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Juan Antonio ALBERCA DE CASTRO, res», supone una incursión en el Dere-

Régimen jurídico del ministro de culto en cho canónico, pues se ocupa fundamen-
España y Francia. Estudio sistemático y talmente de definir el concepto de
textos normativos, Editorial Comares, ministro de culto católico. En este sen-
Granada 1999, 276 pp. tido, trata de resolver un problema: el de
si pueden o no los laicos ser considerados
Como su propio título indica, el ministros de culto cuando realizan fun-
libro de Alberca analiza el régimen jurí- ciones atribuidas a éstos (vid. pp. 8-20).
dico de los ministros de culto en sus dis- Como advierte el propio autor, se trata
tintos aspectos en el Derecho español y de un «tema más teológico que jurídico
francés. Y lo hace de modo ágil, fluido y y que ha sido objeto de numerosos estu-
sintético, como adelanta la profesora dios en este ámbito, por lo que no se pre-
Acuña en su prólogo, notas que hacen tende solucionar en pocas líneas algo
del libro un instrumento de fácil manejo que ha dado fundamento a miles de pági-
para los interesados en la materia. nas» (p. 11). Sea como fuere, se analizan
Alberca resuelve perfectamente un tra- cuatro casos: la colaboración del laico a
bajo nada fácil como el de comparar dos través de los ministerios laicales, las fun-
sistemas jurídicos. Ello no quita, sin ciones de suplencia, la celebración
embargo, que puedan realizarse algunos dominical en ausencia del presbítero y la
comentarios u objeciones a la resolución capacidad predicadora del laico. Con
del mismo, lo que haré a continuación al buen criterio, a mi modo de ver, Alberca
hilo del análisis de su contenido. responde negativamente al interrogante
en los cuatro casos al concurrir dos
El primer comentario hace referen-
características en todos ellos: la excep-
cia al título de la obra. Como se advierte
cionalidad de la situación, en el sentido
en el mencionado prólogo, el libro se
de que es necesario que concurran cir-
centra exclusivamente en el estatuto
cunstancias extraordinarias, y la concre-
jurídico de los ministros de culto de la
ción de las misiones encomendadas.
Iglesia católica, que se dice obedece a
Tales circunstancias no concurren sin
«la economía de espacio y de tiempo»
embargo —en todo caso la excepcionali-
(p. XIII). Tal justificación es perfecta-
dad se presenta de un modo matizado—
mente admisible pero, siendo así las
en el supuesto de los laicos que prestan
cosas, entiendo que en el título de la
asistencia religiosa en determinados
obra debería haberse aclarado que la
ámbitos o atienden parroquias, por lo
misma se centra exclusivamente en el
que, según el autor, en tales casos sí
análisis del régimen jurídico de los
puede considerarse a los laicos ministros
ministros de culto católicos.
de culto.
El libro aparece dividido en tres par-
tes. La primera de ellas, dedicada a las Al objeto de delimitar el concepto
llamadas «Consideraciones prelimina- de ministro de culto, a continuación se
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hace referencia a las figuras afines que tratar de delimitar excesivamente una
puedan dar origen a confusión, concre- relación cuya naturaleza es exclusiva-
tamente a las de capellán, cura y reli- mente espiritual» (p. 55).
gioso, para concluir esta parte con una
breve evolución de la regulación de la Se analiza a continuación el régi-
figura del ministro de culto en ambos men de Seguridad Social de los ministros
países. Este último apartado merece de culto. Una vez más, el problema se
algún comentario pues produce una plantea en relación a aquellos que pres-
cierta perplejidad el hecho de que en ten sus servicios en el ámbito de la Igle-
España se inicie dicha evolución en el sia, puesto que tratándose de ministros
final de la Guerra Civil, mientras que en que lo hagan en el ámbito civil su régi-
Francia se parta de la Revolución Fran- men vendrá delimitado por la normativa
cesa. Por lo demás, en el caso de Francia, civil. En España los ministros de culto
se trata más de una evolución del sis- que desarrollen sus labores exclusiva-
tema de Derecho eclesiástico de ese país mente en el ámbito de la Iglesia están
que de la regulación de la figura del sometidos al régimen de Seguridad
ministro de culto. Social del clero, de acuerdo con la regu-
lación de los decretos 2398/77, para los
clérigos diocesanos, y 3325/81 para los
La segunda parte, y más extensa, de clérigos regulares. Por lo que se refiere a
la obra se ocupa de la «Consideración Francia, se alude a que sendas leyes de
del ministro de culto en los distintos 1978 regulan un conjunto de garantías
ámbitos del ordenamiento». Dentro del en materia de enfermedad, vejez e inva-
primer apartado, dedicado a las disposi- lidez para los ministros de culto no afi-
ciones laborales, lo más relevante es la liados a otro régimen, si bien se echa de
diferente consideración que ambos orde- menos una comparación entre dicha
namientos otorgan a la relación profe- regulación y la prevista por la normativa
sional entre el ministro de culto y sus general.
superiores eclesiásticos. En España se
considera tal relación irrelevante a efec- El segundo apartado alude a los
tos civiles, salvo que se les incluye en el aspectos procesales centrándose princi-
régimen de la Seguridad Social, lo que palmente en el secreto religioso y en el
según el autor «no puede entenderse fundamento de éste que, en opinión del
como una consecuencia de ningún con- autor, es doble: por una parte la relación
trato, sino como la voluntad política del de confianza entre el fiel y el ministro de
Estado de dar cobertura a todos los ciu- culto y, por otra, el derecho de libertad
dadanos» (p. 45). Por el contrario, en religiosa (vid. p. 83). En mi opinión,
Francia el problema ha sido amplia- únicamente el segundo de los menciona-
mente analizado tanto por la doctrina y dos motivos puede considerarse funda-
la jurisprudencia (vid. pp. 50-55), coin- mento del secreto religioso pues, al
cidiendo el autor con la tesis de Durand menos el ordenamiento español, no
que la considera como un contrato sui tutela las relaciones de confianza, ni
generis bilateral de los recogidos en el creo que quepa considerar el secreto reli-
artículo 1102 del Código civil francés gioso como una modalidad del secreto
pues ello permite «por un lado darle una profesional, como entiende el autor
mínima calificación civil, y por otro, no (vid. p. 82). Pero en todo caso, ¿cuál es
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el derecho de libertad religiosa que hay Después de la promulgación del


que proteger: el del ministro de culto nuevo Código penal en el año 1995,
—como sostiene el autor en las pp. 83, cabe afirmar que la legislación penal
88 y 89— o el del fiel —como parece española no reconoce un tratamiento
deducirse en la página 98—? La res- específico a los ministros de culto. En
puesta a dicha cuestión depende de si el Francia, por el contrario, cabe destacar
secreto religioso se configura como una la prohibición de que los ministros de
facultad —tal es el caso del proceso culto celebren matrimonio religioso con
penal en España— o como un deber anterioridad al civil, lo que conllevaría
—como ocurre en Francia y en el pro- una sanción penal (art. 433-21 del
ceso civil en España—. Parece que en el Código penal francés). Según el autor, la
primer caso lo que se está protegiendo es aludida prohibición debe considerarse
la libertad religiosa del ministro de «de una parte, inapropiad[a], ya que un
culto, mientras que en el segundo se pro- Estado laico, en el que el matrimonio
tege la libertad religiosa del fiel. religioso no tiene ningún efecto, la cele-
bración de éste no debe causar ningún
En materia civil se detiene en las perjuicio al orden público. De otra aten-
normas que dejan sin efecto las disposi- tatori[a] contra los derechos de libertad
ciones testamentarias en favor de las religiosa y de conciencia que dicho
personas que hayan prestado asistencia Estado reconoce y garantiza, por diferen-
espiritual a la persona fallecida durante ciar a los ciudadanos en el ejercicio de
su última enfermedad, haciendo especial los mismos» (p. 120). Ciertamente, no
hincapié en las diferencias existentes veo qué inconveniente presenta para el
entre ambos ordenamientos que afectan Estado que dos personas contraigan
al sujeto pasivo de la relación —mien- matrimonio, en ejercicio de su derecho
tras que en España es necesario que se de libertad religiosa, cuando dicho
trate de un sacerdote, en Francia afecta a vínculo carece de efectos civiles.
todos los ministros de culto—, a la rela-
ción misma —en España es necesario El quinto apartado se ocupa de las
que el sacerdote haya confesado al disposiciones fiscales y en el mismo se
enfermo, mientras que en Francia basta hace referencia a las exenciones y
que le haya prestado asistencia espiri- supuestos de no sujeción de que gozan
tual—. Otra diferencia significativa los ministros de culto en España. Para
hace referencia al hecho de que, al con- Alberca, dicho tratamiento ventajoso en
trario de lo que sucede en España, en materia fiscal no encuentra justificación
Francia la prohibición admite excepcio- alguna y bien podría haberse resuelto
nes. Se alude también a los artículos 747 aplicando la normativa general en mate-
y 749 del Código civil español, los cua- ria de entidades sin fin de lucro (vid. p.
les, tal y como pone de relieve acertada- 125). En Francia, de acuerdo con el
mente Alberca, asignan al ordinario dio- principio separatista vigente, no se pre-
cesano y al párroco «funciones que tie- vén medidas especiales para los minis-
nen como fin dar cumplimiento a unas tros de culto en materia fiscal, si bien las
disposiciones privadas de carácter civil, cantidades que aquéllos reciban en vir-
y actuando como verdadera longa manus tud de su ministerio —tanto del obispo
del poder público» (pp. 106-107). como las provenientes de las aportacio-
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nes de los fieles— se considerarán béné- que presentan las respectivas regulacio-
fices non commerciaux. nes.
El último apartado de esta segunda DAVID GARCÍA-PARDO
parte está dedicado al servicio militar.
En este punto cabe decir que, a diferen-
cia de lo que ocurre en Francia, el orde- Armando BANDERA, Religiosos en la Igle-
namiento español prevé algunos privile- sia. ¿Avances? ¿Retrocesos?, BAC popu-
gios para los ministros de culto. lar, Madrid 1995, 278 pp.
En la tercera parte —como bien
indica su título: «Síntesis de las diferen- Este libro fue escrito una vez que
cias y analogías entre ambas legislacio- concluyó el Sínodo de Obispos dedicado
nes»— se comparan sucintamente apar- a la vida consagrada, pero antes de que el
tado por apartado las dos regulaciones. Y Papa publicara la Exh. Ap. Vita conse-
lo hace el autor demostrando una extra- crata. Su autor es un conocido teólogo,
ordinaria capacidad de síntesis, lo que tal vez el más destacado en lengua espa-
facilita al lector la comprensión de las ñola en la defensa de los valores teológi-
analogías y diferencias que presenta el cos del estado religioso frente a multitud
régimen jurídico de los ministros de de corrientes teológicas y canónicas que
culto en ambos países. Personalmente, paulatinamente, según él, se han ido ale-
yo habría incluido dicha síntesis al final jando de los principios cristológicos y
de cada apartado en la segunda parte eclesiológicos acerca de la vida religiosa
para recalcar punto por punto las dife- que dejó bien sentados el Concilio Vati-
rencias y analogías entre ambas regula- cano II.
ciones, pero es sólo una opción personal
El libro está dividido en dos partes
tan legítima como la elegida por
bien diferenciadas. La primera lleva por
Alberca.
título: «Un curso sobre la vida religiosa
El libro incorpora un amplio y en la palabra de Juan Pablo II». Se recoge
exhaustivo anexo legislativo, siguiendo en ella una serie de Alocuciones —hasta
el esquema por apartados empleado en 20— que Juan Pablo II pronunció en la
las partes segunda y tercera. Dicho habitual Audiencia general de los miér-
anexo constituye un instrumento de coles desde pocos días antes de inaugu-
inestimable utilidad. rarse el Sínodo de Obispos —octubre
1994— hasta el 29.III.1995, en cuya
Así pues, en líneas generales, la obra Audiencia el Papa habla de la Santísima
merece ser valorada positivamente. Virgen María y la vida consagrada.
Como puse de relieve al inicio, un tra-
bajo que pretende comparar dos ordena- La segunda parte lleva por título:
mientos jurídicos, como es el caso, com- «Una situación que necesita ser revisada
porta unas evidentes dificultades que el a la luz del Concilio Vaticano II». En
autor resuelve perfectamente logrando ella el autor trata de expresar la situa-
que el lector se haga una idea precisa de ción actual de la teología de la vida reli-
la regulación del estatuto jurídico de los giosa, considerada no en un autor o en
ministros de culto en España y Francia, otro, sino en lo que parece ser tendencia
así como de las diferencias y similitudes o tendencias más extendidas. Todo ello,