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La adquisición de

la lengua materna

El lenguaje es una capacidad cognitiva (de la mente) con la que nacen los seres
humanos (innata) que permite al individuo desarrollar sin instrucción y sin consciencia
una lengua a partir de estímulos lingüísticos en el entorno dentro de un periodo crítico.
En el caso de los bebés, la materna, que es la lengua que se habla en su entorno.
Si hablamos de periodo crítico, se puede deducir entonces que la adquisición de la
lengua materna tiene una serie de estadios de evolución hasta que se fija en su estadio
final. Algunos de estos estadios, los analizaremos detenidamente gracias a cuatro
documentos que muestran ejemplos de niños y niñas situados en estos diferentes
estadios.
En primer lugar, encontramos el documento 1 situado en la etapa de arrullos y risas
(gagueo o gorjeo) comprendida entre los 2 y los 4 meses. El porqué de esta etapa
es debido a que según se ve en el video las vocalizaciones de Sol van dejando de ser
estrictamente reflejas además de que aumentan las producciones con timbres y tonos
variados. Asimismo, podemos ver por ejemplo en el segundo 0.34 como la sonrisa está
acompañada por producciones sonoras. No obstante, no situaría a Sol exclusivamente
en esta etapa puesto que como se dice, las producciones de la que se ha hablado
anteriormente se extienden más allá de los 4 meses, llegando a formar parte así de la
siguiente etapa: expansión fonética, juego vocal incipiente, comprendida entre los 4 y
los 6 meses. El por qué se incluye en esta etapa también es debido a que Sol ya produce
sonidos voluntariamente, así como largas melodías vocálicas y sonidos consonánticos
acompañados de manifestaciones emotivas.
En segundo lugar, encontramos el documento 2 situado en la etapa de vocalizaciones
reflejas o etapa fonotoria, comprendida entre los 0 y los 2 meses. El porqué de esta
etapa es debido a que las emisiones que el bebé produce son reflejas, es decir, son
reacciones voluntarias a estímulos como, por ejemplo, la emisión que produce en el
segundo 0.47 cuando una persona adulta, se puede deducir que su madre, vuelve de
nuevo. Asimismo, se puede observar como tiene un gran repertorio sonoro relacionado
específicamente con la nutrición (¡quiero mi papilla!, segundo 0.25) y el confort (el baño
es lo mejor, minuto 1.46). Estos sonidos son por tanto sonidos biológicos como pueden
ser la tos o el llanto. No obstante, también podemos situarle dentro de la etapa de
arrullos y risas, entre 2 y 4 meses puesto que las producciones poseen timbres y tonos
variados.
En tercer lugar, encontramos el documento 3 situado en la etapa de balbuceo
canónico o reduplicativo, a partir de los 6 meses. El porqué de esta etapa es debido
a que como se puede observar en el video, Guille produce una estructura segmental
repetida con una velocidad, un ritmo y una entonación diferentes, como por ejemplo
ocurre con la palabra Papá, que dice (papapa) como ocurre en el segundo 0.24.
Además, los sonidos que previamente producía quedan estabilizados y reducidos.
Estos tres documentos podemos situarlos en su conjunto en el periodo prelingüístico,
es decir, dentro de las vocalizaciones preverbales, antes de la emisión de palabras. Sin
embargo, no ocurre lo mismo con el siguiente documento en el que podemos situar a

Andrea Lozano Gómez de Tejada.


ambas niñas dentro del periodo lingüístico. Sin embargo, dentro de este periodo, no se
encuentran en la misma etapa.
En el caso de paula, podemos situarla entre la etapa holofrástica, es decir, de los
primeros sonidos a las primeras palabras, que comprende entre los 12 a los 18 meses
y la etapa telegráfica, entre los 18 y los 24 meses. Paula ya ha empezado a asociar una
secuencia de sonidos más o menos estable a un amplio conjunto de significados
relacionados de alguna manera, es decir, la emisión ya tiene un valor simbólico, sin
embargo, es en la etapa telegráfica donde definitivamente la situaría por producciones
como “Me cago” en lugar de “Me caigo” o “no tuyo”
Por último, en el caso de Palmira, podemos situar a esta en la etapa a partir de 3 años.
Esta etapa es la de mayor riqueza sintáctica: la combinación de oraciones. Esto se
puede observar cuando forma oraciones como “es una torre” o “¿por qué has cerrado
eso, mamá?”. Es decir, a las yuxtaposiciones anteriores se unen las coordinaciones
copulativas y las subordinadas más simples.

Andrea Lozano Gómez de Tejada.