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INSTITUTO BÍBLICO SOTER

Tema: La mirada de Dios en su pueblo y en los santos visibles.

Texto: Números 12:3 Fecha: 29/09/2018

INTRODUCCIÓN

El texto de esta mañana se encuentra en el libro de Números 12:3. En esta porción bíblica leemos
un calificativo a un hombre que Dios había levantado y puesto como guiador de su pueblo, su
nombre es Moisés.

Si uno hace una lectura normal, sin mucha profundidad de todo el capítulo 12, notaría que el
versículo 3 está con un propósito claro en toda la situación, es como una señalética que permite
estar apercibido de lo que está leyendo. Es como un letrero que nos invita a meditar en lo que
vamos a leer desde una óptica distinta, pues, si habláramos de alguien sin conocerlo estaríamos
teniendo una opinión sesgada de su comportamiento o muchas veces no sabríamos por qué
actúa de esa forma.

Creo, que este versículo está muy bien ubicado en la Biblia, mejor dicho, perfectamente ubicado
debido a que en muchos casos al leer el libro de Números no vamos a observar el carácter de
Moisés como lo leemos en esta porción.
Mientras leía me preguntaba ¿por qué Dios no colocó esta frase unos capítulos atrás?, donde
vemos que Moisés se quejaba con Dios al considerar al pueblo como una carga pesada que él
no podía llevar o más adelante donde lo vemos golpear la peña en vez de hablarle como Dios lo
había mandado.

Considero que el Espíritu Santo guió al escritor a colocar esta frase perfectamente, pues Dios ha
determinado todo en el tiempo preciso, en el lugar correcto y con las personas determinadas.
Nada se escapa de las manos de Dios, ni aún los detalles que el hombre pudiera omitir.

Dicho lo anterior, deseo exponer brevemente cuatro puntos que nos permitirán tener una
mirada distinta a las cosas de Dios. Me concentraré en el contexto de la situación, en la acción
que llevó a manifestar el carácter de Moisés, la reacción y como el punto más glorioso el actuar
de Dios.

BOSQUEJO
I. El contexto de la situación.

Para tratar este tema debemos ver un pequeño panorama del libro de Números. Este libro
presenta las situaciones que vivó el pueblo de Israel después de recibir los mandamientos del
Señor al salir de Egipto. Dios con mano poderosa liberó al pueblo de Israel de la esclavitud en la
que se encontraba según el designio de su voluntad y cumpliendo sus palabras al decirle a
Abraham que su descendencia sería esclava en Egipto pero que luego sería liberada 1. Pero
también este relato se encuentra antes de entrar a la tierra prometida la segunda generación
del pueblo de Israel, guiados por Josué.

1
Gn. 15:13-14. Pero Dios le dijo: «Quiero que sepas que tus descendientes irán a vivir a un país
extranjero. Allí los harán trabajar como esclavos, y los maltratarán durante cuatrocientos años. Sin
embargo, yo castigaré a ese país, y haré que tus descendientes salgan de allí con grandes riquezas.
En medio de estos dos acontecimientos se encentra los famosos cuarenta años de peregrinaje
en el desierto del pueblo que son narrados de una manera detallada en los primeros diecinueve
capítulos del libro, abarcando un periodo de tres años. Otros 36 años aproximadamente no se
encuentra en la Biblia debido a que ocurre entre el capítulo 19 y 20, pero sabemos que el Señor
sostenía al pueblo. Al finalizar contamos con el último año narrado desde el capítulo 21 hasta el
36.

Dentro de los primeros 3 años observamos como Dios se manifestaba al pueblo en el


tabernáculo y cómo la presencia del Señor los acompañaba tanto en el día como en la noche.
Pero también en este tiempo lo que se presenta es la desobediencia del pueblo de Israel al Dios
poderoso. No solo el pueblo desobedecía y provocaba al Señor, sino que también los líderes de
renombre manifestaban sus más viles deseos pecaminosos, este es el caso de Miriam o María y
Aarón.

Este escenario es muy complejo, por un lado, tenemos un pueblo liberado de la esclavitud que
no era agradecido al Señor, sino que deseaba los manjares de Egipto y por otro lado tenemos a
dos personajes que se revelan contra Moisés. Quiero que entienda que estos dos personajes no
son cualquier persona del pueblo de Israel, sino que son líderes reconocidos por el pueblo. Dios
levantó Aarón para ser sacerdote y a Miriam fue profetiza2, a esto se le añade que eran
hermanos de Moisés.

II. Las acciones pecaminosas.

La Biblia ubica a Miriam o María primero que Aarón en el versículo uno, se puede aludir que de
donde se originó el pecado fue en el corazón de ella, pero esto no lo deja sin responsabilidad a
Aarón debido a que él también es nombrado en el relato. El pecado de ambos fue hablar en
contra del líder o siervo que el Señor había escogido para liberar al pueblo de Israel. Utilizaron
cualquier excusa para manifestar lo que realmente tenían en su corazón, esto era la envidia.
Esta envidia no solo traía una lucha contra Moisés sino que era una rebelión directa contra Dios
mismo.

Dios se había manifestado a Moisés y le había enseñado lo que tenía que decir al faraón, le había
enseñado lo que tenía que decir al pueblo e incluso el pueblo mismo por temor a la presencia
de Dios clamó para que no hablase directamente con ellos sino que Dios hable solo con Moisés.
Al parecer, es contraria la pregunta que manifiesta Miriam y Aarón pues ellos mismo han sido
testigos que Moisés hablaba cara a cara con Dios.

¿Qué es lo que un siervo de Dios recibe en su peregrinaje, en la manifestación de sus dones y su


entrega de amor al Señor? ¿Quiénes son incluso aquellos quienes van a llegar a hablar mal de
los siervos de Dios? Pues sin duda alguna pueden ser corazones no regenerados e incluso
corazones que son parte del pueblo de Dios. Pero no quiere que mal interprete, no toda
acusación a un siervo de Dios es injusta, pues muchas veces la falta de negligencia a las cosas
santas y un amor profundo a las Escrituras son dignas de reprensión, vemos esto en el caso de
Pedro el NT al tener un comportamiento no conforme al evangelio y vemos también cuando el
Señor no le permite entrar a la tierra prometida a Moisés.
¡Cuidado hombre o mujer de Dios! Tengamos cuidado de nosotros mismos y de nuestra
doctrina. Seamos irreprensibles en todo tiempo, no vaya a ser que nuestra conducta sea una
deshonra a nuestro Señor.

2
Éx. 15.20
III. La reacción de Moisés.

Una vez explicado el contexto en que se manifiesta el pecado Miriam y Aarón nos queda
manifestar la reacción de Moisés. El versículo 3 es quién nos introduce a las acciones de un siervo
de Dios, declara que Moisés era manso más que todos los hombres de la tierra.

En la RV60 se representa esta característica como manso pero en otras versiones se traduce
humilde. Cualquiera que sea el caso, manso o humilde, son características que nuestro Señor
Jesucristo nos ordena a imitar3 para hallar descanso en nuestra alma. Esta es la vía por donde
debe de transitar el carácter de un hombre de Dios. Los que heredarán la tierra prometida, la
Jerusalén celestial son los mansos, ellos son los bienaventurados del Señor4.

La reacción de Moisés fue esperar en Dios. La justicia en sus manos no tenía que ser ejecutada
porque Dios es quien vela por su pueblo, quién sustenta el caminar de ellos y quién hace justicia.
La mansedumbre o humildad que mostraba Moisés era lo que lo llevó a no ofuscarse y a no
dañar su corazón a pesar de las acusaciones.

Aquel hombre que ha entendido que su vida depende de su Señor y que vive en virtud a ella
puede transitar por las más oscuras acusaciones, los reproches más candentes y las
murmuraciones más cortantes, en paz; porque su corazón ha sido moldeado con las piedras y
metales más preciosas que no se encuentran en este mundo caído sino que desciende de lo
celestial.

Ahora, no solo fue de espera la reacción de Moisés sino que también fue de intervención en
oración ante el castigo de Dios a Miriam y Aarón. Un hombre manso y humilde no desea el mal
para aquellos que ofenden su nombre sino que busca en amor reconciliarlos con el Señor. Su
posición como líder espiritual del pueblo de Dios no lo llevó a alegrarse ante la situación de
reprensión que vivían sus hermanos. Cabe recalcar que todo acto de ofensa a Dios es digno de
repudiar, por cuanto ofende a quién amamos.

Moisés oró a Dios para que pueda ser sanada Miriam, su corazón humilde y manso lo llevó a
intervenir por sus hermanos. El castigo fue justo el que Dios trajo sobre ellos, pero Dios le
concedió la petición que Moisés realizó en favor del pueblo que él lideraba 5.

En otra ocasión Moisés actuó con mansedumbre y humildad en la rebelión que Coré y otros
generaron6 , su celo por Dios lo llevó a pronunciar unas palabras duras para los opositores, los
llamó impíos, pero su amor por el pueblo los llevó a clamar a Dios por misericordia 7.

Un punto más que deseo tocar es referente al rol que cumple como vocero de Dios. La
mansedumbre y humildad son cualidades están arraigadas en los ministros de la Palabra,
aquellos a los cuales el Señor escoge para que lleven su mensaje a su pueblo. La acusación que
recibió Moisés fue directamente al privilegio que tenía por el puro acto de misericordia de Dios,
ser alguien que conversaba cara a cara con Dios y quién hablaba de parte de Él. No es
simplemente hablar las Palabras que Dios ha dicho sino que decir el mensaje completo que Dios
ha dado.

Muchas han considerado a habladores de la Palabra como hombres humildes y mansos que
trasmiten el consejo de Dios pero han quedado cortos en su mensaje cuando trasmiten solo las
cosas para su beneficio, a la verdad sus corazones son pesados por Dios y son hallados faltos. A

3
Mt. 11.29
4
Mt. 5.5
5
Núm. 12.13
6
Núm. 16.4
7
Núm. 16.22
este grupo de predicadores se le añaden hombres llevados por todo viento de doctrina que no
han profundizado en el conocimiento de la Sagradas Escrituras y que tiene vidas que deshonran
a Dios.
Es tarea de todo cristiano permanecer en la Palabras de Dios y ser alimentado de su
conocimiento, esforzarse por ver la Gloria de Dios en su revelación y llevarla al pueblo para que
se alimente.

Ahora, estos actos de intervención solo son figuras de la perfecta obra de nuestro Señor
Jesucristo. Nuestro Señor esperaba en Dios en medio del sufrimiento para poder salvarnos,
Nuestro Señor Jesucristo intervenía por nosotros con oraciones al Padre y aún ejerce su oficio
de abogado en favor de nuestras almas. Nuestro Señor Jesucristo también es quién nos revela
al Padre por medio de sus Palabras, toda palabra que sale de su boca es fuente de vida para
saciar el alma de los pecadores. Con esta pequeña descripción de lo que nuestro Señor Jesucristo
ha realizado quiere dar paso a mi último punto.
IV. El actuar de Dios.

Las acciones de Dios definitivamente son asombrosas, en esta situación puedo 3 acciones que
realiza Dios. En la primera, Dios oye, en la segunda habla y en la tercera juzga.

1. Dios oyó

Antes de describir el carácter de Moisés en el versículo 3, hay una verdad que debería
estremecer el corazón de todo ser humano, pues, aunque Moisés no podía escuchar muchas
cosas que decía el pueblo de Dios acerca de él había alguien que si lo podía hacer, y ese es Dios,
Él oyó la murmuración.

Toda palabra es escuchada por Dios aún la que se emite en el interior de nuestro corazón, esto
es muy importante entenderlo porque el salmista le rogaba a Dios que le examine el corazón8.
No importa cuanto la gente diga de nuestro carácter, si somos muy tranquilos o muy mansos, la
verdadera apariencia de nuestro corazón es observada por Dios y en algunas ocasiones es
probada para que pueda ser manifestada la condición deplorable en la que se encuentra.

Dios oyó palabras insensatas de Miriam y Aarón, ya no escuchó aquel cantico de Miriam cuando
salieron de Egipto, ni aquellas oraciones de Aarón por los sacrificios, sino que escuchaba
palabras de corazones contaminados por el pecado.

Esta es la triste realidad de aquellos que viven en la “bipolaridad cristiana”, por un momento sus
corazones parecen alcanzar el monte más alto de adoración y por otro momento parecen haber
descendido al infierno para hablar desde allí. No es en vano que Jesucristo dijo que del corazón
del hombre salen los malos pensamientos9. La cura para esto es una obra divina de Dios, una
regeneración del corazón mediante el pacto eterno10 y una práctica constante en guardar las
palabras de Dios en nuestro corazón11

2. Dios habló

La segunda acción que he notada son las palabras que pronuncia Dios. En el versículo 4, Dios
llama a Moisés, Aarón y Miriam al tabernáculo de reunión, al lugar donde se manifestaba la
presencia del Señor. Esto era visible para toda la congregación y considero que es una ilustración

8
Sal. 139.23
9
Mt. 15.18-19
10
Jer. 31. 33; Ez. 36.26-27
11
Sal. 119.11
del juicio de Dios por medio del Hijo. Todos seremos llamados por Dios, unos para resurrección
de vida y otros para resurrección de condenación12. Dios llama a los implicados, al ofendido y a
los acusadores, de esta manera prepara el escenario para su descenso.
El desciende en la columna de nube y se puso en la puerta tabernáculo. Para decir lo siguiente
“Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con
él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente,
y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar
contra mi siervo Moisés?”. Con estas palabras Dios dejaba en claro que las palabras que habían
pronunciado Miriam y Aarón no eran agradables para Dios, ellos habían murmurado en contra
del escogido de Dios. Y esto debería de dejar perplejo nuevamente a los pecadores que
desprecian a Jesucristo, pues, Dios ha ordenado que oigamos a Él13. Pero también debería de
llevar a los escogidos de Dios a un profundo conocimiento de Jesucristo.

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los
profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de
todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la
imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,
habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la
diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más
excelente nombre que ellos. Hebreos 1:1

3. Dios juzga

Al terminar de pronunciar la pregunta Dios, su ira se manifiesta en contra de ellos y se fue. Su


ira dejó algo manifestado en la vida de Miriam, la lepra en su cuerpo. Solo era ella la que tenía
esta enfermedad, posiblemente porque ella era quién inicio la murmuración y porque dejaba
una muestra de su juicio al sacerdote Aarón.

Llegará aquel día cuando el Señor Jesucristo ponga juicio a las personas, ya no dejará una lepra
al caer su ira sino condenación por la eternidad.

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los
idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es
la muerte segunda. Apocalipsis 21.8

CONCLUSIÓN

Lo líderes que Dios ha levantado deben mostrar el carácter de Jesucristo, la mansedumbre y la


humildad son frutos piadosas de una vida que depende de Dios. La mirada de Dios está fija en
todos, los santos visibles deben vivir vidas piadosas, temerosas de Dios y los que escuchan la voz
de Dios a través de la predicación fiel deben mantenerse en amor para con el Señor.

12
Jn. 28-29
13
Mr. 9.7

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