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OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

PRESENTADO POR

DEYVISON ARLEY BARREIRO OTAYA

PRESENTADO A

ADRIANA DEL SOCORRO GUERRA ACOSTA I.Ag – Esp – M.sc

INSTITUTO TECNOLÓGICO DEL PUTUMAYO


FACULTAD DE INGENIERÍA AMBIENTAL
DESARROLLO SOSTENIBLE AMAZÓNICO
SIBUNDOY PUTUMAYO
2017
OBJETIVO 6: AGUA LIMPIA Y SANEAMIENTO

El agua es uno de los recursos más importantes para la vida del planeta tierra y es
deber de todas las personas darle un uso sostenible que garantice su disponibilidad
para las generaciones futuras.
Teniendo en cuenta su importancia, el agua se ha establecido como un derecho
humano a nivel mundial, es decir, que todos podemos a acceder a este recurso y
que el estado debe brindar los servicios de saneamiento adecuados que permitan
a la comunidad contar con agua suficiente, físicamente accesible, segura y de
calidad aceptable para uso personal y doméstico.
Sin embargo, las condiciones de calidad de agua y saneamiento básico de nuestro
país no han sido las mejores y este problema cada vez se ha hecho más evidente
en Colombia y en el mundo entero.
Mantilla (2016), afirma que el sector de agua potable y saneamiento básico rural en
Colombia ha pasado por diferentes etapas en las últimas cinco décadas: Entre 1968
y 1987, la División de Saneamiento Básico Rural del Instituto Nacional de Salud
(INS) desarrolló el Programa de Agua Potable y Saneamiento Básico Rural
(PASBR), dirigido a comunidades de menos de 2.500 habitantes, para asistirlas en
la construcción, operación y mantenimiento de sistemas de abastecimiento de agua
y saneamiento de bajo costo.
Durante este periodo, la financiación de las obras se cubría en un 15% por parte de
las juntas comunitarias, un 45% a cargo de los municipios o departamentos y el 40%
restante mediante crédito del Gobierno Nacional a 15 años y 6% de interés anual.
Para la operación del sistema, cada comunidad encargaba a uno de sus miembros
remunerado a medio tiempo para llevar la contabilidad, controlar la calidad del agua
y realizar reparaciones menores, previo adiestramiento del INS (entidad que
continuaba brindando apoyo durante la operación y se encargaba de reparaciones
mayores que ejecutaba directamente). Hasta 1987, la División de Saneamiento
Básico Rural facilitó la construcción o ampliación de 2.500 acueductos,
proporcionando o mejorando la calidad del servicio de agua potable a un total
aproximado de dos millones de personas.
Entre 1987 y 1990, con la implementación de la descentralización en el sector de
agua potable (Decreto No 077/1987) se eliminó el PASBR y se trasladó su ejecución
a las dependencias departamentales, donde se reubicaron los funcionarios que
hasta esa fecha manejaban el programa. Tales dependencias, sin respaldo
presupuestal definido, fueron desapareciendo hasta ser eliminadas en su totalidad,
perdiéndose la experiencia y conocimiento que se tenía en el manejo y promoción
a nivel de la comunidad y generando un estancamiento en la capacidad del orden
nacional para apoyar el sector rural tanto en sus necesidades de asistencia técnica
como financiera.
Posteriormente, entre 1990 y 1998, entidades como el Fondo de Desarrollo Rural
Integrado (DRI), la Caja Agraria (a través del Programa Vivir Mejor) y el Programa
Nacional de Rehabilitación (PNR) desarrollaron obras de agua potable y
saneamiento básico en la zona rural, cofinanciadas con los recursos de las
transferencias realizadas a los municipios, llegando a ejecutar como máximo un
10% de la inversión en el sector, es decir que el 90% restante se orientaba al sector
urbano. Estas entidades y sus programas de apoyo financiero desaparecieron al
finalizar la década de los noventa, de tal manera que la financiación del sector en la
zona rural quedó bajo la responsabilidad casi exclusiva de los municipios.
Los municipios por su parte, habían desarrollado hasta ese momento su política de
financiamiento sectorial para la zona rural, con base en las leyes que reglamentan
el uso de los recursos que les transfiere la Nación: la Ley No 60 de 1993 obligaba
que las inversiones en el sector de agua potable y saneamiento básico se hicieran
de manera proporcional a su porcentaje de población urbana y rural; posteriormente
las Leyes 715 de 2001 y 1176 de 2007 eliminaron dicha restricción, quedando a
discreción de la administración municipal la asignación de recursos entre áreas
urbanas y rurales.
En el periodo 2006 al 2014, el Gobierno Nacional adoptó como política pública
sectorial la implementación de los Planes departamentales para el manejo
empresarial de los servicios de agua y saneamiento (PDA), como un instrumento
para regionalizar y fortalecer el manejo empresarial de los servicios públicos y
concentrar en el nivel departamental los recursos nacionales y departamentales, al
igual que los provenientes de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) y en
especial las transferencias a los municipios.
Estas medidas han afectado aún más la dinámica de las inversiones en la zona
rural, toda vez que los planes de inversión de los PDA se enfocaron en las áreas
urbanas y orientaron a los municipios a comprometer una parte de sus
transferencias futuras para cubrir sus aportes de subsidios e inversiones
principalmente en la zona urbana.
En julio de 2014 se expide el documento CONPES 3810 que establece la política
para el suministro de agua potable y saneamiento básico en el ámbito rural, en
cumplimiento a lo dispuesto por el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2010 -2014
Prosperidad para Todos.
Posteriormente, en el artículo 18 de la Ley 1753 de 2015[2] se ordena al Gobierno
nacional definir esquemas diferenciales para la prestación de los servicios de
acueducto, alcantarillado y aseo en zonas rurales, zonas de difícil acceso, áreas de
difícil gestión y áreas de prestación, en las cuales por condiciones particulares no
puedan alcanzarse los estándares de eficiencia, cobertura y calidad establecidos en
la ley.
Así mismo se establece que la Comisión de Regulación de Agua y Saneamiento
Básico (CRA) deberá desarrollar la regulación necesaria para esquemas
diferenciales de prestación de los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo. Y
en el artículo 87 de esta misma ley determina que la Superintendencia de Servicios
Públicos podrá definir criterios diferenciales para adelantar el control, inspección y
vigilancia a los prestadores de acueducto, alcantarillado y aseo en áreas rurales.
Para dar cumplimiento a lo establecido en la Ley 1753, el Gobierno Nacional elaboró
un proyecto de Decreto que busca definir esquemas diferenciales para los servicios
de acueducto, alcantarillado y aseo en zonas rurales para todo el territorio nacional,
el cual se encuentra en el proceso final de revisión y discusión para su expedición.
En este contexto, sabemos que en nuestro país son muy pocas las ciudades que
cuentan con servicios óptimos de agua potable y lastimosamente la pobreza es un
factor que tiene gran protagonismo dentro de esta problemática.
La OMS y UNICEF (2007), establecen que el agua potable, el saneamiento y la
higiene correcta son fundamentales para la salud, la supervivencia, el crecimiento y
el desarrollo. Sin embargo, estas necesidades básicas continúan siendo un lujo para
muchos de los pobres del mundo. Más de 1.100 millones de personas no consumen
agua potable de fuentes mejoradas y 2.600 millones no disponen de saneamiento
básico. La importancia del agua potable y el saneamiento básico para la salud es
tan evidente, que existe el riesgo de que se presuponga su disponibilidad. Los
esfuerzos por evitar fallecimientos por enfermedades diarreicas o por reducir la
carga de morbilidad de enfermedades como la ascariosis, la dracunculosis, la
anquilostomosis, la esquistosomiasis y el tracoma están condenados a fracasar si
las personas no tienen acceso a fuentes de agua potable y a servicios de
saneamiento básicos.
Así mismo el tema de inequidad que existe en nuestra nación tiene gran influencia
en cuanto a la prestación de servicios, pues lo poco es para las personas de bajos
recursos y lo mejor para las personas que gozan de buenas condiciones
económicas. Es por esto, que las poblaciones con los índices más altos de pobreza,
zonas rurales y comunidades indígenas, son las que mayor problema tienen en
cuanto al acceso de agua potable y servicios de saneamiento básico.
Según el decreto 1575 del 2007 del Ministerio de la Protección Social en el capítulo
IV, define el Índice de Riesgo de la Calidad del Agua para Consumo Humano, IRCA,
como el grado de riesgo de ocurrencia de enfermedades relacionadas con el no
cumplimiento de las características físicas, químicas y microbiológicas del agua
para consumo humano.
Según el Instituto Nacional de Salud y la Superintendencia de Servicios Públicos
Domiciliarios, el comportamiento del índice de riesgo de la Calidad de Agua para
Consumo Humano en el Putumayo (IRCA) en el periodo 2012 al 2014 para los trece
municipios se muestra en el siguiente cuadro.
Fuente: Plan de Desarrollo Departamental del Putumayo (2016)

El Departamento cuenta con una capacidad de 519 litros por segundo para
potabilizar en 12 plantas de tratamiento de agua. Estas plantas solo abastecen a
cabeceras urbanas y solo las de Leguízamo y Puerto Caicedo, se encuentran en
buen estado, el resto se encuentran en regular y mal estado y con dificultades con
la operación y el mantenimiento.

En la infraestructura destinada al almacenamiento de agua, se cuenta con una


capacidad de 14.141 metros cúbicos representado en 27 tanques; no obstante el
43% de esta infraestructura se encuentra en buen estado, el 57% restan te se
encuentra en regular y mal estado (PDD, 2016)

El país tiene el reto de atacar la inequidad en la provisión de estos servicios públicos,


la cual afecta particularmente a la población con un nivel de ingreso muy bajo y
localizada en zonas rurales y periurbanas caracterizadas por su escaso desarrollo.
Entre los factores que permiten la persistencia de esta brecha, se encuentran la falta
de estrategias de gestión y ejecución de los municipios para garantizar procesos
urbanísticos organizados e incluyentes. En este artículo pretendo mostrar que el
uso adecuado de las órdenes complejas por parte de jueces locales en casos
estructurales que involucran la provisión de SAPS, puede ser una herramienta de
desbloqueo institucional que permita atacar las inequidades que afectan a las
poblaciones socioeconómicamente vulnerables y por ende, garantizar el goce
efectivo de los derechos al agua potable y el saneamiento básico (Castañeda,
2016).
Pero eso no es todo, cuando se habla de los bajos niveles de calidad de agua y
problemas de saneamiento, no solo nos referimos a los insuficientes servicios de
agua potable, sino también a la contaminación de fuentes hídricas y ecosistemas
acuáticos.
Dicho problema tiene gran incidencia en la situación actual de nuestro país y es
deber de las entidades gubernamentales y comunidad en general contribuir con el
cuidado y preservación del agua.
Lastimosamente la falta de educación ambiental hacia las personas es una de las
causas principales de los altos niveles de contaminación, pues la comunidad en su
falta de conocimiento ante la importancia que tiene el agua para el desarrollo de la
sociedad y el mejoramiento de la calidad de vida, le ha dado un uso inadecuado
y ha ocasionado daños irreversibles a este recurso.
Además, La falta de infraestructura para el tratamiento de aguas residuales es otro
de los puntos a tener en cuenta en este contexto, pues el vertimiento directo de
aguas que provienen de las diferentes actividades humanas hacia fuentes hídricas
genera gran contaminación y alteración de estos ecosistemas debido a las altas
concentraciones de contaminantes que estas contienen.
Como sabemos Colombia es uno de los países que hace parte de la gran Amazonia
y a pesar de su gran importancia ambiental a nivel global es una de las regiones
más olvidadas del país y en la que los servicios inadecuados de purificación son
indiscutibles. Un ejemplo claro de esta situación es el departamento del Putumayo,
en donde la falta de infraestructura para saneamiento y agua potable es
preocupante, puesto que ninguno de sus municipios cuenta con Plantas de
Tratamiento óptimas para la prestación de servicios y en muchos zonas ni si quiera
tienen acceso a los sistemas básicos de higiene.
En el Putumayo, ocho de los trece municipios del Departamento cuenta con planta
de tratamiento de agua residual PTAR, en los municipios de Colón, VilIagarzón,
Mocoa, Leguízamo, Mocoa y Orito no hay infraestructura para el tratamiento de
aguas residuales.
De las 8 PTAR que existen en el Departamento solo dos funcionan a un porcentaje
del 20%. Así las cosas en el Departamento se tienen PTAR pero ninguna opera, de
esta manera las aguas residuales que se vierten a las fuentes receptoras son
contaminadas puesto que no tienen ningún tipo de tratamiento (PDD, 2016)
Es importante tener en cuenta que los problemas anteriormente mencionados traen
graves efectos sobre la salud de los individuos, ya que las aguas contaminadas
junto con la falta de saneamiento traen como consecuencia la proliferación de
vectores y de diferentes enfermedades que en muchos casos han cobrado la vida
de un sinnúmero de personas.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 10 %
de la población mundial consume alimentos regados con aguas residuales sin tratar,
y que el 32 % de la población mundial no tiene acceso a servicios adecuados de
saneamiento básico, generando 280 000 muertes asociadas a enfermedades de
carácter hídrico. Se estima que el 4 % del total de muertes en el mundo están
relacionadas con la calidad del agua, higiene y saneamiento. En América Latina y
el Caribe, las enfermedades diarreicas agudas (EDA), son una de las diez causas
principales de muertes por año, debido a problemas en la calidad del agua,
principalmente por manejo inadecuado de aguas residuales (Rodríguez et al, 2016).
A esto se suma el calentamiento global que también es resultado de las actividades
antrópicas y que ha traído como consecuencia cambios significativos en las
condiciones climáticas del planeta, generándose una elevación de la temperatura,
alteraciones en el ciclo hidrológico y la desertificación de zonas de gran importancia
ambiental y riqueza natural.
Frente a dicho problema Obasi (2000), afirma que el recurso hídrico amazónico se
ve afectado también por el cambio climático, esas manifestaciones se reflejan sobre
la distribución espacial y temporal del agua. Su efecto se puede ver en relación con
el agua de escurrimiento superficial, fundamentalmente el nivel del caudal principal
del Río Amazonas y de sus tributarios, que en la el última estación de verano
amazónico en el 2005 fue evidente, causado estragos entre las sociedades
ribereñas, pueblos indígenas y comerciantes; “el cambio climático podría suponer
cambios en el régimen hidrológico que podrían ocasionar mayor estrés hídrico”.
Por otra parte, Cuartas & Méndez (2016), nos dicen que el cambio climático actual
se encuentra ampliamente relacionado con la actividad humana, sus impactos se
reflejan a nivel global, especialmente en regiones con ecosistemas vulnerables
sensibles al clima. Los impactos del cambio climático pueden afectar de diferente
manera el desarrollo humano, en cinco ámbitos de la vida: el primero es el impacto
en la producción agrícola y la seguridad alimentaria, el segundo es el estrés por falta
de agua e inseguridad del agua, el tercero es el aumento en el nivel del mar y la
exposición a desastres meteorológicos, el cuarto es la transformación de los
ecosistemas y la disminución de la biodiversidad, el quinto son los impactos en la
salud humana.
Con el paso del tiempo los impactos cada vez son más graves y a esto se suma el
crecimiento demográfico del país, puesto que a mayor número de personas, mayor
es la contaminación que se genera.
En vista de la grave situación que azota a nuestro planeta, se ha planteado un
objetivo con el que busca mejorar las condiciones del país en cuanto a servicios de
saneamiento y agua potable, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas,
contribuir con el desarrollo de las naciones y proteger el medio ambiente.
Es aquí en donde nace una pregunta ¿Sera esto posible? Pues sabemos que no
será fácil pero todo el mundo espera que esto se cumpla para bien las naciones y
del medio ambiente.
Claro está que su cumplimiento no solo depende del estado sino también de la
participación comunitaria, pues el compromiso es de todos y para todos.
OBJETIVO 7: ENERGÍA ASEQUIBLE Y NO CONTAMINANTE

¿Por qué es tan importante la energía para la sociedad? La respuesta es sencilla,


ya que la mayoría de nuestras actividades cotidianas dependen de la energía y no
quisiera imaginarme un mundo en donde esta no existiera.
Entonces, si analizamos detenidamente esta situación seria lógico afirmar que el
desarrollo de los países y el mejoramiento de los niveles de calidad de vida de las
personas no sería posible si no contáramos con la electricidad, puesto que es un
apoyo fundamental para la evolución del sector económico y comercial de una
nación.
Sin embargo, nadie se pregunta sobre los efectos que trae la producción de
electricidad para el medio ambiente y los seres humanos, pues es un tema que no
es del interés de muchos pero al cual deberíamos prestarle mayor atención.
Es por esto que dicho problema necesita atención inmediata, debido a que por
muchos años los combustibles fósiles han sido la fuente principal de producción
energética y su quema produce grandes cantidades de gases efecto invernadero
que causan alteraciones en el ambiente y en la salud de las personas.
No obstante, es importante tener en cuenta que algunas comunidades no tienen
acceso a este servicio, lo cual dificulta el desarrollo normal de sus labores diarias y
sus condiciones de vida no son las mejores.
Rodríguez (2017), afirma que en el presente siglo XXI aún existen millones de
personas en el mundo que no tienen acceso a electricidad y la mayoría de los países
aún siguen utilizando combustibles fósiles para generar energía. De hecho, los tres
principales países emisores de Gases de Efecto Invernadero son: China, Estados
Unidos e India. Sin embargo, paradójicamente China es el país que más desarrolla
y utiliza las energías renovables, como son la solar y eólica.
Lastimosamente al ser humano solo le preocupa llevar una vida cómoda y satisfacer
sus necesidades sin importar los daños que ocurren en su entorno.
Es esa falta de preocupación y conciencia ambiental lo que ha traído como
consecuencia graves impactos ambientales negativos e irreversibles que poco a
poco se hacen más evidentes ante los ojos de la humanidad.
El cambio climático es uno de los principales problemas ambientales y uno de los
más significativos, puesto que genera alteraciones en el medio ambiente y también
en la sociedad, trayendo como consecuencia el derretimiento de los polos,
desertificación, inundaciones y una serie de fenómenos naturales que son
ocasionados por los cambios en las condiciones climáticas del mundo y que han
afectado la calidad de vida de las comunidades.
La radiación solar más potente y las temperaturas más elevadas podrían aumentar
la cantidad de casos de enfermedades de la piel. Los golpes de calor con sus
correspondientes consecuencias serían mucho más frecuentes. Estos cambios
climáticos podrían también disminuir los rendimientos de los cultivos y la producción
de alimentos en algunas regiones del planeta, con la consiguiente predisposición de
las poblaciones a la malnutrición y, en consecuencia, a un deterioro en el desarrollo
de la niñez, especialmente en los grupos humanos de bajos ingresos (Menghi,
2007).
Por otra parte la extracción y explotación inadecuada de los combustibles fósiles
que son utilizados para la producción de electricidad también genera una
fragmentación de ecosistemas, pérdida de biodiversidad, contaminación de fuentes
hídricas y problemas de salud en las personas.
Al respecto, Barboza (2013), afirma que la mayoría de la producción energética se
origina del uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), cuyo
carbono está almacenado en forma segura bajo la superficie de la tierra. La
extracción de enormes y crecientes volúmenes de combustible fósil está en la raíz
del problema del calentamiento global, ya que son los petro-fósiles la base de
nuestra civilización y todo lo que se utiliza en ella está hecho en base de aleaciones
de petróleo y de sus derivados para distribuirlos por las redes de comercio globales.
Existen otras fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero como la
deforestación (por la que se libera el carbono retenido en la biomasa de los
bosques). De esta manera quedan en evidencia las causas principales del
calentamiento global y sus efectos, los cuales provocan una serie de catástrofes
naturales, materiales y humanas.
Por otra parte, según Fernández y Jusmet (2010), el carbón, el petróleo y el gas
natural son las fuentes que en su combustión, suministran alrededor del 88% de la
energía consumida por el mundo para satisfacer los requerimientos de una sociedad
en pro en un mejor nivel de vida. Debido a que son fuentes no renovables, tarde o
temprano se agotaran, dando paso a otras formas de energía (energía nuclear,
energía solar, biomasa, etc.), como una alternativa para el desarrollo sostenible de
la humanidad.
Como sabemos la Amazonia es una de las regiones más ricas en biodiversidad,
recursos minerales y energéticos; y por lo tanto este territorio es un atractivo para
aquellas personas y multinacionales que se dedican a la explotación de estos
recursos. Pero lamentablemente los daños ambientales que se generan son de gran
magnitud, pues además de que sus procesos extractivos son inadecuados,
intervienen miles de hectáreas que son totalmente destruidas.
En este contexto, el Putumayo es uno de los departamentos que presenta altos
niveles en la extracción de recursos energéticos, debido a su privilegiada posición
geográfica dentro de la región Amazónica.
Vale la pena tener en cuenta que la producción de petróleo se ha elevado en los
últimos años, quizá la más alta de las últimas décadas, Lo que hace algunos años
parecía impensable se volvió realidad. Cada vez el Putumayo produce más petróleo,
a tal punto que superó al Huila y a la vez incrementó sus niveles de extracción de
crudo de 27.874 barriles por día calendario (bpdc) en 2009 a 44.882 en 2013, un 61
por ciento.
El Putumayo, viene acrecentando su producción de hidrocarburos año tras año de
la siguiente manera: 27.874 bpdc (2009); 35.636 barriles en 2010; 36.770 barriles
en 2011; 35.055 barriles en 2012; y un salto de casi 44.882 barriles en 2013.
(Grosfoguel, 2016).
Por otra parte, según el Plan de Desarrollo Departamental del Putumayo 2016-2019
"Putumayo biodiverso y ancestral - Juntos Podemos Transformar", existe una gran
brecha en el sector eléctrico entre la zona urbana y rural, siendo esta última la
menos favorecida; es así como deben encaminarse los esfuerzos institucionales de
todos los niveles del Gobierno y entidades del sector para brindar posibilidades de
desarrollo a la población más rezagada del Departamento que, para el caso, resulta
ser la población rural . La siguiente tabla evidencia la cobertura eléctrica por
municipio y zona.

De acuerdo a la tabla anterior, se puede observar que los municipios que requieren
mayor intervención en este sector son: San Miguel, Puerto Caicedo, Villagarzón,
Valle del Guamuez, Orito y Puerto Guzmán debido a que tienen un porcentaje de
ICE E inferior al 40%,
Como resultado de este problema que se presenta a nivel mundial, se ha
establecido un objetivo que tiene como fin cambiar la producción de energía por
procesos sostenibles que vayan de la mano con el ambiente y con la sociedad.
La implementación de estos nuevos procesos requiere de la adopción de nuevas
tecnologías e infraestructuras que no causen contaminación al medio ambiente y
que mejoren el desarrollo de los países, tales como energía eólica y energía solar.
Si bien las fuentes de energía pueden clasificarse de variadas formas según el
criterio usado, la clasificación más amplia de la misma es en no renovables y
renovables. Las primeras son aquellas que se consumen a una mayor velocidad de
lo que la naturaleza puede reemplazarlas; tal que la cantidad total disponible es
cada vez menor y su posibilidad de reposición remota, en esta categoría se ubican
las fuentes fósiles. Las segundas, son fuentes que o pueden reponerse al generarse
por procesos cíclicos de periodicidad variable (desde horas hasta años) o son
inagotables. Se conocen genéricamente como energías alternativas (EA) (Posso,
2012).
Como estrategia para mejorar la cobertura del servicio de energía en el Putumayo,
la Administración Departamental apoyará las iniciativas tendientes a la utilización
de energías alternativas. Para ello, dispondrá de un subprograma de fuentes de
generación de energías alternativas, donde podrán ser incluidas propuestas que
prot1mevan la utilización de la oferta natural de recursos energéticos. En este
propósito, y teniendo en cuenta las limitaciones presupuestales de la entidad, se
buscarán diferentes fuentes de financiación, aunado a la gestión de gobierno , para
lograr materializar estos proyectos de gran impacto social y de responsabilidad con
el medio ambiente (PDD, 2016)
Y aunque la adopción de estas nuevas técnicas de producción energética genera
altos costos económicos, también es cierto que es una inversión que vale la pena y
que va a mejorar nuestras condiciones de vida y garantizar una vida digna para las
generaciones futuras.
Para lograr esto es fundamental la sensibilización de los diferentes sectores frente
al concepto de ahorro de energía y así mismo orientarlos hacia la búsqueda de
mejores alternativas de producción que les permitan optimizar los rendimientos con
menores consumos.
De esta manera vamos a contribuir con la protección del medio ambiente y a lograr
un mejor desarrollo de los países.
BIBLIOGRAFÍA

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