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21 de noviembre de 2015

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla


Facultad de Filosofía y Letras
Siglos de Oro

¿Por qué La verdad sospechosa pertenece a la corriente barroca?

Karla Hernández Jiménez

En el presente trabajo se intentará dar respuesta a la pregunta que adorna el título y exponer
los motivos por los cuales La verdad sospechosa, de Juan Ruíz de Alarcón, pertenece al
movimiento barroco. En esta obra seremos testigos de las andanzas de Don García, hijo de
un noble que llega a Madrid para hacer vida en la corte, y como sus mentiras lo meten
constantemente en líos.

En primer lugar, Riegl, citado por Hatzfeld, mencionaba que al contemplar, y en este caso
leer, una obra barroca: “se siente uno como envuelto en un mundo de confusiones, de
efectos un tanto desagradables cuyas causas no llegamos a comprender” (13) Debido a la
profusión de elementos, especialmente a la mención de contextos concretos de la capital
española y las referencias grecolatinas, presentes en La verdad sospechosa hacen que una
primera lectura para el lector poco familiarizado o sin los referentes adecuados llegue a ser
confusa y abrumadora, nótese lo anterior en este ejemplo de la obra de Ruíz de Alarcón:

TRISTÁN
“Imagino,
aunque de dura se precia,
que has de vencer a Lucrecia,
sin la fuerza de Tarquino” (115)
En este fragmento se hace una comparación entre una de las protagonista y Lucrecia,
esposa de Tarquino Colatino, que se suicidó después de sufrir el ultraje del último rey
romano, Tarquino el soberbio. A su vez esta mención de elementos grecolatinos no es
simple capricho sino uno de los tópicos de la literatura barroca que revelaban una elevación
cultural, tal como lo menciona Fernández, el siglo XVII “constituye la época en la cual
España, culturalmente, alcanza un esplendor inigualable”. (190)

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En segundo lugar, Hatzfeld, citando a Cioranescu, hace mención de que el concepto
barroco “valora la tensión dramática interna, la crisis, la inquietud, el desvelo cerebral
frente a la trágica batalla de la razón con las pasiones”. (47) Muchos de estos elementos
están presentes en La verdad oculta y pueden apreciarse sobre todo en los apartes que
muestran los personajes, pues es en ellos donde revelan no solo su verdadera personalidad
sino sus inquietudes y pasiones:

DON GARCÍA
Ay Lucrecia, si es posible, (Aparte)
tú sola has de ser mi dueño.
DON BELTRÁN
¿Qué es esto? ¿No respondéis?
DON GARCÍA
Tuyo he de ser vive el cielo. (Aparte)
(Ruíz 92)
En tercer lugar, el barroco, como estilo, posee ciertos principios que lo diferencian del
renacimiento: “no sencillez (semplicitá), sino complejidad, tanto formal como psicológica;
no un término medio (onesta mediocritá), sino decisión radical: santidad o pecado”
(Hatzfeld 42) Como se hacía mención en el primer punto, la complejidad de La verdad
sospechosa viene dada por su profusión de elementos, es más bien una cuestión formal más
que psicológica.

El género cómico, al que pertenece esta obra de Ruíz de Alarcón, no podía permitirse tener
una complejidad con los personajes o su perfil psicológico pues se corría el riesgo de perder
el humor y, sin embargo un poco de esto último, aunque no a profundidad, puede hallarse
en los personajes de Ruíz de Alarcón al mismo tiempo que se persigue la carcajada aunque
no de la manera fácil:

TRISTÁN
“¡Qué suceso tan extraño!
¿y si murió?”

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DON GARCÍA
“Cosa es clara
porque hasta los mismos sesos
esparció por la campaña”.
TRISTÁN
“Pobre Don Juan; mas ¿no es éste
que viene por aquí?”
(Salen DON JUAN y DON BELTRÁN por otra parte)
DON GARCÍA
“Cosa extraña”.
TRISTÁN
“¿También a mí me las pegas?
¿al secretario del alma?
por Dios que se lo creí,” (Aparte)
(Ruíz 129-130)
En cuarto lugar, Paul Hacker, citado por Hatzfeld, comentaba que el barroco por lo general
seguía dos caminos: “Una tensión entre la vida y el espíritu con dos vías de escape: la
negación ascética de la vida o la ironía.” (24) En este sentido, La verdad sospechosa
demuestra en todo momento hallarse en la segunda vía del barroco debido a que en la obra
la ironía también se convierte en juicio y sátira de sus personajes:

JACINTA
“¿Sois indiano?”
DON GARCÍA
“Y tales son
mis riquezas, pues os vi,
que al minado Potosí,
le quito presunción”.

3
TRISTÁN
“¿Indiano?” (Aparte)
(Ruíz 60)
La ironía también pasa a convertirse en crítica del tiempo en el que se desarrolla la obra:

DON GARCÍA
“Por esa y otras razones
me holgara de que saliera
premática, que impidiera
esos vanos cangliones.
Que demás de esos engaños,
con su holanda el estranjero
saca de España el dinero
para nuestros propios daños. (Ruíz 53)
En este pasaje se puede apreciar, asimismo, la crítica social que se hacía a la monarquía
española y su preferencia por privilegiar los intereses de otras naciones, especialmente
Holanda.

Por otro lado, Juan Ruíz de Alarcón, al ser indiano, tenía una perspectiva diferente de las
costumbres y valores insulares, pero no por ello las desconocía, sabía muy bien cómo hacer
sátira de ellas al exponer el lado oculto de sus personajes: donde hay honor y discreción
atrás solamente hay celos y pasión:

DON GARCÍA
“Aquella noche, señora,
que en el balcón os hablé,
¿todo el caso no os conté?”
JACINTA
¿A mí en balcón?
LUCRECIA

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Ah traidora (Aparte)
(123)
En este dialogo se deja entrever los celos y la pasión por encima de la virtud que debían
tener ambas damas al momento de darse cuenta que ambas están enamoradas del mismo
hombre, haciendo de este modo una burla a los valores de la época.

De igual forma, la ironía puede apreciarse la crítica en el hecho de que todos los personajes,
sin importar su condición social, hablan de igual modo y es aquí donde Ruíz de Alarcón
lanza otra indirecta para decir que la aristocracia no era mucho mejor que la plebe, como
revelan los comentarios elevados de Tristán y de Isabel, la criada de Jacinta:

ISABEL
“Los que intentan, siempre dan
gran presunción al dinero;
y con ese medio hallar
entrada en tu pecho quiso;
que debió de imaginar
que aquí le ha de aprovechar
más ser Midas, que Narciso.
(87)
Por último, y aunque esto no es un rasgo barroco como tal, La verdad sospechosa sigue la
tradición de la comedia española del siglo XVII donde sus principales características
formales son:

(tres actos y un variado sistema polimétrico) y la costumbre de que la obra tuviese,


tanto si era comedia, tragedia o tragicomedia, como mínimo un personaje de
“gracioso” de bastante relieve, y a menudo una intriga secundaria cómica o grave
que encajara en el tema principal de la comedia (Moir y Wilson 85)
Lo anterior empareja la obra de Juan Ruíz de Alarcón con los trabajos de Lope de Vega
que, aunque no inventara las características formales del teatro español del siglo XVII, si
fue uno de sus principales impulsores.

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En conclusión puede decirse que La verdad sospechosa pertenece, sin lugar a dudas, a la
tradición barroca y sin embargo está dotada de una visión mucho más amplia debido al
contexto y a las circunstancias de su autor que la dotan, quizás no de originalidad pero
ciertamente de un sabor especial.

Bibliografía

Fernández, S. Figuras españolas del renacimiento y barroco. Universidad Nacional


Autónoma de México, 1997. Impreso.

Hatzfeld, H. Examen crítico de las teorías. Estudios sobre el barroco. Gredos, 1975.
Impreso.

Moir, D. y Wilson, E. Historia de la literatura española, 3. Siglo de Oro: teatro. Ariel,


2004. Impreso.

Ruíz, J. La verdad sospechosa. Cátedra, 1998. Impreso.

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