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LA VERDAD:

Se dice que algo es verdadero cuando coincide con lo real. Según esto, verdad es
adecuación con la realidad. Pero no es un tema sencillo. En torno a la verdad se habla
de tres requisitos:

o Hay un punto de referencia y algo que se compara con él.


o En la comparación, uno de los términos es un pensamiento.
o Hay verdad si coinciden.

Según donde se establezca la comparación, aparecen los distintos tipos y definiciones


de verdad.

a) Verdad en el conocimiento y en su expresión. (Comparando la realidad con nuestro


pensamiento y nuestras palabras):

o Verdad lógica o del pensamiento.- Un pensamiento es verdadero cuando


coincide con la realidad. Así es la definición clásica: verdad es la adecuación de
lo entendido -o del entendimiento- con la cosa. En estos casos, la comparación
se establece entre lo pensado y la realidad, que es el punto de referencia.
o Sinceridad o veracidad en el lenguaje.- Ahora se compara el pensamiento con su
manifestación externa mediante palabras, letras o gestos. Y habrá verdad en las
palabras cuando lo expresado coincida con lo realmente pensado, que es aquí la
referencia.

b) Verdad en la conciencia y en la acción. (Se compara el modo de comportarse que los


seres reclaman, con nuestro juicio moral y nuestras acciones).

o Autenticidad, coherencia o sinceridad de vida.- Hay verdad en nuestra vida


cuando actuamos de acuerdo a lo que pensamos que es bueno. Somos
coherentes.
o Verdad en la conciencia.- Lo que pensamos como bueno será en verdad correcto
cuando coincida con lo realmente bueno para los seres según su modo de ser
establecido por el Creador.

LA CONCIENCIA

Según el diccionario la conciencia se refiere a la capacidad que nos indica qué está bien
o mal y apunta o a un concepto moral, a la ética, o cierto campo de la filosofía. Por
nuestra parte sostenemos que la conciencia contiene revelaciones adicionales al
concepto señalado.
“La conciencia y lo que eres en verdad, son lo mismo”. La conciencia es “el despertar al
sueño del pensamiento” nos apunta E. Tolle en su libro La Nueva Tierra.

Es posible establecer una distinción valiosa entre quién piensa, es decir el “pensador” y
quién observa, el “observador”. En este caso si “logro observar lo que pienso” ¿Quién
observa?
En este contexto despertar al sueño del pensamiento significa, abrir el camino a la
observación de los pensamientos que la mente sostiene. Ser consciente de nuestro
pensamiento y comenzar la desidentificación de la mente abre grandes perspectivas
para el desarrollo personal.
L a conciencia nos permite actuar de acuerdo a las normas morales en todas las
circunstancias de nuestra vida. ¿Sabías que existen varios tipos de conciencia según la
formación que tiene la persona?
Para resolver los distintos problemas morales que se presentan en nuestra vida, es
necesario conocer y formar la conciencia.
La rectitud moral de un hombre se manifiesta en el deseo de formar bien la propia
conciencia que es quien ha de aplicar la ley divina. Puede haber una buena emisora,
pero si el aparato receptor no es bueno, no se capta el mensaje emitido. Hay que
procurar que sea de alta fidelidad.

EL RESPETO:

El respeto es uno de los valores morales más importantes del ser humano, pues es
fundamental para lograr una armoniosa interacción social. Una de las premisas más
importantes sobre el respeto es que para ser respetado es necesario saber o aprender a
respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. En este sentido, el
respeto debe ser mutuo, y nacer de un sentimiento de reciprocidad.

Ahora bien, el respeto también debe aprenderse. Respetar no significa estar de acuerdo en
todos los ámbitos con otra persona, sino que se trata de no discriminar ni ofender a esa
persona por su forma de vida y sus decisiones, siempre y cuando dichas decisiones no causen
ningún daño, ni afecten o irrespeten a los demás.

El respeto es un sentimiento positivo que se refiere a la acción de respetar; es equivalente a


tener veneración, aprecio y reconocimiento por una persona o cosa. Como tal, la palabra
proviene del latín respectus, que traduce ‘atención’, ‘consideración’, y originalmente
significaba ‘mirar de nuevo’, de allí que algo que merezca una segunda mirada sea algo digno
de respeto.
El respeto es uno de los valores morales más importantes del ser humano, pues es
fundamental para lograr una armoniosa interacción social. Una de las premisas más
importantes sobre el respeto es que para ser respetado es necesario saber o aprender a
respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. En este sentido, el
respeto debe ser mutuo, y nacer de un sentimiento de reciprocidad.

EL AMOR Y LA FAMILIA:

La capacidad de amar es resultado del desarrollo afectivo que ha tenido el ser humano durante
sus primeros años de su vida, mediante un proceso continuo y secuencial que pasa por la
infancia, adolescencia y se posterga hasta la madurez y vejez.
La capacidad de amar es resultado del desarrollo afectivo del ser humano durante los primeros
años de su vida. El desarrollo afectivo es un proceso continuo y secuencial, desde la infancia
hasta la edad adulta. La madurez afectiva es un largo proceso por el que el ser humano se
prepara para la comunicación íntima y personal con sus semejantes como un Yo único e
irrepetible; y que debe desencadenarse al primer contacto del niño con el adulto perpetuándose
a lo largo de su existencia.

A pesar de que el hombre fue creado por Dios con una capacidad innata para amar, el
crecimiento y la vivencia del amor se realiza a través de la experiencia que el hombre va
adquiriendo a lo largo de toda su vida. En el contexto individual de cada persona, esta
experiencia se ubica en su familia.

En la familia es donde se hace posible el amor, el amor sin condiciones; los padres que inician la
familia con una promesa de amor quieren a sus hijos porque son sus hijos, no en razón de sus
cualidades. "La familia es un centro de intimidad y apertura".

Es en el seno familiar donde cultivamos lo humano del hombre, que es el enseñarlo a pensar, a
profundizar, a reflexionar. Es en el ámbito de la familia donde el hombre aprende el cultivo de
las virtudes, el respeto que es el guardián del amor, la honradez, la generosidad, la
responsabilidad, el amor al trabajo, la gratitud, etc. La familia nos invita a ser creativos en el
cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a la sociedad
preparados e íntegros. El amor de la familia debe trasmitirse a la sociedad.

La familia es el primer ambiente vital que encuentra el hombre al venir a este mundo y su
experiencia es decisiva para siempre.

"La familia, dice Juan Pablo II, es la primera y más importante escuela de amor". "La grandeza y
la responsabilidad de la familia están en ser la primera comunidad de vida y amor, el primer
ambiente en donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras
personas, sino también y ante todo por Dios".Todo se relaciona con el misterio del Padre que
nos ha creado por amor y para que amemos. Nos ha hecho a su imagen y semejanza, todos
somos hijos suyos iguales en dignidad. Para revelarnos su paternidad de amor "nos hace nacer
del amor" de un hombre y de una mujer e instituye la familia; ella es el lugar del amor y de la
vida, o dicho de una mejor manera: "el lugar donde el amor engendra la vida".

TOLERANCIA:
Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una
cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás,
aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras.

Ser tolerante es aceptar y permitir las circunstancias o diferencias de los demás, es no impedir
que haga lo que éste desee, es admitir la diferencia o la diversidad. Para que los niños
establezcan buenas relaciones con sus semejantes, es necesario que aprenda a ser tolerante
desde muy pequeño. Descubre cómo educar en valores a tu hijo, en concreto, cómo educarle
en el valor de la tolerancia.

EL BIEN COMUN

La acepción general del concepto de bien común alude a aquello que puede ser
aprovechado o utilizado por todas las personas. Dicho de otro modo: de un bien
común pueden obtener beneficios todos los individuos de una comunidad.

A partir de esta idea, la noción se utiliza con distintos matices o alcances en diferentes
ámbitos. Para la filosofía, los bienes comunes son compartidos por los integrantes de una
sociedad, quienes se benefician de ellos. No se trata solo de bienes físicos, sino también
de bienes simbólicos o abstractos.

El bien común, en este sentido, también es un fin de la sociedad. El Estado, como órgano
rector, tiene que proteger y promover el bien común ya que éste redunda en beneficios
para los habitantes. Las condiciones sociales que garantizan la libertad, la justicia y la paz
y el reparto equitativo de los bienes materiales esenciales forman parte del bien común

Cabe destacar que el bien común no se forma con la sumatoria de los bienes de cada
individuo. El bien común es indivisible y solo puede alcanzarse e incrementarse a partir de
la colaboración de los diversos miembros de la comunidad.

SEXO Y FAMILIA:

Mucho se habla hoy en día sobre la gran importancia que tiene para la persona la
educación sexual, sin embargo, la concepción que se tiene de cómo debe darse esta
educación es muchas veces reduccionista, puesto que se considera que ésta debe estar
dirigida a brindar información a los jóvenes sobre temas de materia estrictamente sexual
o peor aún, brindar información acerca de métodos anticonceptivos. Cuando la sexualidad
es entendida simplemente como una manifestación corporal de la persona, es lógico que
la aproximación que se dé en lo relacionado a su educación sea esta.

El primer paso para poder brindar una auténtica educación de la sexualidad, es entender
a la misma como parte integrante de la totalidad de la persona, entender que el sexo no
es un atributo de la persona, sino que es constitutivo de la misma y por lo tanto, la
educación de la sexualidad implica la educación de toda la persona. La vivencia sexual de
la persona es una expresión de todo su ser, expresión y vivencia que siempre está
relacionada a determinados valores; en primer lugar, el valor inmanente (que se realiza en
la misma persona) que tiene que ver con la posibilidad de la consecución de un placer vital
y sensitivo específico, en segundo lugar, el valor trascendente (que se realiza fuera de la
persona misma) que tiene que ver con la posibilidad de establecer una relación de
comunión entre dos personas y en tercer lugar, el valor superior en cuanto sirve a la
procreación.