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Arnes Naess, el padre de la “Ecología Profunda”

Considerado uno de los principales filósofos noruegos del S.XX

Fotografía EFE: Imagen de archivo (4 de mayo de 2004 ) del filósofo noruego Arne Naess en Oslo, Noruega.

Sin duda que es una lamentable pérdida y todo el mundo científico y ecológico debe de
estar dolido, ante el fallecimiento del filósofo noruego y ecologista comprometido Arne
Naess, murió el 12 de enero a los 96 años, informó a la prensa su editor Erling Kagge,
en la edición online del diario "Verdens Gang".

Nacido en Oslo en 1912, el armador multimillonario y escalador noruego Arne Naess, de 66


años y ex marido de la famosa cantante de pop Diana Ross, falleció mientras descendía una
montaña de la región de Groot Drakenstein, al norte de Cape Town, en Suráfrica. El accidente
sucedió en el área montañosa de Groot Drakenstein, en el distrito de Franschoek, a 80
kilómetros al norte de Ciudad del Cabo.

"Alrededor de las ocho de la mañana comenzó Naess la escalada y el accidente tuvo lugar sobre
las 12.30 en una pendiente que es frecuentemente utilizada por los montañeros", reveló el
capitán de policía Etienne Terblanche al periódico noruego Aftenposten. Los servicios de
rescate locales informaron a la radio noruega NRK de que la causa del accidente fue la apertura
del seguro que sujetaba a Naess a la pared rocosa de la montaña. El popular escalador estaba
agarrado a un solo punto de apoyo y toda la cuerda cayó al fondo. Fuentes locales aseguraron
que Naess se hallaba ya descendiendo después de haber coronado la cima y que escalaba solo.
Franschoek es uno de los destinos turísticos más populares de Suráfrica.

El Ministerio de Exteriores noruego comunicó ayer que la Embajada de este país en Pretoria
asistiría a las autoridades surafricanas en las tareas de investigación. Arne Naess era un hombre
de negocios de gran éxito, armador y escalador profesional. En 1985 consiguió llegar a la
cumbre del Everest.

Su padre fue mayor del Ejército alemán (Wehrmacht) y su madre era noruega. En el plano
sentimental, se sucedieron los matrimonios con bellas mujeres como la sueca Filippa Kumlin
d'Orey, la actriz noruega Mari Maurstad y la cantante de pop Diana Ross. Naess Jr. dejó siete
hijos tras su muerte.-

Naess se diplomó en filosofía en 1933 antes de continuar sus estudios en París y Viena. Con 27
años, Naess se convirtió en el profesor más joven de la Universidad de Oslo, donde impartió
clases entre 1939 y 1970.

En 1970, se encadenó, junto a otras 300 personas, para impedir la construcción de una represa
cerca de la espectacular cascada de Mardalsfossen, al norte del país, que provocó el abandono
del proyecto.

Naess, fundó en 1973 con la "ecología profunda" un pensamiento ecológico que concede
máxima prioridad a la protección del planeta, el medioambiente, la preservación de los
sistemas ecológicos y de las especies en peligro de extinción. Según exponía Naess, todos los
seres vivos tienen el mismo valor y estaba a favor de lucha por la preservación del planeta en
manifestaciones pero si era necesario también infringiendo la ley.

En su pensamiento filosófico influyeron de forma determinante Baruch Spinoza, Mahatma


Gandhi y el budismo. Naess, desarrolló además, seis reglas para debates justos sujetos a la
materia en cuestión sin ataques personales.

"La ecología profunda es un movimiento según el cual no se hace el bien por el planeta en
interés del ser humano, sino por el planeta en sí mismo", declaró Naess en una entrevista
publicada sobre el sitio en internet de la Universidad de Oslo.

"Arne era una persona muy abierta, no muy ortodoxa, interesada por todos los temas. Además
de ser un filósofo reconocido igualmente, se convirtió en un padre espiritual para los noruegos
sobre la manera en la que conciben sus vidas", aseguró a la AFP su editor Erling Kagge.

Iconoclasta, no duda en explicar a sus alumnos que aprendió tanto de las ratas como de Platón.
Alpinista y senderista apasionado, formó parte en 1950 del primer equipo en alcanzar la cumbre
del Tirich Mir (7.708m) en Pakistán.

Naess publicó cerca de 30 libros y numerosos artículos. Su último libro, editado junto con
Henrik B. Tschudi, fue publicado en enero de 2007 con motivo del 95 aniversario del pensador.

“Una drástica reducción de la población del planeta resolvería los problemas ambientales”; es lo
que propone la corriente de 'Ecología Profunda', cuyo fundador, el reputado filósofo noruego
Arne Naess,. pese a sus ideas radicales, el que fuera catedrático de la Universidad de Oslo de
1939 a 1970, está considerado uno de los principales filósofos noruegos del siglo XX. Sus
teorías han sido acogidas por diversos grupos de ecologistas radicales. Erlend Aas (EFE)

El filósofo noruego Arne Naess

"Tenemos el objetivo no sólo de estabilizar la población humana, sino también de reducirla a un


mínimo sostenible", afirmaba Naess en una entrevista realizada para el libro 'Deep Ecology for
the 21st Century'. "Pienso que no necesitaríamos tener más de mil millones de personas
para tener la variedad de culturas que teníamos hace 100 años", defendía.

Este pensamiento ecológico, fundado en 1973, concede la máxima prioridad a la protección del
planeta y a la preservación de los sistemas ecológicos, donde todos los seres vivos —incluido el
hombre— tienen el mismo valor (lo que se conoce como igualdad biocéntrica). Este polémico
movimiento no tardó en recibir críticas, como las del chileno Carlos Martínez, filósofo
especializado en temas ambientales, profesor del Instituto de Políticas Públicas de la
Universidad Finis Terrae de Chile, y autor de varios artículos y del libro 'Ecología Profunda:
aportes al debate'. Hablamos con él.

Para Martínez, "Naess era un filósofo muy serio y sus ideas fueron un verdadero aporte para la
valorización de la naturaleza en los últimos 30- 40 años y la crisis ambiental". Naess, que fue
galardonado con la Orden Noruega Real de San Olav y el Premio del Consejo Nórdico por
la Naturaleza y el Medio Ambiente en 2002, quiso resaltar el valor intrínseco de la naturaleza
en una sociedad industrial. "Su gran error fue rebajar la dignidad del hombre. Equiparó al ser
humano con la naturaleza, algo que va en contra de la razón antropológica y del pensamiento
moderno. Si este movimiento hubiera existido hace 300 años no hubiera habido Revolución
Francesa, ni Declaración de Derechos Humanos ni progreso humano", explica el filósofo
chileno.
Martínez, que dirige la organización para el desarrollo sostenible Oikos, es consciente de que el
mundo no va a soportar la enorme carga de la población actual, pero a diferencia de Naess, no
ve el peligro en la sobrepoblación sino en su distribución. Para él, "el problema es la pobreza y
la falta de equidad en la distribución de la riqueza en el mundo. Nuestra población es una gran
consumidora de la naturaleza y la solución al problema reside en las tecnologías, de las cuales
Naess sentía una gran desconfianza". Este filósofo chileno incide en que es imposible decir a un
país pobre que abandone su camino hacia el desarrollo a favor de la naturaleza. "La postura de
Naess es volver al estado más primitivo, donde el hombre tiene el mismo valor que la
naturaleza, y esto no es viable en el pensamiento moderno, por el cual el hombre es un sujeto
que puede intervenir en la transformación de la naturaleza", apunta Martínez.

Legalizar el aborto, fomentar la anticoncepción, la vasectomía y la esterilización masiva de


mujeres —sobre todo en zonas de alta tasa de natalidad, como África— o las nuevas formas de
matrimonio como el grupal y poliándrico (que proporciona la vida en familia pero sin muchos
hijos) son algunas de las medidas que proponen los seguidores de la ecología profunda para
resolver los problemas ambientales. "Incluso llegaron a cuestionar la ayuda económica a países
pobres porque decían que era mejor dejar actuar a la naturaleza", lamenta Martínez. A todo esto
hay que sumarle el dilema ético de ¿quién elige cuánta gente sobra? y ¿quién decide quienes son
los que sobran? Naess, que fundó la Escuela de Oslo y fue catedrático durante más de 30 años,
era un seguidor del filósofo panteísta Benito Espinosa y de ahí su interés por convertir la
naturaleza en una religión.

Con todo, para Martínez, el pensamiento de Naess ha tenido una influencia positiva y otra
negativa. "Lo bueno es que la gente ha tomado una mayor conciencia del valor de la naturaleza
y de la crisis ambiental; y lo malo es que se han generado muchos grupos ideológicos y
organizaciones ecológicas —sobre todo estadounidenses, como Earth First, Rainforest Action
Network (RAN)...— que han llevado la postura de este gran filósofo a un radicalismo
intolerante que se opone a todo lo que promueve el desarrollo y a otras visiones ambientales".

La Ecología Profunda o Deep Ecology Movement

Propuesta por el filósofo noruego Arne Näess (1912-). Es una de las visiones holísticas más
polémicas de la relación hombre-naturaleza: Esta propuesta se perfila como totalmente
revolucionaria en tanto: “apunta a una metafísica, a una epistemología, a una cosmología nuevas
así como a una nueva ética medio ambiental de la relación persona/planeta.”

Arne Naess caracteriza una nueva ecología que cuenta, entre otros principios básicos:
Todas las formas de vida sobre la tierra (humanas y no humanas) tienen valor intrínseco.
La riqueza y diversidad de formas de vida contribuyen a la realización de estos valores, y son
ellas mismas, valores. El ser humano no tiene derecho a disminuir esta riqueza y diversidad,
salvo para satisfacer las “necesidades vitales”.
Esta filosofía profunda cuestiona las raíces del comportamiento ético antropocéntrico. De
acuerdo al primer principio, cada ser vivo tiene derecho a la vida. Particularmente el ser humano
tiene derecho a satisfacer sus necesidades vitales, pero no a dominar, explotar o esquilmar otras
especies y ecosistemas, precisamente por el valor intrínseco de éstas. El hombre debe
identificarse con las entidades del mundo (las colectividades como especies animales, vegetales,
ecosistemas y paisajes). El desarrollo del ego involucra necesariamente una posibilidad nueva
del ser del hombre, para concebir la naturaleza como portadora de valor intrínseco, y respetar
una cosmología donde hombre-naturaleza sean uno solo.

Dentro de esta óptica, cualquier otra manera de visualizar la relación hombre-medio ambiente
(fuera de la plena identificación mutua como valores intrínsecos) es lisa y llanamente
“reformismo tibio”, en tanto disfraza unos motivos u otros para salvaguardar egoístamente los
intereses humanos. De este modo, el antropocentrismo débil o incluso, el biocentrismo
moderado; serían las ecologías superficiales enfrentadas a la ecología profunda que indaga los
motivos filosóficos que mueven la acción humana para modificar esta praxis.

La ecología profunda niega la existencia de alternativas intermedias, asumiendo una metafísica


que niega la voluntad y la racionalidad humanas como fuentes de la ética.

Fuente: Soitu.Es
Autor: Almudena martín
Actualizado 13-01-2009
Fuente: Ecosofia.Org.

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