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UNIVERSIDAD DE CUENCA

Dniel Tuza

Ingenieria industrial

27/04/2018

VICTIMAS O PROTAGONISTAS

En el planeta existe una gran cantidad de personas y con cada día que pasa el número aumenta
de manera rápida, ante esto sería interesante plantearse una pregunta, ¿podemos clasificar a
las personas en solo dos tipos de personas? Con tantos rasgos culturales, físicos, sociales,
parecería improbable responder de forma positiva a esta pregunta. Pero qué tal si existiera un
enfoque que nos permitiera realizar esta clasificación, sin lugar a duda este enfoque valdría la
pena analizarlo.

El doctor en economía Fredy Kofman propone analizar a las personas clasificándolas mediante
dos tipos de filosofías de vida, estás son las filosofía de la oveja y del tigre. Nos menciona que La
filosofía de las ovejas es la de hacer lo que los acontecimientos externos les obligan, perdiendo
toda responsabilidad sobre sus actos y por tanto siendo inocente pues no tiene culpa de que
las cosas no sean como deberían ser. La culpa, de hecho, siempre es de los demás. Por tanto,
son también impotentes de influir en el propio devenir de sus vidas, pues todo les viene dado,
tienen un marcado espíritu victimita, ya que en sus vidas no son más que víctimas de lo que
otros deciden, no pueden hacer otra cosa diferente a lo que hacen. El hombre de filosofía de
oveja es reactivo, sólo funciona por reacción a estímulos exteriores. Para el profesor Kofman, la
gran mayoría de la gente vive así, y de hecho todos pasamos en la vida por esta fase, sólo que
muchos se quedan allí estancados.

El que es tigre, sabe quién es y asume su responsabilidad; no vive según las circunstancias, sino
que lo que la vida le ofrece son datos en los que apoyan sus decisiones, a partir de las cuales
actúan. No quiere decir que estas personas siempre logren sus objetivos, porque el resultado
final no siempre depende de ellos mismos, lo cual puede resultar frustrante. Pero al menos no
huyen de la ansiedad de tener que elegir, de tener que decidir, como hacen las personas ovejas.
El tigre está sometido a la frustración de saber que no siempre va a poder alcanzar sus objetivos;
sus decisiones y acciones no siempre van a salir como él desea. Pero esta capacidad y
responsabilidad de sus propias decisiones ante la vida es lo que los hace realmente humanos.

Entonces se puede decir que se puede clasificar a las personas en dos grupos, dependiendo esto
de cómo actúan frente a las reacciones que surgen de sus acciones. Pudiendo ser personas saben
apreciar el valor de poder tomar una decisión y al mismo tiempo tener la responsabilidad de
haber tomado una decisión, mientras que el otro grupo de personas solo disfrutan del valor de
la libertad de poder tomar una decisión.

Las personas deberían aspirar a una filosofía de tigre, debido a que vivir es arriesgarlo todo de
lo contrario las personas no son más que un conjunto inerte de moléculas a merced de los
caprichos del universo.