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RESEÑA HISTORICA DEL

ESPIRITISMO ESPAÑOL (5)


por José Casanovas

AMALIA11) 1835-1879
Lagier y Pomares, Fernández Colavi- nos otros. La nota característica de sus revista actual antes citada («Vincula-
da, Torres Solanot, Miguel Vives, Ami- poesías es la delicadeza y la sensibilidad. ción Feminista»): Belén de Sárraga, di-
gó y Pellicer, González Soriano, Fabián (En esa breve reseña anterior, hay al- rectora de una pequeña escuela laica de
Palasí, Quintín López, Esteva Marata, gún pequeño error en relación a sus niños, que llevaba el nombre de Sócra-
Humbert Torres, etc. son unos pione- «Memorias»; pues en ellas dice que fue tes; Rosario de Acuña, librepensadora,
ros y nombres ilustres del Espiritismo en a sus veinticinco años que falleció su independiente, cuyos trabajos llenaron
España. madre. Error, digo... a no ser que los bastantes páginas de la publicación es-
Todos ellos, conocidos por sus ape- dieciséis años se refieran a la muerte de piritista; también Soledad Gustavo figu-
llidos, o nombre y apellidos. su padre, del que Amalia apenas habla: ró en sus páginas. Luego, citaremos
Solamente una figura en el Espiritis- sólo para decir que «había vivido siem- también a: Matilde Fernández y Cándi-
mo español, ha gozado de una popula- pre separado de nosotras». Por otro la- da Sanz (amigas ya de Amalia), María
ridad y de un sentimiento tal, que hace do, no fue Torres Solanot, sino Luis Pujol (desde Argentina, donde colabo-
que baste nombrarla con su nombre de Llach, del Centro «La Buena Nueva», raba también en «Constancia»), Con-
pila: Amalia, cantora del Espiritismo. quien la llamó a Barcelona.) cepción Llach, Adela Castell (desde
Voy a presentar aquí, una reseña bas- Y me es grato traer aquí, una reciente Montevideo), Concha Seras, Antonia
tante completa de su vida y obra. referencia a Amalia, en una revista es- Pagés, Amalia Torres de Maresma (que,
Y empezaré con unas palabras de la pañola no precisamente espiritista, lo como otras, encara desde «La Luz», la
señora Ethi Ghilbert, en una conferen- Dual le da más valor, si cabe. Alguien cuestión de «la mujer obrera», tema re-
cia dada en 1953, bajo el título de «Ama- me señaló, recién aparecido, el n° 22 (1 volucionario en aquella época), Angeles
Ha Domingo Soler, en el periodismo y abril 1978) de «Vindicación Feminista», L. de Ayala (escritora librepensadora
las letras españolas» (1 .b): en el que figura esta breve, aunque sig- que es excomulgada por la Iglesia, por
«Lo que constituye, quizás, uno de nificativa, referencia de la pluma de Fe- la «peligrosa manera de discurrir»), An-
los rasgos más interesantes de esta mu- derica Montseny: «El nombre de Lui- tonia Amat de Torres, Isabel Peña (que
jer extraordinaria, es el medio de que se sa Michel (1830-1905), como el de Flo- luego marcharía a Argentina, donde
valió para dar sus combates. Es el arma rán Tristán, es poco conocido de las Amalia la puso en relación con espiri-
poderosa de que su débil mano se pose- nuevas generaciones españolas. Sin tistas de allí, tales como Antonio Uqar-
sionó, convirtiéndola en formidable embargo, ambas forman parte de esa te, Sáens ('.nrtés. Cosme Mariño, autor
ariete demoledor de errores, en flamí- minoría de mujeres que, cuando no exis- de un «Concepto espiritista del socia-
gero rayo iluminador de conciencias. tía ninguna rebeldía femenina (...) ellas lismo», 1913), etc.
Esta poderosa arma, este rayo deslum- jalonaron, con su ejemplo, la larga ruta
brante fue, en manos de Amalia, el pe- de los combates por la emancipación Y, después de esta introducción pre-
riodismo». de la mujer. Después de ellas, otras mu- liminar, pasaré ya a una reseña de la
Ello le hizo traspasar un umbral de jeres combatientes ha habido, en Espa- vida y obra de Amalia.
popularidad. Y así es que el «Dicciona- ña, en Francia y en el mundo. En lo que AMALIA DOMINGO SOLER nació el
rio Universal de Espasa Calpe» recoge a nuestro país se refiere, no es posible 10 de Noviembre de 1835, en Sevilla.
su nombre, dedicándole unas líneas: olvidar los nombres de Amalia Domin- Toda su vida fue una lucha constante,
<(Poetisa y escritora española, nacida en go Soler, de Belén de Sárraga, de Ro- llena de grandes dificultades econó-
Sevilla y muerta en Barcelona (1835- sario de Acuña, de Soledad Gustavo micas, agravadas por lo que era peor:
1909). A los dieciséis años de edad (...), de Teresa Claramunt». grandes dificultades en la vista.
quedó huérfana, dedicándose de lle- Establezcamos algunas referencias. A los ocho días de nacer, ya quedó
no al cultivo de las letras y en especial En la revista espiritista «La Luz del Por- ciega. Durante tres meses la ciencia es-
de la poesía. En Madrid, pasó muchos venir», iniciada en 1879 por Amalia, ade- pecializada fue impotente en su cura-
trabajos para poder mantenerse, y ha- más de ella colaboran, más o menos asi- ción; finalmente, fue un farmacéutico el
biéndola llamado a Barcelona el vizcon- duamente, una larga serie de mujeres, que le devolvió la vista; pero siempre un
de de Torres Solanot, se dedicó a la unas espiritistas y otras simplemente velo se opuso a la clara visión de las
propaganda de la filosofía espiritista. «librepensadoras»; es una colaboración cosas.
Por espacio de veinte años publicó el básicamente femenina: tal era el propó- A los 18 años empezó a publicar una
semanario «La Luz del ,Porvenir», y sito de Amalia en su revista; muy pocos serie de poesías. Figurándose que en
muchos libros de poesía y controversia, hombres firman, como excepción, en Madrid tendrían más éxito sus escritos
entre los cuales figura: «El Espiritismo», aquella etapa de «La Luz». Entre sus y que, al mismo tiempo, el trabajo de
«Memorias del Padre Germán», «Te colaboradoras, citaremos, en primer lu- la mujer estaría mejor retribuido, se tras-
Perdono», «Ramos de Violetas», y algu- gar, algunas que son reseñadas por la ladó a la Capital, donde efectivamente

prensadelmisterio.blogspot.com 71
prime¡
pudo vivir con más holgura. Pero los poesía
trabajos de costura que realizaba para Cirse c
subsistir, le iban perjudicando mucho Soler
la vista, y casi quedó ciega; ello le obli- puerta
gó a vivir, prácticamente, de limosnas gador
de entre las personas para las cuales ha- ,De
bía estado trabajando y de alguna ins- Alican'
titución de beneficencia. por co
A los veinticinco años perdió a su ¡¡cada
madre, con la que había estado extre- S. E. d
madamente unida. (Su padre siempre Man ue
había estado separado de ellas, y pare- sión e:
ce que ni le conocía). El fallecimiento de cual A
su madre la sumió en la desesperación ccilabo:
y en la soledad, y sin medios. Alguna En f€
amiga de su madre le propuso entrar en Madrid
un convento; a tal proposición siguió Al p
otra: la de un casamiento; invitacio- unos e
nes que Amalia no recogió. cárgo
Cierto día, una amiga suya la llevó a Buena
consultar al Dr. Hysern, médico ho- Gracia»
meópata que había hecho curas asom- para of:
brosas como oculista; el Dr. Hysern le se tras)
dio muy pocas esperanzas de recupera- Barcelo:
ción de la vista; pero bajo su tratamien- mu nera:
to, al cabo de un año, Amalia logró vol- Despi
ver a ver, si bien siempre tuvo que se- decidió
guir estando pendiente de su vista, y día 20 dE
siempre se cirnió sobre su cabeza su En Ba
tormento más horrible: la ceguera. mente e
Durante el período que estuvo al cui- agosto d
dado del Dr. Hysern, un cambio se pro- Luis LIac
dujo en la vida interna de Amalia. En el donde «
campo religioso no se había encontrado Centro «
nunca satisfecha con la enseñanza que al cabo
le ofrecía la Iglesia Católica; había re- Centro «c
corrido templos, y escuchado sermo- Al prin
nes, pero nada llenaba su interior. Al- Amalia
gunas capillas evangélicas mantenían - refiere
entonces abiertas sus puertas (unos años Siones de
habían pasado desde el Auto de Fe en porque er
Barcelona, en 1861, y diversos sucesos «La Buen
políticos habían dado una mayor liber- médiums
tad religiosa); y Amalia acudió a estas
El diccionario universal Espasa Calpe, llama ban senci
capillas, principalmente en la Capilla a Amalia poetisa y escritora española. mí —dice
Evangélica, de la calle Calatrava (Ma- oír médiu
drid); allí encontró más austeridad, me- rrac iones
nos formulismo, pero no quedó satis- espíritus e
fecha: el vacío seguía en su interior. Sionaban
Hasta que un día, un amigo suyo, Pero al
((médico materialista de pura raza)) rrolló en €
—(puntualiza en sus ((Memorias>), sin ha que tenía las obras de Kardec; y se poesía a «El Criterio»; le contestó TO Eudaldo P
más detalle: ¿era el propio Dr. Hysern?)— las pedí prestadas; y muy poco a po- rres Solanot con una carta muy atent sición de t<
le habló de que quizás le darían alguna quito y con mucho trabajo comencé a y un ejemplar de su obra <Preliminare las sesione
explicación y satisfacción «UflOS nuevos leerlas o. más bien dicho, a estudiarlas. del Espiritismo». Seguidamente envi alma, tuvk
locos que creen, con la mejor buena fe Y enseguida empecé a adquirir la con- otra poesía al director de «La Revela porque em
del mundo, que el alma vive por toda la vicción absoluta de que el Espiritismo ción», de Alicante. Las puertas de ar<i nicaciones
eternidad, 'encarnando tantas veces era la verdad de todos los tiempos». bas revistas, se le abrieron de par ei soladoras.
cuantas lo necesita, en la tierra y en Algún tiempo después, Fernández par. Cas, no Ile
otros mundos». Y este amigo le propor- Colavida le enviaría las obras de Allan Y en la primera plana de «El Criterioi llez de las 1
cionó la revista espiritista «El Criterio», Kardec. «Cuando me vi dueña de los li- en su n° 9 de 1872, apareció el prirni al alcance
de la Sociedad Espiritista Española, re- bros de Kardec, por los que tanto había «artículo» de Amalia: <(La Fe Espiriti: llegar fltjn(
vista que recibía en su casa, a pesar de suspirado —dice Amalia— mi alegría ta». través de E
su materialismo, y aue leían su esposa e fue inmensa». (Esta ((alegría», la hemos En breve entró en contacto direct tarde las «lv
hijo «para reírse de los fenómenos y de pasado muchos, cuando por circuns- con la Sociedad Espiritista Español: y finalmentE
las apariciones de los espíritus)>. tancias de todos conocidas, teníamos donde conoció a Manuel Corchad La vista di
Y Amalia recibió «El Criterio)). Y a su que buscar «estos libros» con lupa; y Anastasio García López y a Joaqu debió afl
petición su amigo ltrajo más ejempla- encontrábamos alguno «perdido» en el Huelbes Temprado. nas podía SE
res, que él mismo le leía, ante las di- mercado de libros de ocasión de Atara- Y el día 4 de abril de 1874, en acto dyada por Lu
ficultades de visión de ella. zanas o de otras librerías de ocasión.) dicado a conmemorar el quinto ar<ive(uno le env
«Desde entonces -relata Amalia- malia- Al poco tiempo de haber «entrado» sano de la desencarnación de Kardlpondencia
no
no descansé hasta encontrar una fami- en el Espiritismo, Amalia mandó ya una (31 marzo 1869), Amalia pronunció Sibres etc.) A

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primeras palabras en públiio, en una
poesía dedica al Codificador. Puede de-
cirse que en aquel día Amalia Domingo A cien años de estas polémicas, se aprecia
Soler entró definitivamente y por la
puerta grande en las filas de los propa- todavía el valor que necesitó Amalia al
gadores del Espiritismo.
De Madrid, se trasladó un tiempo a
enfrentarse a los sectores clericales de
Alicante, para tomar baños de mar, aquel tiempo.
por consejo médico, en razón de su de-
licada vista. Allí entró en relación con la
S.E. de Alicante, cuyo presidqnte era
Manuel Anó, y cuyo órgano de difu-
sión era «La Revelación», revista a la
cual Amalia había ya enviado algunas
El 17 de agosto 1877, el «Diario de exclama: «Humanidad! libre eres para
cólaboraciones.
Barcelona» trasladó a sus páginas un creer: la razón derribó a los dioses, y
En febrero de 1876, regresó Amalia a
artículo del periódico «The Standard», hoy la razón es diosa!» Hacia Dios por la
Madrid.
intitulado «El mundo de los espíritus»; caridad y la ciencia. Esta es ia síntesis
Al poco tiempo, llegaron a su casa
en dicho artículo se decía que el Espi- del Espiritismo».
unos espiritistas de Barcelona, con en-
ritismo era una «monstruosidad». A primeros de noviembre del mismo
cárgo del Presidente del Centro «La
Luis Llach insta a Amalia a escribir... año (1878; estamos, pues, en el año
Buena Nueva» de la entonces «villa de
y surge su primer artículo de polémica Centenario de estos hechos), el orador
Gracia» (Barcelona), D. Luis Llach,
defendiendo el pensamiento espírita, sagrado don vicente de Manterola ha-
para ofrecerle su vivienda a fin de que
artículo que se publicó en «La Gaceta bló sobre Espiritismo en los templos de
se trasladara allí, pues creían que en
de Cataluña». Santa Ana y Santa Mónica, de Barce-
Barcelona encontraría trabajo mejor re-
Al poco, el 29 de abril de 1878, «El lona. Amalia le replicó en seis artículos
munerado.
Comercio de Barcelona» publicó una que publicó «La Gaceta de Cataluña»,
Después de algunas vacilaciones, se
conferencia dada en el Ateneo Libre, «dedicados —dice en sus «Memorias»—
decidió Amalia, y salió de Madrid el
por el Sr. Manuel de Lasarte, en acto al señor de Manterola que, con toda su
día 20 de junio de 1876.
inaugural de la Sección Ciencias Exac- ciencia y sus profundos conocimientos,
En Barcelona se instaló provisional- tas; en esta conferencia, el Sr. Lasarte habló sobre el Espiritismo como el úl-
mente en casa de Miguel Pujol, y en había manifestado: «El objeto de la Sec- timo cura de «misa y olla», diciendo que
agosto de aquel mismo año en casa de
ción, debía ser el estudio y vulgarización la comunicación constituía una verdad,
Luis Llach (con su esposa e hijos), en de la Ciencia, que lucha en nuestro pero que Satanás era el que se comuni-
donde entonces estaba instalado el país con antiguas preocupaciones, y caba con los espiritistas».
Centro «La Buena Nueva», centro que con el grave inconveniente de que pare- El primer artículo de réplica lo tituló
al cabo de un tiempo pasaría a ser el ce abandonar un fanatismo sólo para Amalia «Un voto de gracias», y empe-
Centro «de Amalia».
ceder en otro, para pasar de la Inquisi- zaba: «La escuela filosófica espiritista
Al principio de estar en Barcelona, ción al Espiritismo». debe dar a usted un voto de gracias por
Amalia «echaba mucho de menos Y Amalia, con su ya decidida y pun- haberse convertido en propagandista
—refiere en sus «Memorias>,— las se- zante pluma, escribió un artículo que in- de la religión del porvenir, puesto que
siones de la S.E. Española, de Madrid, tituló: «Qué es el Espiritismo»?, en el en varias ocasiones convierte usted los
porque en aquella época en el Centro que expresaba: púlpitos de las iglesias católicas, en cá-
«La Buena Nueva» no había más que
«Mentira parece que hombres en- tedras del espiritismo; y como su eleva-
médiums de buena voluntad que da-
tendidos, que el mundo llama sabios, da inteligencia no se ha desdeñado de
ban sencillas comunicaciones; y para
hablen de esta manera sin estudiar lo estudiar detenidamente las obras de
mí —dice— que estaba acostumbrada a
que dicen, sin conocer a fondo lo que Allan Kardec, resulta de este estudio
oír médiums admirables, aquellas na-
menosprecian, pues basta que el señor que nos describe con minuciosos deta-
rraciones vulgares y lamentaciones de
Lasarte pertenezca a una agrupación lles las primeras nociones de la doctrina
espíritus en sufrimientos no me impre-
de libre-pensadores, para que nos me- espirita». Y termina diciendo: «Y ya que
sionaban agradablemente».
rezca un buen concepto, y nos sor- usted sin darse cuenta de ello, es uno
Pero al poco más del año se desa-
prende profundamente que un hombre de nuestros mejores propagandistas, y
rrolló en el Centro un nuevo médium:
amante de la ciencia confunda la inqui- dice que ha tenido la generosidad (de
Eudaldo Pagés y Comas. «Con la adqui-
sición con el espiritismo. 1...). Nos la cual no se arrepiente) de conceder a
sición de tal médium —explica Amalia—
merece profundo respeto la asociación la escuela espiritista la creencia del pro-
las sesiones que antes nada decían a mi
de librepensadores que componen el greso eterno del alma, nosotros nque-
alma, tuvieron para mí gran atracción,
nuevo Ateneo, y sentimos que uno de remos ser menos generoos, y desea-
porque empecé a oír una serie de comu-
sus miembros, hable tan ligeramente de mos que no en un púlpito, donde se
nicaciones sensatas, profundas y con-
un asunto que no debe haber estudia- vence sin lucha, sino en el estadio de
soladoras. Sin ser áridamente científi-
do; pues estamos plenamente conven- la prensa, revele usted las dotes de su
cas, no llegaban tampoco a la senci-
cidos que si el señor de Lasarte hubiera claro ingenio y una a sus muchos lauros
llez de las familiares; eran instrucciones
leído las obras de Allan Kardec, de Pez uno más».
al alcance de todas las inteligencias, sin
zaní, de Flammarion, de Torres Sola- Ya en mayo de 1877 el Sr. de Man-
llegar ntinca a la vulgaridad». (Fue a
not y de otros autores que sería difuso terola había hablado del Espiritismo des-
través de Eudaldo, que vendrían más
enumerar, no diremos que se hubiera de el púlpito de la Iglesia de San Anto-
tarde las «Memorias del Padre Germán»
hecho espiritista, pero no hubiese nio del Prado, en Madrid. Y Torres-
yfinalmente el «Te Perdono».)
cometido la inexactitud de comparar la Solanot le dirigió una carta invitándole
La vista de Amalia fue de mal en peor;
noche con el día, de enlazar a un pa- a discutir por medio de la prensa sobre
debió abandonar la costura; a duras pe-
sado lleno de horror, un presente racio- tan trascendental asunto. El señor de
nas podía seguir escribiendo. Pero apo-
nalista». Manterola le contestó: «El predicador
yada por Luis Llach y otros espiritistas
Y terminaba Amalia el artículo dicien- evangélico no tiene en manera alguna
(uno le enviaba sellos para la corres-
do: «La inquisición de ayer decía en ab- obligación de descender de la Cátedra
pondencia, otro le enviaba papel, so-
soluto: «Fuera de la iglesia no hay sal- de la verdad al terreno de la prensa co-
bres, etc.) Amalia escribe y escribe.
vación posible», y el espiritismo de hoy tidiana. Su palabra, que es la palabra

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divina, es libre, y no puede sufrir coac- renta y seis) que se fueron publicando »La señora Domingo, que naciQ en
ción ni vínculo porque «la palabra de en «La Gaceta», yen «La Luz del Porve- Andalucía, ha llevado siempre la mo-
Dios no está ligada». (.). No quiere nir» cuando esta revista hizo su apari- desta existencia de un apóstol de las
esto decir que el sacerdote católico ción poco después, en el mes de mayo; ideas espiritistas. Vive humildemente en
haya de negarse, guardados ciertos res- con estos artículos, junto con las Répli- el seno de su Iglesia, es querida y con-
petos, a la controversia con el error, cas anteriores (a Manterola y a J. B. y siderada por sus correligionarios en to-
en que le precedieron los Santos padres P.), el editor espiritista Juan Torrents das las regiones de la península que ha
de los primeros siglos; y por eso cabal- tormó en 1880 un libro: «El Espiritis- recorrido »
mente, antes de ahora, había yo pen- mo refutando los errores del Catolicis- —Respetemos el lenguaje de «La
sado publicar un libro acerca de los erro- mo Romano». Gaceta»... aunaue el Espiritismo no
res del Espiritismo. «Tan pronto como El día 20 de septiembre de 1880 constituye ninguna «iglesia», en el sen-
vea la luz este libro, que con el favor de «La «Gaceta» publicó los retratos del Sr. tido que usualmente tiene esta pala-
Dios estará impreso dentro de pocos Manterola y el de Amalia, con la siguien- bra.)
días, tendré el mayor gusto en poner su te explicación: Esta serie de réplicas y polémicas de
primer ejemplar en manos de usted». «No nos proponemos, al publicar el Amalia, con su pluma aguda y cortante, poi
Otros quehaceres o causas debieron retrato del Rvd. don Vicente de Mante- la consagró definitivamente en el cam-
retrasar su redacción o publicación; por- rola y el de doña Amalia Domingo So- po espiritista.
que no es hasta primeros de 1879, des- ler, escribir una biografía completa de Hoy, prácticamente a cien años jus-
pués de sus disertaciones en Barcelona ambos personajes. El primero no la ne- tos de estas polémicas, apreciamos aún
y de las réplicas de Amalia, que no em- cesita; la segunda, hasta cierto punto mas, si cabe, todo el valor que necesi-
pezó el Sr. de Manterola la publicación puede decirse que no la tiene. tó Amalia para enfrentarse a los secto
de una serie de artículos contra el Es- »El señor de Manterola, ex-diputado res clericales de aquel tiempo. Hoy, a
carlista, antiguo consejero de Don cien años distancia, después de situa-
piritismo; esta publicación fue por el
proceso de cuadernillos por entregas,
que luego constituyeron un grueso vo-
Carlos durante buena parte de la última
guerra civil, y en la actualidad cura pá-
ciones diversas, las circunstancias am-
bientales en general han cambiado algo,
NIV
lumen con el pomposo título «El Sa- rroco de una importante parroquia de la o mucho. Y por ello no se necesita el
tanismo o la Cátedra de Satanás com- Corte, y según lo que la prensa insi- mismo «ardor», ni, sin duda, la misma
batida desde la Cátedra del Espíritu núa, candidato obligado a todas las mi- «dialéctica» para defenderse de un
Santo». tras vacantes que se presenten, es un Dogma. PRAC1
A la aparición de los cuadernillos de sacerdote fogoso, apegado a las ideas QUES
«El Satanismo)>, Amalia fue correspon- ultramontanas y dotado de indiscutible José Casanovas ANALI:
diendo con una serie de artículos (cua- talento. LOS Dl
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