Está en la página 1de 5

Colegio Camilo Henríquez

Guía de Lenguaje y Comunicación N° 9

Docente: Karen Recabal Salazar Curso: Octavo


Unidad: Género dramático Fecha: 23 de octubre del 2018
Nombre:

EL ORIGEN DEL TEATRO

El origen del teatro se encuentra estrechamente ligado a las


prácticas religiosas, debido a que los hombres y mujeres, en el
deseo de agradar a sus dioses, celebraban o rendían culto con
canciones y bailes, ambos componentes esenciales de la
actuación. También se acostumbraba representar escenas de las
vidas de los dioses, conformando una rudimentaria interpretación
teatral. La existencia del teatro occidental actual se debe, en gran
medida, a las influencias del teatro griego.

HISTORIA DE TEATRO GRIEGO

Gran relevancia tiene la festividad en honor a Dioniso en la historia del teatro. En la antigua Grecia, al
terminar la vendimia se homenajeaba a dios del vino Dioniso, también llamado Baco por los romanos, con
bailes y alabanzas. Un conjunto de jóvenes se dirigía a su templo, cantando y danzando, encabezados por un
corifeo, o maestro del coro, que era quien mejor hacía estas actividades.
Posteriormente, según menciona la Poética de Aristóteles, Tespis, dramaturgo griego nacido en Icaria en el
siglo VI a. C., fue el primero en introducir un actor a esta representación, que hasta el momento tenía solo
recitaciones, lo cual permitió el diálogo entre el Corifeo y el actor, dando origen a la actual concepción** de
la obra teatral.
Al terminar la festividad, se ofrecía en sacrificio un macho cabrío, acto que recibió el nombre de “tragedia”,
puesto que el término significaba “festividad del macho cabrío”.
Durante el transcurso del siglo V antes de nuestra era, Esquilo y Sófocles, célebres dramaturgos, agregaron al
Corifeo personajes y un primer actor, junto a las características actuales de la tragedia, como el sufrimiento
de los personajes que les permite alcanzar el conocimiento. Con ello, la tragedia deja de ser una actividad
simplemente religiosa.
El teatro en culturas orientales

En las civilizaciones orientales, las representaciones teatrales se


remontan a milenios antes de Cristo.
Se escenificaban poemas y se cantaba con acompañamiento
musical para invocar seres del mundo espiritual. En China, por
ejemplo, en los ritos funerarios, el difunto era representado por
un familiar a quien se le entregaban las ofrendas.
En Japón, destaca el teatro Nō, que mezclaba las danzas folclóricas
que celebraban la plantación de arroz, con el saragaku,
entretención popular de las aldeas que fundía la mímica y las
acrobacias. Asimismo, es famoso el teatro Kabuki, propio del siglo
XVII, caracterizado por el uso de maquillaje que exagera los rasgos
faciales al punto de crear una máscara.

El teatro en culturas americanas

En las grandes civilizaciones prehispánicas, el teatro estaba


presente en relación a actividades de índole religiosa y bélica.
Una obra literaria que evidencia estas manifestaciones
artísticas es el Rabinal Achí de la cultura maya. Esta obra data
del siglo XV su nombre significa “danza del tambor”. Dividida
en cuatro actos, la obra dramática trata el conflicto entre dos
entidades políticas de la región, los Rabinaleb' y los K'iche'. En
la actualidad es representada cada 25 de enero en Guatemala,
con danza, máscaras, música y, por supuesto, teatro.

La primera característica de las obras dramáticas es que están escritas por un dramaturgo para ser
representadas sobre un escenario y frente al público. Cuando son efectivamente representadas se
llamarán obras teatrales. La segunda característica es que las obras de este género no tienen un
narrador que ordene el mundo creado, sino que los propios personajes, a través del diálogo, van
desarrollando las situaciones. Su característica principal es la utilización del estilo directo, el cual es
la incorporación textual del diálogo de los personajes al relato. Permite la reproducción literal,
objetiva de las palabras de los personajes, lo que contribuye a mostrar más natural y real la obra
dramática. A cada intervención de los personajes se le llamará parlamento.
Una obra dramática es una creación de lenguaje escrita en prosa o verso por un creador llamado
dramaturgo. Dentro de este género es fundamental distinguir dos dimensiones centrales: el texto
dramático y la puesta en escena. El primero es el texto escrito que propone un dramaturgo (el que
escribe obras teatrales) y el segundo se refiere al montaje que un grupo de actores en conjunto con
un director realizan, basándose en la lectura del texto escrito. En la puesta en escena se toman
decisiones acerca de los aspectos propios del montaje: escenografía, vestuario, iluminación,
movimientos de los actores, caracterización de los personajes, maquillaje, entre otros. A la puesta
en escena de una obra dramática se le llama “virtualidad teatral” (capacidad de ser representada).
En otras palabras, una obra teatral es la transformación de lo escrito a lo actuado o representado,
convierte a la creación literaria en una obra teatral. Además es importante destacar que así como en
el género narrativo predomina una función representativa del lenguaje en el género dramático se
utiliza la función apelativa o conativa, porque se manifiesta en el diálogo de los personajes, en la
búsqueda de respuestas del otro.

ACCIÓN DRAMÁTICA: Toda obra dramática configura un mundo en cierto modo semejante al de la
obra narrativa, puesto que en él están presentes los mismos elementos: acción, personajes, espacio-
tiempo. Sin embargo, el drama organiza los sucesos de tal forma que les confiere capacidad
dramática, es decir, una especial disposición de los acontecimientos que lleva a la solución de los
conflictos planteados. Solo en el choque constante entre una fuerza que tiende a su realización y
otra fuerza antagónica, se crea la tensión dramática. Por ello, para analizar una obra dramática,
debes atender primeramente al reconocimiento del eje organizador del mundo: la acción dramática,
la que se distiende a partir de una situación conflictiva. No solo basta con describirla, sino que se
debe considerar la especial disposición de los sucesos, en su configuración de un mundo dramático.

CONFLICTO DRAMÁTICO Una obra dramática siempre desarrolla un conflicto que se produce por la
oposición de dos fuerzas: una que progresa en un determinado sentido para alcanzar cierto fin (el
protagonista) y otra que en sentido contrario la obstaculiza y se opone a ella (el antagonista)

ESTRUCTURA INTERNA

La estructura interna se relaciona con la organización del desarrollo de la acción, que debe tener
coherencia o hilo conductor que permite que el conflicto de la obra dramática se acreciente hasta el
final. Presentación del conflicto Es primera instancia o situación inicial de la obra dramática, en la
que se configuran las fuerzas antagónicas y los objetivos de cada una. Desarrollo del conflicto En
esta instancia, las fuerzas en pugna se van desarrollando hasta alcanzar el momento de máxima
tensión dramática o clímax. Desenlace del conflicto En esta instancia dramática se entrega la
solución del conflicto planteado al comienzo de la obra. La desaparición o la derrota de una de las
fuerzas en lucha constituyen el desenlace de una obra dramática. Este proceso puede ser abrupto o
gradual.

MUNDO DRAMÁTICO
ACCIÓN: Ya hablamos de ella al referirnos a la construcción dramática, por la importancia que
reviste en cuanto eje configurador y sostenedor del mundo dramático. Solo agregaremos que la
acción puede presentarse según un ordenamiento cronológico de los hechos, o bien, estos pueden
enlazarse de otro modo, si la intencionalidad de la obra así lo requiere. En el primer caso, es decir,
cuando la acción dramática aparece ordenada cronológicamente, se habla de trama. En cambio, la
disposición artística de los hechos se conoce con el nombre de argumento. Argumento y trama
pueden coincidir.

PERSONAJES: Sabemos que toda obra dramática plantea un conflicto, es decir, la oposición de
fuerzas que se enfrentan hasta que se produce el triunfo de una de ellas. Pues bien, estas fuerzas
no son abstractas, sino que están encarnadas en los personajes, elementos fundamentales del
mundo dramático.

ESTRUCTURA EXTERNA

La estructura externa se advierte claramente con la sola revisión general del texto. Su división
mayor es en actos y, dentro de ellos, cuadros y escenas. La mayoría de las obras dramáticas constan
de tres actos. Sin embargo, no existe una norma única que obligue a los dramaturgos a considerar
solo tres. Por cierto, hay obras que registran un acto o dos, tres o más, hasta cinco -muy
excepcionalmente incluso más- como ocurría en los primeros siglos de la historia del drama.

ACTO: Es la estructura parcial de una obra dramática. Cada una de las partes en que se divide la obra
dramática o la totalidad de esta, si no tiene divisiones. Es común la división en tres actos o en cinco.
En la lectura de una obra dramática aparece en forma explícita; en la obra teatral, está dado por el
cierre de cortinas o por un apagón de luces.

CUADRO: Es la ambientación física de la acción dramática mediante la escenografía. Cada espacio


físico corresponde a un cuadro diferente.

ESCENA: Período de la acción dramática marcado por la entrada o la salida de uno o más personajes.
Por tanto, cada vez que aparece interviniendo un personaje en el desarrollo de la acción, se produce
una escena. Si se agrega otro o se retira alguno, hay cambio de escena.

EL LENGUAJE DRAMÁTICO

La estructura característica del lenguaje dramático es dialógica, en directa concordancia con la


función apelativa del lenguaje. El mundo creado en la obra dramática llega al lector (o espectador) a
través de las distintas formas que suele presentar el discurso de los personajes. A saber: diálogo,
monólogo, soliloquio y aparte.

DIÁLOGOS: en el texto dramático, los diálogos son los que refieren la historia en su totalidad, y
corresponden a las intervenciones verbales de los personajes. A través de ellas nos enteramos de
gran parte de la acción dramática.
MONÓLOGO: Se presenta cuando un personaje, estando solo en el escenario, en voz alta expresa
sus sentimientos o pensamientos sobre dudas o decisiones que luchan en su fuero de la conciencia,
sin esperar respuesta.

SOLILOQUIO: Es muy parecido al monólogo, pues, un personaje que se encuentra solo en el


escenario, pero expresa en voz alta el acontecer, las situaciones que le rodean, (no sus dudas
internas) como dirigiéndose a un interlocutor cuya presencia no es visible y no claramente
identificable.

ACOTACIÓN: Se da este nombre a las indicaciones que el autor teatral dirige a los actores para
especificar el movimiento de los personajes, el tono o intención con que deben ser dichas
determinadas palabras, o bien para señalar la entrada o salida de personajes, describir los cuadros,
etc.

APARTE: Corresponde a lo dicho en voz alta por un personaje, suponiendo que no es escuchado por
los demás, sino solo por el público.

MUTIS: La expresión “hace mutis” indica que un personaje se va de la escena.