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AURELKOUUJ

ASCO.SOBERBIA. ODIOFenomenología de los sentimientos hostiles

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Ensayos
}AurelThomas Kolnai(Budapest 1900)
507
estudió Filosofía. Economía e Historia en la
Unív^ad de Viena. En 1926 termina su Filosofía
tesis doctoral, El valor ético yla realidad, y Serie dirigida por
ese mismo o(ío se convierte al catolicismo Agustín Serrano de Haro
influido por los escritos de Chesterton y la
fenomenología,qu?fl|^pertaba un especial
interés en el autor. Dufante la década de
1930, Kolnai impulsó su carrera periodística
denunciando los abusos del fascismo,tema
sobre el que versa l3guerra contra el
Oeste(1938), la obra que le valló la fama.Su
origen judío le obligó a huir a América tras el
estallido de la Segunda Guerra Mundial. En
1955 vuelve a Europa y se asienta en el Reino
Unido, donde vivirá hasta su muerte en 1973.
Kolnai fue un pensador extraordinariamente
versátil, capaz de escribir en cinco idiomas
diferentes, sobre distintas corrientes
filosóficas y en ambientes íntelectualmente
muy distintos entre sí. Y todo ello sin perder
nunca la agudeza, el ingenio y la originalidad.

Imagen de porbda:
Un (Leonardo da Vinci, ca. 1493)
AUREL KOLNAI

Asco,soberbia, odio
Fenomenología de los sentimientos hostiles

Introducción y traducción de íngrid Vendrell Ferran

EH
ENCUENTRO
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L
Título original INDICE
Ekel - Hochmut - Hajl
Zur Phanomenologiefeindlicher Gefühle

©2013
Ediciones Encuentro, S. A., Madrid

Introducción:
Diseño de la cubierta: o3, s.l. - www.o3coni.com
AUREL KOLNAI:FENOMENOLOGÍA
DE LOS SENTIMIENTOS HOSTILES 7
1. Presentación de una trayectoria intelectual 7
2. Asco, Soberbia y Odio: tres ensayos
sobre los sentimientos hostiles 17
3. El legado de Kolnai para la filosofía contemporánea 28
Queda prohibida, salvo excepción prevista en la
ley, cualquier forma de reproducción, distribución, EL ASCO 33
comunicación pública y transformación de esta obra Introducción 33
sin contar con la autorización de los titulares de la I. Para una delimitación del asco 34
propiedad intelectual. La infracción de los derechos II. Asco y angustia 41
mencionados puede ser constitutiva de delito contra la III. Lo asqueroso 54
propiedad intelectual(arts. 270 y ss. del Código Penal). IV. Para una ética del asco 92

El Centro Español de Derechos Reprográficos(www.


LA SOBERBIA 103
cedro.org) vela por el respeto de los citados derechos.
I. Para una delimitación de la soberbia 103
II. Formas de la soberbia 116
III. Para una superación de la soberbia 139

ENSAYO SOBRE EL ODIO 143


I 143
Para cualquier información sobre las obras publicadas o en programa II 153
y para propuestas de nuevas publicaciones, dirigirse a: III 162
Redacción de Ediciones Encuentro IV ; 174
Ramírez de Arellano, 17-10.' - 28043 Madrid
Tel. 902 999 689
V 182
www.ediciones-encuentro.es VI 190
AUREL KOLNAI:FENOMENOLOGÍA
DE LOS SENTIMIENTOS HOSTILES

1. Presentación de una trayectoria intelectual

Aurei Thomas Kolnai nació en Budapest, un 5 de diciembre de


1900, en el seno de una familia judía acomodada. A la edad de 18
años,fuertemente influenciado por los acontecimientos políticos en
los que se veía sumido su país, cambió su verdadero apellido de
«Stein» por el de «Kolnai» con la intención de magiarizar su nom
bre. Este dato biográfico deja entrever la que va a ser una constante
a lo largo de toda su vida: el vínculo íntimo entre su devenir viul e
intelectual y los acontecimientos históricos más agitados del siglo
pasado. Kolnai vivirá las dos Guerras Mundiales, emigrará a Nor
teamérica y regresará a Europa a mediados de los años 50, siendo
España la vía de regreso al Viejo Continente.
La evolución de su pensamiento muestra como Kolnai fue un
autor capaz de moverse con soltura en diferentes estilos y corrientes
filosóficos, de escribir en varios idiomas —húngaro,alemán, inglés,
francés y castellano— y de sobrevivir a varios ecosistemas intelec
tuales, sin perder la agudeza intelectual y la originalidad propia de
los grandes pensadores. Detrás de la fachada heterogénea que ca
racteriza su obra,se deja entrever como hilo conductor el interés de
su autor por cuestiones morales y su preocupación por el aconte
cer sociopolítico del siglo XX.Su pensamiento puede estructurarse
Asco, soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

grosso modo en cuatro etapas: una primera etapa influenciada por el sis freudiano cuenta ya con dos disidentes —Alfred Adler y Cari
psicoanálisis durante su juventud en Hungría y Austria, el cambio Gustav Jung— y, en este contexto, es de suponer que un espíritu
radical hacia la fenomenología durante su fase de doctorado en Vie- crítico como el de Kolnai no resultara bienvenido. En 1925, con la
na,la influencia de pensadores sociales y políticos ante la inminente excusa de tener que escribir su tesis doctoral, Kolnai abandonará el
Segunda Guerra Mundial y la consiguiente emigración a Nortea psicoanálisis de modo definitivo.
mérica y, por último, una fase próxima a la filosofía analítica tras Motivo de ruptura con el psicoanálisis fue también sin duda el
instalarse en el Reino Unido. hecho de que Kolnai a raíz de sus estudios de Filosofía, Economía e
El psicoanálisis, que como Kolnai había visto la luz también en Historia en la Universidad de Viena, donde se había matriculado en
1900 con la aparición de La interpretación de los sueños de Sigmund 1922, había encontrado un marco conceptual mucho más adecuado
Freud, se había convertido durante la primera década del siglo pa para el desarrollo de sus intereses intelectuales. Entre los profesores
sado en un movimiento internacional fuertemente establecido. En que más le influenciaron cabe destacar a Heinrich Gomperz, Karl
este contexto no es de extrañar que cuando el joven Kolnai cuente Bühler, Moritz Schlick y Hans Eibl. Durante estos años descubre
con apenas 19 años, movido por una gran curiosidad intelectual, se también el pensamiento de Francisco Brentano y el posterior de
ponga en contacto con los círculos psicoanalíticos húngaros, iide- sarrollo del mismo por parte de la fenomenología fundada en 1900
rados en aquel entonces por la carismática figura de Sándor Feren- con la aparición de las Investigaciones lógicas de Edmund Husserl y,
czi. Este contacto con el psicoanálisis se intensificará tras el traslado en menor medida, con la publicación de la Fenomenología del que
de nuestro joven autor a Viena, al entrar allí en relación con Otto rer de Alexander Pfánder. Los primeros fenomenólogos, también
Rank, editor de la revista ImagOy y con Sigmund Freud. El aspec conocidos como fenomenólogos realistas, compartían una misma
to del psicoanálisis más atractivo para Kolnai son las implicaciones actitud ante los problemas filosóficos y se veían animados por un
culturales del mismo y bajo este punto de vista escribirá precisa mismo proyecto de carácter ético. La actitud fenomenológica o el
mente dos ensayos —«Die Bedeutung der Psychoanalyse für die método —considerando esta palabra en un sentido amplio— es co
Soziologie» (La significación del psicoanálisis para la sociología) y nocido como «reducción eidética» y consiste en analizar un fenóme
«Psychologie des Anarcho-Kommunismus» (Psicología del anarco- no de la experiencia,identificando sus características esenciales frente
comunismo)—,un texto corto sobre sadomasoquismo y el libro de a fenómenos similares, describiéndolos y estudiándolos hasta llegar
1920 Psychoanalyse und Soziologie. Zur Psychologie von Masse und a captar los momentos constitutivos del mismo. El proyecto bajo el
Gesellschaft (Psicoanálisis y Sociología. Sobre la psicología de las cual se enmarcan las investigaciones de estos autores hacía referen
masas y la sociedad) en el que queda patente su gran precocidad in cia a la cuestión ética sobre el obrar correcto. Inspirándose en Bren
telectual. Ahora bien, esta originaria fascinación por el movimiento tano y en oposición a la doctrina del imperativo moral kantiano soste
psicoanalítico empieza a resquebrajarse a partir de 1921. Parece ser nían que actuar de un modo moralmente correcto no está determinado
que Freud no está contento con el trabajo de Kolnai calificando su por normas y obligaciones, sino por actos afectivos. Tomando como
obra como una mera traducción de tesis psicoanalíticas al terreno punto de partida las tesis brentanianas y modificando ligeramente al
de la sociología. Razones de carácter personal parecen haber jugado gunos de sus puntos,los fenomenólogos afirmarán que los valores que
un papel importante en este juicio negativo: en 1920 el psicoanáli- orientan nuestra conducta sólo nos pueden ser accesibles por actos de
Asco,soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

naturaleza afectiva. Es así como todo el espectro de las emociones, de Otras y que cada dispositivo psíquico tiene una energía propia
el sentir, los sentimientos, el querer, el preferir y el postergar, re que no puede derivarse de la libido. Frente a Scheler afirma Kol
ciben especial atención, pues estos actos son precisamente los que nai que el concepto freudiano de la «libido» ya implica que ésta
nos indican cómo debemos obrar. En la década que abarca de 1910 no puede transformarse ilimitadamente en otras esferas. El segundo
a 1920 surgen dos teorías completas sobre las emociones por parte argumento scheleriano contra Freud es que una cualidad anímica
de Pfánder y Scheler, y se analizan diversos fenómenos afectivos no puede transformarse en otra diferente. La tesis de Kolnai en este
entre los que destacamos la empatia (Edith Stein), la simpatía(Max punto es que las cualidades anímicas pueden derivarse unas de otras
Scheler), los sentimientos acerca de uno mismo (Else Voigtlander), y originarse a partir de su mezcla. Así, pueden algunos sentimientos
surgir a partir de la mezcla de otros sentimientos. Trabajando con
los sentimientos inauténticos (Else Voigtlander y Willy Haas), el
placer estético(Moritz Geiger), el arrepentimiento (Scheler), la ver una analogía entre emociones y colores afirma que, a pesar de que
nadie experimenta el verde como una mezcla de azul y amarillo, el
güenza y el pudor (Scheler), el amor y el odio (Pfánder y Scheler) y
verde puede formarse por la mezcla de ambos. Aunque ambas tesis
el interés(Stumpf, Husserl). En Brentano y en el proyecto ético de
van dirigidas a socavar la crítica de Scheler a Freud, Kolnai termina
la fenomenología realista, que a mediados de los años 20 ya se había
el artículo con una alabanza de la fenomenología scheleriana. El psi
disuelto como grupo,encontró Kolnai la inspiración necesaria para
coanálisis —afirma el autor— debería servirse de la fenomenología
desarrollar su propio pensamiento ético. Este interés contrastaba en aquellas cuestiones referentes a la normalidad y la patología, al
fuertemente con el escaso interés mostrado por el joven húngaro en
desarrollo anímico, al tema del refrenamiento y la sublimación y a
el giro trascendental husserliano o la aversión sentida por la trans los temas éticos. Este elogio pone de manifiesto un giro en dirección
formación del movimiento fenomenológico por Heidegger'. de la ética fenomenológica.
El cambio de paradigma psicoanalítico a fenomenológico se 1926 es un año de especial relevancia en la vida de nuestro autor.
realizó de modo paulatino y la evolución de este desplazamiento Por un lado, bajo la influencia de las lecturas de Chesterton —lite
queda registrada en el texto «Max Schelers Kritik und Würdigung rato y poeta que, como se percatará el lector de estos tres ensayos,
der Freudschen Libidolehre» (Crítica y alabanza de la teoría freu- ejerció gran influencia sobre su pensamiento— y de los escritos de
diana de la libido de Max Scheler) que comentaremos brevemente la escuela fenomenológica se convierte al catolicismo, fe que pro
por contener tesis relevantes acerca de la vida afectiva. Presentado fesará hasta el final de su vida. El otro acontecimiento crucial es la
primero en 1924 en la sociedad psicoanalítica de Viena, aparece finalización de su doctorado Der ethische Wert und die Wirklichkeit
rá publicado en la revista Imago un año después. La intención de (El valor ético y la realidad), escrito bajo los auspicios de Gomperz
fondo es la de mostrar como falsa la crítica que Scheler hace de la y dedicado al tema del valor ético. En su doctorado Kolnai defiende
teoría del amor sexual de Freud en Esencia y Formas de la Simpatía. la superioridad de la ética fenomenológica de los valores frente a
El primer argumento de Scheler contra Freud que Kolnai rebate en otras éticas, especialmente la ética de las normas de Kant. Al igual
su artículo es que las cualidades anímicas no pueden derivarse unas que Scheler, él defiende una posición realista de los valores, según
el cual éstos existen como realidades independientes de las personas
' Cf. Dunlop, R; «Translator's Introduction», en: Kolnai, A.: Early Ethical
Writings ofAurel Kolnai. Ashgate 2002, pp. IX-X. y las cosas y están jerárquicamente ordenados. Pero Kolnai va más

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Asco,soberbia, odio
Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

allá de una mera defensa de la teoría scheleriana, pues su intención pueden considerarse como parte del corpus de la fenomenología
realista de la vida emocional desarrollada durante la década de 1910
es la de mostrar cómo los valores pueden influir en la realidad por me
dio del comportamiento humano. Lo que Scheler ha pasado por alto a 1920,a pesar de que Kolnai no perteneciera por razones de espacio o
es,según Kolnai, que toda acción se dirige a una meta, de modo que de tiempo a este grupo^ A favor de esta interpretación habla el que
la ética de los valores es también una ética de las metas en el sentido los textos se adhieran al proyecto realista formulado por Husserl,
aristotélico. Otro de los aspectos que Kolnai trata en su tesis docto Scheler y Pfánder de fundar una ética de los valores, según la cual
ral es el tema de la imperfección y la fragilidad humanas. Un tópico éstos sólo pueden ser aprehendidos por medio de actos afectivos.
que seguirá siendo foco de interés en los tres ensayos sobre los sen Es decir, aquello que debemos hacer no viene determinado por nor
timientos hostiles que presentamos en este volumen^. Su doctora mas sino por valores, y los valores nos son conocidos por medio de
do no pasará desapercibido al movimiento fenomenológico, siendo actos afectivos. Además, Kolnai trabaja siguiendo una metodología
objeto de varias reseñas, la más célebre de ellas realizada por Ernst propiamente fenomenológica al delimitar primero el fenómeno a
Mally. La predilección que Kolnai sentía por este movimiento lo estudiar en contraste con otros similares, sacar a la luz sus rasgos
lleva en 1928 a Friburgo, donde estudia con Husserl y Martin Ho- esenciales, describirlo, elaborar taxonomías y tipologías y ana
necker,pero la fenomenología en esos momentos había emprendido lizarlo hasta sus últimas consecuencias. A ello hay que sumarle
de la mano de Heidegger un giro hermenéutico en el que Kolnai no aún otra razón; en los tres textos Kolnai se hace eco de las tesis rea
estaba interesado. listas sobre la vida emocional. Así, adopta la tesis de la profundidad
De esta época son también otros ensayos dedicados el tema de emocional, oriunda de Scheler pero defendida también por Stein,
la ética y del poder político, así como el libro de 1930 Sexualethik: según la cual los sentimientos se clasifican según los estratos de
Sinn und Grundlagen der Geschlechtermoral (Ética sexual; Senti profundidad en los que tienen lugar: 1) el nivel de los sentimientos
do y fundamentos de la moral sexual). Este libro, en el que Kolnai puramente sensoriales como el placer o el displacer, localizables en
analiza el tema de la sexualidad humana desde el punto de vista del un punto concreto del cuerpo;2)el nivel de los sentimientos vitales
catolicismo, ha recibido hasta el momento poca atención, especial como el cansancio o la enfermedad cuya aparición abarca el cuerpo
mente si se lo compara con el gran número de lectores que aún si entero; 3) los sentimientos am'micos —o en nuestro vocabulario:
gue teniendo el libro misógino de Otto Weininger Geschlecht und emociones— como la vergüenza o el asco, que se caracterizan por
Charakter^. ser respuestas a valores sentidos, y 4) los sentimientos espirituales
En torno a la década de los 30 escribe Kolnai una serie de ensa constitutivos de la personalidad como la beatitud.
yos sobre los sentimientos hostiles en los que sistemáticamente se La definición de las emociones con la que Kolnai opera de un modo
tratan los temas del asco, la soberbia y el odio. Los tres textos juntos implícito en los tres textos coincide además con la definición fenome
nológica según la cual las emociones quedan determinadas por tres
^ Cf. Para una interpretación similar: Honneth, A.: «Nachwort»,en: Kolnai, aspectos. En primer lugar, las emociones son actos dependientes de
A.: Ekel, Hochmut, Hafl. Zur Phdnomenologie feindlicher Gefühle. Suhrkamp
2007.
* Cf. Para un estudio detallado de la fenomenología realista de las emociones
' Cf. Para un juicio similar: Scruton, R.: «Preface», en: Kolnai, A.: Sex^l y su relevancia para la actualidad: Vendrell Ferran, í.: Die Emotionen. Gefühle in
Ethics. The Meaning and Foundations of Sexual Morality (traducción y edición der realistischen Phdnomenologie. Akademie Verlag 2008.
inglesas de Francis Dunlop).
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Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles
Asco, soberbia, odio

En 1940 se casa con Elisabeth Gémes y poco después,con el peligro


las cogniciones que tienen por base. El concepto de cognición es en
de la Segunda Guerra Mundial, se ven obligados a emigrar, pues
tendido de un modo amplio, abarcando tanto juicios como percep
ambos son de origen judío y el régimen de Vichy implica el peligro
ciones, fantasías o suposiciones. En segundo lugar, las emociones
de la deportación. Atravesando la frontera española con Francia,
se dirigen intencionalmente a cualidades axiológicas o valores —de
se dirigen a Lisboa y embarcan rumbo Nueva York. Como tantos
ahí su importancia para la ética, ya que vienen a indicar aquello que
otros intelectuales europeos recién llegados al nuevo continente,in
tiene un valor—. Finalmente, las emociones son sentidas corporal-
tenta Kolnai —en vano— conseguir un trabajo que le sirva como
mente. Todos estos aspectos de la ética fenomenológica de las emo
modus vivendi en la «New School for Social Research». En 1942 y
ciones serán defendidos y desarrollados en los ensayos de Kolnai
tras pasar fuertes dificultades económicas se traslada el matrimonio
sobre los sentimientos hostiles.
a Boston,donde él ha conseguido una plaza como docente y sobre
Durante los años treinta cambia la situación política en Euro
viven a base de traducciones y becas de investigación. En 1945, tras
pa. La sombra del fascismo y el peligro de la ya inmediata guerra
conseguir una plaza de profesor en la Université de Laval,se mudan
mundial se pueden percibir de un modo especial en Austria, don
a Quebec. Con la estabilidad económica empieza Kolnai a dedicarse
de el partido nacionalsocialista obtiene sus primeros éxitos. Kolnai
de nuevo al pensamiento filosófico y retoma sus intereses por la fi
es uno de los primeros pensadores que comprende la seriedad de
losofía social. De esta fase son «Les Ambiguités Nationales», «The
la situación y la denuncia en una serie de artículos periodísticos.
Meaning of the'Common Mann'», «Privilege and Liberty» y «The
En contra del nacionalsocialismo son los textos publicados en Der
Three Riders of Apocalypse: Communism, Naziism and Progres-
Osterreichische Volkswirt, Schónere ZukHnft^ y Der Ósterreichis-
sive Democracy»^.
che Standestaat, editada por Dietrich von Hildebrand. Kolnai está
Durante el otoño de 1949 entabla conocimiento con Leopoldo
decidido a hacer carrera como periodista y dedica su atención a te
Eulogio Palacios, que por aquel entonces estaba realizando una
mas sociopolíticos. Durante esta etapa concibe el libro que tras su
estancia de investigación en la Universidad de Laval acompañado
publicación en 1938 lo catapultará a la fama: The War against the
por su esposa Carmen. Entre los dos matrimonios se establecen
West. Su intención es mostrar cómo el nacionalsocialismo viola to
unos lazos de amistad que serán decisivos para dar nuevos impul
dos los principios de la libertad religiosa, social y política que son
sos a la carrera de Kolnai. Palacios se encarga de que el texto «Quel-
representativos de Occidente. El libro empieza con la exposición
ques Erreurs Courantes sur le Communisme» aparezca en castellano
de los dos autores que según Kolnai más han influenciado al Na
como Los Errores del Anticomunismo traducido por Salvador Pons
cionalsocialismo: Nietzsche y Stefan George. Se centra después en
con quien Kolnai después entrará en una estrecha relación''. Palacios
la cosmovisión nazi, analiza los conceptos de comunidad. Estado,
también se encarga de que se publique el libro La Divinización y la
naturaleza humana, civilización, creencia, pensamiento, moral, de
recho y cultura,sociedad y economía,nación y raza, y concluye con ® De esta época también «La necesidad de la filosofía», artículo aparecido
en: Estilo. Revista de Cultura, núm. 7,Julio-Agosto-Septiembre. San Luis Potosí,
un análisis de la Alemania nazi y del mundo occidental. 1947. P. 151-164. La traducción fue realizada por Manuel Mendoza que conoció a
Inmerso en los trabajos de preparación de su libro, abandona Kolnai durante una estancia de investigación en Laval.
Viena en 1937 para vivir en varias ciudades europeas como Londres, ^ Reflejo de esta amistad es el texto: Pons, S.: «Despedida a Aurel Kolnai»,
Ateneo:las Ideas, el Arte y las letras 18,27-IX-19 52
Zurich, Berna o París, ciudad en la que tiene su principal domicilio.
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Asco,soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

suma Esclavitud del Hombre y de que el Ateneo de Madrid le invite tesis, la metodología y los intereses de la nueva corriente filosófica
a dar una serie de charlas durante el verano de 1952^ recibiendo y, una vez más, deja que su obra se imbuya del espíritu del tiempo
también invitaciones de vanas instituciones de Burgos, Barcelona y que le ha tocado vivir. Ahora bien, a pesar de que introduzca ele
Valladolid. Aprovechando el viaje visita a amigos y conocidos en el mentos propios de la nueva corriente, no puede ser considerado
Reino Unido y Francia y empieza a jugar con la idea de regresar a un representante del nuevo movimiento. Como deja claro en un
Europa. Durante su estancia en España, Kolnai queda prendado del artículo publicado en castellano: «Cabe decir que yo —discípulo
país, teje lazos de amistad con intelectuales españoles y pone todo primeramente de la fenomenología (Husserl, Scheler, Hildebrand)
su empeño en aprender el castellano,idioma que considerará,junto y de la filosofía del 'sentido común'(apunto los nombres de Reid,
al inglés, «uno de sus dos grandes amores»®. El sentimiento positi Balmes y Moore)— aunque dentro de unos límites me he someti
vo que tiene Kolnai hacia España, la fascinación y la admiración do con gusto a la acción intelectualmente educadora del 'análisis
por el país, su cultura y sus gentes será mantenido con fidelidad lingüístico', no 'pertenezco' a esta escuela, y mucho menos tengo
hasta el final de sus días. título alguno para 'representarla'. Estoy pues aquí operando con un
El contrato de Laval expira en 1955 sin perspectivas de re modelo mío, muy simplificado y quizás muy ficticio, del 'análisis
novación. Kolnai, de todos modos, pensaba en abandonar la lingüístico'»". De este período del Bedford College destacan «The
plaza, pues el ambiente tomista de Laval le resultaba opresor'. concept of Interesting», «Aesthetic and Moral Experience» y «The
Ese mismo año se traslada con su esposa al Reino Unido con Dream as Artist» sobre estética, y «Moral Consensus», «Aesthetic
una beca para escribir una crítica de las utopías políticas que and Moral Experience», «Forgiveness» y el texto aparecido postu
jamás terminará. En este país residirá hasta su muerte en 1973. mamente «The Standard Modes of Aversión: Fear, Disgust, and Fla-
Con la ayuda de Harry Acton, Bernard Williams y David Wi- tred» en el que retoma las tesis de las emociones formuladas durante
ggings consigue después una plaza en el Bedford College de la los años 30.
Universidad de Londres, se convierte en miembro de la Aristo-
telian Society y empieza a moverse en un ambiente dominado
fuertemente por la filosofía analítica'®. Kolnai conoce bien las 2. AscOy Soberbia y Odio:
tres ensayos sobre los sentimientos hostiles
^ Cf. Dunlop, F.: The Ufe and Thought ofA Kolnai, op. cit., pp. 223-224. Cf.
También: Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 3. Entre 1952 y En esta edición recogemos los tres ensayos sobre los sentimien
1956 Kolnai mantiene correspondencia con varios miembros del Ateneo de Madrid:
Amallo García-Arias, Florentino Pérez Embid y Santiago Galindo Herrero. tos hostiles escritos durante la década de los 30 y los presentamos
« Cf. Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 3. Afirmación por primera vez conjuntamente en traducción castellana. Kolnai
a Leopoldo Palacios en carta de 8 de abril de 1951.
'Cf. Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8. Carpeta 3. Carta con centra en estos textos su atención en aquellas emociones moral-
fecha 7 de enero de 1955. Las ganas de abandonar Laval quedan reflejadas en mente feas. En efecto, el asco, la soberbia y el odio, a pesar de ser
cartas anteriores en las que Kolnai informa a Palacios —a quien pide una carta de
recomendación— de su intención de pedir una beca de la fundación Nuffield para " Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 16. Kolnai, A.: «La filosofía
ir al Reino Unido y acabar de escribir allí su crítica a las utopías políticas. británica actual y sus aspectos políticos», en: Punta Europa, núm 41, Mayo 1959,
Williams, B., y Wtggins, D.: «Aurel Thomas Kolnai(1900-1973)»,en: Kolnai, A: pp. 70-90. Aquí p. 71.
Ethia. Valué and ReaJity. Seleaed Papen ofAurel Kolnai The Athlone Press,1977,p. DC
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Asco,soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

reacciones muy dispares, tienen un elemento en común que las re en que la angustia se dirige a lo peligroso, mientras que el objeto
laciona íntimamente. Las tres son respuestas negativas, de defensa del asco es la cualidad de lo asqueroso, la cual puede estar dada
o de rechazo frente al entorno, en las que se pone de manifiesto la en objetos de orden muy diferente —como detallará Kolnai en
posibilidad del ser humano de romper los lazos positivos que lo su exposición—. Otro rasgo fundamental del asco, compartido
unen al mundo. Su estudio permite —y de ahí el interés de Kolnai también por la angustia, es que precisa de bases cognitivas para
en su análisis— acercarnos al problema ético de la fragilidad y la tener lugar, ya sean percepciones, fantasías, juicios o suposicio
imperfección que ya desde su tesis doctoral le venía preocupando. nes. Asco y angustia difieren también en los actos cognitivos
El primer ensayo versa sobre el asco y fue escrito en 1927. Pa que tienen por base: siendo la percepción detonante del asco
rece ser que Husserl exclamó al leer el escrito: «Extraño tema ha de una naturaleza diferente a la que puede dar pie a la angustia.
escogido usted, Sr. Kolnai» y decidió publicarlo en újahrbuch Un tercer rasgo definitorio hace referencia—según la caracteri
für Philosophie und phanomenologische Forschung en 1929. La ori zación de la fenomenología realista que Kolnai sigue implícita
ginalidad del ensayo consiste en que en lugar de relegar el asco al mente en su ensayo— a la corporalidad. Asco y angustia son dos
terreno de lo meramente biológico, reactivo e instintivo o al terreno emociones que aparecen con fuertes reacciones corporales, sin
estético, se le otorga una dimensión moral. El ensayo empieza con embargo, mientras la angustia se caracteriza por un movimiento
una comparación entre esta emoción y otra reacción de defensa si de huida ante lo peligroso, el asco tiende a alejarse de su objeto
milar: la angustia. Esta interpretación de la angustia contrasta con mientras que simultáneamente permanece atado a él. Tras esta
otras dos interpretaciones fenomenológicas de esta emoción: por comparación llega Kolnai a la conclusión de que la característica
un lado, se diferencia de la concepción desarrollada por Heidegger específica del asco consiste en la paradójica y ambivalente rela
según la cual la angustia es un estado de ánimo y una disposición ción con su objeto: una combinación de rechazo y fascinación
vital; por otro lado, también difiere de la tesis sostenida años des por lo asqueroso.
pués por Hermann Schmitz, el fundador de la Neo-fenomenología, La estructura de esta emoción tiene una clara analogía con
según la cual la angustia es una afectación corporal y una atmósfera la estructura del deseo y el autor nos ofrece en este punto una
emocional. Al igual que el asco, Kolnai concibe la angustia como interpretación con trasfondo psicoanalítico. Con todo, Kol
un acto intencional que se dirige a un objeto del mundo —la an nai se distancia del psicoanálisis en dos aspectos esenciales.
gustia es siempre angustia de algo— y que tiene por función En primer lugar, mientras que para el psicoanálisis el asco es
captar una cualidad axiológica o valor.'^ La diferencia radica una emoción negativa que surge tras el quebrantamiento de una
norma social interiorizada y tiene una función claramente pro
Citado en Dunlop,E: The Ufe and Thought ofAurelKolnai,op. cit., p. 123.
El tema del asco, sin embargo, fue interés de vanos pensadores durante la década hibitiva, Kolnai defiende que la función pirincipal del asco es la
de los 30. Kolnai mismo en una carta a Wiggins con fecha de 12 de diciembre de de posibilitar el conocimiento de la cualidad axiológica de lo
1967 hace mención de un artículo de Kofka, el psicólogo de la Gestalt, sobre este
tema que le hubiera gustado consultar. Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), asqueroso. En segundo término, mientras que el asco para el
Caja 8, Carpeta 6. psicoanálisis tiene lugar en el terreno de lo virtual y del recuer
El concepto de intencionalidad debe ser diferenciado del concepto de do de una fase filo- y ontogenética anterior en la que el deseo
causalidad. La afirmación aquí es que toda angustia es intencional, aunque no se
ruega la posibilidad de que haya angustia sin motivo consciente. por lo asqueroso no habría sido reprimido por la civilización.

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Asco, soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

el análisis kolniano entiende el asco siempre como proximi Calabi siguiendo a Alexius von Meinong ha demostrado'®, la mentira
dad, presencia y realidad'*. posee una estructura perfectamente organizada, muy similar a la
Especialmente innovadora es la tipología que Kolnai desarrolla estructura de la suposición: el mentiroso no cree lo que dice, pero
basándose en el mundo de los objetos y las funciones del asco. Por piensa lo que dice con la intención de generar en los demás un juicio
lo que atañe a su objeto distingue Kolnai entre un asco físico y un que él no comparte y, para ello, tiene que hacer como si creyera
asco moral. Ejemplos de lo asqueroso físico son, entre otros, los en lo que dice. El segundo problema concierne a las descripcio
excrementos, las secreciones, lo pegajoso, lo sucio, la proximidad nes de lo asqueroso que hacen referencia a la sexualidad que no
del cuerpo humano y la fecundidad descontrolada; como ejemplos tiene como meta la reproducción, a la homosexualidad y a lo feme
de lo asqueroso moral menciona el fenómeno de la saciedad, la vita nino en general, que es «fecundo» por excelencia, ya que en ellas se
lidad desarrollada de manera desmedida o en el lugar inadecuado,la revela un concepto de sexualidad muy normativo y obsoleto desde
falsedad, la mentira y la debilidad moral. Kolnai defiende la provo el punto de vista actual. Un tercer aspecto que criticar es la cali
cadora tesis de que el asco físico y el moral comparten en esencia la ficación de la putrefacción como desorganizada, pues aunque la
misma estructura. Por lo que se refiere a la función del asco, Kolnai aprehensión natural la perciba como caótica, se trata de un proceso
distingue entre el asco por prohibición y el asco por saciedad, que biológico altamente organizado. Vemos así cómo la caracterización
hasta entonces no había sido considerado por ningún otro autor. del asco por saciedad, a pesar de su originalidad, está marcada por
El asco por prohibición, de claras reminiscencias psicoanalíticas, un fuerte componente ideológico.
surge al violar la regla de ponerse en contacto con lo podrido o Kolnai resalta el papel del asco para la moral desde dos frentes.
lo sucio y al poner así en peligro al propio individuo. El asco por Haciéndose eco del realismo de los valores defendido por Scheler
saciedad, una aportación original de Kolnai que lo aleja de la teoría y Meinong, atribuye al asco la función cognoscitiva de proporcio
psicoanalítica,surge allí donde hay vida disfuncional,inferiormente narnos información acerca de cualidades axiológicas de nuestro en
organizada y sin meta. Este asco aparece tras excesos cometidos en torno. Por otro lado, Kolnai considera el asco una emoción capaz
el plano alimenticio o sexual. de suscitar juicios morales. Ahora bien, matiza esta tesis afirmando
La tipología elaborada por Kolnai debe hacer frente a algunas que el asco por sí solo no debe determinar nuestra actitud global
objeciones. En primer término, resulta problemática la tesis de un hacia su objeto, siendo para ello también necesario el ejercicio de la
razón, ya que las emociones están sujetas a la posibilidad de error,
isomorfismo estructural entre el asco físico y el moral. Los límites
y el asco podría estigmatizar inadecuadamente su objeto. El ensayo
de esta analogía entre tipos de asco se ponen de mamfiesto en el fe
finaliza con unas reflexiones acerca de la posibilidad de superar esta
nómeno de la mentira, que Kolnai toma como ejemplo de asco moral
emoción.
y caracteriza por una vitalidad absurda parecida a la vitalidad desorga El ensayo sobre el asco fue inmediatamente traducido al caste
nizada típica de los objetos del asco físico. Sin embargo,como Clotilde llano y Ortega y Gasset lo publicó en el mismo 1929 en la Revista
'* Cf. Menninghaus para una interpretación que va en la misma línea.
Menninghaus, W.: Ekel. Theorie und Geschichte einer starken Empfindung. _, Cf. para una crítica detallada a las tesis de Kolnai: Calabi, C., «Le
Suhrkamp 2002. ^egoütant», en: Critüjue. Penser les émotions LV, 1999, p. 517.

20 21
Asco, soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

de Occidente. En 1950 aparecerá de nuevo en la misma revista en Elizabeth Kolnai a David Wiggins en mayo de 1979, en la que
una edición con números seleccionados. La traducción aparece sin se negocian los términos de la traducción del original alemán al
el nombre del traductor (práctica común durante esa época) dando inglés, Elizabeth, tras mencionar a Manent, cuando se refiere a
pie a las más diversas especulaciones. Se han barajado varias hipóte la traducción castellana escribe sólo «el traductor de 'El Asco'»^°
sis acerca de la enigmática identidad del traductor. Una posibilidad omitiendo, intencionadamente o por desconocimiento, el nom
consistiría en que fue el mismo Ortega y Gasset*^, si bien Orte bre del mismo.
ga nunca firmó traducciones de textos publicados en la Revista de La influencia de este escrito ha sido considerable. Parece que el
Occidente. Otra hipótesis apunta a Helene Weyl como posible tra texto de Kolnai influyó en La Náusea de Sartre, aunque sin que éste
ductora. La que sería la traductora de la obra de Ortega al alemán haga referencia a su autoH'. Hermann Schmitz se hace eco del tex
realizó durante los años 30 diversas traducciones para la Revista to de Kolnai en su monumental System der Philosophie dedicando
de Occidente^ a veces enmascarada bajo el anonimato'^. Según una varias páginas a este estudio^^. No sabemos si el texto influyó o no
tercera posibilidad la traducción vendría de la mano de Alfonso Re en Miller a la hora de escribir en los 90 su Anatomy ofDisgust, pues
yes'®. Esta hipótesis vendría avalada por tres datos: entre los libros y Kolnai no aparece citado, pero las analogías en las descripciones
revistas pertenecientes a Alfonso Reyes —hoy «Fondo Alfonso Re de los objetos asquerosos son abrumadoras, aunque ambos autores
yes» de la Universidad Autónoma de Nuevo León— se encuentra difieran en la función moral de esta emoción. Entre los lectores más
una copia de «Der Ekel»; Reyes en sus Obras Completas, XV curiosos de la traducción castellana de 1929 se halla Salvador Dalí.
{El Deslinde, Apuntes para la teoría literaria, edición de Ernesto El artista ampurdanés publica en septiembre de 1932 un ensayo ti
Mejía, México, FCE, 1963, p. 194, nota al pie) hace referencia a tulado «The Object as revealed in Surrealist Experiment» en el
un concepto que Kolnai desarrolla en el texto sobre «El Asco»; que sigue la descripción kolniana de los objetos asquerosos, aunque
y existen además referencias que vinculan a Reyes con el texto deja sin tratar los aspectos éticos de esta emoción".
de Kolnai (cf. Alfonso Reyes, Obras completas, XXII, p. 123)'^.
La pregunta por la autoría de la traducción se convierte aún en Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 10. Carta de
Elizabeth Kolnai a Wiggins el 8 de mayo de 1979.
más interesante, si tenemos en consideración que en una carta de Kolnai Nachlafí, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 10. En una carta
de Elizabeth el 5 de marzo de 1978 informa a Wiggins que parece que el texto de
Así lo interpreté en 2008 basándome en la frase de Barry Smith y Carolyn Kolnai influyó sobre La Niusea de Sartre.
Korsmeyer: «It was immediately translated into Spanish and pubiished by Ortega " Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 10. En una carta
y Gasset in his journal Revista de Occidente at the end of the same year» (Smith, de Elizabeth a Wiggins con fecha de 8 de mayo de 1979, afirma haber encontrado
B. y Korsmeyer, C.: «Preface», en: Kolnai, A.: «On Disgust», Opea Court 2004, una carta de Kolnai escrita en 1968 desde Milwaukee en la que éste se alegra de
p. VII). Sin embargo, ni Barry Smith, Francis Dunlop, John Haldane, Kevin que Hermann Schmitz dedique 4 páginas a su ensayo, aunque lo cite como «von
Mulligan, Nelson Orringer, Agustín Serrano de Haro o Juan Miguel Palacios han Kolnai».
podido confirmarme la autoría de Ortega. Cf. Dalí, S.: «The Object as revealed in Surrealist Experiment», en: This
''' Agradezco esta importante información a Nelson Orringer(comunicación Quarter, 1932. Según Robert Radford el texto de Dalí «The Stinking Ass»,
personal). escrito en 1930, también deja entrever la influencia de Kolnai. Cf. Radford, R.:
Agradezco esta información a Agustín Serrano de Haro y a Héctor Arévalo «Aurel Kolnai's 'Disgust': a source in the art and wriiing of Salvador Dalí», en:
(comunicaciones personales). The Burglinton Magazine, Enero 1999, p. 32. Según Vicent Santamaría de Mingo
" Agradezco esta valiosa información a Héctor Arévalo (comunicación también se detecta la influencia del texto de Kolnai en el libro de Dalí La femme
personal). visible publicado en 1930 por Éditions Surréalistes. Cf. Santamaría de Mingo, V.:

23
22
Asco,soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

Dos años después de la aparición del ensayo sobre el asco publi de la humildad encajan con la concepción desarrollada por Scheler
ca Kolnai un texto de carácter similar sobre la soberbia. Al igual que de esta actitud afectiva en «Zur Rehabilitierung derTugend» (1913)
en el ensayo anterior, delimita primero la soberbia frente a otros En 1935 publica Kolnai un tercer análisis sobre los sentimientos
fenómenos similares como el orgullo, el sentimiento de uno mis aversivos, esta vez dedicado al odio, expresión máxima de animo
mo o la presunción. A diferencia del orgullo que es una emoción y, sidad y de ruptura con el mundo. Al igual que había ocurrido en el
como tal, se dirige hacia un objeto —estamos orgullosos de alguien ensayo anterior sobre la soberbia, este texto tampoco aparecerá en
o algo ,la soberbia no queda caracterizada por el rasgo de la in djahrbuch,sino en el Anuario filosófico de la Górres-Gesellschaft.
tencionalidad. El soberbio no se dirige a nada, sino que permanece La publicación en un órgano de menor alcance explicaría por qué
centrado en sí mismo, huyendo, con ello, de toda relativización, ambos ensayos han sido objeto de menor atención. Desde el punto
comparación y apertura hacia los demás. Se trata de un sentimiento de vista de su contexto histórico puede ver el lector en este ensayo
de uno mismo en el que se pone de manifiesto una ceguera para los la osadía de su autor: En plena fase de ascenso del régimen nazi, se
valores ajenos y un empobrecimiento de los lazos que vinculan el atreve Kolnai a analizar de manera crítica y provocativa manifesta
ser humano con el mundo.En cierto sentido, la soberbia puede ser ciones colectivas de odio que reflejan la situación política de aquel
interpretada y así lo hará Kolnai— como una forma de odio. En momento. Más interesante resulta el ensayo aún desde el punto de
este punto trabaja el autor con una distinción entre sentimientos vista de su contenido. El ensayo otorga al odio —sentimiento que
y emociones. Mientras estas últimas quedan caracterizadas por los por su fealdad moral había sido desatendido, había sido considerado
tres rasgos ya apuntados más arriba —intencionalidad, base cogni- sólo de un modo meramente tangencial o había sido subordinado al
tiva y corporalidad—, ios sentimientos abarcarían una clase mucho fenómeno positivo y universal del amor— un lugar especial dentro
más extensa de fenómenos que afectan a diversos modos de expe de los estudios filosóficos de la vida afectiva. Dentro de la fenome
riencia afectiva. El sentimiento de la soberbia estaría mucho más nología realista el odio había sido visto tanto por Scheler como por
cercano a las actitudes afectivas que no a las respuestas emocionales Pfánder como un fenómeno de carácter secundario, como fuerza
como es el caso del asco. Con ello, además se pone de manifiesto antagónica al amor, hasta que Kolnai le otorga un lugar singular en
que mientras que el asco, como la angustia, pertenece al repertorio la estructura humana.
esencial de reacciones humanas, la soberbia está mucho más suje Al igual que otros fenómenos aversivos como la enemistad, el
ta que estas dos reacciones a factores socioculturales e históricos. rechazo,la antipatía, el asco y el desprecio,se caracteriza el odio por
El ensayo termina con algunas reflexiones sobre cómo superar este nn tono negativo. Por lo que atañe al rasgo de la intencionalidad,
sentimiento. El único remedio a la soberbia es —y en ello se refleja afirma Kolnai que la cualidad de lo odioso como tal no existe —a
la profunda convicción católica de Kolnai— el cultivo de la hu diferencia de lo asqueroso o de lo peligroso—. Odiamos aquello
mildad entendida como aquella actitud afectiva en la que el ser que nos amenaza, que nos perjudica, que entorpece nuestro camino
humano comparándose con un ideal reconoce y asume su propia y que como tal calificamos de malo. A diferencia del asco que apa
finitud, fragilidad e imperfección. Estas últimas reflexiones acerca rece como reacción de respuesta a un valor sentido, el odio no es un
«La fenomenología del asco como fuente del pensamiento daliniano»,en- Materia: sentimiento reactivo: el reino de sus objetos es siempre determinado
Revista d'Art, 2004, núm.4, pp. 217-234. por los datos biográficos de aquel que lo siente. Como en el caso de
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Asco,soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

la soberbia, estamos aquí más bien ante una actitud afectiva que no miedo y el odio y deja sin apenas tratar la soberbia. Al inicio del tex
ante un sentimiento de respuesta a un valor del mundo. De esta ca to se hace por primera vez explícita la concepción de las emociones
racterización se deduce,además,que no hay para Kolnai un reino de de su autor. Las emociones son definidas como «emotive responses»
disvalores hacia el cual se dirigiera el odio intencionalmente. Por lo —Kolnai usa el término alemán de Alexius von Meinong «emotio-
que concierne a la corporalidad, le es inherente al odio la tendencia nale Prásentation»— y son comprendidas como intención y con
a destruir su objeto y, aunque el anonadamiento puede adoptar for dición, como actos, actitudes o estados conativos de la conciencia
mas diversas, es siempre unívoco en su intención. El contraste con que se dirigen intencionalmente a una cualidad axiológica específica
el amor salta a la vista: mientras que el odio tiene como meta única del mundo y son sentidas corporalmente. El interés de Wiggins así
la aniquilación de lo odiado, el amor resalta por la pluralidad de como el hecho de que el texto se publicara póstumamente a finales
de los 90 en una revista del prestigio de Mind^ pone de manifiesto
intenciones positivas para con su objeto:fomento, desarrollo, proxi
que las reflexiones kolnianas acerca de los sentimientos hostiles, es
midad, unión, entrega y servicio, entre otras. ¿Qué cabe decir acerca
critas durante los años 30 y de fuerte inspiración fenomenológica,
de la relación entre ambos sentimientos? Kolnai dedica parte de su
lejos de haberse quedado obsoletas son de grandísima actualidad en
ensayo a analizar el vínculo entre ambos. De entre todas sus tesis voy
el panorama actual mayoritariamente dominado por teorías analí
a resaltar dos, que, sea dicho de pasada, se oponen diametralmente a
ticas de lo emocional. En la filosofía analítica aparece ya en 1957 el
las tesis psicoanalíticas: 1)para Kolnai no es posible amar y odiar a la
artículo «Emotions» de Erroll Bedford y en 1963 sale a la luz el libro
vez uno y el mismo objeto y, además,2)concibe la posibilidad de un de Anthony Kenny Action, Emotion and Will. Se trata de las prime
amor libre de odio, aun cuando afirma que en todo odio se esconde ras publicaciones sobre el tema a las que van a seguir muchas más
amor. El ensayo sobre el odio concluye, al igual que los otros dos hasta el día de hoy. Entre estos autores destacan: Robert Solomon,
ensayos,con unas últimas consideraciones acerca de la posibilidad de Gabrielle Taylor, Amelie Rorty, William Lyons, Patricia Greens-
superar el odio que muestran fuertes resonancias católicas. pan, Robert Gordon, Ronald de Sousa, Martha Nussbaum, John
A finales de los años 60 David Wiggins, colega de Kolnai en Elster, Kevin Mulligan, Aaron Ben-ze'ev,Paúl Griffiths, Peter Gol-
Londres, manifestó interés por sus tesis acerca del asco ofreciéndole die y Jesse Prinz, por citar algunos. Un rasgo común a todas estas
dar una charla en el seminario semanal del Bedford College acerca teorías es el cognitivismo emocional, la tesis según la cual las emo
de este tema. Resultado de la ponencia es el texto «The Standard ciones al dirigirse intencionalmente a objetos del mundo cumplen
Modes of Aversión: Fear, Disgust and Hatred», aparecido en Mind con la función cognitiva de aportarnos información. Precisamente
en 1998". El texto se centra en el asco, compara esta emoción con el esta es la tesis de la intencionalidad formulada por Brentano, desa
rrollada por los fenomenólogos realistas y defendida por Kolnai en
" Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 6. En una carta sus ensayos. El otro rasgo común a las teorías analíticas actuales es
de Kolnai a Wiggins con fecha de 20 de noviembre de 1968 afirma Kolnai que la
discusión del día 14 le ha resultado muy útil: «I for once have certainly benefited la tesis de que las emociones precisan de bases cognitivas para tener
from the discussion of the 14th, especially as regards the object-of-fear identification
problem and, not quite unconnected with that, hints towards the task about lugar. Ahora bien, mientras la mayoría de autores analíticos —ex
horror. It must be hoped that Disgust and Hatred will at least not be wholly dulU. ceptuando Mulligan, Goldie y Prinz— hasta inicios del s. XXI han
Suponemos que se refiere a la discusión sobre el texto que será después publicado
como: «The Standard Modes of Aversión: Fear, Disgust and Hatred». reconocido sólo a los juicios o a combinaciones de juicios con otros

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Asco,soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

elementos como las únicas bases posibles de las emociones (algu Mind and other papers(1995),Privilege and liherty and other essays
nos autores como Solomon y Nussbaum han llegado a asimilar las in political philosophy (1999), ha traducido la tesis doctoral de Kol
emociones a juicios de valor), la posición fenomenológica defendida nai y algunos otros ensayos éticos en Early ethical writings ofAurel
por Kolnai acepta una visión plural acerca de las bases cognitivas de Kolnai(2002), así como el libro de Kolnai sobre sexualidad: Sexual
las emociones: no sólo los juicios, sino también las percepciones, las Ethics(2005). Dunlop ha elaborado también una detallada biografía
fantasías o las suposiciones pueden dar pie a una emoción. Un as de este autor aparecida con el título The Life and Thought ofAurel
pecto en el que el análisis fenomenológico es superior al análisis Kolnai (2002). Aparte de Dunlop, Francesca Murphy ha editado
ofrecido por la filosofía analítica concierne al papel atribuido a la las memorias políticas de Kolnai en: Political Memoirs (1995). En
corporalidad. Los filósofos analíticos se han centrado en especial 2011 el Nachlafi de Aurel Kolnai fue transferido de la University of
en los aspectos cognitivos de las emociones, pasando por alto las East Anglia al «Centre for Ethics, Philosophy and Public Affairs»
más de las veces el dato más inmediato de la experiencia emocional: de la University of St. Andrews en Escocia, quedando así en manos
el que cada emoción es sentida corporalmente de un modo especí de John Haldane, quien se ha encargado de hacerla más accesible y
fico y singular. Ha sido sólo tras la publicación de The Emotions ponerla a disposición a todos los interesados en el pensamiento de
(2000) por Peter Goldie que se han formulado nuevas teorías de las este autori^
emociones tomando en consideración también los aspectos corpo Uno de los proyectos en los que Elizabeth puso más empeño fue
rales. En el contexto actual, en el que el dominio del cognitivismo la traducción del ensayo sobre el asco al inglés, a la que debían se
exacerbado ha empezado a mostrar sus limitaciones, la definición guir las traducciones del orgullo y el odio^^. El proyecto quedó,sin
fenomenológica de lo emocional da muestras de su gran atractivo y embargo, abandonado por fricciones con los traductores (primero
potencial explicativo. con Elisabeth Gombrich y con Barry Smith después). La traduc
ción inglesa de «El Asco» no aparecerá hasta 2004 en una edición a
cargo de Barry Smith y Carolyn Korsmeyer, en la que se toman en
3, Ellegado de Kolnai para lafilosofía contemporánea
consideración los trabajos previos de Elizabeth Kolnai, Elisabeth
Poco después del fallecimiento de Kolnai en 1973,su esposa em Gombrich y Barry Smith y en la que se incluye además el opúsculo
pieza a organizar el legado con la intención de difundir su obra. del Bedford College «The Standard Modes of Aversión». Los otros
Los primeros impulsos de recuperación de su obra vendrán pre dos ensayos sobre los sentimientos hostiles siguen aún sin ser tra
ducidos.
cisamente por parte de sus colegas londinenses, David Wiggins y
Bernard Williams, que en 1977 editarán Ethics, Valué and Reality
El ensayo sobre el asco fue traducido al francés como Le Dégoüt
en 1997 por Olivier Cossé. En el mundo de habla alemana apareció
recogiendo varios ensayos de Kolnai y elaborando la que será la pri
mera nota biográfica sobre el autor. Elizabeth fallece en 1982 y dona Cf. para una descripción del Nachlafi: Besseman, C.: «A Glimpse of the
el legado de Kolnai a Wiggins. Éste a su vez encomienda a Francis Aurel Kolnai Nachlafi», en: Rivista Filosofía Neoscoiastica (en publicación).
Tras algunas dudas iniciales, Elizabeth se convence de que los tres ensayos
Dunlop, uno de los últimos alumnos de Kolnai, el trabajo de difu «eben ser traducidos. Cf. Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta
sión de su obra. Hasta el momento Dunlop ha editado The Utopian 10. Las cartas a Wiggins son del 78.

28 29
Asco, soberbia, odio Aurel Kolnai: Fenomenología de los sentimientos hostiles

en 1974 una reedición del texto en el Jahrbuch. Sin embargo, no que Kolnai, después de afirmar que la traducción está muy bien lo
ha sido hasta 2007 cuando, a raíz de la edición conjunta de los tres grada, comenta con minuciosidad aquellos puntos que podrían ser
ensayos sobre los sentimientos hostiles por parte de Axel Honneth objeto de mejora". La edición que aquí presentamos ha sido además
en Ekel-Hochmut-Hass. Zur Phdnomenologie feindlicher Gefühle,
objeto de un trabajo minucioso de lectura por parte de Agustín Se
se ha empezado a prestar atención a la obra de este autor.
rrano de Haro, a quien estoy sumamente agradecida, sin el cual la
El proyecto de presentar los tres ensayos sobre los sentimientos
calidad del texto habría sido muy inferior a la que se presenta ahora.
hostiles en castellano, reeditando la traducción de 1929 y traducien
Desde su primera visita oficial, Kolnai sentía por España, sus
do los ensayos sobre la soberbia y el odio, proviene de 1998 y es una
idea originaria de Kevin Mulligan. Miguel García-Baró me orientó gentes y su idioma una gran admiración. Las publicaciones realiza
en la búsqueda inicial de una editorial y fue por mediación de Juan das en este idioma^° y la correspondencia mantenida con pensadores
Miguel Palacios y Agustín Serrano de Haro como Ediciones En españoles dan fe del interés de este autor por mantener vivos los
cuentro acabó interesándose por los tres ensayos. Para esta edición, lazos intelectuales con este país. Sin duda el principal interlocutor
han sido traducidos al castellano por primera vez los ensayos de la epistolar de Kolnai es ya desde inicios de los 50 Leopoldo Eulogio
soberbia y el odio y se ha revisado la traducción anterior del asco Palacios,con quien se carteará hasta el final de su vida^'. También man
aparecida anónimamente en 1929. En esta revisión del texto sobre el tiene correspondencia con Rafael Cambra, Gonzalo Fernández de la
asco hemos intentado respetar al máximo la traducción originaria, Mora y Mon,Salvador Pons y Vicente Marrero." De especial impor
realizando sólo aquellos cambios que a Kolnai mismo le parecieron tancia es también la correspondencia entre Kolnai y Aranguren, cuya
necesarios. Tras la consulta en el Kolnai Nachlafi se encontraron dos Étka intenta —sin éxito por falta de financiación— traducir y publicar
documentos valiosísimos para esta edición que presentamos aqu?^ Se
" Kolnai Nachlafi,CEPPA (St. Andrews),Caja 8,Carpeta 6. Cana de Kolnai
trata de dos fuentes en las que Kolnai se refiere a la traducción caste a Wiggins a 12 de diciembre de 1967.
llana de «El Asco» aparecida en 1929 comentando aquellos puntos de ^ Además de los textos ya citados, han aparecido en castellano: Kolnai, A.:
la traducción que se podrían mejorar. Por un lado, hemos seguido las «Revolución y Restauración», en: Arbor, núm. 85, 1953, pp. 125-134; Kolnai, A.:
«Notas sobre la utopía reaccionaria», en: Punta Europa 10, Octubre 1956, pp.
anotaciones que Kolnai escribió en el ejemplar que poseía de la edi 70-86 (el artículo fue publicado en la revista canadiense «Cité Libre» en 1955);
ción de la Revista de Occidente de 1950^^ en la que aparece su texto, Kolnai, A.: «El sentido positive de la libertad», en:Punta £«rop<i,Junio-Julio 1957,
pp 105-122; Kolnai, A.: «Reflexiones sobre el alzamiento húngaro», en: Oriente
ya sea indicando al margen una traducción alternativa o marcando Europeo, núm 27, Julio-Septiembre 1957, pp 259-27A; Kolnai, A.: «Objetividad
y Tecnicismo», en: \n 22. Revista de Información del I.N.I., Enero-Febreo 1965,
con una cruz aquellos pasajes que pueden ser mejorados (en este pp. 71-78; Kolnai, A.: «La función moralizadora del derecho». Comunicación de
caso sin ofrecer traducción alternativa). La segunda fuente es una Aurel Kolnai, en: Anuario defilosofía del Derecho. Comunicación al IV Congreso
Mundial de Filosofía Jurídica y Social. Madrid 7-12 Septiembre 1973.
carta a David Wiggins con fecha de 12 de diciembre de 1967 en la Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 3.
Cf. para la correspondencia entre Kolnai y Cambra y Kolnai y Fernández
Durante marzo de 2012 gracias a un Visiting Fellowship en el «Centre for de la Mora: Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 3. En ambos
Ethics, Philosophy and Public Affairs»,John Haldane y Shaun Darby pusieron a casos la correspondencia incluye el envío de textos (queda constancia del envío a
mi disposición el Nachlafi de Aurel Kolnai. Fernández de la Mora de sus trabajos «Moralidad y Praxis» y «La Reconstrucción
Kolnai Nachlall, CEPPA (St. Andrews), Caja 16. Kolnai, A.: «El Asco», del Conservatismo» ). Cf. Kolnai Nachlafi, CEPPA (St. Andrews),Caja 8, Carpeta
En: Revista de Occidente, Madrid, MCML (1950). Selección y Recuerdo de la > para la correspondencia con Salvador Pons, y Kolnai Nachlafi y CEPPA (St.
Revista de Occidente. Serie II: Artículos filosóficos e históricos, pp. 241-312. Andrews), Caja 8, Carpeta 5, para la correspondencia con Vicente Marrero.

30 31
Asco,soberbia, odio

al inglés, importando así parte del pensamiento español a su nuevo


EL ASCO
país de acogida^^ A pesar de todos sus contactos españoles, de que
muchas de sus obras fueran publicadas de modo pionero en caste
llano y a pesar de que fuera un pensador de renombre en este país
durante las décadas que van de 1950 a 1970, la figura de Kolnai ha
caído hoy en el olvido. Esperamos que la edición que aquí se pre
senta contribuya a renovar el interés por este pensador y ponga de
manifiesto la originalidad de su obra.

íngrid Vendrell Ferran

La corrientefenomenológica suscitada en Alemania por Edmun


do Husserl(del cual esta Revista ha publicado su famosa obra In
vestigaciones lógicasj ha logrado sus mejores resultados en la des
cripción de los sentimientos humanos. Como ejemplo de análisis
fenomenológico publicamos el siguiente de Aurel Kolnai sobre un
sentimiento, tan indescriptible a primera vista. En este análisis se
puede ver de qué manera lafenomenología descubre valores y leyes
objetivas determinables científicamente, en lo que, como los senti
mientos,parecía vago,fluctuante, subjetivo, caprichoso.

Introducción

Si no me engaño,por lo que yo conozco,el problema del asco ha


sido deplorablemente descuidado hasta ahora. En comparación con
el interés psicológico y metafísico que han suscitado los sentimien
tos de odio y angustia —dejando aparte el de «displacer»—, el asco
ofrece a la investigación un territorio completamente nuevo,aunque
constituye una parte esencial, diaria y muy acusada, de nuestra vida
sentimental. A lo más, ha sido considerado como un «grado más
intenso del desagrado»,o como un «estímulo al vómito»,o como la
" Cf. Kolnai Nachiafi, CEPPA (St. Andrews), Caja 8, Carpeta 3. La i"cacción consiguiente a la represión de algún instinto. Pero el senti-
correspondencia fecha de 1963 y 1964. niiento del asco posee una cualidad de tal manera propia, unívoca y
32
33
El
Asco, soberbia, odio

característica, y a la vez tan difícil de aclarar por medio de conceptos a) Esfera de los objetos. El asco no se relaciona nunca (salvo la
—a pesar de lo cual puede presentarse como un dato primario de la excepción de la «basura»; véase III, 2 d)con lo inorgánico, lo des
naturaleza, a la manera de la atracción y la repulsión—, que parece provisto de vida. En cambio, la angustia y el desagrado no se su
completamente adecuado a una verdadera investigación fenomeno- jetan a esta condición. El odio y el desprecio estrechan aún más el
lógica. El interés del tema es tanto mayor cuanto que el asco, a pesar círculo por abajo. A pesar de la referencia inequívocamente ética
de su acentuada especificidad —en comparación, por ejemplo,con U del desprecio, hay una clase en los tipos de conducta a que puede
angustia—,se extiende a una esfera amplísima. Lo mismo en la esfera ser dirigido —el odio no— en sentido primario. Los pensamientos
psicológica que en la moral podemos encontrar, con leves diferencias estúpidos pueden suscitar desprecio,incluso molestia,pero no asco.
de matiz, el mismo asco. Dicho más taxativamente: se nos presenta Lo conocido como «no peligroso» puede no ser horrible, pero sí
asqueroso.
«lo asqueroso» casi igual.(Hasta qué punto esto incluye aquello, se
verá claramente en lo que sigue). b) La intencionalidad. Ocupa el plano primero en el odio y el
Sin embargo, no hemos de aplicar nuestro esfuerzo a delimi desprecio; se marca menos en el asco; tal vez mucho menos aún en
tar rigurosamente el aspecto puramente fenomenológico del asco. la cólera; desciende al mínimo en el mal humor, y desaparece en la
Haremos, a la par, psicología, estética descriptiva, acaso metafísica. incomodidad. La especie de intencionalidad nos ocupará después
Lo esencial, en el método,es sólo el propósito fenomenológico, para muy especialmente. Una mayor fluctuación del grado de intencio
nalidad encontramos en el disgusto(una «auténtica» falta de «inten
el cual más bien es apetecible que rechazable la iluminación invo
luntaria e intersticial de aquel último plano. El propósito es, pues, cionalidad» es posible para el simple displacer), y estructurada de
comprender la esencia, la significación, la intención del asco y, por manera muy distinta, en la angustia.
así decir, las leyes que unen el mundo de sus objetos. Es lo que in c)El carácter de «estado». No es el simple valor correlativo de la
tentaremos hacer, al hilo de un paralelo con la angustia. Finalmente, intencionalidad. Ciertamente el odio es más «estado» que el des
trataré de discutir la importancia y significación del asco en la ética. precio, el asco más que el odio, la cólera más que el asco. Pero la
cólera es, por así decir, plenamente «estado»; no menos que el mal
humor. La pena es más «estado» que el displacer, porque es más
/. Para una delimitación del asco que éste una modalidad de toda la disposición actual de ánimo de
la persona.
1. Puntos de vista
d) La inmediatez o primordialidad. En relación inversa con ella,
la reacción de defensa puede estar más o menos determinada por los
El asco pertenece a la serie de las llamadas «reacciones de de
fensa». Pudiera decirse, con más delicadeza: a los «sentimientos de conocimientos y las estimaciones de valor. «Desprecio» y «males
tar» ocupan también aquí los dos extremos de la serie. Sin embargo,
repulsa», como el displacer, odio, disgusto (de algo), horror (ante el asco, aun siendo más intencional que la cólera, es también más
algo), etcétera. La investigación de las diferencias entre unos y otros
inmediato que ésta, porque depende más de la impresión y menos
puede ser acometida desde múltiples puntos de vista. Destacamos de la apercepción de la situación objetiva. El asco es más inmediato,
siete distintos; sin negar que entre algunos existe una íntima rela más sensible que la aversión, incluso que la aversión física, puesto
ción, y que tampoco son los únicos posibles.
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34
Asco, soberbia, odio El.

que ésta por esencia supone, en grado mayor, una base consciente otro, por así decir, creciendo, potenciándose. Angustia y asco, en
y supone más que ésta una fundamentación consciente, una adqui cambio, son verdaderas «reacciones», respuestas adecuadas, adap
sición deliberada (aversión a las moscas como portadoras de enfer tadas a impresiones perturbadoras. Lo son, a lo menos, por su in
medades). tención.
e) No tiene el mismo sentido U independencia, entendida como Cierto es que hay angustia sin motivo consciente (como no
oposición o resistencia a fundarse en otras reacciones más amplias hay odio); pero esto no cambia el carácter esencial de toda angus
de defensa. La angustia no es apenas más inmediata que el asco, tia: sigue siendo angustia de «algo» que produce angustia; sólo
pero sí más independiente; porque el asco, sin tener que con que en este caso adquiere, por virtud de la angustia, su carácter
tener angustia, alude de alguna manera a la angustia, y, si bien de dato primario, su cuño, y acaso está representada en inocentes
erróneamente —aunque no por completo sin fundamento—,se la objetos (fobias). A pesar del alto grado de intencionalidad que
considera a veces como una subespecie de la angustia. En cambio, hay en el odio, lo terrible y lo asqueroso son cualidades obje
el desprecio, por lo menos en la mayor parte de sus formas, señala tivas que suscitan una reacción específica, mucho ames que lo
indiscutiblemente al asco. Viceversa, también lo espiritual y moral odioso: el odio fluye inmediatamente hacia lo enemigo, lo malo,
pueden contribuir a una tonalidad más física de la repulsión; por lo extraño.
ejemplo: el odio y el desprecio contribuyen a la aversión.
f) Corporalidad. Piénsese alrededor del asco en los contrapolos: 2. Asco y angustia como tiposprincipales de los sentimientos de defensa
desprecio y náusea. El odio y aun la cólera, están menos ligados
al cuerpo que el asco. A pesar de la vivacidad de los fenómenos Por todo esto, asco y angustia nos parecen formar una pareja,
corporales que acompañan a la cólera, intervienen con papel más cuya mutua correspondencia hace pensar que podemos conocer
esencial en el asco las impresiones sensibles y el presagio de una más a fondo la esencia del asco destacando su contraposición, máxi
reacción corporal (vómito) mucho más específica y concreta que me que la angustia representa un dato comparativamente más sen
alborotar, aporrear, lanzar. Todo asco —aun el moral— es,si no más cillo. Angustia y asco tienen de común,entre sí, lo siguiente; están
físico, más fisiológico que la cólera. Por otra parte, el asco no debe dotados, a la par, del carácter de «estado»,del carácter de «intencio
confundirse ni con la náusea misma, ni con las sensaciones táctiles nalidad», de un grado aproximadamente igual de inmediatez, y del
que dan lugar al asco, como las de lo viscoso, seroso, tibio. Es más; carácter de «actitud de defensa», en estricto sentido. La náusea y el
en cierta relación, incluso la angustia está más ligada al cuerpo que espeluzno, aunque también entrelazados con lo psíquico, no son,
el asco: todo sentimiento de terror, que obtiene una referencia física, en cambio, sentimientos en el pleno sentido del concepto. Frente
dirige su intención, al contrario que el asco, al propio cuerpo como ^ desagrado tienen la angustia y el asco una estrecha relación con
tal, a su integridad. el cuerpo y —no independiente de ella— «profundidad» psíquica,
g) El carácter de respuesta. En este aspecto se equiparan el odio una fuerza que a lo menos, transitoriamente, llena toda la persona,
—altamente intencional— y el malestar, que apenas es intencional; malmente, hemos indicado una cierta relación respecto al conteni-
relativamente, los dos tienen menos carácter de respuesta, y más o.según la cual todo lo «asqueroso» pudiera ser, de una manera no
«espontaneidad»; el uno buscando, escogiendo, persiguiendo; el acil de delimitar, causa de angustia.
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Asco, soberbia, odio El

Pero antes de llevar a cabo el paralelismo con la angustia, he nos repugnan cosas que no pertenecen al verdadero tipo de lo
mos de afirmar el carácter específico del asco frente a ciertos mo asqueroso; por ejemplo: manjares que no están corrompidos ni son
dos muy semejantes de reacción: odiosos por sí mismos,sino que, por razones desconocidas, no «se
a) En contraposición con el desprecio, el asco no sólo reside dejan probar». Las grandes líneas objetivas del asco (si me está per
en la esfera del cuerpo, sino que aun en lo moral se diferencia del mitido hablar así) faltan en este caso. Puede ocurrir que un objeto,
desprecio,en este caso, muy afín. La diferencia la expondremos en por virtud de una simple asociación pasajera, me «repugne», sin
el capítulo IV, 1. encontrarlo por eso «asqueroso». (Referente a la «repugnancia»
b) El asco no es un grado más intenso del desagrado. Hay, sí, véase III).
entre ellos la relación de que todo desagrado muy intenso tiende a e) Sería un error completo interpretar el asco como una débil
producir la entonación de lo insufrible,incluso de lo asqueroso. No «gana de vomitar». En el asco no se puede hablar de una corpo
es casualidad que la exageración vulgar llame fácilmente «asquero ralidad y funcionalidad tan simple. A pesar de que en todo asco
so» a lo odioso y desagradable; así como también llama «terrible» y hay el presagio claro de la gana de vomitar, hay ascos muy in
«espeluznante» (véase II) a lo desagradable, molesto,incluso lo que tensos en que solamente se presenta el barrunto levísimo de la
es simplemente grande, importante, intenso. No obstante, el desa náusea; sobre todo cuando el asco no se produce por intermedio
grado no tiene en sí nada que ver con el asco. Hay desagrados muy de sensaciones del paladar o del olfato. Pero hay vivos estímulos
vivos que, sin embargo, no contienen asco (la «repulsión»), y de al vómito que no se acompañan de un asco intensísimo, que in
otra parte, ascos muy débiles, los cuales, a pesar de esta debilidad, cluso están exentos de todo grado de verdadero asco, digno de ese
son ascos de veras (rastros apenas perceptibles de olor a podrido). nombre, ya en enfermedades —la «arcada» somática puede estar
Incluso podemos encontrar asqueroso algo que estéticamente no es por completo libre de asco— o ya en ciertos efectos mecánicos,
por completo repulsivo (por ejemplo, ciertos insectos). En general, completamente exteriores: gases picantes, objetos (inorgánicos)
el asco es algo más relacionado con el cuerpo, algo acaso también incomestibles que se meten en la boca, pueden provocar fuertes
más referido a lo moral; una categoría ni tan general ni tan subor movimientos de vómito sin producir sentimiento de asco. Cierto
dinada a lo estético como el desagrado. Es, precisamente, «reacción es, pues, que el asco supone estímulo al vómito (véase también
de defensa» en un sentido estricto y completamente diferente. Sin angustia y fuga, II), pero no representa ni una variedad ni tampo
embargo, hemos de conceder ya aquí que tiene una mayor colora co un amortiguamiento de la gana de vomitar. La hipótesis de que
ción estética que la angustia(lo estético concierne a la manera de ser, el asco es una mezcla de desprecio y gana de vomitar, sería una
al ser así o de otro modo. Véase II, 3). broma barata y contraria a los datos fenomenológicos. También
c) El horror, aversión, es un derivado de orden superior, que su hay ascos que, en su efecto físico, más se aproximan al espeluzno
pone el asco,la angustia y concretas estimaciones de valores. que al vómito (ascos semejantes a la angustia, sentidos más bien
d) La entonación de lo desagradable o completamente repug ante algo que se ve).
nante, nauseabundo, es más difícil de diferenciar de lo asqueroso. Pero al querer diferenciar el asco y la angustia, debemos tam
Muchas veces, significa una ocasión para un asco no pleno, sino bién responder a la pregunta de por qué no los relacionamos asimis
más bien formal. En el estricto sentido de la palabra, únicamente mo con los correspondientes sentimientos positivos de reacción.

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El
Asco,soberbia, odio

placenteros. Respondemos resueltamente que tales sentimientos 11. Asco y angustia


—quiero decir sentimientos verdaderamente correspondientes—
1. El contenido intencional de la angustia
no existen. Placer, agrado, afirmación, simpatía, reflejan, en efec
to, como contraimágenes simétricas, el displacer, el desagrado, la La denominación «angustia» no debe aquí indicar una rigurosa
negación, la antipatía. Esta relación se desvanece, sin embargo, tan diferenciación entre miedo y angustia, excluyendo, por tanto, de
pronto como abandonamos aquellas imágenes, más bien formales, nuestro estudio el miedo ante los objetos realmente peligrosos. Es
que designan dirección. Entonces,amor y odio dejan de formar una cierto que bajo el nombre de «angustia», en sentido estricto, puede
antítesis congruente; lo antitético contrapuesto al amor es el asco, comprenderse el estado de miedo inmotivado, que no se relaciona
no menos que el odio; al amor ético al bien no corresponde sen estrechamente con ningún objeto determinado y que fluctúa más
cillamente el odio al mal. Si nosotros indicamos como antítesis de
o menos libremente; pero usamos la palabra en su amplio sentido, y
la angustia la «confianza», por ejemplo, ya este intento nos hace la preferimos al término «miedo», para conservar la representación
patente la fragilidad de la hipótesis que supone una antítesis y con
del sentimiento redundante, pleno, de miedo (pavor), a diferencia del
traposición simétrica. Ni el deseo, ni el agrado, ni la atracción son
miedo como simple «zozobra», ante la posibilidad de un hecho
exacta antítesis cualitativa del asco. Por otra parte, lo «apetitoso»,
indeseable o la presunción de un peligro (timor). En general, nos
aunque más pleno de contenido,sería demasiado angosto para ello.
referimos a la angustia «normal» —objetiva,aunque sea despropor
Así, pues, parece que, mientras las reacciones sin entonación pla
cionada con el objeto— «ante algo».
centera se diferencian, con bastante precisión, en grandes tipos es
El modo intencional de la angustia es doble. La angustia se refie
peciales e independientes (odio, angustia, asco), en las reacciones
re, simultáneamente, a dos objetos completamente independientes:
de signo positivo no hay más que una actitud: la del amor que se
el objeto que produce la angustia y la persona o sujeto que la sufre.
transforma en diferentes modos,pero sin guardar,en absoluto, pa
Yo tengo angustia a la vista de una amenaza de peligro, a la idea de
ralelismo con las formas de displacer. La causa metafísica de esto
podemos, acaso, vislumbrarla en el pensamiento de que el acto de ella, pero evidentemente, sólo en atención a mí mismo, a mi perso
na. Que se trate de algo cercano a mi existencia, mi interés o la salud
afirmación es una patentización más directa e indivisa de la vida
total de la persona, cuya coloración solamente de un modo secun de mi alma,o de un interés ajeno y que,sin embargo, me sea caro, es
dario se acomoda a los distintos objetos y funciones (el amor está cosa completamente indiferente para esa propiedad de la intención
más coloreado por su objeto que el odio); mientras que el acto de de dirigirse a algo; en tanto que, sin duda, no es indiferente que el
negación, más «dialéctico» in statu nascendi, ya en la forma más estado más típico de miedo sea el egoísta, el que se refiere a uno
general de fundarse tiene que expresar la clase de menoscabo y niismo; mientras que el miedo por una persona querida, por un yo
ruptura sufrida por la persona. ajeno, representa ya una especie más complicada de sentimiento.
Podría objetarse que la angustia propiamente instintiva no im
plica cuidado o zozobra por uno mismo —sino que es, más bien, un
sobresalto inmediato ante lo que produce miedo—, y que el miedo
es un juicio o inferencia abreviada, hecha rapidísimamente, de

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Asco,soberbia, odio El

que está amenazada la propia salud o el bienestar. Pero veríamos en no está menos sometida a la doble intencionalidad. En tales esta
esta objeción una quimera del irracionalismo a la moda, que, en su dos, la referencia o retroversión al propio yo está psíquicamente
aversión por toda «determinación causal», por todo «utilitarismo reforzada, potenciada, en su conciencia actual. Pero lo que ame
vulgar», no quiere oír hablar para nada de una conexión entre el naza, lo extraño, es vivido tanto más hondamente, cuanto que es
placer sexual y la reproducción, o entre el hambre y la comida. Es «desconocido», inidentificable, únicamente presumido o sospecha
cierto que la angustia no es comparable en nada al juicio desfavo do. Este estado de angustia indefinida es completamente distinto
rable de las probabilidades de ganancia que hace un comerciante del tedio de la vida, del descontento general; piénsese, por ejemplo,
previsor; pero, en todos los casos, alude al propio bien o al propio en la angustia que se siente en la oscuridad, que es una angustia bien
daño. La huida ante un peligro tiene una intención rigurosamente característica «ante algo», y, sin embargo, no es ni angustia «ante la
teleológica; pero la huida es el miembro final o conclusión, la des oscuridad» ni tampoco ante ladrones o fantasmas. Indudablemente,
carga impulsiva, impetuosa, de la angustia. El concepto de angustia ia intención puede dirigirse hacia algo indeterminable —si bien sólo
es inseparable del concepto de amenaza, peligro, necesidad de sal en rarísimos casos, completamente indefinido.
varse o de socorro. Empíricamente no necesita esto documentarse. Pero ¿en qué forma se conexiona y junta esta doble intención?
Un ejemplo tan sólo: Si nos sabemos en completa seguridad ante ¿Es que el peligro que amenaza al yo y la propia persona se sien
algo que por sí mismo es peligroso, amenazador,entonces la angus ten formando una unidad, como ocurre, en cierto sentido, en sen
tia desciende al plano de un leve estremecimiento(que ya no es, en timientos de relación colectiva? Indudablemente no: el lazo real
verdad, ni «angustia débil»). Hasta qué punto puede dominarse el entre esos dos polos de la intención puede ser meramente fortuito.
instinto por virtud de la conciencia de la situación, se advierte en La intención mira, más bien, a la situación objetiva, a la situación
la manera de comportarse el hombre —casi siempre exenta de toda «pura» actual, a la no «esencial», como son, por ejemplo, las re
huella de angustia—ante las fieras enjauladas. Pero la angustia que laciones históricas, en su más amplio sentido. La intención de la
persiste después de haber vencido al enemigo, la cual suele aproxi angustia se orienta hacia algo abstracto, indiferente en su esencia: lo
marse, patentemente, al tipo de la opresión oscura, va raras veces peligroso se piensa entonces solamente como «peligro» en general,
aparejada con la convicción real de que en esta ocasión ha desapa y la propia persona sólo como «unidad de existencia». Contraria
recido todo peligro. mente al odio, la angustia no «persigue» a su objeto en detalle; no
La citada doble intención existe aun en ciertos casos límites poco lo valora, no lo traspasa y rodea con un tejido intencional. En con
claros; por ejemplo:cuando yo tengo angustia «de mí mismo». Nada traposición con «el miedo de algo», la angustia nunca destaca, en
es más patente en estos casos que la escisión intencional del propio primer lugar, un cierto círculo de intereses de la propia persona;
yo; y, en verdad, no se trata de una escisión en un yo ideal o formal en toda verdadera angustia, lo que está en cuestión es la totalidad,
y un yo material o esencial —como,por ejemplo,en el desprecio de o mejor dicho, la existencia del yo, sea la vida en puridad, la sa
sí mismo—,sino de una división en dos del último, del yo material, lud del alma, la subsistencia, sea la posición social o la libertad,
real, eficiente, en el cual la parte voluntaria, que está arriba, anclada sea incluso la virginidad de una muchacha que, por así decir, llena
en el propio interés moral o material, se ve amenazada por la otra; y representa esa existencia. Puede ser «débil» la angustia, como
por ejemplo, por la impulsiva y pasional. La angustia «inmotivada» consecuencia de la distancia o de la eficacia improbable del agente

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Asco, soberbia, odio El

que la produce; y, sin embargo,su referencia está siempre en algún sus estados, su futura suerte: el objeto amenazador forma el fondo
modo dirigida a los últimos y grandes intereses vitales que parecen constante, y la propia persona la agitada escena de la intencionali
amenazarla. Pero aunque por estos ejemplos la angustia, intencio- dad. En el caso del asco ocurre inversamente: en cuanto existen, real
nalmente, parece girar y volverse atrás, hacia el sujeto, nunca le fal o intencionalmente, el estremecimiento, la aversión, la gana de vo
ta, sin embargo, una cierta aprehensión intuitiva del objeto. Pero mitar, intensifiqúese o debilítese la presencia del objeto asqueroso,
lo que produce la angustia no son las situaciones en sí —aunque sin embargo, la punta de la intención se clava en el objeto, por así
puedan ser algo misterioso, insoportable, aflictivo—, sino objetos, decir, lo analiza, se mete en su movimiento y duración, a pesar de
imágenes, estados,sucesos, en su relación objetiva con el sujeto. Un que contra ello se produce una rebelión que,a veces, puede llevar al
tigre tras los barrotes de su jaula, sigue siendo un animal «temible», rompimiento brusco del contacto y la desaparición del asco. Según
y si, a pesar de su aspecto, no suscita ninguna descarga actual de an esto, posee el asco una función cognoscitiva, de que carece la angus
gustia, ello se debe a que este fenómeno excepcional es inseparable tia: la angustia puede conducir posteriormente al conocimiento del
de una viva conciencia de la situación, que detiene la angustia: «un objeto peligroso, pero el asco es capaz de proporcionar inmediata
seguro obstáculo me defiende contra él». El decisivo efecto de este mente un conocimiento parcial de su objeto, que incluso puede ser
conocimiento de la situación no pertenece a la esencia de todos los una intuición exacta.

sentimientos, sino especialmente a la angustia. Pero, además, en el asco la referencia intencional es más unitaria.
En el asco no existen dos polos: uno, el simple aspecto de la cosa;
2. El contenido intencional del asco otro, el carácter impresionante, unidos por una situación objetiva
muy definida, sino que la intención se refiere a un objeto en su ple
Frente a la angustia, patentízase inmediatamente la diferencia nitud sensible, el cual precisamente porque la intención se refiere
fundamental respecto a la dirección de la intención, en el asco. La ^ él —por cierto motivo— pertenece al contorno del sujeto que se
intención en el asco es, inequívocamente, dirigida hacia fuera: a pe presupone en el fondo. Ese cierto motivo no es otro que \z. proximi
sar del efecto fisiológico, fuertemente acusado, del asco, se desva dad del objeto en cuestión. La proximidad es un concepto que ocu
nece la potente y profunda corriente regresiva de la intención hacia pa un lugar central en el problema del asco, pues si vamos a hablar
el sujeto, que hemos observado en la angustia. El asco queda adhe con precisión la proximidad no es solamente motivo u ocasión para
rido al objeto que lo produce; incomparablemente menos esque- el asco, sino a la vez un co-objeto del sentimiento de asco. Consti-
mático-dinámico aprehende el objeto por modo más minucioso y ^ye,como relación, el puente entre la cosa que excita el asco y la
pleno. Respecto al objeto, o también al modo como el objeto se da persona-sujeto que lo experimenta. Pero esta relación lo es de un
y ofrece, no es constitutiva, como en la angustia, su relación ob niodo menos acusado que la relación causal y dinámica que existe
jetiva con la propia existencia, sino su constitución en sí mismo. entre el objeto y el sujeto en el sentimiento de angustia. En el asco
Para comprender enteramente esta diferencia, representémonos el se conservan mucho más la plasticidad del objeto, la unidad cuali
curso típico de un estado de angustia y de un estado de asco. En el tativa de todo el fenómeno. Cuando algo es «asqueroso» intuitiva-
primer caso el objeto, una vez «visto», permanece intencionalmente ttiente, lo es en sentido completamente distinto y más pleno que lo
igual, y el sentimiento se alza, crece y profundiza en el propio yo, se aparece como «temeroso» a la intuición. El papel principal

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El asco
Asco, soberbia, odio

bación ética, por el comportamiento hostil de un ser, por la negativa


que desempeña el elemento de proxi?7iidad en el sentimiento del a una aproximación amorosa por parte de su objeto, y, en las mis
asco queda comprobado por el hecho de que hasta las sensaciones mas circunstancias exteriores, puede manifestarse igualmente, en vez
de asco imaginarias o sin causa objetiva —ya sean debidas a la ob
sesión, ya sean provocadas voluntariamente— sitúan, suponen el de odio, menosprecio, o deseo de mejora, o angustia, o tristeza. El
odio contiene una tendencia espontánea, por así decir, discrecional
objeto asqueroso imaginario, hasta donde sea posible, muy en las
proximidades del sujeto, en la esfera más inmediata de sus senti a seguir y escudriñar su objeto, mientras que el asco se produce, ge
neralmente,como única reacción posible que el objeto provoca por
dos. La situación objetiva se adapta aquí mucho más íntimamente
modo inmediato. Así, pues, el objeto del asco es provocativo, está
al contenido sensible de la intención. No obstante, la cuestión no es
más cerca del sujeto que el objeto del odio —aunque sea insólito el
nada sencilla, y su estudio más detenido nos conduce a complica
odio contra cosas muy lejanas—; es más,diríase que el objeto tiene
ciones muy curiosas.
una intención dirigida al sujeto afectado, como si se preocupase de
El carácter de mayor unicidad de la intención en el asco que en
él. Pero no hay persecución o amenaza como en la motivación de la
la angustia, está también determinado por el hecho de que el senti angustia. La paradoja del asco consiste en que,como la angustia, es
miento del asco, al contrario que la angustia, es un sentimiento pe
una verdadera reacción de defensa positiva del sujeto a algo que le
riférico, es decir, que se refiere a la persona del sujeto, por así decir, afecta unívocamente, y que, por así decir, tiene tendencia hacia él,
en su superficie, en su tegumento, en su sensorio, en otra forma y sin embargo, análogamente al odio, una vez provocado, el asco
—tal vez como intención secundaria— al tramo digestivo superior
escudriña, investiga el objeto en toda su esencialidad, en lugar de
y, cujTt grano satis, al corazón, pero no a la existencia, al estado total desplegarse hacia el estado de la persona del sujeto. Mientras la an
de la persona. El estrato más exterior de la persona-sujeto y el ob gustia tiende a soltarse y desprenderse del objeto que la provoca;
jeto asqueroso se mezclan así, pues, «armónicamente*,sea dicho en mientras el odio quisiera aniquilar su objeto o, a lo menos, debi
mal sentido. A ello se agrega el aspecto material del asco. Pues no litarlo o transformarlo en un sentido parecido al aniquilamiento,
solamente puede afirmarse que la proximidad del objeto asqueroso el asco ocupa una posición intermedia entre ambos; desde luego le
determina,en gran medida,su acción sino que se diría que,además, interesa,en cuanto al hacer,alejar el objeto asqueroso de la periferia
entra en el carácter asqueroso del objeto —aunque nunca sola del sujeto, es decir, suprimir la perturbación que éste sufre, pero
una como tendencia a estar próximo,a querer acercarse, pegarse, no el ordo executionis, es decir, la intención que prepara la acción es
separarse,quiero decir, un como ofrecerse descarada y desenvuelta muy distinta. Mientras que en la angustia el objeto que la provoca
mente. Lo asqueroso nos sonríe sarcásticamente, nos mira fijamen aparece ante el sujeto como algo amenazador, «más fuerte que yo
te, echa pestes contra nosotros. Esta manera de afectarnos el objeto mismo» —aun en el caso de creerme capaz de rechazar el ataque e
asqueroso y la reacción de asco que provoca nos permitirá aclarar incluso vencer al agresor—, el asco contiene cierta intención des
todavía más ese elemento de proximidad. pectiva para el objeto, un sentimiento de superioridad sobre éste.
El modo como se acerca a nosotros «lo asqueroso* es muy dis Lo asqueroso es, por principio, algo que no amenaza,sino que sim
tinto del modo de imponerse de lo «odioso». Ya hemos dicho de plemente perturba,si bien una simple perturbación por sí misma no
pasada que «lo odioso* no existe como cualidad independiente, produce asco por mucho que se intensifique. Siempre tenemos por
puesto que el odio puede despertarse por un objeto de viva repro-
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J.
Asco, soberbia, odio El asco

asquerosas cosas que no consideramos plenas e importantes, cosas objeto asqueroso llegue, de algún modo,a mi estómago,sobre todo
que no hay necesidad de destruir, ni de las cuales se huye,sino que, a mi boca, y así el estremecimiento del asco —que aparentemen
más bien, apartamos simplemente de nuestro camino. En otras pa te está menos condicionado fisiológica y corporalmente y por ello
labras: mientras la angustia me obliga a retirarme y huir de lo que es más intencional que el estremecimiento de la angustia— presu
me circunda, de mi situación actual, el asco me lleva simplemente pone un posible contacto, una aproximación que no sería debida
a limpiar y escardar mi ambiente, mis aledaños. Esto implica ya un al objeto asqueroso acercándose, sino a mí mismo al sentir cierta
volverse hacia fuera, un ocuparse del objeto, cogerlo. atracción hacia él. Cierto es que la angustia puede coexistir con un
Todavía hay otro hecho que ilumina más claramente la paradoja deseo oculto, «reprimido», pero las exposiciones correspondientes
del asco. El matiz de reto o provocación, latente en el asco, no es del psicoanálisis me parecen enormemente exageradas y alejadas de
una conminación, una amenaza ridicula y débil o una simple per la verdad. En los casos más puros de angustia pudiera indicarse, a
turbación (de actividades o del buen compás de la vida). En el asco lo más, un componente de anhelo, en la misma forma en que se su
existe indudablemente, además,como elemento parcial algo seme pone que existe un anhelo general de entrega de sí mismo, de diso
jante a invitación, a insinuación, pudiera decirse como un cebo o lución, de anonadación; por consiguiente, sólo con auxilio, de una
engolosinamiento sarcástico. Esto parecerá muy poco fenomeno- hipótesis metafísica discutible, muy lejana y casi siempre sin impor
lógico y sí muy psicoanalítico. Efectivamente, sigo aquí una ma tancia para la cosa misma. ¿O es que quiere afirmarse que el efecto
nera de pensar psicoanalítica. Sin embargo, confío en conservarme paralizante de la angustia revela deseo de entregarse, de querer su
siempre dentro de la esfera fenomenológica, pues contra nada me frir el peligro? ¿No consiste simplemente en una representación
creo más invulnerable que contra el turbio encanto de esos intentos anticipada del peligro, compulsiva, exenta, en parte, de todo placer?
paradójicos de «derivación» psicológica que creen poder interpre Por numerosos que sean los elementos de placer que puedan inmis
tar todo odio como un amor «reprimido» y todo amor como un cuirse secundariamente en la angustia y el peligro, la angustia, en su
odio «hipercompensado». Sin embargo, hay sentimientos,como el esencia, es completamente comprensible sin necesidad de suponer
amor, que se fortalecen por la represión de un impulso de odio,que un anhelo místico hacia el objeto temido.
les es objetivamente común, si bien reciben con eso una cadencia En el asco ocurre lo contrario. En su lógica interna está conteni
y entonación particular, sea de forzosidad, sea de un cierto pathos da la posibilidad de una aprehensión positiva del objeto —sea pal
áspero y noble. Cuando examinemos el contenido del asco se con parle, o consumirle, o cogerle—. Con esto subrayamos la relativa
firmará más claramente que es peculiar del asco un apartamiento, angostura del círculo de objetos que pueden producir asco, pues en
no solamente del objeto asqueroso, sino de una presunta atracción este círculo entran, en mayoría, solamente cosas que, «si no fuera
del sujeto por el objeto. Por ahora nos basta indicar —el psicoaná por el asco», hubieran sido destinadas a un uso y contacto positivos
lisis debiera haberlo averiguado ya— que la gana de vomitar que (alimentos, seres vivos). Para hablar en los términos del psicoaná
acompaña al asco, parece comprobarlo. Pues así como el deseo de lisis: el asco es más originariamente ambivalente que la angustia.
huir, en el miedo, presupone evidentemente que el objeto temido El asco presupone ya ex definitione —por decirlo así— la fruición,
puede llegar cerca de mí o alcanzarme con su efecto y lastimarme, reprimida, del objeto que lo provoca. Con esto no queremos de
así la gana de vomitar presupone también la posibilidad de que el cir que el asco sea, en absoluto, expresión o consecuencia de esa

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Asco,soberbia, odio El

represión o nada más que aquel placer mismo. Pero esta ambiva respecta a la «pretensión de existencia», al afán de influir en la situa
lencia únicamente caracteriza una faceta del asco: en seguida men ción objetiva; pero,a su vez,el asco se parece al odio en su tendencia
cionaremos una circunstancia que ilumina a otra luz la esencia a penetrar e internarse en el objeto; la angustia se asimila al temor,
del asco. Desde luego, el descubrimiento de este carácter ambiva a un no querer y luego a querer algo, la propia existencia; el asco se
lente (que también existe en la «saciedad»; véase la transformación asimila al desagrado o disgusto.
del sabor dulce en asqueroso, III) contribuye a comprender aquel Para la angustia, la percepción sensible es, antes que nada, una
extraño «engolosinamiento», que es el punto de partida del asco, y, noticia o señal o presagio; para el asco es un objeto inmediato y sólo
a la vez, ayuda a explicar la peculiaridad del asco, que es producido secundariamente se une, en aquél, la cualidad inequívoca de lo terri
por el objeto como defensa contra él y, sin embargo,se dirige inien- ble (por ejemplo, en el aspecto), en éste, la producción de asociacio
cionalmente al ser del objeto asqueroso y no a la propia existencia y nes, la intensificación del asco. Así como pudiéramos considerar
«salvación» del sujeto. el deseo como contrapuesto a la angustia, pudiera ser la antítesis
del asco el «gusto», el «antojo», o, a lo menos, «el antojo de», el
J. La relación con la existencia y con la manera de ser del objeto «gusto por». Pero inconscientemente,sentimos aquí como «contra
en la angustia y el asco posiciones», relaciones de muy distinta estructura; así como al odio
contra algo correspondería el amor a algo objetivamente opuesto,
De lo anterior resulta —dicho toscamente— que, en la angustia, así como corresponde, en contraposición a la angustia ante algo, el
la intención se refiere preponderantemente a una existencia, mien deseo de algo subjetivamente opuesto (algo que ayuda y protege en
tras que en el asco, se refiere a una manera de ser del objeto; a lo lugar de algo amenazador), al asco de algo corresponde,sobre todo,
que añadiremos en seguida, como complemento, que, de un lado, la «gana» de algo análogo, en algún modo, a lo asqueroso, que jus
aquella situación existencial se concentra, en parte, en la manera de tamente no debía ser asqueroso (véase «ambivalencia» más arriba).
ser del objeto temido, y del otro, la manera de ser del objeto, en el En el asco, pues —a lo menos en lo que respecta a lo formal—, se
asco, está condicionada por el factor existencial de la proximidad, observa la eliminación de ese elemento dinámico de la existencia. A
de la periferia del sujeto dado. ello corresponde el papel que representa el negativo juicio de gusto
Muchos hechos aislados demuestran que la intención en la an en la iniciación del asco.
gustia se refiere,centralmente,a la existencia y en el asco a la manera Precisamente porque el asco y la angustia son reacciones de de
de ser del objeto. La angustia llena, invade incomparablemente más fensa no se refieren, en su intención, ni a la existencia ajena(como
a la persona,se apodera más del estado total del alma que el asco. La en el odio y la agresividad), ni a la propia manera de ser del sujeto
angustia está relacionada realmente con la existencia; pero el asco (como en el arrepentimiento y el pudor). Ambas se refieren a una
se relaciona con una «sección» cualquiera de la existencia. Tanto la perturbación de la propia existencia por un ser extraño. Mas con
angustia como el asco tienen por foco un objeto exterior, pero sólo esta diferencia. Para la angustia, son primarias y constitutivas las
el asco se detiene en él, se ocupa de él y de su esencia, mientras que Circunstancias de existencia y las tendencias a la existencia de ese ser
la angustia únicamente se ocupa de la existencia del sujeto bajo la extraño, mientras que para el asco lo primariamente determinante
acción del objeto peligroso. La angustia se asemeja al odio en lo que es el entero contenido de ser del objeto, que sólo se une por un fino

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«pedículo» a la existencia actual (proximidad), pero que tiene, por orientación funcional hacia el objeto no está representada, como en
otro lado, un fondo existencia! más «borroso», que solamente pue el asco, por una imagen acentuadamente sentimental del objeto. El
de aclarar el estudio del contenido del asco'. La referencia intencio odio contiene una expresa intención de buscar, atacar, aniquilar el
nal a la existencia ajena únicamente puede producirse de un modo objeto; el asco,solamente, una intención de orientarse hacia el obje
puramente derivado en las acciones defensivas del asco y de la an to, en la cual se insinúa una sombra de intención a reunirse con él).
gustia, mientras que en el odio,la intención pasa de un brinco desde Sin duda, lo fundamental, en última instancia, en el asco es también
la manera de ser del objeto a su existencia; es más, ni siquiera separa, su referencia intencional a la existencia, y sólo por ella tiene lugar
en este sentido, el ser y la manera de ser del objeto. De aquí que no el asco, pues «perturbación» supone referencia a la propia existen
exista una cualidad tan delimitada propia de los objetos odiosos; de cia, si bien en el asco no es primaria y determinante como en la
aquí que no pueda existir un odio imaginario como puede existir angustia. Por eso se ha concebido frecuentemente el asco como una
un sentimiento imaginario de angustia o asco (el odio supone, más simple variedad de la angustia. Según esta idea, ante lo asqueroso
que la angustia y el asco, su objeto como «real», y se ocupa mucho experimentamos angustia, sólo que una angustia a la que se añade
más seriamente de él). Asimismo, las manifestaciones de angustia una cualidad especial; muchos objetos asquerosos son dañinos o
y asco respecto a uno mismo —a la propia especie— sólo pueden peligrosos, sin contener, empero,ese gesto franco y abierto de ame
ser secundarias. En este caso se trata de asco o angustia por algo naza, propio de los objetos «temibles» en estricto sentido; es decir,
«extraño que hay en mí» —aparte del asco por un defecto físico objetos tales como las fuerzas de la naturaleza, los seres vivos, los
propio—, mucho más acentuadamente que en el arrepentimiento acontecimientos que pueden hacer presa en el hombre y triturarle.
y en el pudor, cuya cualidad no podría deducirse de la reprobación Los objetos asquerosos son más bien alimentos podridos o insectos
de la acción extraña y de una intención complementaria acerca de malignos. Semejante concepción del asco es, empero, insostenible,
uno mismo. pues hay una entonación sentimental,sobradamente conocida,en la
La relación notablemente estrecha del asco con el contacto po angustia ante los peligros ocultos, furtivos, borrosos, que no se ase
sitivo y la posibilidad de una aprehensión positiva del objeto, su meja en nada al asco, mientras que, viceversa,la producción del asco
ambivalencia, el relativo retraso en decidirse entre la afirmación y exige factores muy distintos que el de una amenaza pérfida, la cual
la negación, dependen de que el núcleo central del sentimiento del puede faltar completamente en la presencia del objeto asqueroso.
asco está constituido por la percepción y la vivencia de la manera Sin embargo, puede afirmarse, sin reparo, que el objeto asqueroso
tiene tanto un declive hacia lo recóndito, oculto, disimulado, impe
de ser del objeto, es decir, por un sentirse atraído, a pesar de todo,
por el objeto, mientras que la angustia parte de la inquietud por netrable y sospechoso como hacia el descaro, la importunidad, la
intrusión, la incitación o tentación.(La palabra inglesa taunting da
la propia existencia, respecto a la cual el ser extraño se anuncia y
idea de este matiz). Todo lo asqueroso tiene al mismo tiempo algo
manifiesta,inmediatamente, ya in statu nascendi, como algo amena
chocante y misterioso, algo semejante a una baya roja venenosa o
zador que debemos evitar.(En el odio, por su parte, decae la «afir
una tintura chillona. Tal vez podamos ser más prolijos sobre este
mación inicial», no existe una reacción sentimental inmediata, y la
elemento del asco al tratar luego el contenido material del asco.
' Esta frase modifica en algunos detalles la traducción española original. Aquí nos limitamos a señalar que en el asco hay también una cierta

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Asco,soberbia, odio El

referencia intencional a la existencia —acaso no muy vaga y gene sabor se reduce más a olor que al revés, porque el olfato —pura
ral— que forma el marco del matiz defensivo de este sentimien mente empírico— abarca una clase de objetos mucho más amplia
to: «perturbación», proximidad, proximidad forzada que brota de y en general merece con más razón el nombre de «sentido», en su
la manera de ser del objeto, pero, al mismo tiempo, un matiz se acepción estricta, porque desempeña mejor la función de descubrir
cundario de reserva, de acecho, por parte del objeto. De aquí que objetos. Desde luego existe una relación peculiar entre el asco y la
el cariz defensivo del asco no esté en absoluto exento de una cierta calidad «dulce». Pero ni se podrá afirmar que lo dulce es asqueroso
relación con la propia existencia, con la propia «seguridad». por sí mismo, ni tampoco que lo dulce esté representado en ma
Recíprocamente, también en la angustia interviene la manera yor medida entre los objetos asquerosos al paladar que los demás
de ser del objeto, puesto que la imagen del objeto temido se con sabores fundamentales. Quizá esto pudiera decirse más bien de lo
vierte en el punto fijo de sostén de la intención, si bien el sentimien amargo. El asco producido por lo «dulce» —un asco que depende,
to de la angustia se refiere, desde el principio, al propio estado y a por completo, de las circunstancias especiales en que se saborea y
las formas de éste. Pero aunque la angustia se relacione de algún de los elementos asociados al sabor— supone ya el conocimiento
modo con el objeto temido, no existe esa intención de analizar la del sentido traslaticio de la palabra «dulzarrón» o «dulce como ja
manera de ser del objeto, que hay en el asco. A pesar de las para rabe»; representa, por tanto, un asco de «orden superior» y por ello
dojas del asco, hemos visto que su estructura intencional es más nos creemos autorizados a tratarlo en el capítulo dedicado al «asco
unitaria y compacta; sobre todo si atendemos a la unidad relativa moral».
mente amplia que forman el asco físico y moral, podemos esperar Lo que en modo alguno podemos representarnos es el asco por
penetrar aún más profundamente en su esencia por medio de una el oído —si prescindimos de excepciones más o menos sutiles—.
fenomenología del objeto del asco. Este hecho se explica no sólo por la relativa «incorporeidad» del
oído,sino también,en general, porque le falta referencia intencional
al objeto, conexión directa con el objeto. Los sonidos y los ruidos
III. Lo asqueroso
únicamente nos «revelan», nos dan noticia de objetos, pero no nos
1. Los sentidos y el asco
los «presentan» en el mismo sentido que la vista, el tacto y el olfato.
Estos tres sentidos captan, aprehenden los objetos materiales por
Los conductores principales de la sensación de asco son el olfa distintos lados y aspectos, y cada uno de ellos con una limitación
to, el tacto y la vista. En cuanto al paladar puede reducirse, como infranqueable; pero todos tres, sin embargo, con una inmediatez
es sabido, al olfato, siempre que se prescinda de los cuatro sabores que el oído no conoce. La figura, el color, la superficie y la consis
fundamentales (amargo, etc.). En efecto, no existe apenas ningún tencia, el olor y el sabor pertenecen mucho más constitutivamente
sabor asqueroso que no sea reductible claramente al correspondien al objeto percibido que su «voz» o que el ruido que produce. El so
te olor asqueroso, si bien no puede negarse que el matiz amargo, nido, por decirlo así, sólo toma del objeto su «origen», y forma en
dulzón, agrillo del objeto especializan algo más la sensación de asco seguida un «ente» peculiar e independiente, incluso un «mundo»
correspondiente. En todo caso, olfato y paladar están unidos muy peculiar. De aquí el carácter «analítico» (por estar desconexiona
íntimamente y —dejando a un lado las razones fisiológicas— el do del objeto) del sentido del oído; de aquí la posibilidad de un

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Asco, soberbia, odio El

cosmos sensible en el mundo de los sonidos, y la posibilidad de una matiz: me asquea a mí, es «verdaderamente» asqueante, es como si
música «pura». Más aún: solamente en una medida muy limitada se fuera «asqueroso», en mi actual disposición de ánimo «la encuen
produce la angustia por el oído. La angustia sentida ante un peligro, tro» asquerosa, etc. Pero en vano buscaríamos en el ámbito del oído
del cual tenemos noticia por una comunicación oral, no es angustia paralelismos que ni a medias puedan corresponder al olor pútrido,
auditiva, como el asco producido por un cuento pornográfico no es a un cuerpo blanducho al tacto, a un vientre abierto.
asco visual. Una angustia auditiva, tan plena como la que sentimos Pero, a su vez,el olfato, la vista y el oído no son soportes del asco
al oír un trueno o el rugido amenazador de una fiera, presupone en el mismo sentido. El olfato es el verdadero asiento del asco. Los
siempre la representación o idea de su origen y de la periculosidad tipos asquerosos de olor son datos más primarios e intensos que
de tales fenómenos en mucha mayor medida que la angustia sentida cualesquiera de las otras formas de lo asqueroso, y necesitan mucho
a la vista de algo amenazador. Pero, en general, el asco no puede menos el complemento de ideas o percepciones asociadas. El olor
ser transmitido por el oído (pues aquí no importa al caso que se (comprendiendo en él también al gusto, en parte como refuerzo,
nos comunique oralmente la proximidad de objetos asquerosos o en parte como estrechamiento) afecta al tramo digestivo superior
el carácter asqueroso de un hombre), puesto que el oído nunca pre de manera inmediatísima, suscita más fácilmente la gana de vomi
senta por modo inmediato «una manera de ser» ajena, ni se acerca tar, cumple por completo la exigencia de proximidad. Por virtud
al sujeto. Las excepciones son el asco, desde luego posible, al oír del olor pasan partículas del objeto al sujeto y se hace posible una
una música dulzarrona o lasciva, una voz odiosa o vil, un rumor aprehensión íntima de la manera de ser ajena. En el carácter íntimo
escarabajeante. Pero ¿hasta qué punto el carácter asqueroso de un de esta modalidad sensible radica su importancia primaria para el
cuchicheo de concupiscencia o el crujir de una hoja de papel ro asco; con él se relaciona también la náusea del asco, la cual, a su vez,
zada por sabandijas es algo asqueroso para el oído? Hablamos, no alude a la intención de comer. Mencionemos aquí el círculo de rela
en el sentido en que gusta al oído escuchar un elogio, sino en que ciones asco-olfato-putrefacción-ruina-disgregación-vida-alimento,
le gusta oír una música armoniosa. Una cacofonía no tiene nada etc. Semejante círculo objetivo de relaciones falta en la angustia por
de asqueroso, como tampoco lo tiene un revoltijo de colores; no completo y en el odio no se da tampoco en forma tan naturalista y
hay en el oído nada que corresponda a los objetos asquerosos a la determinada.(Recuérdese el carácter intencional básico del asco: la
vista. Todo asco auditivo es, en buena parte, asco moral; presupo idea de una «manera de ser asquerosa en general»).
ne un número suficiente de relaciones asociadas al objeto, que se El segundo lugar ocúpalo, indudablemente, el tacto. El tacto
dan secundaria y no inmediatamente, las cuales, por ejemplo, en el también es más íntimo que la vista y en cierto sentido —aunque no
asco visual están mucho más relegadas al fondo de la intención. Si, sugiere nunca una proximidad tan íntima— acentúa más el factor de
por ejemplo, me produce asco una voz aguardentosa, es porque me proximidad que el propio olfato. Piénsese en el factor de contacto,
represento muy a lo vivo el carácter moralmente asqueroso de la en esa tendencia a apretarse, pegarse que distingue a lo asqueroso.
borrachera, el aliento impuro de un borracho, etc.; si alguien chas Sin embargo, no se dan en esta esfera aquellas entonaciones de asco
quea los labios o hace ruidos con la boca al comer, me represento la inequívocas e intensas que existen en los olores. Supone cierta per
imagen visual correspondiente, pienso en una «glotonería voraz»; versidad el desentenderse de lo asqueroso que tiene todo lo podrido
si una melodía incitante me parece asquerosa, percibo vivamente el y manifestar gusto por ciertos alimentos sospechosos. Pero ¿es que

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necesitamos vencer una sensación de asco para no menospreciar la te entre oler o palpar y ese advertir, percibir, «sentir», que puede
gelatina, las jaleas de fruta, los purés? Y, sin embargo, debiéramos ser sordo, unilateral, «irresponsable» frente al objeto, pero que, a
sentir asco, por regla general, al recibir la impresión táctil de lo blan- pesar de eso, puede penetrar muy profundamente en el objeto.(El
ducho, mucilaginoso, pastoso y, en cierto sentido, de lo blando en tacto está, en este respecto, más cerca de la vista que el olfato). En
general. Pero estas cualidades táctiles no son,en verdad,asquerosas, otras palabras: la sensación visual nos procura el objeto solamente
sino que sólo están mejor «predispuestas» que otras para realizar —o, por lo menos, conforme a su función más sobresaliente— en
valores asquerosos. En el caso del tacto ya se necesita la compli su estructura y forma, con sus colores, líneas, perspectivas, o, por
cidad o adición de otros elementos determinantes. Esto se ve más lo menos, algunas de éstas. Que una línea, un color por sí solo «ya
claramente si consideramos que el prototipo de lo asqueroso parece diga mucho», es un caso límite; con ello quiere darse a entender
ser lo podrido: pensemos en el asco que sentimos al tocar (elimi abreviadamente que una nueva línea (o color) dice mucho dentro
nado el olor) pus, supuraciones, carne fétida y descompuesta. En de una variedad, en lo demás ya conocida y habitual. Otras veces
este caso, hay un olor a putrefacción específico y pesado; pero en se trata de una mera deducción: la luz roja de un farol en la noche
cuanto al tacto, el asco se produce por virtud de ciertas propiedades me puede «indicar», desde luego, un tren entero (pero de ninguna
táctiles de consistencia, intermediarias, si bien muy características. manera «presentármelo», aunque sólo sea de un modo grosero).
Por lo demás, este factor de contacto nos dirige hacia la otra forma Algo más expresa ya de la esencia del objeto un fenómeno como
principal de unión íntima, que ocupa el segundo lugar al lado de la «rojez héctica» o «línea esbelta». Pero para no salir del asco: desde
recepción de alimentos. Me refiero a la esfera de la sexualidad, que luego, hay colores y, en general, «cualidades visibles» propias de
también proporciona un gran número de motivos de asco. Después la putrefacción, pero nunca en una forma tan acusada e inequívo
mostraremos que su relación con el asco es, a pesar de todo, más ca como hay olores, como hay incluso sensaciones táctiles. En el
floja, o por lo menos, menos típica y ejemplar. Baste indicar ahora asco visual, el elemento asociado, incluso la inferencia silogística,
que en la repulsión sexual no hay nada que ejerza la peculiar fun entra en mucha mayor proporción en la cualidad total. Con todo,
ción que el vómito en el asco(y menos su apropiación pura y sim existe, sin embargo, una verdadera cualidad total y, por tanto, un
ple).(El motivo del «íntimo contacto con una materia viva extraña» auténtico asco visual: sólo que éste se basa más en las otras sensa
es central en la sexualidad. Véase más adelante «ensuciamiento»). ciones de asco producidas por el objeto que al revés. Asimismo,
Distinto es el asco visual. El sentido de la vista nos presenta genéticamente, la sensación de asco se forma primero —y tal vez,
el objeto de un modo distinto que el tacto y el olfato. Si por un se inculca también— por el olor y asimismo por el tacto, pasando
lado es capaz de suministrarnos una imagen del objeto más varia después al sentido de la vista.
da, más amplia y más «adecuada» —«ver» algo quiere decir «co Podemos, pues, resumir lo anterior en esta fórmula: el sentido
nocerlo» en un sentido muy distinto que «oler» o «tocar algo»—, del olfato es el verdadero órgano primordial del asco, por la razón
por otro lado, la impresión visual, una simple impresión óptica, de que es el órgano primordial para la «aprehensión íntima de la ma
no nos conduce como el olfato o el tacto a una región esencial nera de ser», pero la vista suministra una comprensión de tal suerte
del objeto. Así como existe una relación estrecha entre el ver y amplia del objeto que, a pesar de la falta de «intimidad inmediata» en
el conocer discursivamente, hay también una relación semejan- él, todavía es capaz de transmitir una cualidad auténtica, sui generisy

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del asco, la cual, desde luego —por su contenido—,alude a la cuali —«espantoso», pero no «asqueroso»— ni un cadáver momificado.
dad olfativa de lo asqueroso, más inmediata y primigenia. La nota de asquerosidad reside especialmente en el proceso de la
Si ya en el asco táctil se afloja la conexión de este sentimiento con putrefacción y en la cosa que lo sufre. Hay una imagen de la putre
el círculo de objetos de la putrefacción, que se da en el asco olfativo, facción —en forma de imagen óptico-táctil olfativa— muy compli
en el asco visual la relajación es todavía mayor. Hay una cualidad cada, pero también muy estructurada y única. Por ejemplo, entre
visual, relativamente sencilla, de lo asqueroso que ya tiene muy poco la carne podrida y la fruta podrida hay cierta semejanza, incluso
que ver con la putrefacción, aunque sí algo. Me refiero a la impresión en el color, aun prescindiendo de otros síntomas comunes como el
visual de «escarabajear» y «pulular». Desde luego, no puede hablarse reblandecimiento, etc. En suma,lo muerto, cuando se nos presenta
en estos casos de una asquerosidad tan absoluta como, por ejemplo, simplemente como algo vivo que ha dejado de funcionar, nunca es
en el olor a putrefacción. Aquí la sensación de asco depende princi asqueroso; en otro caso, sería asquerosa la carne fresca de la comi
palmente de la constitución más prolija del objeto en cuestión.(Véase da, y hasta una estatua y un retrato tendrían también una punta
más abajo). Es muy característico que la vista sea el sentido prima de asquerosidad. Pero esto no ocurre nunca. Más bien es necesaria
rio del asco en los casos en que el objeto se presenta, esencialmente, para producir asco, una disolución sustancial, un proceso duradero,
como una multiplicidad y justamente por eso despierta asco. a lo menos intencionalmente, que por así decir, debe ser, a su vez,
una «manifestación de vida». Ya aquí encontramos la relación del
2. Tipos de asquerosidad física asco con lo vital positivamente, con lo animado. Indudablemente,
a la disolución de la vida, que hay en la putrefacción, está asociado
En este capítulo nos proponemos pasar revista a los objetos típi también un cierto —muy notable— aumento de vida, una patenti-
cos del asco, producido, principalmente, por impresiones sensibles, zación acusada de que algo viviente «existe allí». Lo atestiguan el
sin entrar a examinar sistemáticamente el distinto papel de cada uno olor que se presenta o acentúa con la putrefacción,la decoloración a
de los órganos sensoriales. No podemos evitar «revolver las heces», menudo muy marcada, el «brillo» de lo podrido, todo el fenómeno
como suele decirse, al tratar este tema. Pero está justificado por el de «agitación» interna, de tumulto y hervor que hay en la putrefac
interés científico y, por otra pane, intentaremos reducirlo al grado ción. Sin embargo, no toda actividad patológica es asquerosa: no lo
mínimo inevitable. Sobre la base de un método de división pura es la furia del loco ni la agonía del moribundo. Lo que nos produce
mente empírica, encontramos nueve tipos principales de objetos asco, al extinguirse y morir, no es el ser vivo, la unidad vital en
físicamente asquerosos. su totalidad, sino más bien el cuerpo en sus partes, la «carne», por
a) El objeto primordial del asco es, como ya queda indicado, el ejemplo. No es la semejanza con la muerte, en cualquier sentido, ni
círculo de fenómenos comprendidos bajo el nombre de putrefac la proximidad o aparición de la muerte, sino, por así decirlo, una
ción. En él están incluidos: la descomposición de un cuerpo viviente, «parte» de la vida que se encamina a la muerte.
la corrupción, la desintegración, el olor cadavérico, y, en general, el h)Con esta producción del asco por la disolución de la materia
tránsito de la materia viva al estado de materia muerta. Bien enten Viva concreta está también relacionada la asquerosidad de los excre
dido que no es este último estado lo que propiamente produce asco. mentos. En general, son asquerosos los productos de descomposi
Lo inorgánico, en efecto, no produce asco. Tampoco un esqueleto ción de la vida, expelidos por el cuerpo viviente. Ckro es que no se

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Asco, soberbia, odio El.

trata de un caso especial de verdadera putrefacción. Las heces no semifluido, a todo lo que, por decirlo así, se adhiere molestamente.
son, por ningún modo, las depositarlas más auténticas de la putre Las materias a que aludimos (mucosidades, etc.) comportan —en
facción, la cual incluso puede faltar en ellas. Además de la relación cuanto que fuerzan a percibirlas, circunstancia que significa o indica
con la putrefacción, trátase aquí de una clase peculiar de tránsito de una situación irregular— el elemento de un aumento indebido de
una sustancia viva a sustancia muerta, tránsito que es, a su vez, «ma vida que, naturalmente, indica a su vez extinción y podredumbre,
nifestación de vida», «fenómeno anexo del proceso vital». El asco se vida que decae.
relaciona, por tanto, con el carácter de «escoria» de los excremen d) El tipo de asco, ya indicado, que suscita lo que se pega o ad
tos, con la circunstancia de que la materia orgánica en descomposi hiere «en lugar indebido» se manifiesta también de manera menos
ción indica que existe allí o ha existido algo viviente. También en material. Ya hemos observado que, por sí mismo,todo lo asqueroso
los productos vitales de descomposición actúa como estimulante tiene la intención de pegarse al sujeto, lo incluye en su proximidad,
del asco, no sólo la desaparición de la vida, sino también la presen en su atmósfera (mas no en el sentido de cogerlo en una red, a la
cia de la vida misma. cual no hay modo de escaparse). Esto se ve, muy especialmente, en
c)De los objetos anteriores, hemos de distinguir la asquerosidad la porquería, la mugre. La mugre o basura es, en lo que podemos
de las secreciones corporales. Están más lejos de la putrefacción y ver, el único objeto típico de asco que no se refiere estrechamente
en ellas disminuye también, en gran medida, el papel decisivo del a la vida en descomposición ni, en general, a la vida. Pues mi mano
olor. Aunque la excreción y la secreción se diferencian en que la está mugrienta, sucia, aunque no esté más que tiznada de hollín o
primera es una simple escoria y la segunda está destinada a una ver cubierta de polvo, y repugnaría tocar con ella la comida o la cara de
dadera función, es decir, que está, por esencia, libre de putrefac otra persona. Pero mirada la cuestión más de cerca, aparece menos
ción, los límites entre ambas son «vacilantes», «borrosos». Junto a sencilla. Pues es verdaderamente suciedad, hasuraf La nota de
casos claros, hay diferentes grados intermedios más confusos. En dañino, perjudicial, no es central; es un conocimiento secundario
los procesos de supuración y sus semejantes coopera, ciertamen —y no una intuición— que el comer con las manos sucias puede
te, en la producción del asco el elemento de la putrefacción de una tener malas consecuencias para la salud. Es más; no nos asustamos
manera peculiar, porque el «pudrirse algo dentro del cuerpo vivo» ante una mano que ha estado sumergida en la gelatina de un cultivo
comporta una nota especial de «asqueroso-espantoso». Pues esta microbiano por lo que tiene de «sucia». Precisamente la suciedad
putrefacción, aunque reviste carácter de proceso que avanza, de tiene, por esencia, un carácter de relativa inocuidad, de nocividad
«progreso», goza, además, de una constancia, por decirlo así, muy vaga. Pero tampoco en eso consiste su esencia, pues a una
de una perpetuabilidad, que no existe en la putrefacción de materias seta poco sospechosa no la honraremos con el epíteto de «sucia».
«abandonadas a sí mismas» (cadáveres, residuos, etc.). Sin embargo, Por otra parte, tampoco es atinada la definición según la cual «por
es conocida la relación que tienen con el asco secreciones comple quería es una cosa que se encuentra en lugar indebido». Si en una
tamente normales. Pero no es fácil de analizar y el simple elemento úirbera hallamos piedras preciosas desparramadas, no diremos que
de «vida moribunda» no bastaría para explicarlo ni aun en los casos turba estaba manchada por los diamantes. Es más, una mano tiz-
en que, realmente, fuese aplicable. Más bien se trata de otra clase Uada de hollín, en realidad, no es una mano verdaderamente «su-
de asquerosidad: de esa asquerosidad común a todo lo pegajoso, ^^a». Cuando hablamos de mugre,porquería, pensamos más bien en

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Asco, soberbia, odio El

una capa negro-grisácea de composición indeterminada, en general e) Entramos ahora en una clase de objetos esencialmente distin
en pequeñas partículas «pegajosas», para cuyo carácter de porque tos de los anteriores; la de los animales que suscitan asco, principal
ría es más esencial esta propiedad que la clase de materia de la cual mente insectos. Se habla a más y mejor,en el sentido más amplio,de
proceden. Desde luego, hay aquí una cierta relación de contenido «animales rastreros», con lo cual ya parece indicarse cuál es el moti
con las heces (dejemos en duda la medida en que pueden colaborar vo principal del asco que producen. Los animales superiores pocas
aquí las reminiscencias fisiológicas),con la grasa y el sudor. Entonces es veces despiertan un verdadero asco, salvo cuando se piensa en su
tan exacta la definición antes rechazada que, en efecto, la porquería suciedad fortuita, en su olor, algunas veces insoportable, en su «ca
aparece en lugares que no son el suyo adecuado,es decir, donde per lor animal» que puede asquear a algunos hombres; circunstancias
turba, desfigura y se ha «corroído» en alguna manera, es decir, que que también pueden hacer de un hombre un objeto de asco. Es difí
no se la puede quitar con un sencillo movimiento. Estos lugares cil afirmar que la prohibición ritual respecto a algunos animales en
son siempre la superficie de los cuerpos o los objetos de uso que el ciertas religiones obedezca, esencialmente, a verdadero asco. Hay
cuerpo puede tocar o rozar íntimamente, Y en eso se encuentra un asco a los animales, que no hay que reforzar apenas con san
también una relación intencional innegable con la vida, con su ciones religiosas para ser sentido. Y prescindiendo de este aspecto
auge y su decadencia. Por virtud de la actividad manual se ensu cuantitativo, existe un asco que no se produce solamente por virtud
cian las manos; por llevarla encima se ensucia la ropa blanca. En de la idea de comernos el animal, sino que se refiere al aspecto, a la
la formación de la suciedad, de la mugre, el sudor hace de agluti proximidad de los animales en cuestión. Hay quien rechazaría vio
nante. La suciedad es, en parte, la presencia, la indeleble huella de lentamente la carne de caballo y, sin embargo, profesa un gran cari
la vida. Pero lo realiza o de un modo meramente formal, que sólo ño a este noble compañero de la especie humana. En esta categoría
alude al hecho, o por virtud de una «materia» (esa cosa negro- no entra el asco hacia los gusanos, parásitos y cualquier otra clase
grisácea), que representa una formación muy peculiar, distinta de de animales blanduzcos. Entre los animales superiores hemos de
uno de esos «materiales vitales» compactos y bien característicos mencionar especialmente la rata: contra este mamífero siéntese un
(secreciones, etc.). Así, pues, aun cuando en la porquería el asco sentimiento de asco, muy claro y muy extendido. Muchas veces se
dependa muy poco de la materia, el rasgo meramente formal de une al asco una sensación de angustia indefinida, el sentimiento de
mixtura, de falta de carácter, precisamente de «impureza», de ne lo siniestro. En todo caso, coadyuva al asco el hecho de que, por lo
gación marcada, y como materializada, de la distancia, ofrece un demás, ningún otro mamífero se presenta, en toda su forma de vida,
motivo auténtico de asco. Desde luego,son cosas distintas la pro tan a modo de parásito como el ratón (cuerpo vulgar, flexible, gri
piedad capital de lo asqueroso de «pegarse» impertinentemente sáceo, alargado; ente gregario que mora en escondrijos, propensión
de algún modo al sujeto (al asqueado) y el pegar que produce parasitaria, carácter solapado, relación con la porquería y la epide
el asco. Más adelante estudiaremos su relación. Pero por virtud mia). En lo que se refiere a la serpiente, el asco hacia este animal
de la «porquería», la persona se sensibiliza para el «pegarse» en parece más mezclado con el miedo (el miedo ante algo siniestro).
general. Esta mixtura de partículas incualificadas se adhiere, al Casi todo lo que tiene de asqueroso la serpiente —carácter rastre-
mismo tiempo que se forma, a la piel del hombre a consecuencia *■0, solapado, actividad fría— se encuentra también en los parásitos.
de su actividad. Pero no quiero entrar muy a fondo en el detalle. Las variaciones del
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Asco,soberbia, odio El

asco, según los individuos, son muy dignas de consideración. Ge es ése; como no lo es tampoco el del placer erótico-estético por la
neralmente, el asco mengua o desaparece completamente respecto circunstancia de que algunos hombres eviten el trato con mujeres
a los insectos que están cubiertos de cascara dura y no forman ma maravillosamente hermosas —con la advertencia instintiva; ¡cui
nada: la mayoría de los escarabajos no pasan por asquerosos. Igual dado!—. En resumen, apenas puede decirse más sino que el animal
ocurre con los insectos que más bien vuelan que se arrastran (abe asqueroso da la impresión de una vida que fluctúa «sin sentido» y
jas, etc.). Así, pues, lo que determina el carácter asqueroso de los sin forma,que «asalta» al sujeto en algún modo,a la que se junta un
parásitos es una conjunción de motivos varios que, en casos poco hálito corrientemente perceptible de descomposición, de corrosión
pronunciados, pueden faltar en parte. Son éstos: el arrastrarse, el de la vida. La vivacidad e intensidad de este asco procede segura
pegarse, su viscosidad y la viscosidad de su contorno (en las chin mente de la gran movilidad, agresividad (no periculosidad) del ob
ches, acentuada por la forma aplanada del cuerpo), el escarabajeo y jeto, de la conciencia de que es muy fácil entrar en contacto con él.
la pululación, el aspecto de un enjambre apiñado, hormigueante; la También es probable que exista un deseo, reprimido en el curso de
relación —tanto aparente como real— de estos animales con la di la evolución humana, de utilizar insectos como alimentos. El asco
solución y descomposición (real por su preferencia hacia materias se agudizaría entonces por virtud del gesto de defensa, reprimido,
orgánicas en putrefacción, aparente —sin carecer de importancia, contra tal deseo. También puede ocurrir que el deseo, muy gene
sin embargo— por la impresión de que ellos mismos son partes de ral, de despachurrar el animal asqueroso, complete lo asqueroso del
tales sustancias, tal vez «engendrados» por ellas, como si su loco es contenido de la intuición.
carabajeo fuera un síntoma de descomposición de la vida); en suma, f)En lo que se refiere a los alimentos, se impone en seguida una
el carácter notablemente «frío» de esta vitalidad inquieta, nerviosa, distinción importante. Los alimentos no son cosas que simplemen
serpenteante, palpitante, como si todo ello no fuese más que una te encontramos, sino cosas que están relacionadas funcionalmente
«danza de vida» abstracta, demostrativa, pero sin el calor de vida con nosotros; materias que comemos. Hay que diferenciar si nos
correspondiente, sin el contenido interno de la vida. Por último, el mueven a asco solamente por esta su propiedad de ser alimentos, o
carácter solapado-agresivo de la mayor parte de esos anímales. El como cosas, como materias. Esto último ocurre con los alimentos
papel de este último motivo se exagera a menudo; es corriente la podridos; sería asqueroso tenerlos en mi cuarto, aunque no se trata
hipótesis de que el asco ante los insectos es solamente una forma de de comerlos. Lo mismo puede ocurrir, por ejemplo, en el caso de
angustia a la que nos hemos adaptado filogenéticamente. Con eso alimentos hacia los cuales siento una repugnancia específica muy
no se dice nada esencial: puede ser que esa angustia exista aun en los «marcada, por ejemplo, cuando alguien no puede soportar el olor a
casos en que no llega claramente a la consciencia, pero sólo se agre cholla o la vista de una salsa. Es más: sentimos, generalmente, un
ga al asco, muy lejos de producirlo. Mas el asco se relaciona mucho ^erto asco, aunque debilitado, respecto a los restos de comida y las
menos con el carácter peligroso de los animales —tenemos miedo a entes que los contienen. Pero en otros casos se presenta el asco
las abejas y avispas, pero no asco— que a la cualidad de lo solapado,
so ámente cuando hay que comer el manjar, en efecto, por causa de
^^gun motivo exterior.
maligno, escondido,esa mezcla peculiar de furtividad y procacidad,
de futilidad y de furia porfiada y penetrante. Aunque el asco cumpla Puede ocurrir que una persona no sienta repugnancia de tener
el papel de una advertencia teleológica, su sentido intencional no •"ante todo un día una jarra de leche sobre la mesa, pero que
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Asco, soberbia, odio £1 asco

pierda inmediatamente el dominio sobre su estómago si intenta be sabores levemente pútridos: como ei haut-gOHt en la carne de caza.
ber un trago. Parecido es lo que sucede cuando sentimos asco, por Se dice que los chinos prefieren los huevos completamente podri
cierto tiempo,respecto a alimentos que, por regla general,comemos dos. Esta perversión la atribuiría yo menos a la «diferencia de los
con gusto. El primer caso se relaciona con el asco a lo podrido, así gustos» —tan encarecida por los maniáticos de la relatividad— que
como a materias pegajosas y sucias (véase también el carácter as al afán de refinamiento en una hipercivilización sin ejemplo. La as
queroso de las mezclas de inadecuados alimentos); el segundo caso querosidad de los huevos podridos, ¿se da para el chino tan inten-
roza, en parte, la esfera del asco que producen la vida y la «función» cionalmente (naturalmente, sin «redundancia» actual) como para el
en general, en parte la esfera del asco que produce la «saciedad» aficionado alfaisandé la asquerosidad de la carne podrida? Es cosa
más abstracto-formal y, en este sentido, «moral». Pero no hay un que ignoro; la actitud de la consciencia puede ser diferente, en uno
asco definible y único respecto a ciertos alimentos determinados, y otro, de algún modo.(Aquella tendencia a extravagancias exage
porque, a pesar de todos los casos típicos, las diferencias indivi radas parece encerrar, a su vez, una especie de ingenuidad «super
duales son demasiado grandes. Por la referencia especial a la boca ficial»). Un caso más extendido y —puesto que no se trata de car
y al estómago toda aversión toma en esta esfera la forma del asco. ne más inocente, es el del queso de olor penetrante. Éste contiene
Así, por ejemplo,la repugnancia hacia lo «extraño» de un alimento; algo que hay que considerar, indudablemente, como putrefacción.
mientras que, por ejemplo, lo «extraño» de un paisaje, no se siente La mayoría de las personas que gustan del queso, consideran, a pe
como asco. Desde luego, los intentos habituales de explicar el asco sar de ello, asqueroso el olor a queso. Seguramente harían muecas
hacia ciertos alimentos, son muy superficiales e insuficientes; como de repugnancia si lo oliesen fuera de la hora de comer. Aquí se trata,
el que consiste en decir que sentimos asco hacia un alimento porque evidentemente, de un caso de valoración positiva-secundaria; pu
estamos «acostumbrados» a no comerlo, o porque nos ha estro diera decirse de un erotismo del asco, que puede producirse en un
peado «una vez» el estómago. Por regla general, hay que insistir marco más estrecho.(Una latitud semejante, con análogas limita
en que en la mayoría de los alimentos existe posibilidad de lo as ciones —que evidentemente es como un aumento de vida secunda-
queroso: por la pretensión con que se nos muestran a ser comidos, no,extraordinario y, a pesar de ello,libre de culpa— existe también,
por su estado pegajoso, húmedo, en algún modo «sucio»; por su por ejemplo, en la libertad erótica durante el baile, siendo el trato
facilidad para evocar reminiscencias muy diversas; en fin,a causa de por lo demás «decente». Para limitarnos a lo gástrico, ¡cuán a gus
la relación con la putrefacción, relación aparente o real, pero que a to se bebe cerveza, aunque el sabor es realmente malo! Justamente
menudo existe. Puede ocurrir, además, el caso de que se considere ebe, en lugar de paladearla, como al vino; es decir, en lugar de
un alimento como asqueroso cuando se le contempla como cosa, examinarla prolijamente y juzgarla en el detalle de sus cualidades).
pero no cuando se le ve como alimento. Este caso es corriente e ino El cuerpo humano como tal, su proximidad, pueden tam-
cente mientras sólo se trata de un olor a comida fresca o de un olor
a comida más agudo y característico fuera de las horas de comer» ^fen" ^ patológicogeneral
nomeno como se declarará,
y, sobre todo, se desde
cargaráluego, este
a cuenta
que,desde luego, molesta y, hasta cierto punto,es asqueroso;como» estados, propiedades o
al fin y al cabo, lo es todo en esta esfera de los sentidos cuando s® cuerpo que son reconocidos como asquerosos in
impone a deshora. Pero hay también una preferencia perversa p®*" ^ - Pero un matiz de asco patológico es también un matiz
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^ j.
Asco,soberbia, odio El

de asco; sobre todo si representa algo típico, y además, también rozagante. «Todafécondité es asquerosa», dice valientemente Otto
el asco hacia el cuerpo existe, indudablemente, en el mundo de los Weiniger; al cual, desde luego, no se le puede absolver de error ma-
sentimientos del hombre sano. El asco que el hombre sano siente, niqueísta. Pero quizá no sea conocido solamente de los psicópa
por ejemplo,frente al intento de una aproximación del mismo sexo, tas perdidos el asco que se siente al ver pechos manantes, la «cría
se dirige, seguramente, no sólo contra la idea de la inversión sexual, hormigueante» de algunas especies animales, las huevadas de pez, e
sino también contra el cuerpo extraño, al que se le da la intención incluso al ver una vegetación rozagante; aunque solamente para los
de ser instrumento de aquel intento. También sucede esto al abrazar psicópatas será un sentimiento de la vida que resulte determinante.
una persona radicalmente indeseada del otro sexo. O, más inocen Piénsese en la relación con sabandijas, o en el carácter espiritual-
temente todavía: ¿Cuántos hombres no sienten asco cuando están mente asqueroso de la idea de una vitalidad que brota sin formas o
aglomerados con otros en el tranvía, o cuando se sientan sobre una en superproducción, indiferente a la cualidad, de gérmenes y crías,
silla «caliente»? Existe una propensión(normal) a encontrar asque que incluye innegablemente también la idea de una putrefacción rá
roso el cuerpo, propensión que se presenta —es verdad— única pida e intensa.
mente en ciertas circunstancias, por ejemplo, allí donde el cuerpo i) Finalmente, mencionemos lo asqueroso de la enfermedad y de
se ofrece precisamente como tal, es decir, sin papel «humano» y sin la monstruosidad física. Ya lo hemos aclarado hasta cierto punto en
justificación, y por ello se hace molesto; haciéndose sentir demasia las consideraciones acerca de las excreciones y secreciones, putre
do como cuerpo. Este asco a que me refiero aquí, se extiende tam facción, cuerpo e interior del cuerpo. Se trata de una manifestación
bién a lo sexual, por ejemplo, a la posibilidad de una falta de freno, «insólita» y, por decirlo así, exagerada, de una «proliferación» de la
de forma, de inhibición y de dominio sexuales que es sugerida, ine vida (tumor), que en seguida pasa a descomponerse. El presagio de
vitablemente, por una aproximación de cuerpos inacostumbrada, o, muerte para el organismo total provoca,en verdad, más bien espan
mejor dicho,inmotivada y, para el sujeto por lo menos,infuncional. to que asco; pero cuanto más intuitivo y más material sea el espanto,
Ahora bien, si este asco puede elegir al cuerpo extraño como objeto tanto más propenso es a transformarse en asco. En el lisiado no es
intuible, es porque el cuerpo representa el común motivo potencial la insuficiencia funcional lo asqueroso —por ejemplo, en el caso
para matices de asco de otra clase(que ya hemos expuesto). General de sordomudez, no lo es nunca; la cojera, seguramente, tampo
es el asco hacia lo interior del cuerpo —cuando se hace percepti co— sino la deformidad de la figura, en cuanto que todo defecto
ble—,incluso hacia la sangre. Pero en ese asco se mezcla espanto, determina en una parte visible del cuerpo de algún modo también
miedo, conmoción, etcétera. La relación que existe entre el interior un «más» visible: por ejemplo, un muñón sangriento. No la mera
del cuerpo «abierto» —como generalmente entre toda falta insólita falta de vida en sí mueve a asco, sino la —por ejemplo, con ella
de cubierta— y la putrefacción y la manifestación desordenada de fundida— vida excesiva en un lugar inadecuado, la vida desvia
fenómenos vitales, de la «maraña» de la vida, no necesita ninguna da en su plasticidad por caminos anómalos. Asquerosa parece, en
explicación especial. general, la actividad vital exagerada (¡no simplemente «mecaniza
h)Quizá podamos comprender también en el asco físico, un cier da»!), el empuje de la vida en sí, en cuanto que traspasa el marco
to asco, también con tendencia patológica, y que, a pesar de eso, se de una unidad vital real o cuasi «personal», de un organismo total,
produce frecuentemente ante la vida pululante, ante la fecundidad conformado según un fin.

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J. Los tipos de lo asqueroso moral típicas de la saciedad se enlazan con cosas verdaderamente placen
teras. Así el asco que se siente pensando en una embriaguez pasa
Por «moral» no entendemos aquí lo «ético» en el sentido rigu da (sin necesidad de que sea, precisamente, alcohólica): no como
roso, sino algo así como «espiritual» —desde luego, también más si toda embriaguez durase toda una eternidad, sino porque tiene
o menos referido a lo ético—, en oposición a lo «físico»; así como como contenido una concentración del placer que hace superfina
cuando se habla de factores morales o del lado moral de un asunto. aquella duración. Un asco parecido puede suceder también a todo
El intento de clasificar los matices objetivos del asco que compren placer, que desde luego ex genere suo no es placer de embriaguez,
de este capítulo, no puede aspirar ni siquiera a la misma evidencia pero que es bastante «concentrado» para destacarse del resto de la
que la anterior clasificación de los objetos del asco físico, aunque vida como un placer especial continuado. Así, si nos presentan dia
desde luego están más claramente delimitados. Distinguimos aquí riamente las mismas golosinas o si nos abruman con los goces de la
cinco clases: mesa durante largo tiempo, o si se ha descansado mucho tiempo en
Si la materia es a propósito, la sensación de desagrado produ la cama. Lo característico de todos estos estados de saciedad es —a
cida por una uniformidad pesada puede adquirir un matiz parecido diferencia del simple hastío o aburrimiento— cierta pérdida de la
al asco.(Asco por saciedad). La saciedad, en el sentido estricto, se sensación de tiempo, cierta nota de intemporalidad,de algo que gira
presenta únicamente cuando aquella vivencia constante es placen sobre sí, de algo estéril, de un eterno estado de saciedad de sí mismo
tera, originariamente o por sí; entonces, no tanto el objeto como —que indefinidamente aumenta—, una especie de «vértigo», una
el placer en el mismo, es lo que se hace asqueroso.(Cuando digo desorientación de la vida, un «reino celestial» del cual quiere uno,
que he llegado a hartarme, por fin, de una molestia como tai, este por fin, salir a un aire más áspero y más libre. Esto puede decirse
sentimiento no tiene nada que ver con la saciedad propiamente di de toda permanencia en un placer que se ha quedado sin finalidad y
cha; significa simplemente: «He perdido la paciencia». Asimismo quizá, de algunas formaciones especiales. Asquerosa puede hacer
se suele decir: «Basta de broma», o «no lo quiero tragar por más se, en este sentido, para la mayoría de los hombres, la inactividad
tiempo»). Aquí es visible otra vez la relación del asco con una vita duradera, aun estando combinada con la salud y con el bienestar
lidad unilateralmente exagerada, que se mueve indefinidamente, por (véase el empantanamiento al modo de Oblomow,que desde luego,
decirlo así, en un recinto limitado. La sensación de asco le impide al fin y al cabo,también se hace «insano», hasta físicamente mortal,
a uno «ahogarse» en un placer. No se puede decir, simplemente, pero que en su origen arraiga en una salud muy robusta y aner-
que este placer cese de serlo; se hace únicamente soso,confuso, y se viosa). En el sentido gastronómico pueden hacerse fácilmente as
pone en oposición, de algún modo sensible, a la voluntad vital de la querosos sobre todo los manjares dulces, puesto que justamente lo
personalidad. No es preciso que se trate de un placer manifiesto;so dulce constituye el tono fundamental del buen sabor «soso» y, por
lamente es importante que no el objeto mismo,sino el fenómeno de decirlo así, sin contradicción, ininterrumpido, sin límite ni forma.
su persistencia indefinida, se convierta en causa de un sentimiento (El análisis más profundo de los significados del sabor sería trabajo
"luy sugestivo, pero no es éste el lugar a propósito para ello).
de defensa. El objeto es,entonces,desde luego, tan placentero como
todo aquello «en lo cual» se vive es en sí y caeteris paribus lleno
En fin, tiene seguramente algo de común con el asco de la saciedad
de placer y positivamente acentuado de vida. Sin embargo formas el asco específico que sentimos hacia el incesto entre hermanos y
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Asco,soberbia, odio El

otros colaterales. Aristóteles lo ha expresado desmañadamente di producirse primero la impresión de «intemperancia vital» y hacerse
ciendo que la unión de las dos más poderosas clases de ternuras en dudoso el valor vital total. La brutalidad, la energía corporal que
la misma persona es muy «inconveniente». Hay algo extraordina se desencadena en todas direcciones, el «olor» concentrado a vida,
riamente insípido, espantoso, dulzón, en el pensamiento, de que la pueden parecer,a veces, asquerosos —aunque nunca son típicamen
primitiva comunidad filial y familiar (entre madre e hijo) se cargue, te asquerosos— tanto más cuanto más en ellos se mezcle algo de
además, de la vida sexual, aumentándose también aquí y duplicán ese carácter agresivo, violentador e incitador, que precisamente es
dose la corriente vital. En parte se puede explicar, de tal modo, el indispensable para la producción del asco. Todo asco contiene una
asco al incesto como asco por saciedad.(Debo añadir: de ningún «resistencia» y, al principio, la repulsión violenta de una exigencia.
modo pretendo tratar aquí la inmoralidad del incesto en general, ni No sólo porque la descarga del asco se hace actual al aproximarse al
mucho menos agotarla. Tal vez se pudiera decir todo eso cnm grano objeto que la produce, sino porque el objeto mismo necesita, para
salís también del matrimonio. Pero no hay que olvidar que: 1.° En ser asqueroso, un elemento de proximidad, de tender a acercarse,
el matrimonio la monotonía tiene sentido vital; por lo menos, por representado en su manera de ser, un elemento de proximidad que
su idea tiende a un fin y no a un mero saborear, que se agota en sí también implica por sí mismo la tendencia a imponerse y apoderar
mismo; la posibilidad de que esto último ocurra, téngola yo, efec se de la situación del sujeto percipiente. En el cumplimiento de esta
tivamente, por un peligro ético del erotismo monogámico.2° Que condición arraiga el papel tan extendido del asco de la sexualidad
el matrimonio normal, de ningún modo produce una «comunidad desordenada. La representación de una vitalidad que hierve y arde
familiar» en el sentido en que lo es esa comunidad de sangre y ex en sí misma, la acentuación del elemento de proximidad y el afán de
tracción, a la cual añade el incesto, todavía, la comunidad sexual, y transferir esta cercanía sobre la situación del propio sujeto afectado
ésta, naturalmente, como una comunidad en el mismo sentido que van unidos en esta sensación de asco. A esto se añade que el impulso
la del matrimonio; el incesto sexualiza y reabsorbe la vida; el matri sexual es, como se sabe, uno de los grandes impulsos funcionales
monio valoriza la sexualidad y funda vida). y se subordina a mi determinado designio de la vida muy general,
h)Como objeto más inmediato de asco moral, mencionemos la pero al mismo tiempo —por motivos hondamente biológicos y me-
vitalidad exagerada o (¡ne se desarrolla en un lugar inadecuado. Sin tafísicos que no podemos discutir en este lugar— no puede ser prac
embargo ésta sólo puede producir asco bajo la condición previa de ticado de un modo puramente mecánico, más bien en su satisfacción
que obtenga a la fuerza cierta proximidad al sujeto y ame entera y parcial (inicial) toma muy diferentes formas, se metamor-
nace esencialmente arrastrar consigo la vitalidad de este último. La fosea y madura en formas más o menos independientes de su última
mayoría de las veces, el efecto del asco está condicionado también determinación. Apenas hay un elemento de la vida que la sexualidad
por el carácter de esa hipervitalidad, carácter que se revela en cierto no trate de sujetar a su servicio o que, por lo menos,no roce, tome o
modo como traidor a la vida y en amplio sentido como incitante de aluda de algún modo. La cuestión ética de cuándo eso deba ser con
la putrefacción. Si, por ejemplo, alguien es muy fuerte y ejecuta tra cebido e impedido como moralmente malo o,por lo menos, «desor
bajos físicos extraordinarios, entonces ello podrá difícilmente mo denado» no nos compete ahora; piénsese en la sexualidad perversa,
ver a asco. Pero si además de ser un «hombre de músculos», acusa poligámica, hostil a la vida y que inunda la vida. El asco encuentra
una vida espiritual completamente descuidada, entonces ya puede en esta esfera un ancho mundo de objetos; pero hemos de decir en

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seguida que el asco y el juicio ético no corren en riguroso paralelis puede producir, a nuestro parecer, algo parecido al asco. Hay algo
mo, sino que el asco por una parte se produce ante ciertos aspectos asqueroso en el hecho de que todo en el mundo esté adherido a
y tipos de amoralidad sexual, y por otra parte, también puede ser sutilezas, reflexiones, cálculos y minuciosidades. El estéril chispo
percibido sin acompañarse inmediatamente de un verdadero juicio rroteo de pensamientos, que se agota en sí mismo, el estancamiento,
ético. El asco se producirá en seguida ante la inmoralidad, en tanto producido por ello, en el curso de las funciones de la vida y tam
que ésta se nos presente como «ensuciamiento» y «encenagamien bién del pensar mismo, producen una sensación de insipidez que,
to» de la vida y de sus valores; pero ya menos, por ejemplo, ante indudablemente, es afín al asco. El caso de que un soldado con
una sexualidad «satánica» o mecánico-superficial (véase también su teste a una orden de su superior, pretendiendo investigar primero
diferenciación con el menosprecio, IV, 1). También puede parecer si es justa, y otros casos semejantes de crítica mal ejercitada y de
asquerosa, por otra parte, la imagen de una actividad sexual pro afeminamiento espiritual, son percibidos a menudo, no sólo como
piamente «pecaminosa», por virtud de su aproximación fortuita o indebidos, absurdos, perniciosos, sino también como algo «asque
de su mal gusto inocente, como, por ejemplo, a personas de fina roso». También el hiperrefinamiento sutil, sin finalidad, disoluto,
sensibilidad la notificación pública de la «noche de boda» durante en el fondo indiferente a todo, o la ampulosidad en la manera de
el banquete de la boda. En realidad todo lo sexualmente acentuado pensar y decir, esa «riqueza de pensamientos», irresponsable y sin
puede hacerse en seguida asqueroso a la mayoría de los hombres;lo dirección, que podría denominarse mejor libidinosis del espíritu.
cual ocurre, casi siempre, cuando, a pesar de la incitación o invita (Por un aspecto se puede conocer todo esto introduciéndose en la
ción que late en el objeto, la atracción o excitación sexual mismas atmósfera del Zauherherg, de T. Mann). O vamos a denominarlo así:
se verifican; pero también se puede oscilar entre la atracción sexual «ingeniosidad», riqueza de espíritu, sin firmeza ni vértebra.(El rasgo
y el asco.(Tan «anormal» es que la sensación del asco esté embo «asqueroso» áújoumalismo). En una palabra: allí donde el tremolar
tada, como que sea hipertrófica; también cuando se concilia una y humear del espíritu ahoga y oscurece la intención,el sencillo decir.
combinación regular con una excitación sexual que existe al mismo Pero no parece dudoso que todos perciban en esto la nota de asque
tiempo). La causa de por qué el asco original, intenso, no está, sin rosidad. Más generalmente se manifiesta el asco contra la prolijidad
embargo,localizado en la esfera sexual, sino en la gástrica, tiene, en acentuada en el pensamiento, precisamente, de las cosas sexuales; en
parte, su razón de ser en la mayor sencillez y claridad de las condi este análisis debe haber algo sucio, en comparación con el instinto
ciones en esta última esfera, pero más todavía en la existencia de la que sigue la línea recta. Eso es, desde luego, cuestión de la intención
gana de vomitar, del movimiento antiperistáltico diciendo ¡no!, que que se ponga en ello, porque en sí y por sí no significa ninguna ela
carece completamente de análogo en la esfera de la repulsión sexual. boración intelectual, ni suciedad alguna. Existe solamente el peligro
(Esto,desde luego, está relacionado, a su vez,con el hecho de que la de que el análisis, buceamiento e insistencia en las cosas sexuales por
unión sexual, hecha abstracción de la dualidad de los papeles de los el pensamiento, se convierta en una parte de la vida sexual, a causa
participantes, no es una «incorporación» en el mismo sentido que de la inmensa capacidad de metamorfosearse y amalgamarse a otras
el comer). Así representa, pues, la «sexualidad desordenada», para el cosas que posee el instinto sexual; y por eso se produzca algo como
una «costra de moho» adherida tenazmente a la vida de los senti
sentido del asco, un exceso de vida desordenado «sucio, húmedo,es
pumoso,insano». Pero también la ingeniosidad en lugar inadecuado mientos (véase IV, 1). Al efecto del asco contribuye el que se trate

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intencional, que está reservada para la pura determinación objetiva


aquí de un proceso esencialmente «infecciosos» que «avanza», algo, y, justamente en este sentido, sirve a la vida espiritual y «vital» en
incluso en el sentido formal, «inconsistente»; que todo lo invade y
general. Ciertamente que sólo hay declaración intencionadamente
ataca, algo pútrido y al mismo tiempo sin dirección, que se revuelve falsa, por oposición al error, cuando se refiere a un oyente —aun
y agota dentro de su esfera.
que sea imaginario y abstracto—; pero éste es, visto desde este lado,
c) En lo asqueroso moral hay que incluir además la mentira, el solamente un factor límite: la mentira misma, como producto es
carácter de la mendacidad. Tampoco nos preocupamos aquí del as
piritual, contiene la ya mencionada intención torcida, blanduzca,
pecto ético de todos los fenómenos de incorrección,sino solamente cuajada con materia vital, con un sentido opuesto al verdadero. En
de su relación con el asco.
la mendacidad se expresa esto, naturalmente, todavía más plástica,
La aversión que nos hace estremecernos al comprobar que algo
más esencialmente, más a modo de putrefacción, puesto que aquí la
es mentira, parece contener un componente de asco; pero más cla persona a la cual se ha mentido, así como la objetividad (que tam
ramente está representado el momento del asco en la repulsión que bién existe) del motivo, carecen de importancia, y, en cambio, se
manifestamos contra un hombre del cual sabemos que es mentiro
destaca, en primer lugar, el hecho de que la persona del mentiroso,
so.(La «mendacidad» no es ni un mero «acontecer» de mentiras en allí donde sería patente y franca, donde es denunciada por la misma
un hombre, ni aún menos una propensión a engañarse a sí mismo
situación, no se da a sí misma —allí donde debía de ser perceptible a
o un «decir mentiras» ya patológico, sino una indiferencia inter
través del sistema de sus verdaderas intenciones, se encubre y oculta
na respecto a lo verdadero y lo no verdadero, a causa de la cual se
mediante una capa de vivacidad mucilaginosa y sucia—. A esto hay
miente uno incluso a sí mismo, y no intenta siquiera estar en cla
que añadir: 1.® Que, evidentemente, esa «aprehensión» de una per
ro consigo mismo, pero también, aun cuando exista algún motivo, sona, como conjunto, sólo puede y debe ser siempre, por lo demás,
dice conscientemente algo falso sin conmoverse internamente). Lo
muy incompleta, pero esto no atañe de ningún modo a la exigencia
que da a la mentira la nota de asquerosidad es, en primer lugar, su de posibilidad de la sencillez y franqueza objetivas, de no-engañar.
agresividad oculta, escurridiza y sinuosa, por decirlo así, a modo 2.® Que el rasgo asqueroso, en el sentido arriba dicho —con cier
de la de los gusanos y culebras; un asco muy pronunciado se pro ta desviación—, afecta sólo al carácter interiormente mentiroso, es
duce cuando nos vemos obligados a escuchar lisonjas de la boca
decir, al pensar y vivir torcido, engañoso, cobarde, generalmente
de alguien del cual sabemos que no guarda para nosotros más que cargado de afectos.
malas intenciones. Por consiguiente, la mentira es hostil por lo me d) Parecido es el asco que produce cualquier clase de falsedad,
nos desde el punto de vista formal, es algo que pretende someterme y infidelidad, traición, etc. No vamos a detenernos en los matices y
que al mismo tiempo penetra en mi proximidad,en una proximidad que grados diferentes de este asco. Especial mención merece, a mi pare
siempre y, ya de buen principio, estaría vedada a una fuerza ame cer, esa variedad de la incorrección,de la adulteración, que se puede
nazadora. A esto se agrega todavía aquel aspecto de la mentira que designar, en el sentido más amplio, como corrupción. La conciencia
no atañe directamente al engañado con la mentira, el hecho de la de la humanidad considera «sucio» y, por tanto, asqueroso, el que
declaración deliberadamente falsa, es decir, la intrusión de lo que es, la multiformidad de los valores vitales y, sobre todo, el grupo de
inmediatamente, adecuado a la vida (sea «interés» en el sentido tan los valores más altos se equipare al valor del dinero y, por decirlo
gible, sea impulso u otro «motivo vital»)en la esfera de la actividad
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así, sea traducida al dinero. En primer lugar, esto es una mentira, precisamente, por la «plenitud vacía». Digno de mencionar es, tam
una falsedad; pues no se trata de un economismo sincero y fran bién, que este asco parece ser muy afín al asco que produce la falta
co, practicado universalmente (eso sería imposible), sino de enga de nobleza. Innoble es la vitalidad uniforme, grosera, sin límites,
ñar mediante la falsa presentación de verdaderos valores, los cuales ni ideales, ni problemas, consagrada exclusivamente a abrirse paso
sirven de máscara para encubrir el interés del dinero (por ejemplo, y extenderse, sin más consideración que a sí misma. Ahora bien, el
presentarse como al servicio desinteresado de la opinión pública en dinero, el nervus rerum, puede servir de fundamento a un monismo
el caso de la corrupción política). de la vida,análogo en grosería al impulso vital puramente biológico.
Pero con esto no queda completamente caracterizada la «sucie (La sociología de este fenómeno no pertenece a este lugar). Sin em
dad» especial del hecho. Dicha suciedad se fundamenta más bien en bargo, es claro por qué ante el mamonismo del dinero sentimos
la aptitud especial del interés económico para socavar otros valores menos el hálito de algo primordial y fisiológico, y más olor a sucie
y ponerse en su lugar. Involuntariamente surge aquí la imagen de dad, incluso la atmósfera de lo carcomido y decadente, a pesar de
una materia informe, uniformemente pastosa, por decirlo así, po su semejanza con el grosero e insoluble interés fisiológico vital. El
drida, que se introduce, corrosivamente, como algo muerto que si interés vital tan apremiante sigue abarcando,ciertamente, aun en las
mula vida, en el puesto que debiera ocupar el tejido sano con su circunstancias sociales dominantes, las fundamentales necesidades
multiformidad vital. Justamente en esto está sólidamente fundado biológicas, pero por su disposición total y sus intenciones no desig
el rasgo esencial de la «corrupción»: en que aquellos valores desalo na de ningún modo simplemente el traspaso o traslado de la volun
jados, sustituidos —la honra, el bien público, la convicción, etc.—, tad vital biológica a condiciones «civilizadas», sino una tendencia
no desaparecen para ceder su lugar al cosmos homogéneo del valor valorativa que, aun desde el punto de vista meramente biológico,
del dinero (esto habría de considerarse más bien como una caída lleva en sí empobrecimiento y desviación.
metafísica que como una «corrupción»),sino que perduran,en par ej Terminamos esta enumeración con una indicación acerca de la
te, como máscaras y en parte (pues solamente así es, a la verdad, nota de asquerosidad que tiene toda «blandura» moral: queremos
posible), en una forma debilitada y desarraigada, como potencias decir la inconsistencia, la gordinflonería —la falta de carácter, no
efectivas de valor. En esta relajación y socavamiento esencialmente tanto en el sentido de infidelidad y falsedad como en el sentido de
progresivo —o que, por lo menos,parece avanzar necesariamente— falta de forma, de falta esencial y no-forzada de espina dorsal inter
reside justamente lo pútrido, la imagen de una sustancia viviente na—.La incapacidad interior de voluntad firme,de tomar posición,
que se descompone. Con ello concuerda completamente el hecho de perseverancia, pertenece más a esta esfera que, por ejemplo, la
de que también la corrupción muestra, casi siempre, un brillo de verdadera cobardía, que más bien es menospreciable que asquerosa,
putrefacción, un florecimiento aparente: cierta clase de viva activi puesto que no ofrece ninguna imagen evidente y sustancial de la per
dad, de especulación, una superficie brillante y abigarrada de cua sona. A este lugar pertenecen también la sensiblería, la indolencia,
lidades, novedades y pseudovalores de todas clases, que encubre y incluso el turbio entusiasmo o exaltación; en suma: todo lo que sig
enmascara la omnipotencia sorda del dinero. nifica falta de solidez de la vida espiritual y moral. Contra todo eso
Sin duda existe también aquí un «exceso» de vida a su modo, y el puede —pero no siempre— producirse asco en el que lo observa. Es
asco que produce seméjase mucho al asco de la saciedad, despertado. un asco parecido al ya mencionado asco contra la disipación vana de

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la ingeniosidad; sólo que no se refiere a toda la vida espiritual, sino de sustancias, que por su manera de ser aluden, en cierto modo,a la
a la constitución más íntima de sus formaciones, incluyendo todas «vida» y a la «muerte». ¿Cuál es ese «cierto modo»,y qué hemos de
las emociones anímicas. Algunos sienten un asco de esta clase(y yo entender por «provocación»?
también) contra ese extasiamiento del alma y de los sentimientos, a) El «exceso de vida» en las materias asquerosas equivale a su-
que caracteriza, sobre todo, una parte de la literatura rusa, y aún brayamiento, patentización exagerada, sobreacentuación, redun
más el mundo de ideas de sus divinizadores. En ella encontramos dancia hinchada de la vitalidad y organicidad, como antítesis de
la «vida» licuefacta, derretida, que se resiste a toda forma sólida, a norma, dirección, plan de la vida, como antítesis de andamiaje: pa
toda selección, a todo fin y sentido, y se hace, por esto, asquerosa: labra esta, en la cual queda indicada la importancia que tiene para
la vida, en el pleno sentido de existencia del vocablo, lo anorgánico,
la desproporción entre un escaso contenido en valores y la plenitud lo que no está lleno de vida. Trátese en este exceso de vida, de un
de olores de la vida.(En un profundo sentido todo este impulso
lado, más o menos desarrollado, de la vida individual(impulso útil,
am'mico es, naturalmente,también falso, y mentiroso, puesto que la
grosero, innoble: por así decir, «sudoroso», «humeante»), o de la
fuerza vital verdadera, la magnanimidad del alma, etc., van siempre
danza macabra de la vivacidad, cuando ya ha terminado la vida ver
acompañadas de dureza,solidez y voluntad de forma;en casos indi daderamente personal, es decir, cuando ya la persona no participa
viduales puede ser, sin embargo,el sentimiento verdadero y sincero. en ella(como en el caso de la putrefacción, eliminación y secreción
Esto último es lo que ocurre en el caso de los rusos, más que en los de materias); resuélvase de uno u otro modo la cuestión de hasta
representantes alemanes del alma rusa). No sin motivo se sospecha qué punto ha de concederse validez metafísica a este fenómeno y
en toda «materia» viviente, que se hace sentir demasiado como tal, hasta qué punto es producido o completado por las asociaciones
una putrefacción incipiente. Pues es un dato muy significativo de que suscita en la persona del sujeto; en todo caso, en lo asqueroso
la experiencia, que la putrefacción ligera no suprime todavía el olor está, necesariamente, contenido un «exceso de vida». En mi opinión
y sabor específicos de la materia por ella invadida, sino más bien la —acaso apoyada en algo de lo que venimos diciendo— corresponde
hace más sabrosa y la aliña característicamente (¡haut-goüt!); por a este fenómeno una realidad metafísica; la contraposición entre la
consiguiente, acentúa aún más el «contenido de vida» irracional y «agitación vital redundante» y la vida organizada, sujeta a fines, es
peculiar que hay en la materia. Solamente raras veces el experto un dato primario metafísico y no la pesadilla de una imaginación
echará de menos en un «alma» rebosante de sentimiento, llena de demasiado sensible. Desde luego, en cada caso concreto,incluso en
profundidades —en la cual, por tanto, carga el acento sobre éstos, y cada tipo de asco, puede variar la participación de la imaginación,
donde faltan fines objetivos, aunque fueran profundamente funda siendo mínima en el asco puro que despierta la putrefacción.
dos y difícilmente formulables— el sabor adyacente de la descom La «exuberancia de vida», que estamos considerando como
posición y de la impureza. motivo de asco, se relaciona, además, con la «vida inferior» en
oposición a la vida superior, perespiritualizada; así como con la
4. La relación del asco con la vida y la muerte
«licuación», el «derretimiento» como antítesis a delimitación e in
En resumen: decimos que el asco se produce por la proximidad, me dividualidad. La vida inferior es más propensa a la proliferación
jor dicho,por la acción provocativa —que palpita en esta proximidad— ilimitada, irreprimible, que para nada tiene en cuenta la cualidad;

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por el contrario, el espíritu significa siempre tensión, freno, límite, asqueroso a la reunión y enlace sólido, sino a la confusión, al revol
medida. Vida inferior es, en cierto modo, vida más desnuda; es más tijo, y, en definitiva, a la descomposición, pulverización, indiferen
mero-vivir. Sólo en este sentido lo inferior tiene alguna relación con ciación y equiparación universal (hervidero). Así, pues, lo que se
los motivos del asco: la corporalidad, la plenitud de fuerza física, nos anuncia en el fenómeno de la asquerosidad es, si nos atenemos
la robustez, la terrenalidad, no son causa de asco. Ni tampoco el a su completa intención, muerte y no vida.
sólido arraigo en la esfera inferior del ser, ni siquiera esta misma, b) Para la referencia intencional a la muerte en el motivo del
pueden ser objeto de asco, sino tan sólo la hipertrofia desordenada, asco, lo más significativo es que late donde quiera en el interior de
por así decir, pretenciosa, que se muestra como con la intención su referencia intencional a la vida misma, como si el sobrante de
de «indefinida». No llamamos «terrestre» —como a cierta clase de vida que en él se manifiesta pasara rápidamente, por decirlo así, a
hombres que son precisamente lo contrario de asquerosos— a la modo de cortocircuito, a la muerte, como si esta vida potenciada y
sabandija escurridiza, que casi parece subterránea y más bien suscita condensada naciese de un deseo impaciente hacia la muerte, de un
la imagen de un suelo movido,cizañoso,lleno de una vida que no le afán a gastar y despilfarrar de la energía vital, de un placer macabro
corresponde. La voracidad ansiosa puede ser asquerosa, pero no lo de libertinaje de la materia.
es la predilección por comidas fuertes, sustanciosas. En cuanto a la En primer lugar, existe aquí siempre una vida empobrecida en
mezcla e indiferenciación, nos suscita la imagen de la putrefacción sus dimensiones, a pesar de la nota de «abundancia» exagerada, un
con su tendencia a extenderse indefinidamente y a homogeneizarlo abandono de la estructura total de la vida, un rebosar a lo largo de
todo, la humedad, la pastosidad y pegajosidad, que son elementos una sola línea de la vida. El fondo intencional, las perspectivas, el
del asco. También la «exuberancia de vida» (en el sentido con que carácter de totalidad faltan; la vida es prensada en un «fluido» de la
empleamos aquí el concepto)trata, en general, de borrar los límites vida, por esencia uniforme.(Véase la vivacidad de la putrefacción,
y penetrar todo lo que la rodea, en completa contraposición con de la materia en decadencia, del hervidero, del ingenio superabun
la forma y el aislamiento que caracterizan al individuo; represen dante falto de objetividad). En este sobrante de vida mismo reside la
témonos solamente los conceptos de orgía, incontinencia o cosas no-vida,la muerte. Desde luego, puede parecer también muy «inte
como «crecimiento de tumores» o «plasmodium». Pero no debe resante» esta muerte que se produce paradójicamente por el camino
confundirse esta tendencia de lo asqueroso a la homogeneidad y de la acumulación de vida, la especial burla, latente en ella, frente
comunidad,con la riqueza de relaciones o la comunidad en el amor. al sencillo morir y fenecer, acaso el avivamiento circunscrito en el
No se trata en el asco, de coger, abrazar, vivir la existencia de un ser marco de la muerte; «interés» muy frecuente cuando se trata de ob
ajeno, sino de un derretirse, de un licuarse —total o parcialmente; jetos asquerosos, pues lo asqueroso tiene, si bien en forma diluida
para el asco, esto último es lo más esencial— de cada ser. La manera y como indicada, cierta relación con lo «picante». En lo asqueroso
como el objeto asqueroso se dirige a nosotros y nos echa, por así existe precisamente —y justamente en su manera de ser, no en su
decirlo, la lengua, no es la de amor,sino que, por el contrario, tiene utilidad para la existencia— una incitación o invitación a que nos
algo de maldad, de falta de amor,de maquinación contra nuestro ser, preocupemos de ello. Pero eso no altera en nada su carácter siempre
de risa burlona que nos insinúa que, en fin de cuentas, tenemos una preñado de muerte. En la mayoría de los casos, en los más típicos,
afinidad incontestable con el objeto asqueroso. No tiende el objeto el objeto asqueroso se encamina,con pasos visibles, hacia su propia

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tampoco la importancia de la existencia, un lugar central. Cuando


desintegración, sea en forma de descomposición pútrida, desorga eso sucede, se trata de angustia y no de asco. Cierto es que los pro
nización, disipación, captura por fuerzas vitales más groseras, más ductos asquerosos son, con frecuencia, objetos preponderantes de
inferiores (por ejemplo, en la vida social, la dictadura, al final de angustia, de espanto, terribles o siniestros. Mas en tanto que pre
la época de corrupción con su flora de pantano). Particularmente pondera el asco, se hace referencia intencional al estado del objeto,
hay que mencionar aquella clase de exuberancia vital que puede ser incluso a su expansividad y agresividad, pero no al peligro que de
asquerosa, que, desde luego, implica pobreza, uniformidad y linea- él emana. Es más: en general, es la presuposición de su eficacia un
ridad, pero no —si queremos abstenernos de hipótesis metafísicas inclinarse y aproximarse más o menos libre del sujeto, por ejemplo,
osadas— de degeneración patológica: la indomabilidad de la propa que uno ha comido, realmente, la vianda podrida. También se con
gación y del crecimiento. En ella está implicada la muerte rápida, la sidera la acción temida de lo asqueroso más como algo solamente
acentuación exagerada del aparecer y cesar de la vida piénsese en
periférico «molesto» que como algo mortal que penetra la vida. Se
las «efímeras» y los «enjambres» de mosquitos—.Para el individuo, teme ensuciarse con el objeto y que se nos pegue; tememos incluso
es decir, para la verdadera unidad vital, la vida significa, en estos entrar con él en cierta comunidad, en una relación duradera que
casos, nada más que muerte. Los objetos de esta clase parecen dar destiñe sobre uno mismo y que perjudica a la propia persona; pero
razón a la idea del impulso vital de Schopenhauer y a la tesis de que no a morir, a vernos gravemente «dañados» (así, pues, en general,
el sentido propio de la vida es la muerte. Pero en toda esta vitalidad a referirse, intencionalmente, al propio estado general), tampoco a
breve, a modo de aborto,emparejado con la presteza de la vida, con identificarse metafísicamente con aquel objeto y perder el yo.(A
un afán de vivir indomable, hay algo de asqueroso,como,sin duda, esta última intención corresponde, más bien, la angustia). En el asco
también (para el europeo)en el ritmo tropical de la vida fisiológica no se piensa en las «consecuencias» de un contacto más íntimo,
y también de la vida de las plantas.
sino en el reforzamiento, que entonces se presenta, de la relación
La otra referencia intencional a la muerte es la adecuada y con
de proximidad, la intensificación «amenazadora» del asco mismo
veniente a la existencia: la «nocividad» de los objetos asquerosos,
por virtud de la sumersión en el objeto; y, tal vez, aun en su ca
su agresividad, su amenaza de contagiar la descomposición a todo rácter agresivo, que goza en molestar, que reclama defensa y que,
lo que tocan. Esto no quiere decir que la descomposición se propa por sí solo, ya «disuade» de una afirmación de la proximidad. La
gue en la misma forma que una enfermedad contagiosa, sino que, referencia intencional a la muerte, antes discutida, no relaciona al
a su vez, produce descomposición y debilitación en alguna forma; asqueado con su morir o con su estado después de la muerte,o con
y no sólo a «modo de enemistad» como, en general, un veneno, su morirse espiritual-moral, sino —en tanto que se refiere inten
sino de un modo, por decirlo así, contagioso, a base de «relación y cionalmente a la propia persona, y es lo que sucede a causa de la
comercio» con el atacado. Pero, sin embargo, no todo lo asquero idea de proximidad—con su estar puesto dentro de algo muerto y
so es también «dañino», aunque existe en casos muy importantes lleno de muerte: desde luego, en relación inversa también a su ver
tal relación: la venenosidad de las materias pútridas, la malignidad dadera afinidad con ello, pero no a las vueltas de su destino. Aquí
de ciertos insectos, el afán de extenderse y la tendencia maligna de fiemos llegado a la cuestión de cuál es la clase de «provocación»
la depravación moral. Desde luego, en la imagen de lo asqueroso que existe en el asco.
—como tal— nunca ocupa la «periculosidad» y, por consiguiente,
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c)La «provocación» que parte de lo asqueroso tiene —conforme sabrosa, pero prohibida), sino que también aquí existe cierta relación
a la «ambivalencia del asco» descrita en el capítulo II— un doble íntima —desde luego negativa— con la esencia(con el modo de ser).
sentido. Es incitación y repugnancia, engolosinamiento y amenaza La mueca de muerte que hay en lo asqueroso nos advierte nuestra
al mismo tiempo; la «coquetería» que existe en lo asqueroso ha sido propia afinidad con la muerte, nuestra sujeción a la muerte, nuestro
reconocida ya por la poesía decadente. Seguramente prepondera en secreto placer de la muerte; pero no por eso nos lo advierte como la
ello lo negativo; el elemento positivo subyacente aumenta sólo la calavera y el reloj de arena indican la inexorabilidad de la muerte,
violencia de la reacción defensiva, al tener que abrirse paso frente que se aproxima sin compasión, como la hora de la decapitación a
a una cosa a la cual se siente uno también tentado de aproximarse. un condenado a muerte, sino que indica nuestra servidumbre esen
Pero no puede decirse, ni mucho menos,que esto sucede por haber cial a la muerte, el sentido de muerte de nuestra misma vida, nuestra
se convertido en repugnancia la atracción por virtud de una mística consistencia en materia sacrificada a la muerte; se pudiera decir, ebria
«presión de la cultura y de la educación»; el elemento repulsivo está de muerte y dispuesta a la putrefacción. Lo asqueroso no nos pone
asimismo en la raíz. Pero, por decirlo así, ia incitación o convite es ningún reloj de arena delante de los ojos,sino un espejo cóncavo; ni la
lo que actualiza la repugnancia. Huimos de lo asqueroso en el acto, calavera en su mondada eternidad, sino justamente lo que ya no hay
porque si no sería cogido y precisamente no puede serlo lo com- en la calavera, la putrefacción chorreante.
pl^amente originario. Originario, es decir, no a causa de una expe Pero a pesar de eso no significa el asco angustia y espanto ante
riencia desventajosa respecto a las consecuencias,sino por virtud de la propia disolución, ni goce en la propia descomposición,sino más
una referencia auténtica al modo de ser del objeto. bien un encontrarse mal relacionado con el objeto, un deslizarse
Dicho groseramente, la provocación en el asco se presenta en su rápido por su constitución, por su manera de ser, que termina en
contenido de tal modo que el objeto significa para el sujeto al mismo un choque, en un empujón que lo aleja. Solamente cuando se re
tiempo vida y muerte (lo último en el sentido más repuesto) y acerca flexiona sobre lo asqueroso y el asco, cuando nos damos cuenta de
ambas cosas muy junto a él. El ser estimulado por el sobrante de vida la determinación de ser «comida de los gusanos», caemos en aquella
que aquí se presenta,explícase por su enlace con los lados funcionales situación al principio designada. Pero en el asco mismo esa situa
de la persona-sujeto; en ella se origina la tentación de comer, palpar, ción solamente tiene lugar en tanto que se es movido a asco, por
etc., el objeto. Pero también la referencia intencional a la muerte hiere ejemplo, por partes de su propio cuerpo o de su propia vida. En el
directamente al asqueado;el ser estimulado y su negación interior son primer plano del asco queda el objeto con su modo de ser. Mejor
responsables solamente de la actualización e intensidad de la defensa, dicho: con su modo de ser unido al elemento especialmente acen
pero no de la génesis de la actitud de defensa misma. Este conucto tuado de la proximidad. Dijimos «empuje» que aleja; una reacción
se basa en la «afinidad» del sujeto con aquella vida que es a modo de de defensa tan violenta, casi instintiva, no sería de ningún modo po
muerte. Esta última no solamente «amenaza», como lo hace, por sible si se eliminara de ella en absoluto el momento de la existencia
ejemplo, un objeto peligroso que, por otra parte, es hermoso y (eliminación que llega al límite máximo en la valoración estética).
por eso parece doblemente siniestro(por ejemplo, un tigre hermoso, Solamente que esta referencia intencional a la existencia no se dirige
una cascada magm'fica no son de ningún modo asquerosos; tampoco a la situación propia (¡al estado propio!), bajo la eficacia del objeto,
una mujer hermosa de la que se sabe que es dominante o una vianda sino a la proximidad del objeto. Proximidad tomada en sentido de

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perceptibilidad sensible, «palpabilidad», posibilidad de una relación acentuada, agresiva, «caliente», adherente. El objeto se le presenta,
funcional, intimidad y comunidad. Una proximidad que puede ac inmediatamente, como «este objeto lleno de proximidad». De aquí
tualizarse, desde luego, casualmente como toda proximidad, pero la reacción defensiva,de repugnancia contra él, y la referencia inten
una «proximidad» en sentido bien acentuado en virtud de la propia cional a su manera de ser. Y de este modo llegamos a comprender,
constitución del propio nisus de la persona-sujeto; pudiéramos de en algún modo, la relación entre el sentido formal y material del
asco, entre su referencia intencional al modo de ser del objeto y su
cir una «proximidad sustancial», un «ambiente metafísico».
tendencia a defenderse de la muerte y a negarse a secundar una ma
No es éste el único caso en que una posición vital está deter
minada y formada por una plenitud de elementos de la manera de nera de saborear la vida que traiciona a la vida. También llegamos de
esta manera a comprender aquel fenómeno especial por el cual, en
ser y en que, por otra parte, la posición vital misma, a su vez, está
representada en una manera de ser y reina en esta manera de ser. ciertas circunstancias, puede parecer «asquerosa» la proximidad de
un objeto que, por sí mismo,por su constitución, no sería asquero
Pues solamente esto nos permite comprender el asunto: que —a lo
so, ni él mismo ni su manera de ser: como en el caso de la saciedad o
que ya aludimos en otro lugar— esta proximidad sustancial, que
también se fundamenta en las propiedades generales de nuestro ser, de una aproximación sexual detestada que, sin embargo,produce el
está representada, principalmente, en la manera de ser especial del correspondiente placer. El asco es, desde luego aquí, primariamente,
un asco producido por la situación objetiva, en todo caso, un asco
objeto que mueve a asco. El asco no presenta a la persona-sujeto a
sí misma; para eso su ser total está muy poco rozado por el asco, más sutil y moral; pero se concentra, en el mayor grado posible,
en el objeto visible, que es portador principal de aquellas circuns
y su estructura esencial muy poco influida; cuando sentimos asco,
tancias morales.(En muchas otras excitaciones sentimentales, una
pensamos, más bien,en la posición especial en la cual se encuentra el
sujeto.(Pues la vivencia del asco se enlaza, desde luego, con la ma «transferencia asociativa» semejante desde la situación al objeto, no
se verifica, de ningún modo,con tanta vehemencia; por ejemplo: la
nera de ser humana en general, pero no —salvo casos determinados
especialmente por su contenido— con los problemas peculiares de angustia ante ciertas posibilidades del destino, no se convierte por
sí misma, ni mucho menos,en angustia ante los hombres que parti
la respectiva persona, ni tampoco con el desarrollo orgánico de los
cipan en su formación).
acontecimientos que la rodean y que ella espera). Ahora bien, esta
posición especial, la proximidad de aquel objeto,forma una unidad Finalmente, añadiremos que, por virtud de la posibilidad de
con la referencia intencional a la vida y la muerte, con la constitu
todas estas consideraciones, se confirma nuestra hipótesis inicial
de la unidad del asco y —en cierto sentido— de lo asqueroso. La
ción del objeto mismo, con su manifestación de vida y muerte. En
afinidad de lo asqueroso moral con lo asqueroso físico, no reside
el objeto mismo existe una proximidad «perversa», una proximidad en la mera copia de las condiciones formales, sino, más bien, en
general que significa, al mismo tiempo, calor sofocante de vida y ^na —testimoniada también por numerosos fenómenos de tran
negación de las tensiones que constituyen la vida; una proximidad sición (véase impulso de la vida en general, sexualidad, saciedad,
que, por virtud de su naturaleza intrínseca, tiende a extenderse, a ®tc.)— identidad esencial de su contenido. Esta comprobación
hincharse y engrosar a modo de avalancha. El «estar a la vista» me va a servir, también, para apreciar la importancia del asco como
ramente casual,el «estar ahí» de un objeto que,en este sentido,con
cuestión vital.
tiene «proximidad», ya se presenta al sujeto en forma de proximidad
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IV. Para una ética del asco saber: lo «pútrido» moral, lo que «está para pudrirse». Para descri
bir esta cualidad con más detalle, vamos a comparar el asco con un
Espantosa, enmarañada, delante de nosotros, fluía sentimiento de reprobación moral más general y que le es afín: con
una corriente de carroña, sobre la cual bailaba el sol. el menosprecio.
Aunque el menosprecio no acompaña a todos los desconoci
Me llamé amor, y ahora me ataca también mientos de valor en igual medida, es, sin embargo, marcadamente
este vómito ante la ley más asquerosa. un sentimiento de juicio. Presupone el juicio desfavorable acerca
de su objeto, no sólo lógicamente,sino también en el sentido inme
Padre mío: tú, si eres mi padre, diato. Sólo en un hombre capaz de juzgar y acostumbrado a juzgar,
déjame amar este ser podrido; es posible el menosprecio. El menosprecio es una actitud que no
déjame leer tu misericordia en la carroña: solamente se puede fundamentar, sino que muestra luciendo en la
¿Hay amor,donde todavía hay asco? frente su verdadero motivo, y que en el caso de una refutación real
y efectiva se extingue. Por otra parte, parece que el menosprecio,
en su simple calidad sentimental, contiene algo que va más allá del
Se inclinó furioso y hundió
juicio negativo: un matiz biológico, incluso una pizca de asco.
las manos en los insectos de la corrupción;
En particular puede un objeto despertar menosprecio sin asco,
y, ¡ay!, de rosas un olor, un profundo olor,
pero por regla general —me parece a mí— presupone el menospre
se levantó de su blancura.
F. Werfel,Jesús und der Áser-Weg cio el matiz del asco. En muchísimos casos, el asco y el menosprecio
están unidos en el sentimiento de repulsión moral; se suele menos
2. Lafundón ética del asco preciar también a alguien como a un «gusano», etcétera. No todo lo
que éticamente condenamos lo menospreciamos al mismo tiempo;
En el capítulo anterior estudiamos el papel del asco en la repulsa y viceversa, en los valores que están más allá de lo ético hay algo que
moral, en el conocimiento de lo inmoral, sirviéndonos de múlti se puede nombrar con razón menosprecio. El menosprecio no se
ples ejemplos. No es una objeción contra este papel,sino, más bien, dirige tanto a lo que es opuesto al valor moral como a lo mezquino,
una comprobación, el hecho de que el asco y el juicio ético no se innoble, incapaz y repelente; precisamente el menosprecio aumen
presenten en riguroso paralelismo,sino solamente en una coordina ta, sobre todo, cuando esto se alza con su pequeñez pretendiendo
ción poco definida. Lo mismo puede decirse, con más fundamento, valor, y quiere obtener por la fuerza un enjuiciamiento favorable
por ejemplo, del odio y de otros sentimientos negativos semejantes. y aspira al favor del sujeto. También en eso se muestra la analogía
Está en su carácter contener un «resto irracional», por decirlo así; con el asco, como si en el menosprecio hubiera un asco normaliza
prestar un servicio irregular a lo moralmente bueno. El asco no es do,formalizado, enfriado. El menosprecio y el asco concuerdan en
que ambos se refieren a lo que, además de ser opuesto a valor, es
una experiencia primaria de lo malo; no hace más que aludir en
tanto que se trata de lo espiritual-moral— a lo malo. En otras pa al mismo tiempo mísero, quebradizo, derrotado, aunque no sea en
todos los aspectos, pero sí considerándolo desde ciertos puntos de
labras: señala la presencia de una cualidad especial de lo inmoral; a
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vista esenciales. Pero el menosprecio se refiere más al elemento de producir asco y luego un juicio que traiga consigo la afirmación de
insuficiencia, a la falta de voluntad ética, a la concepción inferior, que un hombre es «sucio» y «contagiado»? Supongamos un hom
lamentable y anormal de la vida. El asco se refiere más al elemento bre enteramente dedicado al servicio de una cosa mala o de una pa
de una constitución en algún modo «sucia», que corresponde a la sión mala, o, por lo menos, uno que siendo malo, lo es con completa
putrefacción sustancial. Por ejemplo, la mezquindad es, a menudo, conciencia, y declara que lo que «se toma generalmente por malo»
menospreciable pero nunca asquerosa. La lujuria refinada e impreg es lo verdaderamente «bueno», valioso e incombatible.(La situación
nada de espíritu es más bien asquerosa que despreciable. Un acto de la intención puede entonces aún ser muy varia). Este satanismo
como tal puede ser menospreciable, pero para el asco este objeto se del empedernido y gran criminal, aunque se extienda a las esferas de
ría demasiado abstracto; el asco no se dirigirá nunca contra la situa la vida de los instintos e intereses vitales, más allá del poder de la
ción de hecho como tal, sino contra la personalidad del fautor que voluntad en el sentido más estricto, no es ni menospreciable, en el
está representada en ella plásticamente o en contra de los «aconte sentido primario, ni asqueroso; para verlo como tal, se necesitaría
cimientos» concretos-plásticos que están contenidos en el acto o ya una perspectiva metafísica, en la cual figuraría el diablo como el
con él enlazados. Pues, por otra parte, se extiende la esfera del asco engañado en último término, etc.; pero, fenomenológicamente, ni
también a cosas, como «situación», «asunto», «motivo» (¡añádase: el menosprecio, ni el asco son la reacción adecuada. Pero si alguien,
«inapetitoso», «no-limpio»!), que de ningún modo pueden ser me que con toda su convicción se adhiere a lo bueno,posee dentro de sí
nospreciadas. elementos de lo malo, por ejemplo pasiones o debilidades, a las cua
Por eso atribuimos al asco una insustituible y legítima función éti les, de vez en cuando, o en cierto sentido, incluso duraderamente
ca-cognoscitiva, que el menosprecio por sí solo no podría cumplir. Si sucumbe, entonces eso puede ser menospreciable, como lo es toda
estuviéramos,desde luego,por ejemplo,sobre el suelo del imperativo clase de debilidad moral, pero no asqueroso, pues este hombre no
categórico, entonces eso no podría ser; pues éste conoce únicamente vive propiamente en lo malo. Otro tipo de lo menospreciable es
máximas de acción y a lo sumo el carácter que se «deduce» de ellas. la bajeza mezquina y trivial, en donde no hay combate interior ni,
Pero una ética de valores, que se ocupa de todos los matices morales, por tanto, derrota, sino donde el hombre, ya de antemano, firma
no debe desconocer el servicio que puede prestar el asco en esta esfe un compromiso con el mal, que le ayude a sortear más fácilmente
ra. Desde luego no corresponde al asco aquella seguridad normativa los escollos de su camino en la vida; es decir, cuando se trata de una
que tiene el menosprecio; una mezcla interna con excitaciones extra- falta de pretensión ética en la actitud frente a la vida. Tampoco es
éticas del paladar es en él mucho más probable; en general, el asco éste el propio dominio del asco; el fenómeno es demasiado cerrado,
puede ser para un juicio ético definitivo solamente un indicador, y estable y pobre en colores; seguramente también, en cierto sentido,
no puede ser directamente determinante. Pero, en cambio, dispone es demasiado «sano» para poder ser efectivamente asqueroso. La
de cierta primordialidad y de esa intimidad del sentir, del «husmear» inmoralidad que despierta asco posee otra estructura. Se presenta
que falta por completo al menosprecio y que establece, inapreciable en aquellos caracteres que: 1.°, guardan cierta distancia con lo malo
mente, una orientación ética en asuntos concretos. y no están unidos con él simple y sólidamente, no pasando por alto
Pero ¿cuál es ese tipo de lo malo, o mejor dicho, de relación del las categorías éticas, pero que,2.°, no están con lo malo en lucha(tal
hombre con lo malo, que es el más especialmente a propósito para Vez desesperada), sino, más bien, en un abrazo siempre repetido,
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Asco,soberbia, odio El

dejándose siempre conquistar por él, y que, 3.", por eso también son tocadas como procesos sustanciales, sino que lo obliterado son
«viven» lo malo y, por tanto, también despachan rápidamente, y estados de toda la (espiritual) unidad empírica de la vida. Desde lue
por fórmula, esa lucha con el mal que está implícita en la «vivencia» go, pueden ciertos productos de la locura obrar «asquerosamente»
del mal, sacando de las circunstancias morales cierto «acontecer» y como obra la monstruosidad física. Pero asqueroso,en el verdadero
produciendo un «ruido» con su formación. Aquí se ve, por decirlo sentido, es únicamente la «putrefacción moral», en cuanto pone a
así, cómo una sustancia-persona entra en la putrefacción, en oposi la luz la entrega, con cierto matiz de «perversidad» e «histerismo»,
ción a los tipos de alta actividad satánica en una tendencia pasional de los elementos valiosos del alma a tendencias y complejos ma
unitaria (aunque ésta tienda también a una autodesirucción meta los que descomponen la persona. El contenido mismo del alma se
física) y al tipo del que es obligado por lo malo, a pesar de todo y hace entonces «sospechoso», «mentiroso», por todo su significado;
de algún modo exterior y por mera comodidad, a pagar tributo a «podrido», con todos sus valores, preñado del proceso de la putre
lo malo. La putrefacción moral ataca lo más íntimo, lo más vital, facción. Un elemento de su relación con el asco consiste en que este
por decirlo así, lo más valioso de la persona, y lo hace brillar en un tipo puede tener algo de «encantador» y «atrayente»; y que con eso
moho espumoso. Pero no domina claramente aquí una tendencia es capaz de engañar, efectivamente, antes mejor que lo asqueroso
verdaderamente mala, sino que, más bien, una tendencia original físico, depende de que es menos primario, menos unívoco y pro
mente propensa —por lo menos en posibilidad— hacia la bondad voca reacciones morales con menor perentoriedad que a las físicas,
y nobleza, se inclina a lo depravado, a la actitud de saborear place provocadas por el asco físico. Una verdadera naturaleza de criminal
res. Cierta duplicidad o ambigüedad,a menudo engañosa, del signo engaña todavía más que un animal salvaje o un hombre inmediata
moral caracteriza la esencia de este tipo «pútrido», del haut-goüt mente «peligroso».
moral; así como una comida que ya no es fresca parece, al pronto, Con el abuso de valores anímicos positivos, por una parte, y
«dudosa» y «sospechosa». El matiz del «ya no» es aquí también im con la acentuación del modo de ser, por otra parte, está enlazado el
portante; el tipo tratado se encuentra en su putrefacción y destino, hecho de que lo moralmente podrido y asqueroso se halla en una
en un movimiento continuo hacia lo malo. Tales hombres fingen relación especialmente íntima con la esfera erótica y, además, con la
también, a veces, obedecer a un «curso del destino» «hipermoral» manera de hablar de la respectiva persona. La descripción detallada
y, sin embargo, «henchido de valor» (no meramente obligatorio). de estos fenómenos y la definición cabal del tipo de lo malo, como
Sin embargo, en el verdadero tipo del criminal disminuye la posi las hemos intentado aquí, no son de este lugar.
bilidad de comparación con la «putrefacción», puesto que aquí no Algunas palabras más sobre la importancia ética del asco físico.
se puede hablar de una «descomposición» empírica de la persona, Es opinión general, que la limpieza física y el espíritu de orden,
como la que existe en la materia orgánica podrida. La enfermedad asi como la acción de ciertos sentimientos de asco, por decirlo así,
mental no se parece tampoco a la putrefacción, puesto que en ella admitidos por la sociedad, tienen una importancia moral. Esto no
se apoya únicamente en la significación higiénica de la limpieza, que,
no se presenta un «exceso de vida» y una referencia intencional a
la muerte dentro del marco de la estructura vital funcional dada, seguramente, hoy día es exagerada. Si se afirma que el hombre exte-
sino que hay un doblamiento y torcedura de esta estructura mis normente sucio lo es también por dentro, en la mayoría de las veces,
ma; en la enfermedad mental, generalmente, la vida y la muerte no entonces hay que oponer a esto la existencia de un tipo que combina

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Asco,soberbia, odio El

una escrupulosa limpieza física con la inmoralidad. En cualquier que, de algún modo, aún son «capaces de funcionar» y que están
grado de limpieza y de propensión al asco, puede ocultarse una in dentro de la vida: alimentos, animales productos de la vida. Aquí
tención cualitativamente distinta; descuido no es aún falta de sensi es el sentimiento del asco más voluntario, y consiste más en una
bilidad —y la limpieza puede proceder de una verdadera necesidad «decisión» del sujeto en favor de la defensa. Aquí está más en su
lugar una revisión de la actitud del asco. La segunda distinción se
de pureza o de refinamiento erótico, incluso, también, del deseo de
ocuparse con materias que ensucian—. Pero en todo caso la falta refiere a la «pretensión» que existe en el objeto asqueado. Algunos
verdadera de la capacidad física de sentir asco, revela también una de ellos son completamente pasivos frente a nosotros; mientras que
no los «busquemos», no existen(por ejemplo, muchos insectos). A
atrofia del «sentimiento de exclusión» ética, un desarrollo insufi
menudo,empero, existe una agresión, una proximidad forzada, ac
ciente de los sentimientos de limitación y de distancia.
tualizada, tal vez duradera —por ejemplo, «suciedad»—, hasta más
2. Elproblema de la ^superación>^ del asco que proximidad; una relación obligada, una pretensión del objeto,
un intento,por su parte, de establecerse dentro de nuestra vida. Éste
La idea que sirve de asunto a la hermosa poesía de F. Werfel, es el caso cuando, por ejemplo, la aproximación de una persona es
citada al principio de este capítulo, la idea de que el asco, lo mismo sentida como asquerosa,o cuando se manifiesta y se encuentra cier
que la angustia, pueden ser superados, y que eso sería éticamente ta especie de alma que nos parece asquerosa. El enjuiciamiento del
meritorio, ha sido defendida ya de modos diferentes. asco mismo hay que imaginárselo aquí del siguiente modo: por un
Sin hacer un paralelismo con el juicio de la valentía y de la co lado existe, desde luego, en el segundo caso, el peligro de un atrin
bardía —existencia propia, peligro por un lado, modo de ser hostil, cheramiento apresurado y mezquino en la actitud de sentir asco,
relación íntima,contacto, etc., por otro lado; son,desde el punto de así como en una falta de consideración hacia los valores realmente
vista ético, cosas lo más distintas que se pueden imaginar—, vamos existentes; pero por otra parte, está más justificado y fundamen
a aclarar algo esta cuestión. tado el asco, y puede tratarse menos de un saborear malicioso, por
En primer lugar dos distinciones fundamentales. Hay,visto des decirlo así, lascivo, de un afán de asco.
de el punto de vista práctico-funcional, dos clases de objetos asque Por todas estas razones,se comprenderá ahora fácilmente la dis
rosos: los que, por decirlo así, ya son asquerosos por su naturaleza, tinción decisiva. Ésta se refiere a la clase de intención reprobatoria
y los que llegan a serlo solamente en muy determinadas condicio que está contenida en el asco. En efecto, se puede exigir o, por lo
nes. Al primer grupo pertenecen, sobre todo, las heces y las mate menos, dar a entender en doble sentido una represión del asco. Por
rias podridas en general. Son escorias de la naturaleza, eliminadas, una parte, en el sentido de que una sensación de asco no debe fun
expulsadas, del mecanismo de la vida. La «incitación» con que es damentar ninguna intención de destrucción contra el objeto; en el
timulan es claramente recubierta por el efecto de repugnancia asco no tiene que decirse: «a eso hay que destruirlo». El asco por sí
que de ellas emana. El sentimiento del íísco contra ellas es algo «na solo no puede determinar por completo nuestra postura frente a un
tural», adecuado al objeto en el sentido más exacto. Asqueroso es objeto, y justamente menos cuando más está combinado con resens,
es decir, en la oposición al caso de lo claramente asqueroso, que al
aquí una característica objetiva, como la designación de los colores uusmo tiempo es necesario por naturaleza (productos de secreción).
o de la consistencia. Otra cosa acontece cuando se trata de objetos
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Asco,soberbia, odio El

el caso de la «humanidad asquerosa». El asco no debe apagar sim selectivo del asco desde el punto de vista biológico, metafísico y éti
plemente el amor hacia una persona o hacia los objetos que repre co. Querer «vencer» el asco negando esta justificación y este senti
sentan la cultura; junto a la mera defensa, negación y combate,debe do,es, por un lado, un naturalismo violento y enemigo de la distan
ser siempre considerada y pesada, por lo menos, la posibilidad de cia y de la pureza; y por otro lado —respecto al sujeto del asco— un
un cambio o de una afirmación, por virtud de la parte valiosa que maniqueísmo igualmente violento, que menosprecia la realidad, e
realmente exista en el objeto. Así, pues, debemos exigir un venci «idealista» en el peor sentido. No este punto de vista mecánico que
miento del asco, es decir, que la proximidad de objetos asquerosos o borra los matices, sino más bien una idea directiva cristiana de una
el manejo de ellos en caso de necesidad para ciertos fines,sea sopor perfección moral culminante es la que inspira el poema Jesús und
tado valientemente y con cierta costumbre técnica («embotamien derÁser-Weg, que comprende realmente el genio del evangelio. Lo
to»). Como se trata en el caso anterior de cierta limitación y relativi- asqueroso parece aquí como completamente real; el Salvador mis
zación intencionales, así se trata aquí de un vencimiento inmediato mo es movido, igual que sus apóstoles, a un asco, a vómito, al ver
psíquico del asco; en lo cual claro es que debe existir incluso una una corriente de carroña.Pero Él, el nuncio de un amor,que no co
disposición general para ello, tal vez una rutina. Hay también mate noce ningún límite absoluto (¡aunque sí gradaciones muy varias!),
rias donde ambas clases de exigencias se combinan; por ejemplo,en implora el amor del Dios-padre, que es más fuerte que el asco: más
el servicio de caridad, en la pura investigación científica, se hace el fuerte que el asco, no sustituto del asco reconocido como «mera
asco, por una parte, simple factor que perturba la actividad, pero al imaginación», ni en unión perversa con el asco. Habiendo parti
mismo tiempo también es vencido, en sentido de la actitud profun cipado de este amor, se sumerge en el hervidero de carroñas; y Él,
da, por amor a los hombres. el Salvador, el vértice de lo divino en el hombre, hace un milagro.
Pero con toda decisión combatimos la superación del asco, si El poeta elige este milagro con mano segura: un aroma de rosas
este ideal toma la forma según la cual el asco debe combatirse como anuncia la victoria del amor sobre el asco, sobre lo no-definitivo,
una especie de «prejuicio mezquino»,como una «imaginación mor sobre el dominio meramente relativo de la putrefacción. Pero ni
bosa», como una «injuria a la naturaleza», etc.(Un día leí este afo se transforma de repente el olor a carroña en olor agradable, ni se
rismo:¡Nada es asqueroso salvo el asco mismo!).Tampoco estamos transforman aquellos productos asquerosos en figuras atractivas
conformes con exigir un embotamiento universal del asco hasta lle para desmentir al asco.
gar la incapacidad de sentirlo. Esta postura arraiga, en parte, en el
subjetivismo mísero de la teoría del conocimiento, que no ve en la Él empero llenó sus cabellos
variedad de estratos y fuerzas del mundo más que un «producto de de carroña y se coronó con culebras.
la imaginación» y que se asusta y tiembla ante la hipótesis de caracte Y como estaba así de pie, en el día oscuro,
res objetivos de valor y de no-valor,como ante algo «no científico», y abríanse los montes, y los leones lloraban
arraiga en parte, también, en aquella estupidez naturalista, pseudo- junto a sus rodillas.
optimista e inmoralista, que ante cualquier fuerte negación habla Por eso no se debe considerar el asco como un extravío en la ma
de delito natural, prejuicio, fanatismo de monjes, etc. Frente a
esto, subrayamos de nuevo el importante papel cognoscitivo y nifestación de la vida humana, extravío al cual habríamos dedicado

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Asco,soberbia, odio

esta consideración, sino como algo en sí lleno de sentido, legítimo, LA SOBERBIA

que, desde luego, si goza de libre paso incontrolado, puede obstruir


el camino a muchas cosas de valor en la vida, e impedirnos hacer
muchas obras nobles, y, por consiguiente, necesita examen, puli
mento y franqueamiento.

I. Para una delimitación de¡a soberbia

1. Desde que el Salvador se opuso al fariseísmo y a su petulan


cia moral e iluminó con fuerza las esperanzas de salvación de los
débiles, de los desamparados y de los humillados, desde que San
Agustín condenó a la soberbia como pecado mortal de la vida del
espíritu y como perversión original de todos los valores morales y
espirituales, la oposición entre la soberbia y la humildad pertenece
a uno de los motivos dominantes de nuestro pensamiento. Si San
Francisco de Asís fue el verdadero héroe y caballero de la humildad,
entonces nadie ha vivido la soberbia humana en toda su tragedia de
manera tan profunda y dolorosa como Pascal: precisamente el ser
humano en su doble condición como «milieu entre rien et tout» era
el problema de este gran y apasionado combatiente de su propia so
berbia. La humildad propiamente auténtica y prístina había dejado
de ser, por cierto, característica de este tiempo; incluso la curiosa y
desarrollada doctrina de la nulidad de la voluntad humana de Geu-
lincx — «Ubi nil vales, ibi nil velis»^— tiene algo de artificioso y de
intento de ahorrar la última y más profunda entrega a Dios por medio de
'la estratagema de una repentina rendición de armas.En nuestros tiempos
^radecemos, entre otros, a Soloviov y a Scheler investigaciones filo-
' «Donde nada vales, nada quieras» (ndt)

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Asco,soberbia, odio La soberbia

sóficas especialmente hermosas de la humildad; además, también necesarias distinciones conceptuales, ya que^bajo el mismo nombre
hemos aprendido a rechazar ante todo el elemento de soberbia exis de soberbia cabe distinguir también diferentes tipos de la misma.
tente en el «subjetivismo» epistemológico,en las teorías sociales «li Esta gran variedad de expresiones no se debe a un mero «capricho»
berales» y en otras corrientes histórico-culturales vinculadas a ellas. infundado de la diversidad lingüística, sino que más bien dan fe de
Con todo, no son infrecuentes los malentendidos sobre la esencia cómo cada lengua hace referencia a un aspecto distinto de este fe
nómeno.
de la soberbia: pues,a veces,junto a ella se rechaza también todo or
gullo, toda distancia adecuada, todo orden sensato de la vida; otras 2. Resulta fácil refutar la tesis de que la soberbia sea una mera
veces, la soberbia es interpretada como mero orgullo «exagerado» prolongación del orgullo. En primer lugar, siempre se está orgullo
y, con ello, en cierta medida se la justifica; y, otras veces, se incurre so «de algo»; pero no se puede ser soberbio «de algo», e incluso ni
en el error de reducirla exclusivamente a la soberbia interior o mo siquiera «por algo» (de una posesión, es decir, de un valor poseído).
ral. En las líneas que siguen nos proponemos esclarecer algunos de Por mucho que los habitantes de una ciudad de poca monta estén
estos puntos. tan «orgullosos» de su pequeña colección de cuadros que su orgullo
Hay varias actitudes que se asemejan a la soberbia por su direc se incremente y acabe siendo ridículo, este orgullo no tiene nada
ción, intención o «gesto», pero que no son idénticas a ella. En estos que ver con la soberbia. ¿Estamos ante un caso de soberbia cuando
casos la vinculación efectiva con la soberbia puede darse o puede una mujer está orgullosa de su belleza o cuando un hombre se sien
faltar. En primer término, entran aquí todos aquellos sentimientos te orgulloso de su inteligencia? Aunque en estos casos la soberbia
y cualidades que están referidos primariamente al «valor propio» puede jugar un papel importante, ésta no es un elemento esencial de
de la persona: orgullo, amor propio, vanidad, ostentación, presun la situación objetiva. Incluso el orgullo moral no es necesariamente
ción («engreimiento») y aún otros matices. Pero, además, también soberbia. La complaciente constatación de las propias habilidades,
distintas formas generales de «toma de posición» o «decisión», para también medidas en una escala social o por lo general intersubje
las cuales su relación con la soberbia es esencial: por un lado, nos tiva, puede incluso ser un signo de humildad, de comprensión de
referimos de manera especial al subjetivismo epistemológico e inte la propia fragilidad e imperfección. Es más, la soberbia farisea no
lectual y, por otro lado, al fenómeno de lo «malo» en general. representa aún en absoluto la culminación de la soberbia pura. El
Las diferencias conceptuales entre, por ejemplo, la soberbia y el concepto de persona-yo de Stirner, que ya no se compararía más
amor propio encuentran siempre sus límites en la capacidad de ex con los demás porque le faltan las categorías de valor ajenas al yo,
presión limitada y específica, por así decir, «idiosincrática», de cada es, sin duda, más soberbio que el fariseo moralmente orgulloso en
lUna de las lenguas. El matiz del vocablo alemán Selbstgefühl no se su forma típicamente soberbia. Según lo que acabamos de decir, pa
refleja para nada en el término inglés selffeeling. Más aún: tanto rece que el orgullo se transforma en soberbia en la medida en que
el «orgullo» como la «soberbia» reciben en latín el nombre de en el lugar de los valores objetivos, en tanto que ellos constituyen
superbia. El francés conoce, conforme al alemán,fierté y orgueil, el «sustrato» del orgullo, aparece una acentuación del «sí mismo
i SÍn embargo, el inglés, puede utilizar a su vez pride para ambos propio» como la encarnación más elevada del valor. Ahora bien,
'—y esto a pesar de la existencia de haughtiness—. Estas consta con ello todavía no queda explicado ni con mucho este fenómeno.
taciones no suponen ninguna dificultad a la hora de realizar las El orgullo tampoco es un mero amor a los valores, pues también él

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La soberbia
Asco,soberbia, odio

mi valor personal; no es que yo tuviera la suerte de poderlo realizar,


se refiere intencionalmente de un modo inconfundible al propio sí
mismo. Bien es verdad que estoy orgulloso de «cosas», pero, preci sino que, con este trabajo, yo le hago a este mundo «infame» un
regalo, un reflejo de mí mismo.
samente, de mis cosas. Ciertamente que no soy en el mismo sentido
soberbio «por» estas cosas mías; sino que más bien mi soberbia tie A pesar de que estos dos tipos pueden distinguirse de un modo
ne una repercusión precisamente en «relación» con estas cosas. Se claro en una minoría de casos, estamos por lo general ante dos fe
podría formular así: el orgulloso disfruta del esplendor que irradia nómenos diferentes. En primer término se trata de mostrar que la
de sus «cosas de valor» y que revierte en él; el soberbio vive en si soberbia no es simplemente un exceso de orgullo, sino más bien un
mismo como donante de luz, aunque algunos «objetos» externos fenómeno cualitativamente diferente y que, a pesar de las similitu
también reflejan esta luz de un modo especialmente cegador. Perte des, en cierto sentido incluso va en la dirección opuesta. El orgu
necen a aquellos objetos también cualidades anímicas y corporales lloso puede exagerar la importancia que él tiene para el mundo; el
de la persona, así como de sus logros; todo esto no es tomado en soberbio, por su parte, reconoce la importancia del mundo sólo en
consideración primariamente para la soberbia. El soberbio no dice: cuanto a él le concierne. El orgulloso quiere asegurarse una existen
«yo soy aquel de quien es propio esto y aquello, que ha logrado esto cia digna; el soberbio conoce la existencia sólo en la medida en que
I y lo otro...», sino más bien: «yo soy yo». Cualidades y éxitos no son se trata de su existencia. El orgullo puede herir, pero también puede
constituyentes de la soberbia, sino sólo un signo de la magnitud del levantar el ánimo; la soberbia aniquila. El orgulloso «sabe lo que se
valor de esta yoidad.
le debe»; el soberbio sabe que él no debe nada a nadie. Para el orgu
En la medida en que el orgulloso sobrevalora los objetos de valor lloso es importante ocupar un puesto «elevado» en este y aquel or
den; el soberbio no se inscribe interiormente a ningún orden. Para
que le pertenecen o a los cuales tiene acceso,se asemeja al soberbio;
ser justo con estos matices: la soberbia del orgulloso es que «se tiene
pero la soberbia no consiste en esta sobrevaloración. La soberbia se
hace presente más bien sólo allí donde,por así decir, la sobrevalora en alta consideración», el orgullo del soberbio, en cambio, consiste
en que quiere que nada tenga que importarle.
ción aplasta a la valoración. Supongamos que estoy orgulloso de un
trabajo realizado y que lo sobrevaloro: en la perspectiva vivencial 3. Es fácil comprender por qué el orgullo acerca de los «bienes
yo aprecio el tema, la significación, el resultado bien logrado, por interiores» y .de las «cualidades de la persona» sea el que más se
ejemplo,comparándolo con otros trabajos similares, y lo hago por aproxima a la soberbia o el que más expuesto está a su influencia.
(Más adelante, diremos algo más sobre la relación de la soberbia con
encima de lo que objetivamente le corresponde, aprecio el trabajo
el poder y la riqueza). Precisamente, cuanto más se trata de cualida
con una «intensidad» desproporcionada; yo mismo «alzo» la vista
¡hacia el trabajo, lo considero como una admirable «superación-de- des interiores del ser personal, tanto más cerca acecha el peligro de
la confusión, como si «uno», el yo abstracto, por así decir, fuera el
mí-mismo», etc. Cuando sobrevaloro este mismo trabajo con so-
¡berbia estamos ante un caso diferente: la sobrevaloración de este propio artífice y creador de estos valores. Lo bueno que está «en»
mí, «en» mi ser, lo siento como si fuera mi yo mismo y veo en ello
trabajo frente a otros similares adopta entonces un carácter místi Una irradiación de mi yoidad. «Yo» como tal «soy» esta plenitud de
co,como si se tratara más bien de un tipo de inconmensurabilidad valor. Yo soy valioso —no,por ejemplo, mis posesiones, mi figura,
que excluye ya de antemano cualquier comparación realmente ob mis «habilidades»,etc.—, y en consecuencia yo y el valor somos uno
jetiva; el valor del trabajo es solamente una afirmación evidente de
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La soberbia
Asco, soberbia, odio

y lo mismo. Ésta es ia ixitención'de la soberbia. La soberbia no con sentido en que no tiene que ser particularmente «parcial», «ciega»
o «imponderada». Es más, en tanto que no renuncia a la creencia
siste, por tanto, en la mera vivencia del valor propio, tampoco del
valor de ser (a diferencia de los valores de los logros, posesiones o en la «propia» superioridad o rectitud (aunque ésta no esté para
í¡ relaciones). La diferencia aún claramente constatable en este punto nada demostrada), sino que vivencia lo ajeno y lo opuesto como
entre el orgullo y la soberbia radica en que el orgulloso de su valor algo «irrelevante», que no está a la altura de lo propio y que carece
de importancia.(Piénsese en ciertas variedades de chovinismo o en
es capaz de vivenciar sus carencias y defectos con toda profundidad
y plenitud de sufrimiento, mientras que el soberbio, a pesar de que la sonrisa transfigurada e indestructible de algunos interlocutores
es capaz de conocer sus defectos de modo empíricamente exacto,no sobre el curioso hecho de que haya otras maneras de pensar).
los toma propiamente en consideración. Por tanto, no es cierto que, La soberbia no se caracteriza por una acentuación del valor per
sonal,sino por un peculiar apriorismo del sentimiento de valor de sí
por ejemplo, la relación entre el orgullo y la soberbia sea como la
relación entre aquellos valores obtenidos como un logro y los valo mismo. «Mi» persona, mi comunidad, mi punto de vista objetivo es
como tal, como «mío», único en su valor. En concreto, sin duda se
res del ser personal. Aunque podamos tener cierta preferencia por
este tipo de interpretación, bien puede ser que la soberbia tenga sus podrá «confirmar» empíricamente esta característica de la soberbia,
raíces en los valores de nuestros «logros» y de nuestra «situación», pues, sin esta intención «desviada» y posterior del valor del objeto,
que concede a lo que no es el sí mismo una existencia en la sombra,
y a su vez puede ser que la persona se sienta simplemente «orgullo
la actitud concreta de soberbia no sería en absoluto posible. El or
so» y libre de toda soberbia por su valor personal más íntimo. Pues,
el valor del ser personal, tan poco como se puede reducir a valores gullo, incluso cuando se basa en un engaño en favor de lo que nos
potenciales de «utilidad», tampoco puede reducirse a un valor del es propio y nos está cercano, experimenta «empíricamente» el valor
de un modo totalmente diferente; la santificación del «sí mismo» se
sujeto como tal, encerrado en sí, por así decir, «que acaba» en sí
mismo y que no está referido a un reino de valores objetivos. Con experiencia en este caso más bien como un logro secundario alegre
todo,la soberbia se basa precisamente en esta presuposición funda y —si se quiere— quizás también «religioso». Por el contrario,
en la soberbia se da un «apriori» del sí mismo: no en el sentido
mental, aunque puede «reconocer ocasionalmente» también valores
objetivos con el fin de poderse desarrollar en el plano empírico. de una creencia, incondicional y normativa, en un «valor» expe-
La soberbia no debe confundirse con el «individualismo» y el rienciado, elegido o percibido como «adecuado al objeto» (un valor
«sentimiento de la persona», pues, sin lugar a dudas, también hay de cualquier tipo, de cualquier esfera de objetos), sino un apriori
que hace referencia a una eterna e inquebrantable actitud de valor
una «soberbia colectiva» y una «soberbia que tiene límites objeti
acerca de sí mismo por parte del sí mismo que valora: siendo in
vos». Hay una soberbia nacional o de partido y hay una soberbia
relacionada con la convicción teórica. Por soberbia entendemos diferente qué parte de la persona y qué relación objetiva de este
Si mismo «agente» son en ese momento representadas o captadas
aquella actitud exclusiva y casi «automática» que valora la «pro por él. Se podría decir sin rodeos: en el acto mismo de soberbia el
pia» situación,se trate de la pertenencia social o de un determinado sujeto empieza por valorar «su» ser propio concreto, personal y
. método o de una manera de pensar. Ahora bien, la soberbia no^ es
simplemente una «toma de partido acrítica», una «rigidez dogmati- objetivamente determinable; el orgullo, por el contrario, brota de
_este tipo de valoraciones. De lo que el soberbio está propiamente
'i ca»,sino que ta soberbia es más y es menos que esto. Es menos en el
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Asco,soberbia, odio La soberbia

«orgulloso» es.de su soberbia misma: de su superioridad de signifi boca con un lamento rechaza una pequeña enseñanza, que no es ni
cado y valor, que no necesita ser reconocida por nadie, que no está absurda ni superfina, y que naturalmente no tiene nada que ver con
ni fundada y ni siquiera es «evidente», pues está más allá de toda tener la sangre fría o ser meramente reservado. Más adelante habre
evidencia intuitivo-objetiva; el aferrarse a la pretensión del sujeto mos de abordar de nuevo una diferencia de detalle aunque esencial
de,como sujeto, ser todo. entre el orgullo y la soberbia.
Nada es tan característico de este apriorismo de la soberbia como 4. Mucho más fácil resulta diferenciar la soberbia respecto a otras
su inmunidad a cualquier intento de relativización. El auténtico actitudes análogas. El «sentimiento de sí mismo» (conciencia de sí
orgullo no sólo consiente, sino que en realidad favorece —por lo mismo)es orgullo «de» la propia personalidad y, como tal, ya lo he
menos en los casos típicos— la experiencia de la pequeñez y transi- mos diferenciado respecto de la soberbia. La «vanidad» denota más
toriedad de su objeto; pues, todo vínculo objetivo aspira en primer una específica sobreestimación de los propios conocimientos o ca
término a la forma propia concreta y, con ello, a la delimitación de pacidades, y es, por tanto, en cierta medida algo distinto del aprio
su objeto. La soberbia, por el contrario, se refiere a su objeto, o me rismo de la soberbia. El «enamoramiento de uno mismo» pertenece
jor dicho, a su contenido, siempre como el más elevado y absoluto. también al círculo cercano a la soberbia y, a su vez, se diferencia de
Con ello no queremos decir que todo «soberbio» sea megalóma ella por su propensión a lo objetivo-concreto, aunque sea la propia
no. Pero, donde en general se da la soberbia, sea en el trato con las persona. Para el soberbio típico no pueden ni su persona misma ni
personas cercanas, en una mímica o gesto, en un pensamiento o en tampoco una cosa o relación predilecta —como,por ejemplo, para
una obra de arte, allí también está dada en cierto modo una «serie el testarudo, el estrecho de miras o el monomaniaco— ser aquel
dad» absolutamente solemne, un «no comprender ningún chiste» objeto de valor explícitamente captado y vivenciado que viene a ex
i en el último término, una ociosidad presuntuosa y una negación cluir todo lo demás; el campo temático de la soberbia no está en
de cualquier pregunta, responsabilidad, discusión, clasificación y absoluto «restringido» en sentido empírico-cuantitativo.
delimitación. Toda soberbia es satánica: quiere ser su propio Dios. La soberbia^ aquel peculiar y «destructivo» giro de la intención
En ello, se diferencia de la «existencia» sobria y sólida —que no hacia su sujeto, que es como su punto de partida abstracto, aquel
se deja afectar por desvíos y justificaciones detalladas— que sue «mirar desde arriba» al objeto, aquella revocación interior de la
le ser propia de personas saludables, robustas, «terrenales». Ésta intención hacia el objeto realizada superficialmente, radica en el
existencia obtiene este carácter de «naturalidad» como criatura de «acto» mismo, y es independiente de la dirección inmediata de su
Dios, profundamente vinculada en su ser y en su significado con el intención. Si bien es verdad que la soberbia se manifiesta también de
resto de la creación —un vínculo que no se deja simplificar así como facto en aquella preferencia por sentimientos, convicciones y accio
así—; y su gracia se debe precisamente a la existencia de este vínculo nes próximos al sujeto, no se dirige a ellos y no se deja diferenciar
«enraizado»,del mismo modo que la diáfana gravedad de la soberbia perfectamente de sus otras formas según los acentos respectivos de
corre pareja con la idea de una falta absoluta de relación y de una vi cada caso. Estamos ante dos casos diferentes: cuando en una deter
gencia apriórica del sí mismo. Esto es a lo que nos referimos cuando minada ocasión me comporto de modo egoísta por querer satisfacer
hablamos de la «gelidez» de la soberbia, que puede manifestarse en ciertas necesidades que me apremian y por una «fuerte» obstina
la menor de las ocasiones, por ejemplo, cuando alguien torciendo la ción, y cuando lo hago por aquella profunda indiferencia frente a

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los destinos de las personas,que es propia de la soberbia, y que con el ser humano las aplica continuamente de forma pasajera y frag
forme a su naturaleza aparece ante todo como un desinterés por los mentaria en su vida cotidiana.
¡destinos humanos de los «demás».Pues si bien hay una vinculación Digna de atención es la relación de nuestro objeto con la vani
«tópica» entre el yo sujeto y el «propio» destino singular, la preocu dad. Aunque también la/vanidad,implica un «enaltecimiento de sí
pación por los destinos ajenos presupone un giro intencional hacia mismo» frente el mundo circundante, parece que ésta se comporta a
fuera de desigual extensión. Ahora bien, tampoco es un fenómeno este respecto de un modo opuesto a la soberbia, precisamente por
desconocido aquel abandono de sí mismo motivado por la sober que el vanidoso se orienta por completo hacia el entorno y aspira a
bia. Se trata también de dos casos diferentes cuando por tradición, encontrar su propio valor en el juicio positivo de los demás. Hay,en
propensión o adoctrinamiento sentimos apego a una convicción y efecto,formas típicas de soberbia en las que toda «vanidad normal»
cuando movidos por la soberbia no dejamos que se «quebrante». ha desaparecido y caracteres vanidosos que parecen darse en toda
'También en este caso el contenido de mis «convicciones» tiene tam «dignidad humana» media. No obstante, soberbia y vanidad no se
bién que estar determinado de algún modo, pues, al fin y al cabo, excluyen mutuamente. También la vanidad alberga una inclinación
ninguna persona consiste solamente en soberbia, pero interiormen hacia la exaltación abstracta y desligada del contenido; y, a efectos
te no me resulta tan importante. Incluso hay actitudes espirituales prácticos, la soberbia lleva con gran facilidad a querer mostrar y
soberbias que cambian continuamente el contenido de sus puntos fijar con «signos visibles» la posición elevada del sujeto. El cínico
de vista y no sólo en el sentido de un desarrollo histórico «que va no es sólo soberbio: «su vanidad se deja entrever por los agujeros
transformándose». Esta actitud soberbia se refleja en detalles de de su abrigo hecho pedazos». Si, por otro lado, la naturaleza vani
mi comportamiento: cualquiera puede distinguir entre aquella per dosa «del actor» vive solamente para su «público», entonces esto
sona que de modo incondicional quiere defender y llevar a delante significa también que rebaja el valor del entorno a mero público y,
«un proyecto», y aquella otra que simplemente quiere mantener su en este sentido, lo convierte en el trasfondo de la importancia del
posición libre de cualquier tipo de influjo. En una conversación, el propio sujeto.(Esta importancia del sujeto es, a pesar de la depen
primer hombre va a «tomar parte» especialmente cuando se trate dencia funcional de juicios ajenos, en sí «absoluta», y no toma en
del sentido y del núcleo de su idea o de la reflexión objetiva de consideración valores objetivos). La ética clásica de la soberbia en
una idea opuesta; el soberbio, por el contrario, va a mostrarse in la Estoa se convierte, tras una elaboración secundaria «para el uso
teriormente insistente en aquellos momentos en los que crea poder diario», en una inconfundible ética de la vanidad: el ideal del sabio
mostrar la irrelevancia de modos de pensar «molestos» que no están I como «actor» de Epicteto. Pero, a pesar de todo, soberbia y vani
a su altura, y el carácter insensato y deleznable de la opinión ajena. dad deben separarse «en primer término» siempre de la manera más
En este punto no debe confundirse al soberbio con el demagogo o clara posible.
el ambicioso: a él no le importa o no le importa de un modo esen No sin razón distingue la lengua entre la soberbia y la ostenta
cial alcanzar metas personales externas.(Tampoco necesariamente ción (en la serie: arrogancia, altivez, etc.; y los adjetivos hautain,
«imponer» interiormente su personalidad. Véanse más adelante los haughty). La ostentación es un modo de comportarse específico
tipos de soberbia de dominio y de aislamiento). Este tipo de distin para con los demás y no una actitud del alma como la soberbia.
ciones pueden parecer «exageradas» al filósofo simplificador, pero Realmente no se puede comprender bien la ostentación sin la

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soberbia, pero el componente de soberbia auténtica en la conduc- singular y, por así decir, «aislada» a revocar las relaciones de apo
; ta ostentosa —particularmente en el caso concreto— puede variar yatura en Dios y a rebelarse contra el orden objetivo de los valores.
mucho según el caso y, además, no toda soberbia sirve para fundar El modelo de tal posesión de valor es el inalienable «ser sujeto»
ostentación. En el ostentoso (el «altivo») hay aún un elemento de de los espíritus creados, «absoluto» en sí, independiente de todas
«orientación» hacia cosas ajenas y de preocuparse por las cosas,Jo las formaciones reales; éste es el punto de partida de toda sober
cual frente a la soberbia supone ya una cierta apertura. Además,la bia, pero, al mismo tiempo, precisamente en su absolutización, en la
ostentación presupone también, por lo general, una relación hacia permisión de la tentación que yace en él, radica la fuente originaria
medidas de valor sociales, es decir, objetivas. Esto, naturalmente, no del mal. Así, Satanás ha caído por su soberbia y de un modo carac
excluye la soberbia; pues, si bien es verdad que aquel que reconoce terístico, al mismo tiempo,también soberbia «hacia abajo»,frente a
I la importancia de los órdenes sociales ya ha abandonado una parte los hombres. No sólo los pecados de la altivez, sino también los de
de soberbia, por otro lado, la propia «posición social», si es eleva la codicia y la bestialidad presuponen,en un sentido amplio, a la so
da, puede ser un terreno propicio para que tenga lugar la soberbia. berbia como condición general. El «yo quiero» sólo puede reprimir
Cuando una persona se comporta con ostentación con otra que está el «para mí objetivamente bueno» cuando se rehúsa la inclusión en
socialmente por debajo, estamos ante un caso de auténtica soberbia, el reino objetivo de valores (en el sentido de una intención general
pues se sirve del trasfondo de valor objetivo como molde para el co-compareciente) y el sujeto se sustrae a la obligacióny o, en gene
enaltecimiento apriórico del sí mismo.(Esto ocurre especialmente ral, a la función objetivamente fijada de manejar la afluencia de los
no sólo cuando se es «grosero para con el de abajo», cuando uno se impulsos y las concupiscencias.
aprovecha «egoísta o sádicamente» de su posición o superioridad, Ahora bien, el contenido más concreto de lo malo ya no se ha
sino cuando trata a los de clase social inferior, por así decir, sin más lla en una relación tan íntima con la soberbia. Tampoco el grado
preguntas, como si «a priori» fueran humanamente inferiores, y de inmoralidad depende simplemente del grado en que la soberbia
en un sentido extremo «irreales». Más adelante se tratará este pun participa en ello. Si, por un lado, la soberbia condiciona el pecado
to en más detalle). Sin embargo,la ostentación no es simplemente la en general o incluso necesariamente —no es aquí nuestra intención
cara externa o la manifestación concreta de la soberbia. bosquejar una teoría general de lo malo—, la soberbia también se
5. Centrémonos ahora en la relación entre la soberbia de lo que encarna, por así decir, de un modo directo en los auténticos pecados
en general es moraímente malo y el subjetivismo intelectual. Resulta de soberbia, los cuales no son ni con mucho los «únicos» pecados
evidente que no sólo la soberbia misma es mala, sino que en todo, graves. La soberbia se va diferenciando y formando según las di
lo malo se encuentra adherido un matiz de soberbia. Sostenemos ferentes «relaciones de enaltecimiento» que yo entiendo entre yo
esta opinión especialmente cuando pensamos que lo inalo no es nin ,y los valores y realidades fuera de «mí» (no siempre fuera de «mi
guna fuerza verdaderamente homogénea, algo que se pueda pensar persona»); lo malo, en cambio, lo hace según los valores concretos
sustancialmente como tal, sino más bien algo que encierra en todas que niego en mi comportamiento y los tipos relacionados con esta
sus formas una inversión y aprehensión trasmutada de los elemen negación.
tos que en sí son buenos y de los valores reales. La palanca de la De un modo bastante semejante la soberbia aparece también como
perversión del valor es la soberbia que incita a la posesión de valor 'condición intencional y psicológica del subjetivismo intelectual, el

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cual conforme a su naturaleza no sólo llega a configurarse en cier apriórica no en virtud de una comparación empírica de mi valor
tos sistemas filosóficos(como el indio, el moderno-occidental, pero con el valor de los demás, sino generalmente despojando de va
también el griego y el medieval), sino también en modos de pensar lor a los otros. Cuanto más absoluto sea el dominio de la soberbia
¡bastante cotidianos y banales (por ejemplo, «el mundo es lo que sobre el comportamiento, tanto más se van a rechazar, a «declarar»
¡vernos en él», etc.). La reivindicación excluyeme y prototípica de como nulos, no sólo los logros del mundo circundante, sino tam
la realidad del yo como sujeto pensante es una variante caracterís bién toda su problemática. La soberbia niega el contenido de valor
tica de la soberbia; su posibilidad preferente se basa en la significa y el peso de realidad de lo que no es el yo; el soberbio «se basta a
ción especial, en un principio ajena al contenido, de la función de sí mismo». O, por lo menos, ésta es la aspiración fundamental de
pensar para el sujeto, en el sentido formalístico de «nada más que la soberbia, si bien su expresión concreta puede variar. Ahora bien,
sujeto». Pero, por lo demás, el desarrollo de mi actitud intelectual sin duda hay una forma en la que esta aspiración se expresa conse
y de mi «interpretación del mundo» es esencialmente diferente de cuentemente en el autoaislamiento y el desinterés general por los
mi pretensión subjetivo-«personal» de estar por encima de las co asuntos del mundo. Este negativismo extremo puede presentarse
sas. Un idealista epistemológico y un formalista no tienen que ser en diferentes variantes. Una de ellas consiste en centrar el interés en

'en absoluto en el plano de lo personal exageradamente soberbios, algunas pocas personas u objetos que de algún modo «representan
'aun cuando necesariamente son propensos a ello. Pues, sería fal al yo» y excluir al resto, este tipo se diferencia claramente de la mera
so creer que la modificación de la imagen del mundo solipsista en «unilateralidad» objetiva o «dedicación exclusiva». En la otra va
una imagen idealista e «impersonal» (en el sentido de una «concien riante tendríamos también el ocuparse de un modo bastante general
(por ejemplo, «práctico») de las cosas, pero sin llegar a participar
cia en general» o de una razón del mundo panteísta) significara un
realmente en su «destino», sino más bien como mero «ocuparse»
objetivismo real y una abjuración de la soberbia del sujeto como
0 como realización de ciertas metas completamente «adecuadas al
«principio intelectual» frente a las cosas y valores de la existencia,
yo» o abstractas.
«lastrados de contenido», «indolentes», que sirven al pensamiento
Las manifestaciones de esta soberbia aisladora son bastante co
sólo como mera «materia».
nocidas: la disposición a tomar el punto de vista «au-dessus de la
Damos aquí por finalizada la exposición de la relación entre la
mélée»; el desprecio general por los seres humanos y la imputación
soberbia y otras actitudes semejantes con la conciencia de que esta
a ellos de motivos puramente mecánicos y ajenos al valor; la nega
exposición no ha sido exhaustiva. En lo que sigue vamos a investigar
ción nihilista de los valores y las medidas de valor; el miedo a que
más en detalle las posibles estructuras intencionales de la soberbia. las relaciones nos «profanen» o «aten»; el no-buscar, el no-pedir,
el no-aceptar; el negarse a mostrarse abierto a lo que es diferente a
II. Formas de la soberbia 1 «uno mismo». Todavía puede haber en este punto diferencias estruc
turales características. Por ejemplo, en lo que concierne a la intención
1. Un rasgo general del comportamiento soberbio consiste en ¡de valor y realidad: la soberbia más burda acentúa la extrañeza al va-
aislar de algún modo al sujeto de los objetos del mundo circundante ilor de la realidad (todos los fenómenos aparentemente contradictorios
y, en especial, de sus semejantes. El sí mismo se enaltece de manera consistirían en hipocresía, palabrería, histeria, disimulación), mientras

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, que la soberbia más sutil y más refinada encoge los hombros ante éste sería según la soberbia: en una mezcolanza absurda, desarticu
todos los valores formuíables (por ejemplo, los valores morales) y lada,en la que el sujeto puede sumergirse sin tener que «comprome
se niega a reconocerles como tales (no sólo su realidad), les priva, terse». Por tanto, la soberbia no debe confundirse en absoluto con
por así decir, de aquel íntimo «toque de valor» subjetivo que en la limitación del contacto, la elección del objeto, la vergüenza, la
verdad los tendría que caracterizar como valores^ merecedores de distancia e, incluso, el orgullo de distancia. Ni el orden y la econo
entrega y de lucha.(Vemos que la soberbia moral farisea no es ni mía de las relaciones, ni el «evitar» ciertos seres humanos u objetos
con mucho el summum de la soberbia). Tampoco nos resulta ajeno en síy ni el «ocultar» cosas que normalmente sólo están en su lugar
aquel juego de la soberbia que siente más desprecio por los valores correcto cuando están escondidas(cf. con la vergüenza corporal), ni
concretos, formuíables, supuestamente por entero «ajenos a la rea la separación de tipos de relación (cf. con el contacto oficial) tienen
lidad» e «ideológicos», que por la realidad misma y que «soporta» nada que ver con la soberbia. No es soberbia —tampoco soberbia
mejor esta última porque de ella no ha de temer ningún tipo de «permitida»— cuando en la organización de mi agenda diaria no
estorbo interior, de afectación o demanda. Pero, dado que, después dejo tiempo para compartir todas las preocupaciones familiares de
de todo, valor y realidad son metafísicamente inseparables y están mi sastre. Precisamente aquella división, gradación y diferenciación
entrelazados de múltiples formas, aparecen por lo general de mane jerárquica de las relaciones presente en todo el mundo es lo que ex
ra conjunta aquello por lo cual «sufre» la soberbia y lo que quiere cluye a la soberbia y convierte al sujeto en parte del mundo y de su
repeler; lo «objetivo», lo «concreto» con lo que es necesaria una plenitud de valor, en lugar de «elevarlo» de algún modo por encima
confrontación, que enturbia la magnífica y cristalina absolutez del de él. Incluso el orgullo de distancia («yo sé lo que debo a mi clase
sujeto y lo obliga a fraccionarse. Cuanto más pura y más sutil es la social») y el orgullo de independencia («yo quiero sostenerme so
soberbia, tanto más pertenecen también los intereses y los asuntos bre mis propios pies», «yo quiero construir mi vida con mis propias
de la propia persona como «miembro» del mundo a aquel reino de fuerzas») no determinan aún necesariamente la soberbia. Pues tanto
objetos excluidos. Por supuesto, esto denota también un rechazo el honor de clase social, que merece una cierta atención —cualitati
más de lo «malo» en el sentido moral-concreto, aunque esta indife vamente adecuado a cada caso, pero que nunca es cuantitativamente
rencia ante la «propia vida» no sólo conduce al entumecimiento del el mismo para cada clase—,como también una cierta independencia
egoísmo, sino también a abstenerse de todo esfuerzo moral y lleva a la hora de tomar las riendas de la vida y de posicionarse, así como
—por lo menos potencialmente— a una pérdida de las «inhibicio evitar dependencias unidireccionalmente que me encadenan y que
nes» correspondientes. resultan desproporcionadas, son valores objetivos y para nada con
Con lo dicho no queremos afirmar que todo acto de aislamiento, tienen aquel absolutismo del sujeto del que hemos hablado. Pero,
de salvaguardia de distancias y de desinterés fuera ya un acto de ciertamente, el peligro de la soberbia resulta evidente: el ser huma
soberbia. Pues, de otro modo tendríamos que suponer que la vida no puede sentir el valor de su clase social, aunque lo comparta con
basada en jerarquías, en decisiones y en demarcación de límites estu otros, como una irradiación metafísica de su sujeto y pensar que
viera, por regla general, colmada de soberbia. Tales fantasías pseudo- los límites frente a los que están por debajo se deben a una posible
cristianas (cf. el sectarismo) no se deben tomar seriamente. Pues pre «impenetrabilidad» (según el tipo del yo-no yo, en caso de fuerte
tenden,como de pasada, convertir el mundo precisamente en lo que soberbia) —o puede querer aparentar no «deber» nada a nadie y

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estar «libre» de toda «gracia», bondad, ayuda y aleccionamiento—. sean irreconciliables con la soberbia es incorrecta, pues en realidad
Y la diferencia entre soberbia y no soberbia no radica simplemente también se dan «delegaciones» empíricas de la soberbia en cuanto
en que a partir de un cierto «grado» empiece la soberbia, pues las al contenido —ocasiones, disposiciones, motivos—. Su grado de
más diversas formas de rechazo y de toma de distancia pueden estar participación en el comportamiento varía según si están en primer
exentas de soberbia, y, por otra parte, puede un simple gesto o una plano los objetivos de posesión, de construcción, de destrucción y
negativa en un asunto aparentemente insignificante delatar autén de ocupación, o los de voluntad de delimitar, demarcar y de acotar
tica soberbia. La soberbia se da cuando se busca la invariabilidad la abstracta posición superior del yo. Por ejemplo, a todos nos es
y la inquebrantabilidad de aquellos límites y distancias, cuando se conocido el tipo del «tirano» en el sentido más estricto: su soledad
pretende que las distancias en cuestión sean infinitas, aun si ella dis interior,su desprecio por los seres humanos,su «trascendencia» ab
curre de forma silenciosa y fugaz.(La soberbia no es sólo una deni soluta —bien lo podemos decir— ante los subordinados que para él
gración de los demás, sino que además implica directamente dudar sólo son la «multitud»; al «dominar» al pueblo de esta manera cree
de y desafiar a Dios —aun de modo oculto e insignificante). El más estar más alejado de él que si llevara la vida de un eremita de las cue
mínimo indicio de querer ser «eternos» contiene más soberbia que vas. Es cierto que,también aquí, una cierta ambición fría, una vani
toda pretensión de salvaguardar distancias aún mayores y hacia más dad cenicienta impide todavía el triunfo absoluto de la soberbia. En
lados. Cualquier negativa ante un ser humano, que en un determi sí este regusto consigo mismo enalteciéndose por encima de los de
nado momento me «necesitara» real y verdaderamente(aun cuando más —el cual al faltarte toda relación y al estar vacío de contenido,
no para salvar su vida o un bien terrenal que fuera tan fundamental precisamente no es nada más que un «enaltecimiento por encima de
como ésta), delata más soberbia que cuando por razones determina los demás», pues, la auténtica ambición de los príncipes es diferen
das me alejo de una gran cantidad de «conocidos». Y,de nuevo,por te del tipo puro del tirano—, es más que un órgano de la soberbia
otro lado: una intransigencia fría y generalizada, apriórica, hacia las sólo en la medida en que ésta precisa justamente de un «órgano» y,
personas me hace destellar más en una posición elevada «infinita» con ello, a regañadientes toma conocimiento de la existencia de la
y es más soberbia que cuando por razones específicas rechazo de sociedad y de su estructura específica como un hecho único y fugaz.
manera mucho más contundente a determinadas personas y evito Sin embargo, hay incluso algunos tipos mucho más plebeyos del
todo contacto con ellas. «vivir-en-sociedad» que son motivados por la soberbia de un modo
2. Ahora bien, no sólo el querer aislarse, sino también las pre evidente. Sin temor a que parezca paradójico pensamos aquí en el
tensiones de dominio y de éxito pueden ser un signo de la soberbia. tipo del «arribista». Aquí nos referimos naturalmente al arribista
Ya hemos mencionado que relacionarse con el mundo no supone auténtico, abstracto, ajeno al tema, que toma en cuenta sólo el «as
aún reconocerlo interiormente. Hacer perceptible la superioridad cender», el «arrimarse» y los «éxitos», y no a aquel que persigue
apriórica del sujeto en relaciones visibles, representa un camino de sin escrúpulos ni dignidad un objetivo determinado conforme a un
la soberbia, si bien menos lógico, no menos natural que la auténtica interés o un ideal. Aquella «proximidad» autodesprestigiadora, que
pérdida de interés. La creencia de que la dominación y la opresión no discrimina interiormente y que no guarda distancias frente al ser
«empírica», las demandas exigentes, la violencia, etc., al descansar humano, propia del arribista, excluye toda proximidad auténtica y
sobre metas de goce y de configuración de la realidad concretas. toda comunidad casi tan herméticamente como el tipo del tirano.

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También el mundo es para el arribista, a pesar de la discorde mez propiedad, toda preferencia representan igual de bien la soberbia,
colanza psíquico-empírica que entra en su persona con sus variados sino solamente aquellas que ya en sí son apropiadas para fundamen
elementos, nada más que un valor límite del no yo, una resistencia tar un ser superior universal. Es por ello por lo que son en especial
a vencer en bloque, una «llanura» frente a la cual uno debe tomar aquellas cualidades, propiedades y preferencias que están menos
«altura»; sólo que en este caso el nivel constituye al mismo tiempo especificadas en cuanto a su contenido, como, por ejemplo, la agu
el «medio» para elevarse, ya que el arribista elige como punto de deza de espíritu «soberana» indiferente en cuanto a sus objetos o
partida de su ascenso los hombros de sus prójimos. El arribismo la desenvoltura «elegante» en el trato, las que constituyen un suelo
contiene la soberbia de lo pequeño y lo villano, en la cual más allá más propicio para la soberbia, antes que no la posesión de un gran
del vacío de distinción y dignidad personal aparecen entrelazadas talento, aunque limitado a determinadas actividades, o el tener una
una disposición de ramera con la gélida soledad del sujeto aislado. apariencia personal fuerte. Por otro lado, a menudo se ha vinculado
Además, la soberbia se inserta también en otras manifestaciones y la soberbia con talentos o logros en sí limitados y «parciales» que,a
sistemas del cthos-de-adaptación. La voluntad de adaptación gene pesar de ello, se han magnificado y extendido a valores universales.
ral e indiferenciada —la formulación de esta idea proviene de una Sin embargo, aquí también están presentes por lo general fuerzas o
biología de lo infrahumano, que como tal es cuestionable y con ra intenciones originarias que tienen aspiraciones universales,como el
zón objeto de crítica histórico-cultural—, degrada y desvaloriza la talento para la deducción rigurosa que en un determinado campo ha
meta de la adaptación más que a su sujeto; a lo que ante todo tengo conseguido logros realmente dignos de consideración y ahora pre
que «adaptarme» es para mí un haz de «circunstancias». La soberbia tende por ello «conquistar» lo espiritual en general, o una actitud
se esconde pues tras el servilismo de la idea de adaptación. No sin general estética, una mirada sólo estética, que también ha condicio
razón, también se ha interpretado más de una vez la «adaptación» nado la atención a un determinado arte, etc. Sea como sea, cualquier
como una vía para «prevenir molestias». Por así decir, me adapto me capacidad o actitud puede convertirse tanto más en vehículo de la
diante un tipo de mimetismo a las cosas, y de este modo evito un soberbia y permitir la inversión de valor necesaria para ello la fal
contacto real y aún mayor con ellas.(Cf. la ética estoica: el servicio al sificación de un valor objetivo en el derivado de valor de la superio
mundo como principio secundario, la preservación de la indiferencia ridad absoluta del sujeto—, cuanto menos encarne una «cualidad»
interior frente a las cosas del mundo como principio primario). real de la persona y su ordenación a una «obra», y cuanto más ex
Así pues, aunque la soberbia resulta sin duda compatible tam prese su «superioridad» en sí, que existe, por así decir, mágicamente
bién con la actividad, la «implicación» en cosas externas, el desa frente al entorno.
rrollo de la voluntad y la toma de posición respecto de cosas em Esta posibilidad de exieriorización de la soberbia que aca
píricas, tanto más tenemos que enfatizar que sólo puede hablarse bamos de tratar está también relacionada con la existencia de una
de auténtica soberbia cuando los «pseudo-valores» en cuestión y soberbia no personal, «colectiva» (soberbia nacional, de clase y de
los «puntos de vista que representan al sujeto» sirven realmente a casta). La importancia real del cuerpo colectivo o la superioridad
la función de poner de manifiesto la superioridad del sujeto de del grupo en cuestión favorece en estos casos la impronta del aisla
la mano de aquella supremacía concreta ya sea real o posible, y miento y de la actitud de autoenaltecimiento. Dado que la soberbia
dejan que éste se eleve dentro del mundo. No toda cualidad, toda está vinculada al sujeto, pero no a la persona concreta con toda su

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significación, el individuo colectivamente soberbio es, por así decir, que la soberbia admite lo que es ajeno a su yo. El panteísmo, piénse
soberbio «en nombre» de su grupo,sin dejar de divinizar su yo, que se en el de la Estoa o en el de Spinoza, menos quizás en el de Plotino
aquí en general aparece como «un yo» del «ser-noble», del «ser- o el de Bruno, toma primero de las cosas particulares, las personas
esto-y-lo-otro», etc. El que siente soberbia por pertenecer a una y los asuntos su importancia «última» y de por sí decisiva^ y de esta
determinada clase social se comporta frente al que no pertenece a la forma libera al sujeto de cualquier «entrega» concreta a ellos. La
misma, no como el mero egoísta o el vividor, es decir, percibiendo abolición de la deidad personal exime de todo ligamen, obligación
las ventajas que tiene por su mera pertenencia a la clase; tampoco se y deseo de relacionarse en el sentido más íntimo y profundo. Más
comporta como aquel que está legítimamente orgulloso de repre bien en la intención panteísta hacia el mundo el sujeto mismo puede
sentar una determinada clase social dentro de límites objetivamente ser Dios; si todo en realidad «es Dios», sin duda alguna yo también
dados; sino como si él, «él» sin más,fuera esta clase misma,como si lo soy. Y si yo estoy en todas las cosas, no puedo estar en ningu
fuera su vivo retrato. Esta conducta se expresa incluso en el modo na de ellas. La unidad sustancial del mundo entero proporciona el
en que los soberbios se relacionan dentro del grupo; el reconoci trasfondo más adecuado sobre el cual mi yo, que por razones evi
miento del «yo ajeno» es sólo una concesión empírica que no afecta dentes no se fusiona «en secreto» con aquella sustancia del mundo,
en nada a la intención de absorber el valor de grupo para el propio podría sobresalir en una magnífica soledad. Me resulta mucho más
yo. La aceptación real de una multitud de yos por ejemplo, tam fácil «aislarme» cuando todo es «más bien» uno, que cuando en el
bién en el modelo de la sociedad atomístico-liberal no anula ni con mundo hay auténticas diferencias de proximidad y tengo que ren
mucho la soberbia. La reglamentación de los derechos recíprocos dir cuentas ante un creador que está separado del mundo y que lo
de los individuos sólo es un dispositivo empírico-técnico para ase gobierna. Al comparar este tipo de panteísmo estricto con la mís
gurar en lo posible la «soberanía mundial» de cada yo, como si la tica cristiana del amor que a veces panteíza, se hace patente lo muy
existencia de todo lo «restante» fuera nada más que una «ficción ne favorable que resulta el primero para la «disposición anímica» de la
cesaria».(En su artículo «Intento de una clasificación etc.», Archiv soberbia Ahora bien, se trata sólo de una negativa fría cuando uno
für systematische Philosophie 1928, el autor ha intentado presentar se dirige a las cosas del mundo de la siguiente manera: como quiera
el liberalismo riguroso como expresión del principio «Sólo hay se que vosotras seáis, como quiera que hagáis y padezcáis, vosotras
ñores» — y no como «Ni amo ni esclavo»). A pesar de lo dicho, la sois y permaneceréis unas y Dios.
pluralidad de yos sigue siendo un grave problema para toda sober Una de las antinomias peculiares de la soberbia la encontramos
bia precisamente en la medida en que no es capaz de construir una en el «problema del demonio»,o, de modo más genérico y más em
posición consecuentemente solipsista y se ve sumido en el camino pírico,también en el problema del mal en general. Si el mal, es decir,
de un vasto contacto —aun cuando sólo precavido, externo, y más en primer lugar la rebelión de Satanás, presupone una caída sober
o menos mecánico— con el mundo entorno. bia desde Dios, entonces, sin embargo, sigue siendo una rebelión
3. Una de las formas de la soberbia vinculada con una determina auténtica contra Dios, y la rebelión es ya una revocación inicial de
da cosmovisión es un cierto tipo de panteísmo que en este caso logra la soberbia. Esta actitud se acrecenta con la significación plenamen
una especie de compromiso entre el solipsismo y el reconocimiento te «terrenal», «material», «animal» de lo malo en virtud de la cual
de la realidad. Aquí es posible un plano intencional intermedio en el el demonio es «príncipe de este mundo». El demonio juega a ser el

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anti-Dios y ei Anticristo; hay mal organizado. Esto se debe a que que conducen al aislamiento crispado y a la ficción de una seguri
—como ya hemos dicho— el mal en modo alguno «es» soberbia dad absoluta, mecánica, inalterable y apriórica. De hecho, también
o «consiste» en ésta, sino que más bien posee materia concreta, e podría decirse lo mismo de aquella paradoja aparente según la cual
incluso contenido de valor, y está condicionado sólo por un acto de toda actitud general que acentúe la «seguridad» tiende a la sober
soberbia. Sin duda que con ello no hemos aclarado cómo la sober bia, ya se origine este énfasis en un sentimiento real de seguridad
bia, una vez sentada, puede propiciar tal autosupresión, al menos «fuerte» o «pleno» o en la sobrecompensación de enfermiza falta
en parte. Tal vez este hecho manifieste una faceta de la ordenación de seguridad. Examinada más de cerca, esta cuestión es mucho más
divina del mundo y la irrealizabilidad metafísica de la soberbia; qui enrevesada de lo que parece, pues la seguridad tiene matices muy
zás, precisamente también a partir de este punto, se podría llegar a diferentes. Nos referiremos sólo al correctivo de la duda formulada
una cierta comprensión del mal concreto como «capa protectora» más arriba: 1. La seguridad de ser realmente masiva, robusta, no es
del mundo espiritual frente al nihilismo absoluto; tal vez, de este ni con mucho igual al «no dejarse afectar» propio de la soberbia
modo se expresa ya en las «partículas» más diminutas del mal, por que a priori desprecia el mundo. La soberbia no se puede compren
así decir, el fracaso de su última intención. La soberbia original de der como una simple «prolongación» de esa seguridad. A menudo
Satanás le mostraba a sí mismo que había mentido al «rebelarse» encontramos ese tipo terrenal de firmeza en el ser sin ningún ras
también en contra de Dios. Pero, por otro lado, también vale la tro de soberbia: abierto al mundo, entregado, e incluso colmado
pena reconocer que hay en las «comunidades malas» un elemento de humildad. Es más bien posible que en esa «soberbia de seguri
de soberbia. Por ejemplo, Satanás no «ama» a sus «vasallos» con los dad» esté secretamente en juego todavía un poco de inseguridad:
que está «aliado» en su odio en contra de Dios. En este punto, debe una grieta oculta, una sombra de vacío interior o de inconsistencia
por lo menos apuntarse a la probabilidad de que la entrega, el amor en las cosas «últimas», de desorden en esferas «que se rechazan»,
y la toma de interés en aquel sentido amplio y libre de todo liris aunque no son del todo eliminables. Precisamente en los otros casos
mo embriagador «penetrante», «transitivo», «central», como en las de seguridad absoluta —también interior, por ejemplo, en relación
buenas comunidades, tampoco es posible de un modo puramente al trato general entre prójimos— cualquier carencia puede volverse
empírico y psicológico «bajo las señales del mal». Para quien renie obsesiva y propiciar que aparezca esa pretensión de «seguridad in
ga de la fidelidad a Dios,al ser y de lo bueno en general,toda aquella vulnerable», la constelación de soberbia. Así pues, es necesario un
otra «fidelidad», especialmente en el círculo de aquella traición de paso muy concreto para pasar de una «seguridad» simple y positiva
cisiva, va a carecer de última verdad y perfección de sentido. basada en la fortaleza de ser, a una seguridad soberbia y negativa ba
4. Algunos matices de la soberbia derivan de su relación con sada en la negación general del ser del yo ajeno. 2. Por otro lado, en
la seguridad e inseguridad internas de la persona. Por un lado, la el ser humano tiene que darse una fuerza interior —como quiera
soberbia parece emanar directamente y conforme a su sentido de de deformada y paralizada que esté— para que la mera inseguridad
aquella impertérrita seguridad de ser, a la que se debe la completa llegue a solidificarse en una soberbia de seguridad compensatoria.
independencia respecto del mundo circundante y el que cualquier La pretensión de seguridad, ante la cual la falta de firmeza real es
toma en consideración de éste resulte superflua. Por otro lado, po sentida de un modo tan doloroso, sólo puede mantenerse en virtud
dría suponerse que precisamente son la inseguridad y el miedo los de una fuerza existente, de una cierta posesión de seguridad. Este

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tipo de soberbia crispada, que evita con temor toda «entrega» de sí especial. Ahora bien, ni ciertos signos concretos que representan
mismo, aparece a menudo justamente en personas muy aplicadas y la «superioridad» del yo, ni tampoco un cierto momento de vacío
trabajadoras.(Desde luego, no debemos reducir ahora a la soberbia pueden faltar completamente en la soberbia. También en el tipo de
todo comportamiento pudoroso, reservado, tímido, ingenuamen soberbia de seguridad,soberbia de dureza,incluso soberbia de éxito
te solícito, del mismo modo que tampoco una conducta «segura», y soberbia de plenitud se encuentra presente este toque de vacío: al
firme, mañosa y, por así decir, bien organizada desvela ya eo ipso referirse intencionalmente a todo lo singular, concreto, relacional
«soberbia»). Aquí, a la inversa del primer caso, parace existir una como marcado con inferioridad y como enano frente al sujeto
seguridad interior sordamente sentida, «subdesarrollada», que por —nuevamente, no en relación con su singularidad o fuerza perso
querer hacerse valer a sí misma acaba convirtiéndose en soberbia, nal, sino, por así decir, por su mágica condición de centro frente a
precisamente porque le falta el medio para tener efectos «norma todo «hormigueo» de valores, fuerzas y objetos—. Sentimos este
les», fundados en relaciones vitales concretas. «involucrarse» e «implicarse» con las cosas de valor en un vacHum
Con estas reflexiones queremos sólo poner fin a ese esquematis frío de un cierto tipo de soberbia: la soberbia de quien se ha vuelto
mo primitivo según el cual sólo habría soberbia de seguridad y de importante, del que está muy ocupado, del que resulta inaccesible:
inseguridad, soberbia como «excesiva» seguridad y como insegu donde la saturación (¡y no sólo cuantitativa!) del mundo de un ser
ridad «invertida». En absoluto puede negarse el hallazgo empírico humano conduce, en un nivel intencional más profundo, a un va-
de estos dos tipos de la «soberbia de dureza» y la «soberbia de cris- ciamientOy a la formación de un aura impermeable alrededor de la
pación»; ni los diferentes tipos de superación posible de la misma: yoidad colmada de soberbia.
«apertura» en el primer caso, «relajamiento» en el segundo. A partir 5. Para entender de una manera global los motivos (objetos de
de estos tipos se pueden imaginar y de hecho nos son conocidos valor) de la soberbia, podríamos decir grosso modo que hay una
muchos tipos intermedios: por ejemplo,la soberbia moral se basa al soberbia «exterior» y una «interior». Es importante constatar que
mismo tiempo en una falsa seguridad (convicción de que uno mis la soberbia exterior existe también realmente y que, por lo tanto,
mo es bueno) y en una falsa inseguridad (dependencia enfermiza de el conocimiento correcto de la soberbia interna, sutil, refinada, así
la «norma» moral y pobreza de la vida). como la distinción correcta entre la soberbia, por un lado, y el or
Permítanme todavía una observación clarificadora. Vemos que gullo, la fuerza de voluntad,la acucia y otros fenómenos afines, por
no es en absoluto pertinente interpretar la soberbia simplemente otro lado, no debe hacernos limitar la soberbia a su forma «más
como una expresión de «vacío» —y como miedo resultante de la sutil» y «más secreta» y a querer borrar de ella toda presencia pre
conciencia de ello—. Por otro lado, sin embargo, sabemos que la potente e insistente en bienes exteriores. Además, también existen
soberbia tampoco surge de la «plenitud», del sentimiento de seguri todavía diferencias importantes dentro de los tipos de soberbia «ex
dad y de superioridad, adquirida en su «actitud hacia» el mundo cir terior» e «interior». Por ejemplo, la soberbia del que tiene dinero
cundante. La aspiración a absolutez del yo abstracto puede servirse es «más refinada» que la soberbia del que es fuerte físicamente; la
tanto de los aspectos en los que la persona es más como de aquellos soberbia del «cínico», que está completamente solo y desprecia el
en que la persona es menos, y ciertos tipos de relación entre am mundo —de auténticos «nihilistas»—, es más refinada que la del
bos aspectos deberían complementarse recíprocamente de un modo fariseísmo moralista. Al fin y al cabo, aquí no existe en absoluto

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una linealidad pura. También una soberbia de tipo espiritual puede de trasfondo a la soberbia, y lo hace tanto más cuanto más abstracto
resaltar su objeto más groseramente que, por ejemplo, una sober e ilimitado es,cuanto más desvinculado está de toda tarea y función.
bia «subconsciente», objetivada con menos rigor y que se base en La relación de poder puede estar desvinculada y ser en gran par
situaciones en las que uno está favorecido física o económicamente. te independiente de las capacidades personales y del repertorio de
Después de todo, la espiritualización y el refinamiento de la sober cualidades, de la autoridad fundada objetivamente y de la jerarquía
bia significan a su vez también un acercamiento a su «ideal» abso teleológica. En este sentido, es como el caldo de cultivo de la sober
luto, o, mucho mejor dicho: encarna y deja traslucir más la soberbia bia. No pocas veces salta también a la vista lo mucho que el poder,
auténtica, esencialmente «absoluta». Pues lo espiritual puede repre sobre todo el «absolutista», puede enajenar y encerrar de un modo
sentar mejor al sujeto como tal que lo material. Y,sin embargo, hay notable a sus detentadores frente a la vida y los puede incomunicar
también puntos de contacto directo entre la soberbia del sujeto y la del mundo de problemas de sus prójimos. La supresión de «resis
falta absoluta de espiritualidad. La ausencia de toda lucha espiritual, tencias» normales, por mucho que haga posible al poderoso lo que
de tensiones y de desavenencias espirituales, de escisión interior ya de otro modo es imposible, le despoja de la capacidad de ponerse
apunta de algún modo a la soberbia: como si allí detrás del com en el lugar de situaciones, conflictos, necesidades, etc. de su mundo
plejo fenoménico entero, «perfectamente funcional»,intangible por circundante que son de suma importancia. Pues el ser humano no
la lucha interna, se escondiera un sujeto autosuficiente, inmune y es Dios y algunas de las limitaciones y «denegaciones» que le son
acorazado frente a todas las afectaciones, molestias, dudas y retos. peculiares no sólo le son necesarias para poder dar a su vivir y obrar
Precisamente esto es lo que sentimos en las obras de arte clasicistas un sentido, sino también para poder dar a la vida misma la plenitud
y naturalistas, incluso también ante ciertos fenómenos de la natu que verdaderamente le es accesible para él. Desde una perspectiva
raleza misma.(Dimensiones gigantescas, extrañeza a la conciencia, más o menos diferente puede relacionarse también la posesión de
ceguera, «vacío enorme», «sublime carencia de fines» de la natura dinero con el círculo de la soberbia.(Aquí se prescinde de la rela
leza, por lo menos si tenemos en cuenta algunas partes de ella y bajo ción intencional y real entre dinero y poder). El poder acentúa y
ciertos aspectos). hace más «visible» la posición superior por sobre las cabezas de los
Se trata también de soberbia cuando algunas personas, en su ma demás, el dinero realza más el vaciamiento cualitativo del mundo
yoría jóvenes, se comportan de tal modo que poseyendo una gran y la validez abstracta y absoluta del sujeto; pese a una relación más
corpulencia recorren su camino firmes, «sin problemas», sin escrú pobre con los contenidos espirituales, conduce estructuralmente el
pulos, por así decir, inamovibles. Pues su fortaleza no proviene de dinero a soberbia interior. Mientras el poderoso, incluso el tirano,
éxitos y posibilidades objetivos habidos con anterioridad, sino que después de todo tiene todavía un poder concreto «sobre seres hu
apunta a evitarles la duda, el sufrimiento, los dolores y las exigen manos» y observa como éstos cumplen directamente sus órdenes
cias que la apertura y la entrega auténticas suponen. en razón de una mera subordinación personal a él, el rico que es
De entre las restantes formas de soberbia «exterior» vamos a cen soberbio, sobre todo en la sociedad capitalista, vive como si no
trarnos en las relacionadas con el poder y el dinero. Al comportar y viviera entre personas, es decir, desnudo de todo vínculo personal.
expresar la superioridad, e incluso donde ello cabe, una «trascenden Fenomenológicamente hablando, no es que con su dinero «pueda
cia» de la persona sujeto, frente a los prójimos, el poder social sirve coaccionar» a los demás a hacer algo —como ocurre, por ejemplo.

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con el poder inmediato—; la situación se presenta más bien en el «aquello que no importa» tienen que ver con la soberbia. Pues estos
sentido de que por su dinero «puede tenerlo todo», y escarbando modos de intención se orientan como a una «perfección» del sujeto
en los tesoros de la «sociedad» abstracta como si se tratara de una y entienden el mundo —«su» mundo— como lo que está a sus pies
parte de la naturaleza que sencillamente está al descubierto, las per como un hormigueo o un mecanismo,una insignificancia o una dis
sonas no le hacen falta. Sólo en la medida en que él quiera esto último, ponibilidad; el mundo en ellos se corta a la medida de la sublimidad
puede él poner a su servicio también a seres humanos como tales. Por del sujeto.
lo general, la soberbia basada en el dinero rebaja metafísicamente el La soberbia espiritual se caracteriza —casi sin excepciones— por
valor de las cosas a meros «elementos» manejables por el sujeto de despreciar a la «multitud», siendo indiferente si se entiende como
una manera mucho más básica que la soberbia basada en el poder, definitorio de esta «multitud» la preocupación por cosas banales, por
a pesar de que esta última sea la forma de soberbia más originaria y lo exterior y lo corporal, el estar dominado por los instintos y el pla
seguramente la más universal e inmanente a la realidad de la vida. cer, o precisamente el estar atrapado en esquemas morales y «prejui
El leitmotiv de todos los tipos de soberbia interior remite a la cios». La soberbia de soledad más consecuente puede desde luego
idea de la inatacahilidad del hombre interior, que puede manifestar despreciar del mismo modo a la persona misma, incluso también a
se de diferentes maneras. Esta inatacabilidad puede tener diferentes la «propia» persona. Como trasfondo para el yo sublime, de vez en
significados: algunas veces se manifiesta simplemente en el conocer cuando se hace una referencia intencional a la multitud de un modo
se a «sí mismo»,ese «concienciarse» de que nada ni nadie me puede parcialmente positivo. El tipo de soberbia fariseo en sentido estricto
hacer nada (soberbia de sabiduría); otras veces la conciencia de una presupone un cierto consenso moral, una medida de moralidad que
«certeza de santidad»,independiente de toda constitución más con está también socialmente arraigada. En este caso el cumplimiento de
creta de la persona (compárense ciertas corrientes del protestantis las exigencias que ello supone no implica desde luego la «incorpora
mo), otras veces la conciencia de haber satisfecho una ley moral y, ción» auténtica, por así decir, «por amor» a la sociedad,sino más bien
con ello, renunciar a toda proximidad precisamente a lo más valioso un provisional «hacerse independiente» de ella. El «impecable», en
e importante (fariseísmo); y otras también la convicción de que el tanto en cuanto justamente lo es, y lo es para la comunidad, no hace
ser humano es por esencia un ser anárquicamente libre, que no debe falta que se preocupe más por nadie distinto. En estos casos la socie
dar cuentas a nadie, que no está bajo ningún poder superior funda dad juega un doble papel: por un lado, el de un corpus determinado
do en valores y que, en este sentido, no puede ser objeto de ningún para la realización de la moral y, por otro lado, el de una «multitud»
tipo de «enjuiciamiento» (soberbia del inmoralismo). El cinismo, el de la cual se destaca el que es realmente «intachable» como un ser
sibaritismo desaforado, etc., muestran también una tendencia a la que está infinitamente por encima de ella. Como portador de juicio
soberbia, al devaluar los valores materiales de la realidad y al so moral y control, el prójimo es en cierto modo valorado positivamen
meter las cosas del mundo al servicio uniforme de un yo, aunque te; como ser concreto, realmente se lo desprecia.(En él subyace una
sea siguiendo una línea no apriorística y más bien determinada profunda desconfianza frente a todo ser humano como tal. De todos
directamente por el contenido. Por lo general, todo dirigirse in- modos,existe una línea divisoria bien perfilada entre los que son «ad
tencionalmente al mundo como a una multiplicidad unidimensio mitidos» a una comunidad o una secta y los que de antemano y de un
nal y toda división del mundo en sólo «lo único que importa» y modo intuitivo constituyen sólo la despreciable multitud).

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En este ensayo no podemos tratar con más profundidad el tema hay «actos soberbios» en el sentido estricto de la expresión; uno
de la soberbia espiritual —la «hybris»— como fundamento de no se comporta de manera «soberbia» en el mismo sentido simple
cosmovisiones.(Véase, en la primera parte, la explicación sobre el e inmediato en que lo hace de manera iracunda, hostil, reservada,
«idealismo» y, en la segunda parte, la explicación sobre «solipsismo gélida, etc. El contenido intencional del comportamiento compren
y panteísmo»). Los rasgos más generales de tales cosmovisiones han dido de un modo más global forma parte de la soberbia. Este con
de ser los siguientes; la construcción, en lugar de la captación de tenido también puede plasmarse en un gesto insignificante y pasaje
esencia de manera responsable para con las cosas; una exigencia ro. Las características de la intención diferente-de-la-soberbia son:
de valor llevada al extremo, junto a la reprobación insensible de la orientación objetiva, la afirmación (silenciosa) de una jerarquía
los contenidos materiales del mundo y de las leyes de la realidad, objetiva de los grados y diferencias de valor, la flexibilidad y el de
o, a la inversa, la adoración mayestática del mundo comprendido sarrollo objetivo y constante de una actitud (la obstinación puede
monísticamente, aunque también formas híbridas de ambos,si bien basarse por completo en una toma de posición permanente respecto
siempre está presente una aversión a la asunción de la multidimen- al contenido y estar libre de toda soberbia). Características de la
sionalidad, la gradación,la sobreabundancia en tensión,reales,inte intención soberbia son: la ya señalada aprioridad del valor propio y
riores, también valiosas; el rechazo de un poder sobrehumano pero el desprecio inmediato y general de lo que no es el yo (sea incluso
también de su exageración monística, con lo que el sujeto quede de en el trato con un objeto determinado, acaso con uno realmente in
nuevo «absolutamente» dispensado de todo acercamiento humilde, ferior; la soberbia no entiende de un modo central esta inferioridad
del libre trabajo y de la entrega. especial, sino que la toma como ocasión para demostrar en general
6. La conducta soberbia hacia las personas y las cosas puede «mi infinita superioridad sobre este objeto inferior»). El auténtico
tener diferentes matices según la predominancia de los tipos de objeto de rechazo de la soberbia es Dios; en esta medida con razón
«desprecio» y de «desatención» (acaso también «rebajamiento»- se habla siempre de soberbia cuando la intención soberbia más allá
«desconsideración»).(Compárese a este fin la soberbia de dominio de su objeto actual puede dirigirse fácilmente hacia Dios —hacia su
y de aislamiento). En el primer caso,se acentúa la posición superior valor y ser concretos y hacia la unidad de ambos en general.
apriórica del yo de acuerdo con el lado concreto e intuitivo; en el se Como ya hemos indicado, toda tendencia al desprecio o al re
gundo caso, se remarca aquel momento de genuina desvinculación chazo absolutos e infinitos apunta a soberbia. Por ejemplo,se puede
que alberga esa «incomparable» posición superior. En ambos casos, desenmascarar y humillar al contrincante de un modo completa
está dada por igual la «intención de aniquilación» de la soberbia mente objetivo, sin que entre necesariamente en juego la soberbia.
hacia el objeto del entorno; sólo que ella se acuña o bien dentro del Sin embargo,llevar esta humillación hasta el extremo y, por así de
marco de la propia existencia empírica,o bien haciendo referencia a cir, querer herir, con ello, a los seres humanos en la totalidad y la
esta existencia en bloque. profundidad de su ser, así como buscar las ocasiones para descubrir
Ya hemos mencionado que de ningún modo cae bajo el concepto y humillar a las personas en general es soberbio. Puedo «ofender
de soberbia cualquier acto de rechazo, de rivalidad,de desprecio,de me» por la orientación o la forma en la que se me ha criticado sin
marcar distancias, de hostilidad —como, por ejemplo, también en que por ello haya lo más mínimo de soberbia, cuando en ello se ex
el sentido de una «soberbia permitida»—. En esta medida tampoco presa la intención de juzgarme sin entrar en datos objetivos, cuando

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se intenta destruir mi personalidad usando datos objetivos como forma de soberbia que mencionamos consiste en la evitación del
mera ocasión para ello, pero cuando mi «sensibilidad» se refiere en combate y en reprimir lo combativo. Especialmente entre los re
general al hecho de ser criticado y objetado entonces denota sober presentantes de cierto esnobismo espiritual bien conocido florece
bia. Nada tiene que ver con la soberbia el querer seleccionar cuida ese culto exagerado del tono de susurro y esa aversión a tomar una
dosamente a los amigos y el temer entrar en intimidades demasiado posición fuerte en polémicas y enfrentamientos que están tan pro
rápido con el «primero que pasa»; pero ya no se puede seguir ne fundamente imbuidos de soberbia. Pues,en estos casos, no es que se
gando la soberbia cuando yo en general conjuro de mi vida toda tenga en mente acaso el amor,la paz y la misericordia, sino más bien
amistad o cuando meticulosamente intento preservar a toda costa un «no vale la pena una disputa», «una pelea me sacaría de quicio»,
una relación de fría extrañeza con las personas que no forman parte «por mi conocimiento soy el único dueño el mundo» y otros giros
de mi círculo de amistades. No es necesariamente soberbia tratar en de soberbia de la misma índole.
general a los subordinados o a las personas culturalmente inferiores ¿Es soberbia «desentenderse de las personas»? Considerada es
de tal manera que permanezca inquebrantada una cierta distancia y trictamente, la respuesta es necesariamente un «Sí». No sólo signifi
aquel arriba-abajo relativo venga a traslucirse en la relación; pero, ca en general soberbia por excelencia un aislamiento interior radical
por otro lado, estamos ante un caso de soberbia cuando no se ma respecto de los prójimos, sino también refleja soberbia la despreo
nifiesta también la relatividad de la diferencia de nivel, cuando el cupación por el juicio(moral)de los otros. Pues considerar la voz de
que está por debajo es tratado como mera máquina, unidad de fuer la conciencia como rigurosamente infalible implica endiosamiento
za, número, etc., cuando se excluyen los matices, las excepciones, del yo, y privar de toda trascendencia objetiva a la toma de posición
las modificaciones según las circunstancias o los individuos y, en ética colectiva de los seres humanos, a pesar de todas las deforma
general, cuando permanecen excluidas otras dimensiones junto a la ciones a que está sin duda sometida, denota todavía más desprecio
jerarquía que se da conscientemente. del mundo circundante. Por otro lado, si uno se formara su propio
En la relación interhumana,también la que se refiere a hechos, juicio sólo partiendo del juicio de los demás, es decir, de lo que se
hay dos formas de expresión de la soberbia especialmente impor «dice por ahí», sería indudablemente un signo de debilidad moral.
tantes. Una consiste en realzar la propia superioridad apriórica: esto Si de antemano uno ordenara su propia posición en sentido central
no hace tanto referencia a la intolerancia sin más, la cual también se y completamente objetivo según la reacción que se espera por par
puede fundar en una predisposición objetiva muy fuerte y entonces te del círculo del cual uno de algún modo depende, mostraría con
estar casi libre de soberbia, sino más bien a esa actitud que hace que ello un miserable temor a los seres humanos. Visto fenomenológi-
parezca obvio tener razón, que ni combate ni persigue a quien tiene camente,se esconde en la frase testaruda «¡¿y a mí qué me importan
otra manera de pensar, sino que se ríe de él, lo deplora, «lo llama al los demás?!» algo evidentemente correcto y noble, una indicación a
orden», y en lugar de tratarlo como a un contrincante (acaso peli la objetividad de los valores que, por principio y ante todo, son in
groso), lo trata como a un minusválido, enfermo, ebrio, como a un dependientes del consenso social. Bajo «seres humanos» no debe
«retrasado», un «estorbo» o una «anormalidad» indignante. Este entenderse aquí en absoluto los seres humanos en el sentido
tipo de soberbia a menudo deja su impronta en el tono de sermón, general-concreto como unidades de vida espirituales, bioló
en la presunción del erudito, en el esoterismo sectario. La segunda gicas y sociales, sino solamente un determinado aspecto de la
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sociedad, los seres humanos en un determinado respecto de su so se ilumina por qué la soberbia, a la cual empíricamente en gene
cialización, precisamente aquella cierta «cosificación» familiar, co ral no puede corresponder una pura ausencia de trato con el mun
munal y de otros modos socialmente determinada, que designamos do, está vinculada del modo más íntimo con una visión del mundo
como «la gente». Rebatir la opinión de la gente, en especial cuando se como una multiplicidad unidimensional, pobre de ser, de fines y de
hace de un modo objetivamente fundado,no tiene en sí nada de sober orden, que el sujeto sueña en «adueñarse» y «despachar» sin tener
bia. Sin embargo, según nuestro parecer, sería por principio asocia! y, que amarlo ni «tener que acercarse a él» de un modo sincero.
por ello,soberbio,querer negar o eliminar directa e incondicionalmen-
te la legitimidad y la pretensión a representar los valores del constructo
«gente», es decir, «círculo de seres humanos capaces de juicio, que de III. Para una superación de la soberbia
modo vago en un asunto, en parte objetiva y en parte personalmente, 1. Nuestra investigación se ha centrado en la soberbia, no en la
pero en especial por su situación de proximidad a él».
humildad. Pero, con todo, al margen de la fuerza oriunda de la hu
Si nos centramos ahora en la soberbia frente a las «cosas» descu
mildad, ésta puede jugar un papel en el combate inmediato por la
briremos que le es propio por naturaleza un desinterés de principio
superación de la soberbia. Dediquemos algunas observaciones es
y un empobrecimiento del mundo. Sin embargo, no implica ni una
cuetas a este asunto.
limitación y unilateralidad en la formación personal y en la ocupa
ción con uno mismo, ni en absoluto un asentamiento de jerarquías
Sea cual sea la forma especial que pueda adoptar la soberbia, en
ella se hallan inseparablemente vinculadas la intención de la-supe-
ni las consiguientes desvaloraciones relativas^ que por ejemplo
son usuales en la concepción del mundo cristiana. Soberbia es, por rioridad-del-yo y la del-aislamiento-del-yo. El yo-soberbio es su
ejemplo, la actitud según la cual el mundo sólo está allí por mor del propio Dios', de ahí las referencias empíricas a una intuitiva «seme
arte, o la actitud según la cual la configuración de las cosas terrenas janza con Dios», pero de allí también la alusión a una auténtica au
es accidental y el tener trato con ellas es fatuo e impuro. Sin embar tonomía frente a las cosas. El rasgo característico exclusivo de Dios
go, una medida saturada de soberbia también la hallamos en aquel es el de una superioridad absoluta, que es a la vez creadora y aman
ideal de conquista del mundo propio del espíritu científico-técnico, te. Con todo, un mero aislamiento que no quiera al mismo tiempo
en tanto que funciona como disposición vital y se dirige a las cosas mirar hacia abajo infinitamente a lo que no es yo, es propio de una
como algo que en sentido determinado carece de esencia; su cono debilidad, una pobreza y una ausencia de vida originarias, pero no de
cimiento es visto como un mero cálculo, dominación y adquisición la soberbia. La relación entre el sujeto y el objeto, esta sublime ley
potenciales, y el trato con ellas es entendido como una provocación fundamental del ser espiritual, incluye simultáneamente la posición
arbitraria de efectos deseados. También el esteticismo está profunda superior del sujeto que «mira desde arriba» («saber» algo significa,en
mente enredado con soberbia(y,por cieno,se trata con toda seguridad cierto sentido, «poseerlo»), y un vínculo del sujeto con el objeto, su
de una actitud menos «útil» y generosa que la anteriormente mencio ordenación a este último (sin haberlo creado en el sentido primario,
nada), pues éste toma las cosas sin profundizar en su ser, sólo como como Dios). El sujeto caído por el trágico pecado original de la so
ocasión para el desencadenamiento o la exhibición de sentimientos y el berbia se aferra al primer signo de estatus y desecha al mismo tiempo
desarrollo de estados am'micos. También a partir de esta confrontación el segundo. De ahí la absolutización de la superioridad y la aparición

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de la intención de aislarse; pero, de ahí, también el carácter de la so trabajármelo. Resumiendo podríamos decir: para prevenirte de
berbia, por así decir, suicida, y que por sí mismo lleva al sinsentido. la soberbia, vívete a ti mismo como «pequeño», aunque todavía
De lo dicho se sigue que ni la mera degradación de sí mismo^ ni de una «grandeza» limitada y que cuenta; pero vive tu entorno
el mero entrar en relación con las cosas representa un contramovi como una diversidad grandiosa que te es principalmente accesible,
miento enteramente apropiado frente a la soberbia. Ambos dejan que, en cierto sentido, incluso te está esperando y hacia la cual tie
a la soberbia todavía una puerta abierta, una brecha de escape. La nes que abrirte camino lleno de entrega y de esfuerzo, superándote
mera degradación de sí mismo amenaza demasiado en degenerar a ti mismo de mil maneras diferentes.

en una denigración y desvalorización de la propia persona empí 2. Acaso todavía podríamos formular de la siguiente manera
rica, en un apartarse de la realidad empírica, y degenerar con ello aquella actitud hacia sí mismo y hacia las cosas y esferas vitales que
de nuevo en un furtivo yo-soberbia, que florece bajo la máscara del deja a la soberbia el menor de los espacios posibles. Forma parte de
desprecio de sí y de la modestia. Pero el «ajetreo» exagerado, la ac la superación de la soberbia el que yo en toda la seguridad de mi
tividad, la búsqueda de relaciones, para nada garantizan una entrega ser e independientemente de la «opinión» empírica que tengo sobre
interior y real a las cosas, una ruptura y un doblegamiento del per mí mismo me sienta versátil., influenciable, corregible y, dentro de
manecer en sí soberbio. Sólo se alza verdaderamente una barricada límites objetivos, incluso dispuesto a una purificación fundamental,
frente a la soberbia cuando al mismo tiempo y en un acto se hace regeneración y conversión. Pero todo esto no sin resistencias ni ami
la experiencia de la propia imperfección, pequeñez y fragilidad y, a norando o abandonando aquella firmeza interior, pues esto abriría
su vez, también de la propia pertenencia al mundo graduada según otra vez las puertas de entrada a una nueva forma de soberbia. Incó
diferentes direcciones, y del estar uno mismo obligado para con él. lume,intacto e inalterado, el yo «más íntimo» y puramente subjetivo,
(En este punto no mencionamos nada más que uno de los aspectos podría ahí realzarse frente al cambio «irrefrenable» de mi ser concre
de la relación cristiana con Dios). Por consiguiente, frente a la falsa to, que se abandona totalmente al juego de fuerzas de las influencias
humildad de contrición y de renuncia a toda afirmación de sí, se externas y, por así decir, de los movimientos impulsivos extraper-
erige a postulado una cierta conciencia del propio valor, como un sonales. La «disolución» empírica implicaría en el plano metafísico
bien que el mundo se merece. Pero frente a toda falsa pretensión de una «solidificación» en soberbia. Lo contrario de la soberbia no es
haber «dominado» o «contentado» al mundo simplemente «ocu el «dejarse llevar», aun menos si está referido a la totalidad del ser
pándose de sus asuntos», por ejemplo,a lo largo de una «trayectoria personal, sino un «abrirse» general a los seres humanos,las cosas, los
de trabajo» cualquiera, y, en este sentido,de habernos «liberado» de valores y los acontecimientos. Este abrirse está limitado según dispo
él(compárese la «filantropía» superficial), rige la reivindicación del siciones íntimas, graduado según objetos, y en casos decisivos incluso
respeto ante los seres humanos y las cosas, el conocimiento de su es arrancado arduamente al propio sí mismo; pues, sólo este abrirse
hermetismo relativo, de su «difícil-penetrabilidad» a nuestras metas garantiza el co-implicarse, el sentirse co-afectado, la co-laboración
y fuerzas. Pues también el ardid de declarar el mundo «abierto», del núcleo de la personalidad y del ser humano metafísico mismo.
«manifiesto», no es más que una artimaña y un intento oculto de Se conmueve la soberbia cuando se experimentan, «confiesan» y
cerrarnos frente a él. Lo que yo vivo como algo que está listo para actualizan con plena conciencia relaciones objetivas ya dadas con el
«pertenecerme», no siento la necesidad de hacerlo accesible ni de entorno,se trate de vínculos interhumanos que en un primer momento

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Asco, soberbia, odio

pasaron desapercibidos o fueron «reprimidos», de intereses objeti ENSAYO SOBRE EL ODIO


vos que sólo ahora son «descubiertos» e, incluso, de pretensiones
que se es mucho más soberbio si se la niega puritanamente que si
se reclaman de un modo egoísta; así ocurre, desde luego, en al
gunas situaciones en que una enajenación del gusto, una situación
de necesidad, la aspiración de fortalecimiento concreta o determi
nadas prohibiciones éticas específicas condicionan la renuncia del
derecho.
La auténtica diversidad, la jerarquía, la riqueza de valor de las
relaciones con las cosas son la contraparte de la actitud soberbia.
Ahora bien, la mera diversidad de intereses y de ocupaciones pu
/.
ramente empírica no es suficiente, ya que el simple polifacetismo
al igual que un encaprichamiento monomaniaco es conciliable con La imprecisión, el uso confuso y distorsionado de los concep
una «superioridad infinita» ante el mundo. Entonces el mundo se tos, es uno de los grandes peligros metodológicos de las ciencias
da precisamente como una multitud o colección de objetos entre humanas; el otro gran peligro, de dirección opuesta, son las ansias
gada sin más al sujeto. Sin embargo, por otro lado, el tratamien apresuradas por definiciones conceptuales rigurosas cual barricadas
to monista del mundo que ve todas las cosas como «expresiones
artificiales que impiden que el investigador se adentre verdadera
propias de una y la misma ley» y que consecuentemente las reduce
mente en la plenitud de significación de su objeto. La literatura y las
«directamente» a un denominador común, favorece a la soberbia,
matemáticas son los dos grandes peligros de la filosofía, a pesar de
pues nuevamente le permite y sugiere al yo permanecer «impertur
ser en sus pertinentes lugares dos magníficas creaciones del espíritu
bable» en una posición fundamental. Únicamente socavo en serio
humano.Por esta razón,del mismo modo en que en la medida de lo
mi soberbia cuando afirmo o trabajo las cosas en su ser especial, a
posible queremos evitar aquí vincular el tema «odio» con variacio
la par que aspiro a conocer y a reconocer sus conexiones y depen
nes líricas, tampoco nos vamos a basar en una definición del odio
dencias objetivas, renuncio a toda pretensión en que soy yo como
observador o como viviente quien primeramente las integra en un ya dada o todavía por formular —la cual tuviera que sonar igual
cierto orden o serie, y cuando también «barrunto» aquellos órdenes de elegante que, por ejemplo, la definición de la circunferencia—,
y vínculos suyos que jamás seré capaz de tener ante mí ni de formu sino que tomaremos como punto de partida el concepto común del
lar de un modo adecuado e intuitivo.
odio dado a cada uno de nosotros aspirando en primer lugar a una
Toda «superación de la soberbia», sin embargo, permanecerá delimitación más precisa de su contenido conceptual.
incompleta y mutilada si no está respaldada por actos positivos de La tonalidad fundamental del odio es la hostilidad,la confronta
humildad. El acercamiento humilde a Dios,creador y centro de va ción, el rechazo y la actitud afectiva de índole negativa. En esto, el
lores de las cosas existentes, es necesario para herir verdaderamente odio está emparentado con la antipatía, la ira, el asco, el desprecio
de muerte a la soberbia frente a la criatura. y la lucha. Como sucede por lo general con los conceptos vitales

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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre el odio

importantes, también hacemos un mal uso consciente de las pala El odio es, ante todo, un sentimiento al cual le es necesariamente
bras «odio» y «odiar» para designar actitudes y sensaciones que, en peculiar una entrada en acción de la propia persona —que hace re
realidad, son de una naturaleza mucho más superficial y genérica. ferencia a su ser «entero»—. En lenguaje fenomenológico decimos
Quien dice «odiar» los asados fríos, sabe perfectamente cuán poco que el odio posee simultáneamente profundidad y centralidad. No
tiene que ver esta preferencia gustativa suya con el odio; también «profundidad» sin centralidad, como un estado de ánimo místico,
quien dice «odiar» los sanatorios de montaña —a pesar de que por o como una antipatía indeterminada que nos previene contra una
motivos externos haya pasado a regañadientes tres semanas en uno persona con lo que coincidimos ocasionalmente, sin tener ninguna
de ellos—, es perfectamente consciente de que esta desagradable relación más cercana con ella. Todavía menos «centralidad» sin pro
relación suya, no solamente según el grado, sino también según fundidad,como en la prosecución de un interés actual, por ejemplo,
el tipo, es completamente diferente del odio que siente por el al cortar el contacto con un rival profesional que nos hace sentir
hombre que una vez le arruinó su existencia y le arrebató a su incómodos. Con todo, la característica de la profundidad está más
mujer, y del que además conoce su repugnante, desdeñosa y sober en primer plano que aquella de la centralidad. Al criminal que me
bia manera de ser. No sólo se debería tener cierta precaución al usar ha atacado por sorpresa y con el que lucho a vida o muerte, ape
palabras como «odio», sino mantenerla también en la crítica que se nas lo voy a «odiar» propiamente. Por el contrario, puedo perfec
hace a este uso. Cuando alguien en realidad no odia los asados fríos, tamente odiar a personas que en realidad jamás «se han cruzado en
sino el alcohol, que ha arruinado a sus padres y a sus hermanos y al mi camino», nunca me han puesto trabas a una aspiración personal
que debe un defecto congénito, cuando colmado de rabia es capaz importante, pero que se me presentan como personificación de una
de arrojar al suelo una botella de aguardiente, ¿es también aquí el forma de vida repulsiva y que, con todo —aunque sea de un modo
uso de la palabra «odio* un uso meramente retórico, esta aversión,
un tanto periférico, sin ninguna «amenaza» para mí mismo—, me
esta rabia, esta amargura realmente no contienen nada de «verdade
parecen detentar poder.
ro» odio? ¿Y no es posible odiar seriamente la gran ciudad? ¿O una
El hecho de que el odio, en contraposición a estados actuales
ciudad concreta en la que uno sufrió profundamente durante años,
como el displacer, la ira, la rabia, y, en cierto modo,también el asco,
en la que se hundió moralmente, y todo esto en relación con el ca
sea una actitud que, por decirlo así, «represente» y «constituya»
rácter general y el ambiente de vida de esta ciudad? Discutir sobre el
uso legítimo de una palabra en sí puede ser superfluo. Sin embargo,
a la persona, está en íntima relación con la profundidad y la cen
nadie podrá negar que en casos de este tipo estemos ante un senti tralidad. La ira, por ejemplo, puede darse sin ninguna relación de
miento mucho más cercano al odio contra un «enemigo malo» que profundidad y puede dirigirse a un objeto, con el cual el sujeto «en
no ante la mera «aversión frente a un objeto cualquiera», por fuerte otras ocasiones», es decir, por lo general y continuamente, está vin
que pueda ser esta aversión como tal, como, por ejemplo, la intole culado afectivamente de un modo totalmente positivo. Así, puede
rancia frente a una determinada fruta'. que unos padres pierdan por ira los estribos al enterarse de que su
amado hijo ha puesto imprudentemente en peligro su propia vida.
' Aiexander Pfánder (Zur Psycholoeie der Gesinnungen, Halle 1913) pone
por lo general en duda (p. 13) que podamos odiar, por ejemplo, a animales y odie 2 ob|etos inanimados como el automóvil.Pero,sin embargo,¿no los odia sólo
plantas sólo como objetos «antropomórficos». Es posible que alguien también como representantes de aquel estilo cultural que odia?

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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

I Totalmente distinto es el caso del asco^ vinculado en gran medida y que otros casos sólo son comprensibles como derivados y como
con su objeto y al cual incluso «caracteriza», que además se arraiga análogos. De un modo típico, entra en consideración el odio allí
en un determinado estrato de profundidad del alma. Precisamente donde puede hablarse de una «lucha ardua», o donde una situación
tanto su referencia esquemática a determinadas clases de objetos, semejante está íntimamente vinculada con una relación de enemis
como su relación en cuanto al contenido con productos de desecho, tad histórica: cuando, por ejemplo, alguien odia incluso a los hijos
fenómenos de descomposición y manifestaciones «ínfimas» de la menores de edad de un enemigo poderoso. El otro aspecto del es
vida (sabandijas) muestran el carácter enteramente descentralizado tado que estamos tratando aquí es la «afectabilidad» espiritual del
del asco. En contraposición al asco, el odio —sin ser, por ello, me , objeto. No se odia las olas de una marea, aun cuando se las combata
nos intencional— es siempre un elemento esencial, codecisivo de la enconadamente; tampoco es precisamente odio lo que se siente en
configuración de la vida misma. El odio es un aspecto en el contra de un animal depredador; y difícilmente sentimos odio en con
vivir humano,como las circunstancias de nacimiento, el carácter, la tra de un pérfido y desalmado salteador de caminos. De un modo
conversión, la pasión, el amor, la obra y la enfermedad. incomparablemente más auténtico, el miembro de un «estamento
Ahora bien, si el odio según lo dicho es una vivencia de hostili señorial» va a odiar como a un siervo infiel a otro «señor» que se
dad tan significativa que representa a la persona,dado el caso de que ha comportado para con él de modo traicionero. El hombre culto
pudiéramos primero apreciarlo,¿cómo concibe él al objeto, al ene difícilmente va a poder odiar al inculto, aunque con mala intención
migo o a lo hostil? El odio presupone una «completa aprehensión» éste le cause los más graves perjuicios. Más bien lo tratará como a
del objeto: éste tiene que ser de algún modo objetivamente impor una fuerza natural perniciosa frente a la cual debe defenderse. Dado
tante, significativo, peligroso, poderoso; y, aun cuando no siempre que las categorías de intelectual e inculto, al igual que las de aristó
tiene que serio de un modo actual(como, por ejemplo, el enemigo crata y plebeyo, sólo valen como opuestos en un sentido altamente
abatido, profundamente humillado), sí que lo tiene que ser según su relativo, lo dicho anteriormente sólo se comprende en el marco de
papel general, según una pretensión que le corresponde. Se puede un círculo de existencia social más o menos estable. En una isla re
exterminar, apartar, superar todo aquello que estorba,que perjudica mota o en un escenario de guerra en que aparecen constelaciones
o que entorpece nuestras aspiraciones, independientemente de si es completamente nuevas, aquellos límites del odio pueden desapare
fuerte o débil, significativo o insignificante, espiritualmente rele cer por completo. Con todo, también en este sentido restringido y
vante o sin relación espiritual; sin embargo, no se lo puede odiar sin preciso, resulta válida la condición de la igualdad sólo hacia abajo,
más.^ No queremos ahora decir directamente que el odio sólo sea pero no hacia arriba. Puedo odiar «desde la impotencia» a aquel
posible ante un poder personal espiritual, sentido como un igual, que es mucho más poderoso que yo y al cual estoy expuesto; del
pero constatamos sin dificultades que éste es el caso más habitual mismo modo,puedo odiar «con sordo resentimiento» al que es más
distinguido, más importante y más culto. También en este caso se
^ Véase sobre el asco y las actitudes de rechazo en general el ensayo del autor presupone una cierta comunidad en el plano existencial. Esta comu
«Der Ekel» (Jahrbuch für Philosophie und phdnomenologische Forschung, Halle
1929). Traducción castellana en este mismo volumen. nidad se vivencia mucho más fácilmente de abajo hacia arriba que
^ El mero afán de perjudicar a un objeto (también a una persona) al mten^. de arriba hacia abajo. Aunque también los contenidos de vivencias
por ejemplo, conseguir una ventaja para uno mismo, puede estar totalmente libre
de odio. Pfánder, A., op. cit., p. 25. singulares del ser humano más primitivo sean más accesibles al ser

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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

humano que está por encima de él, que no a la inversa, la equiva aun cuando éste no pueda «hacerme nada». El odio se dirige, por
lencia metafísica de todo lo humano es en cada respecto accesible lo tanto, hacia la «esencia» del objeto, pero nunca hacia su esencia
al hombre más pobre en valores de tipo diferenciador. El burgués sin más, como ocurre, por lo menos de un modo relativo, con una
puede considerar al proletario como mera «mano de obra», como valoración conceptual o un sentimiento estético; sino remarcando
mera «fuerza de trabajo» consumidora de alimentos; sin embargo, fuertemente tanto el efecto que esta esencia pueda tener sobre el
el proletario jamás puede contemplar como mera fuerza de trabajo sujeto (el «que odia») como también la relación vital condicionada
al burgués —sea éste un dirigente, una sanguijuela parasitaria o un espiritualmente que une a ambos, al sujeto y al objeto del odio. El
tirano opresor.- odio no se dirige ni a la esencia en sí, ni a un enlace causal, sino más
Se podría optar también por el giro de que el odio sólo es posible bien a la «función histórica». Mencionemos aquí como ejemplo el
ante un objeto al que se puede atribuir responsabilidad y concien odio político: el odio hacia el contrincante procedente de otra fami
cia ética. Más adelante volveremos a insistir en la estrecha relación lia, de otro círculo personal —el cual es, por ejemplo, típicamente
entre el odio y el tener-por-malo. En este punto, es importante ha diferente en su modo de ser individual— que quiere dar a la patria
cer una doble demarcación: por un lado, que la responsabilidad y común otras improntas y quiere que sea de otra manera.
la capacidad de decisión ética sean pensadas como graduales (por Un aspecto sumamente importante del problema del odio se re
ejemplo, el señor feudal es en su entramado social más libre y más fleja en la cuestión de qué debiera suceder propiamente con su ob
responsable que el siervo, el de alto nivel espiritual lo es más que jeto según la intención inmanente a esta emoción.¿Hasta qué punto
el ignorante hombre impulsivo), y, por otro lado, que junto con en el odio se aspira a la destrucción de su objeto? La supresión, la
la responsabilidad moral se requiere potencia activa (cuanto más proscripción,la destrucción,el homicidio,la profanación metafísica
débil sea el malvado «oponente», más superfluo será el odio). Sin del contrincante —por ejemplo, impidiendo que su sepelio tenga
embargo, de la mano de este motivo deben diferenciarse con rigor lugar tal y como es debido— son propias de una voluntad colmada
el odio y el miedo. El modo de ser en sí del objeto temido me re por el odio. Sin embargo, el que odia no tiene necesariamente que
sulta hasta cierto punto del todo indiferente; pues, lo que impona desear nada de lo dicho: igual que no todo aquel que tiene miedo
es sólo el posible efecto que pueda tener sobre mí. El miedo ante huye realmente, ni intenta huir o ni siquiera la idea de huir le es fa
el acosador es, como miedo, exactamente del mismo orden que el miliar. Un hombre que quiere conquistar a una mujer puede odiar a
miedo ante la tormenta. Bien es verdad que en algunos casos en su rival y, al mismo tiempo, resistirse a la idea de deshancarlo del
los que entran en juego objetos pertinentes para ello ocurre que el lado de la amada: al estar, por ejemplo, convencido de que la mujer
miedo puede convertirse en ocasión de odio. También es fácil que que adora tendrá una vida objetivamente mejor si se decide por
me resulte odioso el superior furioso que amenaza con despedirme. aquél. Se podría objetar aquí que estas intenciones tienen que ver
Aun así, no puede llegar a pensarse el odio como un «derivado» sólo con la voluntad concreta del que odia y no con el odio mismo,
del miedo. De un modo especial odiaré al jefe injusto; por el con pues el que odia no está sometido irrestrictamente al odio; cuando
trario, al que es mucho más estricto pero que no considero injusto, estoy sediento, quiero beber el agua que está encima de la mesa, a
más bien lo voy a temer que a odiar. Lo puedo temer y amar al pesar de que me abstenga de ello por consideraciones de salud o de
mismo tiempo; y puedo odiar a un colega malicioso y malévolo, etiqueta. Ahora bien, en el caso del odio el asunto no se dilucida tan

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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre e! odio

fácilmente. ¿Quién puede decir de un modo inequívoco, qué es lo el ser metafísico de su enemigo. Por consiguiente, el odio es más y
que el odiador podría acometer gustoso con su enemigo si se iden es menos que voluntad homicida: habitualmente es, en su configu
tificara totalmente con su odio y no tuviera en cuenta ni reflexiones ración activa y concretamente vivida, menos que voluntad homici
jmorales ni consideraciones externas? ¿Se contentaría el odio con da, pero a menudo apunta a una exigencia de aniquilación todavía
¡que el contrincante fuera «puesto a distancia» y fuera abatido en un más amplia —se abre aquí la pregunta de si no existe ya siempre, al
campo determinado? ¿O tiene éste que ser dañado, martirizado, menos de una forma vaga, un apuntar semejante—. Dijimos que el
humillado? ¿Es su muerte el auténtico objetivo? ¿O tal vez ni si odio se dirige a la ejecutoria histórica de un ser, a la existencia de
quiera la muerte sea suficiente? Pues,el odio puede incluso sobrevi una constitución espiritual dada. Sin embargo, una vez que el ser en
vir a la muerte del enemigo y perseguirle más allá de la tumba. El cuestión ha aparecido en el acontecer del mundo, su existencia ja
que odia también puede calumniar o intentar borrar el recuerdo de más puede ser aniquilada por completo. Se puede odiar, todavía
su contrincante; puede desear para su alma la perdición eterna. Por hoy, a Napoleón o a Bismark, pero de igual modo uno puede odiar
tanto, el odio,a diferencia de un determinado miedo,un determina a su ya difunta suegra desconocida para el público y cuyas penosas
do asco y un determinado apetito, no tiene un objetivo claramente cualidades aparecen de nuevo reproducidas en su hija. Que el odio
unívoco. No puede afirmarse sin más que sea precisamente la muer no está ligado simplemente a la idea del homicidioj^lo muestran dos
te el objetivo paradigmático del odio y que todo lo demás sean de consideraciones más. En primer término, el hecho evidente de que
bilitaciones, anticipaciones o retoques de ella. Aun así, es propia del el odio es posible no sólo hacia personas concretas, sino también
odio una inconfundible intención destructiva^ y la muerte física es hacia poderes espirituales impersonales. Bien es verdad que éste no
precisamente el acto de destrucción más evidente y más completo. es el caso típico, pero sería de un rigorismo estrecho de miras negar
No iremos,a pesar de ello, tan lejos y designaremos las otras expre le al odio contra lo helénico, contra lo ruso, contra el catolicismo, el
siones del odio como inauténticas y falseadas. Aquel que odia, per clasicismo, el bolchevismo, etc., el carácter de odio o interpretarlo
sigue, veja y procura despojar de su posición a alguien sin atentar ni como odio personal contra determinados dirigentes de estos movi
en lo más mínimo en contra de su vida, puede sin embargo odiarlo mientos^. Aunque es perfectamente posible que un odio de esta ín
en pleno sentido. En este caso no es que en realidad lo quiera matar dole pueda incitar de modo ocasional a masacres, no puede decirse f 4- -

y sólo con grandes esfuerzos reprima el impulso homicida.^ Quien que su contenido esencial radique en el exterminio de «todos los
aún aspira a deshonrar el nombre de un enemigo abatido, no quiere griegos», etc. En segundo término, habla en contra de la idea de que
repetir de nuevo el homicidio o en caso de haberlo cometido uno I el odio esté ligado sin más a la idea del homicidio un fenómeno re
mismo cometerlo de un modo más refinado, sino que prescindien ferente a la esfera del odio personal. Aquí se nos plantea la cuestión
do de toda intención de muerte física y más allá de ella atenta contra de si también pueden ser un objetivo y una solución para el odio el
cambio de modo de ser, la transformación y la conversión. Por lo
* Alexander Pfánder (op. cit., p. 41) habla de la «condición corrosiva, visto parece que no: en principio aquel al que queremos «mejorar»
abrasadora y destructora»,de la «virulencia inhibitoria, abrasadora y aiuquiladora»
del movimiento afectivo que él designa como odio.
'Véase sobre el odio contra clases, partidos, pueblos, etc. Pfánder, A., op.
^ También hay un odio que no se dirige a nada, que descansa satisfecho en sL cit., p.l5.
mismo. Pfánder, A., op. cit., p. 28.

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lo amamos en lugar de odiarlo; precisamente a causa de este amor del objeto, no acaso el perfeccionamiento progresivo ni el mejora
nos preocupamos por su modo de ser y lo queremos cambiar. Sin miento. Si, de repente, quien es odiado muestra un cambio comple
embargo, al que odiamos profundamente, no queremos educarlo y to de intenciones y, a raíz de un fracaso que de algún modo lo afec
ennoblecerlo en absoluto, sino más bien todo lo contrario, pues no ta profundamente, se centra en sí mismo y renuncia a todas sus
son sus defectos los que nos molestan,sino sus valores; y no lo que pretensiones, puede suceder que quien lo odia cese de odiarlo o lo
remos ver mejor, sino objetivamente peor.(Sus virtudes son «vicios odie menos, como si su objeto de repente hubiera muerto. Por lo
espléndidos»). Sin embargo,la estructura del odio no es exactamen tanto, cuando el odio aspira a la aniquilación de su objeto, ésta no
te ésta. Es cierto que los defectos concretos de una persona amada debe entenderse de un modo unívoco en el sentido de la muerte fí
nos pueden doler de un modo especial y nos podemos dedicar con sica o la ruina social; la persona misma como «núcleo indivisible»
esmero a hacerlos desaparecer; y es cierto que, a la inversa, al que no es el objeto único e inequívoco del odio; pues el odio también
odia pueden molestarle profundamente las virtudes concretas y las puede desplegar su influencia sólo sobre la situación y la constitu
perfecciones de su enemigo. Ahora bien, si, por ejemplo, unos pa ción del objeto, sin arremeter en contra de su ser físico y metafísico
dres quisieran que su hijo «fuera completamente diferente», pero «últimos». Por otro lado, en el odio nunca se alude um'vocamente a
cada vez que lo regañan afirman terminantemente que lo aman, ha- una lucha y transformación completamente delimitadas, sino que
' remos bien en dudar de la autenticidad de este amor. Y un odio que comprende constantemente toda la persona a través de sus particu
lo admirara todo en su objeto es más bien envidia y amor encubier laridades empíricas. Todo odio es indeterminado según su objetivo
to. En una palabra,lo que quiero decir es que entre la persona única concreto y, sin considerar la voluntad concreta vinculada a él, lleva
e idéntica y sus diferentes características individuales radica el estra consigo una atmósfera de aniquilamiento «absoluto», una mirada
to de su carácter, cuya «dirección fundamental» siempre puede mo de muerte y anonadamiento.
dificarse pero que muestra cierta uniformidad,constancia y unidad.
'El odio puede dirigirse, como contra una corriente histórica imper
sonal, contra este núcleo de aspiraciones de la persona,sin afectar a II

todo su ser.(O,a la inversa, sólo a este ser hic et nunc^ por ejemplo,
Me centro ahora en los ^motivo^del odio, o dicho más exacta
cuando el artista envidia y «odia» a su genial maestro). Entonces,
mente: en los elementos del objeto hacia los que se dirige el odio.
sin embargo,el odio genera una voluntad de conversión o de reedu
Estos elementos parecen ser muy dispares; téngase en cuenta aquí
cación. De este modo,unos padres ambiciosos pueden odiar, por así
decir, todo el ser de su hijo holgazán y soñador y, con todo, pueden la diferencia entre el odio y otros sentimientos de aversión como la
«amarlo» fanáticamente en sentido puramente abstracto como angustia y el asco. Se teme a una fuerza que es capaz de perjudicar
«punto de referencia», justamente por ser su hijo, y tratar de cam .al sujeto. Se siente asco ante un objeto que tiene la condición de lo
biarlo —con todo el cuidado y en nombre del amor con toda la hos «asqueroso»,la cual está por su parte determinada por su contenido
tilidad imaginables—. Aunque acontecimientos de esta suerte son y dada en tipos generales. Por el contrario, el odio no se dirige ni a
casos fronterizos del odio, puede de todos modos también tomarse una cualidad de lo «odioso», ya que ésta en sí no existe; ni en modo
en consideración como dirección efectiva del mismo la remodelación alguno tampoco a fuerzas que simplemente hagan frente al sujeto

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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

frenándolo o perturbándolo. Incluso todavía los sentimientos de la una combinación de ambos y que escasas veces falta por completo
«simpatía» y la «antipatía» muestran en este punto una estructu uno de los dos. Menciono aquí casos fronterizos: por un lado, el
ra más simple, precisamente porque son del todo «injustificables». puro odio de venganza; por otro lado, el odio contra un ser humano
Estos sentimientos dependen únicamente de las más diversas y ca percibido como «satánico». Pero incluso en tales casos fronterizos
suales particularidades de contenido y asociación, y, por lo general, se puede descubrir fácilmente el otro momento respectivo. No es
en ellos no se expresa nada más que lo siguiente: esta persona me típico aspirar a la venganza simplemente porque se quiere causar un
«agrada», o ahora me «desagrada», con observaciones adicionales perjuicio por sí, sino en virtud de lo que se ha «cometido» en con
vagas y superficiales del tipo: «él vale», es «inteligente», «elegante», tra del sujeto o en contra de aquello que le es cercano, a causa de la
su mirada tiene algo «repulsivo» y otras expresiones del mismo es «injuria» que se le ha causado. No se odia al loco malvado que está
tilo. moralmente falt«do de juicio, aunque se lo puede temer en alto gra
Por el contrario, en el caso del odio lo que ante todo llama la do; se odia (en circunstancias normales) menos al enemigo podero
atención es que siempre está dada, por lo menos de un modo ge so pero caballeroso que al enemigo malicioso, aunque éste sea en sí
neral, una doble motivación. Simultáneamente son aprehendidos inofensivo. Incluso el obcecado, que en su conflicto con la persona
tanto la constitución del objeto como su papel dinámico, ya esté odiada, es evidente que no tiene razón y es más merecedor de odio
una u otra en el primer plano. Cuando de una manera espontánea que aquel al que odia, va a injuriar a su adversario haciendo referen
pregunto al «hombre de la calle» cuáles son las personas a las que cia a categorías éticas, lo va a calificar de «canalla», lo va a calumniar
suele odiar, contestará con toda probabilidad: «a mis enemigos». inculpándolo moralmente. Y, por otro lado, uno no va por el ancho
Pero también puede suceder —especialmente si le pregunto por el mundo buscando maleantes a los que con razón y con placer poder
tipo de personas a las cuales odia— que la respuesta sea: «a las malas odiar; uno odia sólo lo malo que de algún modo nos acomete,que se
personas». Y, sin lugar a dudas, este hombre se refiere en ambos infiltra en el círculo vital del sujeto y causa «perjuicios» allí donde
casos al mismo «odio». En el primer caso, no se refiere sólo a que se le es posible. La implicación personaF que el odio presupone resul-
defiende de sus enemigos y que procura perjudicarles en aras de su ! taría de otro modo absurda, fuera de lugar e inauténtica. Lo dicho
propio interés; en el segundo caso, no se refiere sólo a que juzga las , no significa que el radio de acción espacial del odio tenga que ser en
personas malas y que aprueba las medidas que la sociedad empren todos los casos aproximadamente más o menos el mismo. Así, por
de en contra de ellas. ¿Acaso quiere decir entonces con toda serie ejemplo,la colisión entre dos Estados extranjeros en la que no estoy
dad que para él «hostil» y «malo» son lo mismo? Quizás ésta sea la involucrado nacionalmente, sino sólo como juez político, no la ex
opinión de algunos filósofos, privados artificiosamente de entendi perimento de un modo más cercano por el simple hecho de residir
miento, pero en modo alguno del hombre cotidiano dotado de sen
satez, para el cual la diferencia de los dos conceptos le es igual de ^ Nos remiiimos aquí también a Pfánder. Pfánder, A., op. cit., p. 97: «Los
sentimientos directos actuales —especialmente el amor y el odio— no sólo se
familiar que la diferencia entre amarillo y azul o entre guerra y te dirigen hacia su objeto, sino que emanan también del sujeto hacia el objeto; ellos
tienen lugar en el nivel de una situación existencial y, en modo alguno,se basan en
rremoto. Si consideramos empíricamente diferentes casos de odio, ' los resultados de una consideración. Tampoco sobre un mero ser-impresionado;
encontramos que, en realidad, éste se basa unas veces en un haber pues, el 'displacer' que suscita la visión del objeto ya tiene al odio como condición
previa». Pfánder, A.,op. cit., p. 35.
sido perjudicado, otras veces en indignación, que a menudo se da
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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre el odio

permanentemente en un^ de los dos países; ni siquiera sólo porque soy tan cercano, debería poder, y por esta razón, merezco ser odia
mi patria se vea envuelta en aquella lucha por la política mundial, do por mí mismo. Con todo, estos tipos de odio algo cuestiona
sino también porque entre ambos Estados extranjeros finalmente se bles tienen en común con el odio auténtico y original un momento
agudiza la crisis y estalla la guerra; ya que, con ello, se ha generado decisivo: la relación dinámica, la vinculación existencial del que lo
una situación decisiva que afecta directamente al destino material y siente (el que odia) para con su objeto. Una persona me falla o me
moral también de las restantes naciones. falla cara a mis objetivos, aunque yo hubiera tenido expectativas
Así, por un lado, es propio del odio cierta búsqueda selectiva del puestas en ella, aunque nos unan lazos inseparables o sólo difícil
objeto, el cual no se presenta de un modo natural y automático,sino mente separables. Pues, por ejemplo, un amor que sin más se disipa,
que —como el amor en un sentido más sublime y estricto— tiene se acaba de modo que el hombre en cuestión ya no piensa más en
algo de acontecimiento, de curso que marca la personalidad. Por esa mujer, ya no se ocupa más de ella, tampoco se «transforma» en
otro lado, no es propio del modo de ser del odio que sea un capri odio. Un hombre tampoco va a «odiar» a una mujer hermosa que,
cho juguetón o una búsqueda aventurada, pues el odio es, en pleno la noche del baile en que se encuentran por primera vez, lo trata de
sentido, «sugerido» a la persona. La tipología del odio no se limita un modo desdeñoso y negativo. En estos casos también se da, por
únicamente al caso de la defensa propia (venganza) y ai caso de la tanto, un tipo de oposición objetiva y no un mero capricho inmoti
indignación moral en sí. Por ejemplo, la «situación de enemistad vado; a saber, el caso en que «amo» de un modo profundo y dura
objetiva» difiere de esos dos. Otro tipo significativo lo constitu dero a una mujer o, quizás, a un genial representante de mi propio
ye el odio religioso o el odio cultural, que está configurado de un oficio, es en sí mismo ya un hecho objetivo, una relación existente
modo similar, es decir, el odio entre dos cosmovisiones o formas de
independiente de mi bon plaisir, que no puedo ocasionar o suscitar
vida enconadas. Ciertas manifestaciones fronterizas del odio apare
con una voluntad momentánea. Con razón, pues, a una mujer que
cen en casos en los que el amor por una persona es «reprimido» y
emprende avances frivolos hacia un hombre que es sensible a sus
«sobrecompensado», ya sea porque la persona en cuestión rechaza
encantos, para después repentinamente negarse a cumplir la prome
este amor, devolviendo un comportamiento descortés, ya sea por
sa implícita en ellos, será juzgada desfavorablemente también por
otras razones. Para estos casos que acabamos de citar debería ser
terceras personas. Por consiguiente, en estos casos también se hace
cierto que el odio originariamente no se dirige a la naturaleza o a
alusión —de un modo relativo y dentro de una relación dada— a la
alguna propiedad del objeto, sino que se manifiesta de un modo
«condición odiosa».
como abstracto, que está primero vacío de contenido, como una
Por el contrario,el odio religioso y cultural® parece ser un «odio»
fuerza antagónica a un amor que se ha vuelto incontestable, para
puro y directo «a una determinada condición como tal», un odio en
sólo posteriormente seleccionar para sí, a modo de nutriente, las
Icaracterísticas del objeto que son malas y se oponen al valor. El odio contra del modo de ser en sí, aunque en absoluto entrara en con
hacia uno mismo podría verse como un caso fronterizo de este tipo sideración una negación en relación a «mí». Ahora bien, esto no es
que sigue, por ejemplo, el siguiente esquema: yo, con estas caracte del todo así. La proximidad, la superficie de contacto, resulta ser
rísticas que ahora tengo, soy incapaz de perseguir mis ideales y de ® Pfánder también pone de relieve la gran importancia de estos tipos de odio
alcanzar los éxitos que reclama mi yo más íntimo; pero yo, que me (op. cit., p.l5).

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I.
Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

I ante,todo una precondición necesaria para el odio: es un hecho que la noticia de que se halla postrado en cama a causa del tifus. La na
I el francés tiende a odiar a los ingleses y a los alemanes no sólo como turaleza apostólica experimenta incluso al prójimo más lejano como
potencias vecinas contrarias, sino también en relación con su carác hermano o hijo, y esta experiencia queda incluso potenciada con la
ter totalmente diferente, con su «modo de ser personal diferente», distancia y el desamparo; detesta las tinieblas del paganismo como
pero apenas puede odiar a los suecos o a los rusos en este sentido, a si fuera el tifus, incluso las «odia», porque a diferencia del tifus el
pesar de que su modo de vida sea igual de diferente, o incluso más, paganismo no es sólo un poder sobre el cuerpo y el estado cerebral,
del de los franceses que el de los primeros, y a pesar de que las esfe sino también un poder sobre el alma.
ras de poder político de Francia y Rusia puedan entrar en colisión. Los casos más típicos y significativos de odio los encontramos
¿Quién de nosotros va a sentirse tentado a «odiar» el paganismo allí donde hay una «situación de enemistad objetiva», una rivalidad
malayo o el estilo de vida malayo? Este odio podría darse perfecta condicionada al mismo tiempo de modo objetivo y personal dentro
mente si nos viéramos involucrados en una(hoy por hoy impensa de un círculo de relaciones más o menos delimitado. He aquí algu
ble) constelación mundial. Pero ¿qué ocurre con los fundadores de nos ejemplos. Ahí está un «necio detestable» que corteja, y no sin
las religiones expansivas que buscan el proselitismo, con los após éxito, a la «misma» chica que yo, y que incluso fomenta los aspectos
toles y misioneros mismos? Con razón protestarían en contra de la menos positivos del carácter de la chica y alienta su desarrollo. Allí
imputación de que los guía el odio; y, en general, o siempre, procu está un contrincante político que tiene una imagen ideal de la nación
ran vincular su actividad de conversión también con hacer el bien cualitativamente diferente de la mía, que es una persona completa
temporal. Y a pesar de todo: ¿no está en juego en todo verdadero mente distinta por su clase y por su forma de vida, que encarna para
amor por los infieles también un odio en contra del paganismo, un toda la vida nacional otra o, todavía mejor, «la otra» posibilidad,
odio religioso, en el lenguaje del apóstol mismo: un «odio contra el por ejemplo, el «dominio» de los Junker o de los Schlachzizen' de
error»? Y ello a pesar de que el paganismo de un habitante de las espaldas a las masas de siervos dormidos vegetantes, o la «domi
islas Fiyi no «compite» en modo alguno con un clérigo inglés o un nación anárquica del vulgo» con el colorido local correspondiente.
I jesuíta francés. Aquí tiene que pensarse que la manera religiosa de Ahí está un rival en la empresa que se ríe de mis méritos delante de
vivir el mundo o quizás específicamente cristiana (piénsese en la los otros colegas, que intriga en contra de mí con mi jefe y también
denominación de «católico», la cual también reivindican muchos
en contra de N.que me es indiferente —con armas bien detestables,
anglicanos, e incluso algunos auténticos protestantes) comprende pero a menudo exitosas—, y que, «para más inri», en sus horas li
a la humanidad, en medida tan grande, como unidad en el sentido
bres se interesa exclusivamente por las carreras de caballos en lugar
de una comunidad potencial de santos que la distancia y la falta de de, por ejemplo, por leer buenos libros: un tipo repugnante. Y aún
vínculo no son tomadas en consideración, y que algunos clérigos
podríamos citar otros ejemplos de la misma suerte. La «enemistad»,
intencionadamente están animados con fervor misionero en oposi
por lo tanto,está hecha de diferentes componentes.Su núcleo puede
ción consciente a las funciones pastorales habituales. A pequeña es
estar representado por el hecho de que dos personas, en virtud de
cala nos lo podemos imaginar del siguiente modo: una madre cuida
sus cualidades y de su historia, aspiren a ocupar un mismo lugar
de su hijo que en casa está enfermo de sarampión; el padre recorre
dos días de viaje para estar al lado del otro hijo del que ha recibido ^ Es el nombre de un tipo de nobles polacos(ndt).

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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

para el cual sólo uno de ellos —pero no los dos— entra en consi aspectos, no sólo en.sus diferentes extensiones,sino también en sus
deración. Por el contrario, también es posible que originariamente más diversos matices cualitativos. Reconocemos sin dificultades
sólo un fuerte dislike recíproco, una antipatía personal con motivos la posibilidad de que el odio a menudo o casi siempre tenga lugar
precisables por ambas partes en relación con cualidades y forma de genéticamente de modo que ambos momentos de la intención se
vida, «unan» contrapuestamente a dos personas que primeramente hallen unidos «ya desde un principio» por medio de una coinciden
sólo se han «encontrado» de un modo casual, de modo que después cia situacional concreta. Tampoco rechazamos la hipótesis de que,
desarrollen con placer también una actitud antagónica dinámica, según su esencia, la intención del odio tenga un sentido más pro
busquen o hagan suyo un campo de batalla entre las dos. Ninguno fundo, aún por formular, cuyas superficies de irradiación sean los
de ambos aspectos puede faltar al auténtico odio. dos aspectos tratados. La aceptación de este sentido tiene que ver
Ni la mera rivalidad ni el mero desagrado implican odio. No también con el puente que lleva de la fenomenología a la metafísica.
sólo se puede trabajar sin odio ni otro sentimiento especial, simple Sin embargo, en lo que sigue no queremos profundizar demasia
mente en el sentido de un movimiento de ajedrez, por la destruc do en este aspecto. Ya se ha apuntado al punto de unión buscado
ción de una persona que se interpone en nuestros planes; sino que en el concepto del círculo común de relación, en el que diferentes
también se puede combatir sin odio a un contrincante caballeroso modos de ser representan al mismo tiempo diferentes orientaciones
que, encarnando una objetividad como de un modo simbólico, se y posibilidades de decisión para el círculo entero. En especial, se
nos opone, y del mismo modo se puede evitar sin odio la compañía manifiesta claramente en las luchas de partido y, más en general, en
de una persona a la que, a pesar de sernos indiferente, apreciemos luchas de grupos en los que la elección personal y la cuestión mate
poco. A buen seguro que en muchos casos estas actitudes caen en rial de la «organización» global, es decir, la cuestión por el «quién»
las proximidades del odio y, tal vez, pueden degenerar en odio sin y por el «cómo», aparecen directamente vinculadas. Cuando topo
que nos percatemos de ello. Ahora bien, me parece a mí como si con un ser humano que me es «antipático» es fácil que, una vez se
' nos faltara en este punto algo muy importante para la comprensión haya actualizado esta oposición «estática», piense primero en ella
del odio. Vivenciamos el odio, ya sea en nosotros mismos o en otras sólo de un modo alusivo,en el plano de comunidad de relación den
personas, como un fuerte movimiento afectivo unitario y no como sa vivenciada como tal, con lo que ya se ha sembrado la semilla
una mezcla indeterminada de autodefensa y sentimiento de extra- del odio.(En casos límite, la comunidad de relación pensada puede
ñeza, de envidia profesional o de envidia amorosa y de antipatía ser muy amplia y difusa, la cual, con todo, por razones de visión
directa. Y, sin embargo, ha sido aquí interpretado el odio como tal del mundo o por razones místicas se puede vivir de un modo muy
I cosa, como «ni carne ni pescado». ¿No habremos incurrido aquí intenso, como, por ejemplo, un círculo de camaradería en que se
I irremediablemente en un error? hacen valer actitudes diferenciadas hacia la humanidad en general).
En primer término,podemos simplemente oponer a esta fuerte obje Del mismo modo,a menudo en adversarios aparentemente sin con
ción que,a pesar de todo,se puede demostrar que ni una mera oposición tenido espiritual y puramente competitivos, se oculta un indicio a
de intereses ni un mero desagrado entendidos en el sentido más amplio direcciones opuestas perfectamente formulables. Así, dos políticos
presupongan ya odio. De hecho, ocurre que allí donde encontramos que pertenecen a una y la misma clase de señores y que aparente
odio auténtico y consolidado, siempre podemos diferenciar ambos mente se disputan el poder de dos linajes de nobleza rivales sin más
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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre el odio

interés pueden simultáneamente representar, con todo, preferencias pueden ser amados más que odiados. Y decimos «ser amados más
político-sociales opuestas —si bien más matizadas—, sin las cuales que odiados» y no, por ejemplo, «agradar más que desagradar»;
quizás ni siquiera surgiría entre los dos el «odio», sino que la lucha pues, una ley de este último tipo no existe. Por decirlo de un modo
a lo mejor se llevaría a cabo más bien en el ligero estilo de la sala de conciso: cuando objetos que no son ni personas ni poderes de tipo
espiritual tienen una valoración positiva se los puede «amar» mu
esgrima o del juego de mesa.
cho más fácilmente que «odiarlos» cuando son valorados negativa
mente. Del agrado y la afirmación al amor hay un camino más llano
///. y más continuo que del desagrado y la negación al odio. La objeción
está ya preparada: cuando una encuademación bonita de un libro
Ha llegado el turno de tratar el.tema «odio y amory. Ésta es una nos gusta, estamos aquí tan poco ante un «amor» verdadero como
asociación bastante banal, pero que, a pesar de todo, no se puede ante «odio» cuando uno, molesto, retira de la primera fila de la es
evitar. La conciencia colectiva de la humanidad no se engaña cuando tantería un libro con una encuademación fea. Ahora, quizás, aqueJ
afirma que el odio y el amor,comprendidos de un modo muy gene amar estético no es todavía amor; sin embargo, está más cerca de
ral y tosco, son fuerzas fundamentales simétricamente antagónicas éste y puede convertirse en amor más fácilmente que el correspon
del alma humana; no se puede investigar la una sin hacer referencia diente desagrado estético está cercano al odio o puede derivar en él.
a su relación con la otra. Así como el odio es la actitud negativa, el Esta divergencia que acabamos de mencionar se hace más visi
amor es la actitud positiva hacia un objeto bajo una cieru «implica ble cuando avistamos la multiplicidad mucho más amplia deformas
ción» de la propia persona. Por lo demás,descubriremos asimetrías del amor. Se ha hablado de amor benevolentiae, amor concupiscen-
singulares en la estructura de ambas'". Nuestra intención ahora es tiae, amor intellectualis; pero, jamás, se ha acometido una clasifi
investigar más a fondo la relación psicológica entre las actitudes de cación correspondiente para el odio. Se apuntó más arriba que a
odio y de amor de una persona. todo odio le es inherente una intención de «aniquilación», la cual
Aquella diferencia entre el amor y el odio, que debe llamarnos puede en verdad estar presente en diferentes grados de concreción
primero la atención, es que el alcance del odio es incomparable y amplitud. Esta intención en absoluto cristaliza de modo unívo
mente más reducido que el del amor. En un sentido efectivo sin co, como, por ejemplo, en el sentido de una «voluntad homicida»;
duda pueden odiarse tantos objetos como amarse pueden, estando pero se mueve en el estrecho círculo de actos comparables a la «eli
en desavenencia consigo mismo y con el mundo puede igual de bien minación», a la supressio. Bien diferente es el caso del amor: en su
odiarse todo como no amar nada. Tampoco queremos discutir aquí ámbito las intenciones de apoyo,de desarrollo, de tener-cercano, de
unión, de entrega de sí mismo y de servicio representan un mundo
sobre el coeficiente estadístico del número de personas que odian
de fenómenos de incomparablemente mayor colorido y mucho más
más y que aman más. A lo que me refiero es a algo objetivamente
rico en posibilidades. Imagínese, si se quiere más concretamente,
esencial. A saber: más tipos de objetos y un ámbito mayor de ellos
las manifestaciones del amor paterno, del amor infantil, del amor
El excelente trabajo de Alexander Pfánder,que ya hemos citado más de una entre amigos, del amor sexual, del amor a la patria y, por ejemplo,
vez, no contiene ninguna referencia a estas asimetrías, si bien esto se debe al interés aún del eros místico de los griegos. Es cierto que estamos también
general del autor por los tipos formales de las «disposiciones de ánimo».
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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

ante matices diferentes cuando el padre odia al hijo, el hijo al pa que el querer que un objeto se incorpore más a «mi» mundo y re
dre, el hombre a la mujer, el ciudadano a su propio país o a un país fuerce su posición en «el» mundo..Se puede vivir el homicidio como
extranjero, etc. Y, sin embargo, resulta plenamente justificado que el summum de la supresión, pero, por ejemplo,la unión amorosa,la
para hablar de estos tipos de odio nos sirvamos en menor medida ardiente actitud valorativa, la ayuda sacrificada no son incrementos
de palabras propias. Reflexionemos: lo que el padre que ama «es» uno del otro, aun cuando el uno puede, dado el caso, transformarse
para el hijo, el hijo que ama para el padre,el hombre que ama para la en el otro. En el odio puede estar a pesar de todo presente una fic
mujer y viceversa; todas ellas son cosas completamente diferentes y ción de «aniquilación absoluta» —nunca plenamente realizable—.
cuánto más diferentes y matizadas, más grande y más completo es el Sin embargo, el amor no puede tener una meta máxima abstracta,
desarrollo del amor. Ya que, por ejemplo, el que alguno de los tipos ni que sea puramente ideal. El amor del enamorado por su amado,
de «amantes» nombrados aquí vaya a buscar al médico cuando la el amor del creyente por Dios, el amor de un viejo maestro por sus
persona «amada» en cuestión se pone enferma es más bien sólo un estudiantes adolescentes no se pueden reducir al mismo denomina
acto general de amor a la humanidad, que en relaciones tan íntimas dor común de una aspiración concreta, aunque cada uno de estos
se actualiza de modo natural, pero que igualmente puede darse en la amores es también en sí portador de varias tendencias, sin faltar por
relación que tiene una hostelera con un huésped cuando su relación 'ello un motivo central.

no es tensa. Ningún aspecto de esta diferenciación es propio del Se impone ahora la cuestión de si no estaremos dando vueltas a
odio. Cuando más allá de un cierto punto de ebullición del odio y las palabras. Si bajo el nombre de «amor» pueden subsumirse mu
de la ira, el padre mata al hijo de un tiro, o el hijo al padre, marido y chas más actitudes que bajo el nombre «odio» puede ser un asunto
mujer se envenenan el uno al otro o se matan a hachazos, todos es puramente terminológico, el cual debería ser objeto de estudio para
tos actos tienen un mismo origen. La voluntad de aniquilación tiene lingüistas, pero no debería llevar a los filósofos a especulaciones
múltiples formas, grados e instrumentos, pero se trata en el fondo y superfinas. Si la lengua denomina con una sola palabra el instin
en alto grado de algo bastante um'voco, pues el no ser de un objeto to sexual, la gratitud, la humanidad, etc., tanto peor para ella, pero
es, en sentido estricto, unívoco y uniforme. Por el contrario, el ser ¿por qué construir sobre ello una teoría acerca de la «estructura»
es diverso y multiforme. Dado que el amor implica una afirmación del amor y del odio?
del ser, y él mismo (es decir, el sujeto) se dispone en una relación Esta objeción, a pesar de todo, no nos afecta. Somos muy capa
positiva hacia el ser (ajeno),él mismo tiene que desarrollarse en una ces de separar los juegos lingüísticos impropios y superficiales de la
multiplicidad de intenciones concretas. Compárese solamente cuán voluntad de expresión legítima de una lengua. En expresiones como
diferentes parecen los dualismos de la intención «aproximación-fo «faire l'amour» (para el acto sexual), «amo este manjar» (en lugar
mento» en el caso del amor y. «alejamiento-destrucción» en el caso de: me gusta este manjar), «amo llegar el primero a una reunión» (en
del odio. Cuando echo de mi casa a alguien y lo tiro al suelo,los dos lugar de: me encanta ser el primero en llegar) se trata de cosas que
actos representan una cierta unidad del gesto, la cual no está en ab- tienen sólo una semejanza muy lejana con el amor, o, como en el
:Soluto dada cuando, por ejemplo, abrazo a una persona y le doy de iprimer caso, no deberían tener nada más que una relación colateral
beber. La supresión de un objeto de mi mundo íntimo o «del» mun con él. De por sí el amor sexual en sentido estricto (cuyo carácter
do en tanto que es mi mundo están entre sí mucho más relacionadas fenoménico es conocido como diferente a la excitación sexual como

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tal) es precisamente amor auténtico, y si al mismo tiempo apare Aquí cuento, a pesar de todo, con la objeción de que si bien ésta
ce estrechamente vinculado con el auténtico instinto sexual en su puede ser la actitud normal o saludable, también hay personas que
dirección de sentido y en su repercusión efectiva, puede verse en apenas o sólo muy esporádicamente aman, mientras que odian todo
ello una peculiaridad de las circunstancias, pero no un capricho del aquello con lo que entran en contacto: su familia, su patria, su pro
lenguaje. Hay amor auténtico siempre que uno se implica «por» fesión, el sexo opuesto, su propio sexo, la gente con la que alternan,
un objeto en aras de él mismo,de su constitución y su singularidad la vida misma, a sí mismos y a todo lo que se cruza en su camino.
histórica, allí donde un objeto nos es «caro». Así,se puede desear la Así, por su esencia aunque no por sus hechos predominantes, el
unión con este objeto y acorde con cada caso, cooperar en la forma odio podría ser tan extenso, tan lleno de matices, tan ordenado y
ción del mismo,incluso admirarlo dentro de una burbuja de cristal variado como el amor. A esta objeción se le puede añadir aún la
y mostrarlo con orgullo, etc. El que haya más tipos de amor que de observación de que aquel odio imponente también puede revelar
odio no se explica por casualidades de la nomenclatura, sino por la diferentes matices según sus objetos: la persona en cuestión odia
circunstancia de que nuestras relaciones positivas de coexistencia «en» su padre a la «autoridad», «en» el.g€éere femenino a la «sen
para con los objetos del mundo son más variadas y se acomodan sibilidad ajena a la lógica», etc. Con todo, ya se vincule aquí el odio
más a la naturaleza especial de estos objetos que las relaciones en un caso con la sublevación,en el otro caso con la voluntad de una
de lucha. Dicho de otro modo: las relaciones afectivas positivas «razón pura» y cosas por el estilo, sin embargo, no es posible trazar
están, por regla general, vinculadas con las distintas relaciones un paralelismo con los diferentes tipos de amor. Cuando uno da la
funcionales hacia los objetos aunque en modo alguno el amor espalda a su padre, evita la compañía femenina y sólo se encuentra a
sea idéntico, por ejemplo, con la vivencia y la afirmación de la regañadientes con personas con las que está obligado a encontrarse,
relación padre-hijo, marido-mujer, ciudadano-patria, etc.; por el entonces la diversidad de estas actitudes, en modo alguno, puede
contrario, las relaciones afectivas negativas ,se ordenan en con competir con la diversidad cualitativa del apego filial, del culto a las
junto a una relación funcional de í^etracción^y de^supresión. Si mujeres o del amor marital y de las grandes amistades personales.
' se habla de un ordo amoris-, de un orden de los vínculos de amor Cuanto más aparece el odio en primer piano, tanto más nivela toda
constructivo adecuado, no se puede, sin embargo, hablar de la la vida de relaciones de la persona; si predomina sin más, ya no se
figura contraria de un ordo odii y esto no es del todo indepen trata más de odio a los padres, odio a la patria, odio a los hom
diente de que debiera declararse al odio, en general, como algo bres, etc., sino más bien solamente de un odio unitario en contra del
«moralmente inadmisible».,En,cuanto el odio está «justificado», mundo y de la vida, del que todos los objetos son víctimas más o
con todo, debemos tomarlo en consideración como un elemento menos por igual. La negación y la destrucción son, según su esen
de la vida, reducido a actitud de enemistad «pura» que no busca cia, de un mismo género, si bien las ocasiones, las asociaciones y los
la destrucción; el odio tampoco puede, como el amor, atravesar .medios pueden diferir mucho entre sí; la aprehensión positiva, bien
el tejido de la vida, sino tan sólo, aunque no meramente en un 'al contrario, tiene que diferenciarse por su esencia en el sentido de
punto, presentarse de manera «puntual» precisamente allí donde ias posibilidades de relación dadas objetivamente.
al sujeto le aparece un enemigo, un contrincante, un efectivo y Volvamos ahora a la afirmación inicial de que el odio tiene
poderoso portador de su antipatía. un círculo de objetos más restringido que el amor y queíacorde

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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre e) odio

con ello) el paso del mero rechazo al odio es más abrupto y menos círculo de nuestros restantes valores en la vida como un elemento
continuo que el paso de la mera afirmación al amor. Lo que entre especial y que lo añadamos a nuestro patrimonio personal. Por el
tanto hemos averiguado es que existe una multiplicidad de formas contrario,cuando un objeto nos «desagrada», nos parece «contrario
de amor en relación con la diversidad de vínculos funcionales y en
al valor» y nos «amenaza», entonces le cerramos de algún modo el
contraposición a la intención básica del odio, que es siempre la mis paso hacia nuestros contenidos vitales y nuestros bienes persona
ma,que pretende acabar con todas las funciones y que, acorde con les, y aunque esta actitud puede estar relacionada con un mesurado
ello, no puede configurarse a sí misma adaptándose a su extensión. «preocuparse», «procurar» y hacer, no lo está necesariamente con
Por descontado que no es nuestra intención sostener aquí que las un movimiento anímico interno de la persona como en el caso del
«afirmaciones elementales», las «pleasant impressions», en sí mismas odio(y del amor). Para ello parece ser necesario aún un giro. Si por
fueran más frecuentes o abarcaran una clase de objetos más amplia de pronto sentimos una nueva alegría, aunque sea completamente
que las «negaciones elementales», las «unpleasant impressions». Al inofensiva y banal, con todo le otorgaremos un modesto rincón de
fin y al cabo, tampoco es propio de las primeras el que sean mucho aquel ámbito de valores de la creación en el que participamos; en
más numerosas; más bien las sensaciones corporales displacenteras, esta alegría, en el ser del objeto que la desencadena, aunque sea de
por así decir, deberían mostrar una mayor riqueza cualitativa que un modo pasajero y atenuado,vamos a vivenciar el valor de Dios,de la
las sensaciones placenteras. Sin embargo, allí donde empieza la im vida, del ser persona o de algún motivo cultural cualquiera, con lo
plicación personal a favor y en contra de objetos, es decir, donde se cual también está dada una semillita de amor por aquel objeto. Por
dan amor y odio, allí va a revelarse la intención positiva con muchos el contrario, un nuevo momento de displacer, como, por ejemplo,
más matices que la intención negativa: pues esta última está dirigida un nuevo peligro, e intentaremos sólo cortar,frenar el contacto. En
al derribo, mientras aquélla se dirige a la compenetración vitaliza- sí, haciendo abstracción del objetivo de defendernos de otro objeti
dora y al realce de relaciones funcionales. Si es correcto que los mo vo especial cualquiera, el ser de este objeto nos resulta indiferente.
vimientos de amor «soportan» más las relaciones de la vida misma Sin vivenciarlo ni profundizar en él, no vamos a hacerle un lugar en
y, por el contrario,los movimientos de odio aparecen de forma más el ámbito de los contenidos íntimos de nuestra alma. En principio,
puntual «en» ciertas ocasiones, no resulta de ello que el alcance del por ello, tampoco está dado ningún «odio».
amor sea de una magnitud mayor si bien aquellos «puntos» en los En verdad, también objetos que provocan horror o angustia
que se origina el odio pueden encontrarse en lugares cualquiera, pueden marcar la vida anímica e impregnarla con la tonalidad que
aunque, con todo, podemos afirmar que mientras el amor se da en ellos desprenden. Pero la gran diferencia frente a los objetos valo
estado germinal allí donde el ser humano entra en relación positi rados positivamente es que estos últimos presuponen que el alma
va con un objeto cualquiera, el autoposicionamiento en forma de se vuelva hacia ellos sin más, mientras que esto no es en absoluto el
odio probablemente presuponga una tendencia especial y repre caso con los objetos que causan un efecto desfavorable. Aquí hay
sente algo más abrupto. Expresado de un modo más claro: cuando un cierre, una aspiración de la persona a distanciarse, aunque pueda
un objeto nos «gusta», nos parece «valioso», nos proporciona un no lograrlo por completo y puede que las mismas ganas de distan
«provecho», puede entonces ocurrir de un modo imperceptible ciarse, técnicamente o también de un modo psicológico, comporten
y gradual que nos «encariñemos» con él, que lo incluyamos en .el precisamente un trato con las cosas en cuestión. Este volverse hacia

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los objetos valorados positivamente puede transformarse gradual objetos del odio (según las leyes de su esencia) deben estar en una
mente en «amor>» en la medida en que estos objetos ascienden al relación de enemistad con el sujeto —la cual a su vez puede estar
nivel del ser personal o avanzan hacia su cercanía. No se «ama»» fundada en la naturaleza de ambas partes— o por lo menos «estar
las flores en el mismo sentido en el que se ama a una esposa y a los próximos» a una relación tal. El odio eSy por principio, una relación
propios hijos, pero se puede también de manera muy explícita amar más bilateral que el amor. Empíricamente suele ocurrir muy a me
las flores o las flores «de uno-». Imagínese un señor mayor jubilado, nudo que el odio no es correspondido; pero es absurdo allí donde
que ya tiene hijos hechos y derechos y una tropa de nietos en la flor en un sentido pleno no pudiera ser nunca correspondido. El amor,
de la vida, pero para el cual el pequeño y selecto jardín de rosas del sin embargo, no depende en absoluto de si es correspondido o no;
que él en persona es el jardinero constituye su especial orgullo y su un tipo muy importante de amor se dirige de un modo preferente
mayor alegría. Por el contrario, difícilmente puede decirse que se precisamente a lo infantil, lo dócil, lo tierno, lo por desarrollar, lo
«odia» una región yerma o un horrendo patio de viviendas. Y, sin «infrapersonal», de lo que no puede pensarse una reciprocidad o,
embargo,las rosas no nos «llaman obligatoriamente la atención» por lo menos, no está en la línea de este tipo de amor. Por cierto,
más que aquellos objetos desagradables, e incluso, a menudo, debería suceder más a menudo, que el amor por la persona amada
ocurre más bien lo contrario. Pero nos volvemos hacia las ro es «correspondido» con posterioridad, mientras que el odio recí
sas amorosamente,o casi amorosamente, «por iniciativa propia»; proco se origina de un modo más simultáneo, por así decir, «en el
los lugares feos, por el contrario, los recorremos con mayor o medio». Cuando se odian «poderes» impersonales en lugar de per
menor malestar y enfado, aunque sin esa rebelión interior y esa sonas, o bien son estos poderes los que son capaces de odiar, por
intervención «enérgica» que forman parte tanto del odio como ejemplo, una nación, o bien son ellos mismos los que, por lo menos,
del amor. Tampoco puede hablarse de odio cuando dejamos se pueden representar una actitud de odio o tener representantes col
car pantanos y demolemos caserones para en su lugar obtener mados por el odio en sus planteamientos, por ejemplo, direcciones
terrenos cultivables y edificar casas unifamiliares dignas. Puede de partido. En los casos raros en que son «odiados» animales o se
que esto sea una «lucha» debida a los más diversos motivos eco res inanimados y, no sólo, detestados, temidos o contemplados con
nómicos y culturales, pero no se trata de auténtica enemistad, no asco, tiene que estar en primer plano, de un modo extraordinario
se trata de odio. y mágico, su relación simbólica-asociativa. La reciprocidad de la
De ello se sigue: el odio e$ unfenómeno más árcunscrito y mas relación de odio no significa naturalmente que ambas partes recí
especifico que el amor. La orientación espontáneamente indagadora procamente «odien el odio del uno al otro». Más bien, uno odia
en el sentido del odio no procede de las reacciones de impresión el «ser contrario» del otro, y la posibilidad del odio recíproco es
primarias con tal fluidez y evidencia evolutiva, como en el movi sólo un presupuesto estructural, no en sí misma un motivo del odio.
miento opuestamente correspondiente en el sentido del amor. El odio De todos modos, puede suceder en menor medida que el oponen
requiere una significalividad y actividad del objeto que queda por te también sea odiado por su comportamiento «repugnantemente»
determinar con más detalle, pero también una relación situacional lleno de odio, «odioso».
circunscrita de un modo mucho más específico. Los objetos del amor Estas últimas reflexiones explican por qué la intención del odio
pueden encontrarse y tomarse, por así decir, «arbitrariamente»; los realza más agudamente su objeto que el amor. Para que el odio tenga

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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

lugar, es menester un giro más radical, una orientación caracterizada como más penetrante. Si el amor revela al hombre (al sujeto) en
de algún modo como única, como histórica. El amor es más inma ! toda su vivacidad, el odio lo hace más en las apariciones decisivas
nente a la estructura de la vida y al «despliegue» espiritual de la desde sí mismo, en las grandes líneas de su «tragicidad». En la
persona; el odio, en cambio, la atraviesa, crea puntos especiales de intención aniquiladora del odio, que se diferencia claramente de
relación que no son explicables funcionalmente desde el sujeto,sino la intención de evitación y defensa ante un objeto (en el miedo,
que tienen como integrante esencial la interferencia de olas contra asco, evasión por comodidad), se experimenta la unidad dinámi
rias. Los «amores» o relaciones de amor de una persona, aunque ca de la existencia, por así decir, la presión inevitable del univer
en puntos concretos sean superficiales, accidentales, estén causados so entero en un punto del espacio vital de un modo más singular
incidentalmente, proporcionan por lo general una imagen intuitiva que en la plenitud de intención del amor, en que la vida de valor
de su vida y sus aspiraciones, de su sistema de valores y de las configurada y jerarquizada de quien lo siente permanece más en
perspectivas de sus fines. Sus relaciones de odio representan, más cerrada en sí misma. En consecuencia, puede también ser el amor
bien, bloques que sobresalen: pueden ser absolutamente signi y no el odio el último motivo de nuestra unión espiritual con los
ficativos por su carácter e iluminarlo profundamente, pero, en objetos: la disección refinada de su carácter objetivo presupone,
modo alguno, ofrecen una ilustración de él, y son más bien sólo en sentido secular e histórico-cultural tal como supongo,el odio.
puntos de orientación históricamente dados, que existen más El análisis surge del modo más evidente del desenmascaramiento
bien por sí y no reflejan la actitud general del sujeto hacía el condicionado por el odio. ¿Sería posible, por ejemplo, el pen
mundo. Por esta razón, y tan insólito como esto pueda sonar, la sar formalista y metodológico sin presuponer la relación de odio
significación individual y la dignidad del objeto del odio son en hacia ciertos tipos de contenidos vitales, aunque bien sólo de un
cierto sentido mayores que las del objeto del amor. Todo amor modo muy general, a grandes trazos y no en sentido actual? Con
trae consigo el trasfondo de la totalidad de cosas amadas mucho todo,sólo queremos aquí mencionar esta implicación posible del
más que el odio trae consigo un trasfondo de otras cosas res tema.'*
pecto de las cuales uno de algún modo toma posición. Se podría La cuestión por el significado del «odio al mundo»,del odio con
excluir de esta comparación la gran pasión amorosa, pues para tra el «amor» u otras fuerzas vitales, del odio en contra de las pro
quien la siente el mundo entero, excepto la persona amada, se ha pias necesidades y respectivamente en contra de los objetos de valor
convertido en un esqueleto pálido y vacío de significado. Y, sin adjudicados a ellas, y otras cosas semejantes, nos lleva a la cuestión
embargo,se menciona suficientemente a menudo que el gran amor por la relación concreta entre el amor y el odio. Hasta ahora han
sexual también nos abre y nos hace receptivos a valores de un tipo sido comparadas las estructuras de sentido de ambos por separado.
completamente diferente, si bien todo, por así decir, se rebaja a
una estela del amado. De todos modos,esta excepción desaparece, " La relación entre el odio a la vida y al mundo, la voluntad de dominación
técnica de la naturaleza y el pensamiento analítico «desmembrador», «aislante»
si excluimos la fuerte pasión amorosa que aparece como un «esta ha sido recalcada entre otros por algunos pensadores inspirados por Nieizsche,
do» especial, y si nos limitamos a las relaciones de amor durade como Scheler, y de modo más unilateral y romántico por Th. Lessing y Klages. En
realidad partiendo de aquí no se puede comprender el conocimiento conceptual en
ras constitutivas de la vida. En comparación con ellas, el odio sin su esencia,sino sólo una exageración del mismo desvinculada de los otros ámbitos
duda contiene en sí una intención hacia sus objetos más aislada y anímicos y culturales.

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Ensayo sobre el odio
Asco,soberbia, odio

A pesar de la banalidad de los métodos que empleemos, no po


IV.
demos dejar de mostrar los límites de «ta doctrina de la polaridad.
En primer término, no debemos confundir actitudes consecutivas
La coexistencia de amor y odio puede entenderse en dos sentidos: con actitudes simultáneas: cuando el amor se enturbia en odio,
a saber, en el sentido de una correspondencia complementaria de jcuando después de un odio inicial, por así decir, se «se rompe el hie
objetos contrarios, y en el sentido de una actitud ambivalente, «pa lo» y surge el amor,estamos ante interesantes procesos psicológicos
radójica» hacia uno y el mismo objeto.
que ciertamente también arrojan luz sobre la esencia del odio y del
Centrémonos en el segundo de estos sentidos, cuya amplitud al
amor, pero que, en modo alguno, dan testimonio de una «identi
gunas veces ha sido sobreestimada. En el fondo de «todo» amor debe dad» interna entre ambos,en que el «signo» vigente en un momento
esconderse odio, y «todo» odio debe retrotraerse a un amor de algún dado fuera sólo lo accidental y accesorio. La suposición de que en
modo «desgraciado», truncado, decepcionado, amargado e inconfe el amor, de un modo «inconsciente», estuviera dado el odio como
so. Si se comprende esto con la generalidad suficiente, puede ser de- la cara opuesta ausente, y viceversa, puede compararse realmente
' mostrado, en efecto, de manera estricta. Todo amor lleva consigo la a un cheque sin fondos: si hay actitudes afectivas oscilantes con
posibilidad del odio en contra del objeto en cuestión, pues en el amor componentes en cada caso reprimidos y evanescentes, si de vez en
se establece un vínculo muy íntimo con este mismo objeto, y todo lo cuando, por ejemplo, a causa de un repentino cambio exterior, una
desfavorable y contrariante de su parte resulta apropiado, por lo tan actitud reprimida irrumpe súbitamente en la conciencia o, dicho de
to, para desencadenar auténtico «odio» a causa de la (relativa) irre- un modo más exacto, en la esfera central de la conciencia, de ello se
vocabilidad de este vínculo. He aquí algunos ejemplos: odio contra deduce nada menos que una ambigüedad correspondiente también
el hijo díscolo, contra el amante infiel, contra el «admirado» que se de las actitudes afectivas «en apariencia» claramente establecidas. £1
ha comportado para con nosotros de un modo arrogante y repelente. amor puro libre de odio y el odio puro libre de amor son hechos
Por otro lado, el odio siempre se basa en amor: la «4jg"ificación» evidentes de la experiencia —aunque en verdad llamen menos la
espiritual del objeto mismo,que es condición del odio,la orientación atención—. Ello se hace patente de modo especial no cuando tene
hacia el objeto presente en el odio serían impensables sin que se hu mos ante los ojos, por ejemplo, la pasión de amor y de odio en su
biera abortado un movimiento inicial de «amor». Ningún odio puede completa obcecación, donde de todos modos se tiene la sospecha
ser más abrasador y más «personalmente» corrosivo que el que se de que movimientos secretos de odio o movimientos secretos de
siente en contra de un objeto que ha decepcionado a quien primero amor son acallados y encubiertos por una exageración de la actitud
fue su «amante», que lo castiga por el amor reconocido «como fal que está «en primer término», sino cuando estamos ante un amor
so» y que se ha transformado en «odiador». Raramente por el mero duradero y estable que encuentra detalles que criticar en su objeto
rechazo u ofensa del amor, por el repudio a corresponder: en la ma sin, por ello, turbarse u ofuscarse en lo más mínimo(amor con una
yoría de los casos,juega en mayor o menor medida un papel el que el mezcla de humor) y un odio asimismo duradero y estable que no
objeto, en el curso del desarrollo de la relación, se «desvele» y ponga demoniza absurdamente a su objeto, sino que permite reconocerle
de manifiesto su ser contrario a los valores y, todavía más,el carácter sus valores, aunque sin duda iluminándolos con una enérgica pers
meramente aparente de algunos de aqueUos valores suyos que en un pectiva del «disvalor» y de la «hostilidad hacia los valores».
principio fueron admirados.
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Asco,soberbia, odio Ensayo sobre el odio

Así pues, sigue siendo cierto únicamente que las actitudes de a alguien y quererlo mejorar» condena y busca reprobar todas las
amor y odio frente a la «indiferencia» (comprendida en el sentido manifestaciones concretas del ser de una persona. O el odio puede
más amplio), por un lado, muestran una cierta semejanza formal, ser también una envoltura aparente del amor: como, por ejemplo,
y, por otro lado, que en sus formas oscilantes también pueden for cuanto más queremos a una persona tanto más fuerte y ferviente
mar una cierta concurrencia, una alternancia a tientas o también una mente nos enfrentamos con algunos elementos «que eliminar» de su
«fuerte toma de interés» que en su orientación aún está indetermi comportamiento. Sin embargo, se cometería un grave error si afir
nada. La lógica de las actitudes «mezcladas» del amor y del odio se máramos que «también odiamos» a todas las personas que amamos
basa en un tipo de «fraccionamiento del objeto» intencional. De to porque hay algunas cosas en ellas que no nos gustan, y a la inversa.
dos modos, el uso de la expresión lingüística según la cual decimos La segunda cuestión concierne a la correspondencia comple
amar a una persona y «odiar» algunas cosas en ella, o a la inversa, es mentaria, opuesta por su objeto, de amor y odio. ¿Hasta qué punto
indebidamente laxo._El amor y el odio se dirigen a totalidades esen forma parte del amor hacia un objeto un odio correspondiente hacia
ciales que aparecen realmente, y no a «rasgos» abstractos. Sin em un objeto contrario, hasta qué punto presupone el odio un amor co
bargo, es posible amar a una persona y, a pesar de todo, «odiarla», rrespondiente a lo opuesto? El hecho de que en general existan tales
en tanto en cuanto aquellos rasgos suyos que nos resultan contra correspondencias ilumina lo siguiente: que resulta natural odiar al
rios a los valores y «hostiles»,son según su intensidad, su conexión enemigo del amado y amar al enemigo del odiado, y, del mismo
y su dimensión de profundidad (¡vínculo de rasgos esenciales y di modo,también odiar al tipo que representa lo «contrario» de un ser
rección de conducta!) suficientes para constituirlo como carácter amado,así como,en el caso del odio contra un determinado objeto,
unitario digno de rechazo: por lo tanto, cuando a esta persona le es amar o estar dispuesto a amar un objeto que es «flagrantemente di
propio un «segundo yo» con aspiraciones diferentes y contrarías, ferente» de él. Sin embargo, es evidente que esus correlaciones son
si bien no en el sentido de una división real de la persona de orden en su esencia incompletas. El límite meramente lógico se expresa
metafísico. Del mismo modo, puede surgir una chispa de amor ha de un modo triple: 1. No existen opuestos perfectos a caracteres y
cia una persona odiada, en verdad no cuando percibimos en ella tipos esenciales como sí existen opuestos a propiedades específi
algo «favorable» que también hable moralmente en su favor, sino cas (tales como valiente-cobarde, etc.). 2. Esta no univocidad de los
cuando percibimos en ella im rasgo profundo de lo noble o cuando opuestos de tipo todavía se acrecienta cuando consideramos la exis
descubrimos algo que haga aparecer bajo una luz diferente su pa tencia real de los caracteres, especialmente dentro de los círculos
pel histórico en el asunto que nos concierne, cuando esta persona histórico-personales existentes. 3. La coincidencia única-concreta
empieza, por consiguiente, a imponérsenos como «otra». El amor de los rasgos esenciales de un objeto con su despliegue dinámico
ly el odio cuando aparecen juntos en el mismo objeto, en absoluto hacía el sujeto no es en absoluto reproducible en sentido contrario
se distribuyen estáticamente en «cara de luz y de sombra», «cuenta de un modo evidente. A mi «enemigo jurado», que posee ciertos
de haberes y deberes» del objeto, sino que expresan una actitud en rasgos de carácter aborrecibles, no le puedo adjudicar con precisión
sí escindida, oscilante y «en tensión» hacia el sentido unitario del lógica un «amigo» y «ayudante» que tenga la manera de ser «opues
mismo. En algunos casos fronterizos, no obstante, el amor puede ta». Por tanto, si y en qué medida al objeto odiado le corresponde
ser sólo una máscara del odio: cuando alguien so pretexto de «amar como complemento un objeto amado y viceversa, es una cuestión

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Ensayo sobre el odio
Asco, soberbia, odio

etc. Este hecho es también interesante en el sentido de que en él,


que en cada caso se debe formular empíricamente; por lo general,
por un lado, se hace patente la enorme fuerza de orientación del
sólo puede afirmarse que en el odio o, en su caso, en el amor hay
odio: una relación de odio ya dada resulta apropiada de manera
una intención completamente determinada de objetos del amor y
más directa para impulsar a un tercero a decidir, a repartir su dis
del odio opuestos según el contenido. De un modo puramente psi
posición a amar y odiar, que no, por ejemplo, una relación dada
cológico, también entra fuertemente en consideración que el ser hu
de amor (amistad), en la que falta por completo esta urgencia de
mano en particular, especialmente en sus estados concretos, pueda
invocar lo que va a venir. Pero, por otro lado, se hace visible el
estar «predispuesto» de modo predominante al amor o al odio. Si,
carácter lógicamente más precario del odio. El odio hacia lo aje
por un lado, el «apasionado» está al mismo tiempo más dispuesto a
no, en cuyo radio de acción caemos, nos fuerza de algún modo a
amar y a odiar que el «tibio», hay, sin embargo, personas «alegres»
desarrollar el amor,como el amor ajeno nos podría incluso «con
que, como quien dice, son capaces de amar sin odiar, y personas
tagiar» (yo soy «en vuestra liga el tercero»), pero jamás incitar
«atrabiliarias» a las que les ocurre lo contrario. Desde luego que en
al odio. _E1 odio siempre está mucho más lastrado con el interro
¡estos casos se trata sólo de una preferencia relativa de determina
gante del amor que no a la inversa: las cumbres del amor pueden
das actitudes en su expresión psicológico-real, y no de separaciones
alzarse sobre un nivel de la pequeña vida «cotidiana», desapasio
absolutas. Con ello se deja intacta la ley de la lógica afectiva según
nada; los volcanes del odio, por el contrario, se alimentan de un
la cual a una preferencia específica debe corresponderle una aver
fuego en cuya llama debemos presuponer una y otra vez el amor.
sión específica y según la cual valoraciones específicas de carácter
El poeta Chesterton evoca a los profetas de la acción colectiva
negativo presuponen el emplazamiento opuesto de apreciaciones
«fría» y mecanizada:
positivas.
En la toma de postura en un fuerte conflicto entre terceros «Likelier the barricades shall blare,
tenemos un caso en el que amor y odio se aproximan a una re Slaughter below and smoke above:
lación simétrica de objeto opuesto. Cuando el objeto amado y And death and hate and hell declare
el objeto odiado, ya sin la intervención del que toma postura, se That men have found a thing to love»'^.
encuentran «listos» uno opuesto al otro en frentes ya formados,
y el sujeto con todo su corazón puede decidirse por el uno y en A esta luz queremos examinar ahora dos de las formas en que se
contra del otro, aparecen odio y amor vinculados de modo lógi vinculan el amor y el odio: el recién mencionado impulso de lucha
camente estricto. Sobre todo, cuando tomamos partido no sólo al que le es inherente una idea conciliadora, y aquel fenómeno de un
por los agredidos y los débiles, es decir, en contra del criminal estrechamiento del fundamento del amor al que se podría denomi
violento, o cuando tomamos partido por los que nos son más nar «odio al mundo»!
próximos,los parientes y los aliados, sino cuando somos capaces
de valorar las dos partes de la disputa según su ser, su plenitud de
«Es más probable que se levanten barricadas
significación y el sentido objetivo de su dirección de lucha y po Con la muerte por debajo y el humo por encima,
demos designar una pareja de contrarios como bien y mal, cultu Y la muerte, el odio y el infierno declaren
Que los hombres han encontrado algo para amar» (ndt).
ra y barbarie, construcción y destrucción, libertad y esclavitud.
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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre el odio

«Odio al mundo», «odio a la vida», «odio a la humanidad» no que sólo la afirmara con razón,sino que en y «detrás» de la sociedad
son actitudes que pudieran existir con la pregnancia con que existe, capitalista ama la sociedad en general como comunidad de perso
comprendido en el sentido más estricto, el odio en contra de un ob nas sin más: está con todo su corazón dondequiera que un hombre
jeto bien circunscrito. Les falta el telón de fondo, el campo de ope socorre a otro en su necesidad; e incluso siente aumentado el dolor
ración y la agudeza concentrada del auténtico odio. Pero, en tanto del propio pueblo, a pesar de que justificaría, sin pensárselo, las pe
se da una actitud que junto a la desesperación, el embotamiento, la nurias adicionales que traería una revolución, etc.(Un caso análogo,
indiferencia y la pérdida del interés parece también contener odio aunque sin relación con el «odio universal»,ocurre cuando odiamos
real —como,por ejemplo, el anarquista que aspira a perjudicar a «la el hábito actual de una persona hasta en las capas más profundas de
sociedad» como tal, o el esbirro que animado satánicamente quie su carácter y, sin embargo,amamos de algún modo el último núcleo
re «vengarse» de la naturaleza y de la humanidad por la carga que de esta persona individual, es decir, más allá de su ser-persona abs
soporta su vida—, retrocede de nuevo el negativismo absoluto y la tracto; cuyo «último núcleo» estará a su vez representado también
repartición absolutamente uniforme de la enemistad hacia todos los en detalles visibles, en tal vez «menudencias»). Por lo tanto, sólo
«elementos del mundo». En ello se pueden rastrear las huellas del puedo aconsejar, en todos los casos de odio al mundo, buscar un
amor en dos direcciones: primero, está dada de una forma más o objeto de amor complementario, que, por así decir, represente
menos concreta y más o menos claramente consciente una imagen un paradigma del mundo tal como éste sería si no fuera digno de
ideal de la sociedad o de la humanidad o de las propias condiciones odio,sino de amor. Por ejemplo, alguien puede odiar todo lo que le
de vida,que es amada,cuidada y puesta sensu contrario a la base del rodea, pero estar encariñado afectuosamente con el recuerdo de un
odio mismo. Segundo, nos encontramos con objetos únicos, por grupo de personas a las cuales una vez amó.
así decir, tortuosos, que son amados de manera fetichista y que de Se ha hecho hincapié a menudo en que el amor puede generar re
este modo sirven también como punto de soporte estratégico a la pentinamente odio, que cualquier vínculo unificador puede hacerse
pasión del odio. Uno odia al Estado y a la sociedad, y, sin embargo, fácilmente efectivo como barrera separatoria en la otra dirección,
ama a una secta oculta, incluso a sus líderes; uno odia a la familia, que especialmente una idea aunadora también es algo que de ma
a los compañeros de trabajo, a los transeúntes, pero ama a su pe nera necesaria «separa los espíritus». El caso mencionado en último
rro cuya fabulosa fidelidad compara con la supuesta perversidad término se caracteriza poiique aquí existe una exigencia de determi
de los humanos. El objeto amado único puede también representar nación general o, por lo menos, muy amplia frente al mundo —la
por su contenido el entorno vital más amplio, a saber, el modo en «sociedad», la «humanidad», el «Estado»— que sin duda encuentra
que éste «debería» ser. Hay casos fronterizos respecto del auténtico oponentes. Cruzadas e Inquisición son mucho más una prueba a
odio concentrado en el objeto, en que el ideal «amado» según su favor, que en contra, del contenido de amor del cristianismo; y si el
irasfondo no es una mera quimera mental,sino que sin impacto alu- terror jacobino ha hollado, por un lado, los derechos humanos,en
cinatorio puede vivirse como objeto real. Así, por ejemplo, cuando tonces, por otro lado, debe verse como un indicio de su vivo deve
alguien odia la sociedad capitalista hasta en las más mínimas ramifi nir. Quede en tela de juicio aquí la cuestión de si estos rodeos por la
caciones de su empresa vital, pero «ama» la sociedad socialista «por enemistad eran «necesarios» y de si precisamente una comprensión
«más perfecta» de aquel valor y vivencia de la salvación por parte
venir» no sólo en un sentido puramente utópico-programático, i.e.
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de las personas no los hubiera evitado; ellos son comprensibles en sí bien no más fuerte que en el amor o en la angustia, tal vez sí más re
como complementos de la actitud amorosa. Cuanto más pasional flexionado,formulable y refinado— una vivencia metafísica. Quien
mente estoy entregado a una idea de la comunidad humana, tanto siente angustia quiere salvarse y se contentaría con ello; quien ama
más enconado tendré que estar «al pronto» en contra de aquellos acepta, toca, abraza un objeto y con ello se colorea también de un
que intentan destruirla o que por el mero hecho de estar al margen modo secundario la relación con el mundo en la cual está involucra
de ella la perturban o niegan. Bien es verdad que aquella idea de do. Pero cuando el odio más allá de sólo desterrar a su objeto de la
la comunidad también puede hacerse extensiva a los refractarios, zona de contacto, le sigue sus pasos y lo persigue, cuando aspira a
implicarlos, y que, a pesar de todo, nuestra entrega valga también su «destrucción» y lo etiqueta en la categoría de lo «malo», apunta
para ellos —piedras que son correspondidas con pan—,pero tam a una conciencia metafísica mucho más radical. Una actitud hacia el
bién pertenece al aspecto lógico del comportamiento el otro rumbo, mundo que sea pura y lógicamente hedonística-positivista, ametafí-
el querer apartar por completo estos factores contrarios, el querer sica, podría acabar con el odio de un modo más terminante que con
eliminarlos por completo de la comunidad humana en nuestra esfe el amor o la angustia.
ra próxima de relación. Quizá todos hayamos experimentado que Lo que el odio requiere y promete es —por lo menos por un
en el caso de un amor completamente individual, aprogramático lado— una especie de decisión sobre el destino del mundo. No
y «apolítico» hacia una persona, nos expliquemos esta actitud en obstante, con ello no se puede entender la palabra «mundo» en un
virtud de nuestra aversión hacia otras personas o tipos humanos sentido literal; aunque, después de todo, es vivenciado el fragmen
que contrastan fuertemente con aquélla. Esto está relacionado con to del mundo que allí está en cuestión no como un ámbito espe
la finitud perspectivística de la vida personal: cuando amamos un cial perfectamente delimitado,sino como una curvatura del mundo
objeto, esto es en verdad un dato por lo general más desvinculado, perspectivísticamente antepuesta. El contrincante odiado no es en
que vale de un modo aislado, un dato que es como un «regalo», que sí sólo contrincante del sujeto que odia, sino que aparece como un
no cuando odiamos un objeto, que contiene siempre una relación factor que por sí mismo merece ser combatido,como «malo»,como
más dinámica con nuestra situación existencial. Pero incluso un
uno que no sólo «debería» ser deshancado, sino que además «debe
amor sin vínculos de tal índole nunca puede darse completamente ría» ser «aniquilado»; por otro lado, no sólo como un «malo» que
tiene que ser reconocido y sentenciado o incluso también castigado
independiente de la estrechez de nuestra entera complejidad vital,
como tal, sino como «esta fuerza malvada antagonista aquí», como
y está acompañado —sea indicado de un modo muy vago— de la
la cara opuesta mala dada de modo concreto, en contra de la cual se
sombra de aquello que «correspondientemente no amamos», de lo
combate por la posesión de un fragmento representativo del mundo
que «correspondientemente rehusamos».
que, por tanto, se extiende más allá de uno mismo y representa el
mundo en general como objeto de combate.
V, Si se piensa que seguramente no hubo nunca odio más ardien
te y que haya conmovido más al mundo que el odio religioso, la
Si nos plantemos ahora la pregunta por la «imagen del mundo suposición de que todo odio auténtico alberga en sí un germen de
del odio» nos basamos en el hecho de que en todo odio resuena —si odio religioso no resulta en absoluto extraña. Pues el odio religioso
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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre el odio

1 no consiste en que alguien que juzga se posicione frente a lo que es del diablo, del «demonio malo», y, en verdad,como una fuerza que
tenido por malo y por falso, sino en que toma por lema «nosotros mueve al mundo, por así decir, que moviliza ejércitos. Ni que decir
!aquí el ejército de Dios en contra de este ejército del demonio allá». tiene que esta representación no ha venido al mundo inicialmente
Si hay una cosmovisión del odio perfectamente definida, entonces con el cristianismo o el parsismo o el judaismo. Aunque se puede
ésta es, sin lugar a dudas, del maniqueísmo: la visión del mundo suponer que en el radio de acción espiritual de estas religiones,sobre
como un campo de batalla y como el resultado de la batalla en la base de un dualismo ético del mundo, el odio —como también el
tre un determinado principio del bien y un determinado principio amor— ha recibido un sentido mucho más complejo de lo que co
del mal, que son iguales en lo que concierne a su realidad. ¿Nos rrespondería, por ejemplo, a la idea griega de amistad y enemistad.
equivocamos cuando suponemos que la raíz de esa concurrencia Si calibramos a las personas sólo en virtud de si sus cualidades son
entre aversión moralmente-evaluadora y hostilidad personalmente- «mejores» o «menos buenas», «peores» o «menos malas», «más va
enemistosa, que es característica de todo odio aunque sea trivial, se liosas» o «sin valor» y lo relacionamos a su vez también con amistad
halla en la representación religiosa, especialmente en la maniquea, y enemistad (en la República de Platón debate Sócrates sobre estas
según la cual el mundo se divide en el bando del mal allí y en el del cosas), no llegamos a esa profundidad del amor y del odio, de vo
bien aquíf al cual «uno mismo pertenece»} Con ello se piensa en- luntad de comunidad y voluntad de aniquilación, que conseguimos
fáticaniente el mundo como un mundo en que sin duda no tienen
cuando podemos adscribir a las personas —bien de múltiples mo
cabida las dos partes, aun cuando ambas aspiran a afirmar su puesto
dos con independencia de sus propios valores y disvalores, virtudes
en él. En modo alguno se afirma que en todos los movimientos de
y vicios, habilidades y defectos— a la «comunión de los santos» o
odio de un zoquete —por no hablar de un animal— esté contenida
bien a «la multitud de los caídos».'^
esta fantasía. No obstante, no olvidemos que las «cosmovisiones»
Por consiguiente, y por descontado con toda reserva, pensando
no son cosa de filósofos o de intelectuales, sino de todos los seres
más en la expresión concreta que no en la formulación indiscuti
pensantes y sintientes; que, por ejemplo, para el filósofo puede ser
difícil analizar y corroborar el concepto de pecado, pero que,-sifr
ble de lo que hemos mencionado, quiero afirmar aquí que el odio
embargo, el pastor «tiene» este concepto del mismo modo en que —humano— presupone una «demonización» del objeto^ aunque no
tiene el concepto de la lana. La subestimación del sentido común se trate de un concepto desarrollado teológicamente con claridad
medio (así como del discurso vinculado a él sobre «instinto» e «in acerca del principio del mal,sino que el objeto es visto como porta
consciente», con los que se intenta explicarlo todo)se retrotrae a la dor de un «papel mundial» malo: como si en este objeto no fueran
consideración unilateral del pensamiento formulado temáticamen malos precisamente sólo los rasgos malos,sino como si sus intereses
te, que —por razones que aquí no se van a perseguir— en la mayo " Compárese bajo la entrada «Demonio» en el Weízer und Welte's
ría de los humanos es incomparablemente más insuficiente que los Kirchenlexikon, 2. edición, vol. II (Friburgo de Bresgovia 1899): «Así la
humanidad está dividida en dos campos hasta el día del juicio; los hijos de la luz
actos de pensamiento alusivos, pasajeros, ocasionales, elípticos, no están dispuestos para el combate frente a los hijos de las tinieblas, los hijos de Dios
pronunciados, pero que, con todo, tienen lugar de modo consciente frente a los hijos del diablo (Act. 26,18. Eph. 5, 8. Col. 1,13. l.Thess.5,5. l.Joh.
3,10); no hay ninguna comunidad entre justicia y sacrilegio, entre luz y tinieblas,
y son también efectivos. En realidad, quizás no podríamos odiar, si entre Cristo y el Belial». ^Podría excluirse allí, también por parte de los hijos de
no tuviéramos —ya como «herencia» colectiva— la representación Dios, el odio en codos los sentidos?

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y voliciones independientemente de su contenido fueran en sí ya cuya fuente última y representación más alta, sin embargo, no es
emanaciones de una fuerza mundial mala. Con ello, la lucha «de este objeto. Ya puede un fragmento cualquiera del mundo existen
intereses» planteada en el odio se aviva naturalmente con un pathos te conducir al «observador» de un modo incomparablemente más
de índole propia. El quid de la cuestión aquí no es que algunos ras directo hacia Dios que hacia el demonio: el odio implica en sí una
gos en el carácter o en el comportamiento de quien es odiado sean relación más estrecha con el demonio que el amor con Dios. Con
«interpretados» unilateralmenie como malos; pues no se trata sola ello también está indudablemente relacionada la diversidad mucho
mente de un adorno secundario del interés propio. Más bien, para mayor de los tipos de amor en comparación con los tipos de odio,
que un odio real tenga lugar se precisa también de una oposición de la cual ya hemos hablado: a la sucesiva gradación que va desde el
esencial, de tomar los caracteres del oponente como objetivamente amor espiritual más sublime a las formas de afecto más modestas no
contrarios al valor, y, en verdad, hasta el punto de que éstos mis corresponde ninguna escala gradual en el caso del odio. Además,_en
mos queden vinculados con la situación de oposición dada. Sólo función de este punto ha de comprenderse que a la visión del mun
alrededor de este punto de partida van acumulándose aspectos adi do maniquea, para la cual la posición frontal de fuerzas buenas y
cionales, como el hecho de que todas las expresiones del odiado se malas es un dato central del ser, le aparezca el demonio como de
interpretan maniáticamente como siendo malas. algún modo más real que Dios mismo. Sin embargo, en el caso
Cuando se dice que todo odio presupone la idea del demonio y de una mayor naturalidad, la asimetría mencionada anteriormente
que todo amor la idea de lo absolutamente pleno de valor, es decir, apunta a una primacía del ser de lo bueno. Pues de ella es oriunda
la idea de Dios, no se trata, con todo, de construcciones del mismo (aunque también puede obtenerse de otro modo) la evidencia de
orden. A buen seguro, la afirmación nombrada en primer término que en verdad la vivencia de la oposición entre bueno y malo resulta
resulta insostenible desde el punto de vista puramente empírico- de un modo mucho más inmediato a partir de la dirección «malo»,
psicológico; a su vez,es verdad que la teoría según la cual todo amor que, con todo, la vivencia de lo malo hace por fuerza co-referencia
es amor a Dios se deja defender bien sobre el terreno de una me a un «frente de batalla» y, con ello, a una relación regresiva hacia lo
tafísica teológica. Pero hay todavía una diferencia: a quien ama le bueno; mientras que la vivencia de lo bueno en sí puede ser inde
basta el amado más que a quien odia el odiado; el giro a convertirlo pendiente y necesita del recurso a lo malo sólo en determinadas cir
en «principio cósmico» empieza, en el último caso, en un nivel an cunstancias especiales o para su perfeccionamiento metafísico, pero
terior, más cercano a la conciencia actual. Pues el odio alude direc ya no en su propio despliegue.
tamente a un «frente de batalla», con lo cual resuena de inmediato La cuestionabilidad lógica y ética del odio en general —en amplia
la idea de un frente que recorre el mundo;el amor, por el contrario, medida independiente de la ética de contenidos que «nos apropie
en absoluto implica de un modo tan directo la idea de un frente de mos»— se anuncia intuitivamente en el hecho de que dos contrin
batalla y de una separación entre ambos lados, tampoco en el sen cantes (individuales o colectivos) pueden odiarse con apasiona
tido de que uno se sienta perteneciente a una misma comunidad de miento —así ocurre de modo directo en el odio religioso— y que,
lucha con el objeto amado. Se precisa ya una extensión propia de además, resulta muy frecuente el caso de que justamente aquel con
la vivencia amorosa —por ejemplo, de tipo contemplativo— para trincante que odia al otro mucho más pasionalmente que este otro a
ver en el objeto en cuestión el imperio de un principio de valor él,según el juicio «general» y de una manera «evidente», puede ser el

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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre el odio

moralmente peor, el «réprobo» de los dos. La cuestionable «demo- este odio sí que puede ser también recíproco; el malo no es malo ni
nización», por tanto, no sólo puede ser «errónea» o también injusta mucho menos sólo porque precisamente odia; también aquí esta
y obcecada, sino que puede también invertir precisamente la situa mos sólo ante un tipo de odio entre muchos otros.
ción real (compárese más abajo el odio del demonio); la obstina Por lo tanto, aquella «demonización» que está contenida en el
ción en la maldad del otro puede estar vinculada precisamente con odio de la persona terrenal la entendemos metafísica o teológica
la propia maldad real. Pertenece a ello el muy frecuente fenómeno mente de manera óptima cuando la interpretamos como la actitud
del resentimiento, que de varias maneras pone bajo sospecha a las de una criatura que al mismo tiempo es combatida por el demo
personas mejores y más diligentes, les imputa deshonestos motivos nio y es tentada por el demonio. La abominación de Dios ante el
secretos y está especialmente al acecho de sus defectos. A noso mal enseñada terminantemente por la Iglesia, también en sus re
tros nos interesa este fenómeno sólo en la medida en que al ser un presentantes concretos —que en un sentido más amplio puede ser
caso extremo arroja luz sobre lo problemático del odio en general. aún llamada odio—,es una imagen original de nuestro odio terrenal
Dicho de modo algo más simplificado y estilizado: todo odio se al que podemos calificar en un sentido más estricto como el odio
dirige contra «lo malo»; pero,conforme a la situación de oposición^ del demonio y de las almas condenadas en general contra Dios; la
imputaj^a «lo malo» elementos no malos y valiosos, y con ello obra otra imagen original en general es la del bien y la de los espíritus
mal él mismo. Esto resulta especialmente visible en el hecho de que creados. La aversión de la persona terrenal ante el mal incipiente es
personas sin escrúpulos y violentas estén tan fácilmente dispuestas absolutamente buena; cuando odia y «demoniza» a su «enemigo»
al odio y a rebajar a su contrincante colmados por el odio. Si en el en su ser entero, incluso en lo bueno que el enemigo tiene, esto,
sentido de von Hildebrand h/caída moral consiste en poner en el que ciertamente es malo, aún implica el buen elemento de un giro
lugar del «valor objetivo» el principio de lo «importante-para mí», formal en contra del «demonio» en general. El odio de las almas
esto resulta válido para el odio, pues aquí se confunde el «contra- condenadas contra Dios es, empero, ese caso límite de odio en el
mi» con el «contra-lo-bueno». Es evidente que esta pretensión no que ya no es posible tener-por-malo al contrincante,sino en que el
es nunca puramente arbitraria e infundada, sino que se vincula alma permanece en absoluta obstinación en contra del bien —aun
—aunque sea todavía de un modo precario— con los elementos cuando de todos modos todavía es afirmado el propio ser-yo como
de disvalor que existen en el contrincante, para luego proliferar de último valor límite formal—.De modo característico el pecado ori
modo descontrolado y sin freno y para también reinterpretar los ginal del demonio no es el odio, sino la soberbia, de la cual el odio
méritos del contrincante como contrarios al valor. Sin duda, no por es sólo una consecuencia'*.
ello debe confundirse el típico fenómeno del odio del mal contra el Exceptuando esa violenta autolegitimación ética en el odio que
bien con el fenómeno del odio en general.(Todo esto se explica bajo acaba de exponerse, hay aún una objeción moral hacia el carácter
la presuposición de que podamos llegar a avenirnos con razones destructivo del odio. Dado que la intención aniquiladora no tiene
objetivas a propósito de la separación entre el bien y el mal según su básicamente límites ocurre que el odio acarrea una impronta de hos
contenido; excluir precipitadamente un acuerdo tal traería consigo tilidad en contra del ser como taL A ello hay que añadir que el odio.
un grave bloqueo del conocimiento). Cuando una persona que es
evidentemente «mala» odia a una persona evidentemente «buena», Según la opinión de la mayoría de teólogos, op. cit.

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Asco, soberbia, odio Ensayo sobre el odio

según SU naturaleza —alusión a un frente que atraviesa el mundo— nación religiosa de los seres humanos lo suficientemente profunda
se dirige preferentemente a lo real, a lo fuerte, a lo poderoso. Le es la desaparición de todo odio, o precisamente están dispuestos contra
inherente, por ello, algo «de subversión del mundo», una pulsión a toda lucha y toda enemistad. La cuestión de si el espíritu del evan
la destrucción de las estructuras de ser. El odio en contra del poder gelio, sin pasarlo por agua, equivale a este último punto de vista o si
y del éxito, que es igualmente muy típico y que tanto contribuye a una opinión de tal índole se basa en una confusión,tampoco puede
desenmascarar y a combatir la deshonestidad, pone de manifiesto ser tratada aquí. En todo caso, el cristianismo católico —compá
esta tendencia nihilista y desmembradora del mundo del odio a po rense también las explicaciones anteriores— rechaza la idea de un
ner una cuña entre el valor y el ser. Por otro lado, se plantea aquí la mundo (por lo menos terrenal) libre de enemistades, de un mundo
cuestión de si sin odio serían posibles el combate, el espíritu de re sin auténtica lucha y sin apuesta personal.'^ Pero para concluir ten
forma,la crítica a una dominación establecida, de si el afán personal dríamos que decir todavía algo sobre dos cuestiones que tal vez sean
de prevalecer e imponerse, que es inseparable de la confrontación significativas como cuestiones filosóficas anteriores a la ética.
sobre cuestiones objetivas de valor, podría tener lugar por sí solo La relación recíproca entre el amor y el odio que es, en verdad,
sin el odio.
inabrogable,aunque muy ambigua y de la cual ya hemos tratado en
el apartado IV, prueba la posibilidad de una cierta superación del
VI. odio. No existe ninguna polaridad estricta según la cual a toda dis
minución del odio tuviera que corresponder una disminución igual
Tanto el rechazo ético fundamental del odio, como su posible del amor en la dirección opuesta. Más bien es razonable y posible
y necesario correctivo, son cosas harto triviales sobre las cuales no cuidar conscientemente y extender la actitud de amor, mientras la
podemos decir mucho digno de consideración. Todo el mundo sabe actitud de odio es limitada, inhibida y ensombrecida por el mandato
que se «debe» odiar el pecado, pero no al pecador, y que la separa del amor. «Amigo» y «Enemigo» no son partes de una relación al
ción entre ambos siempre es imperfecta; que es quizás inevitable estilo de valores matemáticos recíprocos: más bien queda a la libertad
sentir odio, pero que es posible en todo caso luchar en su contra, de las personas el hacer que en su participación personal acrezca la
limitarse a la defensa de uno mismo y a brindar batalla objetivamen
te; que uno incluso en el contrincante odiado —abominado— debe Véase la entrada amor en el mencionado Kirchenlexikon, tomo 7 (1891),
VII: el amor al enemigo como estricta obligación consiste en excluir el odio y la
respetar e incluso amar al ser humano como tal. sed de venganza así como sus signos externos, además de en mostrar expresiones
1 Tampoco puede ser nuestra tarea, en absoluto, entrar en una po de benevolencia que de otro modo entre personas de la condición en cuestión
valen como obligación. Aborrecer las malas cualidades de una persona no es
lémica ético-religiosa en contra de aquellos que niegan, por ambas ningún deterioro del amor(según Santo Tomás), si con ello no se odia a la persona
como totalidad; tampoco alegrase del castigo del criminal y del fracaso de planes
partes, el punto de vista anterior: en contra de quienes rechazan el malvados, si no es solamente la alegría por la desgracia del otro como tal, aunque
mandato cristiano de vencer al odio, por tratarse de un mandato de todos modos ya resulta evidente el peligro de una actitud de odio semejante.
— IX: el odium inimiátiae (odio contra la persona en razón de ella misma) es
insano, no viril, no germano, etc., y profesan una divisa del estilo incondicionalmente peor que el odium ahominationis (odio en razón de sus
«ama lo que es bueno, odia lo que es malo» o «ama a tus amigos, maldades), donde todavía entra en consideración la separación entre la persona y
su hacer. La envidia es juzgada de un modo manifiesto como peccatum moríale ex
'odia a tus enemigos»; ni en contra de quienes esperan de una ilumi- genere suo de mayor gravedad.

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Asco,soberbia, odio
Ensayo sobre el odio

parte positiva. De este modo,la gratitud en verdad ni lógica ni efec En razón de ello, la exigencia ética de limitarnos al último de estos
tivamente ha de desvincularse por completo de la venganza; pero dos tipos no puede ser rechazada simplemente como artificial. Por
un máximo de gratitud puede existir junto con un mínimo de sed más que todo odio se dirige a fuerzas de decisión concretas y no a
de venganza: no en el sentido de que ambas sean experimentadas meras disposiciones, nunca carece, por ello, de un cierto toque per
como paráfrasis simétricas de una Ley del Talión mecánica y que dé sonal, de una tendencia de aniquilación en contra del ser humano
la pauta, sino viviendo la gratitud como emanación de un ethos de dado único e histórico; en él se hace siempre referencia a la decisión
fomento y de amor, la sed de venganza como una emanación de un «sobre» un tercero, por ejemplo «lo amado», incluso de un modo
ethos de destrucción y de odio en general —en el sentido de acti alusivo el «mundo», la «humanidad», el «pueblo», de modo que
tudes hacia el mundo— sólo con una referencia común importante al contrincante no se lo odia irracionalmente como «esta persona
a la tendencia natural a vengarse por parte de la persona afectada. de aquí», sino también como «representante de una dirección», es
El odio puede pertenecer inapelablemente a una situación dada de decir, como una fuerza efectiva en el sentido de una decisión(com
conflicto y, con ello, «corresponder» a un amor presupuesto en él, batida por nosotros), en el lenguaje de una perspectiva de afectos
sea el amor por el círculo de objetos sobre el cual debe «decidirse» podríamos decir de una «decisión sobre el mundo». Según lo di
o sea el amor por el contrincante del odiado, en tanto que existe cho,todo odio es al mismo tiempo personal y objetivo, pudiéndose
una confrontación esencial clara y profunda. Pero el amor es algo acentuar de modo diferente cada uno de esos dos aspectos. De ahí
más espontáneo, múltiple en mayor medida, que abarca más la to la posibilidad relativa (y la legitimación relativamente mayor) del
talidad de la vida; en modo alguno un odio prescinde del amor que odio en contra de las ideas sentidas como falsas o del odio en contra
le es «correspondiente» o representa la garantía de su autenticidad. de la «maldad» y la «abyección». De todos modos,entran en consi
De modo ya puramente fenomenológico, antes de todo programa deración siempre los portadores que están en juego hic et nunc, así
ético, el odio está más ligado al amor que a la inversa. Un trabajo también en el caso de odio colectivo a los sacerdotes o a dirigentes
ético desde este punto de partida es realmente posible. En ello de de partido rivales, e incluso, en cierta medida, a los mismos estra
beríamos reconocer un importante punto de ataque para combatir tos rivales del pueblo. Pues sólo de esta forma encarnada, las ideas
aquella afirmación pagana del odio. Aun cuando el amor no parece y los principios de comportamiento o formación, que, como tales,
posible directamente sin el odio,sin embargo,sí es posible el hábito son rechazados y desagradan, son efectivos, «agentes» e «impulso
del amor sin el hábito del odio. Tal vez no haya capacidad de amar res» en el estrecho paso de la realidad. Sin embargo, estas «figuras
sin capacidad de odiar; pero un ser afectuoso y un ser hostil son efectivas», que allí son objetos del odio, estas «imágenes» odiadas,
perfectamente opuestos evidentes. Una personalidad dispuesta por no son, de nuevo, total e inequívocamente idénticas con las perso
su constitución al amor y a la entrega puede —y, quizás, debe— nas en cuestión. Cuando el hombre de Estado opositor se retira a
sentir odio e incluso un odio fuerte a ciertos puntos del mundo con la vida privada, quizá derrotado y rendido, deja de ser ese «odio
I 'que se relaciona; pero su pensamiento no debe y no puede dejarse so». El odio político al contrincante puede hacerle retemblar hasta
infectar y embriagar por el odio. en su ermita más solitaria, sobre todo si también hace referencia a
En segundo lugar, se puede diferenciar entre el odio que se dirige rasgos que son puramente personales;-pero^ sin embargo, deja de
más a lo personal y el odio que se dirige más a lo abstracto-objetivo. ser inmediatamente el punto focal de ese gran odio específico que

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Asco, soberbia, odio

ahora, tal vez, se dirige hacia otra persona. Muchos reaccionarios Colección de filosofía dirigida por
dejarían de odiar al trabajador si éste dejara de ser un «marxista» Agustín Serrano de Haro (Instituto de Filosofía, CSIC)
(aun cuando siguiera siendo todavía un proletario); el trabajador y
demócrata quizás no tendría nada en contra del hijo del campesino,
que ahora,de repente, hic et nunCy se les acerca en uniforme fascista.
En el ámbito de lo puramente personal suele ocurrir con frecuencia
que el odio palidece y se evapora cuando el rival se retira del radio Hildebrand, Dietrich von,¿ Qué esfilosofíaf Traducción de Araceli
común de la acción y experimenta un «cambio de función». De ahí
Herrera.
ha de sacarse un indicio para la concretización y validación en cada
García Morante,Manuel,Lecciones preliminares defilosofía. Prólo
caso de la intención aniquiladora que radica en el odio, cuya inde
terminación, infinitud e imposibilidad de satisfacer señala, incluso go de Julián Marías.
del modo más característico, la vía escarpada que amenaza al que Arendt, Hannah,El concepto de amor en san Agustín. Traducción y
odia con hacerle descender a los «infiernos». La «derrota» objetiva
presentación de Agustín Serrano de Haro.
y la «puesta fuera de combate», en lugar de la eterna e ilimitada Moore, G.E., Ética. Traducción de Manuel Cardenal de Iracheta.
voluntad de aniquilación, podrían emplearse como teoremas ético- Revisión y nota a la edición de Juan Miguel Palacios.
tácticos para el «tratamiento» del que odia. Así, también en este Thomas,J.L.H.,En busca de la seriedad. Cuadernosfilosóficos. Tra
sentido está abierto un campo de juego para la toma de conciencia.y ducción y prólogo de Juan Miguel Palacios.
la influencia éticas. El odio,según su esencia, va más allá de la mera García Morente, Manuel, Ensayos sobre el progreso. Prólogo de
rivalidad objetiva, pero en él está dada la posibilidad de desviarlo Juan Miguel Palacios.
de la sustancia espiritual básica de nuestro mundo,de la existencia Mitcham, C. y Mackey, R.(eds.). Filosofía y tecnología. Edición de
personal como tal, y de circunscribirlo a una cierta zona de decisión Ignacio Quintanilla.
objetiva dentro del complejo de relaciones humanas. Crespo, Mariano, El perdón. Una investigación filosófica. Prólogo
de Josef Seifert.
Patocka, Jan, El movimiento de la existencia humana. Edición y
presentación de Agustín Serrano de Haro. Traducción de Teresa
Padilla, Agustín Serrano de Haro y Jesús María Ayuso.
Strauss, Leo, Sobre la tiranía seguido del debate Strauss-Kojéve.
Contiene traducción del diálogo de Jenofonte Hierón o De la
tiranía. Traducción y presentación de Leonardo Rodríguez
Duplá.
Sartre, J.-P, Marcel, G-,Jaspers, K., Paci, E., Lévinas, E., Derrida,
J., y García-Baró, M., Kierkegaard vivo. Una reconsideración.
Edición y presentación de Agustín Serrano de Haro.
194
Maritain, Jacques, Tres reformadores. Lutero-Descartes-Rousseau. Ortega y Gasset, Gaos, J. Xirau, L.E. Palacios, Serrano de Haro,
Traducción de Ángel Alvarez de Miranda. Cuerpo vivido. Edición y presentación de Agustín Serrano de
Malebranche, Nicolás, Conversaciones sobre la metafísica y la reli Haro.

gión. Traducción y estudio preliminar de Pilar Andrade e Igna Newman,John Henry, Ensayo para contribuir a una gramática del
cio Quintanilla. asentimiento. Traducción e introducción de Josep Vives. Revi
Merleau-Ponty, Maurice, La unión del alma y el cuerpo en Male- sión de Luis Miguel Hernández.
branche, Biran y Bergson. Traducción de Jesús María Ayuso. Hartmann, Nicolai, Etica. Edición y traducción de Javier Palacios
Brentano, Franz, Sobre los múltiples significados del ente según Hernández.
Aristóteles. Traducción y presentación de Manuel Abella. Platón, Filebo. Edición bilingüe. Introducción de Javier Aguado
Gaos, José, Introducción a la fenomenología seguida de La crítica Rebollo. Traducción y notas de Ester Sánchez Millán.
al psicologismo en Husserl. Presentación de Agustín Serrano de Scheler, Max, La esencia de la filosofía y la condición moral del co
Haro. nocerfilosófico (con otros escritos sobre el método fenomenológi-
Crosby, John R, La interioridad de la persona humana. Hacia una co). Edición y traducción de Sergio Sánchez Migallón.
antropología personalista. Traducción de Virginia Díaz y Araceli Luri, Gregorio, Erotismo y prudencia. Biografía intelectual de Leo
Herrera. Strauss. Prólogo de Jordi Sales i Coderch.
Scheler, Max,De lo eterno en el hombre. Traducción de Julián Ma Úbeda,Jorge, La infancia y elfilósofo. Entrada y salida de la perple
rías y Javier Olmo. jidad del presente. Prólogo de Miguel García-Baró.
Arendt, Hannah,Karl Marx y la tradición del pensamiento político Platón, Parménides. Introducción, traducción y notas de Alberto
occidemal seguido de Reflexiones sobre la Revolución húngara. Medina González.

Edición y presentación de Agustín Serrano de Haro.Traducción


Todos estos libros pueden adquirirse en
de Marina López y Agustín Serrano de Haro.
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Seifert, Josef, Discurso de los métodos de la filosofía y lafenomeno
logía realista. Edición y traducción de Rogelio Rovira.
Palacios,Juan Miguel, Bondad moral e inteligencia ética. Nueve en
sayos de la ética de los valores.
González, Joan, Heidegger y los relojes. Prólogo de Francesc Pe-
rena.

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San Agustín, Contra los Académicos. Edición bilingüe. Traducción
de Julio García Álvarez y Jaime García Álvarez. Introducción de
Jaime García Alvarez.
Fernández Beites, Pilar, Tiempo y sujeto. Después de Heidegger.
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Encuentro-Madrid
Impresión y encuademación
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ISBN:978-84-9055-009-0
Depósito Legal: M-22278-2013
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i Otros títulos en Encuentro:

Deseoj/imor
ALEIaN- .
AlejandniUano
eSEOvAMOR
La aventura del deseo y del airKi está
amenazada por múltiples equívocos y
i}ordea con frecuencia el fracaso. Nadie ha
narrado este drama en nuestro tipi^x con
más lucidez que Maree! Éieso se
ha elegido como princ^al^aPor de la
! libro.

iMCOiíKntes humanas
Ífaeí Gómez Pérez
lASGONSTMIfiSHUMNIAS
En la pendón a las constantes
humanasse descubren una tensión y
m jiH^entre permarmia y cambio
iueden servir como una clave para
entender cualquiertl^po, porque
solo pueden entenderse y valorarse
los cambios sobre el fondo de b
permanente.

Da!amaryelodiar
Franz Brentano

El títub de este opúsculo, DelAmaryel


Odiar, alude a la que su autor, sirviéndose
FnmSrenl»
indistintamente para nombrarla de la DELAMARY
expresión de «emociones», «fenómenos de s EL ODIAR
interés» o «fenómenos de amor»,considera
como una de las tres clases fundamentales
de losfenómenos psíquicos.

Bsacriñcio
René Girard

Un libro breve, pero definitivo como piedra


angular del edífbb girardiano, pues el
sacrifbio no es un tema cualquiera de la
antropok^ía o de la teolc^ía: es el tema
humano por excelencia.
'Extraño tema ha escogido usted, Sr. Koínai»,
dijo Edmund Husserlcuando tuvoporprimera
vezente sus manose/texto de AureiKotnai
acerca del asco, que junto a la soberbia y el
Odio constituyen ios tres ensayas que el autor
escñtuó sohte tosseitomtontos hosUtes entre
y K pesar úe su Ptopartúaii,estas
tres emociones denotan todas ellas defensa
y rechazo del entorno.En estos tres estados,
el ser humano saca a relucir su capacidad
para romper los lazos positivos que lo unen al
mundo. Kolnai nos permite, a través de ellos,
comprender la fragilidad y la imperfección
como problema ético,tema que le preocupaba
desde su tesis doctoral. En esta edición se
recogen, por primera vez de manera conjunta
en español, estos ensayos que constituyen un
prodigioso ejercicio de aproximación filosófica
a los sentimientos hostiles.
EH
ENCUENTRO

ISBN: 978-84-9055-009-0

9 788490 550090
«Extraño tema ha escogido usted, Sr. Kolnai»,
dijo Edmund Husserl cuando tuvo por primera
vez entre sus manos el texto de Aurel Kolnai
acerca del asco, que junto a la soberbia y el
odio constituyen los tres ensayos que el autor
escribió sobre los sentimientos hostiles entre

1929 y 1935. A pesar de su disparidad, estas


tres emociones denotan todas ellas defensa
y rechazo del entorno. En estos tres estados,
el ser humano saca a relucir su capacidad
para romper los tazos positivos que lo unen al
mundo. Kolnai nos permite, a través de ellos,
comprender la fragilidad y ia imperfección
como probiema ético,tema que le preocupaba
desde su tesis doctoral. En esta edición se
recogen, por primera vez de manera conjunta
en español, estos ensayos que constituyen un
prodigioso ejercicio de aproximación filosófica
a ios sentimientos hostiles.

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