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JURISPRUDENCIA

Roj: SAP MU 2459/2015 - ECLI: ES:APMU:2015:2459


Id Cendoj: 30030370032015100449
Órgano: Audiencia Provincial
Sede: Murcia
Sección: 3
Fecha: 09/11/2015
Nº de Recurso: 99/2015
Nº de Resolución: 459/2015
Procedimiento: Apelación Juicio Rápido
Ponente: AUGUSTO MORALES LIMIA
Tipo de Resolución: Sentencia

AUD.PROVINCIAL SECCION N. 3
MURCIA
SENTENCIA: 00459/2015
UNIDAD PROCESAL DE APOYO DIRECTO
1- SCOP AUDIENCIA, PASEO DE GARAY Nº3, MURCIA
2- SCEJ PENAL, AVDA. DE LA JUSTICIA S/N, MURCIA
Teléfono: 968229183/968271373
213100
N.I.G.: 30016 51 2 2015 0312762
APELACION JUICIO RAPIDO 0000099 /2015
Delito/falta: V.DOMÉSTICA Y DE GÉNERO.LESIONES/MALTRATO FAMILIAR
Denunciante/querellante: Ignacio
Procurador/a: D/Dª IBAN MANUEL HERNANDEZ SANCHEZ
Abogado/a: D/Dª MARINA CASES SANMARTIN
Contra: MINISTERIO FISCAL, Milagrosa
Procurador/a: D/Dª , MARIA DOLORES PEREIRA GARCIA
Abogado/a: D/Dª , MARIA BEGOÑA CAVAS BARCELO
AUDIENCIA PROVINCIAL DE MURCIA
Sección Tercera
ROLLO número: 99/15
Juicio rápido número: 80/15
JUZGADO DE LO PENAL número 3 de Cartagena
SENTENCIA número: num. 459/15
Iltmos. Srs.:
Presidente: D. José Luis García Fernández
Magistrados:
D. Augusto Morales Limia

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JURISPRUDENCIA

Dª. Ana María Martínez Blázquez


En la ciudad de Murcia, a nueve de noviembre del año dos mil quince.
La Sección Tercera de esta Audiencia Provincial ha visto en grado de apelación el procedimiento arriba
indicado procedente del Juzgado de lo Penal reseñado, por delito de malos tratos en el ámbito familiar que
pende ante esta Sala en virtud de recurso de apelación interpuesto por Procurador don Iban Manuel Hernández
Sánchez en nombre y representación del acusado Ignacio contra la sentencia dictada en los mismos el día
15 de abril de 2015 por el Iltmo. Sr. Magistrado de dicho juzgado. Es apelado el Ministerio Fiscal.
Ha sido ponente don Augusto Morales Limia, que expresa el parecer de la Sala.

ANTECEDENTES DE HECHO.-
Primero.- Se aceptan los de la sentencia apelada como relación de trámites y antecedentes del procedimiento.
Segundo.- El relato de hechos probados de la sentencia de instancia dice: "Que el acusado Ignacio , mayor de
edad en cuanto nacido el NUM000 de 1968, con DNI NUM001 y sin antecedentes penales, está casado con
doña Milagrosa residiendo con ella y con los hijos menores de edad en el domicilio sito en URBANIZACIÓN000
, nº NUM002 , NUM003 , de Cartagena.
Sobre las 14 horas del día 21 de marzo de 2015, y en la vivienda común, el acusado inició una discusión
con su esposa dado que ésta consideraba que el acusado se hallaba bajo los efectos de alguna sustancia
estupefaciente y le había recriminado la situación en otras ocasiones por perturbar la paz familiar, y durante
la discusión yt en presencia del hijo menor, le dio diversos empujones sin causarle lesión, al tiempo que se
pasaba el dedo índice por el cuello, lo que motivó que Milagrosa huyera del domicilio con los hijos para evitar
que continuase la agresión."
Tercero.- El fallo de la sentencia apelada condena al acusado como autor de un delito agravado de malos tratos
en el ámbito de la violencia sobre la mujer, sin circunstancias, a la pena de 56 días de trabajos en beneficio
de la comunidad, privación del derecho a la tenencia y porte de armas por tiempo de dos años y dos días, y a
las penas de prohibición de aproximarse a menos de 50 metros de doña Milagrosa , a su domicilio, lugar de
trabajo o estudios, o cualquier otro que frecuente, por tiempo de un año y seis meses, así como prohibición
de comunicar con la misma, por cualquier medio, por tiempo de un año y seis meses. Y costas manteniendo
las medidas cautelares adoptadas en su día.
Cuarto.- Admitido el recurso, no siendo preceptivo el emplazamiento y comparecencia de las partes, se
siguieron los trámites legales de esta alzada y quedaron los autos vistos para sentencia previa deliberación
y votación de la Sala.

HECHOS PROBADOS.-
UNICO.- Se admiten y se dan por reproducidos en esta alzada los hechos probados de la sentencia recurrida.

FUNDAMENTOS DE DERECHO.-
PRIMERO : Dictada sentencia por el Juzgado de lo Penal, condenando al acusado como autor de un delito de
malos tratos en el ámbito de la violencia de género y en el propio domicilio, es recurrida por su representación
y asistencia técnica invocando error en la valoración de la prueba vulneración de la presunción de inocencia e
infracción del principio in dubio pro reo. Por su parte, el Ministerio Fiscal interesa la desestimación del recurso.
SEGUNDO: Comenzando por el motivo de vulneración de la presunción de inocencia tenemos que traer a
colación, por ejemplo, la STS., Sala 2ª, Sección 1ª, de 2 de febrero de 2013, Roj 523/2013 , nº 60/2013, que
nos recuerda:
<< Esta Sala ha repetido de forma constante que cuando, en el ámbito casacional, se denuncia la vulneración
del derecho a la presunción de inocencia, debe verificarse si la prueba de cargo en base a la cual el tribunal
sentenciador dictó sentencia condenatoria fue obtenida con respecto a las garantías inherentes del proceso
debido y por tanto:
-En primer lugar debe analizar el "juicio sobre la prueba", es decir, si existió prueba de cargo, entendiendo por
tal aquella que haya sido obtenida, con respecto al canon de legalidad constitucional exigible, y que además,
haya sido introducida en el plenario de acuerdo con el canon de legalidad ordinaria y sometida a los principios
que rigen dicho acto: contradicción, inmediación, publicidad e igualdad.

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-En segundo lugar, se ha de verificar "el juicio sobre la suficiencia", es decir, si constatada la existencia de
prueba de cargo, ésta es de tal consistencia que tiene virtualidad de provocar el decaimiento de la presunción
de inocencia.
-En tercer lugar, debemos verificar "el juicio sobre la motivación y su razonabilidad" , es decir si el Tribunal
cumplió con el deber de motivación, es decir si explicitó los razonamientos para justificar el efectivo
decaimiento de la presunción de inocencia, ya que la actividad de enjuiciamiento es por un lado una actuación
individualizadora, no seriada, y por otra parte es una actividad razonable. Por lo tanto la exigencia de que
sean conocidos los procesos intelectuales del Tribunal sentenciador que le han llevado a un juicio de certeza
de naturaleza incriminatoria para el condenado es no sólo un presupuesto de la razonabilidad de la decisión
sino asimismo, una necesidad para verificar la misma cuando la decisión sea objeto de recurso, e incluso la
motivación fáctica actúa como mecanismo de aceptación social de la actividad judicial.
En definitiva, el ámbito del control casacional en relación a la presunción de inocencia se concreta en verificar
si la motivación fáctica alcanza el estándar exigible y si, en consecuencia, la decisión alcanzada por el Tribunal
sentenciador, en sí misma considerada, es lógica, coherente y razonable, de acuerdo con las máximas de
experiencia, reglas de la lógica y principios científicos, aunque puedan existir otras conclusiones porque no se
trata de comparar conclusiones sino más limitadamente, si la decisión escogida por el Tribunal sentenciador
soporta y mantiene la condena, -- SSTC 68/98 , 85/99 , 117/2000, 4 de Junio de 2001 ó 28 de Enero de 1002 ,
ó de esta Sala 1171/2001 , 6/2003 , 220/2004 , 711/2005 , 866/2005 , 476/2006 , 548/2007 , 1065/2009 ,
1333/2009 , 104/2010 , 259/2010 de 18 de Marzo , 557/2010 de 8 de Junio , 854/2010 de 29 de Septiembre ,
1071/2010 de 3 de Noviembre , 365/2011 de 20 de Abril y 1105/2011 de 27 de Octubre - >>.
Y estos mismos postulados son perfectamente extrapolables al control que, en apelación y ya en última
instancia, tiene que realizar la propia Audiencia Provincial precisamente porque, careciendo igualmente de la
inmediación necesaria sobre la prueba de índole personal, no puede realizar una nueva valoración probatoria
de esta índole.
TERCERO: Así pues, siguiendo esa doctrina jurisprudencial que está ya muy asentada, hay que revisar la
prueba utilizada en la sentencia recurrida así como la suficiencia y razonabilidad de la misma como posible
fundamento de la condena que aquí se ha dictado. Y con el examen de la sentencia de instancia comprobamos
que, al final, se establece la condena penal en base al testimonio único de la denunciante; y no hay más. Pero
en este caso hablamos también de un testimonio único insuficiente puesto que no viene acompañado de las
garantías correspondientes que lo avalen.
Es cierto que se menciona también la testifical de un hijo del acusado - del que esencialmente se refleja en la
resolución recurrida que " manifestó que el día de hechos vio cuando se metía en el coche con su madre " (sic)
y que " presenció una discusión " entre sus padres - y también la testifical de una hermana del propio acusado
que dice, en resumen, " no haber presenciado incidentes entre la pareja" . Ello se acompaña con una escueta e
insuficiente mención a la prueba documental, en concreto al " atestado policial y la hoja histórico penal obrante
en autos ". Y no hay más mención a prueba alguna salvo que también se da a entender, con explicaciones
bastante confusas al respecto, que el hijo menor pudo haber visto a su padre haciendo un gesto como el " de
cortar el cuello " con el índice de la mano dirigido a su madre y que, sin embargo, ésta no vio. Y ello con el
inconveniente no menos importante que no sabemos si ese posible gesto con la mano se produce durante la
misma secuencia de hechos ( empujones dentro del domicilio ) o en otro momento posterior o anterior, dada
la falta de claridad que presenta la sentencia apelada en este punto, lo que también entorpece la apreciación
de posible culpabilidad del sujeto activo.
Con la simple reseña de dicha prueba y supuesta prueba vemos que hay que prescindir de entrada del " atestado
policial ", puesto que a los efectos legales oportunos sólo tiene valor de mera denuncia ( art. 297 LECrim .);
no es prueba de ninguna clase. Y también hemos de prescindir necesariamente de la referencia alusiva a la
" hoja histórico penal" porque la sentencia de instancia nada explica al respecto ni tampoco el sentido de su
utilización. Y es obvio que la testifical de la hermana del acusado no aporta dato incriminatorio alguno. Por
tanto, todas estas supuestas pruebas no sirven para justificar la condena. Hay que descontarlas del texto de
la sentencia recurrida.
Y por ello, al final, sólo nos queda una frase en principio algo incomprensible del hijo menor, que tampoco sirve
a la condena pues en si misma no significa nada, y una supuesta explicación complementaria de dicho hijo -
tampoco es seguro que hubiera tal explicación, tal como se redacta la sentencia - relativa a un gesto del padre
que no se sabe bien dónde tuvo lugar, si dentro o fuera del domicilio familiar, o si antes, en fase simultánea
o posteriormente a la secuencia de los posibles empujones, gesto respecto al cual también se reconoce por
el juez a quo que "no lo presenció la denunciante", o sea, la persona afectada por tal posible amenaza y, en

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consecuencia, al no haberse apercibido ella de dicho gesto, difícilmente le podía provocar algún tipo de temor,
que es una de las esencias del tipo de infracción penal de amenazas.
En cualquier caso, esto es importante, no se condena aquí por amenaza alguna - y por tanto, ningún sentido
tiene detenerse en demasía en ellas -, sino específicamente por un delito de malos tratos de obra cometido en
el domicilio familiar a consecuencia de los " empujones que el acusado le dio a su mujer, sin causarle lesión ",
tal como se desprende de la propia calificación jurídica aplicada en este caso. Por tanto, la prueba que hay que
examinar es exclusivamente la relativa a dichos posibles " empujones " dado que es por lo que se condena. Y
además, porque los posibles empujones se producen dentro de la vivienda lo que implica que la posible prueba
de cargo debe referirse a ese momento concreto.
Y estos " empujones" los explica exclusivamente la denunciante (testigo único al respecto) aludiendo también
al contexto en que se produjo aquella discusión entre la pareja (discusión que presenció efectivamente el hijo,
como ya vimos). Ella misma explica con claridad, según se desprende de la propia sentencia, que el motivo
de la discusión fue la ingesta por parte del marido de sustancias estupefacientes o alcohol y el haberle ella
recriminado otras veces este tipo de consumo por afectar a la paz familiar. Y esta es la única prueba de
dichos posibles empujones - la manifestación de la mujer - dado que no se concreta en sentencia ningún tipo
de corroboración objetiva y externa sobre lo que aconteció dentro del domicilio familiar, más allá de aquella
discusión que se produjo entre la pareja por aquellos motivos tan específicos que nada tienen que ver con
un contexto de dominación machista sino más bien con una problemática propia de quien puede tener una
dependencia tóxica.
Pero las meras manifestaciones de la mujer de que recibió unos empujones por parte de su marido
tampoco es suficiente para la condena penal. Es un dato único carente de la posibilidad de comprobación
objetiva. Tendríamos que haber contado, respecto a lo que sucedió dentro del domicilio, con algún elemento
corroborador, objetivo y externo, tal como exige una jurisprudencia reiterada, que avalara en alguna medida
dicho testimonio único. Pero no lo hay. Al menos la sentencia apelada no lo refleja. Y lo que contó el hijo sobre
lo que ocurrió en relación al gesto de la mano pasándola por el cuello propio, no sabemos en qué momento se
produjo exactamente, pues no se nos explica, y tampoco sabemos si fue antes, después o simultáneamente
a la secuencia habida dentro de la casa, o si por ejemplo fue al subir al coche familiar (como rezaba esa frase
incomprensible que reseña la sentencia respecto al hijo), desconociendo también que pasó para que, después
de la discusión, la familia se subiera en un coche, si es que fue después aunque evidentemente no fue dentro
de la casa. En definitiva, tal como se redacta la sentencia apelada, nos faltan datos.
A partir de ahí lo único que queda es una simple narración de la mujer diciendo que su marido le ha empujado
dentro del domicilio. Nada más. No existen datos objetivos y externos a la propia víctima suficientes para
avalar dicho testimonio. Al menos, de la sentencia apelada no se desprenden. Insistimos en ello porque la
jurisprudencia nos exige valorar la razonabilidad y suficiencia del discurso sentenciador.
En conclusión, esta es toda la prueba que hay. Y resulta insuficiente en términos jurídico-penales, para
sostener la condena. Tal como se redacta la sentencia, se supone que incluyendo todos los datos sustanciales
introducidos en juicio, no hay base jurídica suficiente para entender enervada la presunción de inocencia del
acusado.
Y ello con el añadido - esto también es fundamental y definitivo - de que el contexto o situación en que se
produjeron los hechos - la ingesta de drogas o alcohol por parte del marido, como había hecho en otras
ocasiones anteriores, y la consiguiente recriminación de la esposa e inmediata discusión entre la pareja por
ese motivo concreto - no guarda ninguna conexión razonable con un episodio de violencia machista o intento
de dominación o subyugación por parte del marido hacia su mujer sino con las resultas de lo que parece ser
una adicción personal al alcohol o a las drogas por uno de los miembros de la unidad familiar. Y si en este
elemento circunstancial - el machismo o la dominación masculina - no se puede condenar por un delito de
violencia de género.
Ello lleva definitivamente a la revocación de la sentencia de instancia y al dictado de otra absolutoria, por la
insuficiencia de prueba de cargo que hay en este caso. Con ello no es preciso entrar a analizar el resto de
motivos invocados con el recurso.
CUARTO: Conforme al art. 240-1 LECrim ., procede declarar de oficio las costas de esta alzada. Y como quiera
que se va a absolver, también procede decretar de oficio las costas de la instancia.
Vistos los preceptos aplicables al caso y los demás de general aplicación,

FALLAMOS.-

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Que con estimación del recurso de apelación interpuesto por la representación procesal del acusado Ignacio
contra la sentencia de fecha 15 de abril de 2015, dictada en el curso del juicio rápido número 99/15 del Juzgado
de lo Penal nº 3 de Cartagena , debemos REVOCAR Y REVOCAMOS el fallo de aquélla y en su lugar se dicta el
siguiente: Que debemos ABSOLVER Y ABSOLVEMOS al citado acusado del delito de malos tratos de obra en
el ámbito de la violencia de género por el que venía condenado en la instancia, dejando sin efecto todos los
pronunciamientos de dicho fallo así como cualquier medida cautelar que estuviera subsistente. Se declaran
de oficio las costas de la primera instancia y las de esta alzada.
No tifíquese en debida forma a las partes la presente sentencia.
Así por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.