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Resumen texto krause 2002:

En este texto, la autora Krause nos habla de la intervención acción-participativa (IAP) en la cual Krause (2002) nos afirma que: “es una modalidad de intervención psicosocial que empezó a surgir en Latinoamérica en los años cincuenta, para luego expandirse por el mundo en los sesenta y setenta” (p.1). Pero esta tenía un punto de vista político en torno a los grupos sociales marginados o más vulnerables como forma de emanciparse para que así pudiesen luchar por sus intereses y revertir su situación social. Hoy en día la IAP no está en su mejor momento, no es un fuerte en la intervencion sociocomunitaria, y que para lograr esto se necesitan abordar muchos puntos para volverla a revitalizar.

La autora para hacernos un acercamiento al tema, nos empezará por definir la IAP como un tipo de intervención psicosocial, luego analizar, desde su punto de vista, la psicología comunitaria, los conceptos actuales que involucra tales como: los conceptos competencia social, participación social, empoderamiento y autoayuda, para luego exponernos una experiencia concreta de un proyecto que aplicó la IAP en el ámbito de enfermedades crónicas.

Sánchez Vidal (como se citó en Krause, 2002) nos define que la intervención psicosocial puede entenderse como una serie de acciones o influencias -sean éstas planificadas o no planificadas- dirigidas a problemas que se manifiestan dentro de los sistemas y procesos sociales y que inciden en el bienestar psicológico y social de los individuos y grupos sociales y cuyos objetivos incluyen la resolución de problemas y/o el desarrollo psicosocial, mediante la utilización de estrategias situadas en diferentes niveles. Sus metas, por otra parte, son varias y todas conllevan a un mismo objetivo en común, Martín González et al. (como se citó en Krause, 2002) Es deseable que la meta última de cualquier intervención psicosocial sea el aumento de la capacidad de la población para autodeterminarse.

Ahora, este concepto estaba en una disyuntiva, el término en sí de “intervención” habitualmente se caracteriza como algo organizado y planificado, pero en la intervención psicosocial actual, estas son iniciativas generadas espontáneamente en los sistemas sociales. sin embargo, estos dos enfoques son necesarios y complementarios y puede que esto se deba a la forma y el tipo de grupo al cual queremos intervenir.

Fried Schnitman & Fuks (como se citó en Krause, 2002) Entre los valores que han guiado la intervención psicosocial está el rol de sujeto activo que se asigna a los participantes de la comunidad, al mismo tiempo que constituyen objetos de la intervención. El proceso de intervención supone el desarrollo de una relación de interacción e influencia entre el equipo interventor y los destinatarios, de tal manera que, como resultado del proceso de colaboración mutua, cada parte modifique sus visiones iniciales de la situación.

La autora también nos hace mención de los diferentes paradigmas científicos que subyacen a la Intervención Psicosocial y a la IAP, en donde se pone mayor énfasis en el paradigma crítico, en el cual, Krause (2002) afirma que: “Dos aspectos metodológicos

esenciales (que se combinan habitualmente) son: el desarrollo de la conciencia crítica y la organización social. La meta es el cambio social con un énfasis en la transformación del entorno externo. Además de su relevancia histórica, la intervención realizada desde el paradigma crítico coincide con conceptos psicosociales modernos, tales como la participación, autoayuda y empoderamiento, los cuales veremos a continuación” (p. 4).

Competencia psicosocial Se entiende como competencia social el desarrollo personal o colectivo a través de la acción afectiva y el dominio del entorno (Sánchez Vidal, 1991, p. 152). Este concepto va ligado al de empoderamiento social y a la autoeficacia (Bandura).

Según lo mencionado por el autor, la competencia implica un ejercicio de acciones eficaces en la interacción con el medio, asimismo esta va ligada a la noción de autoayuda, puesto que implica el desarrollo y aplicación de competencias.

Participación, empoderamiento, apoyo social y autoayuda Gabriel Gyarmati incluye aspectos individuales como colectivos, señala que la participación es la capacidad real y efectiva del individuo o de un grupo al tomar decisiones que directa o indirecta afectan su vida junto con las actividades de su sociedad (p. 3).

La participación social por algunos autores un aspecto humano esencial, asociado a una necesidad de ser protagonistas de nuestra propia historia. La satisfacción de esta necesidad humana está relacionada con con la característica esencial del ser humano como “hacedor de cultura” y transformador de su medio.

A demás de lo mencionado la participación puede ser un canal para acceder a bienes y

servicios necesarios para la satisfacción de otras necesidades. Si la comunidad se involucra de una forma activa, desde el proceso de desarrollo de la intervención, la participación se convierte en un proceso dual donde (a) toma conciencia de

la situación o problema existente y (b) Cambio de rol de la comunidad en dirección de la

intervención a través de su involucramiento activo.

La participación real de la comunidad en las decisiones que afectan su diario vivir, supone el reconocimiento de otras necesidades que son a su vez condición y resultando de un proceso participativo:

•autovaloración de sí y de la cultura del grupo de pertenencia;

• valoración de las fuerzas de dicho grupo para cambiar su situación;

• capacidad reflexiva sobre los hechos de la vida cotidiana;

• capacidad

fundamentalmente, crear y re-crear nuevas formas de vida y de convivencia social.

de

crear

y

de

recrear

no

sólo

objetos

materiales

sino

también,

y

Por otra parte el autor define el concepto de empoderamiento como el “mecanismo o proceso a través del cual las personas, organizaciones y comunidades adquieren dominio sobre sus vidas" (Rappaport, 1984).

idea de empoderamiento significó un cambio de perspectiva en relación a los conceptos más tradicionales de prevención y ayuda para la solución de problemas psicosociales.

D. La práctica de la investigación- acción participativa Nace con el fin de diagnosticar y evaluar el proceso social e interno de todos los agentes que forman parte de la intervención como de los destinatarios de la misma, y su propósito es entregar herramientas para un mejor vivir entre el grupo e individualmente, y puedan transformar la realidad social, se empoderen en la resolución de sus problemas a través de la participación paulatina (de lo micro a lo macro).

La IAP tiene ciertos esquemas de la investigación social tradicional, pero difiere en otros. Puesto que es más flexible, da más vueltas entre temas, es decir, hay una evaluación permanente y se considera cualitativa- etnográfica, es lineal y tiene un carácter práctico, no requiere que los investigadores sean expertos y estos deben generar su propia ideología en la investigación.

Proyecto de la IAP con personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa Este estudio fue realizado por Krause en compañía de un equipo multidisciplinario cuyo tema era la autoestima y el empoderamiento de las personas en salud. El objetivo era potenciar las habilidades psicosociales del paciente crónico para que el impacto que estas tengan en la autoayuda sea mayor. Para ello se utilizaron los siguientes conceptos clave:

• Apoyo social y autoayuda: ambos conceptos están íntimamente relacionados dado que la autoayuda se sustenta del apoyo social que recibe la persona. El apoyo social es descrito como un intercambio ya sea de información, verbal o no verbal, tangible o intangible y que tiene beneficios para el bienestar del individuo Gottlieb, 1983), mientras que la autoayuda es la gestión de soluciones para un problema específico que genera el propio sujeto. Está relación con la responsabilidad del individuo.

• Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn: son enfermedades que afectan el intestino

tanto en su porción gruesa como delgada, que al detectarse de manera temprana las consecuencias no serían tan graves para el curso normal de la vida del paciente. Se utilizó una metodología que integraba la investigación con la intervención y que consistía en hacer un diagnóstico del grupo de autoayuda, llamado Corporación Crohn-Coul, donde participan personas de distintas edades y que por tanto también llevó a intervenir sobre la dinámica grupal. Se realiza el análisis en dos ejes, uno grupal y otro más individual donde se abordan los temas de autoayuda y la eficacia del apoyo mutuo. Además de la Para evaluar el proceso se utilizaron los siguientes instrumentos: observación no participante para conocer cómo eran las relaciones entre los participantes, observación participante y entrevistas a los miembros del grupo y finalmente reuniones ampliadas con el grupo además de las herramientas diagnósticas ya mencionadas.

Posterior a la intervención que llevaron a cabo el análisis que arrojó los siguientes resultados:

● conocimientos especiales en relación a la enfermedad

● actitudes frente a la enfermedad y sus implicancias

● cono

Resultado de IAP:

Para ellos se tomaron en cuenta aspectos como:

1. Cuidados especiales en relación con la enfermedad.

2. Actitudes frente a la enfermedad y sus implicancias.

3. Conocimientos y competencias en relación con el manejo de la enfermedad.

4. Percepción de apoyo social.

5. Relación con el equipo de profesionales.

6. Comunicación interpersonal, cooperación y ayuda mutua.

7. Participación.

8. Identificación con el grupo.

9. Claridad en metas y objetivos (capacidad de planificación).

10. Aspectos organizacionales y tareas del grupo.

A partir de estos aspectos los resultados más evidentes fueron:

· Aumento en la participación.

· Desarrollo grupal y avances en clima emocional y la ayuda mutua, siendo potenciados mutuamente. Las experiencias relacionadas con la enfermedad fueron facilitando la apertura de los miembros del grupo para hablar de sí mismo, provocando identificación mutua que facilitaron las expresiones de acogida y empatía.

· Desarrollo de entrega de apoyo afectivo, provocando en los miembros la capacidad de escucharse, acogerse y apoyarse, disminuyendo sus sentimientos de vergüenza y aislamiento.

· Proceso de reflexión grupal que facilitó el descubrimiento de características, provoco la normalización de la enfermedad.

· Evaluación positiva del grupo, como instancia de autoayuda y fomentaron el sentimiento de pertenencia y la identidad grupal. La mayor identidad grupal, a su vez, redundó en el fortalecimiento y validación de la directiva del grupo, como eje organizacional y de gestión de éste.

Todo lo anterior se logró a través de algunas acciones de intervención que resultaron “claves” y cuyo núcleo fue la generación y validación de un espacio dedicado especialmente a la expresión de vivencias, sentimientos y pensamientos relativos a la enfermedad. La vivencia común entre los miembros ocasiona: fortalecimiento del apoyo mutuo, sensación de control, sentimiento de comunidad y, en el ámbito de la acción, en la base para un afrontamiento.

Discusión:

Los dilemas a los que un agente de intervención se enfrenta en un proceso de investigación-acción-participativa son:

· Formación profesional interventor – destinatario dificultando la relación dialógica horizontal.

· Los destinatarios asumen rol pasivo, disminuyendo esto por medio de la realización de “talleres”, pero con importante y creciente participación de los miembros del grupo

· Respetar jerarquía interna por medio de establecimiento de un equipo mixto de intervención, que incluya tanto agentes externos como representantes del grupo.

· Necesidad de permanente evaluación y reflexión crítica.

· Preparación del terreno para que el grupo destinatario continúe su proceso de desarrollo en ausencia del apoyo externo. La intervención debe apoyarse fuertemente en el concepto de “desarrollo de competencias” por parte de los destinatarios.

· Lograr interacción con el medio externo mediante la cual va defendiendo sus intereses, logrando una posición de mayor poder y conquistando derechos.

· Logro del equilibrio entre cercanía y distancia en relación al grupo destinatario. Como agente de intervención uno debe involucrarse en el acontecer del grupo, uno no “es” miembro del grupo, o pertenece a éste, se mantiene una mirada global que es la que posibilita, entre otras cosas, la generación de “hipótesis-acción” que guían el proceso.

· Problematizar el encuentro de expectativas entre el equipo interventor y el grupo destinatario.