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Red Voltaire

La paz en Siria exige que


se condene ​internacionalmente
la ideología de la
​Hermandad Musulmana
por Thierry Meyssan

Varios proyectos de paz para Siria circulan actualmente en las


cancillerías. Thierry ​M eyssan observa que esos proyectos
no corresponden al tipo de guerra que hemos visto ​e n la República
Árabe Siria, estima que se basan en un análisis incompleto del
​conflicto y precisa que quienes creen que con tales planes lograrán
resolver ​e l problema no sólo se equivocan sino que además dejarán
el camino abierto a una ​n ueva guerra. La prioridad del momento es
lidiar con la cuestión ideológica.​

RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) | 6 DE NOVIEMBRE DE 2018

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DEUTSCH
En Siria debería producirse próximamente un fin de las
hostilidades en todo el territorio nacional, ​exceptuando sólo
las zonas ocupadas por fuerzas militares de Turquía y de
Estados Unidos. ​La prensa internacional sólo habla ahora del
regreso de los refugiados, de la reconstrucción de las ​zonas
devastadas y de cómo impedir el regreso de los yihadistas
europeos. ​

Pero esos son problemas secundarios en relación con


la importancia de otros dos que ​no se mencionan en los medios
de difusión. ​

Inmediatamente después del 11 de


septiembre de 2001, el entonces
​secretario de Defensa de
Estados Unidos, Donald Rumsfeld,
nombró al almirante Arthur K.
​Cebrowski director del Buró de
Transformación de la Fuerza.
El almirante Cebrowski enseñó
​de inmediato su doctrina a los
generales del Pentágono y extendió
su enseñanza a las ​diferentes
academias militares estadounidenses.
Actualmente, la doctrina Cebrowski
​sigue siendo la principal referencia
estratégica en Estados Unidos,
incluso después de la ​elección de
Donald Trump. ​

Terminar la guerra

Desde el año 2001, el Pentágono adoptó la doctrina


del almirante Arthur Cebrowski, el director del ​Buró de
Transformación de la Fuerza, nombrado por el entonces secretario
de Defensa Donald ​Rumsfeld. ​

Según esa doctrina, el objetivo ya no es acaparar recursos


naturales para Estados Unidos sino ​controlar el acceso de
los demás países a esos recursos. Y para lograrlo es conveniente
​mantener ahora un caos que sólo las fuerzas armadas de
Estados Unidos puedan enfrentar. ​Se trata, según la fórmula
utilizada por el presidente George W. Bush, de una «guerra sin fin»
​en la que Estados Unidos no debe perder, pero que tampoco
le interesa ganar [1]. ​

Es por eso que la guerra iniciada contra Libia se mantiene desde


hace 7 años, que la guerra ​iniciada contra Irak también
se mantiene desde hace 15 años y que la guerra
contra Afganistán, iniciada hace 17 años, tampoco parece tener
para cuando acabar. A pesar de los discursos, esos países ​no han
recobrado la paz desde que fueron agredidos por Estados Unidos. ​

Lo mismo sucederá con Siria mientras Estados Unidos


no abandone oficialmente la doctrina ​Cebrowski. El presidente
Donald Trump había anunciado su intención de poner fin a lo que
​llamamos «el imperialismo estadounidense» y de volver a una
forma diferente de hegemonía. ​Sin embargo, a pesar de sus
esfuerzos en ese sentido, no parece lograrlo. ​

No está claro aún si el reciente anuncio del secretario de Defensa


James Mattis y del secretario ​de Estado Mike Pompeo sobre la
decisión estadounidense de restaurar la paz en Yemen en ​un plazo
de 30 días debe interpretarse como el fin de una iniciativa de
Arabia Saudita o como ​el fin de la doctrina Cebrowski [2].​

El logo de la Hermandad Musulmana


(los dos sables cruzados y el Corán
​que se ven en esta imagen)
se prohibió en Egipto debido a los
crímenes cometidos ​en nombre de la
ideología de esa cofradía –
exactamente como la cruz gamada,
prohibida ​en Rusia y en Europa
occidental porque se asocia ese
símbolo a los crímenes perpetrados
​en nombre del nazismo. Sin embargo,
en esta foto puede verse el logo de la
Hermandad ​Musulmana precisamente
detrás del presidente egipcio
Mohamed Morsi, sentado a la extrema
​izquierda junto al Guía de la cofradía.
Ese logo ha sido reemplazado
últimamente por el gesto ​de la mano
que aquí realiza orgullosamente el
presidente turco Recep Tayyip
Erdogan.​

Eliminar la ideología de los yihadistas

Lo sucedido en Siria ha sido presentado como una guerra civil.


Pero se trata, ​incuestionablemente, de un conflicto ideológico.
Las dos principales consignas que se oían en las ​manifestaciones
de 2011 eran:​ ​- «¡Alá, Siria, libertad!» (la palabra “libertad”
no se refería en este caso a la libertad política, ​como se afirmó
en Occidente, sino a «libertad» de poder aplicar la sharia [3]) ​ ​- y
«¡Los cristianos a Beirut, los alauitas a la tumba!». ​

El conflicto es de hecho mucho más profundo de lo que parece.


Aquellas consignas iniciales ​no se oponían a la República Árabe
Siria ni a su presidente, Bashar al-Assad, sino a la esencia ​misma
de la civilización siria. Se trataba de echar abajo una sociedad
multiconfesional ​sin equivalente en el mundo para imponer el
modo de vida que la Hermandad Musulmana exalta. ​

Siria es una nación en la que cada cual es libre de practicar


su propia religión y sin interferir con ​la práctica religiosa de
los demás. Por ejemplo, la Gran Mezquita de los Omeyas –
en Damasco, ​la capital siria– es un santuario construido alrededor
de la cabeza cercenada de San Juan Bautista ​(o Juan el Bautista).
Desde hace siglos, musulmanes, cristianos y judíos rezan juntos
en ese lugar ​ [4]. ​ ​
La Hermandad Musulmana no es un grupo
religioso sino una cofradía política.
Está organizada ​según el modelo de las logias
masónicas europeas, a las que pertenecieron
varios fundadores de ​la Hermandad
Musulmana. Sus miembros militan
simultáneamente en partidos políticos y
en grupos yihadistas. Absolutamente todos
los jefes yihadistas –desde Osama ben Laden La segunda parte del
libro de Thierry
(el jefe de ​al-Qaeda) hasta Abu Bakr al-
Meyssan, «Ante
Baghdadi (el Califa autoproclamado del nuestros ojos la gran
farsa de las
Emirato Islámico o Daesh), ​son o fueron "primaveras árabes"»,
es hasta el ​momento el
miembros de la Hermandad Musulmana. ​ único estudio sobre la
historia internacional
La ideología de la Hermandad Musulmana de la Hermandad
Musulmana.
divide las acciones de las personas en dos
categorías: ​las acciones que –según esa cofradía– están
autorizadas por Dios y las que están prohibidas por ​el mismo
Dios [5]. El resultado de esa manera de ver las cosas es una
ideología que divide el mundo en servidores y enemigos de Dios y
que ​empuja a los primeros a liquidar físicamente a los otros. ​

Esa es la ideología que profesan tanto los predicadores sauditas


–aunque ahora condenan la ​Hermandad Musulmana y han optado
por apoyar a la familia real–como los gobiernos de Turquía
​y Qatar. Esa es además la ideología cuyos resultados hemos
podido ver durante la guerra ​en Siria y también en los atentados
que los yihadistas han venido perpetrando en todo el mundo,
​incluso en suelo de las potencias occidentales. ​

Suponiendo que Estados Unidos esté verdaderamente dispuesto


a permitir el restablecimiento de ​la paz en Siria, esa paz sólo será
realmente posible si la Asamblea General de la ONU –o
​en su defecto el Consejo de Seguridad– condena explícitamente la
ideología de la Hermandad ​Musulmana. Eso tendría como
consecuencia que la paz en Siria simplificaría grandemente la
​situación en Libia, en Irak y en Afganistán y ayudaría al
debilitamiento del terrorismo ​internacional. ​

Es por lo tanto peligroso hablar de «amnistía general» cuando


lo necesario es exponer y juzgar ​los crímenes imputables a la
ideología de la Hermandad Musulmana. Al término de la Segunda
​Guerra Mundial, los ideólogos y apologetas del nazismo fueron
juzgados y hoy habría que juzgar a ​quienes promovieron y
divulgaron la ideología de la Hermandad Musulmana. Pero habría
que ​juzgarlos no como se hizo en Nuremberg sino en el más
estricto respeto del estado de derecho y ​sin recurrir –como
en Nuremberg– a la aplicación de textos retroactivos.
Es importante entender ​que no se trata de juzgar a individuos sino
de entender una ideología y eliminarla por nociva. ​

En 1945, la URSS –cuya heredera es la actual Rusia–


se reconstruyó alrededor de una hazaña ​común de los pueblos
que la componían: la lucha contra la ideología racial del nazismo,
o sea ​la lucha por el principio de que todos los hombres son
iguales y de que todos los pueblos ​son dignos de respeto.
Idénticamente, Siria sólo podrá reconstruirse alrededor de la lucha
contra ​la ideología de la Hermandad Musulmana, lucha basada en
el principio de que todos los hombres ​son iguales y de que todas
las religiones merecen respeto. ​

La Hermandad Musulmana tuvo en el pasado el respaldo del


Reino Unido, apoyo que aún recibe ​hoy en día [6]. Ese respaldo
británico ​hará imposible juzgar a sus líderes pero lo
más importante es exponer públicamente la verdadera ​naturaleza
de sus ideas y dar a conocer los crímenes que esas ideas
han provocado y siguen ​provocando directamente. ​
Conclusión

Al final de cualquier guerra siempre hay vencedores y vencidos.


Esta guerra, en particular, ​ha destruido gran cantidad de vidas,
no sólo en Siria sino también en Francia y Bélgica, así ​como
en China y Rusia, y en muchos países más. La paz en Siria debe
planearse no sólo ​en función de las realidades locales sino
también de los crímenes que los yihadistas perpetraron ​en otros
países. ​

No podemos perder de vista que los 124 paises que


se autoproclamaron «Amigos de Siria», ​aunque han perdido esta
guerra en el plano militar, actuaron a través de mercenarios y
sin sufrir ​pérdidas militares en sus propios territorios.
Por consiguiente, no están dispuestos a aceptar su ​derrota y sólo
buscan esconder sus propias responsabilidades en los crímenes
cometidos. ​

Sólo habrá paz en Siria si se condena la ideología de


la Hermandad Musulmana, pero sin esa ​condena esta guerra
continuará en otros países. ​

Thierry Meyssan

[1] The ​Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004. «El
proyecto ​militar de Estados Unidos para el mundo», por ​Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití),
Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.

[2] «Washington quiere finalizar la guerra en Yemen», Red Voltaire, 31 de octubre de 2018.

[3] La sharia es la ​ley islámica basada en la interpretación del Corán. La Hermandad Musulmana
y los grupos ​yihadistas que se derivan de esa cofradía pretenden imponer a la sociedad una
versión de la s​ haria que no admite interpretaciones sino la aplicación más literal y extremista
del Corán. ​Nota de la Red Voltaire.

[4] Desde 1967, la mayoría de los judíos sirios abandonaron Siria para irse a Israel, pero
numerosos ​judíos de otros países sigue viniendo a rezar en la Gran Mezquita de los Omeyas de
la capital ​siria.

[5] Ver Ma’alim fi tarîq, de Sayyid Qutb, publicado en 1964. La versión francesa ​se titula Jalons
sur la route de l’islam, Sayyid Qutb, Ar-Rissala.

[6] Ver «Las “primaveras árabes”, como las vivió la Hermandad Musulmana», ​segunda parte del
libro De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ​ojos la gran farsa de
las “primaveras árabes”, Thierry Meyssan, Orfila, 2017. Es el único estudio disponible
actualmente ​sobre la historia internacional de la Hermandad Musulmana.

Fuente : «La paz en Siria exige que se condene ​internacionalmente la ideología de la


​Hermandad Musulmana», por Thierry Meyssan, Red Voltaire , 6 de noviembre de
2018, www.voltairenet.org/article203742.html