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Capítulo 4

El ejercicio de la profesión del Psicólogo

4.10 ÁREAS EMERGENTES EN EL EJERCICIO DE LA PSICOLOGÍA

Fernando Bermejo, Santiago Redondo y Federico Scabuzzo

Introducción
A partir del nacimiento de la Psicología, acordado hacia fines del siglo XIX, vemos que
ésta es una línea de trabajo científico reciente en comparación con otras disciplinas como
la medicina, la física o la biología. Es así que el desarrollo científico, el avance y la
acumulación de conocimientos en esta disciplina tiene una trayectoria de poco más de un
siglo. Durante el cual la Psicología se desarrolló de una manera sumamente acelerada y
heterogénea, traduciéndose en una multiplicidad de campos de intervención del psicólogo
que llevó a la necesidad de lograr un reconocimiento legal en la segunda mitad del siglo
XX.
En la República Argentina en particular, la Psicología se profesionalizó en 1956 con el
surgimiento de la carrera en la Universidad del Litoral, tras el impulso del 1º Congreso de
Psicología celebrado dos años antes en Tucumán. En años posteriores, a pesar de gozar
del reconocimiento social de su práctica, gobiernos dictatoriales subordinaron el ejercicio
legal de la Psicología a la práctica médica. Fue recién en la década del 80, con la
restauración del gobierno democrático, cuando se le devuelve al psicólogo su autonomía
de trabajo (Klappenbach, 1996). Es entonces cuando el Ministerio de Educación y Justicia
de la Nación promulga la Resolución Nº2447 “De las Incumbencias de los Títulos de
Psicólogo y Licenciado en Psicología” y desde entonces los colegios de psicólogos de
cada provincia legislan sobre el ejercicio profesional en su jurisdicción. En 1985 en
Córdoba, bajo la Ley 7106, “De las disposiciones para el ejercicio de la Psicología”, se
reconocen las siguientes áreas de ejercicio profesional: clínica, educacional,
criminológica, social y laboral. La ley menciona que: “la enumeración de las áreas no
limita la promoción de nuevas especialidades, que requieren su formación particular y
aplicación específica para un mejor servicio a la comunidad determinando así otras áreas
ocupacionales”. Esto permite que en 1989, mediante la Resolución Nº21 del Consejo de
Psicólogos de la Provincia de Córdoba se suma a estas cinco la Psicología sanitaria como
nueva área.

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La imprecisión de este término nos lleva a la necesidad de establecer ciertos parámetros


que permitan delimitar el concepto de área de ejercicio profesional del psicólogo.
Las fuentes consultadas muestran grandes discrepancias al respecto. Por ejemplo,
mientras que la Asociación Americana de Psicología (APA-USA) conforma 55
subdivisiones en la práctica psicológica y el Colegio Oficial de Psicólogos de España
presenta 7 perfiles del profesional psicólogo, en Buenos Aires las áreas de la Psicología
se equiparan a los ámbitos de acción del psicólogo, sin definir explícitamente cuáles son,
ni las actividades que competen.
A pesar de que en Córdoba la legislación no especifique el significado del término
“área”, a través de lo que se expone en la Ley Nº7106 se puede considerar como tal a la
esfera de acción específica que responde a un cúmulo suficiente de conocimientos, con
una demanda social instaurada que la legítima, delimitando objetivos y población
específicos, y que no pueda ser abarcada por una esfera de acción mayor.
De esta definición se desprende que:
Un área implica la existencia de un cúmulo suficiente de conocimientos, o la
posibilidad de construirlo, que le permita ser merecedora del reconocimiento científico y
profesional de la comunidad en la que se desarrolla.
Debe responder a una demanda social, es decir que se debe ocupar de una situación
que resulta problemática para la comunidad, o bien que maximice el funcionamiento de un
contexto determinado.
Con respecto a la relación entre las áreas, aunque en algunos casos los límites de un
campo no son claros, lo que define, lo que comprende un área y no permite la
superposición de acciones, son los objetivo y la población específicos a la que
responden. Dicho de otra forma, el trabajo de un psicólogo responde a un objetivo y una
población particular, de los cuales, en última instancia, se desprende su producción
actual.
Por otra parte la esfera de acción debe ser lo suficientemente exclusiva para que no
pueda ser abarcada por una esfera de acción distinta y para que la práctica no se
superponga con otras esferas de acción.
Cabe destacar que existen complejas variables que determinan el reconocimiento de un
área. Por ejemplo, además de las ya mencionadas, las políticas gubernamentales que
alienten o no a tal desarrollo, los paradigmas científicos que marquen el ritmo de la
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investigación y contingencias referidas a la asociación formal de los psicólogos (colegios,


federaciones, consejos, etc.).
Cuando el desarrollo de un tópico específico dentro de un campo general crece o se
moviliza independientemente de su contexto y se aleja de los fines que lo unían al área,
estamos en presencia del nacimiento de un campo de ejercicio. Este es el caso de los
desarrollos que a continuación presentaremos.
De este modo, al realizar una exploración de diferentes áreas del ejercicio profesional que
no son reconocidas explícitamente como tales por el marco legal que rige la práctica en
nuestro medio, se plantea como objetivo de este trabajo ampliar la representación que
tiene el lector novel acerca de la práctica del psicólogo. Cabe aclarar que no se realizará
una revisión exhaustiva acerca de estas prácticas. Lo que se intentará es dar un
panorama de algunas áreas que cuentan con un corpus científico sólido y una amplia
demanda social que las sostienen.

Psicología del Deporte


Los estudios en esta rama han hecho que, aunque se trate de un área relativamente
joven, la Psicología de la Actividad Física y del Deporte esté ampliamente reconocida y
representada por asociaciones y organizaciones de nivel nacional e internacional. La
Psicología del Deporte es considerada un área de la Psicología Aplicada cuyo objeto de
estudio es el comportamiento en el ámbito de la actividad física y el deporte (Colegio
Oficial de Psicólogos, 1998).
Explica Garzarelli (2005) que el juego es tan antiguo como la misma humanidad.
Cuando se analizan usos, costumbres, leyes, religiones, etc., en la historia de los
hombres, el juego emerge como una actividad conectada a su cultura, no solo entre los
niños sino también entre los adultos, y se registra casi siempre una neta división entre
juegos de hombres y juegos de mujeres y por supuesto entre juegos de niños y juegos de
adultos. Sin embargo, ajustándonos a un concepto de disciplina científica formalizada,
podríamos establecer las raíces de esta rama en los mismos comienzos de la Psicología
experimental de Wundt y sus trabajos de laboratorio, centrados en el estudio de los
tiempos de reacción y las respuestas motrices. Por otra parte, hacia comienzos del siglo
XX encontramos las primeras reseñas documentadas que explícitamente se refieren a la
Psicología aplicada a la actividad física y el deporte.
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Los investigadores alemanes C. Diem y L. Diem toman la posta y fundan el primer


laboratorio de Psicología del deporte en Berlín hacia el 1920, y en 1925 Griffith funda el
similar en EEUU. La Unión Soviética hace su entrada en el campo entre los años 1945 y
1957. Roudick, Punin y Hanin, desarrollan trabajos valiosos en las universidades de
Moscú y Leningrado que insertan la disciplina en el nivel universitario (Linares, 2001).
Podría aseverarse que el momento crucial para la formalización de esta disciplina fue la
celebración del I Congreso Mundial de Psicología del Deporte, realizado en Roma en
1965. Tras la celebración de este congreso y la constitución de organizaciones científicas
especializadas a nivel europeo e internacional se consolida la disciplina mediante la
participación en diversos encuentros científicos y la difusión de los trabajos en
publicaciones especializadas.
Para el Colegio Oficial de Psicólogos de España (1998) el psicólogo que se desenvuelve
dentro de esta área tiene por funciones específicas las de:
• Evaluación y Diagnóstico.
• Planificación y Asesoramiento. • Intervención.
• Educación y/o Formación.
• Investigación.
Por otra parte, el rol que desempeña el psicólogo que trabaja en la actividad física se
resume en los siguientes puntos:

Deporte de rendimiento: se desempeña en el deporte profesional y de alto rendimiento,


promoviendo como principal objetivo la consecución de resultados óptimos en la
competición deportiva. El Deporte de Rendimiento se enmarca en una institución,
organización o entidad, regulándose por una disposición normativa de carácter
institucional.
Este tipo de deporte implica una práctica relativamente continuada (no esporádica),
planificada y realizada habitualmente dentro de unos márgenes de edad, en función de la
modalidad deportiva practicada, ya sea amateur o profesional.

Deporte de Base e Iniciación: Algunos aspectos son la actividad física y deporte escolar
y universitario, y el deporte comunitario. El Deporte de Base e Iniciación se refiere a la
fase de inicio de la actividad físico-deportiva especialmente en edades tempranas. Hay
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que matizar que el deporte contemplado desde esta perspectiva debe entenderse no tanto
como actividad competitiva, sino como actividad lúdica y de desarrollo personal. El
aprendizaje, la motivación, la interacción social y el disfrute con la actividad son, entre
otros, aspectos prioritarios en esta etapa.

Deporte de Ocio, Salud y Tiempo Libre: Deporte para todos; Deporte para poblaciones
con necesidades especiales. En esta área la intervención profesional de los psicólogos
incluye las tareas destinadas a optimizar el desarrollo psicosocial de los niños y
adolescentes a través de dos métodos globales: la mejora de la formación de los agentes
psicosociales (padres y entrenadores fundamentalmente), y la adquisición por parte de
niños y jóvenes de las estrategias más adecuadas para la valoración de sus logros, de
acuerdo con la etapa evolutiva en que se encuentren.
Además, es necesario saber que el psicólogo de la actividad física y del deporte, en el
desempeño de sus funciones, ha de tener en cuenta a todas aquellas personas e
instituciones que intervienen e interactúan en el contexto deportivo, como son los
deportistas, técnicos deportivos (de base, elemental y superior), directivos, espectadores,
familiares, medios de comunicación, asociaciones, organizaciones e instituciones
deportivas y otros profesionales de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

Se puede concluir diciendo que la Psicología de la actividad física y el deporte es un área


consolidada, caracterizada por una creciente elevación del nivel de calidad y cantidad de
los trabajos e investigaciones y una configuración académica y profesional (Colegio Oficial
de Psicólogos, 1998).
Para mayor consulta, el lector puede remitirse a las direcciones de revistas digitales de
Psicología del deporte siguientes:
http://www.efdeportes.com/psicologia/
http://www.psicodeportes.com/

Psicología del Tránsito


Los accidentes de tránsito se han convertido en uno de los problemas de salud pública
más graves. En la República Argentina, en 2003 se produjeron 3124 muertes y
56669 personas resultaron heridas a causa de accidentes de tránsito (INDEC, 2004).
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El estudio de las variables que intervienen en los accidentes da como resultado la


implicancia de factores de naturaleza física, técnica, meteorológica, deficiencia de la
calidad de la red vial, aspectos comportamentales, cognitivos y de formación cívico/vial.
Siguiendo a esto, se llevan a cabo distintas estrategias de investigación y prevención, con
el fin de reducir el gran costo que generan. Uno de los agentes fundamentales que inciden
en la seguridad vial es el denominado "factor humano" (Colegio Oficial de Psicólogos,
1998), en el que la Psicología tiene un amplio espacio de intervención, ya que su objeto
de estudio es el comportamiento humano (entendiéndolo en su forma más amplia). Por
otro lado, "el factor humano" es un aspecto que hay que tener en cuenta en otro tipo de
actividades que pueden implicar riesgo y donde también hay un alto grado de
accidentalidad. En síntesis, podemos decir que el objeto de estudio de ésta área es
cualquier actividad de riesgo en la que estén en juego las características personales, y
dada la gran demanda social que provocan los accidentes de tránsito, avocada al
tratamiento del factor humano en situaciones de tránsito.
Por su parte, Rothengatter (1991) define a los factores más importantes que influencian el
comportamiento en tránsito de la siguiente manera:
(a) factores del entorno físico.
(b) factores cognitivos.
(c) factores motivacionales.
(d) factores socio-culturales.
(e) factores legales.
Y concluye señalando que en la Psicología aplicada y, particularmente, en la
Psicología de tránsito se han realizado innumerables investigaciones dirigidas a clarificar
la influencia de estos factores, y a la búsqueda de medidas para cambiar el
comportamiento del conductor y de los otros usuarios de la carretera, con el objetivo de
aumentar la eficiencia y la seguridad viales. Las investigaciones se han reducido a varios
temas específicos (1991).
En sus orígenes, la Psicología del tránsito y el transporte recibió un impulso decisivo
durante las dos guerras mundiales; también debido al avance del propio transporte, de las
políticas de seguridad públicas y de las medidas técnicas y preventivas tomadas por las
grandes compañías de transporte y la industria automovilística. Esta Psicología se

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encuentra íntimamente unida al desarrollo de medidas de seguridad respecto de los


conductores profesionales, y sólo recientemente al de todos los conductores (Tortosa,
2003).
En relación a la historia de la Psicología de tránsito, Rothengatter (1991) reconoce dos
tendencias mundiales, las investigaciones en los Estados Unidos que se concentran
todavía en los temas tradicionales, como el de la percepción o el de la ergonomía; y la de
Europa, donde las investigaciones trabajan más sobre los factores cognitivos y
motivadores.
En nuestro país el antecedente más significativo relacionado a las tareas del psicólogo del
tránsito lo forma la Primer Jornada Nacional del Psicólogo del Tránsito, organizada por la
Federación de Psicólogos de la República Argentina, celebrada en septiembre de 2004. A
continuación se presenta un cuadro con las principales conclusiones.
FEDERACIÓN DE PSICÓLOGOS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
PRIMERA JORNADA NACIONAL DE PSICOLOGÍA DEL TRÁNSITO
17 y 18 DE SETIEMBRE DE 2004, ROSARIO
PRINCIPALES CONCLUSIONES
- Se logró darle identidad propia a la Psicología del tránsito como campo y espacio de
aplicación de la Psicología.
- Confirmamos que la presencia y participación de los psicólogos en las políticas de
seguridad vial que implementan los responsables del área en las distintas jurisdicciones
se torna de vital importancia para la efectividad de las mismas.
- El accidente no es únicamente un hecho casual o fortuito, sino que intervienen en él
factores humanos, mecánicos y ambientales y según la OMS, es uno de los problemas de
salud pública más graves.
- El tránsito es un fenómeno complejo e interdisciplinario y la participación de la Psicología
en él no es solo para definir aptitudes para el carnet de conducir sino que también debe
abordar, desde la intersectorialidad y la epidemiología, acciones preventivas tendientes a
la promoción de la salud. - La pertinencia del trabajo del psicólogo en el área deviene de
la idoneidad en el entendimiento de la conducta humana que tiene. Por lo tanto resta
consensuar y definir el perfil y las competencias profesionales del psicólogo en esta
especialidad que aún es nueva en el país.

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- Se hace necesaria una formación de grado y capacitación específica de postgrado del


psicólogo en Psicología del tránsito, atravesada ésta por lo clínico, jurídico, educacional,
organizacional y sanitario.
- Las técnicas de evaluación psicológicas, recurso específico e indiscutible de la práctica
profesional del psicólogo, concurren y aportan a la intervención idónea de la problemática
del tránsito. Este aspecto requiere del encuadre de todo proceso de evaluación, y se hace
necesaria la búsqueda de consensos en cuáles son las técnicas indispensables para el
ejercicio de la Psicología del tránsito.
- Se propone trabajar en la modificación de las leyes provinciales y nacionales de tránsito
y sus reglamentaciones, a fin de lograr la inclusión del profesional psicólogo en el proceso
de la administración y evaluación psicológica del aspirante a conductor.
- Promover la responsabilidad de conductores, peatones, fabricantes de autos, y
funcionarios, todos actores involucrados en la problemática del tránsito, es otro de los ejes
de intervención del psicólogo en esta especialidad.
- Los recursos informáticos y mecánicos en la evaluación de aptitudes del conductor no
deben ser los únicos recursos para ello ni deben ser sustitutos de la intervención
profesional de un psicólogo especializado en Psicología del tránsito.
- El contexto en la sociedad actual de aumento y vigencia de las conductas de riesgo
entre las cuales los accidentes ocupan un lugar importante no debe ser omitido al
momento de diseñar las estrategias de intervención del psicólogo.
- Desde la Federación de Psicólogos se propone rescatar las experiencias prácticas y de
investigación y los desarrollos teóricos existentes, para conformar una red tendiente al
trabajo en común de los psicólogos del país, interesados en la problemática de la
Psicología del tránsito.

A pesar de lo que pudimos desarrollar, no se encuentran definiciones claras sobre cuáles


son las funciones y competencias profesionales, y cuáles las relaciones con otras áreas
de la Psicología. Esta falta de definición del rol profesional en la Psicología del Tránsito y
de la Seguridad, y concretamente en los Centros de reconocimiento, ha hecho que tenga
muy poco peso como colectivo en el ejercicio profesional, cercenando la capacidad de
influencia en la elaboración de los desarrollos de las disposiciones normativas.

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Psicología Económica
El objeto de estudio de la Psicología económica son las conductas de adquisición,
consumo y uso de bienes, servicios e ideas, el comportamiento económico, las variables
que inciden en la toma de decisiones económicas individuales y colectivas, y las formas
como las personas comprenden el mundo de la economía y sus variaciones. Según Lea y
Tarpy (1987, citado en Denegri Coria, 2004) un psicólogo economista es aquel que
reconoce que el problema que está estudiando es tanto psicológico como económico y
está preparado para utilizar tanto los métodos psicológicos cuanto los económicos para
investigarlo. De esta forma, la Psicología económica se ocupa de estudiar y analizar las
interrelaciones entre la economía y el comportamiento de los individuos.
Los estudios de la economía del hombre tienen una amplia variedad de aspectos a
abordar. Las investigaciones en esta especialidad se desarrollan tanto desde cómo se va
gestando la formación de conceptos, actitudes, valoraciones y manejo del dinero hasta las
conductas que responden a la alta complejidad de las sociedades, como puede ser la
economía mundial. Es por eso que dentro de esta disciplina existen muchas
investigaciones que intentan dar cuenta de estos distintos aspectos del hombre
económico.
Se piensa que el estudio del dinero es importante debido a múltiples razones. Entre ellas
encontramos tres principales (Denegri Coria, 2004):
1. El dinero permite que las personas puedan comprar y por lo tanto cubrir sus
necesidades vitales..
2. Su posesión se relaciona con la calidad de vida y con los símbolos de diferenciación
social y de pertenencia a grupos actuando como un símbolo social.
3. En nuestra sociedad actual, la posesión de dinero se asocia con sentimientos de
satisfacción y felicidad personal.
Dentro de los procedimientos más usados en investigación en ésta área se encuentran
"Surveys", test coyunturales, escalas de actitudes y hábitos de consumo y entrevistas
semi estructuradas (2004).
Por estas consideraciones, esta área se proyecta como un campo de interés y de trabajo
para futuros psicólogos, ofreciendo posibilidades de intervenciones novedosas.

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Psicología Política
A grandes rasgos podemos decir que la Psicología política es un conjunto de
conocimientos científicos, desarrollados y transmitidos por psicólogos que pretenden
describir y explicar el comportamiento político humano (Dávila et al., 1998).
Los primeros antecedentes de la Psicología política aparecen a principios del siglo
XX, precisamente, el término Psicología política aparece en el libro "La Psychologie
Politique et la défense sociale” de Gustavo Le Bon, publicado en 1910 (Jiménez Busrillo,
1986).
Sucesivas trabajos e investigaciones le siguieron en el marco de la Psicología y la
Ciencias Política. Y, en 1973, termina formalizándose la constitución de la disciplina con la
publicación del primer manual de Psicología Política. La fundación en enero de 1978 de la
Sociedad Internacional de Psicología Política (ISPP) constituye un hecho institucional
clave, formalizando la creación de una comunidad que se identifica y es identificada como
de psicólogos políticos. En 1979 fundan la revista Political Psychology, órgano oficial de la
sociedad. Por otra parte, en nuestro país en 2003 se comienza a publicar la Revista
Electrónica de Psicología Política, dependiente de la Universidad Nacional de San Luís.
El objeto de estudio de este área es el comportamiento político, el cual estará formado por
aquellas acciones de las personas (fisiológicas, emocionales, cognitivas y conductuales)
que estén enmarcadas dentro de situaciones referentes a lo político. Así, siguiendo a
Dávila et al. (1998), la Psicología Política es un conjunto de conocimientos científicos que
intenta explicar el comportamiento humano en las situaciones que:
1. Influyen en un colectivo amplio de personas, en asuntos de intereses públicos o
colectivos (sin que los intereses se definan exclusivamente por una de las partes),
acciones que traten de impactar o impacten en el orden social.
2. Ordenan, regulan o prohíben algo vinculante para toda la sociedad, esté situado ese
algo en el terreno de lo social, lo económico, lo ideológico o lo cultural o en cualquier otra
esfera. Se trata de fijar normas, de reglar.
3. Distribuyan, asignen, movilicen o extraigan recursos, o produzcan bienes y servicios
generales.
4. Tengan comportamientos alternativos, distintas opciones o planteamientos sobre los
que se debe hacer.

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Los fines de la Psicología Política se desprenden de su objetivo principal, conocer el


comportamiento político. En relación a esto se puede decir desde el plano político que es
importante conocer al individuo tanto en su funcionamiento como tal como cuando forma
parte de un grupo. De ahí la importancia de estudios como los de minorías, fenómenos de
masas, factores que influyen en la intención de voto, cómo promover la participación
política, liderazgo, opinión pública... Así como conocer las dinámicas y variables que
pueden dificultar o mejorar el funcionamiento en política, estudios sobre autoritarismo,
discurso político, conducta política, estudios heurísticos empleados en la toma de
decisiones, procesos de pacto y negociación. Y por otro lado, para el individuo normal
sería bueno tener un mayor conocimiento de las cuestiones políticas desde la óptica de la
Psicología Política, lo que le permitiría mejorar su participación, ya que tendría una mayor
comprensión de los procesos subyacentes a los hechos políticos que acontecen en su
vida cotidiana.
Sin poder agotar el catálogo de temas, Jiménez Burillo (1986) muestra
desordenadamente algunos de los asuntos de los que trata la Psicología política,
extraídos de las Actas de los Congresos, las Revistas y Manuales de la especialidad.
- Papel de la familia en la identificación del niño con los partidos políticos.
- La Psicohistoria y el Holocausto.
- Estudio psicológico de las elites.
- Causas de la guerra.
- Salud y participación política.
- Aspectos psicológicos del paro.
- Psicología social del terrorismo.
- El concepto de eficacia política.
- Sobre la utilidad de la Teoría de los Rasgos en Ciencia Política.
- La televisión y el aprendizaje político
- Barreras psicológicas en las negociaciones árabe-israelíes
- La Psicología del burócrata.
- La Psicología política de Alejandro Magno.
- Aspectos psicológicos de la revolución iraní.
- El Fascismo contemporáneo.
- Teoría de la Atribución y Relaciones Internacionales.
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- Implicaciones psicológicas del desarrollo infantil en la Era Nuclear.


Si el lector desea conocer más sobre este campo puede dirigirse a los siguientes sitios:
• http://ispp.org/ (Sociedad Internacional de Psicología Política)
• http://www.psicopol.unsl.edu.ar/ Revista Electrónica de Psicología Política.

Psicología de las Catástrofes


Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX aparecen en la literatura estudios sobre el
impacto psicológico de las guerras, los cuales se incrementaron con el advenimiento de la
Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la calidad de las intervenciones de los psicólogos
en estas situaciones extremas se puso en duda por los mismo profesionales (Berdullas
Temes, 2005). Así es como la Asamblea General de la Federación Europea de
Asociaciones de Psicólogos y a petición de un elevado número de psicólogos que habían
intervenido en situaciones de emergencia, decidió poner en funcionamiento un grupo de
trabajo sobre intervención en crisis y desastres. El núcleo inicial comenzó la actividad en
1998 (Berdullas Temes, 2005), decidiendo que las tareas prioritarias a realizar fuesen:
• Recopilar las experiencias de los psicólogos que habían participado e intervenido en
situaciones de emergencia.
• Revisar el tipo de formación y entrenamiento de los psicólogos que prestaron ayuda
voluntaria.
• Proponer un perfil del profesional de la Psicología que se adecue a esas situaciones
• Profundizar en el conocimiento de los factores de riesgo que pueden hacer que las
conductas de las personas y grupos inmersos en las crisis no desemboquen en
reacciones de pánico que multipliquen los efectos negativos de aquéllas.
Desde esta disciplina se define desastre como “la interrupción de un acontecimiento
súbito, intenso y traumático con gran número de víctimas que sobrepasa los recursos de
la comunidad y que, además de la destrucción material y la desorganización social que
provoca, produce una seria afectación psicológica a quien la padece, ya que fallan las
estrategias de afrontamiento habituales para la resolución de problemas” (Montoso y
Carbonell, 1992). Ante esto, quizás la principal actividad del psicólogo es la primera ayuda
psicológica, la cual para Yagüe (2002) se caracteriza por realizarse en un contexto sin
estructurar, generalmente en un espacio público y en forma grupal, en un tiempo limitado,

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con una persona que se ve por primera vez y en coordinación con el resto de los servicios
de intervención.
Una intervención psicológica temprana adecuada tiene diversas consecuencias tales
como: una influencia positiva en las reacciones psíquicas de la víctima, ayudándola a
recuperar el equilibrio perdido por la situación que está viviendo, favorece la resolución de
secuelas psicológicas que quedan tras el acontecimiento traumático y repercute en el
personal que interviene en la catástrofe, facilitando la sensación de control de la situación
y, por lo tanto, de sus propias reacciones (Campillo Cascales, Rivas Molina, Luna
Maldonado & Llor Esteban, 2004).
Además de esto, durante el desastre el psicólogo observa los comportamientos
individuales para detectar necesidades de intervención, realiza entrevistas a víctimas,
familiares y personal encargado de intervenir en el desastre, colabora con las familias de
víctimas, las acompaña en el reconocimiento de cadáveres, en los trámites necesarios y
ayuda a comenzar a elaborar el duelo y organiza centros de recepción de víctimas y de
información al resto de la comunidad (Campillo Cascales et al., 2004).
Si bien la mayoría de los psicólogos que se dedican a estas actividades trabaja en grupos
que se activan ante estas emergencias y que son dependientes de colegios de
psicólogos, direcciones de defensa civil, instituciones internacionales como la Cruz Roja
u organizaciones no gubernamentales como Médicos sin Fronteras; las tareas
desarrolladas por ellos no se limitan al periodo que dura el desastre sino que después del
mismo se realizan seguimientos de las víctimas y sus familiares y evaluaciones de las
intervenciones.
Además, en base a éstas últimas, se llevan a cabo campañas de información, realización
de simulacros, realización de programas de formación para los demás profesionales que
participan ante una emergencia, tales como médicos, enfermeros, bomberos, etc., y
diseño de planes de emergencia y protocolos de actuación, además de realizar
investigaciones sobre el comportamiento humano durante los desastres (2004).
En conclusión, puede decirse que si bien las investigaciones relacionadas a esta temática
se remontan a un siglo atrás, esos conocimientos se han estructurado en una práctica
sólo recientemente, pero aún siendo un área joven, tiene una función y marco de
actuación bien definidos y una importante demanda social que atender.

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Consideraciones Finales
Hasta aquí se efectuamos una revisión sobre algunas áreas emergentes del ejercicio del
psicólogo. A partir de esto vemos la existencia de diversos campos donde se desempeña
el profesional. Los campos enunciados, en la República Argentina, no son reconocidos
como tales por las reglamentaciones vigentes. Si bien algunos de estos no tienen un
marcado desarrollo en nuestro país, sí existen esfuerzos por lograr el reconocimiento de
su práctica.
Si bien las áreas trabajadas en los párrafos precedentes podrían enmarcarse dentro de
las vigentes actualmente según las disposiciones legales, la demanda social específica
desde la cual se desarrollaron y los avances posteriores exigen una formación profesional
determinada para cada una de ellas. Cabe preguntarse a esta altura acerca de los
motivos por los cuales no se ha reconocido en nuestra provincia ningún área nueva desde
1989, cuando se agregó la Psicología sanitaria al ejercicio legal.
Podemos afirmar que existe una especificidad en los marcos conceptuales trabajados por
cada área, lo que puede observarse también en la proliferación de cursos de postgrado y
de manuales específicos para el estudio de cada una de ellas. En relación a ello, es
factible plantear que un potencial reconocimiento explícito implicaría la dedicación de
mayores recursos para el desarrollo del área y la posibilidad de una formación profesional
más idónea.
Para concluir, podemos postular que desde la heterogeneidad de la disciplina se arribaría
a dos desenlaces contrapuestos: Por un lado existe la posibilidad de que la Psicología se
fragmente en partes inconexas de trabajo, perdiendo de esta forma la unidad disciplinar y
desdibujando su objeto de estudio. Por otra parte, seguramente se observará un
conocimiento más profundo y valioso de los distintos aspectos abarcados. Será el desafío
para futuros profesionales el lograr un equilibrio entre éstas dos posturas, un avance en la
particularidad sin perder cierta integridad.

Bibliografía
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de emergencia. Recuperado en http://www.cop.es/infocop/infocop76/info-76-8.htm el
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