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CONSIDERANDO QUE

EL «SOCIALISMO DEL SIGLO XXI»


PRODUJO UN HOLOCAUSTO
EN «LAS AMÉRICAS»
(Manifiesto, sin abajo firmantes)

Luis Almagro se atrevió a develar por fin el quid del asunto de


la insoportable verdad que llevó al país a la más dura crisis y
que tiene pasando hambre y viviendo en la miseria a millones
de venezolanos, mientras otro tanto decidió mutar como
extranjeros en el mayor movimiento migratorio sufrido por
un país en el curso de este siglo.
Almagro logra aclarar la existencia de un «paraestado»
instaurado solo para mantener a Nicolás Maduro como
fachada de un gobierno invasor, por encima de cualquier
derecho constitucional de sus ciudadanos convertidos en
rehenes.
La infiltración de –aproximadamente- 50 mil funcionarios de
la dictadura Castrocomunista en puestos estratégicos de poder
para mancillar y someter a toda una nación despojada de sus
normas, economía, trabajo, educación, cultura, forma de vida
y modo de producción, es sin duda alguna un episodio de
guerra moderna ganada por el intruso. Hasta ahora ningún
país vecino ha puesto sus barbas en remojo.
¿Qué hace este ejército invasor moderno? Primero
irrumpieron en los sistemas por internet y al acceso a datos
privados desde las computadoras del Estado, para luego
acceder a las cuentas bancarias, eliminando accesos desde
fuera y amenazando con disponer incluso de los recursos de
quienes tuvieron que abandonar el país.
Los funcionarios castristas tienen acceso a cualquier
documento en las oficinas públicas, pueden sembrar o
cambiar pruebas desde su particular justicia. Son los dueños
de los pasaportes, tienen acceso al interruptor de la
electricidad desde el Guri pudiendo dejar las ciudades a
oscuras cuando se les antoje.
Eliminaron todo servicio médico y dejaron en la ruina a los
hospitales, cancelaron todas las medicinas, son los amos de la
soberanía alimentaria, se apoderaron de las fuerzas armadas
que ahora son castristas y cubanas con Padrino (Vladimir, el
ministro de Defensa) a la cabeza, tienen acceso a todo el
armamento de guerra y cuentan para sí con los servicios de
inteligencia para espiar, perseguir voces y acciones disidentes,
de protesta o de resistencia de los venezolanos en su propio
país, uno muy afectado y sometido como siempre lo previó
Fidel Castro Ruz hace más de medio siglo, el mayor enemigo
de la República de Venezuela en 188 años, pero que nunca fue
reseñado como tal en ninguna de las líneas de los libros de
historia.
La guerra de Fidel formó parte de un plan implacable y
maquiavélico concebido en las entrañas mismas de la maldad
del Castrocomunismo, los reductos soviéticos rusos, sus
alianzas con el eje del terrorismo islámico y la bancada
usurera china, para apoderarse de una patria hermosa, con
riquezas inimaginables, habitada por ingenuos nativos que
nunca fuimos educados sobre los verdaderos peligros que
atentaban desde fuera y dentro del país contra la democracia
y el sentido real de la Patria, con las miles de muertes que se
produjeron y que fueron echadas al olvido.
Entre 1961 y 1967 miles de venezolanos murieron en defensa
de la soberanía, pero se siguió conspirando gracias a una
pléyade de asesinos y a la ayuda de una montonera de
guerrilleros nacionales que nunca pagaron por sus crímenes,
ni por los intentos de magnicidios, o la incursión de
armamento para matar a los connacionales y por los ataques a
la poblaciones rurales.
Un artículo del general Ángel Vivas, publicado en enero del
2011, da cuenta del rechazo de la FAN venezolana ante la
invasión impuesta:
«La peor humillación al honor militar venezolano es que
ahora se le rinde homenaje a Fidel Castro y a su tiranía aquí
mismo, dentro de nuestro propio territorio, donde ellos
derramaron la sangre de ese Ejército al que pertenezco, y a los
descendientes de quienes la derramaron, a nuestros oficiales y
soldados actuales, se les obliga por conducto de quienes
debían evitarlo, sus generales y almirantes, a gritar el lema de
nuestro enemigo, el lema creado en Cuba por el dictador Fidel
Castro el 5 de marzo de 1960 Patria, Socialismo o Muerte. El
mismo lema que gritaban los militares cubanos infiltrados en
nuestro territorio en los años 60, cuando mataban a nuestros
oficiales y soldados del Ejército de Venezuela, cuando
cortaban sus genitales para colocárselos en la boca, cuando
abrían con cuchillos sus gargantas para sacar por el orificio
sus lenguas a la modalidad de corbata o cuando asesinaban a
nuestros campesinos para infundir miedo y obligarlos a no
denunciarlos».
Fueron derrotados militarmente en Machurucuto (1967), por
los temidos «cazadores» del insigne ejército venezolano
durante el nacimiento de la democracia.
Los traidores que ahora gobiernan se sumaron a una
pacificación propuesta por Caldera en su primer gobierno,
que sólo sirvió como estrategia para inocular el «Castrismo-
Soviético» al Estado desde el seno de las FAN, con la
infiltración de Hugo Chávez Frías y otros árboles torcidos que
fueron cómplice y estratégicamente alistados para urdir desde
1971 primer gobierno de Caldera en la Academia Militar de
Venezuela.
Castro también fue el peor error cometido por CAP en la toma
de posesión de 1989 en su segundo gobierno. Lo trajo como
«payaso» de una extensa «coronación» para hacer las veces
del divo de la prensa que lo acompañaría entonces, pero no
contó con que entre su gruesa comitiva de invitados fueron
colocados espías infiltrados en los principales barrios de la
capital para llevar a cabo el para nada espontáneo «Caracazo»
del 27 y 28 de febrero de ese año, poco menos de un mes
después de esa asunción al poder.
Nadie duda que las dos asonadas de 1992 contra la
democracia venezolana llevaron la firma del maligno
comandante, gracias a la ambición de colaboradores políticos,
empresarios, dueños de medios de comunicación y oficiales
que se las jugaron todas como oportunistas en su afán de
obtener mayor riqueza y poder, que fue lo que les prometió el
Mefistófeles de la guerra a muerte contra la República de
Venezuela.
Con Chávez en el poder, el sistema castrista se apoderó de
Venezuela como una fuerza invasora que logró entorpecer la
cotidianidad de los venezolanos desde sus propias oficinas
públicas, espiando todos sus movimientos, estudiando la
conducta bonachona, parrillera, amante del bonche, el puente,
el fin de semana cervecero y la escapada permitida cortesía
del cupo Cadivi, que mantuvo distraído a una clase media y
popular con anormal fanatismo por un gobierno con fachada
regalona, que como caballo de Troya preparó el golpe de
timón y la peor traición contra una nación libre y soberana.
Ninguna nación del mundo permitiría una felonía tan
flagrante de gobierno alguno. Sería un autogol, un acto de
suicidio colectivo, una enorme estafa piramidal en
complicidad con los estafados, pero Castro Ruz y Chávez
Frías lo ejecutaron a la vista de todos, promocionado,
inclusive, a cielo abierto a través de las misiones y el nefasto
programa dominical «Aló Presidente». La Historia no
absolverá a Hugo Chávez Frías, figura principal entre los
entreguistas de la República de Venezuela a los «Piratas del
Caribe».
Aún los venezolanos no hemos salido del estupor, pero
tampoco hemos entendido lo que está ocurriendo.
Acostumbrados a una economía subsidiada por el petróleo y
una gasolina anclada a céntimos, no hay nada que explique
las razones de tanta maldad y menos comprender que el país
ha sido atacado infinidad de veces por el eje comunista
liderado por los Castro Ruz.
Muerto Fidel y Hugo, les sobrevive el poderoso sistema.
Ahora con Maduro y los intocables funcionarios en el poder,
el crimen político con petrodólares organizado convirtió una de las
principales industrias petroleras del mundo no sólo en
chatarra para la expansión del Castrocomunismo en el resto de
América Latina, sino en franquicia operativa de carteles para
el lavado de activos y la utilización exclusiva de los recursos
nacionales a favor de los intereses de la cúpula terrorista al
mando en Venezuela.
Los venezolanos pasan, actualmente, por la peor crisis
alimentaria inimaginable de toda su historia. Con una
economía destruida, y una población desesperada, convertida
en esclava de un trabajo que jamás pagará ni la mitad de una
cesta de alimentos básicos. La Nación Venezolana es
prisionera de guerra del G2 cubano, en los calabozos del
SEBIN.
Un país más débil apoderándose de otro más grande y con
mayores recursos a través del psicotrópico populismo
ideológico.
Actualmente el muy repelido sistema castrista se mantiene en
el poder gracias a la represión y a los recursos cuantiosos de
los negocios oscuros que forman parte de la agenda secreta.
Los venezolanos han intentado casi todo para salir de esta
guerra invasora y violenta de forma pacífica: marchas,
contramarchas, protestas, tomas de calles, votación masiva,
diálogo. Han caído en engaños, en trampas, han sido
asesinados, convertidos en presos políticos, perseguidos,
expropiados, despojados de sus bienes, secuestrados,
desterrados, pero no han perdido la esperanza de retomar su
sendero y asumir el destino que merece.
Hartos, muchos sueñan con una fuerza poderosa aliada que
les permita sacar a los usurpadores por las buenas o por las
malas. Desde una clandestinidad que no durará mucho
tiempo, nosotros declaramos la guerra al Comunismo-
Terrorismo en Las Américas. Hemos dicho: que se difunda.