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En la Cámara de Diputados comenzará la discusión del Paquete Económico para el

próximo año y uno de los grandes temas será la reasignación de recursos para el
Ramo 23, una de las partidas más polémicas dentro del Presupuesto de Egresos
debido a que cuenta con fondos especiales que se han utilizado de manera
discrecional en los últimos años.

A continuación, te explicamos por qué genera tanta polémica el Ramo 23.

¿QUÉ ES?

Es una de las partidas del Presupuesto de Egresos cuyo nombre oficial es Provisiones
Salariales y Económicas. Fue creado a principios de los años ochenta como “Erogaciones
no sectorizables”, pero a partir de 1990 cambió a su denominación actual.

A diferencia de otros ramos, la Secretaria de Hacienda es la encargada de administrarlo


y cuenta con diversos fondos que pueden ser utilizados para fines diversos.

Su objetivo es canalizar recursos a entidades federativas y municipios, a través de fondos


específicos cuya asignación no corresponde al gasto directo de las dependencias ni de las
entidades de la administración pública federal.

Por ejemplo, en el Ramo 23 están etiquetadas las previsiones salariales para los
funcionarios, que son las aportaciones que hace el gobierno federal para promover la
cultura del ahorro en los trabajadores; el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), para
cubrir los daños ocasionados por fenómenos naturales; y los fondos para infraestructura
municipal y estatal.

Uno de estos fondos es el de "Proyectos regionales", el cual es utilizado para que los
estados y municipios realicen proyectos de infraestructura pública como pavimentación
de calles, alumbrado, rehabilitación de drenaje, entre otros.

¿CÓMO OPERA?

Aunque la Secretaría de Hacienda fija los montos generales de cada partida, los
legisladores son los que etiquetarán de manera específica cuánto dinero se destina a los
proyectos de algunos fondos como el de Proyectos regionales, el de Fortalecimiento de
la Infraestructura Estatal y Municipal y el Fondo Metropolitano.

Esto se realiza durante las negociaciones del Presupuesto de Egresos. Por ejemplo, los
alcaldes, gobernadores, síndicos y regidores hacen fila en la Cámara de Diputados para
poder presentar los proyectos que quieren financiar. Después, los diputados analizan
dichas obras y comienzan la repartición de recursos.
Posteriormente, los diputados deberán entregar a la Comisión de Hacienda y Presupuesto
la lista de proyectos aprobados para que se autoricen los fondos. Y aunque están
obligados a dar un seguimiento de las obras, muchas veces estas reglas no se cumplen.

¿POR QUÉ ES POLÉMICO?

Debido a que las reglas de operación de algunos fondos, específicamente el de Proyectos


para el desarrollo regional, son muy generales, la Auditoría Superior de la Federación ha
calificado este fondo como poco transparente porque muchas veces no cumple con el
objetivo planteado; por ejemplo, ha detectado retrasos en las obras o deficiencias en las
mismas.

"Es un ramo que le permite a los diputados llevar proyectos que son poco monitoreados
a sus distritos y eso muchas veces implica corrupción porque no hay la debida vigilancia
y transparencia", dijo Héctor Villareal, del Centro de Investigación Económica y
Presupuestaria (CIEP).

Para que quede más claro:

Si tu diputado promete pavimentar una calle o mejor alumbrado en tu colonia, el dinero


saldrá del Ramo 23 y lo único que debe hacer es entregar un proyecto a Hacienda para
que los recursos queden autorizados; sin embargo, no hay lineamientos específicos para
evaluar qué tipo de obras se necesitan, con qué materiales se deben hacer o si realmente
obedecen al interés de la ciudadanía.

Este ramo también es conocido como el de "los moches" debido a que los diputados son
acusados de pactar con presidentes municipales y gobernadores qué tipo de obra es la que
se va a realizar.

"Este ramo es el más opaco de todos los que componen el Presupuesto federal, ya que se
ha prestado en los últimos años a la reprobable práctica conocida como “moches”, donde
legisladores de todos los partidos ofrecen a estados y el municipios etiquetar recursos de
dicho ramo para sus proyectos de inversión, a cambio de recibir en pago un porcentaje
del mismo, lo cual resulta por demás vergonzoso, inaceptable y por supuesto ilegal",
denunció en su momento la exsenadora Blanca Alcalá.

¿CÓMO ESTÁ CONFORMADO?

Para 2018, la Secretaría de Hacienda etiquetó 107 mil 189 millones 207 mil 512 pesos,
los cuales serán repartidos en los siguientes fondos:

- Fondo de Desastres Naturales


- Fondo para la Prevención de Desastres Naturales
- Fondo regional
- Fondo para la Accesibilidad en el Transporte Público para las Personas con
Discapacidad
- Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal
- Proyectos para el desarrollo regional
- Fondo Metropolitano
- Fondo para la transición
- Fondo para la modernización del patrimonio cultural federal

¿CUÁNTO HA CRECIDO?

En los últimos años, el Ramo 23 ha duplicado su bolsa, pues pasó de tener 63 millones
en 2012 a 141 mil millones en 2016. Sin embargo, hubo reducciones para 2017, cuyo
monto etiquetado fue de 131 mil millones. Para 2018, Hacienda etiquetó 107 mil
millones, los cuales podrían ser reducidos o ampliados por la Cámara de Diputados.

CASOS POLÉMICOS

Durante la 62 legislatura, Luis Alberto Villarreal, quien en ese entonces era líder
parlamentario del PAN en San Lázaro, estuvo acusado por algunos panistas de orquestar
los moches y obligar a los presidentes municipales a contratar los servicios de obra a
empresas supuestamente vinculadas con el propio Villarreal; sin embargo, la PGR inició
una investigación en torno al exlegislador y concluyó que no había pruebas suficientes
para declararlo culpable.

Otro caso polémico en torno al Ramo 23 fue cuando en 2015, diversas organizaciones
como Fundar, IMCO y México Evalúa, interpusieron un juicio de amparo en contra de la
Cámara de Diputados por exceder sus facultados a la hora de reasignar recursos del
Presupuesto de 2016 para meterlos en este apartado.

Según el documento, los legisladores crearon nuevos fondos a partir de recortes hechos
a rubros como educación salud, cultura y el campo, situación que es irregular debido a
que el Ejecutivo Federal es el único que tiene la facultad para crear nuevas partidas.

Sin embargo, el amparo no procedió debido a que se excedió el tiempo de vigencia al


terminar el año, pues los recursos ya habían sido gastados.

México Evalúa ha denunciado que existen riesgos en el manejo del Ramo 23 asociados
al crecimiento excesivo del gasto de este Ramo en condiciones de discrecionalidad, ya
que puede facilitar el uso del dinero público para fines políticos, así como para la
corrupción. Una de las razones por las cuales el Ramo 23 es propenso al uso político, es
que a través de él se crean programas que otorgan subsidios a los gobiernos locales para
financiar proyectos de inversión física, entre otros apoyos, programas que la propia
Auditoría Superior de la Federación ha señalado estar caracterizados por la falta de
transparencia en cuanto a sus objetivos y uso de recursos, así como por la carencia de
lineamientos.

Se observa la existencia de prácticas a nivel internacional para atender estas


problemáticas, que México podría incorporar. Por ejemplo, 68% de los países de la
OCDE, cuentan con funcionarios civiles de carrera que están a cargo del presupuesto, y
que por lo tanto, no dejan sus encargos con el cambio de una administración. Es decir,
otros países procuran que dichos tomadores de decisión obedezcan a un perfil técnico y
apartidista, para dificultar su captura política. Sin embargo, en México todos los
subsecretarios de SHCP son nombrados y removidos por el presidente. A veces en un
mismo sexenio se nombra a más de uno, es decir, frecuentemente no duran los seis años
correspondientes al periodo presidencial. La profesionalización del servicio así como
buscar un perfil técnico puede contribuir a promover una mejor gobernanza del
presupuesto.

No sobra destacar que contar con funcionarios hacendarios nombrados de manera


política, se combina mal con las amplias facultades que tienen para aumentar o modificar
las asignaciones de gasto aprobadas por la Cámara de Diputados sin límite ni
justificación. Una práctica que no es frecuente en el contexto internacional, ya que esto
aumenta la probabilidad de que se persigan agendas políticas en lugar de decisiones de
gasto objetivas. Esto ha derivado en aumentos a ciertos conceptos y partidas de gasto,
especialmente durante el ejercicio del presupuesto, que están favoreciendo el aumento
discrecional de subsidios a entidades federativas, el uso indiscriminado de fideicomisos
también discrecionales que restringen el seguimiento adecuado al gasto público.

A pesar de que existe regulación al respecto, todavía hay un vasto margen de maniobra
para recibir y gastar ingresos excedentes de manera discrecional que no abona a
garantizar el mejor uso de los recursos y promueve la presentación de presupuestos poco
realistas a consideración del Congreso. Es indispensable mencionar que gran parte de los
ingresos excedentes se gastan a través de fondos del Ramo 23, los cuales no cuentan con
mecanismos adecuados de transparencia y rendición de cuentas sobre la aprobación y uso
de recursos.

Es urgente regular el Ramo 23 mediante una ley, monitorear las asignaciones que la
SHCP hace a los gobiernos locales en tiempo real, transparentar los convenios que
establece SHCP con los gobiernos locales para entregar recursos del Ramo 23 y repensar
el modelo de coordinación y responsabilidad hacendaria. Si lo que se desea es garantizar
que los recursos federales transferidos a los gobiernos locales a través de este Ramo se
utilicen para propiciar genuinamente el desarrollo regional, es fundamental que SHCP
lleve a cabo las medidas necesarias al respecto.
Tarea. Ramo 23: Hugo Alberto Gutiérrez Gómez

La corrupción es uno de los actos que vacían de sentido a la política, sin


embargo, este tipo de comportamiento lo encontramos en todas partes del
sistema político. Y parece ser que una de las causas de las prácticas corruptas
está en el presupuesto público federal. El Ramo 23, de acuerdo con varios
periodistas y organizaciones civiles, es uno de los fondos en donde más recursos
se pierden por corrupción.
El ramo 23 forma parte del federalismo fiscal, y desde luego que es necesario,
no obstante, se deben crear mecanismos para hacerlo transparente. Este ramo
ha sido utilizado para fines políticos, de acuerdo con ‘’México evalúa’’ -por
ejemplo- menciona que, en años electorales, estos fondos juegan un papel
importante y determinante, ya que en aquellos estados y municipios que son del
mismo partido que del ejecutivo federal son los que reciben más dinero, y esto,
para hacer proselitismo al partido. En este sentido, encontramos que no solo
lacera al erario, sino que también atenta con el óptimo funcionamiento de la
democracia, es decir, se cooptan los votos (algunos) a través de programas de
infraestructura o promesas de pavimentación. De esta forma, el ramo 23 pasa a
ser parte del presupuesto destinado a las campañas del partido en el poder.
Es imperativo corregir este ramo, no se puede permitir que se “juegue” con el
dinero público. Los ramos deben servir para lo que fueron creados, pero sobre
todo deben llegar a la población.