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ÍNDICE

Portadilla
Dedicatoria
Legales
Prólogo
Introducción
Agradecimientos

CAPÍTULO UNO. El tarot, un camino de desarrollo espiritual


¿Qué es el tarot?
La historia del tarot

CAPÍTULO DOS. El tarot y el proceso de iniciación


La iniciación
El proceso de indiv iduación según Carl Gustav Jung
Interacción energética en la experiencia simbólica

CAPÍTULO TRES. El tarot de Marsella


Las 78 cartas
Los arcanos may ores: la importancia del nombre y del
número
El simbolismo del cuerpo: el gesto
La inf luencia del color

CAPÍTULO CUATRO. El tarot y la numerología


Correspondencias entre el tarot y la numerología

CAPÍTULO CINCO. El tarot y la Kabbalah

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Correspondencias entre el tarot y la Kabbalah
El Árbol de la Vida

CAPÍTULO SEIS. El tarot y la astrología


Correspondencias entre el tarot y la astrología
La astrología y los arcanos may ores
La astrología y los arcanos menores
La astrología y las cartas de la corte
La constitución f ísica de los planetas

CAPÍTULO SIETE. El proceso de aprendizaje del tarot


Los arcanos may ores
Los arcanos menores
Las cartas de la corte

CAPÍTULO OCHO. La lectura de las cartas


Preparación prev ia
Las lecturas personales
Durante la lectura del tarot

CAPÍTULO NUEVE. Los arcanos may ores


Comentarios actualizados
Impresiones y sensaciones

CAPÍTULO DIEZ. El camino hacia la autorrealización


El tarot como v ía hacia el desarrollo personal
Dos tiradas básicas

CAPÍTULO ONCE. El tarot, los sueños y la meditación


El tarot en la interpretación de los sueños

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El tarot en los ejercicios de meditación

CAPÍTULO DOCE. El tarot en la interpretación astrológica


Tiradas astrológicas

Anexo: Tabla f inal de correspondencias


Palabras f inales
Bibliograf ía

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Tarot
Un cam ino de desarrollo espiritual

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Dedicatoria
A mis queridos hijos Juan Pablo, Sebastián, Julián, Paula y
Fernando, quienes continúan siendo mis “maestros” más
amados en esta v ida.
A mi amante esposo Bernardo Dias Peixoto.
A mi maestro de psicología junguiana Gerónimo Reus.
A mi adorada nieta Sophía Dias Peixoto.
A todos mis alumnos de las distintas disciplinas durante los
últimos treinta años.

A todos mis ex alumnos de tarot de los últimos treinta años, y


muy especialmente, a los de la segunda generación (hijos de
alumnos y de clientes), muchos de los cuales han continuado
en distintas disciplinas, el camino pionero iniciado por sus
padres que aún continúan trabajando desde entonces consigo
mismos y con el tarot. Todos ellos y otros más encontrarán
nuev as propuestas, que podrán aplicar a su gusto, para ampliar
los conocimientos recibidos oportunamente. Por supuesto, con
el tiempo se han implementado algunos cambios, respecto de lo
que hay an podido recibir en otras épocas, cambios ev olutiv os,
con la intención de propiciar la idea de que esta técnica-
experiencia no es def initiv a ni absoluta, y que puede continuar
desarrollándose y ampliándose con el paso del tiempo.

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PRÓLOGO

Este libro nos inv ita a una conexión con nuestra interioridad,
con ese espacio sagrado que sabe lo que necesitamos para
ev olucionar. Proporciona una respuesta para nuestro peregrino
interno que camina buscando conciente e inconscientemente la
posibilidad de v iv ir mejor y /o conocer su misión en esta v ida.
Por eso, la autora nos brinda una mano que nos cuida y nos
guía, que nos llev a a transitar un mundo pleno de sentido que
seguramente coexiste con nosotros.
A lo largo de sus páginas se puede identif icar claramente
cómo v an desarrollándose los conceptos que ahondan en la
prof undidad del símbolo: cada una de las descripciones nos
abren la puerta y nos permiten ingresar al territorio de cada
arcano y experimentarlo en nuestro interior. Así el encuentro se
logra, de una tan manera clara, que nos inv ita a v iv enciar el
espíritu de los símbolos. Esto seguramente nos induce al inicio
de un proceso de sanación.
A su v ez, esta transmisión de conocimientos que nos
proporciona Tarot. Un camino de desarrollo espiritual, nos motiv a
como lectores a abrirnos a otros caminos de ev olución, como el
que proponen la astrología, la numerología y la Kabbalah.
También, las ref lexiones personales, de mucha riqueza, nos
hacen pensar y sentir sobre el tiempo actual y el cambio que
estamos transitando.
Libros como este son un llamado a nosotros mismos, a
v olv er a la esencia y a la unidad con el todo.

Estela H. Maglio

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INTRODUCCIÓN

Este libro intenta transmitir los resultados de la experiencia


adquirida luego de casi cuarenta años de aprendizaje,
observ ancia, práctica y docencia del tarot, sostenidos, en todo
momento, por la estimulación recibida gracias a mis clientes y
alumnos, a quienes les debía esta síntesis.
El tarot ha sido un complemento inseparable en mis trabajos
de astrología durante los últimos treinta años, y en el trabajo
llev ado a cabo conmigo misma y con mis alumnos de tarot y de
la técnica de indiv iduación.
El aporte inv alorable del contacto simbólico permanente con
las imágenes del tarot ha f acilitado mi f ormación como
indiv iduo, como madre, como maestra y como prof esional, y es
principalmente por este motiv o, y por haber observ ado sus
ef ectos multiplicadores en la experiencia de tantos años con
muchísimos alumnos y clientes, que deseé llev ar a cabo esta
pequeña obra, con la esperanza de contribuir en benef icio de
una mejor utilización del tarot como camino de desarrollo
personal.
En 1980, al integrar el conocimiento tradicional de la lectura de
las cartas del tarot, en su concepción básica de predicción del
f uturo, con la psicología junguiana pude encontrar las
respuestas a tantas preguntas, sospechas y percepciones que
se me presentaban constantemente desde mis primeros
contactos con la lectura de las cartas en el mes de enero de
1968.
En tal sentido, mi encuentro durante 1980 con el prof esor
Gerónimo Reus, persev erante estudioso y el may or dif usor de
la obra del Dr. Carl Gustav Jung en la Argentina desde

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mediados de siglo XX, inv estigador y creador de la Técnica de
Capacitación Existencial y descubridor de la ev olución de los
símbolos del inconsciente colectiv o en el dibujo automático
(herencia que me enaltece) transmutó mi v ida entera, como así
también todos mis conocimientos teóricos y prácticos. Este
encuentro que duró casi dos décadas af ectó mi v ida prof esional
y personal para siempre.
Hasta ese momento, y o llev aba una “doble v ida”. Por un lado,
se encontraban mis estudios, permanentemente interrumpidos,
de Psicología en la Univ ersidad de Buenos Aires, mi trabajo
como secretaria de directorio en empresas de primerísima línea,
las traducciones de distintos idiomas como inglés, f rancés,
alemán, italiano y portugués que realizaba, y mi papel de
esposa y madre.
Por el otro lado, estaban mis estudios esotéricos, la lectura de
las cartas, las inv estigaciones de campo realizadas en Buenos
Aires (Argentina) y en Río de Janeiro (Brasil), siempre dentro del
ámbito de la psicología alternativ a.
Desde entonces, la psicología prof unda del Dr. Carl Gustav
Jung inv adió todos los campos de mi expresión prof esional: en
el tarot, en cuanto al estilo de lecturas durante las consultas y
en la modalidad de los cursos; en la astrología, durante los
procesos de armado, estudio y dev olución de cartas natales y
otros trabajos astrológicos deriv ados; en la apertura a nuev os
campos de inv estigación en la técnica de indiv iduación, en mí
misma y aplicada a la docencia de alumnos de indiv iduación, en
mis cursos de desarrollo creativ o para pintores, actores y
artistas en general, donde pude integrar el tarot, la astrología y
la psicología junguiana a los cursos para el análisis de los
sueños y en los seminarios de psicología junguiana para
psicólogos.
El contacto simbólico permanente me f acilitó, con el tiempo,
realizar una observ ancia “dif erente” de las imágenes en las
obras de amigos y clientes pintores, quienes pudieron detectar
y experimentar en sí mismos los momentos precisos de su
conexión con el inconsciente colectiv o en sus obras de arte.

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El trabajo específ ico en la docencia con los arcanos may ores
para el desarrollo personal es la síntesis de todo un proceso de
inv estigación y experimentación que considero necesario poner
al alcance de todos.
Para explicar mejor la f unción de los arcanos may ores, ha
sido necesario incluir a los arcanos menores y a las cartas de la
corte con la intención de presentar un cuadro demostrativ o, más
completo, de la activ idad de los arcanos may ores sobre los
indiv iduos y, en def initiv a, sobre las circunstancias que
conf ormarán su destino, consecuencia del hallazgo de la propia
identidad.
En cada una de las tres partes en que se div ide el tarot, el
proceso de aprendizaje se realiza de manera dif erente,
correspondiendo a los arcanos may ores el trabajo más complejo
y trascendente; tanto para quien recién se inicie en el
aprendizaje de esta técnica, como para quien elija
comprometerse moralmente con esta enseñanza.
La importancia de la observ ación de las imágenes junto a la
utilización de div ersos sistemas deductiv os e inductiv os y el
planteo didáctico tipo puzzle asociativo hasta llegar al análisis de
las lecturas f inales, son la base en que pueden apoy arse,
maestro y alumno.
Mientras que el proceso de aprendizaje de los arcanos
menores es mucho más simple y sencillo, porque constituy en el
resultado de la tarea realizada con los arcanos may ores,
respecto de las cartas de la corte, he pref erido mencionar
solamente la categoría de los personajes, pues la ampliación de
los conceptos relativ os a estas imágenes suele constituir una
dif icultad que no aporta a nuestro principal objetiv o que es la
utilización del tarot como camino de desarrollo personal.
Al comienzo de mi tarea docente del tarot en 1981, comencé a
observ ar de qué manera mis alumnos se v eían positiv amente
af ectados durante el aprendizaje, especialmente, por los
arcanos may ores. Dicha af ectación no parecía prov enir
únicamente del hecho de haber disminuido su angustia respecto
del f uturo, al aprender a “v erlo” o a “conocerlo”, ni de llenar el

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“v acío de f uturo”, sino que al terminar los cursos era notoria la
presencia de una “semilla” en sus v idas, generadora de
cambios, en la may oría de los casos trascendentes. Estas
“semillas” continuaban germinando, más allá de la culminación
de los cursos, mejorando sus estados anímicos, animándolos a
un activ o desarrollo espiritual y, con el paso del tiempo, pude
conocer de qué manera también f ueron diseminándose en sus
f amilias y en sus amistades.
Asimismo, estas experiencias inf luy eron f elizmente en mi
propia v ida, al poder contemplar cómo se concretaba la parábola
del sembrador de mi apreciado Nemer Ibn El Barud, cuando
menciona: “¡Af ortunadamente, la may or parte de la semilla cay ó
en tierra f értil !”.
Durante los primeros cursos, debido a mis antiguas
tendencias a la interpretación psicológica, originadas en mi
carrera inconclusa de Psicología, recordé que Sigmund Freud
adjudicaba a la magia ciertas características de “poder interno”
que podrían estar alterando las conductas de mis alumnos.
También noté que el Dr. Carl Gustav Jung, denominaba
“inf lación del ego” a la arrogancia prov ocada por ciertas
prácticas mánticas.
Pronto descubrí —con sorpresa al principio y con asombro
después— que esos cambios estaban generados en la
observ ación e interacción energética con los arcanos may ores
que actuaban en mis alumnos como “catalizadores” y
“organizadores” del inconsciente, en la gran may oría de los
casos, impulsándolos a realizar los cambios necesarios para el
logro de una v ida mejor, mucho más cercana a su propia
identidad, además del importante aumento en el desarrollo de
f unciones creativ as absolutamente nuev as. Recuerdo un curso
donde una alumna que escribía poesías, terminó haciendo
guiones para teatro; y una compañera del mismo curso, que era
actriz, comenzó a dirigir obras de teatro, coincidentemente con
la f inalización del curso de tarot.
Desde allí en adelante, pude v er empresarios que se
transf ormaban en pintores, ingenieros en masajistas y

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tarotistas, abogados en actores y, a v eces, no surgía lo nuev o
sino que se mejoraba, se ampliaba y expandía lo que y a estaba
presente, es decir que se autorrealizaban expandiendo su campo
de acción-creación en su tarea, pero mejorándola y
enriqueciéndola creativ amente. Casos similares se han ido
repitiendo en el tiempo y mucho más acentuadamente desde
comienzos de la década de 1990, en la que la gran may oría de
las personas comenzó a dirigir su atención hacia caminos de
desarrollo personal.
En estos últimos años, el tarot se ha expandido de manera
considerable (y a v eces hasta ha llegado a distorsionarse su
v erdadera f unción y objetiv os), por eso creo necesario ef ectuar
ciertas recomendaciones de orden espiritual e insistir en que
este proceso de aprendizaje e incorporación de imágenes es
absolutamente indiv idual (dif erente para cada indiv iduo), que
debe llev arse adelante con lentitud y prudencia.
Se aconseja prof undizar y respetar las interpretaciones que
surjan de la propia interioridad, a partir de las div ersas
asociaciones con la numerología, la Kabbalah, la astrología, la
simbología del color y el gesto, pero básicamente respetar
aquellas que surjan de la propia observ ación contemplativ a,
para más adelante poderlas ampliar después de un trabajo
prof undo, personal y grupal, con la ev entual lectura de libros
ref eridos al tema, de dif erentes autores, que aporten otros
puntos de v ista.
Para mí, el tarot es un tratado de orden espiritual sobre las
energías primigenias que dieron origen al mundo que hoy,
gracias a la f ísica cuántica —podemos comprobar—, son
capaces de transmutar energías psíquicas conscientes e
inconscientes. Por ese motiv o, deben ser tratadas y
consideradas con el may or cuidado y respeto.
Además de proporcionar la oportunidad de un trabajo
prof undo, rico y v ersátil en el conocimiento de uno mismo, el
tarot f acilita el hallazgo de las causas que impiden nuestra
ev olución personal, brindando la posibilidad de observ ar cómo la
v ida se rehace f elizmente, después del reprocesamiento.

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Este libro permitirá al lector acrecentar su concepto del tarot
como medio para la lectura del f uturo y encontrar un nuev o
camino para la ampliación de la conciencia, a trav és de una
ampliación del propio autoconocimiento, f acilitador del tránsito
hacia un contacto f luido con sus propios contenidos psíquicos,
algo así como un encuentro “mágico” con su propia arca de
tesoros (potenciales) aún no explorados ni experimentados.
Con el tiempo descubrirá, sorprendido, que el tarot estaba y a
dentro suy o y que este libro sólo lo ay udó a encontrarlo en sí
mismo, durante el camino del aprendizaje y, más adelante, a
trav és de la práctica.
Teniendo en cuenta que esta técnica intenta ser básicamente
práctica y lo más parecida posible a los antiguos rituales de
iniciación, es que será conv eniente obv iar cualquier tipo de
lectura (antes o durante el aprendizaje) relacionado con el tema
del tarot y, más especialmente con los arcanos may ores.
También es preciso prov eerse, con anterioridad, de los
materiales necesarios para el trabajo personal y grupal,
siguiendo, paso a paso, en el orden mencionado, cada uno de
los escalones para llegar hacia una autorrealización más plena.
Se recomienda agregar el trabajo grupal (con la conducción y
contención de un maestro especializado y /o psicólogo) al trabajo
indiv idual, debido a que al realizarse solamente el trabajo
indiv idual, se corre el riesgo de caer en limitaciones
conceptuales que darían como resultado la repetición y la
f ijación en determinadas interpretaciones e imágenes. Es decir
que todos los conceptos estarían siempre ref eridos a sí
mismos, o a identif icaciones personales con determinadas
imágenes, que obstaculizarían la relación directa, f luida y
natural con todos los arquetipos (al ser ellos “núcleos dinámicos
colectiv os”, según Jung) del inconsciente colectiv o, además del
enriquecimiento conceptual proporcionado por el grupo.
Los principiantes podrán encontrar f acilitado el camino hacia
el autoconocimiento y quienes se acerquen sólo por mera
curiosidad se sorprenderán del resultado obtenido, porque este
aprendizaje, en realidad, transf orma a quien lo realiza, lo elev a y

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únicamente su propia alma será la que determine si acabará
siendo una mejor persona.
Este libro será de gran utilidad para aquellos que no detienen
su búsqueda, para personas prov enientes de todas las
prof esiones y f ormaciones que aún sientan que necesitan “algo
más”; a los maestros de tarot que deseen darles un plus a sus
alumnos, y a maestros de otras técnicas de desarrollo personal
como meditación, v isualización creativ a, terapias
transpersonales, artes plásticas, talleres de escritura, y oga,
reiki, etc. También le serv irá a los astrólogos (por su activ ación
simbólica personal y también, en la práctica prof esional, para
ampliar y ajustar conceptos relativ os a tránsitos, ascendentes,
aspectos astrológicos en general, y aspectos de nodos natales
y lunares)
Para los psicólogos que deseen experimentar, inv estigar y
aplicar un camino nuev o en su propia v ida y colaborar con una
herramienta más en la orientación de sus diagnósticos y
tratamientos y para los tarotistas que y a presientan ese “algo
más” f acilitado por el contacto simbólico.

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Agradecimientos
Quiero expresar mi eterno agradecimiento a mi amado marido
Bernardo Dias Peixoto, estudioso de antropología y ecología,
desaparecido en Brasil en 1979, quien impulsó como nadie mis
estudios e inv estigaciones desde principios de 1970.
A mi padre del alma Karl H. Schwenger, quien motiv ó desde niña
mi interés por el trabajo y los estudios; a mi madrina Adela
Mirol; a mi abuela Eugenia Silv ey ra de Oy uela, poetisa mística,
escritora y traductora.
A la Editorial Albatros, por su plena conf ianza y permanente
motiv ación, aplaudiendo su nuev o proy ecto editorial, y a Silv ina
Cruz, mi primera maestra de tarot.
Al Dr. Vicente Rubino, prof esor-maestro y psicoanalista
junguiano, por permitirme conocer el sentimiento de la honra y
de la estima compartidas.
A todas mis queridas amigas, hermanas de otras v idas,
pasadas y f uturas y a mis nuev os amigos y alumnos de Mar
del Plata por su generosa bienv enida.
Por supuesto a Gerónimo Reus, mi queridísimo maestro de
psicología junguiana; a Alf onso Milito, mi “amigo entrañable”, a
la Lic. Estela Maglio, ex alumna, por su amistad que me
enaltece como indiv iduo y que hoy me honra con su prólogo y
me acompaña como muy querida maestra y hermana en mis
prácticas de chamanismo; así como a mis queridas maestras
de budismo, Cintia Weber y Aurora Michiko Matsubara Hisaki.

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CAPÍTULO UNO

El tarot, un camino de desarrollo


espiritual

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“La actividad en el arte... es la actividad del espíritu que,
bajando por la mente, se concreta en lenguaje, por lo tanto en
comunicación, información”.

Leopoldo Torres Agüero, en Notas.

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¿QUÉ ES EL TAROT?

Esta pregunta abre las puertas del alma al misterio y a la


f ascinación. A lo largo de la lectura de este libro, se v erá que no
es una pregunta sencilla de responder, pues el tarot es tan
amplio que podría decirse que nuclea todos los conocimientos
de la humanidad.
Desde tiempos remotos, ha sido un procedimiento inductiv o
para la lectura de cartas, apto para adiv inar, predecir, presentir,
prev enir o, simplemente, conocer el f uturo.
Prof ecías, presentimientos, sueños, la lectura de v ísceras de
animales, el v uelo de los pájaros, la lectura de las manos, del té
o del caf é, etc., permitieron al ser humano desarrollar a pleno su
imaginación, incentiv ado por el contacto directo y permanente
con la naturaleza, que iluminó desde siempre su componente
div ino. También los dibujos sobre piedra o arena, los dados, las
v arillas del I Ching y las monedas chinas f ueron los medios
primigenios que lograron llegar hasta nuestros días, gracias al
cuidado extremo, el ocultamiento, el camuf laje y la selección
cuidadosa de los alumnos iniciados que tan bien supieron guiar
los grandes maestros.
La transmisión oral —siempre selectiv a— f ue en un principio
una especie de “boca a oído” con el agregado de piedras,
objetos y amuletos pintados. Poco a poco, f ue
perf eccionándose a partir de la aparición de otras disciplinas
como la ciencia sagrada de los números, la geometría sagrada,
la magia y la alquimia. El tarot conjuga en sus imágenes todos
estos conocimientos y muchos otros más.
Fue recién en la Edad Media que aparecieron las primeras
imágenes transf eridas a géneros, del tipo “gobelinos”, y más

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adelante cuando se transf irieron al papel.
Entonces, la primera respuesta a la pregunta de este apartado
podría ser que el tarot es un instrumento que permite a la
imaginación expresarse de manera pura y sin prejuicios ni
preconceptos, en un orden de ideas acordes con las 78 cartas
que lo conf orman y que a trav és de su estudio y práctica
sistemáticos, f acilitan la predicción del f uturo.
Conocido es el uso de las 56 cartas tradicionales que
corresponden a los mazos f ranceses y españoles y se utilizan
desde tiempos inmemoriales en los v ariados juegos de naipes.
Pero además, el tarot proporciona otros benef icios, y a que se
trata de un tratado de f ilosof ía hermética apto para colaborar
con el desarrollo personal, tal como se v erá más adelante.
Mediante su estudio, y especialmente mediante su observ ación
metodológica y su práctica, f av orece el autoconocimiento y la
autorrealización, acompañado, por cierto, la oportunidad que
of rece de conocer el f uturo.
Durante su aprendizaje, la contemplación de las imágenes —
altamente simbólicas— prov oca una inev itable interacción
energética, transf ormadora y trascendente y al descif rar el
contenido de los dibujos, surge la tentación consciente de
asociarlos con hechos de la historia personal o de otros, esta
tarea, realizada concienzudamente, produce una reorganización
de la inf ormación interna, a manera de una ecuación simbólica
con características ev olutiv as.
Este proceso de desarrollo personal, realizado de manera
lenta, v a abriendo las puertas de la conciencia hacia nuestra
mismidad, unicidad o sí mismo, es decir hacia aquello que nos
hace seres únicos, irrepetibles.
El magnetismo de las imágenes atrae mágicamente al
principiante que se v e seducido ante la promesa de decorrer el
v elo que oculta el f uturo.
Cualesquiera f ueran las motiv aciones conscientes que lo
hay an inclinado a este estudio (simple curiosidad, conocer el
f uturo, complementar estudios astrológicos, etc.), las
expectativ as del principiante resultarán sobrepasadas, y a que

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estos contactos v isuales “detonan” en su interior, sugiriendo
nuev os datos y aportando inf ormación imprescindible para el
logro de un mejor y más prof undo autoconocimiento.
La ejercitación más o menos continua del tarot, conv ierte este
aprendizaje en una suerte de “juego interactiv o”, que opera
antes, durante y después de la observ ación de las f ormas, los
colores y los números, activ ando de manera constante la
imaginación y permitiendo un v iaje interior de interesantes y
sorprendentes resultados.
Más adelante, una v ez adquiridos los conocimientos
necesarios para su práctica, se podrán realizar lecturas
específ icas relacionadas con el desarrollo personal, con la
modif icación de conductas a mejorar o aquellas que tengan que
v er con la propia f unción prof esional o espiritual, con retratos
internos, con la ubicación de conf lictos que impiden el
crecimiento, etc.
Todas las respuestas obtenidas serán de gran utilidad para
aclarar las preguntas más acuciantes del ser humano en estos
tiempos de incertidumbre, abriendo las compuertas del alma a
una nuev a etapa de ev olución superior, donde, por supuesto,
surgirán otras nuev as preguntas.
El trabajo sistematizado, ordenado y lento con las imágenes,
unido a la v erdadera intención de mejorar, permitirá realizar una
prof unda tarea dirigida hacia uno mismo, que se irá f acilitando
con las tiradas personales que transf ormarán al observ ador-
practicante en el “hacedor de su propio destino”. De esta
manera, en su camino de ev olución no podrá v er nunca más a
su destino como algo mágico, ajeno a sí mismo, sucediéndose
de manera sorpresiv a, cíclica o catastróf ica, sino que
comenzará a v erlo como una circunstancia proactiv a en la cual
él es su principal protagonista.
El tarot es una excelente herramienta para lidiar con el
desarrollo ev olutiv o y el autoconocimiento personal, debido a
que constituy e la may or expresión v isual, estética y creativ a
de toda la historia de la humanidad.
También posibilita la def inición de f uturo, como la suma de lo

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que somos y sentimos como indiv iduos, más lo que hicimos
ay er, más lo que podamos llegar a hacer hoy para crecer y
mejorar, como si el f uturo se estuv iera escribiendo a cada
instante en las páginas del libro de la v ida.
Hasta ahora, entonces, el tarot se presenta como un medio
para conocer el f uturo y al mismo tiempo como un método o
técnica de autoconocimiento, apto para el desarrollo personal.
Ambos benef icios se complementan, pues es condición sine
qua non conocerse a sí mismo antes de intentar rozar el alma
del consultante y penetrar en el templo sagrado de su destino.
Sumado a estos dos procesos, el trabajo con el tarot,
realizado de manera cuidada y ordenada, nos of rece,
espontáneamente, una tercera posibilidad, consecuente con la
centración obtenida a trav és de la contemplación de las
imágenes simbólicas (color y f orma): el desarrollo del potencial
creativ o.
Las imágenes despiertan y mov ilizan emociones y
pensamientos que determinan una nuev a organización de la
energía psíquica, que aumentará notoriamente la creativ idad y
la imaginación.
En resumen, tres posibilidades nuev as se abren al principiante
a partir de este aprendizaje. Pero existen dos más: el tarot
f unciona como consejero y puede utilizarse para la
interpretación de los sueños.
Como consejero, opera siempre con absoluta independencia
de los juicios racionales y opiniones personales, y a que dicho
consejo se origina en correlaciones numéricas y normalizaciones
que excluy en la decisión consciente del lector. Como se v erá
más adelante, el consejo surge de la misma tirada de cartas,
obv iando la propia disposición interior. En cuanto a su relación
con la quinta posibilidad, la de su utilización para la
interpretación de los sueños, el tarot contribuy e a aclarar toda la
inf ormación prov eniente del inconsciente personal y colectiv o,
y a que se trata del mismo material simbólico del que se nutren
los sueños.
Todo lo mencionado anteriormente, permite declarar al tarot

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como un “Libro de sabiduría de 78 páginas”, y cabe recordar que
sus conocimientos más prof undos siempre han sido
transmitidos a los iniciados por maestros espirituales; por lo cual
este aprendizaje no puede realizarse de manera burda,
despreocupada y distorsionada, como tampoco en f orma
autónoma y sin ningún tipo de orientación o contención
psicológica.

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LA HISTORIA DEL TAROT

A lo largo de la historia univ ersal, rey es y gobernantes, junto


a sacerdotes de primeras y segundas líneas, han compartido el
interés por mantener ocultos los conocimientos considerados
“sagrados”. Este ocultamiento se v olv ió aún más intenso
cuando la Iglesia de Roma instituy ó la persecución y muerte, en
Europa y América, de brujos, magos, astrólogos, curanderos,
estudiosos de las hierbas, judíos y árabes, bajo los cargos de
herejía, así, estos conocimientos se transf ormaron en prof anos
o mágicos. De hecho, cada v ez que una religión pretendió
sustituir a otra, los v iejos dioses se transf ormaron en demonios
con el objetiv o de otorgar más poder a las nuev as ideas. Lo
mismo sucede cuando se pretende hacer prev alecer una idea o
una costumbre sobre otra: persecuciones y muertes colectiv as
se suceden una y otra v ez en el intento de simbolizar el f in de
una era, de una religión, de una f orma de pensamiento.
A pesar de que este es uno de los motiv os por los que los
orígenes del tarot han sido y continúan siendo técnicamente
incomprobables, podemos plantearnos v arias hipótesis para
aclarar sus comienzos.
Los métodos para la predicción del f uturo se remontan a los
más tiernos orígenes del ser humano en la Tierra y a sus tribus
primigenias (chamanismo), que se apoy aban en la madre
naturaleza para ef ectuar sus predicciones: el agua, el f uego, el
sonido de la arena en los desiertos, los f enómenos climáticos,
los v iajes chamánicos, los sueños...
En cuanto al tarot en sí mismo, sus contenidos simbólicos y
su f ilosof ía, la primera hipótesis es la que plantea su posible
origen en la religión del Antiguo Egipto, que estaba compendiada

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en los 42 libros de Thot (dios egipcio del conocimiento) a
quienes los griegos identif icaron con Hermes y lo llamaron
Hermes Trimegistro (Hermes tres v eces grande o tres v eces
maestro). De su nombre prov ienen los conocimientos
“herméticos” (secretos, sagrados) que f ueron selectiv amente
transmitidos y cuidadosamente guardados por considerárselos
de origen div ino. Según esta teoría, posiblemente la palabra
“tarot” deriv e de la combinación del nombre de dos dioses
egipcios: Thot y Ra (este último, el dios Sol). Esto permite
deducir que, cuando el Imperio romano sometió a Egipto, sus
sacerdotes incorporaron los conocimientos egipcios
(ambicionados por Roma, pues Egipto era el centro cultural e
intelectual de la época, donde se nutrieron f ilósof os y
matemáticos griegos y romanos) y estos se expandieron a
Europa de la mano de los romanos. Asimismo, cabe la
posibilidad de que el término tenga su origen en la palabra latina
rota, cuy o signif icado es “rueda” (rueda de la v ida, rueda de la
f ortuna). Sobre este punto, también se dice que los egipcios
usaban para la adiv inación unas piedras con jeroglíf icos a las
que denominaron “théraphim”, que también podría ser la palabra
madre de “tarot”.
Mucho más adelante, y como argumentación del origen latino
de su nombre, una antigua anécdota cuenta que Carlos VI, rey
de Francia, ordenó que le env iaran desde Italia un mazo de
cartas para juegos, con motiv o de una enf ermedad prolongada
y con el deseo de distraerse durante su reposo obligatorio.
Otra teoría desarrollada por Papus en su libro Tarot de los
Bohemios sostiene respecto del nombre y origen del tarot que
f ueron los bohemios y romaníes (gitanos) prov enientes de Asia
quienes impusieron, en Europa, el uso de un mazo de cartas
para la lectura del f uturo al cual denominaron “tarit”.
Pero muchos consideran indudable que el origen del tarot se
relaciona con la antigua sabiduría hebrea de la Kabbalah, pues al
comparar ambas f ilosof ías —la del tarot y la de la Kabbalah—,
existe una asombrosa similitud y correspondencia. Esta
semejanza nos inv ita a acercarnos a la posibilidad de que hay an

28
sido los mismos hebreos (prisioneros durante siglos en Egipto y
liberados por Moisés, criado y educado en la corte egipcia del
f araón Ramsés) los precursores de este sistema de lectura
originado en su necesidad de ocultar sus creencias a los
egipcios y más tarde a los romanos.
Otro punto de apoy o para la hipótesis del origen hebreo de su
nombre, es que la palabra “tarot”, v ista en espejo, puede llegar a
ser Torá, el libro religioso de los hebreos, quienes además,
asimilaron un v alor numérico a sus “letras madres”, un
conocimiento adquirido de los egipcios, quienes f ueron los
primeros en aplicar este tipo de asociación.
Si bien hay muchísimas teorías sobre los posibles orígenes
del tarot, existen datos concretos en la literatura europea
anterior a la Edad Media. Se encuentran antecedentes claros de
la existencia del tarot en los escritos de Dante Alighieri (1265-
1321), Francesco Petrarca (1304-1374) y Michel de Montaigne
(1533-1592), que dan prueba ev idente de sus conocimientos
sobre algunas de sus imágenes.
En cuanto a los antecedentes de div ersos tipos de mazos de
cartas, en la India, en el año 1200, existían unas tablillas de diez
series o palos, con doce tablillas cada serie, lo que hacía un
total de 120 tablillas que se utilizaban para div ersos juegos.
Alrededor del año 1300 en Asia, los chinos jugaban con mazos
de div ersas cantidades de naipes, pero con imágenes bastante
dif erentes de las que conocemos hoy.
A partir del 1500, los datos se esclarecen un poco, pues
aparece en Europa una gran cantidad de mazos de cartas con
dif erencias sustanciales en sus diseños y también en el número
de cartas, que se pueden encontrar hoy en museos de Italia,
Francia, Alemania e Inglaterra. Estos mazos habían sido
elaborados por dif erentes artistas y algunos f ueron promov idos
por tarotistas, entre ellos el mazo de Visconti-Sf orza, el más
antiguo conocido prov eniente de Italia. En 1600, un mazo de 144
cartas, denominado naibi por los árabes, también puede llegar a
dar cuenta del origen de la palabra “naipe”.
En resumen, no existe un origen def initiv o comprobable del

29
tarot, ni f echa, ni lugar f ehaciente de su creación, pero teniendo
en cuenta el aporte de la antropología en cuanto a las
similitudes y semejanzas observ adas en las div ersas
civ ilizaciones, e interrelacionando todo esto con las teorías de
Jung sobre del inconsciente colectiv o y la sincronicidad, es
totalmente probable que se hay a tratado de un f enómeno
sincrónico-colectiv o, que operó de manera similar en dif erentes
pueblos.
Lo cierto es que recién a partir del siglo XVIII comenzaron a
organizarse con imágenes los conocimientos f ilosóf icos o
sagrados que permanecían ocultos sobre el tarot, y se empezó,
poco a poco, a mantener una cantidad más o menos f ija de
cartas gracias a la contribución de v arias sociedades secretas,
como las órdenes esotéricas y los masones, entre otras.
A comienzos del siglo XX, y en sincronicidad con la apertura
de las pirámides de Egipto, el nacimiento de la teosof ía y del
psicoanálisis, se expandió —primero en Europa y luego en
América—, un gran interés por el tarot y los conocimientos
esotéricos en general. El mundo occidental abría sus ojos y
comenzaba a mirar hacia Oriente, y así f ueron apareciendo
mov imientos y grupos de intelectuales que nucleaban a
prof esionales de distintas disciplinas interesados en los
f enómenos de la mente y del espíritu, y en la predicción.
En la década de 1920 —con los av ances producidos en la
psicología por Sigmund Freud y cuando Carl Jung f ormula la
Teoría de los arquetipos y la Teoría del inconsciente colectiv o—,
el tarot comienza a expandirse de tal manera que a comienzos
de 1960 desborda los límites de los dif erentes grupos de
intelectuales de av anzada para f inalmente alcanzar todos los
estratos sociales. Y desde entonces, su ev olución ha sido más
que ev idente: primero, se utilizaba solamente para la lectura del
f uturo y para ciertos juegos; luego pasó por una etapa de
“purif icación” a trav és de su uso como técnica de desarrollo
espiritual; para f inalmente arribar a la etapa en la que se
encuentra actualmente, de expansión en cuanto a su uso para la
lectura del f uturo y como “consejero” respecto de ilimitados

30
cuestionamientos, asidero seguro ante tanta incertidumbre y
también como camino de desarrollo personal.
En la actualidad, existen más de 250 mazos de tarot
dif erentes, entre los que se encuentran el conocido Tarot
Egipcio, algunos mazos pintados por artistas plásticos muy
conocidos como Dalí y Picasso; y otros hechos en papel de
arroz y pintados a mano con tinta china por artistas japoneses.
En términos generales, los más grandes tarotistas solían
encargar la pintura de sus propias cartas a artistas que
traducían sus percepciones y sensaciones. Entre los más
conocidos del siglo XX se encuentran los grandes maestros
como Arthur E.Waite, Aleister Crowley, Balbi, Oswald Wirth, etc.
Todos ellos manif estaron su propia indiv idualidad en la
interpretación del Tarot, como así también en las imágenes pero
por ejemplo A. E. Wait, nos of rece también la posibilidad de
alterar el orden tradicional de los arcanos may ores intercalando
la carta XI con la VIII, es decir, La Fuerza con La Justicia, en
f unción de un razonamiento personal en la interpretación de
ambas cartas.
Otra probabilidad es que las mismas cartas utilizadas para
juegos en la Antigüedad puedan haber sido puntos de apoy o
para la enseñanza utilizados por los maestros iniciáticos, como
ref erencia y ejemplos de sus enseñanzas. A partir de esas
experiencias magistrales, se abrirían canales de intuición para
que estas imágenes arquetípicas se manif estaran, tal como
sucede en la actualidad, en las div ersas artes plásticas, la
música, la literatura, la poesía, el teatro, etc.

31
32
CAPÍTULO DOS

El tarot y el proceso de iniciación

33
En este estado irracional, basado en la desaparición del ego,
en el abandono del estatismo del observador (...) es cuando la
mirada nos lleva a ser eso que miramos y que nos ve (...). Al ser
visto por la visión, desaparece la dualidad y brilla la luz del
vacío, que todo lo contiene.

Leopoldo Torres Agüero, en Notas.

34
LA INICIACIÓN

Acceder al conocimiento y a la práctica de la lectura del tarot


es una tarea mucho más sencilla, simple y natural de lo que
aparenta a simple v ista. En el capítulo anterior, ref erido a su
historia, se observ a que el tarot es una síntesis de un sistema u
organización simbólica colectiv a, realizada por el ser humano,
por inspiración div ina.
Prev ia a su utilización como sistema de cartomancia para la
predicción del f uturo, f ue utilizado como un compendio de
conocimientos y como un medio para colaborar en los procesos
de iniciación.
Esta organización simbólica con características colectiv as o
univ ersales posee un orden intrínseco perf ecto, sólo
comparable con las ley es de la naturaleza. Por eso, para
acceder a esta “disciplina del espíritu” es necesario, en primera
instancia, reconocer su origen primigenio trascendente y luego,
su representación simbólica a trav és de sus imágenes de las
energías primordiales que dieron origen al univ erso.
Para que el tarot pueda ser usado como una herramienta útil
para el desarrollo personal es necesario contar con una
v erdadera intención y un deseo prof undo de ev olucionar y
mejorar. Según Aleister Crowley —el más importante estudioso
del tarot de principios del siglo XX— la condición para que todo
acto mágico o transmutador pueda concretarse, es la existencia
prev ia de un true will, o v erdadero y prof undo deseo de lograrlo.
Al descubrirse las pirámides, a principios del siglo XX, se
encontraron restos arqueológicos en f orma de imágenes que
apoy aban la teoría sobre el uso del tarot como método de
iniciación utilizado por los sacerdotes del Antiguo Egipto para

35
iniciar el camino del desarrollo personal. Estas imágenes son
similares a las del actual tarot egipcio, y sus inscripciones
jeroglíf icas, asentadas en el Libro de los Reyes, relatan un
proceso de iniciación que los sumos sacerdotes les practicaban
a los nov icios que deseaban acceder al sacerdocio. Los dibujos
estaban hechos en piedra y se encontraban apoy ados sobre las
paredes de un pasillo que conducía al templo. El candidato
debía atrav esar este lugar en compañía de su maestro durante
el día, observ ar una imagen y al día siguiente, luego de pasar la
noche en soledad bajo las imágenes, comentar los sueños que
estas le hubieran prov ocado. Luego de repetir este
procedimiento durante v arias noches con dif erentes imágenes,
el candidato estaba en condiciones de acceder a conocimientos
superiores, propios del sacerdocio, tales como el manejo de las
hierbas mágicas, los rituales, la alquimia, la astrología, etc.
Durante la Edad Media, la may oría de las escuelas iniciáticas
y espirituales, como las masónicas y otras, utilizaban las
imágenes del tarot como método de iniciación. En 1904, Aleister
Crowley, Maestro en grado superior de la Orden Secreta de la
Golden Dawn (una de las órdenes secretas más conocidas del
mundo y aún v igente), dice haber recibido por transmisión oral y
durante sus ejercicios de meditación toda la inf ormación relativ a
al tarot que posteriormente v olcó en escritos como The Book of
the Law, The Book of Thot, The 777 y tantos otros.
Entrar en contacto con los símbolos ha sido una tarea muy
simple para la Antigüedad, cuy a relación con las ley es de la
naturaleza, con sus creencias espirituales y sus imágenes
representativ as, le permitían una interacción simbólica que se
realizaba de manera natural. Pero no sucede lo mismo con las
personas actuales, pues tiene una relación distante con la
naturaleza y una carencia de imágenes de tipo religiosa, que
antes sostenían su conciencia. Hoy, los seres humanos
requieren, en primer término, la modif icación del estado interno
de agitación permanente al que lo llev a el mundo
contemporáneo y sus exigencias racionales. Ante esta
situación, el ser humano ha intentado esf orzarse para adaptarse

36
a semejante estado antinatural de las cosas, pero sus esf uerzos
han traído como consecuencia una may or alteración interna,
más enajenación, menor creativ idad y una considerable f alta de
desarrollo en todos los planos, que es necesario atender (prestar
atención o acudir con energía) de manera urgente y a que af ecta
su cuerpo, su psiquis y su alma.
Por lo tanto, se hace necesaria una preparación, en el sentido
de intentar lograr un estado de conciencia, una may or quietud,
similar al estado de contemplación de lo bello o a la observ ación
de una obra de arte, a la exaltación de tipo religiosa que se
produce durante la oración o en la repetición de mantras, o
similar al ef ecto durante la escritura poética, el dibujo
automático, la pintura o una música que nos conmuev e de
placer. Este estado de conciencia debe ser pleno, pero con
cierta colaboración inconsciente; un estado intermedio que
conduzca al logro de lo que Jung denominó “f unción
trascendente”. De esta manera, se estimula la posibilidad de
“v er lo que no se v e” o de “v er al rev és de lo que se v e”; en
def initiv a, de esto se trata la iniciación espiritual.
La iniciación es un proceso psicológico-espiritual que, en el
tarot, se corresponde con un arquetipo o arcano may or,
representado por la carta de número XII, cuy o nombre es El
Colgado. Esta carta muestra a un hombre cabeza abajo, colgado
de uno de sus pies en una rama de árbol que le permite
conectarse, en cuerpo y alma, con las ley es de la naturaleza; y
que recuerda la posición v ertical inv ersa correspondiente al
momento prev io al nacimiento. Esta postura, tan bien utilizada
por los y oguis, anuncia un nuev o punto de v ista, generado por
la condición prev ia y sine qua non de la autodeterminación y el
sacrif icio, conducente a un nuev o estadio de v ida.
Por lo tanto, puede decirse que la iniciación es un proceso
f ísico-energético-dinámico-psicológico-univ ersal, natural o
inducido, capaz de suceder en la v ida de todos, con
características trascendentes. Este proceso que en las
escuelas iniciáticas era inducido, también puede acontecer de
manera natural, casi siempre con anterioridad o durante el

37
pasaje de una etapa de la v ida a otra, siempre con resultados
de ev olución o de crecimiento. Puede ocurrir, por ejemplo, por
v iudez o ante la propia muerte.
Un ejemplo clásico de iniciación, tanto en las sociedades
primitiv as como en las religiones contemporáneas como el
judaísmo o el islamismo, es en la adolescencia, cuando se
abandona la niñez y se penetra en un estadio de preadultez.
Este proceso está simbolizado en la may oría de las culturas por
determinadas ceremonias o ritos de iniciación simbólicos, que
Occidente ha dejado, lamentablemente, de lado y que se realiza
con el objeto de llev ar a la conciencia una nuev a condición de
“miembro activ o” de una sociedad determinada.
En la may oría de los casos, estos jóv enes, v arones o
mujeres, en el momento de las ceremonias son separados de
sus padres durante un tiempo para luego ser integrados a la
sociedad, con cambios y transf ormaciones trascendentes. Es
decir que dejan de ser “parte (propiedad) de sus padres”, para
conv ertirse en “indiv iduos-miembros participantes” de una
sociedad. También encontramos ejemplos signif icativ os de
iniciación al bucear en la teología mística cristiana, donde sus
muy interesantes principios pueden entrelazarse con los
procesos de iniciación que se producen con el estudio del tarot.
La def inición misma de la palabra “misticismo” según la Real
Academia Española (RAE) aclara el proceso de conexión
arquetípica producido durante la iniciación: “El misticismo es una
doctrina religiosa y f ilosóf ica que enseña la comunicación
inmediata y directa entre ser humano y la div inidad, en la v isión
intuitiv a o en el éxtasis”. Se puede decir, entonces, que existen
sistemas inductiv os del proceso de iniciación que implican,
necesariamente, el paso obligatorio por una serie de estadios,
que se repiten en los distintos sistemas f ilosóf icos, escuelas
iniciáticas o religiones: la autodeterminación, para luego pasar a
los estadios de separación-sacrif icio-esf uerzo-prueba-muerte y
posterior renacimiento o nuev o nacimiento.
En algunas culturas, a estos procesos se les agrega la
“promesa”, de matrimonio, de compromiso, el juramento, o sea

38
la palabra, mediante la cual, simbólicamente, sellan un contrato
de compromiso personal, def initiv o, con el opuesto amado, que
en el caso del matrimonio simboliza la polaridad de la propia
psiquis, f emenina o masculina, representada por el sexo
opuesto. Todo este proceso sucede también durante el
aprendizaje del tarot, al incorporar nuev os contenidos
energéticos elaboradores y elaborantes de las energías
psíquicas y de la historia personal.
Hasta hace pocos años, el estudio del tarot estaba limitado a
quienes accedían a su iniciación en sociedades secretas y
escuelas iniciáticas o místicas con el objeto de desarrollarse en
un camino espiritual.
Actualmente, y coincidiendo con el período histórico de su
may or expansión, se hace necesario recuperar sus v erdaderos
v alores prov enientes de sus orígenes espirituales primigenios
para ev itar el descrédito y deshonra que producen aquellos
quienes por f alta de conocimiento lo utilizan de manera burda y
v ulgar.
El tarot como camino de desarrollo personal pretende
colaborar en el hallazgo de un camino trascendente y de v asta
ev olución psicológica, que incluy a también una ev olución de
tipo espiritual. Ay udará a comprender este proceso de
aprendizaje del tarot con los procesos iniciáticos, asociar al tarot
con algunas consideraciones generales de la teología mística
tradicional sobre las tres v ías de acceso al camino místico, a
partir de las cuales se lograría la interv ención de Dios en el
alma. Estas v ías son las siguientes:
1.º la v ía de la purif icación;
2.º la v ía de la iluminación;
3.º la v ía de la unión.

Las condiciones prev ias para poder atrav esar estas tres v ías,
y que f acilitarán el ingreso a la primera, muestran la importancia
de alejarse; es decir, de realizar el proceso en soledad,
“v aciándose” de uno mismo; esto es dejando de lado conceptos
propios o ajenos y prejuicios generados por los f enómenos

39
ambientales o por el ego.
Esta condición prev ia también es aplicable al estudio del tarot;
y será imprescindible al proceder a la lectura de las cartas.

LA VÍA DE LA PURIFICACIÓN
En el caso específ ico del tarot, la purif icación se logra
mientras se atrav iesa el aprendizaje propiamente dicho, cuando
comienzan las primeras asociaciones entre los arcanos may ores
y los arquetipos personales de la propia historia.
Pero al igual que lo que sucede durante la meditación budista
tibetana, durante la meditación mandálica, mediante la práctica
de la observ ancia repetida de las imágenes de los arcanos
may ores, objetos del sentimiento por lo sagrado durante siglos,
ambas energías las “del observ ador” y las de “lo observ ado”
comienzan su tarea de organización psíquica, que dará origen a
una nuev a f unción que Jung denominó el “saber sentido”.
Esta nuev a f unción representa una “nuev a” f unción inteligente
integradora de lo racional y lo emocional, f acilitadora de las
prof ecías que nace en esta primera etapa, estableciéndose más
f irmemente durante la etapa de la iluminación.
Dicha purif icación también permitirá una nuev a actitud (1), de
inocencia propia de la niñez, ante la imagen que f acilitará la
emergencia de la intuición y la percepción, sin conf rontar, por el
contrario, con la razón; sólo la imagen pura actuará libremente
en actitud contemplativ a, libre de juicios y preconceptos.
La purif icación también incluy e la purif icación de las
conductas (may or humildad consecuente con el achicamiento
del ego) y a las f ormas de v ida nociv as y perjudiciales para uno
mismo o hacia los demás.
La v ía de la purif icación se encuentra representada en el tarot
por la carta XII, El Colgado.

LA VÍA DE LA ILUMINACIÓN

40
Esta segunda v ía sucede, simultáneamente, durante el
encuentro con los arcanos may ores, en la ejercitación de la
internalización de las imágenes, portadoras de luz y energía, que
prov ocan la activ ación de los arquetipos preexistentes en el
inconsciente colectiv o del principiante.
Para el Dr. Jung “el “arquetipo” es como un “autorretrato del
instinto en la psique similar al eidos platónico, el arquetipo es un
a priori para el indiv iduo, son “órganos del alma”, pertenecen al
campo de la metaf ísica porque son trascendentales a la
conciencia”.
Estas imágenes luminosas se encienden o despiertan dentro
de cada uno mediante la observ ación y luego se retroalimentan
durante las ejercitaciones y posterior práctica en la lectura de
las cartas.
Esta activ ación también produce ef ectos transf ormadores de
energía psíquica, en el momento de la lectura, iluminando el
camino, tanto del consultante como del lector, en este caso, el
principiante o iniciado.
Como las tres etapas son correlativ as, la v ía de la
iluminación podrá alcanzarse siempre y cuando se hay a logrado,
con anterioridad, atrav esar, f ehacientemente, la v ía anterior de
la purif icación. En esta segunda etapa, termina de af irmarse la
f unción del “saber sentido”, y el principiante se torna más
consciente de haberla adquirido.
Es la etapa más rev olucionaria por cuanto producirá las
transf ormaciones trascendentales, necesarias en las
circunstancias de v ida del iniciado para la posterior etapa de la
unión.
En el tarot, esta v ía se encuentra representada por la carta
número XIII: La Muerte.

LA VÍA DE LA UNIÓN
Por último, esta tercera etapa se ref iere al logro de la propia
integración o unidad; es la representación simbólica de la unión

41
con Dios, el logro de la integración de la propia oposición
(dualidad-conf licto) interior, que Jung asocia con el matrimonio
místico-alquímico entre lo f emenino y lo masculino de la
psiquis, (ánima y ánimus, respectiv amente).
Dicha aleación presupone el logro del estado de centración
como estado armónico interno, estable y permanente, o sea de
may or f elicidad. Este sería, en def initiv a, el resultado f inal y el
objetiv o concreto de todo el proceso de aprendizaje: el logro de
la propia centración, y con ello la v uelta a la armonía original,
propia de un estado de totalidad (plenitud-completud) que
lentamente irá adquiriendo un carácter más estable, permanente
y creativ o, y que es la f inalidad, por excelencia, de toda
experiencia espiritual propiamente dicha.
En el tarot, esta etapa se encuentra representada por la carta
XVIIII: El Sol.

1 Actitud en alemán es bewusstseinslagen, que significa “posición de la


conciencia”. (Álvaro Cabral: Dicionário de Psicologia e Psicanálise). Río de
Janeiro, Expressão e Cultura, 1971.

42
EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN SEGÚN
CARL GUSTAV JUNG

En el aprendizaje del tarot, integrar la comprensión del proceso


de indiv iduación con los procesos iniciáticos tendrá resultados
enriquecedores para el desarrollo personal del principiante. Es
decir que el aprendizaje del tarot, tal como se lo intenta describir
en este libro, es una experiencia iniciática y también un proceso
de indiv iduación.
Según el Dr. Jung: “Indiv iduación es el proceso psíquico que
nos permite llegar a ser un individuo psicológico integral,
entendiendo por tal el f actor permanente y trascendente del ser
humano”.
Para llegar a entender mejor este proceso es necesario, ante
todo, dif erenciarlo de lo que comúnmente llamamos “apertura de
conciencia” o “dev enir consciente del y o”, pues estos últimos se
relacionan más con el concepto de “indiv idualismo”, que se
encuentra más conectado con las ideas de egocentrismo,
narcisismo y autoerotismo.
Paraf raseando a Jung, “la indiv iduación no excluy e al mundo
sino que lo incluy e”; es decir, que cuanto más indiv idualizado se
encuentre un indiv iduo, tanto más logrará sentirse más f eliz y
creativ o, y por lo tanto contribuirá mejor a su propio estado
ev olutiv o, que luego pondrá al serv icio de la sociedad en la que
se desarrolle su existencia.
La indiv iduación es un proceso inconsciente, sensible de ser
inducido conscientemente, que colabora en la f ormación de un
indiv iduo, permitiéndole una ubicación más cercana a sí mismo,
y un acceso permanente y directo a un nuev o sistema de
ideas-f uerza de tipo creativ as, generadas como consecuencia

43
de dicho proceso. Acceder a este nuev o sistema conf iere un
estado de plenitud y armonización f rente a cualquier
circunstancia de v ida.
Por otra parte, lo que distingue a un ser humano de otro son
los rasgos que emergen de su potencia indiv idual y única; pero
en la gran may oría de las personas, esta indiv idualidad está
encubierta por las máscaras que conf orman a la misma. Estas
máscaras se producen, en algunos casos, como consecuencia
del intento y esf uerzo por adaptarse a las costumbres o
desarrollarse en el medio en el cual se nace; y en otros casos,
por sobreadaptarse a los mismos, casi siempre con
consecuencias ev identes y dolorosas.
La clav e de las posibilidades de indiv iduación se encuentran
en la relación que el indiv iduo establezca con su persona
(máscaras). Cuando se identif ica con ella (es decir, cuando cree
que su identidad es alguna de sus máscaras) también se
identif ica con las circunstancias de las que f ormará parte
durante su existencia e irá creando un destino personal, ajeno a
su propia esencia, es decir que será como una hoja mov ilizada
por el v iento.
El proceso de indiv iduación inducido colabora en la f iliación y
dif erenciación del indiv iduo con sus máscaras, asegurando una
identidad más creativ a y única, al tiempo que permitirá al
indiv iduo la plena conciencia de sí mismo que le permitirá decir:
“y o soy y o y además poseo una persona”.
Cuando el proceso es no consciente (1), el indiv iduo, en
algunas épocas de su v ida, presenta ciertas resistencias,
pref iriendo optar por el status quo al cual se siente
acostumbrado y hasta casi, obligado. Esto sucede tanto en lo
indiv idual como en lo colectiv o y se puede observ ar en países
que repiten eternamente sus circunstancias históricas
primigenias. Dicha resistencia opera conf rontando
permanentemente con las propias necesidades ev olutiv as,
reduciendo y limitando, muchas v eces, la intensidad del
proceso de indiv iduación.
Pero cuando este proceso se realiza conscientemente, el

44
inconsciente del indiv iduo o de las sociedades tendrán más
oportunidades de no resistir a la tensión-tentación ev olutiv a,
gracias a los ef ectos producidos por la activ ación arquetípica
propia de las técnicas de indiv iduación, en este caso específ ico
del tarot, el ef ecto de las energías resultantes de la relación con
los arquetipos o arcanos may ores, actúan como promotoras de
la ev olución. Debido a la resistencia a los procesos ev olutiv os,
cada indiv iduo ev oluciona a ritmos y ciclos dif erentes,
dependiendo de la calidad de las herramientas y oportunidades
disponibles, como así también de su propia y única receptiv idad
a la potencia de su propia indiv idualidad.
El proceso de indiv iduación se realiza de manera más intensa
en etapas o ciclos periódicos, coincidentes con los tránsitos
astrológicos que se suceden cíclicamente sobre la base de la
propia carta natal. Una larga experiencia como astróloga me
llev a a introducir un ejemplo astronómico, a ef ectos de aclarar
un poco más el proceso que se produce cuando se accede al
estudio de los arcanos may ores.
Los procesos de v ariación permanente en la participación de
la persona con su indiv idualidad es similar a lo que sucede con
el Sol respecto de la Tierra.
Es sabido que el Sol emana div ersos tipos de energía hacia
todos los planetas. La Tierra (en este caso, el indiv iduo)
recepciona estas energías debido a su relación con el centro de
grav edad electromagnético de la Tierra, (en el caso del ser
humano, las proporciones de hierro de su propia sangre y su
inconsciente ) conv irtiéndolas en f uerzas, en una proporción
acorde con sus propios medios de conducción y transf ormación
de energía, detallados en su carta natal.
Esto mismo sucede en la psiquis del indiv iduo y también
puede observ arse en su carta natal que mostrará claramente
cuál es la proporción de conciencia indiv idualizada por sobre su
persona; como también mostrará cuáles serán las posibilidades
de transf ormación que tendrá dicho indiv iduo para transf ormar
sus contenidos psicológicos personales.
Este potencial dif iere en cada ser de acuerdo con su estado

45
ev olutiv o y a que no existe ninguna carta natal igual a otra.
Asimismo, cada indiv iduo v aría la intensidad y potencia de su
conciencia indiv idualizada en los dif erentes momentos de la
v ida (tránsitos planetarios, ciclos, progresiones, rev oluciones
solares, eclipses).
No siempre el ser humano tiene conciencia plena de su
indiv idualidad. Generalmente, la conciencia de “y o soy … tal
cosa o tal conducta” está identif icada con la persona y sus
dif erentes máscaras: soy abogado, soy madre, soy
empresario, etc., y estas def iniciones absolutas limitan su
desarrollo personal.
Para poder indiv idualizarse, es decir, dif erenciarse de sus
máscaras y del resto de las personas y reconocerse como
indiv iduo único, es necesario primero, el pleno autoconocimiento
y luego la utilización de una técnica adecuada f acilitadora de
esta tarea. En este caso, la técnica es el propio tarot, pero
también puede activ arse mediante la utilización de otras
técnicas endoceptiv as (hacia adentro) de base junguiana, como
el dibujo automático, el análisis de los sueños desde el punto de
v ista de la interpretación simbólica colectiv a y la ejercitación de
la imaginación activ a, es decir que ante todo se hace necesaria
una rev alorización de la inf ormación interna en detrimento de la
inf ormación prov eniente del af uera de uno mismo.
Durante el aprendizaje y las ejercitaciones de la observ ancia
de los arcanos may ores del tarot se obtiene la posibilidad de
activ ar la energía arquetípica-simbólica de sus imágenes que
interactúan con las energías propias del principiante, con f ines
ordenadores. Dichas energías, elaboradoras y elaborantes del
psiquismo personal, generan nuev as f unciones que capacitan a
los indiv iduos para una actuación más sabia y más correcta en
el camino de la v ida.
Una v ez iniciada la práctica de la lectura de las cartas, las
imágenes, junto a la ev ocación o inv ocación utilizada, inv itan al
inconsciente a expresarse libremente, en su propio orden no
lineal, no racional, espontáneo, igual que sucede durante la
práctica de la imaginación activ a, en las terapias junguianas,

46
muchas v eces prov ocadas por la utilización de un símbolo o
mitologema.
Esto es similar a lo que sucede durante los v iajes
chamánicos, donde el “animal de poder” conduce al chamán
v iajero, actuando como símbolo arcaico o mitologema mediador
entre el consciente y el inconsciente, proporcionando la
detonación de todas las imágenes posteriores, tendientes al
relato prof ético o sanador.
En el caso del sincretismo af robrasileño de la religión
umbanda con la religión católica, los santos y “caboclos”
cumplen la misma f unción simbólica detonante del mensaje
prof ético o sanador.
En ambos casos, se produce una activ ación neurológica
complementaria, producida por el sonido de los tambores similar
a la v ibración del planeta, además, por supuesto, del uso de
maracas y cánticos, ambos inductiv os de nuev os estados de
conciencia.
La práctica continua de la observ ancia de los arcanos f acilita,
con el tiempo, la integración de los contenidos psíquicos
personales (que naturalmente pugnan por integrarse), prov ocada
por la activ ación de la energía prof unda prov eniente de los
arquetipos.

1 Utilizo el término junguiano “no consciente”, sin discriminar inconsciente


personal o colectivo, porque en esta época y en este plano, aparecen también
datos del inconsciente colectivo.

47
INTERACCIÓN ENERGÉTICA EN LA
EXPERIENCIA SIMBÓLICA

Fritjof Capra en su libro El tao de la f ísica, def ine lo que


sucede al contemplar las imágenes simbólicas de los arcanos
may ores esas corrientes de energía se interrelacionan en el
campo del pensamiento no lineal y multidimensional,
produciendo f enómenos de resonancia y sincronicidad, que
af ectan al observ ador y a lo observ ado.
Mientras que el f ísico alemán Heisenberg inaugura el principio
de incertidumbre al descubrir que “la observ ación objetiv a de las
partículas atómicas es una imposibilidad, pues la misma
naturaleza de dichas partículas es tal que el propio acto de
observ ación perturba y modif ica el objeto en lugar de f ijarlo y
preserv arlo”.
En el momento de la observ ación de la imagen y de su color
(cromodinámica), se producen distintos procesos neuronales
que darán origen a otros procesos perceptiv os, de cognición o
de conocimiento, que se interconectan a trav és del f enómeno
de resonancia o acción recíproca.
El símbolo representado por el arcano may or env ía ondas de
inf ormación de div ersas f recuencias o v ibraciones (que v arían
de acuerdo con la índole de la inf ormación) y todo esto sucede
siempre a la v elocidad de la luz. Es lo mismo que ocurre con los
perf umes (olf ato) o con las esencias (absorción papilar y
sabor), que interactúan con el plano emocional.
Durante el aprendizaje de los arcanos may ores se unen dos
f ormas de pensamiento: el racional y el intuitiv o, al igual que
sucede durante la may oría de los ritos de iniciación. Por un
canal racional (v ía solar o masculina), se asocian y se

48
comprenden intelectualmente todos los datos recibidos
(mecanismo de asociación de ideas). El resto del trabajo lo hace
el símbolo al interconectarse con una naturalidad absoluta con el
inconsciente (v ía lunar o f emenina) y v icev ersa.
Por todo lo mencionado, el método de enseñanza del tarot
debe ser consecuente con estos procesos inductiv os-
deductiv os, es decir que el maestro podrá inducir al alumno, sin
proporcionar pautas conceptuales ni def iniciones, sino que le
brindará solamente algunas pistas que despierten su propio
conocimiento prov eniente de la interacción con la imagen, a
partir de la observ ación. Durante la experiencia del aprendizaje
grupal, el maestro atento comunica sus conocimientos de una
manera indirecta, que responda a la necesidad de cada alumno,
sin intentar, en ningún momento, imponer sus propias ideas y
conocimientos adquiridos prev iamente sobre la carta en estudio.
Este método es similar al estilo de los maestros zen, cuy o
sistema, denominado koan, se apoy a en los acertijos,
adiv inanzas y preguntas proactiv as.
Por lo tanto, el alumno se v e obligado a responder de manera
intuitiv a, obteniendo la respuesta desde su propio inconsciente,
mientras que el maestro deberá ser capaz de intuir o percibir (en
el silencio y a trav és de la observ ancia atenta) las necesidades
indiv iduales de sus alumnos para desplegar sus insinuaciones
en f orma de preguntas. Esta es una experiencia didáctica
intuitiv a conducida por el maestro, quien se permitirá escuchar
la v oz interior que le irá dictando, paso a paso, los
requerimientos de sus alumnos que, a v eces, trascenderán el
ámbito del curso, arriesgándose a penetrar por caminos más
personales, que ay udarán al alumno al prov ocar asociaciones
emocionales que, oportunamente, darán lugar a la apertura que
está buscando. Esta misma experiencia intuitiv a-silenciosa,
luego le sucederá al alumno en su experiencia durante la lectura
de las cartas, tanto en las tiradas personales como en aquellas
que realice en benef icio de otras personas.
La relación maestro-discípulo es una interacción energético-
emocional que rev iste una importancia trascendental, pues el

49
maestro derrama su conocimiento sobre el alumno con
generosidad y con el mismo amor y respeto que prof esa al
tarot. El alumno, a su v ez, responde de la misma manera y a
que comienza a interrelacionarse emocionalmente con el tarot;
por lo tanto, ambos comparten el mismo interés, con
características emocionales similares. Es decir que los tres
—maestro-discípulo-tarot— conf orman un triángulo energético y
creativ o que f acilitará la experiencia del aprendizaje.

50
CAPÍTULO TRES

El tarot de Marsella

51
“El acto de ver expresa una correspondencia a la acción
espiritual y simboliza, en consecuencia, el comprender”.

J. E. Cirlot

52
LAS 78 CARTAS

La elección del tarot de Marsella de Grimaud para la


elaboración de este libro es una decisión personal basada en el
alto impacto que producen sus colores bien def inidos.
Además, porque desde el punto de v ista estético es simple y
sencillo, pero también altamente simbólico.
El tarot de Marsella consta de 78 cartas div ididas en tres
grupos:

22 arcanos may ores (energías arquetípicas);


16 cartas de la corte (personas);
40 arcanos menores (acontecimientos o
circunstancias).

La lectura de las 78 cartas consiste en interpretar cómo y de


qué manera esas energías arquetípicas de los 22 arcanos
may ores interactúan a niv el inconsciente con los dif erentes
tipos de indiv iduos representados por las 16 cartas de la corte,
prov ocándolos e impulsándolos a producir múltiples y v ariados
acontecimientos y circunstancias, que se ev idencian en los 40
arcanos menores.
Los arcanos menores junto con las cartas de la corte,
conf orman la may oría de los juegos conocidos, y a sea de
cartas f rancesas (el bridge, la canasta o el póquer) o de cartas
españolas (truco, buracco, etc.). Por razones de idiosincrasia,
las cartas f rancesas excluy en a los caballeros (quienes solían
atentar contra los rey es, disputándoles su corona) y las cartas
españolas excluy en a las reinas, por la imposibilidad de las
mujeres de acceder al trono.

53
Todas ellas (las 16 cartas de la corte más los 40 arcanos
menores) poseen una serie o palo (bastos, espadas, copas y
oros), que las identif ica. Cada una de las cuatro series se
relaciona con uno de los cuatro elementos de la naturaleza:
Fuego; Aire; Agua y Tierra. Por lo tanto:

Cartas Elementos
Bastos Fuego
Espadas Aire
Copas Agua
Oros Tierra

Asimismo, cada uno de los elementos tiene su


correspondencia con un plano de la v ida del ser humano:

Cartas Planos de la
vida
Fuego plano espiritual
Aire plano intelectual
Agua plano emocional
Tierra plano material

En resumen, en las 16 cartas de la corte y en los 40 arcanos


menores, las correspondencias serían las siguientes:

Serie/palo Elemento Plano


Bastos Fuego Espiritual
Espadas Aire Intelectual
Copas Agua Emocional
Oros Tierra Material

En las cartas de la corte hay cuatro de la misma serie o palo,


a saber: 1 rey, 1 reina, 1 caballero y 1 princesa o sota; es decir,
que en total serán entonces: 4 rey es, 4 reinas, 4 caballeros y 4
princesas o sotas.

54
En los 40 arcanos menores hay diez cartas de la misma serie
o palo (del 1 al 10 de bastos, de espadas, de copas y de oros);
por lo tanto, 4 cartas serán poseedoras de la misma
numeración, pero con dif erente palo.

55
LOS ARCANOS MAYORES: LA
IMPORTANCIA DEL NOMBRE Y DEL
NÚMERO

La palabra arcano signif ica “oculto, secreto”, y también puede


considerarse como “originario” o “perteneciente al arca”. Si
consideramos al Arca de Noé que aparece en la Biblia como
símbolo de todos los elementos necesarios para dar origen a un
nuev o mundo, junto al “Arca de la Alianza” de los hebreos,
contenedora de las ley es y mandamientos, v eremos que ambas
representan los contenidos del inconsciente colectiv o. Se puede
deducir entonces que la palabra arca (que signif ica “cof re” o
“baúl”) es la que más se acerca a la idea de que los arcanos
may ores son, en def initiv a, símbolos de las energías
primigenias que dieron origen al mundo conocido.
A continuación presentamos, en una primera etapa, los 22
arcanos may ores con sus respectiv os nombres.
En este primer acercamiento, se recomienda tapar el mazo e
ir destapando las cartas de a una, identif icando la imagen con el
nombre.

El Loco
El Mago
La Papisa o La Sacerdotisa
La Emperatriz
El Emperador
El Papa o El Sumo Sacerdote
Los Enamorados
El Carro o El Triunf o

56
La Justicia
El Ermitaño o El Gran Maestro
La Rueda de la Fortuna
La Fuerza
El Colgado
La Muerte
La Templanza o La Temperanza
El Diablo
La Torre o La Casa de Dios
La Estrella
La Luna
El Sol
El Juicio
El Mundo o El Univ erso

Llama la atención que una carta (El Loco) no tenga ningún


número, es decir que se le adjudique nominalmente el número
cero (en algunos mazos, aparece con el número 22), pero debido
a la ausencia del número y no porque lo posee. Otra carta
singular es La muerte, que no tiene ningún nombre en el mazo
original. Ev identemente, un interesante mensaje oculto han
querido transmitirnos nuestros antecesores desde la Antigüedad,
y a que estas dos cartas expresan los dos may ores temores de
la humanidad y los dos puntos de apoy o del psicoanálisis
univ ersal: el temor a la locura y el temor a la muerte. El
mensaje podría ser que el ser humano sólo puede trascender
cuando v ence esos dos temores primordiales. En el primer
caso, sobrev endría lo creativ o y trascendente sin límites; y en
el segundo, se podría av anzar f ácilmente hacia los cambios y
hacia lo nuev o en todos los planos y en todas las épocas de
nuestra v ida.
Respecto de los números de los arcanos, sus números son
números romanos, pero que dif ieren en su uso respecto de la
normalización actual: el IV es IIII, el IX es VIIII, el XIV es XIIII y
el XIX es XVIIII. Esto se debe a que en la Edad Media se
utilizaba el número I hasta cuatro v eces y no hasta tres.

57
En algunos arcanos hemos agregado un segundo nombre que
se podrá encontrar, ev entualmente, en v ersiones de otros
autores.
Luego de transcurridos unos días, se puede pasar al segundo
paso. Aquí se intentará relacionar el número con el nombre de la
carta. A continuación, se repite el listado de los arcanos
may ores junto con el número correspondiente y se agregan
algunas palabras que serv irán de apertura o de primer contacto.
Se recomienda seguir este procedimiento en dos pasos
consecutiv os (primero asociar el número y luego carta-nombre-
número-palabras de apertura) procediendo cada v ez de la misma
f orma, es decir con las cartas tapadas, ir destapando de a una.

El Loco Caos – Creatividad – Profecía


I El Mago Inteligencia – Principio – Unidad
II La Papisa Dualidad – Sabiduría – Lentitud
III La Emperatriz Amor – Forma – Belleza
IV El Emperador Poder – Autoridad – Gobierno
V El Papa Puente – Intermediación – Tradición
VI Los Enamorados Elección – Definición – Decisión
VII El Carro Triunfo – Movimiento – Equilibrio
VIII La Justicia Balance – Normas – Leyes
IX El Ermitaño Sabiduría – Enseñanzas – Prudencia

X La Rueda de la Destino – Karma – Transformación


Fortuna
XI La Fuerza Fuerza espiritual – Lujuria – Iniciativa

XII El Colgado Autodeterminación – Iniciación –


Meditación
XIII La Muerte Transformación – Cambios – Nacimiento
XIV La Templanza Armonía – Unión – Adaptación

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XV El Diablo Poderes terrenales – Trabajo – Sexo
XVI La Torre Ruptura – Crisis – Quiebra
XVII La Estrella Oportunidad – Apertura – Libertad
XVIII La Luna Inconsciente – Fantasía – Delirio
XIX El Sol Felicidad – Plenitud – Centración
XX El Juicio Reencarnación – Renovación – Análisis
XXI El Mundo Totalidad – Obra concluida

59
EL SIMBOLISMO DEL CUERPO: EL GESTO

En una tercer etapa de observ ación de los arcanos may ores,


se recomienda mirar detalladamente el gesto y la postura de los
personajes, intentando def inir su rol. Es conv eniente observ ar
que en el tarot de Marsella, los personajes poseen ropas propias
de la Edad Media y que algunas f iguras parecen prov enir de la
iconograf ía cristiana, como El Papa y La Papisa, mientras que
la carta X, La Rueda de la Fortuna, es la única que mantiene
una estrecha relación con la mitología egipcia, a partir de sus
símbolos.
Algunas consideraciones generales procuran —teniendo en
cuenta la interpretación del simbolismo del cuerpo— darle un
sentido más completo al análisis de las imágenes. Cabe
recordar que siempre el costado derecho del cuerpo corresponde
al Sol y representa al lado más consciente; tiene que v er con la
aplicación de la v oluntad y con el ejecutar o llev ar a la acción, y
se asocia con lo masculino de la psique. Por el contrario, el lado
izquierdo corresponde a la Luna y representa el lado no
consciente, a lo anímico, al psiquismo, a lo emocional, y se
asocia con el lado f emenino de la psique.
De la misma manera, la parte trasera se asocia con el pasado
y la delantera con el f uturo. Un personaje sentado indica una
postura general pasiv a, inercia, resistencia, pero también
elaboración interna; y un personaje de pie, indica algún niv el de
acción y activ idad, como así también mando y energía.
Las piernas cruzadas señalan partida (mov imiento) o toma de
decisión (acción). La cabeza indica la calidad de la v oluntad y
de donde prov iene su capacidad de mando (de acuerdo con el
color). La cabeza descubierta muestra que la v oluntad se

60
expresa en un orden de ideas. El color colaborará para aclarar
aún más el sentido de estas ideas. La cabeza con corona
implica una gran transmisión de la radiación energética. El color
agrega datos sobre el tipo de energía.
Los cabellos son manif estaciones energéticas que se
def inirán por su color. El color blanco se considera como
ausencia del color, es decir que la v oluntad y el mando
prov ienen de un origen superior.
En los cabellos dorados el poder mental será más espiritual;
en los de color azul, más concreto; cuando se encuentren
ocultos o recogidos, la manif estación de la v oluntad se
encontrará más contenida.
El cuello es la zona que marca la relación entre la cabeza (lo
mental) y el pecho (lo anímico). Cuando está descubierto, la
comunicación y transf erencia de inf ormación entre ambos
planos será más f luida, pudiendo tratarse de una relación más o
menos independiente, según sus colores.
La cintura se relaciona con el tipo de razonamiento que separa
lo corporal de lo anímico, pero impone siempre algún tipo de
razonamiento prev io a la acción.
Los brazos siempre simbolizan la génesis del accionar, y el
color o si es el derecho o el izquierdo aportan sus agregados
simbólicos. El brazo caído representa una acción y a ejecutada
o, por el contrario, una imposibilidad de accionar. Cuando el
brazo está hacia arriba indica algún tipo de conexión
dependiendo del color, o el lugar desde donde prov iene la
energía.

61
62
LA INFLUENCIA DEL COLOR

Dice Leopoldo Torres Agüero: “El resultado v isible de la f orma


o del color es la medición que hace el observ ador, en un
momento dado, del estado transitorio de un paquete de ondas”.
Para entender la inf luencia de los colores en los seres
humanos es conv eniente observ ar sus ef ectos psicológicos
armonizadores en la imaginación activ a, en distintos sistemas
de meditación y en la v isualización creativ a libre, donde los
colores y las f ormas, necesarios para la mejor organización de
la psiquis, aparecen sin ser buscados, de manera
compensatoria, de acuerdo con las necesidades del
inconsciente.
Dichas experiencias (de manif estación del color de f orma
espontánea) también acontecen durante las ejercitaciones
kabbalísticas y chamánicas, y durante las ejercitaciones de la
técnica de indiv iduación de Gerónimo Reus, en las que se utiliza
un símbolo o mitologema, que concluy e detonando una
sucesión de imágenes no prev istas. Lo mismo ocurre durante
las internalizaciones de las imágenes de los arcanos may ores
del tarot, al autoinducir conscientemente un proceso energético
que no concluirá jamás.
Como y a hemos dicho, la elección del tarot de Marsella en
este libro se f undamenta en la nitidez y brillantez de sus colores
primarios y secundarios, propios de este mazo, similares a los
colores que pueden observ arse en todo tipo de ejercitaciones
como las mencionadas anteriormente.
La percepción del color es un proceso neurof isiológico que
v aría de acuerdo con la longitud de onda de los colores. Cada
color tiene una v ibración energética dif erente y es capaz de

63
producir reacciones moleculares distintas en el cerebro y en
cualquier parte del cuerpo humano. Los colores también actúan
en el campo de las emociones produciendo distintas
sensaciones: algunos colores gustan más, otros menos y otros,
directamente producen rechazo.
De esta manera es como los colores pueden llegar a
determinar una importante inf luencia en los estados de ánimo, al
subir o bajar su f recuencia v ibracional, acorde con su tonalidad
e inclusiv e determinando alteraciones benéf icas o perjudiciales,
en temas de salud f ísica.
Ya en el Antiguo Egipto se consideraba a los colores como
sagrados y mágicos según sus ef ectos; y en la Edad Media,
Paracelso mezclaba en sus tratamientos hierbas, música y
colores.
También los chakras poseen colores que v arían de acuerdo
con el estado de activ ación o su bloqueo, en caso de
alteraciones psicosomáticas o simplemente energéticas, que
pueden ser observ ados con claridad por aquellas personas que
hay an desarrollado esa sensibilidad.
Los colores de las cartas de tarot de Marsella son siete:
blanco, negro, azul, rojo, amarillo, v erde y color carne. Cada
uno ejerce una v ibración-acción determinada y se corresponde
con una energía que siempre interactuará, al igual que el
símbolo, con el canal consciente-no consciente del participante,
a trav és de su v isualización, sugestionándolo según su propia
estructura psíquica.
La mejor f orma de entender la simbología de los colores es
preguntarse qué signif ica un color determinado y luego v er qué
asociaciones libres surgen. Por ejemplo, la primera pregunta
respecto del color rojo podría ser: ¿qué representa el rojo?, o
¿con qué se puede asociar el color rojo? De esta manera
surgirán rápidamente, palabras tales como: sangre, algunos
ray os del sol, f uego, ira, pasión, situaciones extremas,
enrojecer, rojo de v ergüenza, rojo de cólera, una puesta de sol,
las f lores rojas de los enamorados, etc.
Se debe tomar nota de todas las asociaciones posibles y en

64
especial de aquellas con las que el principiante se siente más
identif icado. Se recomienda proceder de la misma manera con
los demás colores, e ir deduciéndolos uno por uno.

En el trabajo grupal, cada principiante aportará sus propias


asociaciones y se considerarán todas las asociaciones
obtenidas, acordando luego, en un segundo paso cuáles se
tomarán en cuenta. Cuando hay an acordado entre todos la
signif icación de cada color, se pasará al siguiente y así hasta
descubrir los siete colores.
La segunda pregunta podrá ser:¿a qué plano dela persona
corresponde el color rojo? Una v ez más, es conv eniente permitir
que el grupo obtenga la respuesta, por deducción, nombrando
los planos, al estilo “tormenta de ideas”, hasta arribar a alguna
conclusión. Así comienza la asociación de ideas, imprescindible
para la posterior práctica de la lectura de las cartas.
Las normalizaciones colectiv as respecto del color y del plano
al que corresponde cada uno, son las siguientes:

Color Plano
Blanco Material
Negro Inconsciente
Azul Intelectual
Rojo Emocional
Amarillo Espiritual
Verde Biológico

Carne Carnal (necesidades fisiológicas: hambre, sed, sexo,


etc.)

Una v ez dicho esto, se deberá interrelacionar las


interpretaciones y a v istas de las partes del cuerpo de las
f iguras con el color correspondiente. Por ejemplo, si
observ amos a El Loco, es conv eniente v er qué partes de su

65
cuerpo son de color rojo y en qué ay uda esta ubicación a su
descripción. Qué lugares ocupa el color amarillo, v er como éste
se encuentra en distintas zonas de la carta y en base a ello,
asociar con lo que sabemos sobre las partes del cuerpo. Luego,
realizar lo mismo con los demás colores en la carta de El Loco
y, consecutiv amente, ejecutar el análisis completo en el resto
de las cartas, siguiendo la numeración. Esta ejercitación
produce especulaciones muy interesantes y se podrá reunir
inf ormación por demás importante.

66
CAPÍTULO CUATRO

El tarot y la numerología

67
“En el sistema simbolista, los números no son expresiones
meramente cuantitativas, son ideas-fuerza, con una
caracterización específica para cada uno de ellos”.

Juan-Eduardo Cirlot

68
CORRESPONDENCIAS ENTRE EL TAROT Y
LA NUMEROLOGÍA

Luego de la sorpresa producida por las imágenes del tarot, lo


primero que llama la atención es que la may oría de ellas posee
un número, que al intentar descif rarlo conducirá al principiante
inev itablemente al estudio de la numerología.
La numerología es una ciencia que prov iene de los hindúes.
Se dice que los sacerdotes la consideraban una ciencia sagrada
que recibían por rev elación div ina y que f ueron ellos quienes
transmitieron este conocimiento a Pitágoras. Los egipcios y los
hebreos también le adjudicaron poderes y potencialidades
especiales, relacionando los números con sus alf abetos, de tal
manera que es dif ícil conf irmar si la letra existió antes o
después que el número.
Pero para comprender mejor el origen de los números, es
conv eniente asociar esta ciencia con la Kabbalah, pues esta
última explica clara y def initiv amente cuál es su origen y cómo
se han ido f ormando los distintos números. Si observ amos el
Árbol de la Vida, en la sección dedicada a la Kabbalah v emos
que todo tiene su origen en una primera manif estación,
prov iente de un v acío caótico; es decir, de un 0 absoluto que
luego se transf orma en 1; a partir de su contracción, ese
número 1 se escinde a sí mismo dando origen al 2, y es el 3 el
número que representa la energía desprendida en el momento
mismo de la escisión del 1 en el 2. Una v ez generado el 3, se
conf orma un triángulo sagrado creativ o al que los católicos
denominan el misterio de la Santísima Trinidad. A partir de este
punto, y por la acción generadora-creativ a del 3, surge el
número 4 como consecuencia directa de la activ idad del

69
triángulo. Los números subsiguientes, hasta llegar al 9, surgen
siempre de la suma del 1 a sí mismo, y a que es él quien
derrama su energía, dando origen a todos los demás números.
El resto de los números, a partir del 10, constituy en
combinaciones surgidas de los 9 números originales.

NÚMERO SIGNIFICADO
Representa a la nada, como también a esa fuerza de vida que aún
0 no se ha manifestado; está representado por el círculo, que no
tiene principio ni fin, y por el espacio-tiempo ilimitado de la
eternidad.
Es el principio, como también la energía propia de la iniciativa, y
su existencia permanece en todos los demás números a los que
genera por multiplicidad. Se relaciona con la imagen de Dios por
poseer las características que el ser humano desde sus
comienzos le adjudicó a la divinidad. Por lo tanto es único (porque
multiplicado por sí mismo conserva la unidad), omnipresente (ya
1 que está presente en todos los demás números) y omnipotente
porque se puede multiplicar hasta el infinito. También indica
seguridad en uno mismo, el poder de la voluntad y la energía en
acción. Puede representarse por un punto, pero como el punto fijo
no existe (ya que todo se mueve permanentemente), en el espacio
se transforma en energía con forma de espiral. Es el padre y lo
masculino en general.
Es el principio de la dualidad y, por lo tanto, representa el primer
conflicto humano: la diferenciación. En los mitos, Narciso muere
al verse reflejado en el agua y esto enseña a aprender del otro
2 que actúa como espejo de nosotros mismos. Representa el
principio maternal y la polaridad del bien y del mal; la luz y la
sombra; lo femenino y lo masculino, etc. Pero también representa
la adaptabilidad y la enseñanza. Es un número originario y
generador de tensión.
Es el número de la armonía, la creatividad y el amor; representa al
padre, la madre y al hijo. Es la primera oportunidad de dar forma y
se representa con un triángulo que posee una energía
electromagnética que atrae siempre a otras imágenes similares:
3 creativas o destructivas. Desde el punto de vista psicológico,

70
remite al complejo de Edipo, segundo conflicto humano, cuya
resolución conduce a la unidad. Asimismo, representa al arte en
todas sus manifestaciones.
Se asocia con ideas de estabilidad y de materia. Su referencia
más concreta son los cuatro elementos de la naturaleza. Está
representado por un cuadrado, que es la figura más estable
(cuatro ángulos iguales, cuatro lados iguales, dos diagonales
4
idénticas). Se asocia también con el símbolo de la cruz, donde la
energía espiritual del 3 penetra la materia y se considera que el
trabajo de la creación ha sido concretado. Representa también el
sentido práctico y la construcción.
Se relaciona con los cinco sentidos sujetos a la voluntad y, por lo
tanto, también con la idea de la tentación. Representa la crisis
anterior que dará origen a la elección o a la definición. También
5 figura el paso evolutivo de un mundo a otro. Está representado por
una estrella de cinco puntas que simboliza al ser humano de pie
con la cabeza hacia el cielo, indicando la evolución del plano
físico al espiritual. Ilustra al transmisor de la palabra y de la
energía.
Es la búsqueda de la armonía, la necesidad de encontrar
definiciones y equilibrio. En la Kabbalah, es el único que proviene
del 1 y para los kabbalistas cristianos simboliza a Jesús. Se
representa con una estrella de seis puntas o dos triángulos
6 invertidos. Es el sello de Salomón y la estrella de David que
interrelaciona las energías provenientes de lo alto con aquellas
de la tierra; por lo tanto, se refiere a la comunión del consciente y
el inconsciente. Representa los seis días de trabajo de la
Creación y la capacidad de organizar.
Es el más sagrado y perfecto de los números (3 + 4), porque
contiene a Dios (el 3) y a la naturaleza (el 4). También se asocia a
7 ideas de creación (7 días para crear al mundo), pero esta vez en
referencia a la posibilidad humana de producirla. Este número se
repite en varios libros de la Biblia y es considerado un número
mágico.
Es el máximo poder de la conciencia y equilibra la materia con el
espíritu. Representa el número del karma y de la estabilidad, ya
que puede ilustrarse mediante dos cuadrados; por lo tanto,

71
duplica la energía del 4 en el sentido de la estabilidad, pero
también de la evolución, que se ampara en la ley de causa y
efecto.
Es el que contiene la triplicidad del triángulo, por lo tanto se
asocia a ideas de sabiduría obtenida mediante la acumulación de
la experiencia. Remite a la vibración espiritual más elevada e
9 indica tomar distancia de la materia a través del desarrollo del
desapego, de las cosas, de las circunstancias de vida y muy
especialmente del ego. También es el número de la iniciación
junto con el 12 y del servicio a los demás.
Se forma por la interrelación entre el número 1 y el 0, dado que el
10 9 es el último y todos los números siguientes surgirán de la
combinación de los dos dígitos que lo conforman. Marca el fin y el
comienzo de un nuevo ciclo.
Remite al número 2 (dualidad) y anuncia el comienzo de un nuevo
ciclo. Es el 10 más el 1. Por tratarse de un número doble, es el
número de los maestros. Todos los números dobles como el 11,
22, 33, 44, etc., son llamados, tradicionalmente, “números
maestros”; es decir que todas aquellas personas que lo posean
11 en su número de destino (proveniente de la suma total de todos los
números que conforman su fecha de nacimiento), tendrán como
misión alguna de las muchas manifestaciones de la enseñanza.
Pero estos números dobles también manifiestan una doble
polaridad; por lo tanto, puede tratarse de personas que se
polaricen en el bien o en el mal, o sea, que pueden ser agentes
kármicos negativos.
Representa un ciclo completo y la preparación necesaria para uno
nuevo; por ejemplo, 12 meses, 12 signos, 12 apóstoles. También
12 es el 3 por la suma del 1 más el 2, y puede verse como el 10 más
el 2. Por ser la inversión del 21, también puede asociarse con ese
número.
Es un número kármico, de prueba y de aprendizaje, que remite al
13 4. Implica destruir para construir y la muerte de un ciclo que se
completa. Puede verse también como el 10 más el 3, o sea que
refiere a lo creativo del triángulo original.
Es también un número de prueba, capaz de canalizar al número 5;
14 por lo tanto, une un mundo con otro. También puede verse como el

72
14 por lo tanto, une un mundo con otro. También puede verse como el
10 más el 4, o sea que refiere a la construcción.

Remite naturalmente al número 6 y representa la pasión que


15 mueve a la manifestación de una nueva situación. También es
conveniente verlo desde la suma del 10 más el 5.
Es un número de prueba y representa un tiempo de aislamiento
16 para volver a relacionarse de una nueva manera. Puede
concebirse como el 7 o como el 10 más el 6.
Remite al número 8 y por lo tanto al Karma y al destino que se
17 abre luego de haberse producido el aprendizaje. También puede
verse desde el 10 más el 7.
Remite al número 9, o sea, que vuelve la atención sobre la
18 búsqueda espiritual y los viajes internos que se producen como
consecuencia de la búsqueda. Convendrá también verlo desde el
punto de vista del 10 más el 8.
El número 19 hace referencia al 10 y también al 1, ya que al sumar
el uno más el nueve, encontramos al 10 y al sumar el uno al cero,
19 llegamos nuevamente al uno. Esto es reducción teosófica a 9, por
lo tanto se relaciona con el éxito, la nobleza y la generosidad.
También puede verse como el 10 más el 9.

20 Remite al 2 más el 0, o sea que vuelve la atención hacia la


existencia de dos mundos.

21 Se asocia con el 12 y con el 3, e indica creatividad, éxito y premio


final de todo el camino recorrido.

73
CAPÍTULO CINCO

El tarot y la Kabbalah

74
“La ciencia hermética, como todas las ciencias reales, es
matemáticamente demostrable. Sus resultados son tan rigurosos
como los de una ecuación bien planteada”.

Eliphas Lévy

75
CORRESPONDENCIAS ENTRE EL TAROT Y
LA KABBALAH

Se denomina Kabbalah al conjunto de enseñanzas esotéricas,


teosóf icas, f ilosóf icas y prácticas del misticismo judío, cuy os
orígenes se sitúan —coincidentemente con el Antiguo
Testamento— en el momento en que Moisés recibió las Tablas de
la Ley, en el Monte Sinaí. Este conjunto de enseñanzas tuv o su
origen en rev elaciones primigenias que se mantuv ieron ocultas
durante siglos, inclusiv e para los judíos practicantes de la
religión tradicional. El término Kabbalah es una palabra hebrea
que signif ica “rev elación”, “recepción”, “tradición”.
En 1887, hace su primera aparición en Occidente La Cábala
de MacGregor Mathers; y a principios del siglo XX, a partir de la
obra de las maestras Madame Blav atsky (teosof ía) y Annie
Besant, comienza a expandirse su sabiduría, de manera cada
v ez más acentuada. Como también, a partir de la primera
traducción de la Kabbalah de Gershom Sholem, al inglés, en
Israel en 1977, a quien aún se le debe el debido reconocimiento.
La base f ilosóf ica de la Kabbalah es una práctica ritual y
f ilosóf ica, sostenida en la observ ación de las ley es, la
colaboración de los ángeles como mediadores entre Dios y las
personas, los números y, principalmente, la meditación y
v isualización de las v eintidós letras madre del alf abeto hebreo,
selectiv amente suministradas por un rabino-maestro, de
acuerdo con las necesidades del solicitante. Dichas
v isualizaciones no podrán realizarse nunca arbitrariamente, sin
un conocimiento prof undo, ni al azar o sin ningún tipo de
asistencia por parte de un maestro especializado o rabino,
debido a que la meditación correcta depende de detalles, no

76
siempre conocidos, como una determinada posición corporal,
horarios específ icos para la realización de las prácticas, f rente
al sol o por la noche, etc. Esto deberá ser orientado y dirigido
por quien posea amplia experiencia y conocimientos, pues el
ritual incluy e ciertas letras y palabras, algunas de las cuales, no
pueden ser pronunciadas.
Teniendo en cuenta que la aparición del lenguaje f ue anterior al
desarrollo del pensamiento organizado, los seres humanos
primitiv os de casi todas las culturas les ha adjudicado al
lenguaje v erbal y escrito, características y poderes mágicos,
tanto benéf icos como maléf icos, y esto se puede observ ar en
bendiciones y maldiciones presentes en todo tipo de escrituras
particularmente antiguas, como la Biblia.
Leemos en el Génesis de la Biblia como Yahv é se manif iesta
en la Creación a partir del v erbo (o la palabra), o de su aliento
de v ida, es decir que todo es creado a partir de la palabra fiat,
que en latín signif ica “hágase”. Esto ha dado origen al principio
esotérico que dice que “numerar o nombrar es crear”.
También en el Antiguo Egipto, los rituales originales se
basaban en el conocimiento de ciertas letras y números. Al
respecto, cabe recordar que los escribas constituían una clase
muy especial dentro de la sociedad egipcia (se enterraban cerca
de los f araones), debido a la posibilidad de acceder al
conocimiento y escritura de las palabras. El nombrar tenía
connotaciones muy importantes, tanto es así, que los f araones
nunca daban a conocer a sus pueblos sus nombres completos y
v erdaderos, sino tan sólo uno o dos, y a que el resto debía
permanecer oculto. Saber todos los nombres del f araón le
proporcionaría al pueblo un determinado tipo de poder, en
primera instancia sobre su f araón, y quien sabe, tal v ez, en una
segunda instancia, sobre ellos mismos.
Volv iendo a la Kabbalah, lo que torna más interesante su
estudio es el idioma hebreo, en sí mismo, pues en él, cada letra
representa una palabra y cada palabra está f ormada por v arias
letras, enriqueciendo y v alorizando, de este modo, el contenido
de cada una de las palabras. Además como cada letra posee un

77
v alor numérico y es un número, en sí misma, posee la
simbología propia del número, lo que permite alterar el orden o
secuencia de las letras de la palabra sin que pierda su
signif icado original.
Esto brinda, a la palabra, la posibilidad de transf ormarse, sin
v ariar su signif icado, y obtener otros signif icados sin perder su
esencia.
Estas ejercitaciones, originadas en el idioma hebreo,
constituy eron la base del “lenguaje v erde”, que f ue un lenguaje
utilizado en los escritos de los ocultistas, justamente para
ocultar sus conocimientos y que no se perdieran al suf rir,
durante siglos la quema de sus escritos, además de
persecuciones, muertes y torturas por parte de la Iglesia
católica y sus Tribunales de la Inquisición, por ejemplo, el
conocido caso de Michel de Nostradamus y sus cartas y
cuartetas que anunciaron los acontecimientos que sucederían
en los siguientes quinientos años.
El objetiv o del estudio y práctica de la Kabbalah es para los
cabalistas, el logro del llamado tikkún, que implica un proceso
de corrección y purif icación permanente de toda la existencia.
Se considera que el trabajo del ser humano en esta v ida es la
restauración de lo div ino en sí mismo y esto se puede alcanzar
a trav és del cumplimiento de determinadas ley es, junto a la
práctica de dif erentes sistemas de meditación y transmutación
energética de origen kabbalísticos, que culminan con la
obtención del estado de iluminación.
El estudio de estas prácticas simbólicas es tan intenso y de
tanta transmutación energética, desde el punto de v ista no
consciente, que insisto en la recomendación de realizarlo
exclusiv amente de la mano de un rabino especializado en
Kabbalah, a partir de una selección prev ia de acuerdo con las
características de personalidad y el estadio espiritual del
maestro escogido.
El consejo de no estudiar sólo la Kabbalah, responde al ritual
tradicional de todas las antiguas técnicas de iniciación que, por
algún motiv o, se realizaron siempre de la mano de un maestro.

78
Esta recomendación también es v álida para el estudio del tarot,
debido a que el contacto simbólico af ecta a cada uno de los
principiantes de div ersas maneras y de acuerdo con sus propios
y únicos contenidos psíquicos no conscientes, lo cual podrá ser
observ ado y redireccionado, más f ácilmente desde af uera por
un maestro experto.
En el aprendizaje del tarot, se utilizará la Kabbalah solamente
como un canal alternativ o de correspondencias que f acilitan el
mecanismo de asociación de ideas, mediante la colaboración de
las letras-símbolos y los ef ectos transf ormadores resultantes
de la mera observ ación del símbolo primigenio del Árbol de la
Vida.
Dichas asociaciones enriquecerán el estudio de los arcanos
may ores y llev arán a una concreta autorrealización personal,
proporcionada por el ef ecto transmutador de las letras hebreas
en interrelación con la observ ación interactiv a de las imágenes
de los arcanos may ores (o arquetipos junguianos).
Esta aproximación a la Kabbalah es absolutamente básica y
f acilitará la comprensión de la inf luencia de las letras madre del
idioma hebreo en los arcanos may ores, como así también la
ubicación de los arcanos menores en el Árbol de la Vida.

79
EL ÁRBOL DE LA VIDA

80
81
El Árbol de la Vida es el símbolo que compendia todo el
conocimiento primigenio de los antiguos hebreos, que dio origen
a la f orma de pensamiento judeocristiana, a partir de una
interacción prov eniente de div ersos centros energéticos
simbolizados con letras y números. Los antiguos maestros lo
enseñaban a sus discípulos en el desierto del Sinaí, imprimiendo
sus dedos sobre las arenas tibias y diseñando así este árbol
sagrado que consta, en total de diez centros de energía
(emanaciones), interrelacionados entre sí y prov enientes de una
única energía: Kether, el Uno, el Todo.
Kether prov eniente de un v acío caótico luminoso, denominado
Ain (negativ idad), que es lo mismo decir que prov iene de una
existencia negativ a prev ia, ilimitada.
Estos centros energéticos son bipolares y prov ienen de una
única emanación primigenia, como y a se ha dicho denominada
Kether, que signif ica “corona” y que se corresponde con el
número 1, es decir que todas las energías posteriores prov ienen
de un origen único que representa también al Padre.
Esta energía primigenia se escinde a sí misma y se ref leja en
Chockmah, que signif ica “Sabiduría” y está representada por el
número 2 (dualidad). En el momento de la escisión del Uno en el
Dos surge una nuev a energía prov eniente del acto mismo de
separación. Esta nuev a energía se denomina Binah, que
signif ica “Entendimiento” y por tratarse de una energía
básicamente pasiv a y f emenina, representa a la Madre, como
inteligencia creadora, capaz de generar f ormas.
Estas tres energías conf orman un triángulo inseparable (que
los cristianos denominan Misterio de la Santisima Trinidad) capaz
de llev ar a cabo la Creación, y que constituy e el origen y el
desarrollo, el ciclo completo, de todo acontecimiento humano o

82
div ino, emocional, espiritual, laboral, económico, etc.
Desde el punto de v ista de la geometría sagrada de los
antiguos egipcios, el triángulo también era un símbolo de
creación, en tanto y en cuanto, éste f uera perf ecto (equilátero).
Por el contrario, si los lados del triángulo no f ueran iguales, se
producirían dif erencias en la tensión y sería el origen de
situaciones problemáticas.
Para tener en cuenta la enorme importancia que rev iste esta
f igura sagrada, observ aremos el triángulo desde el punto de
v ista de los orígenes triangulares del ser humano: su madre, su
padre y él mismo. Si ese triángulo relacional no f uera
equidistante, aparecerían dif erentes situaciones psicológicas
complejas, generadas por la dif erencia en la intensidad de la
tensión y producidas como consecuencia de las dif erencia entre
las interrelaciones entre los componentes. Como el triángulo
posee un tipo de energía electromagnética, quienes han suf rido
una alteración en los lados internos de la relación triangular
primigenia, f amiliar, terminan por atraer hacia sí mismos
relaciones triangulares que recrean la misma complejidad. Una
v ez resuelta la situación generada por el triángulo conf lictiv o
(técnicas de indiv iduación), éste se transf orma
instantáneamente en creación, generalmente artística.
Volv iendo a la Kabbalah, de esta trinidad kabbalística surge
Chesed, número 4, cuy o signif icado es “Misericordia”, y que
representa los cuatro elementos de la naturaleza. A partir de los
cuatro elementos, se manif estarán los siguientes sephirot
(nombre hebreo, plural de las “emanaciones div inas” o centros
de energía): Gueburah (Rigor), número 5, Tiphered (Armonía),
número 6; Netzach (Amor), número 7; Hod (Inteligencia), número
8; Yesod (Fundamento), número 9; y Malkuth (Reino), que se
corresponde con el número 10.
Los sephirot son diez en total; los nuev e consecutiv os
prov ienen del Uno y son sus ref lejos; es decir que los diez
sephirot son los diez estados de ser del Uno, que representa a
Dios.
Cada sephira o “emanación” o centro de energía tiene un

83
aspecto luminoso y otro oscuro —similar al y ing y al y ang— y
se interconectan entre sí mediante senderos o v ías. Estos
senderos son senderos de v ida, que cada ser humano elige
seguir a lo largo de su propia v ida y dan lugar a la f ormación de
un nuev o y dif erente tipo de energía, propio del enlace entre un
centro de energía y otro.
Constituy en, en total 22 senderos, nominados por las 22
letras “madre” del alf abeto hebreo, y que se corresponden,
según Aleister Crowley, con los 22 arcanos may ores. Las 22
letras hebreas (traducidas), ubicadas en los 22 senderos del
Árbol de la Vida son las clav es que ay udarán a conectar mejor
con los arcanos may ores del tarot.
El principio f ilosóf ico de la Kabbalah plantea que todo lo
manif iesto prov iene de una existencia anterior a su
manif estación en planos inv isibles, pertenecientes a la nada.
Estos planos no v isibles pertenecen al ámbito de la luz y el
sonido primordial. La concentración-contracción de esos planos
ejerce una determinada presión, que dará origen a la primera
manif estación: la cristalización de la luz, al igual que sucede con
el univ erso a partir de la teoría del Big Bang. Esa primera
manif estación denominada Kether luego se derramará y se
ref lejará en los demás sephirot, dando origen a todo lo
existente.
La siguiente tabla de correspondencias hecha por Aleister
Crowley muestra el arcano, la letra hebrea correspondiente y la
traducción respectiv a de la letra que inducirá a la comprensión
del arcano. Las letras no se encuentran en orden alf abético,
sino en el orden numérico de los arcanos, para f acilitar su
asociación.

Número Nombre Letra Letra hebrea

84
El Loco Aleph

I El Mago Beth

85
II La Papisa Gimel

La
III Emperatriz Daleth

86
El
IV Tsadi
Emperador

V El Papa Vau

87
Los
VI Zayen
Enamorados

VII El Carro Cheth

88
VIII La Justicia Lamed

IX El Ermitaño Yod

89
La Rueda
X de la Kaf
Fortuna

XI La Fuerza Teth

90
XII El Colgado Mem

XIII La Muerte Nun

91
La
XIV Templanza Samech

XV El Diablo Ayin

92
XVI La Torre Pe

XVII La Estrella He

93
XVIII La Luna Kof

XIX El Sol Resh

94
XX El Juicio Shin

XXI El Mundo Tav

En el trabajo personal o grupal es conv eniente tratar de


interrelacionar la traducción de la letra hebrea con toda la
inf ormación acumulada prev iamente ref erida al arcano y su

95
número correspondiente. Por ejemplo, la primera pregunta que
se realizará es “¿Qué tiene que v er el Buey con El Loco?”.
Entonces, se av eriguarán las características y
comportamientos del buey y así obtendremos datos para la
asociación. El buey no tiene conducción propia o rumbo propio,
el buey simplemente v a y es f ácil de conducir, posee bondad,
tontera, sonsera, mirada perdida, obediencia, etc.,
características, que en la actualidad son totalmente
desv alorizadas, pero que, en la Antigüedad se v aloraban como
f unciones ponderables para la predicción o la santidad.
Si se desea saber más sobre este arcano, se podrá asociar
también con la mitología, con el dios Pan. Toda la inf ormación
se irá acumulando en el archiv o o carpeta correspondiente a El
Loco, prev isto en el capítulo VII.
Luego, se procederá de igual manera con todas los demás
arcanos.
Se sobreentiende que el interés principal del aprendizaje del
tarot es que el principiante realice sus propias asociaciones e
inv estigaciones, pues de ninguna manera le será útil para su
propio desarrollo personal, aquellas interpretaciones que se les
pudiera proporcionar f ácilmente, mediante el dictado de
interpretaciones prev iamente normalizadas a lo largo de los
siglos.
El desarrollo personal se obtendrá a partir, justamente, del
trabajo de búsqueda de la inf ormación, buceando en el interior y
el exterior pero nunca copiando signif icados obtenidos por otras
personas o que bien pueden sacarse del f olleto que acompaña
cualquier mazo de tarot o de cualquier libro que se pudiera
obtener.
Durante estas ejercitaciones, a partir de la v isualización y
observ ación de las letras hebreas correspondientes a los
arcanos, en su gráf ica original, se produce un trabajo similar al
realizado durante la observ ancia de los arcanos may ores. En
ambos casos, estas ejercitaciones resultan conducir a la
realización personal, siempre y cuando se realicen de acuerdo
con la relación estudio-meditación-silencio.

96
Los símbolos, en general, resuenan o repercuten en el interior
de sí mismo al igual que los tambores y sonidos ceremoniales
utilizados en el chamanismo. Ambos son los puentes que
permiten pasar de un mundo a otro, de uno prof ano a otro de
dimensiones trascendentes.
También los arcanos menores tienen su lugar en el Árbol de la
Vida. Los 40 arcanos menores ocupan los lugares
correspondientes a los diez sephirot en sus cuatro v ersiones, de
acuerdo con el elemento proporcionado por su serie o palo; por
lo tanto, podemos hablar de cuatro árboles superpuestos sobre
el mismo Árbol de Vida: un árbol de bastos, un árbol de
espadas, un árbol de copas y un árbol de oros. De este modo,
en Kether o el Uno se encuentran los cuatro unos; de cada uno
de los elementos, f uego, aire, agua y tierra, en el 2, los cuatro
dos, en el tres los cuatro tres y así sucesiv amente.

97
CAPÍTULO SEIS

El tarot y la astrología

98
“La astrología incorpora la suma de todo el conocimiento
psicológico de la Antigüedad”.

Dr. Carl Gustav Jung

99
CORRESPONDENCIAS ENTRE EL TAROT Y
LA ASTROLOGÍA

Esta disciplina permitirá ampliar y comprender mucho más la


simbología de las cartas de tarot, a trav és del mecanismo de
asociación de ideas (no conf undir con el mecanismo de libre
asociación de palabras).
Una simple introducción a la astrología bastará para poder
establecer las correspondencias necesarias con los arcanos
may ores y menores y las cartas de la corte.
Primero será necesario comprender que todo, absolutamente
todo en el univ erso se corresponde con todo, y que cada uno de
los indiv iduos —humanos, biológicos, minerales, materiales,
psicológicos—, que f orman este univ erso es tan solo una parte
inf initesimal de un todo cuy o origen se encuentra en los cuatro
elementos básicos o estados f ísicos en que se manif iesta la
materia: Fuego (espíritu), Aire (intelecto), Agua (emociones) y
Tierra (materia).
Por lo tanto, resulta imprescindible conocer la esencia misma
de estos elementos y para ello se deberán ef ectuar las mismas
preguntas básicas que los f ilósof os de la Antigüedad buscaron
responder: Esta parte del aprendizaje puede llev arse a cabo de
manera grupal o indiv idual; pero de manera grupal, será mucho
más completo y enriquecedor.
Por ejemplo, en el caso del elemento Fuego:
1. ¿Qué es el fuego?
2. ¿Cómo es el fuego?
3. ¿Cuáles son sus características principales desde el punto de vista de la
física elemental?
4. ¿Para qué sirve?
5. ¿Qué pasa si falta fuego?

100
6. ¿Cómo actúa el Fuego con los demás elementos?

Estas mismas preguntas se repetirán respecto del siguiente


elemento Aire y con los subsiguientes elementos Agua y Tierra.
Las respuestas a todas estas preguntas nos brindarán la
inf ormación necesaria para comprender, en un primer planteo,
las características generales de personalidad (def ectos y
v irtudes) de las personas pertenecientes a los dif erentes signos
de cada uno de los cuatro elementos. Estos ejercicios de
preguntas y respuestas respecto de los elementos f acilitarán
también una mejor comprensión de uno mismo (1) y de nuestro
elemento predominante, de acuerdo a la inf ormación que surja
de la propia carta natal, estimulando un mejor autoconocimiento.
Asimismo, es recomendable asociar, a medida que se v an
ef ectuando las preguntas, cada elemento y cada signo con
personas conocidas, para grabar mejor estos conceptos.
Sólo al terminar estas ejemplif icaciones se podrá leer
cualquier libro de astrología que amplíe los conocimientos
deducidos sobre elementos, signos, planetas regentes o
cualquier inquietud que se genere como consecuencia de esta
ejercitación.
Tomando como punto de partida las respuestas a las
anteriores preguntas, cabe recordar que los elementos se
corresponden con los distintos planos humanos. Por ejemplo, el
f uego y sus características de ser caliente, de reunir indiv iduos
alrededor de algo que atraiga su atención, de producir
combustión, de ser expansiv o, de elev arse hacia lo alto, de
purif icar y transf ormar la materia, se corresponden con el plano
espiritual.
Proceder de igual manera respecto de los demás elementos
nos permitirá arribar a las siguientes conclusiones deductiv as: el
Aire corresponde al plano intelectual, el Agua al plano emocional
y la tierra al plano f ísico.

LOS SIGNOS DEL ZODÍACO

101
Los signos (que son las doce constelaciones que se pueden
observ ar desde la Tierra), surgen de div idir la circunf erencia
v isual (360º), correspondiente al plano exterior del planeta Tierra,
en doce partes iguales. Al realizar esta div isión, quedarán doce
ángulos de 30º cada uno. Estos 30º representan a los 30 días,
pertenecientes a los doce signos del Zodíaco.
A cada elemento le corresponden tres signos, a saber:

Elemento Fuego Aire Agua Tierra


Signos Aries Géminis Cáncer Tauro
Leo Libra Escorpio Virgo
Sagitario Acuario Piscis Capricornio

Los tres signos pertenecientes a cada elemento tienen las


características generales de cada uno de los elementos, pero se
dif erencian entre sí dependiendo de la cantidad de elemento que
posean (más o menos Fuego, por ejemplo), modif icando sus
características y comportamientos, en cada uno de ellos. Es
decir que el mismo elemento se manif estará de dif erente
manera, dando origen a una nuev a clasif icación, a saber:

Signos f ijos (may or cantidad de un elemento).


Signos mutables o dobles (menor cantidad de un
elemento).
Signos cardinales (a v eces actúan como f ijos y a
v eces como mutables).

Para poder alcanzar una mejor comprensión de esto, es muy


interesante la clasif icación que da el primer gran maestro de
astrología en la Argentina, el doctor Eloy R. Dumon, f undador
del primer centro de estudios de astrología científ ica en
Argentina, (Centro Astrológico de Buenos Aires), en su Manual
de astrología Moderna (1983): “Los signos en esta clasif icación
se div iden en: cardinal, que simboliza la creación inicial, el
impulso a crear y el modo de realizar el comienzo; f ijo, que

102
simboliza el sostenimiento de lo que y a ha sido creado o sea dar
estabilidad; y mutable, que simboliza la alteración,
transf ormación y adaptación de lo que y a ha sido hecho”.
Esta descripción amplía aún más los conceptos deducidos
acerca de cada signo, y marca la dif icultad que presentan los
signos f ijos para interrelacionarse energéticamente con otros
elementos; y la f acilidad de los signos denominados mutables
para adaptarse e interrelacionarse con otros elementos.
El orden natural en que se encuentran dispuestos los doce
signos del Zodíaco (tal como se v en en el espacio) es el
siguiente:

Aries (Fuego)
Tauro (Tierra)
Géminis (Aire)
Cáncer (Agua)
Leo (Fuego)
Virgo (Tierra)
Libra (Aire)
Escorpio (Agua)
Sagitario (Fuego)
Capricornio(Tierra)
Acuario (Aire)
Piscis (Agua)

Se observ a con claridad la secuencia de elementos


determinantes de una f recuencia de energía dif erente, a la v ez
que armónica: Fuego, Tierra, Aire, Agua. Esta relación se repite
sucesiv amente hasta llegar a los doce signos.
A su v ez, cada uno de los signos posee un planeta que es su
“dueño de casa”, es decir un regente (2). Antes de v er cuáles
son los planetas regentes de cada uno de los signos, será
conv eniente inv estigar en la mitología romana o griega, las muy
ricas historias de los dioses del Olimpo, y a que a cada planeta
regente se le ha adjudicado, desde los comienzos de la historia

103
(asirios y caldeos), las características e inf ormación relativ a a
los dioses Sol, Luna, (considerados como planetas en la
astrología tradicional) Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno,
Urano, Neptuno y Plutón. Una v ez analizada la historia del mito,
se podrán deducir mucho mejor las características principales
de los planetas regentes de los correspondientes signos,
integrándolos a los signif icados de cada uno de los arcanos
may ores y se entenderá mejor la siguiente tabla de
correspondencias:

Signo Regente Elemento


Aries Marte Fuego
Tauro Venus Tierra
Géminis Mercurio Aire
Cáncer Luna Agua
Leo Sol Fuego
Virgo Mercurio Tierra
Libra Venus Aire
Escorpio Marte y Plutón Agua
Sagitario Júpiter y Quirón Fuego
Capricornio Saturno Tierra
Acuario Saturno y Urano Aire
Piscis Júpiter y Agua
Neptuno

Como se puede observ ar en el cuadro algunos planetas


regentes se repiten (esto sucede porque en la Antigüedad no
existían más que siete planetas incluidos el Sol y la Luna, que
se consideraban como planetas, pero lo que v aría es su
concepción o actitud de acuerdo a su ubicación en los distintos
elementos; por ejemplo, en el caso de Aries (Fuego) y Escorpio
(Agua), ambos están regidos por el planeta Marte, que es el dios
de la Guerra. Pero no es lo mismo Marte en el Fuego que Marte

104
en el Agua. Marte en el Fuego o en Aries es caliente, f ogoso,
directo, dinámico, pionero, impulsiv o, y podría representarse
como un soldado peleando en pleno campo de batalla, en un
“cuerpo a cuerpo” a sangre y f uego. Y Marte en el Agua, como
en el caso de su regencia en Escorpio, se torna mucho más
subterráneo, psicológico, estratégico, intenso, magnético y
podría representarse como un soldado especialista en
planif icación y estrategia militar o psicológica. De este modo,
en un mismo acontecer (la guerra) se observ an dos
manif estaciones distintas de una misma energía ev idente. En el
caso de Escorpio, junto a Marte, Plutón aporta sus
características espirituales y transf ormadoras, más prof undas
y también kármico-ev olutiv as.
Igualmente sucede en el caso de la inf luencia de Venus como
regente de Tauro y Libra. No será igual su regencia en la Tierra
de Tauro que en el Aire de Libra. En Tauro, Venus —diosa del
amor y de las artes— es más concreto y práctico, y se
relaciona con el trabajo y lo que se obtiene de él (las
posesiones), también con el trabajo con la tierra, con artes
concretas como la escultura y la cerámica y, por supuesto, con
el amor carnal. En el Aire de Libra, el arte se manif iesta en
activ idades mentales como la f ilosof ía, la política y la poesía;
y en las artes plásticas, de maneras sutiles y abstractas. El
amor se manif iesta en su f orma más pura y romántica: el amor
de pareja.
Mercurio —el dios de la inteligencia, el comercio y la
comunicación— también se manif estará de manera dif erente en
Géminis (Aire) y en Virgo (Tierra). En el aire de Géminis, la
activ idad de la mente concreta se intensif ica en la v ariabilidad
de intereses en los más div ersos temas y muy especialmente
en los medios de comunicación. Pero es en la Tierra de Virgo
donde el pensamiento se torna más prof undo y analítico,
discriminando y razonando los conocimientos de manera total.
Es aquí donde la inf ormación se desmenuza en f unción de la
búsqueda de la v erdad más plena.
Júpiter (Zeus), que es el dios padre de todos los dioses y de

105
todos los seres humanos, el que creó las ley es y cuida de su
ejecución, manif iesta plenamente en el Fuego de Sagitario su
accionar, y tiende a llev ar a todos hacia la libertad y hacia sus
derechos, siempre a un escalón ev olutiv o superior. En este
signo, la espontaneidad es absoluta y la palabra, recta y directa
como una f lecha. En el Agua de Piscis, el camino hacia la
libertad es místico o psíquico, no posee límites ni rumbos f ijos,
es la misma energía que se manif iesta en el arte como
abstracta y su carácter es básicamente sensible, intuitiv a de
otros mundos, transmitiendo la existencia de esos mundos a
quienes aún no se atrev en ni alcanzan a imaginarlos.
Saturno —dios del tiempo y de la sabiduría—, actúa en la
Tierra de Capricornio conv irtiendo a los de este signo en dueños
del tiempo. Son conscientes de su sabiduría y de su obtención
a trav és de las experiencias, utilizando lo terrenal y concreto
para elev arse al plano del espíritu. En el Aire de Acuario,
Saturno junto con Urano, priorizan la activ idad de la mente y la
relación espacio-tiempo deja de existir para transf ormar las
experiencias mentales en percepciones, en pos de la v erdad
absoluta y la libertad conceptual.
En Leo (regido por el Sol) y en Cáncer (regido por la Luna) se
encuentran manif iestos lo masculino (padre) y lo f emenino
(madre) del univ erso, que no se repiten en ningún otro signo,
debido a su carácter único y a la concentración total de sus
f uentes de energía: calórica y electromagnética, que se
manif iestan en lo f emenino y en lo masculino primigenios.

1 Este ejercicio también puede realizarse con niños. En la experiencia de cartas


natales de niños he comprobado que el conocimiento del elemento primordial
colabora en la educación y en el autoconocimiento con padres y niños por igual.
2 Prefiero la acepción “En las órdenes religiosas, encargado de gobernar y
regir los estudios”, antes que “Persona que gobierna un estado” (RAE).

106
LA ASTROLOGÍA Y LOS ARCANOS
MAYORES

Según Aleister Crowley, los 22 arcanos may ores del tarot se


corresponden astrológicamente como sigue:

ARCANOS ASTROLOGÍA
El Loco Aire
I El Mago Mercurio
II La Papisa Luna
III La Emperatriz Venus
IV El Emperador Aries
V El Papa Tauro
VI Los Enamorados Géminis
VII El Carro Cáncer
VIII La Justicia Libra
IX El Ermitaño Virgo
X La Rueda de la Júpiter
Fortuna
XI La Fuerza Leo
XII El Colgado Agua
XIII La Muerte Escorpio
XIV La Templanza Sagitario
XV El Diablo Capricornio
XVI La Torre Marte
XVII La Estrella Acuario

107
XVIII La Luna Piscis
XIX El Sol Sol
XX El Juicio Fuego
XXI El Mundo Saturno

108
LA ASTROLOGÍA Y LOS ARCANOS
MENORES

Los arcanos menores también tienen sus correspondencias


astrológicas, de acuerdo con su serie o palo; es decir que, de
los 40 arcanos menores, 10 corresponden a los Bastos (Fuego),
diez corresponden a las Espadas (Aire), diez a las Copas (Agua)
y diez a los Oros (Tierra).
Además, cada uno de los diez arcanos de cada palo se
corresponde con un decanato de un signo, y a que cada signo se
puede subdiv idir en tres decanatos de diez días para cada uno
de ellos.
Cada decanato, a su v ez, tiene, en el caso de los arcanos
menores, un planeta regente distinto al planeta regente del
signo; o sea que el planeta regente del signo cubre, por así
decir, a todo el signo, pero cada decanato tiene un (otro) planeta
regente que lo acompaña y ajusta sus características. Estas
siguientes atribuciones astrológicas también f ueron hechas por
Aleister Crowley.

Bastos (Fuego)
As Elemento Fuego en su estado puro.
Dos Primer decanato de Aries (regente Marte).
Tres Segundo decanato de Aries (regente Sol).
CuatroTercer decanato de Aries (regente Venus).
Cinco Primer decanato de Leo (regente Saturno).
Seis Segundo decanto de Leo (regente Júpiter).
Siete Tercer decanato de Leo (regente Marte).
Primer decanato de Sagitario (regente

109
Mercurio).
Nueve Segundo decanato de Sagitario (regente Luna).
Diez Tercer decanato de Sagitario (Saturno).

Copas (Agua)
As Elemento Agua en su estado puro.
Dos Primer decanato de Cáncer (regente Venus).
Tres Segundo decanato de Cáncer (regente
Mercurio).
Cuatro Tercer decanato de Cáncer (regente Luna).
Cinco Primer decanato de Escorpio (regente Marte).
Seis Segundo decanato de Escorpio (regente Sol).
Siete Tercer decanato de Escorpio (regente Venus).
Ocho Primer decanato de Piscis (regente Saturno).
Nueve Segundo decanato de Piscis (regente Júpiter).
Diez Tercer decanato de Piscis (regente Marte).

Oros (Tierra)
As Elemento Tierra en su estado puro.
Dos Primer decanato de Capricornio (regente Júpiter).
Tres Segundo decanato de Capricornio (regente
Marte).
Cuatro Tercer decanato de Capricornio (regente Saturno).
Cinco Primer decanato de Tauro (regente Mercurio).
Seis Segundo decanato de Tauro (regente Luna).
Siete Tercer decanato de Tauro (regente Saturno).
Ocho Primer decanato de Virgo (regente Sol).
Nueve Segundo decanato de Virgo (regente Venus).
Diez Tercer decanato de Virgo (regente Mercurio).

Si en la práctica se asocia cada decanato con la f echa de


cumpleaños de alguna persona pública o que conocemos, esto
f acilitará la retención en la memoria, para siempre, de las

110
interpretaciones se pueden encontrar en el capítulo
correspondiente a numerología y contribuirán también a la
ampliación conceptual de cada uno de ellos.

111
112
113
LA ASTROLOGÍA Y LAS CARTAS DE LA
CORTE

Las 16 cartas de la corte (4 rey es, 4 reinas, 4 caballeros y 4


sotas), se corresponden con los cuatro elementos según el palo
o serie, de la siguiente manera:

Cartas de la corte Correspondencias


Elemento Fuego
1 rey – 1 reina – 1 caballero – 1 sota de Bastos
(plano espiritual).
1 rey – 1 reina – 1 caballero – 1 sota de Elemento Aire
Espadas (plano intelectual).

1 rey – 1 reina – 1 caballero – 1 sota de Copas Elemento Agua


(plano emocional).

1 rey – 1 reina – 1 caballero – 1 sota de Oros Elemento Tierra


(plano material).

Las características relativ as a cada una de las 16 cartas


serán las que y a se han mencionado, como así también las
generalidades de los signos que corresponden a cada uno de los
elementos.

114
LA CONSTITUCIÓN FÍSICA DE LOS
PLANETAS

A los ef ectos de poder realizar el análisis necesario para la


Tirada de la cruz, detallamos a continuación las propiedades
f ísicas de los planetas que la astrología ha normalizado desde
tiempos remotos, aún sin conocerlos tan prof undamente como
hoy, en que puede conocerse su real constitución f ísica y
química, gracias a los av ances de la ciencia.

Planeta Constitución física


Sol Caliente y seco
Luna Fría y húmeda
Mercurio Frío y seco
Marte Caliente y seco
Venus Caliente y húmedo

Júpiter Caliente, seco y


húmedo
Saturno Frío y seco
Urano Frío y seco
Neptuno Caliente y húmedo

Plutón Caliente, seco y


húmedo

115
CAPÍTULO SIETE

El proceso de aprendizaje del tarot

116
“...que la divinidad actúa sobre nosotros sólo podemos
comprobarlo por medio de la psique”.

Dr. Carl Gustav Jung

117
LOS ARCANOS MAYORES

Pero ¿qué ocurre con la psiquis personal y colectiv a cuando


lo div ino ha sido sustituido por lo intelectual, el cientif icismo o el
consumismo ? ¿Y si a todo ello se le agrega el hecho de que el
ser humano se apartó de la naturaleza y sus ley es? ¿Y si
además el propio ser humano v a en contra de las ley es de la
naturaleza, produciendo y consumiendo, él mismo, tóxicos y
contaminantes en contra de sí mismo y de sus congéneres ?
Lo que sucede en el ser humano y su mundo desde los
comienzos del siglo XX, coincidiendo con la Rev olución industrial
y los av ances científ icos, es justamente esto: la separación
paulatina de su propia div inidad y su desplazamiento hacia lo
externo y lo material.
Este acontecimiento detonó un proceso lento de desaparición
de imágenes y símbolos sagrados y un aumento de la atención
dirigida al intelecto. Y si a esto se le agregan las prof undas
modif icaciones producidas en el campo electromagnético de la
Tierra, debido a las inesperadas ey ecciones de la masa coronal
del Sol que incrementan el ef ecto inv ernadero, se obtiene, como
consecuencia lógica, un aumento de la v iolencia, de div ersas
patologías psicológicas y f ísicas, y de conductas alienadas.
Como si se hubiera abierto el cof re de Pandora, el orden
natural que mantenían los símbolos y la naturaleza se ha roto, y
la única esperanza que resta está justamente en la naturaleza y
en los símbolos primigenios o arquetipos, la única v acuna
contra el des-orden. La ley de causa y ef ecto continúa v igente
aunque muchos se hay an olv idado de ella. Ya se están
contemplando los ef ectos, en los indiv iduos, en la propia
naturaleza y hasta en el planeta, por lo tanto, es necesario

118
generar nuev as causas y esto se logrará mediante el esf uerzo
conjunto pero comenzando con la autorrealización personal y
con la
colaboración de los arquetipos. Según Jung, “Los arquetipos
del inconsciente son correspondencias, empíricamente
demostrables, de los símbolos religiosos” y recurrir a ellos,
conscientemente, nos conducirá al hallazgo de la “piedra
f ilosof al”.
Poetas, músicos y artistas mantienen con ellos una relación
permanente, como también quienes trabajan con sus sueños,
los astrólogos que aún hoy dibujan sus símbolos y los
kabbalistas al meditar con sus letras.
Af ortunadamente, y como consecuencia de la ley de la
compensación, se puede v er, en la actualidad, un aumento
considerable de personas en búsqueda de un camino espiritual,
muchas v eces a partir de técnicas símbólicas. Por ejemplo: la
Kabbalah, el reiki, la astrología, la meditación (libre porque
permite la aparición espontánea de símbolos), además de la
práctica cada v ez más popularizada del tarot junto con el
af ortunado aumento de la atención colectiv a hacia el análisis de
los sueños.
En def initiv a, una gran parte de la humanidad muestra la
necesidad de un may or contacto simbólico para el logro de la
tan ansiada unidad interna. Pero esta v ez, la búsqueda no será
a trav és de instituciones religiosas, sino como al principio: un
contacto directo del ser humano con la div inidad.
Hasta tanto todo se transf orme y se inicie una nuev a etapa,
es conv eniente autoasistirnos, autorregenerarnos
permanentemente y chequear nuestra alma en f orma constante,
tal como lo hacemos con nuestro cuerpo f ísico o con nuestro
guardarropa. Y el tarot es una técnica de autoay uda para ello,
por lo tanto, su aprendizaje hay que encararlo bajo la premisa de
que se trata de símbolos, rev estidos de un carácter sagrado.
Instrumentos de lo sagrado que se interconectan con nuestra
propia sacralidad (consciente e inconsciente) que pueden
colaborar con nuestra ev olución.

119
El primer acercamiento a las imágenes de los arcanos
may ores produce un cúmulo de emociones, dif íciles de separar
unas de otras, dif íciles de identif icar y de def inir. Como si se
diera un primer gran paso hacia el encuentro de todas las
emociones conocidas por el ser humano desde el principio de su
existencia. Más adelante, y a medida que se v an estudiando,
uno a uno, se irá aclarando este univ erso emocional que tanto
impacta en una primera instancia.
Es interesante observ ar que, en la may oría de los casos, lo
primero que hacen los alumnos es “abrir sus ojos” más de lo
acostumbrado, manif estando un gran asombro, como un
anuncio de lo que sucederá con sus almas, a partir de ese
momento. Cada uno de ellos siente, dentro de sí, aquellas
emociones que se irán reacomodando a lo largo del camino por
los 22 arcanos.
A medida que se produce el acercamiento, esas emociones,
cada v ez más prof undas, comienzan a entrelazarse entre el
observ ador (el principiante) y lo observ ado (el símbolo).
El arcano, portador de su “propia alma secreta” comienza a
interactuar en el alma del que observ a. El resultado será
siempre ev olutiv o y “conmoción ante”, especialmente en esta
época, en la cual, una parte importante de las almas que
pueblan la Tierra está ev olucionando en lo espiritual, de manera
v ertiginosa, hacia niv eles de conciencia cada v ez más
elev ados.
Por lo tanto, nunca será demasiado insistir en que este
estudio debe ser realizado de manera cuidadosa, prof unda y
seria. El respeto y la conducta moral y ética son
imprescindibles durante el estudio, y más aún, durante el uso de
estas imágenes, pues se debe ev itar su manipulación v ulgar y
despreocupada. Por el contrario, dado que se trabajará con
material altamente sensible —esto es “inconsciente”, “espíritu”,
“símbolos”, “emociones”, “alma”— se requerirá un máximo de
atención y cuidado.
El consejo es, entonces, entrar al mundo de los símbolos,
sabiendo que se trata de una ejercitación alquímica f acilitadora

120
del v iaje más interesante que se hay a realizado jamás: el
recorrido hacia nosotros mismos.
A partir de esa primera mov ilización emocional, comienzan a
aparecer las primeras asociaciones con la historia personal,
propia y hasta f amiliar, inclusiv e colectiv a, que brindarán una
gran ay uda para el proceso de desarrollo personal, aportando,
muy lentamente, inf ormación imprescindible para la
autorrealización.
Para completar esta presentación de los arcanos may ores
propondremos un ejercicio específ ico que aportará inf ormación
primordial sobre y para cada uno de los principiantes.
Dicha inf ormación será más completa y objetiv a cuanto
menos sepa el principiante sobre los arcanos. Este ejercicio
podrá realizarse con pacientes, en el caso de psicólogos, o con
clientes en el caso de una consulta de tarot y también en el
trabajo indiv idual, a solas. Es un excelente ejercicio, pero puede
hacerse una sola v ez.
Colocar sobre la mesa los 22 arcanos may ores, de f rente y a
la v ista, en f ilas y en orden numérico, desde el 0 hasta el 22.
Posteriormente, v isualizar y elegir tres cartas mientras se
realizan las siguientes preguntas:

1. ¿Cuál es la carta que más me gusta?


2. ¿Cuál es la carta que menos me gusta?
3. ¿Cuál es la carta que me resulta indiferente?

Estas tres cartas obtenidas espontáneamente, sin ningún tipo


de inducción prev ia, f acilitarán conocer rápidamente los más
prof undos deseos, los conf lictos primordiales, la etapa en la que
se encuentra el consultante y hacia dónde se dirigen las
energías a f uturo.
Durante el trabajo con los arcanos may ores es recomendable
complementar este estudio con algún tipo de terapia, con el
objeto de aprov echar al máximo el material inf ormativ o
mov ilizado y ev itar la posibilidad de quedar identif icado con
alguna imagen. (1)

121
Es conv eniente también llev ar a cabo este trabajo de manera
lenta, con dedicación plena y con un ritmo constante, a razón de
un arcano por semana, inv ariablemente, para darse a uno
mismo, y darle también al arcano interior, el tiempo necesario de
integración. Esto es necesario para que la activ idad energética
del arquetipo-arcano, prov eniente del inconsciente colectiv o,
actúe sobre nuestro consciente, prev ias interconexiones con el
inconsciente personal y colectiv o.
Es muy probable que durante la semana que transcurre entre
el estudio de un arcano y otro, aparezca, de alguna manera, el
arcano estudiado en las circunstancias de v ida del principiante
(por supuesto, de manera simbólica) o en los sueños.
Se recomienda prestar mucha atención a los acontecimientos
que se produzcan en esos días, y a que pretenden demostrar
que la conexión arquetípica se ha realizado, además de
manif estar cuál es la v erdadera relación del estudiante con ese
determinado arquetipo. Por ejemplo, cuando la tarea se centra
en la observ ancia de El Loco, es probable que se tenga un
encuentro con algún liny era o v agabundo, o con un artista, que
se v iv a alguna experiencia creativ a o de irresponsabilidad total,
que surja algún imprev isto o que aparezca una inusitada
distracción con consecuencias o sin ellas, algún sueño
premonitorio o alguien que prediga algo importante.
Lo que sintamos f rente a esa experiencia, expresará nuestra
relación con el arquetipo de El Loco y los temas mencionados,
marcando para siempre el tipo de relación que mantendremos
con él.
Debido a la riqueza inf ormativ a que puede aportarnos el
arcano al rev és, se aconseja considerar y analizar el arcano
teniendo en cuenta que la parte más importante de la carta o
imagen es siempre la que ocupa la parte superior, pero dada
v uelta.
Justif ica mi decisión de considerar las cartas también al
rev és, las palabras del Dr. D. T. Suzuki que menciona Fritjof
Capra en el Tao de la física: “Habiendo alcanzado el y ang su
punto culminante, se retira a f av or del y ing; habiendo alcanzado

122
el y ing su punto culminante, se retira en f av or del y ang”. Es lo
que sucede con la energía de los arcanos, y en la v ida, en
general, cuando una energía se torna excesiv a, se produce un
ef ecto de rebalse; entonces, la carta se da v uelta y modif ica su
signif icado, hacia el contrario y v icev ersa.
Es recomendable tomar en cuenta todas las interpretaciones
que surjan (inclusiv e aquellas que se consideren opuestas o
contradictorias), pues todas ellas serán de utilidad cuando llegue
el momento de interpretar o leer las cartas, dependiendo del
tema que se esté desarrollando.
Asimismo se obv iará cualquier tipo de discriminación, en el
sentido de si la carta es “buena” o “mala”, es decir que se
ev itarán conceptos def initiv os con el objeto de permitir una
may or libertad en la interpretación. También se tendrá en
consideración que en cada lectura o tema de análisis la carta
tendrá un signif icado nuev o y dif erente, ni bueno, ni malo; tan
sólo un nuev o y único signif icado, para ese caso en especial.
La recomendación en cuanto a realizar primero un trabajo
indiv idual y a continuación, un trabajo grupal con la guía de un
maestro especializado, se apoy a en la premisa de que la
compañía de otras personas interesadas en el tema f acilitará el
aporte de las asociaciones, enriqueciendo enormemente el
proceso asociativ o y creativ o, además, por supuesto, del
enriquecimiento emocional de la experiencia alumno-maestro.

EL TRABAJO INDIVIDUAL
Antes de comenzar a trabajar indiv idualmente con los arcanos
may ores es conv eniente recordar que los antiguos rituales de
iniciación indican que cada adepto diseñaba y armaba sus
propias cartas. En la actualidad podemos cumplir con esa
disposición colocando autoadhesiv os coloridos o impresos,
seleccionados de acuerdo con la elección personal, en la parte
anterior de las cartas. Elegir los colores que resulten más
relajantes, pegar y recortar los bordes de las cartas, repercutirá
en una relación más estrecha con el tarot y nos resultarán más

123
propias.
También es conv eniente disponer prev iamente de los
siguientes elementos:

a. Tiempo para uno mismo, asegurándose de no ser interrumpido.


b. Veintidós carpetas o archivos (para la información de cada arcano).
c. Un cuaderno para el trabajo personal (reflexiones personales y sueños).
d. Tarjetas blancas tipo fichas de 15 x 10 cm (con líneas).
e. Marcadores (fibras) de colores (del tipo húmedo).
f. Mantel o pañuelo de color agradable.
g. Esencias placenteras.

Una v ez preparado el ambiente con esencias y luz intermedia,


se debe colocar sobre el mantel una carta por v ez, comenzando
por el 0 y siguiendo el orden numérico, siempre dejando a parte
el resto del mazo tapado.
A continuación, se deberán seguir los determinados pasos:

1. Relajación total y respiración profunda (varias veces).


2. Visualizar la imagen del arcano elegido, permitiendo que sea la imagen
misma (lo observado) la que llegue primero al observador.
3. Bajar los niveles de ansiedad propios del deseo de conocimiento.
4. Invertir el proceso (dirigir la atención a la imagen) y observar
cuidadosamente la imagen, sin intentar definirla.
5. Esperar.
6. Cerrar los ojos. Internalizar la imagen; es decir, reproducirla internamente.
7. Esperar.
8. Abrir los ojos, mirar la carta y volver a repetir el proceso, lentamente.
9. Escribir en el cuaderno personal las reflexiones, impresiones y emociones
que surjan como consecuencia del contacto visual (energético) con el
arcano. Detallar la experiencia, permitiéndose asociaciones libres referidas
a la historia personal, si aparecieran libremente. No buscar saber ni forzar
nada.
10. Usar las tarjetas blancas y los marcadores de colores para bosquejar una
imagen similar, respetando o no los colores.
11. Proceder a observar la carta al revés.

ALGUNOS COMENTARIOS:
124
Al v isualizar la imagen internamente, con los ojos cerrados,
dejarla ser; es decir, dejarla f luir, que aparezca sola y, entonces,
observ arla con libertad, sin preconceptos. Recién en un
segundo intento, tratar de recordar los colores originales. No
preocuparse si la imagen no aparece en la primera ejercitación.
Mantenerse tranquilo y repetir la operación, sin insistir más de
tres v eces. No presionar.
También puede suceder (durante la observ ación interna) que
aparezcan otras imágenes que aparentemente no tengan nada
que v er con la imagen que se está trabajando. Se recomienda
igualmente dibujarlas en las f ichas blancas, respetando los
colores con los que hay an aparecido. Estas imágenes nuev as,
inesperadas, prov enientes del inconsciente, son una respuesta
a las necesidades del principiante y a su disposición para este
tipo de ejercitación: el inconsciente, entonces, actúa como un
termostato proporcionando los colores y f ormas que nuestra
psiquis necesita para reorganizarse e integrar estas nuev as
energías.
También es posible (no al principio de las prácticas sino
cuando las prácticas v ay an av anzando o cuando se utilice a los
arcanos para meditación) que las imágenes, al ser internalizadas
o en su carácter de objeto de meditación, adquieran algún
mov imiento, emitan algún sonido o nos muestren algún objeto.
Si durante las ejercitaciones apareciera algún pensamiento o
tema personal pendiente, al igual que suele suceder durante las
ejercitaciones de y oga o en las meditaciones del tipo zen, se
recomienda seguir el pensamiento hasta el f inal, y luego dejar ir
el pensamiento, dejando la ejercitación durante algunos
segundos y luego comenzar de nuev o. No f orzar ni esf orzarse
en recuperar la imagen.
Antes de ejecutar el punto 10, relajarse, respirar prof undo,
cerrar los ojos y v olv er a abrirlos, observ ando con libertad los
marcadores de colores. Elegir el color que más nos llame la
atención y cambiar de color o dejar esa tarjeta y tomar otra
tarjeta en blanco, según el v erdadero deseo.
Sallie Nichols, en su libro Jung y el tarot recomienda también

125
hacer una v ersión blanco y negro con una f otocopia y y o me
permito agregar: lo mejor puede se también pintar la f otocopia.
Reiv indicando los procesos de iniciación de los adeptos
egipcios, es conv eniente tener siempre cerca el cuaderno
personal. Se pueden anotar los sueños que pudieran surgir como
consecuencia del contacto simbólico, como también cualquier
otro comentario que respecto del arcano. Asimismo, observ ar
los acontecimientos y las circunstancias personales o
colectiv as que se produzcan a lo largo de la semana en que se
estudia la carta y asociarlos con la misma, por escrito.
En relación a las carpetas-archiv os, colocar toda la
inf ormación obtenida sobre cada uno de los arcanos a manera
de expedientes, a los cuales podamos remitirnos para repasar o
como una ay uda-memoria en el momento de las primeras
lecturas de cartas.
Todo este procedimiento permite la incorporación natural de
las energías de los arcanos, colaborando con el
autoconocimiento al prov ocar asociaciones de índole personal y
recuerdos. El resultado obtenido será un mejor reordenamiento
de la energía psíquica conducente a una may or apertura de
conciencia.
Luego de haber trabajado con cada uno de los 22 arcanos
may ores en f orma f ehaciente, será conv eniente escribir todo lo
que se pueda interrelacionar entre un arcano y el siguiente, es
decir de a dos por v ez, al tiempo que se observ an las
imágenes.

EL TRABAJO GRUPAL
El trabajo grupal, de la mano de un maestro, responde, en
principio, al ritual utilizado desde tiempos remotos (relación
maestro-discípulo, eternamente v igente) para este tipo de
estudios, y es por esta razón que su aplicación se torna mucho
más ef ectiv a.
Todo ritual ef ectuado desde épocas ancestrales es ef ectiv o
por el mero hecho de su repetición en el tiempo y adquiere v alor

126
al quedar inscripto (o encriptado) en el inconsciente colectiv o.
Por otra parte, la relación maestro-discípulo contiene un
importante intercambio de energía emocional (af ecto-amor) que
resulta imprescindible a la hora del aprendizaje, especialmente
en el caso del tarot, en que se necesita un tipo de atención
prof undamente contenedora.
De esta manera, no solamente se enriquece todo el proceso,
haciéndolo más ameno e interesante, sino que se añade el
intercambio energético-emocional, entre maestro y alumno,
primordial en toda técnica de indiv iduación.
A esto deberán sumarse las experiencias compartidas cuando
se trate de dos o más personas, que aumentarán la ponderación
interpretativ a de cada una de las imágenes analizadas, y a que
cada uno de los participantes aportan su propio punto de v ista.
Durante la realización de este trabajo, el procedimiento más
conv eniente es el siguiente:

1. Colocar para su visualización un solo arcano por vez, comenzando desde el


0, El Loco, y continuar en orden numérico con los demás arcanos, repitiendo
internamente su nombre para permitir que vayan apareciendo tanto la
etimología de la palabra, como otras asociaciones derivadas y relativas a su
nombre.
2. Luego, describir el rol que la figura aparenta cumplir a través de la imagen
que proyecta. Por ejemplo, en el caso de El Loco, la imagen aparenta ser la de
un juglar o la de un arlequín. Definir o buscar antecedentes como también
producir o provocar asociaciones A continuación, describir minuciosamente la
figura en cuanto a su ropaje, la ubicación de los colores (su significado a la
derecha e izquierda del cuerpo), los objetos, animales o plantas que lo rodean,
observando la posición y orientación del cuerpo, hacia dónde mira, hacia
dónde se dirige y cómo están dispuestas las partes de su cuerpo, tal como se
describe en el capítulo III.
3. Analizar su número —el 0, el 22 o su ausencia de número en el caso de El
Loco—, y todo lo que pueda aportar a la interpretación de la carta, recurriendo
nuevamente al capítulo II de este libro.
4. En un paso posterior, asociar las partes de la figura de acuerdo con la
simbología del color (también ver el capítulo III), teniendo en cuenta las zonas
del cuerpo ocupadas por cada uno de los colores (relacionar al mismo tiempo
con la simbología del cuerpo) e ir deduciendo los significados que surjan como

127
consecuencia de tales asociaciones.
5. Asociar la carta con la letra hebrea correspondiente (en este caso sería
Aleph) y su traducción (Buey), e intentar asociar la imagen del Loco con el
Buey, es decir qué características del buey podrían ser atribuibles a la figura
del Loco.
6. A continuación, localizar su ubicación en el Árbol de Vida, en los “aines”, es
decir en el plano de la no-manifestación al cual pertenece, es decir al caos
previo del cual proviene toda creación, (visualizando, esta vez, al mismo
tiempo, las dos imágenes, la del Loco y la del diseño del Árbol de Vida de la
Kabbalah, (según se muestra en la figura correspondiente al capítulo V). Tener
en cuenta que la letra cumplirá la función de ser una “clave” de apertura a su
significado, en el momento de la lectura de las cartas.
7. Observar, seguidamente, la correspondencia astrológica a la que
corresponde la carta e interrelacionar sus significados con el elemento, el
signo o el planeta regente (ver cuadro de correspondencias del tarot y la
astrología en el capítulo VI).
8. Volcar todos los datos obtenidos, durante este trabajo grupal, en las
carpetas-archivos correspondientes a cada arcano, sumándolos a la
información adquirida en el trabajo individual.
9. Sumar comentarios, impresiones u otras asociaciones provenientes de la
mitología o de la alquimia.
10. Hacer una síntesis, que en el caso del Loco podríamos decir que es la
Distracción Suprema que permite al artista transformarse en el canal hueco y
vacío por donde pasarán las energías propias de la creación artística, como
también la actitud inocente y desperjuiciada de la profecía.

Conectarse con El Loco es permitirse el desapego absoluto de


las consecuencias, de la crítica y de las ley es de la materia
para poder crear.
Durante el trabajo grupal, el maestro guardará silencio,
permitiendo a los alumnos que se expresen en f orma totalmente
libre. La inf ormación necesaria para poder realizar las
asociaciones y a ha sido prov ista con anterioridad. Ahora,
solamente conv endrá inducirlos para que produzcan sus propias
asociaciones libres, es decir prov ocándolos, a v eces a partir de
preguntas, como por ejemplo: ¿Qué les parece? ¿Qué opinan
sobre tal o cual actitud o pare de la imagen? ¿Qué otro tipo de
asociaciones se les ocurre? ¿Qué tiene que v er con cada uno

128
de ustedes? Y luego el silencio... mucho silencio, para permitir
que la imagen se exprese a trav és de los que recién comienzan
el camino de su propia autorrealización, que, recuerden, será
siempre indiv idual.
Los alumnos, por su parte, registrarán todas las asociaciones
hechas por los compañeros, y a que aquellas que hoy no
consideren v álidas, tal v ez más adelante puedan llegar a ser
útiles.

1 “Quedar identificados” significa creer que somos la imagen. Esto provoca el


fenómeno al cual Jung llama “inflación” y que define como “Una expansión que
sobrepasa los límites individuales de la personalidad mediante la identificación
con un arquetipo o, en casos patológicos, con una figura histórica o religiosa.
En los casos normales, se manifiesta como una especie de soberbia y es
compensada por un sentimiento respectivo de inferioridad”. (C. G. Jung:
“Glosario” en Recuerdos, sueños, pensamientos. Barcelona, Seix Barral, 1996).

129
LOS ARCANOS MENORES

Los arcanos menores representan los acontecimientos o


circunstancias que acontecen como consecuencia de la
interacción ejercida por los arcanos may ores sobre las personas
representadas por las cartas de la corte.
Por este motiv o, los arcanos menores no pueden estudiarse
de manera deductiv a-asociativ a como se hizo con los arcanos
may ores, sino que su estudio podrá realizarse solamente desde
una prof unda tarea asociativ a y desde la interpretación de su
nombre, asociado con el v alor de su número y el elemento de
su palo o serie.
También podrá asociarse con el Árbol de Vida de la Kabbalah,
superponiendo cada una de las cartas sobre los sephirot
correspondientes, de acuerdo con su número. En un paso
posterior, una v ez comprendida la signif icación del arcano, se
podrá estudiar su correspondencia astrológica, teniendo en
cuenta los decanatos a los que correspondan, como así también
los planetas regentes de cada uno de los decanatos,
pertenecientes a cada signo.
Los arcanos menores comprenden 40 cartas div ididas en 4
palos o series. Estos palos o series son los bastos, que se
corresponden con el plano espiritual, las espadas, que se
corresponden con el plano intelectual, las copas, que se
corresponden con el plano emocional y los oros que se
corresponden con el plano material. A su v ez, se subdiv iden en
10 cartas correspondientes a cada una de los palos, que v an
desde el número 1 hasta el 10.
Para realizar este aprendizaje es conv eniente tener una
carpeta o archiv o destinado especialmente a los arcanos

130
menores, donde se colocarán las correspondencias con la
astrología, la numerología y la Kabbalah, además de toda la
inf ormación obtenida prev iamente. Es recomendable comenzar
observ ando, superf icialmente, su nombre e inmediatamente
después su correlación numérica, asociando a la v ez cada una
de las cartas con el Árbol de la Vida de la Kabbalah, procediendo
de la siguiente manera:

1. Ubicar las 40 cartas, respetando la forma en que se encuentran ubicados


los sephirot en el Árbol de Vida; es decir, sobre el número. Así, quedarán 4
cartas del mismo número y de cada uno de los palos o series sobre cada uno
de los diez sephirot. De esta manera quedarán superpuestos los cuatro 1, los
cuatro 2, los cuatro 3 y así sucesivamente hasta llegar al número 10,
correspondiente a Malkuth.
2. A continuación, retirar las cartas correspondientes a tres palos o series y
dejar solamente una serie, por ejemplo, la primera, del 1 al 10 de Bastos.
3. Una vez observadas todas ellas sobre el Árbol de la Vida, asociar las
interpretaciones de cada sephira con el significado del número y anotar la
información obtenida junto a las asociaciones realizadas. Por ejemplo, la
primera carta de bastos es el As que se ubica sobre el sephira 1, que se llama
kether (corona). Kether es la primera manifestación de la energía integrada,
completa, única, omnipresente y todo poderosa, pero como se están estudiando
los Bastos, toda esta energía es espiritual, por lo tanto, en este caso es fácil
asociarla con el nombre de la carta que es “nacimiento”. La fuente de
emanación de la energía espiritual se manifiesta concretamente en un
nacimiento que como tal tiene todas las posibilidades contenidas en su número
—el 1—, cuya fuerza masculina tiene el ímpetu y la fuerza de todos los
comienzos. Puede tratarse del nacimiento de un ser vivo o de cualquier otro
comienzo, por lo cual cada vez que salga esta carta, tan fuerte y benéfica, en
los comienzos de cualquier situación sus resultados serán sorprendentes.
4. Recién en un paso posterior, incorporar y recordar los nombres que
daremos a continuación, intentando retenerlos de a tres por vez. Esto deberá
llevarse a cabo lentamente, ya que llevará su tiempo, pues son 40 cartas. No
intentar retener el nombre de memoria y a la fuerza, sino que es conveniente
dejarlo escrito en la carpeta o archivo y realizar las asociaciones
relacionadas con la astrología.

Una v ez acumulados todos los datos obtenidos en las

131
carpetas o archiv os, se intentará nuev amente retener los
nombres, siempre comenzando por los Bastos, correspondientes
al plano espiritual.

Bastos Nombre
Uno Nacimiento
Dos Dominio
Tres Virtud
Cuatro Conjunto
Cinco Lucha
Seis Victoria
Siete Valor
Ocho Fluidez
Nueve Fuerza
Diez Opresión

Luego de tener asegurados los conceptos relativ os a los


Bastos, se podrá pasar a las Espadas, pero no será
conv eniente hacerlo antes. Recordar que las Espadas
pertenecen al plano intelectual y mental, por lo tanto sus
nombres están relacionados con estos temas.

EspadasNombre
Uno Dificultad
Dos Paz
Tres Tristeza
Cuatro Tregua
Cinco Derrota
Seis Ciencia
Siete Frivolidad
Ocho Interferencia
Nueve Crueldad
Diez Ruina

132
En el caso de las Copas, nos encontramos f rente al plano
emocional, por lo tanto sus nombres se relacionan con
situaciones de tipo af ectiv o.

Copas Nombre
Uno Raíz de los
afectos
Dos Amor
Tres Abundancia
Cuatro Lujo
Cinco Desilusión
Seis Placer
Siete Depravación
Ocho Indolencia
Nueve Felicidad
Diez Saciedad

En el caso de los Oros, y por relacionarse con el plano


material, sus nombres se v inculan con las distintas
circunstancias de orden material con las que puede tropezar el
consultante.

Oros Nombre
Uno Armonía
Dos Cambio
Tres Trabajo
Cuatro Poder
Cinco Preocupación
Seis Éxito
Siete Fracaso
Ocho Prudencia
Nueve Ganancia
Diez Riqueza

133
134
LAS CARTAS DE LA CORTE

El aprendizaje de las cartas de la corte es muy simple y


sencillo, toda v ez que se hay an aprendido sus relaciones con la
astrología y el signif icado de los elementos.
Anteriormente, se ha mencionado que las cartas de la corte
representan a las personas que proy ectarán en la realidad sus
más íntimas relaciones o interacciones con los arcanos
may ores.
Estas cartas representan a personas conocidas, cercanas o
lejanas, con las que se mantiene relaciones de distintos tipos.
También alguna de ellas representará al consultante por lo que
es interesante ponderar cuál de las 16 cartas será la que lo
represente en las tiradas que se realicen.
Los cuatro rey es guardan una relación directa con el arcano
IIII, El Emperador; por lo tanto, será conv eniente tener muy
claros los conceptos relativ os a este arcano para poder luego
deriv ar sus interpretaciones, modif icándolas de acuerdo con el
plano (palo o serie) en que se presente. También representan a
hombres may ores o de posiciones muy def inidas.
Las cuatro reinas guardan una relación directa con el arcano
III, La Emperatriz; por lo cual se procederá de idéntica manera a
la mencionada para los rey es. Ambos son personajes estables
y constantes en la v ida del consultante, y las reinas
representan mujeres maduras o de posiciones muy estables.
En ambos casos se considerará a estos personajes como
personas, pero también de acuerdo con la situación que se
analice podrá tratarse solamente de las características de
personalidad correspondiente al propio elemento que estén
representando y que podrán adjudicarse a personas.

135
Los cuatro caballeros guardan una relación directa con el
arquetipo del héroe, pero el hecho de que estén montados sobre
un caballo indica que se tratará de personajes más o menos
transitorios en la v ida del consultante o de sus allegados más
directos. Los caballeros cumplen f unciones con caracteres
temporales y casi nunca f orman parte de lo duradero. En
general representan hombres jóv enes o may ores con cierta
inmadurez.
Las cuatro sotas (algunos autores también las llaman
princesas) representan niños o adolescentes, aunque también
jóv enes con características adolescentes. También puede
tratarse de mujeres muy jóv enes o inestables.
El siguiente cuadro será de utilidad para establecer una
identif icación más f ácilmente:

Cartas de Bastos Espadas Copas (Agua) Oros (Tierra)


la corte (Fuego) (Aire)
Reyes Padre Juez Marido Empresario
Jefe Profesional Trabajador
Reinas Amiga del Mujer Madre Mujer
alma, fiel inteligente Esposa trabajadora
Suegra
Caballeros Viajero Abogado Novio Comerciante
Amigo Médico Amante Administrador
temporal Dentista Amigo del alma
Sotas Mujer o Joven o niño Joven o niño Mujer o joven
joven con ideas idealista y coqueta,
individualista propias sensible superficial

A cada una de las 16 cartas de la corte se le puede agregar


las características propias de los signos de Fuego, Aire, Agua y
Tierra, según se los v ay a percibiendo a trav és de la práctica.
Cuando estas cartas salen al derecho, se acentuarán los
dones y v irtudes de los representantes del elemento que se
trate. Cuando las cartas salgan al rev és, sus signif icados serán

136
los más negativ os del elemento. Muchas v eces, cuando
aparecen al rev és son personajes que v an a ausentarse parcial
o totalmente de las v idas de los consultantes.

137
CAPÍTULO OCHO

La lectura de las cartas

138
“El éxito de las obras mágicas depende de la fiel observación
de todos los ritos”.

Eliphas Lévy

139
PREPARACIÓN PREVIA

Prepararse para la lectura de las cartas es como preparase


para cruzar un puente desde una realidad conocida hacia una
realidad desconocida.
Por tal motiv o y, al igual que en el arte del tiro al blanco, es
necesario una preparación prev ia, es decir un acondicionamiento
f ísico, mental y psicológico que permita adaptarse a un nuev o
estado de conciencia apta para la aparición de nuev as
circunstancias, desconocidas, que irán presentándose de
manera imprev ista.
Los pasos a seguir son los siguientes:
1. Relajación y respiración.
2. Utilización de inv ocación, oración o mantra (1).
3. Actitud humilde, propia del desconocimiento del tema.
4. Predisposición a encontrarse sólo con la v erdad.
5. Sinceridad absoluta.
6. Utilización de luz mediana o baja.

1. En cuanto a la preparación f ísica, no dif iere de la


mencionada para el estudio de los arcanos may ores y es
conv eniente llev arla a cabo de manera consciente, hasta
adquirir el hábito. Una v ez adquirido, a trav és de la repetición
de la práctica, este paso se realizará automáticamente.
Hay que tener en cuenta que es a trav és del cuerpo que
transitarán energías div ersas, ajenas a la propia identidad. Se
trata, pues, de conv ertirse en juncos (que por su f lexibilidad,
tornará la mente f lexible) y cañas (huecos y v acíos) para
permitir que esas energías pasen (2) de manera “ilógica” e
irracional, a trav és del cuerpo y de la mente.

140
Esas energías f av orecerán dif erentes tipos de
interconexiones neuronales que permitirán la expresión pura,
no lineal, de una interpretación impersonal y no consciente.
Acondicionar el cuerpo signif ica encontrar una postura
cómoda, teniendo en cuenta el tiempo que se permanecerá en
la misma posición, relajar todo el cuerpo y ay udar a la
relajación con la repetición de una respiración prof unda. Puede
utilizarse cualquier sistema de respiración, especialmente tipo
y oga, que abarque inspiración y exhalación, por la nariz
solamente.
2. El objetiv o de la utilización de una inv ocación, oración o
mantra, en este caso, es lograr que la mente se apacigüe y
se aleje del ritmo acelerado del mundo actual. Esta lentitud
prov ocada nos permitirá entrar en un estado propicio a la
aparición de imágenes y sensaciones.
La selección de la oración, inv ocación o mantra, por parte de
cada principiante, dependerá de la búsqueda prev ia y de su
pref erencia personal; por lo tanto, deberá utilizarse el que más
se identif ique o el que f uera más antiguo, debido a los
ef ectos obtenidos por su uso repetido en el tiempo. Todas las
opciones serán v álidas en tanto y en cuanto se repita siempre
de la misma manera, en todas las lecturas.
Respecto de las inv ocaciones, las hay muy antiguas que han
legado civ ilizaciones como las egipcias, caldeas, hindúes,
hebreas, la alta magia europea, etc. Por ejemplo, entre las
egipcias podemos citar una que contiene una doble: “Yo te
inv oco IAO que env íes a HRU, el gran ángel, que pase sus
manos, inv isiblemente, sobre estas cartas consagradas de
arte, para que por medio de ellas podamos obtener el
conocimiento de las cosas ocultas para gloria de tu inef able
nombre. Amén” (3).
Una de las más antiguas, de origen hebreo, es la señal de la
Cruz, igualmente utilizada por los cristianos; en ambos casos
se repite la trilogía. En hebreo: “Ate, Malkuth, be-Gueburah,
be-Guedulah, Amén”. Para los cristianos: “En el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

141
Entre los cristianos, es f recuente la utilización del
Padrenuestro, cuy o origen se puede encontrar en los antiguos
hebreos. Esta es una oración de gran poder, debido a su uso
repetido a trav és de los siglos y por su instalación prolongada
en el inconsciente colectiv o.
También el “Gloria” es una oración-inv ocación de prof undos
ef ectos por cuanto remite al origen mismo de todas las
cosas: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era
en un Principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amén”.
Respecto de los mantras, puede utilizarse el que más se
desee, de cualquier origen: hindú, japonés, chino, inclusiv e los
de origen budista japonés como: “Nam-mioho-rengue-kio”, que
representa el mandala del sonido del univ erso que incluy e al
todo. O el mantra de origen chino: “Na-mo-amito-fo”, o el
tradicional “Om”. Todos ellos f av orecerán la recepción y
conexión del principiante con las energías arquetípicas
indispensables para una lectura impersonal.
3. Con actitud humilde se hace ref erencia a que la disposición
mental deberá ser la de una máxima humildad intelectual. En
v erdad, antes de la lectura de las cartas, uno desconoce
cuáles se leerán y por lo tanto, de qué se trata aquello con lo
que se encontrará. Por este motiv o, se aconseja no elaborar
ningún tipo de hipótesis intelectual prev ia, ni prestar atención
a supuestos presentimientos respecto de una realidad de la
cual conocemos poco o nada. “Dejar al ego arriba de la mesa”
es lo que recomiendo siempre a mis alumnos, como así
también los prejuicios y las opiniones personales respecto del
tema sobre el cual se esté preguntando, para luego poder
disf rutar del asombro.
4. La predisposición a encontrarse con la v erdad es muy
f ácil, en tanto y en cuanto, ésta sea una característica de la
personalidad del principiante o una predisposición natural en la
v ida cotidiana del indiv iduo que realiza la lectura de las cartas.
Lo mismo sucederá cuando se procure una lectura por parte
de alguna otra persona. Será conv eniente observ ar primero la

142
v ida de esa persona y sus intereses primordiales, como así
también cuál es el grado de compromiso que la persona tiene
con la v erdad.
5. La sinceridad absoluta está relacionada con el punto
anterior. Acentuar el cuidado de la sinceridad, como un
compromiso moral con uno mismo, en primera instancia;
luego, v endrá el compromiso hacia los demás. Este
compromiso nos ev itará consecuencias prov enientes de la
ley de causa y ef ecto, esto signif ica que si, en algún
momento, uno f lexibiliza su sinceridad en pos de adquirir
renombre, posición, simpatía, f ama o af ecto o cualquier otra
cosa que no sea el compromiso sincero, ello será causa de
posteriores ef ectos en la propia psiquis, en la personalidad o
en las circunstancias; y estas consecuencias prov endrán de
las causas equiv ocadas.
6. Por último, la utilización de luz mediana o baja f av orecerá la
activ idad paranormal porque prov oca la activ ación de la
glándula pineal, tornando al lector más receptiv o y sensible.
También pueden agregarse inciensos o sahumerios que
estimularán aún más al lector y armonizarán al consultante,
cuando se trate de leer las cartas a otra persona.
Sólo entonces, luego de pasar por estos requisitos prev ios se
estará en condiciones de comenzar a realizar la lectura de las
cartas.

1 En sánscrito, “instrumento de pensamiento”. Invocación de poderes mágicos a


través de la palabra.
2 En las religiones afrobrasileñas se denomina “pase” a la limpieza energética
que utilizan los médiums para purificar a las personas que lo solicitan. Durante
la Edad Media también se denominaba “pase” a la lectura de cartas.
3 IAO es la primera trilogía que se refiere a Isis-Arpokrates-Osiris, hijos del
dios Ra. HRU hace referencia a Horus, Rohar-par-krat y Ur. Es decir, que se
menciona un doble triángulo capaz de conectar mágicamente.

143
LAS LECTURAS PERSONALES

Mantener actualizada la inf ormación prov eniente del


inconsciente es la mejor manera de conserv ar la sanidad f ísica
y psíquica, y a que, la may oría de las enf ermedades f ísicas
dev ienen de todo aquello no consciente que intenta llegar a la
conciencia.
El tarot también cumple la f unción de mensajero entre los
distintos planos de la mente — conscientes y no conscientes—,
f acilitando la comunicación f luida entre ellos, y su ejercitación
continua colabora con la activ ación de f unciones neurológicas
que sólo parecen activ arse mediante el contacto simbólico.
Estas f unciones se incrementan cuando el lector realiza sus
tiradas personales con la intención consciente de mejorarse a sí
mismo y también cuando realiza la tarea de leer las cartas a
otra persona, con un objetiv o noble. Pero antes de intentar
penetrar en el univ erso del otro, en su alma y en su destino, es
recomendable, mediante el estudio, transitar el agradable
camino hacia el autoconocimiento. Las prácticas de las lecturas
personales constituy en no solamente la f actibilidad de
encontrarse con uno mismo, sino también la oportunidad del
entrenamiento prev io para el encuentro con el otro.
Antes de cada lectura, es recomendable acondicionamiento; y
esto consiste en crear el “ambiente interno” más apto posible
para f acilitar la comunicación entre los distintos planos de
conciencia. Esto se logra siguiendo los pasos descriptos
anteriormente en la preparación prev ia.
Luego, se iniciará un proceso que, originado en la conciencia,
permitirá el ingreso consciente a los arquetipos (o arcanos
may ores), que habitan desde siempre en el inconsciente

144
colectiv o. Se trata de permitirnos realizar un v iaje hacia la
interioridad, lentamente, al igual que cuando permitimos que la
música nos llegue. Los sentimientos posteriores a esto serán
inev itables, inesperados y siempre trascendentes.
Al realizar este v iaje “de ida y v uelta”, el pasaje por el
inconsciente personal es imprescindible y así se llega a la clav e
de la sanación, que se produce por acción y ef ecto de los
símbolos, pues, como energía primigenia, ellos colaboran en la
reorganización energética de la psiquis, al tiempo que arrastran o
sirv en de v ehículo de canalización de energías residuales.
Permitir que el inconsciente se exprese a trav és de la lectura
de las cartas, lo mismo que sucede cuando producimos arte, es
darle espacio para que de esta manera realice su propio
ordenamiento, según sus propias ley es.
Cuando se realizan las tiradas personales, la lectura se torna
más libre, más abierta, y al mismo tiempo, más secreta e
íntima, puesto que no está presente la mirada del otro ni
tampoco sus expectativ as. Al realizar este tipo de tiradas, es
conv eniente hacer una primera lectura, lo más completa posible,
y luego anotarla en algún cuaderno personal, añadiendo la f echa
en que ha sido realizada, para luego poder comparar. Sucederá
que a medida que uno v a escribiendo, se v a comprendiendo
mejor la lectura ef ectuada, y a que v an surgiendo nuev as
impresiones, ausentes durante la primera mirada.
Al igual que sucede cuando se escriben los sueños
(surgimiento de nuev as imágenes y de distintas sensaciones
rev eladoras de nuev as posibilidades de interpretación), cuando
se escribe sobre la tirada de cartas, las sucesiv as prácticas se
amplían mágicamente hasta abarcar una totalidad signif icativ a.
Una v ez realizada, es conv eniente dejarla unos minutos sobre
la mesa, en reposo, e irse a hacer otra cosa, como leer,
escuchar música, beber agua o distraerse. Luego de
transcurridos v arios minutos se debe v olv er a v erla y a sentirla.
Se notará la posibilidad de una lectura ampliatoria o, de lo
contrario, un niv el más prof undo de lectura, como si un nuev o
v elo se hubiera descorrido y se pudieran atisbar otras

145
alternativ as.
La importancia de agregar la f echa en que ha sido realizada
cada tirada radica en la posterior oportunidad de chequearla con
la realidad interna o externa, y con acontecimientos que hay an
sucedido o con cuestiones que hay amos podido comprender
mejor.
También es benef icioso agregar el detalle de los arcanos que
hay an salido en la tirada, respetando la posición de salida, al
derecho o al rev és, pues esto constituirá un elemento de may or
apoy o al v olv er a chequear las cartas.
Resumiendo, el procedimiento sería el siguiente:

1. Ef ectuar la tirada.
2. Realizar una primera lectura.
3. Escribir.
4. Diseñar la tirada con arcanos.
5. Dejarla reposar.
6. Volv er a leerla.
7. Identif icar lo nuev o.
8. Volv er a escribir.
9. Chequear después de transcurrido cierto tiempo.
10. Agregar las nuev as conclusiones obtenidas.

Este tipo de lecturas personales tienen a f av or, como y a se


mencionó, la ausencia de la mirada del otro; pero, a la v ez, el
lector se encuentra con la dif icultad creativ a de enf rentarse con
uno mismo y con la tendencia humana, poco objetiv a, de v erse
o “demasiado bien” o “demasiado mal”. En este punto se deberá
lidiar con el ego, siempre justiciero y juzgador, para poder hacer
una lectura lo más neutra posible. Como si se estuv iera ley endo
para otro, o como si lo hiciéramos desde un espejo, se debe
desplazar el ego para que sea el “y o superior” quien realice la
lectura.
Hay que recordar siempre que el camino para la realización
está abierto, pues son los arcanos quienes lo mantendrán así.
Los arcanos y sus símbolos están siempre disponibles, por lo

146
tanto sólo se trata de detener el tiempo v ertiginoso, en un
“instante sin tiempo” y leer desde el sentimiento.
Finalmente, tener en cuenta que no es el lector, en realidad,
quien lee, sino que éste “es leído” como consecuencia natural
de su propia observ ación.

147
DURANTE LA LECTURA DEL TAROT

Dice Leopoldo Torres Agüero en sus Notas: “Cuando pinto me


v uelv o pintura y mi persona desaparece”, para luego agregar:
“Pintar un bambú es como hacer un autorretrato. Para que ello
ocurra, primero hay que v olv erse bambú”.
Estas son las condiciones imprescindibles para la lectura del
tarot: v olv erse imagen, que desaparezca la persona para luego
tornarse hueco como el bambú para que los arquetipos pasen
por dentro.
Es muy común que la gente se pregunte cómo se realiza la
experiencia de la lectura de las cartas, inclusiv e quiere saber si
se trata de algún f enómeno telepático o de transmisión de
pensamiento de una persona a otra. Ninguna de las dos cosas
es cierta. Si así f uera, se trataría entonces de un espectáculo
circense donde simplemente se repetiría lo que el consultante
piensa y las personas consultarían solamente para escuchar lo
que y a saben y todos se irían contentos a sus casas.
Lo que sucede durante la lectura de las cartas es mucho más
“mágico” y prof undo que eso. El lector tiene establecida con
anterioridad a la consulta una interrelación estrecha con la
simbología del tarot y esta relación sucede entre su
inconsciente personal y su inconsciente colectiv o. Por lo tanto,
la relación lector-símbolo-inconsciente colectiv o es establecida
con anterioridad, por lo tanto el consultante puede estar
presente o no, puede participar con sus preguntas o permanecer
silencioso, o también puede no saber siquiera que se está
ley endo para él, tal es el caso de las personas que preguntan
por sus parejas, su trabajo, su jef e, sus amistades o lo que
f uera que no esté presente.

148
Es decir que el lector puede preguntar, mezclar las cartas,
decir los números solicitados y realizar las lecturas necesarias
sin la presencia del consultante, y a que, en def initiv a, se trata
de la lectura del lector.
La participación activ a del consultante se produce al mezclar
y cortar las cartas, decir algún número o desarrollar una relación
y una conv ersación con el lector que le resultará sanadora y
armonizadora, dado que durante la consulta, el lector se
encuentra en contacto permanente con la energía lumínica de
los símbolos del inconsciente colectiv o que también le
transmitirá al consultante, además de la prov isión de una
inf ormación organizadora que llenará su v acío de f uturo,
muchas v eces angustiante.
Así, la consulta termina siendo benef iciosa para el
consultante debido al trabajo de interconexión energética del
lector con sus símbolos. Dicha interconexión repercute en el
consultante permitiéndole transmutar, durante algún tiempo su
propia energía.
En el momento de la conv ersación es muy importante que el
lector hay a desarrollado prev iamente una prof unda capacidad
de escuchar al consultante, pero siempre ev itando identif icarse
emocionalmente, con su relato.
Para el consultante también será muy importante poder
ef ectuar una catarsis libremente y sin interrupciones, a ef ectos
de poder escucharse y liberarse de las emociones que rodeen al
tema que se este tratando.
La energía del lugar o ambiente en el que se realiza la
ceremonia de lectura del tarot, también se v erá af ectada por la
luminosidad de los arcanos del tarot y su ev ocación por parte
del lector prov ocará una notable limpieza energético-ambiental.
Pero estos niv eles de energía no pueden mantenerse en
f orma constante e indeterminada y es por ello que es
conv eniente preserv arse y cuidarse a uno mismo antes,
durante y después de la lectura de las cartas, para lo cual
deberán prev erse los siguientes comportamientos:
1. Cuando se trate de una consulta por parte de un tercero, es

149
conv eniente establecer un tiempo intermedio entre una
consulta y otra. Este tiempo podrá aprov echarse para realizar
ejercicios de relajación y respiración que permitan eliminar las
consecuentes toxinas que pudieran haberse introducido en los
cuerpos etéreos del lector. Descansar unos minutos.
2. No es conv eniente atender personas cuy a conf lictiv a sea
similar a la del lector por cuanto es ahí cuando se produce
una f uerte identif icación con el consultante que puede llev ar
al lector a la posibilidad de impregnarse con altos niv eles de
contaminación del campo áurico e inclusiv e af ectar el cuerpo
f ísico, desagradablemente. Prestar atención cuando aparezca
un tema que pueda relacionarse con nuestra propia historia y
repetirse “Yo soy y o”, puede ay udar a mantenerse centrado.
3. En cuanto a las consultas realizadas con uno mismo es
conv eniente tratar de mantenerse (dentro de lo posible)
emocionalmente distantes, siempre dentro de lo posible, más
bien como espectadores de una película que no conocemos.
No demorar las tiradas personales más allá de una hora.
En todos los casos es conv eniente dejar tanto en uno mismo
como en el consultante, un punto de apoy o, una semilla de
esperanza o el suf iciente “f uego sagrado” que permita
organizar la energía psíquica en aras de una mejoría o del
deseo en la búsqueda de una f orma de v ida mejor.

150
CAPÍTULO NUEVE

Los arcanos mayores

151
“...los arquetipos ... no se refieren sólo a simples objetos de la
representación sino también a factores autónomos, es decir a
seres vivientes”.

Dr. Carl Gustav Jung

152
COMENTARIOS ACTUALIZADOS

Luego de la lectura y las ejercitaciones con el tarot


imprescindibles para transitar el camino del desarrollo personal
es conv eniente continuar buscando más y más inf ormación
respecto de los arcanos may ores para poder aumentar el caudal
de lo obtenido mediante la asociación de ideas y los métodos
deductiv os explícitos en este libro.
Luego de transcurrido cierto tiempo y cierto espacio
necesarios para que los conocimientos e impresiones
personales se asienten y estabilicen, se recomienda la lectura
del libro Jung y el tarot de Sallie Nichols.
También para quienes se interesen o trabajen (psicólogos o
psicoanalistas) con los mitos, nada mejor que el trabajo
realizado por la excelente analista junguiana y astróloga, Liz
Greene, junto a Sharman-Burke en El tarot mítico.
Estas dos obras son muy modernas y acortarán los tiempos
de búsqueda debido a la enorme cantidad de libros existentes
sobre el tema de los arcanos may ores. Sin embargo, la
experiencia y las inv estigaciones de campo realizadas durante
casi cuarenta años me habilitan ciertos comentarios
actualizados sobre los arcanos may ores que realizaré más
adelante y que podrán resultarles interesantes a quienes recién
se inicien.
Es oportuno aclarar que en las “Impresiones y sensaciones
sobre los arcanos may ores”, en la gran may oría de los casos,
añado la f rase: “arquetipo en transf ormación”. Esto se debe a la
enorme transf ormación que noto en la manif estación temporal
actual de dichos arquetipos, especialmente desde los últimos
diez o quince años y de manera cada v ez más acentuada. Por

153
supuesto, se trata de apreciaciones personales, con las cuales
se puede estar o no de acuerdo.
Cuando se habla de las energías univ ersales, primigenias,
que dieron origen al mundo conocido, puede deducirse que
dichas energías han ido v ariando su manif estación a lo largo de
los siglos y también en relación a dif erencias étnicas,
geográf icas y socioculturales. Las transf ormaciones más
ev identes han sido más perceptibles durante los cambios de
eras históricas. En la actualidad, estamos transitando una de
esas grandes transf ormaciones, notorias con sólo al observ ar
los av ances de la cibernética, la complejidad cada v ez may or
de los medios de comunicación, la manipulación ilimitada en el
uso de la energía nuclear, las alteraciones electromagnéticas de
div ersos orígenes que af ectan permanentemente la atmósf era
y el campo electromagnético de la Tierra, las nuev as y
permanentes ey ecciones de masa coronal solar, cuy os ef ectos
totales son aún desconocidos y que no solamente alteran la
energía que recibe la Tierra desde el Sol, sino también
transf orman la energía que nos llega desde el resto de los
planetas, y el ef ecto inv ernadero debido a la ruptura de la capa
de ozono, entre otras causas.
Ahora bien, al transf ormarse la energía terrestre, cabe
preguntarse también ¿cuáles serán las modif icaciones que
nuestro planeta estará prov ocando en los demás planetas y, por
consiguiente, en todo el sistema solar? Por lo pronto, se ha
comprobado que estas alteraciones energéticas af ectan
psíquicamente a las personas, f enómeno especialmente notable
en las ciudades hiperpobladas, lejos de la naturaleza, por lo
tanto, es posible que las interconexiones entre la conciencia, el
inconsciente personal y el inconsciente colectiv o también
puedan estar siendo af ectadas y en consecuencia, también la
manera en que los arcanos may ores o arquetipos se
manif iestan y a que se encuentran en v ías de transf ormación.
Ev identemente, y ante la observ ación estadística, puede
cerciorarse que los arcanos están polarizándose y este es el
motiv o por el cual se hace necesario intentar su conexión desde

154
la conciencia, a trav és del trabajo simbólico y de esta manera,
recuperarlos, recordarlos y sostener su v alor original, mediante
el estudio de tarot, el análisis de su presencia en los sueños, o
trabajando con los mitos.
Como se sabe, toda energía, en sí misma, tiene una doble
polaridad, positiv a y negativ a, equiv alente a los conceptos de
masculino y f emenino, respectiv amente. Por lo tanto, se puede
deducir que al modif icarse la intensidad de la energía
prov eniente de los arquetipos se produzcan alteraciones
ev identes en su manif estación. Por consiguiente, lo que Jung
denomina “ánima”, energía f emenina, y “ánimus”, energía
masculina —equiv alentes en el tarot a La Papisa y a La
Emperatriz, en el caso f emenino; y a El Emperador y a El Papa,
en el masculino— están siendo alterados y en v ías de una
importante transf ormación.
Inev itablemente, la inv ersión de estos arquetipos estimulará,
por repercusión, la inv ersión de todos los demás, por lo menos,
temporalmente, hasta llegar a alcanzar una nuev a f recuencia y
una nuev a manif estación.
Antes de pasar a los comentarios propiamente dichos sobre
cada uno de los arcanos may ores, creo oportuno señalar cómo
ha ido ev olucionando el tarot en la Argentina —en particular en
la ciudad de Buenos Aires—, durante los últimos cuarenta y
tantos años. En las décadas de 1960 y 1970, la may oría de las
consultas las realizaban personas del sexo f emenino, y había
muy pocos casos de hombres-consultantes, tales como algunos
selectos intelectuales de av anzada, artistas y, ev entualmente,
personajes de máximo poder, como militares y políticos. La gran
may oría la constituían mujeres interesadas en resolv er
cuestiones f amiliares o af ectiv as, especialmente madres,
esposas y nov ias preguntando por los estudios o el trabajo de
sus hijos, sus matrimonios y nov iazgos, acentuándose el
interés primordial en lo predictiv o.
Hacia f inales de 1970, f amiliares de desaparecidos buscaban
conocer el destino f inal de sus hijos o maridos, y también
empezaban a concurrir a la consulta algunos maridos o nov ios

155
que acompañaban a sus mujeres, primero con la excusa de
conocerme y luego para preguntar por sus empresas o trabajos,
coincidentemente con el quiebre de la industria nacional.
A principios de 1980, y gracias a la aparición de la rev ista Uno
Mismo (pionera en la integración de lo esotérico con la
psicología), f ueron los psicólogos quienes comenzaron a
acercarse a la consulta personal, y una v ez realizada la
experiencia, luego consultaban, aunque en menor grado, sobre
sus pacientes. Esto prov ocó que, con el tiempo, muchos
psicólogos utilizaran el tarot para ref orzar terapias, chequear el
estado más prof undo de sus pacientes, obtener alguna idea
nuev a, propicia, f av orecer la reorientación de sus pacientes, o
bien, redef inir identif icaciones no siempre f áciles de percibir en
la consulta.
El interés generado por el tarot, al tiempo que continuaba su
expansión, mov ilizó a licenciados en Psicología, entre ellos,
v arios representantes del sexo masculino, ciertos empresarios
y comerciantes que f ueron aumentando coincidentemente con
los recién iniciados en la política, quienes empezaban a orientar
sus destinos hacia la construcción y organización de nuev os y
v iejos partidos políticos con la v uelta de la democracia en la
Argentina en 1983. Muchos se allegaban con una expectativ a
v erdaderamente numinosa, con intenciones sanas y v erdaderas
de realizar sus planes sociales, políticos y económicos. En este
campo, se f ueron produciendo ciertos acontecimientos que
modif icaron considerablemente las consultas, y hacia f ines de
los 1980, y durante toda la década de 1990, f ue dif ícil distinguir
políticos de empresarios. Los primeros modif icaron sus ideales,
cambiándolos por los negocios y metas de tipo económicas; y
los segundos, buscaron desesperadamente la f orma de
acercarse a los negocios con el Estado. Todo esto incrementó la
cantidad de consultantes masculinos, equiparándolos f inalmente
con las consultas f emeninas. Durante la década de 1990, se
incrementaron mis estadísticas, gracias a la inv itación recibida
por parte de dos restaurantes del barrio de Belgrano: La Cuadra
y El Solar del Juramento. Así, en el año 1993, me conv ertí, sin

156
proponérmelo, en la primera persona que atendería como
astróloga y tarotista en restaurantes, al estilo europeo.
En la Argentina, la expansión del tarot y de la astrología se
produjo en paralelo con la expansión de una pseudo (1) New Age
(que desbordó, distorsionando la v erdad, espacios gráf icos,
radiales y telev isiv os), esto coincidió también con la aparición
de v ariadas sectas, pseudo-ev angelistas y pseudo-
umbandistas, que aún hoy continúan produciendo nef astos
ef ectos secundarios.
De esta manera, personas con sinceros intereses espirituales,
terminaron conv irtiéndose en colaboracionistas no conscientes
de una propaganda f alsa, originada en propósitos distractiv os y
prof ecías absurdas, que no tardaron en prov ocar debacles de
todo tipo con la consecuente decepción generalizada que dev ino
en cierto desprestigio del tarot y de la astrología, ciencias que
en países como Inglaterra, Alemania, Francia y los Estados
Unidos se estudian en univ ersidades públicas y priv adas.
Los ef ectos positiv os de la expansión del tarot, se pueden
v isualizar en el aumento del interés de las personas en la
búsqueda de caminos más indiv idualizados hacia su propia
realización o desarrollo personal. Es decir que el tarot f ue
expandiéndose de una manera nuev a, ampliando su campo de
acción, cada v ez más cerca de los postulados de la psicología
prof unda junguiana, y como técnica de autorrealización, en
ámbitos cada v ez más v ariados y , esta v ez, abarcando
f inalmente a todos los estratos sociales.

1 El término “pseudo” está utilizado por su connotación de “falso”. Aprovecho


para agregar la palabra “pseudología” que según la definición de la RAE
significa: “Trastorno mental que consiste en creer sucesos fantásticos como
realmente sucedidos”.

157
IMPRESIONES Y SENSACIONES

Detallo, a continuación, impresiones y sensaciones


actualizadas sobre cada uno de los arcanos may ores.

158
EL LOCO
Sensación intermitente e inef able de libertad y creativ idad
similar a la que se siente ante la llegada de la primav era y
durante el acto creativ o o prof ético. Es el momento de la
creación. Representa el Alf a y el Omega, es decir, el principio
y el f in. Frenesí. Necedad.
En el I Ching se corresponde con el hexagrama 56, “El
Andariego”. El extranjero que se encuentra de paso.
Desprogramación. Distracción. Carencia de dirección.
Ausencia de responsabilidad. Amoral. Arquetipo del héroe
(aunque también lo es El Carro). En los cursos, elev a y
purif ica la energía general e indiv idual del grupo.
Invertido: actos de extrema v iolencia inesperada,
v iolaciones, pérdida de control de los instintos por situaciones
inesperadas o por casos psicológicos sev eros (a v eces
temporales). Imprev istos.

160
161
EL MAGO
Estado de conciencia plena, “ser como dioses” en algún tema
determinado. Sensación de estar en el centro y sentirse uno
mismo. Destreza. Personaje que muestra y esconde a la v ez.
Poseedor de los cuatro elementos
Invertido: ese mismo dios engañando y robando. Pérdida de
ideas aptas ante una situación determinada. Nerv iosismo.
Robos. Realidad que no coincide con la intuición.
Adolescencia. Mentiras. Indecisión.

162
163
LA PAPISA
Arquetipo en transf ormación. Sensación extrema de paz
debido al conocimiento y a la comprensión absoluta de las
oposiciones. Lentitud ante la exigencia externa o interna de
urgencia. Lo no consciente. Sana disociación. Enseñanza
gradual. Secretos. Sentido común.
Invertido: momento clav e en los cursos de tarot, no todo el
mundo resiste este arquetipo, debido a su polaridad crítica. El
resultado es la autoexpulsión o abandono del curso, inclusiv e
en el día anterior al estudio de la carta, antes de conectar con
la carta al derecho, el inconsciente del alumno percibe y deja
el curso. Esto sucedió siempre, pero en los últimos diez años
se ha producido un aumento notable y llamativ o dado que
este proceso se da en may or cantidad de gente y con may or
intensidad. Resistencia en caso de dif icultad con la
identif icación materna. Consecuencias de la identif icación de
la mujer con el masculino colectiv o por prof esión o por
trabajo. Competencia con el hombre y desprecio por la mujer,
relaciones triangulares y soledad. Disociación enf ermiza.
En La Papisa invertida el intelecto se superpone sobre las
emociones (generalmente emociones negativ as manif iestas o
encubiertas) como consecuencia de una identif icación
extremada con el masculino de la psique. La identif icación
con esta imágen es cada v ez más f recuente y poderosa. El
único camino para colaborar, en estos casos, en la
desidentif icación gradual es sostener el plano emocional a
trav és de una activ idad creativ a artística. No en f orma
directa y a que la negación es la característica constante y
todo lo que no prov enga de sí es v isto y sentido como un
ataque, por lo tanto he observ ado que las terapias
psicológicas, solamente, se hacen imposibles.

164
165
LA EMPERATRIZ
Arquetipo en transf ormación. Mujer que se realiza en la
creación artística o f ísica, en el amor a los hijos y en el amor
univ ersal. Ánima. La esposa f iel. La amiga que no compite.
La entrega generosa del amor. Comprensión materna.
Invertido: sustitución de senos naturales (alimentación y
protección); desv iación de la atención hacia otras partes del
cuerpo f emenino (expulsión). Consecuencia: peligrosa
inv ersión de los v alores o de la sexualidad f ísica o psíquica.
Desborde emocional. Triángulo conf lictiv o. Expulsar. Abortar.
Pérdidas.

166
167
EL EMPERADOR
Arquetipo en transf ormación. Ánimus. Lo masculino de hoy se
encuentra en crisis, al igual que sucede con lo f emenino
representado por La Papisa y La Emperatriz.
Se manif iesta en el incremento de la homosexualidad y
subtipos cada v ez más v ariados y extremos, como el
trav estismo y la transexualidad; y, las tendencias hacia lo
“metrosexual”, todas estas manif estaciones, características
de un extremo narcisismo.
Al igual que en La Papisa, este proceso es consecuente con
una automarginación acentuada, conducente al aislamiento
social, o sea que los resultados son idénticos en ambos
casos: soledad y aislamiento.
Los gobiernos autoritarios, autócratas o corruptos, el trabajo
abusiv o y la capacidad económica como poder adquisitiv o.
Padre. Marido. Juez corrupto o que abusa de su poder.
Invertido: ausencia de masculinidad. Machismo. Agresión.
Gobierno inef icaz. La pérdida de autoridad y poder por abuso.
Incapacidad para asumir el rol paterno.

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EL PAPA
Arquetipo en transf ormación. Intermediario de energías
superiores, capacidad de dar consejos. Idealización paterna.
Mediación. Antes, un sacerdote. Hoy, un consejero, psicólogo.
Invertido: ausencia de tradiciones y f ormalidades. Falta de
identif icación paterna. Pérdida del deseo y misión de enseñar.
Desapego. Pensamiento obsesiv o u orientado hacia el
pasado.

170
171
LOS ENAMORADOS
Decisión que libera. Libre albedrío, f ruto de la centración.
Palabra sanadora. Excelente elección. Medios de
comunicación.
Invertido: triángulo generador de desórdenes en la
personalidad. Libre albedrío alterado. Complejo de Edipo mal
elaborado. Prensa corrupta o dirigida con alguna intención
prev ia. Consecuencias de la interv ención de un idioma sobre
otro. Censura de la prensa. Dudas.
Poco conf iable.

172
173
EL CARRO
Arquetipo en transf ormación. La f amilia. Sensación de haber
encontrado el camino.
Contacto f luido con el inconsciente. Resolución de conf lictos
f amiliares. Marchar hacia la ev olución. El arquetipo del héroe
(también lo es El Loco). Las Guerras.
Invertido: f amilias disf uncionales. Desórdenes emocionales
por f alta de resolución.
Temas f amiliares pendientes. Guerras por robo de recursos
naturales. Estar en un brete.
Dif icultad para conectarse con la realidad.

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LA JUSTICIA
Arquetipo en transf ormación. Comodidad e indif erencia ante el
suf rimiento de otros.
Sensación de calma y equilibrio. Satisf acción posterior al
análisis. Análisis y organización de ideas creativ as. Quietud.
Ley de causa y ef ecto. Integración del opuesto. Injusticias
por f alta de acción. Recompensa.
Invertido: insatisf acción sexual y anímica. Desaf uero. Juez
incompetente. Injusticias de todo tipo. Consumo ilimitado con
consecuencias. Desaf íos a las ley es naturales.

176
177
EL ERMITAÑO
Arquetipo en transf ormación. Demoras producidas por las
modif icaciones en la relación espacio-tiempo. Maestría en un
tema determinado. Actitud prudente y sabia.
Agente de aprendizaje. Soledad creativ a.
Invertido: negación de la realidad. Alteración en la relación
espacio-temporal. Ocultación de v erdades necesarias para la
ev olución humana. Distorsión. Ausencia de Verdad.
Aislamiento crónico. Egoísmo. Aburrimiento.

178
179
LA RUEDA DE LA FORTUNA
Arquetipo en transf ormación. Destino que no permite
elecciones ni interv enciones personales. Aumentos en
general. Inv ersiones productiv as. Todo es pasajero. Nuev o
ciclo. Ef ecto positiv o. Economía expandida.
Invertido: inv olución. Regresión. Imposibilidad de crecer y
ev olucionar por div ersas causas. Karma negativ o. Dar
v ueltas sin resolv er.

180
181
LA FUERZA
Arquetipo en transf ormación. Comienzo de un nuev o ciclo, de
una nuev a era con preponderancia del dominio y la f alta de
libertad. Poder económico por sobre todo lo demás.
Conv icción.
Invertido: pérdida del control. Seducir para dominar o poseer.
Exceso de conf ianza.
Sensación de no poder cumplir con las necesidades básicas
de cualquier tipo. Falta de f e.

182
183
EL COLGADO
Arquetipo en transf ormación. Víctimas inocentes.
Autodeterminación. Estado introspectiv o. Introv ersión.
Adicciones de todo tipo. Dependencias. Abnegación.
Pasiv idad. Rendición.
Invertido: Imposibilidad de hacerse cargo. Actitud
consecuente con lo edípico. Imposibilidad de dar, asumir,
cambiar.

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185
LA MUERTE
Arquetipo en transf ormación. Transmutación. Cambio de
estado, de conciencia. Cambio social. Integración de la
sombra, o de lo reprimido o negado, tanto positiv o como
negativ o.
Nacimiento. Matanzas ilimitadas que marcan un cambio
def initiv o en una sociedad o país. Cambio impuesto, en la
actualidad, muy pocas v eces como consecuencia de la propia
transf ormación.
Invertido: resistencia del inconsciente y estado regresiv o. La
sombra personal y colectiv a no integrada. Torturas.
Av asallamiento de los derechos humanos. Resultados
inv olutiv os. Contaminación. Inercia. Estancamiento.
El mal como arquetipo en cualquiera de sus manif estaciones.
Este arcano se encuentra en una f az de transf ormación
absoluta, pero observ o que su aparición estadística es may or
en su orientación inv ertida que al derecho. Al pertenecer
(astrológicamente) al signo de Escorpio y los planetas Plutón
y Marte ser sus regentes, estos cambios no son temporales
sino def initiv os y absolutos.
Esta carta se relaciona con la sexualidad y la polaridad
f emenina-masculina en el cuerpo y en la psiquis, y actúa en
ambos campos de manera totalitaria. Véase La Papisa y El
Emperador en páginas anteriores.

186
187
LA TEMPLANZA
Unión. Armonía. Adaptación extrema. Ángel protector. Países
extranjeros. Idiomas.
Acomodaticio. Alquimia. Compatibilidad.
Invertido: separación. Inestabilidad emocional. Disociación
originada en la sobreadaptación. Falta de comunicación
interna y externa. Sobreadaptación extrema. Conf licto de
intereses.

188
189
EL DIABLO
Arquetipo en transf ormación. La sombra. Homosexualidad.
Hoy representa a los grupos económicos internacionales y
también a los bancos que of recen créditos a intereses
imposibles de pagar. Letra chica de los contratos y f acturas.
Subordinación. Tentación. Tensión extrema
Invertido: la sombra no integrada. Pérdidas. Liberación.
Recursos naturales en extinción o robo.

190
191
LA TORRE
Arquetipo activ ado en el inconsciente colectiv o con motiv o de
lo sucedido con las Torres Gemelas en Nuev a York (Estados
Unidos, 2001). Desde entonces se repite en f orma
permanente en dif erentes épocas.
Quiebras, rupturas, caídas. Guerras. Falta de comunicación.
Cambios precipitados. Div orcio. Pérdidas económicas y de
seguridad interna. Castigo div ino.
Invertido: desesperación. Falta de sostén de todo tipo.
Restauración o regeneración del cuerpo.
Incapacidad para producir cambios positiv os y ev olutiv os.
Quedar prisionero.

192
193
LA ESTRELLA
Arquetipo en transf ormación. Madre naturaleza. Ley es
naturales. Proceso de Indiv iduación. Esperanzas. Madre que
guía. Oportunidad. Aspectación astrológica positiv a. Catarsis.
Verdad absoluta y plena. Libertad.
Invertido: reacción de la naturaleza ante el incumplimiento de
las ley es. Indiv idualidad extrema. Egoísmo. Mala aspectación
planetaria. Imprev istos de todo tipo. Egoísmo.
Agotamiento de f uerzas y capacidades. Restricciones de la
expresión.

194
195
LA LUNA
Arquetipo en transf ormación. Todo lo no consciente personal y
colectiv o en cualquier f ase creativ a o destructiv a. Ilusión.
Clandestinidad. Motiv os ulteriores. Alcoholismo. Drogas.
Escapismos div ersos. Glamour. Momento de creación
artística inconsciente.
Invertido: manif estación de neurosis. Inv asión del
inconsciente colectiv o. Anorexia.
Este arquetipo describe actualmente la inv asión de la
conciencia por el inconsciente personal y colectiv o,
especialmente por parte de otros arquetipos que se asemejan
como personalidad alternativ a. Aparece en casos típicos
como ataques de pánico que desaparecen mágicamente una
v ez transcurrido el tránsito de Neptuno a las luminarias (Sol-
Luna), debido a su atribución astrológica. También se presenta
en casos de personalidad alternativ a.
Cuando aparece esta carta en un tema relacional manif iesta
relaciones ocultas, pero también expresa problemas
psicológicos de ambos componentes de la relación.

196
197
EL SOL
Arquetipo en transf ormación. Ha disminuido notablemente su
aparición o participación en la realidad; de ese nuev o
porcentaje, la may oría de las v eces aparece inv ertido, o sea
con su intensidad disminuida. Matrimonio alquímico:
integración del masculino y f emenino de la psiquis que
produce un estado de f elicidad total. Buenos sentimientos.
Sinceridad. Éxito en todos los planos. Centración. Felicidad.
Amor. Hijos. Frutos. Brillante inv ersión económica o laboral.
Invertido: disminuy e su intensidad sobre las interpretaciones
mencionadas anteriormente.

198
199
EL JUICIO
Llamado por encima o por debajo de nuestros sueños o
ilusiones. Rev elación.
O sea que equiv ale a un despertar. Reparación. Perdón.
Renov ar. Mejorar mediante el análisis. Juicio f inal.
Apocalipsis.
Invertido: error. Insistencia en el error. Conf lictos f amiliares.
Esf uerzos. Juicio injusto.

200
201
EL MUNDO
Arquetipo en transf ormación. Este arquetipo está v ariando
sus signif icados en la realidad.
El estado de iluminación y plenitud que representaba esta
carta, prov eniente de un estado de equilibrio de los cuatro
elementos, ha ido mutando en los últimos tiempos. El premio
y la coronación, la meta f inal, cómo obtenerla y de dónde
prov iene, no siempre coinciden con las posibilidades reales de
cualquier indiv iduo
Siendo que esta carta tradicionalmente manif estaba lo relativ o
a las cuestiones internacionales o v iajes y la centración o
sensación de plenitud del alma que logra sus objetiv os, hoy
aparece como muy condensada, representando más el f in
que el comienzo de situaciones y acentuando bloqueos y
demoras. También representa a los grandes monopolios
internacionales que atentan contra el libre albedrío. Mudanzas.
Invertido: supone f inales de todo tipo, pero muchas v eces
inconclusos. Dif icultad en cerrar un ciclo, sin balance.

Como podrá observ arse casi todos los arcanos están en


transf ormación, la gran may oría muestra una realidad que
acentúa el incremento de los arcanos al rev és y otros han
v ariado totalmente sus signif icados.
Pero, sin embargo, el tarot , en las más v ariadas consultas,
continúa brindando consejos en el sentido de tratar de mantener
los principios del arquetipo “al derecho”, o sea, que aconseja
mantener la energía arquetípica original y manejarse dentro de
códigos éticos y morales, como respuesta o solución a los
problemas más div ersos, es decir, mantener esos v alores o
principios aún dentro del caos más absoluto
En estos tiempos complejos creo que es f undamental
recuperar la conciencia y mantener un diálogo abierto con la
Sombra personal, además, por supuesto de pedir ay uda y

202
redimirnos de culpas y v ergüenzas pasadas, al igual que de
todo tipo de dependencias.
Además, insisto con el autoconocimiento y la indiv iduación y
encauzar nuestras emociones negativ as por canales nuev os,
extremando las f ormas de prestar atención a la interioridad,
siendo solidarios, generosos y honestos, e “im-pecables” con
nosotros y con los demás.
Expresar lo creativ o y rev alorizar la inf ormación interna y
def endernos de la externa def ectuosa o f alsa. Despertar y
aprov echar cada segundo para ay udar a nuestros hijos a v er la
realidad y a mantenerse alertas, aún cuando a v eces puedan
estar “poseídos” por el medio ambiente enf ermo.
Regresar a la naturaleza y sus ley es y exigir a nuestros
gobernantes que también lo hagan, antes que sea demasiado
tarde y no quede nada para def ender.

“Hemos olvidado ingenuamente que bajo el mundo de la razón


descansa otro mundo. Ignoro lo que la Humanidad deberá
soportar todavía, antes de que se atreva a admitirlo”, según el
Dr. Carl G. Jung.

203
CAPÍTULO DIEZ

El camino hacia la autorrealización

204
“En mi opinión, las ideas creadoras muestran su valor en que
como las llaves, sirven para “abrir” conexiones de hechos hasta
ahora ininteligibles y que permiten al ser humano penetrar más
profundamente en el misterio de la vida”.

Marie Luise von Franz

205
EL TAROT COMO VÍA HACIA EL
DESARROLLO PERSONAL

Existen tres pautas primordiales para quienes deseen trabajar


a f av or de su desarrollo personal y hacia un estado de may or
f elicidad. Estas pautas son de igual intensidad energética y
ninguna es más importante que la otra. Las tres son comunes a
cualquier otra técnica de indiv iduación, y a que se trata de
pautas univ ersales para la concreción de un mismo objetiv o: el
camino hacia la autorrealización.
Sus orígenes se encuentran en la psicología prof unda de Jung
y f ueron elaboradas a partir de la Técnica de capacitación
existencial, de Gerónimo Reus.

a) Intención: constituy e el v erdadero deseo del indiv iduo que


quiere desarrollarse creativ amente. Esta intención tiene una
f uerza energética proporcional al v erdadero deseo de llev ar
adelante un proceso de automejoramiento. Por lo tanto, al
v ariar o disminuir la intensidad del deseo (intención), se
modif icará todo el proceso.

b) Atención: es necesario tener en cuenta que prestar


atención a algo es aportarle energía procedente de nuestro
propio centro energético, por lo tanto esto sería “energía
dirigida a la imagen”, y v icev ersa. Dicha atención o energía,
produce una interacción entre el observ ador (principiante o
tarotista) y lo observ ado (los arcanos, el tarot en sí mismo o
el propio deseo ev olutiv o), prov ocando una transf ormación
energética ev idente en el observ ador, pero también en lo

206
observ ado. La intensidad de dicha interacción dependerá de la
intensidad en la f recuencia de la práctica. Lo mismo sucede
cuando se dirige la atención hacia cualquier tema de interés
personal, mediante la dirección de la atención se pone en
acción un mecanismo de retroalimentación que dev iene en
inf ormación obtenida desde el origen mismo del tema en
cuestión (esto sucede de manera no consciente).

c) Práctica: es lo que permite la f ormación de una nuev a


costumbre (que puede ser la observ ación o la lectura del
tarot) que llev ará a constituir un nuev o hábito. A partir de la
ejercitación repetida, se activ ará (en el inconsciente del
principiante práctico) este nuev o “complejo” del tarot, que se
irá retroalimentando a trav és de la práctica.

El trabajo realizado con los arcanos may ores, durante el


proceso de aprendizaje está f undamentado por:
1. la interacción de la energía arquetípica,
2. la ejercitación realizada durante las asociaciones de ideas y
3. la relación maestro-discípulo que trasciende lo intelectual.

Estos tres puntos f acilitan la apertura de canales sensibles


que proporcionan al principiante la posibilidad de salir del tiempo-
espacio conocido y entrar en un “canal sin tiempo”, propicio para
que la lectura de las cartas y la comprensión de sí mismo se
realice de manera gradual y natural.
Luego de haber aclarado y ordenado, conscientemente e
inconscientemente, algunos temas personales, otros ef ectos
ordenadores se suman a este proceso, como consecuencia del
intenso trabajo realizado con los arcanos. Puede observ arse,
entonces, que el estado emocional del principiante ha v ariado
con respecto al comienzo de este aprendizaje.
También el estado de expectativ a, agitación, sorpresa, temor,
etc. habrá disminuido considerablemente en f av or de un may or
contacto y armonía emocional, proporcionando una más

207
tranquila disposición para recepcionar la inf ormación interna.
Esto no es solamente útil para el caso de la lectura de las
cartas, sino también para su desarrollo personal.
A estos primeros ef ectos se v an añadiendo otros, deriv ados
de los mencionados, tales como el desarrollo de nuev as
f unciones intelectuales e intuitiv as, la activ ación de f unciones
preexistentes y un considerable aumento en la ef icacia de los
cinco sentidos.
En una primera etapa, es conv eniente que uno tenga
elaborada una lista de preguntas para realizarse a sí mismo, o
sobre sí mismo, por ejemplo aquellas que siempre acompañaron
la existencia con dudas, que resulten primordiales; de esta
f orma, puede experimentarse que a may or cantidad de
preguntas respondidas, may or será la calma obtenida.
Las respuestas, en sí, tienen un ef ecto de redención (del latín
redimere, rescatar) sobre los estados de duda y las oposiciones
internas (por ejemplo: “¿Será esto o será aquello?”. “¿Seré y o
de esta manera o de la otra?”.
Para la lectura de las cartas es importante mantener y tratar
de desarrollar una actitud de humildad e ingenuidad f rente a la
obtención de las respuestas, es decir, una actitud de no saber
nada, y a que, en realidad, no se sabe qué es lo que v an a
“contar” las cartas, mucho más aún tratándose de preguntas
sobre uno mismo.
Recordar siempre que leer las cartas correctamente es un
ejercicio espontáneo, que dev iene de la práctica, similar al que
se realiza cuando se traduce en simultáneo: uno comienza a
pensar en el idioma que escucha (en el caso del tarot, el
lenguaje simbólico v isual) y luego traduce (v erbaliza)
automáticamente, sin pensar, a otro idioma (en el caso del tarot,
el lenguaje común). La inf ormación simbólica penetra y
despierta al mismo tiempo y este doble proceso unido a la
elaboración, sucede en el cerebro, en los hemisf erios derecho e
izquierdo, de manera espontánea.
Este “penetrar” y “despertar” signif ica que el símbolo
despierta a los arquetipos o arcanos preexistentes en el mundo

208
de los instintos personales y colectiv os (no consciente). Por lo
tanto, es conv eniente recordar siempre que, durante el
aprendizaje, el maestro sólo contribuy e a la apertura de archiv os
adormecidos, pero siempre latentes y por ello, este
conocimiento debe ef ectuarse solamente por inducción, junto al
contacto simbólico y nunca por introducción f orzada (lectura o
dictado) ni por medio de la memorización de interpretaciones
preestablecidas.
A medida que v ay amos respondiendo las preguntas básicas
sobre nuestra interioridad irán apareciendo otras, de may or
trascendencia. El tarot responde siempre con el tan mentado
sentido común, el menos común de todos los sentidos.
En cuanto a las preguntas y respuestas sobre el f uturo, la
angustia primigenia prov eniente del v acío de mirar hacia
adelante comienza a desaparecer para dar lugar a una sensación
nuev a y muy interesante. Entonces, ese v acío de f uturo y a no
será angustiante sino que por el contrario nos sentiremos
preparados para una av entura del alma en pleno desarrollo
ev olutiv o, algo así como estar f rente a la hoja en blanco del
artista, que parte desde el v acío hacia la concreción de su obra
de arte.

209
DOS TIRADAS BÁSICAS

Existen dos tiradas básicas, muy antiguas, consideradas de


may or utilidad para quienes deseen de v erdad encaminarse
hacia su autorrealización personal: la Tirada de la cruz y la
Tirada de los siete planetas.
Ambas pueden ay udar en este camino, y a que suelen
realizarse de múltiples maneras, complementarias, como se
v erá más adelante.
En todos los casos, los arcanos may ores deberán estar
siempre ordenados desde el 0 al XXI, indef ectiblemente, como
símbolo proactiv o del propio ordenamiento interno. El
procedimiento de mezcla y corte de las cartas será idéntico en
los dos casos y cada v ez que se realice una consulta, el ritual
(procedimiento) se repetirá siempre de la misma manera. La
preparación prev ia a la lectura de las cartas, tal como se detalló
en el capítulo VII también será la misma en todos los casos y
esto será v álido para ambas tiradas.

TIRADA DE LA CRUZ

210
1. Consultante.
2. Circunstancia.
3. Astral del consultante.
4. Respuesta.
5. Síntesis o canal de la respuesta.
6. Consejo

211
7. Consecuencia del Consejo

Esta tirada permite contestar todas las preguntas necesarias


que puedan hacerse para el logro del desarrollo personal, como
así también sobre el f uturo, presente o pasado de cualquier
situación que nos interese conocer. Se realiza solamente con los
22 arcanos may ores que deberán ordenarse desde el cero al
XXI.
En cuanto a las preguntas personales, es conv eniente
recordar las palabras del f ilósof o alemán Arthur Schopenhauer,
respecto de “la importancia de la pregunta nuev a, la que nunca
hicimos...”, ésta sería la postura más oportuna para las
primeras prácticas y para la obtención de los mejores
resultados.
Sin embargo, existen un sinnúmero de preguntas que pueden
hacerse de manera indiv idual, pero dentro de ellas hay algunas
que son básicas, comunes, desde siempre, a la may oría las
personas. Por ejemplo:
¿Estoy en el camino correcto?
¿Cuál es mi misión en esta v ida?
¿Cuál es el obstáculo que debo conf rontar para mi ev olución
personal?
¿Es conv eniente seguir determinado camino?
¿Estoy ev olucionando?
¿Cuál es el sentido de mi v ida?
¿Es correcta la interpretación de mi sueño?
¿Cuál es el mensaje de este sueño?
¿Cómo estará mi salud f ísica?
¿Qué me f alta aprender en esta encarnación?
¿Cuál es el f uturo de tal situación?
¿Hacia dónde me conduce determinada experiencia?

Una v ez hecha la preparación prev ia, el primer paso, antes de


realizar la tirada, es clarif icar “gramaticalmente” la pregunta a
realizar, teniendo en cuenta además quién ocupará el lugar del
consultante, cuál será la circunstancia y hacia quién interesa

212
que se dirija la respuesta y el posterior consejo. Esta debe
hacerse de la manera más concreta posible y sin ningún tipo de
ambigüedad. Si existe dicha ambigüedad, la respuesta no será
clara y el trabajo será incorrecto. En el caso de presentarse
dudas, separar la pregunta en v arias preguntas.
A v eces sucede que se realiza una pregunta cuy a respuesta,
en realidad, se teme, por lo tanto, la pregunta se ef ectúa con
poca claridad, o también puede suceder, por el mismo motiv o,
que se entreguen las cartas de modo ambiguo, o que se
equiv oquen los números requeridos, es decir que suelen
acontecer distracciones relacionadas con la resistencia del
inconsciente del consultante, a la respuesta de la pregunta. Se
aconseja analizar muy bien la pregunta y prestar atención a que
el procedimiento de la tirada se cumpla correctamente,
siguiendo paso a paso el ritual detallado.
Otro paso prev io importante es ubicar claramente quién ocupa
el lugar del aquí denominado “consultante”, es decir que se debe
analizar concienzudamente la pregunta para que pueda
responderse con exactitud. En una pregunta determinada,
pueden haber tres opciones:
a) que el consultante sea la misma persona que consulta;
b) que el consultante sea un tercero;
c) que existan v arios consultantes, en cuy o caso separar en
v arias preguntas.

Teniendo en cuenta que es el consultante quien recibe el


consejo, se insiste en la necesidad de clarif icar su identidad
(nombre y apellido) o aquello por lo que se pregunta.
Para comenzar a realizar la Tirada de la cruz, se debe recordar
siempre que habrán de ordenarse los arcanos may ores
numéricamente desde el cero hasta el XXI, numeración ordenada
a la que se retornará una v ez concluida la lectura o cada v ez
que se cambie de consultante. Es decir que cuando dentro de la
misma tirada se realicen otras lecturas de cartas respecto de
otros consultantes, (característica v ariable propia de cada
pregunta) los arcanos may ores se ordenarán nuev amente desde

213
el cero hasta el XXI, con el objeto de producir una descarga
energética (o purif icación) entre un consultante y otro.
Por otra parte, es muy importante que los arcanos may ores
estén ordenados al comenzar y al concluir cada lectura.
En el caso específ ico de realizar tiradas con el resto de las
cartas (arcanos menores y cartas de la corte) la manera de
descarga o purif icación es mezclarlas, siempre separadas de los
arcanos may ores, que estarán ordenados numéricamente, siete
v eces, separándolas en dos mazos e introduciendo uno, dentro
del otro.

PROCEDIMIENTO
Una v ez ordenados los 22 arcanos, el lector coloca el mazo
(oculto o anv erso) sobre la mesa, extendiendo las cartas con su
mano izquierda, desde un punto del lado derecho, es decir
cruzando la mano izquierda que contiene el mazo, de derecha a
izquierda, siempre con las caras cubiertas (sin que se v ean las
f iguras) y f ormando un semicírculo, de manera tal que el lector
quede en el centro.
Luego, se mezclan las cartas o se le solicita al consultante
que comience a mezclarlas sobre la mesa, manteniéndolas
siempre cubiertas, con las dos manos y de manera circular, es
decir, girándolas todas, siempre en círculo y en el sentido
contrario a las agujas del reloj, de derecha a izquierda. Las
cartas perderán su orden y a que el objetiv o es que el
consultante les imprima su nuev o orden, como consecuencia
del acto de mezclarlas. Para que la mezcla se realice
correctamente y de manera circular, se comenzará a mezclar
superponiendo los brazos y las manos, sin v ariar en ningún
momento el rumbo circular de derecha a izquierda establecido
desde el comienzo. El tiempo requerido para esta mezcla
dependerá del deseo del consultante.
Cuando el consultante no desee mezclar más, debe pedírsele
que proceda a juntar todas las cartas mezcladas, nuev amente

214
en un mazo, requiriéndole, posteriormente, que corte el mazo en
tres partes, sin soltarlo, con la mano izquierda y hacia su propio
lado izquierdo, juntando luego —libremente, a su entera elección
— una parte sobre otra, hasta conf ormar un nuev o mazo.
Hasta este punto, el procedimiento es siempre igual para
todas las tiradas o lecturas mencionadas en este libro, aún para
el caso de tiradas con el resto del mazo. Dicho procedimiento
f unciona siempre como ritual introductorio de cualquier lectura
de cartas y para que tenga v alidez de ritual, deberá ef ectuarse
siempre de la misma manera, sin v ariaciones de ninguna clase.
A continuación, el lector toma nuev amente el mazo con su
mano (indistinta), observ ando la orientación que el consultante
le ha dado a las cartas y respetando siempre la f orma en que el
consultante se las ha entregado, sin modif icarlo en ningún
momento. Si el consultante y el lector f ueran dos personas
dif erentes, insisto en observ ar de qué manera el consultante
entrega el mazo al lector. Éste dispondrá de libertad plena al
entregar el mazo, pero la condición es que el mazo permanezca
con algún tipo de orientación def inida (debido a que la
orientación de los arcanos, al derecho o al rev és, no podrá
modif icarse, y a que cambiaría el signif icado en la lectura).
Esto es necesario aclararlo porque, a v eces, debido a un
cierto temor inconsciente a conocer la v erdadera respuesta a la
pregunta, el consultante deja el mazo sobre la mesa o lo entrega
en la mano del lector de manera neutra, como a lo largo de las
cartas en lugar de entregarlas desde el ancho de la misma, no
pudiéndose distinguir la v erdadera orientación de las cartas.
Esta actitud no consciente puede perjudicar o alterar la v erdad
que se busca obtener.
Acto seguido, se le solicita al consultante que diga un número
cualquiera, elegido al azar, sin pensar, con un máximo de dos
dígitos, es decir, desde el cero hasta el 99. Este número debe
decirse sin pensar, ni asociar (conscientemente) con
absolutamente ningún acontecimiento o número pref erido por
cualquier razón personal (cumpleaños de seres queridos, f echas
especiales, etc.). O sea que debe ser el primer número que

215
aparezca en la mente del consultante. Cualquier número de dos
dígitos debe ser reducido por el lector, en silencio, sin decirlo, a
un solo número, o sea que se realiza una reducción a nuev e.
Por ejemplo, 78 es igual a 15 que es igual a 6; por lo tanto, el
primer número será el 6.
El lector procede a colocar sobre la mesa las cartas, de a una
carta por v ez, y siempre ocultas o dadas v uelta, hasta llegar al
número del ejemplo, es decir a la carta 6. La séptima carta es la
que se da v uelta, hacia el f rente, girándola sobre sí misma o
simplemente dándola v uelta completamente por delante del
mazo.
La f orma de dar v uelta las cartas también debe normalizarse
en todas las tiradas, es decir que debe ser siempre la misma;
pues v ariando el sistema se puede alterar la orientación de las
cartas (derecho o rev és) y por tanto su lectura.
Una v ez colocadas las seis cartas sobre la mesa, es la
séptima la carta que ocupa el primer lugar en la Tirada de la
cruz; o sea el lugar correspondiente al “consultante” o carta 1 y
tendrá la orientación, de acuerdo a cómo la hay amos retirado
del mazo.
A continuación, se coloca el mazo sobre las cartas que f ueron
apoy ándose de a una sobre la mesa, quedando conf ormado
nuev amente un solo mazo.
De idéntica manera, se procede para la obtención de la
segunda carta, correspondiente a la carta 2, la “circunstancia”
(solicitar un número, reducirlo a un dígito, colocarlas sobre la
mesa de a una y sacar la carta posterior, respetando su
orientación y colocándola sobre la mesa, descubierta). Luego,
se coloca el mazo sobre las cartas que están sobre la mesa,
aparte de la tirada y conf ormando un nuev o mazo.
Para obtener la carta 3, “astral del consultante”, y la carta 4,
correspondiente a la “respuesta” se procede igual que los dos
casos anteriores. Siempre respetando la orientación que tengan
las cuatro cartas base. Las subsiguientes cartas, es decir las
cartas 5, 6 y 7, se obtienen de manera dif erente.
Para la obtención de la carta 5, correspondiente a la “síntesis

216
de la respuesta”, se suman los números de los arcanos de las
cuatro cartas base anteriores y que ocupen los lugares primero,
segundo, tercero y cuarto. O sea que la quinta carta es igual a
la suma de la primera, más la segunda, más la tercera, más la
cuarta. Por ejemplo, si hubieran salido, al derecho o al rev és,
los arcanos El Loco, El Mundo, El Sol y La Estrella, el total de la
suma de los arcanos sería 57 (no se cuenta a El Loco porque no
tiene número). El número obtenido, o sea el 12, no debe
reducirse a 9 como cuando obtuv imos las cuatro cartas
anteriores, sino que se considerará el número doce y se lo
buscará en el mazo. Como el total de los arcanos sumó 57, y 5
más 7 es igual a 12, se buscará el arcano XII, El Colgado, y no
el 3, como hubiera sucedido en el caso de la reducción a nuev e.
Con el mazo otra v ez todo junto en la mano, se da v uelta de
la misma manera en que se dieron v uelta cada una de las
cartas prev ias, que se encuentran en posición de lectura.
Se busca el arcano correspondiente, o sea la carta XII El
Colgado, que tendrá la orientación que surja del siguiente
análisis.
La orientación de la quinta carta depende siempre de las
orientaciones de las cuatro cartas anteriores. Por ejemplo, si
todas las cartas, las cuatro, o tres o dos estuv ieran al derecho,
la quinta carta se posicionará al derecho. Si , por el contrario,
hubiera tres al rev és, la carta central se posicionará al rev és.
En el supuesto de que las primeras cuatro cartas están al
rev és, se anula la tirada y se comienza todo el procedimiento de
nuev o. Si en un segundo intento v uelv en a salir las cuatro
cartas base al rev és, se anula nuev amente la tirada, dejándola
para algunos días después, sin realizar un tercer intento.
Para la obtención de la carta 6, el “consejo”, deben sumarse
las cartas correspondientes al primero y segundo lugar
(consultante y circunstancia), reduciendo el total de la suma
obtenida hasta 21 y buscando el arcano en el mazo, como en el
caso anterior. La orientación de esta sexta carta es la misma
orientación que tenía en el mazo, sin depender de ningún otro
procedimiento.

217
Para la obtención de la séptima carta, correspondiente a la
“consecuencia del consejo”
debe sumarse el v alor del arcano de la carta que ocupa la
tercera posición a la carta de la cuarta posición, procediéndose
de idéntica manera que la v ez anterior, es decir buscando en el
mazo y colocándola con la orientación que tenga en el mazo.
Al concluir la tarea de posicionar las cartas correctamente, se
procederá a su lectura teniendo en cuenta las siguientes
aclaraciones:

1. Consultante: simboliza el estado-actitud del consultante


respecto exclusiv amente a la pregunta que está realizando.
De ninguna manera se ref iere a su estado de v ida general o
en relación a ningún otro tema.
2. Circunstancia: se ref iere exclusiv amente a cómo se
presenta la circunstancia de la pregunta que se está
realizando. También puede tratarse del hecho en sí por el cual
se está preguntando o, si se preguntara en relación a otra
persona, representaría a la persona por la que se pregunta.
3. Astral del consultante: es la suma de las expectativ as,
temores y otros presentimientos del consultante (a v eces no
conscientes) respecto de la pregunta ef ectuada.
4. Respuesta: representa la respuesta a la pregunta, en sí
misma, y cuanto más clara hay a sido la pregunta más
concreta será la respuesta.
5. Síntesis de la respuesta: es el canal a trav és del cual se
manif estará la respuesta y a v eces también las causas de la
respuesta.
6. Consejo: representa el consejo única y exclusiv amente
respecto de la pregunta ef ectuada y está dirigido al
consultante de la pregunta, también con exclusiv idad.
7. Consecuencia del consejo: sencillamente es la
consecuencia de seguir el consejo. Cuando la lectura del
consejo resultara dif ícil o poco clara, se pueden dar v uelta las
dos cartas que conf orman el consejo, es decir la sexta y
séptima, e intentar una nuev a lectura, pero nunca una sola.

218
Bajo ninguna circunstancia esta tirada podrá interpretarse
f uera del contexto de la pregunta ef ectuada, por lo tanto, todo
comentario que se aparte de ésta sería un error.
Algo muy interesante, respecto de la relación espacio-tiempo,
sucede luego de la lectura de las cartas. Una v ez respondida la
pregunta, se “llena” el v acío de f uturo y pareciera ser que el
presente, automáticamente, se “re-llena” de nuev as
posibilidades de accionar y ejecutar hacia el f uturo,
produciendo, por tanto, una notoria mejoría en las circunstancias
generales. Esto puede tener su origen, asimismo, en que
muchas inf ormaciones se desechan, dejando espacio para ideas
nuev as y también por el sólo ef ecto del contacto simbólico que
produce una renov ación de la energía en ambos, lector y
consultante.

TIRADA DE LOS SIETE PLANETAS

219
1. Metas o aspiraciones.
2. Organización; rutina.
3. Plano emocional.
4. Plano no consciente.

220
5. Plano intelectual, mental, económico, laboral.
6. Plano de la energía f ísica; acción.
7. Síntesis.

Se trata de una tirada muy útil debido a sus posibilidades de


aplicación múltiple, a saber:

1. Retrato
El retrato nos permite obtener una clara v isión del estado
general de una persona determinada o de uno mismo,
permitiendo chequear los dif erentes planos de la persona.
Esta tirada es absolutamente temporal, al igual que los tests
de tipo psicológico que dependen del momento único en que
se halla el consultante y puede tener una duración aproximada
de una semana en más o en menos y si se realiza otra v ez en
ese mismo espacio de tiempo, podrán observ arse
interesantes resultados. El benef icio más notorio es el de
poder concientizar o llev ar al plano de la conciencia el
v erdadero estado interno, aún los estados no-conscientes,
clarif icándolos de manera instantánea, inclusiv e las causas
originarias de tales estados, no siempre tan ev identes a
primera v ista.
Esta concientización produce un ef ecto transmutador
inmediato de la energía en los dif erentes planos, con la
consecuente y posterior sensación de centración y mejoría.
Durante los últimos cuarenta años, la v elocidad del
pensamiento se ha ido incrementando en relación directa con
la rápida ev olución de la electrónica y de los medios de
comunicación. Esto se puede observ ar con may or f acilidad
en la ev olución creciente del ritmo de pensamiento y
captación instantánea en los niños. Por lo tanto, es posible
que la utilización de este “retrato” y sus ef ectos instantáneos
sobre la conciencia, pueden llegar a responder más
f ehacientemente a las necesidades actuales en general, y en
particular, a las de las personas de menos de cuarenta años
que no logran detenerse en terapias lentas debido a sus

221
necesidades (mucho más inmediatas) de actualización de la
inf ormación interna.
Ef ectuar este “retrato” una v ez por semana, ay udará a
mantenerse armónicos por tiempos cada v ez más prologados.
Se recomienda añadir a posteriori del retrato, la siguiente
tirada:

2. ¿Qué hacer para mejorar?


Ante todo, recordar que cada v ez que se realiza una nuev a
tirada, el consultante mezclará y separará las cartas, igual
que como lo hiciera en la primera tirada, aunque no sea
necesario ordenar nuev amente los arcanos y a que se trata
del mismo consultante.
Esta tirada no requiere análisis prev io, como sí lo requerirá la
tirada anterior y a que los consejos se leen de manera directa,
considerando eso sí, los planos de los que se esté hablando.
Agregar esta tirada luego del “retrato” duplica las posibilidades
de lograr un estado de may or armonía y centración, porque
aconseja, en realidad, cómo mejorar en cada uno de los
distintos planos de manera muy detallada. Estos consejos
parecen coincidir tan plenamente con las necesidades más
prof undas de mejoría del consultante que éste los actúa,
posteriormente, de manera natural, sin esf uerzos de ningún
tipo. No siempre se trata de complementar energías, a v eces
los consejos también se ref ieren a mantenerse “estables” en
determinados planos y por determinados espacios de tiempo.
Tanto los retratos como los consejos para mejorar coinciden
absolutamente con las energías que se están mov ilizando a
niv el astrológico, y a sea debido a los tránsitos planetarios
sobre la propia carta natal, como aquellos que estén
accionando desde la rev olución solar, o a las alteraciones
energéticas producidas por ef ecto de los eclipses de Sol o de
Luna.
Resulta de gran utilidad comparar ambas tiradas con la propia
carta natal o cualquier otro trabajo astrológico que se desee
analizar.

222
3. Retrato de una situación determinada
Mediante esta misma tirada se puede acceder al análisis en
prof undidad de cualquier situación dada, y a se ésta: anímica,
af ectiv a, laboral, de pareja (como entidad), una situación
económica, una relación, etc.
Siempre que se trate de un análisis, el análisis de los planos
será el mismo que se detalla en el procedimiento de la tirada
del “retrato”, en sí.
Las posibilidades de modif icar la situación estarán dadas por
las posibilidades de transf ormación de los participantes.

4. ¿Qué hacer para mejorar cualquier situación dada?


Esta pregunta se hace siempre con posterioridad al retrato de
la situación y su objetiv o es similar a que se realiza para
mejorar uno mismo.
Aconseja cómo manejarse en los distintos planos para mejorar
la situación que nos interese mejorar. Por tratarse de una
tirada de consejo, no requiere de análisis comparativ o prev io
y simplemente se experimentará su ef icacia al poner en
ejecución los consejos recibidos.

5. ¿Cómo conviene manejarse frente a tal o cuál


circunstancia o persona, por el bien de ambos?
También en este caso se trata de una lectura solamente de
consejo y no requiere de análisis prev io, dichos consejos
siempre serán de cumplimiento posible por parte de la persona
que pregunta y nunca se tratará de absurdos imposibles de
alcanzar.

6. ¿Cómo conviene manejarse para mejorar una relación,


o la propia evolución, o el propio aprendizaje, o la salud
física, etc.?
Estas serían otras preguntas que entrarían dentro de estas
tiradas de consejo. También puede preguntarse cómo
conv iene manejarse en cuestiones ref eridas a una empresa

223
y /o cada uno de sus departamentos, las proy ecciones
económicas o de producción a dif erentes plazos, el
planeamiento estratégico, el control de gestión, las
inv ersiones a corto, mediano y largo plazo, las políticas de
v entas o de compras, de personal, etc.

Retrato de una empresa, de una familia, del alma, de la


vida anterior, de vidas anteriores para detectar
aprendizajes no resueltos, del alma en la presente
encarnación, de un país, de una relación, de una
persona frente a otra, de una empresa frente a la
competencia, de un país frente a otro, de un empleado
frente a la empresa en que trabaja y viceversa, etc.

Todas estas posibilidades y muchas más que se les pueda


ocurrir pueden realizarse con la Tirada de los siete planetas y
todas requieren el mismo análisis energético de los planos, tal
como sucede en los retratos de las personas. En este tipo de
tiradas, se puede detectar con f acilidad cuales son los planos
que requieren atención o modif icación. Los que se realicen
posteriormente, para mejorar estos retratos se leen como
consejos, sin ningún tipo de análisis prev io.

PROCEDIMIENTO
Para realizar la Tirada de los siete planetas, en su v ersión
“retrato”, se llev an a cabo primero todos los pasos prev ios
enunciados para la Tirada de la cruz; es decir, la colocación de
las cartas, la mezcla y los tres cortes, hechos siempre de la
misma manera detallada anteriormente y que luego deberá
repetirse ante cualquier otra tirada que se ef ectúe.
La dif erencia estriba en que en la Tirada de los siete planetas
no se solicitan nunca números sino que las cartas se colocan,
una a continuación de la otra, sobre la mesa, en el orden que se

224
muestra en el dibujo prev isto, desde la primera a la séptima.
Para realizar esta tirada correctamente es conv eniente
aprender y retener el estado f ísico de los planetas (como
explica el capítulo de astrología), debido a que la clav e para el
análisis depende de la relación entre la constitución f ísica de un
planeta y otro.
A continuación, el detalle de la Tirada de los siete planetas tal
como se puede observ ar en el dibujo:

La carta 1 corresponde al planeta Saturno.


Detalla las metas y aspiraciones del consultante.
La carta 2 corresponde al planeta Júpiter.
Muestra su organización interna-externa y cómo maneja su
rutina y su orden.
La carta 3 corresponde al planeta Venus.
Detalla el f uncionamiento y el estado emocional y
af ectiv o.
La carta 4 corresponde a la Luna.
Muestra lo que el consultante no tiene en consideración,
como también cuál es el complejo que está operando de
manera prioritaria.
La carta 5 corresponde al planeta Mercurio.
Manif iesta el plano mental, el trabajo y su relación con el
dinero.
La carta 6 corresponde al planeta Marte.
Representa su energía f ísica y su conducción en la v ida.
La carta 7 corresponde al Sol.
A v eces es una síntesis de cómo está y otras cómo se lo
v e al consultante (no siempre coincide).

Con posterioridad a la mezcla y corte de las cartas se


colocarán, una a una, las 7 cartas o arcanos may ores, de

225
manera correlativ a, por encima de los planos correspondientes,
como puede v erse en la f igura.
Prev iamente el lector deberá conocer cuál es la constitución
f ísica de los siete planetas que se corresponden con cada uno
de los planos de la tirada, (considerando siempre al Sol y a la
Luna como en la Antigüedad, o sea también como planetas):
Saturno, Júpiter, Venus, Luna, Mercurio, Marte y el Sol.
Estas correspondencias pueden v erse en el cuadro de la
Constitución f ísica de los planetas en el Cap. VI o en el Cuadro
Final.
Como los arcanos que se colocarán por encima de los planos
también tienen una correspondencia astrológica, con un
elemento, signo o planeta que también poseen su
correspondiente constitución f ísica, el análisis que deberá
ef ectuarse será de tipo comparativ o entre ambas constituciones
f ísicas, la del planeta del plano y la del planeta del arcano que
se coloque por encima del plano.
Las constituciones f ísicas correspondientes a los planos
serán siempre los mismos, mientras que las correspondientes a
los arcanos, v ariarán cada v ez que se realice la tirada del
retrato.
Si la atribución astrológica de la carta o arcano f uera un
elemento, éste adquirirá temporalmente las características
f ísicas del planeta correspondiente al plano donde caiga la
carta. Por ejemplo, El Colgado, que se corresponde con el
elemento Agua, al caer sobre el plano del Sol adquiere la
característica de “caliente” correspondientes al Sol pero no
puede adquirir la de “seco”, así siempre que cae en ese ámbito
solar, lo hace de manera regular o “más o menos”, y a que una
de sus características f ísicas no es posible de adaptarse.
O sea, El Colgado es agua. El Sol es caliente y seco. El agua
se adapta al calor pero desaparece en lo seco.
Si la atribución astrológica del arcano f uera un signo, se
considerará la constitución f ísica del planeta regente de dicho
signo.
Todas las cartas se analizarán comparándolas con los planos

226
correspondientes.
De acuerdo con el resultado de estos análisis, se
ev idenciarán tres posibles situaciones que darán lugar al tono y
al énf asis que deberá contener la lectura:

1. Que ambas constituciones f ísicas sean totalmente


armónicas.
2. Que ambas constituciones f ísicas se relacionen
parcialmente.
3. Que ambas constituciones f ísicas no se relacionen.

Este análisis realizado sobre las 7 cartas da una pauta clara


respecto del estado general de la persona, objeto del retrato.
Si la may oría de las 7 cartas corresponde al primer caso, el
tono de la lectura será más positiv o y a que la persona estará
mejor; si correspondiera al segundo caso, estará regular; y si la
may oría de las cartas ocupara el lugar del tercer caso, la
persona del retrato se encontrará en un estado de alteración
energética ev idente.
Una v ez obtenidos estos resultados, se pasa a la lectura de la
tirada, procediéndose a leer plano por plano y siempre con la
tonalidad que surja del anterior análisis.
La Tirada de los siete planetas en su v ersión “retrato” es de
muchísima utilidad y a que proporciona la oportunidad de poner
en un plano consciente todos los planos de nuestra interioridad.
La mera recepción de esta inf ormación por parte de la
conciencia ordena, reorganiza y mejora el estado general de las
personas.
Esta tirada sirv e para prof esionales del tarot, la astrología y
la psicología, o de cualquier otra técnica de desarrollo personal,
pues prov ee rápidamente y en la primera consulta, una
detallada inf ormación actualizada sobre el estado general y
temporal de una persona.

227
CAPÍTULO ONCE

El tarot, los sueños y la meditación

228
“Los símbolos son vasos comunicantes de la psique con la
divinidad y su aparición en los sueños nos devuelven a nuestra
naturaleza originaria”

Dr. Carl Gustav Jung

229
EL TAROT EN LA INTERPRETACIÓN DE
LOS SUEÑOS

Don Francisco de Quev edo en su libro Los sueños, a


principios del 1600, decía que: “Durmiendo, sabe él más que
otros v elando” (1) y también se encargó de establecer que los
sueños eran “de Júpiter” (planeta benéf ico), que “de allí
v ienen...” .Esta ref erencia contenía un av iso sobre prestar
conv eniente atención a la sincronicidad de la astrología con los
sueños y resultará muy interesante para los astrólogos, o para
quien conozca su carta natal, observ ar dicha sincronicidad, al
igual que más arriba comprobamos la sincronicidad entre el
retrato realizado con el tarot y los tránsitos astrológicos.
En el caso de los sueños esto se realiza mediante la
observ ancia de los tránsitos de los planetas sobre la carta natal
del soñante. Los sueños coinciden con los temas que los
tránsitos planetarios ponen de manif iesto en el inconsciente y
por lo tanto en las circunstancias del soñante.
La colaboración del tarot en la interpretación de los sueños
constituy e un sueño en sí mismo, el “sueño dorado” de
f araones, rey es y gobernantes que recurrían a sus sacerdotes
o astrólogos para entender el lenguaje de sus sueños y actuar
en consecuencia.
El benef icio proporcionado por el tarot como camino de
desarrollo personal, junto con todas las tareas y prácticas
realizadas con la intención de lograr un may or autoconocimiento
y una autorrealización sustentada, no estaría completo si no se
añadiera su aplicación en la interpretación de los sueños.
Mediante su práctica más o menos constante se podrán
comprobar f ehacientemente los f av ores obtenidos gracias a la

230
tarea interpretativ a.
Tanto la Tirada de la cruz como la de los siete planetas, una
v ez estudiadas y practicadas, son de gran utilidad debido a su
altísimo grado de clarif icación en la tarea de la interpretación de
los sueños, cuy o v alor es imposible de ponderar. Por supuesto,
el primer paso para una correcta interpretación de un sueño es
escribirlo al despertar en un cuaderno dedicado a estos ef ectos
junto a los detalles que deseen agregarse, como también dibujar
las imágenes que se consideren importantes junto a la
descripción de las primeras sensaciones respecto de lo soñado.
La primera consideración especial a tener en cuenta es que un
sueño único puede contener en sí mismo, distintos niv eles de
interpretación porque puede contemplarse desde dif erentes
puntos de v ista (2). Esta actitud f rente al sueño permitirá arribar
a v arias conclusiones, todas ellas sumamente v álidas y
enriquecedoras.
Cuando un sueño resulte complejo en su interpretación, o sea
f actible de div ersas interpretaciones, resultará aclaratorio
realizar, por ejemplo, la Tirada de la cruz, en su v ersión del
retrato que puede ay udar a dilucidar muchos detalles de los
sueños.
Cada v ez que soñamos, aparecen preguntas cuy as
respuestas resultan siempre útiles e interesantes para nuestro
desarrollo personal y que podemos obtener mediante la Tirada
de la Cruz, como por ejemplo:

1. ¿Cuál es la interpretación de este sueño desde el punto de vista de la


orientación de la conciencia (3)?
2. ¿Cuál es la interpretación de este sueño desde el punto de vista predictivo?
3. ¿Guarda este sueño algún tipo de relación con mis vidas pasadas?
4. ¿ Es éste un sueño de vidas pasadas?
5. ¿ Es éste un sueño de una vida futura?
6. ¿ Es éste un sueño para mí?
7. ¿ Este sueño es para otra persona? (Alumno, familiar o paciente).
8. ¿Cuál es la acción más correcta a seguir, en la vida real, con relación a
este sueño?
9. ¿Cuál es el significado concreto de este sueño?

231
10. ¿Es éste un sueño proveniente del inconsciente colectivo?

A estas preguntas podrán añadirse otras tantas v ay an


surgiendo de la práctica y que f aciliten una mejor comprensión
del sueño, sea cual f uere el punto de v ista desde donde nos
interese analizarlo, desde lo personal, lo colectiv o.
Para interpretar un sueño, también se podrá utilizar la Tirada
de los siete planetas en sus dif erentes v ersiones, por ejemplo:

1. “Retrato” del sueño


Esta lectura enriquecerá ampliamente cualquier interpretación
prev iamente lograda, por cuanto, como se ha v isto, esta
tirada permite analizar detalladamente los dif erentes planos
del ser, en este caso los dif erentes planos del sueño o los
dif erentes planos mov ilizados por este sueño.
En el caso especial para su aplicación en la interpretación de
los sueños, se modif icarán los signif icados de los planos,
quedando los siete planos conf ormados de la siguiente
manera:

1.- Plano de Saturno: define al sueño en sí mismo, lo titula.


2.- Plano de Júpiter: define cómo se produjo el proceso argumental del sueño.
3.- Plano de Venus: muestra el tipo de emociones movilizadas por el sueño.
4.- Plano de la Luna: muestra el complejo, mito, arquetipo o contenido,
detonante del sueño.
5.- Plano de Mercurio: describe el enlace consciente con eventos acontecidos
el día anterior.
6.- Plano de Marte: detalla cuál es la acción o el tipo de energía requerida por
el sueño.
7.- Plano del Sol: detalla la síntesis del sueño o la forma en que este sueño
aparece en la conciencia.

En el caso de la utilización de esta tirada para la interpretación


del sueño, no será necesario analizar si la carta y el plano donde
cay ó son af ines o no, como se realiza con los retratos de las
personas o de las situaciones. Tampoco es necesario establecer

232
el tono del sueño, ni estimar si el sueño es bueno o malo, y a
que el mero hecho de recordar un sueño es una oportunidad
sumamente benéf ica para el autoconocimiento y la propia
ev olución.
Esta Tirada de los 7 planetas puede proporcionarnos
inf ormación y también consejos, por ejemplo ante la pregunta
consecuente al sueño: como ¿cuáles son los pasos a seguir o
el consejo (en el plano de la v ida real o consciente) respecto de
este sueño?
Por supuesto, la respuesta será el mejor consejo a llev ar a
cabo (en el mundo real), en los distintos planos para el benef icio
exclusiv o del soñante.
Estos planos se considerarán, en este caso, de la siguiente
manera:

1. Plano de Saturno: representa al sueño en sí mismo, como también a lo que


conviene aspirar o la intención que conviene tener respecto del sueño.
2. Plano de Júpiter: cómo conviene organizarse conscientemente para el logro
de esa intención.
3. Plano de Venus: cómo mantener el plano emocional para contribuir a dicho
logro.
4. Plano de la Luna: qué es lo que no conviene tener en cuenta o lo que no
conviene hacer.
5. Plano de Mercurio: cómo usar el plano racional, consciente, material o
laboral.
6. Plano de Marte: acción a ejecutar o qué medidas tomar en la realidad, o
cómo acompañar este proceso del análisis del sueño desde lo corporal.
7. Plano del Sol: representa la síntesis del consejo o cómo conviene sintetizar
este sueño.

Una v ez concluido el análisis, conv iene copiarlo en un


cuaderno o carpeta y guardarlo durante un tiempo. Cuando se
v uelv a a releer su signif icado adquirirá nuev as dimensiones.

1 Velar implica tanto “Estar sin dormir el tiempo destinado de ordinario para el
sueño” como “Cubrir con velo” y “Ocultar a medias algo” (RAE).
2 Desconozco si existe algún autor que haya arribado a esta conclusión. Me

233
apoyo en mis propias conclusiones provenientes de veintisiete años de trabajo
personal con los sueños, como así también en veinte años de investigaciones de
campo con alumnos y clientes durante las consultas.
3 Esta también es una clasificación propia, entre otras, que vengo utilizando
desde hace unos quince años y que ampliaré en mi libro Sueños y proceso de
individuación, en elaboración paralela con este libro.

234
EL TAROT EN LOS EJERCICIOS DE
MEDITACIÓN

Siempre y cuando se hay a realizado, con anterioridad y


correctamente, el proceso de aprendizaje —tanto personal como
grupal—, el tarot también puede utilizarse para ejercicios de
meditación. Esta condición es primordial y conv iene ev itar su
realización si no se ha procedido a su incorporación ordenada
(también ordinalmente) y dirigida por un maestro. Ignorar esta
regla es peligroso para la salud mental, incluso de quienes y a
hay an tenido algún tipo de contacto con el tarot, pero que no
hay an realizado los estudios de manera indicada en los
capítulos relacionados con este tema.
De acuerdo con las necesidades indiv iduales —tipo de
energía procurada y con qué emociones se desee trabajar—, los
arcanos may ores pueden utilizarse de div ersas maneras,
siguiendo rigurosamente los pasos prev ios para su incorporación
e integración, a saber:

1. Como símbolo único detonante en las ejercitaciones de la


imaginación activ a o de las v isualizaciones creativ as libres.
2. En la meditación intencional, con el objeto de integrar el
arquetipo y sus v alores (tal como sucede durante el
aprendizaje) o con la intención de sanar algún tipo de herida
psicológica.
3. En la meditación libre, realizada de manera indiv idual.

En el primer caso, sólo pueden practicarlo los psicólogos o


psicoanalistas con sus pacientes, con práctica prev ia en la

235
imaginación activ a de base junguiana, pudiendo observ arse
interesantes resultados, siempre sanadores y ev olutiv os.
El segundo y tercer caso serán de utilidad para todos aquellos
principiantes que hay an incorporado los arcanos may ores
mediante este método de aprendizaje, también para quienes y a
sean tarotistas o para aquellos que tengan una práctica
simbólica de un cierto tiempo.
En los dos primeros casos es conv eniente mirar bien el
arcano prev iamente seleccionado, internalizarlo y una v ez
f ocalizado, dejarlo actuar libremente. Puede suceder que el
arcano se muev a y gesticule simbólicamente, que hable o que
se intuy an algunas de sus palabras, siempre en silencio, por
supuesto. También puede pasar que se sucedan imágenes o que
aparezcan solamente colores. En todos los casos, no se debe
interv enir, ni juzgarlos, ni tratar de interpretarlos, ni mucho
menos f ijarlos, solamente dejarlos f luir. En el tercer caso, es
conv eniente permitir que aparezca algún arcano de manera libre,
sin ningún tipo de condicionamiento. A v eces pueden aparecer
otras imágenes simbólicas relativ as al arquetipo y no la imagen
tradicional que se acostumbra v er en la carta.

236
CAPÍTULO DOCE

El tarot en la interpretación
astrológica

237
“Aquello con lo cual no se está conscientemente en contacto,
le ocurre como destino”.

Dr. Carl Gustav Jung

238
TIRADAS ASTROLÓGICAS

En las primeras páginas de este libro se hizo ref erencia a la


complementación y ay uda que constituía el tarot en los trabajos
de astrología, tal como v eremos aquí más ampliamente.
El tarot no solamente es una gran ay uda en cuanto a la
clarif icación de temas que hacen a la labor específ ica del
astrólogo, sino que su aprendizaje contribuy e de manera
manif iesta a su desarrollo personal, que se v erá ref lejado
rápidamente en la calidad de sus resultados laborales y
personales.
Tradicionalmente, es muy poca la inf ormación que recibe el
astrólogo durante su f ormación respecto de la importancia
psicológica que rev iste el contacto con los símbolos
astrológicos con los que trabajará toda su v ida. A pesar de esto,
los símbolos cumplen igualmente su tarea de transmitir
inf ormación y de intercambiar energía de manera inconsciente.
Pero cuando la tarea de integración arquetípica (aprendizaje de
los arcanos may ores) se realiza de manera consciente, antes o
después de la f ormación primaria del astrólogo, la dif erencia
será v isiblemente signif icativ a.
En el corto plazo, sus ef ectos, luego de la utilización del tarot
como camino de desarrollo personal, serán notorios en su
indiv idualidad, transf ormando e iluminando sus trabajos, debido
a que la tarea realizada con los arcanos may ores potencia la
interpretación de los símbolos astrológicos.
En el mediano y largo plazo, la práctica de la interacción
simbólica, como resultado de la integración arquetípica, le irá
ampliando sus campos de activ idad creativ a, con resultados
sorprendentes, dentro y f uera de su área prof esional.

239
Varias f unciones comenzarán, entonces, a desarrollarse de
manera más que ev idente. Una may or percepción, captación,
intuición y sensibilidad producirán lecturas astrológicas
abarcativ as de otras especialidades complementarias, jamás
exploradas conscientemente.
Por supuesto que en el contexto de las tres tiradas que se
mencionan en este libro, la tirada astrológica que se detalla a
continuación les resultará extremadamente f ácil y útil a los
astrólogos, como también lo serán la Tirada de la cruz y la de
los siete planetas.
En el ámbito de la astrología, la Tirada de la cruz responde
preguntas sobre los siguientes temas, por ejemplo:
1. Ajustar el grado del ascendente en más o en menos.
2. Obtener aclaraciones sobre aspectos complejos.
3. Conseguir inf ormación ampliatoria de una casa
determinada.
4. Corroborar ajustes horarios.
5. Ampliaciones a otros campos tales como biológicos,
ambientales, kármicos, etc.
6. Grado de disponibilidad del consultante para trabajar sus
aspectos.
7. Ev aluar residuales kármicos que obstaculizan su ev olución.

En cuanto a la Tirada de los siete planetas y sus


innumerables v ariables, será muy útil comparar el “retrato” del
consultante con su carta natal. En su v ersión “consejo”, esta
tirada sirv e para saber cómo manejarse ante distintos temas.
Pero la tirada astrológica —que puede ser utilizada por
cualquier principiante de cualquier disciplina, interesado en su
desarrollo personal— será de máxima utilidad para los
astrólogos que pretendan añadir “algo más” a sus lecturas de
cartas natales, rev oluciones solares o lunares, eclipses,
direcciones primarias y secundarias, etc.
Esta tirada puede aportar a la astrología una nuev a v isión de
la carta natal primigenia de una persona, y a que se puede
preguntar: “¿cómo está su carta natal en el presente?”. Esto

240
permitirá saber qué es lo que el consultante astrológico ha
hecho con su v ida, de qué manera a realizado su aprendizaje, en
qué etapa de ev olución se encuentra y si ha trabajado o no sus
aspectos en los que presentaba más dif icultad. También se
puede superponer la tirada a la carta natal, de esta manera se
logra resumir, simplif icar, sintetizar y aún integrar conceptos
v ariados, como también aspectos y v ariables espacio-
temporales en el desarrollo ev olutiv o.
La tirada astrológica es la más sencilla para llenar ese v acío
de f uturo mencionado en capítulos anteriores. Su utilización
contribuy e al desarrollo personal porque permite obtener una
v isión más amplia de los dif erentes campos de la personalidad,
como así también una v isión generalizada del f uturo respecto de
los temas concretos de la v ida.
Para realizar esta tirada es necesario saber que el Zodíaco, en
su div isión normalizada y tradicional, está div idido en doce
partes iguales. Cada una de ellas se corresponde con cada uno
de los doce signos, al tiempo que representan los doce ámbitos
f undamentales en que se puede div idir la v ida de un indiv iduo,
una empresa, un proy ecto, un negocio, etc. Estos ámbitos,
dif erenciados, se denominan “casas zodiacales” y será,
entonces, necesario conocer algunos signif icados básicos sobre
cada una de las casas (o ámbitos de la v ida), para luego poder
incorporar las interpretaciones de la carta.

CASAS
SIGNIFICADOS
ZODIACALES
Casa I o Se asocia con el primer signo, que es Aries (Marte).
Ascendente Es la lente a través de la cual puede observarse cómo se
enfrenta la vida.
El cuerpo y ciertos rasgos físicos característicos.
La vitalidad. Los comienzos.
Casa II Se asocia con el signo de Tauro (Venus). Capacidades
y recursos. Valores económicos y espirituales.
El dinero y la materia. Aquellos que valoramos en

241
nosotros y en los demás.
Casa III Se asocia con el signo de Géminis (Mercurio).
La palabra, escrita y hablada. La comunicación propia y
los medios de comunicación, la mente concreta. Los
viajes cortos. Estudios primarios.
También hace referencia a los hermanos, primos y
vecinos, y define las relaciones con ellos.
Casa IV Se asocia con el signo de Cáncer (Luna).
El hogar, la familia, el padre.
La forma de concluir las cosas. El final de la vida.
Casa V Se asocia con signo de Leo (Sol).
Representa nuestra individualidad. La creatividad y la
producción.
Los hijos, novios y amantes. Juegos y actividades. El
placer.
Casa VI Se asocia con el signo de Virgo (Mercurio).
Conexión mente-cuerpo. Relación con subordinados.
La salud.
Comportamiento frente a las relaciones de
dependencia.
Casa VII Se asocia con el signo de Libra (Venus).
Relaciones con compromiso. Matrimonio. Sociedades.
Las proyecciones.
Enemigos manifiestos.
Casa VIII Se asocia con el signo de Escorpio (Marte-Plutón).
Lo que se comparte con otros. El dinero de los otros.
Gastos, inversiones, sexo, autorregeneración. La
muerte y los cambios.
Casa IX Se asocia con el signo de Sagitario (Júpiter-Quirón).
Deberes y derechos. La mente superior. Viajes.
Enseñanzas. Parientes políticos.
Juicios.
Casa X Se asocia con el signo de Capricornio
(Saturno). Profesión. Imagen social. El padre. La
propia realización.

242
Casa XI Se asocia con el signo de Acuario (Saturno-
Urano). Los amigos, los proyectos, hacia dónde nos
encaminamos. Conciencia grupal.
Casa XII Se asocia con el signo de Piscis (Júpiter-Neptuno).
Psiquismo. Los enemigos ocultos. El servicio a los
demás. El karma.

Esta tirada puede realizarse de tres maneras dif erentes:

TIRADA ASTROLÓGICA I CON ARCANOS MAYORES


SOLAMENTE

243
El ritual para comenzar es el mismo que en las tiradas y a
v istas, pero el hecho de utilizar los arcanos may ores solamente
implica más concentración y una may or utilización de las
propias energías.
Una v ez mezcladas y cortadas las cartas, el lector procederá

244
a ponerlas sobre la mesa en el orden indicado en la f igura.

TIRADA ASTROLÓGICA II CON ARCANOS MAYORES Y


EL RESTO DEL MAZO, EN FORMA SEPARADA

245
El ritual v aría y a que los arcanos may ores mezclados y

246
cortados se dejan de lado, y se procede a mezclar y a cortar el
resto de las 56 cartas.
A continuación, se colocan los 12 arcanos may ores en los
lugares correspondientes a las 12 casas como se realizó en la
tirada astrológica I y se deja el resto de las cartas aparte.
Luego, se mezclan y cortan las demás cartas y se las coloca,
de a una, al lado o por encima (rev erso o anv erso) de cada uno
de los arcanos may ores, hasta llegar a 12. Seguidamente, se
coloca una segunda tanda de cartas, de la misma manera, o
sea sobre los primeros arcanos may ores.
Quedarían sobre la mesa, entonces un total de 12 arcanos
may ores más 24 arcanos menores y cartas de la corte. Es
decir, una segunda, tercera, cuarta, etc. tanda... según indica la
f igura de la tirada astrológica II.

TIRADA ASTROLÓGICA III CON TODO EL MAZO JUNTO

247
248
En este caso, se mezclan todas las cartas juntas, arriba de la
mesa.. Se colocan siempre en el orden mencionado en la Tirada
Astrológica I desde la 1 hasta la 12, en cada una de las casas.
Esta lectura puede hacerse con una sola v uelta de cartas,
con dos o con tres, según lo deseado.
Recordar siempre que los arcanos may ores deberán estar en
orden, del 0 al XXI, aún cuando en esta tirada se v ay an a
mezclar con todas las demás cartas.
La lectura de la tirada astrológica se realizará una v ez
aprendido el signif icado de las casas, interrelacionando dichos
signif icados con las interpretaciones de las cartas o de los
arcanos que se hay a colocado sobre cada casa.

249
ANEXO
TABLA FINAL DE CORRESPONDENCIAS

N.º Nombre Letra Traducción


hebrea
0 El Loco Aleph Buey
I El Mago Beth Casa
II La Papisa Gimmel Camello
III La Emperatriz Daleth Puerta
IV El Emperador Tsadi Arpón
V El Papa Vau Clavo
VI Los Enamorados Zayen Espada
VII El Carro Cheth Cerco
VIII La Justicia Lamed Látigo
IX El Emitaño Yod Índice
X La Rueda de la Kaf Palma de la
Fortuna mano
XI La Fuerza Teth Serpiente
XII El Colgado Mem Agua
XIII La Muerte Nun Pez
XIV La Templanza Samech Sostén
XV El Diablo Ayin Ojo
XVI La Torre Pe Boca
XVII La Estrella He Ventana
XVIII La Luna Kof Atrás
XIX El Sol Resh Cabeza
XX El Juicio Shin Diente
XXI El Mundo Tav Cruz

250
N.º Corresp. Elemento Planeta Const. física
astrológica (*) (***)
Regente
(**)
0 Aire Aire
I Mercurio Seco y frío
II Luna Húmeda
y Fría
III Venus Húmedo y Caliente
IV Aries Fuego Marte Caliente y Seco
V Tauro Tierra Venus Húmedo y Caliente
VI Géminis Aire Mercurio Seco y Frío
VII Cancer Agua Luna Húmeda y fría
VIII Libra Aire Venus Húmedo y Caliente
IX Virgo Tierra Mercurio Seco y Frío
X Júpiter Caliente y Seco
XI Leo Fuego Sol Caliente y Seco
XII Agua Agua
XIII Escorpio Plutón Caliente y Seco
Marte
XIV Sagitario Fuego Júpiter Caliente y Seco
XV Capricornio Tierra Saturno Frío-Seco
XVI Marte Caliente y Seco
XVII Acuario Aire Saturno Frío-Seco
Urano Frío-Seco
XVIII Piscis Agua Júpiter Caliente-Seco-
Neptuno Húmedo
XIX Sol Caliente y Seco

251
XX Fuego Fuego Fuego Caliente y Seco
XXI Saturno Frío y Seco

*Los planetas no se corresponden con elementos, razón por la cual el casillero


permanece en blanco.
**Sólo para los signos.
***Sólo para los planetas.

252
PALABRAS FINALES

Deseo resaltar, a manera de un último mensaje, la importancia


que rev iste, en estos tiempos, el poder acceder
conscientemente a los arquetipos mediante el aprendizaje del
tarot.
El contacto arquetípico adquirido desde la conciencia ev ita la
posibilidad de ser “inv adidos” por ellos. Por ejemplo, por los
medios de comunicación, las f alsas propagandas, la búsqueda
del razonamiento constante, la atención puesta constantemente
en computadoras y teléf onos celulares, los f alsos prof etas, los
“canalizadores” que y a han sido inv adidos, las noticias
ambiguas, el contagio psíquico, la arrogancia del poder, el ego.
Ante este estado de cosas constituy e un “deber moral”
hacernos mucho más responsables de nuestra alma, tanto
como lo hacemos de todas esas obligaciones que cumplimos, a
v eces sin tanto placer.
Para ello es conv eniente mantener el estado de duda,
inv estigar más sobre lo no-consciente, no seguir el ritmo
alocado que se presenta como la única posibilidad, sino por el
contrario, tomarse un tiempo para todo y mantener el
pensamiento crítico, resistiendo estoicamente la maldad
generalizada.
Para preserv arse de tanta oscuridad queda aún la esperanza
de luchar para mantenerse “im-pecables” en la búsqueda
permanente de la luz, de la bondad, la moral, la sabiduría y el
amor, es decir del “Cristo interno” o “Buda v iv iente”, en
nosotros.

253
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