Está en la página 1de 14

F

PRÓLOGO

evangélico de La Rochelle). El cristianismo, como toda reli- INTRODUCCIÓN


gión, no es soluble en la filosofía, y se sitúa más allá de las
culturas a las que tanto el historiador como el antropólogo MODERNIDAD, SECULARIZACIÓN
Y RETORNO DE LO RELIGIOSO
desearían reducirlo.
Ni filosofía ni cultura, sino remisión constante a una tras-
cendencia, irreductible al mundo y que fundamenta el orden
del mismo: ¿cómo concebir la religión dentro del orden so-
cial?, ¿podemos reducirla al marco ele los demás sistemas sim-
bólicos (la cultura)?, ¿puede desarrollarse en su propio campo ¿Por qué decenas de miles de musulmanes ele Asia central se
(lo privado, la comunidad ele fe o bien otro mundo, en otro hacen cristianos o testigos de Jehová? ¿Cómo puede arraigar
espacio) sin entrar en conflicto con los demás sistemas simbó- en Marruecos y Argelia una Iglesia protestante evangélica?
licos?, ¿es necesario imponer el muro infranqueable ele la se- ¿Por qué el evangelismo protestante tiene un éxito extraordi-
paración, dado que no se alcanza un acuerdo con el hombre ele nario en Brasil ( 2 5 millones de miembros en 2007) o en África
fe, ele gran fe? Toda religión, o mejor dicho todo creyente, occidental? ¿Cómo se explica que la religión que crece más
toma una decisión del tipo: ¿se puede interrumpir una partida rápidamente en el mundo sea el pentecostismo? ¿Por qué el
de ping pong exclamando «¡Aleluya, Cristo ha resucitado!» en salafismo radical atrae a jóvenes europeos, blancos o negros?
espera de algo mejor (o peor)? Lo cierto es que hoy en día es ¿Cómo es posible que Al Qaeda sea la organización «ishími-
esta última actitud la que caracteriza lo que llamamos (erró- ca» que cuenta con el mayor porcentaje de conversos? Y a la
neamente, como veremos) el «retorno ele lo religioso». Así inversa, ¿por qué la Iglesia Católica tiene tantas dificultades
pues, ¿cómo interpretar este desafío ele lo religioso? para conservar a sus feligreses y ve caer el número ele vocacio-
nes en Occidente? ¿Cómo es posible que los defensores de la
tradición anglicana conservadora sean hoy nigerianos, ugan-
Todo esto sucedía hace más ele treinta años. Desde entonces cleses o kenianos, y el primado ele la Iglesia ele Inglaterra,
he trabajado un poco, leído lo que he podido y viajado mucho. Rowan Williams, apruebe la aplicación de la sharia para el de-
¿Con qué esperanza? ¿Abandonar la santa ignorancia en bene- recho privado ele los musulmanes y la ordenación de sacerdo-
ficio de un saber cuando menos un poco más alegre? El que ríe tes homosexuales? ¿Por qué las ortodoxias eslavas, al contrario
que el protestantismo, se repliegan en las identidades naciona-
el último ríe mejor.
les, al igual que el hinduismo?
¿Por qué el budismo se está abriendo camino en Occiden-
te? ¿Por qué la exacerbación ideológica de la religión en Irán
provoca una secularización de la sociedad civil? ¿Por qué Co-
rea del Sur suministra, en proporción a su población, el mayor
número de misioneros protestantes del mundo (situándose, en
cifras absolutas, por detrás únicamente ele Estados Unidos)?
La teoría del choque (o del diálogo) de civilizaciones no per-

16 17
r
INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

mite comprender estos movimientos tectónicos que difumi- politización de lo religioso vuelve a secularizado cada vez,
nan los mapas, los territorios y las identidades y ron;-pen los porque ha adquirido un compromiso con la política de todos
vínculos tradicionales entre religión y cultura. ¿Que sucede los días, porque presupone fidelidad y libertad al mismo tiem-
cuando las religiones se separan de sus raíces cul~u~·ales? O po. En realidad, la religión política se encuentra atrapada en-
sencillamente, ¿por qué, según parece, son las religiones las tre dos imperativos: no creer es escándalo, pero la fe sólo pue-
actuales portadoras de las reordenaciones identitarias? de ser individual. Esta religión política solamente funciona si
se asume el principio de que todo el mundo debe ser creyente,
pero no puede garantizar esa creencia y, por tanto, tiene que
En el último cuarto del siglo xx se contraponen dos tesis: una imponer la conformidad de la apariencia, lo que le impide pre-
ve en la secularización un proceso ineluctable, condición Y sentarse después como la expresión de una fe compartida por
consecuencia al mismo tiempo de la modernidad, la otra cons- toda una comunidad. ·
tata 0 saluda el retorno de lo religioso, concebido bien como Existe un vínculo estrecho entre secularización y revivalis-
protesta frente a una modernidad alienante o i~usoria o bien mo religioso; este último no es una reacción frente a la secula-
como forma diferente de entrada en la modermdad. Este de- rización, es su resultado. El secularismo produce religión. No
bate no es meramente intelectual: constituye, en el caso. ~e hay un <<retorno» de lo religioso, hay una mutación. Y sin
Francia, el elemento central del conflicto en torno a h~ l_aici- duela esa mutación es pasajera: no conduce necesariamente a
dad. ·Se debe imponer la laicidad en contra de lo religioso, una nueva era religiosa.
llegado el caso en detrimento de la libertad im~ividual, º. acas_o Ahora bien, veamos una cuestión previa: la creciente visi-
la renovación religiosa no es más que un refleJO de la diversi- bilidad de lo religioso, su peso en los medios de comunica-
dad, la riqueza y la libertad humana? . ción y en la política, ¿se corresponden realmente con un au-
Ahora bien en este debate hay un gran malentendido: la mento de la práctica? En el caso de Europa no lo parece: el
secularización ~1 0 ha eliminado lo religioso. Al contrario, al pontificado ele Juan Pablo II encarnó la modernidad mediá-
separar lo religioso de nuestro entorno cultural,_ lo l:~ce apare- tica de lo religioso, y sin embargo, aunque durante veinte
cer como lo religioso puro. De hecho, la seculanzacion ha ~l~l­ años eran cada vez más los jóvenes que corrían a reunirse con
cionado: estamos asistiendo precisamente a la reformulacion el papa con motivo ele las Jornadas Mundiales de la Juventud
militante de la religión en un espacio secularizado _que ha pro- CTMJ), a lo largo del mismo período el número de inscritos
porcionado autonomía a lo religioso y ha e~tab~~cido con ello en los seminarios católicos no dejó de disminuir. ¿Debemos
las condiciones de su expansión. La seculanzac10n y la globa- concluir que cuanto más ven al papa los jóvenes menos ganas
lización han obligado a las religiones a separarse de la cultura, tienen de hacerse sacerdotes? ¿O bien, siendo más pruden-
a concebirse como autónomas y a reconstruirse dentro de un tes, que su demanda de espiritualidad ya no se corresponde
~spacio que ya no es territorial y que po~ ~~nto y~ ~o está_ so- con lo que puede ofrecer la Iglesia tradicional? La práctica
metido a lo político. El fracaso de la rehgio1: politica (e~ isla- religiosa de los europeos ha seguido descendiendo durante
mismo como teocracia) se debe a que ha quendo competir con las décadas del «retorno de lo religioso>>. En España, una ley
la secularización en su propio terreno: el espacio político (na- de 1987, aceptada por la Iglesia, contempla, ele manera vo-
ción, Estado, ciudadano, constitución, sistema jurídico). Esa luntaria, la retención directa por parte del Estado de un im-

18
f
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN

diantes el.e las escuelas teológicas protestantes, disminuye el


puesto religioso (o, 5 2 por 100 del impuesto sobre la renta)
porcentaJe de los que quieren hacerse pastores.4
transferido a la Iglesia; sin embargo, el número ele unidades
A menudo esto se asocia a un supuesto declive del cristia-
familiares que marcan la casilla pasa del 42,73 por lOO en
1
nismo paralelo a una expansión del islam. Sin embargo, en el
1993 al 34,32 por lOO en 2002. En Gran Bretaña, el declive
m~m.do en.tero, lo que más se desarrolla es el pentecostismo
de la práctica es generalizado, a excepción de tres grupos: los
cns~ano: Junto con el mon:ionismo. La práctica religiosa de
polacos (50 por 100 de asistencia a misa), los pentecostistas y
la mmona musulmana de Europa parece mucho más visible
los musulmanes. 2 pero es? es porque la práctica pública ha empezado de cero, ;
No obstante, gran parte de los pentecostistas son negros,
en re~hdacl el cumplimiento individual y regular de los ritos
procedentes de África o de Jamaica: se observa, por tanto, que
(oraciones) no parece ser superior al que se da en las demás
el «revivalismo» religioso está relacionado con las categorías
religiones. 5 ~a ~xpansión del islam no ha tenido tanto que ver
de poblaciones (en concreto con las inmigraciones), no con la
con un movnmento de conversión como con el crecimiento
naturaleza de las religiones. Donde la religión recluta adeptos
dem?g:áfico de las poblaciones musulmanas; pese a todo, ese
es en el margen, del mismo modo que los grandes movimien-
crecmuento acaba de sufrir un frenazo brutal: prácticamente
tos de revivalismo religioso de los siglos XVIII (metodismo) y
todas ~as sociedades musulmanas están experimentando en la
XIX afectaron a los márgenes geográficos (País de Gales, Esco-
actualidad una transición demográfica que las sitúa en el mis-
cia) y dejaron de lado el núcleo inglés. En España, el sorpren-
mo nivel o en ocasiones en un nivel inferior al de las tasas eu-
dente crecimiento del protestantismo, que pasa de unas dece-
ropeas de fertilidad. 6
nas ele miles de practicantes en 1995 a unos cuatrocientos mil
Por otra parte, la expresión «retorno de lo religioso>> da a
en 2005, se debe esencialmente a la conversión de los inmi-
entender que las religiones anteriores regresan tal cual des-
grantes procedentes del Estado ele Ecuador (que además son
p~és de un eclipse. Las religiones actuales ¿son realmente las
amerindios). En los países ortodoxos cristianos, la afluencia
mismas, más allá de las etiquetas (cristianismo, islam), que
hacia las Iglesias que se produjo tras la caída del comunismo
las que fundaron las grandes civilizaciones que conocemos
no parece haber durado mucho. hoy? Se observa un desplazamiento de las formas tradicionales
Los paladines del retorno ele lo religioso hablan de una
de lo religioso (catolicismo, hanafismo musulmán, denomina-
excepción europea y subrayan que, en los demás continentes,
ciones protestantes clásicas como el anglicanismo o el meto-
el retorno de lo religioso es muchísimo más marcado. Pero en
dis~o), l~acia formas. de religiosidad más fundamentalistas y
realidad, aunque es difícil medir la práctica religiosa, no está
cansmaticas (evangehsmo, pentecostismo, salafismo, 'Hbligh,
claro que en la actualidad estemos asistiendo a una explosión
neosufismo). Pero estos movimientos son relativamente re-
ele la misma, sino más bien a nuevas formas de visibilidad de lo
cientes. El salafismo encuentra sus orígenes en el wahhabis-
religioso. En Estados Unidos, el porcentaje de personas que se
mo, fundado a finales del XVIII. Los evangelismos se sitúan
declaran no creyentes pasa del 7 por lOO al 13 por 100 entre
d~ntro de la tradición de los «despertares» protestantes apare-
199º y 2001, y el número de seminaristas católicos pasa de
cidos e.n el xvm, y el pentecostismo data de principios del xx.
49.000 en 1965 a 4.700 en 2002, incluso cuando el número Del mismo modo, las modalidades de budismo e hinduismo
de católicos está aumentando debido a la hispanización ele la
que están logrando adeptos y se están exportando son refor-
población;3 asmusmo, aunque aumenta el número de estu-
21
20
r
INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

mulaciones recientes, de entre finales del XIX y finales del xx DESTERRITORIALIZACIÓN Y DECULTURACIÓN

(Soka Gakka"i, Fa Lun Gong, Hare Krishna, pero también e~


hinduismo político del BJP indio o el budismo tberavada de Sn Evidentemente, no es la primera vez que las religiones se ex-
Lanka). Las corrientes llamadas aquí «sectas>>, en Estad~s portan y logran conversiones fuera de su área cultural, pero en
Unidos cults y de forma más universal «NMR» (nuevos movr- su momento los cambios de religión iban acompañados de
mientos religiosos) están prosperando: los mormones Y l~s procesos de deculturación/aculturación en los que marcadores
testigos de Jehová, que datan también del sigl~ x1x, experi- religiosos y culturales volvían a conectar en mayor o menor
mentaron un fuerte crecimiento a finales del siglo xx en el medida, a menudo en el marco de conquistas o de diversas
mundo entero. formas de dominación política. La territorialización de las re-
En este sentido, el «retorno» de lo religioso no es más que ligiones entrañaba su aculturación, o, por emplear un término
una ilusión óptica: sería más adecuado hablar de mutación. Lo más reciente, inculturación (se instalaban en el corazón de una
religioso es más visible pero al mismo tiempo, en muchos casos, cultura ya existente). El cristianismo y el islam tuvieron un
está en decadencia. Estamos asistiendo más a una reformula- efecto innegable de occidentalización y arabización, respecti-
ción de lo religioso que a un retorno de las prácticas ancestrales vamente, aunque poco a poco fueron emergiendo nuevas sín-
abandonadas durante el paréntesis de la secularización. Estas tesis entre religión y cultura que justificaban la división del
tendencias van de la mano de un deseo de mayor visibilidad en mundo en áreas culturales (cultura persa u otomana, cristia-
el espacio público, incluso de una rupru_r~ ostensibl~ con las nismo de América Latina). La territorialización de lo religio-
prácticas y las culturas dominantes. Lo religiosos~ e~i~e con;-o so, alentada por lo político, se encuentra, por cierto, en la base
tal, y se niega a verse convertido en un sistema simbohco mas. de la teoría del choque/di:álogo de civilizaciones.
Es la relación entre religión y espacio público la que cam- Los antropólogos han acuñado toda una batería de con-
bia, ya que el retorno de la religión al esp~cio p~bli~o ya ~o se ceptos para interpretar esas conexiones: aculturación, hibri-
produce en forma de evidencia cultural smo mas bien ba!º. la dez, sincretismo, mestizaje ... Los marxistas de todas las ten-
modalidad de exhibición de lo «religioso puro», o de tradic10- dencias han utilizado profusamente el concepto de alienación
nes reconstruidas. Las conversiones que funcionan en todas para explicar cómo la dominación política o ideológica podía
las direcciones son un buen indicio de esta difuminación del implantar creencias que tenían por función mantener esa do-
vínculo entre cultura y religión. Pero está claro que, en todos minación interiorizándola: no en vano, había que esclarecer
los casos son las formas llamadas «hmdamentalistas» o «ca- por qué los dominados adoptaban la religión de los dominan-
rismátic;s» de las religiones las que han experimentado un tes, fenómeno cuyo caso más prototípico es sin duda, y al mar-
desarrollo más espectacular, ya sean los evangelismos prote~­ gen de una política de conversión siste1rn1tica practicada por
tantes o el salafismo musulmán. Un mismo fenómeno de radi- los amos, la adopción del protestantismo por los esclavos ne-
calización ortodoxa recorre la Iglesia Católica y el judaísmo, e gros americanos (¿pero cómo se explica que sus semejantes, en
incluso el hinduismo. El fundamentalismo es la forma de lo los espacios católicos de las Américas, se orientaran más hacia
religioso mejor adaptada a la globalización, porque asume su religiones sincretistas como el vudú?).
propia deculturación y hace de ella el instrumento de su pre- Sin embargo, hoy en día, lo «religioso» circula precisa-
tensión de universalidad. mente fuera de todo sistema de dominación política. Por su-

22
INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

puesto, muchos ven en el desarrollo del pentecostismo una modacionismo», que son dos posturas m<'is que dos teologías:
nueva expresión del imperialismo ideológico americano, pero, el primero asume la ruptura cultural, el segundo considera que
como veremos, las cosas son rrn1s complicadas: pues ¿qué suce- la encarnación de lo religioso en una cultura (establecida o en
de entonces con el desarrollo del islam, con el peso de los gestación) es una condición de su presencia en el mundo. Para
africanos en el catolicismo actual o con la expansión del budis- el fundamentalismo, el criterio de separación es la fe: sólo se
mo?, ¿la conversión de un gran número de negros americanos comparte en la fe. Para el acomodacionismo, el creyente pue-
en musulmanes hace del islam la nueva alienación o, por el de compartir una cultura y valores comunes con el no creyen-
contrario, la nueva forma del antiimperialismo? te. Podemos hablar de un judío ateo o de un no creyente de
En la actual mutación de lo religioso hay dos fenómenos cultura católica, y en la actualidad estamos viendo surgir el
que desempeñan un papel clave: la desterritorialización y la concepto de «musulmán ateo», pero cuesta imaginar a un
deculturación. La desterritorialización no tiene que ver sola- pentecostista ateo, un salafista agnóstico o un intelectual de
mente con la circulación de las personas (que sólo afecta a un cultura «testigo de Jehová».
porcentaje de la población mundial), sino más b!en con l~ ,cir- Lo religioso se vuelve en contra de la cultura ambiente,
culación de las ideas, los objetos culturales, la mformac10n y percibida no ya como simplemente profana, sino como pagana
las formas de consumo en general en un espacio no territorial. (desde los predicadores pentecostistas hasta los talibanes y los
Pero, para circular, el objeto religioso debe parecer ~niversal, wahhabitas). El espacio intermedio, el de la acomodación,
no vinculado a una cultura específica que sea preCiso com- desaparece. Se impone entonces definir lo «religioso puro».
prender antes de captar el mensaje. Lo religioso ci~cula, por Este «religioso puro» se puede construir en diferentes contex-
tanto, fuera del saber. La salvación no exige saber smo creer. tos. Puede ser una crisis del vínculo social la que desencadena
Por supuesto, saber y creer no son ni mucho menos incompa- la reconstrucción identitaria en torno a un marcador religioso
tibles en las religiones que se encuentran insertas en la cultura (inmigración, crisis del tribalismo). Puede ser la construcción
y que desarrollan una reflexión teológica alentada ?,ºr el c~n­ explícita ele una religión «para la exportación»: el afán misio-
tacto con la filosofía y la literatura. Pero esa conex1on no solo nero, en medio de un mercado mundial estandarizado lleva
ya no es necesaria, sino que se convierte en un obstác~lo a la
'
a recurrir al márketing, a calibrar el producto en el mercado, a
hora de circular en <<tiempo real» dentro de un espac10 en el actuar en función de la demanda, pero también a estimular esa
que la información ha sustituido al saber. demanda. La clesterritorialización es fruto también de la crisis
ele un Estado-nación territorializado al que, no obstante, se
aferra la laiciclacl (desde Francia hasta Turquía).
La desconexión entre los marcadores religiosos y los cultura-
les no es una consecuencia de la desterritorialización, sino que
corre paralela a ésta y también se produce in situ, ya que obe- Si algunas religiones pueden circular fuera de sus culturas de
dece a lógicas variables, tanto internas como externas. La se- origen es porque han sabido «deculturarse». El marcador re-
cularización hace que la religión se distancie de una cultura ligioso circula sin marcadores culturales, aunque en ocasiones
percibida ahora como indiferente, hostil inclus~. Es aquí don- tenga que conectar con marcadores culturales fluctuantes: co-
de se desarrolla el debate entre «fundamentahsmo» y «aco- mida rápida hallal, eco-casher, ciber-fatua, hallal dating, rock
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN

ma más que en el amor y la compasión; cerrazón comunitaria


cristiano, meditación trascendental; lo políticamente correc-
pero visión universalista de lo religioso; indiferencia hacia la
to, que obliga a rebautizar Christnzas como Wint~rual, también
contribuye no a neutralizar lo religioso, sino, bien al contra- cultura tradicional. Y. el .arte pero fascinación por la tecnología
moder~~ ... Las rehg10sidades se parecen, aunque las identida-
rio, a exacerbarlo, al poner fin a su metamorfosis en cultura, a
des rehg10sas se contrapongan. La uniformización de los esti-
su «inserción» en lo cultural.
los de vida, las normas y los valores va de la mano de la globa-
La decultüración de lo religioso tiene consecuencias de
lización.
enorme calado: en primer lugar, transforma en barrera el es-
Dado que se buscan cosas idénticas (afirmación de uno
pacio entre el creyente y el no creyente, que ya no .co.mparten
mismo, realización, felicidad, salvación), las religiones se for-
ni ortopraxis ni valores comunes. Es todo el espac10 mterme-
matean en función de esa demanda. El formateo a manos del
dio de creyentes no practicantes, practicantes nominales, no
mercado se ve acentu~d~ por el papel ele las instituciones, ya
creyentes culturalmente religiosos, el que desaparece. Para los
sea por la ley o por la Jtmspruclencia ele los tribunales. Lo que
creyentes, los tibios, los atemperados, los que no han hecho la
sucede es que poco a poco se va erigiendo una matriz común
segunda conversión (renacidos) forman parte del mund~ pro-
ele la «religión>>, porque las instituciones necesitan una defini-
fano, incluso pagano. Y a la inversa, el creyente resulta mcon-
ción válida para todas las religiones. Pero ese formateo no
gruente, incluso fanático, a los ojos del no creyente: ~a decul-
o~edece solamente a una voluntad ele controlar mejor, ele clo-
turación es la pérdida de la evidencia social de lo religioso. Los
mmar o aculturar, como sucedía en la tradición de interven-
creyentes se consideran una minoría rodeada de una ~ultura
ción del Estado en lo espiritual. Hoy en día, el formateo ele lo
profana, atea, pornográfica y materialista que ha escogido los
religioso se hace precisamente en nombre ele lo contrario: se
falsos dioses: el dinero, el sexo o el propio hombre. Y eso aun
h~ce en nombre de la igualdad y la libertad. Para que las reli-
cuando estadísticamente los creyentes son mayoritarios, como
g10nes sean tratadas ele manera igualitaria, tienen que entrar
en Estados Unidos. dentro. el~, un paradigma común: por ejemplo, permitir que
Por otra parte, la presencia simultánea en el mercado de
u?a rehg10n tenga capellanes en el ejército supone que la reli-
diferentes «productos religiosos» tiene un efecto por un lado
~ión en cuestión clisp?ne ele una categoría de ministros profe-
de competencia y por otro de estandarización, no de la teolo-
si~na~e~ del culto, y s1 no es así se inventará. Sin embargo, los
gía sino de la religiosidad. Esta estandarización s~ o?serva en
pnnc1p1~~ ele separación ele la Iglesia y el Estado en los países
la sociología de los integrantes de los nuevos movimientos re-
dei:-iocrat1~0.s hace~ precisamente que el Estado no pueda cle-
ligiosos, que combinan rasgos propios de lo que yo he deno-
fimr lo rehg10so, smo que deba utilizar un paradigma común.
~inado neofundamentalismo: estructuras familiares modernas
L.o paradójico es que el formateo ele las culturas y de lo reli-
(es decir, parejas con edad y formación similares) pero valores
g~?so que antes se practicaba para garantizar mejor la domina-
conservadores; presión política para promover sus valores mo-
c10~'. desde una perspectiva ele homogeneización territorial y
rales, pero indiferencia en cuanto a la ideología política y la
polltlca, en general a partir ele un proyecto nacional, se hace
forma del Estado; mujeres al mismo tiempo militantes y con-
~oy desde la perspectiva de los «derechos del hombre», de la
finadas a roles tradicionales (las nuevas mujeres con velo se
hbe:ta? religiosa y del multiculturalismo. Lejos ele ser el reco-
exhiben como tales); profesiones modernas (ingenieros, fun-
noc1m1ento de diferencias originales, el multiculturalismo no
cionarios) pero discurso de la tradición; insistencia en la nor-
INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

es sino la expresión del formateo de las culturas y de lo religio- texto cultural, y sin embargo los evangelistas protestantes lo
so dentro de un paradigma común, que es el de los mínimos van a leer «al pie de la letra», pero una letra que precisamente
comunes denominadores: algunos marcadores religiosos, se- se libera ~~la le~~ua para no ver ya más que un puro mensaje.
parados de su contexto, «igualados» por la práctica jurídica y La expres10n maxnna ele esta deculturación es precisamente la
erigidos en marcadores culturales. El multiculturalism~ acaba razón del éxito actual ele los pentecostistas.
haciendo desaparecer la profundidad cultural y denommanclo ~o que caracteriza al pentecostismo, aparte ele los rasgos
cultura a un juego reducido ele marcadores religiosos, análo- prop10s de lo que denominamos evangelismo (la insistencia en
gos entre sí (prescripciones alimentarias y vestiment.arias re- la reconversión, la del renacido, y la creencia literal en la Bi-
ducidas a unos cuantos signos, como el velo). El mulucultura- blia), es la glosolalia, el don de lenguas. Bajo la influencia del
lismo es el comunitarismo en régimen ele gananciales. espí~itu santo, a imitación de los apóstoles, algunos creyentes
empiezan a «hablar en lenguas:», de forma que personas con las
que no tienen ninguna lengua común entienden lo que dicen.
¿LO RELIGIOSO PURO?
En realidad, hay varias escuelas dentro del pehtecostismo, y no
todas ven en la glosolalia la condición de la salvación, pero el
·Pero qué puede significar lo «religioso puro»? La tensión «don de lenguas» es sin duda la marca de fábrica del pentecos-
~ntre fe y cultura ha existido siempre, sobre todo, claro está, tismo. Eso sí, los pentecostistas que predican en «lenguas» no
en los momentos ele ruptura (la revelación, la conversión). La predican en ninguna lengua concreta y no tienen ningún cono-
ruptura con la cultura ambiente implica así una afirmac.ió.n de cimiento de otros idiomas. La glosolalia no es más que una
tipo fundamentalista (hay que regresar a las normas religiosa~ sucesión ele sonidos, y a pesar de todo el «mensaje» llega: la
explícitas y sólo a ellas) o integrista (todos los aspectos de mi palabra de Dios ya no necesita inscribirse dentro ele una lengua
vida personal deben estar regidos por mi fe, aunque no se la y una cultura precisas; es fluctuante como las lenguas de fuego.
impongo a otros).7 El nuevo creyente, convertido o renacido, Sucede algo extraordinario: la lengua que se habla ya no es una
se niega a que su fe sea clasificada, como hacen los antropólo- lengua real, la palabra de Dios ya no está encarnada en una
gos, en la categoría ele un sistema simbólico cultural más. Para l~ngua ~ada. ~os encontramos, por tanto, ante dos interpreta-
él se trata ele un absoluto. Es lo que el teólogo protestante ciones simultaneas de la letra: el pentecostismo es «literalista»,
K~rl Barth denomina el «salto ele la fe» lo que produce lo re- es decir, no pone en duela la veracidad de la letra de las escritu-
ligioso. No puede haber teología sin fe. En realidad, el debate ras, pero no se interesa por la lengua real del texto, ni, de he-
entre fe y saber es inherente a todas las religiones reveladas. cho, por ninguna lengua específica. Ahora bien, sin duda algu-
Las corrientes <<moderadas», como el tomismo, siempre han na el texto bíblico plantea un problema: escrito en hebreo
.
arameo o gnego, genera problemas de traducción, de entorno
'
afirmado la ausencia ele contradicción entre fe y saber, que se
refuerzan mutuamente. Pero los fenómenos ele deculturación cultural de la lengua de la época, porque, como sabemos, no
tienen como consecuencia el romper esa relación dialéctica: hay ninguna lengua neutra: toda lengua remite a un contexto
los textos sagrados deben poder hablar fuera de todo contexto cultural complejo, toda lengua tiene una historia. Al obviar la
cultural. Así pues, asistimos a un proceso ele cleculturación ele lengua real, el pentecostismo resuelve la cuestión de la contex-
los textos sagrados. Ya sabemos hasta qué punto la Biblia es un tualización del texto sagrado: Dios habla sin contexto. 8

28
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN

la Provin~ia del Noroeste (NWFP) de Pakistfo, la aplicación


¿CÓMO EFECTUAR LA TRANSMISIÓN?
de la shana no resuelve en absoluto los problemas económicos
·Cómo puede alguien nacer de un renacido, cómo puede al- y sociales. La pauperización de los ultraortodoxos en Israel
e. . p plantea un problema económico al Estado. Además muchos
guien ser hijo de un converso? La ruptura no se transmite. or
eso las religiones no son siempre aculturadas o inculturadas. jóvenes judíos jaredíes pierden la fe, sin convertirse ~ecesaria­
Pero esta disociación entre religión y cultura parece perdurar mente en laicos integrados socialmente. La cuestión de lo
JO

en nuestros días precisamente porque la globalización vuelve social y la cultura vuelve a acosar a las comunidades de fe.
a poner en tela de juicio la perennidad y la territorialización de Por esa razón, las religiones van a la caza de nuevos marca-
las culturas. La sociedad del conocimiento (knowledge society) dores culturales, tomados principalmente de la cultura juvenil.
que hoy preconizamos corresponde a un conocimiento decul- En Lourdes, «el obispado de Tarbes y Lourdes organiza una
turado, reducido a una información que está en circulación. noc~e de fiesta y ~ración el 3 I de diciembre. Contraseña: 3D,
La autonomía de lo religioso, la separación de marcadores la ~~scoteca de D10s. Programa: un concierto del grupo de rock
culturales y religiosos, está en sintonía con lo que sucede en la cristiano Exo, seguido de una procesión a la gruta de Massabie-
lle, ~onde se ce~ebrará una misa oficiada por el padre Jacques
actualidad. Ésa es la modernidad de lo religioso.
Pero esa tensión permanente entre religión y cultura es Perner. A contmuación los jóvenes podrán elegir entre una
noche de adoración y un «café nocturno». La literatura evan-
1
'
inestable. Los convertidos y renacidos se tropiezan con dos
problemas recurrentes: cómo transmitírselo a sus hijos y cómo gelista estadounidense, al igual que la de los judíos conserva-
llegar a los demás (reacbing out). La palabra clave hoy es la re- dores u ortodoxos, está plagada de este tipo de entusiasmados
conexión, única alternativa a la guetización de lo religioso. El intentos de reconexión, prueba de que la postura de lo religio-
todo o nada de la fe no es sostenible, sobre todo en el caso de so ~uro ya no puede ma~~tenerse mucho tiempo. Pero lo que
una nueva generación que ve en el «retorno a lo religioso» un esta realmente en cuest10n aquí es la dimensión cultural de
fenómeno que se da por supuesto y que, al mismo tiempo, ha esos :iuevos ~1~rcadores, porque parece ser que se están con-
fun~ie.ndo ~ocl.igo y cultura. Codificar lo religioso en el len-
sido superado.
~aJe Juvernl significa, sin eluda, aferrarse a lo transitorio y lo
La reconexión es, por tanto, un problema recurrente de la
efimero. No en vano, eso es lo que piensan muchos de esos
Iglesia Católica, los musulmanes centristas (como el telepre-
dicador Amr Khaled) o los evangelistas estadounidenses desen- re.ligiosos, que consideran que lo hay que hacer es atraer al
cliente, pero no adoptar su visión del mundo. Ahora bien cles-
gañados con la idea de que el regreso de Cristo es para mañana
por la mañana. Los creyentes no se pasan el tiempo rezando: p.ués ~e todo, la cuestión ele qué es ahora una culhira reli,giosa
sigue mtacta. Entre tanto, triunfa la Santa Ignorancia.
también esperan algo de la política y la economía. El debilita-
miento de la derecha cristiana estadounidense, que en 2008 ya
no se reconoce en el candidato republicano a la presidencia, es
LOS NUEVOS CONVERSOS
una señal.9 La lucha contra el aborto y el matrimonio homo-
sexual ya no permite desoír las preocupaciones de muchos ere-
. yentes en relación con el cambio climático, la seguridad social Las conversiones han existido siempre, pero las conversiones
o la pauperización. Desde Irán hasta Arabia Saudí pasando por masivas han sido por lo general colectivas y se han producido

31
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN

dentro de contextos políticos específicos (conquistas, estrate- elección. Esto resulta particularmente llamativo en el caso de
gias de integración, expresión de identidades locales). Lo que las conversiones al judaísmo, cuando no son de conveniencia
es nuevo es el predominio hoy en dfa de las conversiones efec- (para casarse o adquirir la nacionalidad israelí): no existen las
tuadas como fruto de una decisión individual y en contextos misiones extranjeras judías, pero, a pesar de eso, centenares de
muy variados. Esas conversiones tienen carácter masivo y van candidatos llaman cada año a todas las puertas que pueden
de la mano del rápido progreso de nuevas corrientes religio- encontrar con el fin de ser reconocidos como judíos. La con-
12

sas, que se desarrollan tanto en el interior de las religiones versión, aquí, no es fruto ni de una presión política ni de la
existentes (movimientos carismáticos y evangelistas dentro del influencia de una cultura dominante ni de un proselitismo vo-
cristianismo en detrimento de las formas más liberales o tradi- luntarista.
cionales, desarrollo del salafismo en el islam) como en forma Los relatos de los conversos se asemejan sorprendente-
de nuevas religiones, a menudo calificadas como «sectas». Sin mente entre sí: .se trata casi siempre de un itinerario muy per-
embargo, el problema fundamental de las conversiones es la sonal que c~m1enza con un sentimiento de insatisfacción y
desconexión entre lo religioso y lo cultural, es decir, que las fracaso, segmdo de una búsqueda a través de diversos sistemas
religiones reclutan adeptos fuera de las culturas que tienen de pensamiento y, de pronto, el encuentro con Jesús, Alá o un
tradicionalmente asociadas, o bien tienen un efecto de decul- gurú. Las páginas web musulmanas están plagadas de relatos
turación no seguida de aculturación: mantienen las distancias de conversiones, que tienen todavía más valor si el neófito era
con las culturas del entorno, consideradas demasiados secula- cristiano y, a ser posible, occidental y culto. Los evangélicos
res, incluso paganas, sin convertirse por ello necesariamente prefieren la conversión pública ante un auditorio de fieles:
«Yo bebía, tomaba drogas, robaba, y un día encontré a Jesús». 31

en promotoras de culturas nuevas.


La frontera entre nuevas formas de religiosidad, nuevas re- La conversión puede ser también interna: alguien que conser-
ligiones y sectas no es demasiado nítida. ¿Dónde :ituar a l.os va la misma religión pero se convierte en renacido; éste es un
mormones y a los testigos de Jehová?: ellos se consideran cris- principio fundamental de los evangelistas y pentecostistas: no
b:~ta con ser bautizado, hay que hacer un regreso personal a
tianos, pero son rechazados como tales por todas las demás
Iglesias. Ésa es la razón por la que los sociólogos .de.las religi~­ Cnsto. El creyente es un «confesante»: debe expresar su fe en to-
nes han creado el término NMR (nuevos movumentos reli- dos los terrenos de su vida, algo que encontramos tanto en el
giosos), que permite, más allá de las genealogías y las filiacio- caso de los salafistas como en el de los jaredíes judíos. 'Iodos
nes, intepretar como conjunto estas nuevas corrientes, ya sean los movimientos cristianos carismáticos, incluidos los católi-
cos, adoptan ese mismo esquema de pensamiento, aunque no,,
pentecostistas, testigos de Jehová o Hare Krishna.
haya necesariamente una ceremonia particular. Los musulma-
n.es salafistas y tabligh, por su parte, consideran que es necesa-
Los conversos son, ante todo, nómadas, aunque no se muevan rio un verdadero retorno y que por tanto hay que renunciar
físicamente: van a la compra, degustan y experimentan, nave- a la concepción tradicional del islam. La (re)conversión es
gan por internet. Muchas conversiones son autoconversiones: una experiencia personal, una iluminación, más raramente una
uno elige su propia religión, se declara miembro de ella y des- evolución intelectual. El debate teológico no tiene demasiado
pués va en busca de una autoridad religiosa que ratifique su peso en todo ello: lo que domina es el «relato de vida».

33
INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

Conversos y renacidos constituyen el elemento central ?e y una cultura ha desaparecido: un argelino ya no es necesaria-
nuestra investigación, pues son los que mejor encarnan el fe- mente musulmán, un ruso ortodoxo o un polaco católico. Op-
nómeno de la deculturación de lo religioso. Conversos y rena- ciones antes inconcebibles se vuelven imaginables cuando no
'-- '
cidos presentan rasgos comunes, aunque se dan claras diver- fáciles. Un ejemplo típico es el proselitismo cristiano en el
gencias de estilo y de forma (en particular entre los grup~s entorno musulmán. ¿Por qué, cuando el colonialismo era do-
más ascéticos y los que preconizan una riqueza ostentatona minante, las conversiones al cristianismo fueron muy escasas
como prueba de la gracia de Dios). . . aun a pesa~ de ser alentadas por las autoridades? La República
Las conversiones y reconversiones en el mtenor de una francesa laica apoyó las actividades misioneras de los Padres
misma religión no tienen siempre los mismos costes. Hay ga- Blancos. No es casualidad, ni mucho menos, que el fundador
nadores y perdedores. En el cristianismo, los que están e~ as- de los Padres Blancos, el cardenal Lavigerie, fuera también el
censo son los evangelismos protestantes, con el pentecostismo exponent.e de la adhesión de la Iglesia Católica a la República.
a la cabeza. Y están ganando terreno a todas las demás Iglesias: En Argelia, territorio francés, el acceso a la ciudadanía france-
el catolicismo es su primera víctima. Como hemos visto, en sa no estaba condicionado, obviamente, al abandono de la reli-
Brasil los católicos pasan del 90 al 67 por roo de la población gión musulmana en sí, pero, dado que ésta implicaba la renuncia
entre 1965 y 2005; en España, los protestantes pasan de unas al estatuto personal, es evidente que la conversión al cristianis-
decenas de miles a varios centenares de miles entre 1995 Y mo facilitaba dicha integración: de modo que había una fuerte
5, debido a la conversión de los inmigrantes latinoameri- incitación a convertirse. Pero los resultados fueron sumamen-
200
canos; en menos de veinte años (1980-1998), el 10 por lOO de te decepcionantes. Aparte de algunas familias de intelectuales
la población de Cabo Verde se pasa del catolicismo al prote~­ cabilios (Amrouche, Regghi), la actividad proselitista de los
tantismo. Pero también los países cristianos ortodoxos (anti- ~adres ~~ancos fue sorprendentemente improductiva y la Igle-
guo Imperio soviético) y musulmanes (Asia ce~tral) se ven sia Catohca fue abandonando poco a poco la conversión en el
afectados. Encontramos comunidades pentecostistas en luga- entorno musulmán para limitarse a practicar el <<testimonio»
res tan inesperados como Sicilia, Grecia~ Líbano. P~~o es~1- (como por ejemplo el monasterio de Tibhirine, en Argelia); el
diado en Francia, este éxito del pentecostismo evangehco vie- padre Christian Delorme llegó incluso a declarar que no había
ne siendo analizado desde hace tiempo por los investigadores qu~ co;1vertir a los. argelinos porque la islamidad formaba par-
te mtnnseca de la identidad argelina. 1 s
estadounidenses. 14
Sin embargo, no se puede hablar solamente de una muta- Con todo, en febrero de 2006, el Parlamento argelino vota
ción interna del cristianismo, ya que el evangelismo se extien- u.na ley que prohíbe el proselitismo religioso. ¿Por qué? Ante-
de también por China y por el mundo musulmán. Los cambios riormente, una ley de ese tipo no habría tenido ninguna utili-
de religión ya no afectan como antes a las zonas de cm:tacto dad, dados los pocos casos existentes. Pero esta vez la conver-
tectónico, en las que un nuevo poder político trae cons~go. su sión al cristi~nismo afecta al hombre y (sobre todo) a la mujer
religión. Es un fenómeno global. Hoy en día hay un. autentic,o de la calle, sm el sustento de un aparato de dominación. En
mercado de lo religioso que hace posibles las opciones mas 2008, varios convertidos al cristianismo son llevados a juicio. ' 6
variadas. Eso no quiere decir que la libertad religiosa exista en Las explicaciones que apelan a la aculturación o la dominación
todas partes, sino que el vínculo tradicional entre una religión política no funcionan en este caso. Tampoco es que haya de

34 35
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN

repente una libertad religiosa asociada a una abundante oferta y el de los nuev~: templos evangélicos coinciden en un So por
100, (no~te, reg10n .de P,arís, Alsacia, corredor del Ródano y
misionera. Al contrario, tanto las sociedades como los gobier-
nos son hostiles a la acción misionera. Este escenario se asocia penmet10 del Mediterraneo). Y basta con asistir a los cultos
fundamentalmente a los países musulmanes autoritarios, pero evangélicos o a ~os encuentros de testigos de Jehová para ob-
servar su gran diversidad étnica.
también en otros contextos muchos Estados son hostiles al
Men,os conocida es la conversión de musulmanes al cristia-
proselitismo. En Rusia y la India, por ejemplo, se aprobaron
nismo .. Esta se produce, evidentemente, en beneficio del pro-
leyes para limitar las conversiones en la primera década de este
testan:is~no; aunque las estadísticas de la Iglesia Católica en
siglo (en 2006 en el caso del Estado de Rajastán): los hin-
Fra~cia mdican que en esta primera década de siglo unos cua-
duistas se centran sobre todo en las conversiones de las castas
trocientos musulmanes piden ser bautizados cada año frente a
inferiores al evangelismo o al budismo. En Francia, la Mivilu-
los doscien:os de! .decenio anterior. Sin embargo, ~1 ientras
des, misión parlamentaria, presta especial atención a los NMR.
que la Iglesia Catohca es poco proselitista, los evangélicos han
La multiplicación de leyes y campañas anticonversión de-
adoptado una política de conversión muy agresiva. 18
muestra, siguiendo la lógica inversa, el éxito de las nuevas mi-
.~n Franc~a, el caso más conocido es el del pastor Said
siones. Ou3ibou, naodo en Marruecos y presidente de la Federación
de Norteafricanos Cristianos de Francia (FNACF), que afirma
contar con diez mil miembros en el país. Podemos mencionar
Las conversiones de cristianos al islam en el transcurso de las
también a Azedine Benta"iba, responsable de Oasis Toulouse
últimas décadas han sido ampliamente comentadas. Esas con-
versiones benefician a algunos movimientos fundamentalistas
as~ como el pastor de Saint-Ouen, Amor Bouaziz (argelino d~
º.ngen). Tod~s ellos son evangélicos, pero una ojeada al anua-
(salafismo, Tabligh) y movimientos sufíes. Pero poca gente
n~ de la Iglesia reformada de Francia desvela también un gran
sabe que Al Qaeda es la organización «islámica» que cuenta
numero de nombres de origen musulmán (en Luneville, en
con el mayor número de conversos (entre el ro y el 20 por roo
2005, el pastor Rachid Boubégra).
en el caso de los internacionalistas del grupo) y es la única que
Yo, por mi parte, he encontrado ejemplos de estos fenóme-
les otorga responsabilidades (los conversos, por tanto, distan
nos de conversión de musulmanes al cristianismo en Asia cen-
mucho de ser una simple fuerza suplementaria destinada a
tral a lo largo de la última década del siglo xx. Es difícil cifrar
burlar los controles de seguridad y el <<.profzling>>). El islam
17 el movimiento, 19 pero estamos hablando de varias decenas de
progresa entre los inmigrantes latinos de Norteamérica, al
miles de conversiones. Cuando fui representante de la OSCE
igual que el protestantismo. El movimiento ha adquirido im-
en l_'ayikistán (1993-1994) y me encargaba de «monitorizar>>
portancia entre los negros americanos, como lo demuestra la
las v10laciones de derechos humanos, las religiones eran clara-
elección en 2007 del primer musulmán estadounidense para el
~ente é~ni~as: los m.us~lmanes eran tayikos, uzbekos o kirgui-
Congreso, que es un converso. Lo que se constata es que las
sos, los 3udios eran 3udios de Bujará y los protestantes tenían
conversiones en todos los sentidos afectan a los mismos entor-
nomb~es ,eslavos, armenios, alemanes o coreanos (pero corea-
nos: segunda generación de inmigrantes, clases populares deses-
n~s «mdigenas», deportados por Stalin al Asia central en la
tabilizadas, «minorías visibles», jóvenes en proceso de ruptura
decada de 1940). Se trataba además, en la mayoría de los casos,
y en busca de una causa. En Francia, el mapa de las mezquitas

37
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN

de baptistas, miembros de comunidades antiguas. Sin e.mba~­ la esfera nacionalista que de la islamista (el partido AK es mu-
go, a finales de la década de 1990 se produce u~ cambio evi- cho más abierto en lo relativo a la práctica religiosa de los
dente: los nombres de los pastores o fieles detemdos son en su cristianos de Turquía que los nacionalistas de izquierda o de
mayoría nombres musulmanes'. y la~ Iglesias son fundamental- derecha, para quienes el cristianismo es la religión del enemi-
mente pentecostistas, de obediencia cor.eana (pero d~ Corea go). En Malasia, el tribunal federal se niega en 2008 a recono-
del Sur, esta vez); paralelamente, los testigos de] ehova apare- cer la conversión de LinaJoy, cuyo nombre al nacer era Azlina
cen por todas partes. 20 Las Iglesias mencionadas con. mayor Jailani. Por el contrario, en Egipto, los tribunales aceptan re-
frecuencia, además de los baptistas, son: Grace of Chnst Pen- conocer el regreso al cristianismo de una mujer copta conver-
2
tecostal Church (pastor Félix Li, de Taskent), Good News (ex tida al islam. '

Sun Bok Ym), Love Presbyterian Church, Full Gos~el, Church En Marruecos, al igual que en Argelia, pero también en la
of Jesus-Christ, Sonmin Grace Church, en KhodJent (pastor mayor parte de los países árabes, se desarrollan Iglesias cris-
Alisher Haydarov: nos encontramos aquí, como vemos, con tianas secretas. En Argelia, la reacción es muy fuerte: juicios
una Iglesia coreana con un pastor ex musulmá~) .. Por lo gene- contra conversos, detención de sacerdotes; expulsión de mi-
ral estas Iglesias pertenecen a los grandes mov111:1entos pente- sioneros.
costistas nacidos en California a principios del siglo xx. Más allá de la cuestión demográfica (cuántas conversio-
De modo que estamos ante un movimiento masivo de .con- nes), el hecho mismo de que haya conversiones del islam al
versiones al protestantismo entre los musulmanes de .º~igen. cristianismo viene a romper un tabú. Hasta ahora la idea do-
Estos fenómenos de conversión afectan a países tradic10nal- minante en la opinión pública era la de un islam de conquista
mente musulmanes. En Turquía, donde el cristianismo está que sustituye al cristianismo en el África subsahariana y que
asociado históricamente a grupos étnico-lingüísticos mino- poco a poco expulsa a los cristianos árabes tradicionales. Pero
ritarios (armenios, griegos, siríacos), en 2005 se reconoce la las cosas son más complejas: aunque es cierto que las Iglesias
primera Iglesia protestante étnicamente turc~: el templo d~ cristianas tradicionales están en crisis, tanto demográfica como
Altintepe, un barrio de Estambul, es reconocido .com~ vaqf, espiritual (repliegue comunitario de los cristianos de Oriente),
marco legal de las asociaciones religiosas. E.n la misma epo~a, el cristianismo, en sí, está en expansión, aunque bajo formas
varios conversos obtienen, tras muchas gestiones, una ~odi~­ nuevas, protestantes y fundamentalistas.
cación de la mención <<religión» en sus documentos de identi- El éxito del budismo (zen, Soka Gakkai') y de las formas de
dad (protestante en lugar de musulmán). En A~iyaman, en neohinduismo (movimiento de Sri Aurobindo, Hare Krishna)
, tiene lugar la primera fundación de un ob~spado e? el en Occidente es especialmente conocido porque ha afectado
2007
territorio de la actual Turquía desde la caída ~e Constanti~o­ sobre todo a las clases medias y superiores. Sin embargo, la
pla: el nuevo obispo siríaco ortodoxo, Malke Urek Gregonos, difusión de un «budismo globalizado>> es interesante porque
no se convierte, pero ve cómo acuden a él decenas ?e turcos afecta actualmente a entornos muy dispares, desde las castas
que sólo hablan turco pero que apelan a la existencia de l~na inferiores indias hasta los negros americanos. El primer dipu-
abuela siríaca o armenia. Evidentemente, esto provoca tensio- tado estadounidense convertido al budismo (excluyendo a los
nes: en Malatya, en 2007, varios cristianos conversos son ,ase- representantes ele Hawai, ele origen japonés, pero para quie-
sinados, a manos, por cierto, de personas que proceden mas de nes el budismo es una religión «cultural»), HankJohnson, de

39
INTRODUCCIÓN

Georgia, es un negro americano, miembro de la Soka Gakka.i;


PRIMERA PARTE
y se da la casualidad de que el primer musulmán, elegido el
mismo año, Keith Ellison, también es negro. Pero, en sentido
LA INCUITURACIÓN DE LO RELIGIOSO
contrario, también hay budistas que se convierten al protes-
tantismo: en la república rusa de Tuvá, donde el budismo es la
religión oficial, los pastores Bair Kara-Sal y Buyan Khomush-
ku, de la Iglesia Sun Bok Ym, fundada por misioneros surco-
reanos pertenecientes al movimiento pentecostista Full Gos-
pel, desarrollan sus actividades en lengua tuvana. Por último,
las conversiones de grandes personalidades saltan a la primera
plana de los periódicos (Tony Blair se pasa del protestantismo
al catolicismo después de dejar el poder).
Evidentemente, en el clima actual, la cuestión de la apos-
tasía en el islam es la que aparece como la más susceptible de
provocar crisis y tensiones. Muchos laicos militantes, a quie-
nes indigna la suerte de los «apóstatas» del islam, son los pri-
meros en recelar de todos los conversos en sentido contrario,
ya sea su conversión real o supuesta. Pero la cuestión de la
apostasía no es más que uno de los aspectos de esta mutación
general de lo religioso contemporáneo. No se trata sólo de
derechos humanos; la conversión es un elemento central de la
desconexión entre lo religioso y lo cultural. Ya no se da una
conexión automática entre cultura y religión. El marcador re-
ligioso es libre y fluctuante. Las tensiones se van a acentuar
con el avance de las conversiones y los cambios de religión en
el mundo actual, hasta el momento en el que la separación
entre las religiones y las culturas haya quedado por fin plena-
mente asimilada. Las conversiones son una clave para com-
prender lo que sucede, pero su ineluctable trivialización será
también la señal de que las religiones viven ya su vida al mar-
gen de las culturas, y que el famoso choque/diálogo de civili-
zaciones, que presupone un vínculo permanente y recíproco
entre cultura y religión, es un fantasma improductivo.