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Caperucita Roja - Que bonito Caperucita. Cuando yo era joven no había nada de eso.

- Si abuelita… es dema cool. Es más, me dejas tomarte una foto para subirla a mi
Después de mucho rogarle a su mamá, la Caperucita Roja por fin pudo tener su tan muro del Face?
anhelado iPhone. La madre no había querido comprárselo pues es un aparato muy - Claro mijita, con gusto.
caro y además piensa que no es bueno que una adolescente tenga un teléfono La niña muy ilusionada abrió la aplicación de fotos y enfocó la cara de la abuelita. Se
inteligente con acceso a Internet. asombró por lo que vio en la pantalla y dijo:
Sin embargo pudo más la insistencia de Caperucita, quien instaló sin demora el - Abuelita. ¿Qué son esos ojos tan grandes?
WhatsApp, YouTube, un buen número de juegos y por supuesto que la aplicación - Son para verte mejor.
oficial del Facebook. - ¿Y esa nariz tan grande?
Un buen día la joven tomó su iPhone, abrió el Face y posteó en su muro: “Hoy saldré - Es para olerte mejor?
al bosque a llevarle pastelillos a mi abuelita”. Acto seguido guardó el teléfono en su - ¿Y qué son esos dedos tan largos?
caperuza, tomó una lonchera y salió muy de prisa sin percatarse que apenas unos - Es que así puedo teclear más rápido en la computadora.
minutos después ya podía leerse en el muro de la joven: “A el Lobo Feroz y otras 53 - Abuelita! ¿Y qué son esos bigotes?
criaturas malvadas del bosque les gusta esto”. - Perdón Caperucita. Creo que es por las hormonas que estoy tomando y se me olvidó
Y para mala suerte, Caperucita buscó en la aplicación de Mapas de su iPhone una rasurarme.
ruta para llegar donde su querida abuelita. Ella no sabía que los mapas de Apple - Abuelita! ¿Pero que es esa boca tan grande?
tienen problemas y tomó el camino más largo, guiada por las instrucciones que el - No es boca niña idiota. Es un hocico y es para comerte mejor!!!
susodicho mapa le señalaba. Como ya usted supone, pues posiblemente ha leído otras versiones más antiguas de
Pero el Lobo Feroz, que era muy astuto y sí sabía de los problemas con los mapas de la historia, el malvado Lobo Feroz saltó de la cama y de un bocado se mandó a la
Apple, abrió entonces Google Maps y pudo llegar primero a casa de la abuelita por ingenua Caperucita. Quedó tan lleno que le dio marea alcalina y acto seguido se volvió
una ruta mucho más corta. a recostar en la cama de la abuelita twittera.
La abuelita, aunque vivía sola en el bosque, tenía muchos amigos y seguidores por Pero como usted también sabrá, la historia no terminó allí.
medio de las redes sociales. Hace unos años hizo un curso de Internet para adulto Quiso la buena fortuna que uno de los followers más asiduos de la abuelita twitera
mayor y le encantó la red social de Twitter. Por eso se abrió una cuenta y desde fuera un joven leñador que trabajaba en el bosque no muy lejos de allí.
entonces se la pasa posteando tweets. Con el tiempo ha ganado muchos followers El muchacho estaba terminando su jornada y se disponía a comer una merienda. Sin
quienes de cariño la apodaron “la abuelita twittera”. embargo se le ocurrió revisar su smartphone para ver qué había de nuevo en las redes
Un rato más tarde el malvado lobo estaba a pocos metros de la casa de la Abuelita sociales.
Twittera y como él era muy astuto, cambió su foto de perfil por una que bajó del Abrió Twitter y le llamó la atención que desde hace rato no había nada publicado en
Facebook de la Caperucita. Le puso un mensaje a la abuelita avisando de su llegada el timeline de la abuelita. Se sintió muy extrañado y decidió ir a ver si había algún
y esta no se percató que era un engaño del lobo. problema.
Así que cuando el Lobo Feroz tocó la puerta, la Abuelita Twittera abrió sin reparo pues El leñador pensó que quizás alguna rama de algún árbol pudiera haber reventado el
pensó que era su querida nieta. El lobo entró, amarró a la pobre anciana y la encerró cable que puso la compañía de Internet en el techo de la casa de la abuela para darle
con llave en el armario. Vio la computadora de la abuela y pensó que sería bueno el servicio de conectividad.
publicar un tweet para que así todos crean que la anciana está bien. Se sentó frente Cuando llegó se sorprendió a ver al lobo acostado en la cama y todo empanzado. Vio
al teclado, abrió la página de Twitter pero no pudo publicar nada pues por más que lo el iPhone y la caperuza roja en el suelo y de inmediato supo lo que había pasado. Así
intentó, no dio con la contraseña para iniciar la sesión de la abuela. que con su hacha mató al lobo malo y con cuidado le abrió la panza.
Así que entonces el Lobo Feroz decidió no perder más tiempo, corrió a ponerse una Sacó a Caperucita, que de milagro no se había asfixiado. Igual y por si acaso, el
piyama de la abuelita y se metió a la cama a esperar a Caperucita. leñador le dio algo de respiración boca a boca (cuidado pierde) y luego de constatar
Cuando la joven llegó a la casa en el centro del bosque, entró directo pues la puerta que la adolescente estaba bien, buscó a la abuelita twittera y la liberó del armario.
había quedado abierta y muy efusivamente fue de prisa a buscar a su abuela. La vio Los tres la terminaron de pasar genial ese día y ahora sí que la historia llega a su fin.
en la cama y luego de saludarla le dijo: El leñador se hizo novio de Caperucita, la abuelita siguió posteando tweets,
- Abuelita querida. Mira lo que me compró mi mamá. Caperucita aprendió a usar Google Maps y también aprendió que debe ser más
- Veo que es un iPhone, dijo el malvado lobo fingiendo la voz. cuidadosa con las amistades que acepta en su perfil de Facebook.
- Si, ahora paso conectada con todos mis compas del cole, nos pasamos chismes y Y facebookin facebookeado. Este cuento se ha acabado.
nos compartimos fotos.
Caperucita Roja

Había una vez un preciosa muchacha que vivía en una pequeña aldea, -Tu nieta, Caperucita Roja -respondió el lobo, suavizando mucho su voz-
era más bonita que jamás se había visto en aquel lugar. Su madre la quería . “¿Te traigo un pastel y sopa que te envía mi mama?”
mucho, y su abuela la adoraba aún más. La buena abuela, que estaba en la cama, porque estaba algo enferma, gritó:
“Puedes entrar, la puerta está abierta”.
Un día su abuela le regaló una pequeña caperucita roja hecha por ella, y le
quedaba tan bien a la linda niña esa caperucita roja que todos la llamaban El lobo entro en la casa, y se lanzó sobre la buena mujer y se la comió en un
Caperucita Roja. momento, ya que había pasado más de tres días desde su última
comida. Luego cerró la puerta y se metió en la cama de la abuela, esperando
Un día, su madre, después de cocinar, le dijo: «Caperucita, tienes que ir a ver a la Caperucita Roja, que llego un rato más tarde y llamó a la puerta: TOC,
cómo está tu abuela, porque he oído que ha estado muy enferma.» Cogé una TOC, TOC.
cesta grande, y llévale este pastel y sopa, le vendrá muy bien para mejorar “¿Quién está ahí?”
de su enfermedad. El Caperucita Roja, al oír la gran voz del lobo, se asustó; Pero creyendo que
Caperucita Roja se puso en camino de inmediato para llegar lo antes posible, su abuelita estaba resfriada y podía tener la voz ronca, respondió:
ya que su abuelita vivía en otro pueblo al otro lado del bosque. “Soy tu nieta Caperucita Roja, que te ha traído un pastel y un poco de sopa
que mi madre te envía”.
Mientras caminaba por el bosque, un lobo la vigilaba escondido entre unos El lobo contesto, suavizando su voz tanto como pudo, ” Entra la puerta está
matorrales, era un lobo muy grande y feroz, y tenía una boca muy grande, abierta”.
con la que podía comerse a Caperucita Roja, pero no se atrevió a hacerlo, La Caperucita Roja abrió la puerta y entró en la casa.
debido a que unos leñadores estaban trabajando en el bosque. El lobo, al verla entrar, le dijo, escondiéndose debajo de las sabanas y
pasando la cortina de la ventana para que no entrará casi luz:
Pero si que se acercó a Caperucita Roja y le pregunto: -Deja el pastel y la olla con la sopa en la mesa, y acércate para que pueda
– Hola preciosa niña, ¿te has perdido? ¿A dónde te diriges? ¿Qué llevas en verte.
esa cesta? La Caperucita Roja se acercó a la cama, y veía a su abuelita un poco rara, y
La pobre niña que era muy buena e inocente, y que no sabía que era peligroso le pregunto:
hablr con un lobo, le dijo: “¡Abuelita, abuelita, qué brazos grandes tienes!”
-Voy a ver a mi abuela y le llevo un pastel y sopa que a preparado mi madre. -Para abrazarte mejor.
¿Vive lejos? Dijo el lobo. “¡Abuelita, abuelita, qué orejas tan grandes tienes!”
-Para escucharte mejor.
Al otro lado del bosque, respondió la Caperucita Roja, está más allá del “¡Abuelita, abuelita, qué grandes ojos tienes!”
molino que ves allí, en la primera casa del pueblo. -Para verte mejor.
-Bueno -dijo el lobo-, yo también iré a visitarla, yo iré por otro camino, y “Abuela, ¡qué dientes más grandes tienes!”
veremos quién llega allí primero. – Para comerte mejor…
Y, diciendo estas palabras, este lobo malvado se lanzó sobre Caperucita
El lobo corrió lo más rápido que pudo, siguiendo un atajo que conocía en el Roja, y se la comió.
bosque, y la niña siguió el camino que daba un pequeño rodeo, y además se
fue entreteniendo recogiendo flores para su abuelita, y corriendo tras las ¿Qué podemos aprender de este cuento?:
mariposas. Los niños y las niñas nunca deben hablar con extraños, aunque esos extraños
No pasó mucho tiempo antes de que el lobo llegara a la casa de la abuelita. parezcan encantadores, dulces, educados, y sin malas intenciones, ya que
Golpeó a la puerta: TOC, TOC, TOC en algunas ocasiones tras ese disfraz de dulzura y amabilidad puede
“¿Quién está ahí?” esconderse una persona con malas intenciones, y toda la información que
podamos darle la utilizará para hacernos daño.

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