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LA CENA DEL SEÑOR

La Santa Cena en realidad debe llamarse el PARTIMIENTO DEL PAN: esto era lo que hacía la iglesia
primitiva cada día. Todos la conocemos, pero hoy día, no pasa de ser un ritual, vacío y repetitivo. Si
pudiéramos comprender el significado profundo cuando simbólicamente COMEMOS DE SU CUERPO
Y BEBEMOS DE SU SANGRE, entonces todo será distinto.
La celebración de la Santa Cena, también llamada la Cena del Señor, es una representación
simbólica del sacrificio y muerte de Jesucristo, nuestro Salvador, por el pecado del mundo. Por lo
cual, se debe celebrar con dignidad, al recordar la obra de expiación en la cruz. Jesús mismo mandó
a la iglesia celebrar esta ordenanza. Es importante que los miembros entiendan que deben venir a la
mesa del Señor con corazones limpios, humillados, arrepentidos y perdonados. Recordándonos
cuan gran amor tuvo Cristo por nosotros, y cuanto amor debe reinar entre los hermanos. La Santa
Cena.

¿QUÉ ES LA CENA DEL SEÑOR?


Es un acto de celebración donde los creyentes se apropian por fe de los beneficios adquiridos por
Jesús en su muerte y resurrección.
La Cena del Señor es algo más que una conmemoración de su muerte, no es el acto de recordar su
muerte sino el triunfo que obtuvo sobre la muerte y los beneficios adquiridos por dicho triunfo.
La Cena del Señor es una fiesta solemne de gozo donde se celebra nuestra redención en la
dispensación de la gracia.
Por ser un acto de celebración, no debemos hacer de la cena un acto fúnebre que inspire tristeza,
debemos evitar caer en hacer de los elementos de la cena una transustanciación.
La cena del Señor es un memorial cuyo propósito es recordar la muerte, sepultura y resurrección del hijo de
DIOS, es una forma de acércanos al calvario y en unidad con los hermanos recordar tan grande muestra de
amor.

1 Corintios 11:26 «Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa,
la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.»

¿Quién la Instituyo?
Fue instituida por nuestro Señor Jesucristo cuando estuvo en la tierra, antes de ser crucificado, bajo el antiguo
pacto.
Mateo 26:17-30 «Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y
dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo:
Bebed de ella todos;
Mateo 26:28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los
pecados.

¿CÓMO SE DEBE TOMAR LA CENA?


Para tomar la cena en una forma apropiada y no quebrantar principios debemos conocer las
características de tres términos para obtener sus características y valores, términos que Pablo
mencionó en el pasaje que son:
• Indignidad
• Discernir
• probarse
1 Corintios 11:28-31 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
28
Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
29
Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para
sí.
30
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.
31
Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados

Pablo dice que para tomar la cena dignamente debo discernir lo que estoy haciendo, pero para
discernir y no entrar en indignidad debo probarme a mí mismo para que haya una aprobación y sea
apto para lo que vaya a hacer. Una vez que yo quede aprobado producto de la prueba, tengo la
capacidad de discernir, y al discernir podré tener pleno conocimiento de lo que estoy haciendo, y al
conocer lo que hago me da dignidad y propiedad para hacer lo que estoy haciendo, disfrutar así de
los beneficios que están detrás de dicha ceremonia. Pasemos e analizar los términos antes
mencionados.
INDIGNIDAD: Del griego “Anaxios” indica: Sin méritos. En este caso en cuanto a la cena, la indignidad
no está en la persona que participa sino en la forma como lo hace. El Apóstol no está refiriéndose a
nuestra indignidad personal, aquí Pablo se está refiriendo a la indigna conducta que caracterizaba a
los Corintios al tomar la cena en una forma descuidada e irreverente.
INDIGNIDAD: Tiene que ver con tomar la cena en una forma descarada o desvalorizada por no saber
discernir o distinguir entre una comida u otra.
INDIGNIDAD: Está en el tomar la cena por tomarla, es decir: Comer por comer en una forma normal
o vulgar sin tomar en cuenta que la cena del Señor es una Institución y Ordenanza Divina de carácter
y principios espirituales que encierran la redención.
INDIGNIDAD: Indica el tomarla descaradamente, vilmente, no dándole el valor que le corresponde.
Otro tipo de indignidad sería que después de tomar los elementos y apropiarse de sus beneficios en
fe, mantener una conducta que le lleva la contraria a los valores y beneficios de dicha ceremonia. Si
en la celebración de la cena por fe me hago digno de la sanidad, ¿por qué confesar la enfermedad
posteriormente? Si en la ceremonia me apropio por fe de la justicia y sus beneficios, ¿por qué vivir
condenado por causa de un pecado que haya cometido o que posteriormente cometeré?
Debo tener cuidado de no echar por tierra todo lo que he creído y tomado por fe en la celebración de
la Cena del Señor, porque es un tipo de indignidad.

DISCERNIR: Del griego “Diakrino” significa: Separar, hacer diferencia entre una cosa y otra,
distinguir, examinar, tener entendimiento.
Cada uno de los elementos de la cena encierra un significado que proporciona unos beneficios, en la
celebración de la pascua se tomaba en cuenta tres elementos: “Las hierbas amargas, panes sin
levadura, el cordero”.
Cada uno de estos elementos tenía un significado con ciertos valores y propiedades. Cuando los
Israelitas tomaban la pascua, ellos tenían que hacer memoria al tomar cada uno de estos elementos
de los beneficios adquiridos en el día de la expiación.
Cuando comían las hierbas amargas, hacían memoria y eran agradecidos de haber sido libre del
yugo de esclavitud.
Cuando comían el pan sin levadura, entendían su destino como pueblo separado en consagración
para Dios y sacados de en medio de un pueblo pagano.
Al comer el cordero eran agradecidos por la prolongación de vida al ser libres del ángel de la muerte.
Todo este acto que los israelitas hicieron sobre los elementos se le llama “Discernir”, el no hacerlo
bajo estas pautas es entrar en indignidad.
En cuanto a la Cena, ésta se celebra bajo dos elementos: El pan y el vino, cada uno de estos
elementos encierra un significado que nos da unos beneficios.
Discernir implica: conocer el significado de cada uno de los elementos y apropiarse de sus beneficios
en fe.
El creyente debe tomar el pan que representa el cuerpo herido y flagelado de Jesús y apropiarse en
fe de los beneficios que trajo dicho sufrimiento.
Sabemos que en Isaías 53:4.5 dice: “Que por el castigo, heridas, llagas nosotros fuimos curados”.
Todo esto se dio en su cuerpo que está representado por el pan, que al tomarlo y comerlo debo
apropiarme de ese beneficio, renunciar a la enfermedad y vivir una vida sana dignificando el
sacrificio de Jesús.
Al tomar el vino que representa la sangre, debo apropiarme de todo lo que representa la justicia que
vino producto de la sangre, y los beneficios que se dan por la justicia. Por eso es importante conocer
todo lo que tenga que ver con la justicia para ser efectivo en el ceremonial de la cena.

PROBARSE: El verbo que aparece en el pasaje es “Dokimasia” derivado del sustantivo “Dokimazo”
que tiene que ver con hacer un análisis personal.

El término “Pruébese” que aparece en el pasaje no tiene nada que ver ni tiene relación con el
pecado. De lo que Pablo manda a probarse, es de la conducta inapropiada que los corintios tenían al
tomar la cena.
Lo que Pablo quiso expresar fue: Analízate, detente a pensar cómo vas a tomar la Cena, en una
forma apropiada para bendición de tu vida, o en una forma inapropiada para acarrear juicio.
El pensamiento de Pablo es: Si ellos siguen tomando la cena sin analizar, en lo que están haciendo
serán culpable del cuerpo y de la sangre.
El término “Culpable” indica: “pecan en contra del cuerpo y de la sangre”. Y al pecar en contra de los
elementos por no darle el valor que le corresponde, se invierten los principios, al no ser sanados
pasan a estar enfermo y por consecuencia algunos mueren, aunque parten con el Señor se les corta
la vida.
Para evitar todas estas consecuencias negativas debemos probarnos y analizarnos para darle un
buen uso a los elementos de la Cena del Señor.
Nota: Debemos dejar en claro que aunque el término probarse no tiene relación con el pecado
porque no es de lo que Pablo nos manda a probarnos, nada de lo que hagamos en pecado nos
beneficia incluyendo la Cena del Señor.

REQUISITOS PARA TOMAR LA CENA


Hay tres requisitos sine qua non para participar de la cena.
I) Estar en comunión o tener una actitud hacia ella
Pablo en la carta a los Corintios hace una exhortación a los creyentes en cuanto a la vida de
santidad, haciéndoles entender, que nunca podemos participar de la mesa del Señor y de la mesa de
los Demonios al mismo tiempo, el principio radica, en que no hay comunión entre la luz y las
tinieblas. De modo que se requiere una vida de santidad para tomar la cena y gozar de sus
beneficios.
“No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del
Señor, y de la mesa de los demonios.” 1ª Corintios 10:21.
II) Pertenecer al Cuerpo de Cristo que indica el nuevo nacimiento
Solo los que han nacido de nuevo están autorizados por Dios para tomar la comunión de los santos,
es un derecho que les pertenece, es parte de su vida devocional.
III) Que no haya ningún tipo de resentimiento negativo entre los hermanos
Uno de los beneficios de la Cena es mantener la unidad del cuerpo (1ª Corintios 10:16.17; 11:17.22)
lo lógico sería que antes y después de tomarla mantengamos esa unidad, de lo contrario sería un
tipo de indignidad.
IV) Discernir el cuerpo
Pablo dice que el coma y beba sin discernir, indignamente la hace. Sabemos que el discernir tiene
que ver con el pleno conocimiento en lo que se hace, el apropiarse en fe de los beneficios que
encierra cada uno de los elementos, nunca debemos olvidar este principio.
Nota: Por esta causa no estoy de acuerdo que se le suministre cena a los niños si no están
conscientes de lo que hacen.

El pan

La historia en los tres sinópticos y en 1 Corintios 11 enseña que los primeros pasos en la
institución de la Cena del Señor fueron la acción de gracias y el tomar y partir el pan. El
pan tiene que haber sido pan sin levadura, porque este era el tiempo de la pascua. El
rompimiento del pan ocurrió «mientras comían» (Mt 26:26; Mr 14:22). Los cuatro informes
dicen que «tomó Jesús el pan y bendijo, y lo partió». El panecillo sin levadura no tenía la
forma de nuestro pan con levadura. Era más como una torta redonda y plana. Los tres
evangelios sinópticos dicen que Jesús «dio a sus discípulos». Esto debe significar que
distribuyó a los discípulos los fragmentos del pan que tomó y partió en esta oportunidad.

Las cuatro narraciones representan las palabras de Jesús al partir el pan como de la
esencia de un significado sacramental. Las palabras de Jesús dadas por Marcos son
breves: «Tomad, esto es mi cuerpo…» Mateo dice: «Tomad, comed; esto es mi cuerpo.»
Lucas dice simplemente: «Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en
memoria de mi.» Esto concuerda casi palabra por palabra con lo que dice Pablo: «Esto es
mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.»

La copa

Lucas y Pablo declaran que la copa fue tomada «después de haber cenado» (Lc 22: 20a;
1 Co 11: 25a). Mateo y Marcos dicen que Jesús tomó la copa y dio gracias y la dio a los
discípulos (Mt 26:27; Mr 14:23). Lucas y Pablo dicen simplemente, «de igual manera…
tomó la copa» (Lc 22: 20a; 1 Co 11: 25a).

Mateo da las palabras «Bebed de ella todos». Marcos dice: «Bebieron de ella todos.» Mateo
y Marcos dicen que Jesús dijo: «Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es
derramada». Mateo añade «para remisión de los pecados».

Lucas y Pablo dan las palabras: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre». Lucas añade,
«que por vosotros se derrama», y Pablo, «haced esto todas las veces que la bebiereis en
memoria de mí».

Pablo concluye: «Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte
del Señor anunciáis hasta que él venga.»

Las palabras «sangre del nuevo pacto» ciertamente traerían a las mentes de los discípulos
muchos pasajes del Antiguo Testamento, tales como Éxodo 24:8, en los cuales el pacto
mosaico fue instituido por el rociamiento de sangre; pero principalmente, las palabras
«nuevo pacto» ciertamente traerían a sus mentes la profecía de Jeremías 31.31-34, la
única profecía relacionada al «nuevo pacto» con estas mismas palabras.

CEREMONIA DEL PARTIMIENTO DEL PAN


BENDICIÓN del PAN
23 Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: Que el Señor Jesús (Jesús), la noche
en que fue traicionado, tomó pan, 24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este pan es mi
cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria de mí.» (1 Corintios 11:23-24)

(Ahora levante su Pan con las dos manos)


ORACION: Amado Jesús Ha Jesucristo: Recordamos hoy con este Partimiento del Pan tu muerte en
el madero y hacemos Santa conmemoración, así como lo has ordenado. Gracias por los privilegios y
bendiciones que nos alcanzan por tu muerte en el madero.
Señor Jesús nos presentamos ante ti este momento para decirte que te necesitamos; que te
anhelamos y que sin tí nada podemos hacer.
Con humildad y con quebrantamiento de corazón te pedimos que nos perdones, porque no queremos
comer este Partimiento del Pan indignamente; queremos comer dignamente y pedimos perdón porque
hemos fallado, muchas veces hemos hecho lo malo delante de ti y hemos sido desobedientes.
Ayúdanos a obedecer tu Ley, que son tus mandamientos, ayúdanos a entenderla, a discernirla.
Bendecimos ahora este PAN, que representa el cuerpo de JESUCRISTO y damos gracias por todas
las bendiciones invaluables que tenemos con la muerte de Jesús Ha Jesucristo.
Jesucristo: Por tus llagas hemos sido sanados; recibimos ahora esa salud de tu reino en todo nuestro
cuerpo, en todo nuestro ser, en toda nuestra emoción. Ahora recibo, confieso y acepto sanidad
de.........(nombre la enfermedad que le aqueja). El CUERPO y la SANGRE de JESÚS desalojan toda
enfermedad de mi cuerpo, queman toda enfermedad en mí.
Ahora soy una persona LIBRE, SANA Y LIMPIA.
También Padre Altísimo, recibimos sanidad de toda carencia, de toda pobreza espiritual, de toda
sequía y ceguera espiritual. Pedimos que nuestros ojos espirituales sean abiertos completamente para
que te veamos de verdad.

ABBA PADRE: Sánanos y rompe yugo de maldiciones de iniquidad, de rebeldías y pecados contra tí.
Y también recibimos esa transferencia de autoridad sobre toda enfermedad, y cuando oremos e
impongamos manos los enfermos sanarán, los endemoniados se liberarán. Ahora hay VIDA, salud y
pureza dentro nuestro. Permanecemos en TI y por eso llevamos mucho fruto.

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos
con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el
Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. (Hechos 2:46-47)

Añade a nuestra congregación a todos los que han de ser salvos, danos mucho fruto. Arranca toda
esterilidad espiritual de en medio de nosotros. Que podamos engendrar muchos hijos espirituales. Y
seamos de gran impacto en toda nuestra región. Aviva ABBA PADRE tu obra en medio de los tiempos.
Sea bendecido Casa de Oración en Misión Avivamiento con avivamiento y multiplicación. Que lleguen
a ellos gente de todos lados. Bendecimos a sus líderes Adolfo y Cristina, a sus hijos Sarah, Leticia,
Arturo y a Emma, pedimos que siempre anden con corazón perfecto delante de tí, para siempre en tus
caminos, sean edificados gloriosamente en tu Ley, y toda tu palabra, tengan siempre tu ayuda y
provisión de lo alto y sean guardados de toda injusticia y de todo mal.

Arranca de todos nosotros la ruina, la pobreza, la carencia, las deudas, porque nosotros tus hijos, no
andaremos todos agobiados de escasez. No seremos menesterosos. Dios de Abraham, Isaac, Israel:
esa corona de espinas de Jesucristo nos salva del hambre, nos salva de la escasez y la necesidad,
nos salva de la desesperación, nos salva de la desocupación, suplicamos en el poderoso nombre de
tu Santo Hijo Jesús Jesucristo, que sanes y restaures nuestras finanzas y mientras estemos en ese
camino, concédenos el vivir sin tormentos, confiados en tí y en tu poder, en tu misericordia, en tu gracia
y con la suficiente sabiduría para manejar y administrar todo bien material que has puesto en nuestras
manos. Nada tendremos que temer.

Señor Jesús: Tu cuerpo fue partido por nosotros, fue partido para salvarnos, para liberarnos, fue
partido para sanarnos, para restaurarnos y para levantarnos. Suplicamos que hoy al comer tu cuerpo
recibamos todo lo necesario y suficiente para sanarnos, para liberarnos, para limpiarnos y para tener
esa VIDA ABUNDANTE QUE TÚ PROMETISTE.
Bendito eres Adonay, Dios y Rey de todo el Universo que creaste el pan del fruto de la tierra para
recordarnos del cuerpo de JESÚS que se partió y entregó por nosotros.

(Ahora se come el pan que es el CUERPO DE JESUCRISTO / CRISTO)

BENDICIÓN del VINO


25 De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi
sangre; HAGAN ESTO, cada vez que beban de ella, en memoria de mí.»26 Porque cada vez
que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga. (1
Corintios 11:25-26)

(Ahora levante su copa de vino con las dos manos)

ORACIÓN: Bendecimos esta Copa, Copa de Salvación que representa tu Preciosa Sangre Señor
Jesús Ha Jesucristo (Jesucristo). Sea ahora ésta SANGRE PODEROSA fluyendo dentro nuestro, de
nuestras entrañas, limpiándonos, sanándonos, restaurándonos.
Ésta es la Sangre del Nuevo Pacto que nos salvó de la muerte eterna, por lo tanto ahora nos transfiere
una nueva vida, una vida abundante.
Queremos y suplicamos que cambies nuestras vidas, ya no queremos seguir así. Tu Sangre que da
VIDA, liberación, sanidad, la tomamos y que al entrar dentro nuestro desaloje y seque toda agua y
aceite de maldición que se haya alojado en nuestras entrañas en nuestros huesos y quedemos libres
para recibir tus bendiciones. (Salmo 109:18)
Fluya ahora esta SANGRE PRECIOSA dentro nuestro y destruya toda maldición, todo huevo de aspid,
toda telaraña que se ha tejido dentro nuestro y nunca mas seremos portadores de iniquidades. (Isaías
59:5)
Invocamos ahora tu nombre JESÚS JESUCRISTO que es nombre sobre todo nombre, lo invocamos
sobre nuestras vidas, sobre cada integrante de mi familia. TU NOMBRE ES INVOCADO SOBRE MI y
esto verá el mundo y me temerán. Gracias porque has escuchado nuestra suplica y traes grande
liberación a nuestras vidas en el poderoso nombre de YESHUA, Amen y amen.

Bendito eres, Oh Adonay, Dios nuestro, Rey del Universo, que creaste el fruto de la vid para
recordarnos de la sangre del Cordero JESÚS que se derramó por nosotros. Amén

(Ahora se bebe el vino, que representa SANGRE DE JESUCRISTO / CRISTO)

COMENTARIOS FINALES
Amado hermano: el acto del Partimiento del Pan (comúnmente llamada SANTA CENA) es muy
sencillo, pero es muy delicado. No lo tome livianamente. Sea muy consciente del peligro real que
significa ser negligente en su actitud cuando va a hacer el Partimiento del Pan.

Este acto se puede realizar todos los días si lo desea. Puede hacerlo con su familia o con personas
que quieran participar. Nosotros enseñamos y guiamos aquí una oración del pan y otra del vino. Usted
puede orar según lo que guiamos aquí o según lo que le venga en su espíritu. Hay libertad en todo
esto, no hay reglas , ni restricciones, solo es hacerlo todo con mucha reverencia y FÉ, con respeto, y
creer que Dios obrará en su vida.

Solo necesita preparar una mesa con pan (puede ser cualquier pan que se compra del comercio, pero
trate de que sea el mejor que pueda conseguir) y con vino (jugo puro de uva). Haga una mesa con
estos elementos, poniendo un pedazo de pan para cada participante y una copita del jugo de uva para
cada uno.

Comience la oración de bendición del pan, según lo que le hemos enseñado, luego coma el pan.
Prosiga con la oración del vino, luego beba del vino. Por FÉ, recibimos su promesa, Dios es fiel a sus
promesas y él va a bendecirnos en gran manera.