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Las Transiciones Chilenas


Notas sobre la evolución de discursos y representaciones del proceso de transición a la
democracia en Chile
PROYECTO HISREDUC1
Marzo 1917

Ad instart manuscripti (texto para discusión)

Eduardo Araya Leüpin

De una manera u otra, todos tenemos una imagen de lo que es o eventualmente


de lo que debiera ser una democracia, en los mismos términos, tal vez de una manera
más difusa, desde nuestra experiencia y nuestras memorias colectivas también tenemos
alguna representación acerca de las transiciones a la democracia. Estas
representaciones no son ideológicamente neutrales ni ajenas al entorno de la
coyuntura. El presente texto, más que describir un proceso (histórico), propone, en
primer lugar un análisis desde la ciencia política para luego revisar los imaginarios
construidos acerca de este proceso y sus variaciones temporales.

La Transición Chilena en el contexto de los procesos de transición a la democracia

En la literatura politológica sobre transiciones surgidas en la década de los 80s 2


transición fue definida como un proceso de cambio de régimen, caracterizado por un
desarrollo incierto cuyas reglas están en constante redefinición y en donde la
democracia es solo una de entre otras alternativas posibles en su desenlace. Este
proceso se inicia cuando comienzan a advertirse señales de disolución del régimen
autoritario y concluye cuando emerge un tipo de régimen distinto. En el caso de una
transición a la democracia se trata del reemplazo de un régimen autoritario por un tipo
de régimen constituido a través de elecciones competitivas. A partir de ese punto
(elección de un gobierno democrático), la literatura teórica ha sostenido que los
problemas subsecuentes debieran ser tratados como problemas de consolidación
democrática, situación definible a partir del comportamiento de los actores relevantes,
en donde estos, independientemente de sus orientaciones ideológicas o programáticas
e independientemente del gobierno de turno, ajustan su comportamiento y
espectativas a las normas del juego democrático y por consiguiente, tienden a
desaparecer los riesgos de regresiones autoritarias. Sin embargo, esta distinción
analítico-disciplinaria no se vincula necesariamente ni con las representaciones, ni con
la experiencia de la sociedad o sus elites; esto permite entender por ejemplo el largo
debate respecto del fin de la transición en la sociedad chilena.

Por cierto, no es esta la única manera de entender este tipo de procesos, que
en última instancia no son sino un sub-campo o una modalidad específica dentro del

1
Este texto es una versión revisada y ampliada de una presentación realizada en un Seminario en Chile en
el contexto del Proyecto TRADEC (2010)
2
O´Donnell , Schmitter y Whitehead (eds) : Transición desde un Régimen Autoritario. Paidos B Aires, 1989
. Lesgart, Cecilia : Usos de la Transición a la Democracia . Ensayo Ciencia y Política en la década de los 80s
. Homo Sapiens , Santa Fe, Argentina 2003
2

estudio de los procesos de democratización, aunque esta perspectiva ha sido por


mucho tiempo el marco de referencia para el estudio de este tipo de procesos que, con
secuencias temporales distintas, se han desarrollado en diversas regiones del mundo3.

Precisamente, apelando al concepto de democratización es que se ha revisado


críticamente este tipo de literatura que tendió a enfatizar solo algunos aspectos de
naturaleza procedimental de las transiciones a la democracia, como por ejemplo el rol
de las elites y procesos de pactos, muy en línea con la teoría de la elección racional. Por
otra parte, no puede perderse de vista que la democracia como han sostenido autores
tan diversos como Dahl o Rosanvallón, siempre es un ideal inacabado. Los imaginarios
de la sociedad (o de los grupos que la componen) acerca de que es una democracia son
constantemente revisados en función de nuevos temas y demandas, (como por
ejemplo, medio ambiente o género). Una democracia plena lo es solo en su propia
historicidad, por consiguiente, el estudio de las transiciones no es el análisis de cómo se
da cumplimiento a ese ideal, sino cómo se resuelve un proceso de cambio de régimen
que sirve de punto de partida para su reconstrucción y ampliación progresiva.

Dado que las irrupciones autoritarias surgen desde procesos de deterioro y crisis
de los sistemas democráticos, los procesos de transición no son independientes de las
condiciones políticas previas; normalmente, los actores presentes en la fase de crisis
previa a la instauración autoritaria son también actores relevantes en procesos de
transición y/o consolidación democrática. Vista en retrospectiva, la transición chilena se
nos presenta como un proceso de tipo transaccional ( es decir una secuencia de pactos )
que se caracteriza por los siguientes rasgos : 1) Su desarrollo dentro de un marco
institucional regulado por la Constitución de 1980 con cambios marginales 2) Un ciclo
económico expansivo derivado de la segunda fase de aplicación de un modelo liberal
(post crisis de 1982) que en este nuevo contexto social y político tiene reorientaciones
significativas de gasto y políticas públicas (expresada en la frase crecimiento con
equidad) 3) La continuidad de Pinochet como actor político y un alto grado de
autonomía de las Fuerzas Armadas ( por lo menos hasta su detención en Londres en
Octubre de 1994) 4) Una distribución relativamente bipolar y estable de las fuerzas
políticas condicionado por la reglas de competencia electoral (Binominal) 5) Un sistema
explícito e implícito de consensos y vetos tendientes a garantizar la estabilidad del
sistema 6) Un proceso lento de recuperación de la memoria colectiva y de resolución de
los dilemas éticos del pasado autoritario. (DD.HH.) 7) Un proceso prolongado y
profundo de des-movilización de la sociedad civil y como correlato un alto grado de
elitización de las decisiones políticas.

¿ Cuando se inicia la transición chilena ?. La respuesta no es simple ni univoca,


admite interpretaciones. Para autores como Garretón 4 el inicio de la transición es el
Plebiscito de Octubre de 1988, otros autores 5consideran que esta podría ubicarse al
menos un año antes, cuando la mayoría de la Oposición (con la excepción del Partido

3
Araya , E. : Sobre el Concepto de Transición en IBER N° , 2010
4
Garretón , op cit
5
Cañas, Enrique : El Proceso Político Chileno 1973-1990 Andrés Bello , Stgo 1997. Araya E. Chile
zwischen Autoritharismus und Demokratie . Phil Doc Diss. Johannes Gutemberg Uni. Mainz 1991
3

Comunista) decidió hacerse parte en una salida pactada, apelando a la propia legalidad
del régimen para derrotarlo en un proceso de movilización electoral.

Como se señaló, el análisis de la transición chilena puede resultar incompleto


sin hacer referencias a las características del régimen autoritario: En los años 80s, la
interpretación de esta dictadura no se disoció del análisis de otros casos similares en el
Cono Sur de América Latina, bajo una tipología que se denominó nuevos autoritarismos
y que estuvo fuertemente condicionada por la teoría del estado burocrático autoritario
de Guillermo O´Donnell . El supuesto básico de este sugerente análisis se refería a que
este fenómeno de rasgos comunes en América del Sur, era producto del agotamiento
de una manera de articular las relaciones entre economía, estado y sociedad que había
emergido en la década de los 40s y que articulaba un modelo de desarrollo
(Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI)) con activación política de sectores
populares bajo modalidades de populismo.6 Esta tesis, sin embargo tendía a generalizar
sobre un conjunto de condiciones estructurales sin examinar las diversidades de los
sistemas políticos, la diversidad de modalidades de funcionamiento de la democracia y
por consiguiente la diversidad de las crisis que estaban en el origen de estas
experiencias autoritarias.

El caso de Chile, muestra una dictadura con elementos comunes a las del tipo
“nuevos autoritarismos” como por ejemplo sus orientaciones ideológicas y/o
estructuras discursivas (la denominada Doctrina de la Seguridad Nacional, y el
neoliberalismo) , en sus prácticas represivas y en sus proyectos de reforma económico-
social (desregulación), pero también algunos rasgos particulares, como por ejemplo
durante todo su período un grado excepcionalmente alto de militarización (control
militar directo del aparato del Estado ) y una notable concentración del poder en la
persona del Gral. Pinochet, quien en un proceso que se extiende entre 1973 y 1976,
pasó a ser solo un miembro de la Junta de Gobierno a ser jefe de estado y de la nación
(en cuanto Presidente de la República), reteniendo hasta 1988 el cargo de comandante
en jefe del Ejército. En el contexto de los otros casos latinoamericanos, esta situación de
concentración de poder y permanencia en el tiempo fue absolutamente excepcional.

La literatura sobre regímenes autoritarios en América Latina tendió a describir


sus desarrollos como ciclos sucesivos de instalación, consolidación, crisis y transición.
Regímenes de este tipo emergen en situaciones de crisis y su primer objetivo es
resolver esa crisis, pero si pretenden proyectarse en el tiempo deben buscar
mecanismos de institucionalización. El régimen militar intentó prolongarse en el tiempo
desarrollando tanto mecanismos institucionales7 como plebiscitarios en fases sucesivas
y en paralelo, desarrolló (desde 1976) un consistente programa de reformas
económicas que reemplazaron el modelo ISI por una economía abierta y competitiva. El
éxito de este programa de reformas también fue usado exitosamente como
mecanismo de cooptación y/o legitimación.

6
O´Donnell , G : Contrapuntos : Ensayos Escogidos sobre Autoritarismo y Democratización , Paidos ,
Argentina 1997
7
HUNEEUS Carlos . El régimen de Pinochet. Editorial Sudamericana, Santiago, 2000,
4

Los resultados de este ambiciosos programa de reformas, en algún sentido


pionero de lo que ocurriría en América Latina después de la crisis de la deuda de 1982,
fueron positivos en áreas como apertura de mercados, control inflacionario y
crecimiento, aunque con costos muy altos en empleo y endeudamiento externo. Esta
última situación en particular llevó al régimen a que en una coyuntura de crisis (la
denominada crisis de la deuda crisis, 1981-1982), esta, en el marco de la desregulación
de la economía, tuviese efectos particularmente negativos. En lo político la crisis tuvo
dos efectos simétricos: puso en tensión el exitismo del régimen que apelaba a la
modernización económica como mecanismo de legitimación (vamos bien, mañana
mejor) y a su vez, los altos niveles de desempleo asociados a la crisis produjeron las
primera oleadas de protestas masivas, generando una incipiente “repolitización de la
sociedad “. El régimen militar sin embargo pudo sortear con éxito esta crisis para
manejar hasta 1988 su propio itinerario, por consiguiente difícilmente puede
identificarse este proceso como señales de disolución, aunque si como un punto de
inflexión entre las relaciones entre el régimen y una repolitizada “sociedad civil”

Hasta esa fecha, la acción de los diversos grupos de oposición había sido errática
y políticamente irrelevante. La oposición al régimen militar provenía de grupos que
había mantenido relaciones antagónicas durante el gobierno de Allende y por lo mismo
mantenían proyectos políticos igualmente antagónicos sobre el futuro del país. Para los
grupos de izquierda la represión había sido brutal, además entre el exilio de sus
dirigentes y las cuentas sobre la derrota habían fragmentado sus organizaciones, pero
su dirigencia seguía operando con el supuesto de que la coalición que llevó a la
presidencia a Salvador Allende, la Unidad Popular seguía existiendo y su proyecto
político también. Para estos grupos el problema era expulsar al régimen y retomar la
tarea de la “construcción del socialismo”. Para los Demócrata Cristianos, principal
partido de centro y opositor al gobierno de Allende, el problema de la transición era el
problema de la recuperación de la democracia .Por otra parte, no solo la represión
había contribuído a desarticular a la oposición, los espacios institucionales y sociales en
los que se había desplegado tradicionalmente su acción política tampoco existían y la
matriz de las relaciones entre economía estado y sociedad que por décadas había
permitido tanto espacios como vínculos institucionalizados entre grupos sociales y
organizaciones políticas había sido reemplazada por otra que ahora enfatizaba el
mercado y el consumo.

La primera estrategia de la izquierda, construida tanto sobre las dificultades para


entender la verdadera naturaleza del régimen militar (el discurso del “fascismo
dependiente”) como sobre los erróneos supuestos de su precariedad 8, fue la
constitución de un “Frente Antifascista” o “Frente Amplio“ con el centro
democratacristiano que apelaba al común esfuerzo de derrotar al régimen militar, pero
esta convocatoria en rigor no era una estrategia: no resolvía de manera consensual ni
estrategias ni fines es decir, como resolver una salida consensuada a la dictadura y
cuales serían las características de un régimen alternativo.

Por otra parte, la institucionalización del régimen con la Constitución de 1980


significó un punto de inflexión en las estrategias de la izquierda tanto como su división
8
Bascuñán , Carlos : La Izquierda sin Allende. Planeta , Stgo 1990
5

definitiva: Desde 1973 en adelante el tema de la lucha armada como estrategia siempre
rondó en las discusiones de las elites que habían dirigido a la Unidad Popular. En 1979 la
Unidad Popular como alianza (en realidad convertida hacía tiempo en una ficción) se
desintegró para siempre junto con la división del Partido Socialista y en 1980, en un giro
sorprendente, el Partido Comunista oficializó una nueva estrategia en donde el término
“todas las formas de lucha“ incluía ahora el recurso a la violencia. El resultado fue la
creación de un aparato paramilitar propio: el Frente Patriótico Manuel Rodríguez

Hacia 1983 los efectos sociales de la crisis económica tales como altos niveles
de desempleo, permitieron que se generara un ciclo de movilizaciones políticas que a
su vez permitió reconectar a las elites opositoras con una “repolitizada” sociedad civil.
Esto también conllevó a que se produjera un hecho recurrente en los procesos de
transiciones vía pacto (o “transaccionales”): la diferenciación de sectores moderados de
oposición con perfil y estrategias diferentes respecto de los grupos más radicales,
centrados en la “derrota militar” del régimen autoritario. En ese contexto se produjeron
los primeros diálogos políticos entre la oposición “moderada” ( la Alianza Democrática )
y el régimen , diálogo que no pudo prosperar por la radical divergencia de expectativas
entre unos y otros: El régimen perseguía ganar tiempo , apostando ( correctamente ) al
desgaste de la movilización social por los crecientes niveles de violencia asociados a
estas y la Alianza Democrática , que, con una lectura errónea de coyuntura, suponía que
la simple movilización social permitiría el colapso del régimen. Pero el Régimen Militar
nunca dejó de tener apoyos importantes: las FFAA convertidas en “partido militar”,
pero paradojalmente poco politizadas, grupos empresariales, financieros y grupos
políticos de derecha, pero también es evidente que el Régimen tuvo la capacidad de
cooptar fracciones de sectores medios y populares, tanto que en el plebiscito de 1980
Pinochet obtuvo cerca del 40 % de los votos.

Un primer paso significativo en este proceso de pactos fue el Acuerdo Nacional


(1985), mecanismo de concertación política derivado de una iniciativa promovida desde
la Jerarquía de la Iglesia Católica, que llegó a congregar desde sectores afines al régimen
como a fracciones del antiguo Partido Socialista . Este acuerdo fue un paso fundamental
en el proceso de transición: resolvió de manera eficiente una pregunta básica para el
éxito de cualquier transición: La pregunta “transición para que“, es decir una
alternativa política clara y consensuada respecto del sistema político que debía
reemplazar a la dictadura.

Tras el agotamiento del ciclo de movilizaciones de 1983-1985 y con la evidencia


del deseo de Pinochet de prolongase en el tiempo la oposición democrática entró en
una cierta parálisis, que se expresaba en la simple denuncia de la ilegitimidad de la
Constitución de 1980. Aylwin y Boeninger, en Seminarios desarrollados en 1984 y 1986
fueron los primeros en señalar la inutilidad de ese gesto de denuncia: No tenía sentido
la disputa sobre la legitimidad de la Constitución por cuanto esta igual tenía efectos
prácticos, este fue el primer paso de lo que posteriormente sería la estrategia electoral
de la Concertación.

Al proceso descrito sin embargo le faltaba un paso no menos importante: una


estrategia que resolviera la pregunta sobre el procedimiento, hasta allí entrampado en
6

sobrevalorar las posibilidades de la movilización social siempre en tensión con aquellos


que incluían la violencia en el repertorio de “todas las formas de lucha” Recién en 1987
este tema se despejó cuando la Concertación de Partidos por la Democracia optó por
transformar la estrategia de movilización política por otra de tipo electoral usando la
propia legalidad del régimen . El resto es historia conocida y la literatura al respecto es
extensa, aunque siempre se pueden explorar nuevas aristas y proponer
reinterpretaciones 9

Este recuento, centrado en el análisis de pactos y transacciones, aun de manera


marginal, debiera incluir referencia a temas contextuales: La transición chilena es un
proceso tardío en el marco de las transiciones a la democracia en América del Sur que
se iniciaron con la Transición Peruana en 1980 y que en un sentido amplio son parte
de aquello que Huntington denominó “la III Ola de las democratizaciones”. Entre 1988 y
1991 se produjeron las transiciones a la democracia en Europa del Este, la disolución de
la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría. Este contexto hizo que la retórica
anticomunista del Régimen Militar perdiera credibilidad.

¿ Cuando termina la transición chilena ?. La Transición, ha terminado varias


veces, dependiendo de lecturas de la coyuntura y de estados de ánimo colectivo más
que de análisis académicos. Para autores como Garretón, la transición simplemente
terminó con la elección presidencial de 199010. La mayor coincidencia entre las
interpretaciones académicas y las lecturas políticas fue el anuncio de Aylwin (antes de
que boinazos y ejercicios de enlace pusieran esa afirmación en duda) que la transición
terminó en algún momento durante su gobierno, pero la permanencia de Pinochet
como un actor político y con un cierto poder de veto en la medida que siguió estando al
mando del Ejército siempre permitió poner en duda esa afirmación. Tal es así que la
mejor crónica periodística de este proceso, escrita por Ascanio Cavallo11, de una
manera simbólica cierra la historia de la transición el 10 de Marzo de 1998, con una
detallada descripción de la ceremonia en que Pinochet deja la Comandancia en Jefe del
Ejército. Pero Pinochet mantuvo de hecho un rol político como senador vitalicio y pudo
haber mantenido ese rol más tiempo de no mediar su interés por los viajes (pasión
obviamente insatisfecha durante sus años de dictador) y los desvelos de un juez
español de apellido Garzón. Todos conocemos los eventos de la London Clinic y
posteriores en Londres hasta el regreso de Pinochet a Chile. Cuando pudo regresar a
Santiago, (Marzo del 2000), más allá de cualquier gesto suyo o de sus partidarios, ya no
era el mismo y hasta su muerte en Diciembre de 2006, lo que quedaba de su influencia
fue desapareciendo de manera paulatina pero irreversible. A ello contribuyó no solo su

9
Un área menos explorada inicialmente en la literatura comparada, el rol de intelectuales y Think –
Tanks ha sido revisada recientemente en el texto de Jefrey Puryear que examina el rol de estos centros
de estudios y el desplazamiento de estos intelectuales (tecnopols) a cargos de gobierno como una de las
claves explicativas de la transición chilena Vid Puyear , J. : Pensando la Política. Intelectuales y
Democracia en Chile 1973-1988 CIEPLAN , Stgo 2016
http://www.cieplan.org/media/publicaciones/archivos/394/PENSANDO_LA_POLITICA_Intelectuales_y_de
mocracia_en_Chile_1973-1988.pdf

10
Garretón M.A. op cit
11
Cavallo , Ascanio : La Historia Oculta de la Transición Santiago 1998 Cavallo, A , Salazar , M . Sepúlveda
O. : La Historia Oculta del Régimen Militar Santiago 1988
7

deteriorada salud, también y de una manera lapidaria, el descubrimiento del Caso Riggs
y sus cuentas secretas.

Poco más de un año antes Ricardo Lagos, al estampar su firma en la reformada


Constitución del 80 que eliminaba muchos de los enclaves autoritarios institucionales
que aún quedaban, sostuvo que la transición estaba definitivamente cerrada. Con
matices, Rafael Otano en la reedición de su texto “Nueva Crónica de Transición” (2006)
comparte esa tesis: la transición termina con Lagos, pero la expresa como una
“…conclusión sin plenitud, triste happy end de una transición que nunca pudo serlo del
todo …“12

Los discursos sobre la Transición: Del optimismo a la decepción

La transición chilena hace ya tiempo dejo de ser objeto de debate político, pero
su uso discursivo ha tenido una existencia más prolongada. El último de estos usos
discursivos fue la referencia de parte de algunos dirigentes de Renovación Nacional en
las semanas posteriores a la elección de Sebastián Piñera, (primer gobierno de derecha
electo democráticamente en Chile desde 1958), de que este representaba el cierre
definitivo de la transición o – incluso – una nueva. Es posible suponer que aquellos
partidarios del nuevo gobierno que quisieron instalar este discurso esperaban construir
desde allí un nueva épica para un gobierno que se preveía como demasiado
tecnocrático en su gestión y políticamente un tanto mimetizado con sus oponentes de
la Concertación. Sin embargo ese discurso no llegó a transformarse, ni en tema de
agenda ni mucho menos en relato; simplemente no fue tema.

Paralelamente, al calor de las movilizaciones sociales, evidencias contundentes


de pérdida de credibilidad y confianza en instituciones como Congreso y Partidos
Políticos y su correlato: el descenso sostenido de la participación electoral, las críticas -
académicas y políticas al funcionamiento del sistema político ( una democracia de baja
intensidad o una democracia semi-soberana ) volvieron a generar una mirada crítica
sobre la historia de la de transición.

Cronológicamente, la primera aplicación del término transición, no significativa


en el debate académico, supone que esta fue producto de la voluntad del propio
régimen militar, quien esbozó un cronograma de transición a la democracia a partir de
la Constitución de 1980. Efectivamente, el Régimen definió como “período de transición
el lapso de ocho años regulado por un estatuto especial (Artículos Transitorios de la
Constitución de 1980) hasta la vigencia plena de este texto que debía ocurrir en 1988, y
que es el mismo que debió permitir la continuidad del régimen por otros ocho años

12
Según la presente crónica … esta (la transición ) se inició con el seminario celebrado en el Hotel
Tupahue (Julio del 84). Alli Patricio Aylwin defendió que la recuperación de la democracia pasaba por la
aceptación tácita de la Carta Magna de la dictadura .La Transición culminaría , pues cuando la
Constitución se hiciese homologable con las vigentes en los países democráticos … pero el tiempo no
había pasado en Vano. Después de 16 años la Constitución recauchada no entusiasmaba a nadie … Otano,
R. Nueva Crónica de la Transición LOM , Santiago p 490
8

bajo el Gral. Pinochet legitimado ahora por vía plebiscitaria.13 La transición sería por
consiguiente obra del propio Régimen que de manera voluntaria decidió auto-limitar su
ejercicio discrecional del poder.

Sobre esta interpretación cabe hacer al menos dos observaciones: La primera es


que el régimen efectivamente logró, pese a una crisis económica profunda en 1982-
1983 y pese a los esfuerzos de la oposición por capitalizar el descontento social,
mantener su propio cronograma para un proceso que, en su objetivo fundamental
suponía la liberalización del régimen para garantizar su permanencia en el tiempo y
consolidar sus propios objetivo. La segunda consideración es que efectivamente el
régimen planeó evolucionar hacia un sistema institucionalizado, con formas
democráticas, pero con una concepción muy limitada de la democracia ( el propio
Pinochet empleó el concepto de “democracia protegida”), con restricciones evidentes a
las posibilidades de ejercicio pleno de la ciudadanía y con una serie de contrapesos al
ejercicio de la soberanía popular, como por ejemplo la asignación del rol de Garantes
de la institucionalidad a las Fuerzas Armadas, la existencia de una serie “enclaves
autoritarios” tales como las atribuciones del Consejo de Seguridad Nacional, la
inamovilidad de los comandantes en jefe de las FFAA y la existencia de senadores
designados.

Una segunda versión que podríamos denominar optimista de la transición


chilena, es la hegemónica en la fase inicial de los Gobiernos de la Concertación de
Partidos por la Democracia, (Aylwin –Frei). Según esta interpretación, la transición sería
consecuencia de la capacidad de la oposición democrática - mediante una estrategia de
pactos – para construir primero un gran consenso sobre la democracia que había de
ser recuperada, segundo su capacidad para implementar una estrategia exitosa de
movilización social y política que incluyó el uso eficiente del marco regulatorio del
propio régimen militar, para finalmente construir un consenso con sectores moderados
del régimen que permitieron de manera lenta pero sostenida resolver los resabios
autoritarios y las restricciones institucionales del régimen militar. A este catálogo
“positivo” se le debería agregar otro dato que refuerza esa imagen de éxito: la
Concertación, pese a su diversidad político-ideológica, logró mantenerse en el poder
por cuatro períodos presidenciales, (dato sin precedentes en la historia del Siglo XX
chileno) generando un alto nivel de consenso, condiciones de estabilidad política e
indicadores positivos de desarrollo económico tanto en crecimiento como en reducción
de la pobreza; En efecto, el ciclo económico 1990-1999 con un promedio del 8 % anual,
es el de mayor crecimiento en todo el siglo XX y como consecuencia de ello el ingreso

13
“… Es posible afirmar con certeza que la transición del orden político desde un régimen autoritario ,
de facto si se prefiere a otro democrático , se inició el 11 de Marzo de 1981 y término el 11 de marzo de
1990 Canessa y Balart , Pincohet y la Restauración del Consenso Nacional. Fundación Pinochet ,
Santiago 1998 , p 312
9

per cápita de los chilenos se triplicó.14 Esta lectura se reflejó en una amplia literatura
académica y/o política 15 en los noventas.

Un segundo momento, el del Gobierno de Frei, representó un esfuerzo de parte


de la élite gobernante por cerrar la transición por la vía de centrar la agenda setting en
el tema de la gobernabilidad democrática para avanzar sobre los problemas de calidad
de la democracia, vinculándola al tema de la modernización del estado, es decir, algo así
como un cierre por omisión, pero en un ambiente colectivo de “desencanto de la
política” que diluyó con prontitud la épica de la lucha por la recuperación de la
democracia. Fue una coyuntura inesperada, la detención de Pinochet en Londres y los
esfuerzos del Gobierno por evitar su juicio fuera de Chile, la que puso por primera vez
en el debate público el tema de las limitaciones de la transición y generó un amplio
debate sobre los mecanismos de pacto que en otro momento fueron símbolo de su
éxito. En este contexto, aparecieron las primeras miradas críticas sobre este proceso
inicialmente leído inicialmente como ejemplar y que se expresaron en las recurrentes
imágenes de transición inacabada (o inacabable) y también el primer esbozo de un
debate crítico al interior de la élite gobernante sobre el tipo de relaciones entre
economía, estado y sociedad que se construían en Chile: Fue el episódico debate entre
autoflagelantes y autocomplacientes

Aunque en los años de Frei ya se habían registrado avances en un área tan


sensible como el de la justicia por violaciones a los derechos humanos16, fue durante el
Gobierno de Ricardo Lagos cuando se produjeron avances mas efectivos. De la misma
manera se avanzó en el tema de la responsabilidad del estado en materia de
reparaciones a la victimas (con la creación de la Comisión Valech). Lagos percibió
adecuadamente que la conyuntura política, entre la compleja situación de Pinochet y la
14
Aunque no ha existido propiamente un debate que como tal haya trascendido a la opinión pública ,
existe un amplio volumen de literatura sobre las dimensiones económicas del “ modelo chileno “ Véase :
Corbo V y Fischer : Lessons from the Chilean Stabilization and Recovery PUC , Santiago 1993 Meller,
Patricio, UN siglo de Economía Politica Chile 1890-1990 CIEPLAN Stgo 1998. Jacksic, I Drake , Paul (eds) El
Modelo Chileno . Democracia y Desarrollo en los 90s . LOM , Santiago 1999
15
“ ...Tras el plebiscito del 5 de Octubre se inició una nueva etapa. El tema central de ella era como hacer
una transición pacífica …esa transición era una tarea que tenía dos caras : garantizar a Pinochet y a las
fuerzas que lo habían apoyado un lugar bajo el sol , pero también cumplir esa tarea sin transar en la
tareas y metas que se había fijado la Concertación … Una negociación política era pues inevitable, además
de un imperativo moral y práctico : romper el círculo de la violencia y crear un marco de convivencia .esto
tampoco debía ser un engaño para nadie , por cuanto era el programa de la Concertación Arriagada ,
Genaro p 265 /

“El plebiscito de Octubre de 1988 significo el desencadenamiento de un proceso de transición desde la


dictadura a un régimen que se esperaba fuera democrático .Sin embargo, esta transición que terminó el
11 de Marzo de 1990 , cuando fueron elegidas las primeras autoridades democráticas desde 1973 dio
origen a un régimen postdicatorial con plena vigencia de libertades … pero parlamentos que expresaban
parcialmente la voluntad popular … Podrá decirse que es un régimen democrático con enclaves
autoritarios o un régimen autoritario con enclaves democráticos . No importa la denominación, la
realidad es que no hay mas transición, que este duro un año y medio , que termino hace 16 años”
Garretón M.A. : Del Post-pinochetismo a la Sociedad Democrática . Globalización y Política en el
Bicentenario .Debate Buenos Aires, 2007 p 78
16
En los meses de Mayo-Junio de 1995 se llevó a cabo unos de los juicios mas emblemáticos sobre este
tema: el caso contra Manuel Contreras, director de la DINA que culminó con su encarcelamiento en el
penal de Punta Peuco
10

posibilidad del gobierno de usar ahora en su propio beneficio algunos de los más
simbólicos “enclaves autoritarios“ como por ejemplo la designación de senadores, le
permitía a él como presidente cerrar definitivamente (¿?) aquello que de manera
simbólica o discursiva se entendía como temas pendientes de la transición17 : En Julio
del 2005 una reforma constitucional puso fin a lo que quedaba de los enclaves
autoritarios de las cuales posiblemente el mas emblemático fue la supresión de los
senadores designados. Esta reforma, que modificó 54 arts de la Constitución de 1980,
hizo desaparecer del texto original la firma de su artífice, el General Pinochet para
reemplazarla por la firma de un presidente democráticamente electo, quien
paradojalmente era también el primer presidente socialista después de Allende :
Ricardo Lagos.

En los años siguientes el tema de la transición tendió a difuminarse en el debate


político, pero reapareció de una manera tangencial a propósito de la secuencia de
procesos de movilización social desde 2006 y hasta la fecha : Lo que ahora aparecía
sometido a crítica no era directamente la transición sino el tipo de sociedad que desde
ese procesos se había consolidado en Chile con un abrumador predominio del mercado,
con un alto consenso intra-elit, con un reparto excesivamente desigual de los frutos del
ciclo de crecimiento de los 90s (que ya hacia el 2010 era solo un pálido reflejo
crepuscular) , con muchas promesas incumplidas (meritocracia y movilidad social
asociada a la educación superior ) y en los últimos años, prácticas corruptas en el
financiamiento de la política como un problema transversal . Paradojalmente, en el
ámbito internacional al menos una parte de la transición chilena: la épica del No, un
relato construido desde la película del mismo nombre ha servido de inspiración a los
esfuerzos de concertación política en contextos semi-democráticos tan disímiles como
Venezuela o Turquía

Cuando en 1998 Pinochet dejó la comandancia del Ejército y asumió como


“senador vitalicio “ y luego tras su detención en Londres emergió una profusa y extensa
literatura que podríamos denominar “autocrítica” vinculada a figuras políticas (o
tecnopols ) de la Concertación cercanos a ella que ponían ahora en relieve el lado
menos brillante de la transición, en donde podía identificarse diversos énfasis o
diversas vertientes interpretativas 18 En algunos casos esta mirada crítica se volcaba
sobre la calidad de la democracia (la democracia de los acuerdos como una democracia
con poca ciudadanía y mucho elitismo ). En otros, se reconocía cierto exceso de
optimismo inicial y decisiones políticas erróneas por excesivamente concesivas en
momentos clave de la transición (la negociación de las reformas constitucionales en
1989 por ejemplo), bajo el supuesto de que la simple mayoría electoral permitiría hacer
los cambios institucionales necesarios en plazos mas acotados. En ambos casos, lo que

17
"Quisiera decir que hoy es un día muy importante para Chile. Hace 20 años hubo un acuerdo nacional
para lograr un país más democrático, en agosto de 1985. Quince años atrás comenzaron los gobiernos
democráticos y ahora podemos decir que la transición de Chile ha concluido…Ahora tenemos un cuerpo
constitucional que está acorde con la tradición histórica del país”
http://ipsnoticias.net/interna.asp?idnews=34483
18
Escalona critica la lectura de Boeninger de la transición como encuentro , por cuanto desconoce que el
cambio político estuvo mediatizada por una derrota , por consiguiente “… La negociación que hubo no
fue la única negociación posible … muchos años de sufrimiento agudizaron la ansiedad, Zaldivar A: La
Transición Inconclusa , Santiago 1995 Escalona , Maira , L : op cit
11

se ponía en cuestión era o el carácter ejemplar de la transición chilena 19 o que otras


alternativas dentro del mismo tipo de procesos fueron posibles

Finalmente, es necesario mencionar una literatura surgida en la segunda mitad


de los 90s de origen intelectualmente diverso20, pero vinculada de manera
predominante a la izquierda (en su momento extraparlamentaria) que negaba la
existencia de la transición, argumentando que se trataba de una ficción ( un “mito”) ,
que quedaba al descubierto no solo por la supervivencia de “enclaves autoritarios”, sino
fundamentalmente por la mantención del mismo modelo de desarrollo económico de la
dictadura21. Esta literatura, cuyo icono está representado por el éxito editorial del libro
de Tomás Moulián “Chile Actual Anatomía de un Mito” 22coincidió con una fase de
“desencanto” para muchos de los propios partidarios de la Concertación .En este tipo
de interpretaciones no se negaba la existencia de cambios políticos, pero se tendía a
enfatizar el rol de la Concertación de administrar solo de una manera adaptativa el
modelo de desarrollo impuesto por el régimen militar.

19 “Quizás el mas grave error histórico de la Concertación y de sus gobiernos , probablemente debido a
su propio éxito … haya sido menospreciar la envergadura del legado autoritario neoliberal y pensar que
bastaba solo con la voluntad política de administrarlo en otro sentido … El segundo mito que hay que
dejar de lado es esto de la transición ejemplar …No es posible señalar como ejemplo una transición que
durante siete años tuvo al máximo responsable de las violaciones a los derechos humanos como
comandante en jefe del Ejército …” Garretón, M. A. op cit pp 106- 108

20 "Durante los primeros años del gobierno de Aylwin hubo situaciones en que se pudo parar a los
militares de manera eficaz. Pudo aprovecharse la coyuntura internacional del descrédito de la dictadura,
la fuerza de la movilización popular de base, el hecho de que los militares estaban desprestigiados y los
mecanismos judiciales y de investigación policial llevaban a los uniformados a defender su propia honra.
El Informe Rettig debió, por ejemplo, hablar de torturas. Pero omitió el tema. Debió indicar el nombre de
las personas que estaban sindicadas como torturadores, asesinos, violadores, etc. No lo hizo. Se acuñó el
término de Aylwin ?justicia en la medida de lo posible?. ¿Por qué no toda la justicia? Fue la confesión de
un pacto que impedía ir más allá. En los años 90 existían las condiciones para que el país se abriera a la
democracia. En los inicios de este siglo -del 2000 adelante- esas condiciones ya no están. …La
Constitución no ha sido modificada. Las FF.AA. forman parte del Consejo de Seguridad Nacional y eso les
permite ser deliberantes. La dictadura constituyó un mundo militar como estamento social, una
corporación que actúa fácticamente. Las FF.AA. tienen espacios propios, viven separados de la sociedad,
tienen sus lugares de esparcimiento, de reunión, disponen incluso de universidades exclusivas, están
vinculados a través de los oficiales en retiro con el mundo empresarial, han mejorado sus rentas y su
status social. Han sido eficaces en promover la idea de que el gobierno militar fue exitoso en el orden
económico Jocelyn-Holt .Alfredo
21
Desde un punto de vista estrictamente económico esta tesis es altamente discutible, por cuanto el
propio régimen militar introdujo variaciones sustantivas en “el modelo” después de la Crisis de la Deuda
(1982) y la Concertación introdujo variaciones sucesivas , desde los temas de aumento y focalización del
gasto social ( crecimiento con equidad) hasta los avances hacia un Estado Social de Derechos en la época
de M. Bachelet Vid Boeninger : E “ Democracia en Chile . Lecciones para la Gobernabilidad Andrés Bello,
Stgo 1998 . Foxley , Alejandro : Lecciones del Desarrollo en Democracia. El Caso de Chile en el Gobierno
de Patricio Aylwin . CIEPLAN , Stgo , 2016.
22
“ … El Chile actual es la culminación exitosa del transformismo (es decir)… del largo proceso de
preparación de la dictadura de una salida de la dictadura destinada a permitir la continuidad de sus
estructuras básicas bajo otros ropajes políticos. El objetivo es el Gatopardismo , cambiar para
permanecer … El Estado se modificó en varios sentidos muy importantes, pero manteniendo inalterado
un aspecto substancial … se pasa de una dictadura a una forma de democracia y cambia el personal
político …pero no hay un cambio en el bloque dominante …” (Moulian, T , pp 145-146)
12

Las Lecturas (recientes) Sobre la Transición en el Trasfondo de una Sociedad con


Variadas Percepciones de Crisis.

En “Conversación en la Catedral” la novela de Vargas Llosa sobre la dictadura de


Odría en Perú, uno de sus personajes formula una pregunta que se transformó
posteriormente en punto de partida para una serie de ensayos literarios, sociológicos y
políticos: ¿Y cuando se jodió el Perú ?23. Desde esa paráfrasis, Claudio Fuentes24 ha
escrito un ensayo provocador en donde la conclusión es que muchos de los datos y
percepciones sobre una situación de crisis, como por ejemplo, corrupción, colusión y
elitismo son fenómenos de larga data en la historia de Chile y que han estado
omnipresentes en las elites (políticas y económicas). Es cierto que en los últimos años
hemos sido enfrentados a una serie de hechos que han representado una suerte de
perdida de la inocencia para la sociedad, pero es necesario preguntarse hasta donde se
trata de percepciones y donde hay datos objetivos.

Por de pronto, si se examina el entorno regional los datos macroeconómicos


pese a la desaceleración, siguen siendo positivos y muchos indicadores de desarrollo
con stándars OECD muestran que el país, aun con desaceleración sigue progresando.
En el ámbito de lo político en la literatura de las ciencias sociales no existe consenso
acerca de que es lo que exactamente está en crisis y por tanto si es que se debe hablar
de a) crisis de participación electoral b) crisis del sistema de partidos c) d) crisis del
“modelo” , lo que vendría a ser el equivalente de “todas las anteriores “. Respecto de lo
primero la evidencia es lapidaria. De niveles de participación superiores al 80 % en los
90s se ha pasado a un escuálido 35 % en las últimas elecciones municipales. Es cierto
que la participación electoral ha disminuido en muchos países, pero en ninguno el
descenso ha sido tan pronunciado como en Chile. La explicación de por que las
personas concurren cada vez menos a vota es bastante clara: dejaron de sentirse
representadas por los partidos políticos y esto a su vez a generado una fragmentación
en el sistema de partidos (dato interesante, porque el sistema de partidos en Chile, al
menos en el contexto latinoamericano, había sido particularmente resistente a este tipo
de procesos). Las razones de este distanciamiento son múltiples, complejas y exceden
las limitaciones de este texto pero estas se pueden explicar por un conjunto de
mecanismos institucionales y políticos derivados de la propia transición, que tendieron
a concentrar los procesos de policy making en una reducida elite política con profusos
vínculos hacia las elites económicas, en un entorno que contó con un alto grado de
consenso y escaso debate.

En este contexto podríamos distinguir dos tipos de lecturas cuya crítica está
centrada en el Chile actual, el Modelo Chileno25, pero que presupone una suerte de

23
Lumbreras Luis y otros “ ¿ En que momento se jodió el Perú ¿?” Lima , 1990
24
Fuentes Claudio : Cuando se Jodió Chile ¿? Memorias para la Democracia , Catalonia ,Stgo 2017
25
El término “modelo chileno “ es impreciso y elusivo, pero ha adquirido naturaleza propia dentro y fuera
de Chile con diversos usos argumentativos. El supuesto original ( en la década de los 90s ) es que era una
fórmula exitosa de resolver problemas de desarrollo económico con estabilidad política y gobernabilidad
democrática . Véase : Drake, Paul y Jacksic Iván (eds) : El Modelo Chileno Democracia y Desarrollo en los
13

pecado original que se sitúa en los mecanismos de la Transición. Una de estas


vertientes críticas proviene desde intelectuales y tecnopols de la antigua Concertación,
como Carlos Huneeus y otros26; la otra proviene desde sectores de la antigua izquierda
extraparlamentaria, cuyo principal exponente en los últimos años (pero no el único) es
el sociólogo Alberto Mayol27. De una manera contrastante, no hay lecturas o
construcciones discursivas relativas a la post-transición proveniente de los sectores de
derecha, que se haya traducido en alguna literatura con impacto en el debate público
en estos últimos años. Sobre este tópico hay una hipótesis: Si se examina una de las
autocríticas más recurrentes en la derecha respecto del Gobierno de Sebastián Piñera,
es que este tuvo un fuerte componente tecnocrático que careció de relato, pero que
esta decisión tuvo un alto costo político. Este dato a su vez implica dos hipótesis
alternativas adicionales: a) el relato no es necesario por conformismo (lo que debe
mantenerse es el statu quo ) b) El relato ( y eventualmente el ejercicio crítico ) no es
relevante por el grado de consenso intraelit alcanzado, es decir, no importa de quien
son las ideas, lo que importa es que sean compartidas, no sólo en relación a las bases
del modelo (economía, estado y sociedad) sino también en sus dimensiones
adaptativas ( políticas redistributivas por ejemplo ). Puesto en un lenguaje Gramsciano,
la pregunta sería quienes son intelectuales orgánicos productores de hegemonía y cual
es el contenido de esas ideas hegemónicas .

La excepción a esta ausencia la representa Daniel Mansuy, para no incluir en


esta revisión textos que tienen solo un carácter polémico-propagandístico 28. El silencio
al que alude Mansuy es la incapacidad de los sectores de derecha de explicar(se) la
fracturación de los consensos que dieron garantían de estabilidad al ciclo expansivo de
los 90s tomando como hito el año 2011. Pero para responder esta pregunta, el autor
parte por explicar su origen, es decir la transición, paradojalmente el autor comparte
algunos de los argumentos críticos de autores como Moulian o Mayol: La transición
sería el triunfo del consenso sobre el modelo, pero con matices respecto de los autores
mencionados 29. Esta sería un acuerdo sobre el uso instrumental de la institucionalidad
del régimen militar con la expectativa de que el triunfo democrático provocaría el
colapso político y moral del régimen, pero esto último no ocurrió entre otras razones
por la permanencia de Pinochet y los propios enclaves autoritarios del régimen. Pero el
texto no es una defensa de la democracia de los consensos ni la herencia del régimen:
es un ajuste de cuentas respecto de la miopía intelectual de la derecha respecto de que
finalmente el problema de la atmósfera de crisis actual (independientemente de datos
o percepciones es la política (…es la política, estúpido… ) y no (solo) el mercado o el
crecimiento económico30.

Noventa . LOM, Santiago 2000. Para una crítica : Atria, F, Larraín, G y otros : “ El Otro Modelo . Del Orden
Liberal al Régimen de lo Público. Debate , Santiago 2013
26
Huneeus Carlos : La Democracia Semi- Soberana .Chile Después de Pinochet Taurus, Santiago 2014
27
Véase : Mayol , Alberto : Autopsia : ¿ De que se Murió la Elite Chilena ? Catalonia , Santiago 2016
28
Mansuy Daniel : Nos Fuimos Quedando en Silencio . La Agonía del Chile de la Transición IES, Santigo
2016. En la segunda categoría se pueden incluir los numerosos textos periodísticos de Axel Kayser
29
“ Como se gesta extraña transición chilena ¿? … se inicia cuando – más allá de los corcoveos – la
oposición a la dictadura acepta jugar el partido bajo las condiciones dictadas por Pinochet… Mansuy p 50
30
La hegemonía de la categoría económica … impide percibir que los problemas económicos nunca son
solo eso sino que tienen también una dimensión política … la tesis subyacente en esta categoría es que a
la larga el mercado produce armonía , pero se trata de una idea , cuando menos, discutible. Por lo mismo
14

En La Democracia Semi-Soberana (2014), un texto extenso, complejo y bien


fundado en evidencia, Carlos Huneeus argumenta que el sistema político que emergió
en los primeros años de la transición, como consecuencia del conjunto de restricciones
y decisiones políticas iniciales cumplía en lo básico con las exigencias de un sistema
democrático y sería injusto negarle ese carácter, pero tampoco era una democracia
plena porque existía una serie de enclaves autoritarios (Garretón) o enclaves
transicionales ( Siavelis –Sehmbruch , 2014) , muchos de carácter institucional otros de
carácter político; pero en su evolución posterior el sistema político mantuvo una serie
de rasgos restrictivos (limitaciones institucionales y políticas )que pudieron o debieron
haber sido modificados pero esto no llegó a ocurrir. Esta situación sería entonces no
solo producto del legado del Régimen Militar, sino de decisiones de las élites en el
sentido de mantener a) el mismo marco constitucional b) la naturaleza de la democracia
de los acuerdos, más cercana a los intereses de los empresarios que de la sociedad 31c)
Por el predominio de los expertos ( de nuevo aquí la crítica es la pérdida del sentido de
lo político ), lo que estimuló la tendencia a la despolitización del debate público y en las
decisiones de los gobiernos. Los efectos agregados de estas decisiones son la actual
situación de crisis, con instituciones carentes de reconocimiento social, con partidos
débiles, incapaces de cumplir de manera eficiente las funciones que le son propias en
un sistema democrático y con una cada vez menor de participación electoral.

En el caso de la interpretación de Mayol, de nuevo, el problema no es la


transición sino los problemas del Chile del siglo XXI, con una sociedad que ha
desplazado los límites que las elites habían impuesto acerca de lo que es políticamente
debatible, idea que también aparece en textos recientes del PNUD. La tesis de este
autor es fundamentalmente el del agotamiento de la elite simplemente porque el
consenso es perfecto, es decir porque la única posibilidad de una elite de mantenerse
en el tiempo es renovarse, para lo cual requiere que nuevos grupos se integren pero
desde una relación al menos inicialmente conflictual 32. Esta élite que según el autor
muestra signos de agotamiento - evidenciado por las condiciones actuales de crisis -
estaría en los acuerdos de los años 80s cuando la elite de la Concertación pacta con la
elite autoritaria un tipo de orden que en una buena parte de su contenido habría sido
definido por Jaime Guzmán y Hernán Büchi33.

En resumen, resulta interesante, cuando no paradojal que pese a la evidente


diferencia ideológica (y disciplinaria) de los autores examinados, tienden a coincidir no
solo en una mirada crítica de lo que en su momento fue descrito como”ejemplar”. Por
cierto, en algunos casos esta mirada sobre una transición vía pacto es sombría por sus
contenidos (es decir, el pacto en si) en otras, es crítica solo por sus efectos a lo largo del
tiempo.

a la derecha economicista le cuesta captar los aspectos de la realidad que no son procesable por el
mercado. En esta lógica , aquello que queda fuera de los intercambios económicos se convierte en
irrelevante … Desde luego, la derecha política también ha sido víctima de esta enfermedad… Mansuy p
136
31
Hunneus, C : op cit pp 16-17
32
Mayol , op cit p 40
33
Mayol , op cit pp 28 -31
15

La Evolución de las Miradas Externas

A esta descripción de las diversas miradas que en Chile se han dado sobre el
tema de la transición cabría agregar al menos alguna referencia a miradas externas,
porque Chile no solo importa a los chilenos. En razón de los avatares de su propia
historia, algunas de las experiencias políticas de este rincón del Finis Terrae se han
transformado no solo en objeto comprensible de interés académico, sino también
referente de debates políticos. Así, por citar un solo ejemplo, la experiencia de la
Unidad Popular, su auge y caída, sirvió como un referente en los debates europeos
sobre el eurocomunismo en los años 70s. Por otra parte, la literatura académica sobre
transiciones se construyó sobre el análisis de casos comparados. Resulta comprensible
entonces que la transición chilena, aunque tardía en el contexto latinoamericano, haya
servido como referencia para diversas investigaciones.

¿Cuales han sido las “lecturas” externas de la transición chilena? Sobre este
punto Lawrence Whitehead34 señala que así como la transición española sirvió para
despejar dudas en los procesos de transición a la democracia en América Latina, la
derrota de Pinochet sirvió como referente para la lucha del ANC en la desarticulación
del régimen de Apartheid en Sudáfrica que culminó exitosamente seis años mas tarde.
De hecho, aunque con modificaciones (la existencia de sesiones públicas por ejemplo),
del caso chileno se tomó la idea de una Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.
Paradojalmente, en el Chile actual marcado por datos consistentes sobre crisis de
representación y del sistema de partidos; en el ámbito internacional al menos una
parte de la transición chilena: la épica del No con su correlato estético construido
desde la película del mismo nombre, ha servido de inspiración a los esfuerzos de
concertación política en contextos semi-democráticos tan disímiles como Venezuela o
más recientemente en Turquía.

Un proceso más o menos similar al que se ha desarrollado en Chile respecto de


la transición, es decir una deriva desde el optimismo entusiasta (hasta la arrogancia),
hacia una mirada un tanto pesimista, también se ha producido – con menos
emocionalidad - en los análisis internacionales. ¿Cuales han sido las lecturas
académicas que se han hecho sobre este tema ?. En primer lugar no puede perderse
de vista que los estudios sobre transiciones (o transitología) son un sub-campo de los
estudios sobre democratizaciones, por consiguiente la pregunta básica en este tipo de
estudios es de que manera este proceso ha contribuido a tener una democracia
estable y cuales son las características de la democracia que existe conforme a
cánones internacionales. En varios de este tipo de indicadores, como por ejemplo
índices de libertad individual o evaluaciones generales sobre procesos electorales y
sistema de partidos Chile resultaba evaluado de manera positiva, aunque por otra
parte, es altamente discutible el valor real de estas comparaciones de naturaleza
binaria. En otras áreas, como por ejemplo el problema de la autonomía militar v/s
subordinación de los militares al poder civil, en cambio las evaluaciones tendieron a ser
negativas, al menos mientras Pinochet fue comandante en Jefe del Ejército, aunque
sobre este tema autores como Claudio Fuentes han argumentado sobre un proceso

34
Whitehead : El lugar de Chile en los estudios comparados de la democratización en Menéndez -
Carrión y Joignant , A . La Caja de Pandora op cit
16

político mucho más complejo en donde cabría introducir un conjunto amplio de


variables que incluye tanto las relaciones entre militares y partidos de derecha así como
también el gasto militar 35

Otro aspecto que mereció comentarios críticos en alguna literatura referida al


Chile de los 90s era – paradojalmente - el excesivo consenso, respecto del cual
Alexander Wilde usó la expresión la conspiración del consenso. La afirmación es una
paradoja porque obviamente la estabilidad democrática requiere de consensos, pero el
consenso también puede ser articulado solo entre elites para contener demandas de la
sociedad o eludir problemas como por ejemplo el ajuste de cuentas con el pasado 36.
Con todo, Whitehead al observar el estado de la cuestión hacia fines de los 90s llamaba
a considerar ciclos mas largos para hacer una evaluación, apelando a los ciclos políticos
de la propia historia de Chile (por ejemplo en relación al “estado de compromiso”
iniciado en la década de los 30s que se prolongó de manera estable hasta 1970)

Ese tipo de interpretaciones acerca de la transición chilena contrasta con


estudios recientes como los de Siavelis y Sembruch 37 que concluyen que el
agotamiento de la Concertación, los variados problemas de liderazgo político y la
eclosión de movimientos sociales tienen su origen, al menos en parte, en el modelo
mismo de la transición, en donde ciertos rasgos iniciales (descritos como enclaves),
descritos por autores como Garretón y Hunneus no se modificaron oportunamente a
pesar de cambios significativos en la sociedad chilena, estos autores enumeran los
siguientes : el cuoteo, el control de la élite en la selección de candidatos y la política
electoral, el rol hegemónico de los partidos en la política, la concentración de los
procesos decisorios en un tipo de política altamente elitista, la existencia de redes
extra-institucionales y la intangibilidad del modelo económico heredado del régimen de
Pinochet.

35
Fuentes , Claudio : La Transición de los Militares , LOM 2006
36
Menendez Carrion y Joignant , op cit Wilde , Alexander : Irruptions of Memory. Expresive Politics in
Chile´s Transition to Democracy , Journal of Latin American Studies cit en Whitehead , op cit
37
Siavelis , Peter : Democratic Chile: The Politics and Policies of a Historic Coalition, 1990-2010, edited
volume with Kirsten Sehnbruch (Boulder: Lynne Rienner Press, 2014), 361 pages.