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ENSAMBLES

Aportes para una didáctica del aprendizaje de música en grupo


por: Hugo Pérez

1.-INTRODUCCIÓN
En el presente artículo trataré de enunciar algunas ideas del porqué y como trabajar con grupos de
ensamble en la formación de los estudiantes de música. Es una reflexión sobre algunos de los temas a tener
en cuenta y desarrollar en una formación que sea útil, tanto para la integración efectiva de los grupos, como
para que éstos se conviertan en un verdadero lugar de aprendizaje permanente.
Éstas ideas son el resultado de mi práctica docente y como músico, enriquecidas y conceptualizadas con el
aporte de la confluencia de distintas disciplinas, fundamentalmente la Psicología Social iniciada por Enrique
Pichón-Rivière y desde distintos aspectos de su Esquema Conceptual.

¡Se va la primera!
Es importante tener en cuenta desde un principio que la música es un desarrollo artístico que requiere
presencia y la interacción con otras personas.
Presencia, porque a pesar de poder estar grabada, siempre utiliza como medio de expresión a la propia
persona, al igual que el teatro, y no otro soporte como la pintura, la escultura o la literatura.
El tipo de presencia que se establece entonces, es aquel que implica al cuerpo. No solamente hay que
"poner el cuerpo" sino además prepararlo, generalmente con muchas horas de trabajo técnico (p.ej.: la
preparación de los dedos de un pianista) y además, ésta preparación especifica no debe ser excluyente de una
más general.
Es pertinente, en este momento, aclarar que la preparación corporal del músico debiera ser contemplada
seriamente, porque es el cuerpo, en definitiva, su verdadero instrumento; y no menos tenido en cuenta debe
ser el desarrollo de sus capacidades emocionales y el crecimiento integral del individuo en su potencial
creativo, pero esto será material para desarrollar en otro momento.
Requiere interacción porque ésta presencia se comparte con otros. Pues aunque puede ser ejecutada por
una sola persona o compuesta en un ámbito de estricta soledad, la mayor parte se genera en campos grupales,
sobre todo la ejecución, y en algunos casos los arreglos y la composición. Y aún en los estados de soledad,
siempre hay un "otro" fantaseado.
Es ésta característica, la interacción, la más inmediata para argumentar la importancia del trabajo en
grupos. Podríamos agregar que la música, como el teatro o la danza, pertenece a las artes que podremos
clasificar como esencialmente grupales y rituales.

Grupos
¿Que nos propone un grupo?. Encontrarnos con otros. La presencia del otro siempre nos impacta. De
muchos otros, de un grupo, más aún. Y necesitamos reconocernos: conocernos a nosotros en esa nueva
situación; y que nos reconozcan (¿tocará mejor que yo?), tener un lugar para el otro, ser percibidos, que nos
tengan en cuenta. Aparece nuestro deseo de reconocimiento, estar presente en el otro, y lo más temido...: no
existir para los otros. Estos deseos y miedos son cotidianos y esenciales en nuestra existencia porque sin
otros no llegamos a configurarnos como sujetos.
Dentro de la enseñanza los grupos de ensamble son cada vez más solicitados por los alumnos, pues
perciben que son un excelente lugar para prepararse musical y personalmente.
La tarea fundamental de los grupos de ensamble no debe centrarse en los problemas técnico
instrumentales, sino en todo lo que nos pasa "tocando con otros", como adapto y nutro mi práctica musical
para comunicarme mejor con los demás. Éste es el objetivo del ensamble, es lo que lo diferencia de la
preparación instrumental que realizamos en forma individual o solitaria. Mientras que estos dos ámbitos son
cooperantes, son espacios diferenciados por sus tareas.
Sobre este mismo eje se diferencia la tarea del grupo de ensamble con el grupo de aprendizaje, mientras
que en éste las cuestiones técnicas siguen siendo figura, en el ensamble lo que pasa a primer plano es la
adquisición de herramientas para abordar el trabajo grupal.
A partir de una formación técnica previa, que puede no ser muy profunda, el alumno puede experimentar
éstas nuevas aptitudes en grupo y así él mismo evaluar y disfrutar la aplicación de éste conocimiento técnico.
También podrá comprender el grado de asimilación de los contenidos teóricos al utilizarlos en la práctica. Se
constituye así en una herramienta privilegiada y de excelencia para que el alumno "se conozca" y se
reconozca en su creciente rol de músico.
Así como para el músico individualmente, es su cuerpo el soporte con el que, por medio de un
instrumento o directamente con él, expresa su musicalidad interna; es para el grupo la trama vincular la que
sirve de soporte, de fondo (como la tela para el pintor).
Y es debido a características históricas, sociales y además por quedar como "fondo" del proceso, que lo
grupal se naturaliza tanto que desaparece, se vuelve invisible o no es reconocido en todo su accionar.
Entonces los obstáculos que se originan en las relaciones interpersonales y con la tarea musical, son negados
o adjudicados a otros orígenes y no pueden resolverse con éxito.
Es en las practicas grupales de aprendizaje donde debe prepararse al estudiante para resolver éstos
obstáculos, donde el fondo pasa a ser figura, la calidad de la "tela" el objeto de conocimiento a investigar y el
lugar donde adquirir las herramientas necesarias para moverse cómodamente en éste medio. Y que éste
mismo espacio grupal se convierta en una herramienta de creación y no limitarse a intentar tocar una
partitura al mismo pulso que otros, cuidando de tocar el mismo tema, porque muchas veces "la canción es la
misma" pero no lo parece.

Disponibilidad para la tarea


La tarea en estos grupos (tanto ensambles como de aprendizaje) es el aprendizaje, no lo terapéutico, esto
no debe confundirse. Aunque ligados, los espacios terapéuticos trabajan sobre el mundo interno del sujeto,
mientras que el proceso de aprendizaje es aquel por el cual lo desconocido se va transformando en conocido,
y esto a incorporar pertenece al mundo externo del sujeto.
Este proceso de formación implica un cambio en la persona, incorporar conocimientos cambia nuestra
visión del mundo, de una porción de la realidad, implica incorporar actitudes, revisar y analizar otras; por lo
pronto, crear nuevos espacios en nuestra cotidianidad para que este proceso tenga lugar.
Nunca es igual una canción cuando la escuchamos por primera vez que en las veces siguientes, este
simple hecho nos muestra como nos vamos apropiando de un sinnúmero de elementos de la canción y como
el conocimiento nos cambia; ahora la letra adquiere nuevos significados, podemos cantarla, nos emociona
más intensamente, la cantamos con un amigo (tal vez después de algún vino), nos acompaña y hasta la
podemos interpretar. Ya no es la misma para nosotros y nosotros... cambiamos.
Entonces, quien se incluye en un proceso de aprendizaje debe contar con una disponibilidad interna para
el cambio.

Tejiendo Redes
El ámbito de las clases grupales es el lugar donde aprender, ensayar, probar y experimentar como nos
relacionamos con otros haciendo música, con la música en sí y con nosotros mismos ante otros. Con otros,
porque la cooperación es un elemento potente, útil e insoslayable para la producción musical, no es un
enunciado vacío sino verdaderamente práctico. Podemos comprobarlo fehacientemente cuando hablamos
con cualquier músico que halla tenido que enfrentar públicos numerosos; siempre han sido sus pares los
apoyos fundamentales. No es éste el único caso, siempre la cooperación es una necesidad para un buen
resultado en la generación de música, aunque se promueva en la mayoría de los casos, la competencia feroz,
factor de muchas frustraciones.
Debemos agregar que, en general, la enseñanza musical se desarrolla en clases individuales o de
instrumentos similares, por exigencia del campo sonoro u otros motivos, y además que el aprendizaje
requiere un ámbito individual de muchas horas de práctica, lo cual constituye factores que no facilitan el
encuentro.

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Lo grupal, además de ser fondo y soporte omnipresente en la música, es donde encontramos su propia
razón de ser, su esencia, su objeto. Porque uno de los objetivos fundamentales de la música es la
comunicación, que es un elemento eminentemente grupal. Porque la creamos y moldeamos con otros,
también la hacemos para otros reales o fantaseados, porque la música no sólo es un alimento para el espíritu,
como también lo es para nuestro cuerpo, sino que es un potente medio de comunicar emociones,
sentimientos e ideas y esto no puede quedar en un segundo plano, pues podemos terminar tratando de
"combinar sonidos" dejando de lado "el arte de...". En este caso el arte de comunicar.
Se apunta, entonces en éste ámbito, a la visualización, enfrentamiento y resolución de los obstáculos que
emergen en el grupo ante la situación de cambio planteada por la integración y el aprendizaje. Pues los
obstáculos generados en la ansiedad de los integrantes, dificultan la comunicación, estereotipan el estilo de
aprendizaje, entorpeciendo el desarrollo del grupo y de sus integrantes1.

Hilando más fino


Podemos establecer que existen en la pedagogía musical cuatro espacios interrelacionados a desarrollar
en el músico-alumno, a saber: el técnico, el teórico, el expresivo y el grupal.
Éste último es un espacio donde el conocimiento técnico adquiere direccionalidad, un "para qué", se hace
práctico, se incorpora y al intercambiarse, podemos percibir como lo que incorporamos transforma nuestra la
realidad.
Es un lugar para desarrollar y experimentar: los diferentes roles a asumir y adjudicar, las formas de
comunicarnos con nuestros pares, con el público, con los directores, productores y asistentes, pero sobre todo
cuál es nuestra forma de comunicarnos musicalmente (qué decimos con la música cuando nos escuchan);
además de cómo nos mostramos y qué mostramos, como nos vemos y nos ven, que relación tenemos con el
instrumento fuera del ámbito íntimo, cómo potenciamos nuestra musicalidad con la de otros (sin que éstos se
conviertan en un obstáculo), cómo generamos códigos musicales comunes, cómo conseguimos que el
producto sea mucho más que la suma de las partes,... para señalar sólo algunos aspectos(¡).

¡Adentro!
Los conceptos anteriores que pueden parecer simples enunciados teóricos, en la actualidad con el
desarrollo de las ciencias psicosociales, se convierten en posibilidades con técnicas concretas que han sido
ampliamente desarrolladas en los más diversos ámbitos y están listas para ser aplicadas en el campo de la
educación musical y convertidas en una herramienta eficaz para el mejoramiento del aprendizaje. Debemos
tener en cuenta que nos internamos en campos algo vírgenes y podemos asegurar que las actividades
grupales, en música, son poco conocidas desde lo teórico-práctico y pedagógico.
Pero todo aquel que haya experimentado el placer de hacer música con otro, para otros y lo difícil de
vencer ciertos obstáculos, no le será difícil comprender el valor de descubrir, conocer y desarrollar los
mecanismos para lograrlo.
Para esto es necesario desarrollar una didáctica que contemple éstos aspectos, como así también
operadores docentes instrumentados en lo práctico (no sólo en lo teórico) para llevar a cabo ésta tarea.

El siguiente trabajo es mi aporte para que lo pensemos juntos.

2.-CONCEPTOS PARA ENTRECRUZAR


Existen algunos conceptos básicos que podemos tener a mano para cuando nos planteamos un trabajo
sobre un grupo en música. Enunciaremos aquí algunos. Están referidos a grupos en música popular, pero
estimo que en la mayoría de los casos puedan extrapolarse a los grupos de música clásica teniendo en cuenta
la diferencia que haremos a continuación.

Tipos de grupos
A pesar de que existen importantes diferencias en dispositivos tales como: prácticas grupales, ensambles,
practicas orquestales, orquesta, jam session, "zapada", banda, grupos de aprendizaje, coros, etc.; pero en
forma general y para facilitar los conceptos, las denominaremos "lo grupal" o grupalidad.
1 Objetivo de la técnica de Grupo Operativo (1.0.3)
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Muchos pueden ser los principios a partir de los cuales clasificar los grupos, ahora por motivos operativos
veamos que pasa con los grupos según la distribución y flujo de las decisiones. Podemos establecer dos
tipos: vertical o piramidal y horizontal o circular.
Si nos dedicamos a la música popular, debemos tener en cuenta que los dispositivos grupales tienen
importantes diferencias con los de origen "clásico", donde las estructuras de tipo orquestal y piramidal son
hegemónicas, mientras que en esta predominan las formas horizontales de conjunto que tienen una dinámica
diferente y más variable.
Así mismo, ésta característica de horizontalidad es difícil (pero posible) de experimentar dentro de la
estructura educativa que tiende a ser fundamentalmente vertical. Ésta verticalidad puede conducirnos a
preparar a los alumnos para algo que no se producirá y no para enfrentar los obstáculos reales. Más tarde
deberá ser reformulada toda ésta experiencia para poder moverse con comodidad en el ámbito grupal y para
interactuar, producir y resolver las dificultades. Por ejemplo: ¿qué posibilidades creativas puede tener un
alumno de conservatorio cuando se recibe, si se ha formado preparando material para exámenes donde son
otros los que evalúan? ¿Cómo poder hacerse cargo de la propia evaluación para su desarrollo creativo?
El trabajo del docente en el ámbito grupal deberá tener en cuenta y como objetivo, más que en ámbito
clásico, la disolución de su propio rol, podríamos decir parafraseando a Paulo Freire: el suicidio del rol. El
proceso por el cual el grupo internaliza sus propias características mas allá del docente.
Por otro lado dentro de las formaciones más verticales o piramidales, el desafío es la construcción de
aptitudes para el desarrollo de lo creativo, sin que el "instrumentista" se reduzca a ser un "instrumento"
cosificado del director. Sí en cambio puedan potenciarse las características artísticas de los instrumentistas
siendo canalizadas a través de las del director.
No esta demás decir que todos los grupos, a pesar de su estructura básica, presentan caracteres de
verticalidad u horizontalidad, por lo menos en sus distintos niveles o hasta en su dinámica general.
En la práctica, cuando evaluemos estos elementos, nos servirá tener en cuenta que el flujo de decisiones
tiene que ver con: la comunicación y la trama de poder, que siendo un campo de difícil acceso, está cargado
de fuertes valoraciones y pre-juicios, pero influirá siempre, en definitiva, en lo que el grupo pueda.

ÁMBITOS 2

Como herramienta de análisis el concepto ámbitos del psicólogo José Blejer. Como estratos coexistentes
de situaciones que afectan las conductas de las personas.
Gráfico

Psicosocial Institucional
Sociodinámico

Psicosocial: es aquel que incluye un solo individuo, a través de todos sus vínculos o relaciones
interpersonales. Pertenece al ámbito psicosocial, pero el análisis se centra siempre en el individuo.
(Prevalecen los procesos del mundo interno).
sociodinámico: nivel de los vínculos, lo grupal
institucional / comunitario :
- no son compartimientos estancos; pero no pueden extrapolarse criterios

Características sociodinámicas de los instrumentos musicales


(rol instrumental)

2 “Psicología de la conducta” José Bleger. Editorial Paidos. 1997


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Cada tipo de instrumento musical tiene características diferentes y requieren distinto tipo de habilidades
tanto para su ejecución como para su inserción dentro de una producción musical grupal. Estas características
propias del instrumento y el tipo de inserción están siempre relacionadas entre sí.
Al ser el medio de expresión sonora, las características del instrumento condicionan el canal de
comunicación y modelan el lugar que ocupa su ejecutante en función de lo que éstas posibilitan.
Condicionan desde el momento que se hará su toma en una grabación, hasta la imagen que nos hacemos
de la persona. Tanto que, encontramos dichos cotidianos que, según los ambientes nos hablan de la imagen
particular de: "las" sopranos, "los" bajistas, etc. ("éste debe ser... cantante"). Muchas veces tiene influencia
también, hasta en la imagen que construimos de la personalidad del músico.
Es por esto, que es necesario tener en cuenta estas características en los trabajos a realizar para así
utilizarlas a favor de la tarea y promoviendo la dinamización de estas características, reconociéndolas,
aprovechándolas y, llegado el caso, que puedan ser intercambiadas.
Tenemos que hacer a esta altura la diferenciación entre estas características (rol instrumental) y el rol que
representa el sujeto en el grupo, para que podamos apreciar cómo y de qué manera éstos se modelan y
condicionan mutuamente.

[Instrumento - rol]

Digamos también que el rol del instrumento está más predeterminado que el del sujeto dentro del grupo.3
Tomemos a modo de ejemplo un grupo de rock o pop formado por: batería, bajo, teclado, guitarra, saxo y
voz. Podemos hacer una primera clasificación que sea: base rítmica (batería, bajo), base armónica (teclado,
guitarra), desarrollos melódicos (saxo, voz) y desarrollo lírico (voz). Esta clasificación, lejos de ser rigurosa,
la tomaremos en forma operativa e intentaremos, siempre que sea posible y necesario, subvertirla; teniendo
en cuenta las funciones melódicas de la batería, la guitarra o el bajo; rítmicas del saxo, teclado o guitarra,
armónicas del bajo o el saxo, etc.
En este entorno se conformará una especie de "división del trabajo", una distribución de las funciones que
sostendrá la producción sonora del grupo desde cada uno (primer momento: afiliación), pero
fundamentalmente, buscando la forma de que todo el grupo se comprometa con todas las funciones de los
distintos roles instrumentales. Es éste el momento de la verdadera conformación del grupo (pertenencia) y
entonces es todo el grupo quien se hace cargo del ritmo, la armonía, la melodía, la lírica...la música.
Es importante debemos diferenciar, al utilizar estos conceptos, que existe diferencia entre la conformación
del grupo musical y la del grupo "humano" (por llamarlo de alguna manera), que operan en planos
diferentes y que el primero necesita del segundo, y que entre ellos existe una interrelación dialéctica de
mutua alimentación, pero que no siempre son coincidentes, los roles que se cumplen en uno y otro grupo.
Son interdependientes y cooperantes (co-operantes).

[grupo humano - grupo musical] 4

Buscaremos, entonces, tareas que desarrollen las aptitudes necesarias para asumir estas funciones que
modelaran el rol a asumir.
Por ejemplo, un baterista debe saber y sentir que el ritmo tiene la función de sostén musical del grupo y
ésta constituirá un elemento vital para su razón de ser. Esta función será, entonces, la que servirá de base, de
cimiento, pues es la que nos conecta con la tierra, el apoyo desde donde se fundamentará la energía que se
proyectará al oyente y desde donde podremos alimentar hasta los apoyos psicológicos internos, como pueden
ser por ejemplo, los necesarios para enfrentar al público. Del otro lado, cuando los demás reconocen estas
propiedades, pueden utilizarlas para lograr mejores ajustes rítmicos, lo que influye sobre la seguridad del
grupo.
En el otro extremo, pero solidariamente conectada, está la función lírica del cantante. Lugar de la parte
más racionalizable del mensaje musical, es el frente, la cara, siempre figura cuando aparece, lugar de las

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ideas y del mensaje explícito. Deberá llegar a ser, no "lo que dice el cantante", sino lo que explicita el grupo
por medio del cantante; y así la magia del rito musical, de la cópula entre música y mensaje, se hará presente.
De esta manera analizaremos, antes de programar la tarea, cuales son las funciones de la parte
melódica y armónica para ver que aptitudes son necesarias desarrollar en el músico, tanto desde el aspecto
musical como psicológico5.
Quiero insistir en que, en cuanto sea posible, debemos intentar el intercambio de roles y funciones, esto
será una pieza básica para el trabajo de integración. Por ejemplo: transportar el sostén al teclado y hasta al
saxo, la intención armónica a la voz, la movilidad melódica a la guitarra. Seguramente teniendo en cuenta las
posibilidades de cada instrumento e instrumentista, y siempre haciendo uso de la creatividad del docente
operador (que tal vez encuentre hasta la forma de hacerle cantar la letra a la batería).
Existen otros elementos que son también parte de las características que hacen al instrumento y a su
inserción grupal, a saber:
1.-la ubicación espacial y la movilidad: Así como, en el grupo, es muy diferente la
percepción de lo que ocurre cuando se forma en circulo para ensayar que cuando debe tener un frente en un
show, también es, para el músico, muy distinta la movilidad del baterista a la del guitarrista, con su guitarra
colgada; como también su escucha estando "rodeado" por su instrumento que el otro que conectado con un
largo cable puede alejarse de su fuente sonora y acercarse a la de otro.
Esto también influye en la visión y por lo tanto en la imagen que se tiene del grupo.
2-trasporte y preparación: es importante que todo el grupo conozca las necesidades de cada
instrumento en este sentido, y pueda asumirlas en conjunto, como ser la afinación o el acarreo (más de una
ves un baterista, cargado cual árbol de navidad, ha visto al cantante que a lo lejos lleva sólo un par de fans
colgando).
3-diferencias sonoras, las diferentes posibilidades de intensidad de los instrumentos requiere
que, según el ambiente, deba buscarse un equilibrio para que el resultado sea el deseado.
El manejo de las intensidades está siempre relacionado con la capacidad de escucha del alumno, es un
referente de sus posibilidades de inserción y cooperación dentro del grupo, de su capacidad de "ser parte".
Los volúmenes son elementos del juego de poderes, en su concepción primaria, son la fuerza.
4-físicas, los diferentes instrumentos requieren diferentes desgastes energéticos.
5-otros.
Tener en cuenta estos factores materiales nos ayudará a acercarnos a la percepción de cada
instrumentista, y a dificultades, que en tiempos de aprendizaje se tornan más pesadas.
El primer objetivo de un grupo es que puedan oírse (reconocerse); es, inicialmente, más importante la
escucha que poder tocar una nota.

Roles
Dentro de los grupos horizontales los roles fluyen entre sus características estables y dinámicas.
Como vimos los instrumentos tienden a tener funciones más o menos estables que influyen en el rol del
instrumento y de su ejecutante.
Por otro lado, no siempre esto se tiene claro al llegar al grupo (apertura). El impacto del encuentro con
otros nos lleva reforzar elementos persecutorios (ansiedad paranoide), lo que dificulta la visualización del rol
instrumental a asumir. Este período es el de construcción del grupo y es en el que cada uno va buscando su
lugar, su rol: algo propio y estable. Esta ansiedad se representa muchas veces con un primer momento donde
la mirada "se mete para adentro", a veces sólo sobre el propio instrumento (lo propio), y lo estable se
representa espacialmente con dificultades en trasladarse. Lo nuevo nos lleva a refugiarnos en lo viejo,
entonces aparece una tendencia a buscar ese ámbito privado similar, tal vez, al de estudio: solo con el
instrumento. Esto se puede trabajar buscando la posibilidad de tocar sin partitura, con ejercicios
encadenados, etc. (sobre todo con paciencia).
Este momento de apertura del grupo se reeditará luego en los primeros instantes de cada encuentro.

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Una vez lograda mínimamente esta estabilidad, el trabajo tendría que direccionarse en una forma más
dinámica como para que cada uno pueda experimentar los distintos lugares y así mejorar la escucha, el
intercambio y la creatividad.