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ESCULPIR EN EL TIEMPO

Reflexiones sobre el arte, la estética


y la poética del cine
ANDREI TARKOVSKI

ESCULPIR EN EL TIEMPO
Reflexiones sobre el arte,
la estética y la poética del cine

EDICIONES RIALP, S. A.
MADRID
Título original: Sapetschatljonnoje wremja
Título de la versión alemana realizada por Hans-Joachim Schlegel, 1988. Die
versiegelte Zeit. Gedanken zur Kunst, zur Ásthetik und Poetik des Films.
Verlag Ullstein GmbH. Lindenstr. 76. D-1000 Berlin 61.

Publicado por acuerdo entre Verlag Ullstein GmbH, en representación de Larissa


Tarkovskaya, y Ediciones Rialp, S. A.
© 2002 de la versión castellana, traducida del alemán por ENRIQUE BANÚS
!RUSTA y supervisada por J. M. Gorostidi Munguía, para todos los países de
habla española, by EDICIONES RIALP, S.A., Alcalá, 290, 28027 MADRID.

Primera edición: octubre 1991


Segunda edición: mayo 1996
Tercera edición: mayo 1997
Cuarta edición: enero 1999
Quinta edición: abril 2000
Sexta edición: septiembre 2002

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro. ni su tratamiento informático. ni


la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico. por foto-
copia, por registro u otros métodos. sin el permiso previo y por escrito de los titulares del
Copyright.

Fotocomposición: M.T., S. L.
Fotomecánica: Margen, S. L.

ISBN: 84-321-2791-4
Depósito Legal: M. 30.887-2002

Impreso en España Printed in Spain

Gráficas Rógar. S. A., Navalcamero (Madrid)


ÍNDICE

Págs.
Prólogo.............................................................. 9
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

Los COMIENZOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
EL ARTE COMO ANSIA DE LO IDEAL ....... ................. 59
EL TIEMPO SELLADO ............................. .,. . . . . . . . . . . . . 77
PREDESTINACIÓN Y DESTINO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105
LA IMAGEN CINEMATOGRÁFICA ... . . . . .. . .. . . .. . . . . .. . ...... 127
Sobre el tiempo, el ritmo y el montaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 138
Esculpir en el tiempo . . . . . . . .. . . . .. . . . . .. . . . . . ... .. . ... ... . .. 148
Idea y guión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150
La configuración de la imagen cinematográfica . . . . . 162
Sobre el actor de cine . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167
Sobre la música y los ruidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
SOBRE LA RELACIÓN ENTRE EL ARTISTA Y EL PÚBLICO 191
SOBRE LA RESPONSABILIDAD DEL ARTISTA ... ........... 203
DESPUÉS DE «NOSTALGHIA» ................................. 225
«SACRIFICIO» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239
EPÍLOGO ··························································· 251

Filmografía de Andrei Tarkovski ........................... . 263


Índice de películas citadas ..................................... . 267
Índice onomástico 269

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PRÓLOGO

Se abre aquí la posibilidad para los lectores de lengua caste-


llana de acceder a la obra escrita más importante del director
de cine ruso Andrei Tarkovski. Aunque sus películas no hayan
llegado aún al gran público, han tenido una gran influencia en
el trabajo y en la inspiración de otros grandes directores: Berg-
man decía de sus películas que eran como milagros.
Y, realmente, su corta producción cinematográfica despierta
en el espectador la experiencia de algo completamente nuevo,
singular, irrepetible. Sus películas son sinceras y reales, y des-
pliegan su verdad como creciendo desde dentro, sin prejuicios
ni pretensiones, en el limpio surgir de los personajes y de las
situaciones.
En Esculpir en el tiempo, Tarkovski nos presenta su diario
de trabajo. Son reflexiones -evidentes y asombrosas a la vez-
que el director ha ido haciendo a lo largo de su tarea, al
enfrentarse con los distintos aspectos de su trabajo creador: el
guión, los actores, las tomas, el montaje, la música, etc. La
ausencia de un orden sistemático le da al libro una mayor
proximidad al trabajo concreto: las soluciones no son dogmá-

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Andrei Tarkovski

ticas, como tomadas de antemano en un laboratorio, sino que


nacen de un diálogo real con problemas reales.
Tarkovski analiza el carácter no discursivo-lineal (de tipo
ideológico, caracteriológico o racionalista) del cine, y en gene-
ral de toda obra de arte. El cine es para él representación de las
relaciones sutiles que se establecen entre los fenómenos más
secretos de la vida. Si esto no se cumple, la vida en la pantalla
«parece convencional y monótona». Para conseguir tal repre-
sentación, el cine recurre a imágenes, a la vida real, a momen-
tos en el tiempo y no fuera de él. De ahí que prefiera hablar de
imágenes más que de símbolos, término que connota cierta
tipología atemporal, idealista.
Ahora bien, el realismo o naturalismo de las imágenes no
contradice la vocación transfarmadora que debe infarmar todo
arte: convertir el mundo en algo hermoso. Sostiene que la obra
de arte surge de la lucha por alcanzar esta meta. Y esta meta
necesariamente pasa por el momento subjetivo del creador:
todo artista integra en su obra la visión que tiene de ese mundo
mejor. Pero esa visión no nace ni se transmite desde un ideario
racionalmente fundado, o desde un pensamiento científicamen-
te llevado, sino desde un impulso hacia lo infinito, hacia lo
espiritual, hacia lo verdaderamente humano. Ese infinito, ese
profundo secreto que constituye el corazón humano, sólo se
puede aprender y transmitir en imágenes vivas, no en fríos
razonamientos. Lo infinito está en lo concreto, y por eso sólo
es comunicable en imágenes, no en conceptos abstractos.
«Cuando un artista crea una imagen, siempre está también
superando su pensamiento, que es una nada en comparación
con la imagen del mundo captada emocionalmente, imagen que
para él es una revelación. Pues el pensamiento es efímero; la
imagen, absoluta.»
Explicar cómo lo absoluto se puede realizar y expresar en lo
particular fue la búsqueda que se impuso Hegel: el universal
concreto. Pero no comprendió que esta síntesis -que está en el
corazón de toda la belleza de este mundo, y cuya consumación
sublime es la Encarnación del Verbo- se traiciona al intentar
explicarla desde fuera, desde razones previas, desde una lógica
en la que no cabe la libertad y que reduce el hecho concreto a

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Prólogo

la condición de mero caso de una ley universal. Con esto, Hegel


traiciona lo particular, la vida humana concreta; la síntesis se
disuelve, y la radicalidad de lo hermoso degenera en la estética
como ciencia.
Para Tarkovski, lo absoluto se realiza y se expresa en lo
particular, pero esto sucede en cada momento, es un milagro
siempre nuevo en el juego maravilloso de la entrega libre. Esto
no se puede deducir de principios generales, sino sólo represen-
tarlo, ponerlo de nuevo delante, hacerlo nacer otra vez.
De ahí que convertir el arte en ideología -subordinando la
realidad artística a la transmisión de una idea-, o tener una
excesiva preocupación por el estilo, o ponerlo todo en función
del éxito, sean para él los grandes errores en que puede caer el
cine. El director debe permanecer fiel a lo particular, a las
cosas, a la historia, a las tomas concretas: lo que él denomina .
fidelidad al tiempo. Cada imagen tiene una realidad irrepetible,
que el director debe perfilar hasta hacerla clara; cada toma tiene
un tiempo que constituye su sentido profundo y propio, y que
hay que sacar de la materia, hacerlo surgir del mármol: es-
culpir.
Es en el montaje donde ese tiempo -por composición elo-
cuente de los distintos tipos de las imágenes rodadas- va sur-
giendo orgánicamente, casi por sí solo. La tarea del director es
buscar la composición que exprese adecuadamente la realidad
que ya está ahí.
Precisamente de esta limitación de lo concreto, de la finitud
espacio-temporal de las imágenes, de esta concreción de la
realidad singular, nace la luz de ese mundo mejor que intuye el
artista, y que no sabe encontrar ni comunicar de otra manera.
La película debe proyectar, hacer intuir ese mundo mejor que
está en camino, que reverbera ya en la vida cotidiana. De la
intensidad alcanzada en la concentración espacio-temporal de
los hechos salta la chispa de lo absoluto. Pero para que esto se
cumpla, es necesario, por una parte, que esos hechos tengan la
fuerza interior, la intimidad humana suficiente para iluminar la
existencia. Hamlet es mucho más que un tipo universal de
hombre, es una vida magistralmente perfilada, hecha real y
concreta; es esa concreción la que nos abre un mundo nuevo,

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Andrei Tarkovski

y no la carga racional de la tipología. Por otra parte, se necesita


que la mirada del autor sea abierta y limpia, capaz de atisbar
el ideal que esconde y revela a la vez toda realidad.
Por eso, la tarea del autor para por la sencillez, la renuncia
a toda complicación de estilo, a la retórica, a las traiciones de
la ideología. «Tender hacia la sencillez supone tender a la
profundidad de la vida representada. Pero encontrar el camino
más breve entre lo que se quiere decir y lo realmente represen-
tado en la imagen finita es una de las metas más arduas en un
proceso de creación. Tender a la sencillez supone una atormen-
tada búsqueda de la forma de expresión adecuada para la
verdad que ha conocido el artista.»
Esta concepción del arte cinematográfico que Tarkovski de-
sarrolla surge de y se aplica a cada uno de los campos de su
tarea. Y así, en este respeto apasionado por la sinceridad de
cada momento -que le lleva incluso a no comunicar a los
actores la trama entera del guión-, sus películas -con sus
aciertos y sus errores- van naciendo con vida propia.
Esto es lo que he aprendido de las películas y de este libro
de Tarkovski; pero su riqueza, que nace de expresar con inge-
nua autenticidad la vida artística de un genio, estoy seguro que
sugerirá al lector muchas más cosas.

EDUARDO TERRASA MESSUTI

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