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CASO : Una pareja de esposos, iniciaron el divorcio y el marido por venganza,

decide subir al internet fotos de su esposa desnuda, en donde antes de


hacerlo le indicó que la casa que compraron sea para él y el carro para ella, a
cambio de no hacerlo, pero la se negó y al no creer que lo haga, no le pagó,
por lo que el esposo desde el día de ayer comenzó a subir a una web propia
las fotos de la chica y difundido por el internet entre sus contactos de
Facebook.

Quien ha sido afectado por una violación de su derecho a la intimidad tiene la


opción de denunciar por la vía penal o civil, pero también se puede dar el caso
de aplicar ambas al mismo tiempo ya que estas no son excluyentes. En ambos
casos se exige al responsable una indemnización por el daño generado pero,
solo por la vía penal el juez puede imponerle pena de prisión efectiva.

Por la vía pena, el delito contra la intimidad forma parte de un grupo de delitos
"contra el honor", el que impulsa en este caso la denuncia será el agraviado y
no el Fiscal, su trámite se inicia pagando algunas tasas, como si fuera una
demanda civil, pero la denuncia será vista en un proceso penal". Sin embargo,
debemos tener en cuenta que si optamos por la vía penal, es muy difícil que
un juez dicte prisión efectiva basándose en delito contra el honor.

Por la vía civil, consideramos que esta vía es la más beneficiosa para exigir
indemnización por parte de la esposa ya que "los jueces suelen colocar
montos de indemnización mayores".

En la actualidad alrededor del 95% de las víctimas sobre delitos contra la


intimidad no denuncian ni civil ni penalmente por vergüenza.
CIVIL:

Como mencionamos al inicio del caso por vía civil podríamos exigir una
indemnización por la vulneración de los derechos que más adelante
mencionaremos, pero ¿Qué es una indemnización?

“La indemnización, como se ha mencionado previamente, es la suma de


dinero que recibe la víctima después de haber sufrido un perjuicio o un daño”.

Pero el hablar de indemnización por daño moral entramos al terreno de lo subjetivo.


Debido a que se trata de un daño que no afecta el patrimonio de la víctima y por lo
tanto no es posible fijar una cuantía que repare lo perdido, pues ¿cuánto vale la
vida? O cuánto vale ¿Qué manchen y dañen tu honor como mujer? Por lo tanto, la
cuantía debe medirse prestando atención a la intensidad del daño moral causado
excluyendo la importancia al grado de culpabilidad y reprochabilidad del obrar del
agente, ya que la indemnización del daño moral tiene por naturaleza no solo el ser
punitorio, sino también un propósito de resarcimiento o compensación para la
víctima

Por otro lado, si se opta por hacer valer el derecho por la vía civil, el derecho a la
intimidad personal y familiar también han sido protegido a través del Artículo 14°
del Código Civil, que señala taxativamente que:

“La intimidad de la vida personal y familiar no puede ser puesta de manifiesto


sin el asentimiento de la persona (…)” generando de este modo el derecho a
exigir una indemnización de daños por la violación al derecho de la intimidad
e imagen, así como la indemnización por daño moral conforme los Artículos
1969° y 1984° del Código Civil.

Además, al haber sido grabada filmada sin consentimiento alguno, también debe
prestar el amparo del Artículo 15° del Código Civil respecto al Derecho a la
imagen toda vez que no puede ser aprovechada sin autorización expresa de ella,
procurando en todo momento el respeto al honor, decoro y reputación de la persona;
de modo tal que también genera la posibilidad de pedir una respectiva
indemnización.

En esas líneas, respecto al caso concreto, conforme se han ido desarrollando los
hechos del caso en alusión, el esposo de la Sra. X por la vía civil, sería pasible de
ser demandado por indemnización por daño doloso e indemnización por daño moral,
toda vez que fue el quien sin consentimiento alguno registro el material a las redes
sociales que hoy en día son consideras como una fuente de comunicación.
Para que se pueda resarcir el daño moral se deben cumplir ciertos requisitos. Al
tratarse, como ya se ha mencionado, de un daño no patrimonial, no se puede saber
a ciencia cierta quiénes son aquellos que han padecido dicho agravio, debido a la
naturaleza extra patrimonial del mismo que dificulta su probanza. Resulta entonces
necesario establecer quienes podrían ser titulares del derecho de exigir la
reparación monetaria.

Así, se debe presentar una relación de causalidad entre el daño y el acto ilícito.
Quien vaya a efectuar la reparación deberá hacerlo por los efectos de sus actos y
por nada más.

En segundo lugar, el daño debe ser cierto. Esto no quiere decir que el daño tenga
que probarse; basta simplemente que la víctima acredite la acción antijurídica y la
titularidad del accionante. Además, el daño debe ser personal al accionante, es
decir, solo quien lo sufre puede reclamarlo; debido a que el daño moral es de
carácter personalísimo, nadie puede alegar un sufrimiento que no ha padecido.