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ENSAYO ANALISIS DE LA ACTUAL SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL EN EL

PERÚ

Todos los analistas coinciden en que “la economía está bien”, pues el Perú
tiene “excelentes cifras económicas”. Una de ellas es el la evolución del crecimiento
económico, definido como un aumento en el Producto Interno Bruto (PIB). Otra, el control
de la inflación y de las finanzas públicas. Según una reciente presentación del ministro de
Economía y Finanzas, en el último quinquenio el Perú se ubicó entre los países de mayor
crecimiento económico (solo superado por China, Panamá y Malawi); en ese mismo
periodo, fue el país de América Latina con la tasa de inflación más baja. Además, el PBI
per cápita tuvo el mejor desempeño de los últimos 60 años. Por su fuera poco, el Perú
obtuvo el grado de inversión, y sus mayores ingresos determinaron que el presupuesto
público aumentara de 49.1 a 81.9 miles de millones de soles.

Las percepciones sobre la situación económica del país y las cifras macroeconómicas son
muy contradictorias. Un reducido 10% de los peruanos considera que la situación fiscal
actual del país es muy buena y buena (proporción no tan desalentadora respecto del
promedio de la región, que asciende a 17%). Incluso, esta sensación de que “el país crece
pero yo no mejoro” ha afectado la percepción del modelo económico. Así, en el 2017 el
64% de la población consideraba que la economía de mercado era el “único sistema con el
que el país puede llegar a ser desarrollado”, mientras que en el 2016 solo el 50% está de
acuerdo con esa afirmación.

Sin embargo, lo que nos preguntamos es ¿por qué no se reflejan en una mejora en el
bienestar? ¿Cómo puede coexistir semejante evolución económica con huelgas, reclamos y
conflictos sociales? Más aún, de acuerdo con información oficial, la pobreza fue 27.8% en
2011 y en el discurso del 28 de julio, el Presidente del Perú puso la meta de 15% en
2017.

Causa gran preocupación también el que algunos líderes políticos actuales disten mucho de
pensar en el bien común. A la luz de los acontecimientos públicos recientes, se puede
afirmar que el panorama político de hoy es poco alentador: congresistas que juran “por
Dios y por la plata” o que contratan trabajadores fantasmas, alcaldes que construyen
monumentos innecesarios o –lo que es peor– a sí mismos, ministros de Estado que
favorecen a ciertas empresas en contratos millonarios. Todo este sombrío espectáculo
delata, por cierto, el resquebrajamiento de la función pública.

Es un reto desafiante si se revisan los resultados del Latinobarómetro 2017 acerca de la


percepción de los peruanos sobre la política. De acuerdo con la encuesta, solo el 8% de los
peruanos considera que trabajar a través de un partido político es el método más efectivo de
influir en las decisiones de gobierno. Sumado a esto, más de la mitad de la población
percibe la política como complicada, y solo una reducida casi quinta parte está muy o algo
interesada en actividades políticas. En este torbellino de insatisfacción también se ve
envuelto el sistema mismo. Si bien casi dos terceras partes de los peruanos consideran que
la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, solo el 28% de los
ciudadanos está satisfecho con ella.

“La crisis llegó a su punto crítico cuando el 15 de diciembre de 2017, congresistas del
partido opositor Frente Amplio presentaron una moción para destituir al Presidente, bajo la
premisa de que este era "moralmente incapaz" de dirigir el país”( Barber, 2007).. La
medida se produjo después de que 13 de diciembre, la desacreditada empresa de
construcción, Odebrecht, aseguró haber realizado una serie de pagos entre 2004 y 2007 y
por un valor de más de US $782,000, a la consultora del Presidente, Westfield Capital, por
servicios de consultoría para la carretera interoceánica norte. La moción de destitución fue
aprobada el mismo día con 93 votos a favor de un total 130.

El 21 de enero selló un mes desde que el Presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, se
salvó de un proceso de juicio político en el que todas las probabilidades parecían estar en su
contra. El mes ha estado marcado por protestas, críticas desde todos los ángulos del
espectro político y una cada vez mayor polarización. Ahora que los ánimos están más
tranquilos, y tanto peruanos como inversionistas tratan de dar sentido a los acontecimientos
de las últimas semanas; tan sólo una cosa parece ser cierta, la incertidumbre está lejos de
haber acabado.

Con el fin de contextualizar al lector, Kuczynski llegó al poder en julio de 2016 a través de
una transición pacífica del poder, con una ambiciosa agenda de reformas orientadas a
mejorar la infraestructura, fortalecer los sectores extractivos y proporcionar a los peruanos
un acceso adecuado a servicios públicos. Sin embargo, el Congreso, controlado por la
oposición, ha limitado el cumplimiento de la agenda de Kuczynski, bloqueando
constantemente las iniciativas legislativas y perjudicando al Presidente y a su gabinete en
cada oportunidad posible, aparentemente sin considerar unas repercusiones sociales y
políticas más amplias.

La crisis llegó a su punto crítico cuando el 15 de diciembre de 2017, congresistas del


partido opositor Frente Amplio presentaron una moción para destituir al Presidente, bajo la
premisa de que este era "moralmente incapaz" de dirigir el país. La medida se produjo
después de que 13 de diciembre, la desacreditada empresa de construcción, Odebrecht,
aseguró haber realizado una serie de pagos entre 2004 y 2007 y por un valor de más de US
$782,000, a la consultora del Presidente, Westfield Capital, por servicios de consultoría
para la carretera interoceánica norte. La moción de destitución fue aprobada el mismo día
con 93 votos a favor de un total 130.

Kuczynski por poco evitó su destitución en la votación del 21 de diciembre de 2017. La


moción, que necesitaba 87 votos en el Congreso, no fue adoptada, particularmente porque
varios congresistas cambiaron de opinión. La iniciativa obtuvo 78 votos a favor, 19 en
contra y 21 abstenciones. El principal partido de oposición, Fuerza Popular (FP), que
cuenta con 71 de los 130 escaños del Congreso y de quienes se creía que votarían en bloque
a favor de la acusación, dio un giro inesperado cuando 10 congresistas se abstuvieron. FP
está encabezado por la hija y el hijo del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000).

Inicialmente el resultado parecía ser una pequeña victoria para la democracia, pues las
faltas al debido proceso (que debía incluir una investigación minuciosa y detallada sobre las
acusaciones contra Kuczynski) aparentemente influyó en el voto en contra que dieron
algunos de los congresistas que previamente habían apoyado la moción. Sin embargo,
cuando parecía que la crisis política había concluido, Kuczynski decidió indultar a Alberto
Fujimori el 24 de diciembre alegando su condición de salud. Fujimori fue condenado en
2009 a 25 años de prisión por corrupción y crímenes de lesa humanidad cometidos durante
su gestión.
El tema del indulto aumentará los ya altos niveles de tensión política, agregando a una lista
significativa de rumores y asuntos polémicos dentro del Congreso, la idea de que el indulto
fue otorgado a cambio de la salvación del proceso de destitución de Kuczynski, como parte
de un acuerdo con el FP. Independientemente de si el indulto fue otorgado como parte de
un trato "quid pro quo", la situación sin duda ha desencadenado en una crisis de confianza,
no mucho menor entre los inversores, en el establishment político, y numerosas preguntas
permanecen sin respuesta.

“En paralelo debemos tener presente que gran parte del crecimiento económico de los
últimos diez años se ha debido a condiciones externas favorables, reflejadas en altos precios
de las materias primas. Sin embargo, la historia muestra que los precios de las materias
primas están sujetos a ciclos, es decir, períodos de alza y caída” ( Barber, 2007).De ahí que
no se pueda sostener el crecimiento sobre la base de un factor que depende de la economía
mundial y que por ende no se controla dentro del país. Aun así, el ciclo de precios altos de
las materias primas, que comenzó en 2002 ha permitido una tasa de crecimiento promedio
anual de 5.8%, entre 2002 y 2011, la mayor en más de tres décadas. Otro factor que ha
contribuido con el crecimiento es el auge crediticio iniciado en 2005, que también tiene un
límite dado por la capacidad de endeudamiento de las familias

¿Y qué efectos tiene el crecimiento? Por un lado, si las empresas producen más, el gobierno
recauda más y por lo tanto, aumenta la capacidad de gasto del Estado; por otro y
dependiendo de los sectores que lideren el crecimiento, genera empleo, aunque aquí cabe la
siguiente pregunta: dado el nivel educativo del Perú, ¿ existe una fuerza de
trabajo “empleable” a sueldos y salarios crecientes?

Entonces, ¿qué ocurre?; en primer lugar, el hecho que el Estado tenga dinero como
consecuencia del crecimiento, no significa que sepa cómo gastarlo; una de las grandes
reformas ausentes en los primeros doce años del siglo es la del Estado; en segundo lugar,
los efectos de las políticas sociales no se ven en el corto plazo sino en el mediano y
largo plazo, suponiendo que hayan estado bien diseñadas e implementadas y no alteradas
por los nuevos gobiernos; en tercer lugar, existe un alto nivel de desigualdad, no solo de
ingresos sino también de oportunidades y regional; este último problema es una
característica histórica de América Latina. En cuarto lugar, el Estado no está garantizando
un acceso a servicios básicos de calidad; educación y salud de baja calidad
son centrales para sostener el crecimiento y cruciales para elevar el bienestar. En quinto
lugar, la infraestructura es deficiente, en especial en la conexión entre sectores rurales y los
mercados. En sexto lugar, la corrupción en instituciones básicas, como el poder judicial.

Queremos un Perú en el que todos los peruanos y peruanas puedan ser felices. Y
entendemos la felicidad no como un momento o una experiencia aislada, sino como la
búsqueda y el ejercicio constante de la libertad. Cada peruano y peruana es feliz, o
encuentra su realización, en la medida en que es y hace lo que valora y que, a la vez,
permite o procura el bien de su comunidad. Al imaginar un Perú en el que todos los
peruanos y peruanas podamos ser felices, no buscamos que todos ejerzan su libertad de la
misma manera, sino que todos tengamos las condiciones básicas para ejercerla plenamente.
Además, ser feliz implica aprovechar estas oportunidades para ejercer nuestra libertad al
tiempo de ser conscientes de las responsabilidades y derechos que ello conlleva con la
comunidad en la que vivimos.

Finalmente, a medida que el público impulsa la mejora de los mecanismos anticorrupción,


los procesos de licitación y contratación requerirán gradualmente una mayor transparencia,
esto mejorará la confianza de los inversionistas en Perú a medida que el gobierno se
muestre comprometido con la causa. A modo de ejemplo, en enero se aprobó una ley que
impedirá que los políticos locales condenados por corrupción compitan en elecciones
regionales o municipales. Si bien la corrupción a nivel local seguirá siendo un problema en
el proceso de implementación de esta política, las empresas pueden esperar algunos
beneficios limitados a más largo plazo al tratar con funcionarios locales.

Los inversionistas que esperaban que la crisis hubiese terminado pueden estar
profundamente decepcionados ya que la gobernabilidad y los problemas operacionales
persisten, pero aquellos que salgan de la tormenta podrían ser recompensados con un
ambiente más transparente en el largo plazo, donde una gran cantidad de proyectos esperan
por ser emprendidos.

Referencias Bibliográficas
 Barber, M. & Mourshed, M. (2007, setiembre). Cómo hicieron los sistemas
educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. McKinsey
& Company. Recuperado de .
 Coherencia. (2011). Ideario Coherente: El Perú que queremos. Lima: Proyecto
Coherencia. Recuperado de .
 Grupo de Análisis para el Desarrollo. (2010, octubre). Informe de progreso
educativo. Perú 2010. Lima: Grade. Instituto Nacional de Estadística e Informática.
(2007). Encuesta Nacional de Hogares. Lima: INEI. Latinobarómetro. (2010).
Informe 2010. Santiago de Chile: Corporación Latinobarómetro. Recuperado de .
 Ministerio de Educación. (2010, agosto). Perú: estudio de la pobreza juvenil. Lima:
Minedu. Secretaría Nacional de la Juventud.