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Historia Política Mundial II

Análisis de “El Fascismo” de Stanley G. Payne.


Alumno: Vidal, Lucas.
Análisis externo.
El autor: Stanley George Payne nació en Estados Unidos, en Denton, Texas
el 9 de septiembre de 1934. Desde temprana edad puso su atención en
España, en el tiempo que coincidió con los exiliados españoles a los Estados
Unidos. En ese momento hizo contacto con varios de estos exiliados. Viajo a
Paris donde trato con Juan Linz (sociólogo y profesor de ciencia política en la
Universidad de Yale) y con Javier de Lizarza. Regreso, luego de esto, a
Estados Unidos donde escribió su tesis doctoral sobre la Falange Española
Tradicionalista y de la Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (partido único
del régimen franquista) que público en ingles en 1961. Viajo nuevamente a
España en 1967 para trabajar sobre el Ejército, tema en el cual ilustro en el
libro “Los militares y la política en España”. Culminara el análisis de estos
periodos con su trabajo sobre la Segunda República en “La primera
democracia en España” y su otra obra “La segunda República, 1931-1936”
publica en España en 1995.

El doctor en historia por la Universidad de Columbia y profesor emerito de


historia de la Universidad de Wisconsin-Madison, también es codirector del
Journal of Contemporany History (revista científica que se centra en el estudio
de la historia contemporánea). Payne escribe con cierta frecuencia artículos de
opinión en los periódicos españoles ABC y El Mundo sobre la actualidad
hispana. En el 2005 dicto el curso “La represión durante la guerra civil y bajo el
franquismo: historia y memoria histórica” en la Universidad de Burgos. Hace
poco tiempo fue premiado con el premio Españoles Ejemplares, otorgado por la
fundación de Santiago Abascal Conde, DENAES, en la categoría de Arte y
Humanidades. En el 2017 fue reconocido con El Premio Espasa de Ensayo, el
cual es un premio literario otorgado por la Editorial Espasa Calpe para la
difusión de trabajos periodísticos, de reflexión o de divulgación. El artículo que
le hizo ganar dicho galardón fue “En defensa de España: desmontando mitos y
leyendas negras”.

La obra: La obra “El Fascismo” es un estudio comparado de los diversos


movimientos que han esgrimido ese nombre o que lo han recibido de sus
adversarios. El autor establece los criterios que diferencian al fascismo tanto de
la derecha autoritaria conservadora, como de la extrema derecha. En su
búsqueda de una tipología del “fascismo genérico”, Payne subraya la
complejidad del fenómeno y apunta los rasgos comunes ideológicos, políticos y
retóricos de una manifestación peculiarmente europea e históricamente
enmarcada en el periodo de entreguerras.
Analisis interno.
La idea principal de la obra ronda en todo momento en el significado del
término fascismo y lo que intenta hacer el autor es un diferenciación, de
aquellos regímenes que son considerados por ellos mismo por un tercero como
fascista cuando en realidad no le corresponde esa clasificación. Para comenzar
dicho análisis, explica que el desastre de la primera guerra mundial inicio una
era de revolución y de conflicto político muy intento. Cuando habla de esas
fuerzas revolucionarias, es inevitable de pensar en una de las principales, el
comunismo ruso, le cual procedía directamente de la teoría marxista europea.
Sin embargo, esta fuerza revolucionaria no era la única, había otra que era mas
nueva y mas original, (también desencadenada por la primera guerra mundial)
el fascismo.

El fascismo italiano, fundado en 1919, se vio seguido de imitaciones y


paralelismos o por movimientos parecidos en muchos otros países europeos.
El fascismo se hizo con una gran parte del poder en Italia a partir de 1922, y un
decenio después lo siguió el nazismo alemas. A estas fuerzas se le parecieron
muchas otras con un carácter parecido, es por eso que muchos historiadores
calificaron a toda la generación anterior a la segunda guerra mundial como la
era fascista en Europa. Pero la extensión de este adjetivo ha introducido mucha
confusión, pues lo que el concepto ha ganado en amplitud lo ha perdido
rápidamente en precisión.

“Es probable que el termino fascismo sea el más vago de los términos políticos
contemporáneos”

Esto quizás se debe a que la palabra en si no contiene ninguna referencia


política implícita. La palabra en si (fascio, en italiano” solo nos dice “haz” o una
“unión”, por lo que no nos dice mucho. En algunos casos se toma como
definiciones coloquiales del termino, son las de violento, brutal o dictatorial. Sin
embargo, si tomaríamos estos puntos primarios de referencia, habría que
clasificar a los regímenes comunistas de los mas fascistas. Esta cuestión de la
definición, es uno de los mayores problemas que tuvieron los fundadores del
fascismo italiano desde un principio. Este problema, se complica aun mas por
el hecho de que mientras casi todos los partidos y regímenes comunistas
prefieren llamarse comunistas, los movimientos políticos de Europa de
entreguerras a los que se suelen calificar fascistas no utilizaban ese nombre
para hablar de ellos mismos. Este problema es tan grande, que algunos
autores prefieren darle a los movimientos fascistas sus nombres individuales
específicos. Otros incluso llegan a negar que exista el fenómeno general del
fascismo europeo.
“Si se ha de estudiar el fascismo, primero hay que identificarlo, y es dudoso
que pueda hacerse en ausencia de algún tipo de definición de trabajo”

Esta definición, de la que habla el autor, debe derivarse de un estudio empírico


de los movimientos europeos de entreguerras. Debe tratarse hasta cierto punto
de una construcción, ya que no es forzoso hallar que un solo movimiento se
haya definido a sí mismo en los términos exactos de esta descripción. Y esa
definición hipotética tampoco implicaría en absoluto que cada uno de los
objetivos y de las características identificadas fuera necesariamente exclusivo
de los movimientos fascistas. Tomada como un todo, la definición describiría lo
que todos los movimientos fascistas tenían en común, sin tocar las
características específicas de cada grupo. Por último, se podría decir que la
definición podría referirse solo a los movimientos fascistas europeos de
entreguerras y no a una categoría supuesta de regímenes o sistemas fascistas.

“Toda definición de las características comunes de los movimientos fascistas


debe utilizarse con mucha cautela”

Los movimientos fascistas diferían entre si en tantos aspectos como


características nuevas y notables que tenían en común. Por eso lo recomienda
Payne es un inventario general, el cual serviría como un indicador de las
principales características que compartían y que los distinguen de otros tipos
de fuerzas políticas. Aquí se puede tomar la definición de criterios del fascismo
genérico. El “mínimo fascista” es un postulado por Ernst Nolte, los cuales son
seis puntos, que consiste en un conjunto de negativas (antimarxismo,
antiliberalismo, anticonservadurismo), un aspecto central de organización (el
ejercito del partido), una doctrina del caudillaje (principio de caudillaje) y un
objetivo estructural básico (el objetivo del totalitarismo). Si bien esta tipología
establece negaciones correctas del fascismo, postula tres características
primarias derivadas del nacionalsocialismo alemán. Entonces para llegar a una
definición por criterios aplicable a todos los movimientos fascistas de
entreguerras, parece bien identificar: a) las negaciones fascistas; b) los puntos
comunes en materia ideológica y objetivos; c) las características especiales.

“El termino de fascista no se utiliza solo porque sea el convencional.”

Aquí Payne se refiere a que el movimiento italiano solo fue la primera fuerza
considerable que exhibió esas características. Constituyó el tipo cuyas ideas y
cuyos objetivos era más fácil generalizar, especialmente en comparación con el
nacionalsocialismo. La naturaleza de las negaciones fascistas parece bastante
clara. Los movimientos nacionalistas radicales de la primera postguerra
mundial a los que lamamos fascistas tenían que abrirse un espacio política e
ideológico nuevo y fueron excepcionales en su hostilidad a todas las grandes
corrientes establecidas. Sin embargo esta actitud básica se veía complicada
por la necesidad de encontrar aliados políticas en la campaña para lograr el
poder. Como esos movimientos surgieron sobre todo en países con sistemas
parlamentarios establecidos, no podían tratar en absoluto de llegar al poder
mediante una guerra civil revolucionaria. Aunque los fascistas de Italia
establecieron alianzas tácticas efímeras con el centroderecha y sus aliados
solían encontrarse en la derecha, en especial en la derecha autoritaria radical,
y el fascismo italiano se definió en parte por su fusión con uno de los mas
radicales de todos los movimientos de la derecha autoritaria europea, la
Asociación Nacionalista Italiana. Los dos únicos dirigentes fascistas que
llegaron efectivamente al poder, Hitler y Mussolini, comenzaron sus gobiernos
con coaliciones multipartidistas.

Gran parte de la confusión y de la ambigüedad que rodean a la interpretación


de los movimientos fascistas se debe al hecho de que en muy pocos casos
lograron pasar a la fase de participación en el gobierno. Cabe establecer con
claridad que las aspiraciones fascistas acerca del Estado eran exclusivamente
suyas, ya que planteaban un nuevo sistema secular radical, normalmente
republicano y autoritario.

“Ningún aspecto esta menos claro en las doctrinas de la mayor parte de los
movimientos fascistas que el de la estructura y los objetivos económicos”

El convertir al fascismo en sinónimo de corporativismo es evidente incorrecto,


solo una minoría de los fascistas italianos eran partidarios del corporativismo.
Lo que es más importante, la forma más radical y desarrollada del fascismo (el
nacionalsocialismo alemán), rechazaba explícitamente el corporativismo formal.
Lo que tenían en común los movimientos fascistas era el objetivo de una
estructura y una relación funcional nuevas de los sistemas sociales y
económicos, en las que se eliminara la autonomía del gran capitalismo, se
modificara el carácter de la condición social y se creara una nueva relación de
producción comunitaria.

“Se dice que el fascismo era imperialista por definición”.

La mayoría de los movimientos fascistas eran, efectivamente, imperialistas,


pero parece que todos los tipos de movimientos y sistemas políticos han
producido políticas imperialistas, mientras que otros movimientos fascistas
estaban poco interesados en nuevas ambiciones imperiales. Todos ellos
aspiraban a un nuevo orden en las relaciones exteriores, a una nueva relación
o conjunto de alianzas con respecto a los estados y a que su nación tuviera
una posición nueva en Europa y en el mundo.

“La ideología y la cultura fascistas merecen mas atención de la que recibe


normalmente”.

La doctrina fascista deriva de ideas, y las ideas de los fascistas tenían claras
bases filosóficas y culturales. A menudo se dice que las ideas filosóficas se
derivaban de la oposición de la Ilustración, cuando se hecho son un producto
directo de aspectos de la Ilustración. Es probable que las ideas fascistas
respecto de determinados aspectos se hallen más exactamente en el anti
materialismo del fascismo y en la importancia que atribuía al vitalismo y al
idealismo filosófico. La cultura fascista, al revés que la de la derecha, era
secular en la mayoría de los casos se basaba en el idealismo y el vitalismo y en
el rechazo del determinismo económico. El objetivo del idealismo y el vitalismo
metafísico era la creación de un hombre nuevo, un nuevo estilo de cultura que
lograse la excelente tanto física como artística y que ensalzase el valor, la
osadía y la superación de límites mediante el desarrollo de una cultura nueva y
superior que comprometiese al hombre entero.

“Muchos observadores se sintieron impresionados por el ambiente novedoso


de los mítines fascistas”

Todos los movimientos de masas emplean símbolos y diversos efectos


emotivos, y quizá fuera difícil establecer que la estructura simbólica de los
mítines fascistas era completamente diferente de la de otros grupos
revolucionarios. Lo que si parecía distinto era el gran hincapié que se hacía en
mítines, marchas, símbolos visuales y rituales ceremoniales o litúrgicos. Con
ello se trataba de envolver al participante en una mística y en una comunidad
de ritual que apelaba al factor religioso, además de al meramente político. Los
movimientos fascistas no lograron movilizar verdaderamente a las masas, pero
sin embargo resulta característico que fuera ese su objetivo, pues siempre
trataron de trascender el carácter de camarilla parlamentaria elitista de los
grupos liberales poco movilizados. Junto a la campaña de movilización de
masas, se daba uno de los rasgos más característicos del fascismo, su
tentativa de militarizar la política en una medida sin precedentes. Para ello se
hacía que los grupos de milicias fueran algo central en la organización del
movimiento y se utilizaban insignias y terminología militares a fin de reforzar el
sentimiento de nacionalismo y de combate constante.

Payne a lo largo de todo el capítulo se encarga de diferenciar y marcar las


diferencias del fascismo con distintos partidos o movimiento. Es por eso que
más adelante en su obra, diferencia las tres caras del nacionalismo autoritario,
por un lado están los fascistas, por otro la derecha radical y por otro la derecha
conservadora siguiendo con su análisis e intentando diferenciar las tres caras.
Si bien considero que esta diferenciación ayuda a no confundirlas, ya que en
muchas cosas coinciden y es muy fácil equivocarse al hablar de una o de otra,
no lo incluiré dentro del análisis de la obra para no extenderme en un tema que
quizás no tiene la mayor importancia dentro de la obra de Payne.