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Presunción de ventas o compras omitidas por diferencias entre los bienes registrados y los

inventarios

PRESUNCIÓN DE INGRESOS POR COMPRAS OMITIDAS


La Autoridad Fiscal tiene la facultad para presumir ingresos cuando el
contribuyente adquiera mercancías con un tercero y que dicha operación no se
encuentre registrado en la contabilidad, esta presunción tiene su fundamento
legal en el artículo 60 del Código Fiscal de la Federación, mismo que reza de la
siguiente manera:

“Artículo 60.- Cuando el contribuyente omita registrar adquisiciones en su


contabilidad y éstas fueran determinadas por las autoridades fiscales, se presumirá que
los bienes adquiridos y no registrados, fueron enajenados y que el importe de la
enajenación fue el que resulta de las siguientes operaciones:

I. El importe determinado de adquisición, incluyendo el precio pactado y las


contribuciones, intereses, normales o moratorios, penas convencionales y cualquier otro
concepto que se hubiera pagado con motivo de la adquisición, se multiplica por el por
ciento de utilidad bruta con que opera el contribuyente.

II. La cantidad resultante se sumará al importe determinado de adquisición y la suma


será el valor de la enajenación.

El porciento de utilidad bruta se obtendrá de los datos contenidos en la contabilidad


del contribuyente en el ejercicio de que se trate y se determinará dividiendo dicha utilidad
bruta entre el costo que determine o se le determine al contribuyente. Para los efectos
de lo previsto por esta fracción, el costo se determinará según los principios de
contabilidad generalmente aceptados. En el caso de que el costo no se pueda
determinar se entenderá que la utilidad bruta es de 50%.

La presunción establecida en este Artículo no se aplicará cuando el contribuyente


demuestre que la falta de registro de las adquisiciones fue motivada por caso fortuito o
fuerza mayor.

Igual procedimiento se seguirá para determinar el valor por enajenación de bienes


faltantes en inventarios. En este caso, si no pudiera determinarse el monto de la
adquisición se considerará el que corresponda a bienes de la misma especie adquiridos
por el contribuyente en el ejercicio de que se trate y en su defecto, el de mercado o el
de avalúo.”

La presunción consiste en que la Autoridad Fiscal presume que los bienes


adquiridos y no registrados en la contabilidad, fueron enajenados por el
contribuyente visitado o revisado.

Para que proceda la causal prevista en el artículo 60 del C.F.F., debe ocurrir
lo siguiente:

1. Que el contribuyente adquiera bienes y que no las registre en su contabilidad.

2. Y que sea descubierta por la Autoridad Fiscal en uso de sus facultades de


comprobación, sea vía visitas domiciliarias o revisión de gabinete.
Otro dato importante, que desde mi punto de vista, hay que observar que
dentro de la determinación de la compras omitidas, no se deben considerar los
gastos por fletes.

Ahora bien, respecto al requisito de que no se encuentra registrada en la


contabilidad, no es suficiente que la Autoridad Fiscal se base en que por error el
contribuyente no halla declarado la adquisición en la Declaración Informativa
correspondiente, pues dicha presunción no procede si la Autoridad Fiscal al
iniciar sus facultades de comprobación, dicha operación se encuentra registrada
en la contabilidad.

Ahora bien, la presunción tiene que ser determinada, una vez iniciada las
facultades de comprobación, por lo que no es válido que la autoridad pretenda
aplicar este procedimiento vía carta invitación.

Para que proceda la determinación de los ingresos presuntos por compras


omitidas, la Autoridad Fiscal está obligada a realizar procedimientos que
demuestren que efectivamente fueron realizadas dichas compras y que las
mismas no se encuentren registrada en la contabilidad.

Para lo anterior resulta necesario que la Autoridad Fiscal emita compulsa al


proveedor de los bienes, demostrando con pruebas contundentes lo siguiente:

1. Quien es el proveedor.
2. El soporte documental de dichas operaciones.
3. El lugar y la fecha de adquisición.
4. La descripción de los bienes que se adquirieron.
5. El importe de la adquisición de los bienes.
6. La forma de pago, si fue con cheque, indicando el número, la fecha y el banco.

Las pruebas antes señaladas deben ser trasladadas al contribuyente


visitado o revisado, en el transcurso de la revisión, para que este tenga el
derecho a defenderse.

Por otra parte, es importante observar que la factura o facturas que la


Autoridad Fiscal pretende elevar a ingresos, sea por adquisición de bienes, y no
por servicios o gastos, para lo cuál no es procedente que dicha Autoridad aplique
este procedimiento, aún cuando estos no se encuentren registrados en la
contabilidad.

El procedimiento para determinar el valor de la enajenación es el siguiente:

1. Determinar el margen de utilidad correspondiente al ejercicio revisado, para ello


dividirá la utilidad bruta entre el costo de lo vendido; en caso de que el costo no
se pueda determinar se aplicará el 50%.

2. Posteriormente se multiplicará el margen de utilidad determinado anteriormente


con el total de las compras de bienes omitidas.
3. Al resultado anterior, se le sumará el total de las compras omitidas, dando como
resultado el valor de la enajenación presuntamente omitida.

Es importante señalar que el valor de la enajenación presuntamente


omitida, la Autoridad Fiscal las sumará a los ingresos acumulables y al total de
actos o actividades del ejercicio, gravando dicha enajenación para efectos del
Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto al Valor Agregado.

Por otra parte, si las adquisiciones que sirvieron de base a la Autoridad


para determinar el valor de la enajenación presuntamente omitida, reúnen los
requisitos fiscales, dicha Autoridad Fiscal, debe considerarlos como deducibles
para efectos del Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto al Valor Agregado
correspondiente, como Acreditable.

El artículo 60 establece que este procedimiento no aplica, cuando la falta


de registro en la contabilidad, sea por caso fortuito o fuerza mayor.

Finalmente señala que el procedimiento anterior se aplica de la misma


forma cuando se dé la causal de faltantes en el inventario.

Conclusión:

1. Hay que verificar que todas las compras se encuentren registradas en la


contabilidad, aún cuando dichas compras no reúnan requisitos fiscal es para
efectos del Impuesto Sobre la Renta.

2. La presunción admite prueba en contrario, para lo cual resulta necesario


demostrar que las adquisiciones no fueron realizadas por el contribuyente; o bien
que la enajenación ya se encuentra incluida dentro de los ingresos declarados.

3. Para lo anterior, el contribuyente revisado debe aportar las pruebas consistentes


en facturas de ingresos, en donde se demuestre que los bienes adquiridos y no
registrados como compras, fueron enajenados con facturas de ventas,
demostrando que dichos ingresos ya fueron declarados.