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Materia: Psicología del Arte 23 copias


Teórico: número 24 del 2 de noviembre de 2012
Profesor: Silberstein
Tema: Sueños; Aparato Psíquico y Objeto.
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Habíamos visto rápidamente el modelo de los sueños de Freud, modelo que sirve
para analizar otro tipo de fenómenos, básicamente el fenómeno de las formaciones del
Inconsciente, es decir, una idea se olvida y retorna transformada; y esa dinámica del
olvido que impide que retorne. Y las razones de ese olvido son las que empiezan a
preocupar a Freud, ¿qué ha sucedido y si existe un carácter volitivo en esa condición del
olvido? Si lo que los adultos no pueden recordar parece relacionarse con la vida infantil,
con los modos de vinculación “primitivos”, infantiles, primarios y si esto se deja ver en
los chicos y si los chicos, por el contrario, tienen la misma dinámica o en realidad la
dinámica infantil alude al proceso de construcción de esto que en el adulto va a ser esa
barrera del olvido, que como sabemos ahora es la barrera de Represión.
Hay otro tema que preocupa a Freud: al principio pensaba que se reprimían
cosas cuando alguien quería olvidar. Pero luego se da cuenta de que al mismo tiempo de
que alguien quiere olvidar se requiere otro elemento adicional y es que algo de adentro
del funcionamiento inconsciente del sujeto hace que la idea se olvide, es decir, se da
cuenta rápidamente que no basta que una persona quiera olvidar para que algo se olvide
de manera tal que no pueda ser recordado. Entonces, empieza a pensar que hay una
estructura inconsciente que atrae a ese inconsciente ciertas ideas, ciertas
representaciones. Y que si no existe eso así, desde adentro, que entre en conexión
asociativa y que reprime, hace olvidar, en realidad, por mucho que una persona quiera
olvidar, solamente con eso no se logra.
Freud encuentra que hay una situación de conflicto, en este momento el conflicto
es el modelo básico de construcción de la idea de Freud. El modelo de conflicto es un
Inconsciente que está opuesto al Consciente y Preconsciente que son las instancias que
del lado de la Conciencia, de la memoria, de lo que puede ser pensado, empujan a las
presentaciones conflictivas o angustiosas hacia el inconsciente. Pero Freud se va a dar
cuenta que ese modelo es incompleto y lo va a transformar hacia el año ´23 justamente
para poder dar cuenta del conflicto. Si al principio el conflicto era Consciente-
Preconsciente que empujaba al Inconsciente y él se da cuenta rápidamente que desde el

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Inconsciente hay algo que toma o atrae hacia el Inconsciente una situación conflictiva
Consciente-Preconsciente, para sostener ese modelo requiere una manera diferente de
pensarlo y esa manera se basa en ver qué es lo que hace que algo se olvide, qué es lo
que hace que algo se reprima.
Lo que en realidad sucede es que hay una dimensión del sujeto que quiere
olvidar en algunos casos pero hay otras veces que no quiere olvidar y al mismo tiempo,
en el momento que algo se olvida no es consciente, uno deja de recordar algo cuando
quiere recuperarlo. De tal manera que el modelo del Consciente-Preconsciente-
Inconsciente le resulta incompleto para expresar los términos del conflicto y si
inicialmente había sostenido que el funcionamiento emocional (eso que él veía en las
construcciones de sentido, en las asociaciones, en el discurso, en las cosas contadas por
el sujeto, eso que él veía en esos términos), si para poder sostener el modelo teórico
explicativo necesita de una hipótesis energética, que es el concepto de Pulsión desde el
punto de vista dinámico, ve que el conflicto requiere también una fuerza energética pero
también un modelo de instancias psíquicas que permitan explicar los términos de
conflicto. Y el primer modelo Inconsciente versus Consciente-Preconsciente va a ser
yuxtapuesto con un modelo que todos conocen también, que es el modelo del Ello-el Yo
y el Súper Yo. El Ello es siempre inconsciente y no va a ser nunca consciente y es toda
la dimensión pulsional.
Cuando el bebé nace, tomando el modelo que Freud toma del queso, cuando uno
deja un queso recién hecho, una vez que se deja al aire libre se empieza a secar y en el
contacto con el aire se empieza a formar una capita más dura, esa capita más dura es la
cáscara del queso. Freud va a decir que cuando el bebé nace es puro Ello, igual que un
queso recién salido de la fábrica pero en la medida que el bebé empieza a tener relación
con el mundo externo hay un área del funcionamiento psíquico que va a estar a cargo
de, inicialmente la percepción, luego el control muscular y finalmente la capacidad de
pensar, es decir, lo que demora la acción. El Ello quiere, el Yo dice “todavía no”, “más
tarde”, “conviene hacerlo”, “ahora no”, etc. Entonces, el Yo va a ser esa instancia que
va a estar en contacto con la percepción y con el exterior. En un momento en el año ´23
Freud va a decir que la percepción depende del Yo y en realidad, en otro momento
Freud va a decir que la percepción no solamente va a ser una función del Yo sino que va
a haber un registro de la percepción que es inconsciente que es un tema sumamente
importante. La percepción en Psicoanálisis es siempre inconsciente, uno es consciente
de la percepción, un momento después que se ha percibido. Entonces, primero se

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percibe y luego se hace consciente y hay cosas que no percibimos conscientemente
porque son intolerables, en el momento que se perciben son olvidadas instantáneamente
porque son absolutamente intolerables. Por lo cual hay un registro inconsciente, pero no
consciente de lo percibido.
Tenemos el Ello, totalmente inconsciente. El Yo establece la relación con el
mundo externo que estaría controlando la musculatura y también el pensamiento. Y el
Yo ocupa toda la consciencia, todo el preconsciente y una parte del Yo es inconsciente.
¿Qué parte? La parte del Yo que entra en conflicto con el Ello. Entonces, la parte del Yo
que entra en conflicto con el Ello es la parte del funcionamiento psíquico que hace que
algo se olvide pero uno no recuerda que se ha olvidado. Aquello que hace que se olvide
es inconsciente, ese es el fragmento del Yo que es inconsciente. El Yo, por tanto, es
consciente, preconsciente y una parte es inconsciente.
Luego está el Súper Yo -que ustedes saben muy bien es heredero del complejo
de Edipo-. El Súper Yo es un objeto del Yo, es un conjunto de identificaciones que
habitan en el Yo y que son las identificaciones que aparecen en la consciencia moral. El
Súper Yo es objeto del Yo que establece la consciencia moral. Ahí están las tres
instancias que le permiten a Freud explicar de mejor manera el conflicto psíquico, de lo
que podía serlo con el modelo de inconsciente-preconsciente-consciente.
Vamos a tener que los dos modelos existen simultáneamente a partir del año ´23.
Ahora, Freud trabaja el fenómeno de las asociaciones del paciente en un contexto muy
particular que es el contexto transferencial. Es decir, existe un tipo de Pulsión que
promueve que las personas puedan poner sobre la persona del terapeuta sus conflictos
inconscientes o las figuras de sus conflictos inconscientes sobre la persona del
terapeuta. Si el analista interviene demasiado, si hace jugar un registro afectivo en el
vínculo con el paciente, ese registro de proyección de conflictos olvidados se pierde en
buena medida. Se trata de hacer que las personas tengan un vínculo con un analista con
poca intervención respecto de la situación del paciente, generando un tipo de vínculo
especial tratando de que el paciente pueda poner en la figura del analista todo ese
registro transferencial, todas esas transferencias de conflictos infantiles, que va a
permitir al terapeuta comprender o registrar todo aquello que hace que el paciente haya
olvidado, todas aquellas situaciones que están en la base de la construcción de la
represión, es decir, de la barrera del olvido.
Ahora, lo que Freud encontraba en el análisis de los sueños o en el análisis de los
síntomas era que las personas se comportaban de maneras que nosotros llamaríamos

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muy infantiles, no toleraban nada, las personas que las hacían enojar eran como que las
mataban imaginariamente, había vínculos que eran de extrema dependencia, había
vínculos muy sádicos. Entonces empieza a establecer una especie de estratificación de
conflictos más tempranos y otros más recientes. Es muy simple establecer esta
estratificación porque cuando se tomaban cierto tipo de situaciones conflictivas para el
paciente y se las interpretaba, luego de esas aparecían otras. Como se repetía esa
sucesión de que luego del análisis de ciertos conflictos aparecían otros, entonces se
pudo establecer como una especie de criterio evolutivo de los modos de vinculación.
El Psicoanálisis es una teoría de la memoria y del olvido, es una teoría de la
angustia que hace que ciertos registros lleguen a estar inaccesibles a la posibilidad de
recuperar el recuerdo pero todo eso tiene que ver con un elemento fundamental, no
solamente fundamental en el Psicoanálisis sino también en cualquier otra teoría
psicológica o del campo de la Psicología, que es el vínculo, es decir los modos de
relación intersubjetivos. El campo de la Psicología se estudia los modos de los vínculos
emocionales, los vínculos psíquicos. Y los vínculos indican una relación.
La teoría psicoanalítica en ese sentido es una teoría que establece una
teorización extremadamente fina de los modos de relación, de los modos de vinculación
conscientes e inconscientes que no solamente ejercen los sujetos, sino, más importante,
que habitan en nosotros. Unamuno, que era un filósofo español decía: “Cuando digo yo
y miro hacia atrás, veo una multitud de personas” y perfectamente podemos decirlo de
cada uno de nosotros, si podemos llegar a tener tal nivel de comprensión de nuestro
funcionamiento, si miramos quienes somos, vemos que estamos habitados por muchas
personas y que a veces tomamos identidades parciales de vínculos antiguos que hemos
tenido con parejas o con figuras de nuestra infancia, personas que nos han criados. En
realidad entonces, cuando uno dice “yo”, ese yo es una especie de disfraz, de
unificación ficticia de muchas personas que habitan en nosotros. No necesariamente
significa que tengamos una multiplicidad de reacciones diferentes, puede haber una
cierta coherencia. Lo que sucede es que cada una de esas construcciones aluden a
muchos vínculos, muchas relaciones muy importantes afectivas que hemos tenido con
personas de nuestra infancia y también en nuestra vida adulta.
¿De qué manera impactan esos vínculos?, ¿por qué se ama a alguien?, ¿por qué
amamos?, ¿por qué detestamos? Nos resulta más fácil saber por qué detestamos que
saber por qué amamos a alguien. Hay distintos tipos de amor y distintos momentos de
cada vínculo amoroso, de cada vínculo afectivo pero es muy difícil saber qué nos atrae,

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qué nos captura, por qué se establece en nosotros un vínculo tan intenso que hace que
dos personas estén juntas o quieran estarlo. Esos registros que son en parte vagamente
conscientes y en gran medida inconscientes son los modos de los vínculos emocionales
que están en la base de la teoría psicoanalítica.
Lo que Freud empieza a ver con el análisis de los síntomas y de los sueños son
estos modos de vinculación, modos de vinculación intersubjetiva que hacen que las
personas reacciones con niveles de fantasías y de odios y de amores y también con
niveles de violencia en algunos casos o de apasionamiento en otros que son poco
combatibles con lo que se imaginaría en el siglo XIX de un sujeto adulto. En esta época
estamos en un período en el cual las mujeres son consideradas naturalmente por los
médicos y por los psiquiatras contemporáneos de Freud (y Freud desafortunadamente
no es una excepción) como seres inferiores a los hombres, entre los niños, la infancia, y
el adulto, la mujer ocuparía un lugar intermedio de evolución incompleta respecto de la
madurez alcanzada por los varones.
Esto era una idea difundida y cuando estudiamos en Freud la configuración del
complejo de Edipo en la mujer en realidad es el punto más criticado de la teoría de
Freud, con justicia, por los propios psicoanalistas posteriores porque finalmente se pone
a la mujer en una posición extraordinariamente prejuiciosa, donde la mujer es menos
“moral” que los varones. Cuando en realidad no sé si se puede establecer un criterio,
digamos, sé que no se puede establecer un criterio por sexo pero por lo general se ve
que las mujeres suelen ser más morales que los hombres, en muchos casos, no sé si se
puede decir de esta manera. Pero fíjense en estos sistemas de micro crédito que se
desarrolló en la India con un premio Nobel, ese sistema opera sobre la base que las
mujeres siempre cumplen a pagar el crédito y esto no es tan frecuente en el caso de los
varones. Pero se puede operar el sistema porque los créditos se otorgan a mujeres que
necesitan trabajar y desarrollar una actividad para mantener a su familia y, además, las
mujeres cumplen. No es muy legítimo hacer una transposición del fenómeno social,
cultural, al campo psicológico pero no deja de ser un dato a tener en cuenta que en
realidad esa fantasía de principios del siglo XX sobre la menor moralidad de la mujer en
realidad no se sostiene. Sin embargo resulta que una y otra vez encontramos, no sólo en
Freud sino en otros autores de la época, en donde las mujeres eran consideradas
particularmente histéricas y con tendencia a la histeria, a la carencia de normas.
Dentro de este modelo y de esta época, que es al mismo tiempo una manera de
analizar el fenómeno humano desde una perspectiva evolucionista, es decir, hay un

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criterio evolutivo de un punto de partida hasta llegar a la culminación que es el varón, es
el paradigma de la moralidad, de la racionalidad. Freud encuentra, aún dentro de sus
limitaciones personales que una era ésta, que existen en el análisis de los sueños y de los
síntomas, manifestaciones de vínculos infantiles, violentos, agresivos y se estableces
una estratificación de los modos vinculares. Como el requiere de una hipótesis
energética para poder pensar la intensidad de estas ideas, entonces va a hablar de esos
modos de vinculación como “evolución libidinal”, evolución de los sistemas de relación
intersubjetivos, que no solamente va a ser, por ejemplo, cómo un chico se vincula con la
mamá sino los modos que van a habitar en el sujeto, que van a seguir vivos.
Reitero, cada uno de nosotros mantiene vivo dentro de sí un universo de
personajes que están dentro nuestro que a veces no son fáciles de ver. Voy a dar un
ejemplo muy conocido, está en un texto de Freud muy famoso que se llama Duelo y
Melancolía. Freud va a estudiar el duelo, un duelo normal y un duelo patológico. El
duelo patológico es un duelo que se prolonga, la pérdida de una persona o un vínculo
afectivo muy intenso con una persona que se prolonga a lo largo de mucho tiempo y que
genera depresiones muy profundas. Hoy en día hay una banalización del concepto de
depresión pero esto que voy a decir ahora se refiere a las grandes depresiones, las
depresiones muy profundas, depresiones psicóticas.
Todos tenemos momentos de depresión que están justificados por una situación
externa y del funcionamiento emocional. Pero estas son las grandes depresiones y lo
que se observa es el auto reproche y las personas dicen “porque yo no sirvo para nada”,
“porque soy una porquería”, “porque yo soy esto, lo otro”, el auto reproche es una de las
características de la gran depresión profunda. Y cuando une este saber con estas
personas, coexiste como una sensación de gran narcisismo. Finalmente hay otras partes
respecto de esas personas en donde se considera una persona muy importante. Hay acá
una gran contradicción entre una gran valorización de un lado y una gran
desvalorización del otro. Estoy hablando de situaciones, reitero, muy extremas. Freud
descubre que cuando esta persona se refiere a sí misma como algo tan desvalorizado,
tan excluido… esos reproches que la persona refiere a sí misma, fueron alguna vez
reproches que dirigió a otra persona con la que el vínculo se ha roto o perdido.
Entonces es como si la persona se hubiera tragado a la otra persona dentro de sí
y refiere esos reproches que estaban puestos hacia afuera y que fueron dirigidos
explícitamente hacia otra persona, ahora perdida esa persona se vuelven contra el propio
sujeto. Cuando se auto reprocha en realidad son reproches dirigidos a alguien, que

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coexisten con una gran valorización de sí, pero el sujeto no tiene consciencia de esta
diferencia. Para el sujeto, es al mismo tiempo alguien que no sirve para nada y una
persona muy valiosa, con ciertas características, prestigiosa, etc. Freud encuentra de qué
manera nosotros tenemos vínculos que habitan en nosotros que aparentemente tienen
una coherencia de funcionamiento que nos es dada por el Yo, los sentimientos, registros
de ilusiones, una coherencia pero de ilusión que pule las diferencias y nos hace sentir
que todo está ordenado, que todo está bien pensado. Uno es como que lima esas
diferencias suponiéndose con una coherencia que no siempre tiene. Pero observadas
externamente, habitan vínculos diversos con distintas personas dentro de cada uno de
nosotros. Si bien esto sucede en un caso extremo -por suerte no se da con tanta
frecuencia- también es cierto que de manera más pequeña estos sistemas están presentes
en cada uno de nosotros. Es decir, tenemos distintos vínculos y cuando Freud va a
hablar de los modos de reacción, de los modos vinculares, no se refiere solamente a la
relación con los otros sino después también a las relaciones que habitan en nosotros. Y
va a descubrir de esta manera que las personas tienen dentro de sí un bebé o un nene
chiquito o una nena chiquita y que al mismo tiempo que su adultez coexisten en sí
mismo estos modos vinculares, estos modos de relación extraordinariamente activos
pero inconscientes. Y, sin embargo, eficaces; es decir, que actúan y tienen presencias en
términos de conductas, muchos de nosotros tenemos el bebé a flor de piel.
Una manera muy fácil de comprobar esto son los regalos. Hay toda una
Psicología del regalo, cuando tenga tiempo voy a escribir un artículo sobre Psicología
del regalo… Freud escribió sobre eso, es muy divertido, en El carácter y el erotismo
anal pareciera que Freud está promoviendo el erotismo anal pero nada que ver, eso tiene
que ver con el uso que ciertas palabras corrientes tienen de manera técnica. En este texto
se refiere a otra cosa diferente. “Erotismo” tiene que ver con libido y libido tiene que
ver con vínculos, entonces se refiere a los vínculos en la etapa anal: qué modalidades de
carácter quedan presentes en el sujeto adulto. Esas modalidades libidinales son las
erogeneidades anales y no aluden a la sexualidad anal sino a las modalidades de
vinculación propias de la etapa anal que se mantienen en el sujeto adulto, por ejemplo,
todo lo que llamamos el carácter obsesivo.
En realidad estos sistemas de Freud que veíamos a través del lenguaje del
discurso de los pacientes, a través de las asociaciones, conducen a ver modos
particulares de relación y esas relaciones son relaciones con los demás, relaciones
históricas que se van uniendo una atrás de la otra, se interpretan ciertos conflictos y

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aparecen otros detrás y se pueden ver cuáles son las ansiedades más antiguas. En
general lo que se descubre es que las ansiedades más antiguas eran cada vez más
violentas, con lo cual se estableció una manera de pensar al bebé que está muy lejos del
carácter ideal que tiene para la vida corriente la vida del bebé. Se veía que al ansiedades
tempranas de los bebés son extraordinariamente violentas y que a medida que el sujeto
crece, a medida que el sujeto tiene un Yo más formado, es decir que tiene una mayor
capacidad de pensar, a medida de eso esas ansiedades disminuyen gracias a que pueden
ser pensadas, entre otras cosas.
De esta manera se establece eso que se llama el desarrollo de la evolución de la
libido, que quiere decir de los modos de vinculación; que a través del discurso de los
pacientes se encuentran los chicos en la vida infantil. Entonces vamos a estudiar algo
que en principio ya saben pero que lo vamos a estudiar otra vez, estos modos de la
vinculación, estos modos de relación. Freud lo que tiene en cuenta es la dinámica, una
idea que era consciente deja de serlo, se olvidó; se olvidó porque era angustiosa para la
conciencia pero no basta con que la idea sea angustiosa para la conciencia para que se
olvide, requiere que algo la atraiga. Entonces, Freud se pregunta qué es lo que atrae del
Inconsciente para que una idea desaparezca de la conciencia.
Esto no es un fenómeno que Freud veía, lo vemos en cada uno de nosotros todo
el tiempo: nos olvidamos palabras, nos olvidamos cosas. Olvidamos cuando estamos
más cansados pero el hecho de que la fatiga facilite no explica la dinámica. Cuando
Freud empieza estudiar los lapsus, los actos fallidos, encuentra siempre que hay
conflictos que atraen. “El olvido del hombre propio”, en Psicopatología de la vida
cotidiana. ¿Qué es lo que Freud empieza a encontrar?
Freud encuentra que eso que reaparece del Inconsciente reaparece como algo
que se estudia en el lenguaje, entonces Freud estudia los lapsus, los olvidos, encuentra
que esos fenómenos de la vida corriente tienen la misma dinámica de los síntomas
neuróticos. Y que aquello que reaparece del inconsciente tiene que ver con ideas
algunas que pueden ser accedidas por la conciencia si se hace un pequeño ejercicio de
asociación, de asociaciones libres. Pero a su vez esas ideas se vinculan con otras más
profundas, algunas de las cuales no se alcanzan a ver tan fácilmente por un simple
ejercicio de asociación que lo haga en un momento dado. Son esas otras ideas que están
vinculadas asociativamente, que son aquellas que se ven con más dificultad, que cuando
empiezan a querer ser recordadas empiezan a ser cada vez más angustiosas. Freud
empieza a establecer que este régimen de construcción del síntoma que transcurre en el

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lenguaje alude, a medida que se profundiza, a ansiedades o angustias cada vez más
intensas. Entonces estos son los fenómenos que ve Freud: algo que se olvida, algo que
cuando quiere recuperarse se hace más angustiosos y que esto transcurre en
construcciones de sentido, en historias y estas historias aluden a modos de vinculación.
Esos son los fenómenos que estudia Freud.
No deja de ser atractivo desde el punto de vista epistemológico observar cómo
de esos fenómenos cotidianos o frecuentes de observar, Freud logra construir todo un
cuerpo teórico que permite explicarlos, que no se refieren sólo a esos fenómenos, sino a
tantos otros más que quedan de este modo relacionados. Entonces, lo que él va a
establecer es un tipo de historia desde mucho antes, o bastante antes, de lo que se
considera el surgimiento del Psicoanálisis a principios del 1900, Freud va a estudiar
cómo sería la constitución del aparato psíquico en el bebé a partir del análisis de los
síntomas neuróticos.
Entonces, vamos a tener una serie de conceptos que constituyen la base del
pensamiento del Psicoanálisis actual. En primer lugar, una cuestión muy particular que
es la siguiente: los seres humanos nacemos, como todos sabemos, con un grado de
inhabilidad extremo. Es decir, cuando hace un potrillito o un perrito tienen control
muscular que les permite dirigirse hacia la mamá; los seres humanos cuando nacemos,
nacemos con tal nivel de inmadurez biológica que si no nos asiste alguien nos morimos.
Hay una característica distinta en el funcionamiento humano respecto de los otros
animales o de los otros mamíferos que es que algo del funcionamiento emocional va a
estar ligado al hecho de que alguien deba asistirnos, que el comienzo del
funcionamiento no solamente psicológico si no del funcionamiento físico, alude al
hecho de que tiene que haber alguien que nos alimente, que nos proteja; porque de lo
contrario nosotros morimos.
Hay que pensar quién y por qué se interesa por un bebé. Lo que se descubrió es
algo muy particular y es que los seres humanos necesitamos para sobrevivir además de
alimentos, afecto. Y esto alude a una experiencia que se hizo en los orfanatos
norteamericanos por un psiquiatra que se llamó Peirce, un hombre muy inteligente.
Peirce fue llamado porque en los orfanatos los chicos eran alimentados, eran vestidos,
pero eran como bolitas de carne. Cuando uno ve esos bebés es muy impresionante,
porque es como si uno viera un bebé que no tiene ninguna tonicidad. O sea, que es
como una bolita de carne porque la carne se mueve por efecto de la gravedad. Uno
descubre que esa bolita de carne está viva porque cada tanto parpadea pero lo que se ve

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es una especie de masa con forma de bebé sin ningún tipo de autonomía en los
movimientos.
Ese estado se denomina con una palabra que viene del francés pero que se
traduce en todas las lenguas que se llama tortoise que están despiertos porque patalean
pero es como si estuvieran dormidos, porque no tienen ninguna reacción. Esos bebés
mueren y mueren con una falla orgánica general y esa muerte se llama “muerte por
marasmo”, es una muerte donde hay una falla general del funcionamiento y el bebé se
muere. No hay explicaciones para la muerte porque eran alimentados e inclusive eran
gorditos y estaban también vestidos, pero esos bebés se morían.
Lo que Peirce descubre es que esos bebés, que dicho sea de paso es similar a lo
que se ve con los bebés desnutridos: algunos bebés desnutridos tienen la misma
apariencia, son bebés que están absolutamente atónicos, sin tonicidad. Digo más, la
carne de la carnicería tiene más firmeza que la carne de esos bebés, es como si fueran
una bolita de grasa que está ahí. Peirce lo que descubrió era que esos bebés eran bebés
que eran alimentados pero carecían de la posibilidad de establecer un vínculo, carecían
de la posibilidad de establecer una relación con alguien. Es decir, podían comer pero les
faltaba algo que era central para el desarrollo que es poder establecer una relación
privilegiada de vínculo con alguien. En otras palabras, no tenían a nadie que se
interesara por ellos, no tenían a nadie que los quisiera, en castellano la palabra es más
fácil que en otras lenguas, amar se puede comprender como querer, “te quiero” es “te
amo”, en otras lenguas no tenemos esa facilidad, pero en castellano se hace más claro
porque no había nadie que quisiera a esos bebés.
Esta es la experiencia de Peirce pero su experiencia tuvo una réplica muy
dramática en Rumania hace poco tiempo. La misma historia: en un orfanato rumano los
bebés eran alimentados y vestidos pero morían por marasmo. En esta época existen
medios que no existían en la época de Peirce en Estados Unidos y entonces esos bebés
fueron estudiados con resonancias magnéticas y se descubrió que el cerebro en esos
bebés estaba mucho menos desarrollado que lo que se esperaba que estuviera en un bebé
a esa altura del desarrollo normal. Pero además, ustedes saben que la corteza tiene una
pequeña capita que es la conciencia, esa capita de células que están encima de la corteza
y que tienen que ver con los fenómenos del pensamiento consciente, esa capita era
muchísimo más finita que la que era usual en los bebés o en los chiquitos de esa edad.
Quiere decir que la falta de afecto, la falta del elemento emocional, la falta de la
posibilidad de establecer un vínculo no solamente implicaba que se murieran por

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marasmo sino que además se comprometía enormemente el desarrollo intelectual y
cognitivo de esos bebés. Los seres humanos tenemos una peculiaridad muy curiosa y es
que si no tenemos a alguien que nos quiera, nos morimos. Nos morimos porque nadie
nos atiende pero además nos morimos porque tampoco tenemos la capacidad de
desarrollarnos físicamente y no porque no haya alimento, sino porque no hay afecto.
Si esos bebés, por el contrario, logran todavía establecer un vínculo, pueden
hacerlo, pero el desarrollo queda extraordinariamente comprometido en la parte
posterior de la evolución. Es decir, no es una cuestión totalmente recuperable. Entonces,
justo con el alimento físico necesitamos que alguien nos quiera, nos quiera quiere decir
que quiera cosas para nosotros. Amar quiere decir que alguien quiere cosas para
nosotros, alguien quiere estar con el bebé. También hay otra cosa que es el hecho de que
uno cuando quiere tiene fantasías con la otra persona, por ejemplo, todo el tiempo
existen en nosotros ideas fantasiosas que algunas son conscientes y otras no, respecto de
todas las actividades que llevamos adelante.
Entonces, por ejemplo, una mamá que quiere a un bebé, cuando está embarazada
tiene fantasías, por ejemplo “querría que fuera a la escuela tal” o “querría que fuera
amigo o amiga de mi amiga que también está embarazada” o “me gustaría que fuera
jugador de fútbol” o “me gustaría que fuera millonario” o “me gustaría vestirlo de
marinerito” o “me gustaría vestirlo con ropa de Cheeky” o “qué bien que le quedaría los
pantaloncitos de Cheeky, le voy a comprar los pantaloncitos”…Y los bebés pobrecitos
aceptan todo, ¿qué opción les queda?. Entonces en realidad las madres tienen fantasías y
esas son las fantasías de amor, es decir, quieren cosas. Cuando el bebé nace, nace con
una madre que en principio se esperaría que lo quiera. Pero también hay madres que no
lo quieren suficientemente, que no logran reconocerlo, incluso hay madres que tienen
grandes duelos, se les hace muy difícil vincularse con el bebé en el momento del
nacimiento, justo en ese momento. O por ejemplo, madres que por otras razones
externas o emocionales no pueden vincularse totalmente con el bebé. Esto quiere decir
que va a quedar lesionada o alterada o dificultada esa dialéctica inicial, ese vínculo
inicial que se tiene que establecer con el bebé y al que el bebé va a responder.
Por estos análisis que les decía que muestran que las situaciones infantiles son de
tal violencia y tanta angustia, se sabe que cuando el bebé nace en realidad viene de un
medio protegido, como puede ser el vientre de la madre, a una situación que en realidad
le es absolutamente desconocida y es extraordinariamente persecutoria. Esto quiere
decir que todo lo percibe como un inmenso ataque del que no tiene ninguna posibilidad,

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pero ninguna posibilidad, ni de pensar ni de comprender. La situación de los primeros
instantes del nacimiento es de extraordinaria violencia para el bebé. El frío, no sabe lo
que es el frío, el hambre, no sabe lo que es el hambre, la incomodidad. Supongamos hay
bebés que nacen en partos que son muy traumáticos, hay otros que no pero también esta
toda una situación de tensión y de dolor físico que en modo alguno es conocida.
¿Qué sucede cuando nosotros no sabemos lo que nos pasa? La situación es de
extraordinaria desesperación. Yo les voy a dar un ejemplo para que ustedes se ubiquen,
supongan que están una noche solos o solas en sus casas y se sienten muy mal. Se
despiertan a la madrugada, están muy doloridos, tienen un malestar impreciso. Intentan
tranquilizarse, decirse que no es nada, pero cada vez se sienten peor. Es tan grande la
sensación de malestar que empiezan a temblar, saben que tienen fiebre pero no saben
qué es. Se empiezan a asustar porque no saben lo que tienen y además en ese momento
en Buenos Aires hay una epidemia de meningitis o de lo que fuere y se empiezan a
asustar cada vez más porque saben que tienen una fiebre terrible y se sienten cada vez
peor. Llaman al médico de urgencia, se sienten mal llamando al médico de urgencia
porque piensan que van a molestar a alguien pero se sienten tan pero tan mal que bueno,
necesitan que un médico los vea. El médico viene, los revisa, les toma la fiebre, tienen
41 y medio y entonces en ese momento el médico les dice “Usted tiene mucha fiebre,
pero no es nada. Esta es la gripe que está viniendo en este momento en Buenos Aires,
esta noche me han llamado cuatro pacientes exactamente igual que usted. No se asuste,
tome Actron 600 cada seis horas, tome mucho líquido, haga reposo y mañana se va a
sentir mejor. Tómese ahora con un té caliente una aspirina”. El médico se va, ustedes se
sienten tan mal como estaban antes pero un poquito menos mal porque saben que lo que
tienen no es nada más que una gripe y saben que va a pasar y que a la mañana siguiente
se van a sentir mejor.
¿Qué es lo que ejerció el médico? El médico ejerció lo que se llama el acto
médico, los tranquilizó. Pero además los tranquilizó porque les dio representaciones, les
dio ideas que ustedes pueden comprender y pensar y que les permiten pensar lo que
sienten. De alguna manera pueden contener la angustia, ahora saben que no tienen nada
más que una gripe, que es cuestión de una semana, que con la aspirina se van a sentir
mejor… Bueno, el bebé no tiene esa opción, el bebé no entiende nada, no sabe nada,
siente frío, hambre, dolor y eso es una sensación de persecución y de angustia
absolutamente inmensa, inacabable, imposible de controlar.

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Esa sensación es de absoluta destrucción interna porque el bebé nace viniendo
de una situación que se supone que es bastante más estable pero en el momento en el
que empieza a respirar, esa situación se pierde, no hay ninguna representación interna.
En ese instante la madre, la enfermera, la cuidadora, toma al bebé entre sus brazos, lo
seca, lo acaricia y le da de comer. Se produce una descarga de la tensión, una descarga
de la tensión que se considera una descarga de la tensión completa. Todo lo que era
tensión en el bebé -que nosotros podemos ponerle nombre porque el bebé no tiene
nombre para eso-, que es angustia, hambre, frío, etc. Todo eso se calma y entonces
queda una primera huella en la memoria de esa primera vivencia de haber sido
satisfecho, contenido, controlado.
Fue satisfecho pero también fue calmado. Esa primera huella de una madre que
amamantó, que calmó, que avivó y que acarició es la base del Inconsciente y además es
la base del aparato psíquico. ¿Qué es esa huella? Una huella de la memoria de la primer
experiencia de haber sido satisfecho, calmado, contenido. A esa primera huella del
vínculo con alguien externo, Freud le pone un nombre y la va a llamar “represión
primaria” porque va a ser el núcleo de todo aquello que va a ser asociativamente ligado,
de todo aquello que se va a asociar, de todo aquello que cuando decimos “algo desde el
Inconsciente atrae”, ese núcleo va a ser esa primera huella. Ese núcleo se va a vincular
con muchas otras experiencias posteriores, pero la primera va a ser de esa primera
huella.
No es que esa primera vivencia haya sido la satisfacción total. Fue una descarga
que tiene ciertas características, se dio de cierta manera: la mamá lo alimentó, lo cuidó;
va a haber muchas otras experiencias en donde el bebé va a ser sucesivamente
amamantado, cuidado, contenido, etc. Pero yo les voy a dar un modelo teórico: entonces
existe una primera experiencia de satisfacción que deja una primera huella en la
memoria, una huella mnémica, de memoria. Una primera huella.
Luego el bebé vuelve a tener hambre, frío. El bebé no tiene memoria, la
memoria es muy pero muy precaria porque nosotros nacemos con una gran inmadurez
neurológica que no solamente nos impide movernos (si uno le pide a un bebé que toque
el piano no puede porque no tiene control muscular ni motricidad fina), nacemos
también con una inmadurez de una capita que está en las vías nerviosas que se llama la
“vienil”. Entonces el proceso de crecimiento implica el proceso de vienidización que es
una capita que se va a formar alrededor de las vías nerviosas que va a permitir una
mejor conexión. Dicho de paso, ese fenómeno de la vienidización alude a la posibilidad

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de que el bebé sea estimulado, por ejemplo: los bebés que son más acariciados tienen
ese proceso más rápido. En el África las madres dicen que hay que acariciar mucho a
los bebés para terminarlos de hacer y es una muy buena práctica porque se acarician
mucho y esto se produce más rápido. El funcionamiento orgánico también depende del
vínculo emocional.
Nacemos con esa extraordinariamente inmadurez, ya que no tenemos posibilidad
de que hay una mamá afuera ni tampoco sabemos que tenemos cuerpo. El bebé no sabe
que tiene cuerpo, no sabe dónde termina él y donde empieza. Todos vemos los
adolescentes, y yo todavía que me paso la vida tropezándome con camas y bordes de
muebles pero teóricamente eso sucede en los adolescentes cuando hacen el estirón, que
tienen otro esquema incorporado: un esquema corporal más chico, más petiso y
entonces se tropiezan con las paredes, con los bordes de las camas. Pero el bebé no tiene
ni siquiera un mínimo esquema corporal, no sabe que es él y que hay un no-él. Poco a
poco va a tener que saber que hay una sensación doble cuando se toca su cuerpo y una
sensación única cuando toca los garrotes de la cama o de la cuna o la pared.
Por esta razón, dicho sea de paso, hay un signo evolutivo que también estudió
Peirce que es muy importante: cuando el bebé aplaude porque quiere decir que está
empezando a integrar la idea de un cuerpo propio. Porque empieza a tener la idea de un
límite propio. El bebé nace sin ninguna representación y también nace sin ningún
registro capaz de memoria, tiene muy poca memoria. Nacemos con la posibilidad de
seguir una cara, de poder ver una cara que nos sonríe, ¿sabemos que es la mamá? En
principio debería haber una situación interna, creo que la hay porque en el caso de los
bebés adoptados, un caso clásico en la Psicología, que han sido adoptados de tal manera
que en el momento del parto son entregados a la madre adoptiva que inmediatamente
los toma y los cuida, aún en esos bebés existe la marca del abandono. Una marca
inconsciente que se ve mucho después, en un clásico de los chicos adoptados cierto
dibujito donde dibujan dos mamás sin conocer conscientemente que son adoptados.
En el registro más infantil del bebé, en el momento de nacer, el bebé tiene
todavía registros emocionales pero muy poca capacidad de procesar o expresar. De tal
manera que no sabe que cuando tiene hambre, va a dejar de tener. O cuando se siente
mal, va a dejar de sentirse mal. Su mundo se estructura en situaciones muy divididas,
completa satisfacción o no. Va a pasar un tiempo en que pueda tener la posibilidad o la
capacidad de esperar, de tener la memoria de que alguien va a venir a satisfacerlo y va a
ser un proceso progresivo.

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Pero yo voy a dar ahora, como les digo, el modelo teórico sintetizándolo. El
bebé luego de la primera vivencia de satisfacción vuelve a tener hambre, ¿qué hace el
bebé? Se activa, antes o después, la huella de que alguna vez fue satisfecho, la huella en
la memoria de esa primera experiencia de satisfacción. Entonces toma su dedo y lo
succiona, el bebé succiona el dedo desde el vientre materno, se ve en las ecografías,
pero ahora esta succión tiene otra significación, la situación que se ve en el Psicoanálisis
una y otra vez es que distintas conductas pueden ser aparentemente similares por fuera
pero aluden a motivaciones completamente distintas. En el momento que el bebé se
chupa el dedo es una “alucinación” de aquel momento que fue satisfecho y durante un
ratito el bebé se calma.
Hay muchas maneras de ver esto en chicos más grandes: cuando están muy
doloridos con algo y uno les da un juguetito para ver si se olvidan del dolor. Un rato el
bebé se olvida. Freud dice que esa primera instancia de succión del dedo en realidad no
se olvida sino que está alucinando, soñando, que está siendo satisfecho; pero nadie
calma su hambre con el hecho de succionar el dedo y nuevamente siente un hambre
intensa. Cuando se hace muy intensa el hambre, la alucinación ya no funciona y aparece
el momento más importante del funcionamiento emocional (y también más importante
de la materia) que es que el bebé, en ausencia -no cuando está la madre sino cuando no
está- el bebé recuerda que hubo algo que lo satisfizo y que ahora no está. Empieza a
adquirir la idea de que hubo algo externo a él mismo que lo satisfizo y que ahora no
está. Es central para todo el funcionamiento del Psicoanálisis que esta idea se haya
constituido en ausencia del Objeto en función de una expectativa, expectativa entre
comillas, ¿qué expectativa puede tener un bebé a esta altura? Pero digámoslo
aproximadamente, en función de una expectativa previa, es decir: hubo algo que se
espera en función de lo que hubo. Esto es muy importante y les voy a decir, pasando
veinte años más tarde, cómo funciona en la vida de alguien, por qué es importante esta
idea.
¿Nosotros sabemos lo que buscamos como pareja? ¿Sabemos? En realidad
tenemos una serie de fantasías pero todos a esta altura conocen que se enamoran de la
persona equivocada o se enamoran de una persona que es “en parte” lo que a ustedes les
viene bien pero que en gran medida tienen que bancar una cantidad de características
que no les viene tan bien. ¿Ustedes saben de antemano? Si uno supiera de antemano
estaría la vida resuelta pero en realidad uno no sabe lo que busca. ¿Sabemos lo que
buscamos como carrera? Ustedes como estudiantes, ¿saben lo que quieren hacer? Saben

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aproximadamente lo que quieren hacer pero después la vida se va estructurando sobre
una serie de encuentros “azarosos” y a partir de esos encuentros ustedes encuentran
gusto en ciertas cosas. Y después las personas que son más grandes encuentran que
ciertas cosas que eran totalmente marginales en su vida, algunas después se convirtieron
en centrales. “Algo apareció en la pantalla, en el borde de su televisor, señora”, como
decían antes los conductores de televisión y eso empieza a ser como el centro.
En realidad uno no sabe lo que busca pero también es cierto que gracias a que
uno no lo sabe … Por ejemplo, ustedes están en un boliche y en medio del ruido terrible
que es lo que marca realmente la diferencia de edad, hay gente que lo tolera y gente que
no lo tolera, a cierta edad se tolera y después no se tolera más (risas). En medio del
ruido infernal, la oscuridad esencial, luces que “flashean”, en medio de la noche ustedes
ven un tipo o una chica que les gusta, según lo que cada cual. En medio de esa
muchedumbre, personas transpiradas, ruidos, ven a alguien por fragmentos de medio
segundo, de golpe la ven o lo ven -hagamos la posición de las mujeres- ven a un tipo de
golpe bíceps desarrollados, aspecto, y ustedes dicen “ése”.
Entonces lo miran, tienen que apuntar la mirada en el momento que la luz da
pero no tanto porque si no mira tampoco es cuestión de regalarse, como todos saben.
Entonces tiene que ver de no mirar en el momento que viene la luz porque si no va a
creer que están siempre mirándolo, tienen que ajustar más o menos; lo miran, no lo
miran. El tipo se aviva que lo están mirando y de alguna manera se acerca y
supongamos que se da el encuentro esperado. Ustedes han estado con este muchacho
como mucho una hora, dos horas pongamos. En medio del flash, del ruido, bailaron un
rato con el tipo, miraron para otro lado, para que no vea que están tan
interesadas…Supongamos que hubo ese pequeño registro, ese pequeño contacto visual
con este muchacho, supongamos que ha habido algo más, que hayan llegado a algún
tipo de roce erótico. Ustedes saben que Helen Kaplan, una sexóloga norteamericana
muy famosa, no psicoanalista sino de las teorías conductistas, decía “El sexo es roce y
fantasías”, tiene una visión extraordinariamente cruda pero muy propia de una psicóloga
cognitiva de esa época. Pero supongamos que ha habido algún tipo de roce no genital,
algún tipo de caricia o de beso.
La cuestión es que lo dejan y lo vieron en total una hora y media. Lo dejan e
instantáneamente se les hace la película, sienten que este es el tipo que realmente les
gusta y ya se ven saliendo juntos, yéndose de vacaciones juntos, viviendo juntos,
teniendo hijos juntos, sacando un crédito juntos. Y en el fondo lo vieron en total hora

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reloj supongamos, como mucho dos horas. Sin embargo, algo de este tipo, el modo de
comportarse, el modo cómo fumaba, el gesto, o los bíceps, eso ya para ustedes es como
“El” hombre de sus vidas.
Sin necesidad de haber estudiado a Peirce uno sabe que ha sido una relación de
signos, hay ciertos signos que este hombre representaba: gestos, actitudes, aspectos
físicos, que hacen que ustedes sientan que esa persona es realmente “la media naranja”
que estaban esperando. Pero en realidad no lo han conocido, no saben nada de él, no
obstante, esa persona ha logrado en ustedes activar una expectativa que aparentemente
colma, colma una expectativa que ustedes no sabían que tenían. Ustedes saben que les
interesan las mujeres así o los hombres asá, pero en realidad siempre aparece una mujer
diferente o un varón diferente y terminan interesándose también por ese otro tipo físico
o esa otra característica física que no corresponde al ideal de hombre o mujer que
ustedes tenían en la cabeza.
Entonces nadie sabe lo que busca pero hay ciertos signos que se activan
involuntariamente en nosotros y que de golpe nos parece que hemos encontrado la
totalidad de lo que buscamos. Luego, con el tiempo, el muchacho las vuelve a invitar a
salir, vuelven a salir, empiezan a notar que poco a poco hay ciertas características que
no se corresponden con el ideal que ustedes tenían y que no era exactamente eso y que
cada vez más la cosa se empieza a poner incómoda. Es decir, nosotros funcionamos con
una expectativa que es inconsciente, no sabemos lo que buscamos pero cuando creemos
haberlo encontrado, sentimos que nos completa. Esa fantasía dura poco, eso es el
enamoramiento, pero dura poco porque al tiempo de que están en relación empiezan a
aparecer otros elementos que al principio son notables pero no tanto como para
ensombrecer la experiencia de esa relación. Pero a medida que cada vez más se
empiezan a hacer más manifiestas esas diferencias, ustedes tienen que empezar a
negociar con esas expectativas que ustedes tenían y la persona que tienen al lado.
Es decir, no sabemos qué es lo que buscamos sino que nos encontramos, sin
saber, con algo que elegimos sin saber por qué pero que de toda la cantidad de cosas que
vemos, recortamos del universo de lo percibido. Me adelanté con esto que dije pero voy
a tener la ocasión de explicar esto. Quise decir con esto que ustedes cuando estuvieron
en el boliche bailable, pongamos que venían de cortar con su antiguo novio o novia, no
querían saber más nada con ningún tipo o chica. Y entre toda esa multitud de gente en el
boliche, no sé a qué boliches van, entonces en ese boliche al que van, entre los miles y

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miles de tipos que habían ido, miles y miles de chicas que había ahí, ustedes eligieron a
una que les llamó la atención.
Al principio todo es distinto: “él es muy diferente del anterior”, pero luego de un
tiempo ustedes se dan cuenta que ustedes en la relación se sienten igual que como se
sentían con el último anterior y encuentran que finalmente ustedes tienen la misma
relación. Y que además ciertas características, aún en esta nueva relación muy distinta
de la anterior, ciertas características son iguales. Entonces ustedes se preguntan, ¿cómo
fue posible que yo haya elegido? O mejor dicho, ¿cómo es posible que la vida me haya
puesto en mi camino a esta persona que me ha hecho reproducir la experiencia que era
la última que yo había tenido? Entonces uno se pregunta cómo es este sistema
perceptivo que en medio de todo ese mundo de miles de personas justo eligió con una
puntería extraordinaria a esa persona que implicaba reproducir un tipo de vínculo que
no se quería reproducir.
Entonces el azar del mundo es menos azaroso de lo que imaginamos, somos
nosotros los que recortamos desde nuestro punto ciego eso que nos llama la atención, la
“purpurina”; hay ciertas personas que aparecen con purpurina para nosotros, “esa” o
“ese”. Y ahí se juega inconscientemente ese registro porque ignoramos, no sabemos qué
es lo que buscamos. Por esta razón es muy importante mantener esta historia de que
cuando el bebé vuelve a tener hambre, frío, se activa en ausencia la idea de que hubo
algo que satisfizo que ahora no está; es decir, el Objeto (recordemos que estamos
hablando de un vínculo, el Psicoanálisis trabaja sobre los vínculos), el vínculo, la otra
persona no se ve todavía como persona, se ve como un fragmento, aquello que satisface,
el bebé todavía no tiene una estructuración emocional que le permita reconocer a la
“madre”, sino “eso que satisfizo”.
Entonces aparece la idea en esa ausencia del objeto, de que eso que satisfizo no
está. La idea de que algo que satisface se constituye como una expectativa en ausencia.
Esto se dice en Psicoanálisis: “La idea del objeto se constituye como objeto ausente”. Es
imprescindible que lo aprendan de memoria. ¿Cómo se constituye el objeto? El objeto
se constituye como objeto ausente. Es decir con una expectativa anterior. Vuelve la
mamá –supongamos que es la segunda vez que satisface, no sabemos si es la segunda o
qué- y satisface al bebé, sería el tercer momento: primer momento, primer experiencia
de satisfacción y la huella en el aparato psíquico; segundo momento, el bebé vuelve a
tener hambre y alucina, se chupa el dedo hasta que finalmente vuelve a tener hambre y

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aparece la idea de que algo satisfizo y ahora no está; y en el tercer momento vuelve a ser
satisfecho por la madre.
Supongamos que la mamá la segunda vez está más entrenada, la primera vez
estaba más temerosa, y hay una cosa más importante que forma parte de la dinámica del
bebé y es que los bebés perciben afectivamente, más que las otras personas. Por
ejemplo, los perros perciben afectivamente de una manera extraordinariamente aguda,
pero los chicos también. ¿Recuerdan cuando ustedes eran chicos, por ejemplo, cuando
había una persona que ustedes sentían que no los quería porque no era lo
suficientemente afectuosa?
El bebé siente y los chicos sienten cuando una persona los quiere
inmediatamente se dirigen a esa persona o cuando sienten indiferencia les da miedo a
algunos chicos, o sea, no pueden poner en palabras pero tienen un registro empático, un
registro afectivo. La empatía es esa capacidad de sentir lo que las otras personas piensan
o están sintiendo en ese mismo instante, aunque no lo digan en palabras es una
comprensión afectiva y se dice que los psicólogos deben tener empatía, algunos tienen
mucha empatía, entonces se hace intolerable percibir lo que el otro siente o si hay
mucha angustia por ejemplo. Se retienen esos registros empáticos.
El bebé tiene ese registro empático. La primera vez, la mamá lo alimenta con
temor pero la segunda vez, más canchera, la mamá ya lo alimenta de otra manera.
Supongamos, dicho esto como un modelo teórico, supongamos que la segunda vez la
mamá como la primera vez le da de comer, lo abriga, le hace una caricia en la cabecita,
le da un besito en la naricita y le agarra el piecito y se lo sacude. La primera vez que la
mamá lo alimentó y lo acarició, además le había dado el besito en la pancita. La
segunda vez, el bebé dice (imaginariamente): “Está bien esto de que me haga caricias en
el piecito, está bien esto de que me hagan caricias en la mejilla pero esta vez no me ha
dado un beso en la pancita; me quiere menos, ya no me quiere igual que antes”.
Esto es lo mismo que los sujetos adultos, ustedes que tienen edad todavía de ser
hijos, en su mayoría, el cumpleaños anterior les han dado un regalo que valía 500 pesos
y este año a los hermanos le hicieron un regalo que vale 550 y a ustedes un regalo que
vale 450. Entonces dicen: “Me quiere menos, lo quiere más al otro, gasta más”. Esos
modos de funcionamiento muestran que todavía tenemos un bebé dentro de nosotros. Y
el bebé piensa así, dice: “Ahora está muy bien que me haya acariciado el piecito pero no
me dio el beso en la naricita y no me dio el beso en la pancita”. El bebé tiene poco
control muscular entonces trata de mover la pancita, la nariz, pero no puede, no puede

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decir que ahora fue satisfecho pero queda algo que esta vez no le dio, se agita, la mamá
no sabe qué pasa, lo acaricia y lo deja y el chiquito se duerme, satisfecho, pero algo no
fue como la primera vez.
Más adelante vuelve a ser satisfecho pero Freud dice que es muy difícil
renunciar a un placer que se ha tenido, lo dice en otro contexto y por otra razón pero
supongamos para mostrar en nuestro ejemplo que la siguiente vez el bebé es satisfecho,
acariciado en la cabecita, le da el beso en la naricita, le da el beso en la pancita, pero!
No le toca el piecito. El bebé se queda satisfecho pero en el fondo extraña también la
caricia en el piecito. La desgracia es que siempre va a haber algo que falta en la vida
humana, de modo que las madres futuras aún hagan toda la rutina después de esta clase
de caricias a su bebé, siempre queda algo que no es satisfecho o que la vida humana en
el espacio temporal significa que en un momento dado somos satisfechos pero después
eso que parecía la plenitud del momento terminaba como mostrándose como una
insatisfacción de algo que vuelve a aparecer.
Entonces, cuando algo es satisfecho pero queda un borde respecto de la
expectativa que no es totalmente satisfecho, ese borde implica algo que va a mover a
esperar nuevamente ser satisfecho. Hay algo que es muy importante que les dije
parcialmente hace mucho pero quisiera reiterarlo ahora de otra manera y es que todo
este sistema de funcionamiento se acompaña de los comienzos del pensamiento y los
comienzos del pensamiento significa que se organizan fantasías, fantasías que no son a
veces pensadas pero que existen como registros de sentido. Los registros de sentidos
todavía no van a ser como los registros adultos de sentido, pero son registros de sentido
con los cuales el bebé empieza a tener fantasías. Todos los funcionamientos de los
vínculos son acompañados con expectativas, con ideas, con representaciones, que en
este caso los bebés pero también los adultos, tenemos siempre.
Algunas de esas expectativas son inconscientes, otras no, son ideas que se nos
ocurren, normalmente no se las contamos a nadie o a veces algunas sí y otras no, otras
son tan rápidas que no las registramos del todo, pero aparecen. Estos sistemas de
funcionamiento van organizando los primeros registros de sentido y esto es fundamental
como ustedes pueden imaginarse. Esta primera etapa de funcionamiento del bebé tiene
una característica que es que requiere el afecto de la madre, que la madre quiera y un
bebé que no quiere nada todavía pero que va a tener una primera huella, una primera
experiencia de satisfacción que va a construir ese futuro vínculo con la madre. A partir
de la idea de un objeto que construye una idea previa, objeto que se constituye como

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objeto ausente, va a generar una expectativa previa. Y que toda satisfacción va a ser una
satisfacción que se va a recortar sobre esa huella anterior.
Ahora bien, hay una madre que quiere a ese bebé, quiere que se vista en Cheeky,
quiere que sea millonario, quiere que sea jugador de fútbol, quiere que sea amigo de los
hijos de las amigas, etc. Hay cosas que no son fantasías pero que están presentes en
función de los aprendizajes que la propia madre ha tenido cuando ha sido chica, ¿cómo
se ve eso? Eso se ve cuando repetimos actitudes, de contención, de aprendizaje, que
hemos podido elaborar en esos vínculos tempranos, se hacen espontáneamente en
nosotros pero hay también otras dinámicas y esas dinámicas tienen que ver también con
las expectativas cumplidas por el bebé, por ejemplo, supongamos que la mamá espera
ansiosamente el provechito del bebé y entonces, el bebé eructa, la mamá sonríe, el bebé
se ríe, “esto era lo que esperaba”.
El bebé toma para sí en realidad la expectativa de su madre, la madre enseña
sobre la base de modelos que no son conscientes pero que tienen que ver con
expectativas y esas expectativas están puestas no solamente en lo que valora
positivamente, sino también en lo que castiga… “¡No!” Más adelante hay un ideal, se
cría sobre la base de un ideal interno, entonces una madre que castiga ciertas cosas o
que favorece otras en realidad está imponiendo un ideal, un sistema de valores, de
expectativas a ese bebé.
Ahora bien, el bebé no tiene a dónde irse, no puede decir “Esta mamá no me
gusta, me voy con la otra que es más linda”, no puede. Todos los chicos en cierta edad
fantasean que la mamá del amigo es mejor mamá que la propia y en realidad, a esa edad
no pueden irse. El bebé no puede y además no conoce la idea de otro, la idea de
diferencia, no tiene idea del otro, el bebé acepta y toma esto que la madre quiere para él,
que haga provechito por ejemplo, que espere que sonría, cuando el bebé hace estas
cosas es porque ha tomado lo que la mamá espera para él, ha tomado los ideales de la
mamá.
Vemos esta curiosa situación que es que el bebé ha tomado el espacio de
significación que la madre da, es decir, lo que valora, lo que castiga, lo que aprueba, lo
que acaricia. O sea, hay un sistema de actitud, de ideas en acto, que están en este
vínculo. La mamá hace eso porque espera cosas del chico, que crezca bien, que trague
bien; hay un montón de expectativas que la madre espera, se interesa por ese bebé,
quiere cosas para ese bebé. Entonces el deseo de la madre está, quiere cosas para el bebé
y el bebé se identifica con lo que la madre quiere para él. Con lo cual se dice que el

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bebé encarna el proyecto de la madre, lo que la mamá quiere y, por la misma razón, el
bebé encarna lo que la madre quiere.
De tal manera que el bebé representa lo que madre quiere porque lo encarna, se
ha identificado, ha tomado para sí las expectativas que la madre tiene con ese bebé y, al
mismo tiempo, el bebé encarna lo que la madre quiere que el bebé sea. Entonces se
habla de esa particular relación cruzada en donde el bebé completa la expectativa de la
madre y la madre es el modelo con el cual el bebé se identifica respeto del mundo
externo, esto se llama la unión simbiótica porque el bebé completa a la madre en sus
expectativas de las cosas que quiere para ese bebé y el bebé toma para sí, se identifica,
con lo que la madre quiere para él.
Por lo que se habla de que hay una relación muy particular, que es fácilmente
observable, entre el bebé y la mamá y todos si hacen memoria cuando eran chiquitos,
después de más grandes esto se pierden pero cuando ustedes eran chiquitos la relación
con la mamá en algunos momentos era muy particular, no de bebé, sino de más
grandecito; había una cercanía, una familiaridad, una confianza que no tenía igual. ¿Por
qué a los chicos les gustan siempre los tallarines de la mamá o la cazuela de la mamá o
el budín de la mamá? Yo tengo una teoría propia y es que, entre otras cosas, la madre
deja su impronta que también es una impronta olfativa, es decir, las cosas de la madre
poseen el olor particular de la mamá. Todos tenemos olor pero no lo registramos, nos
creemos limpísimos. Cuando ustedes toman el pullover de sus novios o novias, en
realidad el pullover es muy limpio, el novio o la novia es muy limpia pero ustedes
huelen el pullover que tiene un olor muy particular y es el olor de ella o de él. No somos
conscientes, pero hay registros olfativos. Tenía unos amigos que eran diplomáticos en
Corea y cuando la mujer de uno de estos diplomáticos -que es profesora de la facultad,
una mujer muy elegante, muy limpia- entraba a un ascensor en Corea, los coreanos se
tapaban la nariz porque nosotros en toda nuestra limpieza, olemos mal para los
asiáticos, nos sienten olor a leche rancia. En realidad los registros olfativos son también
registros culturales, nosotros creemos que no olemos, pero nosotros olemos por ejemplo
a los africanos, no todos, y decimos “qué olor que tienen” pero no nos olemos a
nosotros mismos. Nosotros también tenemos olor, el que se siente inocente que tire la
primera piedra.
Es decir, existen registros olfativos también y esos chicos que les gustan los
fideos de mamá han tomado para sí, en realidad no es que sean los mejores fideos o la
mejor comida o el mejor budín o lo que fuera, sino en realidad alude a que han tomado

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esto que la madre hace para ese bebé, se han identificado con lo que madre quiere para
él. Entonces completan con esa degustación de la comida que hace la madre la
expectativa para ese chico.
Este momento se caracteriza por una total dependencia del bebé y la total
dependencia alude a que existe una relación a través de la boca. El modelo teórico
energético de Freud ha hecho creer que él hablaba de una sexualidad distintivita que
late, como decía Ludovica Squirru, late en la boca del bebé deseoso de ir a succionar lo
que encuentre por el camino y que se satisface por la ansiedad de succión que
supuestamente tiene. Esto no es así, lo que hace que exista una satisfacción oral, por
ejemplo cuando el bebé sigue succionando en el chupete -allí donde no se cumple más
el deseo de alimentarse-, Freud decía “Sigue succionando porque tiene placer por
succión” y si tiene placer por la succión es que hay una sexualidad. Un gran escándalo
en la época pensar que el bebé tenía una sexualidad pero Freud no se refiere a la
genitalidad si no que tiene placer por la succión pero ese placer por la succión ¿es
porque existe un placer instintivo? No. Tiene placer por la construcción de sentido en la
relación con la madre, porque la succión lo conduce a la alimentación.
Sobre esa actividad necesaria para la vida se construye por aposición un placer y
ese placer se relaciona con el vínculo que se vehiculiza a través de la alimentación, en
este caso, con la madre. Y da placer porque la succión completa al bebé respecto del
deseo de la madre. No hay placer instintivo, existe un placer de órganos, si uno acaricia
al bebé, el bebé tiene placer; pero el hecho de que tenga un placer no es porque hay una
pulsión oral en el sentido instintivo, genético, orgánico, no; sino porque hay una
historia, una construcción de sentido del vínculo con la madre. Tiene placer porque en
esa actividad de succión en donde se requiere para su alimentación física, biológica,
sobre esa actividad se articula una situación emocional de vínculo con la madre, con la
persona que lo alimenta.
La libido, la pulsión parcial oral da placer porque completa a la madre, porque se
vincula con la relación con la madre, no hay registro emocional que no tenga que ver
con las historias de un vínculo intersubjetivo. No lo olviden nunca, más allá de esta
materia. No existen áreas orgánicas instintivas, son vínculos emocionales, son historias,
son construcciones de sentido intersubjetivo, construcciones emocionales. No son
registros intelectuales, son registros afectivos de una relación, por esa razón da placer.
Este universo es el mundo extremadamente dependiente del bebé. Por eso se habla de la
etapa oral y succión, la primera del vínculo emocional del bebé.

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