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El pensamiento político moderno.

El tiempo que media entre Marsilio de Padua (1274-1343) y Nicolás Maquiavelo


(1469-1527) es el tiempo de una gran transición; es el tiempo de ese
Renacimiento que separa (o une) los tiempos medievales de los modernos. En
su transcurso, el Imperio y el Papado declinaron en su importancia política,
nacieron los Estados nacionales modernos y se establecieron fuertes
monarquías en España, Francia e Inglaterra, mientras Italia y Alemania
permanecían divididas en pequeños principados y ciudades-estados.

La pólvora originó un nuevo "arte de la guerra"; la imprenta introdujo al mundo


en lo que hoy nosotros (conscientes de su tremenda importancia a largo plazo)
denominamos Galaxia Gutemberg; el descubrimiento de América y otras
exploraciones ampliaron literalmente el horizonte de la visión europea del
mundo; la teoría copernicana rompió los estrechos moldes mentales de la
Cosmografía medieval, mientras la Reforma protestante y la Contrarreforma
católica rompían por primera vez en siglos la unidad religiosa de Occidente.
Estos cataclismos culturales tuvieron, por supuesto, su correlato político.

Podemos considerar a Maquiavelo como "el padre fundador" de la Ciencia


Política moderna. Fue un agudo observador de las prácticas políticas
habituales de su tiempo, y las consignó con precisión en sus escritos. Nada
hubo en su vida que justifique la fama que ha hecho de su nombre sinónimo de
inescrupuloso o inmoral. Maquiavelo era simplemente un patriota italiano que
se dió cuenta de que su propio país se estaba quedando atrás de las
emergentes potencias europeas, y de que en esas condiciones, su triste
destino era la dependencia o la destrucción.