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Los servicios de orientación vocacional en el ámbito institucional

La institución educativa tiene que enfrentarse actualmente con tareas más extensas que las de
otros tiempos. Estas provienen de distintos ángulos: cambios sociológicos, desarrollos en
psicología, evolución de las necesidades culturales, avances tecnológicos, etc.

Esto provoca una modificación importante en las funciones tradicionalmente asignadas al


educador y a la escuela. Y ya no es solo el docente el que debe intervenir, sino también el
psicólogo, el pedagogo, el asistente social, etc.

Un lugar de privilegio corresponde en la función docente la orientación educativa y vocacional.


Hoy la institución educativa debe ayudar en la evolución y desarrollo de los intereses
vocacionales desde el ciclo primario y en la elección y ajuste de la propia elección en el ciclo
secundario y universitario. En un mundo técnicamente desarrollado el niño no tiene un
conocimiento concreto de las actividades profesionales, resultándoles incomprensibles. La
orientación es espontanea, resultante del juego de las influencias locales y las aspiraciones
familiares, debe ser complementada por una orientación continua que le permita abarcar la
gama de posibilidades y actividades profesionales y por un conocimiento cada vez más acabado
de sí mismo que le permita una clara autopercepción y percepción del mundo.

Por todo esto resulta necesaria que esta función esencialmente orientadora de la escuela sea
apoyada y organizada en la escuela primaria, secundaria y en las distintas universidades y
facultades, a través de centros especializados.

Ámbito institucional

El ámbito institucional exige un particular modo de abordaje y una adecuación de las técnicas
utilizadas. La dimensión psicosocial de la orientación, es consciente de que las sucesivas
identificaciones que culminan en la identidad vocacional se realizan en y a partir de los grupos
de pertenencia y referencia: el grupo familiar, grupo escolar, grupos de pares, la relación con la
comunidad total y con la comunidad educativa en particular.

La personalidad individual y única se configura en y por los grupos y la cultura en la reciprocidad


del intercambio: individuo- grupo.

El enfoque psicosocial se presenta como un punto de vista globalizador y comprensivo,


equidistante tanto del psicologismo como del sociologismo.

La metodología del trabajo en el orden institucional debe ser particularizante: (la institución
debe ser considerada en todos sus niveles teniendo en cuenta su especificidad: en nuestro caso,
lo especifico de la institución educativa y de cada institución educativa en particular.) desde esta
perspectiva es posible atender, desde el servicio de orientación, a cada estudiante concreto, a
los pequeños grupos con sus características únicas y cada institución educativa.

En cuanto a las técnicas que se han de utilizar, destaco en el trabajo institucional las técnicas de
grupo. En el caso de la orientación, pueden ser utilizadas distintas técnicas según los objetivos y
el momento del proceso. Pueden combinarse.

Algunas técnicas y recursos son:

- Panel o mesa redonda


- Foro
- Grupos operativos
- Role playing

Se utilizan para el diagnóstico técnicas psicométricas o proyectivas de aplicación grupal.


También se emplean otros recursos movilizadores: tarjetas R-O (realidad ocupacional).

Existe un amplio cambio para la creación y experimentación de distintos recursos con la sola
exigencia de coherencia con el marco psicodinámico que constituye nuestro encuadre teórico.

El diagnostico institucional

El orientador vocacional o el equipo orientador deben partir de un diagnóstico de la institución


para el adecuado encuadre de la tarea. Partir de un diagnóstico de la institución supone tener
en cuenta un mínimo de información sobre la institución:

a. Fines y objetivos
b. Organización jerárquica
c. Aspectos instrumentales
d. Ubicación geográfica
e. Organización del espacio.
f. Organización de las actividades
g. Origen y formación.
h. Evolución, historia, crecimiento, cambios, fluctuaciones.
i. Cultura y normas que la rigen.
j. Distribución de la información.
k. Procesos personales.

Todos estos aspectos actúan sobre las personas y la actividad que ellas desempeñan, en una
interacción constante, que inciden en los procesos personales de cada uno.

El porqué de este enfoque

El equipo orientador no realiza tareas específicas de psicología institucional. No constituye un


equipo de psicólogos institucionales. Es necesario distinguir entre la psicología institucional y el
trabajo psicológico y psicopedagógico en las instituciones. En este segundo rubro es donde se
enmarca la tarea orientadora. Su enfoque debe ser siempre totalizador y estar dirigido a las
distintas instancias: directivos, profesores, personal administrativo, padres, alumnos comunidad
en general.

El equipo puede actuar como asesor temporario o estar incluido de un modo estable en la
institución. En ambos casos, es importante tener en cuenta no solo la autonomía técnico
profesional necesario para actuar, sino también, las dependencias e interrelaciones en la
conducción.

Integrantes

El servicio de orientación o psicopedagógico requiere un enfoque interdisciplinario, lo que


supone la intervención de distintas figuras profesionales cada una de las cuales asumen la
responsabilidad en su campo específico: diagnóstico médico, metodología de estudio y
conducción del proceso enseñanza-aprendizaje, coordinación de grupos, psicodiagnóstico,
orientación, acciones psicoprofilacticas.