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‘Éramos niñas con un fusil y mínimo un

aborto’
Por: Jineth Bedoya Lima
Editorial: El Tiempo
Rescatado en: http://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/denuncias-de-
exguerrilleras-victimas-de-violaciones-y-abortos-forzados-en-las-farc-162672
17 de diciembre 2017, 11:53 p.m.

Cientos de mujeres reclutadas y abusadas en las Farc piden al país que sus casos no queden
impunes.
“Me acostumbré a morir cada vez que el comandante me hacía ir a su cambuche. Nunca me
preguntó si yo quería estar con él, si me gustaba, si me sentía cómoda. Ni siquiera escuchó
cuando le dije que yo era virgen, que no conocía hombre y que a pesar de tener los senos ya
desarrollados solo tenía doce años... me dijo que mejor, porque así me volvía mujer más
rápido para poder enfrentar la guerra...”.
Érika, ese era su nombre en las filas del bloque Oriental de las Farc, y sus palabras salen
atropelladas, con furia, llenas de dolor, pero también de mucho coraje. Ella hace parte de
larga lista de mujeres que en los últimos meses decidieron denunciar los atropellos que
tuvieron que padecer inmersas en el miedo y el silencio, cuando hicieron parte del grupo
guerrillero que firmó hace un año el acuerdo de paz con el Gobierno.
Lo difícil del relato es que no es una historia nueva, pese a que hasta ahora está empezando
a tener eco.
En mayo del 2005, la operación JM, punta de lanza del Plan Patriota, permitió llegar a uno
de los campamentos centrales de las Farc, en las selvas del Yarí; allí las tropas de las
Fuerzas Especiales encontraron los cuadernos donde se registraban los abortos que se les
practicaban a las guerrilleras. El listado estaba acompañado del alias o nombre de guerra,
tiempo en la organización y edad. Este último dato fue el que más impacto: el rango
oscilaba entre los 12 y 18 años.
Hallazgos similares se hicieron en campamentos desmantelados en las selvas del Guaviare,
donde funcionaba, en época de la zona de distensión (1998-2002) el mayor complejo
hospitalario de las Farc. Era una construcción en cemento, bien equipada y con diferentes
salas para atención médica, aunque algunas estaban rotuladas con la palabra que marcó la
vida de cientos de mujeres: legrados.

Érika es una de ellas. Su victimario por meses, ‘Arsenio Cocorico’, era uno de los hombres
más cercanos al ‘Mono Jojoy’ y fue el encargado de asumir las riendas del frente primero
en el Guaviare, tras la operación Jaque, que le devolvió la libertad a once militares, tres
contratistas estadounidenses y a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
Lo que se sabe es que hoy está en uno de los Espacios Territoriales de Capacitación y
Reincorporación, creados en el marco de la implementación del acuerdo de paz.
De esa época, ya empiezan también a aparecer las víctimas del aborto forzado, la esclavitud
sexual y la violación. Todas reclutadas a la fuerza cuando tenían entre 10 y 14 años.
‘El 'Paisa’ me violó a los 11 años y me obligó a abortar tres veces’
“Cuando me llevaron a sacarme al niño, al campamento de Miraflores (Guaviare), conocí a
Érika. Ahí nos hicimos amigas, pero cuando nos reintegraron a mí me mandaron con el
grupo de ‘Romaña’ y ella salió para el Guaviare. Nos reencontramos hace poco, con la
firma del acuerdo. Yo pude tener un hijo después de lo que me hicieron y logré sacarlo a la
vida civil. Érika no”, relata Mireya, otra de las mujeres que reclama el derecho a justicia en
su caso, específicamente contra alias Aldinever o el Zarco, otro de los hombres de ‘Jojoy’,
y quien según el relato de Mireya, ordenó su aborto cuando ella ya tenía siete meses de
gestación.
Y las denuncias crecen con el paso de los días. “Antes era imposible siquiera mencionar el
tema porque éramos consideradas terroristas –enfatiza Érika–. No teníamos derechos en
las Farc y menos fuera de la guerrilla. Yo tuve que llorar a mi hijito mientras nos dábamos
bala con el Ejército porque solo pasaron dos semanas después de que me lo sacaron, cuando
ya me mandaron a combate porque teníamos a los militares encima”.
Quien le practicó el aborto a Érika le dejó lesiones en los órganos internos, le perforaron la
matriz y se la tuvieron que extirpar.
El momento de hablar
Pero ellas son tan solo la punta del iceberg. Sara Morales y Vanessa García decidieron no
solo levantar su voz si no dar la cara y ponerles rostro a un drama y un crimen que era un
secreto a voces.
Ellas, víctimas de los ex comandantes ‘Oscar’ o el ‘Paisa’, quien violó a Vannessa a los
once años y luego la obligó a abortar a los trece, y Pastor Alape, quien reclutó a Sara
cuando tenía once años, ahora son las voceras de la Corporación Rosa Blanca
Decidieron crear este grupo para denunciar, pero sobre todo para hacerles entender a la
sociedad y al Estado que las abandonaron por tantos años, que existen y necesitan apoyo.
Su determinación de hablar ya les costó las primeras amenazas y saben que,
lamentablemente, esas palabras intimidantes enviadas a través de terceros, se pueden
materializar. Hasta ahora la única entidad que les ha prestado atención es la UNP que ya las
citó para revisar el tema de seguridad. Sin embargo, ni la Fiscalía, el alto comisionado de
Paz o los ministerios de Defensa, Interior o Justicia se han pronunciado.
“No estamos haciendo una guerra contra las Farc. Lo que estamos pidiendo es que quienes
ahora son los jefes políticos y en su momento fueron nuestros comandantes reconozcan sus
errores y digan la verdad sobre lo que hicieron con nosotras: nos reclutaron a la fuerza, nos
pusieron fusiles en las manos siendo niñas, nos violaron y luego nos hicieron abortar los
niños que ellos mismos engendraron”, reclama con fuerza Sara, mientras su voz se quiebra.
A la fecha, la Corporación Rosa Blanca, que tiene como símbolo la misma rosa del partido
de las Farc, pero de color blanco, han recibido mensajes de ayuda de 290 mujeres
excombatientes de la guerrilla de Antioquia, la zona cafetera y el centro del país.
“Éramos niñas y nos llevaron a combatir, pero también a quitarnos el derecho a ser
mamás”, concluye Érika.
Mujeres civiles también alistan sus denuncias
Siempre se habló de los atropellos y las violaciones masivas y sistemáticas que los
paramilitares habían cometido contra las mujeres de la población civil, en medio de sus
incursiones, y se les dio menos relevancia a los casos de la guerrilla y los agentes del
Estado.
En los diferentes informes se argumentó que el número era menor. Sin embargo, varias de
las víctimas de las guerrillas, así como de integrantes del Ejército y la Policía, están
documentando sus casos para presentarlos ante la JEP y ante instancias internacionales. El
proceso de paz con las Farc abrió un capítulo que era innombrable de cara al conflicto
armado: la violencia sexual. Los números de todas las organizaciones, sobre la cantidad de
víctimas son inexactos, por eso, los testimonios serán fundamentales.
De qué habla el texto?
Bueno, el texto relata su historia de Erika en la guerrilla y por los sucesos que tuvo que
pasar, una niña reclutada a la guerrilla, la hicieron abortar y le dejaron residuos al hacerle
eso le perforaron le dañaron la matriz y se la perforaron, es decir le hicieron tanto daño
físico y sicológicamente pero lo importante es que la dejaron sin ser madre. Porque sin la
matriz nunca podría volver a tener hijos. Igualmente habla de Mireya la cual tuvo un hijo y
lo saco a la vida civil, se volvió amiga de Erika pero luego la separaron de grupos, el Zarco
la hizo abortar cuando ella tenía 7 meses de embarazo.
Para qué sirve el texto?
Bueno, el texto serviría para mostrar la realidad de la vida de las mujeres que son reclutadas
o secuestradas por la guerrilla. Nos explica el sufrimiento de todas las mujeres que les toca
abortar por el maltrato e irrespeto que hay en la guerrilla y el cual no se hace nada al
respecto, y por último la tolerancia y paciencia de estas mujeres al seguir adelante con sus
vidas tras a ver vivido esta experiencia