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CASO Nº : 127-2015

DISPOSICIÓN FISCAL NÚMERO: 04-2016

Contralmirante Villar, 23 DE FEBRERO DE 2016

DISPOSICIÓN DE NO CONTINUAR NI FORMALIZAR INVESTIGACIÓN PREPARATORIA

VISTO:
Los actuados en la presente investigación seguida contra ALEJANDRO GONZALEZ PRADA LANFRANCO
por la presunta comisión del delito Contra El Patrimonio, en la modalidad de USURPACIÓN, en agravio
de SEGUNDO HERRERA BALLADARES, ; y, ATENDIENDO A:

CONSIDERANDO:
Primero.-
HECHOS DENUNCIADOS:
Que, Con fecha 25 de febre del año 2015, en el sector denominado “Hervideros” en
el km. 03 del distrito de zorritos, personal de la DIVMEAMB-PNP-TUMBES realizo un operativo policial
denominado “Flora 2015”, con la finalidad de contrarrestar la tala, extraccion y transporte ilegal de diferentes
especies forestales. Durante el desarrollo de la citada diligencia se observo un terreno cercado con estacas y
alambre de puas, donde se aprecia una tala de especies forestales , consistentes en algarrobo, charan y otros en
un area de 8 hectareas aproximadamente, arrasados por el uso de maquinaria pesada, encontrandose en
dicho lugar un cargador frontal, una retroexcavadora y un tractor, sin sus respectivos operadores, las cuales
habian sido utilizadas en dicha area causando la tala. En tal diligencia se encontro presente personal de la Sub
Gerencia de Acondicionamiento Territorial del Gobierno Regional de Tumbes, el Direcor Regional de Turismo,
sinedo que el asesor legal del Gobierno Regional manifesto que el terreno afectado es de propiedad del
Gobierno Regional. Asimismo, por manifestaciones de ganaderos del lugar, señalaron que el presunto
responsable seria la persona de Segundo Herrera Balladares, quien habria tomado posesion del terreno antes
descrito. Por tanto al ubicar a la persona de Segundo Herrera Balladares, este indico que el terreno le habia
sido usurpado por la persona de Alejandro Gonzales Prada Lanfranco, quien al parecer seria la persona
responsable de la tala de especies forestales.
Segundo.-
El Ministerio Público, principios en el Proceso Penal:
El Ministerio Público es un órgano autónomo, con principios y funciones establecidos en la Constitución y
que defiende la legalidad en sentido amplio y promueve la acción de la justicia. De allí que sea
considerado, no como un órgano administrativo, sino parajudicial. Por ello, la Constitución lo estructura y
organiza de manera jerárquica, y le dota de competencia en las distintas ramas del ordenamiento
jurídico: penal, civil, familia, menores, prevención del delito. En tal sentido, tiene un rol protector de la
justicia y actúa en defensa de la legalidad.
En el ámbito del proceso penal, dirige la investigación del delito desde su inicio y es el titular del ejercicio
público de la acción penal, lo que hace del Ministerio Público peruano una institución fundamentalmente
persecutora del crimen, todo ello en el marco de un proceso que se inicia y que gozará de todas las
garantías constitucionales.

Debe recordarse que el principio del debido proceso, los derechos del imputado, el derecho a castigar del
Estado o ius puniendi y la titularidad en el ejercicio de la acción penal a cargo del Ministerio Público,
siendo que, los principios que rigen la actuación del Ministerio Público están relacionados a su naturaleza
jurídica y sus funciones constitucionales, entre ellos tenemos: independencia y autonomía, jerarquía,
defensa de la legalidad, unidad y objetividad.

1. Independencia y autonomía
En cuanto a los principios en mención, el Tribunal Constitucional en el Exp. N. 6204-2006-PHC/TC,
Loreto, del 09 de agosto de 2006, caso Chávez Sibina, señaló:
Al respecto, el TC debe precisar que si bien la Constitución, en su artículo 158, reconoce al Ministerio
Público como órgano autónomo, es obvio que tal autonomía solo puede tener su correlato en la
realidad si es que se garantiza también su independencia. Tal independencia y autonomía, por tanto,
deben ser entendidas desde dos perspectivas. En primer lugar, considerando al Ministerio Público
como un órgano constitucional independiente frente a las injerencias de los demás poderes y órganos
del Estado, así como de los poderes privados. En segundo lugar, su autonomía ha de ser entendida en
relación con cada uno de los fiscales en tanto representantes de su institución, cualquiera que sea su
grado en razón de las facultades previstas y delimitadas en la Constitución y en la ley (fundamento
jurídico 13).

2. Principio de jerarquía
Este principio tiene su sustento en el artículo 5° de la Ley Orgánica del Ministerio Público cuando
establece que «los Fiscales actúan independientemente en el ejercicio de sus atribuciones, las que
desempeñarán según su propio criterio y en la forma que estimen más arreglada a los fines de su
institución. Siendo un cuerpo jerárquicamente organizado, deben sujetarse a las instrucciones que
pudieran impartirles sus superiores». El Tribunal Constitucional, en el citado caso Chávez Sibina,
respecto a este principio, ha expresado lo siguiente:
[…] solo se justifica, si de lo que se trata es de dotar de coherencia y unidad al ejercicio de las funciones
constitucionales que establece el artículo 159 de la Constitución De ahí la necesidad de que se
establezcan también relaciones de coordinación conjunta entre los Fiscales de los distintos niveles, en
atención a que la política de persecución criminal no puede ser definida por cada fiscal
o juez en particular, pues ello corresponde al propio Estado (fundamento jurídico 17).

3. Principio de legalidad en la función constitucional del Ministerio Público


El Tribunal Constitucional pone de relieve el parámetro constitucional en el cual el Ministerio Público
debe ejercer sus funciones en materia penal. En el Exp. N. 6167-2005-HC/TC, Lima, del 28 de febrero
de 2006, caso Cantuarias Salaverry, el Tribunal Constitucional afirma que el Fiscal actúa como
«defensor de la legalidad y representante de la causa pública en el proceso penal»; precisando que:
[...] el respeto a este principio implica que el Ministerio Público ejercite la acción penal por todo hecho
que revista los caracteres de un delito, sin perder de vista que su labor se ejecuta en función de la
justicia y teniendo como parámetros a la Constitución y la ley (fundamento jurídico 31).

4. Debido proceso y tutela jurisdiccional


El debido proceso es un principio general del derecho que comprende todos los otros principios,
derechos y garantías propias del proceso judicial, y que, además, extiende su ámbito de aplicación a la
investigación preliminar y a toda investigación administrativa, por lo que, obviamente, pese a
encontrarse ubicado en el artículo 139, inciso 3 de la Constitución como principio rector de la
actividad jurisdiccional, su ámbito de aplicación es mucho mayor a la que exige la intervención del
juez.
El Tribunal Constitucional, en diversas sentencias reitera que el principio del debido proceso también
se proyecta en la etapa prejurisdiccional del proceso penal, cuya dirección le compete al Ministerio
Público; en tal sentido, las garantías previstas en el artículo 4 del Código Procesal Constitucional serán
aplicables a la investigación fiscal previa al proceso penal siempre que sean compatibles con su
naturaleza y fines, las mismas que deben ser interpretadas de conformidad con el artículo 1 de la
Constitución, según la cual «la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin
supremo de la sociedad y del Estado» (Caso Cantuarias Salaverry, fundamento jurídico 32).
Esta interpretación que hace el Tribunal Constitucional se repite en otras sentencias. Así por ejemplo
en el caso Chávez Sibina, afirma que: […] el derecho al debido proceso despliega también su eficacia
jurídica en el ámbito de la etapa prejurisdiccional de los procesos penales, es decir, en
aquella fase del proceso penal en la cual al Ministerio Público le corresponde concretizar el mandato
previsto en el artículo 159º de la Constitución (fundamento jurídico 11).

5. Principio de interdicción de la arbitrariedad


No se trata de un principio de orden a la función fiscal, sino de un principio que recoge el Tribunal
Constitucional como consecuencia de la consolidación del Estado de Derecho en la Constitución. Así, en
el Exp. N. 090-2004-AA/TC, Lima, del 05 de julio de 2004, se considera que este principio tiene un
doble significado: en sentido clásico y genérico, la arbitrariedad aparece como el reverso de la justicia
y el derecho; mientras que, en sentido moderno y concreto, se expresa en la falta de fundamentación
objetiva, congruente y lógica con que se debe emitir toda decisión. Es decir, lo arbitrario será todo
aquello carente de vínculo natural con la realidad.

Bajo esta perspectiva y en el ámbito de la función fiscal, el Ministerio Público tiene cierto grado de
discrecionalidad para realizar la investigación a fin de determinar la existencia de elementos
probatorios suficientes que justifique la formalización de la denuncia ante el órgano jurisdiccional
correspondiente. Pero esta discrecionalidad, a decir del Tribunal Constitucional, está sujeta a ciertas
proscripciones: a) actividades caprichosas, vagas e infundadas desde una perspectiva jurídica; b)
decisiones despóticas, tiránicas y carentes de toda fuente de legitimidad; y, c) lo que es contrario a los
principios de razonabilidad y proporcionalidad jurídica (caso Cantuarias Salaverry).
Consecuentemente, todas las decisiones jurídicas que adopten los representantes del Ministerio
Público deben sujetarse a tales criterios a fin de no afectar la facultad de discrecionalidad del Fiscal.
Lo que en buena cuenta refuerza la posición objetiva que debe asumir tanto en las diligencias de
investigación que realiza como en la calificación jurídica de los casos que están bajo su control. En este
punto consideramos que no radica inconveniente alguno en la aplicación de este principio, sino que es
conveniente realizar una correcta interpretación de aquel pues existirá siempre la posibilidad de que
el imputado alegue la violación de dicho principio ante cualquier decisión procesal o de calificación
jurídica que no comparte, formulando acciones de garantía sin mayor amparo constitucional, como
puede verse de otras sentencias del Tribunal Constitucional.

6.- La Imputación Necesaria.


El texto constitucional en el artículo 159º establece que el Ministerio Público es el titular del
ejercicio de la acción penal pública y tiene el deber de la carga de la prueba, bajo el principio de
legalidad y del principio de la defensa procesal (artículo 2.24 “d” y 139,4).

Por ello, en virtud de tal principio, la jurisprudencia constitucional ha señalado como “(...)
ineludible exigencia que la acusación ha de ser cierta, no implícita sino precisa, clara y
expresa; con una descripción suficiente detallada de los hechos considerados punibles que
se imputan y del material probatorio en que se fundamenta (...)”, según el cual “al momento
de calificar la denuncia será necesario, por mandato directo imperativo de la norma
procesal citada, controlar la corrección jurídica del juicio de imputación propuesto por el
fiscal, esto es, la imputación de un delito debe partir de una consideración acerca del
supuesto aporte delictivo de todos y cada uno de los imputados” (Fundamento jurídico 13
de la STC Nº 4989-2006-PHC/TC)1.

Función del Ministerio Público en la etapa de Inestigación Preliminar:


El Fiscal si bien tiene la atribución de persecución de los delitos, actuará en forma independiente en sus
decisiones, habida cuenta que es el titular del ejercicio de la acción penal pública, por lo que solo
acusará cuando el hecho denunciado es delito, o la estima procedente, facultad que le está acordada por
el artículo 334º numeral 1 del Nuevo Código Procesal Penal, que prescribe: “Si el fiscal al calificar la
denuncia o después de haber realizado o dispuesto realizar diligencias preliminares, considera
que el hecho denunciado no constituye delito, no es justiciable penalmente o se presentan causas
de extinción previstas en la ley, declarará que no procede formalizar y continuar con la
investigación preparatoria, así como ordenará el archivo de lo actuado. Esta disposición se

1 R.N.Nº 956-2011- Ucayali- Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República- Jurisprudencia Vinculante.
notifica al denunciante, al agraviado y al denunciado.”, norma que debe ser concordado con los
artículos 1, 5, 9, 11 y 12 de la Ley Orgánica del Ministerio Público respectivamente.

Tercero.-

El Tipo Penal Investigado.


El tipo penal in comento se encuentra establecido en el artículo 202° del Código Penal el cual establece
que “será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años:
1.- El que para apropiarse de todo o parte de un inmueble, destruye o altera los linderos del mismo
2.- El que, por violencia, amenaza, engaño o abuso de confianza, despoja a otro, total o parcialmente, de
la posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real.
3.- El que, con violencia o amenaza, turba la posesión de un inmueble

TIPICIDAD OBJETIVA
a. Sujeto activo
Cualquier persona

b. Sujeto pasivo
Cualquier persona que ostente posesión de bien inmueble.

c. Modalidades típicas:

c.1. El artícul 202° del Código Penal describe:


c.2. destrucción o alteración de linderos
c.3. actos de despojo
c.4. turbación de la posesión

Cuarto.-
Del pronunciamiento:
Primigéneamente se debe realizar un análisis del delito in comento y así este Despacho Fiscal considera,
que el bien jurídico tutelado en este tipo de delitos es la posesión; mas no la propiedad, la cual debe
dilucidarse en la via correspondiente2 Para entender la posesión, es fundamental saber como se
configura esta, es asi, que la posesión nace de la conjunción de dos elementos; primero el poder de hecho
sobre el bien o corpus; y segundo la voluntad de comportarse como propietario o animus. 3 En cuanto a
la definición de bien se tiene que en el delito de usurpación se hace referencia al bien inmueble que
constituirá todo bien con existencia real y con valor patrimonial, que pueden ser de naturaleza pública o

2 Ejecutoria Suprema del 24/08/89, Exp. N° 534-89-LIMA. Anales Judiciales de Corte Suprema de Justicia, año
judicial 1989, T.LXXVII,Lima,1993,p.162
3 VON SAVIGNY,Karl, Tratado de la Posesión según los principios del Derecho Romano, Sociedad Lietararia y
Tipografica, Madrid, 1845.
privada. El delito de usurpación, no solo protege el dominio que se ejerce sobre el inmueble sino
propiamente el ejercicio de facultades; es así que para entender lo que significa posesión, tomamos lo
considerado por Peña Cabrera, en el sentido que posesión es el despliegue de algunas de las facultades
del derecho de propiedad, en el inmueble, estándole restringido solo la facultad de disposición; aquí se
debe reiterar de que el derecho penal, constituye el último recurso (ultima ratio) del que se vale el poder
estatal para proteger ciertos bienes jurídicos considerados condiciones fundamentales de la vida en
sociedad. Esta protección, sin embargo, no es indiscriminada, es decir un mismo bien jurídico no se
protege contra todas las conductas o formas de lesión, sino que, el sistema selecciona ciertas conductas
de ataque que estima especialmente peligrosas tipificándolas como delito. Este es el caso de la posesión,
la que no se protege penalmente de todas sus formas de conductas lesivas, sino tan solo algunas de ellas.
La posesión puede ser mediata o indirecta o inmediata o directa; será inmediata cuando el poseedor se
encuentre en posesión directa del inmueble, en tanto que sera mediata cuando el poseedor no este en
directa posesión del inmueble sino que tenga al cuidado de un tercero; es este tercero, un simple tenedor,
como lo es el caso del guardián, quien tiene la posesión directa del inmueble de acuerdo a la relación
laboral que existe, la posesión queda por entero en el propietario que ostenta una posición de autoridad
respecto del servidor, que es un subordinado o dependiente.
El precedente jurisprudencial de 15 de diciembre de 1998 da cuenta de un caso real por el cual se
lesionó la posesión mediata de un inmueble, determinándose que si bien la posesionaria no domiciliaba
en el inmueble si venia ejerciendo la posesión de dicho bien a través de actos de disposición entendidas
estas como construcciones, sembrios, entre otros. 4 Consideramos por tanto que para la consumación del
delito de usurpación es preciso que la posesión pueda manifestarse con su ocupacioón efectiva por parte
de su titular y segundo sin la ocupación del titular pero con signos que manifestem actos de disposición
sobre el bien materia de litis. Asimismo precisar que el delito de usurpación protege a la posesión
legítima tal como lo escribe Huerta Tocildo: “para que la tenencia de una cosa goce de protección penal,
dicha tenencia debe ser licita; ya que uno de los fines del derecho penal es prevenir la comisión de
conductas delictivas, es por ello que la conducta antisocial del invasor no esta amparada por este tipo
penal.
Finalmente considerar Ejecutoria Suprema Vinculante, que establece: “ Siendo así, este Supremo
Tribunal precisará conceptos relativos al tipo penal de usurpación; en primer lugar, el bien
jurídico tutelado es el pacífico y tranquilo disfrute de un bien inmueble, entendido como ausencia
de perturbación en el ejercicio de la posesión o de cualquier otro derecho real sobre el mismo, en
este último caso, siempre implica que la víctima esté en posesión del inmueble. Si no hay posesión
o simple tenencia comprobada objetivamente no hay delito de usurpación; asimismo, debe tenerse
presente que: a) el sujeto activo, puede ser cualquier persona, incluso el verdadero propietario
del bien inmueble, en el supuesto que haya entregado en posesión de su inmueble a un tercero y
después, haciendo uso de los medios típicos de usurpación, despoja o perturba el tranquilo
disfrute de aquel tercero sobre el inmueble; b) el sujeto pasivo, puede ser cualquier persona con
la única condición de que al momento de la ejecución del delito esté gozando de la posesión
4 Expediente N° 3239-97 (5c)-Lima. En Rojas Vargas / Baca Cabrera Neira Huaman.Ob. Cit, 1999. p. 358
mediata o inmediata o tenencia del inmueble o, en su caso, gozando del ejercicio normal de un
derecho real, lo cual implica necesariamente posesión o tenencia sobre el inmueble 2; c) la acción
típica es la de despojar, lo cual tiene un sentido de quitar, de sacar de la ocupación, de impedir la
ocupación del inmueble total o parcialmente, por parte del sujeto pasivo; puede darse, por
consiguiente, desplazando al tenedor, poseedor o ejercitador del derecho real del que se trate, del
lugar que constituye el inmueble u oponiéndose a que aquel continúe realizando los actos propios
de su ocupación, tal como los venía ejecutando; pero para que la acción de despojo resulte típica
tiene que perpetrársela por alguno de los medios taxativamente enunciados en la ley. Uno de esos
medios para consumar el despojo es la “violencia” o fuerza física que el agente despliega sobre
las personas para vencer la resistencia que oponen o impedir la que pueden oponer a la
ocupación que aquel procura, pero también comprende la fuerza que despliega sobre los bienes
que le impiden o dificultan la penetración invasiva o el mantenimiento de su ocupación exclusiva
(por ejemplo, cambiar las cerraduras)”5
En el caso concreto de autos, respecto a la imputación necesaria que se habría hecho al denunciado; ésta
fue retractada al momento que el presunto agravaido presto su declaración con fecha 12 de agosto del
año 2015; asimismo, respecto a los hechos denuncaidos; conforme lo expuesto, tampoco resultaría
típicos; puesto que no se ha logrado demostrar una posesión real y fáctica que es lo que exige nuestro
ordenmiento jurídico; bajo estos dos supuestos y habiendo transcurrido tiempo suficiente de
investigación corresponde emitir pronunciamiento.
En esa línea de exposiciones, si bien, la Constitución (artículo 159º) ha asignado al Ministerio
Público una serie de funciones constitucionales, entre las cuales, destaca la facultad de ejercitar la
acción penal ya sea de oficio o a pedido de parte, tal como dispone el artículo 159º inciso 5 de la
Constitución. Si bien es una facultad discrecional reconocida por el poder constituyente al Ministerio Público,
es obvio que esta facultad, en tanto que el Ministerio Público es un órgano constitucional constituido, y
por ende sometido a la Constitución, no puede ser ejercida, irrazonablemente, con desconocimiento de los
principios y valores constitucionales, tampoco al margen del respeto de los derechos
fundamentales, ya que sobretodo el Ministerio Público es el defensor de la legalidad.

Asimismo, la Constitución (artículo 2º-24-e) reconoce el principio-derecho fundamental a la presunción


de inocencia, lo que implica que “cuando existe el procesamiento y mucho antes, es decir, con la sola
imputación por parte de cualquier otro miembro de la sociedad (el fiscal, la policía, el vecino, la prensa)
el principio que rige es que la persona no sea señalada como culpable hasta que una sentencia no lo
declare como tal”; siendo que, precisamente el contenido principal de la presunción de inocencia
comprende la interdicción constitucional de la sospecha permanente. De ahí que resulte irrazonable el
hecho que una persona esté sometida a un estado permanente de investigación fiscal o judicial.

5 Casación Vinculante N° 259-2013-Tumbes, del 22 de abril de 2014.


Si bien es cierto que toda persona es susceptible de ser investigada, no lo es menos que para tal efecto se
exija la concurrencia de dos elementos esenciales: 1) que exista una causa probable y 2) una búsqueda
razonable de la comisión de un ilícito penal; y ello justamente tiene su sustento en el derecho
fundamental al debido proceso, el mismo que también despliega su eficacia jurídica en el ámbito de la
etapa prejurisdiccional de los procesos penales; es decir, en aquella fase del proceso penal en la cual al
Ministerio Público le corresponde concretizar el mandato constitucional previsto en el artículo 159º de
la Constitución.

Y una de las garantías que se deriva del derecho fundamental al debido proceso aplicables a la etapa de
investigación fiscal es el que ésta se realice dentro de un plazo razonable, por ello, El Tribunal Constitucional,
ha recogido en sendas sentencias, tales como 6167-2006-PHC/TC, 7624-2005-HC/TC, 594-2004-HC/TC, los
criterios a considerar para determinar la razonabilidad del plazo de la investigación fiscal, los cuales son de
dos tipos: subjetivo y objetivo. En el primero quedan comprendidos 1) la actuación del fiscal y 2) la actuación
del investigado; en el segundo, la naturaleza de los hechos objeto de investigación. Habiendo transcurrido
plazo suficiente en el caso concreto corresponde ya con lo actuado emitir pronunciamiento.
Es así que, no se ha podido recabar elementos que permitan se configure el tipo penal de usurpación, por lo
que corresponde emitir pronunciamiento de no formalización de investigación; en ese orden de ideas y
conforme con las atribuciones que le confiere el artículo 159 de la Constitución Política del Estado concordado
con el artículo 1º y 5º de la Ley Orgánica del Ministerio Público esta Fiscalía Provincial:

DISPONE:
DECLARAR NO HA LUGAR A FORMALIZAR NI CONTINUAR CON LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA contra
ALEJANDRO GONZALEZ PRADA LANFRANCO, por la presunta comisión del delito Contra El Patrimonio, en la
modalidad de USURPACIÓN, en agravio de SEGUNDO HERRERA BALLADARES
Ordenándose el Archivo Definitivo de lo actuado. Haciéndose conocer a la parte agraviada que en caso de no
estar conforme con la presente Disposición de Archivo, tiene expedito su derecho, en el término de ley, para
requerir la elevación de los actuados al Fiscal Superior. Notificándose conforme a ley.