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La mejor recompensa

La historia comienza con una chica llamada Lylia , vivía apartada de la aldea donde se
encontraban sus amigas y el colegio.

A ella le gustaba ayudar a su abuela a coser mantas porque siempre se ganaba una
propina extra y jugar, hablar y saltar con sus amigas de la aldea.

Un día, mientras iba al colegio, vio a un chico tirado a lo lejos del camino, se acercó
con mucha curiosidad hacia el chico, ¿ qué te pasa ? -preguntó Lylia. El chico contestó
que se había caído al suelo. Lylia con cuidado levantó un poco el pantalón para ver si
tenía una herida… ¡ el chico tenía una herida enorme ! Lylia , sin dudarlo levantó al
chico y le ayudó a ir al hospital que se encontraba muy próximo al colegio. Cuando
llegaron los médicos pudieron curarle la herida con un poco de alcohol y unas vendas
que tenían en el botiquín. Al salir del médico, el chico le dio 50 céntimos a Lylia para
que se comprara un helado , quería agradecerle su ayuda. Lylia no los quería coger,
pero cuando miro el reloj que le regaló su abuela vio que le quedaban sólo 5 minutos
para llegar al colegio, no se entretuvo a discutir con el niño sobre si cogía el dinero o
no. No tenía tiempo, se hizo una coleta y empezó a correr.

Cuando pasó por el cruce donde siempre se encuentra con su amiga, la vio tirada en el
suelo porque los abusones de cuarto le habían quitado el bocadillo de la merienda.
Lylia le ayudo a ponerse en pie y le dio sus 50 céntimos para que se comprase unas
galletas. Su amiga , agradecida le dio un botellín de agua que había podido salvar de la
merienda que le había puesto su mamá.

En la esquina de la calle , había un mendigo que cuando las vió les pidió que por favor
le dieran algo de beber, las niñas sin dudarlo le dieron su botellín de agua. La sonrisa
que se dibujó en la cara del mendigo fue tan grande que no se puede expresar con
palabras.

Lylia y su amiga descubrieron que lo importante es ayudar sin esperar ninguna


recompensa a cambio, una sonrisa de alguien agradecido vale más que cualquier cosa
material.

Cuando llegaron a clase y le explicaron a la profesora el motivo porque el que llegaban


tarde, la profesora no les castigo sino que les felicito y les dijo que habían aprendio
una de las mejores lecciones que podían aprender .