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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

CUNSARO
DERECHO PROCESAL CIVIL II
MSc. JENNIE AIMÉE MOLINA MORÁN
CLASE 5-1ª. PARTE

LA EJECUCIÓN
Las obligaciones, que consisten en una prestación de dar, de hacer o de no hacer
una cosa, pueden cumplirse en forma voluntaria. Ese cumplimiento voluntario se
denomina en derecho: pago. El pago viene a ser, de tal suerte, el cumplimiento
voluntario de una obligación.

La palabra EJECUCIÓN significa realizar, llevar a cabo, cumplimentar alguna


resolución.

La ejecución puede ser voluntaria o forzosa. Cuando se cumplimenta, se realiza o


se lleva a cabo algo en forma voluntaria, estaremos frente a la típica figura del pago.
Puede suceder que el deudor se abstenga de cumplimentar en forma voluntaria la
prestación a que está obligado, entonces se hace necesario que se le obligue: aquí
nace la figura de la ejecución forzosa.

En el cumplimiento de las obligaciones, puede acontecer que se produzca algún


incumplimiento sin que medie culpa del deudor. En este caso no se le podrá exigir
el cumplimiento de aquella prestación. Así sucede en los casos de fuerza mayor o
de caso fortuito, en los cuales se exime el cumplimiento de la obligación.

Al hablar de las sentencias y en especial de la cosa juzgada, se dice que una de


sus características es la coercibilidad, que es general y una de las características
primordiales el derecho. La sentencia es esencialmente coercitiva. Puede, por lo
tanto, hacerse cumplir, aún en contra de la voluntad del obligado, mediante un
procedimiento de ejecución forzosa.

En los procesos de ejecución no se busca o no se pretende una simple declaración


de voluntad del órgano jurisdiccional, como sucede en los procesos de cognición,
sino que se busca una conducta física, una manifestación física de aquella voluntad.

Por medio de la sentencia, concretamente, cuando se ejecuta, se puede


jurídicamente interferir en la esfera individual de una persona para hacer efectiva
una prestación a favor de otra persona. Jurídicamente es viable esta interferencia
del órgano jurisdiccional en la esfera individual de una persona para obligarla a
cumplir la prestación a que está obligada.

Según la doctrina dominante, para la procedencia de la ejecución, los autores están


de acuerdo con que deben darse tres presupuestos:

- El Título Ejecutivo
- La Acción Ejecutiva
- Patrimonio Ejecutable

Hay diversas clases de ejecución. Pueden todas dividirse en dos grandes ramas, y
así la divide nuestra legislación. Son ellas:
- La EJECUCIÓN SINGULAR: Se afecta o se ejecuta una parte del patrimonio
del deudor, integrada esa parte por uno o varios bienes. La ejecución singular
admite, a su vez, una subdivisión de vías ejecutivas, denominadas por
nuestra ley:

o Vía de Apremio
o Juicio Ejecutivo
o Ejecuciones Especiales.

- La EJECUCIÓN COLECTIVA: Afecta la totalidad del patrimonio del deudor,


incide sobre todo éste. En nuestra ley, está conformada por:
o El Concurso Voluntario de Acreedores
o El Concurso Necesario de Acreedores

Toda ejecución se basa en un título ejecutivo. Lo que hemos llamado VÍA DE


APREMIO se instituye en razón directa de las clases de título ejecutivo que sustenta
la ejecución.

Nuestra ley enuncia en el artículo 294 como títulos ejecutivos, adecuados para este
tipo de procedimiento, los siguientes:

a) La sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada: Que nace de un juicio de


cognición que ha concluido en sentencia como modo normal, misma que ha
adquirido la característica, entre otras, de coercibilidad.
b) El laudo arbitral: El fallo que pronuncia un tribunal arbitral para resolver un
conflicto de intereses sometido a su competencia.
c) Las obligaciones cuyo cumplimiento esté garantizado con hipoteca o prenda.
d) Los bonos o cédulas hipotecarios. Los bonos hipotecarios se encuentran
respaldados por la totalidad del patrimonio de la persona o entidad que los
emite. Las cédulas hipotecarias se encuentran únicamente respaldadas por
determinado bien.
e) Entre las posibles formas de composición (o arreglo entre las partes) se
encuentran la transacción y el convenio. Por ello la ley considera que la
transacción celebrada en escritura pública o el convenio celebrado en juicio,
sean incluidos como títulos ejecutivos que admiten la ejecución en la vía de
apremio.

La vía de apremio es la manifestación física más expedita de un órgano


jurisdiccional.

Presentada al juez la demanda, acompañada de uno de los títulos anteriores, se


califica para verificar si reúne los requisitos formales necesarios para ser aceptado
como tal.

Si la obligación de cumplimiento que se exige se encuentra garantizada con algún


derecho real, como sucede en los casos de hipoteca o prenda, de una vez el órgano
jurisdiccional señala día y hora para llevar a cabo la venta en pública subasta del
bien que garantiza el cumplimiento de aquella obligación. No procede fallo o
resolución alguna del tribunal pronunciándose sobre la calificación del título, sino
que hecha esta calificación en forma subjetiva por el juez, se señala día y hora para
la realización de los bienes afectos, en pública subasta.

Mencionábamos entre la ejecución singular, el juicio ejecutivo como segunda


categoría que la ley enumera, en el artículo 327 del CPCM. Además de los títulos
ejecutivos que ahí regula, se aceptan también como tales las certificaciones
extendidas por los órganos administrativos correspondientes, en las que conste la
falta de pago de impuestos, contribuciones, tasas, arbitrios. También, por ejemplo,
las certificaciones extendidas por el I.G.S.S., en las que se establece la mora en el
cumplimiento de las cuotas periódicas a que están obligados los patronos; así como
todos los títulos de crédito regulados en el Código de Comercio (ACCIÓN
CAMBIARIA).
En varias leyes existen títulos ejecutivos, por lo tanto no se debe pensar sólo en los
que enumera el CPCM, ya que el artículo 327 claramente indica que se reconocen
como títulos ejecutivos todos aquellos a los que leyes especiales les den esa
naturaleza, como los indicados.

El JUICIO EJECUTIVO se diferencia esencialmente del proceso de EJECUCIÓN


EN VÍA DE APREMIO en que en el juicio ejecutivo se produce una sentencia previa
acogiendo la fuerza ejecutiva del título que se ha presentado, cosa que no acontece
en la VÍA DE APREMIO, en la que el título es suficiente.

Es decir que el título ejecutivo, antes de llegar a lo que estrictamente podría


denominarse proceso de ejecución, tiene un proceso de cognición breve, sumario,
que lo caracteriza lo suficiente para diferenciarlo de la vía de apremio. Así,
presentado que es un título ejecutivo, el juez confiere audiencia al ejecutado, que
debe ser evacuada dentro del término de cinco días para que se oponga, y una vez
se evacúa esta audiencia, el juez abre a prueba el procedimiento por el plazo de
diez días. Agotado el plazo de prueba, el juez dicta sentencia declarando si ha lugar
o no a la ejecución pretendida, o sea, una auténtica sentencia de declaración en la
que se reconoce la fuerza ejecutiva del título presentado. Una vez esta sentencia
adquiere firmeza, se procede a la fase de ejecución como en la vía de apremio, en
la misma pieza de autos.

La tercera categoría de EJECUCIÓN SINGULAR la integran las ejecuciones


especiales. De acuerdo con lo ya mencionado respecto a que las obligaciones
consisten en dar, hacer o no hacer alguna cosa, el Derecho Procesal tiene
reguladas las ejecuciones especiales que tienen como finalidad que alguien dé,
haga o deje de hacer alguna cosa.

Respecto a las obligaciones de DAR, que recae sobre cosa cierta, determinada o
en especie, se hace un requerimiento al inicio del proceso para que el obligado
cumpla con entregar esa cosa cierta, determinada o en especie. En caso de que no
lo haga así, en ese mismo acto se lleva a cabo el secuestro de la cosa cierta,
determinada o en especie, lo cual se denomina “secuestro judicial” y se entrega la
cosa a un depositario, a quien se le responsabiliza de su guarda y conservación.

Puede suceder también que esta cosa ya no exista o que hubiese sufrido un
deterioro tal, que ya no responda a la necesidad jurídica del acreedor. En este
supuesto, la ley contempla la posibilidad de la prestación por equivalente. Se
responsabiliza al deudor de los daños y perjuicio en que se hubiere incurrido cuyo
monto lo fijará el juez de manera prudencial.

Con base en esa cantidad, se embargan bienes distintos, en este caso de la cosa
cierta, con el objeto de garantizar el buen resultado de la ejecución promovida.

Procedimiento distinto se presenta en el caso de las obligaciones de hacer. En estos


supuestos, el juez fija al obligado un término para que cumpla con la obligación, es
decir, para que haga, para que ejecute, para que realice, para que lleve a cabo la
prestación a que oportunamente se obligó. En el caso de que el obligado dentro del
término que le ha sido señalado, no cumpla con lo que estaba obligado a hacer,
entonces el juez procede a determinar provisionalmente el monto de los daños y
perjuicios que se han arrogado al creedor y ordena el embargo de bienes suficientes
del patrimonio del deudor.

Puede, incluso el ejecutante optar por que se cumpla la obligación por un tercero,
si esto es susceptible de hacerse, y a costa del ejecutado, para lo cual el juez fijará
el término correspondiente.

Dentro de las EJECUCIONES ESPECIALES se encuentra la que la ley denomina


“Obligación de otorgar escritura”. En este caso, si una persona ha adquirido la
obligación de otorgar una escritura, pero no cumple con otorgarla, la persona
afectada puede recurrir a un juez y pedirle que notifique al obligado que, dentro del
término de tres días, debe otorgarla, bajo apercibimiento de que de no hacerlo, el
juez la otorgará de oficio. Aquí, el juez sustituye legítimamente la voluntad del
obligado y comparece manifestando aquella voluntad ante un Notario y otorgando
la escritura.

Nuestra ley tiene normas procesales que regulan la “Ejecución de sentencias”, tanto
nacionales como extranjeras. En la ejecución de sentencias, por ejemplo, si estas
se refieren a la entrega de un bien inmueble, cuando se da la posesión del bien o
se reconoce el derecho de propiedad del demandante, se aplica el procedimiento
de desocupación y lanzamiento. Cuando se trata de un bien mueble, se fija un
término para la entrega, en caso de que no se cumpla, se procede de acuerdo con
el procedimiento de las obligaciones de dar.

De lo anterior podemos CONCLUIR:

a) El proceso de ejecución requiere una actitud del órgano jurisdiccional, es


decir, una actividad física y no una simple declaración.

b) El proceso de ejecución no tiene por objeto la declaración de un derecho,


sino la realización forzosa y coactiva del mismo.

c) Sus presupuestos son: un título ejecutivo, una acción ejecutiva y un


patrimonio ejecutable.

d) El juez debe calificar el título que se le presenta al promover una ejecución,


con el objeto de determinar si es aceptable o no en la vía que se está
ejercitando.

e) En la tramitación de todos los procesos de ejecución, su curso es breve, aun


en el caso del juicio ejecutivo que contempla una etapa congnoscitiva.

f) NO DEBE INCURRIRSE EN EL ERROR de confundir la EJECUCIÓN EN


VÍA DE APREMIO con el JUICIO EJECUTIVO, por lo que NO DEBE
DENOMINARSE A ESTE ÚLTIMO COMO “JUICIO EJECUTIVO EN LA VÍA
DE APREMIO”, es incorrecto; pues equivale a denominar erróneamente un
juicio de cognición como “JUICIO ORDINARIO ORAL”. O es ordinario, o es
oral. O es Vía de Apremio, o es Juicio Ejecutivo. No pueden ser las dos cosas
simultáneamente.

Este material ha sido realizado con base en los libros, materiales


bibliográficos y de estudio de los distinguidos juristas Mario Aguirre Godoy,
Mauro Chacón Corado y Carlos García Peláez.
REALICE A CONTINUACIÓN, A MANO, CON LAPICERO AZUL, LOS
SIGUIENTES ESQUEMAS, CON SUS FUNDAMENTOS LEGALES (SÓLO EL
ARTÍCULO Y LA ABREVIATURA DE LA LEY).

EJECUCIÓN EN LA VÍA DE APREMIO


JUICIO EJECUTIVO