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DOLOR COMÚN

Cállate, corazón, son tus pesares


de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares

a los demás la paz de sus hogares


con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes

tu dolor del común dolor humano,


busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,

el que agranda la mente y no la achica;


solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica. Q Train, 1990
Nigel Van Wieck

—MIGUEL DE UNAMUNO (1864 - 1936)

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SI TÚ Y YO

Si tú y yo, Teresa mía, nunca


nos hubiéramos visto,
nos hubiéramos muerto sin saberlo:
no habríamos vivido.

Tu sabes que morirse, vida mía,


pero tienes sentido
de que vives en mí, y viva aguardas
que a ti torne yo vivo.

Por el amor supimos de la muerte;


por el amor supimos
que se muere; sabemos que se vive
cuando llega el morirnos.

Vivir es solamente, vida mía,


saber que se ha vivido,
es morirse a sabiendas dando gracias
The Lovers, 1928
a Dios de haber nacido. Rene Magritte

—MIGUEL DE UNAMUNO (1864 - 1936)

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LUZ DE LA NOCHE

Estoy pensando, es de noche,


en el día que hará allí
donde esta noche es de día.
En las sombrillas alegres,
abiertas todas las flores,
contra ese sol, que es la luna
tenue que me alumbra a mí.
Aunque todo está tan quieto,
tan en silencio en lo oscuro,
aquí alrededor,
veo a las gentes veloces
prisa, trajes claros, risa
consumiendo sin parar,
a pleno goce, esa luz
de ellos, la que va a ser mía
en cuanto alguien diga allí
«ya es de noche».
La noche donde yo estoy
ahora,
donde tú estás junto a mí
tan dormida y tan sin sol
en esa
noche y luna del dormir,
que pienso en el otro lado
de tu sueño, donde hay luz
que yo no veo.
Donde es de día y paseas
-te sonríes al dormir-
con esa sonrisa abierta,
tan alegre, tan de flores, Noche estrellada
que la noche y yo sentimos Vincent van Gogh
que no puede ser de aquí.

—RUBEN DARÍO (1867-1916)


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MÍA

Mía: así te llamas.


¿Qué más harmonía?
Mía: luz del día;
mía: rosas, llamas.

¡Qué aroma derramas


en el alma mía
si sé que me amas!
¡Oh Mía! ¡Oh Mía!

Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.

Yo triste, tú triste...
¿No has de ser entonces
mía hasta la muerte?

Marilym
—RUBEN DARÍO (1867-1916)
Andy Warhol

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MÍA Donde es de día y paseas
-te sonríes al dormir-
Estoy pensando, es de noche, con esa sonrisa abierta,
en el día que hará allí tan alegre, tan de flores,
donde esta noche es de día.
que la noche y yo sentimos
En las sombrillas alegres,
que no puede ser de aquí.
abiertas todas las flores,
contra ese sol, que es la luna
tenue que me alumbra a mí. —PEDRO SALINAS (1891 - 1951)
Aunque todo está tan quieto,
tan en silencio en lo oscuro,
aquí alrededor,
veo a las gentes veloces
-prisa, trajes claros, risa-
consumiendo sin parar,
a pleno goce, esa luz
de ellos, la que va a ser mía
en cuanto alguien diga allí
«ya es de noche».
La noche donde yo estoy
ahora,
donde tú estás junto a mí
tan dormida y tan sin sol
en esa
noche y luna del dormir,
que pienso en el otro lado
de tu sueño, donde hay luz
que yo no veo. Paul Cézanne

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FE MÍA

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,

—PEDRO SALINAS (1891 - 1951)

Flores en un Jarrón
Paul Cézanne

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ENCUENTRO

Ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú... por lo que ya sabes.
¡Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Nighthawks, 1942
de ti me fío, redondo Edward Hopper
seguro azar.

—FEDERICO GARCÍA LORCA (1898 - 1936)

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DESEO

Sólo tu corazón caliente,


Y nada más.

Mi paraíso, un campo
Sin ruiseñor
Ni liras,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento


Sobre la fronda,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.

Una enorme luz


Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.

Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
Del eco,
Se abrirían muy lejos.
Burning desire

Y tu corazón caliente, Jazmine Saunder


Nada más.

—FEDERICO GARCÍA LORCA (1898 - 1936)

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