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LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

EL USO Y EL ABUSO DE LA RELIGION DEL PUEBLO


Colección PUNTO LIMITE

8
HARVEY COX

LA SEDUCCION
DEL ESPIRITU
EL USO Y EL ABUSO DE
LA RELlGION DEL PUEBLO

EDITORIAL SAL· TERRAE - Guevara, 20 - S A N T A N D ER '


INDICE

Págs.

Introducción: La religión como historia y como señal. 7

PRIMERA PARTE: Testi:monio . . 17


l.-La aldea tribal. . . . 19
2.-La ciudad de la luz. . 53
3.-La casa del intelecto .. 95

SEGUNDA PARTE: La religión del pueblo 121


4.-¡VivaJesús, Quetzalcoatl y Zapata!. 123
S.-Más allá de Bonhoeffer . . o o o o 131
6.-Aprender de la religión del pueblo. • o. 155
7.-La religión del pueblo y la teología radical. o o o o' 183
Titulo del original inglés: 8.-Revivalismo al desnudo: La teología y el movimiento
The Seduction 01 theSpirit, The Use and Misuse ofPeople's Tradition del potencial humano . . 215
9.-En busca de una nueva Iglesia . o o o o o o o . . . 249
SIMON AND SCHUSTER. NEw YORK

Traducción de Fermin Trueba TERCERA PARTE: El icono electrónico . . 283


Portada de Jesús García Abril lOo-La imagen y el Icono. o . o o o o . o o o . . .. 285
© EDITORIAL SAL TERRAE. SANTANDER H.-Retorno a la Virgen y a la Dinamo: El simbolismo de
la tecnología. o . o . o . . . o . o o . o o 305
Printed in Spain l2.-Los Picapiedra en Recife . . o o o o o o o o 329
13.----:'El futuro de la teología: Una posdata poética .. 345
r.S.B.N. 84-293-0523-8 Depósito Legal: BI-2l6-l979
LA EDITORIAL VIZCAINA, S. A. - Carretera Bilbao a Galdácano, 20 - B 1 L B A O - 4 Notas bibliográficas. . o . . . . . . . . . o . . o o o 361
INTRODUCCION

LA RELIGION OOMO HISTORIA y OOMO SE1IlAL

, Todo ser bumano siente ia necesidad de contar y oír historias, y


de tener ana historia de ia que oioir. Si la l'etigión ha hecho algo, ha
sido proporcionar uno de tos más importantes medios de' sdaciona»
esta necesidad permanente. La mayor parte delas religiones tienen sus
r:omiBnzos en una serie de historias incraseadas en canciones y sagas,
rieos y 'repeticiones. Remoniémonos al lejano pasado de La sangrienta
epopeya babNónica de C.pJ.manés o de las narraciones homéricas de los
dioses y héroes de Hélade. O leamos, si no, ios relatos de tos sacerdo-
tes bantáes, de los hombres sagrados cbeyermes o de tos cbamanes
esqu~males. Todas son bistorias, cada una a su 'manera. Las Escrituras
hebreas son en gran medida historias, y también & Nuevo Testameñ-
,tia. Los rabinos, santos, maestros de zen y gurus de todo 'tipo, transmi-
'ten sus saneas 'enseñanzas por medio de chistes, kóans, parábolas,
alegorías, anécdotas y fábulas. No ha habido un narrador mejor que el
mismo [esúsde Nazaret.
Hay dos das es de bistorias que son eSlpecialme,n1te ~mporrtantes
comooebicuios de expresión die io religioso, La rPri'mera es la 4uitobio-
grafía o <~test~mon,io», es decir, el relato en p'riimera persona de la
lucha d& narrador con los dioses y {os demonios. Tiene su arranque
e~erl interior deZ narrador, que dice: «Eslto es lo que me ha sucedido
a mí.» Muy abandonado últimamente, el testimonio merece su reinsta-
lación como forma primaria de discurso religioso. Es un género que
celebra io único, 'lo excénerico y lo concreto. Yo sospecho que su
declioe en {ois úhimos años se debe a ia importanJCia que naestra
sociedad industrial da a las unidades intercambiaMes, sean humanas o
mecánicas, con la 'consiguiente sospecha de todo io que es particular o
irregular. Pero esto es precisamente io valioso die la awtO'biografía. En
una era de intereambiabiNdad, recupera ia singularidad personal. En
una era de exterioridad, la autobiografía desoubre io que ya aneerior-
8 INTRODUCCION .INTRODUCCION 9

'mm~e tos rmíSlticos olásicos b~bían descrito como «interioridad». La choquen, sino, que siroen 'también para otras mil funciones indispen-
autobiogr~fía es mi historia. sables.
, La segunda forma uiUgiosamente significativa de narración es lo Toda sociedad tiene necesidad de relatos y señales. Sociedades
que yo e'lamo «1'eligión df!<l pueblo». lEs 'la biszoria cdleotiva de todo un amplias como ~as nuestras necesitan ias aotioidades autónomas en que
pueblo. Como la música pop~lar o ia medicina tradicional, ta reUgión se ocupa la gente sin que nin,gún dPro ias ¡flanifique, y ¡también ~os
delpuemoestá ,normalmen;te mezdada con sapersticiones, costumbres rproceJi1mien'tos ilmpersonales que hacen posi'bieel fl'ujo constante de
y elementos «kitxch».Los especidiseas y profesionales la miran con ideas, bienes y 'Personas. Las religiones sirven también mejor a su
recelo. Pero, junto con ia autobiografía, es una forma esencid de propósito ouando incieye« a la Ivezel aspecto personal espontáneo y el
narración, una especie de testimonio corporativo. La religión del pue- consenso indusivo sobre valores y perSipectivasque bacen po'S'ÍJMes
blo inCluye a la vez ia religión vradicional de'l pueblo senóNo en su iCÍvilizacionesen'teras. Bl prol)lema es, sin embargo, de proporcián, y
forma no sofisticada y ~a religión popuiarque, con sus ritos concretos lo sucedido en la mayoría de las sociedades modernas en décadas
para cada cosa y sus liturgias de propia creadán, tiene lugar fuera de recientes no es sino una pBligrosa distorsión de la simetría que debería
las inSltituciones edesiásticas formales. Yo ias ¡Namo variedades tradi- existir entre relato y señd, entre la re de'lpuebilo y la r<eligión dericd,
cionaly popular de la «reNgión del pueblo» porque ambas represen- Hemos contraído el equivalente 'Cultura'l y religioso de una leucemia.
tan expresiones variantes de una genuina interioridad colectioa. La En la leuoemia se pierde e~ equililb'1'io erare los glóbulos Ji.lancos y los
rel'igióndel pueMo 'es nuestra biseoria. ' rojos. Los glóbulos blancos empiezan primeramente a sobrepasar en
Existe todaoia un tercer tipo de religión que no es ni testimonio número a los 'rojos y, finabmente, ios engz)Uen. Al[ cabo de ,un- tiempo,
ni expresión tradicional, pero que siroe asimiseno a un propásito la '1Jíotima muere sin remedio. De 'la misma forma, en nuestro 'Cuerpo
importante. Se trata de IZa religión 'codificada, sistematizada, controla- social, las formas de actividad institucionalmente programadas que
da y diSltribuida .por especiaiistas. La religión de este tipo, aunque deberion guardar unequilib1'io 'Con formas de uocián humana fortui-
sigue conteniendo ciertos rasgos de narración, se, ha conoertido de tas, caprichosas e iniciadas desde la interioridad amenazan ahora, por
hecho en un siSltema que yo Namo de «señdles», La 'mayor pay,te de las el contrario, con deoorarlas. Y esto está sacediendo, a todos los
grandes religiones universales exhiben una ImeZ!da de relato y de señal. niodes, desde los 'viajes hasta ia educación, y desde ea religión basca el
amor. Los deportes organizados substituyen al juego. Los pr#abrica-
, La distinción entre relato y señal es impol'ltan!te no sólo para dos hacen de la constraccián algo antwuado. Bl turismo ocepa el lugar
comprender ias diversas formas de religión, 'sino también para captar del 'viaje. La fe religiosa se canaliza hacia la expaneián institucional de
la verdadera naturaleza de las sociedades contemporáneas. Los relatos las IgleSlias. No hay imptllso humano que parezca estar a salvo de la
reflejan aqueUas'formas de asociacián bumanaque combinan la emo- embestida omnívora de la programación. '
ción, los valores y ia 'historia en un entramado unificador. Las señales,
por otra pa11te, hacen posiMe tipos de asociación humana complejos y Esta inundación de ~os relatos por .las señales me preocapa por-
de gran escda, en los que tal unificación no sería posible. Los -relatos que creo que algofundamen'tal eSltá en pel>igro. Aun cuando las-señales
amplifican. Adquieren enmiendas y adornos por parte.de los oymtesy se Im,ulr:iplican en las ouilfuras compactas y burocréticamente organiza-
a menado nos dicen (más sobre el narrador que sobre la trama. Las idas, constituyen en redidod 'una [orma de comunicación menos huma-
señalesespecifi1can. Apuntan a un único acto ya modelado y no nos na. El lenguaje animal se compone casi excl<usivam'en1te de señales:
d'icennada sobre el realizador. Los relatos enriquecen el fondo del 'cbiliidos, ladridos, aul¡lMos. Pero los seres humanos son narradores de
recuerdo oomún y estimulan' una 'imaginación compartida. Las señales Mlatos y S'inéstos 'no seríamos humanos. A través de, los relatos
le permiten a 'la gente, mooerse en sistemas que se detendrían en seca \recomponemos nuestro spasado, nos situamos en el presente y proyec-
si soda oomunicación tuviera que producirse a n'ivel pr.ofundo y perso- tamos una esperanza para el futuro. Sin relatos, estaríamos privados
nal. EIZ gusto porlos reldtos depende de 'la exantricMad, de la bipér- 'de !memoriay de an,~wipación. Sabemos que somos JIga más que
bole y del calar localiSlta que posean. Las señales han de ser daras. )' :bípe,dos, implumes, debido a nuestras parábolas, chistes, sagas, cuen-
Sludlaridad requiere la ,emlusión de todo dato extrínseco. Los cbistes .tos de hadas, mitos.: fábulas, epopeyas y caemos inverosímiles. No
son relatos. TranSim~tenlmúlitiples estrasos de información de una s00a solamente -bemos creado innumerables relatos, sino que tambié1J he-
uez y pueden ser dichos e 'interpretados en Ji/erent,es ¡o11mas. 'Las mos biNado mil formas de recostarlos. Los bailamos, los dibujamos,
iaces de Itráfico son señales. Sálo translmitenun mensaje inequívoco y ~os remedamos a base de di"'fraces y los eS'cUli'Pimos en piedra. Los
no admiten más 'que una respuesea. Tanto los cbistes como las ~uces 'cantamos alrededor de naestras mesas atestadas de los restos fríos de
omarNlas in'te11mitentes tienen su cometido, Los chistes sirven para la comida. Los susurramos a tos oídos de los niños adormecidos en
'más que hacernos reír, ,y las señales no sólo evitan que ios 'Coches oscuras akobas; Los bdlbu~mos a 'Confesores y terapeutas. Los escribi-
10 INTRODUCCtoN INTRODUCCION 11

mos en cm;taf y diarios. Losrepresemsmos en las ropas que vestimos, amigos, ¡lejos de las puertas soiemnes de la escuda o del bospitai. Y lo
en los sitios a los que acudimos, en los amigos que estimamos. En mismo sucede con la re~i'gión. Se desarroNa a nuestro alrededor a
cuanto nuestros jóvenes tpuede« comprender nuestras palabras,empeza- todas horas.
'mas a contarles r&atos, y la esperanza que abrigamos con respeotoa
naestros mayores es q:ue podamos oír su historia 'Comple,ta antes de La religión es ,más amplia y más omnirpresente que las Iglesias. .Y
que se vayan. en ninguna otra área es esto más patente que en.aqul?'llas a las que me
ha lilevado & tema de este libro: la historia personal, la memoria
La religión debería ser el sem,tllero y ti! suelo fecundo de los cdeotioa yel contenido de los medios de comunicación socid, Cuando
relatos. Pero la religión no está oumpliendo hoy su papel de narrado- examinamos, por ejemplo, nuestra propia historia personal o la histo-
ra. Como Va sociedad en que habita, la reloigión se ha cargado de ria de otro, incluyendo ios sueños nocturnos y las fanltasías diurnas,
señales y 'Sistemas. Entretanto, los relatos, sin los cuales no habría nos resu[,fa inmediatamente obvio que estamos dealmbulando en el
nada que sistematizar, se debilitan cada vez más. Y esto es verdad reino de lo reUgioso. Por muy a.religioso o «secularizado» que uno
tanto a nivel! indi,viduaV como a ni1J,el corporativo. Ha llegado la hora pretenda ser, oudoe a conoertirse, instantáneamente, en una criatura
de que renazca no sólo el testimonio, sino también la reili~i6n del mí,tica y silmbó¡'¡ca tan pronto se duerme y empieza a soñar. Los
pueblo. relatos que pueblan nuestro interior son sagas pobiadas de monstruos
y fan1tasmas, de ouelos mágicos, ordalías sangrientas, videncia y pa-
Podría parecer, a prsmere vista, que la ¡principal amenaza para sión primitioa. IEs1te 'mismo carácter réligioso y épico de sus héroes,
una r&ligión de relatos proviene de Vas Igl>esias y denominaciones, demonios e ~~ulsos elementaies surge también en la conciencia gru-
Itremendamente organizadas. Pero yo no creo realimente que sea éste el pal de ias comunidades humanas e inoade 'los medios de cOlmunicación
caso. Existe hoy l(!in sodas partes otra fOl1ma de «reUgión de señtPles» -de masas. Pe1'O si hemos de Bvi,tar el estrecho reduocionismo occiden-
que es incluso más peligrosa, porque no está generalmente reconocida tal del significa,do de 'la pa'labra «religión», ¿cuál es ell verdadero
como r&!-igión. Es 'la «(N!Ugión» propagada por los medios de comuni- sentido de este término?
cación de masas.
La ereligián» es & conjunto de meenorias y 'mitos, esperanzas e
Me doy cuenta de que lelUSO de la palabra «religión» para imágenes, ritos y costumbres que hace que la vida de una persona o
describir el contenido de las cadenas de Ite'levisióny las revistas de un grupo se 'integre en un todo sign#icati'Vo. Dicho conjunto no
populares puede resu>ltar confuso. Pensamos que los medios de coma- time por qué ser demasiado sistemático, aunque Ilos. teólogos gastan
nicacián de masas nos informan y nos entretienen, y nos hemos 'mucho tiempo en tratar de que así sea. Una religión ipuede ser creado-
acostumorado en e~ mundo moderno a hacer una disftlnción drástica ra o demánica, eeista o no-teísta, conscientemente poseída o sólo
entre «.religión», por una par!Je, y el mundo de la noticia, el entreteni- de,bi~lmenrbe reconocida, estática o mudab>le, espontánea o im'Puesta,
miento y ia pU!hlicidad por otra. Pero dicha disftinción ha sobrevivido relato o señal. Sea lo que fuere, la religión presta coherencia a 'la vida,
a su real utillidad. Es verdad que la «reUgión edesid» de nuestra 'suministra un fondo de sign,ificados, da unidad a los acontecimientos
sociedad occideraal moderna es noy,md,mente distinguible de otras humanos y guía a ia genrte en sus decisiones. La religión, como su raíz
insf1ituciones comercides, artísticas y políticas. Pero este modelo naes- latina indica', es lo que «une» las cosas entre sí.
Ira es enormemenee insólito. Los ¡pueblos prditerarios y las sociedades
tradicionales raremente poseen un conjunto definido de actividades Toda religión, sea relato o señal, tiene tres componentes identiii:
«religiosas». Tal distinción carece de sentido para eil antiguo hebreo o cables. Primeramente, nos dice de dónde venimos y en conexión con
el moderno esquimal. En la mayoria de las oubturas, la reUgión no es esto, nos dice freouentemen'te lo que hay de maVo en nosotros y cómo
aJ¡go separable. Forma parte integrante de aoti,vidadescomo curar, hemos llegado a ello. Los teólogos le lilaman a esta parte de la religión
plantar"cazar, morir y dar a luz. Unicamenbe en el moderno Occidente ~<mito's del origen de la creación y de la caida». En segundo lugar, las
industrial hemos delimitado el término «rdigión» para' describir todo religiones exhiben alguna 'Posibilidad idea'! para la bumanidad, Proyec:
lo concerniente a iglesias, S'inagogas Q mezquitas: Pero incluso esto tan ia condscián bienaventurada de sdoacián, satori o nirvana. Descri-
eSltá cam1biando. Los eruditos están empezando a reconocer que no se 'be» lo que puede sign'ificar ser tO'tal'menrte salvado o liberado, y este
puede ya equiparar la «religián» con 'laque sucede en 'las iglesias, por ideal 'es a veces personificado en 'los santos u otras personas sagradas.
lo mismo que 'la «educación» no' se puede reducir a lo que tiene '!·ugar !Por últ~mo, la religión nos dice cómo llegar desde nuestro actuai
en las escuelas, ni el «cuidado de la sctl'ud» puede identificarse con io estado de deterioro (enfermos) alienados, 'Perdidos, en cautividad) a
que los médicos hacen a ilos pacientes en las clínicas. La mayor parte 00 que podemos o deberíamos ser o a lo que ya realimente somos, con
del curar y d,eI! aprender eiene lugar entre padres, hijos, famillias.y Mi de que lo sepamos. Este es el «medio de 'la gracia».
12 INTRODUCCION 13
INTRODUCCION

He tocado hasta ahora l/as tres [arenas de religión sobre las que
Con esta dejiniciá» en mente, resuüa ahora más fádl comprender
versa este libro,. es decir, el! testimonio, la religión de~rpueMo y los
por qué pienso yo que 'los conjuntos de señales de ios medios de
patrones de valor promulgados por los medios de comunicecián social.
masas pueden ser también entendidos 'CO'J1O religión. Los programas
He 'indicado que las religiones sirven mejor al espíritu humano cuan-
de TV. y los anuncios de las reoiseas eSitán abarrotados de mitos y do crean una mezCla viva de relatos y de señales, rper,oque nuestra
héroes. Bl~os orientan las decisiones, informan un modo de percibir
sociedad sufre una sobrecarga ifetal de señales. Existe todavía otra
'las cosas y suministran ejempJlos de conducta. ¿Convierte esto en
distorsión en ~arelación entre relato y señal, sin Bmbargo, que deterio-
-«religiosa» ~a calsara de nuestros medios de masas? No creo que
ra el! 'tejido de la comunidad humana aún más que el desequdibrio
podamos 'exp~,icar de otra manerddl «gancho» que tienen para la
indicado. Esa distorsián se maniiiesta cuando las señaleL se hacen
gente. Sus 'predicadores nos dicen en qué consiste nuestra transgre-
pasar por relatos, caando las indicaciones de contro; pretenden ser
sión:nueSitras axilas eseán sudadas, 'nuestro aliento es fétido, nuestra
algo diferente de Va que son en realidad. Esto es ifo que yo denomino
colada no es io bastante blanca, nuestro coche es ya inadecuado. Eli(JS
la «seducción del/ espíritu».
enal1bdlan ante nuestros ojos moddlos excelsos: personas ferUces, ro-
bustas y sexual'mente atraceioas que son libres, emprendedoras, com- Eif término «seduccián», tal 'Como yo 10 uso aquí, no trata de
petentes y agradables. Obviamente, estos bienaventurados ya han sido evocar escenas de al'Goba. Seducir significa engañar o defraudar, y
salvados o están muy cerca de serlo. Y 'los medios sacramentales de la aunque dicho término se ha empleado la mayoría de .ias oeces para
gracia que les han librado de la rpf!'rdilCión están a tu alcance, y al mio, referirse a asuntos del corazón, la mayor parte de ifas i/'lamadas seduc-
y al de todos: jabones, desodorantes, ropas, p~ldoras y coches. Y si, a cienes que timen lugar entre hombres y mujeres probablemmte no
'Pesar de-nuestra deoota asistencia a 10s sacramentos, no acabamos de son tales. Excepto en raras ocasiones, ambos, hombre y mujer, suelen
Wegar a la bienaoeruuranza prometida, bemos de tener en cuenta que, ser perfeotamente conscientes de 10 que sucede. Lo que a 'mí me
en ¡realidad, la salvación puede lJ)levar toda una vida. La cultura de {os interesa, sin embargo, al apJlicar al espíritu esta idea de la seduccián es
'medios de masas es luna religión, y dilficilmente podemos huir de su que todos los grandes seductores de 'la historia tienen una cosa en
:templo. común: el uso de las necesidades e instintos naturales de otra persona
para sus propios fines egoístas. Los seductores emijJleanel lenguaje y
Aigu1nos criticas se quejan de que este uso tan amplio de~ concep- las maneras del diálogo, la confianza, la in'timidad y 'la relación perso-
ita de «religián» no hace más que confundir a la gente, porque oiolen- nal con haMlidad consumada. Pero no 110 hacen con ei Ifin de fomentar
'ta& uso del I/enguaje ordinario. Señalan que la palabra -«religión» se una 'intimidad personal, sino de saboertida: no para consolidar la
utiliza normal1mente para designar la actividad de las personas en las comunidad humana, sino para minarla. La seducción es ifa forma de
iglesias o para describir la creencia en un ser sobrenaturd, Ampliar eXiplotación más cruel porque engaña a ia victima hasta convertirla. en
este uso, arguyen, no hace sino sembrar confusión. ,cámpNce inconsciente de su propio engaño. El seductor es un emisor
. Pero, con toda seguridad, este uso estricto de la palabra «reli- de señales diS'frazC/ldo de un narrador de relatos. Lo que él dice s.uena a
gión» confunde aún ,más a la gente, porque nos impide observar el relato y tiene todas las características de un relato, pero en realidad es
becbo de que hoy en dia oioimos en medio de religiones y sistemas de un anzuelo o un redamo publicitario o, como se dice ahora, una
valores que compiten entre si y que esta -«guerra de ios dioses» nos <?tapadera». Uso ia palabra «seducción» en este ~ibro para referirme
apremia a tomar decisiones que prefeririamos evitar. Si dejamos: de no al mal uso drJ,1 romance, sino al mal,uSlo de la religión; no al sexo,
..definir y evdl,uar las imágenes de los medios de masas como algo sino al espirita. La seducción del eSipírÍ'tu es, resumiendo, la calculada
religioso, permitienos que nos influencien inconscientemente al dese- torsián de ifos instintos religiosos naturdles y sanos de la gente C01l
charlas como alg,'O meramente ,trivieil. De este modo, no nos damos fines' de 'Control y dOlminación. Es el más cruel abuso de 1a reHgión
cuenta de que i¡'os modelos de comportamiento que dichos medios porqae enrola astutamente a ia gmte, en su propia manipuqación.
promulgan, muchas veces, consradice« directamente los objeeioos oita- La situación religiosa del siglo XX conseituye realmente un cua-
1es que el cristianismo exalta. A~ asignar «religián» y «medios de dro complejo cuando lavemos a la 1uz d~unq concerpción amplia de. ~o
masas» a esieras separadas, creemos estar eoitando opciones ddorosas, que es la ,religión y del uso y abuso de esta. Y,ras Stglof. de tlustracto~
pero 1,0 cierto es 'que ambas esferas eSitán compitiendo por Zas miSimas y escepticismo, ,el hombre moderno es hoy ma.s eva~gBltzado, catequi-
lealtades. Yo pienso, por el contrario, que .deberiamos ver en los zado y proseleizado que' nanea; pero no percibe décbo iproceso como
medios de masas ana forma 'enc#bierta de religión. Cuando así lo rdligioso y, por tanto, no iogra ver lo que realmente sucede. Ha)l genee
hacemos, nos damos cuenta de que la vida es una serie ininterrumpida que se muestra celosamente critica de. !a -«religión» en su sentido
de opciones entre valore,'s confiliobiwos ~ oreencia.s distintas, y que estricto y sigue siendo vulnerable ti religiones que no reconoce como
lCuanao nosotros mismos no hacemos dichas opc~ones, siempre hay tales. Entreeant», seestá produciendo otra ironía. Para sorEresa de
alguien dispuesto a tomarlas por nosotros. '
14 INTRODUCCION
INTRODUCCION 15

E~. problema es que, a pesard& actual renaczemento, nuestra


m.uchos escépticos, ideas y prácticas «religiosas» que ellos creían dejini-
tiuaenente des~antadas o enrvejecid~s han empezado a reaparece~, y a .¡;ul~u.r~ sigue padeciendo un desequilibrio grotesco, de manera que la
voces muy ruidosamente, en las caM'es de nuestras ciudades seculares. religion ha de desempeñar un papeil diferente. Se ha de hacer correcto-
~un(j'ue suce,de ip~incipalmente fuera del reci~'tode las ¿,glesias institu- ra y crítica. Si la primera necesidad de naestra entumecida era consis-
ciondles, esta teniendo lugar un renacer maszoo de energía espiritual, te en Ubera,r a las personas 'Y ios grupos de la intrusión y el control de
'desde la aSitrología al Zen, desde el mistioiSimo. a las curaciones' -penee- sus oidas por fuerzas exteriores, entonces es el testimonio y la religión
costales; y desde ia danza estática a la sdl'modia. Los grupos rBllgiosos del pueblo io que hay que recuperar, a expensas, si es necesario, de
organizados parecen desconcertados ante este impreoiseo cambio en la los sistemas religiosos organizados y codificados. ¡Dejemos que pros-
m.archa ~e los acont~cimientos. En sus ineemos justificaUes por infuIJ- peren el apáseata, 81 beNaco Y el disidente! Tan impontantre como esto
Idtr un cierto contenido ¡mordl en las estructuras vnasiuas de señales de sería desenmascarar aquellas formas de reUgión que, so capa de entre-
nuestra oivilización,el1los mismos se han conoertido en burocracias tene:n.0s~ educarnos Q lo que sea, atolondran nuestras psiques con
sobrecargadas de señales y han quedado separados de las fuentes semidioses de pantalla, panaceas del consumidor y visiones de felici-
refrescantes sin las que tanto la r8U,gión como la culbura están' aboca- dad suprema a escala natural. Deberíamos ser 'Partidistas, en lugar de
das a morir. Se sienten comprensiblemente alarmados y.asustados por mer.os espectadores; ~e lo contrario, los rBlatos actuales de hombres y
la explosián espiritrual de los últimos años. No es de e~trañar que él ¡m,u¡eres y las memorias comunes de grupos oioos ipodrian ser sdencia-
panorama sea confuso, cuando 'las Iglesias se aturden ante este renaci- .das para siempre por señales seductoras. L4 religión del pueblo está
miento de la piedad y los anuncios de TV. se encargan de la indoctri- . en peligro; el testimonio no goza de eStpecial predicamento. Pero
nación que anteriormente era competencia de los sacerdotes. dejaríamos de ser humanos sin estas formas de relatar. Por consiguien-
te, la religión puede restatlJlecer mejor el eqailibrio de nuestro ,ti(!impo
La situacián se hará, sin embarg», menos confusa si tratamos de siendo partidista, favoreciendo a los narradores de relatos contra los
np ent~n~,erla c?mo. una lucha entre fe y razón,' emoción e inteligen- emisores de señales.
cia, rél·tgtan y aencta. Bl cuadro tendrá m1Ís sentido si comenzamos a
Soy consciente de que un !pbro más sobre lo que la religión
considerarlo como' una rebelión d81 relato y del sí~boto contra una
debería hacer o ser no va a cal1n'hiar demasiado el derrotero del asunto
cultura que ha ido demasiado lejos en la dirección de indicaciones y
especialmente si se Nmita a describir, exhortar y recomendar. S6Z;
i
señales. Estamos siendo testigos de la reajirmacián de lo pequeño, io
seroirá.de ayuda si se constituye como parte del contraataque contra
¡espott't1Íneo y lo particular como respuesta al exceso de lo grande, la
el.poder discrepante de las señales. Para que sirva' de algo, el libro
programado y lopreointado. Una vez eciarados estos términos a la
re,ligión ya no s.e le dará el papel de héroe o de bribán. Puede q~e sea
mismo ha de ser especie de negativa: la negatioa a ser silenciado
convertido en entretenimiento, controlado, dirigido, informado o en~
ambas cosas, ninguna de ellas o un 'poco de cada. Una rBligión sana,
ga:usado por organizaciones masivas, programas ya preparados y
c0m,0. una cul!tura sana, requiere un equilibrio entre energía y forma,
senales externas. Ha de ser él mismo un testimonio y una confirma-
espiritu y estructura, relato y señal. En una era como la nuestra,en
ción d~ <la ~eli'gión del pueblo. No haré constar aquí, por tanto, la
que elequiJliibrio es peligrosamente imperiecto, la relir,ión puede agra-
consabida discedpa por todas las «rejerencias personales» que apare-
uarel mal o ayudar al restabiecimiento. Esta es la única base razona-
cen en las páginas que siguen. Este libro es jUSitamente, al menos en
/:Ne sobre la que podemos juzga,r los movim,ien'tos religiosos, sean
parte, el relato de mi propia historia r~erida por mí mismo.
nuevos o viejos, tradiciondes o exóticos; públicos o secretos.

¿Ould es el papel a desempeñar por la ,religiQn en una cultura


sana? COtfsiSitiría en producir ª la 'vez visionarios y codificadores,
profetas y 'sacerdotes. Ser fuente de energía y ¡base de consenso morolo
,'Exaltar tanto eil corazán como la cabeza. Cuando el nivel personal y
~e grupo reducido y el nivel de civilización se alimmt4n mutua'mente
como es debido, se';produce entonces una fuerte interdependencia. Los
relatos y los símbolos enriquecen la memoria y conjuran nuevas [anta-
;Sías,' la oraoión y el ritual nutren formas ol:ternativas de conciencia;
las señales y estructuras solidifican pasados logros y proporcionan la
necesaria estabiiidad. La revigión comoestimonio personal, ritua~ de
grupo y auto - imagen de la civilización, n'utre el ,es<pír#u a todos los
nioeies.
Primera parte:

Testimonio
1

LAALDEA TRIBAL

En 19.35, cuando yo tenía seis años, la villa de Ma1vern,


en el Condado de Chester, Pensy1vania, tenía una población
de 1.555 vecinos. Aparte de este agregado demográfico más
bien modesto, la villa no tenía casi nada más de qué jactarse,
si 10 consideramos según los cálculos avariciosos de este
mundo caído. Ya en 19.35 el mundo parecía haber dejado
atrás Malvern. La «línea principal» de cuatro vías del ferro-
carril de Pensy1vania había seccionado la villa, como si de un
corte hecho por escalpelo de acero se tratara, en el «lado de
aquí» y el «otro lado del puente». Pero ningún tren tenía allí
su parada. Como extraños arrogantes y preocupados, los tre-
nes pasaban zumbando hacia el este, camino de Paoli, o hacia
el oeste, camino de Harrisburg, dejando atrás Ma1vern. Exis-
tía el persistente tumor de que el ferrocarril de Pensy1vania
había ofrecido construir en Ma1vern una estación de pasaje-
ros, pero que los conservadores padres de esta villa cuáquera
habían decidido rechazar la oferta en el consejo municipal,
yéndose a construir el apeadero en Paoli, dos millas al este.
Sea cierta o no esta tradición oral, el caso es que hoy día
Paoli ha sido bendecida no solamente con la estación de
pasajeros, sino también con una autopista de cuatro carriles
que es su calle principal, y más supermercados, centros co-
merciales, aparcamientos y pequeños comercios de los que
Ma1vern pudo jamás soñar con tener. Richard Nixon habló
en Paoli durante su fracasada campaña electoral presidencial
contra J. F. Kennedy en 1960. Después, sin detenerse en
Ma1vern, siguió su camino hasta la próxima parada, que fue,
según creo, Downingstown. No ha habido un candidato pre-
sidencial que haya visitado jamás Ma1vern, el municipio
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siempre apático donde yo nací. Y estoy seguro de que nadie esa ruina a medio destruir y, por tanto, más peligrosa. Aún
10 visitará. puedo recordar una enorme bola de ladrillo y cemento, tan
Incluso la autopista ha dejado de lado Malvern. Hasta alta como un hombre y el triple de ancha, suspendida, me-
los tiempos del New Deal, sólo una carretera de macadán diante un débil cable, de la viga medio al aire de un tercer
llena de curvas, y que entonces se llamaba carretera Lincoln, piso, como una grotesca espada de Damocles, Mis padres me
discurría a través del Malvern un cuarto de milla al «otro habían advertido muchas veces de que no jugara en las cerca-
lado» de las vías, en el sector en que vivían la mayoría de los nías del ruinoso edificio. Estoy seguro de que tenían toda la
pocos negros y los poquísimos italianos que había en Mal- razón. Además de ser un peligro, era una completa vergüen-
vern, separados unos de otros por la carretera. Pero en los za, y el relegado pueblo de Malvern preferiría olvidarse del
años treinta se construyó una autopista de cemento de cuatro asunto lo antes posible.
carriles para unir Filadelfia y Harrisburg, a través de Paoli, Y, sin embargo, según mis recuerdos infantiles, la única
Downingstown y Coatesville. Malvern quedó a un lado. La ocasión en que Malvern no fue dejado de lado se debió a la
vieja carretera Lincoln se fue deteriorando y quedó abando- presencia de la vieja ruina de Hires. Efectivamente, cuando
nada, casi sin estrenar en algunos sitios. Los niños se dedica- durante la Segunda Guerra Mundial las autoridades de De-
ron a jugar a la pelota en ella, y los renuevos de alfalfa fensa Civil de los pueblos vecinos decidieron efectuar una
aparecieron a través del alquitrán cuarteado. El túnel que instrucción realista para el caso de un ataque aéreo, seleccio-
solía atravesar, bajo las vías del ferrocarril de Pensylvania, se naron Malvern como el sitio apropiado. Aunque eh aquel
llenó de esquistos y suciedad, creando un misterioso callejón tiempo esto suponía un honor, ahora tengo mis dudas al
sin salida para futuras generaciones de conductores no fami- respecto: si Malvern fue escogido para el ensayo es porque,
liarizados con la historia local, y un área de aparcamiento de entre todos los pueblos conocidos, era el que más se pare-
nocturno relativamente poco vigilado para las parejas en bus- cía a uno de aquellos pueblos bombardeados cuyas fotos
ca de solaz. veíamos en Life. Obviamente, al menos Malvern era apropia-
También la industria se olvidó de Malvern. Llegó a do para algo.
existir una fábrica de tubos de acero en la que trabajaba un Bueno, el ensayo de Defensa Civil, escenificado con rea-
montón de gente del pueblo; pero una parte de la dolorosa lismo y gusto teatral, constituyó un gran éxito. La gente vino
historia psicológica de éste consistió en el desaire y abandono a verlo desde muchas millas alrededor, y la vieja ruina de
por parte de la marca Hires, dedicada a hacer un refresco a Hires sirvió de perfecto telón de fondo destruido y retorcido.
base de raíces. Este parece haber sido un caso patente de Las bombas de humo la transformaran en un Coventry con-
deserción, y durante casi todos los años de mi infanda se vincente. Las sirenas gemían. En un momento dado, la mu-
mantuvo enhiesto en la esquina de las calles King y Bridge, chedumbre se puso a gritar cuando un maniquí fue lanzado
en el mismo centro de la villa, un feo recordatorio de esta desde lo alto de las ruinas, cerca de la espada de Damocles, a
humillación. Se trataba de un gran edificio de ladrillo rojo la red de los bomberos. Los guardias de la Defensa Civil, los
antiguamente utilizado por la Compañía Hires, y que ahora ayudantes.y todos aquellos que lograron obtener un brazalete
estaba vacío y cayéndose a pedazos. Con todas las ventanas corrían de un lado para otro gritando órdenes y cuidando de
rotas, las puertas batiendo libremente y las paredes derrum- los heridos, cuyas heridas, escritas a máquina en hojas de
bándose, el edificio fue al fin calificado como peligroso y papel, estaban pegadas con alfileres a su pecho. A mí me
arrasado. Pero, por razones que yo nunca he llegado a saber, seleccionaron como una de las víctimas. Todavía recuerdo a
ni siquiera se llegó a terminar esta tarea. Tal vez se acabó el un doctor, jacob Sherson, bastante joven, quien años más
dinero o puede que la compañía perdiera todo interés. Cual- tarde habría de atender a mi padre cuando moría de cáncer,
quiera que fuera la razón, allí permaneció durante décadas
. \"
pretendiendo curar las heridas ficticias descritas en mi pega-
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tina. Era joven y nuevo en el pueblo, el único judío que comidillas, donde todo el mundo se conocía. Llegué incluso a
conocíamos por allí y, evidentemente, estaba tratando de) construir una tipología poco plausible de tribu - pueblo ~
cumplir su' papel. Lo recuerdo muy bien porque, para ver- tecnópolis con el ostensible fin de darle algún sentido al
güenza mía, mis heridas (<<magulladuras y contusiones») no desarrollo reciente de la historia del mundo; pero 10 que
eran ni de lejos tan serias como las de una niña que estaba probablemente yo estaba haciendo era tratar de dar sentido a
junto a mí. Ella tenía el cuello roto y hemorragia interna. mi propia autobiografía, Ultimamente me ha parecido que la
Hay algunos que tienen toda la suerte del mundo. Fue, de tribu, el pueblo y la tecnópolis, aun cuando aparecen históri-
todas formas, un gran día para Malvern, aun cuando las camente en este orden, no constituyen realmente estadios en
razones de su selección fueran un tanto ambiguas. Al menos la maduración -de la especie. Se trata, más bien, de diferentes
por una vez no se nos había dejado de lado. formas de estar en el mundo, cada una con sus riquezas y
Yo sé que actualmente a los pueblos les gusta que les valores, cada una con sus faltas y limitaciones. En estos mo-
dejen tranquilos. Tal vez aquella decisión un tanto aislacio- mentos hay en mí un poco de todo esto.
nista, tornada por unos padres del pueblo tan cortos de mi-
ras, de permitir que Paoli obtuviera el honor, el ruido y la Malvern representa para mí la tribu, más que el pueblo.
congestión que suponía el apeadero de pasajeros pueda ser Es mi raíz ancestral, mi axis mundi, el ombligo cósmico, la
considerado hoy como un gesto progresista, incluso desde el 'arboleda sagrada donde descubrí por primera vez el sexo, el
punto de vista ecológico. Sé también que ahora las autorida- trabajo, la muerte y el amor. Es donde por primera vez expe-
des de las ciudades tratan de sacar del centro de las mismas rimenté ese frío insoportable que te hiela los dedos de los
las carreteras y trasladar las fábricas a otro lugar distinto de pies cuando llegas a casa y te quitas los calcetines húmedos y
la calle principal, aunque dudo que hoy en día una compañía helados, tras un día de marcha en trineo. Allí saboreé por
como Hires o cualquier otra pueda marcharse dejando una primera vez la sangre de mis labios, aplastados contra mis
monstruosidad como aquélla, tambaleante y propensa al fue- mal alineados dientes por un muchacho grande a quien todo
go. Pero en aquel entonces, y especialmente para los niños, la el mundo llamaba Ikey. Esto debió de ocurrir en 1936, por-
impresión era que Malvern había sido dejado atrás por todo que me agarró a una manzana de mi casa, llevando yo mi
el mundo. A diferencia de nuestros bisabuelos, muchos de sombrero Landon, un regalo de mi abuela, que fue, de mi
los cuales habían vivido en Malvern o en sus cercanías, a familia, la que más éxito tuvo en política. (También la políti-
nosotros los programas de radio y las revistas nos estaban ca en los años treinta se había olvidado de Malvern, pues al
siempre recordando que había otro gran mundo allá fuera. menos la parte «de acá» del pueblo había seguido siendo
Pero este mundo debía estar en otra parte o, al menos, así 10 republicana sin interrupción desde que se creó el GOP .
¡

pensábamos nosotros. Teníamos que salir de la villa cada vez (Grand Old Party) en 1856.) Allí fue donde por primera
que queríamos ver una película, coger un tren, visitar a al- vez, solo en el bosque y tumbado boca abajo, mientras juga-
guien en el hospital e incluso (después del noveno grado) ir ba al escondite un día de otoño, oí los latidos de mi corazón
a la. escuela. Puesto que el mundo había dejado atrás a Mal- resonando contra el suelo y descubrí que la tierra huele de un
vern, a muchos de nosotros nos parecía, o al menos a mí, que modo denso y misterioso y que, debajo de cualquier rama en
un niño tendría que abandonar Malvern para poder encon- proceso de putrefacción, habita todo un subuniverso de escu-
trar el mundo. rridizos insectos a los que no parece preocupar demasiado los
Hoy en día no estoy muy seguro de todo esto. Cuando apeaderos o las autopistas de cuatro carriles, Y fue en Mal-
hace ya casi diez años escribí La Ciudad Secular, todavía -vern donde por primera vez oí hablar de Dios. Porque, aun-
estaba yo viviendo en el éxtasis impetuoso de mi escapada de que el mundo se hubiera olvidado de Malvern, El, ciertamen-
Malvern, el pueblecito cerrado como una pecera y lleno de te, no 10 había hecho.
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Ni siquiera en los años 30 había que marchar de Mal- fin y al cabo fundadores de Malvern y 10 más parecido que
vern para encontrar a Dios. Para un pueblo con poco menos teniamos a la nobleza, eran fríos e inhospitalarios. Mis pa-
de 2.000 almas, estábamos más que superbendecidos con dres tenían, además, otras razones personales. Mi abuelo pa-
tantas iglesias. Había más iglesias que gasolineras, bares .o terno, JOhl1 Foreman Cox, había sido «separado de la' reu-
restaurantes. De hecho, si mis cuentas no fallan, había más nión» -es decir, excomunicado- en 1898 por «haberse
iglesias que todas esas cosas juntas. Esto es en realidad una casado fuera de la congregación», es decir, por haber tomado
pequeña trampa, porque en aquella época no teníamos nin- por esposa a una muchacha no cuáquera. Mi abuelo se con-
gún restaurante. Sí teníamos, ciertamente, dos bares y tres virtió inmediatamente en un baptista no demasiado piadoso
gasolineras. Las iglesias' eran, sin embargo, ocho. No sola- y siempre odió a los cuáqueros desde entonces. En estos
mente no se había olvidado Dios de Malvern, sino que 10 pueblos olvidados, los resentimientos entre los diversos da-
había provisto generosamente de una rica, aunque desconcer- nesperduran mucho tiempo, a veces incluso de generación .en
tante, diversidad de modos de acercarse a El. En la tribu generación.
existían varios clanes y, aunque a veces había sospechas y
escaramuzas entre ellos, nunca hubo una guerra intratribal. Bajando un escalón más, había también en Malvern una
Tal vez sea ésta la razÓl1 de mi pluralismo. El pluralismo pequeña iglesia prebisteriana. Durante todo el período de mi
surge con facilidad cuando uno crece en un pueblo donde, en adolescencia, esta congregación perseveró pacientemente so-
un cálido domingo con las ventanas abiertas, se pueden oír al metida a las prédicas de un hombre agradable, apasionado' y
mismo tiempo los himnos evangélicos y los cantos de la misa. vivaz, pero que estaba dotado de la voz más áspera y abrasiva
que yo haya oído jamás y que solía echarles sermones de
En la década de 1930, las iglesias de Malvern reflejaban cuarenta y cinco minutos. Yo me preguntaba muchas veces
claramente 10 que mis mentores me han enseñado a reconocer cómo podían resistirlo. Creo saberlo ahora: no tenían otro sitio
como «líneas clasistas y técnicas». Empleando un cierto orden adonde ir. La iglesia presbiteriana significaba el refugio para
desde arriba, había en primer lugar un precioso templo cuá- un estrato minúsculo de gentes de la clase media alta que no
quero de piedra caliza, con una antigua caballeriza en sus eran «cuáqueros de nacimiento», pero que se hubieran senti-
inmediaciones. Era utilizado por el decreciente pero tenaz do absolutamente a disgusto con las llamadas al altar y las
grupo de cuáqueros. Dentro había duros bancos de madera lacrimosas sesiones de animación religiosa de las iglesias me-
que siempre pensé que eran apropiados para la austeridad y todista y baptista. Era preferible, con mucho, el monótono
el rigor de los cuáqueros que yo conocía. No obstante, sólo soniquete de los .moralismos formalistas que uno podía
pude verdichos bancos a través de la ventanas. Nunca entré aguantar sentado en el banco a las interpelaciones para «ade-
dentro, a pesar de que el templo estaba situado a sólo una lantarse hacia el altar» o para dar un testimonio. Juan Calvi-
manzana de donde yo vivía y muchas veces 'solía atravesar su no se habría sentido dulcemente satisfecho al ver que Dios se
césped para 'atajar cuando iba a casa de mis abuelos.' Esto me ocupaba de los elegidos hasta en Malvern. En aquellos años
parece ahora extraño, sobre todo porque recuerdo haber es- treinta había que salir del pueblo para poder ser episcopalia-
tado al menos una vez en todas las iglesias, a excepción.de no. La Iglesia episcopaliana más cercana estaba en Paoli,
~na. Tal Vez la causa sea que la congregación era muy peque- como a tres kilómetros. La única familia de Malvern que yo
na y que se reunía, según creo, una vez al mes. O era, quizá, sabía .que asistía a esa iglesia era la del presidente del único
porque nunca organizaban reuniones de jóvenes, servidos de Banco del pueblo. Mejor dicho, estaba también mi tío Harry,
Navidad comunitarios o bodas, que eran las ocasiones en que el único director de pompas fúnebres del pueblo. Aunque.era
yo:vi.sitabaot~as iglesias. Lo m~s, probable es que yo había un hombre realmente cordial, algunas personas, incluidos
recibido de mIS padres la sensacion de que los cuáqueros, al mis padres, le consideraban un arribista. Era la única persona
26 LA SEDUCCION DEL ESPIRITV
1. LA ALDEA TRIBAL 27

que conocíamos perteneciente a un club de golf y dueño de más que una simple chabola acurrucada en un ángulo de
un «Cadillac». Cuando se retiró hace unos años de su nego- tierra cerca de la sección abandonada de la viejacarretera'
cio fúnebre, se convirtió también en presidente de Banco. Lincoln. Acogía a una congregación baptista compuesta prin-
Todos admirábamos y queríamos al tío Harry, a pesar cipalmentepor los pobres, en su mayoría de color,que vivían
de su movilidad ascendente. Tal vez fuera por la forma en en las cercanías. Supongo que este grupo constituía entonces
que lo hizo. Aunque la iglesia episcopaliana siempre me sonó el final del espectro étnico-Clasista, al extremo opuesto del
en aquellos tiempos a páginas de chismorreo, fiestas de pre- grupo cuáquero. Tal vez resida aquí la causa de que sea ésta
sentación en sociedad y gentes con chaquetas rojas cabalgan- la únic~ iglesia en la que yo nunca entré. Aún me siento, por
do tras zorros y perros (un mundo, por cierto, muy distan- ello, triste y como defraudado. Yo fui a la escuela y jugué y
te), el tío Harry había sido un episcopaliano pobre del cam- hasta me peleé con niños que solían ir a esta iglesia, pero
po, de una familia muy piadosa, antes de hacerse rico; por hasta que tuve diez años nunca me resultó extraño el hecho
eso, nunca fue presumido. Quizá por haber visto tantos cuer- de que ellos tuvieran una forma de llegar a Dios completa-
pos muertos parecía sentir una especie de irónica indiferencia
mente diferente a la mía. Me. pregunto a veces si a ellos no
por el rango y los privilegios mundanos. Se convirtió en
les chocó esto mismo alguna vez.
alguien importante, pero nunca olvidó a los viejos amigos, ni
La iglesia católica de S. Patricio, una gran estructura
le besó el trasero a nadie. Era además miembro de la Junta
pétrea de estilo románico, se alzaba contigua a la casa doble
parroquial de la Iglesia episcopaliana del Buen Pastor.
laberíntica, de ladrillo y mampostería, donde yo vivía. y al
Existían dos iglesias para los negros o «gentes de co-
otro lado de mi casa estaba la iglesia baptista, grande y oscu-
lor», que es como a todo niño educado se le había enseñado a
ra, a la que yo pertenecía. Cuando la gente se entera de que
decir en aquellos días, antes de la llegada de Malcolm X y
Stokely Carmichael. A «este lado» había una Congregación yo he pasado los primeros diecisiete años de mi vida en la
Episcopal Metodista Africana, alojada en un pequeño edifi- única casa situada entre las iglesias baptista y católica de
Malver~, suele ocurrírseles el chiste de que yo ya estaba
cio de ladrillo situado en una calle sin pavimentar de un
sector de la ciudad donde, hasta hoy mismo, y en aparente predestinado a ser un teólogo ecuménico. No estoy muy se-
indiferencia ante las cambiantes tendencias de integración guro de esto. Pero sí estoy seguro de que la ubicación tuvo
racial, separación y demás, las familias blancas y negras viven mucho que ver con mis sentimientos sobre la Iglesia católica.
unas con otras. Mi abuela Cox me solía llevar a las cenas El modo como yo me sentía, y aún me siento, se puede
parroquiales que organizaba esa Iglesia. Nunca se me ocurrió expresar en estas pocas palabras: «Cercano, pero fuera.»
pensar entonces que aquellos negros del pueblo que acudían En aquel período de los años treinta, ni la más dispara-
a las cenas, además de gustarles el jamón salado, las mazorcas tada de las fantasías podía haber anticipado un acontecimiento
de maíz y el pollo frito, eran también personas con derecho como el Vaticano II, el movimiento ecuménico y demás. Los
al voto, y que el hecho de que mi abuela fuera allí le podía católicos estaban por entonces sumamente ocupados en orga-
haber ayudado a ser. reelegida año tras año para cualquier ni;:ar el sist~ma de escuelas separadas, del que muchos que-
puesto que se le antojara; tampoco se me ocurrió pensar que rrIar: ahora hbrarse. La escuela parroquial de Malvern era en
ella fuera allí por eso. No creo, honestamente, que fuera así. reahdad de poca monta y se alojaba en una antigua residencia
Para Maud Cox no era sino una forma de librarse de hacer la al otro lado .de la calle. Los alumnos, siempre con sus unifor-
cena y charlar un par de horas con interlocutores complacien- mes blanquinegrós, solían jugar durante los recreos en un
tes; solar cubierto de grava, contiguo a nuestro patio lateral.
, La otra Iglesia negra sigue siendo hoy día un misterio Eran real~ente ruidosos en sus juegos', pero se, callaban con
para mí. Estaba situada al otro lado del puente y apenas era una prontitud para mí increíble en cuanto la monja tocaba
una alargada campanilla de plata. Siempre crecí pensando
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que había un algo) -nunca estuve seguro en qué consis- Mi propia impresión infantil sobre los católicos es que
tía-, diferente) o en mí o en ellos. En los años 30, probable- eran justamente eso: diferentes. No que ellos tuvieran armas
mente, había razones para que los católicos se sintieran dife- en los sótanos de su iglesia, o que fueran a apode;rarse del
rentes de mí que al contrario. Todavía les roía por dentro la país, sino que su religión se me antojaba una caricatura inne-
amarga memoria de la derrota de Al Smith en 1928. Católi- cesariamente complicada de las sencillas verdades que se me
cos y protestantes vivían en mundos superpuestos, pero sepa- habían enseñado, y que las normas que seguían, como la de
rados de alguna forma, y corrían cantidad de rumores y dis- no comer carne los viernes, no solamente eran demasiado
parates de unos sobre otros, algunos de los cuales todavía estrictas, sino además inútiles. Lo que me molestaba no era
están agazapados en nuestras mentes. Es cierto que olvidába- realmente la abstinencia del viernes, sino la impresión que
mos aquellas habladurías tan pronto como las oíamos, pero la daban, a veces sutil, pero a menudo explícita, de que de
impresión de que existía una diferencia real persistía dentro alguna manera estaban más cercanos a Dios por el hecho de
de nosotros. comer atún mientras yo comía salchichón. Lo molesto no era,
Muchos años después, en 1959, siendo estudiante gra- supongo, la diferencia en sí, sino su impresión de seguridad
duado en Harvard, ayudé a organizar un grupo en el que en estar haciendo 10 correcto, y hasta, a veces, SU arrogancia.
católicos y protestantes se pudieran reunir a discutir de teo- Era ya algo sabido entre los compañeros de la escuela de
logía y política. ¡Qué atrevido parecía esto, allá en 19591 enseñanza secundaria que era absolutamente inútil discutir
Desde entonces he dado clases a estudiantes católicos (al con los católicos sobre religión, porque, independientemente
igual que judíos, budistas, mormones, m a h o m e tan o s y de lo que tú pudieras decir, ellos se sabían en la verdad o, al
ateos); he sido el primer teólogo no católico que ha dado menos, esa impresión daban.
clases en la Universidad Pontificia peruana de Lima; he sido No creo que pudiera haber algo que me corroyera tan-
recibido personalmente -y condenado en suaves térmi- to como la secreta sospecha que yo albergaba desde muy
nos- por ~l Papa Pablo VI; he predicado en iglesias católi- temprana edad de que ellos pudieran estar en lo cierto. Sien-
cas; he concelebrado la eucaristía con sacerdotes católicos, y do yo muy niño, cuando acababa de aprender a leer, caí en la
hasta he sido arrestado con otros sacerdotes y monjas en cuenta de que en la piedra angular de su Iglesia había una
manifestaciones por la paz. He oficiado en ceremonia conjun- inscripción que afirmaba haber sido fundada por el mismo
ta con un sacerdote católico, Nicolás Spagnola, una de las Jesucristo. ¡Nada menos! La correspondiente piedra de nues-
primeras bodas ecuménicas celebradas en Bastan, precisa- tra iglesia decía: «Fundada en 1846», y yo mismo, siendo un
mente la boda de mi hermano pequeño, Phil Cox, con Mary niño, sabía que eso era bastante más tarde de la época de
Ellen Stefano, en la iglesia del Sagrado Corazón, en Newton. Jesús. Además, cuando los hombres pasaban por delante de
y sospecho que, entre los lectores de mis libros, los católicos la iglesia católica solían, algunos de ellos, quitarse el sombre-
son tantos como todos los demás juntos. ro, cosa que no hacían al pasar por delante de la nuestra. Y
A pesar, sin embargo, de todo este beneficioso deshielo siempre que yo miraba furtivamente a través de las semia-
ecuménico, y a pesar de nuestro deseo espontáneo y natural biertas puertas de San Patricio cuando iba hacia la tienda de
por subrayar 10 que nos asemeja, estamos actualmente en un Stackhouse o a Correos, podía vislumbrar una especie de
período en el que, a mi entender, podemos no sólo admitir, oscuridad misteriosa, rota tan sólo por el parpadeo aún más
sino incluso celebrar nuestras diferencias. Esto hace el guiso misterioso de una lámpara roja. Mis compañeros católicos de
más suculento. Estoy descubriendo que muchas de estas dife- juegos me aseguraban en tono muy bajo que el mismo Jesu-
rencias no tienen nada que ver con la doctrina, sino con los cristo en persona estaba allá sobre el altar. Nosotros no te-
sentimientos. Y muchas de ellas están enraizadas ' en nuestra níamos ni siquiera un altar, así que para qué hablar del mis-
niñez. mo Jesucristo. Me hubiera gustado-muchas veces aventurar-
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me por aquellos oscuros recovecos de San Patricio, pero te- pasar inadvertido, en el último banco de la iglesia católica,
nía miedo. Tantos eran los presentimientos, la oscuridad y el realmente tenebrosa y aterradora en mi sueño, durante una
terror. A veces me preguntaba a mí mismo qué se sentiría .misa. De repente, el sacerdote me señaló y me ordenó con
dentro de aquel lugar tan temible sin ser considerado como ViOZ sepulcral que me arrodillara. Cuando años más tarde Id
un extraño; cómo sería el poder sentirme allí como en casa, el Proceso de Kafka, me quedó sorprendido al encontrar allí
protegido por aquellos misterios tan extraordinariamente po- algo muy semejante: la extraña experiencia de «K» en la
derosos, en vez de sentirme amenazado por ellos. catedral de Praga. Tal vez se trate de un arquetipo.
Nunca entré en la nave central de esta iglesia católica En todo caso, arquetipo o no, crecí con la sensación de
hasta que mi prima Phyllis se casó con un católico, cuando yo que los católicos sabían algo que yo desconocía, o creían
tenía. casi veinte años. Lo más cerca que yo había estado saberlo. Yo/estaba realmente interesado por saber qué era, y
había sido con ocasión de aquellos acontecimientos musicales creo que todavía lo estoy. Aunque me disgustaba admitirlo,
en el sótano de la iglesia. Todavía me da un poco de tristeza muchas veces me parecía que nuestra iglesia baptista, que
pensarlo. Yo tenía primos y compañeros de juegos que eran con una asistencia media dominical de menos de cien perso-
católicos, allá en mi misma calle. Solían llevar medallas, ha- nas, era, sin embargo, la más concurrida de las iglesias no-ca-
cer la señal de la cruz cada dos por tres, confesarse los sába- tólicas del pueblo, producía una cierta impresión de amateu-
dos por la tarde y, por supuesto, no comían hamburguesas rismo, precariedad e inseguridad si se la comparaba con la
los viernes. Pero nunca visitábamos las iglesias de los demás. iglesia católica. Tampoco esto hubiera sido demasiado maló
Según ellos me dijeron, les habían dicho que entrar en nues- en sí, si no fuera porque mis compañeros católicos de juegos
tra iglesia constituiría para ellos un pecado. Recuerdo que se sentían siempre tan seguros. No parecían tener absoluta-
hasta tenían algunas dudas sobre si pondrían en peligro sus mente ninguna duda sobre nada, cuando yo siempre he teni-
almas si venían un miércoles por la noche a nuestro salón do dudas desde que tengo uso de razón. ¿Existía realmente
parroquial a tomar una simple cena. Yo no podía, natural- un Dios, o era sólo un deseo de la gente? ¿Nos esperaba a
mente, ayudarles a ver qué es lo que había en nuestra iglesia todos un destino mejor después de que el tío Harry nos
que pudiera amenazarles tan terriblemente. embalsamara y nos colocara en el ataúd forrado de raso, y
después de ser bajados a la tumba y cubiertos de tierra o nos
Al mismo tiempo, para mí era un pequeño alivio el que quedábamos allí para siempre jamás devorados por losgusa-
no se les permitiera venir porque mi temor era que ellos se .nos? Estas preguntas me mantuvieron muchas veces despier-
dieran cuenta inmediata de que allí no había gran cosa. No to, tendido sobre la cama, y todavía hoy, a veces, pierdo el
teníamos lamparilla roja, ni vidrieras, ni oscuridad exótica. sueño con semejantes cuestiones. Después de todo, tal vez
Nuestras ventanas no eran más que un cristal plano. No es mis amigos y primos católicos también tuvieran dudas. Tal
exactamente que yo me avergonzara. Sólo que yo no creía vez no. En cualquier caso, siempre hablaban y actuaban co-
que ellos pudieran entender por qué mi iglesia era importan" mo si no las tuvieran, y esto es lo que más me fastidiaba de
te para mí, y yo sabía que no podría explicárselo. Ellos po- ellos.
drían, pues, volverse más pagados de sí mismos. Para eso, Cuando hoy, décadas más tarde, hablo honradamente a
mejor que no la conocieran. los católicos, tengo la sensación de que, aun perteneciendo
Nadie me dijo nunca que si entraba en la iglesia católica ellos a la Iglesia católica, comprenden mis sentimientos de
iría al infierno. Por ambas partes tuve la impresión, sin em- aquella época. Sucede que ahora ha desaparecido esta serena
bargo, de que no se deseaba mi presencia y de que no sería seguridad aun en el interior de su iglesia. Lo mismo pasa con
demasiado bien recibido. Todavía puedo recordar un sueño aquella absoluta convicción de que toda ella se remonta di-
que tuve de niño, en el que yo estaba sentado, tratando de 'rectamente a Dios. También los católicos experimentan aho-
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ra aquel tremendo sentido de precariedad. Todavía persiste, frecuencia. Pero nunca fueron asistentes asiduos. ,Más aún,
al menos en algunas parroquias, la parpadeante luz roja; pero durante la década de los 30 nos enviaban a la catequesis
la oscuridad que la rodea está llena de dudas e incertidum- dominical en que mi abuelo, excomunicado ex-cuáquero so-
bres. Yana existe la iglesia católica que yo conocí desde lía pasar la lista de alumnos y contar las monedas de 1 y de 5
fuera y.que los católicos conocieron desde dentro en aquellos centavos de la colecta..Pero ésa era toda la religión que él
días ya lejanos. En este sentido, todos estamos ahora «fue- podía soportar. Nada más terminar sus deberes de tesorero
ra», y nuestra tarea consiste en aprender a vivir de acuerdo de la catequesis dominical, se iba y se sentaba en el porche
con esta situación. delantero de su casa a leer la edición dominical del Inquirer
de Filaldelfia, mientras se fumaba un puro. Nunca, que yo
Existía también en Ma1vern una iglesia metodista, muy recuerde, acudió a un servicio religioso en la iglesia durante
pequeña, donde la gente cantaba más alto y se tomaba más toda su vida. Mi abuela nunca se perdió uno. Alta y bien
en serio que los baptistas las predicaciones. Cantaban himnos parecida, con reputación de haber sido una famosa belleza en
que podrían haber parecido demasiado ernotivamente explíci- su juventud, mi abuela era amable, jovial, de trato fácil y
, tos a los más dignos pilares de nuestra iglesia. En una caluro- totalmente a-teológica. La iglesia baptísta, las Auxiliares del
sa tarde de verano, se podía oír a dos manzanas de distancia a Cuerpo de Bomberos y el Club Republicano de Mujeres no
los metodistas cantando: eran para ella sino una serie de tiendas superpuestas de la
¡Cuán maravilloso cambio en mi vida se ha realizado misma gran feria del condado, y le encantaba estar en medio
desde que Jesús entró en mi corazón! de todas ellas. A pesar de haber sido varias veces miembro
Torrentes de alegría como las olas del mar inundan mi de varios comités republicanos del condado y aun del estado,
a l m a -
desde que Jesús entró en mi corazón! su política era tan falta de ideología como falta de teología
era su religiosidad. Odiaba la cocina, raramente limpiaba la
Esta era una de sus canciones favoritas. Cantaban el casa, se vestía con descuido y se pasaba la mayor parte del
versículo y después sostenían un rato el «desde que», para día vagando por las calles de Ma1vern y charlando alegremen-
bajar a continuación el tono y volverlo a elevar repentina- te con todo el que se encontraba. Nunca perdió ni una de las
mente en la p1abara «Jesús». Solían acompañar las canciones elecciones a que se presentó y murió de un ataque al corazón
con una trompeta, o incluso un trombón. En nuestra iglesia, .a sus setenta años, un mediodía abrasador de julio, cuando
aparte del órgano, sólo se usaban los instrumentos musicales compraba el pan y los perros calientes para la feria anual del
generalmente para acompañar solos. Más tarde he sabido que cuerpo voluntario de bomberos.
los años 30 y 40 fueron en el metodismo americano un perío-
do de gran énfasis en la acción social. Pero, por 10 que fuera, Mis recuerdos de la Primera Iglesia Baptista .de Mal-
dicho énfasis nunca parecía llegar a Ma1vern. En realidad, no vern son una mezcla de afecto, aburrimiento, temor reveren-
me preocupa demasiado. Se trataba de una iglesia feliz y cial, culpa y fascinación. Cantábamos himnos que hablaban
acogedora, en la que nadie se reía de ti si cargabas todo el de cruces, sangre, peregrinos y diademas. Solíamos escuchar
volumen en un himno capaz de romperte el pecho: «Desde repetidamente las mismas historias de David y Goliat, Saú1 y
que... Jesús entró en mi corazón.» David, Adán y Eva, Caín y Abel, Jesús y Judas. Existían
aquellos momentos inolvidables en que otras personas, y con
Mi propia familia pertenecía, más o menos activamente, 'el tiempo yo mismo, eran sumergidas en las aguas chapotean-
a la vecina iglesia baptista. Mis padres raramente acudían a la tes de la piscina bautismal, mientras toda la. congregación
iglesia durante mi infanda, pero más adelante, cuando yo cantaba el «Tal como soy». Recuerdo especialmente-el segun-
ingresé en la Facultad de Teología, se dedicaron a ii con más ,~o estribillo de aquel himno:
34 LA SERUCCION DEL ESFnUTU LA ALDEA TRIBAL 35

Tal como soy, aunque zarandeado "cía pensar que tal vez estuviera más cómodo con un jers~y y
por tanto conflicto y tanta duda,
luchas y temores interiores y exteriores, unas botas de baloncesto. Solía, por otro lado, leer mucho,
oh Cordero de Dios, aquí estoy, aquí estoy especialmente biografías, y condimentaba sus sermones con
anécdotas de las vidas de g~andes pintores, exploradores y
Así es cómo yo me sentía, y me parecía bueno poder compositores. En 1939, el señor Kriebel ganaba ~nos 1.600
cantarlo. La iglesia fue como mi casa desde tiempos que ni dólares anuales amén de vivir en la casa parroquial y tener
puedo recordar. pagados losgastos del coche. Todos los muchachos le admirá-
Yo sé, probablemente mejor que la mayoría de la. gente, bamos, y nos pareció que era importante para él aquel do-
cuán estrechas de miras y anquilosadas pueden ser las Iglesias .rningo que estuviéramos dispuestos a seguir a Jesús. Así
baptistas (tal vez todas las iglesias); cuán intolerantes, igno- pues, todos dijimos que lo estábamos. Nos parecía como un
rantes y todo lo demás. Cuando fui a la Universidad, me pequeño favor.
llegué a sentir a veces avergonzado cuando alguien me pre- No éramos más que seis en la clase, así que el señor
guntaba sobre lo que solemos llamar mi «procedencia religio- Kriebel nos hizo ir a todos a Su Casa parroquial durante tres
sa». Flotaba en el ambiente la presunción de que una expe- o cuatro semanas para unas clases de bautismo en las que
riencia infantil de este tipo era algo desafortunado, aunque aprendíamos, más que otra casa, lo que teníamos que decir
podía ser superado. Pero tras aquella primera etapa intelec- cuando los diáconos nos examinaran y cómo responder las
tual, nunca he pretendido rechazar esa llamada «proceden- preguntas que el ministro mismo nos iba a hacer en la piscina
cia», porque a pesar de todo lo que se diga y se haga, sigue bautismal. Nuestra preparación no resultó, sin embargo, de-
siendo el modo en que tuve mi primer encuentro con lo masiado adecuada, puesto que no nos instruyó acerca de có-
sagrado, y nunca he sido capaz de sacudírmelo de encima. mo resolver la situación que se podría producir en caso de
Dudo que alguna vez haya querido hacerlo. que a alguno de nosotros nos diera por echar risit~s en el
, momento de la oración durante la reunión con los diáconos,
Fui bautizado cuando tenía casi once años. Me parece
que es exactamente lo que sucedió. El examen con los diáco-
que era un tanto joven para ello y, al mirar ahora hacia.atrás, nos fue un desastre, pero supongo que no estaban como para
a duras penas puedo asegurar que para entonces yo tuviera el
rechazar candidatos al bautismo. De modo que nos acepta-
pleno uso de razón. No puedo decir que experimentara en- ron.
tonces la emoción profunda de una salvación alcanzada o
A mí no me bautizaron con una bata blanca, como mues-
cosa por el estilo. No tuve dicha experiencia. Apenas si sabía
tran las fotos de los bautismos de los viejos tiempos, sino con
10 que estaba sucediendo. unos pantalones usados y una camisa blanca que me quedaba
Nuestro ministro, el señor Kriebel, visitó un domingo ancha. El ministro vestía túnica negra, provista de unos pe-
nuestra escuela dominical y nos preguntó cuántos estábamos queños plomos en la parte de abajo, para que no flotara en el
dispuestos a seguir a Jesús a las aguas del bautismo. A todos agua, y botas altas. En los bautismos a que yo había acudido
nos gustaba. mucho el señor Krieb~l. Bastante joven por en- -antes de conocer la existencia de tales botas siempre me
tonces, era un predicador poco inspirado, pero ~ra un mcom- había sorprendido la prontitud con que el ministro reapare-
parable pastor rural. El acudía siempre el pnmero cUa~do cía perfectamente seco en el púlpito nada más acabar un
alguien tenía gripe o dólar de estómago o cuando alguien bautismo, para despedir a la congregación. La piscina bautis-
morfa. Además, nos llevó un día a bañarnos en su destartala- mal, como en casi todas las iglesias baptistas, estaba situada
do Ford1935 e hizo a la vez, de entrenador yde lanzador con detrás del púlpito, de tal maneta que uno podía entrar y salir
el equipo de béisbol de la. parroquia. Se le .veía tan tieso con de la misma sin tener que pasar por entre la gente. Se me ha
sus ajustados ropajes clericales de los domingos que nos ha- explicado que en las antiguas iglesias baptistas no era cos-
36 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
1. .LA ALDEA TRIBAL 37

tan terriblemente primitivo, arcaico e, indudablemente, «pa-


tumbre esta concesión arquitectónica a la modestia de los
candidatos al bautismo, sino que las piscinas se solían hacer sado de moda». y 10. digo a pesar de considerar que fui
cerca del centro y que cuando se salía chorreando agua y bautizado antes de 10 debido. Mi verdadera crisis religiosa,
farfullando, no podía uno desaparecer discretamente en uno cuando me angustiaba el saber si estaba salvado o iba a ir al
de los laterales, sino que tenía que hacerse paso, por supues- infierno o qué, me llegó al final de la adolescencia. Sentía
to, a base de mucho esfuerzo, a través de la congregación, incluso resentimiento contra el ministro y los diáconos por
antes de poder ir al sitio donde uno se secaba y volvía a haber permitido nuestro bautismo, e incluso por habernos
vestir. En realidad, todos los bautismos tenían lugar al prin- empujado en cierto modo a bautizarnos antes de estar real-
cipio en los ríos. Pero hacia 1940, en la Primera Iglesia mente preparados. Ya no siento ese resentimiento. Ellos lo
Baptista de Malvern, se había vuelto considerablemente más hacían con toda la buena voluntad. Lo que probablemente
decorosos " querían era ganarnos para la iglesia antes de que abandonára-
Aquel domingo yo fui a la piscina bautismal con muy mos la escuela dominical, que es precisamente 10 que hacían
poco sentido de lo que estaba haciendo o de por qué 10 hacía. muchos chicos al llegar a la adolescencia. Y conmigo funcio-
El coro y la congregación cantaban muy suave el «Tal como .nó. Yo dejé la catequesis dominical poco después de haber
soy». El agua subió hasta la cintura del señor Kriebel. A mí sido bautizado, pero muy raramente dejé de ir a la iglesia. Y
me llegaba hasta los sobacos. De pie al borde de la piscina, se yo iba porque quería, no porque tuviera que ir. No sé con
encaró a la congregación y leyó algo de la Biblia. Creo que se seguridad las verdaderas razones, pero de algún modo me
trataba del pasaje del bautismo de Jesús por Juan el Bautista parecía importante.
en el río Jordán. Yo estaba a su derecha, de perfil a la Mi resentimiento por haber sido bautizado a los diez
congregación. Cuando acabó la lectura, cerró la Biblia y me años sin estar preparado, y por carecer después de un rito
preguntó en un tono tranquilo y solemne si aceptaba a Jesús que señalara la crisis religiosa de mi adolescencia puede ayu-
como mi salvador personal. Yo dije que sí. El entonces, con dar a explicar parte de mi interés actual por lo ritual. Estoy
voz un poco más alta, dijo que me bautizaba en el nombre convencido de que, como cultura, estamos ritualmente desfa-
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, puso una mano en sados. Nos han encajonado en ritos que significan para noso-
mi espalda y me sumergió en el agua mientras yo apretaba un tros muy p~co o nada, como el saludo a la bandera, el himno
pañuelo sobre mi boca y nariz, como se me había enseñado, nacional, la graduación en la Universidad, incluso la presen-
para que no me entrara agua. Me mantuvo sumergido sola- tación de los niños judíos en la sinagoga a los 13 años o las
mente un segundo, me incorporó después, me hizo volverme fonfi:-maciones; pero carecemos de los gestos e imágenes ne-
y me entregó a los diáconos que me esperaban en el lateral cesarios cuando necesitamos profundizar simbólicamente una
para ayudar a secarme y llevarme de nuevo a la nave, prin- experiencia importante.
cipal para ser recibido por la congregación como miembro
Nada hay más fácil de ridiculizar que esta sensiblera e
pleno.
Traté de mantenerme 10 más indiferente posible acetca inverosímil forma de bautizar que yo experimenté a los diez
año~, y el llamativo esfuerzo, a base de botas altas yagua
de mi bautismo, e incluso traté de bromear al respecto tan
pronto como se me presentó la ocasión. Aún recuerdo haber- caliente, por conservar algo primitivo en un contexto higiéni-
le dicho en plan de chiste al viejo diácono que me ayudó a ca moderno.
secarme que yo no iba a necesitar esa noche un baño. Pero yo Pero quizá nos estamos riendo demasiado pronto. ¿Re-
no estaba en realidad tan indiferente .como pretendía. Me cuerdas tu estado emocional hacia los trece años? ¿Recuer-
hizo una gran impresión. Sentiría mucho el que en una futu- das tunecesidad de zanjar de una vez por todas la ansiedad y
ra versión ecuménica del cristianismo desapareciera este rito .el temor, la identidad y la fe, de encontrar a tu modo la
38 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 1. LA ALDEA TRIBAL 39

forma de salir de la infancia, de encarar tu propia muerte y fase de la vida por aquellos que han sufrido la prueba antes
de encontrar algo por 10 cual vivir? ¿Es que hay que extra- que tú. Puedes incluso sentir que has visto a Dios o que has
ñarse de que casi todas las culturas del mundo hayan ideado encontrado una nueva forma de vida.
ritos de paso (rituales de iniciación y de la pubertad) para No creo ni por un momento que todos esos terroríficos
profundizar en esta crisis perenne y resolverla? El mozalbete espacios de televisión de «educación contra la droga» atemo-
cheyenne se va solo a los bosques de las colinas,duerme en el ricen a los muchachos hasta el punto de que no intenten ni
suelo, vive sin comida, sufre el frío y la soledad, logra ver probarla. Puede que surtan, de hecho, el efecto contrario.
una visión y retorna después al círculo tribal para convertirse Todo el mundo suspira, a veces secretamente, por experi-
en un bravo y recibir un nuevo nombre. Ha sobrellevado la mentar estados alterados de conciencia. Los adolescentes, en
prueba y ahora es ya un adulto. vez de repulsión, sienten fascinación por 'la muerte y el peli-
Pocos ritos de pubertad tenemos en América, si es que gro. ¿Cómo seles puede atraer al cine con los mismos símbo-
tenemos alguno. Los niños pasan violentamente sin ningún los que de algún modo se piensa que les va a hacer sentir
ritual a través de experiencias como el crecimiento del vello repugnancia por las drogas ? Tal vez no sea algo muy serio
púbico, la menstruación, el cambio de voz, las poluciones esta epidemia de drogas, o tal vez sí. Creo, sin embargo, que
nocturnas y el acceso a las llaves del coche de la familia. No es el síntoma de una enfermedad cultural más profunda: la
es de extrañar que suframos «crisis de identidad» hasta el díá desaparición de las ocasiones legítimas para el éxtasis, el tran-
de nuestra misma muerte. Los rituales debieran marcar y ce, la emoción y el sentimiento, y la erosión de los ritos
celebrar la transición de una fase de la vida a la siguiente. tradicionales. Cuando yo era niño, la gente se emocionaba en
Pero nuestras vidas no tienen fases, como los coches automá- las predicaciones y otros acontecimientos religiosos. Todo el
ticos que cambian de una velocidad a otra silenciosamente. mundo, entonces y ahora, necesita experimentar esta forma
El resultado es que no sabemos en qué velocidad estamos. especial de júbilo mental. Si no la experimentamos de una
Los niños tratan de actuar como adultos y los adultos como forma, lo haremos de otra. No podremos superar el abuso de
niños. las drogas mientras no nos preocupemos también de estas
necesidades, y no sólo de pan y de la vivienda. El hombre no
A pesar de haber sido demasiado temprano y de que vive sólo de pan.
sólo 10 aprecié en su plenitud mucho más adelante, el bautis- En estos últimos años me he ido interesando cada vez
mo significó para mí 10 que algunos jóvenes de hoy podrían más en esta cuestión del «ritual» (que yo defino como «ac-
llamar «un verdadero viaje». Allí están los símbolos de la ción simbólica», en contraste con el mito, que es pensamien-
sangre y el sufrimiento (compartir la muerte de Cristo), el to simbólico; ambos van en realidad juntos, y raramente se
acto fisico de sumergirse bajo el agua, la perspectiva del les puede ver separados el uno del otro). Me he olvidado ya
desconcierto y del miedo, la salida triunfante, la sensación de del momento en que la palabra «ritual» dejó de tener para
haber pasado por algo y de que una nueva fase empezaba. mí una connotación negativa y santurrona y comenzó a ser-
La palabra «viaje» no es aquí accidental. Me pregunto a virme de pivote alrededor del cual yo Organizaba cantidad de
veces cuántos viajes provocados por las drogas no habrán cabos sueltos en mi pensamiento y en mi vida. Tal vez fuera
comenzado como un sustitutivo de los ritos de pubertad olvi- a mitad de los años sesenta cuando me encontré con «católi-
dados o abandonados por nuestra cultura. La experiencia es cos radicales» como Carita Kent, Dan Berrigan, Ivan Illich
en muchos puntos similar. Te expones al peligro y a la muer- o la gente de la Casa de Emaús.Quizá tuvo lugar ene1
te. Haces una ruptura con el mundo de tu infancia. Ves período del movimiento contra la guerra, cuando .se quema-
visiones. Hasta es posible que sientas cierto dolor. Normal- bán, a las llamas de las velas de altar las fichas de los llamados
mente, vuelves atrás de nuevo y eres recibido a una nueva a filas.
40 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 1. LA ALDEA TRIBAL 41

Sea como fuere, el poder de los actos simbólicos, la «no-ritualista»? ¿Es que estaba sufriendo una regresión a un
«política de los gestos»,se convirtió, sin lugar a dudas; en primitivo estadio de mi mismo desarrollo religioso y, tal vez,
preocupación fundamental para mí en los tiempos en que el de la humanidad? ¿Se trataba de una pérdida de ánimo?
movimiento por la paz comenzó a utilizar ritos tales como Pienso que la contestación a todas estas preguntases
ataúdes, entierros simbólicos, ayunos, vigilias y demás. Después «no». Crecí en una iglesia que, según 10 que repetidamente
de haber participado yo mismo en muchos de estos ritos me dijeron los de dentro y los de fuera, era «anti-ritualista».
y ver el impacto que tenían sobre todo tipo de gente, ya no Pero esto no es cierto, porque conserva en las mismas entra-
pude seguir diciendo que el hombre está abandonando el ñas de su vida uno de los ritos más profundos que se pueden
«estadio religioso», incluyendo el mito y el ritual. Me fue experimentar: la identificación con la muerte y resurrección
simplemente imposible creer nunca más en esta idea después de Dios por medio. de la inmersión total en el agua. Está
de ver, por ejemplo, a docenas de jóvenes adelantarse y que- .completamenre plagada de arquetipos y por mucho que los
mar solemnemente la convocatoria a filas sobre el altar de la predicadores baptistas se dediquen a vituperar el «ritualis-
iglesia de la calle Arlington. Allí estaba todo de nuevo: el mo» -.-y he oído cientos de invectivas--, las personas que,
rito de pubertad, la llama sagrada, la prueba, el peligro, el como yo, hayan pasado por las aguas a una edad en la que el
acto simbólico de separarse de una comunidad para formar niño es fácilmente impresionable, no pueden con honestidad
parte de otra, la elección de una nueva forma de vida. El negar el extraordinario poder de esta experiencia, aunque
muchacho se convierte en hombre, con un nombre nuevo. después hayan tirado a la papelera la interpretación doctri-
Mientras estas fichas de reclutamiento crepitaban a la llama nal. Los arquetipos afectan a un nivel mucho más profundo
de las velas, yo podía ver en el humo la sombra de los ritos que las doctrinas.
que datan de la misma infancia de la especie. Me convencí en Lo que trato de decir con esto es que ya no considero el
ese momento de que aunque el moderno hombre urbano no reciente aumento de mi interés por el ritual y el mito como
era ciertamente religioso en el sentido más convencional de una desviación de mi «procedencia», sino como un re-descu-
la palabra, tampoco era secular en la forma en que yo 10 brimiento de su cualidad esencial. Mircea Eliade a~firma en
había pensado. Pude darme cuenta de que el ritual y la reli- cierto momento que la iniciación es el rito más penetrante y
gión no se iban a marchitar, y de que el verdadero problema perenne de todos. Creo que está en 10 cierto. Pero, lo
era si se iban a usar para libertar al hombre o para mantener- que es aún más importante, si a un rito de iniciación como el
le encadenado. que yo experimenté se le despoja de su particular interpreta-
Los hermanos Berrigan y muchos otros habían visto y ción sectaria, todavía seguirá originando un paradigma de
experimentado todo esto mucho antes que yo. Ellos conocían vida de enorme fuerza. El sumergirse en el agua significa que
el poder de los gestos, y, contando con ese poder, vertieron la vida está hecha de riesgos continuos, que la madurez exige
sangre y quemaron los ficheros del ejército. Al mezclar el rito renunciar continuamente a las seguridades a que estamos
y la revolución, la política del gesto simbólico empezó a de- acostumbrados, y que no podemos respirar libres a menos
sempeñar d~ nuevo un papel decisivo: en la conciencia ameri- que hayamos dado el salto.
cana. Yo estoy convencido actualmente de que el hombre Pero no todo era terror y expiación en la iglesia. Para
nunca «supera» los ritos, aunque también es cierto que los mí era también una rutina: hacer la colecta con aquellas
usa con propósitos muy diversos y que su relación con los bandejas de madera con el fondo forrado de fieltro verde,
mismos cambia continuamente. .mientras trataba discretamente de no fijarme en cuánto echa-
Hasta hace muy poco me he sentido profundamente ba cada uno; marcar fuerte el bajo en el coro cuando cantába-
confuso acerca de las fuentes de mi interés parlo ritual. ¿No mos himnos como «Jerusalén» y «El extraño de Galilea»,
provenía yo de una iglesia notoriamente «antilitúrgica»· y una vez que cambié de voz; consumir enormes cantidades de
I
42 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 1. LA ALDEA 'TRIBAL 43

jamón' al horno, patatas dulces y tarta de merengue y limón el que el. pequeño Malvern estaba situado. Aunque el predi-
en aquellas cenas en que se podía comer a discreción. Pero 10 cador estuviera cinco años, era siempre hasta derto punto un
que me atrajo de la iglesia más que ninguna otra cosa fueron extraño en país extraño. Tal vez esto le prestaba un poco de
los ministros. ese aura de trascendencia o.. al menos, de «otreídad» que
Los ministros que venían a nuestra pequeña congrega- siempre conlleva el ser representante de Dios, le guste o no.
ción para un ministerio pastoral normalmente corto, proba- El hecho de que los ministros vinieran y volvieran a
blemente por 10 mísero de su paga, eran de tipos muy varia- marchar o, como se solía decir, fueran «llamados» a «otros
dos, excéntricos y ajenos a cualquier estereotipo. Difícilmen- campos de servicio más amplios», también producía su im-
te podían haber sido licenciados «cum laude» en el seminario pacto en la congregación. Sabíamos que la iglesia no era suya,
quienes de repente se veían en un puesto que no debía de sino nuestra, y esto de un modo especial, casi inquietante.
gozar .de ningún prestigio, ni siquiera dentro de su propia Sabíamos que, en última instancia, no podíamos contar con
denominación. "Y, sin embargo, su figura tuvo siempre para nadie para resolver nuestros problemas. Como los baptistas
mí una grandeza mayor de 10 normal. Sus negros trajes y sus tenemos una forma de gobierno eclesial de tipo congregado-
voces resonantes les situaban aparte de los demás mortales. nal, llegamos a sentir con intensidad, especialmente en los
Siempre me admiró la amplitud de sus conocimientos y su tiempos de cambio de un predicador a otro, que nuestras
confianza y aplomo ilimitados. Pero al mismo tiempo eran elecdones eran importantes. Y esto se constataba incluso
invariablemente cordiales y accesibles. Hasta querían cono- entre los niños, puesto que todos los bautizados tenían dere-
cerme. Eran un poco como Dios. Aunque es obvio que los cho a votar en cualquier elecdón de la iglesia. Esta era una
ministros imponían consideración y hasta respeto, también de las pocas cosas sobre las que no hacíamos bromas. Nadie
escardaban sus tomates, tenían esposas enfermizas y niños enviaba un pastor, como sucede en las iglesias católica y
chillones, y hasta parecían a veces desanimados o enfadados. metodista. Teníamos que «llamarle» nosotros, y esto signifi-
Tenían, además, enormes colecciones de libros y en realidad caba la designación de un comité de púlpito que iría entrevis-
se les pagaba para que los leyeran y prepararan así los sermo- tando a posibles candidatos, escuchando sus predicaciones,
nes. A mí me parecía que lo sabían casi todo, y no parecían para recomendar al final al voto de la congregación a uno o, a
temer a la muerte. De otro modo, ¿cómo eran capaces de veces, dos candidatos. Conozco bien todo el proceso porque
hablar de ella, cuando nadie más 10 era? No recuerdo ningún mi primera experiencia real de democracia participativa la
momento en que no deseara hacerme ministro cuando fuera tuve a los trece años. A esa edad, como yo era un poco
mayor, precoz y presidente del grupo juvenil, me convertí en miem-
Ahora que Jo pienso, había obviamente otras cosas de bro con pleno derecho a voto de uno de estos comités de
los ministros que me atraían. Por ejemplo, nunca se sentían púlpito, necesarios periódicamente.
en Malvern como en su casa. La mayoría de la gente del Cuando el predicador se marchaba, nos quedábamos
pueblo había nacido allí o muy cerca, y vivía allí hasta que le abandonados, como Cristo en la cruz, por 10 que los teólogos
llegaba la hora de la muerte, aunque ya en los años 30 empe- clásicos llaman deus absconditus. Teníamos que tomar otra
zsban a marcharse del pueblo para ir a morir al hospital de vez todos los asuntos en nuestras manos y comenzar de nue-
la capital del condado, a unas siete millas. Pero el ministro vo. Era impresionante el estar sentado con todas aquellas
era alguien que siempre llegaba de fuera, permanecía unos personas mayores, algunas hasta sesenta años mayores que
años y después se iba. Tenía siempre algo de forastero, sin yo, sabiendo que el voto de un niño de trece años ayudaría a
primos ni tíos en el pueblo. Parafraseando a S. Pablo, diría- determinar quién iba a dirigir nuestra iglesia en los próximos
mos que estaba en, pero no era de nuestro mundo. Su venida años. Pero también sentía una sensación embriagadora de
y' su marcha me hacían acordarme de ese inmenso cosmos en poder. No era una simple elección del consejo estudiantil o
44 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 1. . LA ALDEA TRIBAL 45

de los Boy Scouts. Nos estaba encomendada la tarea aterra- intriga la multiplicidad de maneras en que la gente forma sus
dora de escoger al hombre que habría de representar a Dios culturas y es conformada por ellas. No solamente es cierto,
en medio de nosotros. Y lo hadamos. Desde entonces he como en una. ocasión dijera Churchill, que primero modela-
sentido menos aprensión por compartir el poder con no-espe- mos nuestros edificios y después somos configurados por
cialistas, dejando que la gente misma tome las decisiones. He ellos. También se puede decir, me parece a mí, de nuestros
tendido siempre, cosa que muchas teologías no permiten, a ser símbolos, nuestras instituciones, nuestra cultura y nuestra
escéptico con respecto a un dios que lo hace todo en lugar religión. Mi fascinación por este interminable proceso inte-
nuestro y a imaginarme un cierto consorcio entre 10 divino y ractivo data, estoy seguro, de aquella portentosa experiencia
lo humano. Tal vez sea ésta la razón de mi interés por la de poder y debilidad, de seleccionar predicadores y ser des-
religión del pueblo y la cultura popular. Puedo decir con pués enseñado por ellos, de moldear una comunidad religiosa
toda honestidad que cuando era niño aprendí más sobre Dios y ser moldeado por ella. Y todo esto tuvo lugar de un modo
y el hombre a través de mi participación en la vida de la muy intenso en la vida de una pequeña congregación religio-
congregación que a través de mi asistencia al culto y a la sa como la Primera Iglesia Baptista de Malvern.
predicación. La razón de insistir tanto en el problema de la actividad
Existía incluso una cierta paradoja entre la predicación - conformidad o, para expresarlo con más fuerza, de la rebe-
y la práctica que originó en mí una tensión que siempre he lión-resignación, es que se ha convertido en una cuestión
sentido desde entonces. La predicación tendía a ser vagamen- central en la teología de estos últimos años. Varios autores
te calvinista, sazonada con generosas dosis de sabor pietista; religiosos contemporáneos, motivados en parte por la crisis
Se nos decía, sin embargo, como algo básico que era la gracia ecológica e inspirados a menudo en tradiciones religiosas
de Dios la que salvaba al hombre, que esa gracia era inmere- orientales, han argumentado que el hombre occidental sa-
cida y que no teníamos que hacer nada para ganarla: bastaba quea y asalta el planeta movido en gran parte por su instinto
con aceptarla. Los predicadores usaban siempre la analogía de adueñarse, someter y dominar todo y su aparente incapa-
de un don en contraposición a una compra, y la gente repeti- cidad para dejar que las cosas vayan simplemente por sí mis-
ría frecuentemente en sus testimonios la idea de que habían mas. Este frenético hombre occidental -siguen las alegacio-
tratado de hacer esto o 10 otro sin resultado satisfactorio y nes-, empujado por una sobredosis de religiosidad activista
que habían sido finalmente salvados sólo tras darse cuenta de ..judea - cristiana y negadora de este mundo, tiene que rom-
que el amor de Dios era absolutamente gratis, que Cristo ya per, remover, intervenir y alterar. No puede acomodarse sim-
había muerto por nuestros pecados y que todo lo que tenía- plemente a la forma de ser de las cosas. No es un teólogo,
mos que hacer era «abrir nuestros corazones y recibirle». sino un arquitecto del paisaje, Ian McHarg, quien expone la
Pero, en contraste con la predicación de un Dios-hácelotodo, . acusación del modo más enérgico:
existía el hecho evidente de que nosotros teníamos que hacer
que la iglesia siguiera adelante, organizar sus programas, se- Sobre el tema hombre-naturaleza, sin embargo, el rela-
to bíblico de la Creación del primer capítulo del Génesis
leccionar a sus dirigentes, pagar sus facturas y pintar y repa- que es la fuente de la descripción más generalmente acep~
rar el edificio. Dios no hacía nada de esto, nosotros sí, y, sin tada del papel y los poderes del hombre, no sólo no
embargo, después de que nosotros hacíamos algo, siempre le corresponde a la realidad tal como la observamos, sino
que con su insistencia en el dominio y sometimiento de la
dábamos las gracias a Dios por lo que había hecho. Este viejo naturaleza fomenta los instintos más explotadores y des-
enigma de la fe y las obras, actividad y conformidad, se tructivos del hombre, en vez de animar al respeto y la
planteó en mi concienciadesde el principio. creatividad. Efectivamente, si buscamos una legitimación
para quienes desearían incrementar la radiactividad, crear
Se trata de un enigma eterno que me ha hechizado y puertos y canales a base de bombas atómicas, usar tóxicos
perseguido bajo diversos aspectos durante toda mi vida. Me sin ninguna restricción, o la aceptación unánime de la
LA ALDEA TRIBAL 47
46 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
bre artífice, como el símbolo más característico de la equivo-
mentalidad de bulldozer, no podría haber mejor excusa cada visión que el hombre occidental tiene de sí mismo.
que este texto ... Cuando segega a entender esto, se «hay algo», dice Illich, «que es estructuralmente erróneo
pueden comprender la conquista, las depredaciones y la
expoliación, así como el imoerfecto sistema de valores. en esta visión del Hamo Faber».
Tengo la sospecha, sin embargo, de que los críticos ,del
Hamo Faber y de la creatividad humana se han convertido
Puesto que el origen de la infección es religioso, algu- en víctimas inconscientes del mismo imperialismo tecnológi-
nos escritores insisten en que el antídoto contra este malha- co que con razón ellos mismos deploran. ~ esto ~a s?cedido
dado saqueo Occidental es también religioso. Ivan Illich pro- así porque han permitido que hasta los misrnos te~mmos del
pugna en su libro La Sociedad desescolarizada un renacer de debate sean dictados por la otra parte, y esto es siempre un
10 que él llama el «hombre epimeteico», la contraimagen de error fatal. En este caso, han aceptado una definición reduci-
este otro tipo de persona cuyo ideal es Prorneteo (que era el
da y tecnológica de Hamo Faber, para después volverse con-
hermano de Epimeteo). En vez de asaltar el cielo, robar el
tra ella. Pero esto es un error históricamente miope. La ver-
fuego y conquistar y someter al estilo prometeico, la humani-
dad es que la creatividad humana no es principalmente una
dad' debería renunciar ahora a la obsesiva necesidad de fun-
facultad de tipo tecnológico o material, sino que los técnicos
dir siempre las formas antiguas para forjar nue~Tos prog.ra-
y los agentes institucionales han arrebatado a los artis~as,
mas. Deberíamos construir nuestro hogar en la tierra. Ilhch
visionarios y poetas la gozosa tarea de crear, y les han ido
sitúa el giro equivocado que tomó nuestra civilización no en
el mito hebreo de la creación, sino en el racionalismo y auto- empujando hacia los márgenes de la sociedad, do~~e les ~~­
.sulta imposible contribuir realmente a la renovacion espin-
ritarismo griegos del período clásico, cuando los sacerd?tes
tual de la cultura.
de Apolo, llevados de un propósito utilitarista, según Ill1~h,
robaron el lugar sagrado de la Diosa Tierra de Delfos e im- No hay nada esencialmente malo en el concep~o
mismo de Hamo Faber. El ser humano, de hecho, 10,m1s-
plantaron su programa de consultas alos oráculos. Esta fa~al
caída del Edén Epinieteico alcanzó su extremo entre los gne- mo es creador y modelador que gozador y receptor..Lo ma.lo
gos, según Illich, con el rígido estado de creación humana es que dicho concepto ha sido secuestrado po~ quienes tie-
descrito en la República de Platón, donde los poetas y los . nen una visión estrecha y externa de la capacidad creadora
flautistas estaban prohibidos. Otros escritores sitúan la caída del hombre y ahora insisten en usarlo para describir única-
ecológica no en el Génesis o en los griegos, sino en el cristia- mente sus mismos arrogantes intentos por imponer a todos
nismo occidental, el protestantismo o la religión liberal sus propios planes. A ellos les gustaría que nos olvidáramos
moderna. de que los hombres y las mujeres no construyen sólo cápsu!as
.' espaciales, sino también mitos; no únicamente puentes, smo
Mi especial interés por este ataque, actualmente de mo- también canciones y leyendas; no inventan solamente planes
da, contra la cultura occidental y sus orígenes griego y judeo de desarrollo, sino también fábulas. Notemos cómo incluso
- cristiano, se debe a que se me ha señalado de vez en cuando los términos «construcción» e «invención», que en otro
como uno 'de los principales perpetuadores contemporáneos tiempo tuvieron un sentido cultural amplio, s~ utilizan. ahora
de este trágico error. Hay un teólogo que ha dedicado una casi exclusivamente referidos a una gama mas reducida de
parte de su libro a la crítica de Teilhard de Chardin y de mí artefactos. Pero la derrota no es aún total. La imaginación de
mismo como teólogos «extrínsecos» que, según se. afirma, una sola persona es todavía mil veces más capaz de crear
ponemos al hombre tan fuera, tan por encima o tan en oposi- cosas que todas las fábricas del mundo. En nuestra legítima
ción a la naturaleza, que no tiene más remedio que ver a ésta .necesidad de apartarnos de imágenes del hombre como sa-
como. un enemigo a quien hay que vencer. Algunos críticos, queador' de la naturaleza y programador de la vida del veci-
incluyendo a Illich, atacan la idea del Hamo Faber, el hom-
48 LA SEDUCCION ,DEL ESPIRITU 1. LA ALDEA TRIBAL 49

no, debemos tener mucho cuidado de no tirar por la borda eión abdicando de nuestro papel de administradores de la
nuestra última arma, es decir, deberíamos negarnos a permi- tierra, sino desempeñándolo con más compasión e imagina-
tir que el enemigo defina a su propia conveniencia lo que es ción. Gran parte de las diferencias entre otros teólogos y yo
o no es nuestra capacidad de creación. mismo sobre este problema se remontan a las experiencias de
La confrontación primordial hoy día no es la establecida mi primera infancia. En la iglesia católica los niños de trece
entre el modelador activo y el receptor pasivo e inoperante. años tienen que tragarse gran parte del misterio de la misa, el
No se trata (así lo espero) del hombre creador y el hombre poder de los gestos y de lo sacramental y la otreidad objetiva
receptor. Se trata de la confrontación entre quienes pacífica- de lo santo, cuando hacen de monaguillos o acólitos. La sen-
mente insisten en contar su propio relato y crear sus propios sibilidad religiosa católica incluye, desde muy temprana
estilos y quienes tratan de seducir, imponer e inculcar. En un edad, el sentimiento de formar parte de una realidad amplia,
mundo en e.1 que los estilos de vida están tan frecuentemente antigua y relativamente fija. Como la gracia que se me pro-
prefabricados, hemos de evitar usar argumentos que debili- metía en aquellos sermones, así la iglesia para los católicos
ten la capacidad de cada uno para crearse el suyo. Esta capa- era algo dado: sencillamente, estaba allí, y todo lo que había
cidad es en sí misma parte del ser Homo Faber. Lo que ahora que hacer era aceptarla. Y puedo observar esto incluso en
tenemos que hacer no es dejar de diseñar el contorno; sino, mis primos y compañeros de juegos católicos.
en palabras de McHarg, «diseñar con la naturaleza», en vez Mi experiencia era, sin embargo, muy diferente. A los
de hacerlo en contra de ella. No matemos el impulso creador trece años yo tenía que sentarme aquellas oscuras noches de
del hombre porque una élite mal dirigida lo haya encauzada invierno con los atribulados ancianos y escoger, en medio de
equivocadamente hacia la producción de interminables pro- creciente incertidumbre y confusos consejos, al hombre que
gramas y bienes de consumo sin ninguna utilidad. Puede habría de desvelar los misterios e interpretarla Palabra. El
hacerlo mejor. contraste se hace aún más dramático cuando uno se da cuenta
, Algunos críticos del Homo Faber sugieren que el hecho de la importancia central del ministro en una iglesia donde,
. de qUe las personas estén hoy deprimidas se debe principal- dentro de ciertos límites, puede modificar la liturgia y las
mente a que se encuentran en un mundo enteramente necho prácticas comunitarias sin ninguna estructura objetiva! como
por el hombre. Yo no estoy de acuerdo. Un mundo así po- la misa, que dé continuidad. Los baptístas no tienen un mo-
dría, por supuesto, ser desalentador, y el horror que produce delo de misa, ni un año litúrgico constante, y sólo poseen
nos da una razón más para que nuestro diseño se realice con unas pocas garantías visibles del alcance universal y de las
un pleno conocimiento de cómo se puede preservar y realzar primitivas credenciales de su cosmos sagrado. Dependía mu-
la naturaleza. Lo que más desalienta, sin embargo, al hombre chísimo más del predicador. Y nosotros teníamos que elegir-
de hoy no es que sus casas e instituciones sean un producto le. Sabíamos lo mal equipados que estábamos para hacer una
humano, sino el hecho de que vive en un mundo hecho por decisión de tal calibre, y lo terriblemente precario que era
otros. Se anticipan y explotan sus mismos deseos internos, se todo aquello. Sabíamos tambi~n que la elección que hiciéra-
le confecciona el horario cotidiano, y su trayectoria profesio- mos nos habría de cambiar de un modo que no nos podíamos
nal es planificada por instituciones benévolas. Pero sabe que imaginar. Pero lo hacíamos. Aun cuando a veces he anhelado
está perdiendo, porque se le arrebata la necesidad innata de una comunidad, incluso un mundo, que yo pudiera simple-
participar en el proceso de mode1ación y creación. mente aceptar sin tener que constituirlo, mi experiencia no
No voy a retractarme de mi creencia en la capacidad del me ha permitido nunca tenerlo. Como solían decir los antí-
ser humano para desempeñar un papel activo en la conforma- .gUQS catecismos presbiterianos, el fin principal del hombre es
ción de un mundo que, por supuesto, le va a conformar a él a glorificar a Dios y gozar de El .eternarnente. «Glorificar»
su vez. No creo que podamos contener la plaga de la polu- denota actividad, pero incluso para aquellos calvinistas acti-
50 LA SEDUCCXQN DEL ~ESprRITU 1. LA ALDEA TRIBAL 51

vistas sólo era la mitad. «Gozar» significa saborear, acoger, en el pueblo, que las viejas ruinas de Hires habían desapare-
deleitarse. Para usar una metáfora diferente, la vida era para cido, ocupando este solar que tanto nos avergonzaba una
mí la zarabanda, en dos tiempos, de crear y dejar correr; pequeña y limpia fábrica de plásticos. Un grupo fundamenta-
hacer y simplemente gozar, moldear y ser después moldeado, lista independiente ha comprado el templo de piedra caliza de
trabajo y juego, oración y política, decir y escuchar. Si se los cuáqueros. Los trenes siguen sin detenerse en Malvern,
reduce a un solo tiempo, habrá quehacer detener también la pero como ahora todo el mundo conduce su coche, las gentes
múskaporqueya no es realmente una danza. del pueblo se sienten con más movilidad, aunque tal vez el
Me fui en 1946 para poder ver ese mundo que se había contacto mutuo sea menor. Un par de urbanizaciones han
olvidado de Malvern. Así pues, pasé unos meses después de añadido quinientas almas a la población, así que ahora es
la guerra en los barcos de transporte de caballos y ganado de posible encontrarse en correos con alguien a quien no se
la UNRRA y la marina mercante de los Estados Unidos. conoce. Malvern, incluso, ha rebasado sus límites y actual-
Durante esos meses navegué a Inglaterra, Alemania, Polonia mente es casi un suburbio, en vez de la tribu o, mejor, el
y Bélgica, primero en un desvencijado Liberty llamado Ro- pueblo donde yo crecí. La tribu ha desaparecido, al menos
bert Hart. en honor del capitán de un navío anterior que, en físicamente, y en especial para los que aún viven allí. Pero
contra de las nuevas reglamentaciones, había preferido hun- para mí, Malvern nunca cambiará. El pueblo tribal es eterno.
dirse con el barco antes que abandonarlo; posteriormente fui El viejo Malvern que se ha ido para siempre es para mí más
en un barco más moderno llamado Pass Christian Victory, el real que el nuevo que ahora existe. El moldeó los impulsos e
nombre de un pequeño puerto de Mississippi. Malvern me instintos que aún me conmueven a diario. Despertó obsesio-
parecía muy lejano, pero en todos los puertos donde atraca- nes que todavía me persiguen. Encendió anhelos que experi- ..
mos visité las iglesias, muchas de ellas todavía en ruinas. mentaré hasta que muera. Malvern fue el lugar donde, como
Nunca les hablé a mis camaradas de a bordo sobre la esperan- creo haber dicho anteriormente y 10 repito ahora de otra
za que albergaba desde niño de llegar a ser algún día minis- forma, «Jesús entró en mi corazón»; donde amaneció .por
tro. Me parecía que ellos no 10 iban a entender, y yo mismo primera vez en mí el tremendo sentido del misterio insonda-
solía dudarlo por aquellos días. ble y de la transitoriedad absoluta de la vida, y donde descu-
Volví a Malvern para una breve visita antes de irme a la brí que, en medio de todo este terror y de la nada, yo era
Universidad de Pensylvania, en 1947. Pero después de haber amado. ¿Qué más puede uno pedirle a su pueblo tribal?
cruzado el océano unas cuantas veces, Lavern ya no me pare-
cía 10 mismo. Nadie de mi familia había cruzado el océano.
La mayoría apenas si se había aventurado más allá del conda-
do de Chester. Antes de irme,. yo había deseado salir de
Malvern. Después de haber estado fuera, no quería realmen-
te volver. Además, todo había cambiado. La iglesia baptísta
había tenido diferentes ministros. El antiguo color marrón,
sombrío y serio que yo recordaba había desaparecido. Ahora
estaba pintada de blanco y el edificio tenía una nueva ala,
dedicada a la «educación religiosa». Más adelante, después
de graduarme en la escuela de Teología, mi padre murió y mi
madre vendió a la iglesia católica contigua nuestra vieja casa
de ladrillo y mampostería. Ahora está ocupada por las Her-
manas de San José. Supe también, la última vez q).le estuve
2

LA CIUDAD DE LA LUZ

¡Salve, gloriosa Ciudad Dorada


por los antiguos videntes descrita!
Sobre ella brilla luz eterna,
maravillas de ella son dichas.
y la obra que hemos construido,
a menudo con lágrimas y sangrantes manos,
con frecuentes errores, con angustia constante,
no perecerá con los años.
Vivirá y brillará transfigurada
en el reino final de la Virtud;
entrará en los esplendores
de la Ciudad de la Luz.

- H~mno de Faix Adter (1851-1933).


Construyendo un templo de oro se libra uno de todos
los pecados
El que construyó un templo a Vishnú cosecha el gran
fruto
que se obtiene celebrando sacrificios cada día.
Vishnú se identifica con los siete mundos.
Quien le erige un templo conserva los mundos inte..tmina_
bles
y alcanza para sí la inmortalidad.
- AKni Purana XXXVUI: 48-50.

La gran recompensa del año para mi hermano peqUl::ño y


para mí cuando íbamos a la escuela pública de Malvern tenía
lugar a principios de diciembre: mi padre nos eximia de
asistir a clase un día entero y nos llevaba de excursión navi-
deña a Filadelfia, a veintidós millas de Malvern por tren.
Siempre decíamos que íbamos «a ver a Santa Claus», y así lo
hacíamos cuando yo era muy joven; después de esperar en
54 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 55

aquellas filas interminables de los almacenes Gimbels o Iumnas griegas. Vagué por los bares de la calle Market, acudí
Strawbridge y de gatear hasta sentarnos sobre las rodillas de a diversas citas en los parques Fairmount y Wissahickon. y
un cansado empleado vestido de rojo, le susurrábamos nues- exploré las innumerables riquezas de Filadelfia: sus cines, el
tros deseos para Navidades, aun sabiendo que todo aquello yiejo teatro de revistas Troc de las calles Diez y Arch, sus
era una farsa. Cuando yo cumplí los siete años, esta parte de emporios del jazz, sus librerías y sus galerías de máquinas
la expedición desapareció y los tres nos pasábamos el día tragaperras. Y sus iglesias. Pero lo que más me impresionó
montando en el metro, viendo películas o escuchando a una fue la ciudad misma, su absoluta amplitud e inmensidad, su
de las grandes bandas favoritas de mi padre, como la Count ,diversidad y sus infinitas posibilidades. La Filadelfia del fi-
Basie, en el viejo teatro Earle de la calle Market, comiendo nal de los años cuarenta, el «ningún lugar» que tantos cómi-
en los restaurantes automáticos y contemplando las exhibi- COs de «nightclub» habían tomado a chacota y menosprecia-
ciones navideñas. Pero la excursión seguía siendo para «ir a do, no era Malvern. Para mí, seguía siendo La Ciudad. Allí
ver a Santa Claus». Todos sabíamos lo que enreslidad signi- era donde podía encender un cigarrillo en la calle, .llevar .todo
ficaba. tipo de indumentaria y pasar la noche fuera de casa sin que
No es de extrañar que «la dudad»· haya SIdo siempre nadie me echara en falta. Allí saboreé por primer vez ese
para mí un símbolo positivo, a pesar de todo lo malo que liberador anonimato que años más tarde habría de ensalzar
sucede en y a las ciudades. No veo en realidad ninguna con- en La Ciudad Secular. Allí fue donde comencé a ser un
tradicción entre el tema de La Ciudad Secular (la urbaniza- «hombre urbano» y apreciar laque esto significa.
ción) y los temas de Las Fiestas de Locos (festividad y . Estas juergas de mi post-adolescencia pueden dar la impre-
fantasía). La primera verdadera ciudad que yo conocí fue sión de que no conozco más que la parte alegre y placentera
aquella a la que íbamos a celebrar la fiesta más animada del de la ciudad, como, por ejemplo, el jovial Elysium, donde los
año. La vieja Filadelfia, patética y cubierta de hollín, fue a la participantes en algún congreso se entretienen en echar bol"
vez mi primera tecnópolisv el escenario de mi primera fiesta sas de agua desde las ventanas del hotel. Pero esta impresión
de locos. . es falsa. Durante mi estancia en la marina mercante caminé
Tras dejar Malvern a los diecisiete años, siempre he durante horas por aquellas interminables y desoladas calles
vivido en ciudades, con la excepción de unos cuantos años de Gdansk, Polonia (el «Danzing» del período entre las dos
que pasé en Oberlin, Ohio. Cuando por fin me trasladé de guerras), seguido de bandadas de niños pidiendo algo que
Malvern a Filadelfia en 1947, para estudiaren Penn, me comer. Durante los tres años supuestamente dedicados a las
convertí instantáneamente en un adicto a la vida de la ciu- clases en Vale, trabajé también en la política electoral del
dad. Trabajaba una vez a la semana en un club de muchachos distrito y me levantaba a las cinco y media de la mañana de
situado en una casa llena de goteras, en las calles Tercera y aquellos gélidos amaneceres de Connecticut para distribuir
Reed. Se trataba de chicos italianos muy pobres que a los panfletos, dedicando algunas horas al trabajo organizativo
diez años ya fumaban cigarrillos, se masturbaban en las cabi- sindical, a las puertas de Winchester Repeating Arms. Viví y
nas de las duchas y se gritaban mutuas amenazas homicidas trabajé un verano, al principio de los años 50, en Stepney, la
tras finalízar cada partido en la cancha de baloncesto, mien- zona más pobre del sector este del puerto de Londres. Al
tras yo estaba a la expectativa sin hacer nada. Repartí octavi- comienzo de los 60 viví con mi esposa e hijos en la ciudad tal
llas en las calles Treinta y Siete y Spruce, en favor de Joe vez más cosmopolita y trágica del mundo, Berlín. Vivimos
Clark, el candidato a la Alcaldía por Reforma Democrática después casi siete años en Roxbury, el ghetto negro de Bas-
en 1950. Remé con la tripulación de estudiantes de primer tan. Eramos la única familia blanca de la vecindad. En esa
año, río Schuylkill arriba y abajo, por delante de astilleros, época fui testigo de asaltos a plena luz del día y pude ver a la
fábricas, viviendas y el inmenso museo de arte con sus co- policía disparando contra la gente a sólo una manzana de
56 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 57

nuestra puerta de entrada. En los últimos dos años, nuestra metrópolis construida por el hombre. Esto ha sido así para
casa fue asaltada y robada once veces. No. me he limitado a algunos durante siglos. Pero siempre habían sido una mino-
visitar los sitios turísticos de Río, Lima o Nueva Delhi, sino ría. En nuestro tiempo, la balanza se ha inclinado. Actual-
que he visitado también sus [auellas, barriadas y callejuelas. mente hay, en términos absolutos y relativos, más gente «ur-
No me he limitado tampoco a mordisquear la escarcha azuca- banizada» que nunca, y el proceso~ sigue adelante. Las impli-
rada de la vida urbana. Mis sentimientos por la ciudad y mi cacionesreligiosas de este hecho son enormes.
esperanza en su futuro se basan en una experiencia más va-
riada. Pero mi esperanza está basada también en algo más Dicho proceso se mueve, por supuesto, en ambas direc-
ciones. No sólo las ciudades modifican notablemente las
que la experiencia. Es el resultado de una visión del destino
de la especie humana en la que la ciudad desempeña un papel creencias de las gentes que vienen a ellas, sino que también
central. las visiones y valores religiosos influyen en el carácter de las
La religión del bomo urbanitas, el habitante de la ciu- ciudades. La interacción es interminable. Pensemos cómo
dad, es un tipo especial de religión. Sea cual fuere el pasado puede influir en una ciudad un cambio o un despertar de 10
religioso de una persona, cuando la ciudad produce un im- religioso. Imaginemos que surge un nuevo profeta carismáti-
pacto real en la psique, la religión del que vive en la ciudad co, un Gotama, un Amós o un Mahoma, o que se produce
empieza a tener más cosas en común con la de otras gentes de una nueva revelación. El encuentro con otras gentes y sus
dioses, en virtud de una conquista, una derrota o la simple
la ciudad que con la fe de aquellas personas de su misma
tradición que viven aún, física o espiritualmente, en el campo coexistencia pacífica, acarrea nuevos relatos y nuevos símbo-
los. Las religiones cambian. Pero como la visión religiosa
o en pequeñas aldeas. Hace ya algún tiempo que se conoce
este fenómeno de la religión urbana, aunque yo sólo comencé asegura toda una cosmovisión del mundo, los cambios que se
producen en 10 religioso modifican la experiencia que la gente
a descubrirlo en mis años de estudiante universitario, de
vuelta de mis viajes marinos. Desde entonces, sin embargo, tiene de todo lo que le rodea. La religión no sólo proporciona
me he convencido cada vez más de su realidad. No sólo los símbolos de los que vive la gente, sino que se refleja
existe una mentalidad urbana característica, sino también también en la disposición y trazado de sus asentamientos, en
una forma característica de fe urbana y un modo peculiar de su gobierno, sus costumbres y su arte. Ginebra bajo Calvino,
la gente de la ciudad de sentir el problema religioso funda- Bagdad bajo Haroum-a1-Raschid y Roma bajo los Papas del
Renacimiento se transformaron radicalmente con relación a
mental.
Esto no debería constituir ninguna sorpresa. No hay 10 que eran antes de que las nuevas creencias se apoderaran
de ellas. Inspirados por una nueva visión religiosa, los refor-
religión que flote sin tocar el terreno en que se apoya. Las
creencias a las que se aferra la gente llevan invariablemente madores han derribado y reconstruido espacios ambientales
.enteros.
las huellas reveladoras de lbs sitios donde se han originado y
desarrollado. Durante siglos, antes de que surgieran las ciu- A veces han empezado a partir de cero. El emperador
dades, la gente iba a reunirse con sus dioses en los bosques, Constantino abandonó sencillamente Roma y erigió una nue-
grutas y colinas. Mi experiencia de lo santo·tuvo lugar en una va capital en el estrecho del Bósforo no porque los francos
olvidada y pequeña aldea con ocho iglesias, una abandonada .estuvieran a las puertas, sino porque quería una capital cuyas
fábrica de refrescos y una calle principal eh la que raramente calles y templos no tuvieran la mácula de un pasado pagano.
te encontrabas con un extraño. Pero para los alborotadores El creía que la nueva fe requería una ciudad nueva. Otras mu-
niños del sur de Filadelfia y para un número cada vez mayor chas ciudades han tenido parecidos comienzos. Mi misma
de millones de personas de todas partes, los bosques, las .Filadelfia comenzó como un «sagrado experimento» en la
grutas y las aldeas se han acabado. El axis mundi es ahora la mente de un excéntrico cuáquero inglés.
58 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 59

Pero también es verdad 10 contrario. La relación entre Sodoma es madriguera de maldad, y el Calvario lugar de
la tierra y cielo es recíproca. Así como una nueva intuición sacrificio y prueba. Estos sitios y escenarios dieron al mismo
religiosa puede hacer cambiar la experiencia humana del es- tiempo a la fe carne y cartílago. Sin su referencia a 10 particu-
pacio y del tiempo, también una nueva experiencia del espa- lar, no podría tener la fe el atractivo tan grande que tiene.
cio y del tiempo pueden alterar la visión religiosa del hom- La gente de la ciudad tiene una religión distinta a la de
bre. Imaginemos una tribu india americana viviendo en me- otros. Su fe proviene, en parte, del pasado, pero también de
dio de riscos escarpados y de rápidos torrentes, cada uno con sus experiencias urbanas del espacio. Esto ha sucedido siem-
sus espíritus y demonios. Imaginemos ahora que esta tribu es predesde la primera ciudad. Pero nuestro tiempo es diferen-
obligada a asentarse en una llanura sin montañas ni rápidos, te. No es solamente que hoy viva mucha más gente en la
sin barrancos rocosos. Los estadounidenses han impuesto ta- ciudad, sino que muchos millones han tenido que hacer, a 10
les re-asentamientos no solamente a los indios, sino también largo de toda una vida, la desquiciante transición de 10 rural
a los africanos, y últimamente a los campesinos vietnamitas y a 10 urbano que en siglos pasados era obra de varias genera-
laosianos. En nuestra precipitación, no hemos caído en la ciones. Desde que yo mismo realicé dicho cambio, éste ha
Cuenta de que tales cambios forzados son también una profa- constituido siempre una parte de mi teología.
nación. No sólo producen un trauma social, sino que además
desentrañan a los dioses y hacen a civilizaciones enteras inca- Alguien escribió una vez que las mejores descripciones
paces de enfrentarse con la vida. Todo el mundo necesita literarias de la Iglesia católica no se debían a «católicos de
símbolos y relatos para afrontar las crisis individuales y co- nacimiento», sino a personas que o se habían convertido o ha-
lectivas. Pero los relatos proceden siempre de sitios concre- bían abandonado el catolicismo. Pienso, por ejemplo, en
tos: este arbusto o aquel precipicio. Y así, cuando se dejan Graham Greene el converso, y en James Joyce el apóstata. Con
atrás los arbustos y los precipicios, los relatos también son a Ia ciudad sucede 10 mismo. Para escribir sobre ella, pro-
veces olvidados. De esta forma, una tribu puede sufrir algo bablemente hay que haber venido a ella o haberla dejado, es
similar a 10 que en un individuo llamamos crisis nerviosa. decir, hay que haber experimentado directamente la diferencia
¿Qué le habría sucedido a la sociedad egipcia, y no sólo que supone.
a su agricultura, sino a su Gobierno, religión y arte, si por Durante mis primeros años en Filadelfia, el hecho de
alguna razón hubiera dejado de producirse el desbordamien- vivir en la ciudad me ayudó a formar mi espíritu y mi enten-
to anual del Nilo? Pensemos en el impacto de las erupciones dimiento tanto como las clases a que asistí y los libros que
volcánicas y de las glaciaciones sobre la rudimentaria religión leí. Además se fue produciendo en 10 religioso algo en cierto
de una tribu de la Edad de Piedra. La experiencia del lugar modo equivalente a un conocido fenómeno biológico. Así
es un factor importante en ·la formación y el cambio de la como el diminuto feto humano comienza teniendo rabo y
visión religiosa. branquias, resumiendo en sí la historia evolutiva de la espe-
Uno de los rasgos más notables de la historia del pueblo cie, de modo parecido iba yo reviviendo en mi propia psique
de Israel es su asombrosa creatividad religiosa como respues- el desapacible peregrinar religioso y cultural del hombre del
ta a los desapacibles cambios producidos en su escenario siglo veinte. Si es verdad que mi realidad personal era definí-
geográfico y político. Una de las razones de la persistencia y da cada vez más por la dinámica de la ciudad, 10 mismo se
universalidad de la fe bíblica es que, aunque se originó en puede decir de toda la raza humana. Así pues, la forma en
experiencias espacio-temporales radicalmente diferentes, nun- que yo expresaba mis propias dudas y mi búsqueda de 10
ca olvidó los sitios concretos. Por el contrario, dotó a los religioso había resultado ser, al menos en un cierto sentido,
lugares específicos de un significado universal. Babilonia sig- verdaderamente típica. Como teólogo, podía tener cierta se-
nifica ahora lugar de exilio, y Jerusalén ciudad de refugio; guridad de que mi propia 'experiencia no era algo excéntrico
,60 LA SEDUCCIO:N DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 61

y de que, aun formando parte de mi propia historia, era relación a la naturaleza, sino en relación a los enormes arte-
también la historia de muchas otras personas. factos sociales y tecnológicos que estructuran y perfilan su
Pero ¿en qué consiste esencialmente esa diferencia cru- vida. Al igual que' los seres humanos de todos los tiempos, su
cial que se da en la religión del hombje urbano? En primer fe debe ayudarle a encontrar su propio lugar dentro del cos-
lugar, las ciudades arrastran hacia sí una gama muy variada mos, su verdadero papel en la historia y su adecuada relación
de personas, de modo que la fe del hombre de ciudad ha de con lo santo. Pero las fuerzas contra las que lucha son dife-
ser capaz de vivir en medio de un difícil pluralismo. Ninguna rentes.
religión que se apoye en el aislamiento cultural o espacial La diferencia entre el hombre urbano y los demás es
puede sobrevivir largo tiempo en la densidad compacta y la cuestión de grado, pero es importante. La naturaleza consti-
conflictividad cotidiana de una ciudad. Esto es, además, algo tuía siempre la primera preocupación para los pueblos preli-
que yo experimenté por primera vez cuando comencé a vivir terarios. Era al mismo tiempo poderosa, imprevisible, benéfi-
en las ciudades. Incluso en la vieja y rancia Filadelfia había ca y cruel. Su religión de los animales tabú, los rituales de
no sólo baptistas, nazarenos y católicos, sino también judíos, fertilidad, las fiestas de la cosecha y las danzas de la lluvia les
budistas, ateos y comunistas. Había también chulos, mendi- pouía en relación, de maneras complejas e imaginativas, a
gos y timadores profesionales. Mi tolerancia fue puesta a unos can otros y con las oscuras y caprichosas fuerzas de la
prueba. No solamente descubrí hasta qué punto pertenecía naturaleza. Más tarde, durante el desarrollo de las llamadas
yo a una minoría; aprendí además que la mayoría de la gente «religiones superiores», cuando la naturaleza parecía más
que vive en un centro urbano cosmopolita llega a descubrir amiga que enemiga y cuando las estructuras sociales eran
tarde o temprano que es también una minoría. Llegué a dar- todavía de una escala lo suficientemente modesta como para
me cuenta durante esos años de que existía un nuevo tipo de no sentirse abrumados por ellas, la preocupación fundamen-
ser humano. Le llamé «hombre secular». Pienso ahora que el tal tenía más que ver con lo que hoy consideramos cuestiones
nombre no era apropiado. Tal vez debería haberle llamado el «religiosas»: la muerte, las relaciones con la divinidad, la
«hombre cosmopolita» o el «hombre auto-consciente». Me culpa y castigo finales. Estos problemas han constituido el
refería a aquella persona que, a un nivel muy fundamental de foco de atención de la mayoría de las principales religiones
su ser, sabe que su historia no es sino una de tantas. El del mundo desde que desaparecieron, a excepción de algunos
«shock» que produce este descubrimiento puede hacer de él casos aislados de' supervivencia, las sociedades preliterarias.
un agnóstico. Puede, por otra parte, que vuelva a apropiarse, Paradójicamente, la búsqueda religiosa del hombre ur-
de un modo más personal y consciente, de los componentes bano contemporáneo se parece más ala de los «pueblos pri-
de su herencia religiosa. Tal vez sea totalmente absorbido mitivos» que a la de los clásicos cristianos y judíos. También
por la religión de los medios de masas, pero nunca podrá está más interesado en encontrar su lugar en un cosmos que
volver a ser «religioso» de un modo acrítico e irreflexivo en 'es a la vez benéfico y cruel. Pero este cosmos ya no es, en
el sentido tradicional. No puede volver a la tribu. El hombre primer lugar, la naturaleza. Es una sociedad y una red de
de la ciudad secular quizá recuerde todavía los viejos relatos artefactos que han sido creados por otros hombres anterio-
y símbolos, pero los reconoce como tales. Esto convierte su res. Es una jungla de asfalto cuyo tronar es producido por
religión, cualquiera que sea, en algo muy diferente de la fe barreras de sonido hechas pedazos, y cuyas plagas son origi-
del aldeano. nadas por los venenos vomitados por los propios inventos
Aparte de ser necesariamente pluralista y auto-conscien- del hombre. Pero cuando se vacían los estantes de los super-
te, la forma como la persona urbana articula el problema mercados, no conoce ninguna danza de la fertilidad que los
religioso se diferencia también de otro modo. Tiene que po- 'pueda volver a llenar; y cuando quiere ganarse el favor de
ner a prueba sus fuerzas y adaptarse a sus limitaciones, n<? en alguno de los poderes que le gobiernan, no .conoce ninguna
62 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 63

oración que pueda pronunciar. La fascinación que hoy senti- .tas se parecen mucho a las del hombre primitivo, emular sus
mos. por las sociedades primitivas es comprensible. Nos pare- respuestas no haría sino acelerar el desastre. Nuestra tarea no
cemos a ellas más de lo que pensamos. Nuestras preguntas de consiste en retornar a la selva, sino en volver del revés esta
tipo religioso son similares. ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi monstruosidad destructora de hombres.
puesto? Sus preguntas, empero, estaban dirigidas a un mun- El cristianismo nació justamente en el momento históri-
do muy diferente, de manera que no podemos, sin más, co- co en que se ponían los cimientos de nuestra actual civiliza-
piar sus respuestas. Tenemos que encontrar las nuestras. ción urbana. La amenaza al hombre no la ve en los truenos o
Los expertos en ecología que critican al Cristianismo y los diluvios, sino en la invasión, el saqueo y la conquista. El
al Judaísmo por haber insistido exageradamente en las rela- cristianismo no ve el espíritu del mal en los árboles tabú,
ciones entre Dios, el hombre y el prójimo, olvidándose del sino en los ejércitos, los carros de guerra y las torres orgullo-
resto de la «naturaleza», tienen razón en parte. Dichas reli- sas, en «la maldad espiritual que habita en los altos». Jesús
giones nacieron eh un período histórico en que la naturaleza no es Osiris. Jesús no se sacrifica para asegurar la fertilidad
no representaba ya una terrible amenaza y el problema reli- del suelo. Es ejecutado por un asustadizo oficial imperial que
gioso se centraba en el hombre y en Dios. Era una época en teme que sea una amenaza para el orden público. En otras
que los seres humanos estaban atravesando el crítico estadio palabras, el cristianismo se centra esencialmente en los pode-
evolutivo de comprenderse como unas criaturas únicas que, tes y tentaciones del hombre, tanto en 10 personal como en 10
aun formando evidentemente parte de la «naturaleza», de político. Pero de cara a la crisis «ecológica», para mí esto es
alguna forma también la trascendían. Los críticos tienen, una fuerza, no una debilidad. Ninguna tradición religiosa
pues, su punto de razón: la «naturaleza» como tal no es un posee todas las respuestas que necesitamos, y si el hombre
factor crucial en la religión bíblica. Es en la historia, y no en urbano ha de sobrevivir, su fe deberá incluir sin ninguna
la naturaleza, donde se representa un drama de elección y duda una simbolización de su sitio dentro de la naturaleza.
destino, de rebelión y reconciliación. No podemos, sin embargo, volver a encontrar nuestro sitio
Pero 10 que los críticos del cristianismo desde el punto en la «naturaleza» (un concepto muy resbaladizo, de todas
de vista de la ecología, pasan por alto es que nuestra crisis formas) a menos que ataquemos al mismo tiempo las prácti-
actual no es primariamente la crisis de nuestras relaciones cas, instituciones, costumbres y metas creadas por el hombre
con la «naturaleza». Tiene más que ver con el hombre, con el y que nos han llevado al borde del desastre ecológico. La
problema de si podemos empezat a controlar el crecimiento pregunta del hombre urbano sobre su lugar en la realidad
desbocado de la tecnología, reorientar el uso de la energía incluye la naturaleza, pero se centra específicamente en su
hacia unos fines más humanitarios, recomponer nuestras ins- lugar en la realidad social: ¿Hasta qué punto puede contro-
tituciones a una escala más humana y proyectar viviendas larla? ¿Hasta qué punto debe ser controlado por ella? ¿Has-
que no estrangulen o asfixien a sus habitantes. Tiene que ver 't~ qué punto debe limitarse a encontrar un lugar dentro dé
con el problema de cómo idear un sistema económico cuya 'ella?
existencia no se base en la creación de falsas necesidades, en ¿Cómo responde a estas preguntas el nuevo peregrino
el agotamiento de los recursos no-renovables que puedan urbano? Los mitos clásicos solían dar tales respuestas en el
saciarlas y en el envenenamiento del planeta con las emana- pasado, y aun hoy siguen haciéndolo, aunque casi siempre
ciones de los procesos industriales. Por consiguiente, este con un nuevo «ropaje». Karl Marx se vio a sí mismo y al
desafío a nuestra supervivencia requiere obviamente una fe espíritu del hombre del siglo diecinueve perfectamente resu-
que ayude al hombre a enfrentarse no con la «naturaleza», midos en la figura de Prometeo. Nietzsche parecía estar con-
sino con las diversas alternativas, el poder, la corrupción forme con su idea del Uebermensch, el superhombre. Como
institucional y la avaricia colectiva. Aunque nuestras pregun- vimos en el capítulo anterior, algunos escritores modernos
2. LA CIUDAD DE LA LUZ 65
64 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
conservación de todos los hilos del frágil tejido de la natura-
creen que es precisamente ese complejo prometeicoel que leza. La teología cristiana no ha usado con demasiada fre-
nos ha ocasionado toda esta desgracia y, precisamente por cuencia la imagen de Prometeo (el activismo enérgico) o
eso, desean que renazca el «Hombre Epimeteico», el recep- Epitemeo (el dejar estar las cosas), pero ha perpetuado estos
tor silencioso, el marido. pacifico de la tierra, el que rechaza estilos con imágenes propias. El frenético salvador de almas
el poder con resignación e ironía. Pero actualmente existe un y el solitario amedrentado representan la versión cristianiza-
especial problema. Mientras que para los griegos Prometeo y da de Prometeo y Epimeteo. El fria ejecutivo de postín y el
Epimeteo significaban dos posibles roles distintos, el hombre escéptico jugador reserva siempre «calentando el banquillo»
urbano de hoy tiene la impresión de ser ambas cosas a la vez. son sus equivalentes seculares. Así pues, los cíclicos espas-
Esta anomalía es comprensible porque, paradójicamente, la mos de conseguir que se hagan las cosas se alternan con
moderna vida urbana hace que aumente tanto el sentido de períodos de absoluta desesperación. Pero estas imágenes no
posibilidad del hombre como su sentido de impotencia, su van a proporcionar al hombre urbano un relato viable ni un
rebeldía y su conformidad, su rabia y su resignación. La símbolo creíble. En lugar de ellas, yo prefiero otra imagen: la
contradicción es ahora universal. En la ciudad hay viviendas metáfora bíblica del viejo y el nuevo Adán, del hombre caído
pobres y lujosas «suites» de ejecutivo, grupos dominados y y restaurado.
«élites» dirigentes. Se ha producido un tipo de habitante de El dilema espiritual del hombre de la metrópolis se
la ciudad-mundo, mezcla de Dr. Jekyl1 y Hyde, en el que se centra principalmente en saber quién es, cuáles son sus pode-
combina la bybris de Prometeo con la resignación de Epime- res y cuál es su sitio, y sólo indirectamente en la naturaleza
tea. En ocasiones desea planificar y controlarlo todo, progra- de Dios. Creo, por consiguiente, que los relatos de Adán en
mar el universo entero, sin dejar nada al azar o al capricho. el Edén y de Jesús y la Nueva Jerusalén nos ilustran mejor
Otras veces prefiere renunciar a todo ello, dejarlo estar, per- que los viejos héroes griegos o sus dobles modernos. Adán,
mitir que la.naturaleza siga su curso. Además, estas dos visio- que representa al hombre y a la mujer, fue formado del
nes contradictorias se hostigan y se irritan mutuamente. De- polvo y el lodo de la tierra y constituye, por tanto, parte de
cepcionado por los malos resultados de una actividad espas- ella. El está en la naturaleza y la naturaleza está en él. Aun-
módica de control y de dominio, el hombre se hunde en la nació, como los héroes griegos, de los amores de un semidiós
conformidad y la indiferencia más cínica. Pero esto también que su «ruach» o espíritu vino directamente de Dios, no
produce unas consecuencias insoportables, de modo que otra y una princesa. El es enteramente humano, y toda pretensión
vez se apresura a tratar de arreglarlo todo por su cuenta. Es de hacerse un dios está descartada. Adán se convierte en
una especie de síndrome maníaco - depresivo. ¿Puede aún el administrador de la creación, pero no como un acto de rebe-
cristianismo aportar una imagen de identidad alternativa? lión adolescente, sino para cumplir la finalidad con que fue
Sólo si previamente se corrigen pasados errores. La teo- creado. Se le da el privilegio de poner nombre a los animales
logía .cristiana, en lugar de mantener unidas la creatividad y la responsabilidad de cultivar el jardín. El disfrute de estos
humana y su carácter de criatura, ha subrayado falsamente el poderes no es el producto de un robo perpetrado contra los
contraste entre, por una parte, el ejercicio humano del poder dioses, sino una prerrogativa otorgada por el Creador. Se
y, por otra, su aceptación de la voluntad de Dios. En conse- espera de él que use su posición para conservar el verdor del
cuencia, la Iglesia ha solido considerar la rebelión contra toda planeta, para dirigir sus recursos al servicio de los demás
forma de dominación, incluida la tiranía, como una rebelión hombres y para saborear sus frutos y su munificencia.
contra Dios. O bien la teología ha abogado por la necesidad . Según el viejo mito, la «caída» del hombre no se debió
del activismo, le ha dicho al hombre qut:; someta la naturaleza a que excediera sus límites. Empezó a producirse cuando le
y construya un nuevo mundo en el que no haya lugar para el pidió a la serpiente que tomara por él la primera decisión que
, gozo de 10 presente, para el amor fraterno a la tierra y para la
66 LASEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 67

tuvo que afrontar, a saber, si debía o no tratar de alcanzar el podemos realmente considerarnos desterrados del Edén.
status de divinidad. Su pecado no consistió tanto en robar el Nuestras ciudades se están haciendo cada vez más inhabita-
fuego de Dios cuanto en abdicar su decisión en un asesor de bles. Aunque algunas capitales europeas hah evitado hasta
lengua engañosa; no fue tanto cuestión de orgullo cuanto de ahora la suciedad, la violencia y el estruendo de las de Nor-
pereza. Después de esto, naturalmente, a Adán le entró el teamérica, las ciudades del Tercer Mundo se están parecien-
pánico. Había tratado de convertirse en la deidad omnipo- do cada vez más a Los Angeles: inmensas aglomeraciones
tente y controladora de todo. En vez de llevar a cabo con atiborradas de monóxido de carbono, en las que la paranoia
imaginación esa labor de celador del cosmos para la que es la única actitud razonable.
estaba perfectamente dotado, conspiró para convertirse en el Podemos hacer un sinnúmero de preguntas acerca de la
Maestro Programador, el Planificador Definitivo de la Ciu- arruinada metrópolis moderna. Mi pregunta está relacionada
dad. Esta obsesiva necesidad por dirigirlo todo condujo, se- con el futuro de la fe en la metrópolis. Si la ciudad, por su
gún el viejo relato bíblico, al exilio, al dolor y al fratricidio. propio carácter, está conformando la sensibilidad religiosa de
y aún sigue conduciéndonos. millones de personas, al igual que mi espíritu fue esculpido
El destierro del Edén, sin embargo, ya ha quedado por los años que pasé en Malvern, ¿qué clase de espíritu está
atrás. La mayoría de la gente de las ciudades, especialmente creando?
los pobres, no experimentan un especial impulso prometeico
de rebeldía. Lo que perciben es que son marionetas maneja- Tengo el temor de que, en el futuro, millones de perso-
das por una mano invisible. Las ciudades en que viven se nas (la mayoría de las cuales son los niños de hoy) se hagan
estremecen y palpitan, crecen y se extienden sin razón o adultas sin haberse sentido dioses, ni héroes, ni siquiera seres
finalidad aparentes. La muerte repentina, la alegría inespera- humanos, sino roedores encerrados en una jaula manejada
da, la hilaridad, la violencia y la locura vagan por sus calles. por algún otro y en la que no hay manera de cambiar absolu-
Hay alguien que decide si se levanta un rascacielos o se tamente nada. Su respuesta a esta situación, sin embargo, no
derriba un barrio entero. Para quienes no detentan el poder, será la de una piadosa resignación, sino más bien, según el
un accidente de coche o un buen piso no es sino un puro aterrador pronóstico de Stan1ey Kubrick, en La Naranja Me-
caso de probabilidad estadística o un favor dispensado por cánica) la de una esporádica, irreflexiva y, en el fondo, inútil
las figuras sin rostro de «arriba». violencia carente de disciplina, ya que no se basa en ninguna
Pero la natural necesidad que el hombre tiene de con- esperanza real. Para algunos, es como si la maldición que en
formar su mundo y ordenar el caos no podrá ser acallada. Si otro tiempo pronunció Dios sobre Sodoma y Gomarra estu-
no puede hacerlo de una forma, buscará otra. Sentados en viera cayendo ahora sobre todas las ciudades; como si el
una cárcel de Detroit durante la sublevación de 1967, i cin- destino hubiera condenado a nuestras ciudades y, con ellas, a
cuenta jóvenes negros preguntaban una y otra vez a los guar- nuestra civilización urbana, a morir por falta de aire o por
dianes cómo iban los incendios que ellos mismos habían pro- una explosión nuclear.
vocado: «¿Se ha quemado todo?» Cansados de ser juguetes Pero volvamos otra vez al viejo mito. La respuesta de Dios
en manos de un titiritero invisible, al fin se habían apodera- a la depresiva renuncia de Adán a ocupar el lugar propio del
do del fuego. Aunque encerrados en sus celdas, sentían que ser humano, y su fanático deseo de adquirir el control abso-
por fin habían alcanzado algún tipo de control sobre sus hito no es un castigo divino sin fin. Según el relato bíblico,
destinos. Habían conseguido tomar las riendas en sus manos Dios no encadena a Adán a una roca, sino que, por el contra-
durante unas cuantas horas gloriosas. rio, le da otra oportunidad. Un segundo Adán hace su apari-
Desde el momento en que el hombre encara sus relacio- ción e inicia un impulso hacia la restauración del hombre en
nes con la ciudad moderna de esta forma maníaco-depresiva, su auténtica relación con Dios y la naturaleza. Sin embargo,
2. LA CIUDAD DE LA LUZ 69
68 LASEDUCCION DEL ESPIRITU

sores poderosos y debilitan el ardor de los jóvenes rebeldes.


en su calidad de Segundo Adán o de Nueva Persona, Cristo Los padres de estos mismos jóvenes lectores de Fanon y
no concluye totalmente las cosas. No es un deus ex machina. Guevara odian las ciudades americanas porque están llenas
Más bien, él comienza algo y después recluta personas que de negros, extranjeros y defraudadores de ~a seguridad social.
continúen el proceso de redimir y reconstruir. La culmina- No deja de ser irónico que el odio por la ciudad sea probable-
ción, según su promesa, no consistirá: en un nuevo jardín, mente el único elemento del pensamiento de Fanon y Gueva-
sino en una Nueva Ciudad. ra con el que pueden estar de acuerdo estos atormentados
No creo que a los hombres y mujeres «caídos» de nues- padres de familia americanos. . . ..
tro tiempo, los que desean furiosamente el poder para con- Este desprecio por la ciudad hace coincidir a las perso-
trolarlo todo y los que desfallecen desanimados, se les pueda nas más dispares. El difunto Frank Lloyd Wright, el más
devolver al lugar que les corresponde mediante simples ex- afamado arquitecto de los EE. UU., sentía una profunda
hortaciones. Unicamente serán salvados por una nueva reali- aversión por las ciudades, las describía como un cáncer y
dad colectiva que, paradójicamente, debe ser a un tiempo deseaba dispersar a toda la población por el campo en peque-
tarea y donación gratuita. Será una ciudad construida y tam- ñas parcelas de terreno. Pero la Broadacre City que él pro-
bién aceptada por ellos, resultante de combinar la más viva pugnaba era realmente muy parecida a los .suburbios que
destreza humana y esa desconcertante aportación, procedente ahora tenemos que soportar. En Norteamérica, como han
de Otro lugar, que seguimos denominando «gracia». demostrado Morton y Lucia White en The Intellectual ver-
Para que una teología de La Ciudad goce hoy de credi- sus the City) nuestros principales pensa~ote~ en todos los
bilidad, ha de comenzarse reconodendo que. nuestras ciuda- ámbitos siempre han demostrado su animosidad contra la
des actuales están en grandes dificultades. Riadas de refugia- urbe. Deberían haber añadido que también nuestros líderes
dos acuden a los suburbios, llevando todas sus pertenencias, religiosos han sido muchas veces anti-urbanos, y muchos po-
como aturdidos supervivientes de un bombardeo. Cada día pulares escritores religiosos 10 siguen siendo, aunque sus ra-
vuelven en manadas a saquear la ciudad, haciendo con sus zones para oponerse a la dudad son diversas y muchas veces
automóviles más espesa la contaminación y más difícil el contradictorias. Dos ejemplos -uno protestante y otro cató-
tráfico. Los programas de reforma, renovación o mejora de lico' uno de hace varias décadas y otro actual- ilustrarán
las ciudades van cayendo, uno tras otro, en el cubo de basura esta' enigmática concordancia entre los teólogos en su odio a
de la decepción. Mientras tanto, a medida que las ciudades la ciudad. Josiah Strong, el influyente teólogo protestante de
superan las dimensiones de 10 razonable y quedan atrapadas finales de siglo, temía que la ciudad podía perfectamente
en la mucosidad producida por su misma infección, hay cada llegar a ser el lugar del Gobierno del populacho y, lo que es
vez más diagnosticadores del mal de la ciudad y menos ami- aún peor, un populacho no constituido p~r anglo-sajones,
gos de la misma. Nuestras ciudades terrestres no sólo sufren «La ciudad», escribía Strong, «se ha convertido en una sena
el asedio de los tiempos, sino que además tienen que sopor- amenaza para nuestra civilización», porque, según él, contie-
tar la explícita aversión de ecólogos, poetas y jóvenes idealis- ne en sí males como «el mammonismo, el materialismo, el
tas. Pero 10 peor de todo es que actualmente se está ponien- derroche y la concentración de riqueza~> .. Además, la dudad
do en cuestión la misma idea de dudad como forma deseable era el hogar de las tabernas y del SOCialismo y, 10: peor de
de comunidad humana. El ami-urbanismo, que siempre ha todo «como nuestras ciudades están mayoritariamente habi-
sido una causa atractiva para los americanos, ha engrosado tadas por extranjeros, el Catolicismo Romano. encuentra en
recientemente sus filas con una heterogénea serie de adali- ellas su fuerza principal».
des. Autores revolucionarios como Franz Fanon y el Che El recientemente fallecido escritor trapense Thomas
Guevara, que siguen gozando de popularidad entre algunos Merton, el último fiscal «poético» de la ciudad, veía en ella
jóvenes, se oponen a las ciudades porque protege a los opre-
70 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 71

no un lugar para el populacho, sino una monstruosidad tec- ciudad; «La Ciudad» simboliza, consiguientemente, cosas
nológica. Creía Merton que la ciudad, por su propia naturale- diametralmente opuestas para distintas personas. Para unos
za, impide a la gente la contemplación y, de ese modo, le constituye la principal ubicación del orden y de la reglamen-
impide también establecer una auténtica relación con Dios. tación estricta, y se oponen a ella en nombre de la libertad.
En su ensayo La lluvia y el rinoceronte contrastaba Merton Para otros es un nido de aberraciones y de Iicenciosidad, y se
la distinta actitud, con respecto a la lluvia, de los campesi- oponen a ella en nombre de la ley y el orden. Para otros es el
nos, que acogen los chaparrones como un refrescante regalo lugar donde brotan la innovación y la novedad, y se oponen a
de la vida, y de los habitantes de la ciudad, que se apresuran ella en nombre de la continuidad y la tradición. Para otros,
a huir de ella y la consideran una infame interrupción de su en fin, es donde el peso de la rutina establecida es más
rutina. Merton empleaba «La Ciudad» como un dramático opresivo, y escapan de ella en busca de la simplicidad no
símbolo de un mundo sin Dios. Prefería, como contrasímbo- estructurada de algún otro lugar. Es Babilonia, Sodoma, Go-
10, «El Monasterio», donde los hombres pueden orar y medi- marra y la Ramera de las Siete Colinas, todo en uno.
tar sin distracción. Este anti-urbanismo religioso encierra en sí una profun-
Algunos de los motivos por los que se queja Merton de da paradoja. El cristianismo nació en la agitada capital de
nuestras ciudades son ciertos, y sus-gráficas descripciones de una provincia romana, floreció en los barrios bajos y los
Nueva York, con su «ola incesante de acalorado tráfico y sus. ghettos de la antigua cuenca mediterránea (Roma, Corinto,
gentes cansadas y enojadas, sumergidas en un complejo tor- Efeso) en medio de un proletariado urbano, se extendió por
bellino de frustración», son, con frecuencia, exactas. Lo que las colonias de Europa, engendró nuevas ciudades en la Amé-
me preocupa, sin embargo -y no sólo de Merton, sino tam- rica del Norte y del Sur y cantó la visión de su destino con la
bién de otros críticos religiosos de la ciudad-, es su tenden- imagen de una Nueva Jerusalén. ¿Qué podemos, pues, decir
cia a usar ·los terribles males de las ciudades terrenales mo- de esas constantes muestras de odio hacia la ciudad que toda-
dernas como una excusa para hacer de «La Ciudad» un sím- vía parece producir el cristianismo?
bolo del mal metafísico eterno. Estoy seguro de que se pue- No puedo replicar de una vez a todos los teólogos anti-
den encontrar monasterios corrompidos, jardines llenos de urbanos. En realidad, algunos apenas merecen una réplica.
malas hierbas y aldeas ruinosas que podrían también sembrar Pero sí hay uno que indudablemente 10 merece: alguien que
algunas dudas sobre la serenidad, la belleza y la simplicidad es el más vigoroso e implacable de los censores religiosos de
de sus análogos religiosos. Pero estos sitios siguen conservan- la ciudad, el teólogo protestante francés J acques Ellul. Yo
do un poder simbólico. Y 10 mismo sucede con la ciudad. La mismo me he sentido aturdido y enojado por su reciente
triste realidad de sus problemas actuales me parece una razón manifiesto contra la ciudad, publicado bajo el título The
para defender el antiguo ideal urbano, no para renunciar a él. Meaning 01 the City, pero que llama poderosamente la aten-
Elanti-urbanismo, en pocas palabras, está demasiado de mo- ción, aunque no sea más que por su extensión y su energía y
da y es demasiado popular como para merecer el apoyo de por la creciente popularidad de Ellul.
una persona como Thomas Merton, que tan correctamente
solía despreciar las «modas». Ellul cree que el mal de la ciudad no es accidental o
El anti-urbanismo de inspiración religiosa atrae a perso- remediable, sino universal y esencial. La ciudad está, en una
nas de puntos de vista teológicos muy diferentes. Difícilmen- palabra, maldita. Es la encarnación de la venerable doctrina
te podríamos encontrar dos personas de temperamento espi- calvinista de la depravación total.
ritual tan opuesto como Josiah Strong y Thomas Merton. La ¿No será, sin embargo, que 10 que Ellul, como buen
razón de esta disparidad parece bien sencilla. Cada persona calvinista, quiere significar con «maldita» es que todo 10 que
tiene diferentes, y a veces contradictorias, experiencias de la forma parte del hombre y todo el esplendor de las obras
72 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 73

humanas está, en cierto sentido, corrompido por el pecado y contra de la política de descentralizar las ciudades. No haría
que todo hombre, dondequiera que esté, necesita la gracia? sino multiplicar, según él, una serie de ciudades de tipo me-
No. La maldición bajo la que se arrastra la ciudad es, a los dio y facilitar el control social. Su posición es muy negativa
ojos de Ellul, muy especial. «Esta maldición», dice», «no es respecto a la construcción de nuevas ciudades, y se opone
la pronunciada sobre el mundo entero, sino una maldición tanto a la reforma como a la revolución de las ya existentes.
especial contra la ciudad; no tanto por pertenecer al mundo, En otras palabras, si la promesa de la Nueva Jerusalén veni-
sino por sí misma». Y no hay nada que podamos hacer para dera no se puede aplicar al curso de las cosas de aquí abajo,
salvarla. su misma falta de relevancia sólo sugiere alguna que otra
Esto suena un tanto horrendo y, llegados a este punto, idea, y siempre negativa.
quien no esté familiarizado con el sistema de circuito cerrado ¿Qué es lo que se supone que tenemos que hacer? Ellul
«pecado-y-gracia», que está empleando Ellul, puede sentir admite que su consejo suena un tanto banal.
deseos de ponerse a ver la televisión, en lugar de seguir
leyendo. Si realmente no hay nada que pueda hacerse, enton- «... Nuestra tarea consiste en llevar la vida de los
demás habitantes de la ciudad. Tenemos que construir
ces no tiene objeto leer las restantes 200 páginas de EUu1. casas, casarnos, tener hijos ... Y así hemos de continuar de
Pero quienes se huelen la jugada, advertidos quizá, como yo generación en generación, garantizando con ello, según
parece, esa misma estabilidad y profundidad que fas hom-
lo estoy, por los imborrables recuerdos infantiles de la es- bres buscaban al construir las ciudades. ¿Es que no va-
tructura de los sermones protestantes, pueden predecir lo mos a hacer nada distinto? Hay algo que no se nos pide,
que va a venir: Aunque el pecado abunda, sabemos que al y es construir la ciudad. Tenemos que vivir en la ciudad
que ya existe.» (p. 74.) .
final de la película abunda mucho más la gracia. Pero mien-
tras tanto, la escena tiene que ser descrita en términos abso- Seguramente sea ésta una buena noticia para el practi-
lutamente detestables. cante religioso de tipo medio, aunque 10 más probable es que
En Ellul la gracia llega finalmente incluso a la ciudad ni siquiera sea una noticia. Es precisamente lo que siempre
maldita, y es simbolizada como la Jerusalén Nueva. Pero hay ha sospechado que la Biblia tenía que decir acerca de la
algo que falla. La gracia de Ellul no llega del todo. «Que ciudad o de cualquier otra cosa: nada. Se supone que tene-
nadie se llame a engaño», dice Ellul. «No tiene ningún obje- . rnos que vivir en la ciudad, pero sin hacer ningún esfuerzo
to esperar una nueva Jerusalén en la tierra. Jerusalén será por cambiarla; ninguno en absoluto.
una creación de Dios, absolutamente gratis, imprevisible, Puede ser, ciertamente, ocioso para el practicante reli-
trascendente.» Siendo así, ¿tiene algo que ver la Nueva Jeru- gioso de tipo medio preguntarse cuál era la actitud de Jesús
salén con las malditas, malolientes y viejas Jerusalén de nues- con respecto a Jerusalén. ¿No se enfrentó acaso a los ricos de
tra historia, con nuestros Tokios, SaoPaulos y Los Angeles? la ciudad con sus hirientes censuras, o no criticó duramente
Aparentemente, no. Ellul nos asegura que «en cuanto las mentiras de los sanedritas y las estafas de los recaudado-
individuos con una vida que vivir, nuestra relación es con la res de impuestos? ¿Acaso no derribó las mesas de los merca-
ciudad condenada y no con la Nueva Jerusalén». La ciudad deres, no excitó a la chusma y, por fin, no fue arrestado y
gloriosa que ha de venir es una «revelación de la gracia de ejecutado por la élite dirigente de la ciudad? Aquí es donde
Dios» y hemos de resistir la tentación, nos advierte, de tratar incluso John Doe podría asombrarse del uso que Ellul hace
de forzarla «en el curso presente de las cosas». de la Biblia. «Cuando (Jesús) habla a las ciudades», dice
Pero es que la tentación existe incluso para Ellul, que Ellul, «nunca tiene sino palabras de rechazo y de condena.
esboza hábilmente algunos conceptos programáticos a partir Nunca anuncia la gracia para la obra del hombre. Todo 10
de su theologia negativa de la urbs. Por ejemplo, está en que reconoce es su carácter diabólico, y su única reacción es
74 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
2. LA CIUDAD DE LA LUZ 75
luchar contra el poder de la ciudad que trata de dificultar su gía es para Ellul una realidad metafísica. Del mismo modo
propio trabajo». ¿Puede esta interpretación describir la mez- que los impulsos eróticos que, finalmente, condujeron a
cla de dolor, amor y cólera que parece teñir las palabras de Agustín a la castidad, la tecnología está atrapada en una
Jesús a Jerusalén en el conocido pasaje de Mateo 23, 37, autonomía autopropulsora. Es precisamente aquí donde ha-
donde, después de censurar a la ciudad por matar a los profe- llamos la aportación más original de Ellul, pero es también
tas, dice: «... ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, donde su pensamiento puede resultar más engañoso. Ellul
como una gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no tiene razón cuando ve al hombre empotrado en estructuras
habéis querido!»? Ellul sólo ve la condena. Según él, Jesús de pecado y de maldad. Hablando en términos neotestamen-
habla a la ciudad (e insiste Ellul en que se trata de todas las tarios, diríamos que está profundamente afectado por el ince-
ciudades) «únicamente para maldecirla. Además», continúa sante poder. de la exousía, las fuerzas demoníacas que conti-
Ellul, «sus palabras no son exactamente dichas a la ciudad, nuamente frustran y deterioran los mejores deseos y proyec-
sino pronunciadas contra ella, y no establecen una relación, tos del hombre. En esto estoy de acuerdo con Ellul, aunque
sino .que ponen de manifiesto la existencia de un cisma». la idea no es nueva. La tradición reformista paulina-agusti-
Jerusalén, como dudad definitiva, recibe una especia de mal- niana conserva un auténtico respeto por el poder misterioso
dición definitiva. Pero al recibirla, representa realmente a -por invisible- de los sistemas. Alberga también un cierto
todas las ciudades. Ninguna ciudad, insiste Ellul, puede escepticismo sobre la utilidad de la pura buena voluntad o de
escapar a la condena de Dios. las buenas obras individuales. Esto puede explicar por qué
Precisamente ahora, dado el modo de producirse, comen- muchos estudiantes radicales se sienten impresionados por
zamos a sospechar que el frío veredicto de Ellul guarda rela- Ellul, un teólogo bíblico calvinista. ¿Por qué? Porque tam-
ción con algo más básico que la dudad o su puro miasma y su bién ellos juzgan precisamente que la depravación de nuestra
ambiente sofocante. Está hablando realmente de algo distin- sociedad es total y absoluta. Porque también ellos dudan de
to. Y únicamente cuando empezamos a comprender qué es la eficacia de la reforma. Porque también ellos creen en las
ese algo distinto que significa para él «la ciudad», puede estructuras colectivas del mal, en «El Sistema».
tener algún sentido su sentencia de muerte. Los viejos debates teológicos reaparecen continuamente
Ya hemos dicho que las actitudes con relación a la ciu- bajo nuevas formas. Pelagio (c. 355-425) sostenía, en contra
dad varían tan fundamentalmente porque «La Ciudad» es un de S. Agustín, que el hombre no tiene que fiarse únicamente
símbolo. Para la gente significa más, positiva y negativamen- de -la gracia para su salvación, sino que es capaz de alcanzar
te, que la suma de sus partes. Ellul no es una excepción. Para por sí mismo el bien moral. Su doctrina fue condenada en el
él, la ciudad es el símbolo más vivo y convincente del inque- Concilio de Efeso el año 341. Jacobo Arminio (1560-1609)
brantable orgullo y el desorden rebelde del hombre. «La se opuso a Calvino basándose en motivos semejantes. Existe
ciudad es», dice Ellul empleando una frase que recuerda la un cierto «pelagianismo» en esas personas, normalmente co-
descripción que hace S. Agustín de su rebelde miembro vi- nocidas como liberales, que ingenuamente piensan que cosas
ril», «independiente de sus habitantes». Parece ir a su pro- como la tecnología, el estado y la ciudad son puros instru-
pio aire. No está hecha exactamente de sangre y huesos, ni de mentos neutrales, igualmente susceptibles de ser usados con
acero y hormigón. La ciudad es principados y potestades o, buenos o malos propósitos. Ellu1 desprecia completamente, y
como dice el mismo Ellul, «un símbolo y un poder espiri- con razón, este axioma liberal. Observa lo que previamente
tual». observaron Karl Marx y Sigmund Freud: que el hombre no
Ellul se ocupa de «La Ciudad» casi del mismo modo es simplemente un actor moral libre, sino que su conciencia
como_se ocupó de la técnica en un libro cuyo título inglés es es configurada por fuerzas olvidadas, deformada por presio-
The Technological Society. Al igual que la ciudad, la tecnolo- nes culturales y falsificada por la posición social y los intere-
2. LA CIUDAD DE LA LUZ 77
76 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

avance gradual, calificándolo de «objetivamente reacciona,


ses de clase. Ninguna tecnología, por tanto, puede ser «neu- rio»,
tral», porque toda tecnología es producto de una intenció~ . Aquí es donde Ellul y yo seguimos caminos 'distintos.
humana, y ninguna intención humana es insensible a la codí- Aunque su reconocimiento del carácter irreductiblemente es-
.cia, la pereza o el orgullo. Las tecnologías están desde el tructural del mal es teológica y políticamente exacto, una
principio totalmente inficionadas y cubiertas de significación inconsistente doctrina acerca de la gracia le ha hecho extra-
humana. Están inmersas en un pecado original, no acciden- viarse. El mejor indicio del fatal defecto de Ellul lo constitu-
tal. No pueden ser redimidas ni siquiera por la mejor y más ye el hecho de que diga que no existe continuidad entre la
perfecta de las intenciones humanas. Al igual que esa célebre vieja ciudad terrena y la Jerusalén Nueva. Lo cierto es que
cosa llamada «El Sistema», que para los jóvenes radicales de en el cristianismo siempre hay continuidad entre la vieja y la
hoy encarna el mal metafísico, la «técnica» de que habla nueva Jerusalén. La creación no es destruida por la gracia,
Ellul, lo mismo que la «Ciudad», no pu;ede ser mejo.rada o sino más bien transformada, profundizada y purificada. Ellul
revalorizada. Tanto la Ciudad como el SIstema se resisten a tiene razón cuando señala que la relación entre Creación y
todo paliativo y a todo programa. Están en camino hacia Reino no se deriva de ninguna capacidad interna para salvar-
el infierno y lo que necesitan es salvación, y no planes de se, sino que es un don gratuito. Yerra, sin embargo, cuando
ayuda. considera la gracia como abrogadora de las obras del hombre
Aquí, nautralmente, Ellul y sus admiradores n?:teológi- en la historia. Aunque los esfuerzos del hombre por forjar la
cos se separan. La solución de Ellul a esta confusión es la comunidad son muchas veces decepcionantes y están siempre
paciencia; la de éstos, la revolución. Con todo, hay una de- contagiados de avaricia y violencia, sin embargo, en ocasio-
terminada variedad de marxismo que empalma perfectamen- nes pueden llegar a ser signos del Reino. Este es el milagro
te con un determinado tipo de calvinismo. Y esta coherencia de la gracia. El Reino de Dios irrumpe en nosotros de vez en
sigue manifestándose repetidamente, incluso ~n. personas Slue cuando, muchas veces cuando menos lo esperamos. Está, co-
se sorprenderían si se les dijera. Ambas tradiciones ensenan mo dijo Jesús, «en medio de nosotros». Podemos construir la
que el mal radical requiere una solución igualmente radical. comunidad humana, y tal vez incluso nuevas ciudades, con
una cierta esperanza de que la gracia no anulará completa-
Pero el problema con respecto a Ellul es análogo al mente nuestros esfuerzos.
problema ocasionado por ciertas formas de lo que pod:mos Es sorprendente que Ellul, un calvinista, haya resultado
llamar «revolucionismo». La idea de EIlul acerca del caracter ser tan poco fiable en este punto. A diferencia de Calvino,
colectivo del mal humano es correcta. Pero mi desacuerdo manifesta una doctrina sobre la creación curiosamente poco
con él consiste en que él eleva la gracia a una altura. tan convincente cuando dice que «el poder del hombre es, antes
estratosférica que queda fuera del alcance de nuestr~ vIs~a, que nada, el resultado del endurecimiento de su corazón con-
con lo que la única respuesta humana razonable es .la mercia, tra Dios ... » Ese es Prometeo, no Adán. Según el relato del
cuando no la resignación. Lo mismo sucede con CIertas for- Génesis, Dios concede al hombre poderes y responsabili-
mas de pensamiento revolucionario. Si «Juan ~adica1» sos- dades antes de que exista el menor indicio de una caída. Se le
tiene que no hay nada que hacer en absoluto rmentras no se encarga la tarea de cultivar el jardín y se le da el dominio
consiga apoderarse del poder del estado y que, de hecho, sobre la tierra. Sí, es verdad que no lo sabe emplear, que
cualquier otra cosa que se haga no es más que una compensa- «cae». Pero entonces allí está la gracia, mediante la cual el
ción contraproducente, entonces tiene una elegante ex:u~a hombre no sólo es llamado otra vez a hacerse cargo de su
radical para no hacer nada. Desempeña mejor su papel limi- responsabilidad mundana, sino que además se le capacita pa-
tándose a quedarse sentado y quejarse o, a lo más, tal ,:ez ra asumirla. Los dioses castigan a Promteo encadenándole a
propagando la palabra revolucionaria y saboteando cualquier
78 LA SEDUCCION DEL ESPIRI1'U 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 79

una roca, haciéndole totalmente impotente. Dios, por el con- impotenciay la autoconmiseración parecen ser propios de la
trario, hace frente a la desesperación y egomanía de Adán no mayoría de la gente. Pero, en cualquier caso, la unilaterali-
privándole de sus poderes, sino restaurándolos en el Segundo dad con que Ellul insiste en la arrogancia le hace errar el tiro
Adán. La diferencia entre ambos mitos es fundamental, pero completamente.
creo que Ellul no 10 ha percibido. Puede incluso que haya un prejuicio elitista en el pensa-
Lo esencial es esto: ¿ Puede el hombre hacer uso de miento de ElluI. Sus críticas puede que sean necesarias para
cualquiera de las exoustas, de las estructuras y sistemas, para esa serie de personas que se tornan la molestia de leer libros
servir a su prójimo? Creo que la respuesta es: sí. Los «pode- sobre la «crisis de la ciudad» (entre los cuales es verdad que
res», según San Pablo, no sólo han sido derrotados, sino hay un porcentaje extraordinariamente elevado de complejos
también domesticados y utilizados. Cristo, según la viva me- de mesianismo). Pero seguramente las acusaciones de fanfa-
táfora del apóstol, «hace cautiva a la cautividad y reparte a rronería y de presunción difícilmente son aplicables a esas
los hombres la plenitud de sus dones». No sólo se arrebata a gentes que a duras penas se ganan el sustento en las favellas
los principados la capacidad de destruir las almas, sino que se de Brasil o se zambullen en los fangales asiáticos para escapar
les convierte en servidores del hombre. El problema con de los bombarderos americanos. Al igual que las bieninten-
respecto a Ellul no consiste en su doctrina paulina del pecado cionadas exhortaciones que el Papa hace a los ricos para que
colectivo. En esto tiene razón. El problema es que su doctri- compartan su riqueza con los pobres, el libro de Ellul no
na del mal radical no se ve compensada con una doctrina significa absolutamente nada para quienes sufren la impoten-
igualmente convincente de la gracia colectiva. Al leer a Ellul, cia y la privación -y cuyos señores han gozado durante
se tiene la impresión de que el pecado abunda, pero la gracia generaciones del apoyo de los teólogos.
no abunda del mismo modo. Ellul tiene una visión cuasi-pro- Ellul hace bien en recordarnos que nuestra lucha no es
meteiea del pecado del hombre moderno, 10 cual le lleva a precisamente «contra la carne y la sangre», sino contra «los
una solución epímeteica de ·la crisis -resignación e ironía-, principios y potestades». Pero es una lucha. Y para poder
en lugar de la solución simbolizada en el Nuevo Adán. luchar, el hombre necesita tener esperanza. La gracia, o cual-
Creo que EIIul está equivocado, tanto en su diagnosis quier palabra que empleemos para comunicar el contenido de
teológica de la ciudad como en sus funestas recetas. Para él, esta idea al hombre post-moderno, debe ser real y accesible:
nuestra actual culpabilidad no proviene de la negligencia, una fuente inagotable de sorpresa y novedad en un mundo
sino de la transgresión; no de la pereza, sino del orgullo; no cerrado y cansado. De 10 contrario, el «Evangelio» (la Buena
de las cosas que hemos dejado de hacer, sino de las que Noticia) se hace cada vez peor noticia. Y malas noticias es 10
hemos hecho. que nos sobra.
. Yana estoy de acuerdo. En mi opinión, el desastre que La más importante intuición de Ellul la constituye su
parece estar a punto de alcanzarnos no es consecuencia de concepción, radicalmene colectiva y porfiadamente teológica,
nuestra altiva presunción, sino de nuestra cínica sospecha de del mal humano. Si esta concepción se viera compensada con
que posiblemene no hay nada que podamos hacer al respecto. una concepción igualmente sólida de las posibilidades del
No intento afirmar que el pecado del hombre sea únicamente hombre bajo el influjo de la gracia, Ellul sería uno de los más
el de la abdicación, la pereza y la cobardía y no el del orgullo significativos pensadores cristianos de la actualidad. Por des-
y la jactancia. Lo que digo es que nuestro pecado es una gracia, no es así, y tal vez sea demasiado pedir. Deberíamos,
curiosa mezcla de ambas cosas. Combina la arrogancia y la sin embargo, agradecer a Ellullo que nos da: una interpreta-
timidez, la temeridad y la indecisión, la hybris y la acedia. ción de nuestra situación actual que nos hace sospechar de
Me atrevería a decir que, en el mundo actual, el miedo, la toda respuesta catastrófica.
80 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 81

Es también una .lástima que por razones que, sin duda, los frutos de la Nueva Jerusalén. Como escribe Etienne Gil-
provienen de sus propias experiencias vitales, Ellul haya es- son, la misma existencia de la Civitas Dei fue suficiente para
cogido «La Ciudad» como blanco de sus ataques. Me pregun- inspirar a los hombres la construcción (a imagen y semejanza
to qué es 10. que estará en la base de mi desacuerdo con él con de la Ciudad Celestial) de una sociedad terrena que fuera
respecto a 10 que la ciudad simboliza para cada uno de noso- «temporal como la ciudad terrena, pero sólo de un modo
tros. ¿Resultó Ellul afectado por la monotonía insoportable temporal». Llevados de esta esperanza, los hombres se han
de los suburbios parisienses, por la glacial inmovilidad de la . esforzado continuamente por construir la Ciudad Justa en la
burocracia francesa o por el tráfico de los Campos Elíseos? tierra. Incluso los nombres de algunas de nuestras ciudades
En cualquier caso, su cólera estaría mucho más justificada si de Estados Unidos (Nazareth, Concord, Providence, Bethle-
la hubiera dirigido, por ejemplo, contra el estado soberano, hem) nos recuerdan esos «santos experimentos». Y, por su-
como hace en La Ilustración Política. La ciudad, a fin de puesto, mi primera ciudad, Filadelfia, fue el más explícito de
cuentas, es una de las más antiguas y duraderas formas de todos ellos.
existencia humana colectiva. Contrariamente a 10 que Ellul Es demasiado fácil observar 10 mal que resultaron estos
cree, la civilización urbana no puede ser acusada de haber santos experimentos. Iglesias, escuelas, familias y otros in-
inventado la guerra. Por el contrario, muchas de las primeras contables esfuerzos del hombre también han resultado mal
ciudades surgieron cuando la gente se agrupó estrechamente muchas veces. Pero el no haber conseguido realizar un sueño
para protegerse de los bandidos que merodeaban por el cam- no desacredita al sueño en sí mismo. Tampoco resta méritos
po. Lewis Mumford se aproxima más a la verdad cuando ve a quienes intentaron construir al menos ciertos rudimentos
en las ciudades la expresión del deseo instintivo del hombre de la Civitas Dei sobre el duro suelo de la tierra. El fracaso
de compartir íntimamente la vida con muchos de sus congé- de muchas de estas ciudades, incluso en su intento de apro-
neres. xiarse al ideal, no mató el sueño. La gente siguió inten-
Creo que Mumford tiene razín. Aun en plena decaden- tándolo.
cia imperial, los griegos eran conscientes de haber alcanzado Si en nuestra época hay que volver a encauzar las ener-
la cima de su civilización en la era de la «polis». La religión gías y la imaginación espiritual en orden a la construcción de
bíblica exalta la visión de una ciudad como destino último la Ciudad Justa, entonces necesitamos saber qué es 10 que ha
del hombre. fallado en las ciudades existentes. En primer lugar, las ciuda-
y ésta no sólo es una Ciudad de la Luz, en la que están des se construyen hoy no para encarnar un sueño, sino para
abolidas la guerra y la explotación, sino que es una Nueva sacar un beneficio. La religión se ha entretenido en agotado-
Jerusalén festiva, en la que ni siquiera se conoce la lamenta- ras riñas internas y no ha conservado viva la imagen de la
ción ni la muerte. El destino del hombre no es como el de la Ciudad Nueva. El Cristianismo se ha contentado, la mayoría
gota de lluvia que vuelve al océano, sino encontrarse a sí de las veces, con el engrandecimiento de la Iglesia, con la
mismo y a su prójimo en una Ciudad Nueva. salvación individual del alma o con influir en las grandes
La imagen urbana no desaparecerá; San Agustín combi- estructuras de poder. Ni el sacerdote ni el empresario pare-
na sus facetas platónica y cristiana en una descripción exta- cen interesados en planear o edificar la Ciudad Justa. La
siada de la Ciudad de Dios. El Peregrino de Bunyan es soste- separación entre la visión espiritual y la construcción de la
nido, en medio de sus adversidades, por su meta final: La ciudad ha desembocado en un divorcio y este divorcio ha
Ciudad Celestial. Pero lo más importante de todo es el hecho terminado en un empobrecimiento teológico del concepto de
de que, durante los muchos siglos en que se ha venido acari- ciudad. Creo que este empobrecimiento teológico tiene mu-
ciando esta esperanza, el hombre occidental ha decidido tam- cho que ver con el caos al que han llegado las ciudades de
bién que no necesita esperar a llegar al cielo para degustar hoy.
2. LA CIUDAD DE LA LUZ 83
82 LA SEDUCC!ON DEL ESPIRITU

ras burocráticas. Habría que dejar a las personas mucho más


¿Cómo podemos empezar a restaurar la visión y a dar a a su aire, que tuvieran que vérselas constantemente con ele-
las ciudades una nueva vitalidad? En mis esfuerzos por en- mentos de 10 más diverso e imprevisible, para que así pudie-
contrar dicha visión, me he sentido enormemente ayudado ran crecer hacia 10 que Sennet considera «adultez».
por las fantasías urbanas de dos personas a quienes conozco
personalmente. Ambas poseen un criterio teológico perfecta- La ciudad densa y desordenada de Sennet es totalmente
mente fundamentado de por qué han fallado las ciudades y distinta de la Broadacre City de Frank Lloyd Wright. Por
cómo podemos mejorarlas, si bien ninguna de dichas perso- consiguiente, es también el polo opuesto de los actuales su-
nas es teólogo. Una de ellas es Richard Sennet, sociólogo y 'bu~bios en los que la vida está superordenada, sectorializada,
p~lvada de densidad, cuidadosamente dividida en zonas, y
estudioso de la ciudad; la otra es ese «profeta urbano en el
desierto» llamado Paolo Soled. diseñada para evitar 10 imprevisible. Si se le preguntara si su
Richard Sennet fundamenta su diagnóstico de la ciudad ciudad no acrecentaría los sucesos violentos, debido a la mez-
en un equivalente moderno de la doctrina del pecado origi- cla indiscriminada de personas con temperamentos y tradicio-
nal. Según él, nuestras ciudades son víctimas de una tiránica nes demasiado conflictivas, Sennet respondería que 10 que,
hiperplanificación. Por hiperplanificación entiende la necesi- de hecho, conduce a la violencia son nuestros enfebrecidos y
dad megalómana de diseñar y dirigir todos y cada uno de los aterrorizados esfuerzos por aislar a dichas personas unas de
sectores de la vida urbana, tal como 10 describió en su libro otras, porque con ello no permitimos que se produzcan situa-
The Uses 01 Disorder. Sennet hace remontar esta obsesión al ciones en las que las personas traten dichos conflictos coti-
Barón Haussmann, que reconstruyó París bajo el reinado de dianamente y a un nivel humano. Sin esta posibilidad cotidia-
Napoleón III en la década de 1860 y cuyas ambiciosas ideas na, se almacenan y quedan latentes el odio y la sospecha que,
han influido desde entonces en los planificadores sociales. En al final, acabarán por estallar. La ciudad de Sennet transfor-
el centro de estas ideas, dice Sennet, está la noción de que maría esta situación al dar a sus habitantes la posibilidad de
nada debe quedar fuera de control, que El Plan 10 prevé vivir con el conflicto y expresarlo, y de aprender que la
todo. No hay que dejar lugar a 10 imprevisible, a 10 capricho- expresión de sentimientos negativos no tiene por qué llevar a
so, a 10 esporádico o a 10 fortuito. Todo eso desfiguraría el la violencia.
modelo. La ciudad es vista «como un todo», y sus partes La propuesta de Sennet puede parecer inverosímil a
deben contribuir al todo. algunos, pero es evidente que en unos cuantos años sus ideas
Pero esta idea de que las-partes-hacen-el-todo, afirma serían perfectamente realizables. Una traza de esa evidencia
Sennet, es un modelo de inspiración mecanicista, inadecuado la constituyen los relatos que constantemente oímos de la-
para una comunidad de seres humanos en la que el todo bios de los «suburbistas» acerca del aburrimiento y la vulga-
debería contribuir al bienestar de las partes--En una máqui- ridad de sus vidas, y del ansia cada vez mayor de riesgo y de
na, cuando una pieza no funciona, se repara o es sustituida. variedad. La tumultuosa nueva ciudad de Sennet seguramen-
La máquina siempre tiene razón. Pero en una ciudad debería te curaría esa monotonía.
ser al revés; de modo que 10 que quiere Sennet es un nuevo Cualquiera que sea nuestra opinión sobre los pormeno-
tipo de ciudad en la que las personas-partes (barrios, grupos res concretos de su ciudad, pienso que la principal aportación
étnicos y raciales) , y no del todo, sean consideradas como los de Sennet es su diagnóstico sobre el bacilo que infecta a
beneficiarios últimos de la planificación. ¿Cómo lograr esto? muchos planificadores urbanos. Yo 10 denominaría el «sín-
Dicha ciudad, insiste Sennet, podría ser planeada no drome de omnipotencia», y creo que puede también ser de-
sólo «permitiendo», sino promoviendo un grado importante tectado en muchas otras esferas de la sociedad. ¿A cuántos
de descentralización, densidad y desorden. Al mismo tiempo; bienintencionados decanos, doctores, ministros del culto,
debería reducirse la capacidad de incidencia de las estructu-
84 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU . 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 8S

trabajadores y ejecutivos no caracteriza exactamente dicho ideas contrastan fuertemente con las de Sennet, pero es igual-
síndrome? Pero de lo que probablemente no se da cuenta mente audaz, tanto en su rechazo de las ciudades actuales
Sennet es de que ha reformulado la idea bíblica del pecado como en su esperanza de la ciudad del futuro.
en términos seculares. El mundo es demasiado complejo e Aunque había leído las teorías de Soleri y había contem-
imprevisible" dice Sennet, como para tratar de controlarlo plado sus dibujos algunos años antes, sólo en 1972 tuve la
completamente. Y, sin embargo, seguimos intentándolo. Tra- oportunidad de conocerle personalmente. Conocer a Soleri,
tamos de alcanzar la manzana de la omnipotencia. Pero cuan- un hombre reservado y desconfiado, con unos penetrantes
do ese deseo. de controlar resulta defraudado (como sucede ojos negros .Y una apacible sonrisa, fue toda una experiencia.
Invariablemente), el derrotado no es el hombre en cuanto a Desde entonces he quedado fascinado por él. Las premisas
tal, sino «tan sólo su fe en su propia omnipotencia». El
teológicas de Soled son más explícitas que las de Sennet.
deseo que Sennet describe es el deseo «de ser todopoderoso,
Basando su pensamiento en el gran teólogo católico Pierre
de controlar el significado de la experiencia antes de que se
Teilhard de Chardin, Soleti considera a la humanidad como
produzca el encuentro con la misma». Se trata de una «pre-
parte de un enorme proceso evolutivo ineludiblemente orien-
sunción de ser como Dios, referida a la vida de otras perso-
nas». Comed de este fruto y seréis como dioses. tado hacia una mayor complejidad y una más profunda auto-
Pero Sennet no pretende que renunciemos a planificar conciencia. A medida que el proceso se va desarrollando,
las ciudades. De hecho, razona el mismo Sennet, sólo podre- atraído por una realidad erístico-cósmica situada en el futu-
mos empezar a planificar ciudades que no estén abocadas al ro, se producen ciertos acontecimientos nodales. La vida mis-
desastre cuando nos olvidemos de nuestros delirios de gran- ma emerge de la materia inerte; la conciencia hace su apari-
deza y pensemos en las ciudades como lugares de una agrada- ción en la vida, y después la auto-conciencia. Según Soleri, y
ble inestabilidad y con una cierta dosis de sana desorganiza- siempre siguiendo a Teilhard, la humanidad acaba de atrave-
ción. El diagnóstico de Sennet es bíblico, no griego. No desea sar un largo período de fragmentación y se encamina ahora a
encadenar a una roca del desierto ni siquiera a Prometeo, el una especie de «salto cuántico» en el que hará su aparición
más compulsivamente totalitarista de los planificadores. Pre- un nuevo punto nodal.
tende, más bien, que todos nos arrepintamos, que dejemos Soleri cree que es precisamente este nuevo punto nodal
de intentar ser dioses y aceptemos la emoción y la satisfac- el que lanza un desafío al planificador urbano, porque va a
ción que supone el hacer el trabajo propio de los seres huma- dar lugar a una nueva forma de conciencia, a una forma
nos, incluyendo la construcción de ciudades. No estamos pre- corporada y colectiva de conciencia, tan distinta de la actual
destinados. Hablando en términos del anterior capítulo, Sen- conciencia individuada como ésta lo es del instinto brutal.
net cree que las instituciones señalizadoras de la sociedad, Pero Soleri cree también que esta nueva conciencia no tiene
una vez reducidas a sus dimensiones adecuadas y devueltas al posibilidad de hacer su aparición mientras los seres humanos
papel que les corresponde, pueden ayudar y proteger a aque- no inventen una «concha» o estructura que facilite su realiza-
llas agrupaciones más frágiles en las que tiene lugar la activi- ción. La ciudad del futuro, según Soleri, es ese superorganis-
dad espontánea y la narración de relatos. mo hasta ahora no visto, y su armazón será suministrado por
El diagnóstico que hace Sennet de los males de la ciu-
las colosales ciudades monoestructurales que actualmente es-
dad es una reformulación secular del mito de la caída de
tá diseñando y que incluso ha comenzado a construir en el
Adán, del deseo humano de omnipotencia. Pero hay otro
desierto de Atizona, cerca de Scottsdale.
diagnóstico, también claramente teológico, procedente no de
una doctrina de la caída, sino de una visión religiosa del. Soleri denomina «arcologías» a sus asombrosas estruc-
destino de la humanidad. Paolo Soleri es un hombre cuyas turas, algunas de las cuales superan la altura de una milla y
están diseñadas para albergar a un millón de personas. Dicho
86 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 87

término (<<arcologías») se deriva de «arquitectura» y de en dichos lugares no se tiene la sensación de estar superapi-
«ecología», e indica que Soled está más seriamente preocupa- ñados. En el caso del trasatlántico se debe, en parte, al hecho
do por la crisis ecológica que la mayoría de los planificadores de estar rodeado por el inmenso océano. En las otras situa-
urbanos que yo conozco, incluyendo a Sennet. Sus densas y ciones, depende totalmente del ambiente reinante. Como di-
apretadas ciudades del futuro ayudarían a mitigar esa amena- ce Soleri, hay una «buena aglomeración» y una «mala aglo-
za de diferentes maneras. En primer lugar, al elevarse tanto meración». Me pregunto, además, qué otra alternativa puede
sobre el suelo, en lugar de ensancharse horizontalmente, no haber en un mundo en el que la población aumenta constan-
devorarán tanto terreno. Por si esto fuera poco, Soleri está temente y los recursos disminuyen del mismo modo. Una
construyendo su primera ciudad en el desierto de Arizona, cosa es segura: no podemos seguir arrasando indefinidamen-
con el fin de utilizar un suelo menos cultivable. En segundo te naranjales y trigales para facilitar la expansión de la mega-
lugar, la gente se trasladará de un sector a otro de la arcolo- lópolis, Nuestras actuales áreas urbanas están exigiendo ya
gía a pie o por medio de ascensores que funcionarán aprove- un precio demasiado elevado, tanto en terrenos como en
chando la fuerza de la gravedad, por 10 que no habrá automó- combustibles. Las ciudades del futuro no pueden ser réplicas
viles y las arcologías harán un gasto mínimo de petróleo y al infinito de Los Angeles.
otras fuentes de energía en trance de extinción. La gente, sin Además de esto, Soleri me impresiona personalmente.
embargo, no se sentirá como enjaulada. Debido a su inusita- Aunque no puedo aceptar en su totalidad la noción de arco-
da altura, su densidad y la miniaturización de sus formas, las logía, debo admitir que Soleri no se limita a escribir acerca
arcologías dispondrán de espacios abiertos y pondrán el cés- de una nueva dudad, sino que la está construyendo. Nuestra
ped, los árboles, las colinas y el desierto más directamente al mejor respuesta, en mi opinión, no es murmurar de sus ideas,
alcance de sus habitantes que la mayoría de las ciudades de sino comenzar a tratar de que las nuestras tomen cuerpo.
hoy. Algunos críticos de la ciudad, como Ellul y Merton,
Pero para Soleri la esencia de su proyecto consiste en la tienen poca esperanza en ella. La detestan como algo esencial
nueva conciencia corporada, en el «salto cuántico» que, se- e irrevocablemente malo. Otros, como Sennet y Soleri; criti-
gún él, hará posible la arcología. Al igual que la mayoría de can muchas de las características de nuestras ciudades actua-
los profetas y visionarios, Soleri no es demasiado tolerante les, pero no rechazan la ciudad como tal. Yo estoy de acuerdo
con respecto a otras posibles concepciones de la ciudad futu- con este segundo grupo y, por ello, creo que ha llegado el
ra. No le ve ningún sentido a la renovación o reconstrucción momento de dejar de limitarse a hablar sobre las nuevas
de las ciudades viejas, sino que cree que debemos partir ciudades y comenzar a construirlas efectivamente. En conse-
totalmente de cero- A pesar de ser un homber afable y afec- cuencia, he estado trabajando intermitentemente durante dos
tuoso, Soleri opina que todos los demás modos de abordar el años conrun grupo de amigos y colegas en el diseño y planifi-
problema de la ciudad se limitan a «mejorar 10 que está mal» cación de toda una nueva ciudad. El equipo, subvencionado
y, por tanto, llevan a resultados equivocados. por el Cambridge Institute, que es un centro de investigación
La primera vez que vi los dibujos y modelos de Soleri y de acción de carácter independiente, incluye a arquitectos,
_.torres grotescamente altas que dejarían chiquito al Empire economistas, sociólogos, urbanistas y un sinnúmero de perso-
State Building-, he de admitir que quedé sorprendido y nas corrientes que se niegan a renunciar a la idea de la Ciu-
escandalizado. Me parecía algo terriblemente frío y sin vida. dad Nueva cómo objetivo humano viable. Incluye además a
Además, me molestaba su inusitada densidad. ¿No se senti- un importante número de jóvenes que desean vivir en una
rían siempre como amontonadas las personas que vivieran comunidad donde no sólo se tolere, sino se fomente un estilo
allí? Pero entonces recordé 10 «densa» que suele ser una de vida más cooperativo y comunal. Juntos hemos estudiado
fiesta íntima, o una fiesta de baile, o un trasatlántico, y cómo detenidamente anteriores intentos, de los Estados Unidos y
88 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 89

de otras partes, por construir nuevas ciudades, tales como quien de pronto se le pide que componga una sinfonía o
Columbia (Maryland), Restan (Virginia) e Irvine (Califor- como el crítico de cine a quien se le pone una cámara en las
nia). Creemos que estos intentos, aunque han sido material- manos. También tuve que preguntarme a mí mismo: «¿Cuál
mente realizados, han fracasado ampliamente en lo humano. es la aportación que puede hacer un teólogo, entre todos los
y han fracasado principalmente porque se ha prestado dema- demás especialistas, a la planificación de una ciudad?» Ade-
siada atención al diseño de nuevos edificios y espacios urba- más, todos los que trabajábamos en la nueva ciudad tuvimos
nos y demasiado poca a nuevas y más participativas institu- que preguntarnos si, llegado el momento, estaríamos dispues-
ciones. Su mayor éxito ha consistido en trasplantar los pro- tos a levantar nuestras tiendas, decir adiós a Harvard Square
blemas de las viejas ciudades a los nuevos y elegantes ba- y subir a nuestro Mayflower para emprender una nueva vida.
rrios. Y esto no constituye ningún éxito en absoluto. \'0 aún no he respondido satisfactoriamente a ninguna de
Algunos de nuestros amigos piensan que nuestra idea estas preguntas.
de construir una ciudad enteramente nueva es una idea ex- Mientras tanto, me he convencido de que los grupos
céntrica, e incluso un tanto disparatada. No estoy de acuer- religiosos deberían formar parte del grupo de planificadores
do. Es cierto que no podemos llegar mucho más allá de la y constructores de las nuevas comunidades y ciudades de
fase de planificación, porque los fondos y el terreno necesa- hoy. Las iglesias ya deberían estar en ello. Debería haber
rios para hacer una ciudad nueva no son fáciles de adquirir, centenares de tales ciudades, diferentes en su piedad, en su
pero ninguno de nosotros esperaba realmente que nos fueran teología y en su ética, pero encarnando cada una de ellas un
a venir a las manos en un santiamén. En los próximos treinta estilo de vida perfectamente identificable. Pero ¿por qué
años habrán de ser construidas en los Estados Unidos doce- necesitamos una diversidad de tipos de ciudad nueva y por
nas de ciudades nuevas, de modo que nosotros estamos pro- qué los grupos religiosos deberían comprometerse a su cons-
cediendo en la suposición de que, con el tiempo, habremos trucción?
de encontrar en alguna parte los terrenos y el dinero. Mien- Ante todo, necesitamos un nuevo tipo de ciudad porque
tras tanto, estamos pensando qué clase de ciudad deseamos sólo un nuevo modelo de relaciones urbano-rurales sin nin-
-qué tipo de escuelas, si es que las va a haber, qué tipo de gún tipo de precedentes puede salvarnos del desastre ecológi-
instituciones culturales, religiosas y económicas-o Todos no- co al que se encamina la sociedad urbano-industrial. La espe-
sotros coincidimos en que las instituciones de la nueva ciu- cie humana. está hoy corriendo hacia su extinción no sólo
dad han de estar mucho más descentralizadas y han de poner porque está agotando una serie de recursos no renovables y
mucho más poder en manos de más gente y a más niveles de emponzoñando la atmósfera y las aguas, sino también porque
organización de lo que actualmente se da en cualquier ciudad se está moviendo aceleradamente hacia un único sistema uni-
que conocemos. Pero, sobre todo, estamos intentando encon- ficado e interdependiente, La supervivencia de cualquier es-
trar el modo de involucrar en la planificación y diseño actua- pecie depende de que se preserven distintas opciones y se
les de la ciudad al mayor número posible de sus futuros mantenga la diversidad, de que no se pongan todos los hue-
habitantes. Este intento de una planificación particípativa vos en una misma cesta. Desde esta perspectiva, nuestra raza
constituye la diferencia más señalada entre esta nueva ciudad está actualmente en una situación mucho más precaria que
y cualquier otra de la que yo tenga noticia. Cuando la gente, hace doscientos años, antes de que la industrialización exten-
con el tiempo, se traslade a ella, 10 hará a una ciudad que ella diera sus tentáculos unificadores por todo el globo. Ahora, si
misma ha ayudado a planificar y construir. la civilización industrial fracasa, difícilmente quedará alguien
Trabajar en esta nueva ciudad significó un gran paso que pueda perpetuar la especie. En último término, tenemos
para mí. Como escritor de libros y artículos sobre «la reli- que inventar un nuevo sistema que haga posible usar una y
gión y la ciudad», me sentía un poco como el musicólogo a otra vez todos los recursos, pero no sabemos cómo se puede
90 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
2. LA CIUDAD DE LA LUZ 91

hacer esto en las actuales condiciones. Necesitamos, por con- civilización. Lo que necesitamos, por tanto, son miles de
siguiente, miles de experimentos sociales que 10 intenten de modelos sociales 10 suficientemente grandes como para que el
las más diversas formas posibles. Los grupos religiosos debe- experimento sea digno de consideración, y 10 suficientemente
rían contribuir a este proceso porque 10 que está en juego es pequeños como para que conserven su cohesión; unos mode-
la existencia'futura de la humanidad. los en los que se puedan ensayar diversos tipos de comunida-
Pero hay otra razón por la que los grupos religiosos en des basadas en distintos valores religiosos. Necesitamos un
particular deberían estar ya ideando e~os nuevos tipos de resurgimiento del movimiento monástico en el que ·los mo-
comunidades urbano-rurales: La mentalidad de mercado ha nasterios sean lugar de coeducacióny, a la vez, ciudades.
fracasado. Ha demostrado que ya no puede proporcionarnos En principio, esta idea suena completamente inverosí-
los valores .que necesitamos, tal como ha hecho Occidente mil. La religión ya no tiene para la gente la «garra» que tenía
durante los últimos cuatro siglos. Pero ¿qué otra cosa podía antes de que comenzara el dominio del mercado. El cristia-
esperarse? En sus estudios sobre las culturas que han logra- nismo se encuentra debilitado a causa de las divisiones, desa-
do permanecer ecológicamente estables y prósperas, los ecó- fiado por miles de creencias seculares y otras religiones mun-
lagos han descubierto que 10 que más coherencia les ha dado danas. Todo esto es cierto. Las nuevas comunidades no debe-
ha sido la religión, no el mercado. Aunque tienen mercados, rían exigir la adhesión a un credo ortodoxo. Pero si las igle-
las sociedades ecológicamente sanas no definen el valor de la sias fueran fundadas explícitamente basadas en sus propios
vida en términos de producción, consumo y acumulación de ritos y ética, y acogiera a las personas que quisieran vivir de
recursos. Necesitamos un sistema de valores no de mercado, acuerdo con ellos, aunque tuvieran sus dudas acerca de la
pero no podemos sencillamente importar el sistema de valo- teología subyacente, creo que serían atraídas miles y miles de
res de esas otras culturas de la misma forma que importamos personas. Existe hoy un ansia general de alguna forma de
su petróleo, su azúcar o sus maderas. Nunca podríamos con- comunidad que no esté basada en el mercado. Y no creo que
vertir toda nuestra sociedad occidental al budismo, que pue- las nuevas ciudades-monasterio fracasaran por falta de adep-
de tener, o no, una actitud menos destructiva frente a la tos.
naturaleza. Ni podríamos decidir por las buenas convertirnos La raza humana se encuentra en una peligrosa coyuntu-
en bosquimanos de Australia Central o en espiritistas africa- ra. Se está haciendo peligrosamente unitaria y debe rediversi-
nos. Lo que necesitamos, para sustituir nuestro sistema de [icarse si quiere sobrevivir. Las iglesias y otros grupos reli-
valores determinado por el mercado, es una alternativa que giosos podrían contribuir a esta estrategia de super~ivencia
sea 10 suficientemente accesible a nuestra propia historia co- patrocinando y apoyando nuevas empresas comumtanas. Go-
mo para que pueda ser válida, pero 10 suficientemente dife- zan de una excelente posición para poder hacerlo. Tanto la
rente de la economía de mercado como para salvarnos de la tradición católica como la protestante abundan en ejemplos
devastación. ¿Cuál podría ser? de nuevas ciudades y formas alternativas de comunidad hu-
Hemos de empezar nuestra búsqueda de un nuevo siste- mana inspiradas y edificadas por la fe. No se trata de algo
ma de valores precisamente en aquel punto de nuestra histo- que las iglesias no hayan hecho anteriormente. Recuérdese
ria occidental en que la religión aún no había sido pervertida Cluny, Monte Cassino, lona, Filadelfia, Oneida, New ~ar­
por el culto a la codicia, la competencia y el rendimiento. mony... Además, los programas que las diversas denomina-
Esto significa que debemos volver sobre nuestros pasos y ciones religiosas han desarrollado en los últimos años están
desentrañar, en la medida de 10 posible, el cristianismo que despertando un menor entusiasmo. Sin embargo, dichas de-
informó la cultura occidental antes de la aparición del mer- nominaciones muchas veces poseen un gran número de per-
cantilismo, el capitalismo o la industrialización. Naturalmen- sonal cualificado y ejecutivos con una considerable experien-
te esto no puede hacerse, al menos en principio, a escala de cia en cuestiones de vivienda, comunidades para ancianos,
92 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 2. LA CIUDAD DE LA LUZ 93

acción social, misión urbana, nuevos sitemas de financiación donar nuestra esperanza en una ciudad justa sin hacernos
eclesial y de educación. Sería algo natural para ellos el pasar- unos cínicos o unos nihilistas.
se a la planificación de enteras comunidades urbano-rurales La Ciudad sigue siendo nuestro estado existencial. Exis-
que podrían constituir los experimentos que necesitamos de te en ese nivel crucial de la vida -en alguna parte entre, por
diversificación, equilibrio ecológico y sistemas alternativos ~n la~o, el círculo de la familia y los amigos y, por otro, el
de creencias. El ecólogo Garrett Hardin ha escrito en Nature zmpertum de la humanidad- en el que la vida debe hacerse
and ManJs Fate: civil y habitable. «Civilidad» es, de hecho, 10 que yo espero
que ofrezca cualquier nueva ciudad. «Civilidad» en su valio-
Para el biólogo es evidente que las mayores posibilida-
des para una prolongada supervivencia del hombre depen- so sentido arcaico, es una virtud que combina dos dimensio-
den de la fragmentación de la especie en poblaciones nes de la vida a las que nuestra época, para su desgracia, ha
perfectamente separadas. Pero seria una temeridad decir renunciado: auténtica intimidad y madurez política. Actual-
qué forma concreta debería adoptar dicha separación. Po-
dria consistir en naciones, tal como las que conocemos mente los grupos de encuentro buscan la primera, mientras
actualmente; o algún tipo de sistema de castas que permi- que los reformadores y activistas tratan de encontrar la se-
tiera el aislamiento genético dentro de una unidad geogré- gunda. Creo que estas dos distintas virtudes sólo pueden
fica; o -10 que es mucho más verosímil- un nuevo tipo
de comunidades que no fueran naciones, ni castas ni nin- volver a se~ unidas en una ciudad que sea, efectivamente,
guna: otra cosa hasta ahora conodda. ' una Federación de pequeños barrios, una ciudad cuyas insti-
tuciones y diseño inviten al constante intercambio de senti-
Espero que todo el mundo esté de acuerdo en que, sean mientos a un nivel de auténtica inmediatez, y a una verdade-
como sean nuestras nuevas agrupaciones humanas, de ningún ra participación popular en su vida más general.
modo deberían ser castas o naciones. ¿Qué «nuevo tipo de
comunidades» que no sean ninguna de las hasta ahora cono- Pero polis e imperium no tienen por qué oponerse. La
cidas podrían ser? Nuevamente podemos escuchar el eco de idea de una ciudad nueva no puede ser una huida de los
la «cuestión religiosa». Sólo que esta vez no la planteamos actuales infortunios de la vida urbana. No puede ser una
exactamente referida a la salud espiritual de quienes vivirán Arcadia, ni una plataforma espacial. Necesitamos una nueva
en las nuevas comunidades. Está en juego algo mucho más ciudad capaz de catalizar los cambios que se producen en las
sustancial: la supervivencia física de toda la especie humana. ciudades ya existentes y de inspirar innovaciones para las
Cuando, cansado y exhausto después de una excursión ciudades del futuro. Sé que no podemos hacer que aparezca
navideña con mi padre y mi hermano a Filadelfia, subí a uno la Ciudad Justa mediante un encantamiento moral. La cons-
de aquellos vagones de color rojo oscuro y desconchadas le- trucción de una ciudad exige una gama enormemente amplia
tras doradas del viejo tren de cercanías, para volver a Mal- de conocimientos técnicos, una extraordinaria dosis de pa-
vern, yo no sabía que había pasado un día en un lugar que un ciencia y, al menos, una suficiente abundancia del más pro-
fervoroso grupo de personas, a finales del siglo XVII, espe- saico de los recursos: el dinero. La mayoría de las veces creo
raba que se convirtiera en una ciudad nueva y justa, una que todos estos ingredientes esenciales pueden ser reunidos.
ciudad de amor fraterno. Ni siquiera sabía que el hombre del Pero, sea cual sea la abundancia de los mismos, todos ellos
enorme sombrero cuya estatua campeaba en 10 alto del Ayun- fallarán, a menos que quienes eventualmente habiten la Nue-
tamiento, William Penn, creía que La Ciudad sería la expre- va Ciudad tomen parte en la formación de ésta, participen
sión más concreta y viable del reino del espíritu sobre la plenamente en su gobierno y gasten sus energías en una em-
tierra. Todo esto lo supe años más tarde y, dado el destino presa que es inexcusablemente visionaria. Cuando las iglesias
que ha sufrido Filalde1fia, tal vez no sea oportuno sacarlo empiecen a aboardar una tarea como ésta, habrá muchos que
ahora a colación. Aunque no 10 creo así. No podemos aban- las tildarán de insensatas, pero yo estoy continuamente cono-
94 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

ciendo un número sorprendente ~e personas que están dis-


puestas a ser insensatas con ellas. 3
. . M~padre m.~rió en 1956, cuando sólo tenía cincuenta y
cmco anos. Murió antes de que yo pudiera realmente darle
las debidas gracias por aquellas festivas excursiones a la ciu-
dad. El no tuvo posibilidad de saber lo mucho que aquellas LA CASA DEL INTELECTO
exc~rsiones significaron para mí y el enorme papel que ha
venido a desempeñar en mi imaginación la imagen de la ciu-
dad justa y alegre. ¡Ojalá hubiera vivido lo suficiente para
que yo hubiera podido decírselo, y, quizá, incluso, para ha-
berle descrito la Ciudad Nueva! Estoy absolutamente seguro de que llegará una época
en la que nuestra actual devoción por la historia y nuestra
. Tal vez nunca construyamos ninguna nueva ciudad. Es escrupulosa preocupación por los puros hechos de quienes
algo de lo que soy plenamente consciente en mis momentos vivieron antes que nosotros resultarán incomprensibles;
de mayor cordura. Lo que sí es cierto es que, si las construi- en que la familiaridad con los libros no constituirá un
deber, sino un placer para tipos extraños; en que la
mos, no corresponderán a todas nuestras expectativas. Y filosofía de Emerson, y no nuestras dramáticas imagina-
aunque lo hicieran, nuestros nietos todavía querrán construir ciones, constituirá la médula de nuestros huesos. . -
otras nuevas comunidades, porque sus esperanzas superarán William James
a las nuestras. Pero de lo que estoy absolutamente seguro es
de que no puedo volver a vivir el"). la aldea tribal. Es demasia-
do tarde para eso. Ni tampoco me pueden satisfacer las ac-
tuales anti-ciudades en las que el entorno natural ha sido Quien haya crecido en la atmósfera religiosa del pietis-
pulverizado y el hombre domina al hombre, en una deprava- mo protestante sabe lo que significa «dar un testimonio».
da caricatura de civilidad. Podemos discutir si las nuevas Significa ponerse de pie en medio de una habitación llena de
ciudades van a surgir de las cenizas de las viejas, o si nacerán gente y decir lo que para ti ha significado la experiencia de
junto a éstas, o si aparecerán en cualquier otro lugar; si Dios, cómo su gracia ha tocado tu vida y, quizá también, las
tendrán el aspecto de bulliciosas mezcolanzas o de imponen- circunstancias de tu conversión. En mi pequeña iglesia no
tes armazones de una nueva conciencia. Yo mismo no estoy teníamos testimonios muy a menudo. Recuerdo que sólo los
seguro. Pero de una cosa sí lo estoy: si no existe la esperanza teníamos cuando nos visitaba un predicador extraordina-
de una ciudad humana -de algún modo y en algún lugar-, riamente celoso o cuando nuestro grupo juvenil visitaba algu-
entonces es que no hay esperanza en absoluto. na congregación más devota.
Yo estaba contento con aquel estado de cosas porque
siempre me produjo terror la idea de tener que dar un testi-
monio. No es que yo no supiera lo que se suponía que había
que decir. Había escuchado montones de testimonios. Pero
ahí precisamente estaba el problema: sabía exactamente 10
que tenía que decir, pero sabía también que no lo sentía
interiormente. Tal como se había producido mi «conversión»
no había tenido nada de dramática. Había ocasiones en que
deseaba ardientemente conocer a Dios, experimentar el amor
96 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 3. LA CASA DEL INTELECTO 97

de Cristo, la seguridad absoluta, la alegría de la salvación, y Dios... a quien ni puedes ver claramente con la luz que el
entendimiento' produce en tu razón, ni puedes sentirlo en
todas esas cosas de las que la gente hablaba en sus testimo- la dulzura que el amor produce en tu afecto... y si alguna
nios. Con más frecuencia, sin embargo, sentía que algún día vez llegas a verlo o a sentirlo ... siempre será en e_s~ nube
desearía estar salvado, pero no hasta que hubiera hecho una y en esa oscuridad.
serie de cosas que, según había oído, hadan los pecadores
antes de ser salvados y a las que yo aún no había llegado. Al poco tiempo de haber leído The Cloud of Unkno-
Sabía que cualquier cosa que dijera en un testimonio sonaría wing, descubrí a los otros grandes místicos y comprendí que
evidentemente poco sincero. Y es que yo no había sentido lo mi malestar juvenil no era algo insólito. San Juan de la Cruz,
que otros decían haber sentido. Así que, cuando la gente el carmelita español del siglo XVI, me convenció también de
empezaba a dar testimonios, la espalda se me ponía rígida y que yo no era tan raro como había llegado a pensar. Se
se me encogía el estómago. Yo escuchaba con mucha aten- refiere a esa confusión y vaciedad, a esa sed por sentir que yo
ción, pero me horrorizaba el tener que hablar. Sabía que no deseaba y que no podía conseguir, como la «noche oscura del
conseguiría decir lo que todos estaban esperando. alma», y dice que ésta constituye en sí misma una profunda
experiencia espiritual. Asi pues, tranquilizado por esta gran
Años más tarde cayeron en mis manos en una misma
tradición espiritual y convencido de no ser el tipo raro que
semana dos textos clásicos religiosos que me ayudaron a com- había temido ser, me resultó fácil deshacerme de mi turba-
prender mejor, cada uno a su manera, mi trauma juvenil con
ción juvenil por haber considerado la sesión de testimonio
relación a los testimonios. Uno de ellos es de Las Confesio-
como una escena cruelmente coactiva. A veces, al mirar atrás,
nes de S. Agustín. Se trata de la famosa frase que, según llego incluso a sentir enojo por aquella bienintencionada y
cuenta el gran santo, él había pronunciado en cierta ocasión:
piadosa gente que parecía esperar que yo les hablara de algo
«¡Sálvame, Señor, pero no ahora!» Supe exactamente cómo
que tan intrínsecamente se resiste a ser expresado en pala-
se sentía él en esos momentos, y comprendí también a aque-
bras.,
llos herejes medievales llamados cátaros que esperaban reci-
. Pero esta «liberación» fue quizá demasiado sencilla.
bir el bautismo en el mismo lecho de muerte porque creían
Existe una conexión terriblemente sutil entre la experiencia
que les dejaba limpios y sabían que sólo se podía recibir una
espiritual personal y la comunidad de fe. Al fin y al cabo, San
vez. Todavía padezco ligeramente el síndrome cátaro-agusti-
Agustín y San Juan de la Cruz escribieron libros. Muchos de
niano. Mis ansias de perfección espiritual se mitigan al com-
los grandes místicos y contemplativos han tenido que luchar
prender que quizá me exija dejar ciertas cosas a las que más
por describir su peregrinación interior, y yo me había aprove-
bien preferiría no tener que renunciar.
chado de lo que ellos habían escrito. En cierto sentido, tam-
El segundo texto es un clásico tratado místico del siglo bién ellos estaban dando testimonio. Es verdad que esto no
catorce llamado The Cloud of Unknowing. El autor anónimo es ninguna excusa para aquellas reuniones a las que tuve que
de esta obra me ayudó, años después, a comprender por qué asistir, tembloroso y lleno de temor, mientras otras personas
había temblado de miedo cuando se me pidió que expusiera hablaban tan fácilmente (o así me lo parecía) de cosas tan
mi experiencia de Dios, o la falta de la misma. La experiencia aterradoras. Después de haber leído más historia religiosa, he
de lo santo, dice, consiste esencialmente en oscuridad y va- llegado a darme cuenta de que aquellas reuniones fomenta-
cío, y excede siempre la posibilidad de expresarla con el ban una cierta forma depravada de testimonio. Los que acu-
lenguaje. Lo describe del siguiente modo: dían, muchas veces no hacían sino repetir frases tópicas que
para quienes las acuñaron habían sido como fuego. Probable-
... 10 único que encuentras es una oscuridad. y como mente yo tenía razón para estar angustiado y enojado. Sin
una especie de no saber; no sabes qué es, excepto que
sientes en tu voluntad un manifiesto intento de Ir hada embargo, la idea del testimonio en sí sigue siendo profunda y
98 LA SEDUCCION OEL ESPIRITU 3. LA CASA DEL INTELECTO 99

esencial: tratar de expresar con palabras algo que es tan giere que el viejo temor religioso de que de algún modo
evidentemente interior; balbucir ante su indecibilidad; tratar puedo «perder mi alma» no estan estúpido como hemos
de ser rabiosamente sincero para con tu realidad interior; supuesto en otro tiempo. Yo pierdo mi alma si me limito a
saber, una vez que ha pasado, que has fracasado, pero que ser la suma total de todos los impulsos externos. Hay más de
ese fracaso era necesario. una forma de perder el alma, pero también hay más de una
Los. místicos y contemplativos han hecho de guardianes forma para intentar salvarla. Durante una semana, mientras
y exploradores de ese reino esencialmente humano llamado estaba escribiendo este .libro, me tomé la molestia de apuntar
«interioridad». Pienso que hoy tenemos necesidad de ellos, las conferencias, sesiones, experimentos y seminarios que tu-
.. ~ vieron lugar en el área metropolitana de Boston acerca de
quiza más que nunca, precisamente porque la auténtica vida
personal está hoy fatalmente amenazada por un mundo técni- cualquiera de las disciplinas espirituales clásicas. Cuando ya
c~ q.uetodo lo invade. Esto puede explicar por qué estamos
había llegado a treinta o cuarenta, perdí la cuenta. Estaban
a~:stlendo al espectacular resurgir del interés por la medita-
las sesiones regulares de yoga que se celebran en diversas
clan, el Zen, el Yoga y las disciplinas contemplativas clásicas. salas parroquiales y centros comunitarios (el yoga se enseña
Se ~rat~ de un renacimiento de la interioridad que representa también actualmente en algunas cIases de gimnasia de la uni-
el mstinto de supervivencia del baqueteado espíritu moder- versidad). Estaban las reuniones semanales de los seguidores
no. Estamos siendo tan implacablemente bombardeados con del Maharashi Mahesh Yogi, en las que éste comunicaba su
mensajes y estímulos del exterior que necesitamos apoyo no sabiduría acerca de la «meditación trascendental». Estaban
importa de dónde, para poder aprender de nuevo a escuchar también los danzarines del Hare Krishna, con sus cantos a la
lo, 9ue procede de nuestro interior. Existen incluso pruebas entrada del Metro, y los miembros de la Iglesia del Juicio
clínicas de que estas antiguas prácticas espirituales nos ayu-
Final, que invitan a la gente a sus sesiones vespertinas de
meditación y cánticos. Había carteles que anunciaban la lle-
dan a «desautomatizarnos» y nos enseñan cómo controlar
gada de un tamborilero Sufí que también dirigía cánticos y
nuestra superdesarrollada capacidad de respuesta a las seña-
danzas. (Los sufíes comenzaron como una secta del Islam,
les externas que provienen de los medios de comunicación y
pero actualmente se han extendido por todo el mundo. Su
de otras partes. Aprender a meditar es algo así como bajar el
especialidad consiste en usar de un modo perfectamente cali-
v?lumen de un aparato estéreo que nos está reventando Jos
b:a~o ciertas estrofas en un determinado tono y ciertos mo-
oídos; nos hace más capaces de escucharnos a nosotros mis-
vmuentos corporales que en seguida llevan a la gente a esta-
mo~ y a los demás. Nada puede ser más importante. Un
dos alternantes de conciencia. Los «derviches giradores» de
autómata es una máquina que se enciende al instante a la
~ue se habla en. algunas crónicas de viajeros occidentales por
menor señal que le llega desde el tablero de contro1. Un ser'
tierras de Arabia eran, probablemente, santones sufíes que
humano, por el contrario, selecciona, digiere, ordena, decide,
utilizaban sus movimientos corporales para conmover su pro-
responde., todo ello sobre la base de un intercambio entre pia conciencia.) Había también una conferencia perfectamen-
su propia vida interior y la cultura. La diferencia entre el
te formal sobre Yoga Tantra, una sesión experimental de
robot y la persona consiste en la interioridad.
Zen, un retiro para la contemplación organizado por una
«!nterioridad» puede ser otra palabra para designar lo orden religiosa católica, un debate de grupo sobre el Libro
CI.~e Klerk~gaard llamaba «subjetividad», o 10 que una tradi-
Egipcio de la Muerte, un grupo de encuentro experimental
cionanterror llamaba simplemente el «alma». En cualquier
con réplicas de antiguas máscaras africanas, y un servicio de
caso, todas estas diferentes palabras nos recuerdan que los curación en una iglesia episcopaliana, Había, por último, una
hombres y las mujeres son algo más que la suma total de
pequ~ña ~o~a en la 9-~e se informaba a todos los del signo de
~oda~ las fuerzas sociales, económicas y de otro tipo a cuyo
Capricornio que qursieran reunirse con alguna persona del
influjo están sometidos. Esto, sin embargo, también nos su-
100 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 3. LA CASA bEL INTELECTO 101

mismo signo, que se podían concertar citas llamando a un de la tensión consistía en enfrascarse en un tipo de conversa-
cierto número de teléfono. ción abstracta, general, quizá hasta interesante) pero no testi-
De todas las disciplinas espirituales que están resurgien- monial, es decir, no tratando de decir 10 que pasaba por
do, las que parecen atraer más la atención son las que ense- dentro. También esto solía resultar bien. Aflojaba la presión
ñan a la gente a meditar, un arte que exige toda una vida si y contribuía a que todo el mundo se relajara. Pero puede
se quiere dominar, y por ello creo saber la razón de su cre- afirmarse que, cuando esto sucedía, todos sabíamos que aca-
ciente popularidad. Pero creo que también siento sus limita- bábamos de retroceder ante una frontera terriblemente pro-
ciones. Por medio de la meditación, u otra de estas venerables metedora.
tradiciones, aprendemos a bajar el volumen del «ruido» exte- El testimonio, como cualquier otra cosa, es susceptible
rior producido por imágenes, palabras y sonidos, y a sintoni- de degradación y trivialización. Pero, en su esencia, es el acto
zar con n,uestro frágil silencio interior. Pero la mayoría de los humano fundamental. Rompe la barrera que erigimos entre
que meditan se quedan ahí, y no es suficiente. El silencio el mundo «interior» y el mundo «exterior». El contar mi
exterior constituye un agradable remanso con respecto al es- historia es la forma que tengo de disolver esta distinción
truendo exterior. Pero ¿quién querría vivir en un mundo artificial y crear un mundo vivido y compartido. El abismo
~e s~res que, por muy rica y profunda que fuera su vida no se supera ni entregando la interioridad al mundo exterior
intenor, no se divierten ni se quieren unos a otros? Si se ni conservándola totalmente para sí mismo. La solución se
estremece bajo la llamada «opresión exterior», entonces el p~oduce cuando reclamo el mundo como algo mío, trenzo sus
mundo de la paz interior no llega a ser el mundo que desea- historias con mi propia historia y 10 convierto en nuestro
mos. La búsqueda continua de interioridad es una forma de mundo. Mi interioridad, en lugar de ser engullida por el
combatir la violación de 10 más medular nuestro que experi- mundo o de encerrarse en una ciudadela inexpugnable, se
m~n:~~os en una sociedad basada en la competencia, la ad- ensancha para incluir en sí misma los mundos de los demás.
quisrcron y el consumo de bienes. Pero la interioridad huma- . ~estimonio significa contar una y otra vez la propia
na no puede terminar en el éxtasis, sino que requiere amor y historia. Esta no es una necesidad humana puramente margi-
comunidad: ,gesto, contacto corporal, movimiento y, más nal. Algunos psicólogos piensan que se trata de una necesi-
pro~to o mas tarde, palabras. A la larga, damos nuestros
dad absolutamente central. Si la gente no puede contar una y
tesnmonos y escuchamos los de los demás por muy quebra- otra vez su historia, se vuelve loca. Esta es una de las razones
dos e inadecuados que puedan ser. ' por las que recientemente me he interesado por la autobio-
El paso de la interioridad recobrada a la comunidad grafía, como el género literario espiritual más necesario en
renovada. es un. paso arriesgado. Por alguna razón, siempre nuestro tiempo. Por supuesto que aprecio en 10 que vale el
tenemos interminables estratagemas con que evitarlo. Cuan- sa~ra~o ~i~encio del. viejo prudente que sabe que hablar po-
do recuerdo el terror que experimentaba durante las sesiones dna significar mentir y, por tanto, permanece mudo. Admiro
de testimonio, recuerdo también que todo el mundo conocía el labor~oso trabajo de los teólogos, cuyos sistemas pueden
dos modos de huir a la tensión, aparte de la pura huida física. proporcionar un hogar a la mente. Tanto el místico como el
Uno de esos modos consistía en permanecer en silencio. Esto metafísico contribuyen a la riqueza del conjunto. Pero el
podí.a re~ultar muy bueno, como suele serlo en los períodos testimonio va m.ás allá del .silencio y del sistema. Es aquella
de silencio de las reuniones de los cuáqueros. Pero yo siem- forma d~ .1e~guaJe que me libra del aislamiento del silencio y
pre tenía la sensación de que incluso el profundo silencio que de la trivialidad de la charla. La ley, con mucho acierto sólo
se produce en dichas reuniones es incompleto. También los me permite «t~stificar» sobre algo que yo haya experi~enta­
cuáqueros 10 sienten. En sus reuniones, .cuando alguien es do por :ní mismo, pero no permite opiniones, conjeturas,
movido por el espíritu, puede hablar. La otra forma de .huir teorías m rumores. Al menos en esto la leyes sabia. Sabe
102 LA SEDUCCION DeL ESPIRITU 3. LA CASA DEL INTELECTO 103

que, en los asuntos que tnás nos atañen, sólo las p~labras que teología problemas como el de la codicia corporativa o la
brotan de la experiencia pueden tener una autént;Íca verosi- hipocresía religiosa, porque nos legó un vigoroso libro titula-
militud. do Leaves from the Notebook of a Tamed Cynic, en el que
relata algunas de las cosas que tuvo que vivir durante sus
Testimonio soy yo mismo contando mi historia en un agitados años de pastor en Detroit. Pero más adelante, quizá
mundo formado por personas que también tiene:l1 historias duando llegó a ser profesor, Niebuhr empezó a mostrarse
que contar. Es un esfuerzo por construir un muO do común menos dispuesto a hacernos partícipes de sus luchas persona-
que fusione la auténtica interioridad con la genui:fla comuni- les, por lo que no nos resta sino hacer conjeturas. Poseemos
dad. La mayoría de las veces falla el intento o al menos no aún menos datos autobiográficos sobre otros muchos e im-
tiene un completo éxito. Pero nunca dejamos de intentarlo. portantes teólogos recientes. Sus libros y artículos parecen
Desde el otoño de 1966 he pertenecido a l~ Universi- flotar en un colchón de ideas, como un vehículo anfibio Ho-
dad de Harvard como tlrofesor de Teología. La (]niversidad vercraft, sobre el Zeitgeist, desconectados de los lugares con-
de Harvard fue fundada en 1636 como una escuela para pre- cretas en que habitan sus autores y de las personas con
parar ministros del cult«, de modo que la Facultad de Teolo- quienes tratan.
gía a la que pertenezco es una de las más antiguas de los ¿A qué se debe esta falta de interioridad? Muchos de
Estados Unidos. Fue en nuestra Facultad donde bace más de los teólogos más influyentes del pasado no han mostrado tal
un siglo, en 1838, Ralph Waldo Emersonpron'uoció una de reticencia. San Agustín nos ofrece en sus Confesiones un
sus más famosas confer~ncias, en la que fustigó 1&1 costumbre tumultuoso relato de sus luchas interiores y exteriores. La
de limitarse a enseñar las doctrinas y los dogmas Y suplicó a obra semi-autobiográfica de Newman, Apología Pro Vita
la Facultad y a los estudiantes que aprendieran la religión en Sua, constituye también, en algunos aspectos, 10 mejor de su
la experiencia misma ele lo trascendente. Emerson recelaba teología. Tanto John Wesley como Soren Kierkegaard nos
profundamente de quie-, toma las palabras de otro para lo legaron sus diarios. Gandhi nos dejó su Story of My Experi-
que sea, especialmente si esa persona no habla por propia ments with Truth. Pero todo lo que poseemos de muchos de
experiencia. Creo que él habría entendido el actúal resurgir nuestros teólogos contemporáneos son precipitadas introduc-
del interés por buscar lo santo por medio de antiguas disci- ciones autobiográficas a las colecciones de sus obras y, oca-
plinas espirituales. Crel) que también habría Cotrlprendido la sionalmente, una obrita acerca de «Cómo ha cambiado mi
importancia del testimonio como forma de discursa religioso. espíritu».
Creo que esto es insuficiente. A nuestros estudiantes les
Pero la forma testimonial no goza hoy de una reputa- enseñamos a estudiar las corrientes intelectuales que influyen
ción especialmente bU~na. Siempre me ha decepcionado la en la época de un teólogo y hasta qué punto han influido en
poca importancia que Se le da en la mayor parte de la produc- él. A veces les enseñamos cómo analizar la estructura de
ción teológica que he leído. ¿Qué le sucedía, por ejemplo, a clase, las influencias económicas y otros factores que les ayu-
Paul Tillich cuando eS(:ribió El coraje de existir, que cuando darán a entender mejor a los diversos teólogos. Podemos
yo 10 leí en 1952 par~ció elevarme a una órbita totalmente publicar la correspondencia de los autores y especular sobre
nueva? ¿Se sentía él rrüsmo agitado por el ateísnJ0' la aliena- el significado de sus amistades. En ocasiones probamos la
ción o la «ansiedad existencial», temas sobre los que escribió influencia de mujeres y amantes, si es que sabemos algo de
tan elocuentemente? Si es así, ¿cuáles fueron las circunstan- ellas. Pero 10 que no sabemos, a menos que el autor nos
cias históricas, las personas y los acontecimientos que contri- 10 diga, es 10 que sucedía dentro de su cabeza. Sólo en muy
buyeron a su larga jorhada? Sólo quienes están enterados de raras ocasiones sabemos la influencia que una amante puede
su vida personal tienen. alguna pista. Tenemos alguna idea de haber tenido en su teología, más con su desdén que con la
los motivos por los .que Reinhold Niebuhr abordó en su
104 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 3. LA CASA DEL INTELECTO 105

aportación de alguna lúcida intuición religiosa. Los autores guientemente, podemos identificarnos con esa persona de un
religiosos se enamoran, trabajan y mueren, como todo el modo más imaginativo, y, con ello, hacer pesar nuestra pro-
mundo. ¿Qué relación tienen 10 que escriben con los senti- pia experiencia sobre la idea. Podemos, en último término,
mientos que les produe la idea de la muerte, la pérdida de un estar en desacuerdo, pero entonces podemos dejar un poco
trabajo, el no conseguir concluir un libro, el traslado a un más de espacio al mundo de la otra persona.
nuevo lugar, el ser postergado en un ascenso, la enfermedad, La idea de que cuando leemos un libro o valoramos un
la depresión o la exaltación y hasta qué punto influye todo pensamiento, sólo lo hacemos con la cabeza, es una idea
esto en la elección o la omisión de determinados temas? Por equivocada. Nuestra recepción de las ideas constituye un
10 que se refiere a la mayoría de los teólogos (como de los proceso mucho más sutil. De un modo u otro, siempre entra
economistas, filósofos o sociólogos), sencillamente no 10 sa- en juego nuestra propia historia personal. ¿Por qué no suce-
bemos. de 10 mismo en el caso del escritor? El pensar no consiste tan
Alguien podría todavía sostener que más vale que sea sólo en racionalizar los impulsos instintivos. Ni en expresar
así. Después de todo, nos han dejado sus libros y artículos y con palabras los gruñidos y rugidos de nuestros peludos ante-
esto debería bastarnos. Ellos tienen derecho a su intimidad. pasados prehomínidos. Existe una cosa que se llama argu-
De todas formas, si supiéramos 10 que les ha sucedido en su mento bien razonado; y la capacidad de sopesar la evidencia
propia vida, podríamos sentir la tentación de juzgar su teolo- presentada en favor de un argumento contrario es una cuali-
gía sobre esa base, en lugar de hacerlo sobre la base de su dad digna de ser desarrollada. Pero el raciocinio está tan
mérito intrínseco. entrelazado con las peculiaridades de la historia personal que
No creo que esta objeción esté suficientemente funda- es imposible separar ambas cosas. Más aún, no es deseable.
da. Por supuesto que todo el mundo, incluidos ~los escritores Es cierto que tenemos que aprender a no dejarnos engañar
de teología, tienen derecho a la intimidad. No estoy abogan- por nuestra experiencia. Pero este aprendizaje se consigue no
do por una versión teológica de unas Verdaderas Confesio- separando el raciocinio de los sentimientos, sino siendo cons-
nes. Pero 10 que sí querría que se produjera es una rehabilita- cientes de nuestros sentimientos y permitiéndoles que aviven
ción de la dimensión personal, entre otras. Ello podría ayu- y ensanchen nuestra comprensión de cualquier situación.
dar a combatir la degradación masiva de la interioridad que Nuestro objetivo es lo que H. Richard Niebuhr llamó «el
está pesando como una maldición sobre nuestra época, y a corazón informado».
corregir la falsa. impresión de que la teología es escrita por El mejor ejemplo, para mí, de un corazón informado es
sofisticados procesadores de datos. la persona de la que se dice que es un «buen juez». Un buen
Estamos acostumbrados a incluir el factor personal en juez sabe sopesar las pruebas. Naturalmente que es una per-
la mayor parte de lo que unos a otros nos decimos en la sona cuya riqueza de experiencia y acumulación de conoci-
conversación ordinaria. ¿Por qué vamos a suprimirlo en los mientos le ayudan a captar los aspectos más sutiles de un caso
libros? Nuestra conversación cotidiana está plagada de frases complejo. Un buen juez no se deja persuadir por los puros
como: «Cuando perdí aquel empleo, me di cuenta de que... », hechos..
o «Cuando volví del servicio y supe que ella se había casado La gente se siente defraudada hoy día, cuando se exclu-
con otro ... » Cualquiera que sea el desenlace de estas frases, ye la dimensión experiencial de la vida. Cuando les pido a
ni las aceptamos en su sentido literal ni las rechazamos porel mis alumnos que lean alguna cosa, desean saber por qué. Y
simple hecho de que sabemos algo acerca de la situación que cuando preguntan el porqué, me están pidiendo que les hable
las ha originado. Más bien tenemos un mejor acceso al signi- de la persona que 10 escribió, por qué 10 escribió y, sobre
ficado que poseen para la persona que las pronuncia. Consí- todo, por qué yo lo considero importante. Quiero especial-
106 LA SEDUCCION DEiL ESPIRITU 3. LA CASA DEL INTELECTO 107

mente saber qué es lo que, en mi experiencia, me hace pensar unido a la palabra. El cristianismo se opuso encarnizada-
que deberían molestarse en leerlo. mente a la idea de que la verdad está en poder de quienes
Los alumnos no se quedarán satisfechos si les digo sim- tienen un especial acceso a ella, o que se transmita de un
plemente que todo el que desee conocer a fondo el «asunto» modo secreto, o que puede ser mejor captada librándos de las
debe leer ese libro. Al igual que todos nosotros, también cadenas de la carne, como solían enseñar los gnósticos. En
ellos se sienten atosigados por tantas cosas como «deberían otras palabras, los primeros cristianos decían, a su manera,
saber». Perciben ya lo que a mí me llevó años descubrir: que que todo «conocimiento» que no sea igualmente asequible a
nunca llegarán a saber todo lo que los demás piensan que todos e íntimamente unido con la historia personal no es
deberían saber. Al igual que yo, se sienten abrumados por el conocimiento en absoluto, sino error e ignorancia. El cristia-
exceso de palabras que constituyen lo que llamamos «crisis nismo es testimonio, no ciencia. Cuando Theodore Roszak
de sobrecarga de información». Tienen la acertada sospecha hace una llamada al desmantelamiento de la ciencia en su
de que mucho de lo que se supone que deben «saber» es abra W bere the Wasteland Ends, y aconseja una vuelta a la
información inútil que ha sido mágicamente transformada en «Antigua Gnosis», yo puedo comprender su crítica acerca de
asombrosa ciencia por quienes controlan las instituciones la definición occidental moderna del conocimiento pseudo-
educativas y los ascensos profesionales. Pero no desean cien- objetivo y superespecializado. Pero la gnosis, antigua o nue-
cia, sino testimonio. va, no es la respuesta. Lo único que hace es arrancarnos de
las garras de un grupo de especialistas para ponernos bajo la
Aunque la mayoría de los estudiantes no quisieran reco- tutela de otros.
nocerlo, su deseo de que la esotérica ciencia académica sea La triste realidad es que la moderna universidad occi-
personalizada antes de dedicarle su tiempo, tiene una profun- dental ya ha caído en una especie de herejía gnóstica. Ha
da base teológica. Durante sus primeros siglos, el cristianis- decidido obrar con arreglo a un tipo de conocimiento cada
mo tuvo que luchar con un poderoso movimiento religioso vez menos asequible, excepto para los iniciados; un tipo de
que conocemos con el nombe de gnosticismo. La palabra «gnosis» controlada por especialistas y almacenada y distri-
fundamental, gnosis, da lugar también a nuestra palabra «co- buida sin interesarse en absoluto por las excentricidades per-
nacimiento». El gnosticismo era un complejo de corrientes sonales de maestros o alumnos. Pero ha sucedido algo. Los
culturales, pero algo en lo que coincidía la mayoría de los alumnos y otras personas que nunca han oído hablar del
gnósticos era que la humanidad sólo podía ser salvada por gnosticismo rechazan la versión gnóstica del conocimiento.
medio del conocimiento. Más aún, ese conocimiento exigido Están exigiendo un enfoque más «encarnacionista» del estu-
era oculto, esotérico y únicamente al alcance de quienes po- dio. Y creo que 10 hacen por pura necesidad de supervivencia
seían la clave secreta. . psicológica. Enfrentados a una rugiente avalancha de datos,
Contra este culto del conocimiento secreto y esotérico, saben instintivamente que tienen necesidad de un mecanismo
el cristianismo insistía en que, debido principalmente a Je- de selección para no ser enterrados vivos por dicho exceso de
sús, todo lo que uno pudiera necesitar para la salvación había datos. Mi generación poseía dicho mecanismo: 10 llamába-
sido puesto a su completa disposición. El código cabalístico mas «especialización». Organizábamos todos los conocimien-
había sido descifrado. El gran secreto estaba descubierto, tos (tanto los almacenados como los que estaban en proceso
decían los cristianos, y nadie podría ya controlarlo. Además, de producción), en disciplinas, sub-disciplinas y sub-sub-dis-
los primeros cristianos afirmaban que, por su misma natura- ciplinas. Teníamos el sistema decimal de Dewey y los edifi-
leza, «la verdad» no es algo que se pueda almacenar o acu- cios universitarios compartimentados, las sociedades profe-
mular. La verdad,deefan, es «encarnada», expresada a través sionales y los departamentos de ficheros. Codificábamos el
de la existencia humana carnal y transmitida por el ejemplo saber de las diferentes disciplinas en cintas de computadora,
108 LA SEDUCCWN DEL ESPIRITU
3. LA CASA DEL INTELECTO 109

en diferentes estantes de la biblioteca, en bibliografías sepa- El especialista goza de una ventaja de la que carece la
radas y en revistas cada vez más esotéricas. Hecho esto, nos mayoría de la gente. Al manejar la avalancha informativa
limitábamos a tratar de mantenernos «al corriente» en nues- p~edeignorar todo 10 que no caiga dentro de su especialidad'.
tra especialidad. Y aun así, muchas veces sentíamos cómo el SI ca? ello no se reduce la avalancha a unas proporciones
corrimiento de tierras, en forma de datos, se extendía bajo manejables, 10 que hace es estrechar aún más su especialidad.
nuestros pies. Pero como esto nunca funciona perfectamente, el especialista
manifiesta el mismo pecado original del que hemos hablado
Es una empresa descorazonadora. Yo solía tratar de en anteriores capítulos: la mezcla de un impulso irresistible
«estar al corriente» de los libros y artículos de mi especiali- de dominio y una tendencia a la negligencia «criminal». Tie-
dad. Después me limité a estar al corriente de las recensiones ne que dominar su propia sub-disciplina, pero puede olvidar-
de los libros y los títulos de los artículos. Actualmente, hasta se de todo 10 demás. El problema es que ninguna sub-disci-
esto me parece demasiado. Lo que ocurre es que siempre he plina es 10 suficientemente reducida como para poder domi-
pecado en secreto contra la ortodoxia de la e-specialización, narla completamente, de modo que el especialista se siente
llegando incluso a caer en flagrante transgresión cuando, constantemente inquieto y molesto al respecto. Además, al
mientras hacía la licenciatura, se suponía que debía aprove- dejar todo 10 demás en manos de otros, permite invariable-
char cada momento en la preparación de mi examen de con- mente que personas a las que desprecia y de las que descon-
junto. Pero yo era débil. Sencillamente no podía evitar el fía adopten las grandes decisiones. Y también se siente mal a
mirar de reojo los títulos de los libros alineados en otras causa de esto. Necesitamos otro principio de selección. Lo
secciones de la biblioteca Widener cuando pasaba por sus que mis alumnos dicen, a veces de un modo incoherente es
preciosas y grandiosas estanterías en busca de un libro de mi 10 siguiente: «No deseo dominar una disciplina, ni tampoco
especialidad. El pecado venial se hizo mortal la primera vez deseo dejar todas las decisiones en manos de los expertos y
que me detuve, después de asegurarme de que nadie me los profesionales. ¿Qué es 10 que puede ayudarme a sobrevi-
observaba, tomé un libro que no tenía nada que ver con vir,escoger, defenderme, crecer, aprender, seguir vivo? So-
ningún examen que tuviera que preparar en mi vida y empleé bre eso es sobre 10 que me interesa leer y reflexionar; todo lo
un par de horas en hojearlo. Confieso ahora que hubo más de demás puede esperar.»
una de estas citas secretas, que me entretuve y desperdicié No se trata de sentimientos propios de simples vaga-
muchas tardes, y que los libros que saboreé a hurtadillas bundos de 10 intelectual que cultivan el dilettantismo. Esta-
procedían de tantos y tan diversos estantes y departamentos, mos desarrollando una nueva forma de organizar la vida de
que nadie podría relacionarlos con una disciplina determina- la mente que, contrariamente a las críticas que se le hacen,
da. Eran actos flagranrernente indisciplinados de una irrefle- tiene realmente un principio de selección y de orden. Estos
xiva falta de moderación. Pero no me arrepiento de ello. alumnos desean estudiar todo 10 que pueda ayudarles a com-
prender el mundo tal como ellos 10 experimentan y pueda
Sin embargo, conozco personas que se han dado a sí capacitarles para efectuar los cambios que piensan son nece-
mismas de puñetazos para evitar la tentación en laque tan sarios. También leerán encantados aquello que saben que ha
fácilrnente caía yo. En la mayoría de las universidades el tipo producido un verdadero impacto en aquellas personas a
ideal de personalidad es el «especialista» no el uomo unioer- quienes respetan, bien sea profesor, alumno o cualquier otra
sale. Y ha de ser un abnegado asceta, capaz de reprimir todos cosa.
los antojos de huida intelectual y contener toda «indecorosa» Hay otra razón por la que la especialización es una
curiosidad. Ha de caer en la cuenta de que tales hábitos peligrosa forma de tratar la crisis de sobrecarga de informa-
llevan inevitablemente a un contumaz vagabundeo académico. ción: es enemiga de una sociedad libre. Yo soy consciente de
110 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
3. LA CASA DEL INTELECTO 111

que quienes defienden la especialización, sobre todo en áreas ma garantiza el que aumente constantemente la distancia en-
como la de la ciencia médica, parecen tener argumentos muy tre el individuo y los niveles de coordinación y gobierno. La
fuertes. ¿Qué íbamos a hacer sin esos frutos de la especializa- especialización requiere jerarquización, burocratización y au-
ción como son la penicilina, la vac:una Salk o los rayos X? Lo toridad vertical. Esto parece evidente. Pero la pregunta que
que no dice este tipo de argumeptación, sin embargo, es el ni siquiera los especialistas más críticos suelen hacer es: ¿:por
precio político y psicológico que hay que pagar por tales qué? ¿Qué factores han conducido a nuestra era hacia una
beneficios. ¿Cuántas de las enferrnedades que ahora curamos mayor especialización y una menor participación democráti-
con tales métodos no son en sí mismas sino subproductos de la ca? Eichmann no es la única personificación del desa~;tre
sociedad superespecializada? Personas cuyas vidas son redu- «por delegación». El triste papel que muchos intelectuales y
cidas- y arruinadas por la fragmel1tación, la angustia y la se- profesores americanos han desempeñado en la guerra de In-
gregación estructural continúan engendrando nuevas enfer- dochina fue posible porque cada uno no contribuía más que
medades que, a su vez, exigen m.levos remedios. La superes- «un poquito» (inventando el Napalm, diseñando siste1n as
pecialización es psicológicamente -y, por tanto, fisiológica- balísticos, o pronosticando las respuestas del enemigo a los
men.te- patogénka. "Es un. ún:u\<;) ~\'>:.\<;)'b<;). ~'A<t'1\. ü'C'b'>:.\\b't\<t h \S\<0~;':~~k~\.<;)'i:> \\.<0'i.\.'C~\S\'C'i.k~\\.<0'i:> \S\'Cüh\\.\.'C h \.'C<0'i.h ü'C\ )\\'C~ ~
cura del cáncer y de las enfermedades cardíacas intensifica- Y cada uno pensaba que «algún otro» tendría en cuenta el
mos cada vez más el mal social que las produce. La especiali- destino de todo ello. Es significativo que el Proyecto Man-
zaciónes políticamente peligrosa porque, llegada al grado en hattan, el programa para el desarrollo de la bomba atómica,
que actualmente se encuentra, produce lo que yo llamo represente probablemente el mayor «éxito» jamás soñado de
«mentalidad de especialista». Según esta mentalidad, siem- especialización coordinada. Sólo los de arriba sabían de lo
pre hay alguien más competente para afrontar cualquier pro- que se trataba.
blema que quede «fuera del catJlPO de la propia especiali- Todas las sociedades de la historia han desarrollado al-
dad», sobre todo cuando se trata de cuestiones políticas que guna forma de división del trabajo. y dudo que ninguna
para el especialista son inquietttntes y desconcertantes. El sociedad futura pueda o tenga que evitar totalmente dicha
especialista se convierte en el delegador por excelencia, pero división. Pero en nuestra sociedad la especialización está ren-
no es el delegador coordinador-sirpervisor que tanto estiman da demasiado lejos. El mal que produce -el dominio de las
los teóricos de la Administración. Se convierte más bien, en minucias y el desprecio por lo trascendental- está poniendo
el delegador abdicador que puede ser pasto del dirigismo y en peligro la existencia de nuestra especie. Por esta ra:ílón,
de la irresponsabilidad moral. Aoolf Eichmann siempre pro- algunas formas avanzadas de organización social en nuestro
clamó que él no había estado encargado de las matanzas de siglo han rechazado conscientemente la idea de la especializa-
judíos, que ésa no era su especialidad. El sólo estaba encarga- ción como su principio organizativo. En algunos «kibbut:ún»
do de organizar su transporte. Si se hubiera interesado perso- de Israel, por ejemplo, casi todas las tareas se desempeñan
nalmente en la identidad o el destino de los que eran trans- según un sistema de rotación. Lo mismo sucede en muchas
portados, se habría excedido en su competencia. comunas.
Los que vivimos en sociedades cada vez más complejas La especialización del mundo académico no es un hecho
y especializadas olvidamos que ésta no es la única forma aislado. Es un simple reflejo, y hasta una caricatura, de la
posible de organizar la sociedad vi el conocimiento. E ignora- disgregación, el escalonamiento y la irracionalidad eficiente
mos los peligros que conlleva esta forma de organización, de toda la sociedad. La norma fundamental que rige los me-
como, por ejemplo, el hecho de que la infinita multiplicación dios académicos consiste en no poner jamás en duda la com-
de especializaciones exige sistemas de coordinación cada vez petencia de otra persona de una especialidad diferente.
más complejos, y que la desmedida magnitud de dicho siste- Además, la coordinación de ambas especialidades, si es que
112 3. LA CASA DEL INTELECTO 113
LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

Consiguientemente, a la, larga no podremos desmantelar el


e~is.te, se dej.a ~n' manos de un tercer especialista cuya espe-
c1a~ldad es distinta de las otras dos. Por lo que se refiere al
castillo de la superespecialización antes de que surja una nue-
delicado problema del uso de los artículos que uno escribe, o va visión de conjunto convincente. Mientras tanto, sin em-
bargo, deberíamos tratar de reducir lo mejor que pudiéramos
de lo~, datos que un~ ~ncuentra, o de las armas que uno hace,
también esto es decidido por «algún otro». Como las demás el más grave peligro de nuestro actual sistema: la tendencia
personas, los profesores y científicos dudan en apartarse de que origina en las personas a identificarse con sus funciones
los campos en los que sienten que son más o menos «maes- especializadas. Ya es bastante malo el que políticos y planifi-
tros», para meterse en problemas en los que tendrían que cadores que presumen de omnipotencia nos impongan el mo-
renunciar a toda pretensión de omnisciencia: aquí tenemos
delo de la, máquina. Pero es mucho peor cuando comenzamos
otra vez el «pecado original», que no se puede enmendar a a considerarnos pistones y engranajes reemplazables. Sin em-
base ~e planes de auto.cmejora. Sólo cuando las personas se bargo, nosotros no adoptamos esta identidad mecánica sólo
porque el sistema de señales nos lo ordene. Toda opresión
ve~ libres de la .~ecesldad de controlar y dominar pueden
a:t1esgarse a admitir que no son omnipotentes. Me pregunto exterior se basa en una necesidad interior. Las personas enca-
Sltales personas sufrirán menos infartos y crisis nerviosas. jan demasiado fácilmente en un sistema mecánico porque
¿Cómo superar una sociedad que organiza las ideas y sienten la necesidad de una historia que dé sentido a lo que
las t:ers.onas sobre .la base de la especialización y que, por hacen cada día. Y cuando su propia experiencia cotidiana. y
constguiente, necesita una forma de gobierno político funda- su interioridad personal comienzan a disolverse, cuando pier-
da en un sistema de coordinación de señales de arriba a den contacto con su propia historia, entonces su minúsculo
lugar en el gran sistema les proporciona la única historia
abaj~? Nuevamente la respuesta a esta pregunta ha de ser
política y personal. Políticamente, deberíamos oponernos a
personal que poseen. Con ella pueden al menos entender
aquellos grupos que se benefician de modelos de control ver- algunos de los numerosísimos mensajes que les llegan diaria-
ticales y que, por tanto, temen y se oponen a la participación mente.
popular en la adopción de decisiones sociales. Al mismo Puesto que el sistema actual responde a una necesidad
tiempo, podemos negarnos personalmente a ser clasificados y humana real, la mera sustitución de la especialización por el
colocados en los «nichos» que la sociedad ha trazado para testimonio como forma de seleccionar y dar coherencia a los
nosotros. En el campo de la enseñanza, esto significa negarse datos no será suficiente. No podrá suministrar una visión
:espet~osamente a limitarse a los problemas, fuentes, lengua. unificadora, ni podrá cambiar una sociedad que requiere di-
Je,. m.et~dos y enfoques que han sido determinados por la cha especialización. Pero es una técnica de supervivencia,
«?~sclpl1na». ~ncluso la palabra «disciplina» ha llegado a sig- una estrategia provisional; y si aparece una visión unificado-
nificar algo diferente de 10 que antes significaba. En otro ra, se deberá a que hay suficientes personas que se han
tiempo significó forma de aproximarse a un todo general. mantenido en contacto consigo mismas y con los demás y
Ahor.a s.e emplea muchas veces para designar una especie de dudan suficientemente de que las señales estereotipadas pue-
provincia o feudo cuya principal relación con otras discipli- dan producirla.
nas se refiere a la delimitación de las respectivas fronteras.
Deseo devolver a la literatura teológica el elemento del
Existe también una dimensión religiosa en todo esto.
testimonio. Cuando lo olvidamos, aunque sea sin advertirlo,
Históricamente, la subdivisión del conocimiento humano en
promulgamos una especie de teología gnóstica. Damos a en-
«celdas cuadriculadas» no surgió como consecuencia, del au-
tender que la divinidad puede ser separada de la carne, que
mento de los datos, sino debido a la erosión de aquellos
la verdad religiosa no necesita pasar de una historia personal
persuasivos cuadros que describían cómo todas las cosas son
a otra, que la revelación puede ser registrada y recuperada
complementarias. Aquel «cuento» ya no parecía convincente.
114 LA SEDUCCION DEL ESPIRI'I'U 3. LA CASA DEL INTELECTO 115

como las unidades de un banco de datos. Y 10 que es peor: refugian en una cueva para huir de sus amigos y vecinos,
cuando damos a entender a nuestros lectores que nuestra todos los cuales han sufrido ya la transformación y desean
propia historia personal es irrelevante, no podemos evitar que también ellos la sufran. El médico deja a su amada por
dar la impresión de que también las suyas 10 son. Por consi- un momento y, cuando vuelve, la toma en sus brazos para
guiente, los lectores comienzan a omitir su propia historia besarla, pero su lánguido abrazo y su mirada vidriosa le ha-
personal. reprimen todo lo que sea atender a la interioridad. cen retroceder: también ella se ha convertido en «vegetal».
Se deslizan progresivamente hacia una separación entre la
vida interior y la exterior. Se agranda un poco más elvacia- Es cierto que las películas de terror suelen representar
miento de la existencia personal y la humanidad cae en un el peor de los sensacionalismos de los medios de comunica-
estado de anestesia más profundo. ción. Pero, como todas las cosas, tienen que apelar a algo; de
No es agradable contemplar este proceso. Podría dar otro modo, no funcionan. Y creo que a lo que apelan es a un
lugar a una población mundial tan alíenada de sus impulsos miedo instintivo, aunque profundamente arraigado en la con-
interiores que sería vulnerable al control absoluto por medio ciencia colectiva de nuestra época. Esto es especialmente
de la indoctrinación a través de los medios de comunicación cierto tratándose de películas en las que se representan per-
de masas. Algunos de nuestros modernos escritores con más sonas vivientes reducidas a «zombies» sin alma. Tenemos la
sentido de la anticipación han bosquejado la perspectiva de sensación de que algo o alguien está invadiendo ilegítima-
10 que podría ser un mundo así. Las escenas que pintan son mente nuestras ciudadelas psíquicas interiores. Y asociamos
aún más deprimentes que las de las películas de vampiros. Y esa invasión con una especie de muerte viviente. Sabemos
me refiero a las películas de antes, porque en las nuevas que debe ser resistida de alguna forma. Y tenemos razón en
versiones las víctimas de los vampiros ni siquiera oponen todos estos instintos.
resistencia. Yana van provistas de acónito, ni blanden un Los gnósticos eran los «ladrones de cuerpos» de su
crucifijo. Dan la impresión de que les gusta ser instrumentos tiempo. Intentaban «desparticularizar» a las personas, ani-
desventurados. Recordemos la lágrima en el ojo del anti-hé- marlas a que repudiaran la carne, conducirlas a una verdad
roe lobotomizado de la obra 1984, de Orwell, cuando oye la que acabara con todos los desordenados esfuerzos que conlle-
voz del Hermano Mayor a través del altavoz y sabe que el va el ser una determinada persona en un tiempo concreto, es
Hermano Mayor le quiere. O las alfas y betas del Mundo decir, el tener un cuerpo. Siempre he recelado del gnosticis-
Feliz de Huxley, que se pasan la vida cantando «Estoy feliz mo desde que leí acerca de ellos en la universidad. Y me
de ser una beta», porque es el mensaje que se les ha inculca- opongo también a los sucesores de los gnósticos del siglo XX,
do desde que eran embriones. Esta pérdida del alma nunca los ladrones de .cuerpos. Me obsesionan bastante, ade-
podría producirse en un mundo en el que la interioridad y la más, las distopías descritas por Orwell y Huxley y por pelí-
profundidad psíquica fueran debidamente cultivadas. . culas del estilo de La invasión de los ladrones de cuerpos,
Una película de terror que me gusta especialmente es hasta el punto de que me he prometido resistir la invasión lo
un «thriller» de 1950, titulado La invasión de los ladrones mejor que pueda. «Dios mío, Jenkins, nos han rodeado. Sólo
de cuerpos. No es una película ordinaria de ciencia ficción, hay una salida.»
sino un clásico del género. Cuenta la historia de un pueblo La decisión de hacer de la interioridad (mi propia his-
norteamericano en el que una especie espantosa de vida ex- toria personal y la de mis alumnos) una parte del misterioso
traterrestre va transformando gradualmente a toda la pobla- intercambio que llamamos «enseñanza» ha originado una
ción en una variedad vegetal, en personas que tienen toda la verdadera diferencia en la forma de dar mis clases. El año
apariencia de seres humanos, pero totalmente incapaces de pasado, por ejemplo, dirigí un seminario para estudiantes de
sentir. En la última escena, un joven médico y su novia se primer año de Harvard y Radc1iffe, bajo el título de Teología
116 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 3. LA CASA DEL INTELECTO 117

y Autobiografía. Era la primera ocasión en que ponía en riormente leímos Esperando a Dios, de Simone Wei1; Resis-
práctica plenamente mi decisión de fomentar la interioridad, tencia y sumisión, de Dietrich Bonhoeffer; la Autobiografía
resistir a los ladrones de cuerpos y desafiar el predominio de de Malcolm X y un libro llamado Black Elk 5peaks (<<Alce
la especialización. Negro habla»), que dicen que es el relato verbal de un cha-
Todos los lunes por la tarde bajaba en bicicleta por la mán sioux tomado en estenografía. Aún sigo buscando otras
Avenida Massachusetts, pasaba por delante del restaurante autobiografías de personas ajenas a la tradición judía o cristia-
Midget (escenario de la primera cita de los jóvenes amantes na, pero no he encontrado muchas que sean realmente bue-
de Love Story), giraba a la derecha por la calle Shepherd y nas.
llegaba hasta Hilles, la nueva clase-biblioteca de Radcliffe, Más importante aún que los libros fue el modo en que
donde colgaba mi vieja y destartalada bicicleta en un oxidado establecimos la discusión. Pedí a los alumnos que se fijaran
cuelga-bicis metálico y entraba para encontrarme con los ca- en aquellos episodios que más claramente les recordaran algo
torce alumnos de mi seminario. Sólo pude tomar catorce, de su propia experiencia (por ejemplo, la muerte de un ser
debido a las normas del programa de seminarios de primer querido, la primera desavenencia en un amor romántico, o
curso, de modo que tuve que seleccionar catorce de las ciento una crisis religiosa). Les pedí después que se centraran en
ocho solicitudes que me llegaron. El trabajo de selección fue los episodios que les parecieran más extraños o remotos con
terriblemente difícil. Lo hice en parte al azar y en parte con respecto a su propia vida. Les animé también a que escribie-
la idea de lograr una diversidad de procedencias geográficas, ran sus propios diarios (no para entregármelos después) y
de sexo, de etnias y de creencias religiosas. Deseaba especial- que emplearan parte de la clase en examinar entre ellos sus
mente que fueran personas que se encontraran en diversa nacientes autobiografías.
relación con su tradición respectiva: unas, íntimamente ape- Aquel seminario ya pasó. Y por 10 que se refiere a 10
gadas a la misma, otras confusas, otras llenas de dudas o que pienso sobre él, no me preocupa demasiado qué es 10 que
atormentadas, o en actitud de rechazo, o en actitud de bús- mis alumnos recordarán, dentro de diez años, acerca de Mer-
queda. ton o Bonhoeffer. Laque sí espero que hayan aprendido es
Todo resultó perfectamente. Había una joven y muy que su propia vida personal, como la de Wiesel o la de
locuaz del Harlem hispano; una joven de grandes ojos, y muy Kazantzakis, es enormemente significativa, absolutamente
liberada, del sur de California; un muchacho judío muy ha- única y de un interés ilimitado. Deseo que respeten y sirvan
blador de un inmenso suburbio de la orilla norte de Long a esa vida (cosa que a mí nunca se me enseñó durante mi
Island; un unitarista comprensiblemente paranoico del Bible formación) . Espero que hayan aprendido que sien un futuro
Belt; y dos católicos nietos de irlandeses, uno de los cuales seminario, o en cualquier otra circunstancia, alguien les pide
quería ser jesuita y el otro (la otra, pues se trataba de una que nieguen su propia realidad interior, les está pidiendo
muchacha) había, según sus palabras, «olvidado todo el ro- algo totalmente inaceptable. Espero que hayan aprendido a
llo» y andaba buscando otra cosa. Cada semana leíamos y rechazar la invasión de los ladrones de cuerpos, yana dejar
discutíamos una autobiografía (entendiendo el término en que el Hermano Mayor juegue con sus lágrimas y su amor.
un sentido amplio) que los mismos alumnos me ayudaron a Espero, por último, que hayan aprendido también a mantener-
seleccionar de entre una lista que les di al comenzar el semi- se tan íntimamente en contacto con su historia personal, que
nario. Comenzamos leyendo el Informe a Greco, de Nikos nadie pueda obligarles a asumir cualquier papel que venga
Kazantzakis; las Leyendas de nuestro tiempo, de Elie Wie- exigido por un posible nuevo mundo, por muy vistoso que
sel; La montaña de los siete círculos, de Thomas Merton pueda ser.
(que al releerla me resultó repugnantemente triunfalista y La batalla por recuperar y profundizar nuestro sentido
hasta arrogante); y Yo a Dancing God, de Sam Keen. Poste- de interioridad no va a ser fácil. En el mundo moderno, en el
118 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 3. LA CASA DEL INTELECTO 119

que tendemos a definir políticamente todos los problemas, personas que comiencen no sólo a escribir sus propias auto-
olvidamos que la vida interior necesita, para desarrollarse, biografías, sino a vivirlas, difícilmente serán candidatos a
algo más que estar libre de una opresión demasiado eviden- adquirir la ciudadanía en algún Brave New World o 1984.
te; requiere también un tipo especial de nutrición y de sus- Lo sentirán instantáneamente cuando sus vidas les sean roba-
tentoo, de lo contrario, se atrofiará. Además, la auténtica das. Patearán, gritarán y se resistirán. Exigirán el espacio y
interioridad puede ser aún más fácilmente destruida por la' el tiempo necesarios para ser ellos mismos en una sociedad
desatención y el halago sutil que por el potro y el fuego del que proporcione a todos dicho espacio y dicho tiempo.
inquisidor. Al menos en una sociedad abiertamente opresora Enseñar es compartir la percepción de la ira, el aburri-
los hilos se ven con toda claridad. Nuestra sociedad es abier- miento, el gozo y la exasperación que se producen al exami-
tamente opresora con respecto aciertos grupos, 10 cual puede nar los textos y las ideas, las imágenes y las relaciones, las
explicar por qué Malcom X y George Jackson, dos hombres intuiciones y los errores- Quiero ver a mis alumnos como
negros, han producido dos de los diarios autobiográficos más colegas, y a mis colegas como maestros (y como alumnos).
conmovedores de nuestra época. También es esporádicamen- Deseo confundir los puntos previamente fijados en la brúju-
te represiva con todos y cada uno de nosotros. Pero, en la, de modo que se mezclen unos con otros y todo el mundo
general, se las arregla para anular la interioridad con un comience a enseñar y aprender al mismo tiempo. Sólo este
método mucho más sutil. Primeramente excluye casi toda tipo de tonificante puede retornar a los glóbulos rojos y
las posibilidades de cultivar o expresar el elemento idiosin- blancos del proceso educativo al equilibrio del que tan peli-
crático de la historia personal del currículum educativo. El grasamente se han apartado.
curriculum, a pesar de su aparente diversidad, es más o me-
nos uniforme y sus piedras angulares están constituidas por
pruebas estereotipadas de aprovechamiento, textos escolares
uniformes y expedientes plagados de notas, evaluaciones y
puntuaciones, la mayoría de las cuales ubican a las personas
en relación con tal o cual norma abstracta. Después rellena el
vacío creado por la evacuación de la interioridad con un
surtido prefabricado de identidades, anto-imágenes, senti-
mientos y fantasías.
Creo que por esto es tan importante facilitar momentos
y espacios en la vida de los jóvenes (y no tan jóvenes) en los
que puedan escuchar su propia voz interior, recordar sus más
profundos sentimientos y aprender a cultivar una vida autén-
ticamente interior. 'Y también por esto es por laque no sólo
en el seminario que acabo de describir, sino en mis restantes
seminarios y cursos, he procedido sobre la base de que la
educación, especialmente la religiosa, no consiste principal-
mente en impartir técnicas e información, sino en el alista-
miento de otras personas, dotadas de experiencias y aptitu-
des complementarias de las mías, en el desarrollo continuo
de nuestras comunidades de supervivencia psíquica y en
nuestras autobiografías personalmente vividas. Creo que las
Segunda parte:

La religión del pueblo


4

¡VIVA .JESUS, QUETZALCOATL y ZAPATA!

¿Cuándo vas a salvar al pueblo,


oh Dios de misericordia, cuándo? La miseria religiosa es al mismo tiempo la expresión
y la protesta contra la miseria real. La religión es el
No los reyes y señores, sino las naciones,' suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mun-
no los tronos y coronas, sino los hombres do sin corazón, del mismo modo que es también el es-
son las flores) ¡oh Diosl, de tu corazón: píritu de una situación carente de espíritu. Es el opio
del pueblo.
No dejes que perezcan como mala hierba;
Karl Marx. Incroduccián a la crítica de la
que su herencia no sea un día sin sol,' Ftlosofía del Derecho de He1!,el.
¡Dios salve al pueblo!

¿Seguirá el crimen trayendo crimen por siempre,


No recuerdo cuándo fui consciente por primera vez de la
y la fuerza socorriendo al fuerte?
importancia de la «religión popular». El convencimiento
¿Es tu voluntad, oh Padre, de que, al igual que los individuos, pueblos enteros tienen
que el hombre se afane por lo injusto? un testimonio, probablemente fue creciendo en mí poco a
«No», dicen tus montes; «No», tus cielos repiten; poco, así como la certeza de que, cuando un grupo pierde
el sol nublado del hombre saldrá luminoso, su autobiografía colectiva, puede desintegrarse rápidamente
y ascenderán canciones en lugar de suspiros: en un agregado amorfo en el que desaparece también toda
¡Dios salve al pueblo! interioridad personal. Durante años me había lamentado
de las panaceas y desilusiones intrínsecas a la fe de los pue-
blos empobrecidos y derrotados. Sólo muy recientemente
Himno de Ebenezer Elliot (1781·1849)
he comenzado a comprender que las religiones de los opri-
midos constituyen también la garantía de su supervivencia
psíquica, su dignidad interior y su esperanza porfiada.
Digo que no recuerdo cuándo fui consciente por pril11era
vez de la positiva importancia de la religión popular. Pero
sí recuerdo un momento decisivo en este proceso. Sucedió
hace un par de años, cuando visitaba a un amigo de Santa Fe,
Nuevo Méjico. Allí fue también donde, por primera vez, me
di cuenta de la poca preparación que mi formación aca-
démica me había dado para apreciar el significado de la re-
ligión popular, y donde comencé a rectificar.
124 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 4. ¡VIVA JESUS, QUETZALCOATL y ZAPATA! 125

La cosa ocurrió inmediatamente después de que nuestro de sus esperanzas y sus recuerdos, antes incluso de haber
herrumbroso Chevrolet saliera del sector principal de la ciu- entrado en el centro. El mural era su testimonio.
dad y 1Je dirigiera a un barrio de Santa Fe, en el que las Durante el resto del día no pude dejar de pensar que
casas eran más pequeñas, la calzada estaba llena de baches aquel mural era una pincelada maestra de religión popular
y las señales de tráfico estaban en español. Después de pasar y sincretismo imaginativo. Sus limpios colores, sus santos
unas cuantas manzanas, nos detuvimos en la esquina de las y sus héroes me decían sobre el orgullo, la resistencia y la
calles Dolores y San Francisco, donde había un centro co- integridad de un pueblo airado y oprimido más de lo que
munitario dirigido por «chicanos». Al mirar por la venta- pudieran decirme un millón de palabras. El mural incluía casi
nilla del coche, mis ojos quedaron instantáneamente deslum- todo lo que los chicanos piensan que es importante en su
brados por el mural que había en la blanca pared de estuco historia. Era una especie de autobiografía, una historia que
y que había sido pintado por la gente del barrio cuando se ellos viven tal como la pintan.
hicieron cargo del centro. Exuberantemente esparcidos a lo
. Más tarde, cuando abandoné el Centro, me acordé
largo y ancho de la fachada, los relucientes colores al pastel
de los Pentecostales negros del Sur de Chicago con los que
parecían decir: «Esto es nuestro». Sali del coche sin lograr
pasé una calurosa noche de domingo. Habían estado can-
apartar mis ojos del mural. ¿Qué figuras eran aquellas que
tando acerca de Moisés y de Ezequiel, y recordando a Martin
me miraban intensa y fijamente desde lo alto del mismo?
y Malcolm, volviendo a experimentar y nutrir todo aquel
Di sombra a mis ojos con la mano y miré. Allá a la
dolor, rabia y esperanza. Su mural estaba pintado en can-
derecha, con su enorme sombrero enmarcando sus grandes
ciones, pero era igualmente gráfico. Y recordaba también
mostachos y su canana, estaba Emiliano Zapata, el héroe
el festival de San Antonio que contemplé en el North End
mártir de los peones sin tierras de la provincia de Morelos.
de Boston, y a los adustos Apalaches mascadores de tabaco
Sus rivales le mataron traicioneramente en 1919, pero su
que había visitado en Tennessee, que confeccionaban col-
grito de «Tierra y Libertad» todavía enciende la sangre
chas blanquiazules y cantaban «The Old Rugged Cross» y
medio siglo más tarde. Justo encima de Zapata y un poco
«Bright Morning Star» mientras se iban congregando pata
a la izquierda, estaba Jesucristo, su cabeza ceñida por la
marchar contra los mineros de la zona.
corona de espinas, y su frente teñida por las gruesas gotas
escarlata de la sangre coagulada. Junto a Cristo estaba ¿Qué es la religión del pueblo? Carl jung acuñó el
Nuestra Señora de Guadalupe, la madre de la tierra y pro- término «inconsciente colectivo», sobre cuya existencia sé
tectora de los pobres de México, la más reciente reencarna- que aún se discute. Pero, ¿qué decir de un «consciente co-
ción de la diosa azteca Tontin, madre de Cristo y patrona lectivo» o, mejor aún, de una «interioridad colectiva»? No
de todo México. Una ligera sonrisa se dibujaba irónica en tengo ninguna duda sobre su existencia, porque la religión
las comisuras de sus labios. En torno a su cabeza brillaban de cualquier grupo humano constituye su testimonio colec-
las estrellas y, bajo sus pies, se reclinaba la luna. Algo más tivo, la afirmación explícita de su identidad y su dignidad.
arriba, pero cerca de Nuestra Señora, aparecían el Che Gue- Es una forma que el pueblo tiene de llevar, recordar y anhe-
vara y el cura guerrillero Camilo Torres. Y cerca de la base lar. A veces se convierte en la única forma de resistir de un
del mural, brillando ferozmente al sol de Nuevo México pueblo sitiado. Sin ella, estarían vados e incapaces de re-
sonreía malicioso el terrible Quetzalcoatl, la deidad de los sistir o sobrevivir. Una religión del pueblo es una forma
Toltecas, con su cabeza engalanada con la serpiente plumí- de salvar el alma del pueblo.
fera. La religión es algo más que mera autobiografía. Es ver-
El mural era de lo más elocuente. La gente del barrio dad que el estilo testimonial parece eminentemente conna-
ya me había contado casi todo lo que necesitaba saber acerca tural a la religión. Los chamanes hablan a los asombrados
4. ¡VIVA JESUS, QUETZALCOATL y ZAPATAl 127
126 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

trados. Sus mismos rituales son deformados y usados para


miembros de su tribu de extraordinarios sueños de media-
que no se salgan de los cauces establecidos. Las historias
noche. Los santos cuentan sus visiones celestiales. Los con-
inmemoriales de las que han vivido son incorporadas en un
vertidos declaran cómo encontraron la gracia. Pero la reli-
nuevo contexto de significados determinado por el conquis-
gión es algo más que la suma de todas esas historias per-
tador. Pronto se convierten, como pueblo, en 10 que se
sonales; es también memoria colectiva) conciencia de grupo
supone que deben ser; y este «se supone» es supuesto por
y esperanza común. Es la autobiografía colectiva de un
otros.
pueblo. Es la propia historia de éste, contada y recontada,
La seducción del espíritu es un proceso «religioso».
corregida y aumentada, transmitida de padres a hijos. En una
Tanto el individuo como el grupo son llevados a depender
ocasión escribí, en Las fiestas de locos) que la religión es
de unos símbolos que les son impuestos por sus «superiores».
a la civilización 10 que la fantasía es al individuo. Desearía
Pero, paradójicamente, la defensa de que disponen contra
ahora ampliar este punto. La religión popular no sólo incluye
esta impostura es también religiosa. En el interior de su
la fantasía y la esperanza, sino también la memoria y la
espíritu, las víctimas saben que algo está mal y, por medio
nost~gia. Es una compilación viva de las canciones y cere-
momas acumuladas por un pueblo a 10 largo de su historia, de la oración furtiva, la memoria grupal y la fantasía mile-
un acervo de recuerdos sin los que no podría haber futuro. naria, siguen siendo distintos de 10 exigido por la cultura
Al celebrar la significación y el valor de superviven- dominante. Los pueblos cautivos y derrotados se reúnen en
cia de las religiones de los pobres, es importante que trate- secreto, preservan los fragmentos culturales del pasado, su-
mos de evitar el romanticismo. Al igual que los demás ins- surran canciones que no se atreven a cantar en voz alta y
tintos naturales, nuestro impulso humano hacia la oración transmiten las tradiciones a los jóvenes. Alimentan la espe-
y nuestra necesidad de fábulas y mitos pueden ser fácil- ranza de poder alcanzar un día su liberación total para poder
mente utilizados contra nosotros mismos. Invasores, opre- celebrar abiertamente 10 que ahora han de rememorar en
sores, desarrollistas y otros tipos de conquistadores y pre- secreto: «Que salga mi pueblo para que pueda darme culto».
tendidos colaboradores han inventado diversas formas de Muchas veces es difícil discernir a primera vista las
manipular la piedad de sus vasallos. Ellos saben que si la diferencias entre religión opresora y liberadora, entre la fe
~iedad. de un pueblo persiste en su forma original, puede
independiente y las devociones implantadas por decreto. Todo
impedir el control absoluto que el dominador siempre fenómeno religioso individual puede ser en parte la efusión
desea tener. No hay por qué exterminar la religión de la simbólica de la rabia y el júbilo y, al mismo tiempo, un po-
víctima si puede ser usada en su contra. deroso medio de control social y manipulación psicológica.
A este abuso de la religión 10 denomino «la seducción El problema es complejo. Aunque algunos analistas tratan
del espíritu». Da 10 mismo que este abuso sea practicado de entender la religión como una simple simbolización de
por las iglesias o por los medios de comunicación de masas, la experiencia de un pueblo, nunca consiguen tener plena
o. que los se?ucidos se~. individuos o grupos, porque es aceptación. Tales análisis olvidan el cruel hecho de que mu-
siempre el mismo y patético proceso: el seductor deforma chas veces la religión es un sedante administrado a la fuerza,
los auténticos impulsos interiores hasta convertirlos en ins- y que los conquistadores de todos los tiempos han utilizado
~rumentos de domi,nación. Personas vulnerables y pueblos elementos de las religiones de los pueblos conquistados con-
indefensos son manipulados para que se vean a sí mismos a tra esos mismos pueblos. Difícilmente podrían los españoles
través de la imag~n reflejad~ en el espejo distorsionante que haber derrotado a los aztecas si no hubieran explotado la
les presentan quienes manejan el proceso. Las necesidades creencia de éstos en el retorno de Quetzalcoatl. Pero la
y. esperanzas del pueblo son hábilmente transformadas en religión no es siempre y en todas partes el opio de las masas.
dependencias debilitadoras. Sus dioses y héroes son secues- La religión también es, a veces, el único modo que una cul-
4. ¡VIVA ]ESUS, QUETZALCOATL y ZAPATA! 129
128 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

tura derrotada tiene de preservar su historia y sus espe- Sólo el observador más necio podría afirmar que mejor
ranzas cuando llega el día de la prueba. les habría ido a los Choctaws y a los Modocs si hubieran
desechado sus espíritus de los bosques, sus brujos y sus
La religión es muchas veces el único vínculo que man- rituales de fuego de campamento y hubieran empleado hasta
tiene al pueblo unido a sus impulsos internos y a sus re" el último grano de su energía en luchar contra la Caballería
cuerdos históricos en momentos en que la rebelión violenta de los Estados Unidos hasta la muerte. Es triste decirlo,
podría desembocar en una extinción colectiva. La historia pero probablemente la Caballería habría vencido y habría
religiosa del pueblo negro es un buen ejemplo. Aunque mu- exterminado totalmente la raza, en lugar de hacerlo parcial-
chos autores no han visto en el cristianismo negro de Norte- mente. El resultado habría sido casi tan nefasto si los pieles
américa sino una cruel mistificación inculcada con engaños rojas se las hubieran apañado para sobrevivir físicamente
en los esclavos para mantenerles a raya con las promesas de pagando el tremendo precio de renunciar a sus dioses, sus
felicidad al otro lado del Jordán, ésta no es sino una parte leyendas y sus ceremonias. Aunque tal auto-mutilación cul-
de la historia. Todo pueblo sometido tiene primero que so- tural les hubiera ayudado a evitar hasta cierto punto la ex-
brevivir, antes de poder oponer resistencia. Los teólogos tinción, que lo dudo, les habría también dejado sin armas
negros están demostrando hoy cómo los esclavos, en parte espirituales para resistirse a la absorción o, con el tiempo,
gracias a su religión, evitaron tanto la extinción como la al genocidio. Las religiones de los indios les unían con lazos
absorción. La ingeniosa adaptación que hicieron del cristia- místicos al bisonte y a la pradera. Su fe en un Gran Espíritu
nismo deformado que les había sido impuesto por sus amos les vinculaba también entre si. La actual reafirmación de la
les ayudó a no romperse en pedazos, psicológica y cultural- dignidad y los derechos del indígena norteamericano hunde
mente, a pesar de los esfuerzos de los blancos para que esto sus raíces en esa religión ancestral, como ha sido amplia-
ocurriera. mente demostrado por las declaraciones de sus representan-
Los pieles rojas de Norteamérica no tuvieron el mismo tes, recogidos en el libro de T. C. McLuhan T ouch tbe Eartb.
éxito que los negros. Cuando se vieron empujados hacia el El renacimiento indio no es simplemente un rechazo de la
océano y las montañas por el insaciable deseo de expansión cultura y la religión impuestas por la Caballería y la socie-
del hombre blanco a lo largo y ancho de las praderas, se dad representada por ésta, sino también una reanimación
volvieron al culto del peyote y a la Danza del Espíritu. La del «alma» india.
pipa del peyote puede que les ayudara a contemplar de nue- Muchas veces me he preguntado lo que podría haber
vo las fugaces sombras de sus atormentados ancestros, pero sido la religión de los indios si la historia les hubiera per-
al precio de aceptar la hegemonía blanca sobre el mundo mitido fundir el cristianismo y sus propios elementos in-
exterior. La Danza del Espíritu atizó los últimos rescoldos dígenas, como hicieron los africanos. Quizá 10 veamos ahora,
bélicos de rabia y deseo de venganza contra los usurpadores, y es posible que alguna versión indio-arnericana del cristia-
pero desembocó en la nieve ensangrentada de Wounded nismo, marcada por el conocimiento intuitivo del indio de
Knee. Suele afirmarse, por tanto, que estas dos expresiones la tremenda fragilidad del concordato del hombre con la
religiosas del alma india fallaron. Pero yo no estoy tan se- naturaleza, nos ayude a encontrar nuestro camino hacia la
guro. En los últimos años, los verdaderos propietarios de la nueva visión del hombre y la naturaleza de que tan necesi-
Norteamérica precolombina han comenzado a despertar del tado está nuestro desorden ecológico. No podrá sorprender
estado de coma a que habían sido sometidos sus progenitores el que determinados aspectos del cristianismo encuentren su
durante la centenaria invasión que les despojo no sólo de lugar en la naciente conciencia del pueblo indio. Pocas
sus colinas y sus terrenos de caza, sino también de sus dioses. creencias pueden evitar la modificación cuando sufren el
¿Fue su religión un opio? . choque o la interacción de otras creencias, La mayoría de
130 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

ellas se beneficia de tales encuentros. Cada religión es como


la famosa cebolla de Peter Gynt. Si tratamos de despren-
derla de todos los elementos que ha absorbido de otras re-
5
ligiones que, a su vez, son otros tantos conglomerados, no
encontraremos más que una sucesión de capas, una debajo
de otra. El cristianismo es una «cebolla» hecha de capas:
primero, de la antigua fe hebrea que, por su parte, había
MAS ALLA DE BONHOEFFER
. integrado elementos canaanitas y babilonios; luego, de los
cultos mistéricos del Oriente Medio, diversas piezas de cul-
tura básica y un gran bagaje de otros elementos. No intento Caminamos hacia una época completamente a-religiosa...
decir que 'el cristianismo, o la religión de los Navajos, u hacia una total ausencia de religión... entonces, ¿qué
otras religiones carezcan de «singularidad». Sí que la po- es un cristianismo sin religión?
seen. Pero la genialidad de una religión se manifiesta más Dietrich Bonhoeffer, Resistencia y Sumisi6n.
en su forma característica de combinar las cosas que en una
cierta esencia interior irrepetible. Lo distintivo de una tra-
dición puede hallarse en el modo que tiene de unir las ex-
periencias peculiares de un pueblo a 10 largo de su historia En agosto de 1962 me llegó una inesperada invitación
y las realidades primordiales con las que todo pueblo tiene para vivir y trabajar durante un año en Berlín. El proyecto
que contender, independientemente del lugar o del momento. me entusiasmó inmediatamente. Acababa de obtener el doc-
Pero, en definitiva, la religión de un pueblo, prescindiendo torado en Harvard y en la carta se me pedía que fuera a
de cómo se haya formado, llega a convertirse en la propia Berlín para trabajar en los primeros pasos de 10 que ya en-
«alma» de ese pueblo. Por muchas contradicciones internas tonces se empezaba a llamar «Diálogo cristiano - marxista».
que contenga, sirve a un propósito esencial para aquellos La tarea en sí me fascinaba. Pero, para ser honrado, 10
cuya conciencia, colectiva representa. Cuando el «alma» que probablemente me motivaba en el fondo era el señuelo
parte, el cuerpo muere inmediatamente, como sabemos los de la aventura en una ciudad dividida, la posibilidad de salír
mortales desde el principio de los tiempos. de los Estados Unidos y dejar por un tiempo los seminarios
La posibilidad de pronunciar un «amén» interior a y los exámenes. Después de hablarlo durante todo un día
la vitalidad religiosa de un mural chicana de Santa Fe fue con mi esposa Nancy, decidimos ir.
para mí como la culminación de un largo proceso de trans- Berlín era, en 1962, un campo militar. Los cazas ger-
formación. En diez años había dado un giro casi completo mano-orientales todavía incordiaban de vez en cuando a los
en mi actitud con respecto a la religión y su significado para aviones de pasajeros. Por las empedradas calles rodaban co-
los pueblos pobres y oprimidos. Una década atrás, yo ha- lumnas de tanques norteamericanos produciendo un estruendo
bría considerado, en gran parte, aquel mural y la fe que que se podía oír a diez manzanas de distancia, Hacía ya
representaba como opio de las masas. Pero ahora podía de- un año que la ciudad había sido dividida en dos por un muro,
tectar en él el núcleo de la identidad de un pueblo y la cuando llegamos al aeropuerto de Tempelhof aquella tarde
fuente de energía de su lucha por la dignidad y la super- de agosto. Nancy y yo alquilamos un apartamento en una
vivencia. Esta sección del libro rastrea algunos de los pasos ruidosa calle llamada Bundesallee, en el distrito de Friede-
que, en diez años, me llevaron del «cristianismo secular» nau de Berlín Occidental. Merced a una gestión del Concilio
a la religión popular. Mundial de las Iglesias, me convertí .en «trabajador frater-
nal ecuménico» de un centro de educación de adultos llamado
132 LA SEDU CCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER 133

johannes Gossner (nombre de un líder religioso alemán del pecialmente propicia, porque en aquel tiempo los comunistas
siglo XIX), al otro lado de la barricada, en el Berlín Orien- estaban prestando una particular atención a la política edu-
tal. La Iglesia Baptista Americana, a la que yo pertenecía, cativa. Me reunía también con grupos de ministros del
nos enviaba mensualmente un pequeño cheque que siempre culto, estudiantes universitarios y laicos corrientes y vulgares.
he agradecido, porque fue un año que me sirvió muchísimo Comí más patatas cocidas y W urst (embutido) de lo que
para todo lo que después he hecho. había visto en toda mi vida. También di clases y moderé
La vida en Berlín era complicada. Yo solía pasar unas debates de teología, ética y sociología en el centro Gossner.
cuatro veces a la semana (ida y vuelta) de un lado a otro de Los asistentes demostraron una paciencia infinita con mi
Berlín, utilizando el tren elevado o caminando a pie por alemán que, al principio, era terriblemente flojo, aunque
delante de los guardas americanos y los alemanes orientales mejoró ostensiblemente al cabo del año. Nancy y yo devo-
que controlaban el famoso puesto fronterizo Charley, en ramos, una tras otra, todas las obras de Bertolt Brecht que
la Friedrischtrasse. Se me permitía hacerlo porque Berlín se representaban cada cuatro semanas en el teatro de Schiffs-
estaba todavía controlado por las cuatro potencias vencedoras bauerdamm del Berlín Oriental, en el que el mismo Brecht
de la Ir Guerra Mundial. Aunque a la mayoría de los ale- había trabajado. No sólo vimos La Opera de Tres Peniques}
manes no se les permitía cruzar el muro, yo podía hacerlo sino también La Resistible ascensión de Arturo Ui} Schweik
en ambos sentidos, teniendo únicamente que soportar los en la Segunda Guerra Mundial} Madre Coraje y El círculo
retrasos e inconvenientes que tenía que padecer cualquier de tiza caucasiano. Nancy asistía algunas tardes a los ensayos
extranjero. En todo aquel año fui detenido tres veces en la y hasta llegó a saludar a la viuda de Brecht, Helen Weigel.
zona oriental, e interrogado por miembros de la Volkspolizei
(policía popular), con su famoso uniforme gris y verde. Pe- Fue durante ese año que pasé en Berlín cuando me sentí
ro las tres veces fui soltado en el mismo día. Durante todo más decisivamente influido por la teología de Dietrich Bon-
un año viví como un hombre entre dos mundos; aunque hoeffer. Yo había leído con anterioridad algunas cosas de
realmente eran más de dos mundos. No sólo trataba de Bonhoeffer y me había sentido bastante desanimado por su
establecer un lazo entre el Berlín Oriental y el Occidental, aparentemente pegajoso pietismo, pero experimenté una enor-
sino que también intentaba participar en las conversaciones, me atracción por sus últimas obras, escritas durante su pe-
todavía en embrión, entre cristianos y marxistas en el ríodo de resistencia anti - nazi. En Berlín, de repente, Bon-
interior de la Alemania Oriental. Además tenía que trabajar hoeffer me pareció enormemente exacto. Después de todo,
en las condiciones de dificultad de acomodación que siem- Berlín había sido su ciudad natal. Yo solía pasear por de-
pre supone el primer año en el extranjero, descubriendo que, lante de los sombríos muros de la prisión de Tegel, donde
por muy diferentes que fueran entre sí las dos llamadas Bonhoeffer había estado recluido parte de los. dos años de
Alemanias, ambas eran mucho más diferentes de los Estados cautiverio antes de ser ejecutado por los nazis. Conocí y
Unidos que acababa de abandonar temporalmente. trabajé con personas que le habían conocido, que habían
Confieso que maduré bastante durante aquel invierno estudiado con él o que, al menos, afirmaban haber pertenecido
helado y gris. En un viejo apartamento que aún conservaba al Movimiento del Veinte de Julio (Die Zwanzigsten juli ),
las huellas de los bombardeos y estaba dotado de una pésima el clandestino grupo político anti-nazi en el qué Bonhoeffer
calefacción, en la Alexanderplatz del Berlín Oriental, me había colaborado activamente. Su espíritu todavía parecía
reunía cada dos jueves por la tarde con un grupo de maestros estar' vivo durante aquellos tensos días de la guerra fría. Pero
que estaban decididos a no abandonar la Alemania del Este, 10 que en Berlín me pareció especialmente exacto en Bonho-
sino a quedarse y trabajar a nivel popular en las conversa- effer fue su idea de una «interpretación no religiosa» del
ciones cristiano-marxistas. Gozaban de una oportunidad es- Evangelio.
LA SEDUCCIONDEL ESPIRlTU 5. MAS ALLA DE BONHOEFPER 135

Actualmente no se oye hablar apenas de una interpre- En este punto puede que la mayoría de los teólogos
tación no religiosa del cristianismo. En realidad, esta idea hayan comenzado a responder a sus propias preguntas. Pero
ha sido más o menos descartada recientemente por la mayoría Bonhoeffer no lo hace; en lugar de responder, sigue haciendo
de los teólogos como una anomalía. Pero en 1962 no constituía la pregunta aún más difícil: .
ninguna anomalía. Entonces parecía realmente un concepto
de vital importancia, si es que el diálogo entre cristianos y ... si nuestra sentencia definitiva ha de ser que también
marxistas (al menos aquellos con quienes yo tuve ocasión la forma occidental del cristianismo fue únicamente un
de hablar) iba a llegar alguna vez a generalizarse. Nos pa- estadio preliminar a una ausencia completa de religión,
recía entonces, sencillamente, que Marx había tenido gran ¿qué situación se nos plantea a nosotros, a la Iglesia?
¿Cómo puede Cristo llegar a ser también el Señor de
parte de razón al hablar de la religión. Era un estadio de la los sin religión? ¿Es que hay cristianos sin religión? Si
historia humana que, con el tiempo, sería superado. Y, por la religión no es más que una prenda -e incluso esta
algún misterioso designio de la Providencia, Bonhoeffer pa- prenda ha tenido muy diferentes aspectos en diferentes
recía creer 10 mismo. Nuestro texto clave (por así decirlo, épocas-, entonces ¿en qué consiste un cristianismo
nuestro manifiesto) era la famosa carta que el 3O de abril sin religión?.. ¿Qué significado tienen una iglesia, una
de 1944 escribió a Bethge, y que se recoge en Resistencia y comunidad, un sermón, una liturgia, una vida cristiana
en un mundo sin religión? ¿Cómo hablar de bios sin
Sumisión (Cartas y escritos desde la Prisión). El meollo de religión, es decir, sin los presupuestos -condicionados
la carta es como sigue: temporalmente- de la metafísica, la interioridad, etc'?
¿Cómo hablar (aunque quizá ya no podamos ni siquiera
«hablar» como solíamos) acerca de «Dios» de un modo
Te sorprenderían, y tal vez hasta te inquietarían, mis «secular»?
pensamientos teológicos y las conclusiones a que me
conducen; y aquí es donde más te echo en falta, porque
no conozco a nadie con quien pudiera discutir igual que Este pasaje sigue poseyendo toda su fuerza. Sólo re-
contigo, a fin de clarificar mi mente. El problema que leerlo hoy hace que se me acelere el pulso, especialmente si
constantemente me inquieta es el de saber en qué con- recuerdo cómo y cuándo lo escribió Bonhoeffer, encerrado
siste realmente el cristianismo, o quién es realmente
Cristo para nosotros hoy. Ya pasó el tiempo en que se
en una celda de la Gestapo y cada día más consciente de que
podía decir a la gente cualquier cosa por medio de pa- jamás saldría vivo. Pero es además un texto importante
labras teológicas o piadosas, del mismo modo que ha para mí porque nunca había creído ser una persona espe-
pasado el .tiempo de la interioridad y la conciencia, es cialmente «religiosa». Jamás había tenido muchos de los
decir, el tiempo de la religión en general. Caminamos sentimientos, experiencias y hasta creencias que la mayoría
hacia una época completamente arreligiosa; la gente, de la gente asocia con' el hecho de ser «religioso». Yo de-
tal como es hoy, sencillamente ya no puede ser reli-
giosa... Toda nuestra predicación y teología cristianas seaba una interpretación no religiosa del cristianismo; pero
gión». Pero si un día se hace evidente que este a priori no no precisamente para los marxistas. Yo mismo tenía nece-
religioso» de la humanidad. «El cristianismo» ha sido sidad de ella.
siempre una forma -tal vez la verdadera- de «reli-
gión». Pero si un día se hace evidente que este a priori no Este texto de Bonhoeffer adquirió importancia para mí
existe en absoluto, sino que fue una forma de autoex- en Berlín por otra razón más. El desafío que me planteaba
presión humana históricamente condicionada y transi- a mí, y a muchos jóvenes eclesiásticos germano-orientales en
toria y si, consiguientemente, el hombre se hace radio
calmente arreligioso -y pienso que esto es, más o aquel momento, era cómo afirmar el socialismo y seguir al
menos, 10 que ya está sucediendo-, entonces ¿qué mismo tiempo siendo cristianó," En casi ningún otro con-
puede significar todo esto para el «cristianismo»? texto, Inglaterra o Francia, por ejemplo, habría constituido
136 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER 137

un desafío tan abrumador. Esos países poseen antiguas tra- «sacerdotes obreros» católicos de la Francia de lapost-gue-
diciones de mezcla del cristianismo con diferentees tipos de rra. Ambos grupos buscaban un estilo de vida cristiana ra-
socialismo. Pero Alemania nunca tuvo tal tradición, al menos dicalmente distinto, algo que pudiera distinguirles claramente
a nivel popular; y en la Alemania Oriental de 1962, donde de la religión socialmente reaccionaria y casi exclusivamente
la forma imperante de socialismo era el rígido stalinista- cultural que ellos asociaban con el cristianismo del pasado.
leninista de. Walter VIbricht, el problema parecía aún más A mi vuelta de Berlín, fuertemente influenciado aún
difícil. No era que a ninguno de nosotros nos gustara VI- por el año que allí había pasado y por las nuevas intuiciones
bricht, Casi todas las personas que conocí en Alemania sobre Norteamérica que mi ausencia y mi regreso me ha-
Oriental le despreciaban, aunque por diferentes razones. Los bían proporcionado, escribí La ciudad secular. Gran parte
conservadores le odiaban como al renegado traidor que había de ese libro es un intento por realizar para el contexto
ayudado al bolchevismo a conquistar su patria. Mis amigos norteamericano lo que Bonhoeffer había realizado para su
le aborrecían como a un enemigo del socialismo del que propio contexto. Pero una vez que lo escribí, y en los años
aparentaba ser defensor, un mercenario del partido de ter- siguientes a su publicación, comprendía que era necesaria
cera clase que había llegado al poder únicamente por su in- una nueva dirección. Y también me di cuenta de que la
quebrantable lealtad al Kremlin. Pero el problema no era «religión» había vuelto a introducirse en mi mente como
Ulbricht. Independientemente del modo como llegara el so- parte ineludible de cualquier concepción del cristianismo.
cialismo de estado a Alemania Oriental, lo innegable era Desde entonces nunca he rechazado lo esencial de
que había llegado, y la pregunta se concretaba de la si- Bonhoeffer, y nunca lo haré. El buscaba una expresión del
guiente manera: Si uno tiene que vivir como cristiano en una cristianismo que fuera de este mundo, políticamente viable
sociedad comunista, donde la «religión» está llamada a y que afirmara la vida. Para él, esto significaba una nueva
desaparecer, ¿cómo puede hacerlo? La respuesta se traslucía forma que prescindiera de la mayoría de las cosas que él
en Resistencia y Sumisión: desarrollando una «interpretación asociaba con la «religión». Su búsqueda fue y sigue siendo
no religiosa» del cristianismo. correcta, y sólo se equivocó en la terminología empleada.
Naturalmente, el problema era que nadie sabía real- Para nosotros, en el Berlín de 1962, la «religión» tenía
mente cómo podría ser un «cristianismo no religioso». Bon- una resonancia negativa, en parte debido a que representaba
hoeffer ciertamente no lo sabía. ¿Sería un cristianismo me- todo aquello del cristianismo que considerábamos injusto y
ramente ético? ¿Político? ¿Intelectual? ¿Implicaría, como represivo. De lo que no éramos conscientes, al hacer ese
insinuaba Bonhoeffer, una «disciplina del arcano» (un estilo juicio negativo, era de que no éramos tan radicales como
de vida personal secreto, no visible para los demás)?· Nos- creíamos. Lo único que hacíamos era perpetuar el conven-
otros no 10 sabíamos, pero hablamos mucho sobre ello, y cional saber intelectual de la época, que era común al Este
algunos hicieron bastante más que hablar. Recuerdo haber y al Oeste. Settataba de una parcela del saber convencional
conocido a un joven pastor de Alemania Oriental que ha- que muchas personas, incluido yo mismo, estamos ahora re-
bía dejado su parroquia para trabajar como operador de chazando.
grúa en una brigada de la construcción. El creía que la única La idea de que la religión es intrínsecamente incompa-
forma de edificar una comunidad cristiana era «solidari- tible con la emancipación humana nos llega no sólo en su
zándose con los trabajadores en su lugar de ttabajo». Un formulación marxista, con la que estábamos más familiari-
hombre singular. Todos los días, al volver del trabajo a su zados en Berlín. Tiene también una faceta freudiana. De
casa, todavía dedicaba una hora al estudio de la Biblia en hecho, Freud y Marx, y posiblemente Nietzsche, siguen sien-
el original griego o hebreo. Formaba parte de un. pequeño do los principales progenitores de las más conocidas críticas
grupo de pastores que, en cierto modo,' me recordaban a los intelectuales de la religión hoy en boga. A pesar de los cen-
138 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER 139

tenares de refutaciones, más o menos convincentes, sus ideas Hasta hace muy poco, la mayoría de los «intelectuales»
siguen iluminando los juicios actuales sobre la religión. La occidentales pensaban algo parecido al diagnóstico marxista
gente sospecha de la religión como un instrumento de in- o freudiano sobre, la religión, o sostenían una incierta mez-
justicia y control social (Marx), o como un síntoma de cla de ambos. Este era también mi caso. Pero, del mismo
neurosis e inmadurez personal (Freud), o, 10 que es más modo que mi mente ha sufrido una transformación, también
usual, como una mezcla de ambas cosas. ¿Cómo sería un la han sufrido las de otros, al menos aparentemente. Una de
mundo sin religión? Ni Marx ni Freud fueron muy dados las razones de este cambio es que tanto el pensamiento
a especular sobre este problema, pero ambos se permitieron marxista como el psicoanalista han superado considerable-
en ocasiones el lujo de hacer predicciones, yesos raros mente las ideas de sus fundadores. Otra razón es que la
pasajes de su obra son enormemente interesantes. Marx pre- teología y la fenomenología cristiana de la religión también
vió un mundo sin alienación, en el que el trabajo sería más han cambiado notablemente. En el fondo de estos cambios
parecido al juego, pero afirmaba que la religión persistiría subyace el hecho evidente de que el mundo de la experien-
mientras la dominación de clase siguiera oscureciendo la cia ordinaria no ha confirmado la tesis según la cual la
conciencia de los hombres orientándoles hacia una esperan- religión mantiene al hombre en una situación de servil con-
za en el cielo, ya que, obviamente, 10 que necesitaban no formidad y cobarde inmadurez. En una palabra, el problema
iban a conseguirlo en la tierra. Marx comenzó su carrera del futuro de la religión se plantea de nuevo. No sabemos
como un furibundo y joven ateo, escribiendo apasionadas en, qué consistirá el futuro, pero sí sabemos que las opi-
denuncias de la religión. Sin embargo, pronto decidió que niones del siglo XIX y principios del XX ya no nos. parecen
los ataques directos a la religión eran una pérdida de tiempo. plausibles. Permítaseme abordar primero la crítica marxista
La religión perduraría mientras la mente del hombre no de la religión, para pasar después a la de Freud, y com-
fuera liberada por medio de la abolición de las clases, por probar cuál es su posición actual.
lo que recomendó que se olvidara la propaganda anti-religio- La noción heredada del marxismo de que la religión
sa y se prosiguiera con la revolución. es el instrumento del opresor, no se puede mantener hoy
con evidencia empírica. Las ideas religiosas, y las personas
La conclusión de Freud parece haber sido más fatalista. inspiradas en creencias religiosas, han contribuido específi-
Consideraba la religión como una especie de neurosis co- camente a los movimientos de emancipación de nuestro tiem-
lectiva, ocasionada por la represión de los impulsos instin- po. Gandhi es el ejemplo más evidente. Pero también 10
tivos exigida por toda civilización. Aunque admitía que la es la resistencia de los budistas al colonialismo francés y
evolución podría aliviar algún día la crisis, no parece que americano en el Sudoeste asiático; o las activas iglesias in-
anticipara grandes cambios en un futuro próximo. La dígenas anti-colonialistas de Africa; o Eduardo Mondlane,
conclusión de su principal manifestación al respecto, El fu· el asesinado líder cristiano del Frente de Liberación Nacional
turo de una ilusión) es que, aunque la religión sea una ilu- de Mozambique. Ma1colm X y Martin Luther King eran
sión, probablemente tiene un futuro. Sin embargo, el hombre ambos, cada uno a su modo, hombres muy religiosos. Dom
no será plenamente razonable y libre mientras no se supere Helder Camara, el Arzobispo de Recife y alinda, es el
la ilusión religiosa. Así, pues, aunque no estaban de acuerdo símbolo y el portavoz del movimiento no-violento de los
acerca del carácter que tendría el mundo liberado del fu- pobres del Brasil que exigen el cambio social. De hecho, un
turo, tanto Freud como Marx convenían en que éste nunca líder político brasileño en el exilio me contaba el año pasado
sería un mundo totalmente emancipado mientras no fuera un que, cuando la actual junta militar se incautó del poder en
«mundo sin religión». En 1944, Bonhoeffer también habría Brasil, por cada comunista se encarceló a cuatro católicos.
estado de acuerdo a su manera. En América Latina, y en muchos lugares del mundo, los
140 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER 141

ricos y poderosos ya no pueden considerar a la Iglesia co- no pueden ser revolucionarios. Recientes cambios y suavi-
mo su servil aliada. zaciones en la concepción marxista de la religión no son tan
También en los Estados Unidos los escritores suelen nuevos como se intenta proclamar. Muchas veces, lo único
observar hoy que ni los estudiantes radicales, ni la contra- que hacen es recoger y desarrollar ideas expresadas por
cultura, exhiben hoy el odio anti-religioso que caracterizó a marxistas cuya influencia desapareció o fue arrinconada du-
los izquierdistas y a los bohemios hace treinta y cinco años. rante la fría noche del stalinismo.
De hecho, algunos apologetas de la nueva cultura, como Con todo, para mí es claro que mi año «berlinés» me
Theodore Roszak, dan la impresión de ser casi promiscua- llevó a experimentar una cierta fascinación, un tanto acrí-
mente «religiosos». En cualquier caso, quienes buscan ac- tica, por una estrecha concepción marxista de la religión.
tualmente emanciparse de la alienación psíquica y de la ex- Por ello, el intento que hice por combinarla con una pre-
plotación política, aunque tengan sus dudas acerca de las cipitada lectura de Bonhoeffer tenía necesariamente que
iglesias establecidas, no rechazan sin más a todas las reli- fallar por falta de «gas». Hasta el más acérrimo de los mar-.
giones como si se tratara de «el enemigo». Muchas veces xistas alemanes podía verlo. Como un joven filósofo marxis-
consideran la religión como un aliado efectivo o en potencia. ta me reconoció una fría noche, después de unas cuantas
Una valoración honrada de los hechos indica que tienen copas de coñac en un café del Berlín Oriental, «la religión
razón. La religión ha estado aliada muchas veces con la ti- puede que desaparezca, pero probablemente tendremos re-
ranía, y sigue estándolo, pero la religión no puede ser sim- ligión unos dos mil años más; así que mejor será que. los
plemente equiparada a la opresión, y todo el mundo sabe marxistas aprendamos a convivir con ella». Quizá también
que existen formas grotescas de opresión que son seculares, sería mejor que los teólogos aprendiéramos lo mismo.
racionales y anti-religiosas. El cuadro es mucho más com-
plicado. Lo que hay de cierto acerca de la supuesta conexión
También vamos aprendiendo, a medida que nos aleja- entre religión y opresión social también lo es acerca de la
mos progresivamente del período de Stalin, que la actitud conexión entre religión y represión persona1. Una nueva
marxista hacia la religión nunca fue tan monolítica ni tan generación de psicoterapeutas está mucho menos dispuesta
negativa como se llegó a pensar. Los pensadores marxistas, a dar a la religión el papel de «malo de la película», o a
en un número notable, han reflejado en sus escritos sobre la considerada sólo como el enemigo del vigor y la autoex-
religión los diversos ambientes religiosos en que se han presión del ego. Algunos llegan a afirmar que la neurosis
criado. La tenaz y superficial actitud de Lenin refleja exac- que caracteriza a nuestra época no es en absoluto cuestión
tamente el cínico cesaropapismo de la Rusia zarista. Antonio de represión y culpabilidad, sino de anomía y falta de sen-
Gramsci, el genial fundador del Partido Comunista Italiano, tido, originadas en parte por la erosión del éxtasis, la
nunca compartió el punto de vista de .Lenín, porque había debilitación de los arquetipos, el agostamiento del ritual
crecido en medio del catolicismo italiano, orgánico, popular y la disolución de las metáforas religiosas en la vida.
y anti-clerica1. Comprendió perfectamente que la religión res- Esta «suavización» de la actitud con respecto a la re-
pondía a unas necesidades humanas que seguirían presentes ligión proviene, en parte, del reciente aumento de popu-
en Italia aun después de cualquier revolución comunista. laridad de un «desviado» discípulo de Freud, Carl Gustav
Palmiro Togliatti, el sucesor de Gramsci como líder del co- Jung, cuya concepción de religión fue muchas veces tan
munismo italiano, recogió' esta idea y la hizo avanzar un poco crítica como inúti1. Pero no toda la «suavización»
poco más. En su famoso Testamento Político propugnó una proviene de los seguidores de Jung.Erik Erikson y Rollo
actitud del comunismo totalmente nueva con respecto a la May son dos ejemplos típicos de la re-evaluación de la re- '
religión, y rechazó enérgicamente la idea de que los católicos ligión no jungiana, sino post-freudiana. Los clásicos estudios
142 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER
143

de Erikson sobre Gandhi y Lutero demostraron cómo los fuerz~ simbólica. En las nuevas terapias se ayuda a la gente
símbolos religiosos constituyeron el caldo de cultivo de a a~mr las puertas y permitir que esas imágenes produzcan
personas intensamente creativas. En otros ensayos examina su Impacto como símbolos. Porque no se las considera co-
Erikson el significado positivo de la fe en la vida de una mo hacía Freud, co~o impulsos que,. debido a la repr~sión
persona emocionalmente sana. Sus estudios le llevaron a cultural, haya que disfrazar por medio de máscaras encu-
creer que la religión nace cuando el niño aprende que hay bri.doras. Tam1?0co se las ve únicamente como arquetipos
alguien fuera de él que se ocupa de su necesidad de ser umversales derivados de .un inconsciente grupal. Los nuevos
alimentado, acariciado y sostenido. Esta temprana experien- méto~os ponen, et;J- funcionamiento algo que ya había sido
cia representa el primer paso hacia la confianza en el universo conocido por mtsticos y santos durante siglos, y por los in.
y la esperanza en el futuro, que son, para Erikson, los rudi- telectuales _desde la aparición de la obra de Ernst Cassirer
mentos de toda fe religiosa. y Susanne Langer: que la comunicación simbólica tiene un
Hay una multitud de otros escritores, influidos de un significado propio. Un símbolo no es simplemente una forma
modo u otro por Freud, que, a diferencia de éste, no iden- de discurso «racional» que necesite ser explicada o desci-
tifican unilateralmente la religión con la represión. La frada, sino que .es un modo de comunicación compacto y
seria y meticulosa crítica que del psicoanálisis hace Rollo cargado de sentido que queda ineludiblemente diluido o
May en Lave and Will se basa, en parte, en las ideas teo- falsificado cuando se le traduce al lenguaje de otro medio.
lógicas de Paul Tillich, especialmente su intuición de que Los antiguos psicoterapeutas estaban en 10 cierto al
los símbolos religiosos vinculan al hombre con los impulsos detectar en sus pacientes un enajenamiento de las dimensio-
más profundos de la vida, tanto los destructivos como los nes subranacionales de la vida. Hacían bien en tratar de
creativos. En los últimos años se han escrito infinidad de ayudarles a «volver a contactar» con esas dimensiones.
páginas acerca de la détente entre psicología y religión. Pero P.e,ro se ,equivocaban cuando pensaban que esa reintegra-
más que intentar resumir esta oleada de escritos que, por Clan podía llevarse a cabo de un modo provechoso ayudando
otra parte, no estoy en condiciones de poder hacer, prefe- a la gente, principalmente, a reconocer, comprender e in-
riría seguir siendo fiel al estilo «testimonial», refiriéndome terpretar sus sueños y fantasías. Es un caso típico de
a dos tipos de terapia, actualmente en desarrollo, con las d.isección. Es matar algo para comprenderlo, 10 cual cons-
que he tenido una relación directa: las de Fritz Perls e Ira tituye la mayor contradicción de aquellas versiones de la
Progoff. ciencia teñidas de los prejuicios de la Ilustración, como era
Lo que me interesa de la obra de Progoff y Perls, aun- el caso de Freud.
que difieren abiertamente uno del otro, es que ambos Un símbolo onírico es un compuesto concentrado de
tratan de ayudar a las personas a reapropiarse de los estratos sentimiento, idea, asociación y hasta, tal vez, residuo de la
religiosos y mitológicos de su 'psique, sin intentar «des- historia antigua de la especie. Puede ser horrible, hermoso,
cifrarlos». El mito sigue siendo mito, y el símbolo sigue d~sconcertante o aterrorizador. Pero las nuevas terapias
siendo símbolo. No buscan un equivalente psicológico de dicen que, sea como sea, forma parte de mí, y la forma de
un evangelio no-religioso. Su terapia, por tanto, da un gran reabsorber un símbolo en mi vida consciente no consiste
paso más allá de las teorías de Freud y ]ung. Estos dos en de-simbolizarlo, sino que debo permitirme el volver a
grandes maestros deseaban pacientes capaces de entender las ser capaz de acción simbólica y pensamiento mítico. Esto
aterradoras imágenes y los desconcertantes símbolos que requier~, ante todo, no cambiar el símbolo, sino cambiarme
inundaban caóticamente .sus sueños y fantasías, pero ambos a mí mismo: no «descifrar» el mensaje, sino volver a sinto-
también olvidaron a veces que el verdadero proceso del nizar en su longitud de onda. De este modo, el proceso
análisis puede, en sí mismo, privar a las imágenes de su terapéutico es interiorizado. Al neurótico moderno y estrecho
144 LA SEDUCCION DEL ESFIRITU 5. MAS ALLA DE BüNHüEFFER 145

de miras, sólo vagamente consciente de la ebullición en que fuese necesario, mientras el resto del grupo se dedicaba a
se encuentran sus profundidades psíquicas, se le sigue con- observar, sentado en círculo sobre el suelo. Podía vencer
siderando necesitado de terapia. Pero, en lugar de descifrar la resistencia de cualquiera en un momento dado, y era duro
los símbolos para que pueda enfrentarse a ellos como cual- y directo al respecto. Siempre insistía en que lo importante
quier persona razonable debería hacerlo, se le ayuda a es lo que está sucediendo ahora. Su objetivo terapéutico
ensanchar y profundizar su vida emocional y simbólica, de no era el que uno comprendiera por qué actuaba como 10
manera que los símbolos no tengan que ser «destripados» hacía, conectándole con una situación infantil o algo por
para poderlos comprender. Todo el proceso recuerda las el estilo, sino ayudar a la persona a caer plenamente en la
palabras de Jesús a Nicodemo, cuando éste preguntó al cuenta de todo 10 que estaba sucediendo en ese momento.
maestro cómo encontrar el Reino de Dios, y Jesús le res- Según Perls, esto era realmente todo 10 que necesitaba.
pondió que había que «nacer de nuevo». Quienes hayan asistido a terapias de grupo con Perls
Debo añadir inmediatamente que hasta el momento no sabrán CÓ1l!-0 anima a las personas del grupo a representar
existen técnicas 'terapéuticas que puedan lograr esto con un sueños recientes. El paciente se convertía en una especie de
éxito seguro. Yo mismo me he sometido ligeramente a los teatro individual. No sólo representaba su propio papel en
métodos terapéuticos de Fritz Perls y de Ira Progoff y, a el sueño, sino los papeles de las demás personas y objetos
pesar de la breve experiencia, no considero que ninguno que intervinieran en el sueño. Perls explicaba que todos los
de los dos métodos esté todavía suficientemente depurado. ingredientes del sueño, barcos, animales, comida, personas
Sin embargo, han supuesto para mí importantes consecuen- o 10 que sea, representaban partes que, de uno u otro mo-
cías de orden teológico y me han ayudado a recuperar, como do, habían sido enajenadas de uno mismo, de modo que, al
vital para la teología, la idea de «religión». escenificarlas, uno las reclamaba como propias, en lugar de
vedas como algo que estaba «ahí fuera». Se trataba básica-
Conocí al difunto Fritz Perls en 1967, en California, mente de un proceso de desenajenación, devolviendo a uno
durante una Gestalt-tel'apia de fin de semana bajo su direc- mismo 10 que le pertenece.
ción. Para entonces ya tenía una figura de libro de cuentos: En mi grupo había un joven asistente social, alto, an-
un vejete calvo, con barba, por 10 general vestido con un cho de hombros y con una espesa melena, que nos contó
viejo jersey y unos pantalones casi inservibles. Durante el un sueño que solía tener y en el que aparecía un fortín con
fin de semana, Perls vivía solo en una pequeña cabaña en un cañón parecido a los colocados a lo largo de la Línea
10 alto de una colina, al borde del océano, pero era pro- Maginot. Después un enorme caimán salía del foso y subía
penso a andar de un lado para otro arrastrando los pies, a la fortaleza. Perls le hizo representar el sueño siendo pri-
con un cigarrilo colgando de su labio inferior, mirándole a mero la fortaleza, después el cañón, luego el caimán y, por
uno directamente, como atravesándole, y saludando a las último, el foso. El hombre 10 hizo todo, incluido el estam-
mujeres más atractivas con un prolongado beso y un amplio pido del cañón, el movimiento del caimán y el chapoteo del
abrazo. A veces me daba la. impresión de que estaba deci- agua. Posteriormente me dijo que, antes incluso de haber
dido a ser la encarnación andante del «viejo verde». Pare- acabado de representado todo, sintió que ya había recobrado
cía una mezcla de profeta hebreo, vagabundo del Bowery un montón de símbolos, sin necesidad de temerlos e inte-
neoyorkino y duende. lectualizarlos. Se había convertido en ellos o, mejor aún,
Cuando dirigía grupos de terapia, Perls 10 controlaba ellos se habían vuelto a convertir en él.
todo descaradamente: nada de supercherías de «no-directivi- Un poco más tarde, aquel mismo año, visité a un grupo
dad». Tenía la costumbre de colocar a cada persona en el de jóvenes que habían sido adiestrados por Perls y vivían
centro y trabajar con ella individualmente el tiempo que juntos en una especie de kibbutz. Se habían independizado
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5. MAS ALLA DE BONHOEFFER

ya de Perls y cada mañana no sólo representaban los sue- Después de pensar en el documental, me fijé más de-
ños de la noche anterior, tal como acabo de describirlo, sino tenidamente en los chicos y chicas que se retorcían y ges-
que además se ani~aban mutu~mente a ~mpliar y elaborar ticulaban en aquel retiro de la montaña. Lo que estaba
los sueños. Lo hacían por medio de rnovirmentos, gestos y viendo había traspasado una especie de frontera. Yana era
comunicación no verbal. Nunca olvidaré la fascinación que una pura «terapia de grupo». Era el resurgimiento, siglos
me produjo el contemplar cómo aquellos hombres. y mu- después de su decadencia y décadas después de su¡ presunta
jeres se estiraban, se arrastraban, temblaban y brincaban desaparición, de una antigua forma de ritual religioso. Se-
para ayudarse mutuamente a reencontrar aquellas dimen- gún lo contemplaba, recordé el pasaje de la novela de
siones vitales del yo que tantos de nosotros hemos perdido, Hermann Hesse, Demian, en la que Pistorius dice al joven
y me temo que de un modo tan esencial que la mayoría de héroe que .«llevamos en nuestra alma todo lo que alguna
nosotros ni siquiera sabemos que las hemos perdido. Pero vez ha estado vivo en el alma de los hombres». No hay
10 que más me fascinaba de todo el proceso no era precisa- dios o demonio -dice-, bien sea griego o zulú, que no
mente el hecho de que estuvieran construyendo un puente esté escondido en algún lugar dentro de nosotros «como po-
que diera acceso al perdido inconsciente simbólico de la sibilidad, deseo o alternativa latente». También me pre-
especie, sino el que lo hicieran como una comunidad. En guntaba vagamente, en medio de aquella explosión de gritos
cierto modo, me sentía como si estuviera asistiendo al na- y abrazos qué es 10 que habría dicho de todo aquello
cimiento de una nueva iglesia. Ellos estaban rompiendo el Freud, el remilgado doctor vienés, progenitor remoto de
aislamiento y el solipsismo a un nivel que a la mayoría de aquel «revivalismo». .
la gente le habría producido un espanto indescriptible. Ellos No conozco tan de cerca las teorías y terapias de Ira
estaban viviendo hasta el fin los sueños de los demás. Progoff, y tan sólo he participado una vez en un grupo
De pronto, mientras observaba ese representar y com- dirigido por él. Progoff no es ni un levita de larga barba,
partir sueños, sucedió algo extraño. Tuve una intensa sen- ni un bonzo de túnica azafranada, sino un hombre perfec-
sación de déja vu (de algo ya visto con anterioridad). Me tamente afeitado y vestido de un modo convencional. Pero
senté tratando de recordar algo que había visto antes en algún lo que me cautivó la tarde que le conocí fue que Progoff
lugar, pero durante un largo rato no pude recordar lo que llegó aún más allá que Perls en el interior de nuestros más
era. Entonces lo recordé de repente. Se trataba de un docu- recónditos pliegues psíquicos. Por medio de una especie
mental que había visto en una ocasión en una clase de de fantasía dirigida, introducía formas míticas -relatos, fi-
antropología y que trataba de los ritos de alguna tribu afri- guras legendarias como caballeros, monjes y dragones, subi-
cana o, tal vez, de un grupo de aborígenes australianos. En das y descensos, diálogos- destinadas a ayudarnos a pro-
la película los miembros de la tribu, que nunca han estado fundizar los niveles del ser que hasta entonces ni siquiera
muy desconectados de su vida onírica o de las leyendas de habían aflorado en nuestros sueños. Progoff lo consigue
sus antepasados, danzaban y 10 representaban todo con ges- por medio de imágenes enormemente vivas, ayudando a la
tos,a la mortecina luz del fuego de la aldea. Blandían lanzas, gente a inventar conversaciones fantásticas con figuras
se perseguían unos a otros con objetos fálicos de un tamaño arquetípicas (aspectos enajenados del yo y de la especie)
enorme; comían, saltaban, cantaban y gemían. Todo forma- y por medio de un atrevido uso de la propia imaginación
ba parte de un ritual que se repetía periódicamente y que del paciente.
volvía a reunir las unidades dispersas del clan, afirmaba a En la sesión que tuve con Progoff, y en la que había
cada uno en su lugar y, probablemente, hacía más por los casi un centenar de estudiantes, nos ayudó a imaginarnos
danzantes en una tarde que un año entero de psicoterapia que descendíamos y descendíamos por una larguísima esca-
para la gente de hoy. lera de caracol hacia una pequeña habitación débilmente
148 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER 149

iluminada situada en lo más profundo de un castillo y en de última hora son tan cuestionables, al menos, como los
la que cantaban unos monjes encapuchados. Este imaginativo viejos mitos y ritos religiosos que tratan de desplazar. Si
descenso, que lleva unos cuantos minutos, ayuda a la per- menciono el cambio que se está produciendo en la eva-
sona a tranquilizarse y alcanzar niveles ocultos de su luación psicológica de la religión, no es para adherirme a
mente. Al llegar a la habitación, todavía conducido por los psiquiatras, sino para documentar el hecho de que el
las suaves indicaciones del terapeuta, se encuentra uno problema religioso está planteado de nuevo. Podemos des-
imaginativamente con un amable personaje sin rostro y ves- pertarnos un día y encontrarnos con que la psicoterapia se ha
tido con una túnica, que parece ser el jefe de los monjes. hecho en su totalidad demasiado religiosa. En realidad, a
Uno tiene que prestar atención y, al final, la figura se pone veces pienso que esto ya ha ocurrido con algunas de las más
a hablar. Al menos a mí me habló. El «mensaje» puede ser recientes terapias. Tal vez lo que estamos necesitando sea
algo que la persona ha tratado de escuchar durante mucho una nueva figura peleona, como el Tío Sigmund, que salga
tiempo, o puede que no. En cualquier caso, muchas persa" de nuevo en defensa del ateísmo.
nas que se toman la molestia de adquirir la disciplina exi- Existe otra razón por la que la clásica identificación
gida por este tipo de terapia imaginativa dan fe de la extra- freudiana de la religión con la represión está siendo actual-
ordinaria importancia que tiene para ellas. mente desechada. El mismo Freud resultó ser, en un sentido,
Si, en su Gestalt-terapia, Perls empleaba de hecho un más «religioso» de 10 que él estaría dispuesto a admitir.
método ritual hace tiempo olvidado, Progoff emplea ele- Como ha mostrado David Bakan en su obra Sigmund Freud
mentos de lo que en otro tiempo se llamaba contemplación and the Jewish Mystical Tradition, el padre del psicoaná-
dirigida y disciplina espiritual, e incluso tal vez oración. Su lisis procede de una tradición de piedad hasídica que se
terapia tiene una evidente semejanza con los Ejercicios Es- manifiesta una y otra vez en su método y en su teoría. Esto
pirituales de San Ignacio de Loyola y con el Libro Tibetano resulta especialmente paradójico cuando se constata que
de los Muertos, que durante generaciones han servido a el conocimiento de la religión que tenía Freud era un tanto
jesuitas y monjes budistas a percibir zonas de ellos mismos limitado. Aun cuando leyó algunos estudios especializados
-y quizá de algo o de alguien distinto- a las que habían sobre las religiones primitivas, hay muy pocos datos en sus
vivido ajenos. escritos (excepto en Moisés y el Monoteísmo) que re-
Nadie sabe en qué direcciones avanzará la psicoterapia flejen otra cosa que la estricta religión burguesa que preva-
en el futuro. De hecho, existen más formas de .terapia de lecía en la Viena de su tiempo. Cualquier estudiante de
las que uno puede dominar. Los hijos y nietos del viejo Tío historia religiosa sabe que la religión comienza tanto en la
Sigmund son demasiados para enumerarlos. Las terapias orgía como en el orden. Y por «orgía» no me refiero al
que emplean tecnologías de reforzamiento, o las del llanto desenfreno de medianoche, sino a una ocasión socialmente
primigenio, compiten con las que insisten en el movimiento, consagrada por el uso para exteriorizar formas «excesivas»
la danza, las máscaras o los sustitutos sexuales. Suceda lo de conducta. La religión es tanto expresiva como represiva.
que suceda, parece evidente, sin embargo, que el saber in- Pienso que las personas tienen necesidad de períodos
telectual convencional de hace unos años acerca de la reli- regulares en los que se mitiguen las normas convencio-
gión como neurosis resulta ahora un tanto rebuscado. nales y se expresen directamente, más que a través de una
Tal vez habría que ser especialmente cauto cuando los tortuosa sublimación, determinados elementos que normal-
psicoterapeutas comienzan a deslizarse hacia la religión. El mente son reprimidos tanto en la psique individual como
siguiente paso podría ser una mezcla de abrazo del oso y en la grupal. Este es el tema de mi obra Las Fiestas de Locos.
beso de la muerte. Además, en algunos casos, los mitos y La fiesta, después de todo, es un momento tan religioso
ritos seculares inventados por esos confesores y chamanes como la Misa. La tendencia a considerar la religión como
150 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER 151

represiva procede, en parte, de un prejuicio académico que traordinaria. Después de todo, la misma psicoterapia con-
nos ha llevado a estudiar principalmente la religión domi- siste, en parte, en ayudar al paciente a recuperar una cierta
nada por una clase clerical. Hemos analizado la Misa y comunicación con las dimensiones enterradas de su psique.
hemos olvidado la fiesta. Pero aunque fuera cierto que los Así lo hacen, según parece, algunas formas de ritual.
ritos religiosos dirigidos por una clase clerical son represi- Desde esta perspectiva, la llamada persona «liberada»
vos, 10 cual, evidentemente, no ocurre siempre, la mayoría que es incapaz de percibir los estratos perdidos de su psique,
de las expresiones de la «religión del pueblo» no lo son. o que na puede permitirse experimentar el embelesamiento
La oración fue siempre el problema más agudo para de intensos estados afectivos por medio del ritual religioso,
quienes proponen una interpretación «no religiosa» del puede que no esté en absoluto sana o emancipada. Por el
cristianismo. Entre los psicoterapeutas, normalmente la contrario, está limitada a una estrecha gama de modos de
oración ha sido vista con profundos recelos. Lo cual no es explorar y habitar su mundo. Puede que tenga necesidad
de extrañar porque, para cualquier persona sensata, la visión de «nacer de nuevo». Precisamente porque se inspira en esos
de una persona hablando con una supuesta «otra persona» aspectos afectivos y preconscientes (y por lo cual ha sido
que no está precisamente allí, resulta sencillamente un en- tanto tiempo despreciada), la religión podría dotar a esa
gaño. Así pues, la oración y el culto, junto con muchas for- persona de medios para ensanchar y avivar su experiencia.
mas de contemplación y de éxtasis, han sido consideradas Lo que tanto Freud coma Marx desvelaron abiertamente fue
muchas veces por los psicólogos como ejemplos de regresión, la perversión demoníaca de la religión, no la religión en
de retorno temporal del individuo a estados anteriores en el cuanto tal.
desarrollo de su personalidad. Aunque Freud había hablado
de «la regresión al servicio del ego», el culto y la oración, La «religión» es un fenómeno mucho más universal de
sin embargo, resultaban ser, para la mayoría de los psicote- lo que suponían tanto sus críticos como sus defensores del
rapeutas, formas de comportamiento inmaduras, y quizá hasta siglo pasado, y más complejo de lo que yo creía durante la
obsesivas o neuróticas. crisis de mis días bonhoefferianos. Pero no sólo es más
Ahora podemos observar, no obstante, que tales perío- complejo, sino también más persistente. Aunque determina-
dos de regresión temporal pueden ser no sólo útiles, sino in- das expresiones han pasado al olvido y muchas iglesias
cluso esenciales para la salud mental de la persona, porque poseen un .control menos directo que en otro tiempo, la
permiten volver a experimentar aspectos de la' vida personal, religión en sí manifiesta pocos indicios de desaparecer. Para
muchas veces a niveles de intensa emoción, con los que, confusión de los marxistas ortodoxos, no ha desaparecido
de otro modo, podría perderse completamente el contacto, de los países de Europa Oriental ni de la U.R.S.S. Existen
La oración, como ya explicaba en Las Fiestas de Locos} signos innegables de una fascinación cada vez mayor por la
puede entenderse como un ejercicio de imaginación religio- religión entre intelectuales rusos como Alexander Solzhe-
sa. El «otro» a quien hablamos o escuchamos puede ser nitsyn. Varios jóvenes poetas rusos han comenzado a hacer
realmente una parte olvidada del yo o de la especie, pero uso de ideas cristianas e imágenes ortodoxas para su poesía.
esto no excluye en modo alguno la posibilidad de que lo En Africa, las llamadas iglesias «independientes», que uti-
santo nos toque en esos puntos. En todo este asunto, los lizan alegremente los timbales, la) danza y el espectáculo,
psicólogos se sienten ahora menos seguros de lo que en otro se están extendiendo con una incalculable rapidez. Lo mis-
tiempo pensaban. Muchos de ellos ya no desprecian como mo sucede en Brasil con movimientos como los del Con-
antes la glosolalia (<<hablar en lenguas»),· el comer o beber domblé, Uinbanda y Macumba, movimientos religiosos
los símbolos del dios, el canto y la salmodia, los trances, afro-católicos que presentan el distintivo de la posesión del
el misticismo, el éxtasis y otras formas de experiencia ex- espíritu.
152 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 5. MAS ALLA DE BONHOEFFER 153

¿ Qué.sugiere para el futuro de la teología este ines- de Checoslovaquia en agosto de 1968, supe que muchos de
perado resurgir de lo religioso y, en concreto, de formas no mis amigos germano-orientales no se pusieron mutuamente
convencionales de cristianismo, a estas alturas del siglo de acuerdo, desgraciadamente, acerca de lo que había que
veinte? Ciertamente, la tarea actual del teólogo no puede decir o hacer. Me enteré de que apenas se hablaban per-
consistir en elaborar una expresión «no religiosa». de la fe. sonas que habían estado anteriormente muy unidas, y que
Ni puede centrarse en lo que está sucediendo dentro de las se habían desintegrado grupos en los que yo había partici-
iglesias convencionales. Dichas iglesias no pueden ser ig- pado. Sabía que sería duro para mí volver y enfrentarme a
noradas. Forman parte del cuadro, aunque no estén en el ese panorama.
centro. Pero una teología que se centre principalmente en Pero además sabía que también yo había cambiado,
ellas fallará en su tarea de un modo harto penoso, porque tanto personal como teológicamente, y que mi cambio podría
no percibirá la mayor parte de lo que hoyes religiosamente no ser comprendido. Como Bonhoeffer en 1944, aunque
importante y, por consiguiente, no conseguirá captarlo, darle desde una posición incomparablemente más segura, también
una respuesta y vérselas con ello. yo podía escribir: «Te sorprenderían, y tal vez hasta te
Los teólogos no pueden desempeñar su función si no inquietarían, mis pensamientos teológicos y la~ conclusi?-
examinan, critican, ponderan e incluso «evalúan» la reli- nes a que me conducen... » Una de esas conclusiones podría
gión. Es cierto que no es fácil definir lo que significa la ser una actitud mucho menos arrogante con respecto a la
palabra «evaluar» en este contexto. Volveré a ello en el «religión». Sin embargo, a medida que pasan los años, no
próximo capítulo. Pero, a modo de pequeño testimonio, disminuye el impacto que me produjo el año que pasé en
debo admitir aquí que actualmente tengo la sensación de Berlín. Sé que pronto, quizá muy pronto, estaré dispuesto
que mi ávida búsqueda de una interpretación «no religiosa» y desearé volver de nuevo. Tal vez me encuentre, cuando
del cristianismo, inspirada en Bonhoeffer y nacida en Berlín, vaya, con que mis amigos -los que .qu~den- ,también
estaba probablemente abocada al fracaso desde su comienzo. habrán cambiado, y que mis actuales e mciertas busquedas
No me arrepiento de la búsqueda ni de la lucha. Tampoco podrán ser mejor entendidas y apreciadas de lo que ante-
creo que se arrepientan los colegas y compañeros con quie- riormente pensaba.
nes trabajé. Nuestra intención era correcta. Deseábamos
disolver la antigua alianza entre el trono y el altar. Deseá-
bamos corroborar el esfuerzo por romper las cadenas que
podíamos percibir en todo el mundo, de modo que oponía-
mas «Evangelio» y «religión» y pensábamos que el primero
era liberador y la segunda esclavizante. Pero estábamos
equivocados. Al dividir de ese modo el mundo, no sólo nos
separamos de los no-cristianos que, aunque estaban junto
a nosotros en la lucha, nunca afirmarían nuestro «Evangelio».
También excluimos a muchos cristianos que, junto con ese
Evangelio, deseaban disfrutar de un poco, Ó de un mucho,
de religión.
Sólo he vuelto una veza Berlín desde que marché de
allí en 1963, y fue al verano siguiente. Desde entonces no
he regresado y no estoy seguro de por qué no lo he hecho.
Una de las razones es que, después de la invasión soviética
6

APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO

Me resultó entonces evidente que mi aprendizaje no


había sido sino el comienzo de un camino muy largo.
y las intensas experiencias que había tenido que pa"
sar, tan abrumadoras para mí, no eran más que un
pequeño fragmento de un sistema de pensamiento lógico
del que Don Juan extraía significativas conclusiones para
su vida cotidiana; un sistema complejísimo de creen-
cias en el que la investigación constituía una experiencia
que llevaba a la exultación.
Carlos Castaneda, Tbe Teachíngs 01 Don Juan: a
Yaquí Way 01 Knouftedlge

El descubrimiento de la religión popular me puso ante


un dificil dilema. A medida que el objeto de mi trabajo
comenzó a pasar del estudio de la «teología» en el sentido
tradicional a un interés por la «religión» en sentido amplio,
caí en la cuenta de que yo no estaba ni académica, ni es-
piritualmente preparado para el cambio. ¿Cómo «estudiar»
la religión popular? Durante mi dilatada preparación formal
como teólogo se me enseñó, y se me enseñó muy bien, a
interpretar el significado de las escrituras sagradas.' y los
textos religiosos, algunos de ellos en su lengua original. Pero
nadie me enseñó jamás a interpretar la religión viva, espe-
cialmente las acciones religiosas de la gente ordinaria. La-
mento este error en mi formación, porque a fin de cuentas
siempre son esas personas las verdaderas portadoras de la
religión. Las escrituras son residuos. Aun cuando los textos
inspiran y crean movimientos que se perpetúan; como ha
sucedido con el Corán, la Biblia y otros libros sagrados, es
el pueblo el que se inspira y se reúne, y fue el pueblo quien
156 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 157

escribió y transmitió los textos. Para entender la religión que nos despojemos del papel de investigadores y aprenda-
del pueblo tenemos que interpretar al pueblo. mos a ser «buscadores». .
Indudablemente resulta difícil hacer esto cuando se En mi búsqueda de una nueva forma de aprender de
trata del pasado. De la mayor parte de los períodos de la
las religiones de la gente ordinaria me ha ayudado. enor-
historia religiosa no nos quedan más que textos (y algunos
memente la lectura de Tbe Teachings 01 Don Juan, de Carlos
datos arqueológicos) que nos puedan ayudar a saber cómo
Castaneda. Castaneda, un joven antropólogo que ha estu-
servía la gente a sus dioses. Pero en el mundo actual tene- diado la religión de los Indios Yaqui;: conoció y trabó amistad
mos seres humanos vivos, con todo tipo de inclinaciones
con Don Juan, un hechicero Yaqui, El viejo y sabio hechi-
religiosas, que rezan, meditan, danzan, lloran y cantan a cero tomó tal cariño por el joven especialista,que· le
más dioses de los que podemos enumerar. Los teólogos, permitió convertirse en su aprendiz para que conociera
sin embargo, han ignorado en su mayoría este carnaval del «desde dentro» los misterios de su profesión. Al hacerse
espíritu y han dejado su investigación en manos de antro-
aprendiz, Castaneda comprendió inmediatamente que ya no
pólogos y psicólogos. Estos investigadores seculares, a su
podría simplemente «estudiar» a su maestro y tutor. Tenía
vez hasta hace relativamente poco no han considerado la que bregar con él, luchar contra él, discutir con él. A lo
religión de la gente ordinaria como algo de donde pudieran largo del proceso no sólo aprendió más que cualquier otro
aprender, o como una historia que necesitaran escuchar. En antropólogo acerca de la religión de los Yaqui, sino que
el mejor de los casos la han examinado con una compren-
también aprendió a prescindir de muchos de los prejuicios
siva curiosidad y, en el peor, con un. ligero despr~cio. Sólo académicos con los que había iniciado aquella relación.
en los últimos años han sido los mismos antropologos ca-
Pero no descartó todos sus conocimientos anteriores. Aquí
paces de· comprender que las religiones no se rev:~lan a radica precisamente la fuerza del libro. Al escribirlo, Cas-
. . ya
estudiosos imparciales , que incluso la «mera observación»
taneda combinó el conocimiento personal adquirido en su
hace que cambie 10 que se observa y que, por consigutente,
aprendizaje junto a Don Juan con los mejores elementos
sus esfuerzos lo mismo que los de los misioneros, son una
de la formación antropológica que ya poseía. Para apren-
parte de una prolongada historia de condescendencia occi-
der de la religión del pueblo hemos de usar nuestra cabeza;
dental para con las formas concretas de gente «m~~os pero también hemos de estar dispuestos a hacernos «apren-
civilizada». Y también hace muy poco que han admitido
dices» de quien pueda enseñarnos la sabiduría popular,
que, dada la crisis de nuestra ci.vili~ación, debemos com.enz~r disciplinarnos, censurarnos, educarnos y luchar con nosotros
ahora a aprender de las expenencias de la gente ordinaria de la forma en que el apergaminado y viejo Don Juan
y de otras culturas, no sólo para satisfacer la curiosidad 10 hizo con su joven protegido.
científica, sino para descubrir formas de vida que puedan
ampliar y vivificar la nuestra. El problema ahora es cómo convertirnos en aprendices
Cuando se trata de entender la religión del pueblo hay y buscadores. Cómo acercarnos a las religiones actuales (tan-
que tener siempre presente una distinción vital: la dife- to en el sentido estricto como en el sentido amplio de la
rencia entre «investigar» y «aprender de». Estoy conven- palabra) de forma que no sólo acumulemos datos acerca
cido de que la religión del pueblo no es algo que podamos de ellas, sino también que sepamos oír la historia interior
<<<<estudiar» o investigar en el sentido tradicional, porque que nos relatan. En los dos últimos años he estado ensa-
ese enfoque revela, de entrada, una actitud arrogante. Ac- yando dos métodos teológicos que me permitieran aprender
tualmente nos volvemos a la religión del pueblo no porque a partir del objeto en sí mismo, más que de informes de-
deseemos estudiarla, sino porque queremos que el pueblo rivados sobre el mismo, de observaciones desde fuera o
nos enseñe. Queremos aprender de su vida. Y esto exige de teorías acerca de cómo debería ser. A estos dos métodos
158 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 159

los denomino «hermenéutica participante» y «liturgia ex- observación profunda del fenómeno mismo en todos sus
perimental». detalles; y .~) un metic~lo~o ~onocimiento del sentido que
La hermenéutica participante combina elementos de todo ello tiene para mt, interprete, observador y partici-
pante.
la venerable ciencia teológica de la hermenéutica con el
método de las ciencias sociales llamado «observación par- Las primeras dos partes del método apenas requieren
exp~icación. La pr~historia es importante porque no es
ticipante». «Hermenéutica» proviene del nombre del dios
posIbl~ ente?der ningún fenómeno actual, religioso o de
'griego Hermes (Mercurio, en Occidente), cuya principal
otro npo, sm saber algo acerca de su procedencia y 'su
tarea consistía en llevar mensajes de unos dioses a otros y
desarrollo. Y esto puede decirse de un texto sagrado de
de éstos a los hombres. La hermenéutica es el estudio de
un mural, de una vestimenta sacerdotal o de un canto
los mensajes o, más exactamente, el estudio de cómo inter-
También es obviamente vital el familiarizarse con el contex-
pretar el significado de los textos. Se emplea generalmente
t~ ?eneral porque, para aprender a partir de un aconte-
en relación a documentos procedentes de un período histó-
~ImI~nto, hemos, de conocer toda la vida de las personas
rico diferente. Mi problema, sin embargo, consiste en
Impl~cadas -.que es 10 que hacen el resto, del tiempo, qué
averiguar cómo podemos lograr una hermenéutica no del
presrones tIenen. ql;le soportar, qué importancia tiene para
! pasado, sino del presente; no de los textos, sino de la gente.
~ll.o~ ese acontecrrniento dentro de su rutina-o Estos pasos
Cómo podemos aprender a leer el mensaje de un resurgi-
iniciales corresponden a 10 que en la hermenéutica tradi-
miento del Pentecostalismo en Chile, de una procesión Kim- cional aprendíamos acerca de la localización de un texto
bangoista por las calles de una aldea africana de un concreto .en el conjunto de una obra y en la restante lite-
hechicero Yaqui, o de una misa de medianoche en una iglesia ratura del mismo período, como se hace con un pasaje de
de Cambridge. No estoy pidiendo aquí un método para la Bib~ia o de los Sant~s P.adres. Aunque estas dos partes
averiguar qué es 10 que pretendían los que escribieron las del metodo parecen casi evidentes a primera vista, es im-
canciones, las salmodias, los relatos o los versículos bíblicos p~rt~nte que l~s. tengamos presentes. Una exposición res-
que se empleaban en dichas ocasiones; esto es lo que pre- trl~glda o preC1p1tad~ p~ede hacer que nos equivoquemos
tendería una hermenéutica tradicional. Lo que yo busco seriamente, porque ningun aspecto de la religión del pueblo
es el sentido que todo esto tiene para la gente actualmente puede realmente entenderse aislado de su lugar en la historia
implicada en ello. . y del contexto general del pueblo. Si Castaneda aprendió
Evidentemente, este método está tan sólo en los pri- más de Don Juan, fue porque previamente ya había estu-
meros estadios de sU evolución. No pretendo que esté en diado a los indios Yaqui,
condiciones. de ser emulado. Sin embargo, me ha sido de El tercer paso del proceso, la observación cuidadosa
una enorme utilidad cuando, en alguna ocasión, he intentado recuerda también la forma que se nos ha enseñado de lee;
convertirme en «aprendiz», aunque no fuera más que por
unas horas. Enumero aquí, pues, sus cuatro componentes,
a
un. te.xto, aunque .aquí se aplique una persona, un acon-
tecimrento, una liturgia, una procesión o cualquier otra
con la esperanza de que si hay alguien más que esté intere- cosa. Exige una rigurosa atención a los detalles más sutiles
sado por lo que los dioses pueden estar diciéndonos a través -la forma ~e andar, el estado de ánimo, las particulari-
de la piedad del pueblo sencillo, pueda usarlos y expli- dades expresivas-e- para los que pocos teólogos han sido
carlos con mayor detalle. Las partes del método son: 1) un preparados. Exige, de hecho, la destreza que un terapeuta
cuidadoso esfuerzo por descubrir la prehistoria del acon- .sólo ~lcanza después de años de práctica. Al igual que la
tecimiento o fenómeno sometido a estudio; 2) un intento terapia, parte de la base de que nada es trivial. Todo tiene
igualmente riguroso de ponerse al tanto del contexto ge- importancia como dato significativo: cómo y dónde entra,
neral en el que tiene lugar la actividad actual; .3) una
160 LA SBDUCCION DEL ESPIRITU
6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 161

se sienta o se pone en pie la gente; cómo están dispuestos algo sobre la prehistoria. Las entrevistas, los estudios e
los muebles; quién participa y de qué manera. Todo esto informes comunitarios pueden ayudar a determinar el cua-
exige una perfecto desarrollo de la capacidad de atención, dro de conjunto. La clave de todo, sin embargo, radica en
de escucha, de observación y de recuerdo. combinar acertadamente todas las partes. Aun así,. esto es
sólo la mitad del trabajo, porque quien desea realmente
Pero la cuarta parte del método (la búsqueda del aprender de una religión viva no puede dejarlo sin más
sentido que. para mí posee el objeto de estudio) es a la cuando se ha completado la fase descriptiva. Tendrá que
vez la más importante y la menos ortodoxa. Esto quiere dejar finalmente que la historia que ha oído se encuentre
decir ~ue n? es~~relevante el ,cómo me siento a 10 largo con su propia historia. Tendrá que apropiarse, cuestionar,
de mi parucipacion, porque esta es un componente in- rechazar y aceptar determinados aspectos de lo que ha
dispensable para comprender el objeto en sí. Y esto es contemplado. Podrá cambiar su propia historia a la vista de
difícil. Para saber cómo lograrlo, el aprendiz-observador- lo que ha aprendido. Sin embargo (y esto es lo' más im-
intérprete debe muchas veces olvidar la mayoría de las cosas portante), tendrá siempre que responder y evaluar de un
que ha oído en su formación acerca del «prescindir de los modo provisional. No se hacen juicios definitivos. Y ade-
propios sentimientos». Consiguientemente, cuando -por más, tampoco se hace ninguna evaluación mientras no se
ejemplo- vamos a asistir a un rito, trato de enseñar a responda a la pregunta de qué ha significado para todos
mis alumnos (y a mí mismo) a ser plenamente conscientes los implicados, incluido el observador.
de cómo nos sentimos antes de la experiencia (¿apren· En cierto aspecto, sin embargo, una auténtica res-
sivos, ansiososi' ) , durante sus diversas fases (¿aburridos, puesta humana a la fe de otra persona supone algún tipo
alegres, atemorizados?') y después de la experiencia. de «contestación», un sí o un no, o una mezcla de ambas
Dos son las razones de insistir tanto en este aspecto cosas. Aquí es donde la marcha se hace difícil. A todos se
de la hermenéutica participante. En primer lugar, el pres- nos ha enseñado, desde la enseñanza media, que debemos
tar atención a los propios sentimientos en medio de una ser «objetivos» acerca de los valores, creencias y prácticas
nueva experiencia ayuda a profundizar el conocimiento de de otras personas. Que no debemos ni elogiar ni condenar.
la propia interioridad y, de ese modo, capacita para apreciar Hay que reconocer que éste es un estadio válido en cual-
el sentido interno de las . acciones de otra. persona. En quier aprendizaje. Deberíamos escuchar antes de hablar.
segundo lugar, puesto que la religión tiene al menos tanto Pero aquí estamos tratando de la fe de personas reales, y
I que ver con los sentimientos como con las ideas, las personas el único modo que tengo de admitir que una persona tiene
conscientes de sus sentimientos participan más plenamente importancia para mí o permitir que su fe afecte a mi exis-
en el acontecimiento, aun cuando sus propios sentimientos tencia real consiste en pasar de la «objetividad» al com-
puedan diferir, en muchos aspectos, de los que otras per- promiso, del escuchar al hablar, de la observación a la
sonas a su alrededor parecen experimentar. Una persona respuesta. Y la respuesta supone siempre aplicar mis propios
que sabe 10 que está sintiendo puede detectar los más valores y creencias al asunto en cuestión. Castaneda apren-
ocultos recovecos de la interioridad de otra persona, por dió esto. Su método antropológico tuvo que ser mitigado
muy diferente que sea, mejor que quien ha tomado la por una forma más «religiosa» de aprendizaje. Creo que
determinación de permanecer como un observador frío y su intuición es inapreciable. La persona que abraza o
distante. lucha con aquél de quien está aprendiendo, demuestra
Dentro de esta cuádruple estructura de la hermenéu- tratarle con muchísimo más respeto que la persona que
tica participante, puede emplearse una arnplia variedad de se limita a «examinar». Y a 10 largo del proceso aprende
técnicas, Los libros y artículos son esenciales para- conocer también incalculablemente más. Así pues, para poder ob-
162 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 163
viar la connotación fríamente clínica de la «evaluación»,
¿Puede un teólogo que pertenezca a una .ge ellas hacer jus-
digamos que un teólogo debe, en último término, responder ticia a las demás?
al fenómeno religioso que está «e~tudiando». Esta respuesta Los teólogos reconocen actualmente la existencia de
expresará inevitablemente sus propios valores y creencias, una especie de conciencia religiosa universal que ad<)pta
y siempre producirá algún cam1)io, tanto en el maestro formas dispersas, aunque coincidan en parte. Piensan que
como en el discípulo. aunque un teólogo, como cualquier ser humano, en Cual-
La teología es, entonces, una forma de respuesta crí- quier situación introduce su propia historia y la de un
tica, informada y comprensiva a la «religión» en el sentido pueblo, ya no puede pensar y escribir exclusivamente en
más amplio de la palabra. Al ig4al que la crítica literaria, términos de una sola comunidad de fe. Esto le encertaría
la teología es una disciplina derivada. No crea la religión. en un pasado preplanetario. El cristiano debe resp0l)der
La religión es anterior, y despus, viene la teología. Los conscientemente al musulmán y al hindú, es decir, a una
teólogos tratan de entender la"religión. Pero su tarea no es familia de fe más amplia, altamente diversificada y de al-
puramente descriptiva. Porque la teología (a diferencia, cance mundial. El budista ya no puede escribir come, si
por ejemplo, ce la socroíogia de la refígíon] se mueve den- cscaoicc« aislado del cristianismo a del islamismo, sino que
tro de una comunidad explícita e:le fe, toma partido, dice de alguna manera tiene que relacionar su pensamiento con
sí o no, y hace juicio. El teólogo es más un crítico musical otras tradiciones específicas que inciden en éste y, en lílti-
que un musicólogo. Disfruta con la música, pero también mo término, con la religiosidad de toda la familia humana.
la «evalúa», tanto a la luz de una tradición como en relación Algunos de los promotores religiosos más vigorosos de
con su propia sensibilidad. nuestro siglo no habrían producido el impacto que han
causado si no hubieran cruzado al otro lado y se hubi~ran
Pero ¿ acaso esa postura de respuesta condena a la
inspirado profundamente en otra tradición. El uso que ha-
teología a la estrechez de miras y al provincialismo? Esta
cen Gandhi del cristianismo y Martin Luther King del
acusación ha sido frecuentemente formulada en el pasado,
hinduismo constituyen un perfecto ejemplo de este prOteso
pero yo no acepto su validez. Las normas de la teología de apropiación.
al menos son explícitas y no se esconden tras la retórica Pero la apropiación que necesitamos hoy no debería
del análisis «objetivo» que durarlte tanto tiempo ha ocul- significar la disolución de la popularidad histórica de una
tado a la ciencia social occidental su propio e inadvertido religión viva en una especie de motivación universal. La
provincialismo. El tener fúentes, fines y presupuestos ex- teología debería descartar tanto el ideal de una ciencia
plícitos no hace a la teología m~s estrecha. Puede hacerla universal abstracta como el de una religión global no co-
más auto-crítica. Y hasta podría, en parte, servir de ejem- rrompida por las manchas de la historia concreta. La reli-
plo de cómo debe operar una ciencia humana. gión es, en su plenitud, uno de los guardianes de la ex-
'Pero ¿cómo puede el teólogo, evitar el provincialismo? centricidad humana. La teología ha de moverse, Pues,
Su respuesta siempre procede, al menos en parte, de la continuamente entre la tradición concreta en la que Surge
perspectiva producida por una cornunidad religiosa concreta. y la conciencia religiosa heterogénea de la humanidad. La
Su postura es cristiana, budista, musulmana o humanista teología hoy consiste en «abrirse», tanto en sus fuentes
-tradiciones todas con su propi-, colorido-o Pero enton- como en su centro de atención. Pero sigue siendo respom;iva,
ces ¿no tendrá que ser siempre el teólogo inevitablemente en lugar de meramente descriptiva. Trata no sólo de des-
estrecho de miras? Existen cincc, o seis principales tradi- cribir los espíritus, sino de «examinarlos para ver si son
ciones religiosas en el mundo, }:lar no mencionar las que de Dios» . Yo acepto este papel evolutivo de la teología y
son más locales y las innumerables sectas y subdivisiones. trato de ponerla en práctica. El problema es que, cua,ndo
6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 165
164 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

uno empieza a matizar y a responder, sin limitarse a des- del Nuevo Testamento, celebra la liberación de todos los
hombres y mujeres : «del pecado y de la muerte». Por
cribir, debe hacerlo sobre una base lo más clara y explícita
«pecado» se entiende todo 10 que ata al pasado, y por
posible. El observador no necesita revelarse, mientras que el
«muerte» todo lo que produce terror acerca del futuro. Así,
que responde se revela invariablemente. pues, los primeros cristianos vieron la Pascua como una
. Para mí, la piedra de toque por la que respondo a los especie de continuación y ampliación del Exodo. Lo que
fenómenos religiosos se resume en la palabra «liberaci?n». intento decir es que el Exodo y la Pascua contribuyen a
El concepto de liberación, en los aspectos cultural, social y una visión de «Dios» como todo aquello que, dentro del
personal, como norma con que la teología enjuicia la reli- amplio espectáculo de la evolución cósmica, inspira y fo-
gión, fue empleado por primera vez y de modo general por menta la interminable lucha por la liberación de todas las
los teólogos católicos radicales de América. Latina. Su esclavitudes, y no sólo de la tiranía. «Dios» es aquel poder
uso como norma directiva no está todavía plenamente ela- que, a pesar de todos los contratiempos, nunca acepta la
borado, pero está comenzando a constituir un criterio para derrota final.
valorar los diversos fenómenos y movimientos religiosos, Si se considera la liberación de la humanidad como
para decir sí o no, para discernir los espíritus. El criterio el objetivo del cristianismo, y si la teología ha de servir
de la liberación humana es el mismo que, bajo otra deno- a ese objetivo de la fe, entonces también la teología debe
minación, me llevó a buscar con Bonhoeffer una interpre- orientarse a la liberación humana. Lo cual significa que
tación no religiosa del cristianismo. Ahora, sin embargo, también deben cambiar sus preguntas y sus métodos. Ya
me incita a separar el trigo de la paja en una extensa gama hay algunos teólogos que se han librado de la fascinación
de movimientos religiosos, a dar mi respuesta no según su decimonónica por la «esencia» del cristianismo y se intere-
grado de religiosidad, sino según su contribución a la libe- san ahora más por su influencia y su impacto. Conside-
ración humana.. Pero ¿cómo definir la «liberación»? ran que el significado del cristianismo no hay que buscarlo
Corno cualquier teólogo actual, estoy aprendiendo a en una cierta esencia intemporal, sino más bien en el modo
moverme entre los dos polos constituidos por: 1) la tra- como el cristianismo actúa realmente dentro de la historia,
dición religiosa en la que he crecido y 2)· la conciencia en los confllctos y en las luchas de la tierra. Así pues, la
religiosa de la humanidad, a un tiempo tan diversificada pregunta crítica que el teólogo debería hacer ahora, a
y tan universal. Ambas tienen algo que decir acerca de la propósito de cualquier idea, imagen o institución religiosa,
liberación. es la siguiente: ¿Cómo actúa en realidad, qué hace en favor o
1 ) Uno de los dos polos entre los que me muevo en contra de la liberación? La verdad de una doctrina no
es mi propia tradición cristiana. Dentro de esta tradición debería estar determinada únicamente por su conformidad
existen, a su vez, dos focos principales: el Exodo y. la con formulaciones pasadas, sino por su contribución a la
Pascua. Pero el tema común a ambos es la liberación. Los liberación de la esclavitud (Exodo ) y a la consecución de
hebreos alcanzaron su liberación nacional después de haber una nueva vida (Pascua), un proceso que nunca acaba de
sido esclavos en Egipto, y este acontecimiento histórico se completarse.
convirtió para ellos en el hecho mediante el cual el Crea- Si el problema fundamentales la liberación, entonces
dor había revelado quién era Ely qué significaba El para se aclaran muchísimas cosas. Por muy grande que sea la
el mundo. El Exodo apunta a la emancipación del hombre coherencia que un rito o una enseñanza pueda tener con
de la esclavitud política y económica. La Pascua, la Re- un pasado ortodoxo, si encierra a la gente· en un estado
surrección de Cristo, es el paralelo cristiano del Exodo. de .embrutecíniiento y esclavitud, debe ser cuestionado, por-
Lo que sugiere es que ni siquiera la muerte puede invalidar que ya no es portador del espíritu del Exodo y la Pascua,
la significación de la vida humana. La Pascua, en la fe
6. APRENDER DE LA RELIGIüN DEL PUEBLO 167
166 LA SEDUCCIüN DEL ESPIRITU

ción de la especie humana, que, como es obvio, no dependen


sino que es «herético». Del mismo modo, esta teología de (para su realización o su retraso) únicamente del marco
la liberación abre paso a la innovación, sin que por ello puramente «religioso», sino que trascienden los límites de
se la pueda tildar de modernismo caprichoso. Cuando apa-
10 eclesial.
recen nuevas ideas y prácticas religiosas, hay que sopesarlas 2) Todo 10 anterior se refiere al «polo particularista»,
según el binomio Éxodo-Pascua: ¿~ontribuyen a ~a C??- a la tradición bíblica. ¿Qué podemos decir del otro polo, la
cienciación, el disfrute, la maduración y la emancipacton
conciencia religiosa global, aunque fragmentada, de la hu-
del hombre? Cuando se plantea de este modo el problema,
manidad'? ¿Cómo influye este segundo polo en el pensa-
entonces ni la novedad ni la antigüedad constituyen en sí
miento teológico acerca de la liberación?
misma .un valor. Algo que a primera vista podía parecer
Aquí; el problema en litigio es: ¿en qué consiste la
arcaico u obsoleto asume una función liberadora. Discipli-
liberación humana? El término «liberación», o algo similar,
nas espirituales ya olvidadas desvelan recónditos lugares de
aparece en el budismo, en el hinduismo, en el cristianismo
la psique igualmente olvidados. Un antiguo canto puede
y en otras religiones; pero hay también un notable desa-
tener tanta fuerza como la jerga de los técnicos. El redes-
cuerdo sobre el significado de la liberación humana. De
cubrimiento de una visión utópica puede hacerla competir
hecho existe un dramático enfrentamiento entre diversas
con los aburridos programas de la ingeniería social. Incluso
concepciones de la libertad. Puede significar liberación de
los seres espirituales «extramundanos» conservan todo su
la esclavitud, de las necesidades temporales, de los deseos
valor mientras la historia no haga posible la rebelión.
de la carne o de las sucesivas reencarnaciones. Sin embargo,
La teología de la liberación tiene diversas ventajas.
no es únicamente desacuerdo 10 que existe. Hay también
Hace a la teología cristiana menos «provincialista», menos
importantes elementos de consenso; intuiciones. complemen-
elitista y menos eclesiástica. Y es menos provincialista por-
tarias áreas de convergencia y valiosos correctivos mutuos.
que se pueden evaluar los aspectos éxodo-pas~u~le~ de
Una de las tareas urgentes de cualquier teólogo del siglo
cualquier tradición religiosa, y no sólo los del cnstiamsmo.
XX consiste en desvelar tanto los correctivos como las conver-
Porque, aunque el cristianismo, el judaísmo y .el. islamis-
gencias. Cuando se comienza esta obra ~e local~zación de
mo dan más importancia al Exodo que otras religiones (al
las áreas de convergencia, se hace en seguida un irnportante
menos retóricamente), ninguno de ellos posee monopolio
descubrimiento: escritores de casi todas las religiones in-
alguno sobre la realidad de la liberación y la nueva vida.
tentan constante y progresivamente poner sus respectivas
De hecho, la realidad éxodo-pascual puede encontrarse mu-
tradiciones al servicio de la realización humana en la tierra.
chas veces fuera de estas tradiciones o de cualquier otra
El más allá o la bienaventuranza 'futura eclipsan cada vez
tradición religiosa conscientemente poseída. Así pues, la
menos las necesidades del aquí y ahora. En este sentido, la
«teología de la liberación» ayuda. a salvar del provincia-
lismo a la teología cristiana. Además, la preserva del mayoría de las religiones no, caminan h~cia. ~a seculariz~ción,
sino hacia 10 que yo Ilamaría «terrenalízación»; es decir, se
elitismo. Si el verdadero impacto sobre el pueblo de una
están convirtiendo en formas alternativas de profundizar
idea religiosa es 10 realmente importante, entonces la teo-
logía no puede centrarse simplemente en la escritura, la y simbolizar la existencia. del hom~re sob:-e la tierra, y no
predicación o la doctrina. En todos los movimientos reli- en diversos modos de huir de la misma. Sin embargo, dudo
giosos la experiencia del laicado ordinario resulta tan im- que estos cambios vayan a originar una especie de iglesia
mundial sincretista, Espero que esto no suceda porque en
portante como las enseñanzas de las autoridades constitui-
la religión, como en todo 10 demás, la heterogeneidad y la
das. Y la teología de la liberación, por último, libra tam-
bién a la teología del eclesiasticismo. Lo que está en cues- diversidad sirven a la verdad y a la supervivencia mejor que
tión es el desarrollo de la auto-conciencia y la plena libera- la unificación y la uniformidad. Pero los actuales movimien-
168 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 169

tos de «liberación» existentes en las diversas religiones se- tencia pasiva), combinaciones de luz y música y movimíen-
guramente proporcionarán un lugar para el diálogo y la tos de encuentro físico -y poner de alguna manera los
mutua conversación. Este polo planetario recuerda al teó- antiguos y profundos símbolos cristianos de la Nueva Vida
logo cuyo polo particular es el cristianismo que sus propias y el compartir el pan más directamente al servicio de la.
ideas de liberación no son, en ningún sentido, definitivas, liberación: humana.
sino que han surgido dentro de un clima cultural concreto Escogimos la fecha bizantina de la Pascua, en parte.
y con unas connotaciones propias. porque la tradición cristiana oriental ha conservado una
Pero nuestro universalismo debe también ser crítico. liturgia pascual más gloriosa y festiva. Pero también porque
Algunos teólogos ceden a la tentación de criticar a la reli- queríamos subrayar la conexión entre la Pascua de Re-
gión en general, sin una base personal desde la que poder surrección y la Pascua Judía, entre el Exodo y la Resurrec-
pensar o responder, Y pienso que esto es un error. Ningún ción, entre judíos y cristianos. La fecha de la Pascua Oriental
teólogo responsable debería «hacerse universal» con el fin cumple estos requisitos. Tiene lugar al final de la semana
de huir de sus propias raíces. También es importante el polo de Pascua judía, de manera que la liberación de la es-
partícularísta. Sin éste, el teólogo no hace sino chapotear clavitud política de Egipto, o de donde sea, está en cone-
en una ciénaga rebosante de una imprecisa religiosidad xión con la liberación del pecado y de la muerte. Quería-
global, del mismo modo que sin el polo universal perma- mos celebrar todas estas cosas a la vez y fijamos nuestro
nece encerrado en un provincialismo sofocante. Al igual que encuentro para las cuatro de la mañana, indicando que
sucede con la yuxtaposición de diferentes melodías, los dos quienes desearan venir trajeran un pedazo de pan para
polos hacen que la teología se mantenga vigilante y no compartirlo con los demás.
disuene. Ninguna teología futura podrá evitar moverse entre Hicimos muy poca propaganda del acto. Varias perso-
ambos polos, especialmente si desea servir a la auténtica nas me dijeron que pensaban que la idea era muy buena,
liberación del hamo sapiens, y no sólo a la del hombre pero que la hora era un tanto extemporánea y que sólo los
occidental. que padecían de insomnio o los locos a quienes les gusta
Al segundo método que he desarrollado para saber có- trasnochar vendrían a las cuatro de la mañana. Se equivo-
mo funciona realmente la fe, 10 llamo «liturgia experimen- caron. A las tres y media la discoteca estaba abarrotada de
tal». Se inspira en esa rama de la teología conocida como gente, especialmente jóvenes, pero también había personas
«liturgia» y que estudia la historia y la estructura de los de. mayor edad. Habíamos puesto como altar una. enorme
titos. Pero emplea también el experimento social, o método mesa en medio de la pista de baile. Según iba llegando la
de experimentación de modelos de la ciencia moderna. gente, se iba llenando el altar de pan de centeno, bollos de
La mejor manera como sé explicar 10 que quiero decir canela, buñuelos, bizcochos de crema, largas piezas de pan
por liturgia experimental consiste en describir un aconte- francés, tortas escocesas, panes ácimos, pesados panes ne-
cimiento real que yo contribuí a planear y dirigir. .Hace gros y bizcochos de pasas. La gente dibujaba la letra «Z»
dos años, me uní a un grupo de amigos y estudiantes para (que en la película del mismo título, de Costa Gavras, sig-
organizar una celebración de 10 que dimos en llamar Pascua nificaba «El vive»), signo de la paz, peces, cruces y diversas
Bizantina, en una enorme discoteca llamada The Boston Tea inscripciones en los rostros y los cuerpos de unos y otros.
Party. Ya habíamos aprendido mucho por nuestra partici- Algunos hacían tiaras de papel de estaño .y se coronaban
pación en ritos y festivales tradicionales. Lo que entonces mutuamente, o pintaban cuadros en las largas tiras de papel
queríamos era avanzar y planear algo nuestro. Deseábamos que estaban pegadas en las paredes. A las cuatro ya había
rodear la pintoresca Misa Bizantina (rito oriental) de una casi dos mil personas que creaban su propia catedral y se
danza litúrgica participativa Ten contra del tipo de asis- vestían unas a otras para elrito.
170 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 171

A. las cuatro y media comenzó la celebración propia- el mundo se unió: «y reinaré para siempre jamás... » Y
mente dicha. Todo el mundo se puso serio tan pronto co- no sólo cantaban, sino que saltaban, bailaban y aplaudían.
mo una combinación de luz y música sobre una pantalla Al apagarse el último Amén del coro, entró la procesión
múltiple transformó el Tea Party en un Vía Crucis con- que incluía, además de a los oficiantes, a una hilera de
temporáneo, con escenas de guerra, muerte, crueldad, so- portadores de frutas, pan y vino, los turiferarios y el que
ledad y racismo. Todos observaban y escuchaban absortos, llevaba la cruz, acompañados por la marcha musical de
cantando las canciones cuando sabían la letra. Entonces un «2». Serpenteó lentamente por entre la multitud y llegó
extraordinario grupo de danzantes vestidos con leotardos hasta la mesa rebosante de pan. Las velas parpadeaban, las
blancos y negros comenzó a moverse entre la multitud, ani- vestimentas brillaban y por el aire flotaban nubes de in-
mando a la gente a efectuar gestos sagrados y movimientos cienso. Los celebrantes eran un sacerdote episcopaliano,
rituales. Personas que en su vida habían bailado extendían dos ministros (uno de ellos, mujer) de la Iglesia Unida de
sus brazos y flexionaban piernas y torsos. La ágil solemni- Cristo, un sacerdote católico de rito melquita y otro de
dad de los movimientos me hizo pensar que deberíamos rito latino. Y yo mismo que, como me dijo un amigo, es-
deshacernos para siempre de los bancos de las iglesias. taba representando el «alter ego» de mi infancia baptista,
Después de la danza la gente se reunió en pequeños expresando mis reprimidas fantasías de iconos, salmodias
grupos para prepararse para la ceremonia de la Misa. Se y esplendor litúrgico.
extendieron las manos y se formaron grupos de tres a quince Cuando empezó la comunión ecuménica, se extendió
personas. Los racimos humanos se balanceaban, se abraza- sobre la multitud un silencio expectante. Todos se unieron
ban, gemían y se apiñaban cuando unos se levantaban a en el canto, del Kyrie Eleison, respondieron con gritos y
otros para alcanzar los vacilantes cuadros colgados de las aplausos a la lectura de la profecía del juicio de Dios sobre
paredes. En uno de los grupos, una jovencísima muchacha Babilonia y tararearon un prolongado «Om» durante la
comenzó a canturrear el «Jesús me ama» y en seguida todo epíc1esis. Los celebrantes encendieron después el enorme
su grupo se puso a tararear con ella. Comenzaron entonces cirio pascual, 10 levantaron en dirección a los cuatro puntos
a surgir de los altavoces los recitados y coros de la Pasión cardinales, bendijeron los montones de pan e invitaron a
según San Mateo, de Bach. La gente empezó de nuevo a la gente a que 10 tomaran y lo compartieran unos con
apretar y aflojar sus brazos; los brazos se alzaban y se otros.
extendían. «Fue herido por nuestras iniquidades...» Toda Después de la bendición nos saludamos con el beso
la multitud parecía participar imaginativamente en la cru- de la paz. Todo el mundo empezó de nuevo a balancearse
cifixión de Jesús y en la perpetua crucifixión del hombre y a cantar. Sobre las paredes se proyectó un «collage» de
por su prójimo. luz y sonido acerca de la resurrección. Como la sala estaba
Después se hizo el silencio. Se escuchó una breve equipada con veintiséis proyectores, el efecto fue el de un
lectura del Evangelio de Lucas: «¿Por qué buscáis entre cambio instantáneo de una cueva oscura a una catedral de
los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado». A luminosos ventanales. Justamente cuando el «collage» al-
continuación, el coro del «Aleluya», de Haendel. canzaba su punto álgido, con los Beatles cantando «Here
Fue el punto culminante. La mayoría de la gente comes the sun», alguien abrió la puerta de atrás. Por algún
siempre ha anhelado en secreto la posibilidad de cantar el milagro de cronometraje celestial, el sol estaba en ese mis-
«Aleluya» haciendo resonar el bajo o el soprano con un mo instante comenzando a asomarse sobre la extensión
«fortissimo» a pleno pulmón. Pero, dada la condición de a Bastan de la autopista de peaje de Massachusetts.
«espectadores» de quienes asisten a nuestras iglesias, tienen Pero, como siempre sucede en esta incierta vida, tam-
que limitarse a morderse los labios y escuchar. Allí todo bién una Pascua Bizantina tiene que vérselas con los guar-
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dianes de 10 convencional. Justamente tras la salida del tarareaban el coro del «Aleluya». Unos cuantos rezagados
sol, alguien me llamó a la oficina de la discoteca, donde me ayudaron a barrer. Los guardianes de la ley y el orden
esperaban dos corpulentos policías de Bastan que no pa- cerraron las puertas del coche patrulla y se marcharon no
recían estar experimentando el éxtasis celestial de la Re- precisamente muy sonrientes.
surrección. Más tarde, cuando subí al coche para irme a casa, me
«Usted nos dijo que iba a ser un servicio religioso», sentí un poco apenado. Pero entonces, al mirar mis manos
dijo uno de ellos, «pero esto parece una orgía». Yo me pre- que descansaban sobre el volante, me di cuenta de algo que
guntaba qué experiencia de orgías tendría aquel sujeto, pero casi había olvidado. Al principio de la noche alguien había
me quedé callado y escuché. pintado en el dorso de mis manos una «Z» (El vive) y un
«Además», continuó, «la gente está bailando ahí den- signo de la paz. Puse el motor en marcha y sonreí. Sabía
tro, y esa música no me parece muy religiosa». Blandió ante que, al menos en aquel momento, yo creía en la Resurrec-
mi cara una jarra de vino vacía que habíamos usado momen- ción.
tos antes para la comunión y me preguntó si ese tipo . Durante las siguientes semanas nos dedicamos a re-
de cosas se utilizaban normalmente en un servicio religioso. vivir y evaluar la Pascua Bizantina. Los que la habían pla-
Pensé citar las palabras de los Hechos de los Apóstoles para neado realizaron una encuesta entre muchos de los asis-
decir que aquella gente no estaba «llena de vino,sino del tentes, haciéndoles una serie de preguntas que habíamos
.Espíritu», pero dudé que supieran apreciar la referencia, de preparado de antemano. El grupo organizador se pasó un
modo que preferí ahorrarme el trabajo. La última queja del día entero en un albergue del campo, haciendo un resumen
oficial fue que sentía olor a marihuana. Le aseguré que 10 de. 10 que habíamos hecho y cuáles habían sido nuestros
que sus vigilantes narices habían detectado era una variedad sentimientos.
de incienso oriental particularmente fragante, pero no pa- Por supuesto que no estuvimos de acuerdo en todo,
reció muy convencido. pero sí en muchos aspectos. Coincidimos unánimemente,
por ejemplo, en que la hora escogida había sido acertada.
La policía insistió en que se detuviera la celebración. Uno del grupo recordó los «especiales» sentimientos que
De todas formas, nos estábamos acercando al final, pero yo había tenido de niño, cuando se levantaba, todavía de no-
deseaba- todavía oponerme desesperadamente. En ese mo- che, para asistir de madrugada a la. celebración de la Pascua
mento empezó a sonar otra parte de la Pasión según San Ma- al -pie de una helada ladera donde los himnos, al ser ento-
tea. y cientos de personas se movían al compás de la música. nados, producían visibles nubes de vapor de agua, pero
Un grupo reverenciaba y cantaba al sol al borde de la au- donde todo el mundo se sentía a gusto porque sabía que
topista. Yo pensaba que si me resistía a la policía y ésta después del servicio había café, huevos y hojuelas en el
me arrestaba, podía provocar una especie de proceso Scopes acogedor sótano de una iglesia cercana. Otros recordaron
de los años sesenta: ¿Puede la policía suspender un servicio las Misas de medianoche, las vigilias de oración y hasta
religioso porque piensa que no parece religioso? Pero los la intensa expectación que les producía el levantarse tem-
directivos de la discoteca me miraban en silencio, impla- prano para ir a pescar o de excursión. Llegamos a especular
rándome con los ojos: «No se ponga flamenco». con la probable existencia de un fundamento fisiológico en
Así, pues, asentí con la cabeza y me dirigí lentamente el hecho de que la gente se sienta desacostumbradamente
al micrófono. Anuncié a los presentes que la celebración «excitada» en tales ocasiones. Al ser interrumpida la rutina
había terminado. Al menos por el momento. Encendimos ordinaria, el mismo cuerpo ya no depende tanto de los ci-
las luces y apagamos la música. En quince minutos se había clos habituales y manifiesta una mayor receptividad con
ido todo el mundo, saliendo en tropel a la luz del sol mientras respecto a nuevas sensaciones. Nos dimos cuenta de que,
LA SEDUCCION DEL ESPIRrru 6; APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 175
174

de hecho, la gente había ido a la celebración en un dife- nunca habíamos visto juntos. La yuxtaposición de la figura
rente estado de ánimo, en una especie de desbordante ex- y el fondo disloca nuestros normales mecanismos de per-
pectación. cepción. Tenemos que volver a mirar, y veremos muchos
más. Como una combinación casual de objetos o un «co-
También coincidimos en que la desacostumbrada du- llage» urdido de un modo significativo, la configuración.
ración de la celebración había sido importante. Empezamos inesperada de algo puede sorprender al observador y oca-
a comprender por qué las liturgias ortodoxas de Pascua sionarle una nueva forma de experiencia.
suelen prolongarse durante horas, y por qué los servicios Después de la Pascua Bizantina, la «Terpsícore» del
de las iglesias protestantes de los negros suelen durar el sexto sentido con la que yo había discutido este punto, ad-
doble que los de los blancos. Tuvimos todos la sensación mitió que la elección del Tea Party había sido acertada, al
de que la mayoría de los servicios católicos y protestantes menos por aquella vez. Con todo, ella pensaba que la si-
no duran lo suficiente como para permitir que en ellos guiente ocasión deberíamos «intentarlo en una iglesia».
se produzca nada importante. Alguien sugirió que, en lugar Puede que tuviera razón. Los videntes de leotardos (y
de una hora semanal, quizá una sesión. de cinco horas, una muchos de mis alumnos han planteado cosas semejantes,
vez al mes, podría dar a los acontecimientos litúrgicos un aunque a una escala muy inferior) a veces son partidarios
ritmo mucho más adecuado. de las iglesias. Pero en una iglesia, donde las «vibracio-
Una de las personas del grupo organizador era una nes» son verdaderamente muy diferentes de las de un em-
bailarina de buena figura que no pertenecía a ninguna de. porio del rock, deberían invertirse los elementos de la
nominación. sectaria pero que, según ella, poseía «un. sexto yuxtaposición. En un ambiente plagado de cruces, doseles,
sentido para las cosas del espíritu». Siempre había de- pilas de agua bendita y vidrieras, habría que utilizar ele-
seado celebrar la Pascua Bizantina en una iglesia, donde, mentos dotados de una notable apariencia «secular», con
como ella decía, «habría mejores vibraciones». Yo había objeto de crear el mismo contraste entre figura y fondo.
insistido en la discoteca con la convicción que me propor- Paradójicamente, cuanto más «secular» es el marco, más
cionaban mis propias observaciones, así como la lectura «religioso» puede ser el contenido sin que corra el riesgo
de varios teóricos de la comunicación. Estaba convencido de diluirse en el ambiente. La gente «ve» mucho mejor a
.de que la yuxtaposición del acontecimiento y el ambiente los bailarines en las iglesias y las misas en los salones de
aumentaría enormemente nuestras posibilidades percepti- baile que al revés.
vas y de que el marco psicológico dentro del que se percibe Mi propia crítica de la Pascua Bizantina se inspira en
un símbolo explica al menos la mitad de su significado. Todo este principio del contraste y la yuxtaposición. Pienso que
ello. guarda relación con «el contraste». Estamos tan acos- el acontecimiento en sí podía haber usado un simbolismo
tum~rados a emplear en las iglesias el pan yel vino, las «religioso» más identificable. Por ejemplo, los miles de
vestiduras y los altares, que muchas veces ni nos damos diapositivas que proyectamos sobre las paredes y la música
cuenta de que están ahí. No existe un «contra-ambiente» que las acompañaba tenían primero el carácter de lacru-
cifixión y, después, de la nueva vida. Ese carácter, sin em-
que los haga destacar, ni un telón de fondo sobre el que pue-
bargo, se expresaba principalmente por medio de temas
dan perfilarse mejor sus contornos, de forma que muchas
seculares. Para la crucifixión empleamos imágenes de bom-
veces se diluyen en el medio ambiente.
bardeos, soledad, basura y desechos, ríos contaminados, in-
Pero incluso los símbolos religiosos convencionales pa- justicia racial y rostros cargados de terror. La resurrección
recen tomar un carácter n.uevo y más intenso en un marco fue expresada por medio de música folk y rock y la visua-
extraño. Es un poco como atar elefantees con una cuerda lización de elementos vitales de la naturaleza, tales como
en el vestíbulo de un hotel, 0 como mezclar objetos que
6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 177
176 LA SEDUCCION DEL ESPIRI1'U

esperar. Tal vez en las próximas décadas las diversas for-


flores llenas de lozanía, manchas de color y rostros de mas de cristianismo «oriental» -con su desconfianza hacia
personas alegres. Los bailarines ayudaron a conjurar las el gobierno eclesial centralizado, su síntesis de ingredientes
diferentes tonalidades de los episodios de la crucifixión y orientales y occidentales, su énfasis en la presencia de Dios
la resurrección, en ambos casos invitando a los asistentes más que en su mandato, su concepción menos exigente de
a unirse a ellos. la especificidad doctrinal, así como el incomparable es-
Para nuestra sorpresa, sin embargo, la mayoría de la plendor de sus actos de culto- den acogida a más de un
gente que entrevistamos más tarde, aunque habló positiva- alma moderna «sin casa ni hogar». Creo que el cristianismo
mente sobre estas «interpretaciones no religiosas» del Vier- oriental podría hacer tal contribución, porque combina
nes Santo y la Pascua, añadió que el punto culminante para brillantemente los principales símbolos que ya conocemos
ellos había sido la Misa en cuanto tal y el coro del «Ale- en el cristianismo occidental con la incandescente espiritua-
luya». Esto confirmaba mi sospecha de que, en el marco lidad que solemos atribuir al Oriente. Está relativamente
de una discoteca, deberíamos haber usado representaciones libre del contagio de moralismo que invade el protestan-
visuales de la Pasión más convencionales, tal vez tomadas tismo y del racionalismo que padece Roma. No tiene Papa,
del arte clásico, y una música más identificable como «re- ni ética del trabajo, ni grandes posesiones. Su «ethos»
ligiosa». Si hubiéramos tenido la celebración en una iglesia, inspiró a Dostoievsky, a Berdaieve incluso a hijos tan
por el contrario, yo habría sugerido 10 contrario, es decir, desobedientes como Tolstoi y Kazantzakis. Su música es
un contenido «religioso» menos tradicional en todos los soberbia y su arte, incomparable. Honra a los santos más
mediosde expresión. que a los teólogos y es la única tradición cristiana que ha
La fuerza y la flexibilidad del viejo rito bizantino canonizado a santos de pocas luces.
constituyó para todos nosotros una agradable sorpresa. Su Pero, paradójicamente, la Ortodoxia, que ha conser-
sutil combinación de color, espíritu y movimiento supuso vado gran parte de su tesoro espiritual merced a su resis-
un aligeramiento, tanto de las interpretaciones excesiva- tencia al cambio, sólo podrá ahora compartir sus riquezas
mente moralistas de la Pascua de los protestantes, como si es capaz de cambiar drásticamente. Debe dejar de con-
de las más específicamente doctrinales de los católicos. En siderarse únicamente como la religión de grupos nacionales
la· Misa de rito oriental, por ejemplo, no existe un mo- o étnicos particulares. Debe des-regionalizarse y «des-etni-
mento concreto en que la oblea de pan, levantada en alto cizarse» si desea que su inestimable espiritualidad llegue
por el sacerdote, se transforma de repente en el cuerpo alguna vez a las personas que más necesidad tienen actual-
de Cristo merced a las palabras «hoc est», En el Rito Orien- mente de ella. Y debe también renunciar al monopolio
tal se cree,. por el contrario, que el Espíritu de Cristo en- masculino del sacerdocio.
vuelve a toda la congregación; la epíclesis (la llamada del Los relatos y símbolos del cristianismo seguirán siendo
poderosos si se les aparta de determinados contextos que
Espíritu) hace del pan el centro y el vehículo de una rea-
la gente suele asociar con la gazmoñería y el control ver-
lidad espiritual que se supone ya presente en el pueblo. ticalista. La Pascua Bizantina tuvo éxito, en gran parte
Nosotros conservamos a 10 largo de toda la Pascua Bi- debido al carácter participativo y no autoritario, tanto de
zantina esa atmósfera difusa, no cognitiva y guiada por el la organización como de la celebración misma del aconte-
espíritu. No hubo sermón, la gente se dio mutuamente las cimiento. Empezamos a planearla varias semanas antes con
especies de la comunión, y el Beso de la Paz no se limitó cinco o seis personas que pronto se convirtieron en doce
a un discreto besito en la mejilla. y que, al final, eran setenta u ochenta. Y lo que es más
Yo personalmente creo que el rito de la misa oriental importante, resolvimos todas nuestras disputas discutiendo
en sí fue 10 que dio el tono a toda la celebración de la
Pascua Bizantina, y en un grado mayor del que podíamos
178 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 6. APRENDER DELA RELIGION DEL PUEBLO 179

hasta llegar a un consenso. En la celebración, los partici- y unas estructuras, a nivel general, que aseguren y fomenten
pantes no sólo prepararon el ambiente, se «invistieron» tal libertad. La Pascua Bizantina puede haber sido la pa-
unos a otros, idearon sus propios movimientos de baile y rábola de un mundo nuevo. Y necesitamos parábolas.
se repartieron mutuamente el sacramento, sino que tam-
bién fueron responsables de la duración y la marcha del Cuando se publicaron en los periódicos de Bastan y
acto. Nosotros habíamos establecido unas líneas generales, en algunas revistas nacionales informaciones acerca de la
pero lo que sucedió y los momentos en que sucedió de- Pascua Bizantina, hubo muchas personas que no habían
pendió de los asistentes. No había horario ni Orden del tomado parte en la organización o en la celebración misma
Día. Los asistentes se podían haber movido en cualquier que me escribieron o me telefonearon para hablar de ello.
dirección. Además, nadie pagó entrada, ni contribuyó eco- Algunas estaban tan escandalizadas y tan enojadas que
nómicamente, ni fue contratado, ni se comprometió a nada. ninguna explicación podrían haberles ayudado a compren-
Nuestro plan no había sido pergeñado con la idea de ca- der. Otras plantearon cuestiones bastante inteligentes. Un
nalizarlo todo, sino de facilitar la espontaneidad y hasta hombre, por ejemplo, estaba de acuerdo en que necesita-
un cierto caos. mos nuevas parábolas, pero preguntaba si podíamos per-
Según he llegado a descubrir, hay muchas personas mitirnos el lujo de crearlas a costa de deteriorar las viejas
que en tales situaciones se sienten vagamente, e incluso liturgias. Otros pensaban que celebraciones del tipo de la
profundamente incómodas. Uno de los sacerdotes que con- Pascua Bizantina constituían una forma cruel de manipular
celebró la Misa me confesó después que se había sentido y abusar de las personas con fines un tanto dudosos.
un tanto intranquilo, sencillamente porque tenía la sensación Yo sé que el experimento litúrgico es arriesgado y
de no estar «controlando las cosas». Decía que había estado que puede ser mal empleado. Pero no tiene por qué ser
aterrorizado toda la noche ante la posibilidad de que la así. Incluso las iglesias católica y episcopaliana han san-
gente se saliera de madre, se desnudara, saliera precipitada- cionado cambios provisionales en sus respectivas liturgias
mente rompiendo las ventanas, o de que sucediera algo te- a modo de «prueba». Las liturgias nunca han sido está-
rrible. No pasó nada de eso. No hubo peleas y, con casi ticas. Cuando se estudia su historia, se da uno cuenta de
dos mil personas ocupando un espacio proyectado para mu- que continuamente cambian, crecen y se desarrollan. Si
chas menos, ni siquiera hubo discusiones ni incidentes de no lo hacen, mueren inevitablemente. Estoy de acuerdo en
ningún tipo. que una parte de lo que hoy se intenta hacer pasar por
La Pascua Bizantina demostró también algo que ya he «liturgia experimental» es algo carente de gusto y artificioso.
anticipado a 10 largo de este libro: que la mayoría de nosotros Pero es que un enfoque experimental de la liturgia tiene
nos sentimos actualmente restringidos, excesivamente con- que producir inevitablemente muchos fallos. El problema
trolados, planificados, registrados, catalogados y dirigidos. consiste en saber cuándo un experimento ha fallado y qué
y nos sentimos de este modo no sólo con respecto a las significa el que una liturgia «ha tenido éxito». Los estu-
iglesias, sino también con respecto a las escuelas, lugares diantes y otras personas con quienes he trabajado en los
de trabajo, ciudades y familias. Aunque en principio po- últimos años sobre estos problemas sólo han elaborado
damos sentirnos inseguros cuando desaparecen los grillos respuestas muy provisionales. En este asunto carecemos
y ataduras de la rutina, pronto comenzamos a saborear el de esquema,s o pautas de verificación. Sin embargo, cree-
anticipo de otra forma de vida. A medida que sea mayor mos que no puede «tener éxito» una liturgia que se desa-
el número de personas que vislumbre esta nueva posibilidad, rrolla totalmente conforme a un plan preestablecido. Sólo
tendrá forzosamente que notarse una espectacular diferencia. tiene éxito cuando sucede algo inesperado. Además, ningu-
Exigimos mayor libertad de movimientos a nivel personal na liturgia «tiene éxito» si no es una liturgia del pueblo,
180 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 6. APRENDER DE LA RELIGION DEL PUEBLO 181

una liturgia que los mismos fieles ayudan a configurar. proceden de un período histórico menos pluralista y uni-
Nadie puede inventar liturgias para otros. versal. Hoy día, nuestras necesidades espirituales son dife-
Existen además otros principios provisionales de eva- rentes. ¿Dónde están las celebraciones matrimoniales que
luación. Dado que el Hamo sapiens es una especie con permitan :desposarse a personas de diferentes tradiciones?
muchos milenios de antigüedad y ha acumulado impor- ¿Existe alguna que no perpetúe la subordinación de la
tantes arquetipos durante todo ese período de su evolución, mujer? ¿Dónde podemos encontrar unos rituales que per-
las liturgias deberían explotar esas tradiciones simbólicas, mitan a personas de diferentes creencias no sólo casarse,
en lugar de alejarlas del pueblo. Pero al mismo tiempo, la sino celebrar el nacimiento de los hijos, observar los días
liturgia, por su propia naturaleza, debería invitar y atraer y los ciclos litúrgicos, o llorar a los muertos sin necesidad
a personas ajenas a la misma, en lugar de excluirlas. Exis- de sentirse extraños o invitados en templo ajeno? Mi interés
ten, naturalmente, otros indicios, pero el problema esencial por hacer nuevas liturgias no es una pura táctica científica
para mí sigue siendo el que la liturgia obtenga y fomente para descubrir los elementos, los cambios y la evolución
una verdadera participación. Una representación o un es- de un ritual, sino que está motivado por el deseo de res-
pectáculo, por muy bien que se e~ecuten, no consdtuyen ponder a unas acucíantes necesidades humanas. También
una liturgia. lo hago porque yo necesito nuevos rituales que no me se-
Una «liturgia experimental» planeada con esmero y paren de mis amigos ni me arranquen de mi pasado, ni
realizada con respeto y sensibilidad nunca será manipula- me obliguen a renunciar á la dimensión simbólica de mi
dora. Al mismo tiempo, las liturgias convencionales o he- vida.
redadas pueden ser coactivas y autoritarias. En cualquier Lo que yo llamo «religión del pueblo» incluye tanto
caso, no deberíamos dejar de intentar profundizar y en- la religión tribal como la popular, en la medida en que
sanchar nuestra vida cúltica, como seres humanos que somos, ambas expresan la identidad (nueva o heredada) de un
por el solo hecho de que pueda haber riesgos r~ales o ~n:a­ grupo. Aunque puedan parecer diferentes, la religión tribal
ginarios. En un determinado momento, la Misa católica de una aldea de .los indios Pueblo o la procesión de un
supuso una innovación. Y lo mismo sucedió en algún mo- determinado santo en un sector italiano de la ciudad de
mento con todas las actuales formas de culto. Los credos Nueva York tienen mucho en común con una misa «rack»
religiosos que se han resistido al crecimiento psíquico de de un grupo pacifista. A pesar de sus diferencias formales
la especie y se han negado a guiar y robustecer la evoluci.ón en cuanto religión del pueblo, todas ellas comparten la
religiosa han desaparecido de la escena. Los que estudian intensidad de la participación y un profundo sentimiento
la historia de las religiones saben perfectamente que ha de comunidad. Puesto que tienen esto en común, no me
habido formas litúrgicas equivalentes al brontosauro o al sorprende que quienes actualmente buscan nuevas litur-
pterodáctilo que se extinguieron porque fueron incapaces gias y ritusies religiosos de mayor enjundia se inspiren en
de adaptarse al cambio. En la religión, como en todo .10 las canciones y ritos de pueblos preliterarios, pobres e in-
demás, la supervivencia sólo es garantizada P?r el cam~lO. significantes. Estos pueblos poseen a veces lo que tantos
La inexorable evolución de nuestra especie nos sugiere desean: una religión que expresa los sentimientos no di-
otro motivo por el que la experimentación litúrgica no simulados del pueblo. Así pues, la religión tribal y la
constituye mera frivolidad o manipulación: Necesitamos religión popular están llegando a un mutuo encuentro, La
nuevas formas litúrgicas que expresen la nueva realidad prueba de esta convergencia es bastante evidente: el uso
religiosa. Nuestros rituales heredados, aunque. preservan de la danza, las .máscaras, los exorcismos y otros elementos
elementos indispensables que podemos usar y disfrutar, no «primitivos» en las nuevas liturgias, la popularidad de
son por sí solos suficientes. Esto se debe, en parte, a que himnos como «Amazing Grace», el uso de nuevos instru-
182 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

mentas y canciones «pop» por parte de grupos tradi-


cionales y la incorporación a las liturgias contemporáneas 7
de tambores e instrumentos de cuerda de otras culturas.
El resultado de esta confluencia tendrá una enorme signi-
ficación no sólo para la religión, sino para la sociedad nor-
teamericana en general, porque augura la superación de LA RELIGION DEL PUEBLO Y
las barreras que han separado a la cultura joven-hippy-rock LA TEOLOGIA RADICAL
de la cultura rural-pietista-evangélica, a medida que cada
una va descubriendo su parentesco con la otra y con gru-
pos étnicos como los de los granjeros blancos del sur, los
indios, los militantes negros y otros grupos marginados Ser radical significa ir a la raíz; pero la raíz de la ma-
que han conservado un sentido de alegría y resistencia teria es el hombre.
frente a las presiones homogeneizadoras de la sociedad en Karll Marx
general. A medida que esto sucede, cada grupo descubre
que, aunque sus canciones y sus tradiciones difieren entre
sí, tienen en común su oposición a dejarse aplastar por las
estructuras y el sistema de señales. Aunque las religiones Desde que en los años sesenta apareció el llamado mo-
populares difieren unas de otras, coinciden en sospechar vimiento de la «teología radical», marcado por la publi-
de la religión impuesta desde arriba por quienes manejan cación de los libros del obispo Robinson, de los teólogos
el sistema de señales. Todos tenemos mucho que aprender de «la muerte de Dios» y los míos propios, siempre me
de las religiones populares, y éstas tienen también mucho he sentido un tanto intranquilo acerca de mi relación con
dicho movimiento. Por una parte, porque yo tiendo a ser
que aprender unas de otras. Pero el aprendizaje no ha hecho
un solitario y nunca he sido un buen integrante de ningún
más que comenzar.
movimiento. Por otra parte, porque quienes hablaron de
ese movimiento, 10 mismo que quienes pertenecían a él,
no lograron ponerse de acuerdo acerca de mi propia per-
tenencia al mismo. La confusión se produjo en todas partes.
Durante los últimos años de la década de los sesenta apa-
reció un libro en español que me dedicó todo un capítulo
como «teólogo de la muerte de Dios», cosa que nunca he
sido; al mismo tiempo, otro autor me adscribía al «ala de-
recha» del movimiento radical. Ambas descripciones me
molestaron y contribuyeron a complicar aún más las cosas.
Aunque detesto las etiquetas, supongo que es acertado
el describirme como un teólogo «radical», si bien desearía
reservarme el derecho a definir el término. Por 10 que se
refiere al concepto de la «muerte de Dios», no creo que
sea un concepto especialmente radical. Ante todo, pienso
que «radical» y «muerte de Dios» no son conceptos que
deban equipararse. Entonces, ¿en qué sentido me consi-
184 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEaLOGIA RADICAL 185

dero un teólogo radical? La respuesta tiene mucho que siempre expresa, al menos en parte, la conciencia interna-
.ver con 10 que hasta ahora he venido llamando «religión lizada de nuestra propia cultura, 10 cual hace que séa para
del pueblo». nosotros virtualmente imposible apreciar el despertar cul-
Ser radical, en cualquier sentido, significa hoy estar tural (y, consiguientemente, la nueva conciencia religiosa)
en contacto con aquellas personas a las que de ordinario del Tercer Mundo. Esa imposibilidad proviene del hecho de
se considera como «perdedoras». Significa conmoverse con que formamos parte de una «sociedad directora» que está
el dolor y la esperanza de los pobres. Ser hoy teólogo ra- siempre ocupada en someter, controlar, «mejorar», desa-
dical debe significar, al menos, escuchar el canto y el so- rrollar y dominar de algún modo las sociedades «dirigidas»
llozo de las religiones de los pobres. Pero el aprender de por ella. No somos capaces de ver que <muestra» cultura
la religión de los perdedores, de la fe de los pobres, nunca y, en muchos casos, «nuestra» religión siguen siendo im-
ha llegado a constituir una parte importante de la llamada puestas a los pobres y, dado que la nuestra no es una cultura
«teología radical», cuyas premisas siguen siendo cultura- que ellos hayan contribuido a crear, tanto nuestra cultura
listas y hasta elitistas. La nueva «conciencia tercermun- como nuestra religión se convierten en medios de control.
dista» que, en mi opinión, constituye el más importante Como somos parte de la cultura impuesta, no. podemos
acontecimiento religioso y cultural de nuestro siglo, apenas entender por qué el renunciar categóricamente a toda cultura
ha afectado todavía a la teología occidental. La teología impuesta constituye un paso indispensable para la inde-
radical también ha fracasado, hasta ahora, en colmar las es- pendencia progresiva del Tercer Mundo. Como represen-
peranzas que muchos de sus primeros admiradores tenían tantes, aunque muchas veces involuntarios, de la cultura
de que fuera capaz de librarse de las categorías cristianas impuesta, nos sentimos desconcertados por el uso que de
occidentales y entablara un fructífero diálogo con las tra- su religión suelen hacer los pueblos dominados para ex-
diciones religiosas no occidentales. Aunque los teólogos ra- presar su indignación en la lucha por la independencia cul-
dicales son, por 10 general, más receptivos que otros teó- tural y política.
logos con respecto a los temas religiosos no occidentales, He empleado expresiones como «no podemos enten-
todavía nadie ha investigado el significado de la radicaliza- der», o «desconcertados», como si se tratara de que estu-
ción política del budismo que se desprende del libro de viéramos observando algo cuyo significado no pudiéramos
D. C. Vijayavardhara, Revolt in the Temple. Si hubiéra- captar totalmente. Pero la situación es aún peor. El aspecto
mos estado más al tanto de este movimiento, no nos habría : religioso de la insurrección del Tercer Mundo raramente
sorprendido tanto la aparición del «socialismo budista» en llega a llamar nuestra atención. El resultado de esta demen-
Birmania, o la auto-inmolación de los lamas, o el acti- cial falta de atención es que, a menos que nuestra teología
vismo de los líderes budistas contra la invasión norteame- se «desprovincialice» radicalmente, puede que ni siquiera
ricana del Vietnam. Los movimientos «indigenistas» neo- caigamos en la cuenta de la más importante revolución re"
cristianos de Africa tampoco han logrado hasta. ahora atraer ligiosa de nuestro tiempo: la «conversión» de los pueblos
nuestra atención como algo teológicamente relevante. Los de Africa, Asia y América Latina de su forzado letargo
consideramos exóticos o pintorescos, Después de que todo y auto-lamentación a la cólera, el orgullo y la auto-eman-
ha sido dicho y hecho, seguimos siendo muy «provincia- cipación. Millones de' personas, en esos continentes anti-
listas». guamente coloniales, están comenzando ahora a dejar de
El ser provincialista siempre es malo,' tanto en teo- ser meros receptores de una realidad creada desde fuera.
logía como en cualquier otra cosa. Pero en el caso de los Están incorporándose, cada vez en mayor número, a la ver-
teólogos occidentales actuales, el seguir siéndolo constituye dadera vocación del hombre: la de buscar y rehacer la
un desastre. Y es un desastre porque nuestro pensamiento cultura.
186 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 187

¿Cómo desprovincializar, pues, nuestra teología? En de .la institución que por la justicia social. Sin embargo, está
los últimos años he tratado de superar mi propio provin- produciéndose un cambio sin precedentes en la fe cristiana,
cialismo sumergiéndome de lleno en la religión tradicional aunque muchas veces a pesar de una iglesia institucional
y el catolicismo hispánico ' de América Latina. Ha sido una dividida y casi siempre oportunista.
búsqueda estimulante. He frecuentado las parroquias rura- La nueva fe no tiene nada que ver con el cínico alca-
les, las fiestas patronales y las peregrinaciones de las mon- hueteo de los «slogans» religiosos populares que intentan
tañas mejicanas. He bailado y cantado en reuniones pen- timar a los pobres haciéndoles seguir a demagogos de iz-
tecostales en Chile. He recibido la bendición de un santón quierdas o de derechas, aunque hay que reconocer que esto
negro durante un misterioso rito Umbanda, en una tene- también sucede. La nueva conciencia se expresa, más bien,
brosa favella de Río de Janeiro. He leído, escuchado, ob- en un distinto reconocimiento de la relación del yo con el
servado y husmeado desde el Río Grande hasta el extremo mundo, en un conocimiento tanto de la libertad y la me-
sur de Argentina. Y todavía es muy poco lo que conozco, diación, como de los sistemas de control que hasta ahora
pero sigo aprendiendo. América Latina no es lo único. Po- han perpetuado la dependencia y la inactividad. Millones
día haberme interesado por las iglesias independientes que de pobres están comenzando a considerarse por vez primera
proliferan en Africa, o por algún otro movimiento religioso sujetos activos de la historia, más que receptores pasivos de
del Tercer Mundo. Pero tengo la sospecha de que lo que la misma. Esta nueva forma de considerarse a sí mismo y
habría encontrado sería muy parecido a lo que he descu- al mundo es un ejemplo de 10 que en teología llamamos
bierto en Sudamérica: no precisamente la muerte de Dios, «metanoia» o conversión.
sino el nacimiento de un Nuevo Mundo. Por consiguiente, El educador y filósofo brasileño Paulo Freire, por 10
aunque en 10 que resta de capitulo voy a hablar del Tercer que yo puedo saber, ha entendido mejor que nadie este
Mundo en general, la mayoría de los ejemplos están to- proceso de conversión. El lo llama «concientización» y 10
mados de América Latina. considera una etapa crucial de 10 que Teilhard de Chardin
América Latina es un continente plagado de imágenes denominaba la «hominización» de la realidad, el escalón
de santos y revolucionarios: Simón Bolívar, Jesucristo, Che actual de la evolución cósmica. Para Teilhard, la vhomini-
Guevara, Pancho Villa, Eva Perón, San Martín de Porres... zación significaba la extensión de la red de significación del
Hoy está apareciendo una nueva imagen. Desde las inmun- homo sapiens hasta los últimos confines del globo. Era una
das favellas y las chabolas de las haciendas se está afir- etapa de la peregrinación de la humanidad hacia el Es-
mando resueltamente una nueva realidad humana, y se está píritu, hacia la culminación de la evolución. Freire ha leído
haciendo mediante un proceso tan fundamental, que el a T eilhard y hace uso de sus ideas. Pero va más allá que
limitarse a denominarlo «revolución» es subestimar su T eilhard y da a su pensamiento un imprescindible giro
significado, especialmente porque enSudamérica, como en político. Afirma que los modelos actuales de la domina-
cualquier otra parte, la retórica de la «revolución» ha sido ción cultural occidental impedirán que pueda producirse nin-
muchas veces degradada y convertida en una ideología de gún tipo de hominización a menos que los pueblos escla-
la:represión. vizados hagan saltar las estructuras políticas de dominación
. Yo no acepto la idea ampliamente divulgada, aunque existentes y aprendan a «nombrar al mundo», a integrarse
equivocada, de que hay en América Latina una iglesia ra- en el interminable procesó de creación y recreación de la
dical} al menos en el sentido convencional de la palabra cultura. Freíre es brasileño y, en el momento en que es-
«iglesia». La iglesia organizada de Latinoamérica, como cribo estas líneas, sigue siendo un refugiado político huido
cualquier institución en cualquier lugar, está intentando so- del gobierno militar de Brasil. Sus ideas, pues, representan
bre todo sobrevivir y está apostando más por la seguridad en .parte una ampliación política de la teología de Teilhard
188 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 189

que procede de su experiencia concreta en la lucha del too Durante algún tiempo, la muerte fue una poderosa -ima-
e Tercer Mundo. gen religiosa. Pero el nacimiento es una imagen 'aún' más
vigorosa. El nacimiento incluye sangre y llanto, pero su-
Esta nueva conciencia es la «nueva realidad» a la que giere más un comienzo que un final. Incluye una continui-
me estoy refiriendo. Consiste en hacer posible un «uomo dad orgánica con el pasado, pero exhibe también algo in-
nuevo», una nueva persona. A medida que se va produ- negablemente único. Nuestra actual tarea teológica resul-
ciendo, los objetos de la historia se convierten en sujetos; tará imposible a no ser que modifiquemos las metáforas
los denominados por otros comienzan a denominarse a sí fundamentales. Dejemos que los muertos entierren a sus
mismos; los que vivían en sistemas de valores inventados muertos, mientras nosotros atendemos a Lo Nuevo que
por otros comienzan a crear los suyos propios. Se trata de está aconteciendo en la historia. De hecho, sólo cuando di-
un proceso de carácter planetario, que acabará por trans- rigimos nuestra atención a Lo Nuevo comenzamos a enten-
formar no sólo la conciencia total del Tercer Mundo, sino, der 10 que realmente fue la «muerte de Dios»: el angus-
debido a la naturaleza interactiva de la cultura mundial, la tioso fallecimiento de la cultura occidental «burguesa», des"
conciencia de todos. No poseemos aún el idioma teológico pués de un nacimiento violento, una madurez asombrosa y
con e! que podeer entender esta «metanoia» mundial de una senilidad inevitable. Esto quiere decir que debemos leer
los parias de la tierra. Pero ésta ya establece la tarea de a Nietzsche (que fue quien acuñó la expresión «Dios ha
cualquier teología no provincialista de hoy. muerto») a la luz de Fanon, Mao y Ha Chi Minh, que fue-
Al igual que la «nueva humanidad» de la escatología ron quienes diagnosticaron la decadencia de la dominación
cristiana, la nueva realidad es difícil de describir e incluso occidental.
de localizar. Al igual que el Reino de Dios, no va a triun-
fartnañana mismo, sino que habrá de ser aporreada y La muerte de Dios significa la disolución del funda-
exiliada, sobornada o traicionada temporalmente. Pero, aun mento religioso de la era del dominio occidental. Si es así,
cuando yo mismo creo en muy pocas otras cosas, estoy se- no se trata sólo de un hecho religioso, como acertadamente
guro, sin embargo, de que acabará triunfando. América ha dicho Tom Altizer, o de un hecho cultural, como preten-
Latina no es más que uno de los escenarios del drama que de Gabriel Vahanian. Se trata también de un hecho político.
está convulsionando a todo el Tercer Mundo, que incluye Debería tener, por 10 tanto, consecuencias políticas. Si es así,
a personajes de avanzada que siguen siendo perseguidos y la' «teología radical» debería interesarse más por la nueva
encarcelados en las otras dos partes del mundo. Los actores cultura mundial (y no me refiero precisamente a la tan ca-
del drama son los seres anónimos que siempre han cons- careada «contracultura» norteamericana) que por la des-
tituido el material de la historia, pero que ahora tratan aparición de la vieja cultura en la que nuestra teología estaba
de afirmar por todos los medios su intención de convertirse tan firme y cómodamente instalada. Cualquier teología que
en hacedores de la misma. Usarán hasta el último fragmento pretende la calificación de «radical» debe facilitar el naci-
de su vida cultural, incluidos sus ritos, mitos, canciones y miento de esa nueva era. Nuestro país aparece como una.
relatos, en su titánico esfuerzo por ser alguien. Presagian de las principales barreras para el nacimiento del nuevo mun-
una.nueva era que está naciendo, a veces de un modo casi do y la religión norteamericana sigue en gran parte justifi-
completamente inadvertido, delante mismo de nuestras na- cando nuestro imperialismo. Esa religión requiere una crítica
rices. implacable de nuestra parte. Los teólogos han interpretado;
ha llegado el momento de cambiar.
';¿Qué significa todo esto para la teología? Significa que
la metáfora fundamental de la teología radical ya no puede
ser la muerte, ni la de Dios ni la de nadie, sino el nacimien-
LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
190 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEa LOGIA RADICAL 191
APUNTES DEMI CUADERNO DENOTAS
la provincia de Morelos, una tierra cuya gente tiene la
La vieja Y' pesada catedral de Cuernavaca, México. mente ,~cupada c~s.i exclusivamente por dos grandes figu-
Estilo colonial español, en estuco gris y rosa bastante de- ras mrticas: Emiliano Zapata y Nuestra Señora de
~ua~alupe. En esta.fiesta de la Asunción uno puede casi
teriorado. En el interior, una bulliciosa muchedumbre se
llI~agIn~r a ambas figuras, o bien unidas en sagrado ma-
ha reunido para celebrar la Misa de la Asunción. El ce-
t:lmomo en lo alto del «Popo», o bien limpiando sus
lebrante, monseñor Sergio Mendes Arceo, se reviste de rifles en las montañas.. El Mensaje (?): la facultad miti-
vivos colores en medio de la nave central, entre los em- fi:~adora de los pobres sigue funcionando, y su conte-
pujones y apreturas de una muchedumbre expectante y nido es cada vez más radical. Si Emiliano y la Virgen
boquiabierta (justamente «en escena», como encarecida- están con nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros?
mente han recomendado Genet y otros artífices del meta-
teatro). Los bebés berrean, las trompetas y violines de
los bigotudos músicos comienzan a gemir. La procesión Hice estas anotaciones en mi cuaderno de notas en
inicia su camino hacia el altar. Comienza la Misa: La Agosto de 1971. Las incluyo aquí porque la famosa Misa Ma-
alquimia, la transustanciación mágica de la piedad tra- riachi de monseñor Mendes Arcea es uno de los pocos ejem-
dicional latinoamericana convertida en una fiesta radical.
Don Sergio¿ a pesar de sus sesenta y tantos años, es uno
plo.s .~e afortunada combinación de la religión «tribal» y la
de los mutantes, un católico radical mexicano dotado de religión «popular». Naturalmente, no es la clase de Misa con
un profundo sentido de la ironía. Predica sobre la Asun- la que uno podría encontrarse en una remota aldea del Yu-
ción, sirviéndose del texto del Magnificat: «Mi alma catán. Téngase en cuenta que se emplea una música «pro-
engrandece al Señora». Y prosigue con una moderna tra- fana» y unas vestimentas de diseño moderno. Pero tampoco
ducción castellana de Lucas, 1, 49-53: «Su nombre es es precisamente una liturgia «pop» universitaria. Se trata
Santo.... las acciones de su brazo derecho revelan su po- de una Misa en la que se observan fielmente los elementos
der: ha derrotado al soberbio de corazón y de espíritu,
ha echado de sus tronos a los poderes imperiales, pero
canónicos de la Misa católica, y su éxito queda demostrado
ha elevado a los humildes. Ha colmado de dones a los por. el hecho de que en ella toman parte cada domingo cam-
hambrientos y ha despedido sin nada a los ricos». pesmos analfabetos de las aldeas cercanas y turistas proce-
La iglesia está abarrotada. Todo el mundo parece es- dentes de los más diversos países. Es un ejemplo de la nueva
cuchar. Don Sergio habla vigorosa, pero sencillamente: mezcla de -los tipos tribal y popular de religión del pueblo.
María es pobre como las personas oprimidas del Tercer
Mundo. La «Asunción no significa que se vaya hacia 10 Pero 10 que más me interesa de la Misa Mariachi es
alto (monseñor ha leído a Tillich, Robinson y demás), sino que representa el alborear de la «concientizacíón» del Tercer
que ahora se ha unido con Cristo, que es «el libertador Mundo. El esbozo que he hecho de su significado puede
en medio de nosotros». Los dos juntos, en este preciso ilustrar de dos maneras mi concepción de la teología radical.
momento, están «echando .de sus tronos a los poderes En primer lugar, el análisis muestra lo que yo pienso que
imperiales» (la antigua traducción decía «derribando a debería constituir el interés de un mayor número de teó-
los poderosos»), despidiendo sin nada a los ricos, elevan-
do a los oprimidos, sosteniéndonos en nuestra lucha con- logos. En segundo lugar, la Misa en sí misma es un ejemplo
tra la dependencia y el imperialismo. Por consiguiente, concreto de la radicalización de la falsa piedad y la energía
¡adelante con la lucha! Monseñor se santigua. El sermón política de la religión de los pobres.
ha terminado. Giran en el aire nubes de incienso. Repican
las campanas. Se distribuye el pan. Se acaba la Misa. En principio, lo que más podría extrañar a la mayoría
El atrio de la catedral. Perros que retozan. Niños que de los teólogos acerca de esa Misa es que se trataba de una
venden globos y pájaros de plástico sujetos a una vara. celebración de la Asunción de María, la Virgen Madre de
Mujeres que fríen tamales. Al otro lado del valle, el Po- Dios, en cuerpo y alma, a los cielos. ¿Puede haber en esto
pocatepetl, el venerado volcán de los Toltecas, brilla se- algo «radical» en algún sentido?
reno. El sol de finales de verano dora las montañas de
192 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 193
Fue Jorge de Santayana quien dijo una vez: «Dios no y desterrar a personajes como Sojourner Truth, Juana de
existe y María es su Madre». No sé de ningún teólogo que Arco y Ana Hutchinson, Las profetisas y las mujeres caris-
haya tenido la ocurrencia de decir esta otra agudeza: «Dios máticas aparecen continuamente y son exterminadas una y
ha muerto, y María es su Madre»; pero esta idea no escan- otra vez en la historia de los movimientos heréticos cristia-
dalizaría a ningún católico latinoamericano. «Dios», en la nos. El hecho de que estos movimientos suelen estar cons-
piedad popular hispana, es representado casi siempre muerto: tituidos por gente pobre que protesta contra una ideología
como Cristo yacente, en el descendimiento de la cruz, o co- religiosa dominante ha sido raramente observado por los
locado en el sepulcro. Por otra parte, María es la radiante historiadores de la doctrina y sistemáticamente ignorado por
encarnación de la vida corporal. Sus dos principales mani- los teólogos. Norman Cohn, en su obra sobre las herejías
festaciones 10 dicen todo. La Concepción simboliza el siem- medievales The Pursuit 01 the Millennium, cita muchos ejem-
pre misterioso comienzo de la vida. La Asunción representa plos de mujeres que encabezaron movimientos religiosos de
la insistencia anti-espiritualista (y muy española) en que la renovación. Al hablar del movimiento herético del siglo XIV
vida eterna sin el cuerpo sería terriblemente aburrida. Si llamado la Sociedad de los pobres, que influyó en Jan Rus
me dieran a escoger entre las dos herejías más típicas de la y en la violenta revolución de Bohemia, dice Cohn: «Su
Resurrección, la que insiste en la inmortalidad del espíritu líder era una mujer llamada Jeanne Dabenton, que fue que-
(anglo-sajona) y la que insiste en la «asunción» del cuerpo mada en la hoguera, 10 mismo que el cuerpo de su ayudante
humano (latina), yo me inclinaría más bien hacia esta úl- masculino, que había muerto en prisión, y los escritos y
tima. Nuestros sentimientos, excesivamente espiritualizados, vestidos de sus secuaces».
acerca de la inmortalidad revelan, sin embargo, que nuestra ¡Cómo desearía contemplar aquellos escritos y vestidos!
curiosa mezcla de tecnología y Victorianismo nos ha arre- Pero los hemos perdido para siempre, por desgracia. Du-
batado nuestro cuerpo de otro modo distinto. Si tuviera rante aquel- mismo período, Charlier de Gerson, Canciller
que escoger un símbolo, me decidiría ciertamente por la de la Universidad de París, estaba ocupado en publicar toda
Asunción, antes que por la Cultura Etica. Si Dios ha muerto, una serie de volúmenes para condenar un movimiento lla-
María está perfectamente viva y merece nuestra atención. mado El Espíritu de la Libertad, dirigido por otra mujer,
La piedad mariológica no es más que un ejemplo de a la que Gerson describe como «de una sutileza casi íncreí-
los miles de tipos de religión de los pobres. Y, como todas ble», llamada Marie de Valenciennes. Sin embargo, los libros
ellas ha sido explotado por los ricos, que han abusado de de Gerson no lograron extinguir el movimiento del Espíritu
ella 'una y otra vez, hasta el punto de que una María con- de la Libertad, que en 1545 estaba 10 suficientemente vivo
trolada por elementos clericales ha sido siempre transfor- como para que un personaje de la talla de Calvino le dedi-
mada, de abogada de los oprimidos en altiva dispensadora case un tratado titulado Contre la secte phantastique et
de la generosidad regia. Sin embargo, había en ella algo de- [urieuse des Libertins qui se nomment Spirituels (<<Contra
masiado real como para poder corromperlo, con 10 que. la la fantástica y furiosa secta de los Libertinos que a sí mis-
devoción mariológica sigue siendo un tema de enorme Im- mos se llaman Espirituales» ) .
portancia para la teología radical. Una de las formas de Lo más fascinante de este movimiento herético no sólo
comenzar un estudio del mismo consistiría en hacer una es que tuviera mujeres en puestos de responsabilidad y que,
pregunta muy sencilla pero que suele pasarse por ~to: ¿Por de hecho, fomentara una notable libertad sexual, sino que
qué son más frecuentes las imágen.es.y los personajes feme- empleara una imaginería mística femenina como expresión
ninos en las religiones de los oprimidos que en las de los de su devoción. Existen importantes conexiones, en su ma-
privilegiados? La historia cristiana está rebos.ante de guaro yor parte aún inexploradas, entre la herejía, el misticismo,
dianes masculinos de la ortodoxia que se dedican a quemar las religiones de los oprimidos, el liderazgo de las mujeres
194 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 195
y la imaginería femenina. Pero las religiones represivas, qUe dentales se han alejado casi completamente: la religión «pre-
normalmente son patriarcales, han conseguido una y otra literaria» y las llamadas religiones no cristianas.
vez extirpar tales, movimientos o, al menos, competir con Los pueblos preliterarios son, por definición, pueblos
ellos. «Cherchez la [emme!» es la consigna no sólo de los oprimidos y perseguidos. Los consideramos como obsoletos
detectives, sino de los teólogos inquietos. ¡Cuidado con las y patéticos elementos de resistencia en el progreso del mundo
brujas, las diosas y las profetisas! Ellas pueden en cualquier hacia la televisión en color, los trasplantes de corazón y
momento crear dificultades al stablishment religioso. los Boeing 747. Probamos nuestras bombas de hidrógeno
¿ Qué relación tiene la piedad mariológica oficial con en sus atolones, o quemamos sus aldeas para «salvarles».
el Espíritu de la Libertad? Representa el más extraordinario Sin embargo, poseen un secreto que quizá muy pronto ten-
éxito que jamás haya tenido una jerarquía religiosa en la gamos necesidad de conocer: cómo vivir sencilla y armónica-
historia por encauzar, desactivar y controlar el simbolis- mente con la naturaleza. La Mariología nos ayuda a enten-
mo religioso femenino. En el protestantismo, el elemento derlos porque abarca mejor que Yahvé o Jesús ingredientes
'femenino es reprimido, pero reaparece en el Jesús andró- atemporales, reprimidos pero esenciales, de la vida religiosa,
gino y de nariz aguileña de la literatura catequética domi- tales como la fertilidad, la sexualidad, el vientre, la tierra,
nical. En el catolicismo, a través de la obligada devoción las estrellas y la luna.
mariana, se socava y se desvía la indignación y las aspira- Es arriesgado afirmar esto hoy día, porque yo estoy
ciones de las mujeres. [Concedamos a las mujeres una diosa! absolutamente de acuerdo con las liberacionistas femeninas
De ese modo, mediante la negación y la sublimación, o por en que durante siglos los hombres han identificado estas
medio de prácticas piadosas cuidadosamente establecidas, cualidades exclusivamente con las mujeres y, después, han
el componente femenino es privado de su elemento de pro- usado esta identificación para mantener a la mujer en es-
testa y se convierte casi totalmente en un «opio». clavitud. Lo que se nos ha enseñado a denominar «cua-
He dicho «casi totalmente», porque en la Europa me- lidades femeninas» está presente, aunque reprimido, tam-
dieval existían conventos destinados a amansar a jovencitas bién en los hombres. Pero una de las formas de que el
excesivamente independientes que eran duras de mollera o hombre desfeminizado y super-fálico recupere el elemento
tenían ideas propias en materia religiosa, o ambas cosas a femenino reprimido consiste en reconocer que la Gran
la vez. Pero así como las vehementes profetisas de finales Madre simboliza algo que es propio de todos nosotros.
del medievo y diversos períodos de la Reforma no pudieron La piedad popular mariana es un vínculo con formas
ser encauzadas y domesticadas en los conventos, así la de- preliterarias de fe. Nuestra Señora de Guadalupe, por ejem-
voción mariana posee un modo de librarse de sus definicio- plo, cuyo santuario se encuentra precisamente a las afueras
nes ortodoxas. La representación de la Libertad en figura de la ciudad de México, constituye evidentemente una re-
de mujer no desapareció por el hecho de que la condena- expresión, en un contexto cuasi-cristianizado, de Tonantín,
ran Gerson o Calvino. La «Libertad armada» de la Revo- la diosa tolteca de la fertilidad. Su basílica se yergue en el
lución Francesa y la «Libertad entorchada» del puerto de mismo lugar en que estaba emplazado el templo de aquella
Nueva York dan testimonio de su persistencia. diosa pre-colombina. Los indios analfabetos, a pesar de
La mariología, en cuanto devoción religiosa femenina, cuatro siglos de cristianismo e interminables correcciones
es importante por otra razón: porque nos proporciona un hechos por sacerdotes bienintencionados, todavía dicen, cuan-
vínculo vivo con dos formas de expresión religiosa que son do se dirigen a la basílica, que, «van a Tonantín». Una
_de vital importancia para la nueva «concientización» del teología radical mariana constituye una importante vía de
Tercer Mundo, pero de las que los teólogos cristianos occi- acceso. Todos sabemos que tenemos mucho que aprender
de las religiones preliterarias (en otro tiempo llamadas «pri-
196 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 197

mitivas»), pero, ¿cómo podemos empezar a entenderlas tentos desmitificadores de los teólogos (masculinos) post-
si ignoramos o menospreciamos una realidad religiosa seme- conciliares que han intentado, por así decirlo, ponerle en
jante que habita precisamente en nuestra misma calle? su lugar. Después de todo, quizá tenía razón Jung cuando
En cuanto mujer, María nos facilita también el acceso dijo que la proclamación de la doctrina de la Asunción era
a las tradiciones no cristianas. Podrán decir algunos que el acontecimiento religioso más importante desde la Re-
.una deidad femenina suministra una base común en relación, forma .
por ejemplo, al hinduísmo, pero no al islamismo o al ju- Mujeres teólogos como Mary Daly y Rosemary Rue-
daísmo, que son, según se afirma, religiones más «mascu- ther tienen también razón al insistir en que la sobrecarga de
linas». Nuevamente es importante recordar la distinción en- simbolismo masculino en el cristianismo ortodoxo ha con-
tre religión de una «élite» y religión del pueblo, entre teología tribuido tanto a la opresión de las mujeres como a la into-
de libro de texto y devoción popular. En el islamismo oficial, lerancia de los hombres. Y están en 10 cierto cuando dicen
Alá es considerado en términos exclusivamente masculinos. que es necesario ante todo un cambio estructural de la
Pero en la piedad Shiita, una importante modalidad popular sociedad para que se produzca la muerte de los símbolos
de islamismo, Fátima, la hija del profeta, ha asumido mu- religiosos patriarcales. Pero yo espero que las mujeres teó-
chas veces un lugar semejante al de María en el cristianismo. logos eviten una excesiva unidireccionalidad. Los símbolos
Hay una creencia popular, según la cual es una reencarna- no son meramente el nimbo etéreo de la estructura social.
ción de la Virgen. Asimismo, en la tradición cabalística del Tienen también un espíritu propio, al menos durante al-
judaísmo aparece Shekinah, el aspecto femenino de Dios, gunos períodos de la historia. Pueden influir en la socie-
por cuya mediación se creó el mundo. Los ejemplos podrían dad, e incluso inspirar determinados cambios, así como ser
multiplicarse. En ningún lugar aparece la dominación mas- influidos por esas instituciones que los marxistas llaman «in-
culina en la religión, o la proximidad de la mujer a otros fraestructura». El flujo causal entre símbolo y sociedad muy
grupos dominados, mejor que en los frecuentes intentos de raramente es unidireccional. Pienso que nos hallamos en
las culturas patriarcales por degradar o controlar los elemen- un estadio de la conciencia colectiva humana y de trans-
tos femeninos de la deidad. Pero la piedad popular tiene formación de los roles sociales en el que es obligado pro-
un medio de enterrar a sus ortodoxos enterradores.. vocar el cambio en ambos sentidos.
Las mujeres liberadas de hoy no siempre muestran María como mujer, madre, reina o consoladora consti-
entusiasmo ante los esfuerzos de los teólogos masculinos tuye un símbolo central para una de las más importantes
por rehabilitar a María. Lo sé perfectamente porque he minorías sojuzgadas del mundo: las mujeres del mundo
tenido en clase a mujeres que me 10 han demostrado de un cristiano. Especialmente para millones de mujeres muy po-
modo muy expresivo y bastante airado. Sin embargo, no bres, María es la realidad religiosa central en sus vidas, el
creo que debamos olvidar el hecho de que, en algunas de centro de energía espiritual que las ayuda a seguir adelante
sus manifestaciones, María no es sólo una mujer, sino una a lo largo de muchos días de cansancio y muchos años de
mujer poderosa y quizá hasta liberada. Las mismas repre- lucha. Es verdad que entre los hombres y las mujeres po-
sentaciones de María que escandalizan a los teólogos or- bres la Mariología funciona muchas veces en formas cruel-
todoxos resultan ser las más importantes a este respecto. mente alienantes y regresivas: María como real benefactora,
Como Reina de los Cielos, a María se la representa sin como generosa señora cósmica; María como madre virginal;
ningún niño en brazos. Aunque comenzó siendo una mera María como sentimental abogada ante los Poderes Superio-
auxiliar de Jesús, ha ascendido en la conciencia religiosa res. Pero estos no son los únicos significados de María, ni
occidental (popular) hasta llegar a, su actual posición de tienen por qué ser los predominantes. La Mariología oficial
poder. Y en esa posición sigue, a pesar de los celosos in- es una forma de seducción, un calculado abuso del espíritu.
198 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADIC.AL 199

Pero debemos tener cuidado de no confundir la auténtica Una vez conseguida la adecuada sensibilidad religiosa
piedad con el abuso que oficialmente se hace de ella. Quie- con respecto a María, quizá podamos generalizarla. Necesi-
l?-es apoyan la justicia en favor de los pobres no pueden tamos hacerlo, porque María no es realmente tan diferente.
escupir sobre sus devociones. Deben darse cuenta de que La radical relativización de la conciencia religiosa produ-
la fe de los pobres no sólo es opio, sino también grito. Es cida por el pluralismo ha alterado fundamentalmente nuestra
la interioridad colectiva de un pueblo, aun cuando se la conciencia total. Ahora no nos preguntamos, o no debería-
fuerza y se usa en su contra. Por tanto, el desechar toda mos hacerlo, cuánto hemos de creer, o si hemos de creer
devoción mariana por considerarla un invento de los curas, esto o aquello. Más bien buscamos, y a veces encontramos,
o el dejar la Mariología en manos de los plumíferos curiales un modo de abarcarlo todo. Aunque no todo en realidad
es menospreciar un aspecto vital de la teología «radical», sino todo lo que puede contribuir a nuestra liberación inte-
que consiste en escuchar y aprender de la religión de los rior y exterior. Al empezar con algo tan evidentemente
perdedores ., «increíble» como la Asunción, podemos aprender a superar
Uno de los aspectos estimulantes de la Mariología nuestra dependencia de la bipolaridad credibilidad - incre-
consiste en que puede librarnos totalmente de nuestra ob- dibilidad y apropiarnos del significado de esta doctrina y
sesión por el juego de lo verdadero y lo falso. Nos pone, esta devoción. «Apropiarnos» no significa meramente ana-
literalmente, «más allá de la creencia». María es un agregado lizar, como podría hacer con una mariposa un estudioso
tan evidente de fantasía humana, mitificación, proyección y de los lepidópteros, sino aceptarlo como una realidad reli-
demás cosas por el estilo, que parece fuera de lugar preocu- giosa que es personalmente significativa para nosotros.
parse de si fue realmente concebida de un modo inmaculado, Pero ahora viene el siguiente paso, que es el peligroso.
o si fue Madre de Dios, o si subió corpóreamente al cielo. Habiendo aprendido de María todo esto, podemos enton-
Cuando hablamos de Dios, de Cristo, e incluso de la «muerte ces aplicarlo a todo lo demás. Lo paradójico es que, pre-
de Dios», muchas veces seguimos moviéndonos en el nivel cisamente por ser ella un mito, quizá sólo a través de ella
de lo que podemos «creen> o «no creer». Pero María, como podamos aprender de nuevo a crear. Y la teología, como
siempre, nos resulta más natural. Del mismo modo que dijo Santo Tomás, es una forma de oración. Así pues, corno
siempre ha sido más tolerante para con los pecadores-es teólogos, debemos aprender a orar como lo hace la gente
a ella a quien se acude cuando uno no se atreve a dirigirse ordinaria, aun cuando podamos estar «más allá de la creen-
directamente a Dios o a Cristo-, así también es más acce- cia». Si lo hacemos, y esto es muy curioso, María se con-
sible a los teólogos. A ella no le preocupan nuestras dudas. vierte verdaderamente en la mediadora de la gracia, de
María es un mito por excelencia. Nos permite -de un donde se deduce que Pío XII tuvo razón, aunque sus mo-
modo que Jesús no puede hacerlo- encontrar maneras ra- tivos no fueran correctos, en proclamar el dogma de la
dicalmente diferentes de acercarnos a ella. Con María pode- Asunción en 1950.
mos (mejor dicho, debemos) hacernos míticos y simbólicos El ignorar la piedad de los pobres no es la única causa
si queremos acercarnos a ella; mientras que con Jesús nos de la debilidad del movimiento de la teología radical. Ha
seguimos moviendo en el terreno de la bipolaridad creencia- habido también divisiones internas. Una de las más serias
increencia. La justa estima de la devoción mariana nos obliga tensiones, y que ha estado presente desde el comienzo, es
a introducirnos en una distinta epistemología religiosa; Ma- la discusión entre aquellos teólogos que insisten en la rede.
ría nos permite volver a sondear, en nosotros mismos y en finición radical de la fe y los que, por el contrario, se
nuestro inconsciente cultural, ese sector psíquico que sigue interesan en la reestructuración radical de la sociedad. La
dormido, pero no muerto, bajo nuestra superdesarrol1ada pugna se ha hecho aún más intensa' cuando, en los últimos
inteligencia cognitiva. años, el concepto de «juego» comenzó a atraer la atención
200 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 201

de los teólogos. Algunos veían una absoluta contradicción «requiere que se mantenga la continuidad histórica entre
entre las teologías de la oración y las teologías de la re- el yo y ninguna manifestación determinada de significado
volución. proyectado». En otras palabras, los jugadores saben que
Pero no existe tal contradicción. Yo mismo me di pueden cambiar las normas, de modo que cambie también
cuenta de la armonía fundamental que subyace en ambos la postura del yo con respecto a 10 que denominamos «rea-
enfoques teológicos a partir de una fuente un tanto ex- lidad». En el juego vemos los límites impuestos por la
traña: un artículo que tuve la posibilidad de leer en una estructura política como algo creado por los seres humanos
revista de psiquiatría. En él, los psiquiatras Bergen y Ro- en su esfuerzo por hacer frente a la realidad. Cuando juego,
senberg hacen esta importante observación sobre el juego: sé que soy más real que las normas, que puedo alterarlas
si los otros jugadores están de acuerdo, crear nuevas nor-
...en el juego ya no se percibe el entorno exterior co- mas, hacer un juego totalmente nuevo. Aunque se me im-
mo algo que dicta las acciones del ego; el centro cons- pidiera hacerlo, yo sé que podría hacerse, que la forma con-
ciente de la vida como actividad intencional se trans- creta de juego no es eterna ni inmutable. Pero, 10 que es
forma en modelador y remodelador de la realidad...
Las proyecciones, fantasías y mitos se ven tal como son. más importante, el saber esto no me impide jugar. Como
Los jugadores se sienten reales con 'una reaUdad que dicen los autores citados, «Las proscripciones y nociones
elios saben 'que el sistema no posee. morales de orden y continuidad» ya no se emplean para
impedir al yo proseguir sus actividades.
. El juego no se refiere a la diversión: el juego es 10 El incalculable potencial político del juego como forma
que une el instinto y la imaginación con la política y la re- de conciencia radica en que ya no se considera que el en-
construcción social. torno exterior puede dictar los proyectos del yo. El hombre
¿Cómo informa el juego nuestro enfoque de la reli- se convierte en el modelador y remodelador continuo del
gión? El juego hace libremente algo que sabemos que es significado de la realidad. «El rasgo más sobresaliente del
simbólico y cuyos procedimientos sabemos que, en algunos juego como modalidad de interacción», prosiguen Bergen
aspectos, son diferentes de los de otros mundos en los que y Rosenberg, «consiste en que las proyecciones, fantasías
habitamos. El juego es algo que hacemos por los valores y y mitos se ven tal como son. Los jugadores se sienten reales
satisfacciones que le son intrínsecos a la actividad en sí, no con una realidad que ellos saben que el sistema no posee.
por alguna finalidad extrínseca. El juego, además, es el
mejor modelo que tenemos actualmente para saber cómo po- Obsérvese que una cultura del juego liberado no tra-
taría de vivir ascéticamente sin mitos, fantasías y proyec-
demos ser gozosamente religiosos en esta era tan auto-cons-
cientemente crítica. La pretensión de los teólogos del juego ciones. No sería ni un antiséptico Walden Dos, ni un pla-
debería ser mucho más ambiciosa de 10 que hasta ahora neta completamente racionalizado al estilo de los viejos te-
ha sido, porque el juego debe entenderse como una elevada beos de ciencia ficción. Una cultura del juego liberado de-
forma de conciencia. Yo la llamo «conciencia lúdica», del bería abundar en mitos, ritos y símbolos. Habría de ase-
latín ludus (jugo). El juego, en cuanto tal, constituye el mejarse a los mundos descritos en Dune o en Stranger in
a Strange Land. Pero dicha cultura consideraría los mitos
vínculo entre nuestras nuevas teologías de la religión y las
teologías de la liberación. Conecta el rito y la revolución. tal como son y reconocería tanto su valor como su muta-
El juego no es una actividad más, sino una forma radical de bilidad.
conciencia y, por 10 tanto, una forma radical de fe. Una sociedad lúdica no sería una continua fiesta de
Lo importante del juego es que, aunque proyecte sig- drogas (que también tiene, de hecho, ciertas formas bas-
nificados y mitos, como muestran Bergen y Rosenberg, no tante fijas), sino una interminable revolución cultural. La
202 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 203
gente seguma produciendo fábulas e instituciones peto
también iría superándolas continuamente. En ese p~oceso suyo «como realmente es». El juego como conciencia radical
los mitos 'que sofocan. la alegría y la justicia serían trans- significa que ve~os todos nuestros juegos como juegos; en-
gredidos o transfigurados, o un poco de ambas cosas. tonces podemos Jugarlos, alterarlos o jugar a otra .cosa. Esta
Evidentemente, para llegar a una cultura del juego Ií- idea es tan estremecedora como liberadora. ¿Quiere decir
berado será necesaria la acción política. ¿Cómo se con- ~ue entonces carecemos de normas para poder juzgar qué
vierte el juego en política? Creo que el juego es el primer Juegos son malos, o que no tenemos posibilidad de discernir
paso que hay que dar para pasar de la esclavitud a la libertad. entre los diversos juegos? ¿Es que puede haber una ver-
En la actual transición histórica del hombre normal, de ser dadera revolución que, al menos, por un momento, no se
objeto a ser sujeto de la historia, el «juego» significa una tome en ~erio el mito (es decir, no como cosa de juego)?
alternativa frente a la sumisión cobarde o el inútil nihilis- Oímos. afirmar solemnemente (y casi siempre por personas
mo. En cuanto jugador, la persona tiranizada ya no ve las muy ajenas a la revolución) que los revolucionarios deben
colosales estructuras sociales que le rodean (y que han sido ser serios. Que no pueden, sencillamente, «jugar».
internalizadas dentro de él) como algo fijo e inamovible. Todavía no hemos tenido, que yo sepa, un revolucio-
Se da cuenta de que su cautiverio es un juego cruel cuyas nario «lúdico». Esto ayuda a explicar por qué tantas revo-
luciones desembocan en la reacción. Pero ello no significa
regl~s ~an, sido establecid~s por ~lgún otr~. Constata que
que en el futuro no podamos tener una revolución a la vez
las msntuciones no constituyen ordenes fijos de la crea-
lúdica y afortunada. Semejante «revolución lúdica» es la
ción, sino invenciones humanas que pueden ser alteradas.
única que pienso que podemos o debemos tener en el fu-
El jugador consciente de ser más real que el sistema nunca
turo. No sólo ha sido roto nuestro fundamentalismo reli-
volverá a ser vasallo incondicional de ningún déspota.
gioso, sino también el político. Los revolucionarios de cual-
Para efectuar los cambios que desea realizar en el sis-
quier género que creen seriamente estar iniciando el último
tema, el jugador-revolucionario puede crear nuevas metá-
estadio de "la historia o que piensan realmente que su ideo-
foras (el hombre socialista, la perversidad polimorfa ... ) y
logía (mito) es la definitiva suelen ser eficaces durante
nuevas instituciones (1a comuna, el «cuadro» ... ), la ma- algún tiempo. Pero, a la larga, devoran a sus propios hijos.
yoría de las cuales son adaptaciones imaginativas de otras El Mayo se convierte en Octubre. La toma de la Bastilla
más antiguas, Pero esas nuevas imágenes, a su vez deben desemboca en Napoleón, y la caída del Palado de Invierno
también llegar a ser consideradas en 10 que valen. No son acaba en Stalin. El mito de la revolución no puede eximirse
más eternas que aquellas a las que han desplazado y deben, del crisol de la crítica, sino que debe estar abierto al reexa-
por 10 tanto, ser remodeladas cuando llegue la ocasión. La men, incluso in medias res. ¿Puede haber una forma de
revolución nunca se llega a completar, y los tiranos más revolución que sea auto-crítica incluso durante su desa-
peligrosos son, de ordinario, los que ya han hecho su propia rrollo?
revolución, o así 10 creen. Pienso que sí. Por eso la Revolución Cultural China
La resistencia que todo el mundo experimenta a ver es tan importante, aunque parezca haber cuestionado sólo
cómo sus mitos son fundidos para ser nuevamente reescul- una parte del mito en nombre de la otra parte. Igualmente
pidas explica también por qué la Izquierda Tradicional importante fue el heroico esfuerzo de Dubcek por construir
siente ,más terror trente a la Nueva Izquierda que frente a una forma checoslovaca de socialismo auto-crítico, esfuerzo
cualquier otra tendencia, y por qué la Nueva Izquierda se que fue aplastado por uno de los estados más conservado-
muestra intranquila ante los «yippíes», los «yippies» ante res del mundo con el pretexto de «sofocar una contrare-
las mutaciones. religiosas, y así sucesivamente. «A» siempre volución», Pero todavía existe un problema. Tanto la re-
desea ver el Juego de «B» como un «mero juego», y el volución cultural de Mao como el «rostro humano del
204 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADIC¡\.L 205

socialismo», de Dubcek, sólo fueron posibles después de algún sentido «fracasaron»; pero ¿acaso puede decirse hoy
que un partido revolucionario hubiera alcanzado el poder. que la Revolución Rusa «tuvo éxito»? En otro sentido, el
Pero ¿existen ejemplos de este elemento «lúdico» auto- Mayo Francés logró un triunfo superior a las más dispa-
crítico en un movimiento revolucionario antes de llegar a ratadas expectativas. Los insurrectos, con su enorme dosis
ese estadio crítico? de surrealismo, pusieron de manifiesto que el supuesta-
En los últimos tiempos, el ejemplo más importante de mente monolítico estado moderno industrial no es más
una revolución lúdica que estuvo a punto de «tener éxito» que un débil castillo de naipes. Y además dejaron vis-
(aunque es difícil decir exactamente lo que ese «éxito» lumbrar, en un breve destello de fuegos artificiales, la vi-
podría significar) fue el Mayo Francés de 1968. Personal- sión de una sociedad sin jerarquías y la sensación de una
mente creo que aquellas fascinantes semanas constituyeron cultura carente de prejuicios eróticos.
uno de los períodos más portentosos de la moderna historia En algún sentido, también tienen razón los críticos con-
cultural y política. Los participantes en aquella especie de servadores del Mayo Francés, como Raymond Aaron, al
cataclismo no se habrían tomado sus propios símbolos con llamarlo «psicodrama». Este es precisamente el meollo del
la seriedad normalmente requerida para asaltar barricadas asunto. El París de 1968 asistió durante unos vertiginosos
apretando los dientes y echando toda la carne en el asador. momentos a la desaparición de las fronteras entre el teatro
Sobre una pared del Boulevard Sto Michel escribieron con y la «realidad», entre el juego y la política. Los revolu-
tiza: «fe suis Marxiste, direction Groucbo», y anuncia- cionarios de Mayo sabían que una revolución que no des-
ron su intención de no apoderarse de la pirámide social, monte y descentralice el poder del Estado no tiene mayor
sino de desmantelarla. Lograron enfurecer tanto a los iz- trascendencia que una intriga palaciega; y que una «revo-
quierdistas de la vieja guardia como a los conservadores, lución» que no consiga liberar las mentes y los cuerpos
pero consiguieron también el apoyo de millones de jóvenes de las personas, de un modo psicodramático o de cualquier
trabajadores, estuvieron a un paso de derribar a De Gaulle otro modo.: nos sigue dejando con nuestros opresores ma-
y, al final, sólo fueron derrotados gracias a una desesperada sivamente internalizados.
alianza de los burócratas de los partidos gaullista y co- Da la casualidad de que visité París pocos meses des-
munista. pués del levantamiento de Mayo y hablé con personas que
Pero la palabra «derrotados» no puede aplicarse total- habían participado activamente en el mismo. Desde enton-
mente a los del Mayo Francés. Lo que las masas intentaban ces he leído muchas de las innumerables descripciones e
en las calles y en el Odeón no era precisamente «apoderarse interpretaciones que se han hecho sobre aquel aconteci-
del poder» en el sentido habitual de la expresión. Estaban miento. Pero creo que todavía nadie ha captado la pro-
empeñados en una empresa mucho más fundamental. El fundidad de su significado o su originalidad. Pero tampoco
poder sobre el pueblo no descansa únicamente en los creo que se pueda entender sin contar con el lugar que
cañones, sino en los símbolos sociales autorizados que quie- ocupa en la tumultuosa historia de París a lo largo de las
nes están en el poder utilizan para dominar a los demás. sucesivas revoluciones francesas. El libro de Louis Green-
André Malraux, el gran escritor francés defensor de De berg, Sisters 01 Liberty, un estudio de la Comuna de París
Gaulle, afirmó que la alianza de los estudiantes y los tra- de 1870, por ejemplo, establece una fascinante comparación
bajadores constituía una crisis de la civilización. Creo que con el Mayo del 68, sobre todo por lo que se refiere al
tenía razón. Los rebeldes de París estaban destruyendo las desmantelamiento del poder del Estado. Greenberg docu-
estructuras y los mitos operativos de toda una época his- menta el hecho de que la Comuna (y otros movimientos
tórica. Estaban embarcados en una «revolución» que trataba semejantes, aunque menos conocidos, de Marsella y Lyon)
de redefinir el sentido de este término. Es evidente que en debe considerarse como parte de una lucha nacional contra
206 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. :LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 207

el creciente poder del Estado centralizado y en favor de las ción carente de espíritu». El mismo Marx nos recuerda
libert~des regionales y municipales. La Comuna es un ca- correctamente, en otro lugar, que la historia es «escrita
pítulo en la historia del socialismo descentralizador, y su por los vencedores». Lo que olvidó decir fue que también
principal símbolo 10 constituye una mujer trabajadora (no la historia de la religión es escrita por los vencedores; y
una [rermosa dama) con una bandera en una mano y una los escritores han tendido a ignorar a los ««perdedores»,
lanza en la otra. los cuales, sin embargo, muchas veces «pierden» no por
<.:Toda religión», decía Peguy, «comienza en misticis- ser menos inteligentes o menos devotos, sino porque son
mo y acaba en política». Cuando el juego se convierte, como quemados o decapitados por los vencedores. La teología
debe hacerlo ahora, en nuestra actitud determinante con radical debe necesariamente comenzar a prestar mayor
respecto a la «realidad», tanto nuestro misticismo como atención a los «perdedores» (léase «herejes» o «cismáti-
nuestra política se hacen lúdicos. Entonces nuestros mitos cos» ). El proceso está ya en marcha. Mi colega de Harvard,
e instituciones son vistos «tal como son». Este es el si- Dieter Georgi, ha mostrado recientemente que la historia
guiente gran paso que debe dar la conciencia humana. Y de las disputas sobre el modo de interpretar los textos an-
cuaJ,quier teología verdaderamente «radical» también ha tiguos debe ser leída como una historia de lucha de clases.
de dado. Siempre ha habido enfrentamientos entre las interpretacio-
nes estabilizadoras (<<ortodoxas») y desestabilizadoras (<<hec
El cambio más importante requerido por la teología
réticas») de la Escritura. Este tipo de relectura de la historia
radical no se limita a una relación más imaginativa con el
cristiana está empezando a difundirse, de 10 cual hay que
elemento femenino, las religiones no occidentales y lo míti-
alegrarse. Podemos observarlo en el cada vez mayor interés
co. Tiene que referirse también a la cólera de los pobres.
que se muestra por Münzer y Karlstadt, contemporáneos
Una vez más, la Mariología nos da una pista. María es la
de Lutero más «radicales»· que éste, no como enanos que
diosa de los pobres. Representa una forma esencial de reli-
trataran de morderle los tobi1los, sino como teólogos com-
gión del pueblo, el factor perdido en nuestra extensamente
petentes que, si «perdieron», fue más por motivos po-
pregonada vuelta a la «experiencia humana» como objeto
líticos que por razones intelectuales.
decisiva de investigación teológica. La piedad mariana y
otras devociones semejantes suscitan una pregunta inevita- No tenemos que retroceder cuatrocientos años para
ble: ¿La experiencia de quién? Desde una perspectiva bí-
encontrar casos de pobres que tratan de redefinir la fe en
blica hay una respuesta evidente a esta pregunta: Dios habla medio de la lucha política. Un ejemplo bien reciente es el
al hombre a través de los pobres. Pero ¿cómo habla Dios Movimiento Golconda, de Colombia, inspirado por el marti-
y cuál es su mensaje? rizado sacerdote rebelde Camilo Torres. Los sacerdotes y
Como hijo que fue de la Ilustración, Karl Marx, aunque laicos de Golconda tuvieron el buen sentido de rechazar
tuvo razón en muchas cosas, se equivocó en su apreciación la condena que el comunismo ortodoxo hace de la religión
de la religión. No sólo subestimó su durabilidad, sino que como si se tratara siempre y únicamente de opio. Tampoco
además ignoró la capacidad (raramente explotada) de la quisieron «utilizar» cínicamente la fe de los pobres de un
religión para catalizar la transformación política y cultural. modo demagógico. Creían, por el contrario, que si escu-
y hasta el mismo Marx suele ser mal interpretado en este chaban atentamente al pueblo y se ponían activamente de
punto. En el ya clásico pasaj~no sólo dice que l~ religión su parte, entonces el significado revolucionario de los sím-
es el «opio de las masas», sino que es «el SUSpltO de la bolos religiosos de los pobres comenzaría a hacer valer sus
criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, derechos. Así fue, y el Movimiento Golconda ha sido ac-
dell1lismo modo que es también el espíritu de una situa- tualmente suprimido por la Iglesia y por el Estado.
208 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 209

Nuestra actitud respecto a la religión de los pobres nizados. Esto es, precisamente, 10 que desde el principio
en general, o a la Mariología en particular, nunca debería intentó hacer Marx. Renunció a escribir panfletos ateos y
ser insincera. Ha habido hombres que han sido torturados se entregó a la seria tarea de hacer la revolución.
y esclavizados en nombre de María. La perversión de la Nos exponemos al influjo de la religión de los pobres
piedad mariana para fines anti-comunistas, como es el caso no para extirparla, sino para ser transformados por su poder
de la devoción de Fátima, o para otras formas de re- elemental, para saber cuáles son los más profundos senti-
presión, es demasiado conocida y notoria. Pero lo mismo mientes de los perdedores en este nuestro codicioso mundo.
puede decirse de casi todas las prácticas piadosas. Nos exponemos al influjo de la fe de los pobres para poder
La fe de los pobres revela no sólo dónde radica su compartir algo que es común a todos nosotros y equiparnos
dolor y cuál es el objeto de sus ansias, sino también cómo mejor para la batalla que hemos de librar contra los po-
han sido confundidas y desfiguradas sus esperanzas por deres que hacen que los pobres sigan siendo pobres.
la misma religión que les presta las imágenes que emplean La Misa Mariachi y el sermón de la Asunción de
para exteriorizar su protesta. Las religiones de los pobres monseñor Mendes (y otros mil ejemplos) muestran la trans-
nos muestran, más gráficamente que cualquier otra reali- formación de las religiones de los pueblos oprimidos, de
dad, la gloria y la maldición de la religión, incluida la expresión en protesta, y de protesta en acción. Pero esto
nuestra. Pero, como teólogos radicales, nuestra primera tarea suscita una pregunta inevitable: ¿Cómo sucede? Sabemos
de cara a la religión de los pobres no consiste en criticarla. que ha sucedido en el pasado. Podemos ver que está suce-
Primero debemos permitirla que nos hable, oír 10 que dice, diendo hoy a nuestro alrededor. Pero si, como yo creo,
detectar sus latidos en un mundo sin corazón. La exposi- los teólogos no sólo están llamados a observar) sino a criticar y
ción sin tapujos del dolor de los pobres puede ayudarnos guiar la vida de la fe, entonces este proceso de «radicali-
a sentir dentro de nosotros el dolor y la violencia, el zación» no puede dejarse en manos de fuerzas indeter-
grito que solemos sofocar porque nos sentimos mucho me- minadas o' desconocidas. Nosotros deberíamos contribuir
jor y mucho más controlados. Nuestra crítica no debería a su realización.
dirigirse a los pobres, a decirles lo estúpidos que son y La interpretación que monseñor Mendes Arcea hace
a debilitar su religión, sino a los ricos y poderosos que de la Asunción puede que no encuentre muchos partidarios
causan el daño y hacen que· la esperanza alimente sueños en la curia. Pero lo cierto es que la devoción mariana está
imposibles. cambiando en América Latina. En la inmensa mayoría de
Aquí es donde resultan reaccionarios en la práctica los casos sigue sirviendo para mitigar la cólera y sacralizar
todas las teologías «desmitologizadoras» y la mayoría de las la inactividad. Pero aquí y allá ha alimentado una cólera
llamadas «teologías radicales», cualquiera que sea su inten- justificada, y hasta la insurrección. Si Nuestra Señora le
ción. Desenmascarar un mito, como hizo el joven Marx, habla a Dios de derribar a los poderosos de sus imperiales
significa tratar de reformar el modo .de pensar de quienes pináculos de poder (revolución) y de despedir- sin nada a
creen en dicho mito. Es éste un clásico ejemplo de cómo los ricos (confiscación), entonces el pequeño Juan Diego
culpar del crimen a la víctima. Un programa verdadera- también puede hablar de ello. Y, si está en 10 cierto Paulo
mente radical debería seguir otro rumbo. Dado el hecho de Freire, cuando el pensamiento se convierte en palabra, la
que los mitos se usan muchas veces contra el pueblo, palabra en seguida se convierte en obra.
nosotros, como teólogos radicales, deberíamos intentar en
primer lugar descubrir la estructura del misterio. Debería- Es importante estudiar la Mariología latinoamericana
mos desmantelar las pirámides culturales, educativas y po- no sólo como religión de los pobres (que muchas veces no
lítico-económicas que nos mantienen narcotizados y colo- puede ser más que lágrimas y opio), sino porque es una
210 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO Y LA TEOLOGIA RADICAL 211

forma de piedad en proceso de radicalización política. Este (para coger y paralizar la protesta) y dónde ha servido
es el verdadero sentido de la homilía de Monseñor Mendes para comunicar la liberación. Hemos de aprender a desen-
Arcea. La religión, volviendo otra vez al locus classicus de mascarar lo primero y fomentar lo segundo. Más concreta-
Marx, también es protesta. A veces centra, activa y motiva mente, hemos de aprender a distinguir entre los diversos
la lucha contra el tirano. Suministra símbolos trascendentes modos en que la fe de un pueblo permite a éste sobrevivir
a las aspiraciones humanas y brillantes imágenes capaces y los modos que esa misma fe emplea para seducirlo yma-
de desenmascarar los hábiles mecanismos de control de nipularlo.
cualquier sociedad. Abre una brecha en el sofocante re- Pero cuando se empiezan a buscar los materiales y mé-
cinto del mundo unidimensional. Mantiene viva la espe- todos adecuados para este tipo de teología radical, inmedia-
ranza cuando todos los indicios empíricos parecen adversos. tamente se ve con toda claridad la indigencia que padece-
Nos permite despreciar los meros «hechos» y no hacernos mos. Hemos sufrido una educación desastrosa que nos ha
esclavos de la racionalidad. Nos deja que seamos un poco hecho virtualmente incapaces de ocuparnos de la religión de
insensatos. los pobres. Se nos ha enseñado, por ejemplo, a fiarnos ex-
Es muy urgente que descubramos cómo la religión pa- clusivamente de los textos escritos (cuando los pobres nor-
sa del grito desventurado a la protesta efectiva, del opio al malmente no han sabido escribir, o sus documentos han sido
estimulante. Es urgente porque, si los teólogos tienen. que destruidos por los «vencedores»), en documentos y decla-
criticar y guiar la piedad, entonces hemos de saber cómo raciones «consensuales» (hechos para el pueblo, no por el
se produce este tipo de cambio en la religión. Debemos de- pueblo), y en lo que los clérigos han predicado o enseñado,
jar de limitarnos a interpretar la religión y tratar de con- y no en lo que el pueblo ha creído y ha hecho.
tribuir a que cambie. Cuando pasamos a este estadio, inme-
diatamente vemos (como hizo Camilo Torres) que la re- Acerca de mi antiguo colega en la Facultad de Teología
ligión del pueblo es una fuente insospechadamente abun- de Harvard, Arthur Darby Nock, hoy fallecido, y que era
dante de luminosos destellos para la acción política. un tanto excéntrico, se ha dicho recientemente que él supo
Pero esto no debería constituir una sorpresa. En Améri- «ver que la esencia de la religión ~o p~ede hallars.e única-
mente en la filosofía o en la teología, sino que reside tam-
ca Latina la insurrección ha brotado muchas veces bajo la
bién en la devoción y en el culto, en la práctica y en la ex-
bandera de la religión del pueblo. En el interior del Brasil
presión del hombre medio». Darby supo? prosigue la ?es-
los profetas místicos han encabezado frecuentemente los
cripción, «tratar sin aires de superioridad las manifes-
levantamientos. El film de Glauber Rocha Dios y el Diablo
taciones reales de la religión».
en la Tierra del Sol describe un movimiento de este tipo. En
México, el Padre Hidalgo organizó a sus Independenti~tas «r'I'ratar sin aires de superioridad las manifestaciones
bajo la insignia de Nuestra Señora de Guadalupe. Un Siglo reales de la religión!»: [Qué admirable e indispensable prin-
después Emiliano Zapata dirigió bajo el mismo signo sus cipio metodológico para cualquier teólogo! Pero para los
guerrillas rurales de «macheteros». Más recientemente, la teólogos «radicales», especialmente los que, como yo, 9uere-
misma imagen sirvió de enseña a los huelguistas chicanos de mas llamarnos «cristianos», son sobre todo las manifesta-
los viñedos de California que marcharon de Delano a Sa- ciones reales de la religión de los pobres, los que sufren, los
cramento. cautivos los locos -las víctimas y los perdedores- lo que
El significado de todo esto para el nuevo estudio criti- deberíamos esforzarnos en conocer, y no sólo sin aires de
co de la historia religiosa que con tanta urgencia estamos superioridad, sino con amor y verdadero aprecio.
necesitando es que debemos averiguar, de un modo más con- Finalmente, no podemos contentarnos únicame~te con
vincente, dónde y cómo la religión ha sido usada como maza estudiar cosas tan exóticas como la Mariología Mexicana, o
212 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 7. LA RELIGION DEL PUEBLO y LA TEOLOGIA RADICAL 213

el Budismo Vietnamita, o el indigenismo neocristiano de zados» que han ayudado al pueblo a descubrir los ídolos
Africa. En los Estados Unidos tenemos una turbulenta his- utilizados para dominarle. Y desde Jan Hus, el furioso ico-
toria de la religión de los pobres, blancos y negros, digna noclasta de Bohemia, hasta los presidiarios de la penitenciaría
de ser oída. Los teólogos negros han comenzado a demostrar de Attica que, como primer acto de rebeldía, quemaron la
que toda teología interesada en la liberación de los norteame- capilla de la cárcel, los pueblos cautivos se han dedicado con
ricanos no puede ignorar la experiencia religiosa negra. Lo entusiasmo a derribar los ídolos.
mismo podría decirse de la religión de los chicanas, las di- Todavía hay una consecuencia más trascendental para
versas etnias y los blancos pobres. La mayoría. de los teó- la tarea de la teología radical, tal como yo la propongo. Para
logos radicales blancos han ignorado no sólo la experiencia captar el sentido de la fe del pueblo, no podemos evitar com-
religiosa del Tercer Mundo, sino también la religión de los partir la experiencia de quienes la producen. Dado que en
pobres y los olvidados que viven entre nosotros. Y el único el cristianismo es siempre en los oprimidos y afligidos en
modo de. que un día podamos conocer la fe de estos pueblos quienes Dios se hace presente y entre quienes se manifiesta
cautivos es compartir su lucha y escuchar sus gritos de la Nueva Realidad, no podemos desarrollar nuestra labor
dolor. sin identificarnos con su causa. El texto bíblico sólo puede
Lo que estoy proponiendo aquí no es realmente algo ser entendido por quien se haya identificado, al menos de
muy distinto de la mejor teología moderna. La historia de- algún modo, con la postura y la lucha de los «perdedores».
muestra que la teología crítica surgió primeramente como Esta postura, a su vez, nos permitirá entender, quizá por vez
una actividad de emancipación. Se inspiraba en el deseo de primera, los engañosos cantos de sirena con que los poderosos
librar al hombre del absolutismo político y las supersticio- suelen perpetuar su dominio. Entonces llega el momento de
nes religiosas en que éste se apoyaba. Para ser fiel a su criticar no la fe de los pobres, sino la forma en que ha sido
historia, la moderna teología crítica debe trazarse, una vez deformada y utilizada en su contra por quienes manejan
más, unos objetivos emancipativos. Esto significa, no obs- el cuadro de mandos de la sociedad con que se manipulan
tante, que los teólogos deberían darse cuenta de que a las los símbolos. La aportación liberadora de la teología resul-
personas las mantienen esclavizadas no sólo las ideas ar- tará del descubrimiento de los falsos mitos de los poderosos
caicas, sino también las instituciones sacralizadas por las no del intento por reformar el pensamiento de los pobres.
creencias y los sistemas de valores. La teología que quiera En la religión de los pobres escuchamos el grito de la
ser históricamente crítica, pero que se detenga a la hora de criatura oprimida en su forma más patética. En ella late el
criticar las instituciones y las ideologías, no hace sino rehuir corazón de un mundo más falto de corazón de lo que la
su misión histórica. mayoría de nosotros haya podido jamás soñar. Y si su fe
La teología radical no es, en definitiva, algo que pueda es muchas veces un opio (y seguramente lo es), también
ser hecho para el pueblo por los teólogos. El tratar de ha- sabemos que la televisión, la educación superior, la lectura
. cerlo así sería tanto como perpetuar un modelo auténtica- y el ganar dinero pueden drogarnos y sumirnos en sus pro-
mente no-radical de relación entre los teólogos y el pueblo. pias formas de coma. Deberíamos también saber ahora que
Las verdaderas premisas de la teología radical apuntan a el modo de tratar la adicción no consiste en apartar a la
una democratización del objetivo crítico y emancipativo del víctima de la droga, sino en curar la patología cultural que
quehacer teológico -la participación del pueblo en el des- le empuja a ella.
enmascaramiento de los mitos sacra1es por los que está con- «Un espectro ronda Europa», escribió en una ocasión
trolado. También existen precedentes de esto. A 10 largo Karl Marx. Ese espectro era el comunismo. Hoy nos persi-
de la historia cristiana ha habido predicadores «no autori- gue otro fantasma: la sonrisa de la calavera de un dios que
214 LA SEDUCCIONDEL ESPIRITU

hemos heredado, adorado, manipulado y, finalmente, asesi-


nado. Pero, mientras el espectro sonríe impúdicamente y
8
sigue acosándonos, un nuevo eón está surgiendo del vientre
de ·la historia. ¿Qué postura deberían adoptar los teólogos
radicales: la de amortajadores o la de comadronas? No tene-
mas nada que perder, REVIVALISMO AL DESNUDO: LA TEOLOGIA y EL
MOVIMIENTO DEL POTENCIAL HUMANO

Tomó a cada una de la mano y, cuando los ojos de


todas se cerraron en virtud de la magia de su contacto,
se formó el círculo. Krishna cantó una tonada en elogio
del otoño. Las Gopis respondieron alabando a Krishna
y comenzó la danza al campanilleo de sus brazaletes.
De vez en cuando, emborrachadas por la danza, una
u otra echaba sus brazos alrededor del cuello de su
amado, cuyas gotas de sudor eran como una lluvia ferti-
lizante que hacía que a ellas se les erizara el pelo de sus
sienes. Krishna cantaba. Las Gopis gritaban «¡Hare
Krishna!». A donde él las guiaba, ellas le seguían; cuan"
do él se volvía, ellas le encontraban; y para cada una de
ellas, cada momento era como una miríada de años.
, El Ser Omnipotente asumía así el carácter de un jo-
ven entre las mujeres de Vrindavan que impregnaba sus
naturalezas y, por 10 mismo, las naturalezas de sus respec-
tivos señores; porque, así como los elementos de que
están formadas todas las criaturas son el éter, el aire, el
fuego, el agua y la tierra, así también el Señor está en
todas partes, en el interior de todas las cosas.
Vishnu Purana, 5, 13.

El Instituto Esalen de Big Sur, California, es conocido


como el Belén y La Meca del movimiento que trataba de
alcanzar el conocimiento a través del contacto físico y la
meditación oriental que sacudió a los Estados Unidos durante
la década de los sesenta. Aunque en un momento creí que
la ola había remitido un tanto, todavía puede oírse su rumor
por todas partes. «Belén» y «La Meca» son metáforas reli-
giosas, extraordinariamente aplicables, por tanto, a Esalen.
Los expertos bíblicos nos dicen que los relatos neotestamen-
216 LA SEDUCCION DEL ESPIRI'I'U
8. REVIVALISMO AL DESNUDO 217

tarios que sitúan en Belén el nacimiento de Jesús pueden ser Además de nuestra conferencia, estaba prevista otra serie de
en su mayor parte leyendas. El movimiento de «encuentros» cosas para aquel fin de semana. Yo deseaba no sólo celebrar
de que hablamos ciertamente no nació en Esalen, pero hay nuestro pequeño acto, sino degustar, más aún, dominar todo
mucha gente que 10 cree. Por otra parte, es en Esalen donde el tinglado. Una vez que bajé del coche y me inscribí, em-
brilla la estrella, donde acuden los «magos» y donde can- pecé a sonreír constantemente y a charlar con toda la lo-
tan los ángeles, de modo que ¿por qué preocuparse por la cuacidad de que era capaz. Esperaba que nadie se diera
historia objetiva? Esalen está dotado de un aura especial y, cuenta de que estaba temblando. Y parece que nadie 10
como dice el director del periódico en la película El hombre notó.
que mató a Liberty Valance, «Cuando existe conflicto entre Hasta la mañana siguiente no amainó la lluvia, y sólo
los hechos y la leyenda, nosotros publicamos la leyenda». entonces pude ver realmente dónde me encontraba. Fue
. Por 10 que se refiere a La Meca, he oído que muchas una impresión casi irresistible. Esalen no podía. tener una
veces constituye una enorme decepción para los resueltos mu- mejor ubicación para responder a su peculiar mística de cá-
sulmanes que acuden allí a completar sus penosas peregri- lida promesa y escarpada amenaza. Encaramada en la parte
naciones. Pero, después de haber esperado tanto tiempo y de. Big Sur que mira al mar, sus diminutos jardines parecían
haber trabajado tan duramente para acudir allá, no pueden colgar inseguros sobre las olas del Pacífico que rompían
permitirse el lujo de decepcionarse. Además, forma parte violentamente contra las rocas, centenares de metros más
de la religión. Hay que ir a La Meca antes de morir, o no abajo. Balanceándose allí, entre el cielo, la montaña y el
se correrá una suerte mucho mejor que la de los infieles. infinito mar, el lugar parecía decir: «Si no sucede aquí, no
Lo mismo sucede con Esalen. sucederá en absoluto. No hay otro lugar a donde ir».
Sin embargo, yo no fui a Esalen como peregrino, ni Así que decidí dejar que sucediera. Me uní a un grupo
siquiera como curioso. Al menos la primera vez. Aunque que estaba en el césped y extendí torpemente brazos y pier-
resulte prosaico, acudí allí por primera vez para tener, junto nas en los rítmicos movimientos del Tai Chi (meditación
con el difunto obispo James Pike, una conferencia de fin corporal china). Toqué, olí, gusté y escuché las briznas de
de semana. Quizá por eso me impresionó tanto. Como yo hierba, la corteza de los árboles, las húmedas piedras y las
no era un «peregrino», no tenía ilusiones que pudieran ser hojas de los pinos en los ejercicios de conocimiento Senso-
defraudadas, de modo que me cogió en plena inocencia e rial. Me dejé caer a plomo hacia atrás para ser cogido por
ingenuidad. Además, la impresión que me causó Esalen no mi pareja, en una especie de prueba de desarrollo de la con-
fue ni la del lugar de nacimiento de un salvador, ni la de fianza. Miré a los ojos de las personas de un grupo de en-
un centro de peregrinación, sino la de la imagen que yo te- cuentro. Me tendí tranquilamente en silencioso éxtasis mien-
nía de una manifestación norteamericana al viejo estilo. tras una diestra masajista, con sus dedos perfumados con
Había oído muchas cosas sobre Esalen antes de ir, algu- aceite de bayas, manoseaba hábilmente mi cuerpo en uno de
nas bastantes disparatadas: personas que se transforman to- los famosos masajes profundos del Instituto. Martilleé fe-
talmente durante las maratonianas sesiones nocturnas de rozmente un enorme tambor de fabricación casera y langui-
encuentro, lágrimas, gritos, gemidos, sollozos roncos y abra- decía la luz de una vela en los baños de agua mineral ca-
zos histéricos, sexo en treinta y ocho sabores diferentes y, liente. No me transformé.
por supuesto, los famosos baños en cueros. Así que, cuando Todo era magnífico. A medida que se desarrollaba, ni
llegamos un viernes de enero por la tarde, empecé a asus- mi miedo ni mi determinación triunfaban. Por el contrario
tarme. Pero, a la. vez que miedo, detecté en mí otro senti- ambas cosas fueron.desapareciendo de mi mente, conforme
miento más fugaz pero todavía identificable, una especie me dejaba llevar por una especie de apacible consentimiento
de determinación a no dejarme derrotar por aquel lugar. que raramente había experimentado con anterioridad. No
218 LA SEDDCCION DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 219

conseguí «dominar» a Esalen. Tampoco Esalen me dominó a que no va a vivir eternamente. Es bueno para ·la humildad
mí. Supongo que decidimos, de común acuerdo, noprose- de todos y cada uno de nosotros.
guir aquella contienda. Ambos dejamos sencillamente que Lo que más recuerdo de aquel primer fin de semana en
«sucediera» y, desde entonces, mi relación con Esalen ha Esa1en no es el panorama, ni la conferencia. Tampoco los
sido una relación de citas, fantasías e interludios. Es como baños, ni el Tai Chi. Lo que recuerdo con más claridad es
una aventura amorosa con una mujer cuyas locas ideas te la especial discusión que tuvo lugar el sábado por la noche.
desconciertan, pero cuya presencia es cálida y tentadora, que Fue algo que no había sido planeado en absoluto, sino que
sabe que le prestas atención medio en broma, pero que no el sábado por la tarde, una vez que el obispo Pike y yo ha-
se preocupa realmente por ello, porque tiene otros muchos bíamos concluido nuestras charlas y todo el mundo estaba
amantes, aunque por alguna razón tú también le gustas. durmiendo la siesta o recibiendo un masaje, llegaron Gary
Después de haber ido varias veces a Esalen durante un Snyder, el poeta Zen autor de Earth House Hold, y Allen
período de cuatro años, el director, Mike Murphy, final- Ginsberg con algunos de sus seguidores, para meditar y
mente me concedió uno de los escasos «certificados de invi- divertirse en los baños. Alguien sugirió que sería esplén-
tado de honor perpetuo» de Esalen. Se trata de una pequeña dido que los cuatro -el obispo Pike, Allen, Gary y yo-
tarjeta amarilla en la que se dice que el portador tiene el tuviéramos aquella noche una especie de «panel» sobre «El
derecho de visitar Esalen y hacer uso de sus instalaciones, futuro de la religión». Así 10 hicimos, hasta que el rocío
según reza modestamente la tarjeta, «para siempre». Ellos mañanero humedeció las piedras del pavimento que rodeaba
la llaman la Tarjeta Eterna. el oscuro estudio de la oficina de recepción de Esalen, con
sesenta o setenta personas esparcidas por el suelo a nues-
Pero desde que recibí la tarjeta no he regresado a Esa- tro alrededor, a la luz de unas cuantas velas aromáticas y
len. Y no sé exactamente porqué. Tal vez sea algo parecido acompañados del rumor del oleaje y el viento.
al inevitable enfriamiento que se produce cuando un amante
comienza a hablar de matrimonio. Quizá fuera que yo esta- Ginsberg era una especie de Siddharta juvenil y bar-
ba precisamente superando mi experiencia de Esalen cuando budo. Se sentó con las piernas cruzadas, cubierto con una
se me concedió ese visado a la inmortalidad. Pero, de todos túnica, la luz de las velas reflejándose en sus gafas, y
modos, me gustaba la Tarjeta Eterna. Me decía que era nos dijo que el futuro de la religión estaba ahora entrelazado
bueno que yo supiera que la estrella en 10 alto es en rea- con el futuro del LSD. Nos contó cómo empleaba las téc-
lidad el reflejo sobre la niebla del Pacífico de: la linterna nicas de meditación hindúes mientras «viajaba» bajo la in-
de una maestra de San Bernardino cuando se dirige hacia fluencia del ácido o la mescalina, y nos confesó que la única
los baños. Y que los ángeles que cantan son las radios de cosa del cristianismo que para él tenía sentido era el rro-
los coches que atruenan la carretera que baja de Monterrey sario, por su capacidad para producir el trance a través de
a Los Angeles. La tarjeta es una simpática mezcla de me- las repeticiones. Según dijo, también le ayudaba en sus
sianismo y auto-caricatura (<< ¡Para siempre!»), de modo «viajes», cuando se sentía estar «volando», apretar en las
que constituye un condensado perfecto de 10 esencial de manos sus duras cuentas. Le daba algo a 10 que agarrarse y
Esalen. Ya sé que hay algunos fanáticos, pero las personas algo que hacer. Habló también de la masturbación y el coito
más estrechamente allegadas a Esalen no 10 son. Saben que como experiencias religiosas, en ocasiones con algún mayor
han dado con algo importante, pero saben también que no azoramiento de 10 que yo habría esperado. Mientras hablaba,
constituye la Respuesta Definitiva. Saben que pueden darte varios muchachos y muchachas que habían venido con él a
sin peligro una Tarjeta Eterna, porque el Instituto Esalen Esalen se habían sentado en el suelo cerca de sus pies, con
no existirá siempre. Y cuando uno acepta la tarjeta, sabe los ojos entreabiertos, asintiendo con la cabeza, sonriendo
220 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 221

y, en ocasiones, haciendo sonar sus dedos o gimiendo agra- tual. Es absolutamente lógico que su viuda, Diane, que es-
decidos. tuvo con él aquel fin de semana en Esalen, haya abierto un
Cuando habló Gary Snyder, nos describió su riguroso centro en su memoria destinado a ayudar a las personas que
entrenamiento en un monasterio Zen japonés y explicó por se encuentran «en transición espiritual». jim Pike nunca
qué pensaba que la única religión adecuada para el futuro dejó de estar en transición.
era cierta forma de budismo, más que de cristianismo. Yo Pero Jim Pike se encontraba en un serio aprieto aquella
pensé que 'dedicaba demasiado tiempo a enumerar los fa- noche. Tenía una imperiosa necesidad de llegar tan lejos co-
llos del cristianismo, que yo ya conocía, y demasiado poco mo cualquiera -y más, si era posible- en cuestión de
a explicar por qué le resultaba tan satisfactorio el Camino evolución religiosa. Pero estaba allí sentado, rodeado de ti-
de Buda. Al escuchar a Snyder sabía, sin embargo, que no pos raros con las piernas cruzadas, cantantes de mantra,
se estaba refiriendo al budismo «pop» o al Zen instantá- bandejas de incienso y el sensual aroma que el mismo Esalen
neo. El había hecho su difícil aprendizaje espiritual en aquel rezuma de por sí. Inmovilizado allí donde la disparatada
austero monasterio al pie del Fujiyama y sabía de 10 que California se junta con el mar, parecía representar plena-
hablaba} y yo sentí que deseaba conocerle mejor. Cuando mente, a su pesar, la imagen del clérigo anglicano. Nunca
acabó de hablar, cantó un «rnantra» junto con Allen. En- he estado seguro de si había dimitido como obispo episco-
tonces comenzó a hablar el obispo Pike. paliano de San Francisco, o si le habían cesado por ser de-
¡Pobre Jim! Aunque nunca le conocí muy bien, me masiado radical. Pero seguía siendo cristiano, episcopaliano
agradaba, a pesar de que poseía ciertas «cualidades» que y sacerdote. Incluso seguía siendo obispo. Después de
hacían que la gente se apartara de él, o quizá precisamente haber hablado Snyder y Ginsberg, le iba a ser muy difícil
por eso mismo. Es cierto que hablaba demasiado, intermi- captar la atención de los asistentes. Se extendió bastante,
nablemente. Y mucho de 10 que decía era inconexo y falto sobre todo acerca de la comunicación con los muertos, es-
de preparación. Fumaba sin parar cigarrillos L&M, aspi- pecialmente de su propia comunicación con su hijo muerto.
rándolos furiosamente, y parecía estar acosado por alguna La gente estaba emocionada, incluso quienes eran escépticos
terrible «némesis». Pero 10 que hizo que me ganara fue su COh respecto a sus relatos, entre los que me incluía.
impulsivo deseo de hacer retroceder los límites de la expe- No recuerdo ahora 10 que yo dije aquella noche. Pero
riencia, de explorar dimensiones religiosas que habían sido sí sé que nunca me he sentido más ortodoxo. Sólo desearía
tabú durante siglos. Era un inquieto vagabundo que nunca que mis colegas de Harvard, que de vez en cuando siguen
se' sentía a gusto durante mucho' tiempo en una iglesia o gastándome bromas acerca de si soy o dejo de ser el radical
con una teología determinada. Después de haber estado de la facultad, pudieran ha!berme visto aquella noche. En
COh él, yo siempre me sentía un poco más libre. Aunque comparación con los otros tres, me parecía ser el mismísimo
murió prematuramente, tuvo una muerte totalmente acorde «Don Cristiano Convencional». Pero, no sé por qué, a otro
con su forma de ser. Confieso que llegué a pensar que había nivel no me importó realmente. De hecho, me sentía ma-
sido una muerte un poco teatral, pero también esto iba con ravillosamente.
al estilo de Jim. Se daba en él una mezcla de sacerdote y Desde entonces he pensado mucho en ello y ahora creo
actor. Murió dos años después de nuestra experiencia de saber por qué me sentí tan a gusto. Todo aquel fin de se-
Esalen, mientras exploraba un desierto en el que, según la mana en Esalen constituyó un momento decisivo para mí,
leyenda, Cristo fue tentado por Satanás. jim estaba reali- porque significó la vuelta a la confianza en el elemento
zando 10 que muchos considerarían una misión de locos nada experiencial de la religión, y en particular mi propia expe-
recomendable o un truco publicitario. Pero estoy seguro de riencia, como una fuente legítima de orientación en la vida
que para él constituía una trascendental exploración espirí- y en la teología. Cuando ahora miro hacia atrás, me doy
222 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
8. REVIVALISMO AL DESNUDO 223

Torrentes de alegría como las olas del mar


cuenta de que desde hacía algún tiempo me había estado inundan mi alma
moviendo hacia ese punto. Pero muchas veces se requiere desde que Jesús entró en mi corazón.
una ocasión especial para que algo cristalice. No se trataba
de algo absolutamente nuevo. Se trataba de un retorno; y La gente que patrocina los centros de «crecimiento» y
una de las razones de que me sintiera bien en Esalen era se empapa de la ideología del movimiento de encuentros
que me resultaba familiar, algo no extraño ni totalmente son frecuentemente muy críticos con respecto al cristianismo
nuevo. convencional. Suelen hablar con desdén del «puritanismo»,
La religión de mi juventud había sido profundamente con su pretendido prejuicio anti-corporal y su sofocante es-
experiencial, y después de años de estudiar teología estaba trechez. Pero la mayor parte de la religión norteamericana
nuevamente preparado para la religión, Aquel grupo de en- n? ~s puritana, al menos en este sentido; es pietista. El
pietrsmo no sólo permite el sentimiento, sino que se deleita
cuentro no constituyó mi primera experiencia de llorar o de
e~ ~l. Y quien recuerde la última noche del campamento
sentir una profunda emoción en público, como tampoco los
baños sulfúricos fueron las primeras aguas expiatorias que bIbhc? de. la escuela secundaria -la intoxicación religiosa
tuve que pasar. Años atrás había asistido a las sesiones de al rojo VIVO mezclada con la sexualidad adolescente las
oración y había experimentado el bautismo. Además, la dedicatorias que se pronuncian en el fuego de campamento
oscuridad y las velas de Esalen me resultaban familiares. y ;as sudofosas caricias entre los arbustos-. sabe 10 que
¿Acaso no habían iluminado también la última noche del quiero decir. En Esalen volví a recordar todo esto, y me
«campamento bíblico»? Y ahora allí estaba Gary, Allen y alegro de haberlo hecho, porque estaba borrándose de mi
Jim, dándonos ... ¿qué? ¡SUS testimonios! El Movimiento memoria.
de Potencial Humano, Sensibilidad y Encuentro es el suce- La «educación superior» exige un precio. La mayoría
sor y heredero cultural del cristianismo pietista de mi infan- de las veces estoy agradecido a los años que pasé en Penn,
cia y de la infancia de otras muchas personas, con toda su Yale y Harvard. Pero no siempre. Porque soy plenamente
fuerza y su debilidad, su calor e intimidad y su excesivo consciente de que la vida en aquellos centros de cultivo
sentimentalismo. cerebral me arrebató la confianza que antiguamente sentía
en mi propia experiencia. Cuesta mucha rabia reprimida, el
Esalen y otros centros de crecimiento y campamentos aplazamiento de muchas satisfacciones y mucho tiempo per-
de potencial humano análogos no son algo extraño que haya dido a lo tonto el alcanzar un doctorado en filosofía. A
sido importado a la: escena religiosa norteamericana. A veces pienso que el costo es demasiado elevado. En cual-
pesar de haberse reapropiado el idioma espiritual de Oriente, quier caso, cuando visité Esalen estaba comenzando a sos-
sus verdaderos precedentes no son tanto Benarés o las me- pechar que yo estaba cerebralmente superdesarrollado y
setas del Tibet, cuanto Asbury Park, Ocean Grove y cientos experiencialmente atrofiado. Lo que allí descubrí acerca de
de bucólicos lugares del Medio Oeste en los que se han mí fue bastante simple, y probablemente 10 habría descu-
producido brotes de revivalismo. La intensidad emocional bierto en cualquier otro lugar. Comprendí que yo no tenía
y la fascinación, espiritualmente acreditada, por el senti- por qué ser ~llen, Gary o Jim (un gurú del LSD, un poeta
miento de los grandes movimientos de resurgimiento pietista Zen o un obispo errante). Esta era su experiencia, no la
no desentonarían en Big Sur. Existen diferencias en la retó- mía. Todo 10 que yo tenía que hacer consistía en aceptarme
rica y en el ritual, y especialmente en las. costum:bres,pero a mí mismo y, tal vez, tararear unos cuantos compases (para
la melodía de fondo sigue sonando como la que oí por pri- mis adentros, por supuesto) del «Tal como soy».
mera vez, hace muchos años, en la pequeña iglesia metodista
de Malvern: Hasta ahora, en esta rememoración de la reunión de
224 LA SEDUCCION DEL ESPIRrrU
8. REVIVALISMO'AL DESNUDO 225

Esalen, no he hablado apenas sobre lo que la mayoría de quizá la mejor forma de explicarlo sea describir lo que su-
la gente espera oír: los baños mixtos, en cueros en las cá- cedió.
lidas aguas sulfurosas. Lo he demorado porque no sabía có- . ~< ¿Sabe ya todo el mundo algo acerca de la... expe-
mo eludir los SciUa y Caribdis de las descripciones que otros nencia del baño?», preguntó el fornido asistente social de
han hecho. Algunos iniciados de Esa:len arrojan luz sobre San José, mirando pensativamente en torno al grupo. «¿Pien-
el asunto asegurando que «no se trata en absoluto de algo san ustedes que estamos ... cómo diría ... preparados o pien-
realmente provocativo», y refiriéndose con aires de supe- san que deberíamos ... hablar de ello antes ...antes' de ... ir
rioridad a los «inadaptados» que realmente tocan o aca- allá? El había estado anteriormente en Esalen y pensaba
rician a la gente en las aguas purificadoras. Insisten en el que había llegado «el momento de plantear el asunto». Y
carácter de inspiración espiritual de la inmersión, como si había llegado, efectivamente. Mi reloj me decía que eran ya
se tratara de un ejercicio incorpóreo de meditación trascen- las once de la noche del viernes, primer día de nuestro fin
dental. Otros (fa mayoría de los cuales no han hecho la de semana. Las dieciséis personas que formaban mi grupo
experiencia) aseguran que los baños no son más que una estaban sentadas o tumbadas en la alfombra, un poco can-
preparación para el «lío» que se organiza de vuelta a las sa~~s y. bastante aliviadas de la inevitable inquietud de la
cabinas, o una orgía para personas que preferirían morir sesion inaugural. Pero su distensión estaba siendo inte-
antes de asistir a una de las que se anuncian en las publi- rrumpida. Se enfrentaban a algo que debían haber espe-
caciones «underground», porque desean que sus excesos rado cuan?o llegaron, pero que, por muy delicadamente que
sean santificados por las autoridades, en este caso los gurús se propusiera, habría parecido indeciblemente audaz en cual-
de los grupos de encuentro. quier ot~o lugar. Aquel sujeto estaba preguntando si está-
bamos dispuestos, Lo que quería decir era si dieciséis personas
Pues bien, para mí la «experiencia del baño» resultó tot~lment~ e;trañas ,( a excepci~n de .un matrimonio y un
ciertamente provocativa, y cualquiera que se haya educado antiguo discípulo mio que habla venido de San Francisco
en nuestra cultura y diga que no le resulta provocativo, o para asistir' a la conferencia) estábamos dispuestas a tomar
me desconcierta o me suscita una profunda sospecha. Tam- unas grandes toallas, caminar las doscientas yardas que a
bién encontré la experiencia «espiritualmente» satisfactoria, través de un estrecho sendero, nos separaban de los bañ~s,
si es que entiendo 10 que quieren decir quienes 10 describen d~sr:u~arnos ~otalmente y meternos en un pilón donde los
con este término. Estoy seguro también de que bajo el d~ecls~ls e~tat1amos apretados unos contra otros -piel con
agua (yen la superficie) hay abundantes caricias, manoseos, p~el, inevitablemente-c-, para allí proseguir, de un modo
pellizcos y otros contactos físicos que probablemente cul- diferente, nuestro mutuo conocimiento:
minan, más o menos, en el mismo número de coitos que se ¿Estábamos preparados?
producen cuando un grupo de adultos sin prejuicios se en- Yo tenía la impresión de que no había en toda Amé-
cuentran durante un fin de semana en un albergue de mon- rica dieciséis personas extrañas que estuvieran preparadas
taña, en una reunión de adiestramiento para ventas, o en para ~quello, pero que todos nosotros, o la mayoría de noso-
una asamblea de la Young Men Christian Association tros, íbarnos a hacerlo de todas todas. Estuviéramos prepa-
(YMCA). Mi descripción, por tanto, no navega entre Scilla rados, o no. Y además, probablemente ya no había nada
y Caribdis, tratando de sortearlas, sino que abarca a ambas. de qué ~ablar que pudiera ayudarnos a lograr una mayor
Para mí, la «experiencia del baño» fue a la vez provocativa preparaclOn. Yo estaba seguro de que 10 más que se con-
y espiritual, voluptuosa e inocente. Fue todas las cosas con- seguiría hablando sería acrecentar la tensión la ansiedad
tradictorias de que había oído hablar, y más todavía. Y por o la excitación y, por mi parte, yo ya había llegado al límite
eso mismo fue diferente de todo lo que había previsto. Pero de las tres.
226 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 227

Hasta aquella noche, mi experiencia con respecto a la igual que en los vestuarios del «YMCA», colgamos nues-
desnudez había sido, más o menos, la del macho medio ame- tras prendas en las pequeñas perchas de madera -todo ello
ricano de clase media. En suma, mis experiencias de desnudez en medio de furtivas ojeadas, pero sin mirar fijamente-,
no habían sido mixtas, y las mixtas no habían sido de des- nos sumergimos en las cálidas aguas minerales y nos acomo-
nudez, A partir del cuarto grado, yo había compartido con damos sobre el áspero fondo de la piscina.
otros muchachos muchos vestuarios húmedos y malolientes,
EH agua llegaba hasta las axilas de una persona de esta-
y había nadado en las piscinas de la «YMCA», cuyas aguas tura media sentada. La sensación era deliciosa. Al princi-
tenían tanto cloro que te escocían los ojos. Más tarde, había pio, todos nos mirábamos mutuamente en una especie de
acudido de vez en cuando a los baños turcos del gimnasio éxtasis de alivio. Ya estábamos allí. Habíamos traspasado
de la universidad y tuve que pasar periódicamente diversos las arbitrarias fronteras del mundo exterior, delimitadas
reconocimientos médicos que se hacían de modo colectivo en por la ropa interior y los bikinis que enmascaran pero no
la universidad, los campamentos o el «Selective Service ocultan lo esencial. Habíamos roto el tabú y. no habíamos
System». Pero todas estas actividades estaban restringidas muerto. Esto ya nos daba un ligero estímulo. Además, flo-
a personas de mi sexo: desnudos pero no mezclados. Con tábamos juntos en una especie de zona libre en la que no
mis compañeros de escuela me había colado de vez en cuan- era necesario (era casi imposible, de hecho) pasar de la
do en espectáculos de revista, y de pequeño había practicado desnudez a la relación sexual. Podíamos relajarnos y gan-
los clásicos trucos del «voyeur», pero en todas esas ocasio- dulear en el agua sin esa preocupación por lograr un «buen
nes yo estaba completamente vestido. Todas las experien- rendimiento», que en nuestra cultura, inficiona incluso, o
cias que había tenido desnudo con mujeres desnudas ha- quizá especialmente, al mismo acto sexual.
bían sido estrictamente en pareja, nunca en grupo. Y no
creo ser un caso raro en cuanto a la escasez de este tipo de [Qué ironía! El mismo acto que nuestra descompuesta
experiencias. Así pues, aquello era nuevo para mí. cultura ha decretado como la expresión quintaesenciada de
Cuando llegamos a los baños, la luna estaba cubierta la libertad 'personal, y hasta de rebelión contra la autoridad
por las nubes, pero alguien había tenido la previsión de po- convencional, ha sido también transformado en una ac-
ner docenas de velas en torno a las pequeñas piscinas. Su tuación que hay que realizar según unas normas de rendi-
luz amarilla suavizaba el color de la piel de quienes se ha- miento generalmente aceptadas. Pero en aquellos conforta-
llaban allí. De hecho, su piel parecía brillar, hasta el punto bles vapores de Big Sur, la cosa era diferente; y en una
de quienes todavía estábamos vestidos teníamos la sensa- época tan preocupada por la Ubre expresión sexual, el no
ción de ser una especie de peludos visigodos irrumpiendo tener que atenernos al guión que suele seguir uniformemente
en el interior de los lugares sagrados de los cultos roma- el proceso de seducción fue para nosotros como una salu-
nos. Nos quedamos como pasmados y parpadeamos durante dable y amena brisa. Creo que todos los que allí estába-
uno o dos segundos; aunque lo cierto es que, vestidos como mos tuvimos la misma sensación. Normalmente, el escenario
estábamos en aquel ambiente, éramos nosotros, y no ellos, en el que los hombres y las mujeres suelen desnudarse les
los que parecíamos estar fuera de lugar. Unos cuantos de exige adaptarse a un guión-tipo. La excepción la constituyen
nuestro grupo se habían quedado atrás, diciendo simple- las saunas y las consultas de los médicos. Pero la relación
mente que aquél no era un lugar para ellos. Todos nosotros sexual obligatoria es una contradictio in adjecto, y así las
habíamos expresado en voz baja nuestra aprobación a su apacibles aguas de Esalen proporcionaban un ambiente pa-
decisión. Pero el resto de nosotros, los audaces, estábamos radójicamente liberador. Nadie parecía esperar que. nadie
allí. Había llegado el momento de la verdad. Abrimos las hiciera nada, excepto estar allí; y en una época tan obsesio-
cremalleras y nos desabrochamos corriendo, exactamente nada por hacer, aquello ya' era un anticipo del cielo.
228 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 229

La misma agua ya era agradable. Debido a su propiedad niños ... » se mezcló con el «somos miembros los unos de los
calefactora y a su elevado contenido de azufre, parece es- otros», en un cambiante «collage» de rostros, manos, velas,
cocer y calmar la piel al mismo tiempo. Si la inhalas, re- mandalas, omegas y visiones sin fin del futuro.
zuma un fragante y vaporoso aroma; y si te tumbas hacia No tengo ni idea del tiempo que transcurrió. Todas
atrás, te mantiene a flote mejor que el agua normal. Des- las velas eran una sola llama y todos los dedos estaban en
pués, al .salir de ella y, ponerte a secar al balsámico aire una gran mano. La combinación del agua, el canto, la diso-
del Pacífico, se evapora dejándote una especie de sensación ciación corporal y el masaje me llevaban más allá de un des-
de hormigueo. No es de extrañar que a los indios de Esa- vanecimiento gratamente sensual, hacia algo más próximo a
len, que tiempo atrás andaban por aquellos acantilados, lo que, en mi imaginación, sólo podía tratarse de un ensueño
les gustara tanto y creyeran que era la fuente de un poder irreal o de un trance místico. Podía sentir cómo las mo-
sagrado. léculas de hidrógeno y oxígeno del agua se filtraban en los
De ordinario, cada pilón de los ocho que hay en Esa- aminoácidos, los carbohidratos, las células óseas y las ter-
len tiene capacidad para unas doce personas, pero apretán- minaciones nerviosas de mi cuerpo. Las manos que me to-
dese un poco pueden caber quince o más personas. Por caban se hicieron mías, y mis propias manos se desprendieron
consiguiente, si están abarrotados, la meditación aislada de mis muñecas para fundirse con la humedad que estaba
resulta difícil. De modo que, después de la primera zambu- dentro y alrededor de mí. La visión volvió a desvanecerse.
llida y el subsiguiente estado de languidez, suele produ- Sentí entonces algo sobre lo que había leido muchas veces
cirse otra reacción. Se empieza a cantar o a conversar tran- y nunca había entendido, la unidad fundamental de Brohman
quilamente y después se pasa a un masaje de grupo o a y Atman, la unidad del yo, el otro y el Todo. Con una
retozar bulliciosamente. Lo del masaje es un asunto com- parte infinitesimal de conciencia crítica todavía despierta,
plejo en el que una persona frota la espalda de otra, mien- como esa parte de uno mismo que sabe que un sueño es
tras ésta juguetea con los dedos de los pies de otra. persona un sueño, pensé en el hecho de que la idea occidental mo-
y, al mismo tiempo, recibe un suave masaje en el cuello derna convencional, según la cual los límites del «yo» están
por parte de una tercera o cuarta persona. En la semi- situados en la epidermis y el «tú» y el «yo» son dos en-
oscuridad es muy difícil saber a quién pertenece cada miem- tidades totalmente distintas, no es, a fin de cuentas, sino
bro. una forma de ver las cosas. En cierto sentido, todos somos
Aunque el masaje en grupo pueda sonar a inmoral y una sola cosa con el agua, el cielo, el aire y los demás seres,
promiscuo, no lo es. De hecho, después de haber disfrutado y la realidad de un yo colectivo resulta bastante menos
durante un rato toda su sensación, empecé incluso a tener extraña en los baños de azufre que en la vida cotidiana.
una visión. Las velas parecían expandirse y, por un mo- Tengo mis dudas de que quienes compartieron con-
mento, entreví el Punto Omega de Teilhard de Chardin, un migo las límpidas aguas de Esalen aquella noche, o en cual-
futuro suprapersonal en el que los individuos resultan ser quier otra de las ocasiones en que estuve allí, llegaran a
alegres corpúsculos de un organismo más completo. ¿Era pensar que estaban contribuyendo a mi saber teológico. No
yo una célula muscular, un nervio cerebral o una partícula es precisamente la clase de lugar donde uno puede pensar
de tejido estomacal? No parecía importar. Este sueño dan- cualquier cosa en el sentido habitual. Y aunque yo tiendo
z6 largo tiempo en mi cerebro; después se borró y me sentí a ser una persona compulsivamente obsesionada por pen-
retroceder a la niñez, a lo que Norman Brown deno- sar, la mayor parte de mis elucubraciones sobre los baños
mina «perversidad polimórfica», a esa forma generalizada han tenido lugar después de haber salido de ellos. Lo que
de fruición sensual que los niños parecen capaces de poseer sí es cierto es que han enriquecido mi teología. Durante
y que los adultos han perdido. El «si no os volvéis como años había oído, hablar de la clásica idea religiosa oriental
230 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 231

de que el «yo» es un concepto arbitrario y de que Yo y y descomunales traseros, divirtiéndose tal como vinieron al
Ellos pueden subsumirse en un Ello impersonal o supra- mundo.
personal. Pero ahora dudo de que el haber leído toda la Nunca llegué a ver una luz cegadora.
filosofía budista o hindú me hubiera ayudado a visualizar No me convertí. No volví a casa predicando la natu-
el sentido de esta doctrina tanto corno una noche en los raleza ilusoria del yo o la superioridad de la tradición Tantra.
baños. Algunas personas pueden haber aprendido lo mismo No salí de allí renegando del cristianismo y convencido
que yo a través de la meditación, la penetración intuitiva o de que el hinduísmo tenía razón al insistir en la reunifica-
la experiencia del LSD. Algunos pueden haberlo aprendido ción con el alma universal. Pero pude entender mucho más
incluso por medio de la lectura. Yo no hago más que re- plenamente en qué consistía esa doctrina que anteriormente
ferir el modo concreto como llegué a vislumbrar el signifi- me resultaba opaca. Llegué incluso a descubrir que podía
cado interno de algo que otros pueden haber descubierto captar algo de su importancia desde dentro de ella, sin ne-
a su modo, pero que yo aprendí a mi manera. cesidad de prescindir de mi identidad cristiana «occi-
Después de regresar de Esalen comencé a tener algunas dental».
dudas. Un baño de agua mineral con un masaje a la luz de Mi paso por las aguas de Esalen me hace ahora CUes-
las velas ¿no es un lugar extraño, y quizá hasta dudoso, tionar mucho más la forma en que enseñamos la religión.
para obtener una intuición mística? Pero mis dudas des- Me da motivos para esperar que quizá no tengamos que
aparecieron en seguida. En los Gitas hindúes, el Señor explorar las grandes tradiciones religiosas del mundoúni-
Krishna juguetea con las núbiles pastorcillas, encantándolas camente desde fuera, como observadores curiosos. Ni que
con el sonido melodioso de su flauta. En el hinduísmo, tengamos que verlas como una serie de opciones dolorosas
«eros» y «agapé» no están divorciados y, aunque comenzó o elecciones forzadas. Quizá podamos, por el contrario, ex-
como un culto secreto, la antigua tradición Tantra, con su perimentarlas como modos variantes de conciencia, como
insistencia en los ritos eróticos, ha contribuido de un formas dif~rentes de simbolizar el yo y el mundo. Además,
modo importante a todas las formas de religión india, así tal vez podamos experimentar para nosotros mismos más
como al budismo Mahayana. Este mismo elemento está de uno de dichos modos de conciencia.
presente en las tradiciones bíblicas, como puede apreciar Cuando salí de las aguas de Big Sur bromeé mucho
cualquiera que lea el Cantar de los Cantares. con la gente al respecto. Yo minimizaba los elementos de
;Es cierto que la piscina en sí no es un lugar indicado éxtasis y de visión, porque no había tenido grandes es-
para teologizar. Hay un tiempo y un lugar para cada cosa. peranzas de que se produjeran. Pero, al igual que en aquel
En la piscina, aquella noche y en las sucesivas ocasiones, bautismo en la Primera Iglesia Baptista de Malvern, había
no hice más que flotar, psicológica y físicamente, en un sucedido más de 10 que yo había previsto, y finalmente tuve
abigarrado conjunto de sensaciones extraordinariamente de- que admitirlo. A pesar de ser tan vulnerable a los excesos,
liciosas: observar cómo hombres y mujeres, viejos y jóvenes, al sentimentalismo y a otros abusos, el pietismo -el nuevo
se despojaban de sus prosaicos ropajes y se zambullían; pri- y el viejo- posee una innegable fuerza. Por mucho que po-
mero vacilantes, después ilusionados, en uno de aquellos damos y debamos reflexionar críticamente sobre los senti-
pilones atestados de gente; ver el juego de luz y sombra miento una vez que han pasado, nunca podemos dudar de
de las velas sobre muslos, pechos, caderas y hombros; sentir que eran reales cuando los tuvimos.
r6mo en cada uno el miedo y la ansiedad se transformaban A medida que la gente iba saliendo de los baños, se
rápidamente en confianza, alegría y hasta jolgorio; ver a tipos secaba y se ponía sus pantalones vaqueros y sus camisetas,
delgaduchos, niños diminutos, personas con verrugas, cica- yo notaba cómo una parte del hechizo disminuía, pero tam-
trices, piernas torcidas, enormes barrigas, pechos. escuálidos bién tenía la sensación de que nunca desaparecería por
232 LA SEDUCCION DEL. ESPIRITU
8. REVIVALISMO AL DESNUDO 233

completo. Los mandalas y omegas se esfumaron mientras Estar algún tiempo sin ropa le hace a uno pensar acerca
subía por la colina, de vuelta al albergue, pero habría de de cuál es su propia historia y cómo proyectarla sin velos,
recordarlos siempre. Además, pensé mucho en el vestido y apoyos o máscaras. Pero el hacer la prueba de vivir durante
en 10 que significa. algún tiempo sin ropa no hace a ésta menos importante.
Por el contrario, así como las palabras resultan aún más
En nuestra sociedad, el vestido efectivamente hace al significativas después de haber tenido que guardar silencio
hombre y a la mujer. A pesar de su actual rebelión contra durante unos días, o la comida resulta. más suculenta des-
las novedades de la moda, los jóvenes «transmiten seña- pués de un ayuno, también la ropa adquiere un significado
les» con su forma de vestir. Y 10 mismo hacemos todos. más sutil después de haber estado sin ella.
Nuestros pantalones (rectos o acampanados) '1 pañuelos, Podría aplicarse a la liturgia y a la celebración muchas
. corbatas, blusas (escotadas o cerradas, ajustadas o amplias), más cosas que hemos averiguado acerca del significado del
zapatos, sombreros y joyas envían mensajes constantes. Mi vestido. ¿Qué significa, con respecto al culto, el hecho de
esposa Nancy estudia la historia del vestido y ha logrado que algunas personas sientan la necesidad de vestirse ele-
convencerme 'en los últimos años de que la ropa que en de- gantemente para ir a la iglesia? Mis padres solían hablar de
terminada ocasión vistieron Colón, Isabel 1 o Napoleón «la ropa de los domingos». ¿Por qué otras personas se
puede haber tenido tanta importancia como 10 que dijeron. rebelan tan abiertamente contra esta costumbre? Tal vez
Lo mismo sucede con nosotros, y sólo en situaciones en las piensan que, si 10 que Dios espera de nosotros es que nos
que no hay ropa nos damos cuenta de hasta qué punto nues- presentemos ante El «tal como somos», el ponerse camisa,
tras relaciones mutuas dependen de nuestro atavío. Y no corbata y guantes es una hipocresía. Pero, por otra parte,
hay nada malo en ello. En definitiva, el vestido nos ayuda ¿por qué los bostonianos de cualquier edad que acudieron en
a contar nuestras historias, a decir quiénes somos, cuáles masa a la Pascua Bizantina se vistieron de un modo tan
son nuestros sentimientos, qué esperamos que los demás expresivo? ¿Y por qué a nuestros niños y a nuestros her-
piensen de nosotros. Podemos observar esto especialmente manos más pequeños les gusta revolver en los viejos baúles
en la reciente reaparición de fajines militares, capas de fan- de los desvanes en busca de viejos trajes de noche y apoli-
tasía, charreteras, vestidos largos, pieles, capotes, polainas y llados chaqués? ¿Qué es realmente lo que queremos decir-
diversos adornos y baratijas que los adolescentes (y no tan nos a nosotros mismos y a los demás con las capas pluvia-
adolescentes) ostentan hoy en las calles de Norteamérica. les, las sotanas, las casullas y las capuchas de los ornamentos
Este llamativo despliegue de engalanamiento personal mo- eclesiásticos? Existe un deseo humano universal de usar la
difica en cierto modo el significado que hasta ahora había- ropa para algo más que calentarnos y protegernos. La ropa
mos atribuido al atavío. El vestuario, que antiguamente no es sólo nuestra pie1, sino también nuestro plumaje. Los
constituía uno de los indicios más seguros del rango y la vestidos no son meras envolturas, sino elementos de co-
posición social, se está democratizando. Actualmente, la municación cargados de sentido y de insinuaciones. Los
forma de vestir apenas nos dice nada acerca del status social usamos para decir cosas que las palabras no pueden expre-
y dice mucho sobre los gustos y caprichos del individuo. sar. Pero, al igual que los demás medios de comunicación,
Cada día constituye un baile de máscaras. La expresión or- los vestidos pueden usarse tanto para intimidar como para
namental de los jóvenes está dejando de ser un mimetismo liberar. Los uniformes de los policías, las togas de los jueces,
reverencial de 10 que dictan los medios de comunicación los mantos de los obispos y los galones de oro de los almi-
-aunque esto sigue persistiendo en alguna medida-, para rantes están pensados para informarnos a primera vista de
ser cada vez más una caricatura del uso pretencioso del la autoridad que poseen. El vestido certifica la posición
vestido. dentro de una jerarquía de poder.
234 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
8. REVIVALISMOAL DESNUDO 235

Algunos movimientos igualitaristas, tanto en la religión bién en presencia de todos. Cada congregación debería tener
como en la política, se esfuerzan por abolir el rango, exi- un ropero lleno de ornamentos festivos. Los seres. humanos
giendo que todos vistan del mismo modo. El culto de los siempre se han puesto esos chismes para acercarse a los
cuáqueros está desprovisto de sobrepellices y sotanas, con dioses, y siempre lo harán. Pero la diversión (y la respon-
objeto de recordar a la gente que todos son iguales ante sabilidad) de llevarlos no debería estar reservada a una
Dios. Para manifestarse a sí mismos y al mundo entero que «élite» clerical. Si, como dijo Lutero, somos todos sacer-
los privilegios de clase han desaparecido de China, ochocien- dotes unos para otros, entonces que cada cual vista su papel.
tos millones de personas visten pantalones y chaquetas del La visita a Esalen le hace a uno pensar no sólo en la
mismo color marrón o gris claro. Allí donde la opresión ha cuestión del vestido o el no vestido, sino también en el
estado simbolizada en el pasado por el boato y la ostenta- contacto físico y la casi total ausencia del mismo en el
ción, la rígida y uniforme simplicidad constituye una contra- culto cristiano actual. Mis amigos se ríen (nerviosamente,
estrategia perfectamente comprensible. Pero yo prefiero la supongo) cuando no hago más que sugerir, medio en broma,
estrategia de la caricatura y la hipérbole a la de la unifor- que el siguiente paso en la reforma litúrgica, después del
midad y la falta de colorido. El jovencito que camina orgu- beso de la paz, debería consistir en introducir en las reunio-
lloso por la calle con su casaca de general de cuatro estrellas, nes religiosas alguna forma de masaje. Tendría que ser abso-
está propinando una bofetada al rango, al mismo tiempo lutamente voluntario, por supuesto, a diferencia de lo que
que se divierte pavoneándose lo mejor que sabe. sucedía en Esalen, donde había una fuerte presión social
Si queremos laicizar e igualar la liturgia -que pienso hacia la participación. Y tendría también que disuadir a los
que debemos hacerlo-, hemos de aplicar el mismo prin- curiosos ocasionales. Pero si se cumplen estas condiciones,
cipio. En lugar de quemar los arreos litúrgicos, lo único ¿qué argumentos teológicos podrían esgrimirse en contra?
que habríamos de hacer es asegurarnos de que todo el Oímos decir por un lado y por otro que el cuerpo ha sido
mundo tenga la llave del vestuario. Esto haría que quedasen durante demasiado tiempo olvidado, denigrado y menos-
abolidos el privilegio clerical y el dominio sacerdotal, sin preciado en el cristianismo. Creo que es cierto. También
privar de colorido al culto. Si el clero que ha recibido las pienso que nuestros sentimientos sexuales han sido tan ex-
órdenes sagradas se convenciera de la necesidad de demo- cesivamente reducidos al acto sexual, que no sabemos de
cratizar la liturgia y de redistribuir los símbolos del poder qué otro modo podemos amar y preocuparnos mutuamente
religioso, podría demostrar a una sociedad secular domi- de nuestros cuerpos y almas. .
nada por la jerarquía que las tareas y las vocaciones no En nuestra confusión, hemos restringido de tal modo la
conllevan el derecho a dominar despóticamente a na- gama de contactos físicos permitidos, que la mayoría de
die. Podría poner de manifiesto que el profesional no nece- los adultos viven una constante necesidad -aunque sólo
sita acaparar los distintivos del cargo para prestar un ser- sea débilmente consciente-e- de ser tocados, acariciados y
vicio. abrazados. Pero, dado que las ocasiones en que se fomenta
Siempre que presido una celebración religiosa, trato el cordial contacto físico son tan escasas, no es difícil con-
de practicar algo que aprendí en México, en la Misa Mariachi fundir la necesidad de meros gestos de afecto con la ne-
de monseñor Mendes Arcea. Visto ornamentos litúrgicos, cesidad de una plena relación sexual. Debido a la escasez
pero me los pongo encima de la ropa que. visto normalmente de ocasiones en las que el tocarse es algo culturalmente
y en presencia de la congregación. Esto indica a todos que permitido, y debido también al empleo continuo del sexo
no soy una persona «segregada» permanentemente, sino para la venta de productos, es comprensible que para mu-
sólo en esa ocasión. La. próxima vez puede serlo otra per- chaspersonas cualquier contacto físico signifique el primer
sona, Al acabar la liturgia me quito los ornamentos, tamo paso hacia la cama. Se da una fuerte mezcla de miedo, atrae-
236 LA SEDUCCION DEL ESPIRITO 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 237

cion, repulsión y fascinación que entra a formar parte de Cuando los suplicantes se arrodillan ante las personas sen-
la más leve expresión corporal de afecto y solicitud que tadas que han experimentado la presencia de los santos, los
pueda establecerse entre adultas. El resultado es la dis- que están invadidos por los espíritus transmiten el fláido
paratada mezcla de represión y promiscuidad que actual- vivificador frotando, tocando y acariciando a los suplicantes.
mente nos asedia. Hay en ese contacto una dimensión curativa que ni el ob-
Hacer del masaje una parte: integrante de la vida reli- servador menos iniciado puede negar.
giosa ayudaría a cambiar notaplemente la situación. No De pie en la sala donde se celebraba la sesión Llm-
estoy hablando de salones de masaje profesional, ni del ba~da aquella cálida noche de Río de J aneiro, no p()día
a~orreo dorsal que suelen sumipistrar los preparadores fí- olvidar que el contacto físico fue en otro tiempo un ele-
sicos, Hablo de emplear parte d~l tiempo que se invierte en mento esencial también para el cristianismo, aunque en los
buscar desesperadamente el dinero en aprender a comuni- últimos tiempos ha quedado reducido a un puro resi(luo.
carse mediante sutiles gestos y caricias, así como por medio Jesús mismo solía tocar a las personas a las que curaba y
de la palabra; venciendo el mi~do y la fascinación de la perdonaba, y las multitudes trataban de tocarle a él. En
catn~; gozando y sirviéndose nJ.utuamente sin explotar ni
-un 'Slgnltlcatl\lo epl'SoQ.lo \\eg6 lm:\U'5o a serrúr cómo 'CL7l'a
~a~llpular; descubriendo un tipo de sensualidad que no es p.arte de su poder había salido de él porque alguien, sin ser
unicarnente sexual; y averiguando, tras generaciones de VIsto, le había tocado. Tanto Jesús como los margin~dos
«anestesia», qué se siente cuando se habitan y se poseen que se apiñaban en torno a él sabían que el contacto físico
conscientemente los hombros, dedos, codos y demás partes muchas veces significa más que la palabra. Más tarde, los
del cuerpo. discípulos transmitían la energía que habían sentido en
No todos los sectores de la iglesia cristiana han des- Jesús, mediante la «imposición de las manos». Los primeros
preciado o ignorado el cuerpo. I1ace unos años, visitando el cristianos creían que la conversión a la fe no se lograba con
Brasil, asistí una noche a una larga sesión de un movimiento limitarse a escuchar y responder a la palabra; era nece:;ario
religioso afro-brasileño, denominado Umbanda, que está colocar las' manos sobre las cabezas y los cuerpos para que
se . abrieran plenamente los canales de la gracia. Hoy día
adquiriendo rápidamente unas notables dimensiones. A ve-
subsisten algunas huellas de esta antigua práctica en el rito
ces se le conoce también con los nombres de Macumba o
Condomblé, y se trata de una compleja síntesis de gestos de la confirmación, en la ordenación y en el «Beso de la
creencias, ritos y deidades traídas de Africa por los esclavos' Paz».
En los últimos días de su vida puso dos ejemplos de
y de la fe católica en la que fueron bautizados en Brasil.
cómo sus seguidores tenían que expresar su recién alcan-
El culto tiene lugar tres o cuatro noches por semana desde
zada unidad. Ambas acciones tienen mucho de medfora
las .diez de la noche hasta pri1Ueras horas de la mañana.
corporal. Pero, desde entonces, las iglesias han practicado
Durante la noche baten los tambores, los devotos danzan y
una de ellas y han ignorado la otra. Estableciendo un ptece-
los sacerdotes y sacerdotisas vestidos de brillantes colores
dente, Jesús compartió el pan y el vino con sus amigos, zqui-
invocan los espíritus de di;erso s animales y fuerzas natu~
parándolo a la participación en su cuerpo y en su saOgre.
rales -el león, las estrellas, la :;erpiente, el mar, las aves-
y al hacer esto, dijo que sus amigos deberían seguir conJ.par-
que llevan además los nombres de populares santos cató-
tiendo el pan y el cáliz hasta que su nueva era hiciera su
licos. Cuando los espíritus descienden, quienes los reciben
aparición en la tierra. Y las iglesias, efectivamente, han
transmiten a otros los poderes de curación. Todo, en esta
mantenido desde entonces alguna forma de comunión.
estremecedora liturgia de los pobres, subraya el poder del
Pero incluso antes de la Ultima Cena, Jesús había 1110S-
contacto físico. La danza produce el éxtasis y el agotamien-
trado otro sacramento de amor y de unidad. Había lavado
to. Los saludos, los abrazos y los apretones son constantes.
238 LA SEDUCCION DEL ESPIRITü 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 239

los pies de Santiago, de Juan, de Mateo y de todos los de- torcidos o los pies grandes. Los amantes se extasian ante
más. Cuando hubo acabado, Jesús mandó claramente a sus prácticamente cada centímetro cuadrado del cuerpo de la
seguidores -con palabras tan inequívocas como las que persona amada, desde las ondas del pelo hasta los tornea-
empleó para instituir la comunión- que siguieran practi- dos tobillos. Pero nunca he visto una oda a los dedos' de
cando esta costumbre. «¿Comprendéis lo que he hecho con los pies. He oído que en el Japón los pies se convierten a
vosotros?, preguntó; y prosiguió: veces en fetiches de la pasión, pero en Occidente el besar
los pies de alguien no es signo de afecto, sino de someti-
Pues sí yo, el Señor y el Maestro, os he lavado miento servil. Al escoger los pies como la parte del cuerpo
los píes, también vosotros debéis lavaros los pies unos en la que sus seguidores debían comenzar a demostrar su
a otros. solicitud por los demás, Jesús previó acertadamente que,
Os he dado ejemplo, para que también vosotros una vez aceptadas plenamente las partes más torpes de los
hagáis como yo he hecho con vosotros... demás y nuestros miembros más remotos, nuestra dolorosa
Sabiendo esto, seréis dichosos si 10 cumplís.
separación de nosotros mismos y de los demás estaría ya
Jn. U, 14-17. en proceso de curación.
Tal vez el primer paso hacia la reinserción en el cris-
Este es un «mandato» muy explicito; más explicito aún tianismo del sentido del contacto físico que habíamos per-
que las palabras que Jesús empleó para instituir la comu- dido, consistiría en empezar a seguir el mandato y el ejem-
nión. Pero esta inequívoca orden ha sido ignorada. A ex- plo de Jesús de lavar los pies. El tocar y el limpiar uniría
cepción de mis lejanos parientes teológicos, los «baptistas en el servicio a las personas y sería una práctica que los
lava-pies», y del Papa, que una vez al año toca con un paño grupos religiosos podrían legitimar en nuestra cultura co-
húmedo un dedo de un pie de un desconocido, en asenti- mo un antídoto contra nuestra actual mezcla de aversión y
miento ritual al mandato de Cristo, la iglesia ha abandonado atracción hacia el cuerpo humano. Quizá pudiera seguirse
el lavatorio de los pies. Hemos conservado el rito de la después con algún tipo de masaje. En algunos sitios ya está
comida y la bebida y hemos renunciado al del contacto fí- comenzando a practicarse esto o algo parecido. Siempre
sico. habrá personas que prevean que van a producirse desver-
. Pero ¿por qué los pies? Podrá argumentarse que el gonzados abusos en el masaje o incluso en el lavatorio de
lavatorio de los pies era algo usual en la Palestina del tiem- los pies. Pero la Iglesia ha mantenido inteligentemente du-
po de Jesús y que, por 10 tanto, el que Jesús 10 eligiera no rante siglos como un sacramento la ingestión de una bebida
tiene especial significación. No estoy de acuerdo. La elec- alcohólica, aunque nadie puede negar los peligros que aca-
ción por Jesús de los miembros más «distantes» del cuerpo rrea el beber con exceso.
humano no fue accidental. También el comer pan y el Sea cual sea la forma que acabe adoptando, no hay
beber vino era entonces normal, pero no por ello rechaza- duda de que la actual conmoción espiritual (parte de la
mos su fuerza espiritual. Jesús escogió lavar los pies porque cual, aunque sólo una parte, está en la base del movimiento
nuestros pies constituyen una especie de prueba de si en de encuentro y sensitividad) surgirá una renovada estima
verdad habitamos conscientemente nuestras propias estruc- por el poder sacramental y la importancia humana del con-
turas corporales y si retrocedemos ante la carne de los tacto físico. Las consecuencias éticas y políticas de esa re-
demás o tendemos la mano hacia ella. Generalmente, los novada estima por la belleza y la fragilidad de la carne po-
pies son considerados -al menos en nuestra cultura- como drían ser enormes. Hablando en una ocasión con Dan Be-
un añadido raro, desmañado o deforme del cuerpo humano. rrigan sobre un tema parecido, expresó con su característico
Hacemos bromas a pr6pósitode los pies planos, los pies sintetismo el significado teológico de la carne del siguiente
240 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 241

modo: «Todo se reduce a esto: ¿De quién es la carne que desarrollado .sectas, han estallado. disputas doctrinales, y a
estás tocando y por qué la tocas? ¿De quién es la carne' algunos de los predicadores, tanto ahora como antes, no
ante la que retrocedes y por qué retrocedes ante ella? ¿De parece repugnarles la idea de vender una pócima de ser-
quién es la carne que estás quemando y por qué la quemas?» piente junto con la palabra viva y verdadera. Además, como
Como cualquier otro resurgimiento religioso en la his- sucedió con los dos grandes «despertares» de antaño, uno
toria, el movimiento de encuentro y sensibilidad también en el siglo XVIII, relacionado con Jonathan Edwards, y
posee una teología, aun cuando su. retórica sea anti-teoló- el otro en el. siglo XIX, asociado con una persona Como.
gica, Está comenzando a tener una iglesia, aunque sea anti- Charles Grandison Finney, el movimiento de encuentro
institucional. Está empezando a afrontar los problemas que plantea un inquietante desafío a las instituciones religiosas
todos los anteriores resurgimientos religiosos han tenido que establecidas.. Por estas y otras razones, la ola de «encuen-
afrontar. La teología del encuentro a veces localiza la caída tros» ha suscitado ya multitud de críticas teológicas.
en Cotton Mather o en la Reina Victoria -según se con- Algunos críticos creen que los peligros de la nueva
sidere que el pecado 10 constituye el «puritanismo» o el oleada de pietismo-de grupo pesan mucho más que la po-
«victorianismo»-, _y otras veces en los comienzos de la sible aportación constructiva que pudiera derivarse de ella.
sociedad occidental, o en un momento tan remoto como la Cuando se fijan en Bethel o en Esalen, observan un pu-
diferenciación del hombre con respecto a la materia. Sea silánime retraimiento .con respecto a la política, unaabdi-
cual Sea el momento y el lugar en que el pecado hace su cación derrotista del duro combate que la especie debe
aparición, para la teología del encuentro nuestra compli- librar si pretende sobrevivir; en suma, una retirada en toda
cidad en la maldición de la raza humana consiste en que la línea .. Tienen miedo de que el reciente y a duras penas
seguimos negando nuestros sentimientos. La salvación viene, alcanzado resurgimiento de una postura política consciente
como pensaban los primeros metodistas, en grupos peque- -en los grupos religiosos norteamericanos, su compromiso,
ños, intensos y escrupulosamente sinceros, por lo común en cuanto tal, en favor de la paz y la justicia racial, pueda
recogidos en lugares apartados y agrestes. Pero la salvación, fácilmente desaparecer en un laberinto de trucos sentimen-
también de acuerdo con los primeros metodistas, nunca que- taloides, trances autoprovocados, monótonas salmodias y
da plenamente asegurada con una mera conversión. Se puede un constante mirarse el ombligo.
fácilmente reincidir (en la farsa o en la rigidez) y hay que Creo que hay buenas razones para preocuparse. Sin
esforzarse continuamente por «avanzar hacia la perfección», duda alguna, el nuevo pietismo, 10 mismo que el antiguo,
como 10 hace la antigua teología metodista, sólo que esta es susceptible de abusos, explotación y hasta un cierto fa-
vez se trata de una perfección de crecimiento continuo. Esto natismo. No todo gurú o líder de grupo es un guía seguro
requiere normalmente realizar visitas periódicas de reani- en los misterios de la comunidad. No toda disciplina psí-
mación a grupos de sensibilidad, sesiones de encuentro o quica produce la profundidad interior que se promete en
centros de potencial humano, los panfletos propagandísticos. Con todo, es comprensible
Existen también hoy predicadores viajeros, «reviva- la actual oleada de interés por los grupos, el encuentro, la
listas» errantes, especialistas ambulantes en psicodinámica, sensibilidad y la teoría y práctica de la disciplina espiritual.
encuentro básico, masaje en profundidad, conocimiento cor- Aunque sujeto a un uso fraudulento, el impulso repte-
poral, bioenergética y técnicas para producir alegría, fran- senta en sí mismo un tenaz instinto de supervivencia en
queza, sentimientos elevados y paz interior. Hoy viajan en millones de personas que, muchas veces sin darse cuenta
reactor, no a lomos de una mula. Anuncian su llegada con plenamente, han comenzado a reaccionar contra una so-
carteles y pasquines, y en todas partes reciben la bienvenida ciedad que..trata de .encajonarlas en su rutina como coji-
de los. ya salvados y de los aspirantes a la salvación. Se han netes alrededor de un eje. Por consiguiente, lQS críticos
242 LA SEDUCCIbN DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 243

de la nueva religiosidad deberían distinguir cuidadosamente calabozo por haber llevado una cruz en una manifestación
entre la auténtica hambre humana que la origina y la falta en favor de los derechos civiles (se trataba de una «ma-
de crítica, que se da en todas las époc as, a la hora de sa- nifestación no autorizada»}, y más recientemente fui arres-
tisfacer ese hambre. tado por haber distribuido una «oración por la paz» de
A mi modo de. ver, dos peligros igualmente serios nos San Francisco de Asís en terrenos de la Academia de las
acechan hoy en nuestra búsqueda de una fe que sea viable Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, en Colorado. Pero
para nuestro tiempo. El primero es, evidentemente, el de deberíamos todos darnos cuenta de que la fuerza de estas
un nuevo quietismo, el de abandonar unilateralmente la acciones se deriva del hecho de que no son solamente trucos
posición de rodillas para pasar a la del loto (*), abandonar políticos. Su eficacia política se debe a que apela a algo
la actitud de «piquete de huelga» para adoptar la más có- que trasciende la política. Y es ese «algo» 10 que yo creo
moda de «grupo de reflexión»; Existe un peligro en el que la nueva búsqueda espiritual, con todas sus perver-
celoso cultivo de esa forma falsa de vida «espiritual» que siones y su tendencia al escapismo, está tratando de descu-
imprudentemente abdica del mundo «exterior» y lo deja en brir. Y Creo que la búsqueda es válida y debería ser res-
manos de la avaricia y el poder. Esta pseudo-espiritualidad petada. Una relevancia religiosa adquirida a costa de la
acabará autoaniquilándose, al producir un mundo en el que interioridad o la trascendencia pierde en seguida su reli-
'no podrá sobrevivir mucho tiempo ningún tipo de interio- giosidad y su relevancia. Se desintegra en una ideología im-
ridad. potente. No es ni oración ni política, sino un evidente con-
Constituiría otro desastre, sin embargo, el rechazar trasentido, y aquellos contra quienes se usa 10 saben per-
cualquier expresión de fe en la que no podamos ver nin- fectamente.
guna relevancia política inmediata o ninguna ayuda para La enfermedad de nuestro tiempo no es precisamente
solucionar el cúmulo de injusticias sociales que tan evi- la tendencia a la interioridad, sino su desaparición. A mi
dentemente necesitan ser solucionadas. No siempre resulta modo de ver, el problema no consiste en si hemos de recu-
fácil descubrir 10 que, a la larga, es «relevante». Todo mo- perar el sentido de subjetividad y concentración que esta-
vimiento religioso, incluido el cristianismo, aporta alguna mos perdiendo, sino en como hacerlo. No creo que, a la
dimensión genuinamente relevante a una determinada crisis larga, pueda lograrlo el movimiento de sensibilidad. Estoy
social, aunque sólo sea porque sus preocupaciones son más de acuerdo con Dan Berrigan en que tenemos necesidad de
duraderas, y amplias que cualquier problema específico. Pa- una nueva raza de gurús», una «mutación» de monje y
radójicamente, la fe es políticamente relevante tan sólo por- militante; porque la mayoría de los swamis que tenemos,
que se presenta en cualquier momento dado con una pers- orientales u occidentales, sólo pueden llevarnos hasta un
pectiva que parece un tanto desfasada, incluso misteriosa, determinado punto. Esto incluye no sólo a los profetas de
para quienes no poseen dicha perspectiva. Pero este carácter los grupos de encuentro, sino a personas que como Meher
desfasado es 10 que da a la fe su fuerza, su perspectiva Baba y el Maharashi Mahesh Yoga, que introdujeron en
crítica y su capacidad de persuasión moraL Orar ante .el Occidente la idea de la meditación trascendentaL Incluye
edificio de un tribunal de justicia y cantar himnos en la también a Alan Watts, el más elocuente de los escritores
oficina de reclutamiento son acciones políticamente signi- místicos occidentales contemporáneos. Estos maestros es-
ficativas, y deberíamos practicarlas sin dificultad. Yo he pirituales son hombres dotados de una gran perspicacia. Nos
hecho ambas cosas. En una ocasión estuve dos días en un consideran, acertadamente, como personas tan. sumidas en
el aturdimiento producido por las señales exteriores, que
(*) Postura de yoga que consiste en mantenerse sentado con las somos incapaces de escuchar nuestras voces interiores. Sa-
piernas entrelazadas. (N. del T.) ben que nos sentimos totalmente incapacitados para hacer
244 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 8. REVIVALISMO AL DESNUDO 245

frente a. las mociones espirituales que se originan en nuestro ciones que la sostenga. Sin embargo, lo que algunos no ven
interior. Las técnicas que nos enseñan son indispensables. es que un mundo en el que reina la codicia y en el que las
Con su ayuda estamos aprendiendo, a partir de los descubri- personas se ven enfrentadas a causa de los diversos roles ra-
mientos de la psicología y del depósito de la sabiduría mís- ciales, sexuales y jerárquicos, no puede proporcionar dicho
tica, a es~uchar nuestro propio pulso y nuestra respiración, tejido. Un mundo así lo que hace es deformar esa red tan
a domesticar nuestros impulsos y a sentirnos a nosotros frágil, convirtiéndola en una serie de trampas y lazos distor-
mismos, una vez más, desde dentro. sionantes. Cuando el grupo suspende sus actividades, la vida
sigue estando estrangulada, en lugar de estat vinculada al
Pero hay un momento en que el nuevo pietismo falla. enorme mundo exterior. La subjetividad sólo puede dejarse
Al igual que los anteriores pietismos, subestima el alcance de ver en una. comunidad de sujetos, pero donde actualmente
la amenaza contra el interior de la persona y no reconoce sus estamos viviendo en comunidades deformadas que produ-
causas. y .sus c~nsecuencias políticas. Fijémonos, por ejemplo, cen personas deformes. Necesitamos un nuevo tejido de rela-
en la msistencia de los nuevos gurús en la meditación sin pa- ciones.
labras. Su amor al silencio (o, en el caso de Alan Watts,
su amor a las silabas sin sentido) desafía abiertamente al El salvar almas implica inevitablemente una relación con
reino de la palabrería, pero no repara en los millones de la política. La interioridad surge en nuestro interior sólo
personas que se ven obligadas, contra su voluntad, a guar- cuando la comunidad hace su aparición en medio de nosotros,
dar silencio. Raramente hacen referencia al hecho de que los y viceversa. El título que Daniel Berrigan escogió para su
poderosos pueden hablar cuanto quieran, mientras que otras libro, La noche oscura de la resistencia, es extraordinaria-
personas no tienen más remedio que escuchar y obedecer. mente apropiado para describir la base espiritual de su lucha
Algunos gurús llegan a decir que todas las palabras son ilu- no-violenta contra la guerra. En una sola frase une las dos
sorias. Pero lo que no ven es que la palabra puede ser un corrientes que hoy deben fluir unidas si hemos de salvar
medio de autodefensa. Romper el silencio impuesto y respon- nuestras almas o queremos preservar el planeta. La «noche
der a un opresor es, como sabe hasta un niño atemorizado, oscura» constituye la tradición «religiosa» de interioridad,
el primer paso hacia la dignidad y la resistencia. Expresado espiritualidad y disciplina mística representada por San Juan
en términos religiosos, quienes desconfían de la palabra hasta de la Cruz en su Noche oscura del alma. La «resistencia» re-
el punto de que desearían que renunciáramos a ella, parecen presenta la tradición «política» de profecía, disconformidad,
no haber comprendido el significado de lo que yo llamo «tes- oposición y lucha abierta a que han recurrido los seres hu-
timonio». No han llegado a descubrir que el testimonio no manos dondequiera que reina la tiranía o los gobernantes
se reduce únicamente a hablar, sino que consiste en rescatat han perdido de vista el valor de la vida humana. Hubo un
las palabras de su esclavitud con respecto a lo comercial, al tiempo en que yo creía que cualquier teología políticamente
dominio político y a la irresponsabilidad. Consiste en la li- «relevante» debía evitar el misticismo, dar la espalda a la
beración del lenguaje para su finalidad primigenia: la crea- interioridad y fundarse en algo éticamente más concreto. Pero
ción de un universo humano en el que las personas puedan los Berrigan y otros muchos me han hecho ver mi error. La
conocer a otras personas, ser conocidas por éstas y conocerse interioridad de la visión mística no tiene por qué producir
a sí mismas. letargo, sino que puede conducir a la lucha.
La mayoría de los expertos en métodos de grupos quizá Los «despertares», los resurgimientos religiosos y los «re-
estén de acuerdo con esta crítica de la soledad silenciosa. To- vivals» espirituales periódicos parecen ser endémicos a la
do el movimiento de grup()s enseña que la interioridad per- historia norteamericana. Atravesamos ciclos de ebullición
sonal no puede hacerse efectiva si no hay un tejido de rela- carismática y endurecimiento institucional, de intensidademo-
8. REVIVALISMO AL DESNUDO 247
246 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

ten y definan dicho «Despertar». Es demasiado pronto tanto


ciohal y flemática tibieza, de activísmo teológicamente mo- para acusaciones radicales como para celebraciones optimis-
tivado y tranquilidad de ánimo. Todos los indicios señalan tas. Pero también es importante que no subestimemos la
que estamos entrando en una nueva fase de conciencia y importancia que la nueva religiosidad, para bien o para mal,
búsqueda religiosa. El movimiento de encuentro y sensibili- pueda tener a la larga.
dad no es más que una pequeña ola de una gran marea culo
tural. Es parte de un movimiento en el que el «[esus people»
constituye el ala ortodoxa, los adictos a la mescalina forman
el ala heterodoxa, y los neo-sufíes, los practicantes de la me-
ditación trascendental y otras gentes quedarían de algún
modo en medio de ambas. ¿A dónde nos llevará todo esto?
En el pasado, los períodos de despertar religioso en
Norteamérica han producido consecuencias tanto calamitosas
como beneficiosas. El segundo «Gran Despertar», por eiem-
plo, produjo una multitud de sociedades reformistas y ali-
mentaron un sentimiento anti-esclavista cada vez más general,
al menos en el Norte. Pero también fomentó las primeras
manifestaciones del fervor imperialista norteamericano y avi-
vó el entusiasmo por causas tan cuestionables como el prohibi-
cionismo. La política del «revivalismo» no es algo absoluta-
mente intrínseco al «revivalismo» en sí, de modo que la ex-
presión social del pietismo puede moverse en muy distintas
direcciones. El «tercer Gran Despertar» actual no es una ex-
cepción. Podría desembocar en una deserción masiva de la
política por parte de millones de personas que prefieren las
dimensiones más manejables del grupo pequeño a las frus-
trantes incertidumbres propias del macrosistema, Podría
producir una ética totalmente internalizada que, al igual que
el peor pietismo de cuño antiguo, permita a la gente apro-
vecharse tranquilamente de la injusticia institucionalizada,
con tal de ser afectuoso y abierto para con los individuos
a nivel personal. O podría también engendrar una poderosa
visión social que haga que miles de personas estén descon-
tentas con las instituciones constrictivas y competitivas y
provoque un cambio a gran escala.
Nadie sabe hoy qué camino va a seguir este «Tercer
Gran Despertar»; Parte de la respuesta dependerá de 10 que
suceda en el medio social en que tenga lugar. Otra parte será
resultado de la dinámica del movimiento mismo. Pero una
parte mucho mayor dependerá de quienes encabecen, orien-
9

EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA

La creencias religiosas son siempre comunes a un gru-


po determinado " .No se limitan a ser aceptadas indivi-
dualmente por cada uno de los miembros de ese grupo'
son algo que pertenece al grupo v realizan su unidad.i , S~
))¿}m¿} J,i?)esJ¿} ¿} uns socieDj}D CD}"OS miemb.ros estM W::¡id03
por el hecho de tener las mismas creencias con respecto al
mundo de lo sagrado y al mundo de lo profano, y PC)r el
hecho de traducir estas ideas comunes en prácticas CC)mu-
nes. No encontramos en toda la historia una sola religión
que no sea al mismo tiempo una iglesia.
Emile Durkheim, Las formas Elemtmta-
~es de Ila Vida Religiosa.

Para cuando madures, la forma de la Iglesia habrá


cambiado de un modo irreconocible.
Dietrich Bonhoeffer, Resistencia y Sumi.
sión.

El renacer religioso que se está produciendo a nuestro


alrededor ya está buscando nuevas formas corporativas. La
nueva fe está buscando una nueva iglesia. Así ha sido siem-
pre. 'El hombre es un animal irreductiblemente social: Su
religión, cualquiera que sea su contenido, le inspira inv~ria­
blemente la búsqueda de otros seres de la misma mentaltdad
o del mismo espíritu con quienes celebrar sus esperanza- y
realizar sus rituales. Los grupos del encuentro' y sensibilidad
las liturgias experimentales, las comunas, el renacimientc, de
la religión del pueblo, todas estas cosas tienen un hilo con-
ductor: todas manifiestan la búsqueda de nuevas formas de
interioridad colectiva, la búsqueda de una nueva iglesia,
A medida que esta búsqueda prosigue, hay dos caUejo-
nes sin salida en los que ya han caído algunos de los bUSCado-
res. El primero es la tan, cacareada vuelta a lo étnico. El
250 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
9, EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 251

segundo es el esfuerzo de algunas personas bien intenciona- la «Familia Católica del Año» tenía que tener un mínimo de
das por usar la familia como un sustitutivo de todo lo que doce hijos. En cualquier caso, 10 que se nos describe no es la
suponía anteriormente la i~l,esia. Espero que estos ~esvíos familia «ampliada» de hace tres generaciones, que constaba
hacia el etnicismo y el «familisrno» no perduren demasiado y de los abuelos, tías, tíos y primos, que vivían en una estrecha
no quemen muchas energías,. A fin de cuentas, ni la familia ~i proximidad' tampoco es la familia post-nuclear que surge
el grupo étnico pueden posiblemente responder a la necesi- por todas partes a nuestro alrededor, es decir, gru~os de
dad del hombre de nuevas formas de interioridad colectiva. individuos o parejas que viven juntos y comparten la.vida de
La familia no servirá como nueva iglesia, principalmen- hogar y la crianza de los hijos sobre una base más amph~.
te porque ya está cargada de demasiadas expectativas emo- No es de extrañar que nos sintamos mal el Domingo de
cionales y porque perpetúa en su forma actual una forma la Familia Cristiana. Lo que se nos está pidiendo que sacrali-
anticuada de dominio del varón sobre la hembra. Todo esto cemos no es la «Familia Cristiana» en absoluto, sino .una
hace que sea muy de lamentar el que las iglesias cristianas forma limitada y reciente de familia, la familia nuclear (o
convencionales insistan tanto en el carácter supuestamente podríamos decir «residual») industrial de la sociedad tecno-
sagrado de la vida familiar. Al menos una vez al año todo lógica y móvil. Y no parece que este tipo de fam~ia teng~ .
pastor protestante encuentra su buzón rebosante de panfle- demasiado éxito. Ha llegado el momento de que dejemos de
tos multicolores procedentes de las oficinas centrales de su hablar de ella como si fuera «sagrada» de alguna forma,
denominación, urgiéndole a poner por obra los planes de la sobre todo porque siempre es difícil criticar o cambiar las
Semana de la Familia Cristiana, que culminan el Domingo de «cosas sagradas». La familia nuclear, como cualquier otra
la Familia Cristiana. Estoy seguro de que los sacerdotes cató- institución humana, ni es sagrada, ni es eterna. Es una forma,
licos y los rabinos judíos se ven también inundados por tales entre 'muchas, de organizar la vida humana. Más aún, parece
panfletos y hojas, porque si hay un hilo conductor en toda la ser ahora una forma que ha hecho olvidar gran parte de la
piedad popular americana es cuestión de que «la familia es utilidad que en otro tiempo tuvo y necesita ser remodelada.
sagrada». Es algo en 10 que la mayoría de las personas reli- Claro está que deberíamos celebrar periódicamente la alegría
giosas creen o sienten que tienen que creer, muchas veces a y el dolor de la vida familiar, por 10 mismo que también
pesar de los datos que proporcionan la experiencia y la obser- deberíamos celebrar la amistad, la colegialidad y la vecindad
vacién. Así que la mayor parte de las iglesias siguen celebran- como formas de asociación humana. Pero no nos dejemos
do y santificando anualmente la vida familiar, reprimiendo llevar engañosamente a esperar que la familia pueda tomar el
por el momento todas las dudas y sospechas, la culpa y el lugar que antes tuvo la iglesia. Y no sacralicemos una forma
desasosiego que puedan sentir al respecto. El Domingo de la única de familia a expensas de otras formas que podrían ser,
Familia Cristiana se convierte, consiguientemente, para la en nuestro tiempo, más viables. ¿En qué consiste) pues, la
mayoría de la gente en un festival de nostalgia y de hipocre- «Familia Cristiana» por la que estamos brindando?
sías. Los que acuden a la sagrada Escritura en busca de ayuda
La charada se vuelve más desconcertante cuando nos para este problema se llevan una sorpresa, especialment~ ~i
damos cuenta de que 10 que se celebra como «familia» no 10 que andan buscando es una legitimación de la familia
tiene nada que ver con las familias que se nos describen en la nuclear. No es de extrañar que las Escrituras Hebreas no
Biblia. Lo que vemos en la primera página del boletín parro- sepan nada sobre la familia nuclear moderna. Tampoco son
quial de esa semana es casi siempre una familia «nuclear», es sus historias de relaciones entre marido y mujer y entre pa-
decir, un padre y una madre con sus hijos, normalmente dos dres e hijos particularmente ejemplares, al menos según la
o tres cuando se trata de protestantes, o cinco o seis si son ética de la «familia» convencional. Abrahán, el antiguo pa-
católicos. Parece que han pasado ya los viejos tiempos en que triarca, padre de muchas generaciones, es capaz de vender a
252 LA SEDUCCION DEL ESPIRI'TU
9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 253

su propia esposa, Sara, para el harén del faraón. Tanto Isaac base para que la mujer pueda divorciarse de su marido, y el
como Jacob son unos polígamos descarados. Cuanto menos único caso posible es si el marido ha contraído alguna enfer-
digamos del rey David, mejor. Con un millar de viudas, difí- medad repugnante.
cilmente podía ser Salomón un parangón de la intimidad No estoy criticando lo que los cristianos, con ciertacon-
monógama. Aunque se podría decir que las }1istorias de Bet- descendencia, llamamos el «Antiguo Testamento», por no
sabé y del harén de Salomón están incluidas en la Biblia más darnos un modelo de vida familiar, de derechos de la mujer y
para advertir que para inspirar, tampoco hay en ellas mucho de moralidad sexual para este final del siglo XX. Tampoco el
que apoye el intento actual de sacralizar la familia. Cuando Nuevo Testamento nos da gran cosa sobre el ideal de la vida
las Escrituras Hebreas se refieren a lo que nosotros llamaría- de familia. Si algo es, es «anti-familiar», A pesar de esas
mos «familia», utilizan un término que se podría traducir representaciones· de la catequesis dominical, que son pura
mejor corno «casa». Incluye las esposas (nota bene el plural), conjetura, que presentan al mozalbete Jesús ayudando a su
las concubinas, los esclavos, los hijos de todos ellos, los fami- padre entre garlopas y serruchos, sabemos en realidad muy
liares y 'hasta los invitados a la cena. Este no es el tipo de poco sobre la vida en familia de María y José, excepto que
familia que normalmente se presenta en la cubierta de una comenzó bajo lo que José consideró como circunstancias alta-
revista mensual eclesiástica. mente sospechosas. Jesús mismo nunca se casó y,además,
. Pero si ésta era, para bien o para mal, la situación real siempre que dice algo acerca de su familia, suena como brus-
en los días de los patriarcas y los profetas, todavía habrá co o negativo. Sus padres, por ejemplo, en el único incidente
quien diga que, según una clara norma general, todos ellos que nos relata la Biblia sobre su infancia, no comprendieron
padecían desviaciones humanas, comprensibles pero deplora- por qué se había quedado en Jerusalén a la edad de doce
bles. Tampoco es verdad. Los Diez Mandamientos no sola- años para conversar con los ancianos en el templo. Cuando
mente no incluyen ni una breve nota sobre el ideal monóga- fueron a reprenderle, Jesús les respondió enojadamente y
mo, sino que tampoco pueden satisfacer a quienes desean con una severidad que muy pocos padres modernos consenti-
encontrar en ellos apoyo para la causa de la liberación de la rían en un niño de esa edad. San Marcos nos dice más adelan-
mujer. Existen en realidad dos versiones de los Diez Manda- te en su evangelio que la familia de Jesús pensaba que estaba
mientas en la Biblia. La más antigua, la del Exodo, prohíbe loco. Y es perfectamente posible que lo pensaran. En una
el codiciar la casa del vecino, o su esposa, o su sirviente, o su sociedad que atribuía al parentesco un cierto significado sa-
sirvienta, o su buey, o su asno, o cualquiera otra de sus cosas, eral, Jesús era 10 suficientemente audaz como para decir que
en este orden. En el tiempo de la versión «deuteronómica» sólo él que dejara «padre y madre, hijo e hija» podría seguir-
del Decálogo, varios siglos más tarde, las esposas conquista- le. Cuando alguien le preguntaba por sus propios hermanos y
ron de alguna forma la cabecera de la lista de los bienes, hermanas, Jesús eludía la cuestión insistiendo en que sus
seguidas de las casas, los campos, los sirvientes y demás co- hermanos y hermanas eran los que cumplían la voluntad de
sas. Durante ese tiempo, incidentalmente, los varones he- Dios. No daba especial importancia a los parientes y amigos.
breos parecen haber tenido el derecho a divorciarse de sus Pero Jesús no era tampoco un enemigo declarado de la
esposas casi por cualquier razón. Lo único que tenían que familia. Sus afirmaciones sobre la misma, aunque parecen
hacer era preparar el rescripto de divorcio, que probablemen- negativas, no tienen la intención de abolirla. Jesús quería,
te no sabrían leer la mayoría de las mujeres. Las mujeres no más bien, que la gente se diera cuenta de que estaba apare-
tenían el derecho al divorcio, pero si eran sorprendidas en ciendo en la historia una nueva forma de comunidad humana
adulterio podían ser lapidadas. La mayoría de los exegetas que iba más allá de los lazos de sangre y de parentesco. Con
piensan que esto sucedió muy raramente, pero sólo en la Jesús, los lazos familiares fueron relativizados. El agua se
r
historia más reciente del judaísmo provee el almud alguna hizo más espesa que la sangre. Las personas podrían hacerse
254 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 255

«miembros las unas de las otras» en comunidades no deter- tenidas tanto tiempo en esclavitud estriba en otra parte. Ra-
minadas por lazos orgánicos. La única vez que la palabra dica en la visión totalizante de la religión bíblica que ve en
«familia» aparece en el Nuevo Testamento en un sentido Dios un propósito final de liberación y maduración de todos
positivo es en la carta a los Efesios, escrita cincuenta años los seres humanos, y de toda la creación, hasta llegar a su
después de la muerte de Jesús. En este pasaje, la «familia» plena realización en una fiesta cósmica de amor y alegría. Así
no hace referencia a la familia nuclear, ni tampoco a la fami- los actuales avances hacia la liberación (de los pueblos colo-
lia ampliada, sino a «toda la familia celestial y terrena». nizados, los negros, los niños, las mujeres, e incluso la libera-
ción de la naturaleza de su esclavitud con respecto a la avari-
Denota falta de sensibilidad por parte de las iglesias, y ciadel hombre) pueden ser interpretados como gemidos y
es teológicamente erróneo, utilizar la noción de «Familia logros de este proceso universaL Hombres y mujeres de fe
Cristiana» como una santificación de la familia nuclear. Las claman por estos movimientos, luchan dentro de ellos y dis-
iglesias incluyen ciertamente entre sus miembros a matrimo- ciernen en su cólera y en Sus aspiraciones los signos lumino-
nios con niños, pero también incluyen a solteros, viudos, sos del advenimiento de una nueva era.
casados dos o más veces, y gente que no tiene intenciones de Ninguna sociedad puede ser humana, ni siquiera favore-
casarse. Incluyen a personas que viven juntas, otras que vi- cer la maduración de -Ios universos inexplorados del potencial
ven separadas o solas, y otras que viven emparejadas, en humano, mientras siga habiendo instituciones en las que una
comunas, en colectividades, en cooperativas o en grupos. Las persona o un grupo domina, manipula o somete a otros. Es
iglesias incluyen a personas cuyos hijos ya se han ido o están triste reconocerlo, pero ninguna revolución socialista ha lo-
aún por llegar, así como también a aquellas cuya progenie grado el éxito en la abolición de la dominación cultural de las
está todavía en el hogar. Incluyen a solteros y divorciados y a mujeres por los hombres. Tampoco lo ha logrado ninguna
aquellas mujeres a quienes nuestra cultura, dominada por los sociedad capitalista. Mi esperanza sigue puesta en una trans-
hombres, no ha calificado con un término positivo equivalen- formación que trascienda ambos tipos de sociedad, que no
te a «soltero», pero a las que me resisto a llamar «soltero- sólo libere a la gente de la fatigosa búsqueda de la propiedad
nas», «señoritas» o «tesoros sin dueño». La iglesia incluye y del poder, sino también de la necesidad de dominar y
también a niños sin padres, a padres sin niños, a padres sin controlar a otra gente. Por consiguiente, una condición, nece-
cónyuges y a cónyuges sin niños. saria, aunque no suficiente, de la liberación humana consiste
Exaltar, de entre esta heterogénea diversidad de estilos en encontrar un sistema económico distinto al capitalismo,
de vida, una forma particular de vida familiar como «La con su insistencia innata en la competencia y el consumo.
Familia Cristiana» es estrechez de miras e idolatría. Peor El dorninio 'de la mujer por el hombre es la forma de
todavía, permite que el cristianismo sea manipulado por las señorío más antigua y más persistente y, tal vez, la más bási-
aún poderosas fuerzas de la superioridad masculina que de- ca. Inocula a todas las sociedades el bacilo de la hegemonía y
fienden a la familia nuclear burguesa porque mantiene. a las favorece, por consiguiente, las tiranías raciales y los califatos
mujeres en su sitio y sospechan de todo lo que signifique corporativos que expolian a los pueblos del Tercer Mundo.
cuestionar «la familia», como si de un complot de las muje- Más aún, esta hegemonía espúrea ha sido santificada durante
res Iiberacionistas se tratara. muchos años por el cristianismo en la teología, la liturgia y la
La Biblia no nos da un modelo de vida familiar. Tampo- forma de gobierno. Dios y Jesucristo son descritos corno
ca nos ofrece demasiadas imágenes de mujeres verdadera- hombres; hasta nos referimos al Espíritu Santo como «El».
mente emancipadas, aunque sí hay algunas. Por el contrario, Muchas iglesias, especialmente la episcopaliana y la católica,
la importancia de la fe bíblica para liberar a las mujeres de todavía excluyen a la mujer del ejercicio completo del sacer-
las imágenes culturales y religiosas con las que han sido man- docio y del ministerio. Las iglesias han sido cómplices de
256 LA SEDUCCION .DEL ESPIlUTU 9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 257

otros poderes para mantener sometidas a las mujeres. No me tre la idea y la práctica son tan palpables, que nadie puede
sorprende nada que la insignia bajo la que se ha agrupado seriamente pretender que sea de otro modo. Habrá, por su-
una. y otra vez a los indios y los campesinos oprimidos en la puesto, oposición, y más fuerte y tenaz, pienso yo, de lo que
historia revolucionaria de México haya sido la de una mujer, la mayoría de las mujeres preveen, principalmente porque el
Nuestra Señora de Guadalupe. monstruoso regimiento masculino todavía no ha tomado real-
Como en todo movimiento de liberación desde los albo- mente en serio la liberación femenina. Cuando lo haga, la
res de la historia, la liberación de la mujer debe ser y será oposición se endurecerá con toda seguridad.
principalmente obra de las mismas mujeres. Ningún opresor La idea de que la mujer debería ser «mujer y madre a
entrega voluntariamente su poder (o lo que cree que es su tiempo completo» es de origen reciente. Puede ser un pro-
poder) al vasallo rebelde. ¿Cuál es entonces el papel que ducto de la reducida provisión de mano de obra requerida
pueden jugarlos hombres en la liberación de la mujer? Pode- .por la alta tecnología del capitalismo avanzado y la consi-
mos, en primer lugar, ser honrados y confesar 10 mucho que guiente necesidad de reducir el volumen de la fuerza de tra-
nos asusta. 'Este es el primer paso para tomarlo seriamente. bajo. Las mujeres son ahora la mano de obra en reserva. Asi,
Sólo entonces podemos permitirnos el fantasear sobre 10 ma- el ama de casa televisiva que presentan los magnates de los
ravilloso que seria para todos nosotros no sólo el que las medios de comunicación como una estúpida ansiosa de que 10
mujeres fueran liberadas, sino que también el potencial feme- blanco sea más blanco y el pastel quede más crujiente, puede
nino que hay en los hombres pudiera florecer, en vez de ser ser transformada en un auténtico descargador de muelle con
desarraigado a los dos años y medio. Podemos así, al menos, un simple chasquido del dedo corporativo. Más tarde puede
no retrasar la liberación femenina, ni minimizarla, ni tratar ser devuelta a la tabla de planchar y no aparecerá ni en las
de co-opcionarla, ni dividirla (disfrutando, por ejemplo, se- estadísticas de desempleo. Así ha funcionado hasta ahora.
cretamente con el modo en que algunas mujeres la critican, o Actualmente las desgarradoras contradicciones de este rol de
con las disputas entre horno y heterosexuales). También po- «coolie» de quita y pon ya no escapan a la ira de las mujeres.
demos evitar el ridiculizarla. Pienso a veces que la mejor Muchas de ellas piensan que el trabajo a jornada completa de
arma del hombre para mantener en las mujeres el cinturón de cambiadora de pañales y fregadora de ollas es una trampa, y
castidad cultural ha sido el ridículo. Pero esto ya no tiene que no van a seguir por más tiempo dejándose poner y apar-
nada de gracioso. Para las mujeres nunca 10 ha tenido. tar de la fuerza de trabajo como si se tratara de las canicas
Estamos actualmente en medio de un movimiento de con que los niños juegan en el parque. El resultado más
liberación de la mujer, en parte porque a la idea de la liber- patético de todo esto sería ver a chicanos, negros, mujeres y
tad humana le ha llegado su hora. La idea ha estado en el blancos pobres destrozándose mutuamente por el limitado
ambiente durante mucho tiempo. Aunque culpable en la número de puestos de trabajo en el engranaje de la Gran
práctica, el cristianismo ha hecho una contribución crucial a Maquinaria que llamamos la economía. La crisis activada por
la ideología de la liberación. Esto es importante, y quienes la ira de estos grupos no puede ser adaptada a nuestro actual
piensan que toda la culpa del chauvinismo masculino es del mito económico de la adquisición acelerada, la obsolescencia
cristianismo, deberían echar una ojeada al status de la mujer instantánea y el despilfarro .de los recursos -todo ello en
en el Islam, el hinduismo, e incluso en el judaísmo. La culpa- interés de los beneficios. Un movimiento de liberación de la
bilidad del cristianismo parece más llamativa, y puede serlo mujer que se mueva dentro de los límites de la sociedad
de hecho, precisamente por la absurda contradicción entre la adquisitiva será un movimiento derrotado, aunque no se dé
teología y la práctica. En la liberación de la mujer una idea cuenta. ¿Qué corazón se acelera realmente ante la sola idea
no tan nueva ha llegado al momento inevitable en que ya no de vivir en un mundo de generales femeninos de cuatro es-
seguirá siendo meramente una idea. Las contradicciones en- trellas y de presidentes femeninos de bancos?
258 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 259

La familia nuclear constituye la pieza fundamental en la No es la comuna 10 que reemplaza necesariamente a la


transmisión de la plaga de la superioridad masculina de gene- familia nuclear. Tal vez sea la respuesta para algunas perso-
ración en generación. Al igual que «la esposa y madre a nas. Pero muchos otros necesitan una estructura intermedia
jornada completa», esta réplica mutilada de lo que la palabra que preserve algunos de los valores descubiertos en el matri-
«familia» solía significar es también un recién llegado a la monio monógamo e incluso en las familias nucleares, junto
escena. Hace cuatro generaciones constituía una rareza. La con la liberación que sólo puede venir de un estilo domicilia-
movilidad actual nos ha arrancado de nuestras familias exten- rio diferente. Margaret Mead ha sugerido sagazmente que
sas; la economía ha reducido el número de nuestra progenie; para muchos de nosotros la «familia de grupo» es el próximo
y la arquitectura familiar nos ha encarcelado en celdas sepa- paso razonable. Se trata de un grupo de familias que viven lo
radas. Está claro que el chauvinismo masculino estaba ya suficientemente próximas especialmente como para dar lugar
presente mucho antes de que se desarrollara la familia nu- a reuniones no planeadas y espontáneas, y que empiezan
clear. Las mujeres han sido también reprimidas por hombres compartiendo cosas tan elementales corno la compra de la
en los serrallos, harenes y hogares polígamos. La dominación comida, el cuidado de los niños, la cocina y la propiedad de
masculina puede reaparecer de forma distinta aun después de bienes de equipo. ¿Qué familia necesita Ia posesión absoluta
la desaparición de la familia nuclerar. En consecuencia, la de una sierra mecánica, o de una cortadora de césped, o de
.mera transformación de nuestra actual forma reducida de un proyector de diapositivas? Los participantes irían enton-
vida familiar en algo más flexible e igualitario, por sí sola no ces deslizándose poco a poco hacia una ampliación de las
hará libres a las mujeres ni a nadie. Es un paso necesario, áreas que comparten mutuamente, a un ritmo que le permiti-
pero insuficiente en la liberación humana. ría a cada uno pasar sin traumas de un estilo de vida a otro.
Una' organización de este tipo podría dar lugar a que los
Necesitamos algo más allá de la familia nuclear; pero hombres compartieran las tareas domésticas y las mujeres
hasta que esas alternativas comiencen a aparecer, pienso que asumieran un papel más activo de influjo y de cambio eh la
sería inútil y temerario tratar de destruir 10 que tenemos. La sociedad. Una situación como ésta beneficiaría también a
familia nuclear, con todas sus flequezas, sigue siendo una de aquellos de nosotros cuyas necesidades parecen ser mejor
las pocas instituciones en las que se apoya la gente para servidas por el sistema monogámico, aunque un poco modifi-
amortiguar las pedradas y los flechazos del gran mundo exte- cado. Podríamos así comer el pastel y quedarnos con un
rior. Sólo la abandonarán cuando resulte disponible una for- poco. (Expresado en términos más teológicos, podríamos de-
ma alternativa de vida familiar. Deberíamos, por consiguien- gustar los frutos de la nueva era del Reino, mientras segui-
te, dedicarnos a inventar esas alternativas. La simple extirpa- mos luchando «aquí abajo», en la vieja era.)
ción de la familia nuclear podría incluso causar un acelera- Con esto no quiero decir que todo el mundo se ha de
miento de la atomización de la cultura, Necesitamos nuevas atener para siempre a la monogamia. Estamos aprendiendo
formas familiares, como también necesitamos nuevas ciuda- ahora del cristianismo africano que la monogamia no es un
des y nuevos modelos de relaciones entre los hombres y la. requisito absoluto de la vida cristiana. Los africanos nos re-
tierra. El hacer que salte en pedazos la familia nuclear no va cuerdan que ni la Biblia ni la historia del cristianismo pueden
a ocasionar sin más la emancipación de la mujer. Convertirla ser leídos como si establecieran la validez eterna y exclusiva
en una nueva iglesia es buscar el desastre. Pero tratar de de la monogamia. En la historia de la religión bíblica hemos
liberarnos del sexismo dentro de la familia nuclear significa tenido patriarcado, concubinato, celibato, matrimonio en
transformar la necesaria revolución de las relaciones psíqui- grupo y monogamia en serie. No deberíamos investir a la
cas en una serie de buenos propósitos de Año Nuevo. Y monogamia con la significatividad sagrada de ser la única y
todos sabemos 10 que sucede con esos propósitos. legítima forma cristiana o humana de estructura familiar.
260 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 261

Hasta San Pablo, que no fue en ningún caso un fer- humano válido. Los grupos étnicos, según, están constituidos
viente partidario del matrimonio, prescribió la monoga- en América, están basados en un mismo lenguaje y en unas
mia sólo para ciertos dignatarios eclesiásticos; no para mismas costumbres, en una patria ancestral común y en una
todo el mundo. El lugar de la monogamia es un pro- experiencia de emigración o desplazamiento. En caso de que
blema que surgirá con más frecuencia ahora que tenemos en la patria exista una religión nacional predominante, como
encima el movimiento de liberación de la mujer. Pienso que es el caso de Italia e Irlanda, la religión se convierte entonces
podría defenderla como preferible a las demás formas, inclu- en un elemento clave de etnicidad. Pero el ingrediente reli-
so desde el punto de vista teológico. Pero nunca me atrevería gioso no juega un pape! muy importante en aquellos grupos
a pretender que sea el único estilo aceptable de matrimonio étnicos en cuya patria existe una situación religiosa mixta.
cristiano. Por esta razón, ni los alemanes, ni los checos, ni los libane-
Los hombres pueden esperar que, a la larga, la libera- ses; por ejemplo, dan mucha importancia a la dimensión reli-
ción de «la mujer» les «libere» también a ellos en algunos giosa como componente étnico.
aspectos importantes. Podría desbloquear en todos nosotros En la historia americana, los agrupamientos étnicos fue-
el potencial «femenino» que está reprimido y ahogado. Esto ron una respuesta inspirada y original por parte de los pue-
sucederá cuando dejemos de asociar martillo con hombre y blos inmigrantes, no solamente a las costumbres predominan-
aguja con mujer; cuando yo pueda ser tan «emocional» como temente anglo-sajonas del nuevo continente, sino también a
quiera, y la mujer tan «racional» como desee. Estoy en desa- la plétora desconcertante de otros grupos inmigrantes. Ello
cuerdo con el argumento esgrimido por algunas mujeres de permitió a las gentes que llegaban a Ellis Island proteger las
que no existen diferencias biológicas entre el hombre y la creencias y prácticas que habían traído consigo de su antiguo
mujer, de que todas las diferencias son productos culturales. país, mientras ponían su pie en el nuevo. Esto hacía más
Pienso personalmente que las mujeres cometerían una equi- soportable la cruel transición.
vocación si basaran su lucha por la liberación en una nega- Pero -como se apresuran a señalar los historiadores
ción de diferencias. Pero esta decisión no me corresponde a urbanos-e- los enclaves étnicos no fueron nunca un mero
mí, y he de convenir, con pesar, en que los hombres han transplante de las aldeas italianas o irlandesas. La «Pequeña
convertido las sanas diferencias entre los sexos en grilletes. de Italia» de Nueva York no era una plaza siciliana. por una
esclavitud. Por ejemplo: quizá los hombres son más instru- parte, como Richard Sennett ha mostrado en su libro sobre
mentales y menos intuitivos. No lo sé. Pero crear una socie- las ciudades americanas, los individuos de un grupo étnico
dad en que se premia el instrumentalismo y se castiga la tenían que estar en interacción constante con los individuos
intuición, y privar después a las mujeres, basados en esto, de de otros grupos. A pesar de un cierto grado de desarrollo de
una igual participación, es un claro fraude. No tratemos de los ghetos, todos los recién llegados tenían que compartir las
erradicar cualesquiera diferencias que haya entre el ser hu- casas más baratas y las calles más pobres. Se vendían cosas
mano masculino y el femenino. Esto sería tanto como 10 que unos a otros, negociaban sobre la política de su bloque y
los nazis llamaron Gleichschaltung. Tratemos más bien de peleaban unos con otros en los sindicatos y en los círculos
imaginar una nueva ciudad donde podamos gozar nuestras obreros. Sus vidas nunca estuvieron determinadas únicamen-
diferencias, encontrando en 10 profundo de las mismas una te por su grupo. La Pequeña Italia no era Italia, principal-
humanidad común. mente porque estaba cuajada de comerciantes judíos, policías
Si la familia no constituye una respuesta a nuestra bús- irlandeses e inmigrantes eslavos que pujaban por los empleos
queda de una nueva forma de interioridad colectiva, tampoco y las viviendas que los italianos iban dejando libres. Era un
es una respuesta válida la vuelta a las etnias. Al igual que la potpourri donde los paisanos se apoyaban en sus parientes
familia, la etnia sirvió, y sigue sirviendo, a un propósito para 10 esencial, pero vivían codo con codo con una mezco-
262 LA SEDUCCION DEL :ESPIRITU 9. EN BUSCA DE UNA NUEV;A IGLESIA 263

lanza de gentes cuya manera de vestir, lengua y religión eran suponer que la razón de su superviviencia sea el que haya
dramáticamente diferentes de todo 10 que habían conocido mucha gente que encuentra en los grupos étnicos una identi-
allá en Toscana o Umbría. dad satisfactoria y un sentido de interioridad colectiva. La
La experiencia de América fue para los inmigrantes un gente puede seguir siendo étnica porque no tiene otra cosa en
encuentro, tanto con el predominio yankee como con la in- la que refugiarse. Dudo que llegue a desaparecer en muchos
tensa diversidad nacional. En este encuentro, siempre peli- años en América toda huella de etnicidad. Y así 10 espero,
groso para todo el mundo, los grupos étnicos se juntaban con porque la etnicidad aporta diversidad y entusiasmo en una
quienes compartían los mismos orígenes en la vieja patria, 10 época en que ambas cosas están en declive. Pero como base de
cual les permitía sobrevivir física y psicológicamente. Pero el una interioridad colectiva genuina, dudo seriamente que pue-
problema que afrontamos hoyes muy distinto. En vez de da funcionar, si exceptuamos, tal vez, a una minoría. Pero
correr el peligro de ser destrozado por el caos de una ciu- todavía quedamos los demás. Mi visión de una futura Améri-
dad de inmigrantes, o de ser forzosamente moldeado confor- ca, llevado -he de admitirlo- de mis esperanzas, prevé
me al modelo anglo-sajón, el individuo en la América actual una república pluralista de comunidades que incluirá tanto a
se enfrenta al implacable igualitarismo impuesto por una so- grupos étnicos como a otros tipos de grupos. Surgen ahora,
ciedad empeñada en borrar toda traza de diversidad, bien sea más allá de las líneas étnicas, grupos de músicos, divorciados,
regional, étnica, sexual, religiosa o simplemente idiosincráti- ancianos, discípulos del movimiento Hare Krishna, atletas,
ca. En lugar de supervivencia física y adaptación a un nuevo paracaidistas, homosexuales y organizadores de cooperativas
ambiente, 10 que se necesita son grupos auténticos e identi- de consumo. A veces encuentran en estos grupos un sentido
dad personal. Nuestra sociedad busca formas contemporá- de solidaridad humana más profundo que el de la etnia. Y así
neas satisfactorias de interioridad y favorece la política y las debería ser. El mismo cristianismo comenzó como un movi-
instituciones que las hagan posibles. ¿Puede lograr esto la miento en el que judíos, griegos, bárbaros y escitas disfruta-
pertenencia a una etnia? ban de igualdad y fraternidad.
Yo 10 dudo; al menos por 10 que se refiere a la mayoría La diversidad cultural no es hoy una simple necesidad
de la gente. Los grupos étnicos se inspiraron no sólo en un cosmética. Nos estamos dando cuenta de que, para poder so-
acerv? de memorias nacionales y de sutilezas lingüísticas, sino brevivir como especie, la humanidad debe evitar una única
también en recuerdos comunes de su horrendo viaje. Cum- economía mundial encerrada y totalmente interdependiente.
plieron bien su propósito y continuarán haciéndolo para las Sería demasiado peligroso desde el punto de vista ecológico.
generaciones inmediatas a la transición. Pero lo que ahora Lo mismo se diga de la cultura. Si necesitamos una heteroge-
necesitamos son formas análogas de interioridad colectiva neidad cultural, no es por la heterogeneidad en sí, sino por-
que hagan por nosotros, en las turbulentas transformaciones que hemos de equiparnos para afrontar crisis imprevistas en
que tenemos que hacer, 10 que la etnia hizo por nuestros el futuro. Estamos viendo, sin embargo, cómo están funcio-
antepasados. Ser italiano o polaco hoy día en Newark o Gary nando hoy día a todos los niveles una serie de influencias
no es seguramente lo mismo que serlo en Nápoles o Lodz, o masivas que tratan de nivelar, blanquear y homogenei-
lo mismo que en el bajo East Side de Nueva York en 1890. zar todo. Necesitamos, pues, diversidad étnica; pero ésta no
Especialmente si tu madre era escocesa y te has casado con es sino una de las expresiones de particularidad y no pode-
un WASP (1* ) . Aunque lo ético parece persistir más mos permitir que eclipse otras formas vivas de comunidad
de 10 que se podía esperar en algunos grupos, no podemos humana a pequeña escala.
Se nos habla hoy mucho en América sobre la persisten-
(*) WASP: White Anglo-Saxon Person (persona anglo-sajo-
cia de 10 étnico e incluso sobre un renacimiento de la auto-
na de raza blanca). conciencia étnica. Si esto fuera así, constituiría un cambio
264 LA SEDUCCION DEL ESFIRI'l'u
9. .EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 265
que, con toda seguridad, sería bien acogido, con respecto a
escoger ahora, dentro de ciertos límites, la comunidad que le
todo el montaje propagandístico basado en la idea del «cri-
dará su punto primario de referencia. Si decido considerarme
sol» (melting pot) con que se nos ha atiborrado hasta hace
y ser conocido como polaco, judío, alemán o 10 que sea,
bien poco. Creo que la importancia de este resurgimiento
puedo hacerlo. Este elemento de elección queda reducido,
étnico ha sido muchas veces exagerada, tanto por parte de
por supuesto, para los negros, pero no eliminado. En cierta
sus defensores como por parte de sus detractores. la nueva
manera no puedes elegir el no ser negro, pero puedes decidir
etnicidad no puede colmar las esperanzas de sus apologistas de
hasta qué punto serlo. Uno tiene sus dudas aquí en Massa-
rehacer la vacilante identidad de tanta gente confusa como
chussetts, por ejemplo, para referirse al senador Edward
hay. Pero también dudo de que vaya a hacer que se desaten Brooke como «negro». Dudo que la comunidad negra sea su
los monstruos del racismo xenófobo y el mezquino espíritu comunidad primaria.
de dan que tanto temen sus detractores. Todas las conjeturas Existe otra diferencia. Además de escoger si debo perte-
acerca de los votos étnicos» que el senador Edmund Muskie necer ~ una etnia, también decido la importancia relativa de
iba a ganar parecen haber sido puras exageraciones. Fue in- esta lealtad con respecto a otras lealtades. Este debilitamien-
cluso derrotado en los disturbios polacos de Mi1waukee por to de la identidad étnica la podemos ver en 10 que algunos
candidatos con apellido anglo-sajón. Esto habría sido algo todavía llaman «matrimonios mixtos». Estos tienen lugar
inconcebible en los viejos tiempos de la «política étnica», continuamente y cruzan las fronteras religiosas, étnicas, de
cuando los votantes se inclinaban automáticamente tan sólo clase y raciales. No hay pruebas de que estén disminuyendo
por aquellos candidatos cuyos apellidos indicaban claramente en número. Los censos más recientes muestran, de hecho,
que eran «de los nuestros». Pero, suceda 10 que suceda con que los matrimonios entre personas de los grupos étnicos
los diversos candidatos políticos, la «nueva etnicidad» no va católico y protestante están aumentando. Es posible incluso
a conferir identidad a nadie, ni va a reincidir en las ciegas que existan más matrimonios de este tipo de lo que indican
lealtades de otros tiempos. las estadísticas, ya que los que abandonan su iglesia para
La diferencia consiste en que, si la auto-conciencia étni- casarse no son incluidos normalmente en esas estadísticas.
ca vuelve, 10 hará a una cultura que no sólo es ya completa- Espero que haya más hombres y mujeres que crucen esas
mente pluralista, sino que este pluralismo forma parte de la fronteras. Estos matrimonios son la evidencia más clara de
identidad de la mayoría de los individuos. La gran diferencia que cada vez hay más gente que toma las decisiones impor-
entre la etnicidad de hoy y la de las generaciones .que la tantes a nivel personal, en vez de seguir la norma impuesta
inventaron consiste en que ya no se trata de que mi identidad por la costumbre. Lo étnico no puede ser hoy día más que
original provenga de mi grupo étnico y que sólo después una lealtad entre otras muchas.
entró en interacción con todos los demás. Es precisamente lo No me cabe la menor duda de que mi escepticismo
contrario. Mi identidad emerge de un mundo pluralista, aun- sobre lo étnico proviene en buena medida de la historia de
que amenazado por nuevas formas de uniformidad. Insatisfe- mi propia vida. Aunque la mitad de mis antepasados fueron
cho por la insipidez de las señales de la supercultura, o des- galeses y, por consiguiente, no soy técnicamente un anglo-sa-
concertado acerca de mi propia identidad, me vuelvo hacia jón la mayor parte de los etnólogos me clasificarían proba"
otro lado, tal vez hacia un grupo étnico. La gente se vuelve blemente como un «WASP». y como a la mayoría de los
ahora hacia 10 étnico, como una forma de comunidad entre ávidos etnófilos no les gusta este grupo étnico, tiendo a po-
otras que le puede dar un sentido de historia y de tradición. nerme inmediatamente en guardia. Pero, como todo el mun-
Cada vez hay menos gente para quien 10 étnico suponga una do, yo también tengo de hecho una cualidad «étnica», y muy
identidad primaria e irreflexiva. Esto significa un cambio interesante por cierto. Mis antepasados más lejanos por parte
masivo y, para mí, positivo. Significa que la persona puede de padre eran cuáqueros que vinieron a Pensilvania desde
266 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 267
Gales a principios del siglo XVIII escapando de la persecu-
ción religiosa. En recuerdo de los nombres cuajados de con- Teresa, los Unitaristas a Miguel Servet, los judíos a Martín
sonantes de las aldeas de su viejo país, llamaron a las colo- Buber o los hindúes al señor Krishna. Yo vivo y trabajo en
nías que fundaron Narberth, Bryn Mawr, Bryn Arhyn, medio de un abigarrado pandemonium de Marinis, Kenne-
Duffryn Mawr y Llanerch. Mí mismo pueblo natal, Malvern, dys, Stefanskys, Bronsteins, Eichfelds, Arujos, Fosters y
lleva el nombre de una cadena de montañas de la frontera de Chos. Todo lo que me gusta en la vida depende del pluralis~
Gales. La escuela s e e u n dar i a a que acudí se llamaba mo, la diversidad y el hibridismo. En el espacio de unas
Tredyffrin-Easttown. Por parte de madre, mis antepasados semanas he sentido la presencia de lo sagrado en un templo
eran campesinos inmigrantes de Escocia e Inglaterra que se 'de Apolo en Delfos, en una pirámide tolteca en Xochicalco y
casaron con pietistas alemanes que huían del servicio militar. en una mezquita musulmana de la isla de Rodas. ¿ Qué haría
Me siento en profunda continuidad con esta tradición «étni- un antropólogo de Marte con los ritos de nuestra familia y
los objetos cúlticos de nuestra casa? Nosotros celebramos el
ca», y así me río a veces de la supuesta «rigidez» e incapaci-
«Seder», o comida ritual de la Pascua judía. Acudimos a
dad de los anglosajones para los sentimientos emotivos, espe-
menudo a las misas católicas, sin perdernos en especial la
cialmente cuando oigo cantar a }.anis JopJin, James TayJor,
Misa navideña del Gallo. Un crucifijo de paja de Jos indios
los Beatles o Elvis Presley. Y me pregunto qué es lo que la mejicanos bendice nuestra sala de estar, y un mazuzab judío
gente quiere decir cuando habla de la notoria frigidez sexual con un texto de la Torá guarda nuestro portal. Un Buda
y del recelo con respecto a la carne por parte de los europeos sereno nos contempla justamente desde el alféizar de la ven-
del norte, cuando comparo la libertad de costumbres sexua- tana de nuestra habitación delantera. Muy cerca esta Ganes-
les de los suecos o los daneses con la de España o Italia. Mi ha, el dios elefante, que es el patrono hindú de la sagacidad y
propia tradición étnica incluye un sinnúmero de cosas que de la,sabiduría mundana.
otras gentes están ahora empezando a apreciar, como la pro- Dudo mucho de que algún tipo de grupo étnico restau-
funda sospecha por todo lo militar, las gaitas lanzando al aire rado (supongo que para mí sería el protestante anglo-sajón)
el «Amazing grace», la fe acérrima en la sencillez, la falta de pueda proporcionarme la comunidad de interioridad colecti-
ostentación en cuestiones religiosas y de otro tipo, el respeto va que yo necesito. No soy un agnóstico, ni un «verdadero
por una auténtica concentración personal, y muchas cosas creyente», sino alguien cuya parroquia es el mundo, y no
más. Pero todos estos tesares familiares no son suficientes solamente el mundo actual, sino también todos los anterio-
para vivir hoy. Mi herencia «étnica» me ha ayudado a ser lo res. A veces sospecho que puedo padecer el equivalente para
que soy. Pero lo considero como capital invertido, no como el teólogo del «mal del estudiante de medicina» (que sufre
lingotes de oro o reliquias de familia. Lo considero una fuen- los síntomas de todas las enfermedades que están en el li-
te importante de ayuda para la creación de nuevas formas de bro). Hay una parte de mí que dice sí a algunos elementos
interioridad. Por otra parte, mi herencia étnica es mixta. de cada una de las religiones que conozco. Pero para mí esto
Incluye, además de todo lo que he citado, mi propia expe- es un signo de salud, no de enfermedad. Tampoco tengo
riencia como americano y, aún más, como «ser terrestre». ningún interés en apartarme de la indudablemente incomple-
Escoger de entre los diversos ingredientes sería empobre- ta e imperfecta heterogeneidad étnica y racial de la América
cerse. urbana para meterme en un reagrupamiento étnico nuevo. La
Este es un punto crucial para mí. No vaya despreciar el etnicidad puede ser la respuesta para algunas personas, pero
Zen, o el Taj Mahal, o el culto de los druidas, o el Corán, no para muchas otras entre las que me cuento.
como «suyos». También son míos. Mis antepasados han sido Vivimos un período histórico en que está pugnando por
casi todos protestantes, pero esto no tiene por qué ponerme nacer una nueva sensibilidad religiosa. Es demasiado fácil
límites. No dejaré que los católicos se guarden para sí a Santa criticar esta nueva expresión del .espíritu, apenas naciente,
268 LA SEDUCCION DELA IGLESIA

9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 269


por el hecho de que todavía parezca algo difuso, vago o
ecléctico. Mi casa y mi vida están jalonadas por los símbolos una iglesia que alentara la diversidad teológica y cultural
de tantas y tan diferentes religiones históricas porque 10 que mediante un dramático gesto de descentralización. Para esta-
haya de acontecer, en el mundo o en mí, de alguna manera ha blecer este punto más eficamente, escribí mi respuesta en la
de incluir lo que ha acontecido con anterioridad. Los que forma de noticia ficticia acerca de una nueva encíclica:
ridiculizan el «eclecticismo» como superficial o estúpido no
Roma y Ginebra, 5 de octubre de 1975, UPI. En una
hacen más que expresar sus propios prejuicios. Las religiones histórica encíclica conjunta publicada por el Vaticano y el
de mayor «éxito» en la historia han sido las sincretistas. La Consejo Mundial de las Iglesias, ambas instituciones reli-
diferencia está en que anteriormente la fusión de las antiguas giosas anundaron que iban a empezar «de inmediato» a
despojarse de todas sus posesiones terrenas. Esta carta
tradiciones se hada a nivel de civilización. Hoy podemos pastoral sin precedentes, la primera publicada por ambos
hacerlo a una escala mucho más pequeña. grupos a la vez, se dio a conocer en Roma con el nombre
de Lucrum Sala», de acuerdo con las dos primeras pala-
Como hombres y mujeres de fe del siglo actual, marca- bras del texto latino, «dinero sudo». En Ginebra la encí-
dos por un sistema de comunicaciones planetario y el descu- clica, recientemente adoptada en. sesión especial del Comi-
brimiento de civilizaciones previamente desconocidas delpa- té Central del Consejo Mundial de las Iglesias, apareció
en francés, alemán, inglés, ruso y swahilli. El documento
sado, tenemos a disposición de nuestro espíritu vetas exquisi- viene firmado, rompiendo otro precedente, no sólo por el
tas de riqueza religiosa difícilmente imaginadas antes. Están Papa Pablo VI y otros miembros del Comité Central del
CMI, sino también por centenares de laicos de todo el
a nuestra disposición los tesoros simbólicos de toda la histo- mundo, incluyendo a Juan González, feligrés de S. Martín
ria humana, desde las pinturas rupestres de las cuevas hasta de Porres, pequeña parroquia católica de Bolivia, y Frank-
la imagen más moderna de esperanza utópica. Están a nues- lin P.Jones, aparcero y diácono de la Mount Pisgah A. M.
E. Zion Church de Meridian, Mississippi, La declaración
tra disposición, además, no únicamente para ser catalogados ha sido hecha pública hoy, se explicó, porque el 5 de
y observados, sino para compartirlos y utilizarlos. ¿Cómo octubre es la fiesta. de San Francisco de Asís, quien. según
puntualizaron los teólogos del Vaticano y del cMl, obe-
hacerlo? En cuanto a mí, necesito una compañía de herma- deció de hecho el mandato de Jesús de vender todos sus
nos, mucho más pequeña que la humanidad, con quienes bienes terrenales y seguirle.
extraer y refinar los depósitos. Pero no deberá ser un grupo La Lucruoe Sdlax establece inequívocamente que todas
meramente étnico, sexual o racial. Necesito una comunidad las ramas de la Iglesia actualmente en comunión con
Roma y todas las iglesias miembros del CMI deben co-
que todavía no ha nacido, una iglesia que todavía no ha sido menzar a vender o donar sus propiedades, edificios, inver-
fundada, una interioridad colectiva todavía por hacerse. Pero siones y piedras preciosas, so pena de excomunión. Pre-
guntado por los periodistas si éste era un pronunciamien-
¿qué significa todo esto para las iglesias que ya tenemos to infalible, Pablo VI levantó sus hombros y mapas en
actualmente? característico gesto de misterio y dijo: «No sabernos real-
Hace un par de años Commonioealtb, un semanario ca- mente lo que significa para Nos ser infalible, pero si
alguna vez lo fuéramos, es ahora.» Los seis presidentes
tólico, me pidió que contestara la siguiente pregunta: «Si del CMI dijeron en su declaración que este «énfasis en el
usted pudiera efectuar un solo cambio en la Iglesia de hoy, nuevo programa» representaba el consenso de las iglesias
miembros, al que se ha llegado mediante debates en síno-
¿cuál sería?» Se trata de un pensamiento intrigante, digno dos, conferencias diocesanas y presbiterios en los últimos
de jugar con él, y el semanario había hecho la pregunta a dos años. Presionado, sin embargo, el portavoz del CMI,
varias personas. La mayoría mencíonó cambios en la liturgia, se vio forzado a explicar cómo se había extendido este
movimiento en las iglesias y, sonriendo con cierto azora-
la acción social, la ordenación de las mujeres y la necesidad miento obvio, dijo que «puede haber sido algo inspirado
de renovación teológica...Me encontré a mí mismo soñando por el Espíritu Santo». Un teólogo de la universidad de
Notre Dame explicó a los periodistas que el Espíritu
con una iglesia que estuviera en constante contacto con los Santo» es la raramente mencionada Tercera Persona de la
pobres porque ya no poseería nada propio, y una iglesia que tradicional Trinidad cristiana, que «sopla dónde quiere».
se abriera a los cantos y ritos de muchas edades y culturas, La Lucrum Salax iba acompañada de un breve texto
explicativo. Establece que, comenzando en las próximas
9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 271
270 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
donde se guardan las escrituras y valores de la archidióce-
semanas, todas las iglesias, conventos, centros de retiro, sis. Después salió para celebrar una misa en San Basilio,
salas de bingo, basílicas, catedrales, santuarios, rectorías y en honor de San Francisco.
escuelas serían entregadas a corporaciones comunitarias
locales. Donde no existan tales corporaciones comunita- No es probable que una noticia como ésta, o parecida,
rias locales, se pensaba que la posibilidad de recibir las
propiedades eclesiales podría estimular su creación. Se se publique en 1975 ni en ningún otro año. Mientras tanto,
subrayó enérgicamente, tanto por parte de Roma como de seguimos preguntándonos cuál es el tipo de comunidad que
Ginebra, que ninguna propiedad eclesial sería entregada a necesitamos: y si hay alguna posibilidad de que las iglesias
autoridades estatales, federales o municipales. La propie-
dad será entregada, en todos los casos posibles, a organi- que ahora tenemos den lugar a tal tipo de comunidad.
zaciones indígenas locales, en un esfuerzo -expli<;an los Después de ponderar esta cuestión durante muchos
intérpretes- por potenciar la posición de los grupos in- años, he llegado a la conclusión de que no ayuda gran cosa el
defensos y sin voz de todo el mundo. Todos los paquetes
de acciones serán disueltos. Los fondos de retiro serán pensar sobre el problema en si. Aparte de lo que hagan o
devueltos a los empleados eclesiásticos para regalarlo, si así dejen de hacer nuestras iglesias, la búsqueda actual de nuevas
lo desean, o para reinvertírlo en planes de renta de su
preferencia. El dinero acumulado por la inversión de es- formas de interioridad colectiva producirá inevitablemente
tos fondos será dado a grupos que representen a los nuevos tipos de comunidades religiosas y políticas. A medida
pobres, a las minorías y a otras gentes oprimidas ... La que vayan surgiendo, irán reemplazando o transformando las
Catedral de San Pedro en Roma se convertirá en un
«palacio de la celebración», con un acuerdo in perpetuo existentes, lo mismo que una nueva forma de vida utiliza
de que estará siempre disponible para misas, coronaciones uno elementos de lo previamente existente y prescinde de
papales, funerales y concilios ecuménicos. Los monasterios
se convertirán en centros de retiro vde conferencias; la otros. Representa, por tanto, una pérdida de tiempo el pre-
Ciudad del Vaticano retendrá su independencia, pero se guntar si nuestras formas religiosas (o políticas) existentes
convertirá en santuario de refugiados políticos, desertores pueden ser alteradas o reformadas y cómo; o si pueden pro-
militares y otros exiliados. Algunos de los edificios del
Vaticano serán utilizados para Universidad Libre del porcionar los odres para el vino nuevo. Deberíamos tratar,
Mundo. más bien, de discernir las líneas fundamentales de las nuevas
Está claro que el programa de despojamiento eclesiás- comunidades nacientes y descubrir qué forma deberán
tico, o el «ideal de S. Francisco», como ha sido apodado,
tendrá enormes implicaciones para las iglesias. La mayoría adoptar, en razón de nuestra nueva conciencia. Después de
del clero trabajará, al menos media jornada, en tareas esto podemos preguntarnos cómo pueden, si es que pueden
seculares. Los obispos y los consejeros no tendrán proble- de algún modo, contribuir nuestras formas existentes de go-
mas de bienes raíces que discutir. Los edificios de las
iglesias serán usados para fines comunitarios durante la bierno al nacimiento de las nuevas formas. ¿Cómo serán las
semana. Las escuelas parroquiales se convertirán en escue- nuevas comunidades?
las de la comunidad, bajo el control del consejo vecinal,
una alternativa al sistema llamado de «escuela pública». Podemos empezar diciendo lo que no serán. No serán,
Sonriendo encantadoramente mientras levantaba su puño pienso yo, comunidades formadas por gente de la misma
en forma de saludo, un sacerdote negro de Harlem dijo coloración racial, sexual o «étnica», aunque hoy día, de he-
que todo esto le parecía como un «j'I'oda la religión para
el pueblo!». cho, estas formas de agrupación dan a mucha gente un senti-
En la bolsa romana la especulación era general, con do de comunidad. Tampoco serán estados nacionales sobera-
los inversores esperando a que miles de acciones de Alita- nos ni denominaciones religiosas organizadas, que son dos de
lia y otros valores del Vaticano se pusieran en venta. El
Reverendo Carl McIntire, un viejo adversario del Consejo las principales formas actuales de «pertenencia». Hablando
Mundial, denunció la declaración como un «complot satá- positivamente, las nuevas comunidades serán, con toda pro-
nico y modernista para socavar la propiedad» y sugirió
que personas del CMI y del Vaticano influidos por comu- babilidad, unas comunidades en las que comience a borrarse
nistas habían planeado el esquema. Mientras tanto, en la distinción entre gobierno «civil» y gobierno «religioso».
Los Angeles, el cardenal James McIntyre salió de su Esta combinación de las dos esferas se daba siempre en .las
retiro, entró en la oficina de la cancillería diocesana y
puso personalmente un candado a la cala de seguridad sociedades pre-modernas y está volviendo a reaparecer en
272 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 273

comunidades y comunas así concebidas. Esto puede ser muy lucha en grupos ha tropezado ya con dificultades. Aun. antes
peligroso, como 10 es el que una nación entera se considere a de alcanzar justicia, los luchadores comienzan a ver que la
sí misma corno una entidad religiosa con una misión que interioridad colectiva tan anhelada todavía se les escapa de
imponer sobre otras naciones. Pero si las comunidades son 10 alguna forma. Se encuentran con que, por muy crudal que
suficientemente pequeñas y variadas, la civilización que pro- sea para ellos el ser conscientemente negro, o joven, o mujer,
duzcan podría ser enormemente rica. o las tres cosas al tiempo, todavía tienen otras fidelidades
Al decir que ni los estados nacionales ni las denomina- distintas de las que les unen a estos grupos. Aunque para
ciones por una parte, ni las minorías raciales o sexuales por algunos esto constituya un conflicto y un trauma personal
otra, darán lugar a las comunidades-iglesias del futuro, no fastidioso, creo que el darse cuenta de ello puede constituir
estoy negando el hecho de que las primeras fueron una vez también una liberación. Uno aprende así que «nadie es due-
formas valiosas y que las segundas todavía 10 son. Estoy ño de mi alma». La mujer negra americana auto-consciente
hablando del próximo estadio. Los grupos religiosos, por está hoy en una posición particularmente ventajosa para ver
ejemplo, ayudaron de hecho a la gente de diferentes naciones esto. Sus vínculos con otras mujeres que son blancas compli-
a. «despatriotizar» su autoconciencia nacionalista, porque can a veces sus relaciones con los hombres negros; y víee-
eran miembros de una comunidad de fe más grande: «Deje- versa. Al principio puede experimentar esto como un conflic,
mos aparte nuestras diferencias nacionales; aquí todos somos to, pero después empieza a darse cuenta de que ninguna de
cristianos.» Del mismo modo, los estados nacionales también esas comunidades de sexo o de color puede reclamarla total-
ayudaron a las gentes de diferentes comunidades religiosas a mente como suya. Logra crear una distancia personal respec-
desfanatizarse y buscar una identidad que les diera unidad to a ambas, sin perder su participación en las mismas. Y es
sobre una base distinta: «Dejemos aparte nuestras diferen- en este momento de concienciación cuando se plantea una
cias religiosas; a fin de cuentas, todos somos americanos.» cuestión más profunda: ¿A dónde puede dirigirse hoy una
Las denominaciones y las naciones se ayudaron así mutua- persona enbusca de interioridad colectiva?
mente a relativizarse. En ese sentido, cumplieron una fun- No hay ninguna respuesta a esta pregunta que no esté
ción inestimable. llena de soledad y de riesgo, de miedo a la libertad y de
El proceso continúa. Oímos decir a veces que la gente posibilidad de liberación. Pero 10 que hace que el problema
debería dejar de lado las diferencias nacionales y religiosas y de la mujer negra sea significativo para todos nosotros es
unirse en torno al hecho de ser negro, o joven, o mujer. Son que, en uno u otro grado, esta misma concienciación está
muchos los que critican este nuevo proceso clasificatorio y surgiendo por primera vez en toda la especie .humana: Nadie
ven en él graves peligros. Erik Erikson llama a tales grupos es dueño de mi alma, pero quiero pertenecer a algo. Paradóji-
«pseudoespecies» y los deplora como si fuera una plaga. camente, cuantos más grupos surgen reclamando mi lealtad
Pero parte de esta nueva conciencia de grupo resulta del (basados en el color, sexo, lengua, edad, religión, o 10 qUe
hecho innegable de la opresión (contra las mujeres, los ne- sea), menos poder tienen de hecho para darme una identidad
gros u otros grupos) y, por esta razón, un cierto sentido de completa o para reclamar mi lealtad total. Esta es la ironía de
identificación corporativa constituye una estrategia de super- la era de las camarillas políticas raciales y de la nueva etnici.
vivencia. La lucha resultante proporcionará sin duda alguna, dad« Cuantas más tenemos, menos integradoras pueden ser.
a quienes se comprometen en ella, algo de la interioridad La forma que adopte la comunidad humana del futuro
colectiva que todo el mundo necesita. Pero esto sólo puede no será definida por la edad, el sexo, el color o la etnia. Estas
constituir «iglesia» a corto plazo. A la larga, no podemos son formas transitorias de comunidad que nacen de situacio-
confiar más en ello que en la etnia o la familia. La gente que nes de opresión. Son formas que adopta la lucha por la libe-
esperaba alcanzar cierto sentido de sí mismo a través de la ración, pero no la forma de la comunidad liberada. Esto no
274 LA SEDUCCION DEL ESPIRrru
9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 275
quiere decir, sin embargo, que, cualquiera que. sea la situa-
estuviera presente aquella terrible noche en que el pan ácimo
ción futura, todas estas diferencias vayan a ser «transcendi-
fue cocido, el ángel exterminador pasó de largo por las puer-
das». Tampoco significa que las comunidades vayan a ser
tas marcadas con sangre y los esclavos escaparon de los ca-
meros aglomerados de puras cifras abstractas. Estarán consti-
rros de guerra del Faraón.
tuidas, por el contrario, por gente que siente mucho más
profundamente de lo que nosotros sentimos hoy la distinción Dirás a tu hijo: «Eramos esclavos de Faraón en
que supone el tener la piel obscura, o el hablar italiano, o el Egipto, y Yahvé nos sacó de Egipto con mano -fuerte.
ser mujer (u hombre). Pero estarán compuestas por perso- Yahvé realizó a nuestros propios ojos señales y prodiaios
grandes y terribles en Egipto, contra Faraón y toda su
nas cuya búsqueda de particularidad les ha llevado a sentir casa, y a nosotros nos sacó de allí para conducirnos y
necesidad de comunidades en las que, a través de los ritos, el entregarnos la tierra que habla prometido bajo juramento
juego y la representación dramática, puedan aprender a iden- a nuestros padres.» (Dt, 6, 21-23.)
tificarse unos con otros, a conocen las historias de cada uno, á
sentir desde dentro las heridas de los demás, a gustar las La pregunta lógica es: si un niño de diez años de Nyack
alegría mutuas. Buscarán comunidades en que se conserve 10 puede hacer suya esta, historia) ¿por qué no puede hacerlo
particular, no acumulándolo, sino compartiéndolo. Buscarán cualquiera? Si la respuesta es que solamente la historia de mi
sitios donde no esté separada la celebración del sufrimiento, pueblo puede ser mía, yo preguntaría por qué. Indudable-
donde se aviven mutuamente los símbolos antiguos y los mo- mente, pocos cristianos del siglo diecisiete pudieron hacer de
dernos, donde pecadores, santos y escépticos cohabiten y ab- Lutero y de Ignacio de Loyola parte de su propia historia,
sorban sus mutuas leyendas y héroes, perciban los olores de pero hoy lo hacen muchos. ¿Por qué habría hoy de estar
las respectivas cocinas, den culto a los respectivos dioses: y inflexiblemente delimitada esta capacidad de ampliar lo que
todo ello sin perder la intensidad de lo peculiar. constituye mi historia o la historia de nuestro pueblo?
Esto puede parecer utópico, pero sospecho que ya está Tampoco son tan inmutables las barreras sexuales. Carl
teniendo lugar en algunas ceremonias religiosas de las que he Jung nos dice que en lo más profundo todos somos macho y
sido testigo. Entre los afro-brasileños, el ceremonial Umbanda hembra. Sabemos que tenemos los órganos residuales y los
y Condomblé le da a la gente la oportunidad de quedar in- sentimientos reprimidos del atto sexo. Si miramos detenida-
fundido de la personalidad de toda una variedad de espíritus, mente los rituales de los llamados pueblos «primitivos», po-
de sentir diferentes roles desde su interior, de ensayar nue- demos descubir de qué diferentes formas desempeñaron di-
vas identidades, y de caminar, gesticular y hablar, temporal- versos roles sexuales en determinados momentos: cambio de
mente, como si fuera otra persona. El utopismo es a veces el ropas, hombres que se hacen incisiones en el cuerpo a modo
único realismo válido. La humanidad se ha visto sorprendida de vaginas-miniatura, padres que dan a luz niños en gesto
con anterioridad al ver realizadas de hecho cosas que hasta ritual. Y seguimos haciéndolo. Todo el mundo sabe que en
hacía poco se consideraban como sueños. Nuestras fantasías los fuegos de campamento son precisamente los hombres y
tecnológicas se convierten en realidad de la noche a la maña- los jóvenes más «viriles» los que suelen bailar exhibiéndose
na. ¿Por qué no nuestras fantasías espirituales? ¿Podemos con dos enormes pomelos bajo sus camisetas y faldas cortas
realmente vivir la historia de otra persona? Pienso que sí que dejan al aire sus piernas peludas. El ritual religioso en
podemos. Los que se han sentido conmovidos por los gran- todo su esplendor no nos encierra simplemente en categorías
des rituales lo. saben. Una de las finalidades del mito y del del pasado, sino que nos permite insuflar en nuestras vidas
ritual consiste en hacernos capaces de experimentar} no sólo las historias de los demás y urdir nuevas formas de habitat.
oír} la historia de otro. El propósito de la Pascua, para poner Es todavía demasiado pronto para determinar con clari-
un ejemplo claro, es hacer que cada judío se sienta como si dad la configuración que adoptarán las nuevas formas de
LA SEDUCCION DEL ESPIRITD 9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 277

gobierno humano. He sugerido ya que en el futuro no h jóvenes en los países del Tercer Mundo, a causa de la fiebre
sitio para dos de las principa~es formas. e? que hemos orga:r. anti-colonialista. Pero cuando acaba la guerra de independen-
zado hasta ahora las comunidades religiosas y políticas cia podemos confiadamente esperar ser testigos de una debi-
decir, los estados soberanos y las denominaciones religi~s es litación del fervor nacionalista de la juventud africana y latí-
Ambas ~eguirán ciertamente existiendo durante. algún tie:~ . noamericana. Aunque los estados-nación seguirán existiendo
P?, d~bIdo al poder que h~n acumulado y a la inercia de la indudablemente durante algunos años, están ya abocados a
historia. Pero ambas constituyen los residuos institucionale su disolución. Nunca podrán volver a ser el centro de la
de un período anterior de la conciencia humana, en el cual energía del grupo, como lo fueron desde Napoleón hasta el
tenía sentido la ciudadanía exclusiva o la pertenencia a un general Patton.
~nica co!ectividad. Aho:a son dos formas de go?ierno enga~ Ese mismo «marchitamiento» es aún más claro en las
nasas e incluso destructivas, por dos razones. PrImeramente
grandes organizaciones religiosas del mundo. El actual rena-
porque acentúan las lealtades exclusivas al enseñar que no s~
cer de 10 religioso no está produciendo miembros a las igle-
puede ser al mismo tiempo americano y ruso, o católico e hin.
sias, ni siquiera entre el movimiento «Jesús People». Si esta
dúo Además, porque enfocan la lealtad a un nivel equívoca_
rápida disminución del nivel de lealtad denominacional ex-
do. Lo que nosotros necesitamos ahora son comunidades en
clusiva significa algo para el futuro, quiere decir que en cin-
que se compartan los símbolos y los mecanismos decisorios
cuenta años nuestras organizaciones denominacionales de
que son de un carácter no-exclusivo y que tienen un enfoqu~
alcance nacional e internacional habrán cambiado su función
global-local. Con el término «global-local» quiero decir que
completamente, o habrán muerto junto con los estados nacio-
nece~ita~os una iglesia universal que corresponda a nuestra
nales.
conciencra, cada vez mayor, de que la única comunidad reli-
giosa adecuadamente inclusiva es la misma humanidad. Pero , Lo que preveo no es la anarquía planetaria, ni una igle-
esta iglesia universal tiene, al mismo tiempo, que nutrir el sia «no institucional». En cuanto a preferencias, no tengo
creciente re-nacer de la comunidad humana al nivellocal)~ que nada en contra de las instituciones en sí; en cuanto a predic-
es en.el que nos movemos cotidianamente, en los barrios y en ciones, dudo que los humanos puedan prescindir de ellas
las ciudades. Si surge una «iglesia» así, no-exclusiva y completamente. Pero las instituciones religiosas y políticas
global-local, y si combina lo «civil» y 10 «religioso» esto que ahora tenemos son anárquicas en el peor de los sentidos,
significa, obviamente, que están llamados a la extinción los es decir, en cuanto que deprecian el verdadero sentido de 10
estados soberanos y las denominaciones exclusivistas. Peto que es una comunidad ordenada. Nadie quiere instituciones
¿existe alguna evidencia de que estén ya empezando a decli- que acaben ahogando aquellas finalidades para las que fue-
nar?· ron originalmente creadas. Lo que yo estoy prediciendo, o tal
Yo creo que sí. La polución atmosférica la lluvia ra- vez esperando, es una forma de vida política y religiosa que
diactiva, las modas musicales, los satélites, las' corporaciones sea a la vez local y universal, con una serie de estadios razo-
multinacionales y los movÍ1;1Íentos guerrilleros ignoran, to- nables intermedios, pero re-enfocando nuestro sentido de
dos ellos, las fronteras nacionales, ¿Por qué habríamos de pertenencia hacia los dos extremos del espectro. Preveo una
per:sar que los estado~-na~ión son eternos? Surgieron muy nueva forma político-religiosa que otorgue el máximo de li-
recientemente en la historia humana, y si el bajo nivel de bertad a quienes se influyen mutuamente al nivel más conti-
lealtad que suscitan entre la juventud actual es un indicio de nuo de la vida (local), y esto incluye realmente a toda 'la
los sentimientos de la mayoría de la gente dentro de cincuenta gente (universal).
años, entonces es que el proceso de marchitamiento ha empe- La visión de una forma organizativa humana a la vez
zado ya. Los estados-nación todavía tienen atractivo para los religiosa y política, universal y local, probablemente hunde
278 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 9~ EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 279

sus raíces más profundas en mi infancia. Crecí en una casa formas de conciencia y de comunidad. Todo el mundo sabe
situada al abrigo de las iglesias baptista y católica. En un que el estado nacional se interpone en el camino hacia una
domingo de verano, con las ventanas abiertas, la música pro- política mundial) desmenuzando el planeta en absurdos
cedente de los dos templos formaba en nuestro patio trasero agregados de parcelas, en cada una de las cuales pace un
una especie de armonía ecuménica cacofónica Mi iglesia utó- rebaño con la marca de su soberanía. Pero no es tan univer-
pica tiene, pues, un ascendente telúrico. Los baptistas han salmente reconocido el hecho de que los estados nacionales
enseñado siempre que lo esencial de la iglesia total está, de soberanos también ahogan la política cívica local. Chupan
algún misterioso modo, presente incluso en la congregación vorazmente la energía, el dinero, la lealtad y el liderazgo de
local más pequeña. La congregación es como un mini-mundo, las áreas locales, que es donde realmente se vive la vida (en
una especie de microcosmos religioso. Los católicos siempre la ciudad, en el pueblo, en la región), y las desangran para
han creído que la iglesia, para ser verdaderamente cristiana, crear una entidad mítica improbable llamada «estado sobera-
ha de ser verdaderamente universal. Tiene de alguna manera no». Esto no sería, tal vez, del todo malo si los estados
que dar cabida, como el arca de Noé, a osos hormigueros, ñus soberanos guardasen el oportuno equilibrio. Pero la mayoría
y perezosOs. Yo trato de conjugar la misa cantada con el de los estados soberanos son demasiado grandes como para
himno evangélico, el alcance planetario de San Pedro con la que alguien les pueda considerar su verdadera patria. Existen
libertad congregacional de Roger Williams. La comunidad excepciones. Nos burlamos de estados liliputienses como San
religiosa que necesitamos actualmente ha de ser, a la vez, Marino, Andorra y Liechtenstein. Pero quizá estén, después
intensamente local e inclusivamente universal. Ya me parece de todo, en el verdadero camino. No pueden dejar de tratar
estar viéndola. En ella se celebrará la esperanza y la historia las cosas en común con sus vecinos. Sus ínfulas de «sobera-
de la gente que comparte el mismo césped y tiene tiempo nía» pueden parecernos absurdas, pero no mucho más que
para los demás. Pero no será provinciana. Su martirologio y las' de las autodenominadas «grandes potencias». La misma
su ritual tendrán un alcance mucho mayor que los de la existencia de mini-estados nos ayuda a comprobar hasta qué
iglesia catÓlica actual. Pero, ¿cómo influirá en la comunidad punto parece una bufonada la misma noción en sí de la sobe-
política? ranía nacional. Mientras tanto, ninguno de estos tres curiosos
Para que pueda florecer completamente, la comunidad y pequeños países ha lanzado bombas de napalm sobre una
local y global necesitará formas políticas viables de organiza- aldea, ni ha liquidado a una minoría interna, y puede que
ción local y global. Pero todo el mundo puede ver que es hasta tengan una idea de lo que es una escala política apro-
precisamente a estos niveles -local y global- donde la or- piada, de la que todos nosotros podríamos aprender.
ganización cívica es hoy más débil. Y es igualmente obvio
que nuestro extraño sistema de estados nacionales soberanos El estado nacional gigante fija el sentido de pertenencia
impide precisamente la creación de esos sistemas organizati- de sus ciudadanos precisamente en un nivel equivocado y
vos que tanto necesitamos. Los estados-nación, como ya dije, después inocula en sus mentes un flujo continuo de falsa
pueden ayudar a los pueblos colonizados a canalizar su cólera interioridad colectiva. Sólo la fiesta de Navidad tiene una
en orden a conseguir su libertad. Pero la ironía está en que, al resonancia más universal que las diversas fiestas nacionales.
hacer del estado nacional el vehículo de dicha liberación, los Los mitos, banderas y héroes de los estados nacionales han
rebeldes se tragan sin advertirlo uno de los peores venenos tenido, hasta hace muy poco, el monopolio casi exclusivo de
del opresor: el mito de la soberanía nacional.: Este veneno, la conciencia de grupo de millones de personas. Pero este
por muy necesario que ahora pueda ser como antídoto, al monopolio se está debilitando, y la política de la naciente
final pasará la factura. Tarde o temprano, el estado nacional interioridad colectiva, local y global, presagia su desaparición
será visto como lo que es: un enemigo de nuestras nacientes final. Lo que necesitamos es una aldea global de mini-mun-
280 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 9. EN BUSCA DE UNA NUEVA IGLESIA 281

dos, infinitamente más profunda en particularidad y más am- Una nueva forma de política está ya surgiendo, COlIl() el
plia en universalidad que todo lo que tenemos actualmente. Reino de Dios, en medio de nosotros. Pero nos cuesta dis<:er-
Un mundo en el que las lealtades se refieran primero a nir la una de la otra, porque nuestros ojos se han acosnim.
la humanidad y después a la política real que se vive cotidia- brado demasiado a lo que durante mucho tiempo hemos lla-
namente tendrá al final muy poca lealtad que prestar a esta- mado «política». La política revolucionaria localiza siempre
dos soberanos. Yo seré un ciudadano del mundo, un cosmo- nuevas fuentes de poder. Consiguientemente, al principio pa-
polita y un ciudadano de la ciudad-región-pueblo, o incluso rece absurda a quienes están acostumbrados a detentar lo
barrio, donde reside mi propio sentido de la realidad diaria. que siempre se ha llamado «poder». ¿Quién habría podido
Sólo reconoceré a aquellas comunidades que puedan exigirme ver una fuente de poder en los pescadores, los siervos o los
justificadamente mi lealtad o mi participación. Entonces, la campesinos? La verdadera «nueva política» no trata hoy me-
misma idea de que uno pueda Ser gravado con impuestos, ramente de usurpar el poder y ejercerlo «desde arriba». Por
espiado, llamado a filas, vigilado por la policía o controlado el contrario, comparte la debilidad y corre el riesgo de su
de cualquier otra forma por una entidad ficticia llamada esta- vulnerabilidad. Al hacerlo así, libera una forma de poder
do soberano, re parecerá a todo el mundo tan absurda como mucho más poderosa de lo que nunca pudieron imaginlJ.t:se
se lo parece a los pocos visionarios que ya lo ven así. los detentadores del poder.
¿Suena todo esto como si se tratara de un debate de los Nadie construye la comunidad sin política, y la política
años 40 acerca de un Gobierno Mundial Federal, o de una se refiere al poder. Pero se refiere también a la finalidad del
vuelta al aislacionismo? No es ésta mi intención. Me opongo poder, sus fuentes, su naturaleza y sus usos apropiados. El
al federalismo mundial convencional porque, dado el actual conspirador palaciego quiere apropiarse del poder existente.
poder tan grotescamente exagerado de los estados soberanos, El pseudo-revolucionario quiere tomarlo y usarlo para unos
sería peligroso pretender ahora un gobierno mundial. Un fines que él considera mejores. El revolucionario auténtico,
gobierno mundial formado antes de desmantelar y descentra- que es a la vez el auténtico santo, quiere transmutar el poder,
lizar el poder estatal en unidades humanas más viables po- distribuirlo, redefinirlo y humanizarlo. Su objetivo últim« es
dría ser tan opresor como el actual, Mi visión no es aislacio- derribar los obstáculos y crear espacio para la nueva coml1ni-
nista al estilo de Daniel Boone, porque reconozco que las dad inclusiva que siempre trata de nacer entre nosotros.
localidades deben estar conectadas unas a otras en agrupacio- Dejando aparte el problema de si va a ser satisfecha o
nes regionales, cooperando en los problemas que no pueden no por una nueva forma de iglesia o por cualquier otra Cosa,
ser resueltos a nivel local. Lo qUe trato de decir es que la yo no creo que nuestra actual hambre de comunidad sea un
política de nuestra naciente conci<encia humana requiere que mero escapismo. La gente necesita un lugar donde PL¡eda
el poder ilegítimo de los estados sea redistribuido en dos seguir contando sus historias, especialmente en vista d<:: la
direcciones, hacia arriba y hacia abajo. avalancha de señales. Necesita un lugar donde pueda ens~yar
¿Es que ya no tienen derecho a exigirnos nuestra leal- diferentes formas de ser, un lugar donde aprender cómo toda
tad las naciones y países? Tal vez lo tengan. Quizá, después la vida podría ser vivida de un modo diferente, a base. de
que hayamos reestablecido cuidadosamente las comunidades vivir diferentemente una parte de ella. Todas estas cosas son
a nivel local y planetario, se les Pueda dar un lugar en nues- esenciales. Aquellos que no experimentan realmente un tipo
tra escala de lealtades a las comlmidades intermedias nacio- de vida distinta a una escala más pequeña, desesperan en
nales y regionales. Pero esto puede esperar. Nuestra tarea seguida de que pueda ser posible a una escala mayor; y aque-
ahora consiste en construir las verdaderas comunidades que llos que no logran primero sobrevivir, física o espiritualnlen-
sustituirán finalmente a las que ahclra estamos padeciendo. te: no contribuyen en absoluto a esa nueva y más amplia
282 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

perspectiva. La fe tiene tanto que ver con la supervivencia


como con la esperanza de cambio.
Cuando funcionan bien, las comunidades religiosas de
los pueblos oprimidos proporcionan justamente ese lugar in-
dispensable de supervivencia y de experiencia alternativa.
Por esta razón considero yo tan importante el que los po-
bres protejan la integridad de su religión contra las incursio-
nes de los desarrollistas, los reformadores, los programadores
y demás seductores. Aquellos de nosotros que ya no pode-
mosconsiderarnos completamente a gusto en las comunida-
des religiosas de nuestros antepasados, necesitamos algo dife-
rente. Sin una comunidad así, estamos perdidos. Fuera de la
iglesia, de algún tipo de iglesia, no hay salvación.
Levanto mi vaso de tequila por el mural de Santa Fe,
por el pueblo mejicano cuyos dioses y héroes describe, por la
historia de fe y de lucha que narra. Sé que, en un sentido, es Tercera parte:
«su» historia, no la mía. Yo tendré que encontrar o forjar mi
propia comunidad. No puedo subirme al carro de ellos. In-
cluso me doy cuenta, con tristeza, de que aquellos contra El icono electrónico
quienes lucharon Zapata y Torres eran en algún sentido
«mi» pueblo. Pero, aun así, levanto mi vaso por su historia y
sé que el brindis está bien hecho, porque, a un nivel más
profundo que todos podemos vislumbrar en ocasiones, «su»
historia es también mi historia.
10

LA IMAGEN Y EL ICONO

La imagen siempre precede a la idea en el desarrollo


de la conciencia humana. .
Herbert Real, Ieon and Idea.

Los hábitos reflexivos de toda una vida pueden tamba-


learse .a veces ante una sentencia desconcertante, como un
castillo de naipes al que se toca con un dedo. Esto me ocurrió
a mí cuando mis ojos toparon con la idea expresada por
Herbert Read. La imagen precede a la idea. ¿Siempre? ¿Y
qué sucede si sólo es la «mayor parte de las veces»? Sigue
siendo un pensamiento perturbador para personas como yo
que se pasan la vida explorando y analizando ideas antiguas,
o incluso inventando y jugando con 10 que pensamos que son
ideas nuevas. Aun en el caso de que Sir Herbert sólo tuviera
razón a medias, nuestras producciones teológicas más origi-
nales son, en el mejor de los casos, derivadas. La teología ha
versado principalmente sobre las ideas residuales de la ima-
gen-realidad original. No ha ejercitado demasiado sus pupilas
o retinas, a no ser para estudiar las letras negras impresas
sobre páginas blancas (o amarillentas). Pero, sacudida por
Read y otros, la teología está cambiando. Esta parte del libro
refiere mis esfuerzos un tanto a ciegas de los últimos años
para aprender a ver, a usar mi tejido córneo, a apreciar la
importancia teológica del mundo visual. Anteriormente ha-
bía estado vagando por el paisaje, limitándome a leer los
signos. Ahora he empezado a disfrutar de los monumentos.
Pero esto no hace menos turbadora la sentencia de Sir
Herbert. De hecho, él mismo no nos ahorra las consecuencias
bastante trascendentales de su argumento, si éste es correcto.
286 LA SEDUCCÍON DEL ESPIRITU 10. LA IMAGEN Y EL ICONO 287

No solamente requerirá, según él, que «volvamos a escribir la mas un cruce del poder mítico de la tecnología con la priori-
historia de la cultura» y que «reexaminemos los postulados dad cultural de 10 visual y tendremos un icono electrónico.
de todas nuestras filosofías», sino que nos forzará también a Esta es la razón, pienso yo, de por qué necesitamos una
preguntarnos: «¿ Cuál es la base correcta de la educación?» nueva tecnología de la cultura.
Tenernos también, añadiría yo, que emprender una nueva Fue el fallecido Paul Tillich quien inició a la mayoría de
forma de acometer la empresa teológica. La «iconología» es nosotros en esta expresión. Ya en 1919 había escrito, en una
el estudio del sentido de las imágenes visuales; No es un de sus primeras obras publicadas, un ensayo sobre «La idea
campo demasiado bien atendido actualmente por la teología, de una teología de la cultura» (<<Uber die Idee einer Tbeolo-
aun cuando se aplica a las imágenes sagradas. La iconología gie der Kultur»). Que yo sepa, este artículo nunca se ha
secular es virtualmente inexistente. La mayoría de los teólo- publicado en inglés. Pero en 1959, después de haber vivido
gos dejan de lado su facultad crítica cuando ven películas, en América durante un cuarto de siglo y de haber publicado
anuncios de televisión, planos de viviendas y anuncios de dos volúmenes de teología sistemática, empezó a revivir su
revistas. Si realmente queremos entender nuestra cultura teo- interés primero y, a mi modo de ver, más original. «Es para
lógicamente, no podremos hacerlo de este modo. Estos son los mí motivo de gran satisfacción», escribía en el prólogo a su
iconos de nuestra fe cultural. Esto explica la palabra «icono» Teología de la Cultura, «que después de cuarenta años pueda
( eikon=: imagen visual) del título de esta sección. extraer el título de este volumen de mi primera conferencia
La palabra «electrónico» del título representa un inte- pública importante». Tillich había vuelto a su primer amor,
rés que surgió en mí de una forma menos dramática. Desde la teología de la cultura, que es, en palabras suyas, «el inten-
mis días de universidad siempre me ha impresionado el im- to de mostrar la dimensión religiosa de muchos campos espe-
pacto apabullante de la tecnología en la sensibilidad moder- ciales de la actividad cultural del hombre». La teología de la
na. Llegué incluso a escribir mi tesis doctoral en Harvard cultura a 10 Tillich no tiene ningún hacha denominaciona1
(concluida en 1963) sobre el tema de religión y tecnología. que afilar. Trata, más bien, de desvelar el sentido espiritual,
Se trataba de un prolijo examen del significado histórico, a menudo oscuro u oculto, de muchas creaciones culturales
religioso y ético de la tecnología, desde la Torre de Babel esplendorosas del hombre. El objeto de su investigación son
hasta el Boeing 707. La tesis yace ahora tranquilamente em- los mundos de sentido montados y pulidos por la inventiva
balsamada en la biblioteca Widener. Tiene una cantidad im- del espíritu humano. Los antropólogos definen la «cultura»
presionante de notas a pie de página en tres idiomas. como los símbolos e historias que conforman el comporta-
Tras haber pasado a máquina el último párrafo de aque- miento humano, así como los artefactos, ritos y gestos que
lla tesis, he permanecido fiel durante varios años a un solem- expresan los valores de una sociedad. «Cultura» no significa
ne voto que me hice la última noche mientras la copiaba: ,el meramente las llamadas «bellas artes», o los clásicos. En este
juramento de no volver nunca a pensar en la tecnología. sentido, ninguna persona es «inculta», porque toda sociedad
Durante algún tiempo cumplí celosamente esta promesa. En tiene sus significados primordiales y sus metáforas funda-
estos últimos años sin embargo, mi determinación se ha de- mentales. Para el teólogo de la cultura es cierto, par excellen-
bilitado. Mi mente se ha vuelto otra vez hacia la tecnología, ce, que «nada de 10 humano me es extraño». Su campo de
pero de una forma diferente. Actualmente estoy más intriga- trabajo es todo el mundo de las sensibilidades humanas cris-
do por el sentido mítico y metafórico de la t~cnología qu~ talizadas.
por sus implicaciones morales y políticas. Me slent~ atemon- Pero en cuanto teólogo de la cultura, no es únicamente
zado e inquieto ante el hecho de que, como dijo Henry un explorador, ni puede tampoco contentarse con el mero
Adams hace unas décadas, la dinamo ha reemplazado a la análisis. También formula juicios. Como sucede con la «reli-
Virgen en nuestro panteón cultural. De ahí mi título. Haga- gión del pueblo», el teólogo examina los espíritus «para ver si
288 LA SEDUCCION DEL ESPIRIl'U 10. LA IMAGEN Y EL ICONO 289

son de Dios». Sin rencor y sin arrogancia trata, sin embargo, Paul Tillich's Philosophy 01 Culture, Science and Religion,
de separar las corrientes sanas de las enfermas; las imágenes de James Luther Adams. Adams fue el supervisor de mi tesis
liberadoras de las opresivas; las que son producto de la gra- doctoral en Harvard, y su método y el de Tillich han influido
cia, de las demoníacas. Aunque sea provisionalmente, dice sí de tal modo en el mío, que sería difícil separar los distintos
o no (normalmente un poco de cada) a los poderes espiritua- elementos. Así, aun a riesgo de parecer negativo, vaya men-
les que descubre en las obras de los hombres. No ha de tener cionar únicamente aquellos puntos en que mi visión de la
miedo a luchar con los ángeles, ni debiera tampoco temer los teología de la cultura, especialmente en este libro, difiere de
colmillos de los diablos. Con ambas cosas habrá de encon- la de Tillich.
trarse. La primera diferencia nos lleva otra vez a la cita del
Como otros muchos teólogos de mi generación, también libro de Herbert Read, lcon and Idea, donde se dice que la
yo estudié a Tillich; en realidad fui discípulo de él. Todavía imagen precede a la idea. Es cierto que Tillich reconoció el
recuerdo con dulce nostalgia los «seminarios caseros» de Ti- significado religioso de 10 visual mucho más que cualquier
llich, entre latas de cerveza y el humo de los cigarrillos, en su teólogo protestante que yo recuerde. Escribió una vez un
apartamento de un segundo piso de la calle Chauncy, en importante artículo sobre Rembrandt y una introducción al
Cambridge, a unas cuantas manzanas de donde vivo ahora. catálogo de una exposición en el Museo de Arte Moderno.
En cada reunión, después de quitarnos los chanclos y charlar Sus discípulos recuerdan su eterna fascinación por la arqui-
un poco, Tillich había señalado a alguien del grupo para que tectura y la pintura y su obsesión por el «Guernica» de
expusiese en treinta minutos exactos las ideas principales de Picasso (una reproducción del cual colgaba sobre su chime-
su proyecto de tesis. La media hora se medía con un desper- nea) como la mayor obra de arte «religioso» de nuestra era.
tador colocado sobre una mesa en el cehtro, Exactamente al Cap todo, Tillich, aunque sí habría aceptado la idea de que
cabo de treinta minutos, los demás intervenían con preguntas los símbolos son primordiales en la existencia humana, hu-
y comentarios. Tillich escuchaba siempre en silencio, movien- biera sido menos receptivo a la insistencia de Read en que las
do siempre. entre sus dedos el famoso clip gigante que él imágenes visuales son anteriores a las palabras y a los con-
llamaba su fetiche. Después, para terminar, él mismo hablaba ceptos en la formación de la conciencia humana. Todavía
sobre el asunto uniendo todos los cabos sueltos de la conver- resonaba, para Tillich, el antiguo énfasis luterano sobre la
sación, localizando el punto fundamental del problema y di- Palabra.
ciéndonos 10 que él pensaba sobre ello. Estos seminarios Tengo la sospecha de que Read está en 10 cierto, quejo
caseros de la calle Chauncy fueron una de las experiencias visual precede a 10 verbal en la cultura humana. En El yo y el
intelectuales más formativas de mi vida. Todavía los reme- ello de Freud, el fundador del psicoanálisis (una forma de
moro con frecuencia cuando paso junto a la antigua residen- terapia extremadamente prolija) nos recuerda que los «resi-
cia de Tillich. Desde su muerte, acaecida en 1965, he escrito duos de la memoria óptica» y el «pensamiento visual» son
ocasionalmente algunas críticas sobre su teología. Pero estas fundamentales al hombre. Aunque «el pensar en imágenes
críticas no deben oscurecer el hecho de que todavía creo, y sigue siendo una forma incompleta de hacersevconsciente»,
probablemente seguiré creyendo la mayor parte de las cosas dice Freud, sí «acerca má íntimamente a los procesos del
que aprendí de Tillich. Por encima de todo, heredé de él una inconsciente que el pensar en palabras, y es incuestiona-
pasión ininterrumpida por la teología de la cultura. blemente más antiguo que este último, tanto ontogénica co-
No viene mucho al caso describir al detalle el influyente mo filogenéticamente». La conciencia del hombre evoluciona
enfoque de Tillich sobre la teología de la cultura. En cual- de la imagen a la idea, pero la visión fundamental permane-
quier caso, este trabajo ha sido ya magistralmente realizado ce, dando color y marco a las palabras que tratan de expre-
en el mejor libro que se ha publicado nunca sobre Tillich: sarla.
290 LA SEDUCCION DEL ESPIRI'tu 10. LA IMAGEN Y EL ICONO 291
El símbolo es el componente central de la cultura, y el rán más que Frenesí de Alfred Hitchcock, cuyo recuerdo ya
símbolo visual es más básico que el verbal. Mi interés en la se desvanece de mi memoria. Sin embargo, los desechos d~ la
teología de la cultura, por consiguiente, se centra más que el cultura de masas nos dicen algo tan importante sobre las
de Tillich en las imágenes, películas, artefactos, dibujos y sensibilidades elementales de una cultura, como las creacio-
diseños visuales. Yo creo que esto es importante. Solía Suce- nes de su élite. Nuestra ignorancia de Mickey Mouse y del
der que cuando un escritor querí<t afianzar la unidad cultural monstruo de Frankenstein va sólo en perjuicio nuestro.
de una era, empezaba a hablar de la Summa T heologica de
Santo Tomás de Aquino y de las catedrales góticas. ¿Quién Marschall McLuhan ha llamado nuestra atención, con su
no ha oído referirse a la catedral de Notre Dame como «la estilo aforístico, sobre la centralidad de los símbolos visuales
Summa de piedra»? Y, sin embargo, como veladamente nos en la cultura popular, especialmente los de los anuncios. tos
recuerda Read, Notre Dame había estado acumulando musgo artistas comerciales, dice él, «han tendido a convertir el
muchos años antes de que el Aql,lÍnate se fuera a París como anuncio en un icono, y los iconos no son fragmentos especia-
estudiante. Tal vez deberíamos referirnos a la Summa Theo- lizados o meros aspectos, sino imágenes unificadas y conden-
¿ogú:;'-acumo una «i~brre Dame en f>ala6ras». sadas de un carácter muy completo. En una extensión dimi-
nuta concentran una amplia región de la experiencia». tos
Mi idea aquí es la que ya expresó Susanne Langer en productos de los tan generosamente retribuidos «equipos pu-
Problems 01 Art, cuando dice qlie «la racionalidad es el re- blicitarios» que crean un anuncio, dice él, «son magníficas
sultado de la elaboración de los Sentimientos». El símbolo es acumulaciones de material sobre la experiencia y los senti-
una fusión altamente concentrada de sentimiento y significa- mientos compartidos por toda la comunidad». Lo que nec:esi-
do. Y entre los símbolos, la mímica precede al mito, la visión tamos es una iconografía de la cultura popular.
precede a la historia, y la distribución del espacio de la aldea
precede a la explicitación de las creencias del pueblo en la Mi tercera diferencia con Tillich arranca del hecho de
épica y en las sagas. Entendemos mejor la teología cuando que él mostró menos interés del que podía haberse esperado
logramos captarla como la elabmación de una visión funda- en, la dinámica del cambio cultural, o en aquello que hoy
mental. conocemos como «revolución cultural». En los momentos en
que examina el cambio cultural, se deja arrastrar a veces por
Mi segundo punto de diveraencia respecto a la teología el pavoroso choque de los símbolos entre sí, de 10 divino y 10
de la cultura de Tillich es que Yo presto más atención a la demoníaco. Hace muy escasas referencias a las fuerzas socia·
cultura popular. Si aceptamos la distinción entre cultura «al-
les que hacen de los símbolos arm~s con. que perl?e~~ar su
ta», «media» y «baja», Tillich dedicó casi toda su atención a propio poder. Con el paso de los anos, Tillich esctlb~o c:ada
las dos primeras. Escribió muy {lOCO sobre cine; nada (que vez menos sobre la política de la cultura. Tal vez el mte:nto
yo sepa) sobre fotografía, «comits», arte comercial, publici- \ tan amargamente decepcionante que hizo por forjar nu~vos
dad o dibujo técnico. Prefería a Durero, Kafka, Tolstoy y 'símbolos políticos durante el período del movimiento «teli-
Rembrandt. ~us gustos eran refiIlados, incluso aristocráticos gioso socialista» de Alemania, junto con el horrible r~sult:ado
(a pesar de sus inclinaciones políticas socialistas). Desprecia- del artificial mito nazi, le quitaron las ganas de seguir ahon-
ba la televisión. dando en la compleja interacción del cambio cultural, políti-
Este enfoque de la teología de la cultura es defendible co y social. Uno de los aspectos lamentables de ~a. ?bra, de
cuando se trata de creaciones q1le muestran al menos una Tillich es que, a medida que fue madurando, eSCtlbI? m~nos
probabilidad de convertirse eveIltualmente en clásicos. No de este problema. Sus mejores ensayos sobre la política del
tengo la menor duda de que A PUerta cerrada de Sartre, o El arte y la teología del símbolo social f~eron escritos antes de
Proceso de Kafka, ambas obras fllvoritas de Tillich, perdura- que emigrara a América, huyendo de HItler.
292 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
10. LA IMAGEN Y EL ICONO 293
Hoy, sin embargo, la política de las imágenes culturales puede decir que fueran hostiles a la cultura. Había para ellos
no puede ser ignorada. Los hombres de relaciones públicas en lo visual algo que les preocupaba, tal vez con razón. Tam-
ponen a prueba nuestra frágil psique y manipulan nuestros bién en la religión el medio puede ser el mensaje. W. R.
terrores y esperanzas para vendernos cosas. Se empaquetan y Robinson 10 ha visto así en su comparación entre el cine y la
se lanzan candidatos. Distintivos, «posters», pegatinas, sig- literatura:
nos digitales y hasta los diferentes estilos de peinado y cortes
de traje luchan entre sí para alcanzar la hegemonía simbólica. Lo que, en definitiva" está en juego en est~ diferencia
Hemos aprendido últimamente que cuando Carlyle dijo que entre la literatura y el eme son las prerrogatrvas de dos
universos morales, dos culturas y dos ideas de la creación.
no hay nada más poderoso que «una idea cuya hora ha sona- Ambas formas de arte, por el mero hecho de existir, pagan
do», no estaba demasiado en-lo cierto. Hay algo más podero- tributo a su fuente, el poder que las hace posible: la
so: una imagen cuyo día ha amanecido. literatura, a la Palabra; el cine, a la Luz. Además de esto,
al menos implícitamente cuando no directamente, la lite-
Hay buenas razones para explicar por qué los teólogos ratura celebra a un Dios transcendente, el cine a un dios
de la cultura, y hasta cierto punto también Tillich, han des- inmanente: aquélla afirma la creación por «fiat»; éste la
cubierto las dimensiones visuales de su campo. Una es la creación por emanación.
vieja sospecha protéstante y judía contra los ídolos y las
imágenes. Después de todo, el segundo mandamiento es muy Tal vez Robinson exagere la oposición de Palabra y
explícito: «No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo Luz. Ambas figuran de un modo prominente en el cristianis-
que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la mo. Si en años recientes hemos subrayado la Palabra a ex-
tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.» La pensas de la luz, tal vez sea ya hora de equilibrar un poco la
prohibición lo abarca todo. Existe también en el cristianismo balanza.
una inmemorial tradición iconoclasta que se enciende espe- Existe gran cantidad de recursos inexplotados que po-
cialmente con los movimientos críticos de reforma. Los Hussi- demos ahora aprovechar para una teología de la cultura vi-
tas y Savonarola, los Franciscanos Radicales y Thomas Míin- sual. Uno entre otros es, por ejemplo, la esquiva y sutil
zer, aunque difirieron en casi todo, estuvieron de «acuerdo teología ortodoxa oriental del icono. Conscientes de los fallos
en su odio virulento hacia los iconos. El calvinismo abriga de la idolatría, pero igualmente conscientes de la en<;,rme
una severa sospecha de las descripciones pictóricas de lo sa- significación de lo visual para el hombre, los escritores orto-
grado. Cromwell hizo cubrir los murales de las iglesias ingle- doxos han elaborado una teoría del sentido icónico que pue-
sas. El protestantismo ha producido grandes predicadores, de aguzar nuestra conciencia actual. Leer a dichos escritores
brillantes poetas y una música insuperada. Sus creaciones y mirar después a sus iconos (y a los nuestros) es una expe-
visuales, sin embargo, no son su fuerte. El espíritu protestan- riencia de reeducación teológica. Una investigación así revela
te está vivo en Bach y MUtan. Pero tuvo que ser el espíritu (inmediatamente por qué es importante considerar en la mis-
católico el que creara Chartres y la Capilla Sixtina. ¿Có- e ma sección techne y eikon, y por qué deberíamos reflexio-
mo podríamos esperar que unas personas criadas en templos nar a la vez sobre la dimensión visual de la cultura y el
cubiertos de chapa de madera blanca o marrón claro mues- desafío de la tecnología. Veamos, por ejemplo, la diferencia
tren una aguda sensibilidad por los aspectos visuales de la entre imagen y sonido. El sonido, especialmente el de la
religión y la cultura? conversación, parece dirigirse directamente a nosotros, espe-
Tampoco deberíamos dejar fácilmente de lado la sospe- rando normalmente una respuesta de algún tipo. Aunque la
cha religiosa con respecto a las imágenes de la cosas sagradas. conversación viene de alguna parte, parece envolvernos. No
En cierto modo, es una muestra de 10 bien que se ha calibra- podemos obstruirlo, a no ser que hagamos un esfuerzo espe-
do el poder de los iconos. Los puritanos, por ejemplo, no se' cial para hacer que nuestros oídos dejen de oír. Una imagen,
294 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 10. LA IMAGEN Y EL ICONO 295

por otra parte, nos permite seguir más pasivos y tranquilos. mantiene activos y puntuales todo el día. Controlamos nues-
A diferencia de las palabras, son raras las imágenes que se tros estados emocionales con píldoras y nuestros olores. con
dirigen a alguien en particular. Fisiológicamente, podemos desodorantes. Pero supongamos que la profundidad de la
dejar fuera las imágenes simplemente cerrando nuestros ojos. naturaleza se nos expresara como icono) más que como pala-
La naturaleza nos relaciona con el sonido de distinta forma bra. ¿ Sería nuestra actitud diferente? ¿Podríamos contem-
que con la imagen. plarla más, comunicarnos con ella sin prisas ydejarla ser más
En la práctica religiosa aparece el mismo contraste entre de lo que ahora hacemos? .
el icono y el púlpito. Ambos transmiten el mensaje sagrado. Este contraste entre la contemplación icónica y el domi-
Pero mientras que el sermón nos habla a nosotros y nos exige nio tecnológico predominó en general hasta hace muy poco.
una atención fija, una concentración moral continua y, al Sin embargo, este contraste yana sigue siendo válido. De
menos, un cierto raciocinio cognitivo, el icono no hace nada hecho, a veces sucede lo contrario: los iconos empujan y se
de esto. Siempre está ahí. Su expresión no cambia. Nos entrometen y las tecnologías nos ayudan a contemplar. Nues-
permite movernos a nuestro propio paso, y deja a nuestra tros iconos modernos (películas, anuncios, televisión) no
elección el acercarnos más o el seguir distantes. No nos sigue. son inmutables y discretos, sino todo lo contrario. También
Nosotros tenemos que ir hacia él. Habla más al sentimiento la tecnología, paradójicamente, puede ayudarnos a la con-
que al pensamiento. templación, como señala Lewis Mumford en un memorable
Si el icono ha sido una ayuda para la contemplación más capítulo sobre la cámara fotográfica en Technis and. Civiliza-
que una actitud instrumental, la tecnología occidental ha sido tion. Aunque algunos escritores han condenado la fotografía
exactamente lo contrario. Ha sido instrumental, no contem- porque nos lleva a una alienación ensimismada, Mumford no
plativa. La hemos utilizado para controlar y dominar la natu- está de acuerdo con esto:
raleza, no para meditar sobre ella o para disfrutarla. La «má-
quina» ha significado manipulación. El «icono» ha significa- La misión de la fotografía es aclarar el objeto ... Para
do contemplación. El contraste es particularmente evidente ver cómo son, como si fuera por primera vez, un barco
en nuestra actitud hacia la naturaleza. Por medio de nuestras cargado de inmigrantes, un árbol en Madison Square
Park, el pecho de una mujer, una nube descendiendo
tecnologías, respondemos a lo que creemos ser un reto hostil sobre una montaña negra, se necesita paciencia y com-
de la naturaleza, una palabra de desafío que requiere un duelo prensión. Ordinariamente omitimos y esquematizamos es-
tos objetos, los relacionamos con alguna necesidad prácti-
a muerte. De este modo, nuestras tecnologías nos ponen nor- ca, o los subordinamos a algún deseo inmediato: la foto-
malmente en una situación de duelo de pistolas con la natu- grafía nos hace capaces de reconocerlos en la forma inde-
raleza, o, al menos, de lucha o de discusión. Nosotros ataca- pendiente creada por la luz, la tonalidad y la sombra, La
buena fotografía, pues, es una de las mejores educaciones
mos con pesticidas y píldoras anti-conceptivas; la naturaleza para un sentido completo de la realidad. Al devolver alojo
se defiende a base de cáncer y de crear inmunidad en los -tan absorto, por otra parte, en las abstracciones impre-
insectos. Nosotros lanzamos cohetes; la naturaleza contra- sas- el estímulo de las cosas vistas absolutamente como
cosas, formas, colores y texturas que exigen para su dis-
ataca con. asteroides y radioactividad letal. Las metáforas son frute una experiencia previa de la luz y de la sombra, este
de «lucha», «conquista» y «batalla». Nos resulta difícil limi- proceso mecánico contrarresta en sí mismo algunos de los
tarnos a contemplar la naturaleza o acariciarla. Sentimos que peores defectos de nuestro entorno asimismo mecéníco.
tenemos que hacer algo. La naturaleza nos desafía (<<porque
está allí») y así escalamos, exploramos, vencemos y somete- Resulta extraño que Mumford, el adversario más decla-
mos. Incluso nuestros propios cuerpos se convierten en obje- rado de la tecnología mecanicista (ver sus dos volúmenes de
tos de dominio tecnológico. El timbre del teléfono nos des- The Myth of the Machine)) pudiera apreciar las posibilida-
pierta violentamente por la noche. El reloj de pulsera nos des contemplativas de una máquina determinada, una peque-
296 LA SEDUCCION DEL ESPIRtTU 10. LA IMAGEN Y EL ICONO 297

ña caja negra con un disparador y unas lentes. Parece que ya medios de comunicación de masas. Nunca he logrado superar
no podemos seguir dando por sentada la antigua contradic- mi chifladura de adolescente por las películas y, aunque prefie-
ción entre la vita meditativa y la vita activa. Tampoco pode- ro las buenas, también saboreo las malas. Desde que toqué el
mos simbolizar sus características opuestas mediante el icono saxofón en un conjunto llamado los «Tophatters» durante mis
para la meditación y la máquina para la acción. La relación se años de escuela secundaria (nuestra canción preferida era
ha hecho mucho más completa y ahora tenemos que profun- «Harbor Lights» , cuya melodía interpretábamos mediante
dizar mucho más si queremos descubrir 10 que realmente trompetas con sordina), he sentido siempre afecto por las
significan en la vida de las personas el icono y la máquina. baladas populares, la música de baile y la canción ligera. Los
recuerdos aún vivos de los seriales de radio que solía escu-
A medida que vaya ahondando más en el significado char en los años treinta, como T he Shadow y 1 Laye a
religioso de las máquinas y de los fenómenos visuales, se irá Mystery, han hecho de mí un competidor mejor que 10 nor-
haciendo más patente otra faceta de mi modo de enfocar la mal en juegos triviales y un blanco fácil para la gente que
cuestión; mi forma de hacerlo se mueve entre la postura vende discos y libros nostálgicos. Aunque ya estoy en los
exclusivamente apreciativa y la exclusivamente condenatoria.
cuarenta, sigo perteneciendo a la que, probablemente, es la
Intento evitar el limitarme al puro deleite en las cosas que primera generación de los medios de comunicación de masas.
examino (aunque es algo muy tentador) y trato de no lanzar-
me demasiado aprisa a la exposición, el desenmascaramiento También he conocido los medios desde la otra parte de
y la desmitologización. Evito la estrategia desenmascaradora los n{icrófonos y de las cámaras. Cuando mi libro La Ciudad
primeramente porque disfruto con las máscaras y los mitos, Secular apareció y se convirtió en best-seller, empecé a reci-
pero también porque las máscaras y los mitos no son simples bir invitaciones para aparecer en diversos espacios radiofóni-
camuflajes. El Terrorífico capitán Ahab, de la novela de Mel- cos, en programas especiales y entrevistas de televisión, y
ville Moby Dick, veía el mundo como un conjunto de másca- para escribir cosas para estos medios. Conozco «la otra ori-
ras que ocultaban la verdadera faz de la realidad. Deseaba lla» de los medios de varias formas. Me he sentado con
ver detrás de ellas. De 10 que quizá no se daba cuenta Ahab, frecuencia dentro de sus templos de cristal, he escuchado el
sin embargo, es de que 10 que está más allá de las máscaras runruneo como de oración de sus ruedas y mecanismos, he
no solamente se oculta detrás de ellas, sino que también se parpadeado ante sus luces intensas, he sido ungido por sus
expresa a través de ellas. Como dijo una vez Bertold Brecht: equipos de maquillaje, he sentido el silencio expectante
«Da a un hombre una máscara y te dirá la verdad.» Las mientras el segundero caminaba hacia la hora designada. He
actuales «máscaras» del hombre son sus películas, sus mo- sido presentado, elogiado, vituperado, trivializado, rechaza-
das, su arte publicitario y los fuselajes de sus aviones. Es do, e ignorado por los medios. Mis libros y otras empresas
verdad que con todo esto se engaña a sí mismo, oculta, dis- mías no me han introducido en la órbita de los medios ni
torsiona y mistifica. Pero en su mismo enmascaramiento re- "siquiera una décima de segundo, en comparación con aque-
vela más acerca de sus dioses y de sí mismo de 10 que él llas personas que durante toda su vida pasan por ser «celebri-
mismo sospecha. dades», pero he sido sacrificado en su hoguera las suficientes
Supongo que, idealmente, yo debería tener un interés veces como. para respetar su enorme poder para tentar y
especial por los medios de comunicación de masas, dado que atormentar, para informar y encubrir, para interpretar y co-
son tan poderosos, tan mitogénicos y. tan generalizados y, rromper. Mis sentimientos acerca de los medios están domi-
como teólogo que soy, constituiría un abandono de mi deber nados por el conflicto. Pero creo que mi ambivalencia respec-
el no prestarles atención. Mi motivación real, sin embargo, to a ellos va mucho más allá que un simple álbum fotográfico
no es tan virtuosa. La verdad es que disfruto mucho con los de recuerdos entremezclados. Veo la enorme promesa que
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encierran y, tal vez por eso, me indigna aún más la evidente qué ser así. Yo comparto la estima que la alta cultura siente
deformación de su forma de funcionar. por Esquilo, Bach y Dante, pero no su aversión por la cultu-
En mi reflexión teológica sobre los medios de masas he ra popular o por los nuevos medios de comunicación. Yo no '
llegado a disociarme de dos grupos con opiniones extremas creo que tenga que haber un abismo entre la cultura superior
sobre el asunto. Estoy en desacuerdo, por una parte, con los y la cultura popular. Muchas sociedades del pasado han elu-
defensores de la «cultura superior» contra los medios de dido un sistema de castas culturales. El auditorio de Shakes-
masas, muchos de los cuales son colegas del mundo académi- peare y de Sófocles incluía a la gente común de su tiempo.
co; pero también estoy en desacuerdo con los profesionales y En su expresión ideal, la cultura es un continuum. Sus diver-
los expertos de los medios, los «celebrantes» de la cultura sos niveles se alimentan y se inspiran mutuamente. Lo que le
popular, y especialmente de la televisión, algunos de los cua- sucede a la gente en el mundo cotidiano se convierte en la
les pretenden que los medios electrónicos han producido ya materia prima para los grandes logros culturales de las artes
una transformación de la conciencia más profunda que ningu- y' de la música, y los grandes hitos de la creación artística se
na de las padecidas desde la invención de la imprenta. Sospe- convierten en columnas de la conciencia de toda una civiliza-
cho que el rechazo de los medios electrónicos por el primer ción.
grupo (que incluye a muchos escritores, intelectuales y pro- Pero nuestras actuales subculturas fragmentadas no se
fesores) refleja su deseo de conservar un firme control sobre relacionan entre sí de esta manera. Se suele observar frecuen-
la «herencia cultural» que la cultura pre-electrónica del libro temente,a menudo por parte de críticos científicos, que la
y la tradición académica han puesto en sus manos. Tienen la sociedad industrial ha transformado la cultura en un artículo
sensación, c~mo la tenemos todos, de que los medios electró- más para ser empaquetado, distribuido y consumido, pero
nicos podrían democratizar la cultura. Pero no acogen gusto- que la cultura, por su misma naturaleza, no es un mero artí-
sos esta posibilidad, porque saben que acabaría con su propio culo de consumo. Cuando se le reduce a esto, se convierte en
control casi monopolístico sobre la «cultura». Mi diferencia un método de control e hipnosis psicológicos. Todo esto es
con ellos es que ellos quieren evitar este cambio, y yo quiero muy cierto. Pero lo que me apena es que las instituciones
acelerarlo. Ellos ven que los medios electrónicos constituyen académicas hayan aceptado convertirse en empaquetadores y
una fuerte amenaza para el actual modo de producción, alma- distribuidores de la cultura. Esto sucede incluso con la reli-
cenamiento y distribución del conocimiento cultural; y tie- gión, cuando se la considera corno. un departamento académi-
nen razón. Pero se relamen internamente de satisfacción co. El resultado de este control desde la torre de marfil de la
cuando la televisión (especialmente la mayoría de los «pro- cultura superior es que, en lugar de suministrar los pivotes
gramas educativos») sigue siendo aburrida y vacía; y cuanto simbólicos para la vida de la gente ordinaria, los recursos
más, mucho mejor, porque será una menor amenaza para culturales son acumulados y distribuidos por los departamen-
ellos. Yo odio y amo la televisión al mismo tiempo, porque tos universitarios en dosis prescritas que cierran toda posibi-
veo que podría hacer saltar el candado que los académicos .Iidad de realimentación, contra-creación, embellecimiento y
han puesto a la cultura, y me entristece el que no lo esté demás formas de renovación de la cultura. Esquilo y Dante
haciendo. son distribuidos en unidades que se miden por horas de clase
Nuestros celosos guardadores de la cultura no son los semanales. La «literatura» es uno de los artículos del catálo-
primeros en preocuparse. Siempre ha habido mandarines que go. El proceso de empaquetado académico no sólo substrae a
han empalidecido al pensar lo que las masas podrían hacer si la gente ordinaria algo que le pertenece tanto como los,recur-
lograran el acceso a los medios de producción y distribución sos naturales, sino que tiene también un efecto perjudicial en
cultural. Este horror sigue obsesionando en nuestro tiempo a los desventurados estudiantes que lo «aprenden» de esta for-
los abogados de la «cultura superior». Pero no tendría por ma. La estructura del sistema de distribución les enseña algo
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espantosamente equivocado sobre la cultura: que no es más res americanos; y es lógico que el régimen racista de Sudáfri-
que un medio para otro fin, en este caso la graduación, el ca trate de excluir la televisión de su país. En realidad, mis
certificado, la licenciatura, la carrera. Yo siempre siento un alumnos piensan hoy de un modo menos «lineal», y esto es,
estremecimiento cuando tomo parte en las discusiones de la probablemente) consecuencia de una infancia pasada frente a
facultad sobre este o aquel estudiante, y que se reducen a ver la pequeña pantalla. Aun así, se podría argumentar que un
cuántos «puntos» ha «acumulado» o dónde se sitúa en la mayor conocimiento de la guerra del Vietnam no la hizo más
gráfica su nota media. El idioma bancario y comercial ha corta o menos sangrienta; 10 único que hizo fue dejar más
invadido tan profundamente las institucionesucadémicas de patente la importancia de los simples ciudadanos para hacer
las sociedades industriales, que raramente nos damos cuenta algo al respecto. Por 10 mismo, el que los sudafricanos conoz-
de ello, especialmente cuando nuestro mismo lenguaje está can vía satélite el racismo de su política nacional no contri-
corrompido. buirá a alterar dicha política. En una palabra, hasta que no
La sociedad occidental necesita ahora desesperadamente cambie el modelo mismo de poder en la sociedad, el control
una especie de rebrote o renacimiento cultural. Pero, para de los medios de masas seguirá en manos de quienes nunca
que tal renovación espiritual tenga siquiera una probabilidad permitirán su utilización para renovar la política y la cultura.
de producirse, tenemos que liberar el enorme capital cultural Aunque concedamos a los expertos de los medios la relación
ahora controlado por las instituciones dominantes de los es- entre horas de audiencia y cambios de conciencia, su tesis
tados industriales. Esta liberación de la Bastilla cultural ha no está todavía probada. Los medios pueden ampliar nuestra
de ser, a la vez, política y técnica si queremos que la herencia esfera y suministrarnos más datos. Pero, dadas las condicio-
acumulada esté a disposición de las «masas», de manera que nes actuales de control y de tecnología, si alteran nuestra
puedan a la vez inspirarse en ella y contribuir a ella. Pienso conciencia es para hacernos sentir más desamparados y abru-
que los medios electrónicos contienen en sí mismos uno de mados.
los ingredientes de una revolución cultural: el técnico. Igno- Sigue habiendo, sin embargo, una gran esperanza en la
rarlos o rechazarlos es dar la espalda al hecho cultural más televisión, ~l cine y otros medios. En principio, estos medios
sobresaliente de nuestra era. Ningún teólogo que esté seria- son más universales, más igualitarios y más accesibles que
mente interesado en ver cómo el estudio de la religión puede ningún tipo anterior de comunicación. A diferencia de los
ser liberado de la esclavitud académica, para ayudar a que libros, por ejemplo, la televisión y el cine no exigen el enor-
salte la chispa de la renovación cultural, puede permitirse el me gasto de tiempo que se requiere para aprender a leer, o el
lujo de darles la espalda de ese modo. período aún mayor necesario para saber escribir correctamen-
Pero si.no acepto el desprecio de la cultura superior por te. No existe ninguna razón técnica que impida a un receptor
los nuevos medios, tampoco comparto el entusiasmo optimis- de televisión o de radio convertirse a su vez en transmisor, 10
ta de los expertos de los medios, los cuales pretenden que cual no sucede con los libros. El cine es también, en princi-
dichos medios están ya creando un «nuevo hombre», una cpio, un medio radicalmente igualador. Se ha probado ya que
revolución cultural mucho más penetrante y profunda que los indios analfabetos de los Andes y los niños de diez años
ninguna revolución imaginaba anteriormente. A primera vis- pueden aprender a hacer películas en pocas semanas. Esto me
ta, estos entusiastas parecen tener cierta razón. Mi mente se obliga a preguntarme si el escribir es algo indispensable, o si
sobresalta cuando recuerdo que hubo' 723 millones de perso- la letra impresa es una forma necesaria de comunicación en-
nas de 47 países que vieron cómo Neil Armstrong pisaba la tre los seres humanos, de almacenamiento de recuerdos e
Luna el 19 de julio de 1969, o que los niños americanos información y de narración de historias. Esto plantea incluso
gastan hoy más tiempo en la televisión que en la .escuela. la cuestión más básica de si todo el mundo, en todas partes,
Además, la televisión llevó la guerra del Vietnam a los hoga- ha de aprender a leer. Por muy horrible que les pueda pare-
302 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU 10. LA IMAGEN Y EL ICONO 303

cer a los lectores de libros (y más aún a los escritores de rían reconocer que se puede reservar la escritura para algunas
libros), los nuevos medios nos pueden ayudar finalmente a cosas, en lugar de tratar de aplicarla todo. La escritura tendrá
superar una cultura dominada por la letra impresa, con sus un lugar importante en la cultura pluralista de las comunica-
características elitistas inherentes. Los libros pueden even- ciones del futpro; ella sola, sin embargo, no puede realizar la
tualmente convertirse en un modo marginal de comunica- transformación 'cultural que necesitamos. El cine y la televi-
ción, mientras que los modos oral y visual, puestos adisposi- sión, a pesa!: de su actual estructura autoritaria, son intrínse-
ción de todos por las nuevas formas sociales y la tecnología camente más capaces de propiciar esa revolución que la escri-
electrónica, se hacen de nuevo dominantes. tura,.
y digo «de nuevo» porque, aunque lo hayamos olvida- .. Esta venidera revolución cultural, de la escritura a la
do a menudo, la cultura del libro y de la imprenta ha apareci- imagen, producirá un impacto demoledor sobre las «religio-
do muy recientemente en el transcurso de la historia huma- nes del libro», los credos engendrados durante el período
na -.Todo el mundo aprende a hablar, pero sólo una minoría relativamente breve de la historia humana en el que la escri-
(ahora en aumento) aprende a leer y escribir. Sólo para una tura asumió tan gran importancia. También alterará comple-
pequeña minoría de la población mundial los libros, los pe- tamente la estructura de poder de estos credos. Los expertos
riódicos y las revistas constituyen la fuente más importante en Sagrada Escritura dejarán de tener tanta importancia. En-
de información. Un best-seller en América no llega, ni con tretanto, como profesor de religión, muchas veces me siento
mucho, a tanta gente como un espectáculo de televisión, y incómodo cuando me doy cuenta de las deformaciones intro-
para la mayoría de la gente del mundo pobre, la mayor parte ducidas en nuestro aprendizaje de la religión, en virtud del
de sus ideas y valores todavía proviene de sus vecinos y de hecho de que quienes la enseñan y estudian, no sólo adqui-
sus familias. Si se arguye que los «influyentes» del mundo, rieron la conciencia dentro de religiones y culturas domina-
los «que toman decisiones», toman sus ideas de la letra im- das por la escritura, sino que actualmente viven y trabajan en
presa o de personas que la leen para ellos, diremos que aquí diminutas balsas de páginas escritas, a la deriva en un océano
reside precisamente el problema. El deseo de servir a quienes de imágenes. Los prejuicios inevitables que esto origina se
toman realmente las decisiones es, de por sí, una expresión revelan en nuestro estudio de la historia religiosa, para el
de las premisas elitistas de la letra impresa. cual nos apoyamos principalmente en los textos, con la pe-
Los medios electrónicos podrían, supuestos los necesa- queña y útil ayuda de restos de cerámica y excavaciones ar-
rios cambios en control y en tecnología, facilitar una sociedad queológicas. Deforman también nuestro estudio de las reli-
más democrática y participativa que la que poseemos. La giones «no occidentales», ya que nos concentramos demasia-
imprenta no puede hacerlo. Yo amo los libros, pero habiendo do exclusivamente en la lectura de los Gitas o los Vedas,
leído y escrito tantos, sé 10 torpes y pesados que son como cuando también podríamos aprender sobre estos credos. a
modos de comunicación. Lleva demasiado tiempo el escribir- partir de sus cantos, ayuno, oración o meditación. Nuestra
los, cuesta demasiado publicarlos, fomentan una cierta de- ( mentalidad de culto a los libros y la letra impresa nos lleva
pendencia esnobista en el estilo y el vocabulario y atestan las 'también a dedicar demasiado tiempo a leer lo que otros teó-
casas y las bibliotecas hasta el punto de que ya resulta casi logos han escrito y no nos deja tiempo suficiente para exami-
imposible dominarlos. Lleva también mucho tiempo el res- nar o que la gran mayoría de la gente sencilla, que nunca
ponder a un escrito y, una vez impreso, no es fácilmente escribe sobre su fe, hace en realidad.
modificable en el caso de que se cambie de parecer. La im- Deberíamos prepararnos para los cambios que supondrá
prenta no reproduce toda la gama de resonancias y gestos para nuestro estilo de vida la futura transformación cultural.
comunicativos humanos, tal como 10 hacen las cintas magne- Pero, dadas, nuestras perspectivas actuales, no se tratará de
tofónicas y las películas. Los lectores del mundo entero debe- una utopía; y no creo que debamos liquidar demasiado aprisa
304 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU

nuestras colecciones de bolsillo. Desgraciadamente, los me-


dios electrónicos, al igual que las fuerzas de la «cultura supe- 11
rior» de la que están tan alejados, también están en estado de
cautividad. Antes de que puedan propiciar cualquier cambio
cultural, han de ser liberados el1()S mismos. Pero la posibili-
dad de que tanto' la «cultura superior» como los nuevos RETÚRNO A LA VIRGEN Y A LA DINAMO:
medios sean liberados y puedan encontrarse mutuamente es EL SIMBOLISMO DE LA TECNOLOGIA
una posibilidad que produce vé-ttigo. Una combinación así
podría hacer factible el nacimiento de una comunidad espiri-
tual mundial en la que miles de lllillones de personas y millo-
nes de grupos podrían contarse mutuamente sus historias, Los grandes temas mitológicos continúan repiti~ndose
escucharlas, responder a ellas y remodelarlas en miles de en las oscuras profundidades de la psique... Parece q\:¡e el
combinaciones inimaginables. Sólo entonces podríamos real- mito, al igual que los símbolos que pone en [uego, nunca
desaparece del todo del mundo presente de la Psique'
nrerrre rener arra- «~nhe¡f gilJaa-i}>, ~/go que, a pesar de todo lo únícamente cam6ía áe aspecto y áísfraza su fundona~
que se habla, no tenemos actualmente. Una aldea es un lugar miento,
donde se entabla instantáneamerjj¿ la comunicación mutua Mircea Eliade, Mitos, Sueños y Misterios.
entre todos sus habitantes. Pero esto no 10 tenemos. En lugar
de una aldea global, tenemos un conjunto global de pirámi-
des, un complejo de rascacielos Verticales en donde las seña- Te necesitamos otra vez, Henry Adams. ¿Llevas d6.ma-
les vienen desde lo alto de las torres, pero donde no es siado tiempo muerto como para oírnos? ¿Quién podrá jamás
posible una; respuesta desde ab~jo. Mientras sigan en pie olvidar su primera visita al Monte Saint Michel y a Char1:res,
estas alturas, el hechizo del icon-, electrónico seguirá deján- en la que tú hacías de guía un tanto excéntrico? Gracias por
donos atónitos. Su poder hipnótio¿ nos arrancará aún más de todo. Pero ahora te necesitamos de nuevo. ¿Recuerdas a(~ue­
nuestro ser interior y de las comlmidades que nos mantienen Ha otra visita que hiciste en 1900 a la Gran Exposición, con
vivos. Pero ni los iconos ni los electrones son esencialmente su famosa dinamo de cuarenta pies? ¡Qué cosa tan colOsal!
malos y no debemos, por tanto, d.ejar de imaginar un mundo iQué exclamación de asombro te hizo emitir, y qué hl{ella
en el que todas las pirámides S~an desmanteladas y donde dejó en tu delicada psique! Quedaste fascinado y hasta obse-
podamos utilizar nuevas tecnologías para vernos y oírnos los sionado, Henry, por aquella gigantesca dinamo. Naturallben_
unos a los otros a una escala que hasta ahora no ha sido te que, a atto nivel de tu conciencia, ya estabas rumiande, tu
posible. libro sobre el Monte Saint Michel O Chartres. Apareció po-
cos años después, rebosante de antífonas acerca del pc>der
espiritual de la Virgen, el poder que, según decías, había
'construido Chartres. Con todas estas cosas hirviendo en tu
subconsciente, tu encuentro con la brillante y altísima <tna-
mo resultó una especie de aparición. ¿Por qué, te pregunta-
bas, había desaparecido la Virgen? ¿Dónde estaban su ternu-
ra y su calor; 'dónde aquel magnetismo erótico, sólo en Parte
sublimado, que despedía? «Para Adams», escribías refirién.
dote a ti como siempre en tercera persona, «la dínamo, se
306 LA SEDUCCION DEL ESPIRITU
11. RETORNO A LA VIRGEN Y A LA DINAMO 307
convirtió en un símbolo del infinito ... y empezó a sentir que allá de su función meramente técnica. Los artefactos tecnoló-
la dinamo de cuarenta pies constituía una fuerza moral, de gicos se convierten en símbolos cuando son «iconizados»,
un modo muy parecido a cómo los primeros cristianos sen- cuando liberan emociones que no guardan proporción con su
tían la Cruz... Antes de que llegara el final, uno comenzaba a mera utilidad, cuando suscitan esperanzas y temores que sólo
rezarla». indirectamente guardan relación con su empleo, cuando co-
Hoy día necesitamos la sensibilidad de un Henry mienzan 'a proporcionar puntos de referencia para trazar el
Adams para entendernos a nosotros mismos. Si tuvo aquella mapa de la experiencia cognitiva. La dinamo se hace símbolo
especie de «presciencia» sobre la dinamo, ¿qué podría haber- cuando empieza a incorporar la auto-comprensión de un pue-
nos dicho acerca de aquellas multitudes de enmudecidos pe- blo o de una época, cuano es presentada en una exposición,
regrinos que se agolpaban en torno a la cápsula espacial ame- cuando -como decía Adams- uno comienza a «rezarla».
ricana en la Expo 67, o acerca de nuestros sentimientos con Si la intuición de Henry Adams era acertada, quiere
respecto a los automóviles (¿ escudos de armas familiares?), decir que en los últimos dos siglos, o más, ciertas tecnologías
o la bomba de hidrógeno (¿apocalipsis?), o las computado- han comenzado a adquirir una aureola que no es sólo simbó-
ras (¿ oráculo de Delfos? ). Para entendernos a nosotros mis- lica, sino religiosa. Las dinamos y sus diversos «parientes
mos nuestras tecnologías, necesitamos hoy una mezcla metálicos» han robado el fuego de los santos y las vírgenes.
«Adamsíana» de perspicacia yanki y fantasía gótica. En un clásico pasaje de Las formas elementales de la vida
Adams creía que hacia 1600, el año en que quemaron a religiosa, Emile Durkheim describe lo que él llama «la ambi-
Giordano Bruno, la civilización occidental había pasado de lo güedad de la noción de lo sagrado». Afirma que hay dos
que él llamaba la edad «religiosa» a la edad «mecánica», y clases contradictorias de fenómenos religiosos: unos son dis-
describió esta transición en términos de «energía», una pala- pensadores benéficos de la vida y la salud; otros son malos e
bra muy de moda en su tiempo. Traducido a nuestros térmi- impuros, fuente de desorden, enfermedad y muerte. Los bue-
nos, hablaba de cómo una cultura ordena y simbolíza sus nos producen sentimientos de amor y gratitud; los malos
intenciones, santifica sus valores y celebra sus esperanzas. provocan actitudes de temor y horror ., Aunque am?o~ senti-
Adams vio lo que tantos expertos en tecnología no han visto mientos son «sagrados», son en reahdad muy distintos ,y
desde entonces: que la dinamo (léase reactor, computadora, están frecuentemente separados por rígidas normas rituales.
automóvil o acelerador nuclear) no era sólo un instrumento «Así toda la vida religiosa gravita en torno a dos polos
de cuarenta pies de altura que el hombre podía utilizar en su contrarios», afirma Durkheim, «entre los que existe la mis-
propio provecho, sino que era también un símbolo de cuaren- ma oposición que se da entre lo puro y lo impuro, 10 santo y
ta pies de altura de a dónde quería ir él. lo sacrílego,lo divino y lo diabólico».
¿Qu~ es la dinamo? Era el símbolo par excellence de la Pero entonces Durkheim pasa a hacer una contundente
tecnología. Por «tecnología» entiendo los instrumentos y observación. Muestra cómo, aunque estas dos actitudes pare-
procedimientos que los hombres emplean. para observar su cen a primera vista contradictorias, en la práctica. se da entre
entorno, hacerle frente y modificarlo. Y entiendo por «sím- ellas un parentesco muy próximo. Tanto la positiva como la
bolo» un aglomerado enormemente denso y compacto de sig- ~ negativa son sagradas, en cuanto opuestas a 10 profano. Tra-
nificado. Un símbolo puede ser cualquier cosa (una palabra, ducido a nuestros términos, ambas tienen un notable carácter
un objeto, una persona, un gesto) en el que se concentra ese simbólico, más que puramente instrumental. Como dice
significado y ayuda a ordenar y descifrar el sentido de la pura Durkheim, «Existe una cierta dosis de horror en el respeto
experiencia, . . religioso, especialmente cuando este respeto es muy hierte,
Al hablar del «simbolismo de la tecnología» me refiero mientras que el miedo que inspiran los poderes malignos
a los significados que las tecnologías tienen por encima y más generalmente no está falto de un cierto carácter reverencial.»
308 LA SEJ)UCCION DEL ESPIRITU
11. RETORNO A LA VIRGEN Y A LA DINAMO 309
Según Durkheim, los matices que' diferencian estas dos acti- mica- y normalmente se piensa que hace algo en favor de
tudes son tan tenues que a veces no es posible disting~ir una las personas, conmoviéndolas o haciéndolas cambiar en algún
de otra. De hecho, una cosa impura o un poder maligno sentido. El bautismo, la confirmación y la extremaunción
muchas veces se convierte, en virtud de una simple modifica- son ejemplos de símbolos rituales. Todos ellos ayudan a las
ción de las circunstancias, en fuente de poder saludable y personasa moverse de un estadio a otro. En lo único que se
benigno. «Así, pues, lo puro y lo impuro», concluye Durk- diferencian los ritos es en el de dónde y a dónde hacen que
heim, «no, son dos cualidades independientes, sino dos varie- las personas se muevan. Paul Ricoeur, en Symbolism 01 Evil
dades de la misma cualidad». Esta «cualidad» incluye todo 10 (<<El simbolismo del mal»), indica que hay dos principales
sagrado., ejes simbólicos para el rito que él denomina el eje «esclavi-
La tesis de Durkheim acerca de la ambigüedad de 10 tud-liberación» y el eje «contaminación-purificación». Yo
sagrado es confirmada por otros científicos. Malinowski, por creo que las tecnologías están comenzando a funcionar como
ejemplo, en sus famosos estudios sobre los nativos de las ritos en ambos sentidos.
Islas Trobriand, indica que a un hombre muerto siempre se
le ve con horror y miedo, pero que el ingerir su carne es El segundo tipo principal de símbolo religioso es el
también origen de una energía incomparablemente poderosa. mito. Más que «mover» a las personas, el mito las «sitúa» en
En la iconografía hindú, a las figuras sagradas importantes se una historia y en un universo de valor y de significado. Los
las suele representar con más de una cabeza, con objeto de dos principales tipos de mito son los mitos del origen) que
mostrar que los aspectos malévolo y benéfico pertenecen a la indican a las personas quiénes son y de dónde vienen, y los
misma divinidad. La cruz cristiana no es tan sólo el «emble- mitos del destino. Creo que Adams tenía razón con respecto
ma del sufrimiento y la humillación», sino que es también la a la dinamo. Las tecnologías se están convirtiendo en símbo-
garantía del amor de Dios por el hombre y de la victoria de los religiosos en todos estos sentidos. Veámoslo más deteni-
la vida sobre la muerte. Siempre que los símbolos alcanzan damente.
un grado de intensidad que podríamos llamar «religioso» (y Las tecnologías están comenzando a funcionar como