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Crítica | It (Eso): dicen que soy un payaso

Más cerca del cine fantástico que del terror, esta nueva adaptación de la novela de Stephen King trata de exponer el
miedo que está en el núcleo de la sociedad.

It (Eso) es una película sobre el miedo, pero que no da miedo. Excepto por la brutal
secuencia inicial y quizá por la escena de las diapositivas, el resto de momentos en
los que el payaso Pennywise persigue y ataca a los chicos carece de sorpresas y le
sobran efectos, y están resueltos de una forma más cercana al género fantástico
que al terror. La manera en la que está filmada It está en la misma sintonía con
películas como Super 8 y una serie como Stranger Things en las que también un
grupo de amigos en la pubertad decide enfrentar a una criatura de otro mundo.
Aunque en todas puede haber emoción, el miedo y el horror quedan anulados.

Lo que vemos es el fin de la infancia de un grupo de chicos que son víctimas de


bulling y que son marginados. Ellos mismos se llaman Los perdedores, y cargan
con los males de los adultos, quienes ven en ellos a pequeñas representaciones de
sus propios miedos, complejos y odios. It es una película sobre el miedo heredado,
ancestral, que se encuentra en el núcleo mismo de la sociedad, y que hace girar la
rueda de la historia.

La película cuenta cómo la desaparición del pequeño George hará que su hermano
mayor Bill y sus amigos del colegio decidan buscarlo hasta en las alcantarillas, pero
es allí donde habita el payaso Pennywise, una criatura que luego averiguarán
reaparece cada 27 años para matar y alimentarse del miedo que existe en el pueblo.
Aunque filmada de manera convencional esta trama se sigue con relativo interés.

"Es un tema muy complejo, pero en la película solo trasciende lo que aporta al espectáculo:
sangre, acción, algo de humor. Queda en lo superficial. Por eso lo que a uno le provoca al
final de la función es ir a buscar la novela original de Stephen King en la que está basada la
película".

 Pero en el fondo este es un estudio del origen del miedo, que nace en la niñez pero
que al crecer uno se olvida de dónde vino. Los adultos tratan de que esos miedos
no se vean y ponen sobre ellos una casa, un auto, un trabajo, una vida cómoda y
anodina. Es un tema muy complejo, pero en la película solo trasciende lo que
aporta al espectáculo: sangre, acción, algo de humor. Queda en lo superficial. Por
eso lo que a uno le provoca al final de la función es ir a buscar la novela original de

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Stephen King en la que está basada la película. Uno siente que en lo mucho que
no se cuenta al pasar del papel a la película hay algo muy importante que se
perdió.

Lo mejor de It es cómo el
director argentino Andy
Muschietti acierta en las
escenas en las que se
refuerza la amistad,
aparece el despertar sexual
o una complicidad más
madura en el grupo. Otro
punto a favor es cómo los
jóvenes actores encajan
muy bien en sus
personajes: el chico
tartamudo que aprende a
ser valiente, el que cree
tener todas las
enfermedades, el gordito del salón que también puede pelear. Pero en especial
destaca Sophia Lillis como Beverly Marsh, la única chica del grupo, una víctima de
los abusos de su padre y de los rumores de la gente, la chica que teme convertirse
en el tipo de mujer que todos creen que es.

En la novela esta historia transcurre en los años cincuentas, pero en la película


estamos en los ochentas, época ideal para una ambientación que además sirva de
homenaje a estilos, bandas de rock y en especial a películas. Por eso tenemos a un
grupo de adolescentes viviendo su propia Pesadilla en Elm Street. Aunque Freddy
Krueger sí daba miedo. En cambio el terror que It debería tener, porque su propia
historia lo pide, cede a una versión más apta para todos.

- Puntuación: 3 / 5.

- Qué esperar: Una película que cumple con ser entretenida. Más fantástica que
terrorífica. Quizá porque la película solo cuenta una parte de la historia de estos
personajes es que se siente incompleta. La secuela ya fue anunciada.

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