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TEMA:

1. El equilibrista
Aplicación: Confianza

HECHOS:
Erase una fiesta popular en una ciudad de provincia…
en ella se congregaba la mayor parte de los habitan-
tes. E n esta fiesta también se daba oportunidad, a
aquellos que lo quisieran y pudieran demostrar sus
habilidades, y entre muchos acróbatas, prestidigita-
dores y saltimbanquis de circo, apareció también un
desconocido que dijo ser un equilibrista…

“Señoras y señores: voy a intentar caminar sobre


esta cuerda, haciendo equilibrio, a fin de llegar hasta
el otro extremo. Necesito que ustedes me ayuden,
expresando su confianza y animándome a hacerlo.
¿Creen todos ustedes que yo puedo realizar esto?
¿Cuento con la confianza de todos ustedes en mi in-
tento?” ¡Sí creemos! Contestó la gente que se apiña-
ba abajo.

Apoyado por la unánime confianza de todos los presentes, el equilibrista comenzó lentamente su trayec-
to, con suma prudencia, y haciendo permanente equilibrio con la larga vara que tenía en sus manos, y
paso a paso, fue trasladándose por encima de la cabeza de todos los presentes, allá en lo alto a 25 me-
tros de altura. Cuando finalmente dio el último paso, que lo colocó al seguro sobre la terraza del ayun-
tamiento, la multitud aplaudió frenéticamente la proeza… Después les volvió a decir: “Señoras y seño-
res, ahora voy a realizar el mismo trayecto, pero sin la vara y marchando hacia atrás. Aquellos que cre-
en en mí, colóquense a la derecha y aquellos que consideren que yo no lo puedo hacer, colóquense a la
izquierda”.

Y comenzó la prueba. La multitud contenía el aliento esperando a cada momento lo peor, pero desean-
do que el éxito coronara aquella hazaña imposible. Cuando finalmente llegó, todo el mundo estalló en
un aplauso cerrado, incluso aquellos que tuvieron que reconocer que no lo habían creído capaz. Termi-
nado el clamor de los aplausos y vítores, el equilibrista se dirigió nuevamente a la multitud diciéndoles:
“Ahora voy a realizar el intento más arriesgado. Recorreré el mismo trayecto pero conduciendo sobre el
cable una carretilla de albañil. ¿Lo creen posible? Yo necesito alguien que se comprometa ante todos los
demás a creer en lo que prometo realizar. ¿Hay alguno entre ustedes que esté dispuesto a ello?

Se adelantó un jovencito y levantando la mano gritó: Yo estoy dispuesto a creer en ti: ¿Estás seguro de
que tu confianza es plena? – preguntó con tranquilidad el equilibrista. – “Si plena y totalmente. Yo creo
en ti. Estoy seguro de que puedes caminar sobre esa cuerda conduciendo la carretilla…”

“Muy bien, de acuerdo- dijo el equilibrista- ven te invito, súbete a la carretilla…”

MENSAJE:
No se trata de creer en algo. Tener Fe es creer en Alguien y jugarse la vida en su seguimiento. Es fácil
decir que confiamos en Dios, pero a la hora de la verdad nos da miedo dar el paso… sin embargo, ahora
el turno es nuestro…

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En la decisión vocacional, como en la vida, se necesita ir dando pasos en los que siempre hay riesgo,
dificultad… y requieren confianza en nosotros y en Dios para llevarlos a cabo.

Estos pasos suelen comprometernos cada vez más, como sucedió a nuestro Fundador, el señor De La
Salle, quien tan vivamente expresó: Dios me fue conduciendo de un compromiso a otro sin que yo lo
hubiera previsto desde el inicio…”

Lo importante, es que, como el señor De La Salle, pidamos en la oración esa confianza y abandono que
necesitamos para lanzarnos a seguir a Cristo, venga lo que venga.

COMPROMISO:
Hacer una oración de “abandono” en la voluntad de Dios en el momento en que me encuentre en paz el
día de hoy.

MÁXIMA:
“Padre, me pongo en tus manos: haz de mí lo que quieras”

TOMA DE CONCIENCIA:
¿Hice hoy mi oración de abandono en las manos de Dios?

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TEMA:

2. Confía en mi
Aplicación: Confianza

HECHOS:
¿Porque te agitas y confundes por los problemas que
te trae la vida? Déjame controlar todas tus cosas e
irán tornándose mejores. Cuando te entregues total-
mente a mi, todas las cosas serán resueltas con tran-
quilidad, de acuerdo a mis planes. No te frustres, no
me ores como apresurándome, como si quisieras for-
zarme a realizar tus planes. En lugar de eso, cierra los
ojos de tu alma y con paz dime: "JESUS YO CONFIO
EN TI".

Trata de evitar esos pensamientos que te angustian al


querer comprender las cosas que te pasan. No arrui-
nes mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame
ser tu DIOS y actuar libremente en tu vida. Entrégate
a mi con completa confianza y deja tu futuro en mis
manos.
Dime frecuentemente: "JESUS YO CONFIO EN TI".

Lo que más te lastima es cuando tratas de razonarlo


todo de acuerdo a tus pensamientos, e intentas resol-
ver tus problemas a tu manera. Cuando me di-
gas:"JESUS YO CONFIO EN TI", no seas como el im-
paciente que le dice al Doctor: "cúreme", pero le su-
giere la "mejor" forma de hacerlo. Déjate curar por
mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.

Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aún cuando tú estás orando; mantente con-
fiado en mí, cierra los ojos de tu alma, y continua diciendo a cada hora: "JESUS YO CONFIO EN TI".
Necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones. No ates mis manos con tus absur-
das preocupaciones. Satanás quiere que te frustres, hacerte sentir triste, quitarte la paz. Confía en mi,
descansa en mi, entrégate a mi.

Yo hago milagros en la medida en que tu te abandonas a mi y de acuerdo a la fe que me tienes.


Así que no te preocupes, dame todas tus frustraciones y duerme en paz, y siempre dime: "JESUS YO
CONFIO EN TI", y verás grandes milagros. Te lo prometo con todo mi amor.
JESÚS.

MÁXIMA:
“La confianza en Dios lo puede todo” .

COMPROMISO:
Confiaré en Dios hoy y siempre.

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TEMA:

3. Confía en las personas así como confías en Dios


Aplicación: Confianza

HECHOS:
Un grupo de turistas en una región montañosa de Escocia
quería apoderarse de algunos huevos que estaban en un nido
situado en un lugar inaccesible frente a un precipicio. Trataron
de convencer a un niño que vivía por allí cerca de que podía
bajar hasta donde estaba el nido si le ataban a una soga, que
sería sostenida por ellos desde arriba. Le ofrecieron una gruesa
suma de dinero, pero como no era gente conocida, el mucha-
cho se negó a bajar. Le dijeron que no le pasaría nada, pues
ellos sostendrían firmemente la soga. Por fin el muchacho dijo:
– La única condición que pongo para bajar, es que sea mi papá
el que sostenga la soga.

MENSAJE:
Los hombres no confiamos en los extraños.
Necesitamos conocer a una persona antes de depositar en ella
nuestra confianza.
¿Conoces lo suficientemente a Dios como para depositar TODA
tu confianza en Él?

APLICACIÓN:
En la vida siempre encontrarás sufrimientos, preocupaciones,
problemas, pérdidas, enfermedades... pero debes llevarlos co-
mo hijo de Dios, sin agobios, sin rebeldía o tristeza. Jesús en-
seña lo que debes hacer si sientes que el mundo se te viene
encima, cuando la cruz es grande y sientes que no puedes
más.

MÁXIMA:

Salmos 40:4
“Bienaventurado el hombre que puso á Dios por su confianza”

Salmos 94:22
Más el Señor me ha sido por refugio; Y mi Dios por roca de mi confianza.

Proverbios 14:26
En el temor de Dios está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.

COMPROMISO:
Hoy depositaré toda mi confianza en Dios para resolver mis dificultades.

4
TEMA:

4. Confía en mí
Aplicación: Confianza

HECHOS:
Una vez se estaba incendiando un edificio de 9 pisos
en el centro de una ciudad muy importante. Las perso-
nas del edificio al enterarse de que el edificio estaba en
llamas rápidamente salieron de sus apartamentos, a
excepción de un niño de 8 años de edad que dormía
en el octavo piso, pues su papá había salido a comprar
y su mamá estaba de viaje.

El fuego crecía cada vez más e iba subiendo piso por


piso. Los bomberos intentaban apagarlo, sus esfuerzos
eran cada vez imposibles El edificio estaba totalmente
en llamas y los bomberos pidieron refuerzos a otras
unidades de la ciudad.

El drama aumentó cuando los bomberos se dieron


cuenta que había un niño en el octavo piso y el fuego
crecía, iba ya por el quinto piso. De repente aparece el
padre del niño preocupado por el niño, viendo este
cuadro, los bomberos hacen un último intento, pero las
escaleras no podían llegar hasta las paredes del edificio
por haber fuego en todas ellas, entonces se escuchan
los llantos del niño, gritando - ¡Papi! ¡Tengo miedo!

El padre lo escucha y llorando le dice: - ¡Hijo! no ten-


gas miedo yo estoy aquí abajo, no tengas miedo. Pero
el niño no lograba verlo: - Papi no te veo, solo veo
humo y fuego. Pero el padre sabe que está ahí en la
ventana porque el fuego lo ilumina. - Pero yo sí te veo,
hijo.
- Hijo, ¿sabes qué debes de hacer?. Tírate, que aquí te agarramos todos los que estamos abajo,
¡TÍRATE!
El hijo le dice: - Pero yo no te veo.
El Padre contesta. - Sabes cómo lo debes de hacer, cierra los ojos y lánzate! El niño dice: - Papi no te
veo, pero allá voy! Y cuando el niño se lanzó abajo, lo rescataron.
Entonces el Padre lo abraza, llora con el hijo, juntos, pero muy contentos.
El hijo comprende que hay veces que al Padre no se le ve pero sus palabras son suficientes para confiar
en él.
APLICACIÓN:
Así es nuestra vida, muchas veces hay muchos incendios, sentimos problemas parecidos a este niño y
nuestro padre DIOS nos dice: ¡¡TÍRATE!! CONFÍA EN MÍ, y nosotros tenemos que lanzarnos aunque no
veamos nada, ni sintamos nada, con FE tienes que salir adelante. ¡Porque sólo su palabra nos basta!
MÁXIMA:
En el temor de Dios está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos. Proverbios 14, 26

COMPROMISO: Hoy tendré confianza en todo lo que realizo, aceptando la voluntad de Dios.

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TEMA:

5. Confía en tu Padre Celestial


Aplicación: Confianza

HECHOS:
Un equipo de botánicos participaba en una investi-
gación de flores extrañas en los Alpes. En el pe-
queño saliente de una roca se pudo identificar un
fino ejemplar, el cual podía ser alcanzado solamen-
te por medio de una cuerda salvavidas. El trabajo
era demasiado peligroso para los inexpertos botá-
nicos, por lo tanto, llamaron a un joven pastor de
ovejas que conocía muy bien la región. Le ofrecie-
ron al chico varias monedas de oro para que se
deslizara por la cuerda y tomara la extraña flor.

Aunque el chico deseaba las monedas con deses-


peración, temía, pues el trabajo era demasiado
peligroso. Varias veces echó un vistazo sobre el
precipicio, pero no podía ver la forma segura de
alcanzar la flor. Además, él tendría que depositar
su confianza en las manos de gente extraña que
estarían sosteniendo la cuerda salvavidas.

Entonces al muchacho se le ocurrió una


idea. Dejó al grupo solo por varios minutos y re-
gresó asido de la mano de un hombre mucho ma-
yor que él. Entonces, el joven pastor corrió con
ansias hacia la orilla del precipicio y les dijo a los
botánicos:
-Ahora pueden amarrar la cuerda por debajo de mis brazos. Bajaré por el cañón, siempre y cuando sea
mi padre el que sostenga la cuerda.

El chico compartía con su padre una relación de confianza, y estaba dispuesto a depositar su vida en las
manos de él.

De la misma manera que tus hijos confían en ti, así también debes hoy depositar toda tu confianza en
tu Padre Celestial.

MENSAJE:
No trates de perfeccionar a tu hijo, sino insiste en perfeccionar tu relación con él.

APLICACIÓN:
Confianza es tener fe en la o las personas, es conocer al otro u otra, o a los otros u otras.

Desde la infancia necesitamos que el entorno, y en especial en la socialización primaria, se aporte segu-
ridad, atención y sabernos “queridos”. Más tarde y a lo largo de toda la vida, aunque sigamos necesitan-
do ser escuchados, respetados, valorados, y queramos saber y sentir que se cree en nosotros y en
nuestras capacidades, debemos tener presente que la confianza hemos de trabajarla personalmente, y
debemos hacerla costumbre para que se convierta en un hábito.

MÁXIMA: ¡Ten confianza en el mundo y serás libre!

COMPROMISO: Hoy confiaré en mi Padre Celestial

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TEMA:

6. El gran consejo
Aplicación: Confianza

HECHOS:
Erase una vez un rey que, oyendo la existen-
cia de un sabio, lo mandó traer para que fue-
ra su consejero. Comenzó el rey de llevarlo
siempre a su lado y consultarlo sobre cada
acontecimiento de importancia en el reino. El
consejo principal del sabio era siempre. “Todo
lo que pasa siempre es para bien.” No pasa
mucho tiempo antes de que el rey se cansara
de oir lo mismo otra vez.

El rey amaba cazar. Un día mientras cazaba,


el rey se dio un tiro en un pie. Presa de su
dolor, se volvió hacia su consejero- siempre a
su lado- para pedirle su opinión. Y el conseje-
ro respondió como siempre: “Todo o que pasa
es siempre para bien.”Se sumó su coraje a su
dolor y el rey ordenó la cárcel para el conseje-
ro.

Esa noche, el rey bajó a la prisión para ver al consejero y le preguntó qué sentía acerca de estar en la
cárcel. El consejero respondió como siempre: “Todo lo que pasa es siempre para bien.” Esto solo enfu-
reció más al rey y dejó al sabio en la prisión.

Un mes más tarde salió el rey otra vez a cazar, pero se fue demasiado delante de sus acompañantes y
fue capturado por una tribu hostil. Los nativos lo llevaron a su pueblo para ser sacrificado para los dio-
ses.

Por sus tradiciones, solamente ofrendas perfectas son aceptables a los dioses y el rey parecía un espéci-
men excepcional. Pero el próximo día, cuando llegaron los nativos para llevarlo al sacrificio, al inspeccio-
narlo descubrieron la cicatriz en su pie y tuvieron que rechazarlo para el sacrificio. Lo soltaron y se fue
como flecha para su reino- dándose cuenta de lo que le decía su consejero:”Todo es siempre para
bien”.

El rey llegó a liberar al consejero quien, al escuchar sus aventuras, le señaló que bien que lo había en-
carcelado porque ya que siempre estaba a su lado y no tenía imperfecciones, le hubieran sacrificado en
su lugar.

APLICACIÓN:
La verdadera confianza la debes de tener en Dios y en ti mismo ya que de alguna manera creemos que
todo lo que sucede en esta vida es por algo y si alguien nos da un consejo no debemos de echarlo en
saco roto pues de alguna manera algún día lo aplicaremos a la vida real y lo comprenderemos.

MÁXIMA:
No pierdas nunca la confianza. Confiar en Dios es creer en ti mismo ya que fuiste creado por él mismo.

COMPROMISO:
Hoy confiaré en Dios, en las personas que me rodean que sé que me aman y en mí mismo.

7
TEMA:

7. El naufrago
Aplicación: Confianza

HECHOS:
El único sobreviviente de un naufragio encontró
refugio en una pequeña e inhabitada isla y cada
día oraba fervientemente pidiendo a Dios que lo
rescatara. Así, diariamente revisaba el horizonte
buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.

Cansado de esperar, se dedicó a construir una


pequeña cabaña para protegerse a sí mismo y
sus pocas posesiones. Pero un día, después de
andar buscando comida, regresó y encontró la
pequeña choza en llamas, el humo subía hacia
el cielo... Lo peor que había pasado, es que todo
lo que tenía se había consumido entre las lla-
mas.

El, confundido y enojado con Dios, en medio de


lagrimas le decía "¿Cómo pudiste hacerme esto?
¿Por qué permites esta desgracia?". Y se quedó
dormido sobre la arena.

Al siguiente día, muy temprano, escuchó asom-


brado el sonido de un barco que se acercaba a
la isla... Finalmente venían a rescatarlo. Cuando
tuvo frente a sí a los marineros, les preguntó:

"¿Cómo sabían que yo estaba aquí?". Y sus rescatadores contestaron: -"Vimos las señales de humo que
nos hiciste..."

Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder la paz en el corazón, porque Dios
esta preparando algo bueno para nuestras vidas, aún en medio de lo que reconocemos como penas y
sufrimiento.

Recuerda, la próxima vez que tu pequeña choza se queme.... puede ser simplemente una señal de
humo que surge de la GRACIA de DIOS.

MÁXIMA:
Es difícil ver la mano divina en lo que parece desgracia... confía y sigue, que algo bueno te espera.

COMPROMISO:
Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos: DIOS TIENE UNA
RESPUESTA POSITIVA A ESTO.

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TEMA:

8. Una encuesta, un compromiso, un misterio


Aplicación: Confianza

HECHOS:

Tiempo Ordinario. Jesús te pregunta hoy: Y tú, ¿quién dices que soy yo?.

Lucas 9, 18-24
Y sucedió que mientras él estaba orando a
solas, se hallaban con él los discípulos y él les
preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?"
Ellos respondieron: "Unos, que Juan el Bautis-
ta; otros, que Elías; otros, que un profeta de
los antiguos había resucitado." Les dijo: "Y
vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro le
contestó: "El Cristo de Dios." Pero les mandó
enérgicamente que no dijeran esto a nadie.
Dijo: "El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y
ser reprobado por los ancianos, los sumos
sacerdotes y los escribas, ser matado y resuci-
tar al tercer día." Decía a todos: "Si alguno
quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mis-
mo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque
quien quiera salvar su vida, la perderá; pero
quien pierda su vida por mí, ése la salvará.

Ya les he platicado esta reflexión pero el


Evangelio de hoy me la recordó:
Es de un hombre que va a quejarse de que la
cruz que le dieron era difícil de sobrellevar y
le dice Jesús esta bien, te la voy a dar la oportunidad de que elijas otra. Y lo lleva a un gran salón don-
de están las cruces de todos y deja la suya recargada en una pared y empieza a probar las cruces, co-
mo eran de diferentes materiales y tamaños, unas le quedaban muy grandes, otras muy pequeñas,
otras se le hacían muy pesadas, otras sentía que lo quemaban, hasta que por fin dio con la indicada, la
que le venía perfecto. Cuando le dijo a Jesús que ya había elegido una, Jesús le preguntó si estaba se-
guro y el dijo que si. Jesús entonces le dijo: esa hijo mío es la que traías cargando...

Dios no nos manda nada que no podamos soportar...

MÁXIMA:
"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”

COMPROMISO:
Hoy confiaré en Dios y dejaré mi vida en sus manos. Hoy confiaré en Dios y dejaré mi vida en sus ma-
nos.

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TEMA:

9. ¿Qué tanto confías en Dios?


Aplicación: Confianza
HECHOS:
Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar
en Aconcagua, inició su travesía, después de años de
preparación, pero quería la gloria para él solo, por lo
tanto subió sin compañeros.
Empezó a subir y se fue haciendo tarde, y más tarde, y
no se preparó para acampar, sino que decidió seguir
subiendo decidido a llegar a la cima. Pronto obscure-
ció…
La noche cayó con gran pesadez en la altura de la
montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. To-
do era negro, cero visibilidad, no había luna y las es-
trellas eran cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la
cima, se resbaló y se desplomó por los aires… caía a
una velocidad vertiginosa, solo podía ver veloces man-
chas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad
y la terrible sensación de ser succionado por la grave-
dad.
Seguía cayendo… y en esos angustiantes momentos,
le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gra-
tos momentos de su vida, él pensaba que iba a morir,
mas sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte
que casi lo parte en dos… ¡Sí! Como todo alpinista
experimentado, había clavado estacas de seguridad
con candados a una larguísima soga que lo amarraba
de la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó mas que gritar: “AYÚDAME, DIOS
MÍO”…De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó: ¿Qué quieres que haga?
-Sálvame, Dios mío.
¿Realmente crees que te pueda salvar? -Por supuesto, Dios mío.
Entonces corta la cuerda que te sostiene. Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró
más a la cuerda y reflexionó…
Cuenta el equipo de rescate, que al día siguiente, encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto,
agarrado con fuerza con ambas manos a una cuerda… A DOS METROS DEL SUELO…
MENSAJE:
Y tú ¿qué tan confiado estás de esa cuerda? ¿por qué no la sueltas?
Yo te digo que el Señor tiene grandes y maravillosas cosas para ti.
Corta la cuerda y simplemente, confía en Él.
APLICACIÓN:
En nuestra vida nos aferramos a personas, lugares o cosas porque nos falta seguridad y confianza en Dios
y en nosotros mismos.
Debemos dejar nuestras preocupaciones en manos de Dios y pedirle con fe que nos ayude a seguir ade-
lante y que se haga su voluntad.
MÁXIMA: Confiar en Dios hasta el final, dejar nuestra vida en sus manos y no perder la fe.
COMPROMISO:
Hoy dejaré mis necesidades en las manos del Señor, y pediré con fe para que se remedien.
10
TEMA:

10. La extraña pajarería


Aplicación: Confianza

HECHOS:
El señor Pajarian era un hombrecillo de cara simpática
y sonriente que tenía una tienda de pajaritos. Era una
pajarería muy especial, en la que todas las aves cami-
naban sueltas por cualquier lado sin escaparse, y los
niños disfrutaban sus colores y sus cantos.

Tratando de saber cómo lo conseguía, el pequeño Nico


se ocultó un día en una esquina de la tienda. Estuvo
escondido hasta la hora del cierre, y luego siguió al
pajarero hasta la trastienda.

Allí pudo ver cientos de huevos agrupados en peque-


ñas jaulas, cuidadosamente conservados. El señor Pa-
jarian llegó hasta un grupito en el que los huevecillos
comenzaban a moverse; no tardaron en abrirse, y de
cada uno de ellos surgió un precioso ruiseñor.

Fue algo emocionante, Nico estaba como hechizado,


pero entonces oyó la voz del señor Pajarian. Hablaba
con cierto enfado y desprecio, y lo hacía dirigiéndose a
los recién nacidos: "¡Ay, miserables pollos cantores...
ni siquiera volar sabéis, menos mal que algo cantaréis
aquí en la tienda!"- Repitió lo mismo muchas veces. Y
al terminar, tomó los ruiseñores y los introdujo en una
jaula estrecha y alargada, en la que sólo podían mo-
verse hacia adelante.

A continuación, sacó un grupito de petirrojos de una de sus jaulas alargadas. Los petirrojos, más creci-
ditos, estaban en edad de echar a volar, y en cuanto se vieron libres, se pusieron a intentarlo. Sin em-
bargo, el señor Pajarian había colocado un cristal suspendido a pocos centímetros de sus cabecitas, y
todos los que pretendían volar se golpeaban en la cabeza y caían sobre la mesa. "¿Veis los que os dije?"
-repetía- " sólo sois unos pobres pollos que no pueden volar. Mejor será que os dediquéis a cantar"…

El mismo trato se repitió de jaula en jaula, de pajarito en pajarito, hasta llegar a los mayores. El pajare-
ro ni siquiera tuvo que hablarles: en su mirada triste y su andar torpe se notaba que estaban convenci-
dos de no ser más que pollos cantores. Nico dejó escapar una lagrimita pensando en todas las veces
que había disfrutado visitando la pajarería. Y se quedó allí escondido, esperando que el señor Pajarian
se marchara.

Esa noche, Nico no dejó de animar a los pajaritos. "¡Claro que podéis volar! ¡Sois pájaros! ¡ Y sois estu-
pendos! ", decía una y otra vez. Pero sólo recibió miradas tristes y resignadas, y algún que otro bello
canto.

Nico no se dio por vencido, y la noche siguiente, y muchas otras más, volvió a esconderse para animar

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el espíritu de aquellos pobre pajarillos. Les hablaba, les cantaba, les silbaba, y les enseñaba innumera-
bles libros y dibujos de pájaros voladores "¡Ánimo, pequeños, seguro que podéis! ¡Nunca habéis sido
pollos torpes!", seguía diciendo.

Finalmente, mirando una de aquellas láminas, un pequeño canario se convenció de que él no podía ser
un pollo. Y tras unos pocos intentos, consiguió levantar el vuelo... ¡Aquella misma noche, cientos de
pájaros se animaron a volar por vez primera! Y a la mañana siguiente, la tienda se convirtió en un caos
de plumas y cantos alegres que duró tan sólo unos minutos: los que tardaron los pajarillos en escapar
de allí.

Cuentan que después de aquello, a menudo podía verse a Nico rodeado de pájaros, y que sus agradeci-
dos amiguitos nunca dejaron de acudir a animarle con sus alegres cantos cada vez que el niño se sintió
triste o desgraciado.

MÁXIMA:
“Quien no tiene confianza en el hombre, no tiene ninguna en Dios”. Chapmann

APLICACIÓN:
En cada uno de los días de nuestra vida debemos recordar que Dios es la inspiración de nuestra con-
fianza y que debemos encomendarnos a El para cualquier cosa que hagamos.

COMPROMISO:
De hoy en adelante tratare de infundir confianza en las personas que están a mi alrededor.
Perla Koral Luna López de la Fuente.

12
TEMA:

11. El regalo del brahmán


Aplicación: Confianza

HECHOS:
Existió en la India, hace tal vez miles
de años, un maestro llamado Mitra
Sharma. Compartía sus enseñanzas y
experiencias con todas las personas
que se acercaban a él para pedirle
consejos. Sin embargo, su mayor
problema era que no tenía suficiente
confianza en sí mismo y era muy fácil
que los otros le hicieran dudar. En
una ocasión prestó un importante
servicio a un hombre rico y poderoso
que, como recompensa, le regaló
una graciosa cabrita. Mitra estaba
feliz por el obsequio, cargó al animal
sobre los hombros y se encaminó a
casa.

Tres astutos pillos que se hallaban


por allí decidieron quitarle la cabra.
“Como nunca confía en sí mismo,
será muy fácil lograrlo”, aseguraron y
pensaron en un plan para apoderarse
de ella mediante engaños. El grupo
de pillos se separó y cada uno se
escondió en tres puntos diferentes
del camino que iba a recorrer el
brahmán.

Minutos después, cuando el brahmán llegó hasta una zona apartada, uno de los pillos le salió al paso y
le preguntó:
—Señor ¿qué está haciendo? Me parece increíble que un hombre inteligente como usted lleve cargado
un perro sobre los hombros.

—¡No es un perro, es una cabra! —le contestó muy enojado el brahmán.


—Disculpe, señor, a mí me parece que es un perro, pero allá usted… —añadió el pillo y se fue.

Molesto por el incidente, el brahmán siguió caminando. Minutos después lo sorprendió otro de los rufia-
nes y le dijo:
—Señor, ¿cómo es posible que vaya cargando un becerro muerto?
—¡No es un becerro, es una cabra! —gritó el maestro.
—Disculpe, pero para mí está claro que es una cabra —dijo el pillo antes de alejarse— pero allá usted…

Más enojado todavía, el brahmán continuó avanzando por su camino.


No había avanzado ni doscientos metros cuando el tercer malviviente salió desde su escondite entre los
arbustos y le habló:

—Maestro Mitra, yo siempre he creído que usted es un sabio, a todos nos ha enriquecido con sus cono-

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cimientos y su ejemplo. Por eso me parece muy pero muy raro que vaya usted cargando a ese burro.
¿Para qué lo necesita? ¿Se siente usted bien?

¡Caramba! No es un burro, es una cabra —le dijo Mitra enfurecido.


El tercer pícaro se alejó y el maestro se quedó pensando muy preocupado: “¿Qué es en realidad esto
que voy cargando? Un hombre me dijo que era un perro; otro, que era un becerro; y uno más, que era
un burro. Qué se me hace que en verdad no es una cabra, sino un fantasma que cambia de apariencia
a su gusto… Puede ser muy peligroso andar con una criatura así. Mejor voy a deshacerme de ella”.

Asustado, lleno de dudas y desconfiado, se quitó de los hombros a la cabra. Estaba tan atemorizado
que salió huyendo del lugar. Los pillos, que lo habían ido siguiendo, se acercaron rápidamente y se apo-
deraron del animalillo. Muertos de la risa se alejaron llevándolo como trofeo. Uno de ellos dijo:
—¿Ya ven qué fácil es engañar a las personas que no saben confiar en sí mismas? Con todo y su sabi-
duría, ese maestro es un bobo.
Cuando menos lo esperaban, la pequeña cabra tomó la palabra:
—Pues yo no confío para nada en ustedes, pero sí confío en el poder de mis patas— les avisó y, tras
decir esto, se alejó corriendo a gran velocidad, se subió a un peñasco donde los pillos ya no pudieron
atraparla y regresó feliz a su viejo rebaño.

MENSAJE:
En la base de una familia feliz está el valor de la confianza. Ésta es un elemento crucial para la pareja
que la conforma y la sustenta. Cuando nacen los hijos los padres deben confiar en sí mismos como edu-
cadores y en el potencial de desarrollo que hay en ellos. Mientras en las generaciones anteriores incul-
car miedo o temor al castigo en los pequeños era una estrategia básica de educación, hoy sabemos que
la apertura, el acercamiento y la comprensión con los hijos ofrece verdaderos logros. La mejor forma de
criar hijos seguros de sí mismos y una estructura de personalidad sólida consiste en ofrecerles certeza y
seguridad como padres: atender sus necesidades, escucharlos y ser sensibles a sus problemas, así como
manejar bien el margen de libertad y responsabilidad que les damos. La mejor forma de criar hijos se-
guros de sí mismos y una estructura de personalidad sólida consiste en ofrecerles certeza y seguridad
como padres: atender sus necesidades, escucharlos y ser sensibles a sus problemas, así como manejar
bien el margen de libertad y responsabilidad que les damos.

APLICACIÓN:
“La verdadera meta de los seres humanos es la autorrealización que pueden alcanzar al cumplir consigo
mismos y con el mundo. La tendencia humana básica es la autorrealización, de modo que las experien-
cias cumbre de la vida son producto de la creatividad y la confianza en nosotros mismos. Por su propia
iniciativa, los seres humanos son quienes juegan el papel activo en la misión de cumplir sus metas.
Hablamos, finalmente, del impulso de los individuos para crecer, mejorar y desarrollar todo su poten-
cial.”

MAXIMA:
“La confianza en uno mismo es la base de la vida; si la pierdes se te pierde la vida.”

COMPROMISO:
Hoy confiare en mis compañeros.

14
TEMA:

12. El Príncipe y el Mendigo


Aplicación: Confianza

HECHOS:
Erase un principito curioso que qui-
so un día salir a pasear sin escolta.
Caminando por un barrio miserable
de su ciudad, descubrió a un mu-
chacho de su estatura que era en
todo exacto a él.

-¡Si que es casualidad! -dijo el


príncipe-. Nos parecemos como dos
gotas de agua.
-Es cierto -reconoció el mendigo-.
Pero yo voy vestido de andrajos y
tú te cubres de sedas y terciopelo.
Sería feliz si pudiera vestir durante
un instante la ropa que llevas tú.

Entonces el príncipe, avergonzado


de su riqueza, se despojó de su
traje, calzado y el collar de la Orden
de la Serpiente, cuajado de piedras
preciosas.

-Eres exacto a mi -repitió el príncipe, que se había vestido, en tanto, las ropas del mendigo.
Contó en la ciudad quién era y le tomaron por loco. Cansado de proclamar inútilmente su identidad,
recorrió la ciudad en busca de trabajo. Realizó las faenas más duras, por un miserable jornal.

Era ya mayor, cuando estalló la guerra con el país vecino. El príncipe, llevado del amor a su patria, se
alistó en el ejército, mientras el mendigo que ocupaba el trono continuaba entregado a los placeres.

Un día, en lo más arduo de la batalla, el soldadito fue en busca del general. Con increíble audacia le
hizo saber que había dispuesto mal sus tropas y que el difunto rey, con su gran estrategia, hubiera pla-
neado de otro modo la batalla.

-Cómo sabes tú que nuestro llorado monarca lo hubiera hecho así?


Pero en aquel momento llegó la guardia buscando al personaje y se llevaron al mendigo. El príncipe
corría detrás queriendo convencerles de su error, pero fue inútil.

Aquella noche moría el anciano rey y el mendigo ocupó el trono. Lleno su corazón de rencor por la mi-
seria en que su vida había transcurrido, empezó a oprimir al pueblo, ansioso de riquezas. Y mientras
tanto, el verdadero príncipe, tras las verjas del palacio, esperaba que le arrojasen un pedazo de pan.

-Porque se ocupó de enseñarme cuanto sabía. Era mi padre.


El general, desorientado, siguió no obstante los consejos del soldadito y pudo poner en fuga al enemi-
go. Luego fue en busca del muchacho, que curaba junto al arroyo una herida que había recibido en el
hombro. Junto al cuello se destacaban tres rayitas rojas.

-Es la señal que vi en el príncipe recién nacido! -exclamó el general.

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Comprendió entonces que la persona que ocupaba el trono no era el verdadero rey y, con su autoridad,
ciño la corona en las sienes de su autentico dueño.

El príncipe había sufrido demasiado y sabia perdonar. El usurpador no recibió mas castigo que el de tra-
bajar a diario.

Cuando el pueblo alababa el arte de su rey para gobernar y su gran generosidad el respondía:
Es gracias a haber vivido y sufrido con el pueblo por lo que hoy puedo ser un buen rey.

APLICACIONES:
 De acuerdo a este criterio no debemos dejarnos llevar por las apariencias.
 Tenemos que reconocer que hay personas que poseen riquezas materiales y poseen un gran co-
razón.
 Hay algunos seres humanos que carecen de amor y de riquezas materiales que cuando llegan a
tener se pierden en la soberbia, creando desconfianza y problemas a la gente que los rodea.
 Solamente las personas que confían en Dios su vida, así hayan batallado para lograr el éxito, no se
perderán.
 Necesitamos buscar en cada momento por medio de la oración la presencia del Señor Jesús y una
mirada de amor para ver y reconocer a todo ser humano a un hermano que requiere a Dios.
 Demostrar en nuestro actuar amor y confianza.

MÁXIMA:
“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento”.
Proverbios 3:5

COMPROMISO:
En el Acordémonos pediré a Dios que me ayude a mejorar mis actitudes; mostrar tranquilidad y con-
fianza con las personas que me rodean.

16
TEMA:

13. Comerse el pastel completo


Aplicación: Confianza

HECHOS:
Al gurú Naserudín le regalaron un pastel, y el y su mujer
decidieron comerse la mitad aquel día, y guardar la otra
mitad para el siguiente. En la cama, el sabio no hacia más
que darse vueltas sin poder dormir pensando en el pastel.
Su mujer, desvelada también con tanta revuelta le pre-
gunto al fin: ¿Qué te pasa? Y el respondió: “Estaba pen-
sando que es mejor tener el pastel en el estómago que en
la cabeza”. Con lo cual, marido y mujer se levantaron, se
acabaron el pastel con plena satisfacción y se fueron a
dormir tranquilamente.

APLICACIÓN:
Tener las cosas en la cabeza. Allí dan vueltas y vueltas,
remueven deseos y causan angustia. Crece la necesidad
de gozar lo que se presente con gozo. Cuando se trae una
idea vocacional en la cabeza, después de haberla madura-
do el tiempo suficiente, es necesario hacerla vida y deci-
dirse a dar el paso… ¡A comerse el pastel completo!

Aparte de conservar nuestra “salud mental”, esta decisión podrá o no ser la definitiva, pero así, no nos
quedamos con la duda de si sería lo nuestro o no.

COMPROMISO:
Hoy terminaré lo que emprenda: no dejaré las cosas a medias. Pondré en práctica una idea positiva que
siempre tuve en la mente. Hoy daré un paso importante en mi decisión vocacional.

MÁXIMA:
“Las ideas que valen la pena, si no se las pone en práctica pronto se debilitan y mueren…”

17
TEMA:

14. El alpinista
Aplicación: Confianza

HECHOS:
Una historia sobre la confianza en Dios. Cuentan que un alpinista se pre-
paró durante varios años para conquistar el Aconcagua. Su desesperación
por proeza era tal que, conociendo todos los riesgos, inició su travesía sin
compañeros, en busca de la gloria sólo para él.

Empezó a subir y el día fue avanzando, se fue haciendo tarde y más tarde,
y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo para lle-
gar a la cima ese mismo día. Pronto oscureció. La noche cayó con gran
pesadez en la altura de la montaña y ya no se podía ver absolutamente
nada.

Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cu-
biertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a unos cien metros de
la cima, se resbaló y se desplomó por los aires.

Caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más os-
curas que pasaban en la misma oscuridad y tenía la terrible sensación de
ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo...y en esos angustiantes
momentos, pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida, pensaba que
iba a morir, pero de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos...

Como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima
soga que lo amarraba de la cintura.

En esos momentos de quietud, suspendido por los aires sin ver absolutamente nada en medio de la te-
rrible oscuridad, no le quedo más que gritar: "¡Ayúdame Dios mío, ayúdame Dios mío!".

De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó: "¿Qué quieres que haga?"

Él respondió: "Sálvame, Dios mío". Dios le preguntó: "¿Realmente crees que yo te puedo salvar?"

"Por supuesto, Dios mío", respondió. "Entonces, corta la cuerda que te sostiene", dijo Dios.

Siguió un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y se puso a pensar sobre
la propuesta de Dios...

Al día siguiente, el equipo de rescate que llegó en su búsqueda, lo encontró muerto, congelado, agarra-
do con fuerza, con las dos manos a la cuerda, colgado a sólo DOS METROS DEL SUELO…

APLICACIÓN: El alpinista no fue capaz de cortar la cuerda y simplemente, confiar en Dios.

MÁXIMA: ”Yo elegí confiar en Dios”

COMPROMISO: Confiar en Dios y disfrutar de todo lo que nos da

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TEMA:

15. Pon tu confianza en Dios


Aplicación: Confianza

HECHOS:
A mediados del siglo XIX, el caminante sobre cuerda floja de
nombre Blondin, se preparaba para intentar su mayor hazaña.
Extendió un cable de acero de dos pulgadas a los largo de las
Cataratas del Niágara. Una gran muchedumbre se congregó para
observar.

Entonces Blonding dijo al público presente:” ¿Cuántos de uste-


des creen que puedo cargar sobre mis hombros el peso de un
hombre al cruzar este desfiladero?

La muchedumbre incrementaba y lo aclamaban, creyendo que él


sí podía llevar a cabo una proeza tan difícil. Blondin levanto so-
bre sus hombros un saco de arena que pesaba unas 180 libras y
lo llevó cargado a través de las cataras. Ambos llegaron ilesos al
otro lado.

Entonces Blondin preguntó: ¿Cuántos de ustedes creen en efec-


to que puedo llevar una persona cargada a través del barranco?
Otra vez la muchedumbre elevó gritos y aplausos de aclamación.

“¿Cuál de ustedes es el que subirá sobre mis hombros y me va a


permitir que lo lleve al otro lado de las Cataratas?”

Se hizo un gran silencio entre el público. Todos deseaban ver a


Blondin llevar una persona cargada a través del desfiladero, pero
nadie deseaba colocar sus vidas en las manos de Blondin.

Por fin, un voluntario dio el paso, dispuesto a participar en esta mortal hazaña. ¿Quién fue este indivi-
duo? Era el Gerente administrador de Blondin, quien conocía por varios años y en persona, al caminante
sobre cuerda floja.

Al hacer los preparativos para cruzar las Cataratas, Blondin le dijo a su administrador: “No debes confiar
en tus propios sentimientos, sino en los míos. Sentirás que tenemos que virar cuando no hay que hacer-
lo y si confías en tus sentimientos, ambos caeremos. Debes hacerte parte de mi persona”. Ambos llega-
ron ilesos al otro lado.

Jesús nos da las mismas instrucciones, cuando en medio de circunstancias difíciles nos pide que confie-
mos en Él. “No confíes en tus propios sentimientos. Confía en Mí y te llevaré al otro lado”.

MÁXIMA:
“Bienaventurado el hombre que puso á Dios por su confianza”

COMPROMISO:
El día de hoy le confiaré todos mis problemas y mortificaciones a Dios.

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TEMA:

16. Confiar en Dios


Aplicación: Confianza

HECHOS:
Los científicos dicen que no puede ocurrir! ¡Es imposi-
ble! La teoría de la aerodinámica es muy clara. Los abejo-
rros no pueden volar.

Se debe al tamaño, el peso y la forma del cuerpo del abejo-


rro no está en relación al tamaño de sus alas, lo que, aero-
dinámicamente, hace imposible que pueda volar. El abejorro
es demasiado pesado, ancho y largo para volar con alas tan
pequeñas.

Sin embargo, el abejorro sabe todas esas proporciones y


datos científicos y vuela.

Dios creó al abejorro y le enseñó a volar. Obviamente que el abejorro no le preguntó a Dios sobre el
problema de la aerodinámica. Él, simplemente, voló. Tampoco le preguntó a Dios si sabía lo que estaba
haciendo. Él, simplemente, voló. No se preguntó si Dios lo amaba, al darle esas alas tan pequeñas. Él,
simplemente, voló.

Cuando Dios nos creó nos equipó para la vida que tenemos por delante. Dios sabe los planes que tiene
para nuestra vida. Como nos ama, nos prometió estar con nosotros, enseñarnos, guiarnos, ser nuestra
roca. Todo lo que tenemos que hacer es confiar y obedecer.

Dios no está limitado por nuestra comprensión de cómo suceden las cosas. Sólo porque no vemos algo,
no significa que no sea real. La fe es, verdaderamente, la sustancia de las cosas que no se ven. A ve-
ces, la vida es inexplicable y sucede lo imposible. No siempre podemos explicar las cosas.

Y el hecho de que no entendamos cómo se hace algo, no significa que el Dios Todo poderoso no pueda
hacerlo.

MÁXIMA:
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

COMPROMISO:
Mi trabajo es preocuparme por lo posible y confiar a Dios lo imposible

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