Está en la página 1de 4

Latencia de Semillas

El estado de dormición, latencia o letargo es definido como la incapacidad de una semilla intacta
y viable, de germinar bajo condiciones de temperatura, humedad y concentración de gases que
serían adecuadas para la germinación (Varela y Arana, 2011).

Latencia, la cual proviene del latín “latensis” y significa oculto, escondido o aparentemente
inactivo para referirse a esta incapacidad de la semilla a germinar, la cual puede constituir un
problema por ejemplo para los programas de producción de plántulas en vivero (Varela y Arana,
2011).

La latencia se establece durante la formación de la semilla, y posee una importante función que
consiste en restringir la germinación en la planta madre antes de su dispersión en el campo
(Varela y Arana, 2011).

Además, se considera que la latencia es una adaptación que contribuye a la supervivencia del
individuo, ya que restringe la germinación cuando los factores ambientales son desfavorables
para el desarrollo de la plántula (Varela y Arana, 2011).

a) Latencia por la cubierta de las semillas o exógena (Varela y Arana, 2011).

• Latencia física. Característica de un gran número de especies de plantas, en las cuales la


cubierta seminal o secciones endurecidas de otras cubiertas de la semilla son impermeables. El
embrión está encerrado dentro de una cubierta impermeable que puede preservar las semillas
con bajo contenido de humedad durante varios años, aún con temperaturas elevadas.

• Latencia mecánica. En esta categoría las cubiertas de las semillas son demasiados duras para
permitir que el embrión se expanda durante la germinación. Probablemente este factor no es la
única causa de la latencia, ya en la mayoría de los casos se combina con otros tipos para retardar
la germinación.

• Latencia química. Corresponde a la producción y acumulación de sustancias químicas que


inhiben la germinación, ya sea en el fruto o en las cubiertas de las semillas.

b) Latencia Interna (Varela y Arana, 2011).

En muchas especies la latencia es controlada internamente en el interior de los tejidos.

 Fisiológica. Corresponde a aquella en que la germinación es impedida por un mecanismo


fisiológico inhibidor.
 Interno intermedio. Esta latencia es inducida principalmente por las cubiertas de las
semillas y los tejidos de almacenamiento circundante. Este es característico de las coníferas.

• Del embrión. Se caracteriza principalmente porque para llegar a la germinación se requiere un


período de enfriamiento en húmedo y por la incapacidad del embrión.

c) Latencia combinada morfo-fisiológica (Varela y Arana, 2011).

Consiste en la combinación de subdesarrollo del embrión con mecanismos fisiológicos


inhibidores fuerte.

d) Latencia combinada exógena – endógena (Varela y Arana, 2011).

Se denomina así a las diversas combinaciones de latencia de la cubierta o el pericarpio con


latencia fisiológica endógena.
Tratamientos Pregerminativos

Todos aquellos procedimientos necesarios para romper la latencia de las semillas. Los métodos
pregerminativos más comunes son los siguientes:

a) Estratificación

Se utiliza para romper la latencia fisiológica, y consiste en colocar las semillas entre estratos que
conservan la humedad, comúnmente arena o bien turba o vermiculita, en frío o calor. La
estratificación fría es aquella donde se mantienen las semillas a temperaturas bajas (4 a 10 °C)
asemejando a las condiciones de invierno, por un período que oscila entre 20 y 60 días, llegando
inclusive hasta 120 días (Varela y Arana, 2011).

En el caso de la estratificación cálida, esta se basa en la necesidad de las semillas de estar


sometidas a altas temperaturas para poder germinar. En este caso la temperatura empleada
oscila entre los 22 y 30 °C, con un período de estratificación entre los 30 y 60 días (Varela y
Arana, 2011).

b) Escarificación

Un gran número de especies vegetales no germinan debido a que la testa o cubierta seminal es
dura e impide la entrada de agua (latencia física), y la semilla no germina al menos que esta sea
escarificada. Así, la escarificación es cualquier proceso que rompa, raye, altere mecánicamente
o ablande las cubiertas de las semillas para hacerlas permeables al agua y a los gases (Varela y
Arana, 2011).

1) Mecánica: Consiste en raspar la cubierta de las semillas con lijas, limas o quebrarlas
con un martillo o pinzas. Si es a gran escala se utilizan maquinas especiales como
tambores giratorios recubiertos en su interior con papel lija, o combinados con arena
gruesa o grava (Varela y Arana, 2011).

2) Química: La escarificación química, consiste en remojar las semillas por períodos


breves (15 minutos) a 2 horas, en compuestos químicos. Las semillas secas se colocan
en recipientes no metálicos y se cubren con ácido sulfúrico concentrado en proporción
de una parte de semilla por dos de ácido (Varela y Arana, 2011).

Horas Frío

Las semillas de especies como el durazno (Prunus persica) varían de manera significativa
en su grado de dormancia, la cual viene determinada por factores fisiológicos y por la
resistencia física proveniente por el endocarpio. En este caso, la exposición al frío se
requiere para romper la latencia y activar la germinación de las semillas (Mouzinho et
al., 2017).

En la naturaleza, Los árboles frutales caducifolios tienen que estar expuestos a


temperaturas bajas durante el invierno para una adecuada ruptura de la dormición de
yemas florales y cada especie tiene un requerimiento diferente. Así hay variedades de
melocotón que requieren de 600 a 800 horas frío para poder florecer y fructificar
adecuadamente; hay variedades de manzana que requiere hasta 900 horas frío para
florecer adecuadamente (Maldonado, 2017).

El frío, característico de un inverno riguroso, puede provocar alteraciones fisiológicas en


la semilla, desbloqueando el crecimiento del embrión. Compuestos inhibidores
presentes en las semillas son lavados por el agua de la lluvia o del deshielo (Seednews,
s.f.).

Semillas no expuestas a condiciones adecuadas para superar la dormancia podrían no


germinar o pueden generar plántulas anormales (deficiencias fisiológicas o
deformismos).

Mouzinho et al. (2017) realizaron un estudio comparando la germinación de semillas de


durazno con y sin endocarpio con tratamientos de horas frío, en arena y vermiculita.

200 semillas con endocarpio fueron sembradas en bolsas plásticas y cubiertas por 3 cm
de vermiculita y arena, mismas que fueron sometidas por 60 días a 7 ± 0.5 °C, a una
humidad relativa de 85-90% (Mouzinho et al., 2017).

De la misma manera, 200 semillas sin endocarpio (rotos por aplicación de peso) fueron
desinfectadas con hipoclorito de sodio al 2% por 5 minutos y lavadas 3 veces con agua
destilada. Se emplearon platos petri forrados con papel filtro y 4 mL de solución
fungicida. Se cerraron los platos y se almacenaron a 7 ± 0.5 °C en ausencia de luz, por 25
días (Mouzinho et al., 2017).

Los resultados fueron los siguientes:

Los resultados muestran que se obtienen excelentes promedios de germinación de semillas sin
endocarpio, con 97.40% de promedio. Las semillas con endocarpio en cambio presentan apenas
porcentajes de 10-12% de germinación. Queda demostrado entonces que, además de actuar
como barrera física, el endocarpio en las semillas puede actuar como barrera para la
transferencia de frío necesario durante el proceso de estratificación de la semilla, pues es el frío
desencadena procesos fisiológicos que permiten el desarrollo de las semillas (Mouzinho et al.,
2017).

Fuentes

Maldonado http://climaya.com/2017/11/la-importancia-de-las-horas-frio-en-especies-
frutales-caducifolias/

Mouzinho http://www.scielo.br/pdf/jss/v39n2/2317-1545-jss-39-02-00166.pdf