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EDUCACIÓN PARA EL BIENESTAR

ACUERDO NACIONAL SOBRE EDUCACIÓN

LA FORMACIÓN CONTINUA Y PERMANENTE DEL MAGISTERIO DE


EDUCACIÓN BÁSICA UN EJE PARA MEJORAR LA CALIDAD
EDUCATIVA.

MTRO. CARLOS HERNÁNDEZ GONZÁLEZ


Asesor Técnico Pedagógico del Centro de Maestros “Blanca Jiménez Lozano”, Ciudad
de México

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El presente trabajo tiene el propósito de compartir una serie de reflexiones sobre el tipo
de educación que requiere la niñez y juventud mexicanas en el contexto de la puesta en
marcha de los nuevos planes y programas de estudio de la educación obligatoria
(Aprendizajes clave) y la propuesta del nuevo régimen político emanado de la voluntad
popular el 1 de julio del 2018, denominado la Cuarta Transformación. El contraste de
estos modelos educativos será evidente durante la entrada en vigor del primero y las
conclusiones que se deriven de los foros convocados por los virtuales funcionarios de la
Secretaría de Educación Pública (Esteban Moctezuma), cuyo fin, así lo anunció el
presidente electo, será la revocación de la Reforma educativa del 2013, aunque, dicho
sea de paso, no creo que todos los componentes de esta reforma sean trastocados.

Es necesario dejar claro que dichos modelos educativos están en construcción,


pero en su diseño e implementación quedaron y seguirán siendo tangenciales las
propuestas de los maestros frente a grupo, por ello, surge una oportunidad para que
desde “abajo”, es decir, desde la visión de los maestros y directores que atienden a más
de 30 millones de estudiantes de educación básica del país, se generen propuestas,
innovaciones, metodologías, etcétera… a través de la participación en los foros que
darán inicio este 27 de agosto.

En el Pacto por México, coalición de intereses neoliberales, suscrito en el 2012 por


los partidos políticos de la Revolución Institucional, de la Revolución Democrática y de
Acción Nacional, se aprobó un paquete de reformas estructurales, entre ellas y
prioritaria, la Reforma Educativa que derivo en la reforma a los artículos 3° y 73
constitucionales, la expedición de la Ley del Servicio Profesional Docente y reformas a
las leyes del INEE y General de la Educación. Del 2013 al 2016, así pues, se constituyó
el andamiaje jurídico y hasta el 2017, las autoridades educativas expiden sus Nuevos
Fines de la Educación, el Nuevo Modelo Educativo y la Propuesta Curricular
(Aprendizajes Clave).

De las tres disposiciones jurídico-administrativas-educativas del 2017, en esta


ocasión solamente se aborda la tercera, es decir, la Propuesta Curricular, porque es
necesario abonar ideas y propuestas al debate sobre Aprendizajes Clave y la propuesta
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curricular que emane de la Consulta de Agosto del presente Año; para construir este
documento fue necesario consultar diversas fuentes relacionadas con diversos modelos
educativos tanto de orden neoliberal como de corte democrático.

En los fines de la educación, en el perfil de egreso para la educación obligatoria y


en los aprendizajes clave, de los nuevos planes y programas de estudio, se establece el
enfoque educativo de los futuros ciudadanos del siglo XXI, así como los medios y
materiales educativos para lograrlo y, en ese sentido, declaran al humanismo como la
filosofía que guiará la praxis docente y toma de decisiones del alumnado, asimismo,
que este enfoque es competencial, situado e integral; por otro lado, en su componente
pedagógico y psicológico retoma los avances de las ciencias de la educación, las
nuevas tendencias socioconstructivistas, las neurociencias y, en el ámbito sociológico,
da entrada a la calidad como principio y al análisis del contexto en el que está radicada
la comunidad escolar. Los anteriores supuestos, por tanto, se enmarcan en la última
generación de derechos humanos donde tiene prominencia los derechos de los niños,
las niñas y los adolescentes a una educación de calidad y equidad.

Como se aprecia, los componentes y campos curriculares de los nuevos planes y


programas de estudio, Aprendizajes Clave, son producto de un análisis y crítica al
Modelo educativo del 2011, porque reorganizan los campos, áreas y habilidades a
desarrollar en la educación obligatoria con un enfoque y una organización que busca
atender las realidades y necesidades de los niños de la generación del Milenio.

Vivimos en la sociedad de la información y el conocimiento, no necesariamente


como productores de estos bienes que en la actualidad son las monedas de cambio
entre las sociedades europeas, angloamericanas y las emergentes economías
orientales, más bien, por nuestra latitud geográfica, científicas y económica, nos
encontramos en calidad de consumidores de estos bienes producidos por las
economías del conocimiento, no obstante, la educación nos puede rescatar de la
postración económica y colonización epistemológica, es decir, saberes, conocimiento e
información, científica, tecnológica y humanística.

Inmersa nuestra escuela pública en una consumista sociedad del conocimiento, en


las tres últimas administraciones educativas (Fox, Calderón y Peña Nieto) se han
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promovido a las tecnologías de la información como la panacea para el mejoramiento
educativo; estos hagiotecnólogos si bien tienen razón al considerar que el conocimiento
está distribuido más allá de los saberes de los maestros, donde fallan es en que el
proceso enseñanza/aprendizaje escolarizado depende únicamente de los maestros, de
los alumnos y de los padres de familia, y por supuesto, de toda la institucionalidad que
envuelve a la escuela. Por eso, aunque tengan razón en que las TIC potencian los
aprendizajes y el conocimiento de los niños y jóvenes del Milenio, estos saberes y
aprendizajes se construyen, se incrementan, se transfieren y se mejorar a partir de las
relaciones y valores que se establecen entre pares, entre alumnos y maestros y entre
comunidad educativa y padres de familia. Parten de diagnósticos sesgados pues dan
por sentado que, por el simple hecho de haber nacido en la zona denominada del
Milenio, los niños y jóvenes rebasan en saberes, conocimientos y habilidades, a tal
punto que la escuela, los maestros y los padres, les “quedan chicos”. Nada más falso,
pues ni la generación del Milenio es un escalón evolutivo superior a sus padres y
mentores, ni por si solos podrán guiarse en un mundo tan complejo como el que nos
tocó vivir, porque la educación, la ciencia y la cultura por la mediación de las familias y
de la escuela son los faros que guían a las generaciones del presente y venideras.

Tampoco se trata de denostar los avances tecnológicos que permitan mejorar los
medios y materiales que estén dispuestos a los procesos de enseñanza aprendizaje,
pero donde se tiene que dar énfasis a través de políticas publica es en la formación
continua y permanente tanto la dirigida a los más de 1.5 millones de maestros, como a
los padres de familia, iniciando con una acción que abata el analfabetismo digital de
éstos.

Ahora bien, además de rendir culto a las TIC, con la reforma del 2013, también el
dato, el rendimiento educativo y la evaluación en todas las áreas del sistema educativo
se convirtieron en las nuevas herramientas para que milagrosamente la educación
mejorará, pues la administración educativa que termina, primero con Chuayffet y
posteriormente con Nuño, de acuerdo con sus diagnósticos y consultas, determinaron
que el fracaso educativo recaía en la falta de preparación del maestro de educación
básica, A ellos se sumaron “Mexicanos Primero”, Televisa y otros palafreneros del

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neoliberalismo. Por ello, se instaló un régimen de excepción laboral para los maestros
de educación básica y media superior, es decir, un sistema de evaluación punitiva, que
dicho en otras palabras se trata de certificar a los maestros cada cuatro años. En ese
sentido, se generó un malestar entre el magisterio que en cinco estados del país el
discurso de la nueva reforma quedo trunco y las acciones evaluativas se desactivaron
con la movilización del magisterio.

Las acciones evaluativas por si solas no resuelven el problema de la calidad


educativa en México, más bien las políticas públicas encaminadas a profesionalizar el
magisterio son las estrategias que se requieren, es decir, primero actualizar, capacitar y
profesionalizar al magisterio y luego evaluar, certificar y cualificar las competencias del
maestro, pero retomando las practicas educativas y formativas que se generen desde la
escuela.

Ponente: Mtro. Carlos Hernández González

4/09/2018