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La promesa del Reino de Dios en el AT.

Parte 2

Bendición y gobierno:

… te bendeciré… génesis 12:2

Al contrario del concepto del mundo, el estar bajo el gobierno de Dios significa disfrutar de su
bendición (recuerda el ejemplo de Adán y Eva). De modo que si los israelitas querían disfrutar de
las bendición del Señor tenían que estar bajo su gobierno a través de sus leyes y estar en su
presencia a través del tabernáculo.

 La ley revela nuestro pecado: Romanos 3:20


 La ley revela nuestro salvador: Gálatas 3:23-24 Gálatas 3:13
 La ley nos revela las normas de Dios: Mateo 5:17-20

La ley de Dios:

Dios da la ley en el monte Sinaí. No se pretende que sea el medio por el cual uno establezca una
buena relación con Dios, puesto que los israelitas ya son su pueblo. Dios les recuerda esa verdad
en su introduccióna los 10 mandamientos. Exodo 20:2 dice “ YO SOY EL Señor tu Dios. Yo te saque
de Egipto, del país donde eras esclavo”. El los redime antes de darles su ley . Su obediencia es un
intento deseperado para ganar su salvación; es una respuesta a la salvación que ya ha obtenido
para ellos. Aunque la obediencia a Dios no es el camino para ser salvo (pues somos salvos por
gracia) si lo es si se quiere disfrutar de sus promesas y su reino dentro del pacto. Dios promete
bendecir al pueblo y ellos en respuesta deben obedecerlo: Exodo 19:5

La presencia de Dios

Ahora que son pueblo y están bajo su gobierno pueden disfrutar de su presencia. El propósito de
la redención es establecer una relación. Dios instruye a Moisés a construir un tabernáculo, foco de
su presencia entre ellos mientras viajan a la tierra prometida.

El lugar (la tierra) de Dios

…”yo les daré esta tierra a tu descendencia…” génesis 12:7

Libro de Números: Desobediencia y aplazamiento


Después de desviarse para encontrarse con Dios en el monte Sinaí, encontramos a los Israelitas
listos para iniciar su viaje a Canaán. Cuando los israelitas inician su viaje Dios va al frente como
nube (números 10:11-12) parecía que todo iba bien y solo demoraría unos meses, sin embargo, el
viaje duró 40 años.

A solo horas de haber salido comenzaron a murmurar de la calidad de la comida y el liderazgo de


Moisés. Luego del reporte de los exploradores que hablaban de los grandes contendores
(Números 13:27-28) la gente se atemoriza y se niega entrar en la tierra convencidos de que era
mejor Egipto (Nm 14:3). Su respuesta refleja incredulidad y tremenda ingratitud.

Dos de los exploradores Josué y Caleb confían indicando que serán pan comido (números 14:9),
eso es el reflejo de dos generaciones, dos mentalidades que Dios debe trasformar. La generación
incrédula y dudosa (aún con las manifestaciones que vieron del poder de Dios) debía ser cambiada
para dar paso a una generación, un pueblo que creía en “YO SOY”.

Josué: La conquista:

Cuando Moisés muere es sucedido por Josué, bajo cuyo liderazgo los israelitas, derrotan a los
antiguos habitantes, y toman posesión de la tierra por su propia mano; sin embargo, se dan
cuenta de que esa conquista no es una victoria obtenida por sus propios méritos, pues carecen de
poder, pero Dios es poderoso,

El libro de Josué llega a la conclusión con una importante nota: Josué 21:43-45

ES un tiempo de cumplimiento, El pueblo de Dios, en el lugar de Dios, bajo el gobierno de Dios,


disfruta de la bendición de Dios.

El rey:

A Abraham no le dijo de forma explicita que el pueblo de Dios sería gobernado por un Rey,
aunque a veces se insinúa y en otras se declara abiertamente…

“su cimiente te aplastará la cabeza” Génesis 3:15

Revisa: Génesis 49:10 – Deuteronomio 17: 14-15 – Deuteronomio 17:18-19.

Antes de que los israelitas entraran a la tierra, Dios planeó que fueran gobernados por un rey. Tal
rey no sería una autoridad independiente de Dios, sino que reinaría sometido a Dios y a su ley. Así
que la promesa d un Rey es en realidad un subconjunto de las promesas del gobierno y de la
bendición de Dios: Dios gobierno en su reino mediante un rey.

Jueces un ciclo de pecado y gracia:


El libro de jueces relata la historia de los israelitas en la tierra prometida años después de la
muerte de Josué. La lectura es deprimente pues el pueblo no siguió las advertencias de Josué, sino
que se revelo contra el gobierno de Dios. El mismo siclo se repite sucesivamente durante el libro.
Los israelitas se alejan de Dios y sirven a otros dioses. Dios responde juzgándolos y permite que
sean derrotados por sus enemigos. Ellos claman al Señor por ayuda y Él les envía un juez. Estos
jueces derrotan a sus enemigos por el poder del espíritu de Dios y reestablecen la paz en la tierra,
pero no dura por mucho tiempo. El pueblo se aleja de Dios y el ciclo vuelve a repetirse.

Ejemplo: jueces 3: 7-12

1 Samuel: un falso inicio:

Los ancianos de Israel se presentan ante Samuel para exigir a un rey como en todas las naciones (1
Samuel 8:5) , Dios se enoja con ellos, no por la petición sino por la exigencia de uno. Quieren un
rey en lugar de Dios antes que n rey sometido a Dios. En su deseo de ser como las otras naciones,
rechazan el reinado de Dios sobre ellos.

A pesar de su pecaminosa demanda, Dios les da lo que desean y Saúl es ungido rey, pero el pueblo
no es bendecido durante su reinado, porque Saúl insiste en desobedecer a Dios. Dios entrega su
veredicto contra él por medio de Samuel. (1 Samuel 15:23)

Ahora David está en la mira y es ungido como sucesor de Saúl. La presencia de Dios se manifiesta
en su vida cuando vence a Goliat. Pero años después de ser ungido y pasar dificultades por los
celos de Saúl se convierte en Rey y toma su lugar.

2 Samuel: El reino de David:

Al fin Israel tiene el tipo de rey de Dios quiere “un hombre de su agrado” (1 Samuel 13:14). David
no es perfecto, sin embargo, la mayor parte de la vida busca ser fiel a Dios, por lo cual Dios lo
bendice a él y a su pueblo mediante él.

Revisa 2 Samuel 7:9-11

La promesa sobre David: 2 Samuel 7:12-16

Como veremos pronto, esta profecía se cumple de modo parcial en Salomón, quien construiría el
templo. Pero luego se cumple plenamente sólo en el Señor Jesús, quien es descendiente de David.
El reino e Dios debe ser establecido por él “mesías” o el “cristo”.