los riesgos y beneficios de un estudio de investigación deben ser repartidos
equitativamente entre los sujetos de estudio. Bajo toda circunstancia debe evitarse el estudio de
procedimientos de riesgo exclusivamente en población vulnerable por motivos de raza, sexo,
estado de salud mental,etc.

Hoy, el informe Belmont continúa siendo una referencia esencial para que los investigadores y
grupos que trabajan con sujetos humanos en investigación.

Código de Nuremberg
El Código de Núremberg supone una primera internacionalización y socialización de las alertas
en temas biomédicos. Internacionalización porque es la comunidad internacional quien actúa ante
unos hechos del ámbito médico, y socialización porque es toda la sociedad quien se enfrenta con
lo que son agresiones a unos individuos concretos. El origen de este documento está en el juicio
que en 1946 se lleva a cabo en la ciudad del mismo nombre para enjuiciar a nazis por crímenes
de guerra. En este juicio son condenados diecisiete médicos por las agresiones y atropellos
cometidos con personas de todas las edades en aras de una supuesta investigación científica.
Consecuencia de esa condena será la elaboración de un Código publicado en 1947 donde se fijan
unas normas éticas para la realización de investigaciones médicas con seres humanos. El Código
está compuesto por diez directivas para llevar a cabo estas investigaciones.

Experimentos médicos permisibles

Existen pruebas de gran peso que nos muestran que ciertos tipos de experimentos sobre seres
humanos, cuando se mantienen dentro de límites razonablemente definidos, son conformes con
la ética general de la profesión médica. Quienes practican la experimentación humana justifican
su actitud en que esos experimentos proporcionan resultados que benefician a humanidad y que
no pueden obtenerse por otros métodos o medios de estudio. Todos están de acuerdo, sin embargo,
en que deben observarse ciertos principios básicos a fin de satisfacer los requisitos de la moral, la
ética y el derecho:
1. El consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial.
Esto quiere decir que la persona afectada deberá tener capacidad legal para consentir; deberá estar
en situación tal que pueda ejercer plena libertad de elección, sin impedimento alguno de fuerza,
fraude, engaño, intimidación, promesa o cualquier otra forma de coacción o amenaza; y deberá
tener información y conocimiento suficientes de los elementos del correspondiente experimento,
de modo que pueda entender lo que decide. Este último elemento exige que, antes de aceptar una
respuesta afirmativa por parte de un sujeto experimental, el investigador tiene que haberle dado a
conocer la naturaleza, duración y propósito del experimento; los métodos y medios conforme a
los que se llevará a cabo; los inconvenientes y riesgos que razonablemente pueden esperarse; y
los efectos que para su salud o personalidad podrían derivarse de su participación en el
experimento. El deber y la responsabilidad de evaluar la calidad del consentimiento corren de la
cuenta de todos y cada uno de los individuos que inician o dirigen el experimento o que colaboran
en él. Es un deber y una responsabilidad personal que no puede ser impunemente delegado en
otro.

2. El experimento debería ser tal que prometiera dar resultados beneficiosos para el bienestar de
la sociedad, y que no pudieran ser obtenidos por otros medios de estudio. No podrán ser de
naturaleza caprichosa o innecesaria.
3. El experimento deberá diseñarse y basarse sobre los datos de la experimentación animal previa
y sobre el conocimiento de la historia natural de la enfermedad y de otros problemas en estudio
que puedan prometer resultados que justifiquen la realización del experimento.

4. El experimento deberá llevarse a cabo de modo que evite todo sufrimiento o daño físico o
mental innecesario.

5. No se podrán realizar experimentos de los que haya razones a priori para creer que puedan
producir la muerte o daños incapacitantes graves; excepto, quizás, en aquellos experimentos en
los que los mismos experimentadores sirvan como sujetos.

6. El grado de riesgo que se corre nunca podrá exceder el determinado por la importancia
humanitaria del problema que el experimento pretende resolver.
7. Deben tomarse las medidas apropiadas y se proporcionaran los dispositivos adecuados para
proteger al sujeto de las posibilidades, aun de las más remotas, de lesión, incapacidad o muerte.

8. Los experimentos deberían ser realizados sólo por personas cualificadas científicamente.
Deberá exigirse de los que dirigen o participan en el experimento el grado más alto de
competencia y solicitud a lo largo de todas sus fases.

9. En el curso del experimento el sujeto será libre de hacer terminar el experimento, si considera
que ha llegado a un estado físico o mental en que le parece imposible continuar en él.
10. En el curso del experimento el científico responsable debe estar dispuesto a ponerle fin en
cualquier momento, si tiene razones para creer, en el ejercicio de su buena fe, de su habilidad
comprobada y de su juicio clínico, que la continuación del experimento puede probablemente dar
por resultado la lesión, la incapacidad o la muerte del sujeto experimental.